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AA2. Resumen Crítico.

Para la realización de esta actividad, tienes previamente que leer el RA2


(Libertad Testamentaria y Sistema de Legítimas: Un Análisis desde la
Experiencia Jurídico-Cultural Romana), para luego proceder a elaborar tu
resumen.

Este resumen tiene la peculiaridad, que deberá ser comentado en la medida


que redactas (propones una idea y luego la comentas), hasta terminar una
redacción de 2 páginas.

Además de realizarlo en una extensión de no más de 2 hojas de contenido,


debe contener también, adicional al cuerpo, la introducción (que no sea
decorativa, que la misma refleje los temas a tratar), conclusión (donde se
manifiesten los beneficios y aspectos más relevantes de cada tema) y la
bibliografía.

La redacción del escrito deberá ser en formato de Word, Arial 12, 1.5 de
espacios.

El finalizar y tener redactado tus comentarios sobre el conflicto, sube los


resultados a la plataforma de la guía.
La libertad de testar en el Derecho romano antiguo

I. 1. Situación de los bienes familiares al fallecer el paterfamilias. Desde los


comienzos del Derecho romano, todo lo relacionado con la herencia estaba
siempre muy vinculado con la constitución de la familia. Una vez muerto el
paterfamilias, serán sus hijos y la uxor in manu los que pasarán a ocupar la
situación jurídica del causante. Estos serán los denominados sui heredes, es decir
los "herederos suyos". Como se ve están constituídos por los "herederos
domésticos.

La unidad primitiva que estaba en cabeza del paterfamilias se desintegra en tantas


nuevas unidades como herederos sui iuris existan. Existía la posibilidad de que
todo el patrimonio familiar quedara indiviso, conformándose lo que Gayo (III.154a)
denomina el erctum non cito, es decir "dominio indiviso", en el latín antiguo. Esto
podía significar la continuación monolítica de la familia.

Pero conllevaba serios inconvenientes: (a) Por un lado, como es sabido, la


situación de condominio resulta siempre inestable entre sus integrantes, surgiendo
la posibilidad de disensiones y controversias que alteraban el clima de armonía y
concordia que debía tener la institución (b) Por el otro, si se mantenía en el
tiempo, la familia que tendía a crecer, tornaba difícil el sustento de todos sus
integrantes. Cierto es que todos y cada uno de los integrantes de este erctum non
cito podían pedir en cualquier momento la partición de la herencia. Gayo (Dig.
10.2.1.pr.) nos menciona que la actio familiae erciscundae, es decir precisamente
la "acción de partición de la herencia" existía ya en la Ley de las XII Tablas.

Pero con ello aparecía un nuevo peligro, ya que al dividirse el patrimonio familiar,
consistente para aquella época fundamentalmente en una explotación agrícola, se
iba produciendo un desmenuzamiento de los bienes, perdiéndose efectividad
lucrativa, ya que las distintas parcelas que podía tener cada uno de los herederos
mermaban sensiblemente los ingresos.

2. La libertad de testar del paterfamilias. Cabe por ello conjeturar que frente a
este problema, era el propio pater quien en vida trataba de evitar este grave
problema que afectaba al patrimonio familiar. Para ello, si es que contaba con
varios hijos, elegía previamente a aquél que lo sucedería. Y respecto de los
restantes, podía emplear en vida la práctica de la "emancipación" (emancipatio), o
la entrega a otro pater dándolo en adopción, o si se trataba de hijas, casándolas
cum manu.

De este modo, al ser emancipados quedaban convertidos en sui iuris, pudiendo


darle, aunque esto no era obligatorio, alguna parcela de tierra para que se
desenvolviera económicamente. Respecto de los dados en adopción o la hija
casada cum manu, todos ellos entraban en una nueva familia.

Y finalmente, le quedaba el recurso del testamento. Las reglas del ius civile le
otorgaban una amplia libertad para instituir herederos a quien quisiera, lo mismo
que para desheredar sin dar ningún tipo de fundamento a sus propios sui heredes.
Claro está que con ello no los dejaba siempre en la indigencia, pues podía recurrir
a las distintas formas de legados. Así, respecto de su propia uxor in manu, podía
de este modo dejarle ya la propiedad de un bien, o un usufructo, o lo que
podríamos entender una renta vitalicia. Su propósito era pues, tratar de evitar la
desintegración del patrimonio familiar de una manera antieconómica. Si había un
solo bien, se lo dejaba a un heredero. Si había más de uno, podría también
asignar las porciones instituyendo más de un heredero.

El pater tenía pues una amplia libertad para disponer por testamento. Cabe pensar
que si dentro de las facultades de la patria potestas figuraban algunas tan fuertes
y extremas como la del siempre recordado ius vitae necisque (derecho de vida y
muerte), o la del ius exponendi (derecho de no aceptar a los recién nacidos y
exponerlos), o la del ius vendendi (derecho de vender o mejor transferir al hijo a
otro pater), resulta perfectamente admisible la posibilidad de la desheredación.

El problema comienza a plantearse cuando los herederos domésticos no se ven


satisfechos por las distintas posibilidades jurídico-económicas que podía haber
adoptado el pater. Es entonces que comienza a plantearse el reconocimiento de
los derechos que pueden tener estos sui heredes, pese a la voluntad expresada
por el pater en el testamento. El problema no fue sencillo, puesto que los romanos
no dejaron de reconocer la libertad del testador, por lo que se trató de ir limitando
esa libertad en favor de los intereses de los herederos domésticos.

El camino seguido para hablar de esta "sucesión contra el testamento" fue


bastante arduo. Ya las primeras medidas fueron conocidas hacia fines de la época
republicana, abarcando todo el período clásico. Ya para los juristas de los siglos II
y III d.C., el reconocimiento del derecho de los herederos domésticos había
alcanzado un grado de desenvolvimiento muy avanzado. Pero se dio la curiosidad
de que no aparece sistematizado en una forma orgánica. Incluso en la época de
Justiniano, no encontraremos una unificación de todas las medidas ni en el
Digesto, ni en el Código ni en las Institutas. Tendremos que llegar al año 542 d.C.
para ver un intento en tal sentido en la Novela 115.

La sucesión hereditaria contra el testamento


En la época clásica, los distintos remedios en favor de los herederos domésticos
son los siguientes:
1. Sucesión iure civile en caso de preterición de los sui heredes.
2. Bonorum possessio contra tabulas testamenti.
3. Querella inofficiosi testamenti.