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TRANSTORNOS ATENCIONALES

Los trastornos de la atención han sido denominados hiprosexias, aprosexias, (distinciones


principales), pseudoaprosexias, paraprosexias e hiperprosexias. Dependiendo del tipo que
sea, nos encontramos con un tipo de características u otras. vamos a tratar cuáles son los
tipos de trastornos de atención descubriéndote los más comunes y estudiados
1. Aprosexia
La aprosexia se define como la ausencia total de atención; en este sentido podríamos decir
que constituye una forma extrema de hipoprosexia. El fenómeno del estupor, en que la
persona no responde a casi ningún tipo de estimulación y que se asocia a la psicosis, la
epilepsia, el consumo de tóxicos y las lesiones cerebrales, es el mejor ejemplo de aprosexia.
2. Pseudoaprosexia
En la literatura sobre psicopatología de la atención este término se utiliza para hacer
referencia a casos que aparentemente se corresponden con los signos de la aprosexia,
pero que sin embargo no implican verdaderas alteraciones de la atención. Así, las
pseudoaprosexias se enmarcan en contextos histéricos y de simulación,
fundamentalmente.
3. Hiperprosexia
Se habla de hiperprosexia cuando, en el marco de una alteración transitoria de la conciencia
(causada por episodios maníacos o consumo de drogas, principalmente), se dan una
intensificación y/o una focalización excesiva de la atención, con frecuencia acompañadas
de hipervigilancia e hiperlucidez. Como la hipoprosexia, desestabiliza la atención y empeora
el rendimiento.
4. Paraprosexia
Este concepto se usa para describir dos tipos diferentes de alteraciones. Karl Jaspers
hablaba de paraprosexia como la dirección anómala de la atención que se da en trastornos
como la hipocondría, en que el exceso de preocupación por ciertos signos físicos puede
incrementarlos. Otros autores consideran que la paraprosexia es similar a la inestabilidad
atencional.
5. Distraibilidad
En contextos psicopatológicos como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad,
los episodios maníacos o los estados crepusculares propios de la epilepsia se produce una
marcada inestabilidad del foco atencional. En este sentido la distraibilidad es un tipo de
hipoprosexia, como también lo son el resto de alteraciones que mencionaremos.
6. Labilidad atentiva emocional
El contexto “labilidad atentiva emocional” se utiliza de modo muy específico para definir las
alteraciones en la estabilidad y el rendimiento de la atención que se derivan de estados de
ansiedad intensa, por ejemplo, las que se podrían producir en trastornos como el trastorno
de ansiedad generalizada.
7. Inatención o inhibición de la atención
En estos casos el término hace referencia a la reducción de la capacidad para dirigir la
atención hacia un foco determinado. La inhibición de la atención puede tener un origen
orgánico (en cuyo caso suele cursar con desorientación y problemas de memoria) o bien
psicológico, como sucede en la depresión melancólica y en las psicosis crónicas.
8. Fatigabilidad atencional
El trastorno de estrés postraumático, las depresiones severas, los tumores e infecciones
cerebrales o los trastornos neurodegenerativos, en especial las demencias, provocan con
cierta frecuencia alteraciones por déficit en las funciones atencionales. Las personas con
fatigabilidad atencional suelen sentirse cansadas en general y presentar problemas de
memoria.
9. Inatención apática
Encontramos manifestaciones de apatía atencional en contextos muy distintos: en
condiciones de fatiga y sueño intensos, a causa de desnutrición, por consumo abusivo de
determinadas sustancias psicoactivas, en trastornos neurodegenerativos difusos o en los
estados asténico-apáticos. En algunos casos se atribuye simplemente a la personalidad del
sujeto.
10. Perplejidad
En el área de la psicopatología de la atención, el término “perplejidad” define un tipo de
alteración cualitativa de esta función que implica una incapacidad para dar significado a los
estímulos que se perciben, así como a sus propias conductas. Aunque se trata de un
concepto muy cuestionado, podría aplicarse a fenómenos como los estados crepusculares.
11. Síndrome de negligencia
El síndrome de heminegligencia espacial izquierda (o simplemente “síndrome de
negligencia”) es un trastorno cerebral muy particular que aparece como consecuencia de
lesiones focales en el hemisferio derecho del cerebro. Los síntomas más representativos
incluyen la negligencia espacial, la inatención y la acinesia para una mitad del cuerpo o del
campo visual.
TRATAMIENTO PARA TRANSTORNOS ATENCIONALES
El tratamiento principal, y que ha mostrado desde hace décadas su efectividad, es la terapia
farmacológica ya que permite corregir la disfunción cerebral durante las horas que hace
efecto.
Según la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Infantil, hay varios fármacos
que han demostrado su eficacia y seguridad. Algunos son del grupo de los estimulantes,
como, por ejemplo, metilfenidato, y otros se llaman fármacos no estimulantes, como la
atomoxetina.
Además del tratamiento farmacológico, Díez insiste en que es muy importante que los
padres y los profesores sepan en qué consiste el trastorno y actúen en consecuencia.
“Cuanto más conozcan sobre el TDAH, más podrán ayudar a los niños. Por ejemplo, no es
lo mismo dar una orden a cualquier niño que a uno que tenga la patología. A ellos hay que
darles las órdenes por partes, mirándoles directamente a los ojos, asegurándose de que le
han comprendido. Estas pautas mejoran muchísimo el pronóstico”, recalca.
A continuación, hay que explicarle al niño qué tiene y, sobre todo, si es mayor hay
que darles estrategias para mejorar la inatención. “Muchas veces llegan a la adolescencia
con una baja autoestima, con la sensación de que no son autosuficientes porque no hacen
las cosas bien. Son niños que reciben muchas críticas a su alrededor”.
En algunos casos el TDAH se complica con otros problemas: ansiedad, depresión, o
trastornos de conducta y trastornos negativos desafiantes. En estas situaciones es muy
importante que el niño reciba psicoterapia. “Cuando los padres sientan que no pueden con
el niño, también es recomendable que reciban un tratamiento psicoterapéutico aplicado”,
afirma.
Por último, es muy importante el apoyo escolar. Hay muchos niños con TDAH que tienen
un retraso académico. Los que lo tienen, necesitan apoyo; los que no, no. En estos casos
hay que individualizar”.
EVALUACIÓN DE TRASTORNOS ATENCIONALES
Los resultados de las pruebas nos dan junto con la observación conductual, los resultados
académicos, y las entrevistas a padres y profesores una valoración global de que
potencialidades y qué debilidades presenta el afectado/a.

 EVALUACIÓN SINTOMATOLÓGICA
Las pruebas que miden los síntomas capitales del TDA-H (atención selectiva, atención
sostenida, concentración, focalización del estímulo, control inhibitorio de la atención,
impulsividad, hiperactividad, autocontrol...) perfilan el cuadro sintomatológico del afectado.
Estas medidas sirven como indicadores y predictores del funcionamiento del niño/a en
tareas que requieren esfuerzo atencional, como atender en clase, realizar las tareas, tareas
de concentración, situaciones de estrés ambiental, capacidad de reflexión, capacidad de
autocontrol, capacidad para autor relajarse.

 Tareas de atención: Evalúan el estado de alerta, la atención sostenida y la atención


selectiva o discriminación atencional. Ejemplos de pruebas: CPT II, Test de
Ejecución Continua, Test de Caras, Test de cancelación (visual/auditiva), Pruebas
de rastreo de Estímulos, Trailmaking Test, (TMT-A).

 Sintomatología nuclear: Estas escalas permiten evaluar la presencia de los


síntomas característicos del TDAH,
como: déficit atencional, hiperactividad, hiperkinesia (excesivo movimiento) y la
Impulsividad. Ejemplos de estas pruebas serían: El EDAH tiene el objetivo de medir
los principales rasgos del TDA-H y de los trastornos de conducta que puedan
coexistir con el síndrome. Otro ejemplo de este tipo de prueba sería el las Escalas
Magallanes de Evaluación del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
(EMTDA-H)

 EVALUACIÓN COGNITIVA
Este tipo de pruebas de evaluación miden aspectos de tipo cognitivo, intelectual y
comportamental (grado de funcionalidad del sujeto). Nos dan indicadores del grado de
destreza del niño/a la hora de resolver tareas cotidianas y de su rendimiento académico,
social y cognitivo.
 Capacidad intelectual global: Nos dan el índice de inteligencia general, determina
del nivel intelectual y madurativo global y nos informan sobre nivel de discrepancia
entre el índice de inteligencia verbal (CIV) y el índice de inteligencia manipulativo
(CIM). Ejemplos de estas pruebas serían: Escalas de Inteligencia de
Wechsler: WPPSI (preescolar y primaria) y WISC-IV(niños), Escala McCarthy de
inteligencia y psicomotricidad para niños (MSCA), Batería de Evaluación de
Kaufman para niños (K-ABC).
 Tareas de memoria y aprendizaje: Evalúan la memoria de trabajo y la memoria a
corto plazo. Ejemplos de estas pruebas: Subprueba Dígitos inversos del WISC-
IV, Prueba de retención no verbal de Benton, Test de memoria y Aprendizaje
(TOMAL), Test de Aprendizaje Verbal España-Complutense Infantil (TAVECI).
 Tareas de razonamiento abstracto y flexibilidad cognitiva: Evalúa el razonamiento
abstracto, la flexibilidad cognitiva, nivel de perseveración y la capacidad para
cambiar el criterio de selección una vez concluida una tarea. Ejemplo de estas
pruebas: Test de Clasificación de tarjetas de Wisconsin (WCST), Subprueba de
Semejanzas WISC-IV.
 Habilidades visio-perceptivas y visio-espaciales: Test de Figuras Solapadas de
Polpperreuter,Subpruebas figuras incompletas, Subprueba
rompecabezas y Subprueba cubos del WISC-IV.
 Capacidades motrices: Evalúan la lateralidad manual, velocidad de producción
ejecutiva motora, Output manual.
 EVALUACIÓN DE LA CONDUCTA Y LA EMOCIÓN
 Conducta social y emocional: Evalúan las conductas adaptativas y desadaptativas.
Ejemplo de estas pruebas: Evaluación de la conducta de niños y adolescentes
(BASC), ChildBehaviourChecklist (CBCL) de Achenbach. La evaluación de las
habilidades sociales y comunicativas también es un aspecto fundamental a tener en
cuenta en el comportamiento disfuncional de estos niños/as.

BIBLIOGRAFIA:

Portellano Pérez, J. A., Martínez-Arias, R. y Zumárraga, L. ENFEN. Evaluación


neuropsicológica de las funciones ejecutivas en niños. J. A. Tea Ediciones

Sotullo, C. y Díez, A. (2007). Manual de diagnóstica y tratamiento del TDA-H. Ed. Médica
Panamericana.

https://www.ugr.es/~setchift/docs/pruebas_evaluar_atencion.pdf
https://www.fundacioncadah.org/web/categoria/evaluacion-clinica.html

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