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TíTULOS GaRLA
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l>-' LAS REGLAS DEL M~TODO SOCIOLÓGICO ·ro
Émile Durkheim
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;¡;" EL NACIMIENTO DEL ESTADO <ll
Quelllin Skmner Ul
¡¡;. ESTUDIOS PSICOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS SOBRE MÚSICA o
Georg 5immeí
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!.> LAS AVENTURAS DEL MARXISMO ro
Gise/a Catan2aro - Ezequiel/par
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iJ::> LA DESUNiÓN
REPU6LICA y NO-DOMINACIÓN EN MAQlJlAVELO
Ernestu FUlJes

J-- HAMLET, EL PADRE Y LA LEY


fnflque KOZJckl

t)' EL SUICIDIO
{mí/e DlJrkh<,im

e- POLíTICA EN SP',NOZA
Mari/13m Chaul

;? SIETE ENSAYOS DE INTERPRETACiÓN DE LA REALIDAD PERUANA


José Carlos Manáteglli BaJO conTinuo
jt., LA OREJA DE LOS NOMBRES eXPLORaCIOnes DescenTRaoas SOBRe
Federico Galende
CULTURa POPULaR y masIva

I
~ '~ENIN-MARX
Georg Lukács

.. POBRES CIUDADANOS
LAS CLASES POPULARES EN LA ERA DEMOCRÁTICA (ARGENTINA, 1983-2003)
Oenis Merklen
III I I I I I I I I I I I

'> laS ASALTANTES DEL CIELO


POlíTICA Y EMANCIPACiÓN
Horacio GOflzález prefacio de Denis Merklen
Ii'" LA SUGESTiÓN DE LO CONCRETO
ESTUDIOS SOBRE TEORíA LITERARIA MARX¡STA
Miguel Vedda ir..:
• ~.,
:, ..,
~ !!~
DISCURSOS HISTÓRICO - POLíTICOS
Thomas Hobbes ~
'~
r ~a.!.l
no" ~ ~ e n t o -,-; 1'::';",:' I GORLA
III
COLECCiÓN NOVECENTO
BAJO CONTINUO

Director de la coleccióm Educrdo Rinesl


i PReFaCIO

por Denis Merk1en


1

1
Seman, Pablo
Bajo continuo: exploraciones descentradas sobre cultura popular y ma~i",,­ Había Itrl3 vez un blll.
1a ed. - Buenos Aires: Gorla, 2006. (In bliJ/ito que en Gll¡I1~Ú
160 p. , 21x15 cm. (Nove¡;ento; 18 d,rigida por Eduardo Rinesi) a toda la potJ!ación
emt>rujabJ Sin ton ni sen.
ISBN 987-22D81-4_X
Pero un día lIeg6 el Ouc/orrrr
maneJando un eva/limO/Ofrrr
1. Ensayo Argentino.!. Tilulo <Ysabefl io que pasjC
CDD A864 ¿No?

Maria Elena Wal5h


Fecha de catalogación: 23/08/2006

Diseño y diagramac::ión: Juan Manuel Mileo


Una de las formas de leer los estudios s:Jbre la sociedad argentina contemp'J­
Prefacio: Dertis Merk,en
.'! rénea es preguntándose qué referente util,z:J e1 autor de cada trabalo que busca
comprenderla Sabemos q~e en ciencias sociales no hay descripción ni juicio pOSible
© Por el presente prefacio EDI-ORIAL GüRlA 2005

© 2006 EDiTORIAL GüRlA sin comparación, sea esta tácita o explicita, Decir que la Argentina se llodemiza,

Valentin Vir~~oro 1475 Planta BJja "B"


es mas o menOS democratlca, justa, compleja o excluyente, que SUS rrovlmientos
e udad Autónoma de Buenos Aires (1414) _ Argentin"
sociales san creativos o meros reflejos del contexto, tOdo necesita un parametro
wlllw.ed;\orialgorla, Com. ar

ped idos@edilorialgorla.com.ar teórico o empírico. ¿Comparado con qué? ¿(m'jl es la referencia sobre la cual pro­

curar entender la Argentina?


Hace una punta de afios, mas de dIez, Francis Korn me enseñó el valor de esa
No se Dermi~e la reproducción lo~al o parci21 de este libro, ni su almacenaniento en un sistema
pregunta, "¿Comparado con qué?", como un;) de los fundamentos esenciales de la
Informático. ni su transmlsi6n OCf ~ualqule¡ IOlm~ o POI cual\1uiel me(\lo, e\~ctrico, mecánico.

foto~opia u otros melodos. sin el permiso prevIo del editor. producción de conocimiento en ciercias Iwrr2nas y SOCIales. Quien fuera entonces

mi directora de irvestigación me enseñó otra cosa fundamentaL el valor de la es­

Queda Mcho el depósito que mafCa la ley 11.723 critura. Hacer una tesis, me decia, es esenci::llmente escribir un buen li~ro Mucho
Derechos reservados de lo que decimos los so:iólogos jepende de la fuerza y la fineza que seam:JS
ISBN·lO: 987-22D81.4-X capaces de impri'TlHle a nueslras ideas a la hora de escribirl~s. QuedcTé siempre
IS'\N·B, Q;8-981-22üBl 1\
agradecido por ei modo en que, desde un positivismo lógico complep y de una
Irr.preso en la Argentira gran pro'undidad, francis Korn condulo mi atención haCia la literatur~ y hacia la
Pr:'nted in Algentine antropología, Estas enseñanzas resultaron cru~iales cuando me embarqué rumbo

6 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 7


a mi tesis doctoral, pues me permitieron madurar la extensión del horizonte socio­
lógico que, junto a varios colegas de mi generación, estábamos operando. Una vez "'1'1'1111), del comunismo, del corporativismo estatal o sindical, de las desigualdades
m<'Js sus ensenanzas resultan preciosas hoy, para leer estos BaJos Continuos entre IIftt, lI~clmdalosas, del seXismo, del control religioso y moral de la vida cotidiana, del
antropología y sociología. PlIPIIII·;1Il0. Debe reconocerse que la evolución política de las izquierdas europeas,

Para expJicar o comprender comparamos, y tratándose de nuestra experiencia In tll 'H!lIlldo de una aceptación mayor del liberalismo politico que aquel que las
social contemporánea apelamos casi instintivamente a dos referencias principales, IlIldmizara en épocas de utopías revolucionarias, comunistas o nacionalistas, juega
a dos tipos de comparación. Ambas han llevado la sociologia hacia disyuntivas pro­ In 1l~1[! caso un rol normativo mayor.
blemMicas. Cada una de esas referencias condujo a adoptar sendos puntos de vista AllIlque menos frecuentado que los anteriores, hay un tercer camino, no menos
bastante determinados, y a definir estrategias de investigación no menos radicales. "ICJlJuctivo, que consiste en comparar la Argentina consigo misma. Se trata en este
Debemos admitir que la primera, basada en la oposición tradición/modernidad, calo r1e poner a la sociedad en relación con su pasado reciente, con las experiencias
permite adoptar una posición analítica y descriptiva cómoda. Puede así identificar­ lrlllrJlá1icas de las crisis repetidas o con los felices recuerdos de lo bien hecho.
se toda una serie de fenómenos sociales que constituyen otros tantos obstáculos Dictaduras, formas violentas de la práctica polilica, hiperinflación y recesión, pero
politicos a remover. Todos son vistos como desvios de la modernidad o resabios, lambién protección social, viviendas y barrios más o menos "decentes", derechos
reminiscencias, persistencia o tozuda reaparición de la Gemeinschaft: clientelismo, loclales, acceso a formas diversas de inscripción colectiva. Todas estas formas
populismo, difusión de prácticas religiosas, superstición, informalidad, dificultad litAn ancladas en la experiencia social y politica de los argentinos, quienes no se
para independizar el mercado de lo social, solidez de los lazos de proximidad, pri­ comparan solamente con los par;!imetros (míticos) del "Occidente", sino también
macía de la inscripción territorial, caciquismo, violencia, corporativismo, corrupción, con la experiencia (no memos mítica, cierto) de lo que han sido capaces de hacer
nepotismo provinciano, inercia de las jerarquías, personalismo.. La lista podría ¡untos, para bien y para mal. La diferencia entre las dos primeras estrategias y la
ser bien larga, sobre todo porque, bajo esta clave de interpretación, la sociedad se tercera es que ésta última incluye aquello con lo cual los actores referencian la
desdobla en una contracara de fenómenos modernos y consecuentemente buenos: construcción de su propia experiencia,
ciudadania, movimientos sociales, profesionalismo, racionalización administrativa, Lo cierto es que poco se entiende de la Argentina si se la piensa como un esfuerzo
democracia, despliegue sin fronteras del espacio público, individualización, legiti­ permanente por salir de la tradición hacia la modernidad. Y tampoco se entiende
mación procedural, legalidad, predominancia acordada siempre a los derechos del mucho queriendo poner en sincronia la experiencia social actual con los esfuerzos
individuo por sobre los del grupo, elasticidad, flexibilidad y movilidad de los lazos y realizados por los pueblos europeos para escapar de las diversas formas de autorita­
de las posiciones sociales.. Especular, esta otra lisia no es menos larga. rismo que atraviesan su pasado reciente. La experiencia social de los argentinos se
La segunda estrategia consiste en comparar la evolución histórica de la Argentina encuentra enteramente comprendida en la modernidad. Pero se encuentra también
con Ja de aquellos paises que son identificados con un orden social y político más conmocionada por las fallas de la modernidad, por sus avatares, y frecuentemente
justo, y con un sistema económico m;!is eficaz. Europa, Estados Unidos y Canadá por los fracasos estruendosos que los proyectos de construcción de una sociedad
aparecen como Jos espejos privilegiados. También se invocan, aunque menos, algunas moderna han vivido en estas tierras.
experiencias latinoamericanas. Aquí la chilena, para tal otro tema la uruguaya, la Estas observaciones podrían resul tar trivia les. Sin embargo, el trabajo que Pablo
mexicana o la brasileña. La mirada se desplaza en este caso a los caminos seguidos Semán lleva adelante desde hace al menos quince años nos ayuda a comprender
por esos países, hacia las opciones politicas que habrían permitido liberarse de las que las tomas de posición de sociólogos, politólogos, antropólogos e historiadores
perversiones que afectan en casa nuestro progreso. Si esta estrategia es concordante forman parte de algunos de los combates sociales más importantes del período
con la anterior, el foco de interés se corre de la filosofía politica y social hacia la que se abre con la última dictadura militar e incluye las reformas económicas,
política comparada, y el punto de vista cambia su referencia, de los origenes de la sociales y politicas de los últimos treinta años. Uno de los objetivos centrales de
modernidad a las evoluciones observadas luego de la Segunda Guerra Mundial. Lo Bajo Continuo está dado por su sistemático esfuerzo por desnudar estos conflictos
que interesa aquí esencialmente es ver cómo los otros se libraron de la pobreza, del político culturales. Su obra puede entonces leerse como un intento denodado por
dar visibilidad a esas duras batallas allí donde éstas pasan desapercibidas. Toda la

8 PABLO SEMÁN
BAJO CONTiNUO 9
diferencia del aporte de Pablo Sem¡!in puede encontrarse precisamente allí, en la los chicos siguen siendo burros y enfermándose de sarampión Incluso luego de la
fina conciencia del valor político y social del trabajo de los intelectuales. Es en este intervención del doctor. Mirese por el lado que se lo mire, es eVidente que luego del
diferencial reflexivo que nuestro autor se destaca de muchos otros que como él se fracaso de sus intervenciones, el "doctor", su cuat"motor y la vacuna no pueden
han tomado a pecho el estudio de la Argentma contemporánea. apareCer sino como parte del problema,
Paradojas, paradojas. Cuando Pablo Semán dedica la mayor parte de su esfuerzo Luego de las estrepitosas crisis que nos han sacudido al menos desde 1975,
al estudio de la cultura popular, nosotros decimos que su trabajo debe ser leído a la queda claro que ninguno de los discursos que invocan la racionalidad moderna pueden

luz de lo que él nos dice de los intelectuales. No exageremos. El valor principal de sin problema apelar a algo asi como una "síntesis superad ora" que nos conduciría
11, su contribución está dado por su capacidad para describir y analizar el universo de hacía el progreso. Debe considerárselos en el contexto de una situacíón altamente
I las clases populares. Pero lo que nos muestra magistralmente en cada uno de sus conflictiva en la que, incapaces de producir una totalización hegemónica, unos
!I actores intentan definir las fronteras que los separan de los indeseables, mientras
textos es que no puede entenderse la cultura popular si no situamos sus producciones
en el contexto de una lucha sin cuartel con las producciones provenientes de otros que otros buscan, inversamente, derrumbar los muros que los aísla n del progreso,
la respetabilidad y la ciudadanía,
sectores de la sociedad, principalmente las de las clases medias -entre las cuales
nos encontramos los universitariOS, no debería hacer falta decirlo. No es difícil ad­ Es allí donde se inscribe el trabajo de Pablo Semán, y es por ello que su an­
tropologia llega como una de las mejores sociologías de la cultura que podrían
vertir que esta dimensión del análisis cultural adquiere una relevancia particular en
esperarse. En ese contexto, hay un tema que encanta a nuestro autor y que se
una sociedad que evoluciona desde hace más de un cuarto de siglo por el camino
de la fractura social, de las desigualdades crecientes y de la relegación de los que
encuentra ampliamente presente en Bajo continuo. Ni bien entramos a recorrer sus
páginas advertimos que casi siempre se trata de observaciones sobre la "recepción",
van perdiendo a espacios sociales marginales. Como un maestro de la antropología,
sobre el modo en que las gentes leen, escuchan, creen, cantan, predican, sobre
Semán está siempre golpeando el hombro de sus colegas para recordarles que su
cómo entienden las propuestas políticas y sobre lo que hacen con ellas. 1 En efecto,
propiO trabajo debe ser incluido, como una producción más, en el campo de lo que
el autor siente una atracción partícular por el estudio de los objetos que están de
es observado. Los estudios sobre las clases populares deben comprender, en primer
moda, sobre todo lo que está en boga en el espacio públíco. De los años ochenta
lugar, una sistemática reflexión sobre qué dicen de éstas quienes las estudian.
a los dos mil, le interesan la ciudadania, el pentecostalismo, el cllentelismo, Paulo
Cohelo, el rock de los sectores populares o las historias contadas por Felipe Pígna.
Nada parece escapar a la trituradora de un método que le permite moler toda clase
Los chicos eran muy bu,
de granos, ¿De dónde proviene ese interés que motiva, entusiasma y hasta parece
burros lodos en Gulubú_
divertir a nuestro antropólogo?
Se olvidaban la lección

El trabajo de Pablo Semán aparece siempre luego de que todos se encargaron


o 5ufrfan de sarampión.
de estudiar las condiciones de producción y distribución de un discurso, cuando no
se limitaron al análisis del discurso en sí, aislado, fuera de contexto, Cual superhé­
Maria Elena Walsh
roe vernáculo, Semán irrumpe con su trabajo cuando unos y otros están en plena
discusión sobre la veraCidad de un producto cultural. ¿En qué consíste el pente­
costalismo? Veamos cómo se engaña al pueblo. ¿Cómo dar cuenta de la invasión
Volvamos a nuestro punto de partida. Si los estudios sobre la Argentina de hoy
aculturadora de esos discursos inoculados en nuestro cuerpo social ahora que no
toman a la modernidad como principal lelón de fondo, deben hacerlo sobre la base
de las repetidas crisis y fallas de los proyectos que han intentado, con diverso grado
de éxito, imponerse como encarnación de lo moderno. En efecto, en nuestro caso,
el problema no está dado por un brujito que nos engaFia, enmudece nuestras vacas
.
, 1""ll1Ila~erne esle inadecuado plll,al para "genle" como una licencia de la qlle me ampa'o para señalar
y nos mantiene en la enfermedad. Nuestro inconveniente proviene del hecho de que 1'1',I'·'lTumle el car~cter múlliple de la~ recepciones

10 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 11


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1
desafiliación, sería irracional pretender que los juicios valorativos sobre el mundo que Si de. iJlglin modo ilsi diciendo
1

nos rodea deban organizarse I"'n función de una igualdad abstracta entre individuos. -pienso­
Presentado asi, teóricamente, el ideal no puede ser sino una presión exterior al que pensando
decir que digo
mundo popular, una fuerza ejerCida contra las estructuras reales de cohesión social es parte de tal obstinación
construidas sin gloria pero cor! mucha pena por las personas que habitan esas franjas que culpa y riesgo me abandonen.
de la sociedad. Cuando e~igimos a quienes viven en condiciones de gran precariedad
Alfredo Zitano5a
1 '
,, que se comporten como "individuos" y "ciudadanos" sin acampanar esta presión
de los soportes institucionales que la hacen posible (como sólidas estructuras de
protección social o un mercado de trabajo menos desestabilizanle), la exigencia no
puede sino constituir una agresión atomizadora.
No se trata de que las clases populares carezcan de un "lOrizonte de ciudadanía
Evidentemente, la postura de Pablo Seman comporta un importante riesgo de
o de que hayan renunciado a él. Se observa simplemente que dentro del ideal de
:! fenomenología -si tal cosa puede constituir un nesgo. Numerosos son los pasajes de
ciudadania, profundamente arraigado en la politicidad popular, viven formas feliz­
mente sólidas de lazo social, y que ellas no obedecen siempre a la forma de un Bajo Continuo durante los que sentimos el escalofrío de quien se encuentra a punto
de caer en las insondables profundidades del relativismo Es que el punto de vista
,I!, contrato entre individuos Con frecuencia, los individuos de las clases populares
adoptado por nuestro autor exige acercarse peligrosamente al borde del abismo. En
que estudiamos no son los individuos contractualistas que el liberalismo político
1 efecto, si un reproche puede hacérsele es que tal vez corra en demasía el riesgo de
desea. Simplemente porque, Como nos ha enseñado Robert Castel, no poseen los
que su lector resbale barranca abajo sin advertir los peligros que ese camino presenta,
',1 "soportes" sociales indispensables para una apropiacíón positiva de la individua­
Pero, ¿cómo evitar la aventura de lanzarse hacia un universo indeterminado y perder
lidad. Más bien observamos el universo popular atravesado por diversos procesos
de individuación. Éstos apelan frecuentemente a la negociación entre sistemas así todo punto de relerencia? Es cierto que a veces nos gustaría ver reabrirse los

más o menos institucionalizados de distribUCión de recursos, a soportes culturales paréntesis que cerró con razón para poder poner en evidenCia los puntos ciegos de

diversos (entre los que cuentan las tradiciones políticas, las ofertas religiosas, la un conflicto social en el que casi siempre pierden las clases populares.
canción y los bes! sellersj, o a estructuras locales de solidaridad, Pero también están Resulta ciare que el autor de Bajo Continuo es demasiado cau!eloso con el

presentes los horizontes democráticos, ciudadanos y de Juskla. Nuestros pobres relativismo como para dejarse seducir por el valor de una descripción etno~ráfica

Ciudadanos y nuestros ciudadanos pobres no son ni más ni menos "modernos" intrascendente. Hemos visto que ni el placer de la minuc'la n'l el gusto por el detalle

que quienes escriben sobre ellos. Simplemente lo Son en otro contexto y con sus ni el deber de la restitución histórica satisfacen totalmente su esfuerzo. Su antro­
propios modos de serlo. pología se Inscribe en la mejor tradiCión de la sociología crítica, y su movimiento
hacia la descripción etnográfica obedece claramente a una estrategia de salida de
los callelones muertos hacia los que la ciencia politica de los años noventa condujo
a la refleXión social, Hay en el trabajo de Pablo Seman una profunda voluntad política
que no puede sino saludarse.
Vano seria el esfuerzo por vOI'ver a un debate general entre universalismo y
relativismo. Ya se han agilado bastante en pos de ello los partidarios del "posmo­
1 dernismo". Sin embargo, creemos que deben explorarse las consecuencias políticas
1 '1" de tal discusión para el caso de las Ciencias sociales, y de una sociedad como la
1" argentina, en una coyuntura como la que ésta atraviesa, Sin universal, la posibilidad
1
de juicio critico se disuelve. La democracia y la justicia social son irrenunciables,
,U moral y congnitivamente. Sin punto de referencia común, los actores no pueden

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11
16
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PABLO SEMÁN
BAJO CQNTitWO 17
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"'1,1, unos mOjones simbó',icos con los q'Je mejor delimitar la fronleras que las protegen.
1 acceder al reconocimiento del otro ni estimar el valor SOCial de su contribución
l.a critica de la cultura popular es indispensable. Irresponsable seria justificar lada
a la vida coiectiva. Sin referencia común, difícil es luchar contra el desprecio, la
su producción en aras de su "positividad". Por decirlo de otro modo, mucho de la
discriminación o la exclusión. Desde ese punto de vista, un relativismo desatento
producción popular obedece a principios de realidad (de supervivencia, de oposición,
o ingenuo puede conducir a una especie de inmovilismo irresponsable. Pero si na
de protesla, de revuelta o de resistencia). En ese contexto, si la critica política no
es ingenua, sólo una pOSición relativista pone en evidencia que todo universal es
~e inicia con 'la propuesta de caminos de salida de la asimetría social, cultural y
inevitablemerlte parcial. En consecuencia, la crítica recobra su productividad pues
económica, debemos sospechar Que se trata de un ardid.
se ve obligada a asumir el caracter político de su posición.
Las miradas dirigidas hacia la cultura de las clases populares se detienen CDIl
frecuencia en e', estudio dE' los humos que intoxican el espíritu de los sujetos que
pueblan tales parajes de la sociedad. Se escandalizan de la si,tuaClán en la que
encuentran a esos Individuos pues, colmo de la alienación, no pueden ver en ella
1 más que sUjetos perdidos, regodeándose erltre los efluvios que les ofrecen cultura, Referencias
,,1
religión, politicas públicas y otros opiáceos_ .. Este punto de vista desconoce dos
11,
Antonio Carlos Jobim & Vinicius de Moraes: "A lelicidade", en Vinicius de Moraes.
cosas. En primer lugar i~nora la situación en la que la cultura popu'lar se despliega.
1
En segundo lugar niega el hecho de que los actores que pLleblan el universo popular Buenos Aires, 1970.

forman parte de la modernidad pero se encuentran, sobre muchos planos, en ten­


María Elena Walsh: "Canción de la vacuna ", en Canci,¡nes para mirar, BuenoS Aíres,
1
11'
sión, en oposición o en franca contradicción Con los proyectos que otros sectores
llevan adelante en el seno de la misma modernidad. La modernidad no es Unívoca. 1963.
11
Es democracia pero también capitalismo, y el individualismo puede ser ciudadanía
Illh pero también atomizaciÓn. Es sobre la base de esas ambigUedades generales que
Alfredo Zitarrosa: "Del pensar"', en Aquí PDesia N° 2, Mor.tevldeo, nov-dic de

se producen localmente ul1a serie de conflictos y configuraciones sociales que no 1962.


'1 pueden observarse sino el1 sus coyunturas específicas, Toda critica del mundo popular
, que no tenga en cuenta simultáneamente los efectos de la dominación (y la par¡',ci­
pación activa del dominado en tal relación), las formas de resistencia más o menos
I'1 '
'1
, , adivas, y la libertad de entender las cosas de otro modo, no puede sino conducir a
la IOdllerencia, la toma de distancia o la franca descalificación del otro.
11 1
Trabajamos en un contexto de fractura social que estructura enteramente el
11
c'Jerpo social de los argentinos. en el que los de abajo soportan el peso de los de
arriba y los de afuera no pueden !">ino Improvisar ¡efugios para protegerse de la in­
'1
11 " temperie, cuando no se organizan para robar a quiene!"> ven pasar por el camino. En
111 tal contexlo, ¿cuál es el valor de las eXigencias de "racionalismo", "individualismo"
y "Ciudadanía" dirigidas hacia los sectores populares? Desde el momento en que
111', identificamos el lugar de procedencia de esa inlerpelación, y desde que hemos
identificado su carácter descalificativo. sólo podemos ver un recurso discursivo de
las clases medias articulado con el propósito de proteger la barrera que los resguar­

, 'iI'l'
1
da de la amenaza popular Identificando los parámetros de la buena política y de
, la buena cultura COn sus propios cánones, las clases medias no hacen sino poner
" :1,
1

'1, BAJO CONTINUO 19


18 J"ABLO SEMÁN

,111
11

'11 1

I aGRaDeClmlemos
1

, i,

A Mirta Amalti, Jurema Brltes, Gerarda AbCif Carlés, Claudia Benzecry, Antonadia
Borges, María Julia Carozzi, Eleonor Faur, Cecilia Ferraudi Curto, Alejandro Grlm­
1 son, Bernardo Lewgoy, [Ioísa Martín, Sllvina Merenson, José Garriga Zucal, María
Graciela Rodríguez, Lucas Rubinich. Todos ellos han leído y criticado los trabajos de
11
este libro y han sugerido modificaciones decisivas cuya ejecución es de mi exclusiva
responsabilidad -como también es de mi cuenta el hecho de que, como sé bien,
:1 1 no he logrado resolver todos los problemas que sus lecturas generosas y exigentes
me han planteado-.
! I A Martín Liut y Diego Fridman, que se dispusieron generosamente a ofrecerme
, 1 sus interpretaciones del baJO continuo. A Eduardo Rinesi y Jung Ha Kang, por su
paciencia y generosidad.
11
1
A Oenis Merklen, que sostiene este diálogo y, por eso mismo, no se olvida de
cierta parrilla en París. A Otavio Velho, que en cada uno de sus te)(tos y en toda
su afabilidad ha estimulado lo m~s productivo de las libertades que me he tomado
i para escribir algunos de estos artículos y ha sido una guía fundamental en toda mi
actitud frente a los fenómenos religiosos. A Claudia Fonseca, que me ha ofrecido
tanta amistad como desafíos Intelectuales.
A Ernesto Sem~n ya Eloísa Martín, que dan el afecto con risas e hipérboles de
sabiduría milimétrica e infinita.

P. s.

8AJO CONTINUO 21
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La mayor parte de los trabajos aquí reunidos recogen parte de los resultados
I¡I,I, de diversos procesos de investigaCión en los que participé desde el año 1995 en
l!Idelante. Son heterogéneos porque esas investigaciones se referían a problemas
11 'J objetos diferentes e implicaron metodologías también diferentes. Pero en todos
'11 ellos hay un elemento común. Sujetos de clases medias y, sobre todo, populares
11 ,,
1
realizan usos especilicos de propuestas religiosas, literarias, musicales, de siste­
i'
mas de mediación politica, etc. En cada una de esas prácticas de apropiación se
II!"
1.
,,
1
1
: revela la eficacia de una especie de epicentro que les da a esas apropiaciones una
, consistencia que es la que no esperamos desde nuestras proyecciones y supuestos.
1, y en este "nueslras" invoco el sentido común de una clase media 'Llniversitaria,
I I I'
1 "progresista", que reside básicamente en la Capital Federal, que no ve nada muy
positivo en la literatura de masas, en los aspectos nacionalistas del rock o en las
I'!¡'

I~~
religiones populares (a menos que éstas aparelcan aliadas a algún proyecto políti­
CO progresista y hayan transformado su mística en vocación por la transformación
histórica; o sea: que no sean religiones).

,
En esas investigaCiones pude constatar, por ejemplo. que la expansión evan­
1,1 , gélica, de la que -:;e esperaba una especie de norteamericanización de la religión,
, ' ~,
c( es digerida y transformada por formas populares de religiosidad que, a pesar de
1"

t, sus apoyos institucionales aparentemenle frágiles, perdura, y, más que perdurar,


es actual. PudE'! comprobar, también, que en e'l hoy denostado "rock chabón" se
, "
concrE'!taba una forma dE'! constituir y ejercer autonomia que no debería pasar de­
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III ¡"IS peróiemn tanto ingreso y pode' como interés académico (a no ser un interés
loclodemogrMico que reuniÓ a los le!ormadores del Estad::l con los opositores a
I'!II 111 reformas limitados a contar las pérdidas). ¿Qué rendimiento diferencial podía
No es éste el espacio que destinaremosa una reflexión teórica sistemática sobre
lo que seaJn o no la/s cullura/5 popular/es. La renovación I)ermarenle del público '.MI para los macromodelos entonces en tJOga, aquellos que explicaban la realidad
I universitario tiene Ln lado perverso: perm ¡te que se hagan performances de brillantez loclal desde el palacio, que el voto de Margarita, por dar un ejemplo. {uese efecto
II II ron el simple recurso de recapitular did:!.cticilmente ID que está disponible desde dll "ciientelismo" o albergase otras voluntades llenos digeribles pGlra ese palacio,
I hace déc<ldas. No se espere eso de este li:xo. 11 lolal "iha a votiH Pflrón". o <;ea, Menem' Habría sido demasiada inversión para
1
1
Pero en todo caso cabe de:ir que el espíritu de todos los textos aquí reuridos un resultado poco útil. En muy diversos sentidos y en muy diversas situaciones
11 está atravesado por una posición en rela:ión con el problema de la/s cultura/s concletaS tooos los artíCJlos de este libro surgie:on de apuestas por lo contrario de
: '1 1 popular/es: la singJlaridad de lo histórico, la Condición de la subordinación (:on­ III desinterés y por la necesidad de ,comprender los paramelros propiOS (le aquellos
¡ 1, t¡><:;tada, Dlvidada o re5i5tida) y la Inscripción de e~to~ hoLOS el l.ln 5istema de que eran tan débiles (y lo siguen siendo). Para ese punto de vista todo lo que ha
,1 !I acción hi5tórica determinado, del que surgen modos de conflicto y segmentación ocurrido en América LaUna después de "la déc~da del 90", debido a la situación

11 específiCos que hacen a lo popular sin agotarlo. Han sido superados el populismo I.neral, pero también, y todo lo poco que se quiera, pero siempre algo, a un margen
,
y el sustancialismo que suponian la unidad del "alma popular" pcr la versión que el. I!JBencia qlJe tuvieron los sl'dores populares en muy diversas configuraciones.
"1", I repone el proceso sacial de construcción de todo lo que es idealizado por la mirada lue inesperado: los piqueteros en Argentina, la guerra del agua en Bolivia (el país
folclorilante. Han sido superaclos el economicismo 'J el cu\h.lri31\smo ingenuos que que. pocos lo recuerdan, fue para Cavallo en el fin de los 80 lo que Argelia y Cuba
111
pensaban en culturas pobres o en culturas populares ideales por concepciones que para los revolucionarios je los 60 y 70) Y el reto'no inesperado del "populismo" en
interpolan el concepto de hegemonía par;) hacernos notar que la produc;c;iúfI silTl­ 'oda Latinoamérica. QuilaS estabamos tan mal encaminados antes de esa sorpresa
'!II !II bólica y la dominación de grupos sociales están asociadas y que la dominación se como dUlal1\e el tiempo posterior en que se midió a los movimientos pODulares por
,!I!I organiza, en parte, a través de la capacidad de nombrar. También hemos aprendido IU capacidad de asumir las expectativas de Toni Negri sobre su forma de emanci­
,1 que en la batalla por la nominación las pOSiciones disimét!icas en el conjunto del parse, Entre la tarea de contar las bajas ocasionada por la "'evolución de los ricos"
1 ¡¡! espaciosocial se reproducen en Jlla Circularidad difícil, pero no ímposible de revErtir, que significó el "neoliberalismo" y la de n~cer a los otros depositarios de nuestras
, ,! 'J que cualquier trama de significaciones, p2rafraseando a Marx, nace tarada por la
Ilusiones, hemos preferido mostrar :as cosas como nos han parecido que son. No
i '1'1 I¡II hegemonía, por las capturas del discurso en luegos de impOSición de conocimientos,
hubo en cada uno de estos trab~jos más intenCión normativa que la de ser un tes­
reconoc,mientos y descnnocimientos del que se hace toda comunícación. Historia,
tigo lo m~s riel posible a estas circunstancias. Hemos visto que lo que resistía ¡jI
".1
1 conflicto y oscuridaces varias determinan las valencias que pueda asumir el término "neoliberalismo" eran concepciones que no siempre eran emancipador~s y hemos
1
popular y hacen a la insuperable singularidad de su corten ido. presenciado cómo las ilusiones populares se alimentaron de promesas económic~s
11 1 Pero se ha hecho tanto por mostrar cómo ganan les que ganan que nos con­ Que se asumían como epifanías. Otras veces hemos visto que el rack se hacia na­
,¡"I,I!
frontamos al peligro de una espec ie de hegemonicocentrismo que describe lo social cionalista, rrucno antes de que el resto del paisdejase de reírse a carcajadas sobre
,1 1
desde el punto de mira en que una form<3 de hegemonía captura, asimila, devuelve lóeas tales como "compre argentino'· o "sustitución de irrportaciones" o de que

I!:II,I, y recodifica cualquier producción autónoma. En la descripción de las culturas popu­


lares todo ocurre cono si se hubiera impllP<;to la ~iguienle contradicción: Invocando
pudiésemos leer la reivirdicación de un "nacionalismo sano" (cuyo cuestionamiento
polémico revelaba que )uena parte de los intelectuales y dirigentes de este pa!s
al linaje de los Thompson y los de Certeau -Incluso al punto de banalizarlos-, habla naturalizado las categorías mentales del acreedor). Así nos hemos permitida
¡ 1 1
1; practiquemos reproduccionismo y Frankfurt. Asi, el de5centramien:o que exige la pensar en el malco de algo que alguna vez le oí decir a la antropóloga Rila Segato:
"
captaciÓl de 1<3 producción simbÓlica de los sectores populares pareció como más que mucho de esto era posible porque la propia dualilGlClón social que VIViÓ nuestro
II'¡ d~~prec;i~ble que nunca en ··105 90", la época en que los efeclos de duallzac'ón pals, que permitió y expresó una disimetría brutal, ha estado también en la base
," fueron creados y recreados en las sociedades latinoamericanas y los sectores popu­ de un proceso en el cu~l en los se,:tores popu·ares se desarrollaron perspectivas
1

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26 PA.8l0 SEMÁN BAJO CONTINUO 27


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propias. En el marco de ~us derrotas, los subordinados ganaron espacio para hacer lado la escucha y la producción del rack en lo" sectores populares, enfatízando el
1I1 algo con lo que ,es querían hacer. hllcho de que en su cesplazilmiento a los sectores populares el rock ha cambiado
IU$lemáticas y las pautas de relación con su públícO,2
El tercer capitulo, refer'ldo a la literatura masiva sobre la historia y la icentidad
nleional, acempana la critica de los historiadores académicos, pero intenla histo­
IV rlulI a lo" historiadores de masas entendiendo sus ideas y su éxilo como ¡:;arte del

I 111
El p!imer capítulo Ce Este lJo\unen resulta de dos procesos de in"estigación muy
diferentes. El pri'Tlero ha sido mi propia experiencia etnográfica en la comprensión
proceso de recomposición de la imaginación pJlítica de las clases media" en la
Irgentina contempOr.mea.~
El cuarto capítUlo intenta mostrar cuáles son las condicione" de circulación y
1\ 1 de las conversiones al pentecostalismo en un barriO del Gran 8'J¡>nn~ Aires. l Esto eut!ll",s son la~ 1i?~tlJT"'5 de la lit",r<llura de autoayuda entre <;.uje~o<;. de clases medias
aparece diluido en un segundo proceso: una ín"estigación blbljogr~ka en la que y populares ce diVersos contextos nacicnales. 4 En él intento demo"trar que, de di­
1 . intent€ encontrar los elementos comunes entre mi propia in"estlgación y los re­ versilIs maneras, la ilteratura de auto<lyuda prolol1ga tradiciones de lectura y creel1eia
I1 . sultados de lae; investigilciones de la religlosid<:ld de 10$ sectores pO¡.Julcues lIue se persist~f1t~s, peru, a su vez, mudifica el CUdUrIJ U~ la~ r~laciofH;~~ enlr~ literillura y

~\I
desarrollaball en Argentll13, Brasil Chile y Uruguay. Me parecIó en ese momenlo religión. En lO"e contexto intento esclarecer un poco la sitUéc(Óll en ~ue esta literatura
que las bases etnográficas desarrolladas por varios investigadores ~ermltían un adquiere masivldad y qué repre"entan para esos lectores sus literatos preferidos.
momellto de gelle¡;;lililción en el que podla", entreverse trazos muy generales de la <, ¿Por qué llO? Del matrimonio entre espirItualidad y cor:fort, del nundo eVlOgéiíco

r.I 1 11
experien:ia POPUI3r. La exposición de esos trazos, obtenida por abstracción, permitia
pensar la religiosidad popular come algo m¿s que un derivado de la pobreza, como
I los best-seilers" explora una veta tan común como pOCJ tratada (a no se' en sus
larmas dá"icas) de 105 imaginarIOS reE¡;iosos. SJ posibilidad de conectarse con la
una Joma de dar cuenta de un punto de vista que contrasta con nuestro punto de actividad económica, el consumo, la ansiedad de riqueza, Nos propusimo" mo"trar
I11I
vista sotre cómo ocurren y se rela:ionan \es hechos y las personas en el mundo. Que las formas aparerltemente incompresibles del diezmo generoso y la esperanza
1 Es por esta razón que organicé una exposICión en 113 'lUP, mLY sumariamente y de .n la provisión divina :ienen caminos perfectamente veroi>Ímiles d:osda al punto d"
11 '1 forma condensada, planteo una posición en relación con el problema de la Cu\~ura I/ista de creyentes y lectores de best-se·rlers.
!, I I de los se:tores populares. "La" formas políticas populares; Más acá de I:)S dualisTlos" pre"enta lo" perfiles
\1 El sp-gllndo (:apitule se refiere a la imbriC<lci6n de des fenómenos: el desarr::>\\{) de una ¡.¡a-oto'a ¡.¡erlttlcu5tal qu= desarrolló su vida entre la religión y la po ftica en
, •
de ciertos formatos del rock. con g'an repercusión en los sectores populares y el un barrio del Gran Buenos Aires. A partir de su descripción pretendemos discutir
1'1

Ald carácter socialmente vengativo de la crítica que asiste a este género tra" los hecho"
de Cromanóll. EII ese L:untexto intento mostrcr con qué caracte'ísticas se ha implan­
el estatuto de categorías como "clientelismo" el1 el anál,s;s polílico contemporáneo
'f proponemo" la necesidad de poner entre paréntesis la carga i::leológlca de las
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l. Una p~rLe de I~s dmcripclorle, QU~ me fue PQ5ible r~~lllar ha \Ido plJhl;"<lrl~ ~n S"mán, Pablo, "El
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• Can-en~e esta in_"3hga~oon en hma pa'al~l~ al de5arrallo de m. le"i, da~ioral. AGILJalnl~nie e'i"Y GOn~ .."­
~e~leCo~i~lI¡mo y la reli;;iosidad (lFI05 secIQ\~, populares", l'rI Svalrlp~, Marl,lf"rl:l (CQm¡:, ), Oes,Je abajO la \p~nd~ IDI~. esFue'los en eSla lemalicJUna_8Isión~~le .. ar(lee.le~rlicuoh~.idoputollcad~er.larevi.la
tran~formac,ón de la5 idenlldade5 loc'ale5, Biblos. Bueno<; A"es, 2000, y en Semán, Pablo. La re/iglo,,!d~d Pr!nsam¡~nto de ~ confme5 N° 17. Buenos Aires. dicjembre da 2005.
¡:'OPUIM. creenciJS y vida co¡idl¡¡¡;;l, C¡¡pllal InteleciuJI, Buerl(ls Alle~. 200:' Olra p.-Jfle '<!r~ publ10dd l. La Irwe~llgacliJn~rl qu~ "e t~~~ e,te caJílulú ha sido desarrollJda en el maTO rj~ una n.,~stlg~c"j" en la qll~
póxjrn~men.e En un Yolumeo qu~ Dre>enl~ e,J Ime,lp¡;acl~n ",n <IJ 'r,I~I,,1ad. [,''s pLJbl'~.~clon"" y lo q"~ se ~o"'"",'an la ,'e'l-e",cj¡jll ~d lieP11pu. ~I ~~",a~iu, l< ,vdeLldU, 1" ju~IILI" j' Id I~~iórl ~"i\'g~"lill" Y Brd~il
e-<ponemos ~qUl tue surgiendo dUlaote el período en qua escribl mi tesIs de doclorado e~ A~trQpolo¡;la •. Una versión an:ermr de esle trabajo. en lengua ~ortuguesa, fue publlc~d~ como "Núlas sobre pulsa~;jo
Social, e~ la Uoive"idad FEderal d' Rlo Gr~nre da ~"I (Yea~e Sem.ill, Pablo, A (ngmelll,¡,Jo dQ Ca~"'(I'; Enlre ~e<ltermlel e B~bel (, c~so de Paulü CoellK Ese\ls lel(~res", ~n Velh v, Olávlv (or¡rJ, Dr,'uito, m{,·
Um est~do sobr~ as 'iEn-,¡bif¡d¡¡d~~ religiosas de II~is penteco"tais e r¡¡M/iro; de um búro da Gra"de niWs. Compar~6es e relig/ce" nv aras'/, Algentim, f'Drlu¡;al, Franr;a e Gra·Bretanha, CNI'"IP"'-,N,~-AI13r,
I ,,' Buenos Aires, UF~GS, 2COO).

s~" PoLI". 2003, pp 127-5,


28 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 29


I
1',"
conc€ptos de los que nos s€rvimos para repr€sentarnos la experiencia polrtica dE! ,.rmlten Grig~on y Passeron, que elaboran conceptualmente el contenido de esta
los sectores populares. Iblarvaci6n en relación con tiempos má5 actuales y socledad€s mas homo~éneas
En "Ni demonios ni desi~rlos" uiscuto un arHculo de Philippe Bourgois, pero LlII~5 que refería Tho'Tlpson. Para ellos Se trata tanto de que lü:i inteleGludles que

teniendo en vista un objetivo más amplio. lo qU€ en eSe me momento me resul­ '~ludlan la cultura popular no olViden los efectos que produce la dcminación en la
taba movilizador era la necesidad de porer en discusión lo Que adquiría. y todavia lulturil como de que se observe que en algunos momentos, que no son todos, los
mantiene, las características (y los efectos) de una moda avasallan te: creer que IOmlnados ac:úan má~ que de forma rebelde en terrenos de "insumisibn cultural",
se integran las pe(spectivas antropológicas y sociológicas disolviendo la e tnogra lía In los que sucede un transitorio "olvido de la dom nación", pleno de consecuencias
en el continente teórir.n de Una élresentación canónica de la obra de Bourdieu. EJi latl.les yana íticas. Y '"que estas expresiones de la cullw2 popular no representen
ese artículo intento plantear dos. cues.tiores que ayudan a des.monlar la aplanado. un peligro polítiCO o ideológico para la clase do'Tlinante es otra historia, cue no
ra: la especificidad del trabajo etnográfico y su Posibilidad de conexión Can otras , ..mplaza la tarea de descripción que incumbe a la sociologia"r,.
~oclologias. Podrá deCIrse Que la sltuacllJn de los grupos populares no es la típica situación
lnlular privilegiada par la antro:lOlogia clasica. Estamos tan de acuerdo con esta
10le -Que implica la coex(s'ten:la contlictlva y asimétn'c3 entre grupos como la
COndición de existenCia de cualquier grupo- que ni siquiera pensamos que alguna
v VlZ hGiya sido válida pala las llamadas "sociedades simple,". Pero esto, que impli­
el la inevitabe condición de 12 altefidad en la constitución de las "identidades"
El recorrido que subyace a estos trabajos es el que explica tanto sus elementos ..también, obviamente, las subalternas.-, no implica que ese "olro" penetre h'lsta el
comunes como las diferencias, las distancias y las cOntradiCciones que puedan tUétano y gobierne todo el habla de ese subordinado. Por dar un ejemplo simple y
señi.llilrse (;olTlparativamente entre unos y otros. Mi insistencia en el momento de Ilttremo: cuardo un migran te habla la lengua de su país receptor con el acento de
la autormmía de los sec~ores po~ulares tiene raZOnes que ¡::ueden cOndenSars.e en IU lengua madre no lo hace exclUSivamente en e marco de la disputa identitaria,
una observación notable de Thompson en referencia al tiempo lejanc en !lue podia IUnqJe ese hecho tengél relevancia en esa lucha y sea Instrumentado en ella. lo
hallarse hice porque vive en el marco de condic ones incorporadas que conforman Jn en­
torno más o rTenos. durable en el que si 10 es po~ible reconocer "la cultura" como
una cultura wnsuetudinaria que en sus operaciones cotididlldS nu se halla sujeta loIn código y un cuerpo coherente es necesario identificar, al menos, un conjunto de
a la dominación ideológica de ,os gobemantes. La hegemonía subordlnante de la Constriccione~ que se imponen a la acción y al sentimiento, que impiden "hablar
gentrypuede definir IDs.límltes dentro de los cuales lél cul:ura plebeya es libée de Con propiedad" la lengua del ctro y obligan a declinarla en la propia. Aun en el
i.IetJar y crecer, pero, dado que dicha hegemonra es secular en vez de religiosa o paroxismo de la disimetría hay algo de lnaSlmilable y algo de diferencia que 'eslste
magica, poco puede hacer por determinar el carácter de la cullura plebeya.' mf¡s allá del proyecto ce resistir,

tsa es una situación en la que "la ley no entra en las casas de los campesinos",
Transpolar ese razonamiento echa luz sobre la serie de razom'lmientos que reducen
la rCillidad a muchísimas menos variables de las que la componen y luego hacen
proyecciones 'lineales. de tendencias del obtenido por abslracción, E~to es. lo que

.. ..
l. Grignon, C. ~ P<sseron, j r" Lo culto y lo populu.. miserabi'lsmo y popull.mo en :~ ~oclología y en /a
•. Thon'I"ün, E. P" CDSI~m[)(es en comrin, Critica. Barc~lona, 199~, pp, 21-2, Meral~m. Nue"~ V,SIOn, Bueros A"es. 198,¡, pp. 68-9.

30 PAElLa 5EMÁN BAJO CONTINUO 31


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ser que por tanto referir a esos principios de interpretación surgidos de operaCIOnt" 1
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de abstracción se pierdan de vista contraposiciones y sistemas de diferencias mil'.
Ir~i( ,
ricos, las clases traba,'adoras han sido menos individualistas, como surgir¡a del
análiSIS de Duarte y como lo muestro en "Cosmológica, hoiista y relacional", pern
se definen más allá de eso por una serie de singularidades históricas que no caben
en esa distinción, como Intento mostrarlo en "Más acá de los dualismos".
Así, la tensión entre una y otra influencia no está resuelta en mi trabajo, pero cOSmOlOGICa, HOLlSra y RelaCiOnal: una
en todo caso, y con toda la distancia que hay entre una y otra oposición, ambas CORRlenre oe la ReLlGI9SIOao POPUlaR
sirven a un mismo objetivo: marcar el contraste entre mi experiencia y la del mundo
conrempORanea
categorial afectiVO en que VIVO -que en cierta forma es compartida con el de los

1 ! lectores de este libro- y las que se dan en radios más lejanos de las clases medias
y, sobre todo, el'l el mundo de las clases populares Marcar ese contraste fue la
prioridad estrat8gica de mi trayecto hasta ahora. La falta de elaboración de la tensión
Citada es una cuestión menor en el marco de un panorama en el que la proyección
, 1
descontrc,'ada de nuestros parámetros y exigencias éticas, la profusión de descrip­
ciones sociocéntrlcas, exigía intervenciones que hiCieran pensar que lo que está
I! '1
reiativamente próximo en el espacio y en el tiempo no nos debe ser tan familiar.

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'11 rl

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y yo escríbo muchas poesías. La gen~e me píde. MIrá. t.sta es la que hago cuando
voy a rezar al altar del Gauchilo: "Con la extraordll'laria fuerza que me coMiere la
le. Talismán: pido al Padre eterno y poderoso, creador del universo, dominador
'1 ,1 de la vida y la muerte, que por mediO de este gaucho ínvel'lclble, Antonío Gíl,
proteja mi cuerpo y mi alma contra toda clase de daños y peligros. Que rechace
con firmeza y arrOj!o para siempre de mi cabeza lodo espírítu maligno, dándome
salud permanente, equilibrío integral. Que me brinde su poder para que no haya
I/IJII mal alguno en este mundo que pueda vencerme o lastimarme. Antonio Gil, dame
"111
I
Salud, Dinero, Amor, Justicia, Felicidad"

Del cuaderno de poesías de Man, catequista y Teladora de la


capilla d~ La Merced en Villa Independencia, pmvlncia de 8u~nos Aires.
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1

Yo voy al seminarío. Pero para que me habiliten la Iglesia. Esos tipos son un
,
peligro Yo quiero aprender alguna vez a leer la Biblia en la lengua original, en
11
1
griego, en hebreo. Porque ahí, en el seminario, lo leen lodo como para controlar

..
"

1 34 PABLO SfMÁN
BAJO CONTINUO 35
1
1
1
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,1111

lo de la sanidad divina. Dicen que es para que no nos persigan por ejercicio i1eg<l1 11'lItru los sectores populares existe una corriente de prácticas y representacio­
de la medicina. Pero no entienden nada. Si es así, tampoco seamos evangelio I qlH! iltraviesa denominaciones y practicas autónomas, que reune los hechos
,111
l" cusmológica -en tanto presupone que lo sagrado está no en el "mas alla",
Carlos V., pastor de la iglesia Viña del Señor en Villa 1I1 lO In el "m~s acá"-, holista y relacional -en tanto afirma, al mismo tiempo, un
dependencia, provincia de Buenos Aire',
1 '
/ImlUm de experiencias que la ideología moderna divide en compartimientos
.~ It.ncus, la preeminencia de la totalidad y el carácter de parte con el que participa

La gente siempre viene con que alguien les dio un gualicho, o con que les CIE' Id••ujeto en esa integridad-o Ésta no es la unica corriente que observamos en la

rran caminos. Pero yo siempre me quedo con bronca con eso y les pregunto l. religiosa de los sectores populares. Sin embargo, eXisten razones especiales
1

11 Porque, en realidad, de lo que se trata es de ver cómo es uno mismo el que se' • referirse a ella. Si bien la presentación cl~slca de los temas y prácticas de esta

',,1' corta los caminos. Porque capaz que vos crees que alguien te está haciendu le. cultural lleva a corsiderarla agón ica y crepuscular, intentaremos ofrecer claves

algo y entonces ya lo ves cerca de ti, o ves algo de el, y crees que eso te corta el Interpretación que muestren hasta qué punto se trata de una cOrriente vital y

camino. Pero pasa al revés; es que como vos no te pones a ver las cosas mejor, ,t.mporánea. Asimismo, al describirla, y considerando que la primera parte de
'1
11. trabajo muestra la eficacia de las visiones mecánicas de la modernidad en la
,1I
se te cortan los cammos. Entonces, los caminos se los corta uno.
IlInlOn de las diferenCias culturales, estaremos ofreciendo un ejemplo paradigmMico
l. consistencia de esas diferencias,

1 Pequi, curandera y cartomante de Villa


' Independencia, provincia de Buenos Aires Con este propósito, la primera parte del trabajo explicita un concepto de cultura

,1,
I 1 ular del que deriva las premisas que utiliza en el abordaje de la religiOSidad popu­

, Tembién argüiré a favor de la necesidad de relativizar categorias de análisis que,


." ' ' 16. que realizar el ideal de la neutralidad científica, expresan el compromiso con
~ 1 Las afirmaciones de la catequista católica y el pastor pentecostal contrastan con • "ersión de la cultura moderna y sus presupuestos. En la segunda parte, y en el
,,1
, I11 la de la curandera' si las dos primeras afirman una especie de razón mística, la última ,nlexto de reflexión generado por las premisas de la primera, describiré tres trazos

~¡I
subraya el poder del yo en la constitución de una imagen positiva del mundo y en Il.I' caracterizan las experiencias religiosas de los sectores populares en nuestros

I !
la producción de acontecimientos felices. Con esta evocación de agentes religiOsos '.11', Este trabajo, que concierne a la religiosidad contemporaneamente desarrollada
j católicos y pentecostales que parecen curanderos, de curanderos que se apoyan en "O( sujetos de los sectores populares urbanos de países como la Argentina y Brasil,
la difusión de una cultura psicologizada, quiero plantear un punto de partida que, prlSenta afirmaciones de carkter general; recoge resultados de una investigación
,11

~ 1111'
a esta altura, es mucho más que una hipótesis: el mundo de las denominaciones Implrica que forma parte de mi tesis doctoral, y los conecta con una investigación
l' " religiosas (cada uno de los segmentos en que dividimos las experiencias religiosas: bibliográfica en la que se fundan las pretensiones del grado de generalidad que nos
catolicismo, pentecostalismo, etc.) está atravesado por lógicas culturales diferentes, n,mos propuesto sostener.
1 ,
'111 11' y el sentido de la experiencia religiosa, o del uso de los curanderos, depende de la
tonalidad que impongan esas lógicas tanto o mas que la pertenencia a una u otra

1
li' religión 1 Asumiendo estas consideraciones como premisas, me propongo mostrar

1,11,

v ltUTllllOS de vertientes y ló~ica, culturales anles que en denümlnaciDne~ rell~losa~, Velho, Olavl ü , "O Catl~p.,ro
111 [l~5ta Fera", en RelIgiJo e Socleclade N' l~ Ill, Rlo de. Janelro, 1987, pp. 4-27, YVelho, OtdVlO, "Globali­
1"1
II " Nurner050S autores adoptan esta actitud analítica de di~ersas maner~~. A modo dee¡ernplos paradl~máti(:os, ,~~~o: antropologla e leligi~o", en Oro, A ySte¡L e , op. cit., pp. 43-62, qUien en lrdbáJos tan dislintos como
,1I véanse' S¡¡nchis, Plerre, "O campo rellglOsn conlemporaneo no BraSil", en Ora. A, y Stcil, e, (orgs l, Globa­ IU_ rilados aboga por an<1llsis que tengan en cuenta lanto!a porosidad de las fronteras denommaclonales como
II~afJo e rel/gIJo, Vozes, Pelrópol", 1997, que muestra que el r.ampo rell~ioso blaslletlo debe diVidirse en l. l:rllación de homogeneidades y contmuldades que subvierlan las hetero~eneldades Institucionales,
ll
"Ii,
11
36 PABLO 5EMÁN
~
BAJO CONT'NUO 37
111,1 1
111':1 Entre las concepcíones que de alguna forma respetan esta definiCión, es posible
Cultura y religiosidad popular Dblervar la tensión entre una caracterizac;,ón negativa, que subraya la relevancia de
I1 privación, la carencia y las relaciones de dominación, y otra positiva, que busca
La noción de "cultura de lo~ grupos populares" abarca múltiples trazos culturales Il.plar lo que esas cultLJras afirman pese a sus condicionamientos.'; La perspectiva
y múltiples sujetos sociales según las más diversas interpretaciones. En este articulo, QUI enfatiza las categorías de desposesión ha supuesto que lo popular urbano re­
'11 y según una definición que subraya los aspectos culturales de un recorte sociológi prlMmta, en relación con los patrones contemporaneos (modernos). un momento
co y sociodemográfico. remitimos el sentido de la €J<..presión a una de sus posible'e trlnsilorio de un camino forzoso y j;,nalmente feliz: en el ml~mo serían liquidados
111 acepciones: la prodUCCión simbólica de las camadas SOCiales de bajos ingresos. dIO 101 rasgos de tradiCionalismo y adquiridas las competencias y reCLJ'SOS que sancio­
los sectores populares urbanos. Del estudio de la cultura de €,,!os grupos es precIso nlrfan la inclUSión de los marginados en la modernidad," El evolucionismo implicito
reseGar concepciones que, con Importantes matices y divergencias. enfrentaron el il este planteo se complementa con la supOSición de que los modos de vida de
problema y han dado lugar a términos e impasses que permiten elaborar la premisa 1'05 grupos, una vez perdido su anclaje supuestamente primario, son apenas el
en que desemboca este punto. Ésta reza que la cultura de los grupos populares me­ nliatívo de la modernidad, concebida como un imperalivo a un mismo tiempo ético
rece un enfoque que, más allá de los condicionamientos derivados de las situaciones ~ objetivo: asl, a los grupos popLlI,ares les sobrarían supervivencias del pasado y
de subalternidad y privación, asuma, por un lado, la positlvidad y el sentido fuerte 111 faltarian (a racionalidad y los bienes que los tarnar1an ciudadanos plenos de la
1 1'1
de la diferencia que esa cultura presenta y, por el otro, efectúe un movimiento de
cultura contemporánea.
11/'
desfamiliar,zación en el que la homogeneización cultural no sea la única deducción
posible de la generalización de usos y objetos del émbito urbano (que no se deduzca
'11 de la extensión de ',a escuela, la televisión y las zapatillas Nike la homogeneidad
:
,1
11 cultural entre los sectores populares y el resto de ',a sociedad).

!~

Diversos abordajes como el folclore, el ensayismo SOCial, la politlca, y versiones 1, "~drield, l~w" ~ [J"lJrdielf l!erlp.rlr.c~';Q" ~.Ias primeras, en la m~,-j"la en ~u~ r.n ellos predo'nona~ la,;
"'el@nC'J~3 la '-rldr~¡nal,dad, 31 c3'3cler "obr~ rJ~ I~ cultllra de la pobr~z", ~ Su ;mpc,ibllldad de spr algo m~s
de las ciencias sociales que, pese a su valor analítico, tropiezan con el obstáculo .uo una imil~c,ón d~gradada de la culiur~ dr,mi"iJnI~ Por otra parle, Thompson, W¡II,arr''i_ (;"g"orl " Passeron
que supone el interés politico e inmediato, han referido, una y otra vez, un sujeto ..,lln ejemplD~ ",,,,~u,grn~l,cos de la, segundas, Con e;J,Q 5~ "" qU~ esta claslf,cac,ór ~s ab;¡r,,~,1or~ Yque
na le propone dar cuenta je r~, p,pe,'dlC'd~de5denlro de e~as <10~ grandes calegorí~s [,k IrJtlJ¡O se alinea
popular que se oresenta como una totalidad homogénea, muchas veces depositarla Ion 111 vls'ones poslt,vas que' '''"pl'Lan un fuerle movlmlenlD de (~Iallv,zallorl, de COlllraslE ~ (Drr,p~rac'ón,
1 '
del sentído del devenir social (el pueblo en sus más diversas infle'>:':lones, la clase, el r Q~~ llO Implican, necesa"a,r,~r,\~, un abordale anlro poló~'CC Is. ~, ~ ue, muy dlscu liblelTle~tp., ~~ ,d~~h'ica
.~ l~tmlno con lo exclus,vam~nlf ""uol' una tradición cultural, una ;'~~Qlo~í~, "rr 'rTI¡]~inario, pueden '.~r
, ,''11' campo popular. etc .). Otros desarrollos cuyo origen coincide, en algunos casos, con
'.lliO',ados en ~u POSltlv,d:,d y, ~I mismo ¡.empo, en ~n'plla escala
el, de los anteriores, a veces más empíricos, más sistemáticos, más actualizados y ., OIl!O que me reíenré írecuenlemente a p",p ~Q~~"pla, valga una la(¡:a ~~phc.t,K,on A~"í enlenrJemos el
'1
1 ' profesionales, han descripto lo popular como el resullado de procesos de producción N!mlno en ,-jo" :¡~,,¡'<1,,~'. 11 COrTIO Ideología!, prü!e.:ÍL' cullllral pla5rn~dD~" bUena parle de las 50c'ed~dp.,
IICroldenlales. ap"nl~l~üú en los valores Indl",d"al'>la~ y ~n d,~posit,vos de ,~c'ún~I,z"c,6n lécnll:a (q ue ~ubier'
'1

simbólica de los grupos subalternos en relaciones de intercambio y conflicto con IIIn la relaCión eDr, 1" nJluralez,,). polil,c;a (que 'c¡<uIJI< a traves del d~recho el v,nculo ¿"lre lo~ ;ndi.jduos)
¡'II'I otras clases sociales. De esta consideración, a la que suscribimos, se deduce que r plj(:oló~'ca I~LJe r,rr1')n"n la~ relaClon~s üe los Indi"lduos\;~n,'g~ rr,,~mos msmLlyendolü~ (Qm~ Idl<'sl ,n
, , linIo I~ morl~rnidad es un prQi'~clQ. y nO un aulomat'smo mp.I~',Q,"JI, eS lógico que pue(1~n ""nrlc~,lrse Sus
lo popular no tiene un carácter esencial, debido tanto a la naturaleza cambiante de PUn\05 d€ fracaso, inconsecuen('.a e 'ncampl~Lo desarrollo deb'rlú J cünlestac'one5 o var,~cJ~"~s ';ú':;Jles e
,

1 I su historicidad como a la posesión de una heterogeneidad que deriva de la coyun­ ~IIW,~~s de ese proyecto A<konQ~, IJ "'Jdernidad Implica "na dlr"~l"'Ón mítJca en la que se conc'be"~'
mllma ce",o automalrsmo qu~ le d" u(, c~"'lno y un desL'nQ ~,omugeneo ~ ',a e~penenc'" hum~na ($olJrc e,la
'!¡'I tura histórica en la que surge y de sus diversas raices sociales, En slntesis, y como ~.lu,lr,,'tn, .éase Hervleu-Lé~er, Damélle, Ver, un nouveJu chn5tlamsme?, Cf,f, P~ri,·, 1986). M~s Jclelanle
1
,I ! allrma Romero 2 , los grupos populares "1'.0 son un sUjeto histórico, pero s1 un área rlK¡\!,aré Que esla d'men"dn míl'ca medIa, lc'" p(nCJsJ~ consecuencias, en ID~ ~"JI,sis de la religiOSIdad
, popular, 2) Mil> amplHmfnle. r8¡,~r~ a los pal,on~sd" d"sarrollo prJVileg,ados pDr lú~ ~rup05 domlnanle~ d~

¡
1,'
de la sociedad donde se constituyen sujetos".
111 dlverses neciolles l¡;t,rhlJmcr'CJnas Estos palror,e& I,enen una relacion d~ ¡,fin,da~ ~on la C11odern,d',1l.
qu. puede ser mef]lad~ súla en un sent,do muy g~ner,CO '1 que, debido a la5 caracterisl'cJ5 d~ la~ ~oc'edJJes
Illi"oBme'lcanas, e'.la sUJ~taB un ~r~d(l mucl,O mas alto de v,,"a(ione~, cQnte~tac,one~ y/o supwpasiciünes
ulIllósica5 culLurales dlslanClada, d~ la ",o~ernidad Uno de 105 ¡;a~~' q\'~ S1r,tomat'la la siluaci<]n ~jn¡;:ular
1
1roelaborad<' de la modermdad 1~1,,'aar1,erKana es, como Inlenl~r~l1'.n; ",ostrar aquí, el de la r:ullura de los
'V
."II¡"~ pc~ul~r8~ IJtJrloamer,ca"l'~
1 ,. Romero, Luis A., LC5 5ecl,''l'.< PDIYJ.IJre5 urb~no5 cama 5uJélv~ hi5ro"cas. C"'-A-PEc'¡~_" Bueno~ Aires, ]",87

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BAJO CONTINUO 39
38 PABLO 5EMÁt-J
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I~ Illnli!>tas sociales.li: Es el modernocentrismo el que universaliza los problemas de
Luego, capitalizando los conceptos hasta aquí presentados, daré las indicaciolH' IU tomporalidad social y lo mide lodo por referencia a sí mismo. Así lo hace cuando,

I:III!
mas generales acerca de la matriz cultural en qUe se apoya la producción de U" I In ¡¡na sociedad multitem por al, disuelve la especificidad de la pnictica cosmológica
corriente "co:srnológica", "holista" y "relacional" de ',a religiosidad popular. popular al Interpretarla como expres',én de una cris,s de la madufez de la modernidad,
1. La representación deshistorizada de la modernidad, la Identificación con "" 11."do que es, simplemente, el testimonio de su problematlca implantación lJ Es
mito, resu',ta en un particular etnocentrismo 9 : el que se Ident',lica con los valore' .1 rTlodernocentrisrr,a el que, al centrarse en un conjunto I,mitado de experiencias
liberadores de la modernidad pero, paradójicamente, asume una visión histórica ql,"

'~
~1.t6rlcas, se condena a interrogar la expansión del pentecos\c.lismo como si sólo
la piellsa metasocia',mente como un mecanismo de impos',clón absoluta y horno pudiera seria perversión D la réplica del protestantismo, como si su d'llusión ocurnera
génea, subtendiendo, como bien observó Casto¡iadis 10 , una nueva teología Se~lill In una cultura cerrada, inflexible y eterna, en LJna arcanoamerica macondi,ana, o en
los modernocéntricos, la modernidad jranslorma el mundo como él paso de Atila" "ni tierra vaCÍa a la que los bautizados en el espiritu llegarian, cual peregrinos del
1'1 como el rey Midas: esta privada de singularlzaciones y carece de hipótesi.~ acerca d,' M.yllower, para recrear la aventura americ¡¡na.l~
',1 versiones históricamente cualificadas por distintas formas de vivir su proyecto y di'
11 organizar su hegemonía. Esta Identificación consuma el poder de universalizar 10',
1
particularismos ligados a una tradición histórica singular (haciéndolos desconocer
'11

11 11
como tales), con que Bourdieu y Wacquant ll caracter',zan al Imper;,alismo culturJI
que co·constituye al modernocentrismo. El modernocentrismo resulta tanto ma'-, •
I llt ll'€"'~lón de ID' ~fi'clüS 5e<;'.Jlar Il~nl~' d~ la di ruso"," de la clenc.ia. [)',;mtadR ,je5d~ ell~nlr o de los Ide~l,es
Ij peligroso (más eficaz) cLlanto más asume en la desCflpción de lo social una leoría
r.:
1!I;r,eg,as modcrnlla~(r,,;, no reparabJ en la can\ld~cI (j~ m~(jIJCIOneS ~ue lelnterpretari~n ~se InllUJO en
Innume¡abl~s casa mala', ,we re5;slllif:n lo Que era imag,,'~d;J como un" bliuJrnegculllJral que, e" puca~
.I 'Social que, agobiada por una visíón metasocial de la modernidad, hipos tasia 1,-\
pn!raciones, atdbana c,m la s~per'tición Agllt,<;hco, pro¡;m';'13. kónco del pDó1li"ismo y elolaOc dt (jn

~I
familiar;,l,'lCIÓn indebida de las prácticas populares, Esta suposición es la que lleVa Jlfll!ulldo s~nlldo comun. Bu nge ~.¡jlh:aba esle '"I¡aca,ü" en térmr~oó Que alJenden, r,li'15 ~ 'J~ mlJr.h~ ~re,,(:rd
IOCIIlI ·,mt'!Jlcla cI~ D,e,,~ul'.ones episl~m(}lc'~I(;l5, a la rIqU";:~ \' complejidad de lo s"c:iJI y cid (,,, '.lllclo Irnpll~aclo
a ecuacionar bajo el tílulo de religiosidad "nominal", supuestamente tenue y poco
In I! Sl'culadzaci<'l"' "no pen<;emos que la gEnte va a dejar de ","er en el empa·.:ho porQu~ en ,,, ~~cllela se
intensa, fenómenos que apenas tienen similitud externa como las propensiones laicas I""M Sobre "IIIJ' y baclerl"s. l~ que dicen la. rr.aesLras es oe'.rnen\,do po' ¡as fam,II"'"

~
de las clases medias y la irregular practica sacramental popular que, denunciada 11 No todas, ni I~ mavar parle de las p,.Jclicas rellgl""as populams Cr~(,,~~lemEnl~ ~1'lbles en ,,,, ulllmas
dlcllcltv.;, 50~ broles de emoci ünalid3d QI'" f~a"cjollan Irf~tf a la seQIJ~d3d de igle5ias ra(:,'J~nlil3nl1!s LD
por los sacerdotes, se desqUita en la riqueza heterodoxa de la mal llamada "múltlpk Cllit!n algunos casos 'uele (Mfurlcl,rst con ~moclOnallsmM relomanles supe ~"stlr. desde ~r.les de Asa
afiliación religiosa" (sobre este punto ver más adelante). hlpo(ética revOlliCi.-jn. en COmOl8ias negoc,aClones con las ,glesia~ eslablecida,; En el calollclsmo, CQn Jos
1 PI~fl1S precanr;LI.. '~.<, ~n el D~nleco,t~l"mo comQ ~lOb-vers'ón ~ arT,pl.l~CliJn permíllrl~ de. la "mSI0r, (¡,lo·
1
11
Mientras el modernocentrismo Inhibe la percepc,"ón de los etectos dlferenciafes
de la difusión de la medicina, es la escuela la que cOilduce en las clases medias
dOl. de la sanlldad IHl"ló<j~ J la declarnaclon pur,IJrla, l<Il ~OrTlO lo otlscr·,u Jgudam~~tc f(~ndsco Rol,m
,n Penleco,tal3 no Brasil: urna mterpretar;!Jo 3Óc1o·rellgio5,' ¡VelleS, PelroDolI;" 1385), COI110 ~<pre5Iün dt
11M forma cle pi"uad qlJe ya ~n ';u,; urigcne~ d"ldtld cI~ lo, maldH~ ",,,derlHlS ~I;" "rlCliplan ~ ,ntcnorua~
1, a la erosion de las etiologías místicas, y en las clases popul.ares a una duplicidad le 8mo~l~n, No se Irald de negar la ~A(slenci~ ele la pürL~(ltosa corrienle de rellg"jsldad (¡Ije le gen€ra ~n pi
1I
defensiva frente a la inquisición de médicos, maestros, psicólogos y asistentes y lino d~ld; lenslone. propl~'i <je la mod~r~ldad Se Irala, r,',.35 bien, de no a",mrlar a ella lo Q"~ SE p;¡'e(.~ en
11 ",miMs eAlerrore' pero henn olr~s ra,ce' y, Súbrp todo. Dlro cnnl€xIO.
l', Oaniel Míellel, en To he/o you 'me! Gocl: The . ,,,Jr¡rlg of a Pentecostal Iclentlty In a 8uenos Aire; suburb
1111
("',lle Unlver~llat. Am<;ltrd31n. 1997), plabora una Cf;llca d~ los térm,r,oo de esle d~bal~ y ml,pstra en Qué
11 1
m!dida ~e d~,iva de sr;pue.,los elnocentm.G" 'i~hrB Am~rlC-~ laUna Ei pa.o ~IJe h,1r.e e.~uiv~',er ,'Si' p"siClan
CDn un m{¡oernocel\(rlsrno es 'e:,ponsabJlldao del Que sllscrlDe. En un nJVel 111ae cuncreto}' m~s "sp~dnco,
111
~'
Cecjll~ Manz y Marl~ das Dore.s Machado, en "P"~lec0stallsmo e;¡ redenni~~0 do r~mlnlno" (en Reilgldo
, So,¡~clade N" 3e, Río de. Janelro, 1996i, m~eslrarl que la s"lld~ penle"'clal a lo, p'0blemas r~rT"'I~r~~
1
'
, l~ u~a obrJ Ilo'·J,pechabl~
Ue ant;moJernismo rom<inllco, pe'o ,Iu~"n~düra y arr""--,,j,'ra dt pr,~üC-ton,'" 'l,~e u~ modela rTl~5 CUln>li~l" ~u" '" ','Ini.de len~lóll en\w pi l~di~idlJ~iISrT"> ,;la~Lr.o v ,ma po~i'.o"'n "reuut
" 1,1 nl~l~nIClsmc' y senh~"", (amUn~~ m"dernlslas. Tuur~IIW d,,;cu!e tslos (,,,,C,'plos y p,~~enta I,Q, pvn(l)S cleCC'<, Ilblemenle D"trl<Jrcal Aclun;j~, deb" deCirse qu" la ,gualal'l(ln pente("slall~rlHH·,"'Ip.slanllsmo ~ basa ero
de IJ te()"~ SOCIal en [U~~to a sus vers;o~",.-j" (y sus C(lmprOmlsüS wnJ la mQdernidad. Was~ ¡ouraln~, uM homügtrle'zad0n ,ndeb,da el penlecost~llsmo ~upofle ya en ~1I orrgen i,n¡jcllan(es d,lerenCla> con
,
"
,~Ial~, C/lJ¡c~ d~ la modernidad, FCE. Bueno' AI(es, 1994 185 \eoIQ~ias proteslantes cláslC3~. úa'.iLQn, Miguel B(Ii"no y Corlen deslilCan que el penlecostal'smo f 'IQS
'0 Ca'i(orladis, l:r"nellus, "IIl,tlluc,6n de I~ SOCiedad )' rel,g'ón', tri ReVista Vuelta L~tln"amerlcan" ~ in moVimtefllos Que c51~n en ~IJ raíl relnl'Qchecen énfasis teCJloRi:;os que planlE.'Jfl el problem~ de I~ Wacla en
1990 t/lrm,no, meno_ ,igldos Que los rle las tRologi~~d\J lWlngliQ. Llrlem y Cal·"nrJ. amC'llglI~lldü la Ira,¡-,Nldenl+
II f;ou'dt~U, Pierre y WaCQllafil, LOlc, "Súbre(;j a~lIJCla;; de la ra!ón Impenall~ta", en Aounle.'i de h1Vi"!lgf:CIÓfl U¡ación de lo di·,,,,,, y alenldnrlo IJn~ tlJ,qu!1d;; d,' !1lerJr~c'on'i' y rmI~~r(l5 Est~ datn, que !lO e< ~upe'lIuo,
di'! C[crp W~, Bueno, Alr~s, 1999
1
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,11 BAJO CONTINUO 43
42 PABLO ~;r.",h.N
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1.111
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1,
1 Al originarse en las formas que nos informan como sujetos, la quiebra del moder Ir.mlldo de dones y contradones y todo lo que esto dista del contrato) y el trabajo
,
nocentrismo no puede ser efecto de una declaración o de la simple intensificación d" 11. clJpacldad de combinar "fuerla", "corazón" y templanza en dosis apropiadas
1 1
la suma de datos acumulados, sino de la perspectiva teórica escogida. Nos permitlmo<, 1I hombre y la mUjer y en todo lo que esto difiere del "desarrollo y la realización
1 señalar brevemente la alternativa conceptual en la que se basa este articulo' a I~I ,.ratlnal" -ideologemas de los grupos afinados con la modernldad-j.
,11 idea de agente como individuo históricamente invariable, Mauss opuso el conceDí!' I::.sla configuraci6n de motivos no es ajena a la modernidad, pero es un foco en
de "persona" como construcción, cuya variabilidad cultural es empíricamente cans Illlue ella se ha consumado en una combinación específica. Esa matriz "otra" a la
tatable (y de la que el individuo moderno y su representación atomizada. ecualizad,) ,u'lle referido mas arriba, ese epicentro de elaboraciones diferenciales, se renueva
y relacionada por convenio es un caso, en el que esa construcción es radicalmenlp ~ cambia, pero no deja de ser urril estructura de acogida que "distorsiona" lo que

'r negada). Esta posibilidad, desarrollada teórica y empíricamente por Dumontl" en ~II
interpretación acerca del sistema de castas de la India, encuentra corroboraCiones
vl.ne de otros polos de la sociedad, como la ostra mitica, que pertinazmente trans­
forma en perlas los más diversos elementos, esa matriz. procesa según sus reglas
1

en la antropologra de SOCiedades complejas contemporánea que revelan que no es 1.. mas diversas inlerpelaciones, lo que complejiza aquello que en la arquitectura
1 necesario ir tan lelos en el tiempo yen el espacio para encontrar variaciones res­ toclal de las élites (yen los anélisis que p~esuponen hegemonias absolutas y to­
pecto de las figuras ideales de la modernidad, y que las clases populares, en tormil '.I.s) era un círculo perfecto que las tenía por centro exclusivo. Tal idea conduce
relativa a la cultura dominante en las clases medias y en las elites innovadoras, • una especificación de Importantes consecuencias para nuestro argumento: si la
11
encuadran su experiencia de forma holista, Jerárquica y complementaria (opuesta lultura popular se constituye en Intercambio y relación con ia cultura de la socie­
al individualismo modernoj.16 ItI.d englobante a la que pertenece su diferencia, si es efecto de la re interpretación
2. Ahora bien: la cultura de los grupos populares urbanos de Latinoamérica no el. términos compartidos con esa cultUra, presenta lJna diferencia que, vis ¿ vis la
es cualquier cultura popular. no es cualquier diferencia, no es una matriz "otra" cultura englobante, es relativa. No obstante, la relatividad de esta diferencia no la
III¡ en abstracto, Frente a diversas versiones del impulso modernizante sostenido por torna menos importante o menos consistente, y hace a su captaCión, parado¡almente,
las élites, se ha moldeado aquilatandolo en composicion.:s de una configuración mb necesaria, más dificultosa, más necesariamente cargada de precauciones.!'
111 especifica: priomando los valores de la f<lrnlila (en 1<1 que la diferenciación de pa­ No se trata de tornar familiar algo que sería extraño, LOmo una cultura indigena o
peles y complementariedades difiere del universo moderno del proyecto individual una supuestamente arcaica y simple comunidad tradiciDnal, sino de dEsfamiliarizar,
'1, y la carrer<ll. ia localid<ld (que supone toda una distanCia de los modernos énfaSIS d. volver extraños los términos que supuestamente se comparlen con los sectores
universalistas y humanistas), la reciprocidad (la concienCia de pertenecer a un en- populares pero que en su experiencia reCiben otra interpretación. En el contexto de
Ijl
, I1 postulación de esta diferenCia y de esta relatividad, de esla matriz cullural y sus
d.terminaciones más generales, desarrollaré la parte más especifica de mi argu­
II! 1 mento: la caracterización de los trazos "cosmológiCOS", "hollslas" y "relaCionales"

)t... abarCJ un h~chl' ple'IIO d~ cor,s~cu"nna<;, el pen!eCIl~ldllsmo ,ji"pO'II~ ~n 5U propia e~lructura teológrca ¡k
di la religiosidad popular.
1
un r"I~llcl~1 d~ aD~r1ur" h~~le a IJ r~ligIO~I(j~(j pl'pular y Su~ C%malaglJS holísllcas. Que hJr,~ má~ Dlau
1 5ibl~ I~ Inl~r¡.>pl;,(I6rl QU~ ~ú'l~neml'S en luS I"u'im"s pUfllC~ Ve~nóe Oayton, Donald, Raices teológicas
1 11 d~1 pf'nler:c',<la;ismú, NlIe',,, Cr¡'dLltm 'f W. EerJrl1Jrl,;, Bueno, A"L> y Grand Raplds, 199J, Miguez Bonina
Jose. ft<Js{fOS dtl pelJler:oslalo:.mo lallnt>:lmenCJnu, Nue,'J (reJCIÓfl v W Eerdmans, Bueno, Aires y Grand
11 ROlDI¡J" J~9!'" YCarien, AIldl~, "l~,; IrMrllollS de I~ 1,ltérJlw<:> wr le Penlec~llsme en Amériquc L~lin~ el en
,1
Alrique", IraL~Jú ~r~>~~ladú éll la~ VIII jor~adas ,;ubr~ AllernJli,',j~ Ilellgiosas na Arllerica lallna, Ullrver~ldad

Ij~ San P"Llo. ~arl P~I)1o.

" Oumonl, LGUIS, Horno hrerarqUJcus, h.'.~e, San Pablu, 1'J'J2

" Ouarl~ ha de,arrúllMú r:D~ proíundllJM e>l"S allernal,,',,~ Mi ar~um~nla deóplier,a algunas de ,us con·

5~r.uen(ia~,' Inlenla ~rúsegulr su nol,,[i6~ t(oó"c~ par" CardClf'''lar eSle aspecto de la relll5;oSldad popular,

ilLJnQue, 1~>iSI(¡. ~"~I~~ ~~ I(¡~ ~~clor~~ populare, olr d'; co"i~NtOS lU~~ Jlferencia requiere para su deSCripcIón

,.
l' :;ollr~ la viabilidad, la necesidad y la drf,cultad de los eJerclcil'~ L le r ~.I~I 1',1/ ~,io:in e ~ lo crJcied~d co~le m~CJ­
,je Dlro~ a~Q~ú, I~(",cos. '¡f'as~ [juart~, lUlz F úla~. Oa Vida rl~f.~S<' n-1S classes trabalhadoras urOa¡¡as,
1111011, véase Geerlz, Clifiord, "Os usos da diversidade". en H""'-¿onle~ .~~{rupoI6e¡"'~ Ir lO, Por lo Alegre,
1 Jorge latldr, [.',0 dl' jdne,ro, 19B6 11IQ9, DP 13-3~,
1

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44 PABLO SEMÁN BAJO CONTlNLlO 45


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I~ Tres claves de interpretación de la religiosidad popular


Ilc:llhll', 1" Ahora t'len, es precIso preguntarse SI en la experiencia cosmológica
l hll, fllI Id que este término es empleado con frecuencia, significa lo mismo. En
"llllli Esta problemajización radica la cultura y la religiosidad de los sectores POPUI,'I"

,p,Hlnllcla popular, el "milagro" nunca ha dejado de eslar a la orden del dia, 'la
en el seno de una concepciór¡ singular del mundo, una concepción que torna ell" 1,
l. 1111lirllclón de la totalidad que encuadra la experiencia siempre incluye, '1 en
, 1,
de esa visión la vivencia del cuerpo y de sus propias divisiones, la forma del lazo '1'"
,,
'11 'IVII ~llbredeterminante, lo espiritual '1 lo divino que integran un continuumy no
une a unos sujetos con olros y la totalidad. la forma y la localización de lo sagriJd"
1111
Illlhlll¡i de compartimientos estancos. Cuando en la experiencia cosmológica
,'1 La religiosidad popular de cualquier 1iecmpo nú es la simple subversión o el 1,1,1,'
blll [je "milagros", se habla, ni más ni menos. de la eficacia de uno de los
I11 uso de las nociones oliciales, sino su declinacion en términos de otra lengua m,,'I,,'
I1 Illlos constitutivos de lo real. Patricia Birman 19 refiere a esto como una Visión
a la que es preciso dar relevancia en la interpretación, Nos relacionamos sociéll '1
1 I11 ntllda, mientras Rubem Fernandes, contrastando concepciones del creyente
11 políticamen te, nos enfermamos, nos curamos '1 nos ligamos a instancias totaliza 11t,. ,
I rno con las de un peregrino que vive el "realismo fantástico", afirma que en
111 ' '1 sobrehumanas de acuerdo con un concepto de persona que está encriptado 1"1
,' ,
1
jJllrspectiva se vive la "presencia en la tierra de una fuerza mayor que las
1 esa lengua madre. En este contexto '1 dentro de las plurales expresiones popularc'
I¡' '••• terrenas"20
1,1,: recortamos '1 exponemos aquí los tres trazos que caracterizan a 'Jna parte relevard'
Como muestra Duarte, la experiencia popular está centrada en la totalidad e
'1
1,1 de esas expresiones: los caracteres cosmológicos, holistas '1 relaCionales que ~'"'
1, , IlIce un plano de representaciones hiper-relacionales (que vinculan el conjunLo
I la expresión analíticamente disociada de una de las corrientes en que se organl.',1
, 11'
la religiosidad de los sectores populares, le. relaciones que definen a un sujeto con otro nivel) que "segun la deflrllción de
11,
'I.Strauss, opera 'la eXigencia de un determinismo más imperatlYo '1 más intran­
,I
1II 1 'nte"'.21 Este "plano de posiCión mas acompasada a la vIsión del mundo de los
I
IpOS populares"22 "supone la íntima conexión entre los planos de la Persona, la
',, 1'1l'
I1I IturBlezay la Sobrenaturaleza"23 '1 genera una sacralidad que no es radicalmente
1
Cosmológica
1 1' Ilcendentey que si permite su permanente invocación por la lógica popular, es
'1"
I 'que ella supone lo sagrado a la orden del día. Si ésta es una visión mágica. lo
'1'
1,1 1 Cuando afirmo que la experiencia popular es cosmológica, pretendo reflexionar In los términos propuestos por P. Sanchis, que observa en esta sensibihdad un
1I 1
1 acerca de una cOfl.traposición clave de la tendencia propia de la modernidad. Ésta Unlyerso religioso 'rilual, mágico-religioso', dominado por la obligación e imper-
"!I';I' ha sido la cultura que instauró una cisura radical entre el aquí '1 ahora '1 el más allá,
',Iil un divorcio entre los hombres '1 los dioses. una autonomía '1 una segmentación de
I111
dominios de modo que desde el punto de vista moderno es justificado hablar de lo
"'1' y
" 1 trascendente '1 lo sobrenatural. La Visión cosmológica, en cambio, está más acá de las
No Anrjrt COII~1l en ·'L~ OilrlilliSilllM Jv rnlraclc' analys€ du d,scO\JJ, d~ I'MgurnenlaIIQn'· {en HOfl¡Q"t~~
",,11

"
"1\1
distinciones entre lo trascendenle '1 lo Inmanente, en [re lo natural '1 lo sobrenatural,
'1 supone que lo sagrado es un niyel más de la realidad La experiencia cosmológica "l.
jII/lIPllpOIÓglfo, N' B, POrl0 Ale¡;¡'e, 1998, pp. 178·200). muestra corno estos son los Irazos caracterlsll~Dó
Idp.~ de mrl~grú P-~ 1" tr,,,ilfll'n q\le va de San Agus\ln a Hobbes y de Qué manera la Igles,a U~lver~al
tftI fI~rno de DiOS Ilu~:') deSJrrnllJ unJ IJea do rml~grQ diferenle de la de esa IradiClón ~llnslillJ"IO n)"'~
',111
de los sectores populares no ha perdido esas referencias que, en todo caso, fUeron Nlural. cDmeo t,,,nal. Mllr,lerpo.elJCIOn de la d<rerencia entre la Idu~ <l~ rmlagro propuesta por la IUR~ y la d~
roídas por algunos de los avances de la modernidad '1, sobre todo, obliteradas por l. !I~d,cIOJl m.;dern" "I?UP ~I ~'g','m~filc' propueslo por esle aulor, MI propuesla de Inlerponer. com<:, cl~"e
,, IIllnlerprelauiH', un" mer,I"llll"d Cu'rllDlóglca haría eJllender por qué la estr~legia de,cripla P'" (;<"1""
'1 ' el obstáculo epistemológico que representa el modernocentrismo.
,,1 1,.ulla lar, eficaz

"
La diferencia de posiciones de lo sagrado en la experiencia moderna '1 en la I1 lJlJma", f'alllcla, Fa¡er esrdo orando genelD5: esiudo sobre a conslrur;¿o religiosa da POSSf?SS¿O e da

, (/llflenfa d~ gén~lDs em lerrelros de Umba~d8 e Candombie do Rlo de Janeiro. ED'.'''.' Rio de JaneIJo,
", cosmológica popular es evidente en dos manifestaciones clave. En primer lUgar, en el
II4'J~,. p 36
1
valor diferencial con que se presenta la categoria de milagro, '1, en segundo término, .. f~rnandes, Rubern C., "O Peso dJ Cruz. MJl1hJ,; M~ld~~ 'e TrrUJlr", UU 'J[jl ,a<:~!'.I"ll' p~rtlcular '. en
RO/llBnaS da Pal:<¿o, Rocco, Rlo de Janelro. !99~, pp 127-(;5
en la forma específica que cobra la existenCia de una pluralidad de religiones
" lJuarte. Lllll' Dlas, op. • '1, p, 2~3,
Para la experiencia moderna, el término "milagro" es sinónimo de excepcional e " ¡b,d__ pp 206 Y209
" ¡bid. P 2~8

46 PABLO 5[MAN
B,\JO CONTINUO 47
¡I

1 •.
11,
fectamente ético para nuestra mirada contemporánea".~' Estos términos, la maglil Suele afirmarse que la religios;dad crece en virtud de la crisis social, política
¡' sobre la cual el autor citado tiene el cuidado de poner comillas, no refieren enloncp' Oeconómica, Es cierto que muchos de los que habian dejado atrás las tradiciones
I':1
a una infra religión o a la expresión de un utilitarismo amoral, sino al efecto de un" '1llgiosas las han recuperado como fuente de sentido en una actiVidad que, muchas
perspectiva imaginaria: según ella, las ofrendas, las mediaciones sensibles no 50,'1 Vices, es de búsqueda deliberada y reactiva frente a esas vicisitudes críticas. En la
meros medios sino elementos portadores de matices éticos que son movilizi'ldos E'II Ilperiencia popular, la capacidad de donación de sentido de la experienCia religiosa
un régimen de intercambio con los niveles superiores de lo real. no se ha hecho ausente, y no es necesario volver a la fuente. Los sUjetos modernos
Esta mentalidad no se manifiesta i"'xclusivamentl'" I"'n la cotidianeidad domé,ticJ, lulren muertes de familiares, desilusiones politicas y amorosas, estrés laboral y,
¡,
alejada de cualquier iglesia. o en abstracto. Varios trabajOS sefialan contin uidades d~' como consecuencia de ello, recurren cada vez más, pero en última instancia, a las
'I¡ una visión encantada en las prácticas y representac,;ones de miembros de igleSia:, '1IIgiones. En la experiencia popular este recurso está dado de antemano en la
I !j católicas y pentecostales (aunque conciben y evalúan este elemento cosmológicn dllinición de la realidad que se aprende en una social;zación primaria que Incluye
1; 1:
de formas diferentes). Parker ' " lo sena la como base de otra lógica que deslgn,l ••cuela, Estado y mediCina, pero también curanderos, lías que rezan y altares ho­
:~ ;i
una particularidad de la cultura latinoamericana. Maués':", entre otros, lo muestn Ilrel"tos en los que se ofrenda a los santos por los eXámenE's aprobados. Cualquier
,:," I
presente en el catolicismo, y Sanchis· 1 describe Su funcionamiento en las dos '1110 y cualquier tropiezo envuelven inmediatamente una dimenSión de la realidad
denominaciones citadas y en otros espacios del campo religioso brasilero. Oro cs y que es lo sagrado, Dios, lo sobrenatural, las fuerzas ncultas tstos no son la última
Mariz/ 9 perciben la complejidad social en la que se inscribe la presencia de este ,..puesta ni el resultado del descarte, sino una variablE' siempre presente. Sólo la
elemento y afirman que él está en la base de una relación de simultánea resistenCIJ Interpretación modernocéntrica puede entender que la religinsidad aumenta entre
y adaptación a la modernidad. Los análisis del pentecostalismo de Martin 30 , Stolpl, 101 sectores populares como único efecto del incremento de situaciones infelices.
Bastian l1 , Marian033 , con ponderaciones relativas al grado en que este factor inhib<' Une interpretación centrada en el presupueslo cullural del grupo comprenderá que
la emergencia de una América Latina protestante, también resaltan el peso de Jo l. presencia del elemento cosmológico hará que, inevilablemente. las situaciones
cosmológico en las realidades sociales. Intelices, que nunca faltan, sean consideradas desgraciadas (en el sentidO teológico
dll término), efecto de la ruptura y turbia reiación con lo sagrado.
la experiencia cosmológica incluye otro rasgo que la opone paradigmática mente
• ti experiencia moderna. Esta última, frente a la diversidad religiosa, es dogmatica.
v
I'luralista o ecuménica· alirma su verdad contra todas las otras o debate racional­
"cr S.]ncl1i<., Pierrp., op. r:it" p, 104

" p,,,k~r, CrI'ilián. Olra lógica en Améflca Latina. Religión popular y modemización capilali'ila, rCE, '3~"
mente. o bien, cuando adopta un espíritu tolerante, acepta que cada cual siga su
liagu d~ (:hile, 1993,
"rdad o pretenda encontrar en todas las religiones un núcleo común de verdad. La
lO. WJ,~ Maues, Rayrnundo, Padres. PaJés, Santos e Fe.'las: Catolicismo popular e conlrole eclesli35I,C(

1 1
Um "~luJo antropológico rlUma iJrea do Interior da Ama.wnia. [u"o, Belén, 1995 ...periencia popular abraza la diverSidad y es abrazada por ella: organiza una visión
1
"Véase S"'!lchls. P,erre, "'Da quanhdade ~ quahdade: corno delectar ~s I;nhas de fo'~a antag6nil~' ,1, In lB que todas las religiones, por relacionarse con un nivel de la realidad -lo sagra­
menlalldades em (MlagD", en ReVista Braslleira de Ciencias Sociais N' 12 (33), S~n Pablo, 199/, pp. lO';
26, y"O CampD ". elL supra. do-, son sagradas. Asi, es posible comprobar que en el Gran Buenos Aires existen
11 I
" Oro, ArI Pedr~, "Eyalualion de I'emerg~nee des seetes en Aménque lallne", en Studles JI) Re!J2'C:/l filIes pentecostales que bautizan a sus hijOS en esa religión y en la católica para
SClences Rell€ieu~es. ,'~I 23, N'2, Paris , 1994, pp 212- 25
'11, ". Marlz, Cecilia, Coping ...il,~ poverry, Pentecoslals and ChflSrlan base commumlies in Bra;,I, T"mwl,'
lumentar las fuerzas protectoras del niñoY Por ese presupuesto puede entenderse
Unlverslty Pres,. F,ladellia. 199~
'" Martin, D~vid, Tongues,;1 IIfP.- Th~ NrioliDn ,,( F'r(>t~slanllsm in Lalm Ameflca, Ba511 Bladwell, O.lard, ['),1,:'
¡IJI 31 Stoll, David, 1-' L arin Amprird,~ I~'rn¡nf: Plol~s'a,7Il T17p r'Q!illcs rf Evangelicai ?rvwth, U n,vers,ly 01 (;~j •.
,, :,' ' lornla P'ess. Ber~.~I~y. 199ü
". EJastlan, Jean. "les prDlestanl,~mps1~I'no-am~ri[a,,'S'·.en Srx¡ai Compass N° 39 (3). Louvaln-L¡; Neu'/f

,I
I,!
l' 1992, pp 321·56.
" MandilO. R'cardo "O íuluro n~~ se,,) ilrot~~[a~le·', ['abaje' p"€'eol~d" lJn la me5a redo~da "Dilema,; ¡j"
prot~slantI5,r", lal, nO' amenCanD " VIII JD' nada, ~Qbre "'I[ern~liva, R~I'15'<J"'" na "'menca latina, San Pd¡JI,~.
"
1I fl h~cho d€ (¡U" "sos creyenles pentecostal"s ereetuen baulismos prolecliyo, de la yida, mas allá de la
_lllIlllJlacion de rel,gJ(,oes ya ind,cada, es lambién un electo del elemen[o cosmológiCO desde el punlo de
22 al25 de '>eph~'nl,,~ de 1999 wl.l~ Ih~ la doclrina penl~coslal, no hay bau[.smo SinO "presenlaclón de los hijOS al Sello'"', y el baIJl15mO debe

48 PABLO S::'MÁN BAJO GONTjNUO 49

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persona como una unidad diferenciada entre momentos conectados dI" manera lal como premisa del éil~o de esta úl\lma.·~ Estas enfermedades, en la de[In',ción de
que la afección de cua',qu iera dI" esos momentos tiene consl"cuencias para los otros. IUS terapeutas, implican va;,venes entre lo fisico Y lo moral, ya que siempre conectan

Este mOnismo de carécter ha lista no es pri~ativo de las visiones cosmológicas de liS manifestaciones físicas con efectos, causas o concom Itancias anímicas, como el
las culturas y poblaciones indigenas en las cuales ha sido reseFiado profusamente. deseo desmedido y la envidia, el desgano, las hechicerias recibidas y las practicadas
se encuentra presente en las viSiones occidentales previas al dualismo de lo fislco con resultados infelices y que se vuelven contra el hechicero. Y estas enfermedades,
y lo psíquico como la teoría de los humores, del temperamento, de la degeneración .sl como sus procesos de cura, Incluyen, de maneras diferentes, un nivel espiritual
nerviosa y también, como lo hace notar Duarte'J9, en la cultura de las clases traba­ que es parle del contrnuum de momentos que caracterizan al bienestar y al padecer
Jadoras urbanas de las mas diversas formaciones sociales nacionales. Veamos ahor¡¡ y que constituyen la base de la superposición entrl" lo que, en nuest,a perspectiva,
cuáles son las mani festaclones más gruesas del func'.onamiento de este principIo, su 1& la distinción entre agentes terapéuticos y religiOSOS: en la perspectiva holista,

articulaCión con el principio cosmológiCO y la diferencia específica que opone este todo S'l1frimiento extiende los polos de lo anímico y lo físico a un contexto más amplio
principio a los modernos holismos de las e~presiones de la newage. que puede ser llamado sobrenatural y que tierJe posi bilidades de V;Jriación negativa
La principal forma de manifestaCión del principio de la unidad de lo físico y '10 o positiva que se correlaCionan con el sufrimiento o el bienestar personal Dicho
moral es la referencia, recurrente en "arias manifestaciones religIOsas, a una economía In otras palabras' siempre 1:;1" suponen una etiologia y una cura en la que operan
de fluidos, emociones y sintomas, que conectan en un continu um las dílleT5ils facetas vectores místicOS, sobrenaturales y donde los agentes de cura pertenecen, el1 algún
del malestar (aquellas que nosotros catalogamos en los capítulos de lo fíSICO, lo Irado, al orden de lo santO.
moral, lo animico y lo biológico). Mas aún: se trata de la imposibilidad de distingUir Cabe aclarar que esto no sólo ocurre en el campo autónomo de las nociones
estos moffil"ntcs como compart'lmientos estancos y de que el hecho de hacerlo no falk de alleracIÓr,· las categorías de la terapéutica popular y dI" la Ideología mo­
pasaría de una proyeccíón etnocéntrlca como la que, salvando las distancias, estaría nlsla el1 general eslán en coalescencla con versiones am~liamente C1rClllantes e
Implicada en la tentativa de encontrar la noción de eleclr6n entre los aztecas, Institucionalizadas de la espiritualidad católica y pentecostal (aunque obViamente
El éníasis general en la sanación es el más evidente de los grados de manifesta­ no se trata de lo que pueda ser considerado como el discurso oficiala dominante).
ción de la Ideología que supone la continuidad de lo físico y lo moral. Entre pente­ Esto ocurre tanto en ciertos aspectos crístalizados en las instituciorll"s, eclesiásticas
costales, neopentecosta les y carism¿ticos, la salvaCión y la sanaclón, el bautismo en pentecostales y católicas como respecto al sentido que la experienCia religiosa cobra
el espíritu y la cura o I,as sensaciones lísicas agradables e intensas conforman una pera los fieles.
igualdad distante de la austera y biológicamente Inocua salvación del alma pregonada Las denominaciones, a través de algunos de sus agentes y/e momentos institu­
por las versiones eruditas '110 modernas de estas religiones, En la práctica religiosa cionales, producen modulaciones de su discurso q'Je dialogan con estas categorias
popular, este principiO se manifil"sta más alla de las comunidades rura',es en donde para producir sus propias nociones de cura (se trata, justamente, de las versiones
se supone afincada 'la tradición y su d',lerencia con la modernidad: en las grandes orientadas a esa menta',idad, producidas por sujetos que, muchas veces, son por­
aglomeraciones urbanas de trabajadores se recrean sistemas terapéuticos en los
que el "susto". el "empacho", la "pata de caDr;J", el "mal de aja", se detectan 'i
tratan cotidianamente en forma independiente o simultánea al tratamiento médico,
muchas veces con anterIOridad a cualquier diagnóstico de la biomedicina y, aun,
...
01, En mi le~l~ dodO'JI reiJllZO una oescnp.-:lón general d~', fU¡kionamlento d~1 cu,,1ndensmo en ..1r,r¡,,,

nuenoS Aires. VeJ~~ S~rl¡jll, Pablo, op "t Vease tillTlbié" Malü'. Evangellrla, Cur~ ~ medla¡:ao '''r:¡al. Um
,.Iudo de caso no ,ntfrwr da Argentm~, 1~<,l1lil eje rna~st(l~ em An'l'nr>nl~gi~ Social, Mus~~ N'lc;lüll~l·lJ'ru.
~O()l AIII, la autor~ mue5·"a la forma <1e adualllJCl6n '1 ",eencla de I;¡s prilcli~as de los Cllr~nrjr."h ell forma
v ll~lallada y a P~"Ir de un exl",,~rJ ~rljl,sis de ~a'Q. En BraSil, ~I cláslcQ l'abaJo d~ M A Loyola, "Cure de5
" v~~,,:;€ de Dllarle. LUIZ F D,a';. O~ Vida nErVOSa.. "¡:., QutrJ saud~ . y·'V.r:',ssi(udes e IImlt~' lb cn<IVcr,!\o ¡:mrs el (ve d~~ ~mc~' les 'JppOlb entre les mérllcIr'fs €t 1~5 rel'g>()(ls dan5'" h~nll('U de Rlo" (er, Acles
a cidadanlJ ,,~~ dosses populall'5 br~s"e'fas". en Re",.sta 8rasilelfa de C¡tnc,a~ Sor:iais ~I' 22. San P,-,l;I(J d.la Rer:/¡NT:he en Se/ences SOCiaic5 N' ~3, Palls, 1982~, p'~,enla un p~nO'Jr"a ~cneral ~ planl~,', "el,
1993. pp 5 19 1Ir1I1'C,a vel, la, pcslbilldades Ifllefprel~lh'a, rl~ la~ que ~sle arlKUIc' se bendic;.l

BAJO coNrNl!O 53
52 PABLO Sf':MAN
tadares de la misma y han accedido a lugares de importancia relativa dentro de la Interpretan el malestar Iluminan, mucho más que las que dan cuenta de los estados
estructura denominacional}. En los niveles institucionales, el pentecostalismo y la positivos, lo errado de la categoria de acción utilitaria o de magia para analizar el
ren(wación carismática desarrollados en contextos populares anuncian la superio­ r.nrnportam',ento religiOSO popular. Quien ante la desgracia piensa que ha fallado
ridad de su oración para curar las patologías populares, y otras veces denunClar1
como demonios a los agentes que han Iralado de curarlas con medios espirituales
.n sus obligaciones con lo sagrado, no las cumple posteriormente porque no pudo
,Ir.anzar sus objetivos por otros mediOs. Lo hace porque ese entramado de obliga­
errados que deben ser corregidos (pero no negados, como ocurre en la lógica CIOnes con lo superior es el Cúntexto cognitivo y moral de su experienCia. Es en la
moderna). La casurstlca de agentes que cubren estas afirmaciones es amplia: los ~Iaencla de esta mentalidad donde reside, parCialmente, la causa de la aceptación
"padres sanadores", los laicos católicos consagrados de origen popular y los cultos di la teologra de la prosperidad.'· Si es cierto que ella se apronta en un moderno
a determinados santos populares que la Iglesia católica permite y muchas veces IUn de hedonismo Y consumo, no lo es menos que invoca y moviliza expectativas
estimUla, pese a que doctrinariamente los desconoce o minimiza. Por otra parte, en providencialistas que son propias de un sistema de representaciones que conecta
mi trabajo etnográfico con pentecostales, me ha sido posible "descubrir" pastora'; dioses y hombres en un circuito de efectos y causas que, constantemente, pivotean
que curaban, hacia n fluir la leche de sus pechos para donar la unción a los hilOS Intre lo moral y lo sagrado a través de las cosas y los cuerpos.
dE sus campaneras de Iglesia o reciclaban en clave evangélica las técnicas de cura El caracter específico de este sistema de representaciones se patentiza cuando se
del empacho'¡ conlrasta esta categoría con lo que surge de los supuestos culturales de la moderni­
Entre carismáticos y pentecostales, en el seguimiento de las apropiaciones más dld en cuanto al padecer. En esta configuración cultural, et mal está de~coneetado
informales en las parroquias. iglesias y grupos de oración, pueden observarse hechos di cualquier relación con lo sagrado, Puede haber causa biológica y, separadamente,
reveladores de la vigencia de esa concepción: que la imposición de manos es locali­ lulrimiento psíquico que las diversas formas de medicina y psicología establecel1,
zada (en la zona de dolor OdIO' enfermedad), que las curas sanadoras siempre hacen mjd~n, contrarrestan Y manipulan. La moralidad moderna, por otra parle. se detlne
intervenir una mediación fíSica (el aceite o el simple toque de las manos). En esos GCIn prescindencia de fuerzas espirituales y sus rnlracciones no traen desglacia o
mismos ámbilos pude observar cómo las redes de catequistas, que los sacerdotes dolenCia al inhactor, sino puniciones racionalmente estableCidas o culpas que deben
piensan como una Inslancia de "verdadera" educación evangélica, funcionan como .Ir elaboradas (mas que expiadas).
estructura de Institucionalización y consagraci,ón oficiosa de mUieres que, casa por ¿Cu~1 es ese sentido en que difiere contrastante y aleccionadoramente de otras
casa, rezan para curar a las personas enfermas y reiVindican con cierto reconoci­ .propiaciones de las mismas religiones? Ciertas versiones del pentecostalismo Y del
miento del vecindario una santidad especial. '1lolicismo reniegan por completo de cualqUier otro bien que no sea el de la vida
La continuidad de lo fislco y lo moral y su prolongación a lo espiritual se mani­ .llrnll y la salvación espiritual. Sin embargo, en el catolicismo, en el pentecostalis­
fiestan. también en la atribUción de carácter moral-espiritual a la enfermedad o a mo, en las apropiaciones de la Renovación Carismática estudiadas por Csordas en
la desgracia (lo que resulta consistente con lo sena lado en el punto anterior acerca foI Estados Unidos y en algunas de las que han sido reconocidas en la Argentina y
del predominio de las interpretaciones cosmológicas de los sucesos infelices), Asi, '1'1111, y aun en el discurso de ciertos líderes afrobras'leños, la religión puede eslar
(as diversas categorías de bienestar o sufrimiento varían al calor del cumplimiento ü
llnlda como práctica al servicio del autor reconocimiento y, por esta vía, como
incumplimiento de obligaciones para con lo sagrado. Se padece en la persona propia I,lictlca terapéutica.~3 La comparación del holismo popular con el que aparece a
o en la de los familiares, porque no se ha cumplido con un santo o un difunto. S~
puede padecer, como lo afirman muchos pentecostales, por una maldición que nos
han hecho persona'lmente y aun a nuestros an tepasados, Estas representaciones que

"
41. Véase Semá~, Pablo, op. n!.
ti '¡"Iu" I'~le pUn'l()V~~~~ el capitula S ele ~~l~ rn,,;mo libro, "¿Por que no? Del malrlmünlO enlre eSDlflllJalld.Jd
~ I '"lr,"I, del mIJnUD ~vangél,(o ~ Iv:; bp'it-,~!ler~'

54 PABLO SEMÁN BA.JO CONTiNUO 55


1"
'

partir de las manifestaciones de la Nueva Era sirve para realzar su diferencia espe­ que quiere decir para nosotros: un campo de prácticas autónomo. Es, en cambio,
cifica y para plantearla más agudamente. Las corrientes de pensamiento teológico el limblto de una relación de Intercambios que antecede y moldea los niveles mas
y práctica religiosa que se relacionan con la Nueva Era y que inclusive permean el concretos e inmediatos de experiencia, porque, como mostramos en el punto anterior,
espacio católico, reaccionan en forma consciente y crítica contra el dualismo de esta situación está signada por aquello que afirma Benvenlste: "todo eslá imbUido
la modernidad!" La orientación monista que estamos resaltando es lógicamente de religión, todo es signo de fuerzas divinas"!'
anterior a esa división , no la tolera, y la resiste o, directamente, la reinterpreta desde
sus representaciones previas (y es por eso que, casi sin proponerse una especie de
"critica no letrada, fáctica, del dualismo", desarrolla la salvación, que fue propuesta
por miSIOnes espiritualistas como una forma de bienestar que abarca la materia, el El carácter relacional de la experiencia religiosa popular
aquí y el ahora, en la torma de sanación o de prosperidad). Para esta lectura de las
propuestas religiosas no se trata de reintegrar o reconciliar prácticas terapéuticas y Un tercer atributo de la configuración oue me interesa deSCflbir es el carácter
religiosas, de conmutar unas con otras o de compensar con las religiosas las medi­ relacional de la e periencia religiosa. Debido a su carácter relacional, la experiencia
7
cinas taltantes por carencia de recursos. Se trata, en todo caso, de la persistencia popular hace operar, en la ligazón de cada hombre con lo sagrado, una ideología que
de una representación holista pero multifacética frente a lo que la cultura de la lo define y relaciona con otros hombres y con lo sagrado mismo, en Su diferencia y su
modernidad segmenta presentando como religión, terapéutica, estética, ideología. jerarquía. Y, una vez más, podemos aprehender mejor este carácter por contraste con
Desde la perspectiva holista o monista, religión no significa, y nunca significó, lo lo que resulta lípico de la experiencia moderna. En ésta, la relación con lo sagrado
I
tiende, en el limite, a ser planteada como relación de seres individuados e iguales
! frente a un principio sobrenatural o divino. Los hijos de Dios, hermanos entre sí,
son las figuras tendenciales del igualitarismo moderno proyectado a las pr¡!idicas
1

i "" H'Qma~ Csorda~, en The sacred $elf: A cullural phenomenology of chan$matlc healme IUnjv~"'ly 01
Calirornia Preso, 8erkeley· LG~ Angeles·Londres. 1994), mu~stra que el llIov'mienlo cenlral dél Mu·"ml~r.lú dé
creyentes: sólo admite desnivel en la relación entre cada uno y la divinidad (aun
cuando a veces se dé el e~tremo teológico de humanizar a la divinidad y proponerla
Renovar.ión CansllIjtica Calóhca (MRCC) en lo~ Estados Umdo~ es el de sacral'"ar y reS<lcraJ,z¡,r ",olT,enlo" como amiga). La Irrupción del pluralismo cultural en el seno de las religiosidades
propios de las idenlidade~ sociales duhmdas en contextos modernos (el yo ahora tranSfO""d¡jC) er, ·'5~Cfed modernas no cambia esta situación: cada uno de los culturalmente diversos es
1'1"
! 1 selr'). En eSJ Imea de Inlerpr~laclón se inscnben los trJbJJos reerenlemenle realizados én IJ Argenli~¡, ~or
Verlini,,~ Roldán (,,¡jase "LJ rellglo,rdJd en el movlmlenlo carl~m¡jhco catollco, Un ~'I'.JdirJ comparalio·a
Igualmente valioso frente a dioses que lo cobijan en su singular diversidad.
Buenos Air85-Roma'·, en EstudIOS sobre Rellglór;, Newsletter de la ASOCIaCión de Clenli5la$ Sor/ale:> de I~ En la experiencia de los sectores populares la tendencia a la igualación es mu­
Religión en el Mercosur N' 7, 8uenos Aires, 1999), No Fl~gamos la presencra de esl", de'¡,rr~II"5 que san
cho más problemática. Y más que un cuestionamiento a la misma, se perCibe airo
pJrle de una sens,bilidad modernJ fu~rlemenle pr~senle y probJbl~mente dOrfllnanlé En I~ ~.,rapiJci6n ~e
las rell~lones; indicamos que hay OlrJ5 forma~ de apropiación y Que, en lo Que respecta a los c<'''smJI,ea" modelo de relación con lo sagrado, Si bien este modelo tiende a excluir mediaciones
"11 mis ca"cluslones COinciden cOlllas de Raymundo Maués, en "O lel~o CJ(ol,co no MOVl.'Il"nto CJri,rfWi(o en¡
burocráticas y racionalizan tes como las desarrolladas por cualqUier Iglesia (lo que
;1'1 BelEim eJQ Para·' {en XXII Enconlro A"e:·;,s, Ca~ambu. Minas Geral~. 1998, p 13j, (Ir¡ anal,SIS de la compl~Ja
dilu,ión eJel MRCC en el m~dlo sociJI popular, Ahí se pr~~enlJn tanto los elecLas de moderrll,aclón de la heria suponer una subyacente voluntad igualitaria). pueden apuntarse elementos
I.Jr~r1Jra ralolic" (que aIJr,~n p'm"(lalm~nl[- a los 131(051 COr"" la parei,,1 ~~nlj~uidJd de la visión prop'a del que muestran que el "pueblo de Dios" de la lógica popular se representa a sí mismo
c~tolie's"'o Do"ular. Mr rpferenc,a de prnlp(Qstales "'J~ ale(lado, prr una vrslón modernJ en I~ aprop,ación
dé la relig,on, remile a IdS d~cpnas d~ "él";mleó p5icDlo~"~da51e G'J<"'a Espiritual y de lib~IJción QUE s«
~r,'etlc~f1 elll~I¡·,,~~ ¡j~ pai~e~ del Con0 Su, y ,we ~~ úio·ul¡;.ln ~ I.rM~" dQ UCoJ bibliogralía creciente M, crla
d~ lid~res d~ r~li~·Il1['e~ 3fr Dbr asile~as 5Dslenlendn d",urSQS <l~ un~ lógica 5~meJanl e surge de entrevistas y
dE la reLol"CClon d~ t~~I"nonIQ'. n'e\l,a[i(Qó. El hl'ello <:l~ q\le e~tJ IÚ~ICJ mj~ rnodernJ se presenle monos
E~lré I[A ~frr,hras"Eñ", puede tomarse Cl'ml' un ~templ') p~(enr~I~1 de. la nlayor alln,eJJd qun puedJn Inner
una denom,r,i>c,[", rfli¡;I()~a y 1m3 IQglc~ [uIlUl~1 de aprQlJi~':r¡jn eje IJ misma.
.. Ir,~lusIYE, CDmJ lu d~mU~'·I'a (;erardD M~"~"<:J'" ~~ Cullura holi,lica, Newage. auto·ayuda: ¿Nuevas CJras
para el indIvIdua/'SJnl' r n~~vr pa.caálgma par" el ~ent¡do comun' (Instlluto Un,versilJflO de Pesqu'$~S de
f{,O de J~lle"D, 20rjú, i>;<i" de dD[,lor~doi, la ",,'Iea JI ri'Jall,mOQue dará bas~s a la Nueva Era sedesaflülla
y é'. recorwf;lda, al mérw~ parClalméntc, c~ml) C-Ienlifica "
oo, Berwenisle, Emlle. VocJbulJlre des ,nMillJlion, Inrio·eurO(lpennp5. MinUII. p~,,~, 1969

56 PABLO 5EMÁN BAJO CONTlt'OlJO 57


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1,11' puede ser el velllculo de sanación para un /liJo descarriado, formando una corrll'I.I,
de poder entre e,1 templo, la fotografía que ha llevado al pastor, su propia per"" '11 '
• • m¡j~~.1I
1
Y el hiJo de marras.

1
11

:1
VIDa, apOGeo y TORmenTOS Del "ROCK
1
CHaBÓn'"
I Conclusión

EI punto de partida de este capitulo ha sido la distancia de las concepcione,. (1' 11'
asimilan el contenido de la práctica rel'lgiosa a la pertenencia a una denommacle'll ,
fracción denominacionaL Catolicismo, pentecostalismo, Renovación Carismátic<I
neopentecoslalismo son térm ¡nos que operan más en la lógica de las Intenciones, i,
las 'rnst'ltuc'lones que en la de las apropiaciones en las que cada religión se conSUlll,1
t:stas, por su parte, no se desarrolian según ,criterios individuales, según dec ISlon(",
y funcionalizaciones realizadas por creyentes privados de tradiciones cult urales. l',
.,. las son las que encarrilan las trayectorias al modelar las preferencias y orientar Id',
,l'
, lecturas de lo que llega desde las más variadas teologías e instituciones religios;J', ,roducción
Estas tradiciones son el Sillar de corrientes de cultura que atraviesan la exper'le n""
11 denominacioGal y configuran el sef1t1do específico que adqUiere la vida religiosa Pocos meses después de los hechos que llevaron a la muerte de 194 Jóvenes
En acto hemos Intentado mostrar uno de los cruces culturales que singulariz;JII .sistran al recita) de Callejeros en Cromanón, una crónica del diario Los Andes
11 la vida denominacional y conforman una corrienJe de rellg'los'ldad de rasg05 sislv Mlndola daba créd'lto y repercus'lórl nacional a palabras de Fito Páez referidas

'1 1
mátlcos, como corriente cosmológica afirma la imbricación de los niveles que SUII "rack chabón" y su relación con el macabro resultado de la cOmbinación entre
para nosotros el más allá y la tierra en un realismo que incluye en su definición a Jo> 'Inómeno cultural y la perversa relación con la ley que muchos suelen 8f1!ender
1\ santo; Como corriente holisla se apoya en una vivencia, en una práctica, en un ide;,1 O un signo de la nació",
en que las diVisiones del cuerpo y el alma son relativas y posteriores a la unidad
I "

traza un arco dinámico de experiencias físico-morales en las que ética y dolor no se'
'lU('

Al filo del hartazgo, el autor denuncio que el denominado rack chabón "tiene
separan como razón y sensibilidad; como comente relacional proyecta un sujeto dI' 193 muertos ahí por no revisar lo que hace y por todo ,'o que genera el mani·
:1 la experiencia religiosa que es siempre parte de una red jerarquizada y articuladd fiesta del barriO argentino y por ser del palo y de pensar la argentinidad desde

I en relaciones de donación específicas En nuestros días esta corriente forma parte'


de la experiencia de los sUjetos populares al mostrarla en sus manifestacio!le'"
l. blrome" En un análisis apasionado capaz de ligar la tragedia de [romañón
con la cantidad de acordes que conocen los músicos de ese subgénero del rock
contemparaneas, hemos querido tomar distancia de las visiones que, además d>' local, redondeó que "para esa gen le, SI te ponés a estudiar música sos puto o
ignorar la transversalidad de 101 experiencia denomi'nac'lOnal, reducen a "folclore", a
I "tradición", lo que no ingresa fácilmente en un sistema de categorias involuntaria
pero no aleatoriamente particularista.
,1

, , {lI\lJ~ 1995 en adelanle venWJ 51g"ie'''Jo sislemalicamerdt el d.'J~nlr de los usos pCJp"IJr 6 (Iel rack Desde
IOll4 he incorpora¡!(I ~ót~ ,nvesllgac;DIl a mi plan de trabe'io en el C>_',",C:T. En e5€ rn~rc" IWl ~ida efectuados
1I1'1,~lis,s Que esle CJp'lulQ pre~enta de un., IDrma \Inté\,c3.
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1

60 PABLO S[MÁ~1 BAJO CONTINUO 61


11
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1
jazz810 y, ertonces, no ses del palo", Pero sir paus~s, proclamó: "Un DII<'III"
que se funda en la ignorancia genera tragedias, y esta cosa tribal argentin",
'obltlmática. La primera vez que 105 referimos al fenémen0 2 subrayé algo Que es
"ario ampliar: lo que cesde IJS medios, la crítica espeCializada, los propios
In'lImldores de múslC a, es llamado "roc\<. cnabó1" es una reallliac Que no se puede
Id, terrib'e y es asesina porque te deja en la ignorancia".
Ilnlr por un recorte de estilos musicales, letríslicos o provenienclas sOCiales, sino
, "
11
1 mo un electo de la relaciOn de los seclule~ pupul,m,~ LUII el roe", qUtO tiene ra~gu~
\" 1, Páez sintetiza y rad:callza el espiritu de una se'le de aproxlrraciones crític'l'.,I1
1.\Oricamente nO'Jedosas. Dados dos gnJJos de iguales caracteristlcas estilísticas,
,', fe~ómenc en jLlego en bandas como Callejeros. Periodistas, músicos, anilladorF.~ '~I
,'tleas y socales pedría se' que U10 se Identific~rD corro perteneciente ¡jI colectivo
\ i prcgramas de radio se han expresado en este mismo senMo prolongando y an11llill
otro m. Adenás, la 1eterogeneidad de lo ::¡ue ha Sido Identificado o au\oldenllflcado
," cando algJ que d€cían desde hace mJcho tiempo sobre el "rack .:haMn', pero (1,11
el 'rack chabón" es amplísim2 y debe decirse que Jermanentemente ingresan
1" menos repercusión. Todavía recuerdo que hace casi diez años, la líder de un COnlJllt"
11 'IIresan grupos 'J rasgos a la categoría, redefin lendo Su cantel ido y abarcat vidad,
I 1,1 de hip hop en ese momento en alza, necia al¡;o que Páez expresó ahora elabor¡¡dél 'i
rabiusamente, qLe el "rack chabón" era "falto de nensaie", que no alcanzaba en"
1r0 el "rock rhilbón' lampcr.o se refine por anclajes sociales e~dlJs\vos, invariables
unl.....ocos h2Y grupos comJ Calle.eros que muchos no dudarían en identificar con
'\ estar contra la poliera para ser músico, que el "rock chabón" le p'lrecía una e)(cu:",
1,' ,1 rock barrial, que tiel)en un público hete'ogéneo socia mente que incluye t2mbién
par~ ce~'Ieza y criar panza". laque ella dijo" \a defensiva, protegiémlose (11 1
l'~\
"tO(f\lf
In clases medias. Y si se puede afirmar que En algún momento de la historia el
equivoco ce un periodista que la había sindicado corro parte del "rock chabón", PáL'1 'Ublico de Patricio Rey y les Redonditos de Rlcota correo;pondia al perfil popular
illl
j I¡II.
lo dijo D I¡¡ olensiviJ, allOla que el "rock chabón" apa~ece er bancaflota.
Ion que se aS::Jcia al "rack chabón " tamt;len debe decirse que no ~iempre ¡Je así.
Sospecho que sería 'lmigaIJle con los lec:ores s: me limitaca a montarme el 1,1 ,be aceptar el nombre COmo cOnvención, pero bajo una restricción que lo connota
, "",111 ira de P;!iez y ensayara tentDtlVD~ de darle legilHllidall académica, profundidad lilo­
'1,' "
, ., forma diferente a cualquier uso convelcional, el "rcck chabón" es la ca:egoría
1",1 , sóka y consistencia soCiológica a su reaccl¡)n, o al menos a mostrar y desarroll~1 "con la que ha Sido captada la lel2ción entre el rock y las generaclol1es nacidas a
1
1"1 las posibilidade<; 'lIJe pn pse sentido porta el "insight" de Páe.l. Sill embargo, m" pertir de Tines de 1970 y 1580, a veces en la escucha, a veces en la producción, a
tem::J que no podré serlo. la lectura de esas declaraciones y una serie amplísirra y
),'i'lll Vices en la artiCulación comercial del rack. El caracter ":lOPU lar" que aS'lste al "roc\<.
, 1I 1 I ach.almen,e ingen'\e de pronunri<lmi?nlos dI' ese t~nor, y --ni propia lec\ura ~uciiJl Oh106n" también es problenático: las fronteras entre los estratos sociales (sea que
de lo que ha sido el "rack chabón" antes y después ce Crorrafión, me hacen pensar
,,'
['11 101 Concloamos como agreg2dos estadísticos, como clases, corro actores definidos a
, ,,',,
que la siguiente hipótesis tiene algo de JlalJ<;iblp: la reciente cOnvergen CiD 'lnti. "roe" p.rtir de una rel<lción política, ¡¡un 1: uando los concibilmes come ciaseS) son porosas,
1 chabón" ancla en una supuesta verdad musicológica una supuesta verdad SJCiológlc~ y "seclJres populares" es Lna categoría difusa, Para colmo, eS insustentable Una
1
1 1' ocultando lo que yo quisiera señalar~ que esa reacciÓn vphi'~lilI7a una posici6n eue descripción l1up ha Ea coinc c1ir [Junto por plinto uJtegmiil.s <;nt.lnc1f>mogrMicil<; con
"'\' en el Juego social responde, vengativamente, a lo qUe ha representado socialmente

,'1\11" el "nck chabón". Veamos prlme'o q ué es lo que ha significado sod81mente el "roe k

llniversos simbólicos, estélitos, sea cual sea la relación ,je detErminación entre esos
dos órdenes. En este contexto. y dadas estas dificultades, limitamos el alcalce de
\'11
,I'1\' chatón", para luego volVEr a estas críticas en condiciones e1 que pueda apreciarse
lO popular a la siguiente población: Jóvenes pob adores del Glan Buenos AiTes, de
~)1 ID qu, slgniiica SOCialmente Su crítica. tUS bar'ios más pobres, hljcs de trabaladores manuales y desernplea:los.

"1,
,
, 1

'1
El "rock chabón": una categoría problemática, un
desarrollo histórico preciso ...
• Vé~se S"man. PablQ yVil;;, r-~i)lo, 'Rock chJbon € IdenUdad juoenil en a Argentina neo'liberal', en Filmus,
O" L,,~ ,,",en'.. F'olil,«', '~L, ..ddd! C<111UI~ M Anlél1ca L~r,n., AIgerr,na de f,,, de s,t~, r.,~"·[,c<,~,,
," Boeros Aires, 1999.
Comencemos por u na .éompli,cación neceSaria. "R,xk chabón ,. ES una categoría

62 PABl.O S1::MÁN BAJO CONTINUO 6


lii
1

11 \
,1 SI'" puede localizar preci~amentf", en una serie de rasgos que lo describell ,'lla, San Miguef, Vifla Celina, en general en el segundo y tercer cordón def Gran
historizan, lo Que SI'" nombra con la expresión "rack chabón" Se verá que son tan!., .Ulnos Aires, en fas que hay públicos, circuitos y grupos. Los jóvenes de universos
'11, los matices que SI'" comprenderá por qué la expresión unifica el fenómeno de forlll,' 10culturales hasta entonces ajenos al rack se aVinieron af mismo.
provisoria y abstractiva. Recorrer esas características es ponernos en camino d, Un compfejo de variabfes sociafes y generacionafes parece asociarse a una
'11
comprender su significado social y el significado social del bombardeo critico q'l' Iflrencía. Hay bastante mas para entender lo que esa diferenCia pueda significar,
.111 hoy reciben el género musical y sus cultares. IrO antes de proseguir con fo que implica este desplazamiento evidente digamos
,
1) Hasta los años 1990 el desarrollo del rack en la Argentina se centrarl; su significado es, sobre todo, Indicativo, que cuando referimos a la diferenCia
,11 fundamentalmente, en las clases medias, Podrá decirse que esta regla offe,,' 11.11 Implica la presencia de jóvenes def segundo y tercer cordón del Gran BuenoS
notables excepciones. pero lo cierto es qUe ha sido la clase media el estrato lllll' IlrlS en ef rack, también estamos incluyendo las dinámicas sociales y culturales
,11'
"
nutrió al movimiento de los músicos y compositores que más han influido en 1,]' II conjunto del área metropofitana que tiene pro)(imidad con las de la periferia.
formas musicales que se desarrollaron desde la mitad de los años ]960 hasl,J Iro en todo caso vale aclarar que el desplazamiento implica la actuación de una
'11
buena parte de 1990. De esa fracción social provienen los "grandes nombres·' d(.1
l' rock nacional,J las fuentes más potentes de influencia y legitimidad en cuanlo.1
IlIIa generación constituida por dinámicas sociales y cufturales diferentes de las
operaron tradlciqnalmente en el rack y que al relevo generaCional se fe suman
11
letras, música, estilos performativos y direcciones de innovación. Litlo Nebbia (Lo'. .lectos de fa transformación en la estratificación social· aunque haya de todo en
Galos), Charly Garcla (Sui Genens, La máquina de hacer pájaros, Serú Giran), Lui:. lOS lados, es mas fácil encontrar públiCO de la periferia del Gran Buenos Aires entre
'\1
lil' Alberto Spinetta (Almendra, Pescado Rabioso, Spinetta Jade), Gutavo Cerattl (Soda leguidores de Divididos, Callejeros o La 25. que entre ef de Babasonicos, que
Stereo), el "Indio Solari" (Patricio Rey y los Redonditos de Ricota), Federico Mour'-I I.ctivamente se asientan en tendenCias cuHurales propias de las clases medias.
,'llli (Virus) son algunas de las figuras-guías de la producción de rock en Argentina qUf' 2) No sólo se ampliaron y desplazaron fas bases sociales, demográficas y
1
"1, pertenecen a diversas trayectorias tlpicas de las clases medias Al mismo tiempo, Iturafes def rack. Esa presencia ha producido diferencias en la escucha de lo
'1.', las clases medias han sido las que, históricamente, más público les aportaron a esos '....iamente e)(istente y en fa producción de fa Que siguió partir de los 1990
músicos y sus grupos desde los inicios del rack nacional hasta la actualidad. En lOé, Afgunos escuchaban fos que definiremos como fas nucleos ideológicos y estétiCOS
, ,111" sectores populares, tanto en la población de trabajadores manuales y de empleos ·1 "rock chabón" en agrupaciones mUSicales Que nunca reivindicaron su pertenencia
poco ca',lficados como entre los desocupados, la tradición raquera se hacía presente f,"a categoría o son anteriores a su desarrolfo, El "rack chabón" fue así, en buena
'111
,i"
l de forma infrecuente, formando ínsulas, sobre todo de oyentes de rock duro, báSiCO, ,.rte, un invento de las escuchas y selecciones del público, casi a contrapelo de

,
"cuadrado" o heavy metal después, en un campo dominado por la música melódica, l•• Intenciones de fos músicos. Es por eso Que el "rock chabón" no fue iniCialmente
l'li la cumbia, el chamamé y la música folclórica en general. un liIénero del rack definido por una regfa musical o letrística, y es por eso Que la
,tI1"
Esta cuestión se aclara aún m.!is si a esta cuestionable línea de corte social le ••finición de fa e)(tensión def conjunto "rack chabón" arroja resultados disímiles
fuera superpuesta una linea de corte geográfico. Hasta muy avanzados los años IIlIún quién proponga esa definiCión y en Qué momento. En ese sentido, fue más
I ]980 el rack naCional influía en y desde la Capitaf Federal y algunas cabeceras del bIen una sensibilidad referida a retóricas y estilos mUSicales que atravesaban los
primer cordón industrial (Avelfaneda, San Manin, La Matanza l. Desde los años 1990, mas diversos géneros de rack presentes en el panorama musical de la juventud. Esa
el rack, a través del "rack chabón··, tiene bases sólidas y especificas en Florencia IInsibifldad fue inicialmente productiva en fa escucha y, por ende, en fa selección
di las posibilidades de masificación de estilos, grupos y músicos, e hizo aparecer
motivos inusuafes en fa tradición del rock.
'11
Esa sensibilidad resignlficaba la obra y fa presencia de conjuntos que perteneclan

,
1
1
"

•. tsla h~ sido la rorm;:¡ baJo la QUf se h;ln r~co"CCldo r~C¡plOc<tmenle lOS muslcos ~fgenlinos de IOck <¡1Jf'
dieron Vida a los más diversos e~hl('s y ésla h~ ~Ido la fOrma en que fueron rewllocidos e insliluidos por
• corrientes preex.istentes del rack y en torno a una serie de temas y valores cfaves.
Conjuntos como Patricio Rey y fas Redonditos de Rlcota, que se originaban en una

oyenles, compJ~ras dlSCOl(faflcas y r;'ilICM mus'(dles.


lradición que mix.turaba una serie de influencias fuertemente presentes en fa cultura

11

64 PABLO SEMÁN BAJO CONTJNUO 65

I
j~

l de las clases medias urbanas de los años L96ü y 1970, fueron emblemas del "nll ¡.
3) El "rock chabón" tomaba como epicentro de sus sentimienlos y su ethos
lil chabón" en uila curiosa y radical operación de transformación de una banda por'
.1 barrio, la patria pequeña de la infancia y la juventud y su paisaje transformado
público." Patricio Rey y los Redonditos de Ricota citaba Cifradamente a los h¡Ú'i1
por la pobreza, la desocupación, la delincuencia, el trafico de drogas, en fin, las

11
I ,
del roc'~ Junto con los próceres del anarquismo, Su canc',ón "Todo preso es poli~I(11
afirmaba, en sintonia con Bakun in, un grito desgarrado: "reos de la propiedad / 10,,1, '
pre50 es político", e interpelaba la d Imensi6n libertaria de la conciencia progresl'.1
de los JÓVenes de las clases medias. Pero hacia fines de los años 1980. otro plJblll ,.
"lNaoades de la década de 1990 Podía cantar casi idíllcamente al barrio como la
'llulente canción:

Cervezas en la esquina I del barría varón I rutina sin malicia I que guarda la razón
,1 comenzó a dominar entre el de PatricIo Rey Para este público, esa canción e,)"
/ quien olvidó las horas de juventud I murmurando se queja I ante esa actitud I
una reivindicac i6n de los ladronesquepoco tenía que ver con las Ideas de Ba~\111111

I~
slll me esperan I mis amigos en reunióll / mucho me a',egra selltirme parte de
o con una visión a la Robin Hooa del latrocinio. Ellos sentían que los Redondu
vos I conversando la rueda ya se formó! Y las flores se queman buscando un
hablaban de su paisaje social y ponían en cuestión los estigmas tradicionales, ti
sentido / mienlras la noche mueslra Ila calle en quietud Ila intulcíón esquinera
1I ese conte~to, varios observadores notaron que el público de "los redondos", COlll"
I encendió mi luzl tu risa alejó mi soledad! esos momentos que viví I no he de
,,1 los llamaban sus nuevos fans, fue recomponiéndose, y mientras los jóvenes V:il\
olvidar / sé que muchos c.avilan / buscando el porqué! preferimos la esquina
'11 guardistas de clase rr,edia de la Cap'ltal Federal dejaban su lugar en los recital(..
~ no mirar la tele ! yo la creo vacía de realidad /Ia verdad en la esquina eslá
que se organizaban en los teatros del centro, ganaba espacio el público del Gr(j"
'1 latiendo I aunque me corran hoy I mañana volveré / y con cerveza festejaré I tu
Buenos Aires que comenzaba a llenar canchas de futbol en las que cultivaba~ ,1
;'11 risa alejÓ mi soledad I esos momentos que viví / no los he de olvidar. (Hermética,
fervor por su grupo preferido. En ese contexto, puede entenderse lo que hacian CDI,
,1 "En la esquina", 1990)
otra cancian de Patricio Rey los Jóvenes de un barrio del Gran Buenos Aires, qUI'
:!I' me dieron su interpretación de la misma en su forma de cantarla, La canción qU(>
Pero el tono nostálgico de la composic',ón que citamoS se complemen\a con la
111 p¡¡ra muchos ironizaba sobre el establishment de', rack diciendo,
Illuiente. Dos Minutos, en "Dem3siado tarde" (canción que acotaba el senlido de
, l'
1 ",
, 1
Vaya bailar el rock del rico Luna Park / que con mi alas la puta cae brillar I como
Su titulo con un parénteSIS que, sintomá/icamente. 'la llamaba "La Marcha"), ofrece
1 1
mi héroe la gran bestia pop f A brillar mi amor I vamos a brillar mi amor f a brlllJI
una imagen un poco más apocalíplica Que la anterior, montándose en la misma
1 ..
'Irlma de esquinas, gregarismos barriales y cerveza:
mi amor I vamos a brillar mi amor,
'1
"

Estás en el kiosco, lomás una cerveza! corre el tiempo, seguls con la cerveza / a
'¡II podía ser decodificada como un aliento a las formas de Vida y localización popular
lo lejos se ve una patrulla 1 alguien grifa allá viene la yuta 1 Descarten los tubos
Así, en vez de escuchar Ha brillar mi amor", un grupo de jóvenes del Gran BuenD'
1 empiecen a correr Ila yuta está muy cerca 1 no da para correr, (Dos Minutos.
11 Aires me manifeslaba su convencimiento de que la letra de esa canción dec!il
"Demasiado Taroe", en Valentin A/sina, 1994)
1 1•
"vamos la v'I',\a amor".
',1 Luego, surgieron grupos que enfatizaron los aspectos que esa escucha reclJs',

!" Es que no era simplemenle una crónica: el "rack chabón" construía COllladrones,
ficatori,a ponia en juego. Estos desarrollos y aquella escucha tenían varias caracl",
Clrvezas, barras de la esquina y policías una heroica en la que la represión polícia!
risticas fundamentales,
Irl la necesaria contrafigura de un combate SOCial en el que los nuevos rockers
tomaban partido. Coma ya lo sugería la illterprelaclón "pro ladrones" de la canción
"todo preso es po',ilieo", el "rack cllabón" se identificaba con los marginales rec',a­
mando un lugar para ellos, lamentaba el fin del mundo del trabajO y protestaba más

"
• Ve~5~ Guerrero, Glo"~. rn<Jlo So/ari: el h:>mbre Ilustrado, Sudar"'~r¡cana, Buena, Alfes, 2005.
que por el exceso de integración (que angustiaba a las primeras generaciones del
rock nZlcional, ¡anta como a los hlppies -tomados como categoría global,-) por el

66 PABLO 5EMAN
BAJO CONTJNllO 67
deficit de la misma, por la fraclura social que había traído lo que luego Ilamarlami' Que se idenlil¡caba con la nación y llegó a plantear temas lotalmerJ/e ajenos a la
"el neoliberalismo", No era, en todos los casos, un rack de pretensiones polílic:! k.diciÓn anterior del género, hasta el punto de postular una sanción moral al que
al menos de pretensiol1es polrtlcas concientes y dirigidas de forma sistemátlCl " tllja la patria, aun cuando se ve aquejado por el apremio económico, asi lo hizo.
objetivos políticos. Lo qUe ,;í hada era reivindicar el mundo que quedaba atrás ('" 'o, ejemplo, Dos Minulos en una de las canciones de su álbum Va/entín A/sina, en
el marco de una reestructuración soc'lal politlC<lmente comandada, y su apego a 11>' Que cr'lllcaba a un argentino que no había s·ldo pac.'enle con su patr'la y se Ilabia 'Ido
"buenos vielo,; tiem pos" tenía valor poiítico de resistencia que, ar¡tes que declamar "" buscar trabajO a Barcelona.
o proyectarse como tal, se actualizaba en la veneración de un tiempo que el resl" En el fOck nacional las clases media, habian combinado el espíritu liberal del
de la sociedad comenzaba a denostar. En ese contexlo, el "rack chabón" era "ei)!' 'toe k con el pro¡;resismo argentino que se reconoda enfrentado al nacionalismo, al
testatario" de una lorma diferente a la que lo había sido el rack en los años 197!¡ ,.L1a consideraba autoritariO. El "rack chabón", en cambio, reiVindicaba los valores
En vez de asumir una postura anticapilalisla, daba cuenta de la nostalgia por Uf'" trióticos a través de perfQrmances en que aparecian las banderas argentinas,
fase en que los más pobres. al menos, leMan trabajo y patrones Esl0 mismo haci , In Que se reiVindicaban los de sujetos pratolipicos de la nación y se recuperaban
una dilerencia con un planteo de tipo revolucionario, como el que podría haber'>" Itmas folclóricos nacionales como la zamba o la ba¡;uala. Un ejemplo ,intetico de
escuchado en los afias 1970 en la tradiCión de la música de protesta. Una expresll:I' lita actitud es la canción Qe Divididos que, en ritmo de Baguala, e identilicando
dei líder de una banda ya extinta esclarece este punlo. los negros con el pueblo, plantea desde el rack el antagonismo pueblo y rack en
In acto en que ese antagonismo pretende ser disuelto de una forma irónica para
Nosotros somos tristes desocupados que usamos la música como medio par" Ion el rack:
trasmitir nuestras ideas. En tema'> como "Réquiem por leño" denunciamos "
los "conchetos disfrazados" o a ",'os chicos durmiendo baJO las autopistas" l Nace un hijo negro I cachetazo al rack, (Divididos, "Haciendo cola para nacer",
nuestro planteo de lucha no tiene nada que ver con los planteas contestatarlO C
, en Acariciando lo áspero, 1991)
de La Torre, hablando de las Madres de Plaza de Mayo [ ... ] de los [músicos] de
aca preferimos escuchar a Oiscépolo, que r,abla de cafetines y de Pornpeya, qUl' Un ejemplO casi calcado es el de una agrupación metalera que con ritma de
a las grandes bandas de rack aburguesadas. (Reportaje al grupo subterráneo Le' ;lImba le canta a los grupos históricamente marginados, enlazando a las víctimas
Pandilla de,l Punto Muerto, 1987)' "1 siglo XIX en el período de organización nac,ianal con las del fin del siglo xX en
ti desmonte de la organ'lzación SOCial de la época populista,
En contrapOSIción con la historia del rack nacional, ,la del "rack chabón" ~r,1
curiosamente, y en contrasle, nacionalista El rack nacional era rack en castellan{l, Desheredados, Gauchos, Indios, empobrecidos reencarnan. (Almafuerte, "Zamba
pero sus letras o acenluaban el lado cosmopolita dirigiéndose a un joven universal. de la resurrección", 1995)
o eran cautas al separar su dimensión de música de protesta de cualqUier identifi
cación patriótica. El rack nacional, cuando lo hacía, protestaba en nombre de toda" 4) Desde el punto de vista musical, el "rack chabón" ha sido variable históri­
las categorías de oprimidos, persondicadas en trabajadores rutlnizados y explota elmente. En los iniCIOS reflejaba la sonoridad punk, la de los Rolling Stones o la de
dos, en diferentes estigmatizados, pero pocas veces en la nación como colectivo (l
IIllricio Rey y los Redonditos de Ricota. Es decir, reflejaba muy pluralmente el mundo
partir del cual se afirman derechos y potencias. El "rack chabón" produjo un rack "11 rack nacional e internaciona,1 que le precedía históricamente. Con el correr de
101 anos, las formaciones de "rack chabón" han privilegiado la identificación con el
lonido y la performance Stone de una forma particular (aunque no dejan de resonar
'ffi'
olras raíces en casI ninguna de sus expresiones). Las formaciones actuales del
II roc k chabón" se identifican con el sonido Stone practlcado por bandas argentinas
s, Podri~ [otJ-,~r",~,se que ésla es ur,a l~r"1~c,6n POCD ~'gn,r'cal,va. PerD vis'o~s 5eme,ante, se obscrv-II' ,,'11
ja dts(ripción delll'lurldQ d€1 (rabaJO C[¡nl~mllortlrleO que Ilan h~chQ d~od~ Inlox'c~do5 hasla Almafuerlc Que a través de una o dos generaciones los han imitado. Así. los actuales grupos

68 PABLO 5EII'.ÁN BA.lO CONTINUO 69


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cultares: en el "rack chabón", contra el peso de una tradición intelectLJalista que ~(,I, bisar su programación en un repertorio de 200 canciones que pocas personas de
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a comienzos de 1980 comenzó a ser cuestionada. el baile es parte del recital y di, 1. 11 clase media hubieran identificado con el rock o con lo mejor del rock. Esas 200
11, idea de música. La música del "rack chabón" puede bailarse y el rack pudo ampliar '," c.nciones eran el acervo del rock que se venía escuchando en los sectores populares
1
espacio en 1,0$ sectores populares cuando sus sonidos interpelaron los pies de fOlll'. I _(lue las clases medias sólo reconocerían como los márgenes del género. ios oyentes
1 preconcebida o accidental. Con el .' rock chabón", entre otros ingred'lentes, el rack 1" deseaban escuchar rock nac'lonal de 'iniCIO de los afIaS 70 e Intérp-;etes que se er,con­
dio fuerza a una escei1a diferente de la que era común hasta 198o. charlas de múslc,' treban entre el rack y algur,as modalidades de la canción amorosa. Esa radio llegaría a
análisis de ejecuciones, evaluación de interpretaciones, comparaciones de versioil' IIr la expresión de los jóvenes del Gran Buer,os Aires que escuchan rock. Si tamana
y auditorios en los que lo único que se movía eran las cabezas. Cada vez más, el (Qch Impresa musical fue posible gracias a esa masa crítica que se habia formado, ¿como
1"

es compás verificado en el cuerpo en una riqueza de configuraciones que aún resl" no iba a ser posible otra, paralela, como la del "rock chabón") Es que paralelamente
·1'1 estudiar, pero que evidentemente ha transformado la naturaleza del espectáculo I la difusiÓn mediática del rack, a la facilidad del acceso a equipos e instrumentos,
1

9) Análisis periodísticos y académ icos han coincidido al señalar que en los orígenc', los j6venes del Gran Buenos Aires, practicantes de un rock futbolizado, nostálgico,
1'1, del "rack dlabón" opera una situación histórica y económica muy especial. En ell" muchas veces elemental, comenzaron a formar sus bandas. El paraguas mediatico
" se combina la proyección que alcanzó por diversas vías el rock en el mundo popul,JI lI'e como la lormenta que favorece la reproducción de los hongos,
1 con la facililación del acceso a equipos de ejecución y produccíón musícal. Es que ell 12) y estas bandas ql.Je surgieron junto a la lluvia mediática, junto a la di/u­
1 virtud del abaratamiento global del costo de estcs productos (y de la intensificaclol' Il0n generalizada, comenzaron a adquirir, también, habilidades administrativas,
de este eíecto derivada de la sobrevaluación del peso argentino durante el períod" 'ormaron sus bandas y apoyados en la constancia y el "aguante" de sus grupos de
1II
1
1991-200l) la imporlación de los mismos resultaba más que accesible. los medio'. .Iguidores logra bar, estabilizar circuitos de shows ante empresarios que el\igían un
de producción de lo masivamente ¡egítimo se SOCializaron a traves de un melcado (Je­ mrnímo de público que ellos cumplían en presentar, ya que tenían seguidores ql.le
1 1

acceso fácil que a su vez permitla la proliferación de cientos de bandas por doqUier lIS hacían el "aguante". la ética del aguante también formaba parte del espíritu
1
' 1
1

I 10) Tal vez ha sido menos observada otra condición concomitante, la formaCión, del negocio' inspirados en el ejemplo ofrecido por el éxito de las producciones
Ii! en el área metropohtana de Buenos Aires, de poblacíones tormadas por migrantes Independientes, que resistian exitosamente a los pLJI,pOS del mercado, hicíeron \as
recientes de origen provincial, cuyos hijos no necesariamente encontraban en 1~1 luyas negOCiando fechas, condiCiones, ingresos y escenarios con productores de
, Iradición musical de sus fami.lias un medio de expresión. Esta siluación no debr IIPedáculos de locales de mediano y pequenD porte. Las barras que con Ira pos y
"

11 pensarse en términos de la ausenc,a de trad'lc'lones o del abandono automátiCO de las b.nderas acampanaban al grupo mus\cal aguantando la parada formaban parte de
1
mismas S'Il0, más bien, en la fuerte competencia entre la socialización primaría y 1,\ l. viabilidad moral y económica del m Ismo. Excluidos del gran consumo por razones
, secundaria, en\re el hogar 'J la esquina del barrio con su circuito de alcohol, drogas, In las que se mezclaban sus pre!erencias y sus posibilidades, armaron un circuito
narra~ivas, diversiones y exploraciones compartidas. En ese territorio compelian por musical del que partic:,paban los jóvenes del Gran Buenos y de los barriOS pobres
I11
la adheSión y la preferencia, las tradiciones musicales de las generaciones anteriores de la CapitaL A el se agregaron los Jóvenes de las clases medias (a ese sector de
1
(que declinaban), la música de cumbia y bai,lanta y el rock que a lo largo de treinta jOvenes que comeilzaba a cultivar la resislencla poco podían atraer los musicos de
año" fue estableciendo bases locales de reprodl.lcclón, rock ya establecidos que oscilaban entre el divismo, los gestos de superación, (as
11) Todo sucede corno si en cierto momento esas bases hubierar, alcanzado una Ironras y la sofisticación, qLJe, por muy valiosas que fueran, resultaban débiles para
cantidad crítica que las convierte en un pClblico Inleresar,~e para la escala de em­ Interpelar a las víctimas de la recesión que se insinuaba desde la epoca del efecto
prendimientos mUSicales de var iados formatos y escalas dentro del rack, Un ejemplO te(luila y se prolongó casi cuatro años), que disponían de unas pocas monedas pMa
de lo que sucedía en ese contexto es el surgimiento, precedido por encuestas, de '1IBjar, lomar cerveza y asistir a un show Que debia ser barato. Los hijOS de padres
una radio dedicada a los segmentos populares. La empresa que la const:,tuyó quiso de clases medias empobrecidas encontraron en este circllito un espacio ideal para
averiguar cuál era la radio que faltaba en la población de bajos ingresos y conoció la IUS pOSIbilidades, Fue por esta conf,uencia de púb',lcos. entre otras razones, que el
demanda de una radio de rack en espaflol que, según el público encueslado, debería "rack chabór{ Invirtió la secuencia de Circulación clllfu:~ll que hacia de la periferia

72 PABLO SEMÁN BAJG CONTI"l\lO 73


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1'1 podrían encontrar formas mutiladas, disminuidas y empobrecidas de la CIIIII,' ,. t\?!), ,,,%\'I~i!ll .,¡g¡
dominante, a lo sumo una ratificación de su dominación por la Yía de su rCI 1:., • • • 11~~~~~
"1, retórico. Las observaciones de los que le reCriminan al "rack chabón" su Cilrd' 1, ,
1;'11 de expresión que traduce y reproduce la dominación calcan ese argumento 11' "',
11 dilgan al dominado un compromiso absoluto e inescapable con su opresión fJI ,",1,
HISTORia, seST-seLLeRS y pOLíTica'
1 punto, vale lo mismo que hemos dicho acerca de la religiosidad y la cultura POPlli"

11"
Ante la pretensión de describir el gusto dominado como derivación perfecta rj"
,1 situación subalterna. Grignon y Passeron 8 contestaban que el estilo no es pm',lll"
,
de los grupos dominantes, Mucho más radicalmerlte, afirmaban que la conflJ';I""
,,1' 1 analitica entre la dominación de una cultura legitima, los Instrumentos analitl' ,,'
11
que permiten reconocer esa dominación y la toma de partido inconsciente por 1.1
,
misma en el análisis se basan en la tendencia a suponer que el sUjeto no eXI',I"
li' cuando se trata del mundo popular. A partir de esa cOrJfusión, los criterios que '"
"
ven para deSCribir la cultura ,'egitlma se constituyen Indebidamente en parámetl.'
de cualqUier otra expresión, obligando a una percepción negatil/a de esa alteridail
'11i
Mucho más cuando eila es parte del campo en que el analista también actúa coml,
1
jugador enfrentado allugador que analiza.
I
1

Puede entenderse que digamos entonces que los críticos del "rack chabón" alldll En la edición 2005 de la feria del libro la presentación Los milas de la hisloria
las consideraciones estéticas y las históricas aclil/ando ellegitimismo que GrignoJI ,rgentina If convocaba multitudes de lól/enes que, al grltD de "iFelipe! ¡Felipe!",
'11
y Passeron denunciaban en Bourdieu 9 Identificando su gusto con la calegoría má', reclamaban autógrafos para sus ejemplares. Durante todo ese afio, algunos de los
elevada del canon social y a ésta con la evolución óptima y no con una construcclOI' .specialistas más Importanles en la materia arJalizaron el fenómeno y plantearon
11
social, justifican IJ estlgmatizaciórl del gusto de los otros y su descripción como Iludas más que pertinentes sobre el I/alor acadérrllco de esa his\orla que convoca
11 expresión de decadencia social.
multitudes, En el cami,lO quedó por hacer una consideración qU8 tratamos de hacer
", Si nuestro análisis históriCO es correcto, no es muy descabellado afirmar und en este capitulo: ¿cuál es el valor politico de la aparición y circulación de estos libros?,
hipótesis concluslva. Erl la medida en que el "rack chabón" desafió la hegemoniiJ ¿cuál es la relación del fenómeno con la l/ida política del pais y especialmente con
l' 1
de los rockers de clase media y sus estéticas, los juiCIOS musico,'ógicos aliados a l~l las representaciones de la nación que se dividen y constitUyen en la l/ida PDlítica?
1 conSideración sociológica que lee lo emergente en clal/e de decadencia consum¡:¡n ArJt,lcipando un poco nuestra respuesta diremos que estos libros han mediado en
un involuntario ajUste de cuentas ansiado desde hace tiempo. La reacción, por su la reconstituci6n de Jos sentimientos naCionales y los compromisos POlítiCOS, en
1
cuno legitimista, presente más allá de sus intenciones, sirl/e para poner en caja lo una secuencia que ha pasado de expresar la distancia y la expatriación Simbólica a
que se había salido de ella. El incendio de "Cromañón", además de revelar la muy
problem<itlca relación de los argentinos con las leyes, es la Oportunidad de una
I/enganza de clase.

..
1 Los anallsls y dd 1'" ~ uf. ~e el tan en e,lr. CJpllulo ,orrespcnden " un~ :rlve',¡,c,;c ,on ~c lual rY1HM ~" [UJ50
El conlunl" de rj,¡C', ~,l~ conSliluidr) pn, 1c'5 p"ncip"les lilUlo5 de la literdu(a que lral~ 1" Idrnll~"d " I~
h,slo"a argen¡lrlJ J~sd~ el ano ?OOl, pÚI enlwllslas a lectores. "bserVJ~iones de presenlaClO~eS de I,t'''"
• G"enon, C1aude y 1'~i5fran, Jc¡]n c., Lo CUIIO y ,'c ¡J0pular, mlser8Cilf'5mr.v J"'opullsmo ~n la SCCiOJOgia.v ~ 1", rps~M<, cnt.cas de 105 libros qUé han ~rfctu"do autorns M ú, 'Gen ac"demlcu llr,~ pr:rner" ,ers,un Je
en fitFH"ru'a, La Pjqud~, Madrid, 1992, pp J/!'-81 esl~ i;",\Imenlo fue el"b')r:J,i~ ~n colaboraclon con Silvlna M~rt"';an -a qu'erl l~rnblen q'Ji~I') reconOcerle,
, Bourd,tu "Ip.~¡,r'c"ba el anal·slS con si gus,lo cuy~ domlnar'ón a Su ve' r,ftltndia desmonlar UJtnD ,0<;,,,1, au"qu~ ~Ila no qUiera, 1Jr,~ n-,uy productiva lecLur~ dc esl" ,¿rSlon-,

76 PABLO SE~"ÁN BAJO CO!,>~,,"":.. ~) 77


1\

1\\
,1 erunciar dert;:¡s formas de compromiso hist6rico-polili(;o. En esa secuene:a ¡",I,
Ide el med 10 académico, que sintomátlcamente han estado dirigidas a un subcon.
litros Ilan articulado la demanda de explkaclone; por el "fracaso nacional", IJ' _''''
Il,Into específico de autore5. y libros cenlro de los ya eliumeradcs. ha seFialado con

\I'~i
rraciones hislóriro-politicas de la na~ión er que se entrarTlall y renuevén las mili" .'
['licia, y mayor vehemencia alm, 12S limitaCiones histo'iográf cas de esas obras.
liberales, populoStas y ¡acobinas y les efeclOs de reconstitución de eS:ls relatos '1'"
brayando su p'eocupante tendencia a re.:Joner ,ineas de confrontaCión faCCiosa
se han originado ~n los ¡JHim::Js treinta añc.s de nuestra historia.
lue el progreso r;oli\lco de la l'.rgentlll<3 deb~r¡a superar Sin embargo, 21 acampanar
111\ l' argumentos de esa critica surge un prob ema, que intentaremos discutir e1 este
'tlculo: resulta Ilmllado conSiderar el fenómeno representado pOI la c rculaclón de
I , '11' lita literatura con recurso eA~lusivo a criterios d~ corrección ilstoriográfíca, Ese

\~
1. La historia de masas y la critica académica In6lisis no permite comprende: del tojo cuál es el lugar que estos trabajOS ocupan en
'11 conformación de la irragmaclón social y pclitica contempor ánea, cueslión QUE: tam­

I~
D~~ulO Ilace unos aiios, el gusto de los ectores consagra como best-sel/ers 11/1 I ~~n preocupa a os crit cos, dado que ellos mismos sena lan el papel "reacci Olar 10"
serie de libros qJe liene como centro exclusivo o parcial la IlISlorla racione) o l., .ue pueden tener estos libros respecto de ideales de evolución política. Arriba'emos
formas ¡Jf:' ~er 1.I~ los argentinos, eorsiderando el peso cel pasado en relación ¡"" • 8~ta cuestión considerando los argumentos de 1" críllC3 para luego ~E:splegar un

I~ el presente nacIOnal, Refiriendo el pasado como causa o augurio se encuentran


do:; tomos de Ar~f!lJtillas, ADN, Mapa genéjico de los defectos argentinos, dé JIlI)',"
111' .n'llsis que mtenta encuadrar \a situaciór de esta literatura en relación con [as
Ilcturas masivas de la época y con la srtua~ión política cue viVió el P¿IS durante el

I~
Larata, y los dos tomos de Los mitos de 1" histor,'a argentina, de Felipe Pigna
como definiremos e:;lc .::urljunto m¡js adelante, también :Juede Incluirse en la 1i'.I.1
I.,r e indicaciones
prImer lustro de este siglo. E.n ese análisis podremos dar eVidenCias
Que muestran en Que sentido esta I teratura resulta eficaz en el con:exlo polítiCO
1\'
",1 El etroz ercanto de ser argentinos y ¿Qué hacer?, de Marcos Aguinis, y No SOIllI" Conlempo'áneo y podrá Valorarse más amp:lamente SLJ s'gnlficación.
I
~' tan buena gente. Un retrato de fa r:lase medra argentina, Tocar fondo, Le cfase med"J Hay argumentos criticas que pueden acepldr:;e ~ir dl~Cl.-SllJn y de los 'l1J\;,

,11\ argentina en crisis y Hecha la ley, hecha la trampa. Transgredir las propias regla'. InClUSO, pOdremos presentar nuestra propia versión más adelante. pcr eiemJlo, el
I
'~
una adiccrón argentina, de Jo'Olé Ab¡¡l!i y Diego Mileo. A ellos !labria qlJe agregar ¡ i
pelotudo argentino, de Mario Kostzer. o Vida, pasién y desventuras de un indL'stna!
que imf)uta a la ~li~tor id l!e I1ld~d~ ur'd lelóricd yue justifica la verdad je Sl~ versión
In la necesldad:le "otra historia" que responde a una conspiración que
~
SUPUIOS\1I

La hi~toria de Ga/ic Sociedad Anónima. La hi:;/uria de un país, de Eduardo 8ak-chf' traduce en sede acadérn ita la victoria, también conspirativlI. de los "vencedores de

~ Uían. En todos estos lib'os se puede observar una sistemática tarea de diagno~,I" le historia", Tam poco es discutible el hecho de que esta literatura opera proyectando

~
de la ;:¡ctu;:¡lidad angustíantc de 1<:1 Argentina a la IUf de ura narración que pretend(' Un presente continuo que es el rasero imposible e indebido de todc el pas<Jdo y
reve,ar y siltetizar el pasado nacional como una de sus causas. llsulla, pOr ello, en una VISión distorsionada de los diversas momentos históricos

La profusión y popularidad dc cstc:; títulas ha oCd:;iofl~t1o la reacción de autorf2', 'f de lilS fuerz<Js que lo impulsaron. ASImismo, nc parece desatinado el Juicio que
académicos como Tulio Halperin Donghi, Mirta Lobato, LLis Alberto Romero, Hild,~, efirma que la historia de ma5.as se \ulda m~s en una dialectlca de personajes histó­
,11\ Sabato y Beatri7 Sarln" La mayor parte de los an¡jlisls y ubservaciones efecluada'". rIces que encarnan valores morales opuesksque en la descripCión de una trama de

1
Interacciones, in:ereses, cultLra y poder q1.-e es el piSO ce los cilemas de la acción

1, 1
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" En elle lrabilo ten~ml$ en Cuenta alg"nos d" los que con<;idera~lO~ lo~ ~"ncirales artiCU~Js y repe' 1.11,00,
~ d~ los ~UlO(e5 (-'latrvs en ,~lelen'l¡' a la ~'StOII~ d~ nW;a< rn el ,~cü,,~ 1-~IFJc';n Oc>n¡:t1i, \~dS~ Hcll-''''"'
DpngM" 11'1,0, 'La sociedad Argenllna nc es InQc~nlec, en(r~v'sla ~n Ñ, Revista de Cultura W 87, 8Jeno',
31112104, p, 26, PaloTlar, Jnrge, "Cl1lcmo de 12 verdad",
~arco,
enlr~oF~ta a Lu'sAlberto Romero y Miguel Angel OP
1lr)"il:lC'. 1.-1.JI:. ~Itl\'.n(). "Mer,:adere; de lo hlstQ"J', en LJ NaCión, ;d/2104
en La NaCión . .30¡.:lM';., 'j
I''''e~. 21'61[\5, pp G·'l Pala el C<>!,Q oe Romero, véa~e fiDnlelO, LUIS All)t'"lD. "La n¡~loria"~ la fSCllel,,' Pllra el caso j8 Sijl:>ill~-Lob3tO, ve2se SaOato, Hilda y Lebalo, Mi'ta, ''Fal,os milOS YvleJo5IlérrJC$' ,¡.¡. IV N'
en La Nación, 3/3106, Romero. LUIS Alh~((a, "N"o-reo'~'oni~mo d. mercado", ~" f¡ N" 66, l3ueno~ .~Ires, ¡18, Bu~no~ .o,il~~, 3IiJ.21\}-:', W 12 -:;. l'..¡¡a ~I caso de Sarlo. vEa:;~ Sarl~ J)e~t";, "HI~IO"J <ICnd"'lllca V'i
hIsteria de di'lulr.ación", en Lá Na¡;lón, 22111Of.

78 PABLo 5EMÁN
nA.K) CO'-íT,Ml0 79
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11:
1

,11 de 10$ que "hacen la historia", En ese sentido parece ajustada la apreciación que 1,_ con este juicio y que, aunque no nos llevan a contradecirlo, nos obligan a generar
otorga el carácter de una historia tradicional a pesar de su ánimo revulsivD/ oita vent¡¡na para el análisis de esta literahlra: ¿acaso 101 mejor escuela, Imbu:,da
En la historia de masas la vida nacional aparece determinada por lil continLlI del meior programa de h;,storia que pueda concebirse. podría asegurar un grado
I 'I¡,III
dad de una maldición, por la perduración Obstinada de una tara constitutiva, UrI" elev¡¡do de reflexivicJad sociai? Además: ¿hasta qué punto los relatos y narrativas
'1'
enfermedad cDl"\génita incurable o una compulsióíl jl)coercible para pract;,car vi que apuestan a las identiticaciones no promueven, a su manera, un desarrollo de
,'

mal, la mediocridad, la ilegalidad. la improvisación o el desinterés por el país. TorJ" una forma especial de reflexión socl¡¡l cuyo valor debemos explorar? La refleXividad
, 1,I,
esto habla de una moral colectiva débil o perversa cuya api'lriencia de eternldall social está indisolubl8mente ligada a las formas de emoción y de imaginación SOCial
1 le da buenas razones a las Intervenciones que señalan el carácter precaria de la', 'J política con las que Interach'¡a La formación de una y otra es un proceso que ocu­
I
,1 1
,
deSCripciones sociales de los autores de los best-sellers.~ Y esto tambiél) refrend" rre con -pero también más alla de-el plano escolar, aunque históricamente puede
el ánimo discepolia'lo y el carácter esencia lista que le atribuye Romero. ó El heclH' variar el gradD en que ia escuela partiCipa del mismo. 'La formación de categorías
I I
1 de Que la historia de masas (1)0 sólo pensamos en las versiones de Pigna, sino ell 'J valores politicos no se nutre solamente de la línea hlstc¡r¡ográfica dominante 5;,'10
I
las de Lanata y Aguinis) defina el malestar argentino en términos Que, como lo~, de interpelaciones simbólicas que pueden envolver esi2llinea historiograflca, de caí"
'11 citados, contribuyen a plantear una conflicliv¡¡ relación entre los argentinos y 1:1 densaciol)es de información e intenSidad emocional que dialogan con los slmbolos
1 nación, hace difícil pensar que el patrioterismo adjudicado a este relato históriCo preexistentes que presiden la "recepción" de las apelaCiones políticas, estéticas
,111' pueda serie aplicado de forma permanente, justa e inequívoca (reSulta difícil pens,ir e históricas. Se "piensa" en un proceso de <;JescentrarnlE!ntos y conmociones que
que ciertas muestras de autodenigracion nac'.Onal presentes en estos libros sean permiten modificar pos',ciones, efectuar sin\esis o disoc:aciol)es, Se piensa Situada y
I1I
1, compalibles con el palrioterismo tradicional, aunque tal vez no dejen de conformar situaclonalrnente a través de habJtusque se modifican, y, en este contexto, puede o
1 una especie de narcisismo negativo). En cambio, no deja de ser cierta la afirmaClán no desarrollarse una imaginación social imbuida de razán y reflexiVidad SOCiológica.
'I
,1 '1
de que la historra de masas pone en escena (yen valor) formas de concebir la naciólI La revalorización de la democracia por parte de la sociedad argentina a la salida
y la historia de los cOl)fktos políticos nacion¿Jles que los hisloriadores académicos, del "Proceso de Reorganización NaCional," le debe mucho a 1,0 que pudo CatallZar la
1I
con jusli,cia. asocian a formulaciones políticas faccionalistas que deben ser objeto performance de AlfonsÍll y poco a la discutible corrección de su pl.anteo histórico' A
1\1 '
de análisis (y esto lleva entonces a reactivar algo de los viejos y cuestionables dis­ este ultimo fin, La República Perdida, lil película que articuló la formación cívica de
111 cursos palrioteros). 101 década d~1 80, no era mucho mejor que los videos o los libros de Pigna y Lanat<J
,¡I' Si la histOria de masas, pese a todaS sUs invectivas contra la historia oficléll, y, sin embargo, rormó pjrle de ese proceso de reflexión colectiva il través (Jel cual
no esta dotada de Ulla capacldacl de historlzi1ción superior a la de sus denostados una parte decisiva de I,a sociedad argentina llegó a estimar mucho mas que bas~a
1'1
, 1'1 11 males (la mentada Ilistoria ol',clal, el relato tradic',onal), puede coinCldirse con !a entonces la paz civil. No es que los medios a traves de lo cuales ocurren los SUCeSOS

( crítica en qU8, en un sentido especifico, "impide la interrogación"" desarrcllar una


concepción que no atribuya los sucesos históriCOs a la interacción entre actores sino
no sean irr,portilntes. Pero el hecho de que IlJS cambios de sensibl!idad politica y
social ocurran a través de productos ¡¡cadémicamente débiles no puede oscurecer
1,111,
a lormas metasociales como "los dioses". "La Historia", "el pueblo" o "la idea". Sin el hecho de que son SO';ialmente eficac~s.
,1'
embargD, deb8mos d8te r .e! nos y preguntarnos sc:bre das cuestiones q:.Je se relacionan
1,,

\ ",i'" T
I' 't •. Elsen\E(!o di! la n'"S,-'-,,, ~st"ble(ld(l pQs\l~c\o, y CDn~l~IJ(JO en I~ s"t)let'"u~j política "Id qU~ diD I"r~l~ ,1
1 leoC,j~da d,'1 PICO:í'llllUlo de la Crr,,¡r,r'JC'or. nacional, o ~I "l", 1 m~dl(o ;¡hí' ,que Osear '( ?wll (ar~cl~I'Z.lb" COI'TI) U'·l~
"1'1 ' , SabalD. 11 ~ Lub'Io, M, op. "Ir forma d~ 1J~'IG'onahla' el CWrlJdl' <l~ la VIda íprtdlg~ ?r, ~{, ;,~ws (le real'ne~IT,,~nll) IYJli',,,:a y d~ e,Lablp'c"nl~nlc'
'1 • Sobre esl'~ {wr.l.c Id 'JrgLJ",en(~r:-ran de ~abalc, l·l.~baro p" Inap,;l:,\jle Ve¿;se SaLJI". IJ j U,ualo, M , (jO de Pfe{~'enc'i'''). prQ(1uuJn n1J' ~UE ,:uaIQlJlerl~cc,'.,nde las que Iu,~"n Plol,rl() Alionsi'-" ,u~ncla, por clernplo
., II cit. se dediCO a ~,,~;,,"¡¡rle a los p,-,nleros y nlll",~"I';,; d0 I~ Capl:i11 Fede',-! qLJ<' Arern~nla ella:,;, hijlllWI consol,¡Jad"
Rnrll~rü, l.UIS Alb~'¡c', '''~l'·r~\.',-;,~,n;srn,o cil 5.Jpra. sus democraCia, ~IJci¿,~ a leo cünducL" ~~rwrCSJS orc los ¡íJ~re", h,''-,I""",.'' (le la IZQul?rd~ 'lije I',ablan ~~b,jo
, S.l!'"lo, 1'1 y LolliJlr. M Dt· Cit. (Ofmil' co,llltion~s (J~1T10U ',r,cas. O;¡ cuak¡lI'tr tlcctü r,edag;,gl(O {NI dISCU'~i) d~ p",,~ lJe I~orl e
11I
I

80 PJ~,8LO 5f::MA.N BAJO r:n'¡T,NUO 81


I~

,
AIJIl C:3;Il(.idiendQ cor. la crítIca de los histcr;¡¡dores <1c.aóemicos H~speclo Ú' l.,
práctica historiográfica cJ8 los tllsto'¡adores de masas. es preciso reconocer 1111 1 '
como lo reclaman los tllstoriadores acadé, nicos Luando se Ira la del re'Slo del dl''.t'' 1"
pfofesional es débil, aunque ta vez ocurriría, de otra; maneras, si no lo fuera tanto,
La historia académica, por las razones que sea -Ial vez sus propios compromisos
In un pai; cuyOS desgarros no tienen relatos superadores-. los interpela reactiva­
'Ii h I~lúr ¡CU, re~ulld necesari::J hlstorllar a los historiadores masivos y a sus lectoll!S ¡;, I mente, porque ella nlsma, tal vez, no esta controlardo las dimensiones mltlcas dI:?
111 reiac:ión con la~ formas de imaginaCión social, nás que rivalizar con unos e ilumil',~1 IU texto, aquellas que impresionan a los maestros m~s allá de la profesión, como
a otros. No es que los historiadores académicos no realicen en algún grado esl., m'lembros de una comunidad que e)(lge pero no ellCuer.tra relatos IT1te5!"adores.
1
1
tare?, (lero es nF'resario ampli3rla. p., entander ~stc bloqueo y a dlst.l1E:uir rivalide;!1 Respecto de esa dimensión, que preside las apropiaciones y las preferen~ias de In
1
pro1ésiona\ de interpretación hIstórica contribJye Sarlo, que subreya el caráck:
Inevi:able de liS colisiones entre aL.tores maSivos y acacémicos d2das las regla',
que los maestros llevan a las 2ulas, tenemos algunas recurrencias cualit2tivas que
no son pcco relevantes: muchos maestros piensan que los relatos académicos son
1'1 1
de legitimación y Producción diferenciales a I;;s Que obedecen uno y otro t,pG d,' Ipenas una ideología contrari2 a la de P gna, y ellos preflerer esta última. No es
! 1'111 autor. Recomponiendo la imagen global del enfrentamierto como un Juego social una casualidad que, como lo comprobamos en varias entrevistas realizadas en la
1, m~s, señala que el camino para analizar esta Iteratura no puede centrarse en le, Feria del Libro del año 2005, junto a los jóvenes, 105 maestros se encuen:ren entre
profesión, sino ¡:,n las disputas sociales que circunscriben los usos de la historia. tll sus principales lectores. Tampoco lo es tue muctlO> de ellos la identi~iC\uen r,amo
I!
'1\1\
~~te Tlarco se p.ncuentra Ln argumerto pesimista acerca de las pasibilidades da l., "gorila" o como, desde su punto de vista, poco atractiva politicamente.
1
escueli'l para derivar ni'lTTaciones conv::Jcante5 del saber un'lversilano más avanzado y Por último debemos profundizar el argumento propuesto por Luis'Alberto Ro­
11 mediar entre lo masivo y loacadémlcc La explicilaclón de la razón de esto da cuenta mero en a historización de la historia de masas. (ste observa, quizás con razón,
111 del temor fund;,do de los his~or'Jdore, académicos a qu(O (Oi cUlltlOl de la ensenanz;:] que estamos en presencia de una forma degradada de la hislOri<J de divulgación,
. I
de la histOria qLede en menos de los "intelectuales de masas". Es QJe encabalgada en los medios masivos de c::¡rrlunicación y produ~ida de acuerdo con
las reglas del mercado. Se trata de historia escrita para vender. en suma, una mer­
la institución escolar podria ser la mediadora de est@ mnflirln pero no tiene canr.ia"F ND podemos dejar de señalar qje, aun en el capitalismo hioot€~icamente
j); fuerZa. La cr sis de una historia naCional presentada por la escuela yque convenza más puro, aquel en el cual has La el aire es mercancía, todo lo que tiene valor de
en primer lugar a qUienes deben enseñarla esta acompañada por la dificuhad cambio ¡::osee valor de uso, La historia masiva está producida para ser vendida,
11 que experimentan los maestros para entenderla, a causa de una debll formaCión pero su aluste a la demanda tiene otras ,azones Que el desarrollo ad inf;nltum del

~~

1
intelectual qJe no los habilita del iOdo para trabalarcon la historia producida en mercado. La historia política y la propia historia de la educación de la Argentina le
las universid3des y extraer de ella las narraciones para la enseñanza.8

I\!\ Si ~s10 es ilsí, al menos en parte, no debe olvidarse a,go que sU'ge de lo que

!' \ hemos afirmado más arriba a propÓsito de la ambigüedad del término -'pensar" yde

,l! cómo "piensan" los maestros, muchos maestros leen la h sloria académica como
un r.. l~to má~ ill que ellos se oponen en nombre del uso generalLúluo (y erosivo de
.. purde ,egu ,~~ ~ler@ller,1e en un det,¡l'le Que I"'Q ~i'd~ ~l\ el \clOdel d\~n(l Ctil,,'n ,. corWOCQ J delra~l()r~~
y dp.l,"nsofp., (le la hisloria de m~~a._ En el miSmO e:~ posible Ieee Un~ op,n,ón qU~ como I~ ;,gu,p.nt~ ~ra
~, legitimidades} de la r.oc.iÓn de "relahJidad de 10s puntos ce vista" y de que, para
peradlgmtltl:~ de la Dü~'CIÓ" que ataC2Da 81 ataque de lo. h"lonadoles acadérrico5 en nombre de la nlul­
\iplicid3d d~ lOS p\)nI0~ <1~ vista y:iu er,~a(ld ~n la ~«"lura d~ la histona 'Pers.;Jn~lmente, ni1guno <:le los

I~ ellos, "todo es ideológico".) Esto no sólo ocurre porque su formación intelectual y m8eslros y prülp.sores QU~ tuve e~ todcslCls anos que II~vo estud,8ndo m~ conle la ~islOria COH, la GI¡~"la
Felipe P;¡':na. crea que no cualqlllera puede contar ~lslo"a, como él, Sl 1,,(Jos :J cU81quiera lUVléram05 18

!.II~
C8D~C,d~d ~c canla, h'ota-'asy II"~",,, tanlo publico cama ello h~CE 1__ I ~cr,amo, el ml,mi~'m"Fpl,p" Pi2n~
Cleo que ~J)' que ser inl"ligp.llt~; y Silbe, que a 18 h''.lúrla ,i~mpre )'8J' que lo-"a,",,, cün I.'llU<I'> lel\ier.dCl
da,a que es un relalo de algu;cr, 1.,,1 ,. QU~ ese atgL'en nCl puede escapar 8 lo "IJe es l 1pur lo lanLC' no
'W puede eVllar poner en el relalo su, póslünes, Bueno seria que pJd8nlO, escu;Mrr,os y tral8r de enlen­
dernos \.. J y IrJm~l ,JI) poqu·'\·'lo de 10c<;I y hace¡ "uos1m p<\.>,"O a1áI\5\~ " En htl""/faros.éIJr n,camllOP'c_
1,1 'W~s"Silrlo, R~"l"" 01'. ell
asp!toplc_ld ~6d~ &pagl P8 = 24 05101/2006
• El u~a "pro anom,~ melodológica' que SLJr¡;~ eje la divul¡,:aClón "d('~conlIOIJda" de Id crilo:a al P(]sjtjvj~m~ lO. Romero, Luis Alberlo, "Mercaderes_ ", ,,( ~upra,

82 PABLO SEMÁN
BAJO CONTiNUO 83
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esta literatura, vivieron momentos dramáticos en su relación con el país como terreno social, y proveyó a esos mismos lectores de una posibLlidad de "redeIlClón" que
para el desarrollo de sus proyectos de vida. Para muchos éste se transformó en el consistió en la superación del divorcio con las masas. La literatura de automortirica­
límite al desarrollo personal, en la causa de su imposibilidad de progresar, Tiempo ción política y sOcial de las clases medias resulte una eficaz infl\lencia en el rumbo
después, para esos mismos, o para otros miembros de lilS mismas clases medias. r,ist6rico de estas clases sociales, En radíos de acc',ón difBP:ntes. con calidades
el pais maldito pasó a ocupar el lugar de un familiar doliente, alguien con qUien literari,as y profeSionales también diferentes, y con diversas condiCiones de lectura
se compartia el sufrimiento o el motivo de un cierto orgUllo Que se reconocía a sí y circulaci(¡n de los libros, quizás se libre un Juego analogo' el de elaboración de
mismo como renovado. Es obvio que el perrada de auge de esta literatura coincide los sentimienlos bala los cuales la coudición de argentino es el resultado de un ir
con el período que contiene estos momentos. Es cierto que el momento de extremo y venir entre la autoGrltlca mordaz y la conciliación que se desarrolla a través de
pesimismo que se vivió en el 2001 y el de confianza cautelosa que parecen vivir díversas comprer,siones de la historia nacional.
algunos sectores en la actüalldad son diferentes entre sí, pero no ha sido ni lan
obvio ni tan aceptable para la milyor parte de los analistas el hecho de que uno y
otro momento giran al alrededor dela nación como causa del malestar u objeto de
la reparación, Todos estos títulos, y nO SÓ"O los libros de Pigna y Lanata, pretenden
captar y exponer, al mismo tiempo, la actualidad, la identidad y la historia de los
3. Tres figuras actuales de la relación con la nación
argentinos en el marco de una oscilaCión que va de la autodenigraclón sistemática
Cada uno de los libros del conjunto que cilamos esl3 habitado por ambigüedades
a 'la "recuperación del orgullo nacional".
,1 que han dado lugar a múltiples lecturas." Las tensiones son el res1Jl~ado no necesaria­
No es éste el úniCO criterio que le da unidad al conjunto. También lo hace el
I mente advertido de un juego de ínlluencias que deviene de las urgencias del mercado,
hecho de que los lectores refieren a ellos como un conjunto y qlJe, entre los lectores,
pero también de las preOclJpilclOnes de los autores. Una coyuntura conmovedora los
,
1 algunos compran varios de la lista. Algunos de los lectores que entrevistamos leen,
condujo a buscar explicaciones en la historia documentándose y a retomar lecturas
al menos, dos autores del conjunto que presentamos. Las librerías, que ofrecen
que circulaban enlre el olvido y los círculos de especialistas en la historia de las
datos de compras asociadas, muestran que Pigna y Lanala comparten un público
ideas. En un lenguaje actual, reponen, a veces reelaborando -pobremente, se dirá-,
que también lee a otros de los autores del universo que analizamos.
a veces ignorando, las tensiones ',ntelectuales del pasado y las formas en que ellas
,,,i
1
Además, y como trataremos de mostrarlo, las voluntades que se congregan en la
,'1 '
"
narraban y problematizaban la historia. Esa ambiguedild (muchas veces muda para
,1 compra, consumo, producción y circulac;,ón de estos libros no parecen ser ajenas a
los autores) se manifiesta en el plano de las relaciones entre el autor y el país o entre
una IrItencionalldad política emergente. Por suposición central, en una red de lectura5
I1I I los lectores y el país a partir de los libros, En el.los, en las lecturas y los hechos en
poi íticamente interesadas y encontradas, eslos textos y sus lecturas se ofrecen como
que se vinculan lectores y escritores, puede discernirse la convivencia de tres figlJras
una vía privilegiada para analizar el es lado y la dinámica de las representaciones
'1, ' de esa relación. la "distancia", que implica una especie de e~patriación simbólica, el
políticas de las clases medias y su forma de relación con la nación.
"reproche", que asume, en una exposición descarnada, una sobrecarga de Ineptitud
En un trabajo de Altamirano 11 encontramos una interpretac',ón que puede tras­
histórica en comparación con las sociedades a las que se toma por modelo posible,
polarse a nuestro caso con productividad. Al analizar la "conversión" de las clases
y la "voluntad'· de ser argentinos, qUB introduce las visiones surgidas de un balance

1'11:
medias al peronismo hacia los anos 60, Altamirano captó el papel que cumplía una
literatura que constituyó en sus lectores la culpa de un moralismo y un aislam;,ento

'1'
". Los crílleos ~ü h~n caplado I~~ l~n"0nt, dt t''.l'i lihras pl\ la Illpotes.s i~disculibl" d" Su prescindib,lldaJ
:1" académica I.~ exc~pclon la conól'lu;'f B~a'''l S~Ii'J. qu<) mueslra CÓmO o5cll~" "nl"-, d0S milologias b!J~lCas.
w una narr~clon ~lIsl6nca que SUrQn~ un~ ~u~,1 ,lma(]J ue~perdiClada PO' I,,~ b~rc(I~r;), y "'S conlempm~neosy
1 11 Véase Allamlrano, C~rlos, "La pequen~ burgup.~ía, un~ r.I",~ ~n ~I u'Jfl:alúf!ú', en PemnJ5mo y cultor" de olra q\Je abana la hipólesl5 de Que la Vldd naCional es un ClclD d~ repel,(;r,rH'" ",cesanles del que"¡ pre~enle
1 I1 IIQ'l'erda T~m~,. B'Jenús Aires. 2000 decepClQna~le es u~a vu~lt~ n1';S

,!I 86 PABLO SEMÁ~ fJA.JO CONTINUO 87


1,
111,
1;
, '\ que hace lugar a los hechos que genera~ el pesimismo y el "reproche", pero rerl\111
Para esta sensibilidad se p\an\ea una separación radical entre el proyeclo de
polencias, virtudes, y se Implica en diversas formas de rescate y proyerlo dI' n;¡,'",
"t Wlcl. y la posibilidad de estar en la Argentlna~

quiero a la Argentina, ne: le tengo rabia como otros. No neces to decir que es unil
,¡III'

porquería, rf'rrl si p.xrresOlr a mis hiJOS, cuando me pregunlan por qué me hl,
I i Distancia
C¡ue entre lo que era mí mundO interno y el mundo que me e:frecía la Argentina,
1 habíOl una distilnCla inconciliable.!'
'11 Entre los libros que analizamos. el de Abadi-Mileo presenta cabalmente la eXI"
;11 ' nencia del di'lorcioentre el sujeto y su nación. En la voz de migran tes. que Son lecl{)I' Expresadas por migrOlntes reOlles tomados como ejemplo de los libros, es~s
1
autQre~. y Que ¡:>nvlaron (.artas que incor~or<lron ~diclOII
I de estos lucgc se a Id y 11.,\' pllabras portan un elemento de exp3triación simbólica que puede o no acompanar

~' forman parte del texto, aparece un motivo que excEde a la experiencia de la mir;raclllll
la dlstanciil y la Msti\',tad, la rescisión, muchas veces lamentada y dolJrosa, de un 1,1/"
de ofeclo positi"o y U~ eSper<:lrlZa, son una p05ibilldGld extrema en la elaborOlciól1 01,'
I1 migraCión y formutan
La
un3 distanc a radical respecto de IOl nación.
expOltrlación s;mbóll:::a es el f3ntasma polémiCO de muc'rlOs de IQ';; que pierl­
IIrl el p;¡iscorl e.sta hteralJra, El cc<;mopo¡'ti~mo atribuido a las clases medias en
Il, la insatislacción can el pais, l2 separación, la distancia y la hoslilielaellren\e al ¡',)I'.
no son necesariament~ permanentes, ni aparecen como U10l Vivencia tOln frecuenl"
l. Argentina, interprelOldo a veces como un2 supuesta irresponsOlbi\ldad naciori31
y otras un como hipotético caliktel civilizado, tuvo lona connotaciÓn especifica y
11 en la actualidad (al m2nos no en los libros editados en 2005 yen los lectores qlll trensformada en los 90. De liJ ArgemilliJ "europea" a la Argentina que era "parte del
entr2vistamos este año). La "distancia" es siempre unOl posibilidad, toda vez que d primer rrundo", mediOlba la tranSíOTmaci6il del consenso al que esas clases medias
,1,1,
país parece plantear contrariedades a los proyp.r:ks pprsonales. Idhirieron mayorilariOlmenle, redefiriendo su relación con la naCión. El acuerdo con
,A La distancia es un tipo extremo Yespecial de experiencia que constituye e fond" un arder económ.co que no sólo m~nlenia a. pais a d\stanci¡¡ del infierno inflaciJ­
\ 1I
1 virtloal contra el cual se recort2n, reaccionan y cOmprenden melar olras figuas ch. n.río, sino que lOlmbién comunicaba a sus ~Olbitanles con "el mundo" (entendido
lil rPlar:l¡)n con la naci6ll. Entr'2 l;:¡s voces irwocaCd";> pur lus libros como una fornld como el conjunto de paises más avanzados eConómica y tecnológicamente al que
'11 1',
'1 de Cuestionar la realidad nacicnal se encuentrOlr IOlS de los migrOlltes. Asr, en 1,1 le AIgen:illa se estaba integrando). En este contexto, el sentido común rechazaba
1

, tentaliva de CJmplelar la descr ipcíón de la identidad de los argentinos, Tocar fOI¡r}o le idea de una prioridOld que tuviese por objeto o caU5a una sitUOlción n~cional qlle
La Clase mf;!did argl;;nt!na en cfisis ejem~lltica con las COlrtas de los argentinos qUl'
'11
fuese COllr<l c~e arreglo. Así, ell e\ centexto inmedial;:lIrente nre~io a la caída de eslas
"I!I! se han ieJo a trabajOlr al exterior Uno de ellos dice. premisas, el contenido de la "distancia" afecliva está dado por la idea recurrente
de que :::iertos cJmporlamienlos c¡uacteriSlicamente argentinos dejarfan al país
1'1 en la Argentina siempre sen ti qUe de lo que se trOltaba era de sobrevivir, pero no "fuera del mundo". As(. las experienCias ¡j~ ruptura ¡j¡ol vfncul,J con la nación Sen,
'111
Con lo índ spensabe sino de la melar manera posible. Y para eso quería ser un I!IspecíficOlmente, experienCias de denunCia de I~ llaciÓ\1, de una "tierrOl maldita" qJe
;II!I piola ... Eso me qui:ó rlgurmldild pn mi trabaje.. [ya en Barcelona] supe lo Lju¡o le "aísla del munjo" refugiándose en una idioslncrálicOl ineptitJd histórica, cultu'al
eral") protuf1didad 'f el compromiso. Quiero a la Argentina, no te voy a decir que y moral. No casualmente el Olpogeo de este libro, que solicitaba este tipo de lectua
\1(1 no.... pero no creo que vuelva. Siento que resignaría demasiadas cJsas que ya me aunque 10 r\eces"riamenle la avalara, se dio en aquel verano de 2002 e1 que. en la

',~I
result3n l~dispen~¡¡ble5 pare lo qu¡o yo CIl:l.l que es un buen nivel de vida, escena p(¡blir:a de 1;; Argentina, se plOlnteab3n seriamente, y con más respaldo elel
que hoy podemos recorda', alterna:ivas como la dolarizaClón, la regionalización, el

'~

li'
" Abad,. Jüse y Milen, D,eeo. To,:?r fondo. La clase media
~()\;'? fJ 1;,0
¡"''''''
"~5ef't¡na en m~75, Sud~'Tleric-i)na, 8ue"~'; ".
lO, Ibld.. p 1~2,

S8 ?;\[',\O f'>:::M"\¡'¡
e/dO :':ON"T\NUO 89
'1

1 '1
",1
acompaflamie,to de 13 invasi6n a lrak o las opinionEs sobre la f utUla rene§;ociaulJI
1 de grandela" que hemos Jerdido. Ese pasado se corres Donde espeClalnente con la
11 de la deuda externa, Una agenda con opinicnes lo sufiClentemonte dl\/ididas enl,' "Generación del 80"': UII~ Ar¡.;':Ontlll(l cuyus "diri5IOrlllO~ se abrazaban en 105 grandes
, Ili,', el duelo rabio5o de la converlibilidad y laque vendría. como para que fuese pOSI!.,I,' ob,etivos de la naCión", la importancia dada a a educación era "base de nues\fa
il la bienvenida que algunos argentinos le propinaron 3. Anoap SinRh V para Que ,~'J" opJ!eflcia", y "nu"slros recursos natural",~" Y "("limas" 15 ~8ri;:¡n 1;: garantía del futuro,
fll¡:,se noticiada como una posibilidad más y hasta como un rasge- de la mar1L1r,',' El atroz e{'canto se propone explcar cómo fUe eue la A'gentiné aluvlonal, "conver­
,'Ii" compa-atl\lil d~ la ciucladania VIS a ",51a clase poli\l:a.
tida en El DoradQ de media Europa"l", se trans1ormó, a partir de un proceso de
I,¡

¿Qué valor ti¡;ll!:: e~t<J representación en as experiencias de los que se qUi'(hr


"descensc lento, obstinaco, que lleva siete décadas"¡', en un país caótico, corrupto,
,Ii: ' y viven su pertenencia de at'as formas, con pesar, con horror, o con "vOluntarl'
clientelista, dilapidador, ocioso y desorganizado lB I_as imágefles qUE" Aguin'ls evoca
de regener8ción 7 I_a nla de vcluntades de m;grilC¡ór. públ¡cam':Ollh, ~:<.p\esada::; ¡:i}\
para sustentar estas caracterizaciones a::lQuierel la torma y la contundencia de las
,I!il
sentimiento patricida ha pasado. Esto, en un pUnto, demuestra un atributo fTl8S eli emociones, que s!: dirigel allec:or para preguntarle:
:,1:1'
las figuras que describimos: son momentos de un p:ocp~,(l. I_a mig'ación, y, 50h,,'
11, todo, la ruptura, son un fantasma que constantemente se activa en el horizonl'. ¿Cómo se llegó a este? ¿Cómo pudo convert rse en terrible Jn país henchido de
'
! ,Ili slmbóll':O del circuito de autores y lectores que examinamos. Justamente porque 1" riqu813S, alew1Cl rie los gra~des conflictos mundiales, donde cas' no hay ter­
''\jl'SClan:la'' y el divorc o son posibles es que las visi::mes c(ticas pTesentes en In' remotos ni ciclones? ¿Por qué es terrible un país donde su :lOblacicin carece de
I,ill,
libros se obliga1 a explicitar que su voluntad no es c:oltra el pais y que es neCeSarl(1 conflictos raciales estructurales, no supo de hambrJnas ni de guerraS devasta­
,11'1 milnteller la pe'tencnd¡¡ nacicnal. As, 101 pO~IIJllidad de la "dlstanCIEl" orgallza la:., doras/ l, .. ] Nos duele la Argentina y su pueblo, Por eso es atroz nlJestro querer
1" 1 'e<lcciones P0s:eriores y más trecuentes como una premisa tácita pero activa en 1;, [ ... \ nLestra república parece extraviada. Peor aÚn: ajada, maltratada y al borde
1
:onstrucción del "reproche" a la argenlinidarl Yen la activación de IJ ''vOlUntad'' de la égonfa, Se tiene la sell~a(.;iún U~ ~ue se ha ¡j1O~lllado a un laberinto d,:¡nde
11\\1
de ser argentinos que son las 'Iguras que continúan este an¿llsis, reina la penumbra.l~

\\1
11 El objetivo de estas preguntas es impulsar un relato de la hislorla qJe de cuento
el!'l mono f>fl qlJe lo~ aTE81tinrl5 ""icimo~ de la queja perpetua un deporte nacicnal",
:II!} La argentlnidad COmo reproche "cilapidamos irresponsablemente nue~tTOs recursos públicos"20 y noS tornamos

~\'
"frivolos", "arrogantes", "individualistas" y "ventajeros" que siempre depOSitamos la
En la serie de libros que t11~r¡ciuilamOS. se presenta mvariableme.llte ulla larga culpa de I·J Que llOS sucede "afuera" o en el azar. 21 La visita aI pasado ¡::ara dilucidar
I sta de atributos negativos que caracterizan a "ser argentinc". El atroL encanto de el presente se so~tiene y se resuelve en una clave moral y cultLral, más que en una
11,,' SE'r argentinos y ¡Qué hacer? jI" Marcos Agulnls, y I::Js dos lomo~ de Arge'Jtlno!>, econÓmlcJ-social. La re~puesta 'nallada pOI AglJinis es la dLlsl;;;ilcia de Uni;l ,>ínle~i~
, 1
sus respectivas version~s recomendadas para la ens~Fianza media y AON. Mapa
1
genétiCO de los defectos argent,'nos, de Jorge Lanala, son ejemplos paradigrrálir.o<;
' '11, de la exposicióll cruda y desca'rlada de una argelltin¡jad vergonzante. A pesal de
la distancia de sus pos,ciones político-ideológicas coinciden en forma reveladora
en un pi~o i.:VIIlUII en cuanto a las retwencias y al espíritu ag'io con que observan
'V

la argentinidad.
"-I\&<)¡'\\<:', Marcas, El ~jrall'nCM/O de v' argenl."105, rlaneLa, Bueno> A,r,,~ 2001. pp lAI, 16Y Y228

Sus rp.s[lpdlvas exposieionQ~ están organiHdas IOn turrlO él una serie de eventos ,. ¡bid.. p ':

" !\.gulnis, w~,cos, ¿Q~é hacer? Ba~f'~ paro el re¡:aclmler¡to wgentlno, Plane\~, Bup.~GS A,rtS, 200A, ;J lO.

qJ¿, vinculaclos al pasaco, nacen andar a los lectores ¡:or un relato de, "sE"r argenti­
lO, AglJinls, M~rcos. [1 atrol enc~nID. , c.'V ClI" p. 16.

n"J" COI'l13do de ;mputaciones, errores. cu Ipas 'i VF'rEiien7aS. E! atro~ enc<1nto de ser 11, ¡bid.. p. ')

argentincs y ¿QUé hacer?, de Marcos Aguinis, se asientan en la idea de un "pasado 1OIbid,¡J 18,19

21, Ibld., pp 1g, 218, 21, 42, 8E Y163,

90 PARl.O Sr:MÁ~ BAJO CO~T!NüO 91


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o tal como seiialaba una de las mujeres que pacientemente hacía la COld 1,,11 1 11. Asuinis encuentran "dif=rem:las", ellhe el "l-lueLJlv'· y le '"ciaSe 'lIla", entre 103
llevarse ¿Qué haeer?firmadc por su autor: l'lectDreS cultivados" y la "gente sercilla"]3 Er todos ellos esas diferencia'.> sen
meno'es que los pecados por los qU'2 se oscila entre delerminaclón de la culpa
Yo lo sigo ¡¡ él [M¡¡fCQS AguinisJ porQue nos cuenta tal como somos, me SI",'I" ,. aeneralizada o la Imputacién a 1;3 cla;;e política de lo~ rl¡:>"a~lre" de la inl.on~rancia,
reflejada. Aunque es terrible, porque lo que dice no es lindo, pero nos dlt·" 1, l. falla de palacra, la nostalgia o la fanfarronería, Incluso, las interpretaciones en
vercad de cómo somos 1cs argentinos, nos cuenta hasta oónde hemos Ilef~",I: c:lave psicoanalj'ica están al servicio de la acusación o la autoacusación moral.
la barbaridad que es estc. 3D Pira Lanata, la historia del país es la hislorra de ia '·búsqueda fallida del I'J" y,
IUS habitantes, son "ególatras", "trágiCOS", '"inseguros", "narcisistas", "paranci­
cos", "acompleJados" y "obseSIVOs" C\le no se resigli3n a de~ar atrás !a infancia.'·
Esta construcción en la que domina la negatividad inclusiva también est/1l lr ,.
Para ,I\guinrs es "la condición masoquista" la que explica nuestra emoción de ser
sente en \.m Lanat~ que si bien en ~I final d!"1 primer tomo d" Argcntincs ImplJ¡"
,'gentlnos.30 S011.0S "ciclO·.imicos", fuimos capaces de ele\ar a una manifestación
el "nosolros", porque en él "todo se dluye"'l, en el prefacio de ADNconv(j(,1
,rtíst,ca como el tango nuestro "complejo de Eoipo"J", y lo que llamamos "viveza
sus lectores a "empezar a preguntarnos qué tuvimos que ver nosotros rrismo~ (":11
nuestra propia vlda"~2. criolla" constitl,ye en verdad una "forma retorcida" de nuestra "neurosis".37 A
diferenCia de lü~ llOxlvs de Agulrw;, Iv~ de Lanata na se enfrentan -como \05 OC
Otras veces la expresión de la argentinidad CGmo "repro~he" es ponderarJ,l l'
Mallea o Estrada en el pasado-, al desafío de desmantelar un supuesto "destino
aceptada por los lectores a partir de la eXistencia de una propuesla que le~lf:"
de E:randeza" para la Argeltina porque no hay tal narración por -(uera de la ironía
de ah! su caracterización como pasaje necesario. Asr, la argenlinidad como "1,'
o la cbvia impugnación a la IUl d@ lo, h¡>thos fiJe tomr"!onen los índices de estos
proche" I-lueue luncionar como un momento de p2saje hacia la "voluntad·· de '.,"
llbros. Sm embalgo, la larga lista ce males y fracasos que comparten y rastrean en
argentin:Js, de salear u operar modificaciones sobre una real'dad nacional qUf' '"
1I pasado argentino lanto AE:uinis como Lanata encierra CGmo elemenlo común la
productora y contir1ente de los ir1terrogantes y las neertidumbres que reúnen JI.,
sustitución de un lenguaje sociopolítico por une que, cuandO no es moral, resulta
dase ml'r1ia tras la crisis de 2001. Ton lo los lectores como lü~ I-lropiv~ guardan 1I11
unilateralmenle cultural -como seña a Aguiniso J respecto de la corrupclÓr1- y en
mensaje final en el que al prolongado "mea culpa" le sigue la conciencia depur'HI.,
y proyectada al futuro. uso ce una concepción de la cultura ::¡ue dista mucho de los consensos actuales a
los que arriban os analistas culturale:. de origen académlc,),
El "reproche", la denuncia de lo que samas y del modo en illJe hemos llegado
No deja de ser un problema el hecho de que una de las imputaclcnes más fre­
serlo, nose expresan desde un3 temporalidad o una concepción indelerminadas Sill'
Cuenles a la literatura hl:.ttlrlca de masas ha sido esta qUe acabamOS de describr.
desde la proyección retrospectiva de un presente siniestro que, antes que nada, ("
El tono moralista de la historia masiva, su propensíón a emplear la clave cullural de
productc' de ',a COII\lpClón, la falta de respeto a las instituciones, las característiCd'
manera ai51adll de Otf()'i dimcnsion<cs SOCiales y ccmo si hubiera una cosa tal como un
morales je los argentinos y de la sociedad que conforman. Es:a presentación del"
ser o carácter nacional. Queda por ver en qué medida ese no ha sido un fenómeno je
caer en cesuso los lenguajes p'Jliticos y sociales, para habilitar una clave interprelil
toda ia sociedad argentina y especialmente de una buena parte de los inlelectuales
tiva moral que le resulla m~s a;¡la para definir la argentinidad como una experienclol
neg¡¡tiv(). [s cierto qUe los lilJr:Js ue Lanata hablan ce "pelea", de "pasiores·', per¡J
parecen 'eponer el lenguaje social cuando remiten a los '"enfrentamientos" entr<'
"indios y españoles", entre "la gente" y bs "nuevos ricos"; es cierto qUe los libro',
T

... Agu'nis, Marco"" !:I alr01 encar!o.. , op C,¡ )¡J 52,¡, ISO

lO. La"3Ia, JQ'g~, Argenllfl~s. p, 14, Y ADN pp, 20, J9, lOl, 120y 138.

7 ,", A€';nl~, Mar~Js, !:J ajrOl encarto.. , p 8,

JO entrevista en la fÚla del Libro 2005. '"'/blt:. P 67

" !-anala Jorge, Ar€!i'n/IIJ')S, p ~~2, n. /bio., p 'o!:>,

>l la,,~I¡¡, JJrg¡,. ADN, p )00 "'/bid., p, 221

94 PABLO SEMÁN & .... JO CüNTINUQ 95


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l' Aires haya sidO co'rupto por definición Y hoy lo sea no es Jn elemento de
" -académicos y m3sil/os- que ourarte leeos los años 90, no encontrardo h'I\"" ' ..
1()ranM simbólic2mcnte <JI menem 'srnü, pusler<ln er circulación el mismo 1"1 '1 '" "M Ilclad síno ce continuidad histórica"·l.
Que hoy se repudia en las versiones libérrimas de 105 divu gadares.
~. afirmación de este compromiso pollli::o esltl presente je una forma más di­
'1' In los te,;:os de Lanala y Aguinis que, de div~rsas forma:, convocaran al lEctor
I':~ I,.rrollal la contr3cdld del <g\'.~\o \.lUlO implica abandona( el paí:, divorciarse de
, "\' Itlia, como aparece en el capitulo de la "dis12ncia", UnO y otro dialogan con el
'\
', "'1 1, lima de la expatriaCión afírmando caminos), horizontes de selida cel abismo
la voluntad de ser argentinos y el peso de la historia
1'11 han COnstituido Y evidenciado a t-avés de su~ I"lbrCJs. ¿QJé hacer? P antea esa
Ilbllidad desde SL propio titulo en adelante, mucho más si se tiene en cuenta
, Hasta aq,Ji hemos Visto que la literatura masiva avala una forma de sentir y ,1' 1" "
'"
11(. negativamente ellazü con la nación. Sin embargo no es el uoica matiz desl<i< ,11 "
el autor ,;e coloca a s: mismo en una ¡:osición análOEl(l '" la de un Alberdi que
,¡nI", Icelitií ca como el hombre que recrazó la posibilidad de ser representante
" Entre los autores y los lectores se desarro'la de torma consistentE una ,ínea di' ' , "
,lativo para transtormarse en el recactor de directivd~ f)aré el desarrollo nacional
"1
"
timientos Que abrilla pi halror, el peS,If'j \() "distancia" de Id nación en la Inl.'I" l"'>
un contexto de CllSis ce orientaciones pOlilicas,\: Esa péTspecti'Ja es~a <gUiada
"1", de hacerlos manifiestes como obstáculos de un camino mas amplio y prom,'¡' ,1,,,
elos ideas que, como ¡¡eremos, tEndrlln m\lcha re~efcus,ón entre sus actores
:;~' e. de hacer, y Sobre ludo rehacer. propia 13 nación.
un lano, se trata dp. retomar I.m camino virtuoso, que es el que habría dejado
En el caso de los autores es posible seiialar que aun aquellos quP., como f'll " ,
" "rger'l'.ina el un movirriento de insistencias ¡;erversas y que tiene en los años
1930 y 1945 su~ máxima,; representaciones. Por el olro, s.e trata de Elaradiz,-,"r
'111 se ollertal1 hacia el pasado, lo hacer desde una pers¡;ectlv~ que tiene como lJL'II"
(I¡ el presente político. Que "la historia es tp.npf!utica, tnb3J<l ::on el pa5a~0 p"rcl "lo
Ieliciones como aquellas que hicieron a la Argentina un pais de clase media,
jerar elllresente".!9 es un lugar común que, sin embargo, na debe ser desatel'¡', 1"
'1",1 ' pafs en el que una supuesta norna estadística Y el ideal ,;oc.ial fuer¿¡rl los de
El culti\'o de la hi<;bria puede tener diVer505 olJjdi ..os: el ejercJcic del respelo,l 1,,',
I1 ileneraclones de las c',ases medias que atravesaron la fase de mOVilidad social
~:~; , fundadores, la conservación de una tradición y, como se afirma en esta propl,',r"
;enrlen~e entre generaciones, engarzando la diSCiplina laboral Y la educación. En
"terapéutica" la Irallsfulrnación de Jn presente -un presente al que se der'ulh l.,
I:~ caso dp. ! alata, la invoca cien al futuro menOS precisa en contenidos, a-anza
íníciOles de expectativas, Mucho rrtls allá de ¿qué h2cer?, ~etfata de quées~erar,
desde Ula posición que hmbién implica comprolliso políticD-. y la flIOrluccicn 1'"
[(tica de la historia que está al servicio de la transfOrtT,aCIÓn politi:a de, prescr,¡"
i ,n qué a(;tilud y en qué plalO~.
,',\, Estos 1bros, sus lecturas, Y estos enunCiados dan lugar a formas de implica~
cuando uno hace historia, en realidad I'ace politica, porque la historia no tl('""
I~n que se tornan tangib es en performances especificas como las pr~~elllac 01l1O:5
airo matprial que la política. Dicho de otlU modo: hablar sol2menle de bi1I,¡1
"
.'
"
, las y lechas también es hacer política, porque Implica le voluntad implícita d,
las que los autores su)rayan su ¡;roducción, orientan la lectura Y reCiben ecOS
,'1 ,Intomaticos ce las apropiaciones que efectúan los lectores, jna a:)roximac1ón a las
dejar afuera toda una serie de cuestiones. la omisión, justamente, es una (j,­
mism<l.s nos p~rmitirá enlendp.r que los ~en;idos diwfSoJS Y contra~uest05 en que se
"1,
"
las herramientas de la política.'o a
.nlazan la hlsloria de masas, sus lecturas Y la voluntad política a que da lug ', son
,,1 r. tlmbién 101\110';; de (elJdlrltransformar la carga del pasado.
" 1, la función porítica de la cre;)~íón de una curll.:iencia histórica se cumple a trav("
'i\ de la desnaturalización de lo que aparece como un destino repetitivo y fatal: 'Olll

"1"1,

"
" Er Clarin, 9/1/05,
.,. En Clar;n, 911/05
... Pfesenl~c'ón (le ;Q'J~ hJcer? fe"~ del Llb\\: . llu~"'J'; Aires '2005
," ,,- Er Río Negro, 6/2/05,

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BAJO CONTINUO 97
96 PABLO SEMÁN
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", una parte del ¡;úblico cuestionaba las afirmaCiones del autor, se sentía herida 1", reestablecen sea para lamentar su pertenencia nacional, sea, como en est~ caso,
cuestlcnes históricas y, sobre todo, políticas. Alg'.nos le reprochab3.n con wegunL l' llera comprometerse cor los más variados esfuerzos de reforma del pars en el
"11,
y comentan os intentando fragilizar la posición del escri tar, "mucho bla-blá, m uel", sentido de asegurar la victoria de'initiva de las facciones históricas que se liegan,
bla-blá. acá lo que faltal son ;JCTIOnes", se Quej2ba uno de 105 asistentes. ¡lero se repor.er. transtornadamente (algo que. como veremos, lamJién ocurre con
" Los casos e.tados que corresponderl a lectores de los libros de Marcos AgIJIIII' los lectores de Pigna y Lanata).
"1
'1 permiten distinguir l.m matiz adicior1al en su compromiso. la e:-.pecla\iv3 amarg.l\l,l En el caso de las pres~lltacior.es de Pigna y Lanta. la tarea de reJoner al pasado
de una "fragillLdcióll ue las institLciones republ ¡calas a manOS del gobierno' impull" 121 verdad del presente posee un signiflcaco político derivado -prodJcir legitimidad
",1,
\JrgencI3, alarma y sentidos cataslróticos. Afirman que "1) que está ocurriendo;" 1l 2lra un2 implicacl6n lTIill~ante qu~ no se propone, :lera se 2vala. desde el es:rado-.
,1,
terrible, nos gobiernan ignorantes, tenemos que tErminar con e~t(1"1~ Para ellos h;i,' EJI Id preSlOlltOlciÓrl ue AgJirli5 d5istimüs Olla formulacrón directa de esos intereses.
,,1 , una urg.:-ncla politlca que los haCE rEaccionar y tTatar de salvar lo que se asume corn, En la 'Indicación de una utopía que inlen\aba sint~tilar SIJ pregunta de "¿qué ha­
11
"lo poco que queda". Vel en el autor un líder político potEncial que los dirija a un,~ cer?", Aguinis in,ocó la neceSidad de reformular el país ~ara recrear la SituaCión
1'1 republlcil virtuosa. 1\ diferencia de Aguinis, qUt:, aunque sea como concesllJn 10rm,]1 en la que exislieron las c,ases medias de a Argentina de las primeras décadas del
,
\1 a un consenso tolerante, ntenta sJperar la VisiÓn Ir.tolerante del peronlsmo, Carmell, siglo XX. No se trata de una propuesta des'inada a alterar por fuerza de volurtad las
una de sus lecto'as, se empeFiaba en sostenerla frontera politica que dominó hast,1 caracterislicas de la estructura sao: lal, slnc de reponer como r"lorte y como intellción
: 1I
, 1' inicios de los Be. Lamentaba que Agumis no se CJmprometa más con la actividiJ(1 hegemónica la experiencl3 y los valores de un grupo social en la presunciÓn de que
1 I polític¡¡. Para ella, sólo personas como él, "con maleria gris", son las que pueden esto ha sido alguna vez asi y ha sdo la época dorada de la argenlira:
'1
,' , "rescatar al país del flagl'ln del [1pronismo. U n país gobcrn;)do por ineptos, prc;stiluld"
y, ahora, tilingas". Entre sus temores evocaba un pasado de "alpErgatas s', libro', Tene"Tlos que rellexionar sobre esa Argentina, que procuJo un fenómeno sDclal
,1 " no" con quema de libros incluida, que quería evitar a toda costa que se reeditase melravilloso. c,ue e<; ICI rlel<;e mR,liCl. I el rla~e media ancha. maciza, densa, y llena
',\!1' Si se lee en estas 10rmuld'; de los lectores un regreso al "mils acá" de las divisiones de valores, llena de profesion'lles, de cultura del trabaJO, de decencia, dOr"lde
"
que Aguinis propugna superar. no es ni casual ni Insignif cante. Muchos lectore", había un estímulo. Esa clase media e, Argentina fue la que determinó que la

,•

llegan a estos textos senSibilizados por una emoción antiperonlsta ¡¡UR, anr'elda I?II distribución de la riqLeza no fuera tan obscena como ccurrió en otros países y
1 los años '50, proyecta sobre el presente 105 temcres de Lna de las facciones SI como oClJrre ahora en Argentira. La clase medi3 comenló ahora a desfallecer, a
I1 esta Imagen puede parecernos hO'f un tan:o exagerada, e~ en parte porque el paso ser quebrada. Ulla fecha que al~unos e ponen es el "Rodrigazo" de 1975. 74,
,¡',' :le l,'ls elecciones y la de~3ctiVJción de Ciertos nivel~s Ur!Il,:cHltes de antag1nlsmu pero pOSiblemente venía desde alltes la decadencia. Esa clase media de la que
1an impuesto sus efectos y han moderado lo que sucedió hace unos pocos mese~ noso:ros nos supimos enorgullecernos en su momento era la pequeña bU'guesía
, ,\
" en la Fer a del Libro. Por Ello mismo es pre:iso hacer notar hasta dónde estos libro~ que d~s(;ribíe Balzilc en su momento. Url" ¡Je~lJl;;dí<l lJurgu~::,íd eguísti:l. miser"
'111 están vlrculados a la composiCión de la iTlaginaclón política: sus lecturas tienen able, sin vuelo, no era así.. la clase media argentina Era otra cosa, era la que
,1 intensidades que interactúan con la coyuntura polrllca y esa presentación era haslii llenaDa nuestras universidades, era la que prodlJcía un :lima de solidaridad, de
,¡l' cierto punto conmutable con un acro electorClI de Ricardo López Murphy.
, seguridad, dE esperanza y de progreso.
,1 Esta forma de implicarse polítlcamenle a través de los libros relctiva algo que
",, IJs autores denunCian como problema: las dicotomías históricas, que los lectores
,,), Elr ~I o:.:ultu d Id versi(:n idealizadd u~ la clase fTIlOui o y 0.1101 poís supuestalTllOnle
mesocrá:ico ~e sinletiza el espíritu de una implicac"lón con \a política y con la
,Ijll' Argentin3. En ella vibra la visión instituc analista que tralla un relato en el que
'1 con matices se recuperan e integran er"l un ascendiente venerado la "edad de oro"
,\1 ':r que habría perm'tido la experiencia del progreso social asociado a la educación,
'\11 4'. Elllrevlslo p'n la Feria del rjbr0 2005. las idc8~ políticas liberales, la afinidild con el mundo civilizado, el antiperonismo.

1 100 PABLO SEMÁN BAJO CONTINuO 101


y lodo esto, en una prosa que poco tiene que envidiarle en elemental claridad a 1;1 registraba el peso considerable de una población de edad media, que se aproxi­
de Paulo Coelho, le permite exponer más clara y conmovedoramente que cualqUier maba al evento y a los libros de Lanata luego de conocer y "seguir" al autor en su
agrupamiento político afín a este pensamiento, una visión que duda, discute y opom' larga trayectoria como oeriodista (un oficio que éste reivindicó como antecedente
argumentos a la situación actual ya las fuerzas que la han creado, especialmente al legitimo para el ejercicio de la profesión de historiador), La mayor parte del tiempo
partido de gobierno. Los lectores, como hemos podido indicar, oscilan entre abrazar de duraCión del evento sirvió para explicitar y agudizar las tesis del libro con una
la versión superadora o aferrarse a lo que les viene cómodo para resimbolizar 1,) parlicu'laridad qLle debe hacerse notar: no hubo más que referencias a los elemen·
sensibilidad política adquirida al calor del ciclo más agudo de oposiciones en[rl' tos que más arriba hemos llamado el "reproche" de ser argentinos, La ausencia
peronismo-antiperonismo. SI algunos de ellos han incorporado en su liberallsml) de las referencias positivas fue planteada -y discutlda- por varias Intervenciones
los resultados de la intervención alfonsinisla. otros han recuperado. con el actuJI de miembros del público. Sucesivamente, y de forma cada vez más insistente, el
gobierno, sus mtls antiguas sensaciones de encono. público interrogó al autor por las características positivas de la argentlnldad, la
posibilidad de que sus críticas ayudaran a cambiar las cosas y a mejorar, También
preguntó por la visión del futuro del autor y, finalmente, sobre lo que era necesario
hacer polr"ticamente para concretarla. En un breve lapso de tiempo el autor fue
íntensamente reclamado para manifestarse de una manera que hasta ese momento
Si Moreno viviera ...
él había rechazado. Sólo en ese momento cambió el lona y la dirección de su dis­
curso para referirse a la necesidad de pensar en el futuro, con generosidad, dado
Si lo que hemos descripto parece abrevar en una emoción liberal, formateada el~
que aquello que se comience hoy sólo será visto por la generación de los nietos. La
el antiperonismo de los 50 y en la tentativa de relanzar la enriquecida, modernizada y
illll ídea de que la Argentina tiene una salida, planteada en el libro que fue presentado,
depurada del sentímiento de todo o nada con que se enfrentaron las facciones hast.1
los años 80, es posible hallar una contracara paradigmMlca en una implicación que habia sido marginada de la exposición, pero fue recuperada ante una inSistencia del
recoge los hilos de la tradición populista para lejerlos con los restos del jacobinismo públiCO aguda y manifiesta Todo ocurrió como en los shows musicales en los que la
en una versión que Imagina a los hombres de mayo como cuadros y militantes dO' insistencia por nuevos bises se congratula con la consumación de los mismos. Las
una revolución a retomar, voces del público buscaban explicaciones sobre el futuro que el autor se complació
1,1111 en brindar en una alocución prologada, que Iba in crescendoy preanunclaba un final
Los libros de Jorge Lanata, primero, y luego los de Felipe Pigna, tambien
ofrecen una posibilidad de implicación polílica. Melar dicho: varias posibilidades que el público premiaría con aplausos de aprobación, con una intensidad emocional
que pueden entenderse como variaciones de un espirilu en el que el igualitarismo, que no había tenido hasta ese momento el acto. De algún modo, la presentación tuvo
la oposIción al neoliberalismo, el empleo de calegorías de percepción y apreciación contenidos politicos cuya presencia fue forzada por un público que exigia definicio­
política engendradas a lo largo de la década de los 80 y 90 'i las lecturas revisionista~ nes que trascendian la historia y solicitaba orientaciones para construir el futuro,
de la histOria y la recuperación contemporánea del liflaJe de Castelli y MorenO st' No pensamos que este sea necesariamente el espiritu de todas las apropiaciones,
combinan en proporciones variadas según el aulor y los lectores. Lo que sigue es 1<1 pero nos parece sintomática de un modo que representa una parte insospechada
descripción y antllisis de algunas situaciones que nos permitieron detectar algunas de la actiVidad del publico lector. Insospechada si no se piensa en, por ejemplo, la
de esas combinaciones, sin que esto implique el agotamiento del espectro de las cantidad de ciudadanos de la Capital Federal que tiene disposición a movilizarse
mismas. pública y colectivamente en función de Objetivos y apreciaciones políticas, pero se
La presentación de ADN. Mapa genético de los defectos argentinos de Jorge considera distante y decepcionado de las alternativas tradicionales
Lanata permile palpar hasta qué punto Ufla vocación de Implicación politica se hace Pueden observarse variaciones de esta acritud en una presenlación que se rea­
,1 presente en la circulación de estos libros. Ella puede apreciarse claramente por el lizó en el mismo evento entre un público cuyas diferencias con el anterior. por su
contraste entre la performance del 3utor y las actitudes y esperanzas de público trayectoria y su generación, pueden estar en la base de esas variaciones
1

en una escena cuyo tono esperamos poder transmitir como dato básico. El publico Es el caso de la presentación del segundo tomo de Los mitos de /ij hlstoriij
\1

102 PABLO 5E~'ÁN BAJO CO~TINUI) 103


argentina, de Felipe Pigna. El público era desde el punto de vista de la edad pluri1l,
sólo desde la universalización de los parámetros televisivos; también reivindican
con una mayoría de jóvenes. También era plural la presencia de sujetos provenlen
una virtud que atribuyen a la historia de Pigna, que va mas alla de la verdad que
tes de las capas medias y se registraban indicios de LJna importante presencia di'
exige el formato periodístico para ser reconocida como tal. Para ellos, como nos lo
fracciones más bajas de eslos grupos. Las fisonomías revelaban la presencia menor,
e)(plicaron varias veces, se trata de la posibilidad de decidir por sí mismos cuál es
pero considerable, de rostros morenos y achinados, de jóvenes de barrios pobre'.
la verdad hislórica, ya que el autor se limita a presentar evidencias de una forma
del Gran Buenos Aires cuya presencia por fuera de los contingentes organizados pUl
Imparcial
escuelas es menos frecuente -aunque sea mayor que en las librerías del centro
El senlid,) comun poco sabe de historiografía y, respecto de la historia, no tiene
Los numerosos jóvenes portaban insignias de adhesiones estéticas que le otorgabCJl1
ni más nI menos verdad que el hecho de que acuña categorías que condicíonan la
a la multitud LJna diversidad comparativamente mayor de la que observamos en 1,,'­
recepción de la información que producen los historiadores, En la actualidad, a la
otras presentaciones. Los jóvenes se habian sentido convocados como tales -e11
Ideologla periodística que regula la percepción de lo históricamente verdadero, los
I s~s identl flcaciones mUSicales, deportivas, estélicas- y no como el público de libio',
esistentes a la presentación de Pigna suman una expectativa democrática. La preten­
tradicional, un código que seguramente desconocian. De hecho, en la ocupación d.'1
I sión de que cada lector pueda acceder por sí solo (en uso de su razón y con la garantía
espacio y los comportamientos previos al comienzo de la presentación, resonaba 1,1
1
Que le ofrecerla la que para ellos es la exhaustiva y objetiva documentación provista
expectativa del recital musical: murmullos, comidas, bebidas, pequeñas corridd~­
por el buen historiador) a la verdad que "la historia oficial ocultó". La imprenta y la
I y algunos forcejeos para tratar de adelantar pasos en una fila que tenía mas di'
Idea de sacerdOCIo universal se combinaron en la proliferación de sectas cristianas
2.000 personas. Esto mismo hace suponer también la cercanía que la asistenCI;¡
1: en la época de la reforma protestante, dando lugar a una permanente disputa por
expresaba respecto del historiador, llamando lo "Felipe", saludándolo en muchv,
la ortodoxia. La masificación editorial, la situación política y la instauración de una
casos como saludarían a un par, sacandose fotos con él o haciéndole algún regale,
científicamente discutible "epistemología democrática de la historia" que demon iza
,
1 '',
a modo de recuerdo. Esta energía juvenil se canalizó en el emocionado aplauso, y
e los intelectuales y tiene como reqUisitos de validación un ingenuo "oír las dos
¡: algunos suspiros con que fueron recibidos el historiador, Mario Pergolinl y Osvaldo
campanas para que el lector decida", han dado alas a una historia plebeya, a sus
Bayer, que completaban el cuadro en nombre de los mediOS y de una hipoteticl
, Cliferentes versiones y a las intervenciones normativas.
"
academia contestataria.
Si en la reforma se destruía la iconografía católica, en la historia plebeya y en
Todo este clima se comprende mejor si se tiene en cuenla que, entre las perso­
le doctrina de los libros que la alimentan se revisa y recupera en claves diferentes
nas con las que pudimos conversar, dominaban los que se habian aproximado a 1,-]
la consistenCia del panteón histórico. Como ya lo vimos antes, existe la necesidad
lectura de la histOria a través del contacto radial que provee Plgna desde dos de las
Cle identificar en el pasado referentes próximos, personas "como nosotros", "héroes
mas escuchadas emisoras de AM y FM (Mitre y Rack. & Pop respectivamente). L,
humanos y no de bronce" que son el objeto de una reivindicación y una construcción
aproximación a la lectura a partir del estímulo de los medios no sólo reenvía a un"
retrospectiva que los imagina familiares, can "problemas cotidianos", como lo decía
de las causas del interés por los titulas de Pigna sino, también, a la sensibilidilCI
I un entrevistado y, como también lo reafirmaba una periodista que entrevistaba a
desde la cual se aprecia lo que se presenta como "hisloria". Las palabras de Baycr
Plsna en una emisión radial desde la Feria del Libro "claro: elJos llegaban a su
se refirieron al rígor con que Pigna evidencia lo que ha sido mistificado y ocultadu
1
"
" casa después de sus batallas, meses yanas fuera, y cómo no le Iban a dar un beso
en la historia, ofreciéndose como respaldo intelectual en la polémica con los histo
I su mujer. Es ridículo pensar que tuvieran esa distancia con que aparecen en los
riadores académicos que fue varias veces referida en la presentación, Estas ideas
libros."
( fueron retomadas y reformuladas por Pergolini, que conectó con el público en UlI
código específico: las mistificaciones y or:lisiones san equivalentes a la denuncia
Muchos de los lectores que se identifican con la posición que politiza el pasado
,1 llenen, quizás no tan curiosamente, una aclltud dlstanle frente al presente Reivln­
de un escándalo, una culpa de la clase política, una estafa al publico. La respuest'-I
Clican el que la historia les hace comprender el presente. entender "por qué estamos
aprobatoria del público podia revelar una sensibilidad educada en gran parte por
como estamos", pero no sienten que ese presente tenga márgenes que puedan ser
los medios. pero la sltU'JCIón es un poco mas compleja: los lectores no reaccionan
modificados por su acción: "a mi me interesa mucho la política, por eso leo. pero

104 PABLO SEt(,Á~


BA.JO SD~r,I¡"¡UO 105
estoy desengañada de antemano. Me Intereso, leo, pero no creo que hagilll.l'i 'Jldlltancia" de la nación cuando afirmamos que el interés por esta literatura surgía
nos explicaba una entrevistada que conjugaba el interés por la historia COll l'l '1'" 11 un descontento socialmente referido. Una maestra que había Viajado especial­
dedica a las novelas y a la literatura política. Podria hipotetizarse que esta (,il,"'", I , .nte desde una ciudad de la provinCia de Buenos Aires a la Feria del Libro para
de "interesados pero inmovilizados politicamente" realiza un movimiento q LJI' ti", 111,tir a la presentación del texto de Jorge Lanata narraba su trayectoria de lectora
forma la negatividad de la experiencia política en un interés por la exploracll'II', l. Ilcltlndonos que "en un momento me di cuenta que todo estaba mal. Yo y el país,
denuncia del pasado acudiendo en él el espiritu del "que se vayan todos" ~J" .mpecé a cuestionarme y me entusiasmé con estos libros que me permiten en­
por acaso que en las complicidades del público con las denuncias y reivindlc;H 1:' nder los problemas del país"."6 El descubrimiento de la historia como clave de
de los presentadores se podía percibir el tono triunfal de lIna vlcloria en lill',I' 111. :ceso a la política también nos fue referido por una lectora que insertaba el valor
contra la "historia oficial" que se asociaba con y complementaba la desconll,I". 1, experienCias de lectura en su educación política familiar. Según ella, desde
la hostilidad a la "clase politíca".45 La política del presente, compuesta de I, ,,'1' IU' había adquirido autonomía personal, habia descubierto que las versiones de la
conspirativas existentes desde síempre, de denuncias a la clase políticil lIll, llltoria aprendidas en la familia y en la escuela eran "falsas". Ese descubrimiento
, generalizaron en los últimos afias, pero también de los impetus democrallul', '1'" '1 el que la llevaba a leer para ampliar su conocimiento, acceder a más verdades y
Instaló la transición iniciada en 1983 y la generalización de nOCiones de ~,i'llil'l" Itender mejor a su pais, rescatando una serie de valores, ideas y personajes cuya
'11
, 1,
común sobre el uso político del pasado -que datan de la misma época-, rdl," , ,ltividad ignoraba. Relatando un pasaje que muchos ubicarían como típico de
política de ese pasado a la medida de las expectativas y parámetros contempür,'II'" :r15 décadas, pero que en nuestras entrevistas se reveló bastante actual, decía:
I
de los lectores. Esa es la posibilidad que parecía movilizarlos en las presental-lllll'
Si la circulación de los libros de Aguinis hace circular algo más que "gorilisllIlI" 1, -Yo crecl en una familia muy autoritaria, era todo iglesia, cementerio y trabajo.
de los libros de Lanata y Pigna no sólo repone setentismo o revisionismo hl:oI'HI' Mi papá nos habia educado en el antlperonismo y cuando me fui a vivir sola
aunque lo hace, y en forma. empecé a leer y me di cuenta que no todo había sido tan malo con Perón y hoy,
l'
Al calor de los textos -,aunque no sólo con ellos- también se forja una 1"111, gracias a eso, me siento cada vez mas federal.
111

J del compromiso con la nación y el país que implica una toma de posición pllllll'
que va mas allá de la retórica antlpolitica (aunque pueda colocarse mas a((1 11, l..
visión de la historia que ha tomado dístancia de los presupuestos facclon,III',~ 1
-Pero ¿para vos qué es federal?
-Lo unitario es úniCO, una sola voz, es estructurado, autoritario. En cambio
federal es más democratico, para todos."?
a través de los cuales la propia historia prolongaba la política). La bLisqucd" ,1,
figuras politicas ideales, la imposibilidad de hallarlas en la contemporanellLlcI
111 los lectores de Pigna y Lanata, de la misma manera que los lectores de Agui­
resuelven en un buceo histórico en el que se obtienen recursos para el prc',"111.
, 11, pero desde "el otro bando", reponen la matriz peronismo-antiperonismo de
Esta forma de implicación nacional procura una fuente de legitimación hi-,I',rl' I
para sus percepciones políticas. No se trata sólo de un interés cognitivo, Sillll ,1"
ni forma actualizada. La reivindicación del "federalismo democrático" contra
II "unitarismo autoritario" es el síntoma de que la matriz de la recepción de la
l' un entusiasmo que permite apropiarse de las claves de la política contemprll,lw,1
Iterpelación "populista" se ha reconfígurado y de cierta forma ha hecho suyos los

l' a través del conocimiento histórico. Algunos de nuestros entrevistados le Pi] ,I.'r,,,,
contenidos precisos y concretos a la hipótesis que sugerimos en el análisl', ll, 1.1
Imas democráticos de los 80.
La apropiaCión de la literatura histórica que promueve el grupo de personas que
l!namiza un centro cultural en la zona sur del Gran Buenos Aires nos mostró otro uso

".
" Que la ulstancla frenle a la hisloria orlclal y la re(órlca anllDoliUca e~ls(~n, que ,edn un 1"6"r Ud
[eDresentaclo~es YleneuaJes de vanos ¡;rUDOS 50clale~ de I~ Argenl'n~, n(] ImpllCJ que no se d,"
otras ar(iludes rrenle ala polillca yque é51as conformen un conjunto mas amplio ~n cuyo seno estr" .. [ntrevlsta en la Feria del libro 2005
debe SP'r panderado ..,EntreVIsta en la Feria del libro 2005

i
l•. 106 PABl.O SEMÁN BAJO CONTINUO 107
II!'

'1 posible. Allí el libro de Pigna era utilizado como el manual de procedimientos para de'lrl, 4. Conclusión
"
curso a la intención de hacer propio y "recuperar" el festejo de mayo. En ese marl.',.
la nueva visión de la historia Inspira una especie de implicación revolucionaria, El proceso de anudamiento de una corriente de libros y lectores de clases me­
Para estos militantes culturales, los libros de Felipe Pigna son valorados, enlr,' dias referidos a la historia y a la polltica nacional permite discernir tres momentos
otras razones, porque dan lugar a una posibilidad de identificación especial ellll y dos pasajes entre estos momentos: la distancia y el repudio de los compromisos
los "próceres" que son entendidos como el modelo indebidamente abandonado iI, nacionales, la interiOrIZaCión de los rasgos negativos que se han construido en una
hacer política Algo de la proyecCión del presente sobre el pasado para legitimar 1·1 eutocrítica histórica y la implicación en nuevas apuestas.
compromiso político actual es lo que sucede en una situación como la siguiente ('11 Este conjunto de figuras y lecturas que pueden discernirse en libros y ledores
la que los miembros del grupo comentaban un resumen del capítulo de Los (JIII,' no se produce aisladamente. No puede ignorarse la concomitanCia temporal entre
de la historia argentina, sobre la vida de Mariano Moreno: el surgimiento de este género de libros y el proceso social más amplio. La "crisis
de 2001", los prolegómenos de la misma, o la realidad agobianle de una época
Hernan recuperó las palabras de Luz para hablar de la "calidad humana [.le' en que se sucedían unos tras otros los afias de recesión económica, son en dichos
I Belgrano". Narró "la emoción" que le causaban personas como Moreno y BI.'I libros el antecedente explícitamente invocado como un momento de Incomprensión
grano en un relato en el que se mezclaban ambos, sin distinciones. Jorge agre¡-:,' de la realidad y descrédito de las explicaciones reinantes, de toma de la pluma Y
'1 que "Belgrano no sabía andar a caballo, que salió a la guerra sin saber andar" del ejercicio crítico; de un vuelco hacia lecturas que satisfacen mucho más que un
Hernán dijo. "me gustan más los tipos como Belgrano o Moreno que (que rlu Impulso de diversión o conOCimiento genériCO. No está de mas recordar que a fines
1111
me escuche nadie), San Martín. Tipos que se comprometieron con la politlc,J de 2001 las clases medias ocuparon un lugar de priVilegiO en el escenario político
que se arriesgaron. Incluso, mira lo que te digo, prefiero a Rosas. Porque si no. debido al protagonismo que tuvieron en una serie de tlechos en los que cuestionaron
después qué pasa -preguntó-, vamos, gritamos, ponemos el lomo, hacemo' el ejercicio de representación política que desarrollaron varios equipos dirigentes.
que los tipos se vayan. iY nos vamos a casa! Y, entonces, iclaro!, ilos tipo', Conviene además rememorar que no sólo se trató del "cacerolazo", o de las diversas
vuelven! i¡Si nosotros nos fUimos!! iEso pasó en el 70, en Semana Santa, ell protestas de sectores perjudicados por el abrupto cambio de pautas monetarias y
jlll e12001! Pero estos tipos no, viejo, mirá lo que hicieron con la supresión de lo', financieras que muchas veces implicó confiscaCiones que irritaron los animas de
honores. Al tipo [en referencia a Moreno] no lo habían invitado a una fiesta, per¡> te población. Se trata, también, de hechos que de cierta forma anticipaban esa
" ,
se enteró de que en la fiesta habían sacado una corona de azúcar de una torLI posibilidad, como el voto en blanco que alcanzó masividad en las zonas en las que
.,I!
y habían coronado a uno, como burlándose, ¿no? Entonces ¿qué hizo elllpü 7 . le concentran variados segmentos de las clases medias.
decretó la Supresión de los Honores."4~ Frente a las tentativas analíticas de otorgarle un único sentido a este proceso, se
ha señalado que ése fue un momento en el que confluyeron varias expresiones de
Así, el pasado ofreciendo la imagen de próceres como dirigentes políticos res protesta que ¡mplicaban una polisem ia constitu tiva del fenómeno,4g En este contexto,
peta bies, que actúan por convicciones, viene a darle densidad a una expectatlvd .ntendemos que una de las claves de interpretación de la relación entre la circulación
militante que no encuentra todos los reíerentes que precisa en la contemporaneídJcj de la literatura que analizamos y el proceso más amplio es la siguiente: la literatura
SI la literatura de masas ayuda a disparar una implicaCión con la nación, tambléll político-histórica de masas, su producción y su lectura, pueden ser comprendidas
parece ofrecer recursos a un involucramiento político más definido que, como lo qUI'
acabamos de presentar, supone esa primera ruptura de la distancia.

..,­
..
... Véase Schilagg', Carol,nJ, Lazos sociales, lazos politicos_ La experiencia de las asambleas barna/es en la
.. Como ~e~alarTIos allles, hay aquí elemento5 que hacen a la reposición de la dicotomía unitarios, federal,,, ~'il'ntma contemporánea lesis de maes(na en Polillca~ Publ'C<IS y GerellclalDl~nlo del Desarrollo. UniversIdad
Que anal,zaremos mjs ad~lanle_ N8cional de San Martín'Georf,etown Unlvelslly

108 PABLO SEMÁN BAJO CONTINllO 109


como una de las formas a través de las cuales las clases medias se inscriben en
proceso en el que el malestar y la perplejidad se lueron articulando politicamenk
lomando facciones especrflcas a lo largo del tiempo y de un proceso de puesta ('11
público. En relación con ese contexto histórico y en interrelación con el resto de 1I
IIII

l'
'ii
fiJi,j,," ..... 4

1111
dinámica política del pais, estos libros y las corrientes de opinión general pueden '_,' '1
enTRe penTeCOSTes y BaBeL. el caso De
concebidos como un proceso de reelaboración de las categorias de las cJases medl,",
de un movimiento que cuestiona y recompone creencias básicas de los sujetos 1'11
paUlO coelHO y sus leCTORes'
,11
1
relación con el ordl"'r1 político y, més aún, en relación con la identidad nacional, ClIlI

l' la propia existencia e inserción del país en el espacio y el tiempo histórico.


,1
Todo este movimiento se realiza con la particularidad de un retorno al pasClill1
ya divisiones histÓrica" que manifiestan una vitalidad no sospechada, aunque ,,,
'1
necesariamente irreductible. Autores y lectores pivotean entre la superación r l.,
afirmación transformada de viejas Ironteras de la políUca argentina.
1

1 1,

,1

1'1'
l' De"de Pisa, en inglés o en italiano, Giullia escnbe articuladamente. Y cuando se
I refiere a sus sentimientos, es impOSible no percibir que hace un esfuerzo para poner
de manifiesto la singularidad de sus Vivencias y eludir los clisés prestablecidos y fá­
"'1 ' cilmente disponibles. Hija cultural de una frondosa y canónica biblioteca familiar y de
una adolescencia tramitada entre los influjos del psicoanálisis, la literatura romántica
}' un catolicismo aggiomado, ha hecho de esas influencias la superficie de acogida de
1 un Paulo Coelho en el que dio con el sostén de una posibilidad de conexiórl con sus
'1
:1 lentimientos y sus conflictos y de una apertura que la habría sacado del autlsmo que
le imputa a los momentos más conflictivos e intlmidadores de su adolescencia.

1
En BoliVia, Marcos ha inaugurado urlsltlo de Internet erl el que, con abundancia
de errores de ortografía, se despliega un montaje de motivos y proposiciones que

11
Imagino sorprenderá a la mayoría de los lectores de este artículo: el Manual del
'1 lue"ero de la luz de Paulo Coelho, los autores de la teología de la liberación y el Che
"

111
1, ,.
\ Los dalQ, que utilllo ~n ~5t~ cap'IUI,) fueron recogldr), ~nlre 200] y 20U3 lJuranle m, pc~doclorada l'1"I
~I MU$~u NaclOnaIIU-I'J. bal0 la orlenlaclon el" ClI~vrü V~ln'c· Ellos provien~', d~ lres lu~nles dirfre~l!'5 J)
.nlrevlslas r[·alizadasa la' leclole5 de Paulü (".(>"il·,o ~n Río de .Ian~"o, M'lj~,. ¡;¡'J~nos ¡,Ires; b) ~rd"VDS de
t10cumenlüs conóuliado5. y. P'" úlllmo. ci lo~ '~<"jltados de un nJe~!'únarlo apllc~do en 20m, ~~ I~ Ble~al
del Libro en fI¡o de Janelrü y en la Fen", del Llbru de Bueno, A,rb
11,
II'íl
1
1 110 PABLO 5EMAN BAJO cmlTINUO 111
11

11

Guevara conforman un tríptico que balil3 el posicionamiento contra el neoliberalismf' l. Ejercicio: condiciones de posibilidad de modos de
el belicismo y ei imperialismo. Por último, en una lavela de Río de Janeiro, a la '1,'..' Interpretación globales
, del mismo autor e identificándose parcialmente con las peripecias del protagonl~1.1
de El alquimista. un joven elabora el pasaje del empleo pGblico al mercado. En la base de la difusión mundial de la obra de Coe\l-1o encontramos dos factores
1
Vlnetas de lectores que nos aproximan a los fenómenos que más abajo descrlbl que pertenecen al polo de la oferta, la producción, la emisión o la industna cultural
11 remos cúmo la "bibliolequización de la religiosidlld", o como un efecto inesperildo (según la clave teórica elegida), y que tomaremos como da lo:. El primero refiere al
de la dif'jsión de las competencias letradas en el marco del predomin',o de un., contenido de su literatura, independientemente de cualqll ier consideraci6n es\étic a o
111
viSión cosmológica que presupone la preemir,encia de lo sagrado en la e,>;periencl,; normativa. 1_05 libros de Coelho son, en general, narraciones en las que los persorlaíes
de la realidad En esas experiencias de lectura, los guían los textos escritos por IIIl enfrentan dilemas morales corno los relativos a reconocer y actuar de acuerdo con
hombre cuyo recorrido anuda y recompone los erectos de un tránsito que tamblL'11 sus deseos, sobrellevar e Interpretar las malas experiencias, aceptar que no todo
ha sido el de una parte significativa de las clases medias (de varios países) en el lo que hacernos depende de nosotros mismos, pero que las propias decisiones son
llltlmo medio siglo: en su trayectoria y en su escritura, desestabilizando frontera' Importantes y necesarias. En la elaboración de estos tema!> y conflictos, Coelho va
11
y calegorías, Paulo Coelho liga la contracultura a la espiritualidad alternativa, lo', más allt! de la simple introdUCCión de una dimensión espirilua'l del relato al hacer
11
1 énfaSIS en la autonomia subjeliva a los afanes de participación del mundo de lo', del misrno una parábola de una o varias de las diversas tradiciones religiosas que
1
bienes que exacerbaron los afias 1990, del catolicismo a la "nueva era" La galaxkl traducen esa dimensión espirilual, de manera que la reflel\lón moral, deseante y
1 que se forma entre este literalo, las diversas tradiCiones que invoca su producción, I(I~, muchas veces Il1dividualizante es, al mismo tiempo, religiosa." La espiritualidad de
movim ientos de la induslTla del libro y las condiciones que inciden en las trayectoria'-' la "nueva era" imp'I',ca para sus creyentes, junto con una expectativa de transfor­
I

JI,
de los que se vuelven sus lectores y en sus operaciones de apropiación tiene
caracteristicas que hemos anticipado y que desarrollaremos a lo largo de este articulo:
do~, mación personal, la hipóteSIs de un plano más allá de la cultura y el lenguaje al
que se accede por prácllcaS y no por argumentos,' Conforme a esta definición, es
el encuentro entre Coelho y sus lectores revela la existencia de comunidades de lec posible afirmar que la olerla de Paulo Coelho participa, al mellos parcialmente, de
'1'
tura de horllOntes y perspectivas globales y conlleva la alteración de la conslstencid e~a espiritualidad, al hacer de la narración un dispositivo de ese aprendizaje en acto
'111' de (y de las relaciones entre) campos segmentados de experiencia como literatura, que la "nueva era" eSpera de cualquier ritual, Oe cierta forma, la leclura cumpliría
,,
,' religión y contexto nacional La emergencia de una comunidad universal de leclore'. el papel de los rituales en los que en las diversas disciplinas de la "nueva era" :>e

~¡:
-facilitada por la actividad de sinlesls encarnada por Coelhc-, la aparición de
de interpretación que trascienden los contextos nacionales, pero que en ese plano
modo~¡ aprende una técnica corporal, una noCión filosófica o religiosa.

"transnacional" se diferencian entre si, consuma la oscilaCión que el titulo de esle


1 articulo pretende condensar: de un lado, la fusión de espiritualidades y de ánimos
1,
promOVida por el escritor (un pentecostés) y, del otro, la fragmentación que se oper-o
,_, I
""'11: en la plataforma emergente cuando aparecen modos de interpretación especifico'., T

re~r,dddes apare~\;,m~I-'I~ h~lHugeneas' cua~do lo~ aclore' pas~e~ "~I mundo" l)Or hr"ior,lr' y lellemas

(¿una nueva Babe¡?), Esta oscilación no es pura Circularidad, puro retorno al inicio. I~ POSibIlidad de Inler,.~mbl(J' y comprenSiones Iransl~c~le';, 1€(\emOS, lamb>~", un CUB,llul,amlenlu oe la,

"1'
Al compás del procesamiento, como en un camino espiralado, surgen novedadros, 'ormas de dIVISIÓ~ d~ I~ ~"pl'n~~c IJ que ha r;rmsagrad,) una par le u',, la ~oci~cldd co~l~rnfloránea La diVISión

11'1 1'1 e~lre pSlcolü~ía, rellglü~ y l'I~J;)I'JrJ, por elemplo Vé~s" lIelho, OtavlO, "GIc,l,"llla~~ü' ilnlropologla ecellgl¿¡o'

un panorama de experiencias más amplio, y caen las fronteras que en la experienCia


e~ Oro, A¡i y SI~IL Ca,I", Ir)r&,; 1, Giab~liu,ao P ff'i,glao, vOles, Pelróp,)lls. j'Yll. pp 43-62

1,11 de algunos públicos separan religión y literatura' , En EsIMutos 2000, u~a breve dellara(l~n (1<' prinCIpIOS que P~ulo l(lelho (1lJllIICÓ~" su págln~ wei:'

I eM~Cla I~~ diec'~els p!OpOSICI(l~e.S que r~"urnerl 13 >deología d~ Su ~arlall\'-~ De" de ellas represp~tan Ull

tesl,m(;tllCJ cla"~ d~' lo que afirmamos aJlilla Tüdl'5 los hornllles SOI1 dil"rél dé" Y rtclJe~ hacer lo 1J~"bl~

para COI1\1nu~r ~"'rrdolo" "Queda decr€ldUO ti hr, ~el muro que sepa'~ 1" sagrao¡¡de lo prnr~rlrJ: a p~rt" de

11
ahora. IDdo ~~ ~j6r~do"_

,11
v ._ Vease Am~r :JI, Ltr.3 "Carnaval da Alma COrrluOIdaoe, es,~nCI~ ~ ,;I"crel,sm¡¡ na Nova Er",. Vote';. Pelró­
, Este es el senlldo otOl¡;a~') POI ve,bo al términQ "glol'klIIZ~C:II~ln", amparalllJe, 8n 'W mismo cuadro es~s <1,'" polis- R,ü de Janelro, ?COO. p. lJ¿

BAJO CONTiNUO 113


112 PABLO SEMÁN
1

,I

1I
E,' segundo factor está vinculado al papel de la mediación editorial. CorllO de poblaCiones que son capaces de transmit,'r o Impulsar el h.!Jbito de la lectura (aun
1 sostenemos luego, la difusión de Coelho se basa en circunstancias extendida'> cuando 10 hagan en un sentido que el proyecto de la educaCión no aconselaba).
en el seno de los públicos. Sin embargo, y como permite suponerlo el hecho dé' En segundo Jugar (y esto indica ulla forma específica, pero común, de leer y
que productores parcialmente similares no alcanzan un grado mínimo del éxito eje exlgir respecla del autor y sus libros), y sin conSiderar el lugar de Origen, los lecto­
Coelno, esta difusión debe mucho a ID que sucede del ,lado del escritor. Así, uno res de Coelho tienden apercibirlo y a claSlllcarlo coml) un narrador y un novelista
de los factores Influyentes es el de ia dinámica editorial que resulta eficaz porqUE' -ficcional y, sobre todo, testlmonial- antes que como un literato de auloaY!Jda o un
apuntala, completa y difunde 8,1 perfil que le permite la más ampl.ia penetración de,1 literato religioso, Mientras UI1 conjunto de editores, analistas y críticos (respectiva
1 ~ mercado sobre la base de un éonocimiento de los habitus y motivaciones que su;; y sucesivamente) lo clasifican como un escritor de autoayuda, expresión de la
!, libros ponen en juego,ó "nueva era" o literatura menor de sus lectores, en el nivel mas general idenlii,;can
Pero más alla de las múltiples facetas del autor y del juego que permite u obturil ~u literatura en el mi~mo sentido en que ellos atribuyen este término a los libros de
el marketing editorial, las lecturas de Coelho son todo lo diversas que puede eSpe­ García M.!Jrquez, Borges o Salnt-Exupery, para citar tres de los autores mas leidos
rarse delr;echo de que sus lectores se cuentan por millones y se distribuyen en todu -o más reportados como leídos-- por los lectores de Coelho.
el mUlldo. Esta variación no parece depender tanto de las condiCiones nacionales En tercer término: lo dicho anteriormer¡le no implica que los lectores de Paulo
[,
cama de combinaciones típicas y específicas de las experiencias del leer y el creer, Coelho no lean ni va,loricen los libros de autoayuda o 105 libros religiosos. Ciertas
!I' eXisten modos de leer y de creer que se desarrolla,l de la misma manera en Brasil, 1" especificldade~ de la situación de esos lectores en la Argentina y BraSil permiten

1
I Argentina. FranCia o Italia (aunque esto 110 exCl'uya la posibilidad de que en diferente,
contextos nacionales predomine uno u otro lipa de lectura). Algunos dalos sobre
discernir, tras las aparen les diferencias, una serie de semelanzas que resultan rele­
vantes para asir los trazos más generales de! público de Coelho. En el caso argel"ltlno,
los lectores de Pau,' o Coelho en la Argentina y Brasil permiten elaborar una premisi: por ejemplo, su lectura está aSOCiada a la de autores como Víctor Sueyro o Jorge
relativa a las condiciones minlmas. el piSO a par!lr del cual podriamos concebir Id Bucay, quienes prOVienen, respectivamente, de corrielltes católicas q~e revalorizan
realidad de modos de interpretacióll como ies que describimos más abalo. el carisma, los dones y milagros, y de tendenCias psicoterapéuticas que operan en
El) primer lugar, debe decirse que tanto en la ArgentHla como en Brasil los lec­ un nivel masIvo y ofrecen lma doctrina que combina preceptos individualistas y
lores de Coel ha pertenecen aniveles educativos su periores a lo elemental y abarcan doctrinas de corle orientalista (en un movimiento que reproduce el conjunto de la
loo; niveles mediOS y altos de la escala. 5 En general, han terminado la primaria y liJ curva de la "nueva era"). Estos autores no venden entre los lectores brasileños de
secundaria y muchos de ellos tienen estudios lerciarios. La leclura masiva de Coel'ho Coelho. Pero la espeCificidad del públiCO lector argentino es propia de autores y no
quizas sea el efecto parcial de la ampliación de un fenómeno que es mudlO más de temáticas, ya que existen en Brasil e~cri!ores que ocupan un papel equivalente y
reciente qlle el aumento de la tasa de alfabetización: la expansión de la masificación que también están asociados a la lectura de Coelho. En forma inversa, es posible que
de una calidad de las competenc,;as de lecto-escritura y la ampliación del sedimenlo la presencia de [jn denso y amplio mercado de literatura espiritista (psicografado)'
sea una particularidad brasileña, pero no es menos cierto que en la Argentina ha
sido y cOlllinúa siendo amplio el consumo de una literatura esotérica que bordea
temas como el de la reencarnación de las presencias espirituales, Además. la im­
portante presencia histórica de estas dos vertientes del consumo literario habla de
'ir
~ Esta rnedlacloll. por pwmplo, Il~ btJ;ldar;zado ur, rnQd~ de pres{¡~tacJc'~ de,' aulor q\Je, con poca, V;'"''''
lts. es ,'i~vada acabo en todos lOS pai,es donde Codha lanla un libro el "'<:Ida de presenlal'lon, "rr,anI2a(JC'
I,~ri' larJo lipa de ~nlrevisl~ p~llodístlca. p,o,nl1€ve los dile'enles pe,!.]", (le Coelllo qu~ ~>;~~Iclrelnos In~<
JJ,.. ldllle
, Ellb,6')o d~ los 150 lec!ores de Paulo CQ~lho (ele un lol¡;J d~ ~i9ó casos) que tntwl'"lamos en la f-eC'iJ <11",1 T
Libro en BIJ"O(), ,\¡res leníJ r"\.'~1 un"ersilClr;o Incomplelo G C.Onlpl~lo entre lo, leCl(Jr~$ braslleño~ tnl,,:',I', J, [n el campo a'~ IJ religión ~$pinli~la. "e adludlca ~ loo espirl!<h I~ (;apae,dad de ~.<p'~'i~rsc a trayé, de ','~
lados en ,;' !llen~1 delliorG rJe ~'Q de Janelro, eI61C'" haol~ tenido aco"a a ,la eJu(,Juón 5uperlc>r .alll. I'i
1
1
rnédiUm a,1 (jue "dictan" un texto ~ue "n el mErcadc> eSrE(:i1lco .,€ cDn~id~ra "e~ co-aularia" entre el esp",lu
I,oclow, de PJul0 Coelho SUnlj!.m 1,,6 de 37fi caco:; 10Iale$­ y ~I m~d,um, Eslos le.to, son lOS lloro; "pslcogralados", ~lJe en Brasillien"n una p.narrll~ ~;'[ula'~lon.

:1

114 PAóLO $E:v,!,N nAJO CONTiNL:O 115


11
la eJlistencia de una amplia camad~ de lectores que, desde ur, tiempo anlerior etperiencias ell el seno de las cuales la lectura produce sentido para algunos actares.
de la aparición ce Coelho, eran pasibles de una interpelación que, com:J la suY,1 Cada uno de ellos encarna un modo de lectura típico que es recurrerte en el c-JnJunto
enhebra en la n':hacióll lo r]lirada interior, la reflexión subJetivante y la relación (<>1 ~e las entrc.vislas c;ue fUE:rOI lealilad~s en diferentes contextos n~eionales.
lo sagr2do.
La razón de ello responde a una cuarta cuestió1 un tarlto obVia, pero (111<'
pdr'~l;ro S,,[ ignorada cuando se piersa que la literatura esotérica, la de 2ulo<lyud" Accesos y colecciones
o la de Paulo Coelho pare:erían ne:esitar la misma e~plicación que un ,3CCldE:!ril,
de la naluraleza, Si, como sostiene Berger8 , el terreno en que 'eal y preferencial Edilscn, un lector brasileno, accedió a El alquimist3 -uno de los tí tu os más
mente Gcurre la seculariza:lón es una p<'1r1e de la élite compuesta por personas ¡j, vendidos de la obra de CoeB~o- en el seno de una pequeria red de Intercanlllio en la
educaci:'ln superior en el modelo occidental, es preciso partrr de una premisa PiJI que circulan alee tos, consejos, recomendaciones, inLerp'etaciones y, en función de
analizar cualquier hecho masivo de la cultura contemporánea: la validez pOSitlv,1 aso, oble'.os· a veces libros, discos, a veces poesias, y, sobre todo, conversaciones.
que asullen las civersas categorias de lo sagrado para los sectores mayoritarios (j¡, Le habia llegado de leJOS, a través de algo que creyó leer en un diana ~probable­
la población de cualquier país, por SI la duda se presentase, hay que all'mar qUI' mellte se lo habian comentado, pues Edil30n no suele leer los diarios-, "que no era
no existe ninguna relación mecánicamente positiva entre los factor¡:>.s <'Inre<;aludidoc. un escritor muy buena", sin embarge, prefirió la recomendación :Jersonali.ada del
(crecimiento de la alíabetización, la escoli'lllzaClón, los rudimentos de las luces ('11 amlgo frEnte a aquella mediante la cual recibe una buena parte de los libros que ha
general) y la seCularización, Los lectOres de Coelho san escasamente secularizado:> leído y/o posee. Jorge, el amigo, hatía insistido en qUE el libro seria "bUeno para
y. en un grado importante, pertenecen a lamiliilS espirlllJales ben del,ndas SOIl su vida", y I¡:> hizo saber algo de la azarosa vida del autor.
católicos, pentecostales, parlicipan de cultos afrobrasileños o son espiritistas y, Graciela, una lectora argentina, visitó a un librero en el cual conlía para comprar
aunque as conocen. recnazan las sarlClOnes que la orlodo)(ia denominaciola\ lam" un regalo, pero haCiendo una excepción a su propia regla aceptó una recomendación
contra Coelho, y esto no se debe <'11 simr1e ejercicio de una autonOrnlEl COncebld,l entusias~a para ob~p.r¡rli<lr un libro que no nabla leido La obra en cues\ión era el
negativamente Como ausencIa de constricc',Ofyes, sino a que movilizan una serie de Manual para 8{ guerr8ro de;a luz de Paulo Coe'ho, Los libreros, la industria editorial
condiciones propias de sus trayectorias, entre ellas las ya citadas respecto de la y la críti:a erudlt~ conside'an que el libro pertenece al poco valioso género de la
valoriz<Jci6n de los litiro,,- y preferencias liter;'lIias, ell el Curso dé e~pefi\Ol\\.:ias que "autooyuda"; sin embargo, GraclPla, qrlE' ¡:>s bbliotecaria, consuTlidora del género
integran la lectura de Coelho. Todas estas expe'lencias se parecen porque c:Jmbinan y conocedora de e:.e rótul:J, prefiep- catalogarlo como \Ibro de lilosolia. en una
I¡¡ de \a mrratlva con I¡¡ de lareligión y la reflexió1 subjetiva. Los ti?Cs qi.le describimos acción cue intenta prestigiar el valo' supuestamente bajo del género, pero que va
¡:>n el rJllnto siguielte se diferenciEln entre sí por el mOl.!;) de e~Cl combinación, rnuctll) nas allá de una simple maniobra de dislinci6n En\l¡:> uno y otro ca<;o media
el pe<;o dlferenci21 de los especiali:.tas en la autorizacL'm de la lectura: 81 el caso
de Grac,ela, será un proiesional del libro quien recomiende el mIsmo libro que en
el caso de Eurlsorr sl;;rá ~utorlzado y puesto en clrculacón por alguien de su rpd dp.

11. Paulo Coelho según bibliotecas y lecturas afectos y complicidades.


Las diferencias entre ambos casos continúan en el nivel ce la biblioteca en
que ambos ejemplares de lOS 11uros dI::! Coelna ingresarán. Sólo en su mesa de luz,
Apreciémoslo en el modo de aCCEso a los libros, en las clasificaciones y en las
Graciela acumula casi tantos libros como Edilson en toda su biblioteca: entre los
diez libros que ella posee alIado de su cama, se encuelltran el UI/ses de loyce, un
libro de Deepak Chopra, el t.loglO de la locura y otro soure las ~ir(¡rnides mayas. [n
VI la biblioteca de Edilson cconvlven, luego de Uí procesc de selec:lón critica que los
, Veas~ B~rger. P~ter, "A d~,:;ecul"'¡¿a~aQ de' mundo lima VIS.'io global" en Rel¡glJc '" Sc.CledJrJe, vol 21, rescató de un flu,.o Informal, libros ce colecciones incoll pletas que I ueron lanlados
N" 1, Río <lejall~"~' 20')!

116 PA8LO .<.ifMÁ.'~ Gl~JO CON11NUO 117


1',1,1,
1,1
por Un diario, obras ce la ¡gles-a católica y manuafes sobrevivientes del coleg o.
, 1.10 n:J debe oscurecer el hecho de que su Idea de "texto" refleja el tipo d2 acciones
1 ,1 La diferencia en las cantidades de libros es concomitante con la [lIJe evd(','1 que tanto él como Edl/son ejecutan con In~ librn~, y que estruc:ura sus bibliotecas:
cian las din¡jmiciOs de cOmpo~"ción y las bibliote:as resultantes, Estos lectcre', v
1I pasamanos constante de mensajes de consumo personal en el conte~to de una
1,1 sus recíprocas diferencias nos exigen ampliar y relativizar las ideas de bibllClp, ,J
Solidaridad afectiva de generación en la que, paralelamente a la iglesia, la novia y
y de Clasificación, pa~a eVItar las falsas comprensiones qUA flOrlrian derIVar$~ ,1,
1I 1.lalllilia progenitora 5c plantcan y resuelven las iflqu;el\ldes y 'ns pesarES, Es más:

I~
Id prlOsencia de algunos libros comunes a muchas bibliotecas o declaraciones (1,
Oiogo (os llama textos porque no necesariamente son sólo escritos, sino, también,
am:¡r a la lectura previsibles ~Orque socialmente presGriptas. Si rTUtr"lOS cJ~ Ir,., ImágEnes, canciones, es decir, elementos de una serie de materiales simbólicos que
ledores de Este articLlo pudieran opinar que escribir "la biolioteca De (dilson""
1','\'1 pertenecen d :;~ries que para nosotros son hetorogéneas.
aeJar correr un eufemismo que jesdram2tiza la carencia de estímulos literario~" 1,1 La colecció,lde Graciela es más "clásica": compra libros que le gustan porque ~a
I¡I, distanCia cor un patrimonio básico de cultura, debe decirse que esta coJección "',
conversado con personas que "saben" de libros, porcue el autor, del que ya conoce
CO,l~erYi:l aquello qulO
I'~'
el resultado de una aclivldad que funcional iza y, por aso, flll' varias obras, ha ed'ltado urlo rluev..) y rllere¡;e su confianza, porque esta interesarl;¡
reciJido de una forma compara;iyamenfe "pasiya" respecto de GracjeJa. Guar,jil',
en eV31uar el total de la producción de ese autor o en ver cómo cuenta una historia
'i1 i registrar, acC.Onar Jos recursos ée esos libros, en condicionEs en que la lectura (",
l",
1',1[1
una actividad extraña, porque distrae del grupo, "saca fuerza" o no ¡,el/e utilio,lci,
Que Ella ya conocia a través de (tro narrador. Como "la verdadera biblioteca", la
biblioteca de Graclela in~luye y distingue la rlowla, la poesia, la lilosolla, la ciencia
1'1 1 , no es tarea si71ple. Senejante aCumulación de libros es el electo de un disposi~IYO socia, la psicología. Pero integra en algunas de esas::ategorias, y como libros nota'
qUe, al aUnar la valorización de los libros y las letras -ya sea por ,la positividad qu,' bies, obras qUE otros pondrian en el casillero de lo despreciable. lo inclasificable, los
1
"1'
,111
adquieren en experienCias estéticas 11 por el brillo que gill1an en "xp"riencias soclale:, libros recibidos por azar 0, aun, aquellos qLe resull"n vergonzantes en 1"1 bibhoteca
pene~ración
,'1
11
de ascenso que los tie,len por ¡:eldaño- y la duradera de la escue'.1 de un "intelectual de raza": biografias y testimonios de experiencias espirituales
,111
-y sus CDosecJ€ncias d~ alfabetización práeticarnerte disponible para proezas cue
1

I1 extra:Jrdinaria:, libros de autoayuda. de yoga. y ma nuales sobre rel'lglOnEs or'lentales


'
' ,1 , 1
1 van mucho mas allá de la firma D la lectura de 105 titulares lJe un diario- desbfo
Que no las analizan ni las hlstorizan Sino que, antes que n<lua, d:> prescriben. rod'ió
/!'llr quea parcial y selectlyamente el circuito de sanción~inhibición de la lectura. Yen
decirse que SL biblioteca es apenas un remedo b'len 'Intencionado de la "verdadera
entr~ las circunstancias que ora yalorlzan
1,111
I1 la tensión ora estigmatizan las letras, Id biblioteca" si se computa que claSifica SL colección con los mismos géneros que
slJPU€sta Pasi~'idad de Edilsnn encuefltra ¡carllmetros que nos muestran cuánto 1" bibliotecarios, editores y académiCOS, pere ejecuta "mal" la distr'luuCI[;n en los es­
1'", ,
debico hacer para componer un conjunto de IlbrDs que, como veremos despUÉS,

'1)" tantes al tornar comparables a Tr gueirinhG (autor que en la cultura académica sólo
'1',1'
forma parte de sus recursos vitales con una intensidad que lIamaria la atención de
puec'e ocupar el papel de objeto de estudio) y a Freud, porqLe "son de los autores
I,I!
"

quien tiene una "verrlarl~ra bibliotecJ", En la ~I<l:;ifjl:dcjÓll de ldl/son, El afqwmist¿


que Oleior han tratado el tema ce los sueños". Si analizamos con mas deldlle Id~
,I pertenece a la categorra de los libros "que hacen pensar en la yida". Se trata de

'11'
clasificaCiones en su positividad, podremos mejorar nuestra impresión. En la b'lblio­
"
una categoría cue lal vel parelLa pobre o vaga, y cUla lógica resulta parcialmen:e
teca de GraciEla, Trigueirinho, DEepak Chopra y Paulo Coelhovan con Freud, Platón
'1"1' ilumirada pOr la <1 I Je me explicó alguna Vf;l Diugo, otro lector brasileño. Novelas,
y Erasmo de Rotterdam La resemanlización de las categorias estableci:1as, como Id
111,
cuentos, frases, notas, SDn lo que él llama "texlo", l' un "1ex1:1" puede estar des­
"JI resinbollzación de lo que llamamos, casi con des¡:recio, auloayuda, construye un
':'111 tinado a los fines de la "refleXión', el "pensamiento" o el "e:timulo": '''reflexión' rubro que, para Graciela, contiene a los seis autores, Es el que abarca, como ella
, y 'pensamienlo' son semeJJntes, peru 'Ieflexión' es una cosa que vos us~s para Ufl
dice, "lodas Esas pregLntas que intentaban metern:Js en la cabeza en as clases de
"
esc'arecimiento :Jersonal, y 'pensamiento' es más para concientizar sobre algún hechD
rilos:Jlia y qUE nosolros por falta de experencia. no podíamos entender"' o, directa­
I
relevante (discriminaCión preconceptos de 'Iar,;os tipos, etc ... ) y 'estímulo' lo dice mente la "filosofia'", y, :;omo SI se tralara de yocablos permutables, la psicologia, la
l'
"j"
1
Imio, ES como un libro entelU d~ dutoayuda en una hc¡a de Pa¡:el." Si, a diferencia búsqueda es~iritual, el aulocono,:imiento. Es posible afirmar que su biblIOteca, P2S e
de Edilson, Diogo utilila y conoce la idea de libro de autoayuda es Porque posee un a utlizar térm'lnos de la clasificación domilante e integrar numerosas un idades n uy
1"1

~'l
contac:o más estrecho con el mundo de clasificadores profesiorales de IIDros. Pero ¡::>arecida~ a las de esa clasificac 6n, apera can una :i¡ntaxis y un centre de gravedad

118 PABLO SE:VAN


8A..:a cet'OTiNL:O 119

di'erentes, 21 modifica- la relacién entre las unldade~ y l/a1oriz<lr de una ill,\\I' , \ lOs progenitores de Graclela era de tlaba]acores :>aiamente califi:ados y nu~stra
I impre"'15ib'ement~ I-)(J~itiva los libros QLe "la biblioteca canónica" cons;derari \ l' I ilormante, que pu,jo es:udiilr ell la universidad, I/Qlvió J su pueble califlcadél par él

¡ nores. Asi, no se trata simplemente de' mal


ordenaniento alte'l1ativa que recurre a
II~O rle unas reglJs únicos, Sine '11''''
~érmj10s qlJe también están presente" "Il 1,

IÓ¡¡:IC:il de Ins edilcres. bs ilcad¡§mlcoS y 105 criticos. I::.s posble afirmar, entolll ,"

rninlstrar la biblioteca pública. que es consultada por una lutrida población es­
IO\Jr. La \ra'jec\oria ascender,le se condensa en la anécdota infantil que de~Cflbe
qué m¡lnera la hoy bibliotecaria recitió su primer libro de rega'o cuando su tío

!I

que la interpretación sEgún la cual Greciela remeda la buena rlasitiraclón 8'. I ",
ratuperó de una de las bolsas de basura qU2. como empleado municipal, recogia
errada como aquella que !lace que Iln hspanohablante identifique en el porlll¡,'I,,'
la calle.
Ullil modalidad arr:aira dl"1 españo..
Libros y religi6n iban [lar OJmlnos relalivarrenle separados en la ~ida ce Graciela,
11 Giulllil, qlle vi,e en PIsa, ofrece un pel;!1 notoriamente tont'astante COn ¡" lue leía para divertirse o para trabajar, y era una ca\6,lca comprometda con la~
1,'1 dC5 anteriorro~.
La (amilla no sólo le irJur,dióel respetogenériCQ por los libro~ y 1" IClividades de su parroquia y ':011. una ilit.ellsa vlvencill de los sacramentos. A los 32
educación, 5i10 que la proveyó de una ~m[llia bibliotecJ. en In que, según e IJ, '"OS, cLando dejó de vivir con su marido porque le con.,,(deraba "inevit2ble", debió
,11 alirean

1 lomenzar a computar entre las perdld¡¡s \Jna que (e dolió particularmente: la del
.Irecho.;. comulg¿r. Mlls al\á de \" pronibicién dogmatic<l, ¡>~tahélla particularidad
'1' de Proust a TclstOI, de Shakespeare a Wllliall Blakl". ¡je> Agatha Crlsthl(' di \a situación, el ~acerdote de la parroqlJia fue inile)(ible y eSQ le cerraba las puertas

1, Karen 611)(en, de Isabel Allende a Pennac, pasando por Joyce, Hesse, Kafkil
y, naluralmen te>, la~ obras de los grandes escrltule~ y poetas Italianos (Leopar{ 11,
In toda la cildad, en la Que a la fuerz.a de las instrucciones sacerdotales se sumaban
,lit Inquinas potenciales de lo<; Ilue, si hubiera perm Isividoad del clero, harían valer la
,
'11
' Piran::lello, Pascoli, Cante Alígh eri, Bocaccio, ManZoni). protesta y la sanción del laico. Concurría a la igleSia, SE Quedaba atras a la hora de
,1,' rlcibir la hostia y se frustraba. t.se es el contelllü en el ql)e CraClela comef\lG a leer
la formaci6n eVolilr y la familial se refuerzan rt:eílJrocamente en la constituCl'JII SObre "otras 'ellgiones" para sabel y para tener algÚn al vio espintual, Esa ac:ividad
d~
'1
1
,

de LIl hábito lectura Irtensa, amplia y Organizada por categ:Jriasje clasificac¡(;jl no ha cambiado su inscripción delomlnaClQna\, 'j3 que aún hoy, cuand/) se declara
" que depefldell de los géll8roS, a r,aci<lIlalidad 1 el carácter mas o menos clásico rj" If\tUsia~lllaLi:l !-,ür las religiones orlenla es, mantielle su ,d",ntifi(é\f:ión como católl­
,,11 los libros. En esa bi:'liote:a. tcmbién entran tedas los litros de COell,ü en usos;J(' ti, pero, como ve:emos, cambió su \ec\ura y su forma de experíEnciar lo religiOSO.
\1 lectura que describimos I'neas abajo, junto a I'JS QU~ realizan Graciela y Edil">Oll. El encuentro con lzs religiolles orientales a través de lOS libroo; lielle para el.2I
,1 105 ras¡;os de una ?eq~le1\a epifilnía Que recuerda el encuentro infantil con su primer
lIbro rescatMo de la basura. Mientras cumplia su funci:Jn como bibliotecaria, hab:a
,",¡' Experiencias de lectura organizado un<l tiesta ¡;ara colectar lilJro~ pald regalar y, luego del reparto de tod~s
, las donaciones, halíó uno que habia quedado sil asignar. una obra sobre yoga y
'1
El sigrilicado de ubiCuidad de Coelho en biblIOtecas lan ditere1tes no pI.I"(jP concepciones hindúes acerca del sufflrnienlo, que la ayudó 3 redel(nir sus sen'i­
ser conjetur~uo sin IJna relerencia a las experiencias de '/ida y de lectura que en mient¡y,; írerllr:: al conocimiento de un ~náli5is que habia di;\gno~tlcado la existencia
I

! esos libros se inserta1. Desde e Punlo devista de Edll.. o n , de Gracielol y dIO Giulllil, de un amenazante tumor. l.as le:turas acllvBíon un proceso semejar te al que se
reoaliza en algunas prédicas de meditación: lB vl~ualización de si miSlllCl ilclUdllUO,
,
"
la lectura de Ccelho !!s. il.lltes eue liada, el disjrIJte de la narrativa, Jera. además,
Y en 'nrm~ inmcdist", une e~¡J~rilOrlcia de constituir y resolver formas eSJeciticils le identlfLcaci6n de \a5 Te-pP',iriofle<;, (os \licios, los puntos ciegos de ese accionar,
1 de aflicción. Veremos de Qué manera se desarrolla cadi'! Ula. y la forma en que en hac'lendo una especie ce aulomollltoreo que permite la reflexión crítica y la Vlvenc ,a,
::ada una ce ellas la HeratJra y la religión resultan comprometidas. as! como la acep,ación de l:ls propios Ifmites. GIdl;ilOla leyó a Coelho como uno de
\0<> al llores w;-as obras formaban parte de ese camino de lecturas reparadOI<lS, que
,1 1. Graciela nació en la Argenlina en una Pequeña ciudad vinculada al (Jesélrrello a su \/ez se habían origlnaro en un recorrido de dive'sillcación y ennqueC\miento
I de la pilrnJ.ld húrreda. Los habitartes de la ciudad han podido ascender: la generación esDiriluaL Coelho ~e Im;dliZiI en un punto de cruce de las ca:egorias pn Qlie-. Graciela

l'

¡I 120 PABLO SEMÁN


BAJO CONTiNUO 121
clasika sus lecturas: pOr un lado, pertenece a la categoría de filosofía ya rnenclonadd y exponerse a los riesgos dE' un mercado de trabaja que desde aquella época en
y. por otro, a la de narrativa. como lo muestra una comparación critica en la que adelante no ha dejado de empeorar.
afirma que lo que le disgusta de Coelho es que no declare, como sí lo habría hecho La decisión de Edllson integró, entre otros componentes, una lectura de Paulo
Borges, las fuentes de Jas ~listorias de las que es, a peSar de la enmienda, un gl,lll Coelho que le permití.a compatibilizar dos veclores relativamente contradic\orios de
1
recrea dar. Con la condición de que se entienda qL'e éstas son sus coordenadas, e;, su universO de creencias. De una parte, él se identifica con un sueño de progreso
posible abordar el hecho de que Graciela lea a otros autores del género que solemos personal que se encarnaba en la idea de "no ser favelado", de trascender no sólo la
I
llamar de autoayuda, y efectúe conlrastes criticas que revelan los criterios de Sil pobreza, sino lo que a veces le parecía su causa, es decir, las actitudes de espera
preferencia: el camino de Santiago le resulta mejor descrito por el ,libro de Shlrl8Y pasiva por las soluciones. Por otra parte, Edllson participa de ~Jna concepción es­
;,
" ,
1
McLaine que por el Diario de un mago, y encuentra que Trigueirinho habla con más pecífica de lo religioso aue resulta anterior a la adhesión a cualquier denom'lnac'lón
I, autoridad e~periencial que Coelho, quien, a su juicio, "e~agera, [el inventa". Pero religiosa (y él mismo junto a su familia Cultivaba creencias espiritislas, afrobrasileñas
si lodo esto relativiza o deprime el valor que adquiere Coelho en relación con otros y católicas)' en vez de suponer una cisura enlre lo sagrado y lo profano, entre el
i autores, Graciela subraya el hecho de que la lectura del Manual para el guerrero ,7(' aquí y ahor.a y el más allá, y como muchos de los sujetos que perlenecen al mundo
la luz le resul ta erlrlq uecedora para elaborar sus sentimientos; es "como una brlljula" popular, postula la inmanencia de lo sagrado, su característica de dimensión mayor
1 11I
que le perrlilte esclarecer su animo, aceptar su voluntad y confiar en la verSión de la y constitutiva de la totalidad en la que vive de manera tal que los hechos siempre,
1 providencia que constituye el lenguaJe de las señales del mundo que Paulo Coelho en algún grado, están delerminados por lo sagrado. 9
, le ha hecho descubrir y descifrar. Su lectura de El alquilnista, influyenle en la elaboraCión de sus deCisiones, daba
, 1
Mas que desaparecer, la religiosidad de Graciela se ha modificado. SiguE' afir­ cuenta de los dos vectores mencionados. Para él, como para muchos lectore~, una
1, mando su inscripción denominacional, su pertenencia al catoliCismo y su afln'ldad única frase lien" tantas potencias como el libro entero; un trecho que, de alguna
con prácticas y figuras de oración católica aprendidas a lo largo de su Vida. Pero su forma, remite a su situación y, al mismo tiempo, la modifica, porque permite esta­
JII
definición de lo sagrado se ha recompuesto JUr1to a la orientación de las prácticas. blecerla y fiJarta coma una posibilidad entre el caos de represenlaciones y emocio­
De un lado, ias preguntas acerca de las criSIS vitales (la interrogación de io íntimo nes. Un pasaje de El alquimista cumple ese rol: su protagonista se conformó con la
y lo personal) la han llevado a desarrollar una espiritualidad que, apoyada en el comodidad de ocupar una pOSición mediocre, luego de haber atravesado inmensas
1I yo, sale en busca de unas regla~ del buen vivir que constituyen !Jna "filosofía". La dificultades en busca de sueños que volvían a reclamarlo. ¿pájaro en mano o cien
,1
experiencl.a de lo sagrado es el resultado de una flexión que produce otra concien­ VOlando? Edilson encontraba en este dilema una fami,'iaridad con su dilema personal.
,I
cia y no de un contacto con un plano trascendental y preconstltuido. De ahí surge Pero mientras el protagonista del libro se deba/ia entre la mediocridad y el riesgo,
I
una fe que Imbuida de estas nuevas e~pectativas y patrones podrra decirse se Ila Edilson sabia que su retiro voluntario era forzado, porque no sería raro que la em­
I1 "bibliotequizado": el repliegue casi forzado a la intimidad se ha resuelto en una presa lo echase poco tiempo después, o que el régimen laboral fuera modificado de
1 ,

inmerSión en los libros, en la subsigUiente reconstrucción de las categorias espiri. forma altamente inconvenlenle para él. No se trala de una slmp!e "'ldent'lflcación"
I tuales y en la posterior sustitución de la comunión por el viaje a los más diversos (en sentido psicoanalítico), Sino de un proceso de simbolizaCión más abarcador que
, lugilres sagrados y la introspecciórJ, para luego prOdigarse en una intens.a actividad viabiliza aquello que descnbe Petit: "El texto viene a liberar algo que el lector llevaba
1
de consejo espiritual que la ubica en el centro de una red de amistades en las qUE'
1II hace circular, pedagógicamente, los resultados de su propia búsqueda o los mate­
riales que le han permitido realizarla,

,,
,
I 2. Edilson habita la favela Rocinha en Ríode Janeiro, y durante los años 1990
ha vivido una situaCión prototrpica: la empresa de servicios públicos en la que
trabajaba, que había sido privatizada, .Ie ofrecía la opción del retiro voiuntario y él
T
., Véase, en "Cosmológica, hollél" '1 rdaC1Qn~l: una corflenle d~ la 1~I'i:los'da<j popular conlemporar,ea"'
deb.ia elegir, entonces, entre la muy relativa seguridad de mantenerse en su puesto en este nllSm'J "Dlumen, el ~rt'urlltma L¡ue desarrollarnG5 en relJ( ,¡Jr, tOo el ~~r¡jcler COómol¡Jgico dEo I~

I! religiosidad popul",

122 PABLO 3EMAN BAJD CDtJ'iiNUO 123


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11 111. Mediación religiosa y social en Paulo Coelho escritor, y al contrastarlos con informaciones provenientes de nuestro trabajo de
investigación en archivo y di: la propia obra de Paulo Coelho. l'
I¡' 1 Pero si Paulo Coelho es tan <'xitoso. lo es también porque su figura slgnifH
para sus lectores un plano de srntesls de elementos de sus propias 1rayectLlfl.i'.
1
personales. La recepción de sus libros le atribuye al autor un particular poder di Paulo Coelho, el catolicismo y la "nueva era"14
, transmisión de emociones y de mensajes morales: sus libros son testimonios r]<'
1, experiencias personales y reales (sea esa realidad simple transcripción de "hechos", Paulo CoelhO suele afirmar que sus raíces católicas (nació en un hogar católico
literalización, alegoría o, aun, acto imaginativo cuya realidad es el mismo ael,' y se educó en un colegiO jesuiti3) fundan su actual opción religiosa: una pertenencia
,,' I
que vale por su carácter origir¡al y desafiante). Unidad de la obra y el autor qUI' militante al calolicismo que no deja de ser problemátici3, puesto que sus planteas
" 11'
11. I ' remite a la eficacia de todo aquello que conforma la mediación editorial (no sól" reli€iosos y morales, expuestos en libros y performances en Que se constituye su
los esfuerzos con cientes y sislemáticos de sus actuales editores, o de ao uellos q LI,' públiCO, poseen una serie de manlji,estas divergencii3s con las formas actuales del
JI 1
administraron su obra con posterioridad a la consagración en términos de venLJ, dogma, respecto de las cuales Coelho explicita una reserva y la intención de una
'.. 11,, sino, también, a todos los elementos que se pusieron en juego en la presentación militancia transformadora .
de Paulo Coelho ante su público desde el inicio de la difusión de su obra). Url<..J El relato retrospectivo de su conversión revela, si no helerodoxia, una forma muy
1 conclusión del esludlo de la difusión inicial de Coelho en la Argentina (muy posterior particular de reaproximarse i31 catolicismo de origen, yi3 que con ella, y junto a la
I1111
I ) I a la brasileña) permite sugem una hipótesis que, convenientemente dialectizada.
i ,
1
puede encuadrar un aspecto del funcionamiento de la mediación editorial en el caso
de este autor, ésta ratifica las tendencias de la vanguardia dE' la recepción al dar
exposición de una forma dramática de compasión y arrepentimiento, viene una lógica
de señales que hacen de la magia, en un sentido especial y restricto, el pavimento
"1 ,1 1\1 de acceso y constitución de la le readquirida luego de 1i3 frustración con el modo
visibilidad a las performances personales del autor (que torna evidentes los rasgo:, frío y distante del catolicismo vivido en la infancia y de uni3 JuventL.!d en que esa
• 1 "'1
il'1 ,il , que orientan la predileCCión, por simple despliegue de sus h~bitos), y , exhibiendo­ frustración se habría transformado en una rebeldía casi apostátici3. En 1979, luego
construyendo un perfil que espeja selectivamente las tendencias de la recepciólI,
,1
'\1I del período signado por experiencias de magia negra y comprom iso conlri3cultural, Y
,"
" ayuda a difundirlo m¿s f<lcilmente y le da condición estructurada yestructurante de las experiencias que determinaron el fin de esos emprendimientos -un opnmente
, 1
1 a operaciones de la recepción que subyacen i31 perfil mítico de Coelho. Para "encuentro con el mal'" en un depi3rlamenlo en Copacabana que parecla vengar el
'111,
decirlo en pocas palabras, en varios casos nacionales, pude comprobar que la compromiso religioso "incorrecto", y el secuestro y torturas que padece en 1974,
1
1""1 presentación de Coelho precede al lanzamiento de sus libros Siguiendo un patrón que desradicalizará sus expectativi3s políticas-, lIegi3rá la experiencia que el propio
,"'1 "
que aS€gura un tipo específiCO de reconocimiento de su figura. L.o que sabemos
1 Coelho llama de "conversión". En un viaje por Europa, visita un campo de concen~
" i
. ,
'\ de la historia personal del escritor y lo Que conocemos acerca de la construcción Iración en Alemania y revive imaginariamente el dolor que es capaz de producir el
' , ",1 de su perfil millco deja ver que tanto el auler real como la figura mítica (¡'ele hombre i3 lo largo de la historia, siente que "debe hi3cer i3lgo en ta vida para detener
,

1, ,1
., 1,1' orienta a los leclores surgen componiendo tensiones que. en un nivel, reenvían a
las relaciones entre el catolicismo y la "nueva era" y, en un segundo nivel, a la:'.
; ,1 '1' tensiones propias de la evolución histónca de las clases medIas. Esa composición
,
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,,
"\'
1
dispone, en el plano en que se inscriben los efectos de funcionamiento del circuito
que liga autores y lectores (y todas sus mediaciones), un produclo irreductible a
sus antecedentes. una transformación en el interior de los dos niveles sefialados,
.
11, El libro de Juan Anas, CI)flf¡'.i'.ioes de um peregrrno lObleliva, Rlo de Janelro, 19991 ~r"pljJ y delalla un

palr6n de presenlacion de Coelho que, por me<Jlo de rerOrlJJes, reseñas y comenl~rIO~. ~s r~~I'I~do en los
',' 1
Podemos dar buenas indicaciones del senlido y la consistencia de esta alirmación principales dlar;o~ de los paises dDnde la obra del aulor es InllClducida, o un nueVD vDlumen es I~mado
1<, Aunqu~ e.\p. Jrgumenlo llene matices diferen,I~I~s Eope<:llicos, es l1p.cesario decir qUE, AnlhD~y D'Arldre~,
al analizar la enlrevista biográfica realiZi3da por Juan Arias en el contexto de una
en "CrlsliailisnlD N~w Age, Ocaso de Paulo CoelhD" (I¡¡,t>a¡o preselllada en el CenllD Loyola de Fe y Cult"r~,
"\1 tentativa de sistematizar y pasar en limpio los múltiples aspectos de la vida del el 19 de nlaYOl d~ 1997], elec(úa un primer e~lu~r¿o de análl.sis sobre la~ "ue~liones de la proximidad y
1 \'1
slnlesls enrre el c¡,tQliel~mo y I~ "nueva era", ejemplificada por P¡"ulo CrJ€I~o
11

1 \1
\1
I 128 PABLO SEMÁN
BAJO CONTINUO 129
1
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11

1I a~uel herrar de una hucllaniuad qUe no corrige sus bcuras", oye Ula voz y ve:, "" no se reducE' a la d8finlCIÓl de la jll/lnldad E'1l TérminOS de ene¡gia Impersollal como
1 '11
1 persona que desaparece pero ",alveria a encontrar y abordar dos mese, de:'I" , " tlpico ell los newagers: en el centro de io sagrado. impera Un DIOS al que. en
\ l' el un ber. ESil pPrson2 le ofrece apo'ro e5pJritudl pald lo que interpreta come)"" una concesión al espín tu ecumérolco de a "nueva era", se llega 01 través de las más

"
necesidad de re,olver algunos probleMas pendientes, introduciéndolo en unéi (JI: ¡, diversas experienclas. l "
1
\1 católica je anligu3 dala a \01 que aC'\I(llmpn\e sigue pertcneclcnjo lRA\-j; r"I,­ La tentatil/a dE definir la posición denomin3r.ional o confesional de Coelho no
,'~ A'nor, Misericordia) y en la qL.e aprende "el lenguaje simbóliCo" del cnstlarll'.I, puede conceder ni a la autodeflniclón de catolicismo del autor ni al análisis de
II~
1
Asr, Paulo Coelho retornaba al ~atoIICI~mo po: la via de una orden qllf' practlcl di" los contenidos de su doctrina, oue pOCTIa e'lldenclar IJlla dlstarlcla Que no debe
,1 Que en Ul sentido espec({ico, l para "-1 mismo Coelho, es magia,)a Que cono,ld,' ler nterpretada como ruptura sino como efecto de una s[nle5Is. Esta tentativa de
I que ésta es el poder de reCOnocer un lengLaje anterior al propic catoliclsm", Interpretación debe asum r el dato que supone~ la heterogeneidad de los formatos
le~guilJ~::J~ l<:1s ~eñales' Institucionales del catolicismo y 13 "l'1ue~a era": ésta in,tituye ~reencias y pr¿dlcas
'1
Ser rTago si¡¡nifica desarrollar un Joder cognitivD Que flQ siempre es aC€pl" Que abarcan (y exceden) el campo religioso, a partir de dinámicas y agertes diferentes
J, , ,:1 [lcr el <;Abel orical, Un m¡¡go es una plOf50rl<:1 comun, pero que tiene la cenClell' 1.1 de las Igle~ d~, Auermb, erl ~u ¡;arácllOr de L:ullurd rJiferellL:icllJ" rJel¡;d~ollL:l~rrlJ y de
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de que, rpucho lTás allá de la superficie de las cosas, existen otras realidades, plr,
movimientos, otras corrientes.l'
De esta manera, au, cuando la orden sea recorocida par la Iglesia, 8S OI1VI'
la cultura cue éste produ,o, penetra el ámbito católico constituyendo la oportuni­
dad para la articulacrón da nuevas catollcldades. Paulo Coelho es, jUstamerte, un
operador y Jn resultado d2 ese encuentro,
I"I~ que ('sta opción, al perllitirle contener selectivamente los criterios mág co~, 1"

1,11'1 erige como uno de los pilares eue estructuran la apropiació1 y cor.stitución dr ',1'
",1 catolicismo. las clases medias y sus síntesis socio-espirituales: de Chico
A Si la p,ivindicac\on y resignificación de VIEjaS tradiciones católicas (de la r,,1"11 Xavier a Paulo Coelho
':I~I peración de la experiencia del camino de Sar.tiago a la revalorización de la orer"I'
rle los templario~) participan de Ids arcanofillas tlpica5 de la espiritualidad rew A/.'<' La tenSión que se localiza en el plan:> de las id€olo~las rel.giosas armoniza COIl
,\,
'11 1 debe decl'se que Pau[o Coelho efectú", mOIJ(mi,,-fltos QlJe, 121'1 Ufl s:entido illl/eh\' la vibración de otra cuerda: aquella en cue se t'enz:an las tensiones de la biografía
I di cablicizan los corceptosde la cl.ltura de la "nUCI/J crD". La mayor ¡Jdrte de sus Ilbrl' de Coelho y su moldo, la crispada evolución de las clases med,;).s a partir de los años
,1 invocan en epigrafes textes bíbliCJs que sirven c~mo clave de lEctura y de narraciom" 1960. t: 11 12 Diog¡a~ía de CoelhO, más all¿ de las idealizaciones retrosP2clil/as están

I
que, por otra parle, incrustan con relie"e preferellcial a la<; figuras ;atólicJs C(I d presentes los elerrentos oue caracterizan una conflue~cia que hizo de los jÓl/enes

'~

,1')
cor.texlo de un pensamiento prcpio de la "nueva era". Sí su idea de que "todo (",
sag'ado" insiste e, un tema Cl.3SICO de Esta corriente, debe computarse como part"
el vector del desarrollo de una nueva plataforma cultu'al elaborada en el ccnlex\o
del conf!ictJ que Enfrentó a la generaciól'1, o a parte de ella, con las precedentes.

,1, II,~
~ de su ¡.iro-catolicidad la centralicad de pasajes, personales y :omelllarios bíblico'"
y en espec al los reotestament<lríos, así como a presencia de la vocación marland
El espiritu de cuestlonamlento actll/o de los mcdelos culturales que comenzaron a
considerarse perirridos, Que se organ'lzó como reclamo por la autonomía ind'vldui31
el'1 el clJltivo 'f lil Mlic\Jl~u6Tl UI;; sU propuesta de cultivar el lado femeninD de 1.1 en las dimensiones del vínculo familiar, el seXO y la or entaclón religiosa, y que se
divinrdad. Y, Sobre todo, es necesarIO reparar en la sob'eimpreslón del moncte¡"smfl
,,:1\"'1' al cJntexto de 101 "nueva era", que está menos preüCU¡.iaud por esa cuestión y e:,
una cultura religiosa qlJe acepta lodo tip:> de di~illidades. UIl deísmo que, además,
'1

"
lO. El DiariQ de u,7 mag~ orrp.ce Lila modiJ"""o~ nllJy cl~r~ ce esle mJlll, El rLego que 01 guí~ en5eña al

., pfOlagnisl~ 1.01 ~I úpio C0e111O) dice' '"len piedad ¡k 1)<; qu~ reducen el Cosmo;; a un~ ~~pll:a~lon. ooer" len
piedad de los autO pos~en la fe cie~a 'f en los l~b()f3tan~, tromlorrrlan mereUrI) en oro. f e~l~n 'Ddeac1o~
de lill'os 5üb¡e IDS secrHos d~1 Taol y el P?der de I;;S p"~n,,c~> Pürqu8 ell()~ no CQrll,Cen 'Iu lef G\,lg (\;c~
;1
"'AnJ3.Ju~ll,OP ~I!., ¡; 115 es de 105 nlli05 el Re,nQ Je los Cielos"

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1

130 PABLO SEMÁN


BA.:O CONTINUO 131
plasmó en experiencias en las que se apeló a sustarlcias "para alterar la conClenCI.1 a tener un reconocimiento social exterior a su propia religión- fue popular gracias
'r1ormal''', en apuestas colectivas de cambio del orden sociopolitico, en la re;,vlndl a su capacidad de mediar y componer dos papeles clave en su época: el papel de
caclón de las sexualidades reprimidas, poseyó a Coelho como a tantos otros, Coelh\l silnto y el de "Caxias" (el cumplidor, el observador de las obligaciones) que tanto
usó drogas, le dio letras a movimientos de renovación musicai, lino momentos ri,' atraían e influían en las ciases medias en formación. 19 De acuerdo con la lógica de
duda sobre su orientación sexual, se comprometió con religiosidades aiternatlvas y esa hipótesis. Paulo Coelho puede ser concebido como el intento de componer una
flirteó con politicidades revolucionarlas. Y éstas, a partir de experiencias posteriorr.s, tenSión entre dos polos que corresponden a una nueva plataforma del desarrollo
fL.leron simbolizadas como límite, exceso, equivoco o padecimiento, en una espeCI,' de esas mismas clases medias. En uno cie esos polos. ya no I',ay "Ca xi as", sino una
de GrIsis de madurez que se resolvió con la recomposición del proyecto de vida.'7 A profunda diVisión entre "locos" y "caretas" en la que los primeros, aunque qUlzas
partir de ahí dio continuidad a \a pasión estética, reemplazó el afárl de revoluciórl nunca hayan Sido mayoria, tuvieron la iniciativa eslratégica y la capac',dad de dis­
social por el del cambio a partir de cada uno, reelaboró y profurldizó la dimenSli¡rl tribuir íos nombres; gozaron, en definitiva, de una especie de hegemonia. En el
rel':giosa carlcelando e', aspecto negro de la magia (el que se proponía Interferu en otro polo -el del Santo-, lo que tenemos es una conciencia que registra los efectos
la vida de los otros sin anuencia), con la conversión al catolicismo y con el desa­ de la pluralización del campo religioso y, sobre todo, una situación específica: la
rrollo de una cOrlcepción que postula la consistenCia sagrada de lo reaL Cada unü transformación "muda" del catolicismo, que ejerce una función rectora en ese campo

l' de estos pasos compone un conjunto de mOVimientos a traves de los cuales Coelho pero se ensancha y se agrieta con la incorporación subordinada de otras espiritua­

I hiZO su propia versión de la continuidad reelaborada del proyecto de la autonomi~


que tuviera expresiones po'liticas en los años 1960 y 1910. 18
'Iidades o en el diálogo tenso con los efectos del desarrollo del espiritismo y de loS
subjetivismos religiosos amparados por diversas psicologías. Estas diversas mani­
A partir de esta evolución, es plausible colegir que, en el caso de Coelho, 1" festaCiones religiosas también han producido efectos en el polo en que se enfrentan
tensión new age- catolicismo que relevamos en primera Instancia tiene una premisa locos y caretas: trazan en el campo religioso, junto a esoterismos y orientalislTlos,
motora en la dinámica y en la tensión entre dos polos: por un lado, la rebeliór, cul­ los antecedentes culturales de lo que podra constituirse, luego. como "nueva era".
1"
tural de los jóvenes de las clases medias en la década de 1960 y su recuperación Si esto es así. puede decirse que Coelho media entre una nueva fase histórica de las
critica en los años 1980; por aIro, un catoliCismo que fue tomado comO expresiór¡ clases med',as y los efeclos de 'la tramitación de esa fase en el campo religioso: ha
dominante de la "tradlción" que los jóvenes de las clases medias habian transfor­ mediado entre el rebelde y la religión que ya está sacudida por la rebeldia. En esa
mado en blanco de sus alaques. tensión no se limita a componer y sintetizar corrientes preexjstentes: por la época
Uno de los más rigurosos estudios que se hayan produci do sobre el desarrollo del en que le ha tocado actuar, por el papel que desempeñó efectivamente en ella,
espiritismo en Brasil demuestra que su más valorado lider -Chico Xavier, oue llegó tiende también a constituir esos momentos que, de forma transitoria e incompleta,
son antitéticos: Coelho, como militante religiOSO allernali,vo, es el rebelde pre..io a
la conciliación, Pero también es el que, como literato, ha conectado los presupues­
tos alternativos con el catolicismo. Y al acerC(lfnOS a los momentos actuales de la

I
l'
"
vida de Coelho, que son los de su desarrollo como Hterato y los de la resolución de
una trayectoria previa, nos encontramos con un ejercicio que, en otra situac;,ón, es
'1' análogo al de Chico Xavier: allí donde éste componía al santo y al "Caxias", Coetl',o
[\ "" Es lodo un simbolo de e~tB periplo I€ qU€ "aulo Coelho h3g~ Cue~tlón de aUJrar que f'etru5, 5U guia en
el camino de %i1liagü. sea religioso, !leo y militante del millco ParllClQ CQmUOIsta Ital,an(l. D'Jdo qU€ s€ le
Pi'Sal€ haya srdo uno de las mas Impar lanle,; para su~ leclor€s y Que wa ~ste paragrafo ~I que IO~¡e trdn',­
""ti' "na vocación de L:M·,;rllaCIÓn enlre ideales Ju.-e~II~S yrealidades madur~s. Pero no m~ p~r€ce qu~ ',.,_1
,1 de$LJmlnado pensar que eso dlc~ mucho de I~ lorma en que Inscrlb,ó sus reo"e~t~cl"nes vltale~, QlW é~
,,1 lo que Importa en este puniD
lO. Esta lesl~ e$ {ormul~da por MaflaJui',a Caroni en "Nova Eré! AalJ(Onomla como relig¡~o" en Can:Jw, M
'1'
1
J (arg.). A Nova Era no Mercosul, Voze~, Pelrópul's. 1999, a propó~ITl1 del complejo ds temas ~ acllvldades 10. Véase Le",gay. Bernardo, Os ~spl/da~ e as letras, um eslu¡}o antropológiCO sobrfe a ,';!tura escrita e
Impl'cadost:nla '"nuel'" ~f~' oralidade no e~piri¡¡~mo kardeCl$/3, tesis de jo<::t(lr~do, Unlversld~d d¿ San Pablo, ZÚOO

132 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 133


concilia la rebeldía y una conciencia re"lgiosJ heterogeneizada pero todavía reerol,
de Paulo Coelho a esta academia es un momento de legitimación de un literato.
por el catolicismo,
'( como lal, tiene la especificidad de ser punto de encuentro entre las estrategias
El hecho de que en mucho5. de los paí5.es en los que Paulo Coelho es tan vendlll"
(concientes o inconcientes) de Coelho y la51endencias históricas de la institución,
y leido como en Brasil no haya existido un ChicoXavler no implica la imposibillUoIiI
una mue5tra cabal del hecho de que trayectorias y perfile5. d,;(erl"ntes a los tradi­
de trasponer la analogía, En primer lugar, porque la bifurcación tensional de 1;,',
cionalmenle admitidos comienzan a ser parte de los círculos de legitimaCión de las
clases medias, el surgimiento de supuestos culturales que se expresaron en la 1('
61ites de las tetras, El contraste entre Paulo Coelho y los perfiles tradiciona.lmente
consti!ución del campo religioso y el' la re lectura del catolicismo no son fenómen;
dominantes en la ABL no podría ser mas ilustralivo'Q: Paulo Coelho prO\liene de la
exclusivamente brasileños. En segundo lugar, y esto es más importante aún, porqlr.'
cultura pop bajo su forma de prensJ alternatiya o de industria discográfica, es decir,
esos impulsos culturales de l<ls clases medias han sido parte de lJn movimienll:
de ramas jó"ene5. y exitosas de la penultima camada de la modernidad brasileña,
de fusión de horizontes y perspecti"as transnacionales del que Coe,lho no es s61"
mientras sus colegas h<ln hl"cho fortuna, en la mayoría de los casos, en la5. profe·
un articulador sino. también, un resultado, Y como ese movimiento obra más all.,
siones liberales tradicionales, 1"11 el periodismo, en la cátedra universitaria (muchas
de Brasil, un resultado como Coelho es posible mas allá de su patria. De hecll<'
veces combinando estas actividades en grados "ariables). En el interior de este
Paulo Coelho es impensable sin las "ras y los horizonte5. simbólicos transnacionak'
desdoblamiento, aparece un "ector que agudiza más aún el contraste: Coelho ha
generados a partir del rock, de la cultura pop, de la maSificación de la psicologi'l,
Sido casi Siempre un hombre inserto en el' mundo pri"ado-alternati"o o mercantil,
del cambio de pautas de relación entre géneros, de las etapas iniciales de la "nue",'
mientras la mayor parte de los miembros de la ABL ha desempenado cargos públi·
era", El hecho de que en el caso brasileno haya habido entre las c.lases medias un"
C05., ejercido la diplomacia, batallado politicamentl" por ta conducción de algun n¡"el
religiosidad "extra" y "poscatólica", densa e instauradora de una diferencia "fuerte"
estatal y, en muchos casos, logrado accedl"r a importantes posiciones leg,;stativas,
en el campo religiosO, no debe OScurecer que en el caso argentino, por ejemp,'o,
ejecuti"<1s y judiciales.
exislleron expresiones de diferenciación como el propio espiritismo, la profUSión d('
Sólo tres de los miembros de la Academia de Letras fueron religiosos, es deCir,
la literatura esotérica Que había creado su propio y enorme campo dI" lectores, y
sacerdotes cató,licos. Últimamente, Palito Coelho hesita I"n definirse como mago,
una amplia y variada 5.1"(11" de cultos en 105. que se santificaron perfiles, prácticas y
dando la impreSión de que para ganar el reconocimiento del mérito literario por sus
valores de la clases medias bajas. Este conlunto, por menor que haya sido, tamblfl'
pares estaba dispuesto a relegar un aspecto que generaba los más importantes
carcomid la hegemonía católica, 'les pOsible afirmar entonces que IJ diferenCia brJ
CUl"stionamientos de una parte de sus colegas. Sin embargo, si se atiende a sus
silena es .Dor ende de grado, y que la tensldn y la posibilidad dI" una sin tesis corrll!
presentaciones internacionales, o a su PIDPIQ discurso de asunción en la ABL -en
la que opera Coelho lambiér. estaba dada en el caso argentino.
el que la profusión de citas literarias de los c!;!¡SICOS y de sus predecesores en el
puesto fuI" acompañada por las del Tao Te King, San Pablo y Martin Luther King, es
decir, dI" ia reiVindicación de las figuras ético-religiosas que, la literatura de Coelho
Paulo Coelho: literato y sacerdote su; generis
cultiva en forma permanente-, se verá que, aunque no lo reconozca p.lenamente,
Paulo Coelho podria inaugurar en la academia el linaJe dI" los líderes religiosos alter­
Como consecuencia de las mediaciones que ha concrl"tado en la realidad y en
nati"os implicado en su carácter de mago y su síntesis no"edosa de las experienCias
su propio perfil mítico, Paulo Coelho también I"S protagonista y re5.ultado de una
literarias y religiosas.
operación qul" redefine, polémica mente, los atributos del hombre de letras consa
grado y, en 1"1 mismo mo"imiento, las carJcterlsticas del líder religioso y moral y la'­
relaciones entre ambas figuras.
Por mas discutida que pueda ser la Academia 8ras.ir'l"lra de Letras (ABl) para lo', T
críticos "anguardistas, y pese a todo lo que sea posible argüir con razón acerca d(' 10. la elaboraCión del cnnln,[e en[re I'aula Coelh0 l' el per[il h,stonco med.o de [0$ 'lh~mbra5 de la Academia
Brasile¡ra de L,~\'as 11~"d tn ~or15ldHación d¡,[o~ "'~I'd'J' hasta 1999, '~~(Jn I~ ~Iaboraclón Q"l!,r;al de Cosla
la pluralización de las instancias de consagración literaria, la incorporación recientr' e Silva. Valeria. Os seg",do~ da irrmorialldade "m~ elnDgrafla da Academia 8rasilElra de Lelr~", t~5,n~ de
mae~\rí~, L',pJiMu5e1J NaC'OMIIPrGA" 1996

134 PABlQ 5EMÁN


BAJO CONTINUO 135
Ahora bien, es preciso considerar el reverso de esta situación. En el plano 1'1, liberación por vla de los libros, tiende a excluir la "esclavllante" literatura religlose
gioso también tenemos efectos que deben computarse. Paulo Coelho no ha Ir,I, de 5U campo de objetos. De la otra, unas ciencias sociales de la religión que cuando
tUlCO una iglesia, un culto o una secta, y se autoconcibe y proclama corro caloll'" .dO;:Jlan un nEcesario giro antropológico relativizan el valor d~ los libros rel giosos pOI
No obstante, es posible hallar entre sus lectores aquellos que, de acuerdo COIII, .er simples expresiones del dogma que lada religión realmentE existente reelabora
lectura, aconsejan, promueven actitudes, aSOCian, y, por otra parle, aquello.:. '1"'­ In usos históricos (que son los que deben Inleres<3r ~1 Investigador). Sin embargo,
, pese a que ei autor no lo ha sancionado, han encon:rado en su obra un corpu'. ,¡,_ 111 separación entre estJdlos Ilter<3rlos "llumlnocénlricos" y estudiOS religiosos que
, procuran su verdad en rituales y vlvenc'las, lejos del catecismo olicia\ escrilo, Sé
creencias o p ezas de uno que componen con otros I bros, textJs y frases, luer,<' ,j._

haber fracasajo. por las más diversas raZOnes. en instituciones religiosas ce form, 11,,' revela estéril cuando públicos amplísimos han privilegiado la literatura religiosa y
1
,,1 cual'ldo las rEligiones realmel'lte eXistentes comlenzan a hacerse con hbros y er
, más clásicos, con sacerdote, ritual y ofrenda.
Perm[tasenos inscr,bir lo que ellos nos dejan conclUir: Paulo Coelho y 011'" forma autónoma.
casos similares constituyen, en el campo religioso, mediaciones de nuevo tipu 1.11 Dieno esto, se comprueba que llay algo más impertante: SI la diSOCIación de las
inu~itada~ como <;:1 hecho de que, en la Academia Brasilera de Letras, es, tambll'r" disciplinas se ITIUestld problerllátlca es debuo a qUlOas prácticó1s no s¡o n,gul<Jn por
un autor de nuevo tipo. Isa separacll<m. N\Je~\¡u5 casos, al exponer \.lna seri:o de articulaciOlles slf1gulares
1,
y contingentes entre régimen de creenCias, fOrmas je relació:i con la literatura y
'I!lpresentacione~ de la per~Orla y ~l.lfr¡mier.to subyacellte~, p~rm'ten aCirmar una
I¡' conclusión: es imposible retornar al tiempo mítico en eue las prácticas parecían parte
de Ln contim.um, mas es igualmente impOSible el rég1rnen de se.;[mentaCIÓn perfecta
,1\ IV. Conclusión
que presuponen las miradas discipl inares. La realidad que las discipl inas desconocen
te localiza en el juego en que lo qLe nunca termina de definirse como exclLsivamente
1\ Un texto raro de Bourdieu define con claridad las propiedades de la coyuIl1111"
,,1, literario y lo que nunca term ina de definirse exclusivallente cono religioso dialogan
histórica en que produce sus efectos la dialéctica que liga sociedad, autor y lectorl",

:~,

y se modifical recÍprocamente. De ahi surge una forlla de 5alvación que está más
en el C<l~lJ de Paulü Coelno. En él afirma: "el desmoronamiento de la lrontera ,JI'I
IIcá en vez de más allá, una oración que se hllce sin saberse tal (Como lectura,
campo religioso" se une con "una redefinición de la división del alma y e cuerro y
como distanCiamiento de sí mismo y como retorno crítico sobre sí) De ahí surgen
de la división correlativa del lrabajo de Curil de almas"!1
escritores qu~ moralizan, al apelar a los irrperativos d~ una totalidad cosmológicll
En ese conteltto, encontrar!lü::i el flrl del rronopollo del sacerdote, porque lenemO',
que ellos mismos ayudan a reconstruir. De ahí, por último, surgen pOSibilidades d~
1,\ ' el fin de la es'era de I¡¡ religión como campo de los bienes de salvación definido',
construcciones éticas 2 las que el supuesto de la irrelevancia del género les resta
a parlir de la separación alma-mente-cuerpo y porque también está cuestionada 1,1
1\ una importancia histÓrica que, sin embargo, y como 2flrma Giddens, es comparable
r¡:>2 lil de la divi~ión de 135 especialidades y sus inculTlb~rl(;ias. L~ literatura de PaUlo
',1 ala que tuvieron en otras épocas los manuales de conducta medieval uti izados po'
Coelho, de la producción a la recepción, aparece corro la oportunidad para que Id
Noroert Elias. o las obras de etiqueta estudiadas por Erving Goffman."
1,,\, disociación letas-religión sea Cuestionada 'J reelaborada.
En primer lUgar, flMil 1<'1 mirada disciplinar que he consagrsdo dos tradiCI(.Irle',
1\\ epistemológicamente ciegas ante el cruzamiento de los hec has religiosos y 'iterarios
De una parte, una amplia lradición de estud:os sobre recepción que, por esperar Id
'\\
.
.., La Observaco8n es aplicJda por G'cldU" ~ los IILIOS Jc ¿:¡uto~yu,'J V~ase G,dd~ns. AnlhQIly. A trans/DI­

Ir
'r! '"

" ll()u'tJi~\¡. Pi,,¡¡~, "la Oi~(>luciJn cl~ID rell¡;IQsú", En C()5a~ JI¡;/Ias, Gndl<..a, Buenc~ Aires, 1985, p 104,
ma¡:!o d~ ¡otltnl<!adc, 3cxual:d~dc, ~m," e erotismo ,-¡~s socled~d's modernas. U,,,.s', Son r'nblo, [00.;'
pp. ;4-S

136 F'Al]LO SEMÁN BAJO CONTiNUO 137

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desarrolladas Junto a la lectura de Paulo Coe,'no en Buenos Aires yen Río de Janelrr' Si esta demostración resulta satisfactoria podrtl admitirse, corno una de las
Por medio del conjunto de los an;;.lisis queremos demostrar que la expansión eh,I" conclusiOnes de este trabajo, que el conlunto de los ferJómenos aludidos en este
discursos que exaltan y aseguran ,la prosperidad malarial desde el punto de V¡:,I , capítulo conforman algo mtls que una moda pasajera, o el efecto simple y directo de
espiritual o religioso puede explicarse por su capacidad de permitir el ensamhl' una brutai presión mediática Son una articulaciÓn simbólica espedfica que tiene
entre tendencias rndividua1izantes. consumistas y terrenales y una visión del mUflcl" potencial de duración y densidad propias, En este contexto subrayaremos el papel
que describiremos como "cosmológica" (tendencias contradictorias pero compl(o habitualmente despreciado de lo que llamaremoS "concienCia cosmológica" en la
mentarlas de la sensibilidad de los sectores populares de las poblaciones urballd' recepción y semantización latinoamericana ante innovaciones culturales como la
latinoamericanas). teología de la prosperidad o la ¡,'ieratura de autoayuda,
En principio parece no haber ninguna conexión entre los contenidos y, 50b,,· Antes de segu'lr ese plan es necesaria alguna información básica acerca de lo
todo, ,los ámbitos de circulación y recepción de los discursos de la teología de I, Que llamarnos teología de la prosperidad,3 Esta innovación teológica fue desarrollada
prosperidad y la literatura de autoayuda: una parece enraizarse en el mundo pell en centros evangél,;cos del Hemisferio Norte y rtlpidamente asimilada por una parle
, tecostal yen las clases populares; la otra, en un mundo menos confeSlona,1 y mil', de los líderes pentecostales latinoamericanos, y se conVIrtió en uno de los locos
'1'" ligado a la~ clases med'las Pero esta apariencia, resultado de una apro~lmacló" más atractivos para la observaCión del deven'lr y ,las perspectivas culturales de los
parCial y distante, es un obsláculo cuya superación sert! productiva. En este capítlJlr, grupos pentecostales y evangélicos en general.4 Para definir mlJY sintéticamente
demostraremos el isomorfismo de la recepción de ambos discursos, ademt!s de dlIIJ" esta teología digamos que se trata de un conjunto de proposiciones dogmt!licas.
esa imagen de descone~ión, contribuirá a discernir un horizonte de concluSiOrle' rituales y eclesiológicas en las que se afirma una relaCión entre la comuniÓn con
en extenso. En la primera parle mostramos el tipo de slntesis que se ejerce en 1.1 Dios y el bienest<lr material, Junto con la afirmación del carácter económiCO de la
recepción de la teología de la prosperidad, así como también que esle discurso s(" bendición se encuentran las !(Jeas de confesión positiva,5 de liberac ión económ ica~ y
expande mucho más allá de una determinada confesión, En la segunda parte darl:
mos fuerza emprrica a la conexión exislerlle en la recepción popular de diScurso'.
aparentemente heterogéneos (como les de las Iglesias evangélicas y los de clert,1
literatura de masas) desde otro ángulo Haremos ver que la recepción de las pro
puestas de autoayuda Juega con los mismos elementos y las mismas operacion0:, PtOSp~"d~dl. los conl€xlos ~on r"ldli.3nlenle hamogen~o~. No disponemos dé ~spaclo para ef€cluM la
delTl05tra~lón corr€~pOl\d,enl~, pero s€ la SG mlcuenlra d'Spúnl!)le en "Cosm01(;g,c~, ~olISIJ y relJc'ú~al
de síntesis que promueve 1'.1 teología de la prosperidad. Además, al mostrarse qUl' ur.a c()[[iente de la rel'F.,os.'d~d popul~r conlempor~npa", en "ste mismo vol~m~n, "ancle, Iras el am'I.';I~
en (as mismas clases populares en las que crece el pentecostallsmo se lee a PaL'I\j de IlnJ vilsla I,teratula, p,,'p(jn~mos la p05Ibrl'da~ d~ drscemlr IralD~ ~"~Iunes en la lellglüSldad l,{)puIJ'
Coelho -aunque, obviamente, el con/unto de sus lectores exceda esa localización lalinoamerlc"na ronlcmporanea
J. Para una t:.pü5Ic'Ón dp. 135 delc:"n,ni!clones m~5 ganerales de e,le d;5CUl~0 véase André C,lrlen, L€ Pen­
social- quedará claro, junto al isomorfismo de la recepCión, el hecho de que aIJ· tl!co'lsm~;J., Br€~II: Emo/¡ons du pi',""r€ el RGmarlt,~me Theoiogique, Khartala, 1995: R,L.1ruo Mariano,
,
, toayuda y prosperidad tienen espacios sociales [je intersección." /rJeor>enlec,,~IJ/i5mo, os penlero~lals estJo mudando, T~5" da maeslría en SocjQlog'~, Universidad de San
Pllblo, 1995. Y"Os Neopenlp(;~SlalS ea Teologia d~ PrQ,peM"de", Novos E5/lJdos W 44, Sa~ Pablo, 1')96
.Para una x€ poSIClón ,>obre su introducción en la Ar¡;fr>¡ina ,ease Norb~rlo S<Jracco, ·'.'Ir~enline Ps~lec¡,sl"I'~m
I
it'l H;sl.ole and Theolo¡;)''', l€sis de dor.loradO, lInivelslly 01 BlrlTll~l:ham, 1989,
'·Sin d~scuidar las especifiCidades ylasdi'larn;ca, ~8nom,nacio~"le .. c'eemos que en vez de habl.lf de penle­
,
... coslalismo~'slo<J3m~nt~ ~s ntl"eS3nO lertr"~~ J un campo eVangHfo ~rl el que las d,vel5a,> denommaclOnes
negoóarl semPlanzas Yd·,felNICLaó. D€ al" que en esl e I r~t>a¡J , "1 u5J d-o la palabra 'ev~"g~.Iico5' rei lera a
I L P~ulü C(l~,I~O
Var,G~ dp(o~
es uno de lo~ ilulorel mas I€idos en variOS pc,',es elel mundo. Sus n~lr~ClOnes conllu''''I,

lóplcos Que (alacle,iian a I~ 'ellglos,dad de (~ ·Nue'·~ Era" Sobre e~l~ ,'€I~ciCm y sobre lo '1,.,

sujelo~ que ~<ln penlecostale, [,~ ~M~rio WynarClyk y P~PIo Sem<in, "Cam"o fVan¡;eltCO e pefllecoslal15mo
en kl Argenlina", en A. F,ige'¡o (comp.), El penlero'I~"','mo en la Ar¡;€nlma, Cfntro Editof de .'Im~"c~ LJ­
.'1,. enléndCrrlm por ·'Nueva Er,," .€ase en esle lT'iclTlQ '(llumen "Enlr€ P~nlecoslés y BJtJ~1 El caso de P~"-I,,
linao Buenos A"e" J 99,1. henlos dado fuenla (le 1,1, ';iluaciones empirrt,,~ 'lu~ nas pelmlten e,I',' u~"J En
Coel~ü 'j su" l~cIOf€S"
lada C~50 e~le Jrlicu.I", a Ira,és del an~h~" de I~ CirculaCión d€ I~ t~olog,'a de la pro~pe,id~J, eI~r¡' rJlQneS
,. f lay 01 ra ob¡ecil'n qut· puede hacerse al plantt:o d~ ~"le capüulo y quuuroQ~ respo~della, ¿Por que tr<lb"I'"
adl',onale~ para idirnMr esle cnl€rlO
con un caso brosile~o y uno argenl,n~' lL~.; contextos ~on 'gu~les' U lór,~esl~ es que ~ jlrülJO~110 LIr:I
J, En una fornl<llac,ón relallvamenle carKlnlCd lil ,dea de conf~Sl6.'1 pü511"a Implica qUé CDn,'esar eó "af"mar

el~lTIento que e,l~ capitulo prelende suo'a:J~r, de la dmler,,,on dl':lsl,a que est~ M Illego en los do<, CdSo'
lo qu~ el eem'lS, leshilcar (le ,;I~l' que sabemos" y supone: "¡,J ec'nocer lo que dIce la f¿labra de DIOS ra,~
(I~ p,eserlci~ de una conCiencia cDsrrlOló~lca que acoge y defl"~ I€ 5enhdo dé "'~~U'SQS de auloayuQ;' "
mi vid.1, bl Creerlo Inlp"mrn~nle, y el Declarado ~ubllca01€nle".

140 PABLO SEMÁN EJAJO CONTiNUO 141


del carácter sacramental de los diezmos. De una parte se garamiza que la tencill 11I11 y moral al mundo de las estrellas de cine (le valió el título de "paslor de las estrellas
divln~ incluye el ::'Iienestar material además de salvación de'l all1a, salud y SOSI"I'," y los actores"). Sin =mbar€;o, no son estos dos pastores protestantes los [micos ex­
mientras de otra se sostiene que se practica la vida de comunión y acercarnlf'lll: ponellte~ que, en lérmi nos generales, parecen acercarse al tipo neopentecostal,' E.n
a Dios donando y esperandco que lo oblado sea retribuido con creces. Si el [1111111" forma sólo aparentemente paracojlca son pastores pertenecientes a denominaciones
elemento entra en confrontación con las tradiciones que en el cristianismo dirl¡:III" tradicionales (como la Unión de Asambleas de DIOS y Asamb'leas de Dios) los Que
a los más pobres han afirmado el caracter beato de la pobreza. el segundo ha C,ld, I le han convertido en los principales referentes de la prosperidad. Han convertido
objete de crilitas normativas por parte de 10<, más ¡jivi>rsos agente!'> humorista'., ,1" • sus igleSias en tenp\os que, ¿entro del popio urü'Jersa pentecostal y evangél ico,
lelevlSlón, profeSionales de 13 psicologia, la medicina y la sociología han int~nlil,I:, constituyen un lugar de peregrinación específica para las corrientes que fluyen en
ellcolltrar ell esa 'teología la simple y e~cllJ"i'Ja corsun1aciól'l de lm3 es'tafa o \111 \ tU interior; estos pastores son considerados portadores de bendlc. ones específicas,
exaccón impuesta a personils imposibilitadas de defenderse, ':1'1 las conclusioll<" reciben la continua vlsila de predicadores internacionilles de pro5peridad, pr-Jmue­
Elpreciaremos críticamerlte e~l;';5 flosturas. Veremos primero cómo ella se exp:lIlil.' ven Ull estilo de Vida identificado con er alto consumo, al que eS:lman consistente
"
dellsificando y reorganizandc el mUlldo e'Jangélico para luego examinar un caso d,' con sus nOCiones de prosperidad, y opera""1, en función de esas deflniclolles, una
sus apropiaCiones elltre creyentes de un suburbio de SUellos Aires Seguidamenl,' conciente selectividad en Sus políticas de 'eclulamierto y expallsión,
'II Uno de los pastores que más ha ímpuls2do la idea de guerra esplritual Sy qLe más
1 '1 ' compobaremDs qJe es posible eslablecer una forma de producción Simbólica allalol',
en relación COIl la literatura de autoayuda. ha inflUido en procesos de expansióll del pentecostalismo (y de pentecostalizacion
I

de las iglesias evangélicas) es uno de los más tenaces oponente:; a este discurso.
Carlos A~nacondia, evangelista reconocido y unánimente admirado por la mayo' parte
de los Dastore~ rle 1(1 Ar8entill<'l ha 'Sido I In") rle Ifl~ runtfl~ dI" <"poyo más fUertes rle
ledos aquellos Que resistell la penetración del diSCursa de prosperidad."
Desarrollos de la teología de la prosperidad en la
Todo esto que referimos puede dar sustento a una de las afirmaCiones que nos
\,!I¡I Argentina: de rasgo neopentecostal a operador de la
interesa plantear: el desarrollo de la teología de la prcsperidad ya no puede enten~

,,~I

cultura evangélica
derse como directamente dependiente de la expansion neopelltecostal, como efecto

la difusión de la teología de la prosperidad en la Argelllila se 'Inicia con 1"


l!I' prédica del pastor Cabrera de la Iglesia Visión de Fe, que, de alguna forma, Oflelll
...
I~I I
como artífice Intelectual de la misma a partir del flral de los aFios 1970. Su tared
110 se limitó a la plédica silla a la elaboración de las Justificaciones de una rovedilll 1, Son pa,lore ó (lJyas Igl~,I~s se acerc"r r'laS QU~ nlflg,ma oh" de \~ Arg~nl'n", 3la '~()m\)l\\acI6\\ G" ra>I:(\~
que Mafl~nQ< e" "'OS Neope"lecost~i5e a TEOlo~IJ" ',prepOlle par~ Id~ntfficar El tipO neOpente<;Qslal (~dQpcló"
que muchos, ell ese campo, resistran. Su 'Jersión de este diSCurso no diliere ell
'1I demasia de la consagrada por los celltros evangélicos que le dieroll Origen. lln"
de la guerra espiriluar y ce fa 'eolog/J ae la prospend~d, y fle~ibililación de U'>OS y costumbres). [1 hecho
rle QIJe ~e3l11()<; r"as "~<Jre"lecCl~t3l<', de la A,genlma, yQue SÓI() ~~ ~proXlmen relal vam"nle a"So> rEsgos
fip<Jróg'co~. "O h~~e mas ~O~ nloSlr ~r I~, restri( CIO"~, ::¡u~ debe dSUr "r eSil L1~~iltcaClon y la n€r;O:\ld~d de
'Jersión ya argelltilizada de la teología de la prosperidad es la propagada por rl
\1, 1
pensa' lo> renómenos penlecostales en térmlJlos de la dinamica del campo evangéli:o
pastor Glménez, que hizo de este planteo una de las características centr:lles ,Ji' ,. La i¡Jo:¿ de ~ueff¿ espi'llu31 ha pr()l()ngado y ~a~j iden\ilr,ado la nQ(I(n de b~ul',moen el Espíntu Santo (la
e~perl~ncl~ e'l~hca fUJldJrfl~ntal del po:rlsco,l~ll~mü, i'Qu~lI~ en Id q'"", a \'JVi'~ d~ un ¡-'ech~ eX\Tilu'd,,,¡;\\(',
1 su millisterio: Giméllez cultivé, ell nombre de su religión, un estilo partlcularmelll('
el SUlelo se encuentra pu~onalmentJ Gcn la d,vlnidad) cun la ~Xpul~,ón de d~rnonlo; y rilo, exo" ISlICos de
1\'' conflictivo para el mUlldo ()'Jargéllco argentino. prosperi¡J,1l1 er'a I~ cercanra estétlc;1 diverso tipo. D~ allf ss hen derivado lecfllcas de e~aflfellzaclón de masas QU~ Incluyen el reconoc,mlento
~,I I
oe lOS demonio, e~peci¡\,.<}s (\lO \:,¡tda cullu'a ~ (Bda (i\,d;,rl ¡Jara rro"Tlove' p.v~n~ella(ianes ma,i,as m~s
eficaces, Asl l(l~ parlidar (lS de l¡; guerra eSI',,,lual eV~n&elizan cont'a la u,nl,anda en Brasil y ccnlra lo,
"~uallchos' en la Argentloa.
0, No nuS ref~rrnl()s a lo~ ddractGres e~lrae'lafT¡:élicQ~ de esa drJcJrrra NUeslra alen<:,Jn se c~ntra en la,

reacC,unes d~ lid~res que r~pre5enl"n un e~p~clrQ qu, ," desde la, .&le~'a' prolesIM.le, ¡-'¡'Ib"oo' "a;l"
I¡,: 'V'

argunas congregaciones penlecoslales, ~asando por agrupamientos de origen baullsla que resfslen la pres.6n
, b u"~ '~"'1i1 dp ~"orL!lr ~ lo> dcmc,,'% ~ c>pif¡~U: d,' p~br~ta
p<Jr I~ adopc'ón de p.st€ ('Il~"o Q"~ sacude o;us propla~ ,gleslas
1\

1
142 PABLO SEMAN BAJO CONTINUO 143
'1
del crecimiento de una variedad pentec05tat o evangélica, sino como el desptiegll' l!Ivatares de ese proceso en el contexto de la experiencia religiosa de los habitantes
de una formación de sentido que atravie5a el conjunto de las denominacion\" de un barrio del Gran Buenos Aires.
pentecostales, y evangélicas en general. Este despliegue va determinando II
reelaboración de una serie de concepciones que tienen que ver r:nn la vida m,1
terial y su inserción en el sistema de creencias que rige en el campo en el qll"
los grupos evangélicos y pentecostales construyen su identidad. Si este caml'" La prosperidad según los pentecostales de Villa
ya no puede pensarse en términos de neopenteco5tales y pentecostales cláslc'l'
Independencia 10
es, entre otras cosas, porque la doctrina de la guerra espiritual o la teologi" Ij,

la prosperidad constituyen líneas de creación de homogeneidades y diferencl,I',


Palabra de prosperidad
que no son congruentes con los tipos penlecostales diferenciados a lo largo 11,
la evolución histórica. Si alguna vez fueron rasgos exclusivamente característlcv,
La prédica de prosperidad no parece pesar en el discurso habitualmente proferido
de esos tipos, hoy se han autonomizado de ellos y adquirido una circulaci6n v
en los cultos de las iglesias de Villa Independencia. Sin embargo, forma parte del
eficacia propias de las que es preciso dar cuenta. Lo que sucede con la teologl.1
conjunto de conocim ientos, debates, preocupaciones y recursos simbólicos con que
de la prosperidad muestra que el mundo evangélico puede ser analizado meJ{JI
cuenta una buena parte de los fieles de las Citadas iglesias. Fuera de lo dicho en los
como una totalidad atravesada, formada y tensada, por múltiples líneas de con cultos, todo contribuye al conocimiento y aproximación a la teología de la prosperidad.
flicto. Ellas determinan oposiciones, divisiones y confrontaciones específicas qUI' La5 radios evangélicas locales, los diálogos informales que envuelven a los fieles
no se asocian sistemáticamente de forma tal que encontremos que los partidariO', entre sí y con 5U5 pastores, la literatura circulante y las campanas que los graodes
de la teologla de la prosperidad son siempre defensores de la guerra espiritual y evangelista5 realizan convocando a la membresía de las pequeñas Iglesias locales
siempre partidarios de flexibilizar las normas congregacionales. Fronteras porosa',
y móviles constituyen el escenario por medio del cual se propagan, reelaboran y
asocian lineas de sentido e interpretación que van mas alla de la guerra espirituJI
y la teología de la prosperidad y que pueden Incluir pautas estéticas o musicale:"
o formas de dar cuenta de la actualidad de la presencia del Espíritu Santo. I nclU",¡ ,
.
'0, Villa IndependEnnJ ~s un b~r"~ de 'n<lu,IIIJ','laciQn L~rdr~ lútJI¡¿aoc' ~n Id bJn,¡ ,~r eiel "r'JI1 Bueno5
Aires donde conviwn hJIc¡L~nle' "1LJicJoc's enlre 19~(J 1 ¡96(J y migran!", r"ci"nle5 de la> provinCIas mas
debe decirse que, bala esta misma dinámica, la teología de la prosperidad traspas" pobre-; del país lunl" Eon un ¡n,pollanle Dor,~nldll.' de e,lrdoleros prúvenlenles (Ip rJrdGUJy y Bolivia La
mayor parle de los l1ab,lanles ,c>n 1'~b~l"eJe"~S ~w lorm,,~ p.¡rlC de d,,~(,.¡;, L~leGorIJ, eie Ir~\)~IO (formal
las fronleras evangélicas y presenta signos de expansión en el mundo católiCO d
e inform"L en oeDendenci~ v Dl'l cuenla pr(lpia1 l' 5e er,cuenl.ran "nlre Id5 cJmJda, d~ re,,1J mas baia d€
través de autores como Anthony de Mela. le sociedad, la Inhcl~,I,u[lula de ~elv'rlo' de'! l!J,riD prc>~ee ~ s'"' hJbll<lnle~ ;~rvIUOS b~';I(05 ,ie ,alud y
En este contexto la teología de la pro5peridad es una -pero sólo una- de la', educaciófl E~ de d~,lac~' qlJP I~ ~1!dbelilaci6n~;;é3S1 Ljr"vN .. ~1 p~ra lb, g~rltrJc¡üne, n~ckl", d parUr de la
déc~da ele 1930 El <:.l~s~lIílIID d~ IJ5 In~lllur;IQfle~ 1~loglo,;~~ en el b~r"c 5e Cdfaclem;·, lJolr tJ ffJr.menlaClón
mas importantes formaciones de discurso que atraviesa el campo evangéliCO y de las allernatlvas ~n "1 cJnw" r~li~IDSO. ['~ ur, IMu, plural,z~cLbfl (k la5 all~rn~II\'J~ (~li¡;ioSJS enc~rnada en
organiza tanto una problemática común como nuevos consensos. Mucho más qUI' el crecimlenlo de IJ~ igle"as p~nlero,I~I"5 (y '.ecundalL¡,m~nIL UE lO" le~.llg(}'~" Jthav,' 'i 1e1i l1I<lrmones)
desde .nieoos d~ la d~[ a¡j~ ¡jel !:lD· ¡lL'1 0110. I~ Ir~;:rn~r,I~L loro d~1 campo ': dlúlic ú entre d,,'pr~(" r"ll' m~nes de
un discurso de sentido previamente definido, la teología de la prosperidad es UII pnlctica alimenla¡jQ" ror o,~hIlID~ hp0S de In"hllJuo"aliz~c Ión. el r:~loIIC l"mD r:le Ir" ~odllILJrll~5 de Ie's IJu¿blos
discurso qLle al hacerse presente conmueve al campo evangélico y lo hace producll rurales replCldlJclclo ~n 105 h0~~I~> LlI~Jarol,'. ID~ ef~clos r~clún~llz~n'~~ d~ I~~ k}liricd> d~ e,·~n5~llzaclón
pQ5cancillar~" la apar iOClfl ".. e' par",a" o~1 1Il0vmll~r,ICI r~, i',",~hcD. r In~I"'N,le. !Jet,e con-Id", ~r se la e~"­
sentido y contradicciones en torno de cuestiones como el diezmo, el disfrute di' mncia de un den~o C~mDQ de Ijl~dic~O, de cura que 110"'t~ ~n una ~itLJ~uór, oe lrrJr,t~,,) u·,lrt el calc'llc"1Il0
los bienes terrenales, el goce sensual, las aspiraciones milenaristas, la afirmació" y la relogiosldad popul~r ~lJlúnúlll~ Corno r:rJrrel~lo '1" tS~ 51Iu¡,c¡61l, la Ir~yecIG"a '1': lú, SUJetD5 er. el ,'drrlpO
religlDso se caracle";;~ por la íluC!u¡,clór, Ir,lra e Ir,l~rdenDmlr,~"o"al y [>or I~ '~~I~L,Jr~Clón aLJII)r>orllJ de
pl"rsonal. Ella se presenta como parte de un devenir en el que es sometida ,; la e~perlenco~ .pll~lú~~ En e"a ,-'rj",'r"~Uilfl Inciden nc> sólo olras e~perl~nC'dS r€ligios~5 ,ir", lamll,er. 1,'5
elaboraciones y rechazos que dejan ver la eficacia de matrices de interpretacióll eXf)erienclas cullur~le,; de~arroll!ldd" en las redes íamlllar~S, las Inslit\lclon~s de salud y poucación, En ~I
ca~tmpunlo "nlrt lrayeclo"~s personales y esle rf~gm~fllado c~mpa de losl,luclones rp.l,g,os~s y secul~rp.s
y constitución dI" la experienci,a religiosa, mismas que estabilizan sus contenido', emergen, como produclQ eJe la elaboraciór, l"d;"idu,;1 y cDlecUva, I~s concepoofles ~UQ nueslro, ejemplos
y le dan un sentido específico a su propagación. Veremos ahora algunos de lo', f'lnogr~t,cos onlenlan iluslrar.

¡;
I

144 PABLO SEMAN BAJO CONTINUa 145


11

I
111
son las vías de com unicación para sujetos cuya experiencia religiosa nunca se Genlr, l
exclusivamente en lo que sucede en el culto de la iglesia en que se congregan.
Prosperidad es para estos fieles un término pleno de productividad, de capacl
los caminos por los que el mensaje de prosperidad se ensambla con una dimensión
proyectiva de la acción social y, al mismo tiempo, se consuma como elaboración
dad de llamar y asociar a otros sentidos. Prosperidad es l],la palabra en el senllllll critica y como toma de distancia respeclo de la tradición. Es que la idea de prospe­
en que los prop,;os fieles evangélicos dicen "palabra". mensaje de apoyo, palabr" ridad interpela y reconstituye un campo de concepciones y prácticas que va desde
1 que tranquibza y promueve una visión distinta de las cosas. No se trata de tll!.1 el desarrollo personal hasta las c~estiones comunitarias y la relación colectiva con

I~ palabra cotidiana, que se limita a transmitir lo ordinario, sino que hace presenle 11) lo que empieza a ser consid[lrado. en térmlOos de los propios actore5, un "antes",
extraordinario y permite releer la realidad. Palabra reconocida como especifica, In' una "manera vieJa" de hacer.
f,'eles evangélicos en general saben que prosperidad no refiere a cualquier fenld, Daniel, fiel de una de las iglesias pentecostales de vill¡¡ Independencia, es en

~I que se habla de ella en especial, que Dios, la Biblia y los predicadores llaman 1.1 su templo una especie de Ideólogo de la prosperidad en el sentido de influir en sus
hermanos para desarrollar actitudes que él mismo evalúa como consonantes con el

~
atención sobre ella, y por ella promueven nuevos milagros y un horizonte nuevo p<lr,;
el sacrificio (en tanto éste es justamente "hacer sentido"). Ahora bien, ¿cuál es ,,1 espiritu de prosperidad que se predica fuera de su iglesia y que trata de importar
sentido que adquiere esa palabra lanzada a circular por pastores, radios, folleto', a su colectividad. El deslizamiento y el cambio de orientaciones comienzan por é,'
y programas de le,'evisión recibidos constantemente por los fieles? IntentareITID:, mismo e impregnan buena parte de la actividad y las concepciones de los miembro~
111 responder a esta pregunta por medio de la descripCión de las formas de elaboraclóll jóvenes de la iglesia. Eo su diario íntimo asentó una de las Ideas que entiende liga·
y de actuación que, respecto de esa prédica, realizan los fieles de un grupo espe das a la prosperidad y que da cuenta de un núcleo de convicciones que su propio
transcurrir en los últimos años:

,t
cijico de iglesias pentecostales de Villa Independencia.JI Veremos que para ellos H
mensaje de prosperidad se actualiza como posibilidad de "destradlcionalización" y
de afirmación de una veta personal, deseante y activa en el contexto fluidijlcado de' Estoy a poco de cumplir años y siento dentro mío a,lgo lindo. Siento ganas de
un orden que como el de los sectores populares del Gran Buenos Aires de los arIO', VIVir, de ser feliz, de amar y estar con quien amo, de ser yo, de prosperar. Yo soy
\\1 1 90 fue abruptamente mercantilizado.
asi, me gusta vestirme bien, muy bien. sin romper las reglas, me gusta tener
"1'
trales de hilo, raso, seda.

~ Prosperidad y tradición
.~
11
La idea podría parecer banal. Pero no lo es el problema que implica asumirla
en el contexto de la cultura ecleSial de la que forma parte. Según lo arlota el pro·
'11 La circulación del discurso de la prosperidad está eminentemente ligada a lo qlJf' pio Daniel en su diario. su tiempo se divide de la siguiente forma 70 por ciento
'1
varios autores tratan a título de lo que podríamos llamar "la apertura hedonística" di' para Cristo, 25 por ciento para su novia, 5 por ciento para los otros que no son
2
Ijl los pentecostales.1 Éste es un aspecto que debe ser retomado para dar cuellla dE'
parte de la iglesia. Dentro del 70 por ciento incluye todo lo que hace a su propia
,11 vida (estudios, gastos personales, diversiones), ya que nada de lo que hay en ella
'il' d[lbería estar fuera de Cristo. Desde hace varios años -y durante el tiempo en que
,i' lo frecuenté- Daniel cuenta que vive preguntándose sobre qué cosas de las que

I , 'l'
hace son realmente cristianas y si las h~ce por Cristo o por él mismo. El objetivo de
sus interrogaciones es determinar SI es legítimo que las siga haciendo Entre ellas
n. Se lrala d~ un g, up~ de S~'; pequeña~ '~Ies'as que se rOl IT\), Dn en los únimos veinte años r.omo conSHuc nc l., están estudiar, formarse mas ailá del secundarla, y adoptar el estilo de consumo
de un pro[~,() de Pro~'e5"a aulonomizac,ón de rtllembro> de de%m¡naclon~s penleco5tales estal,'~c,,),,',
"

que las líneas transcriptas implican' una estilizaCión que se reconoce a ~í misma
COn anler")"d~J fodúo IQ-¡ le$I,moftJos regJslrados en lo qu~ ot~lJ~ p~r(en~cen, salyo indlcac'on s~pl,ul~ C'II
conlranu. a r;cl~'i de una de esas i~lesias, Sermón del Mon!~
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1\1 como más allá de ta necesidad estricta. t.stas le parecen un proyecto que la propia
" V~áse R, Mariano, "Os Neopenteco~lals. ", y Danltl Lehm~n, "Prül~gQm8no a las revoluCJoneS rd,.e<o;.,:", comunidad e,clesial a la que pertenece rechazaría y dice que no podría asumir el
en (imérlc~ Lat,na"', Punto de ¡¡'$Ia N" 43, Buenos Air~" 1992
i\
costo de opol'erse a la iglesia que según él lo reclam~ (esto es bastante cierto: sus

146 PABLO SEMÁN


BAJO CONTiNl.'O 141
responsabilidades como diácono le crean compromisos a 1,0$ que deber respondl'l comunidad entera. Las fiestas de cumplealios, de casamiento y de festejo del ano
o, de lo contrario, dejar su lugar en una posiCión frágil. Varias veces pudimos (',ir nuevo han tomado en su Iglesia Llna especial importancia, de forma tal que una vez
cuestionarnientos sobre la utilidad o necesidad de su actividad como estudialllt' y por mes Se suceden eventos que los propios fieles han nominado en forma especifica:
sugerencias para CICle trabajase). Prosperidad es, en este contexto, el nombre de 1,] son los "sociales", por oposición a los litúrgicos. que se realizan los sábados a la
automación para una di'lergencia que en otro momerlto habría sido imputada a Ufl noche. El esfuerzo de la mayor parte de los miembros de la comunidad eS volcado a
espiritu mundano. La prosperidad es el paraguas y el estímulo para asumir, más qUI' la confección de comidas y vestidos Las comidas rene jan el menú de los restaurantes
un proyecto específico, una direcc;,ón de vida elaborada en varias dimensiones. Y admirados televisivamente: aves decoradas con frutas, masas y adornos especiales
esa idea de prosperar a la que Daniel adhiere es la que le permite hacerse entend"r para los invitados junto a \rales especiales para el homenajeado. La incorporación
y justificarse frente a sus hermanos de fe que no comparten las postergaciones j,' de los festejo:. y el modo de realizarlos ocasionó varias discusiones en la Iglesia.
su matrimonio, su intensa actiVidad laboral, su preocupación por la eleganCia pero Una de las actuales partidarias de esas fiestas recuerda que se oponia
Que, sin embargo, aceptan a título del "espíritu de prosperidad", "la necesidad dc'

I I!I I progresar" Que tiene Dailiel. ¿Cómo puede ser que nosotros, que tenemos que dar testimonio. estemos así, hasta
La idea de la prosperidad como merecimiento o como parte de la bonanza POI
tarde, gastando un montón de plata en estas cosas?, ¿qué van a decir de afuera?

il~
\ recibir no sólo 'le da una seguridad individual para asumir riesgos en el mercadu.

ser próspero ya no es una cuestión que no pueda formar parte del ser evangélico,

Ante ella Daniel y Crislina respondían en tono pedagógico'


por lo Que sus proyectos de progreso social no Son cuestionables. Es más, es Llild

forma, al menos una entre tantas, de mostrar santidad. Si compra ropas. si pospo­

1\'1 11 Eso es de la época en que ser pentecostal era ser austero. [ ... J Pero nosotros
ne su proyecto ma~rimonial y si asume un proyecto de formación terciaria no estiJ
I haciendo algo Que lo excluya tajanlemente de su comunidad sino que interpretarj
no lo somos más y el problema no es que no lo seamos sino mantenernos en
Cristo. Estamos felices y queremos festejar. ¿Qué hay con eso?
una nueva versión de ideales a los que lodos, en parte, adhieren 0, por lo menos,
Il11! consideran legitimo.
Pero Daniel no es un vanguardista solitario. Varios de sus compañeros de la ge­ La propia pastora del templo acompañó esa opinión con palabras simples pero
nada neutrales rE'.specto del estilo casi purit<lno con que esa misma iglesia. años
1
neración joven de su comunidad comparten sus actitudes, reciben su consejo par,l
1'11 cuestiones como el trabajO o el estudio. Esta Joven generación da despliegue a otro', antes, se identificaba:
1

l
iJi !
matices vinculados con la prosperidad, Prosperidad es también "actualización", yellil
se concreta fundamentalmente en una nueva reiación con ',a estética de la práctlciJ
religiosa. En las cuestiones musicales yen lo relativo a la adopción de formas es
Éstas son cosa lindas, que alegran, L.] es lo que dice la Biblia, no somos del
mundo pero estamos en él. [ .... ] A mí nunca se me hubiera ocurrido que íbamos

pecificas de danza, prosperidad es un significante que sistemáticamente se aSOCI21 a terminar haciendo esas cosas, pero es que LJno también va aprendiendo y se
1

,,1 da cuenta que estábamos muy cerrados.


con (y contiene) ia "actualización" en una relación específica; la actualización y 1;;;
modernización san parte de la prosperidad que la iglesia debe mostrar y al misrnu
1 tiempo le dan COntenido. ¿MiJSiCa con instrumentos eléctricos o no? ¿Adhesión (j Si ideas asociadas a la prosperidad no se extienden sin tensión respecto de la
,1 11' no a los más difundidos y exitosos hits del mercado n',usical evangélico? Son temac, vieja austeridad tampoco lo hacen sin aspereza reconocida respecto de los auspi­
de discusión en los que la "necesidad de renovación" asoci<lda a la prosperidad cios apocalípticos que signan la tradición pentecostal. Y también hay frente a ellos
i intervienen para justificar jos saltos y los cambios. una reacción elaborada: el Apocalipsis es "cada dia para cada uno". No se trata
Pero h<lsta aquí son cuestiones de Daniel y de la generación joven del templu de esperar a que llegue su día sino de viVIr al dia con Dios, como si cada dia fuese
1',1
Hay puntos en que 1,21 renovación, la fruición de bienes materiales, la voluntad de el último antes del jLJicio final. Y dentro de esa ética, les tejar y estar en gracia no
fiesta, abarcan (en la deliberación yen la e',aboración de nue'las concepciones) a IJ hacen sino agregar santidad.

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148 PA8LO SEMÁN BAJO CONTINUO 149

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creencia. Al hacer verosímil que luego otro responden'], se dan las garantías por las ella extrajo parle de las fuerzas que le surgieron para montar su negocio. Recurre
que la espera tiene motivos para no sospecharse vana (veremos después que es lo a ellas cada mañana que la lluVia le anuncia caminos y ventas difíciles, La teologia
que permite que esa garantía sea asumida). En esta li.'lE'a la teología de la prospe· de la prosperidad en el uso personal que le da Jorge se instala en un espacio que
ridad prolonga los efectos citados por Cecilia Mariz l [ a propósito de la incidencia se puede recorrer en dos sentidos: en uno parece evocar una idea propia de la
del pentecoslalismo en la recomposición de la autoimagen de sujetos sometidos d religiosidad popular tradicional en cuar'lto a las garantías que ofrece la divina provi­
1
procesos de tensión y desvalOrIZación: la teología de la prosperidad no hace mas dencia; en otro funciona como las modernas técnicas de autoayuda que apuntan al
que llevar al ámbito de la vida económica el efecto de "empoderamiento" que se fortalecimiento de una instanCia personal individual en un mundo cambiante en el
ha atribuido en general a la conversión al pentecostalismo, que la agilización de los reflejOS que vinculan las personas al mercado parece ser
Pero hay algo més: en los grupos populares, en los que las Ideologías secularistas una condición de IíIsercián social.
han erosionado menos la presencia de lo sagrado, este ensanchamiento del creer
no corresponde al reconectarse con un Dios al que la racionalización ha expurgado,
como sucede en el "redescubrimiento" místico que motoriza la "nueva era" en ,' as
clases medias de la Argentina y de varios paises latinoamericanos. Se trata ma~
"¡ ¿Una escena muy diferente?: un lector de Paulo Coelho
I bien de articular una vivencia religiosa adquirida en el seno de la famiJ,;a y siempr~
presente con una exper'lencia cultural en la que los efectos de la individual'lzación, en Brasil 11
i"'1
'11 en cuanto secularización inter,;or, perturban la armonla en la que cada uno se ligaba
al cosmos rector, Ahi la leología de la prosperidad, al tiempo que e)(tiende el campo Recordemos el caso de Edilson, el lector de la la favela Rocían que referirnos en
del creer, promueve implícitamente una versión específica de autoafirmación: el el capítulo anterior. En Río de Janeiro y en los años 90 vivió una situacion prototí­
"poner por obra", actuar personalmente con confianza en que el mundo no se va pica en que las lecturas de Paulo Coelho contribuyeron a Una puesta en forma que
a caer al primer paso, es el acto por el cual un yo efectua un doble mov,;miento', recordaremos. Ante la opción del retiro voluntar'lo que le propuso la empresa en la
se reconduce a un fundamento un lanto olvidado y, al mismo tiempo. se declara que trabajaba, Edilson debió escoger entre la muy relativa seguridad de mantenerse
SOCialmente potente. Mientras que para la "nueva era" se trata de llegar a DIOS en su puesto o e)(ponerse a los riesgos de un mercado de Irabajo que desde aquella
por medio de la propia divinidad interior, para Jorge se ha tratado de no dejar de época en adelante no ha dejado de empeorar
reconocerse como hijo de Dios, Es Justamente esto lo que él mismo se contestaba Ampliemos algunas referencias del caso agregando que en la elaboración de su
cuando dudaba de SlJ'S posibilidades de é)(ito: "¿Pero no soy acaso un hijo de DIOSí decisiÓn pesaron consideraciones heterogéneas y, entre ellas, dos cuyas caracte­
¿Cómo me va a ,'r mal entonces?" rísticas y articulación reciproca es preciso resumir. Por un lado, su deCisión no fue
Este movlm iento esté estrechamente enlazado a la temporalidad propia del creer, exclUSivamente individual: el periodo sin salario que vendrla después de su retiro
Las disposiciones personales que ya no son determ inadas en los términos agobiantes voluntario seria facilitado por su familia, garantizando su manutención en el lapso
de un presente absoluto sino, también, en los de un futuro posible. Anticiparse y que excediese el alcance de su indemnización. Además, hay razones que exceden
1

1, actuar en la posibilidad de se,' otro son el efecto de una interpelación que moviliza,

casi sin nombrarla, la au!oafirmación que la teologla de la prosperidad conlleva De


li ...
". El malerial f~rerido dala del .~'an(l de 2002, Una ~tnografla de la I~ctura, d~ lec/(l'~~ que no leen wlec·
!I livamenle o en voz alta ell eSDaclo~ públicos, trOPlela con el p'Dt>I~m~ d~ que Ld" nunCJ ,e Qbserva a los
,
I
I '.
" 'J~~~e Cecll,a Mariz, Copino; ...,'Ih p~,'~rt!': Pentecosra/s ano' Christian Base Comm:.m.. ¡,e.
Um'l~rslte Pr~ss. 1994, e "lgr~Jas f'~"(~costals e Eslrateg.a-, de Superl'ivenclJ
Sj~ S~lv~düf, 1990
In Brazl!, Templ('
~n fiellg . Jo e Cidadama.
mformanles en la larea de leer. El Ilempo d~ inlerlocución, los Dido~ al~nlos a lo 5ubr~p\lc;0 y a la coseO,a
de informaciones cümpleme"laria, -re~e~as escolares de El alquimi5!a. arliculas de la prensa vinculada a
la "nue.a era'·, [h~"OS Intimos y sesiooes de chal en Que los librQ~ san '€teridos, nuestra exp~r1encii; 'elaliva
a los uso~ de loS ploductos de la Induslrla dlsco~rM'r,~- nos J~udJra" a lene, alguna ~ensit"lidad /Jara
aprovecha' 105 ~'Icuenlros con el inrofmanl~ de cuyas lec!ijras se ocup~ ~.ta sección.

152 P/I.BlO Si:MÁN BAJO CONTINUO 153


esa contribución; la familia intervenía en esa decisión porque sus pasos eran VIStll' en formas de vestir, de presentarse y de pensar que mostrasen a los otros que "no
como una cuestión relatIVa al progreso d¡;,1 conjunto fam iliar Las grandes decisloI1'" estaban esperando algo del gobierno".
de cada uno desus miembros ¡;ran siEmpre parte de un cónclave familiar. Vel deboll La combinación de estas dos rajees en la resolución de la situación de Edilson
de la situación de Edilson contó con una presencia particular de repente, en me(h" tiene matices que me gu~laria e~p,lrcitar, Edilson encontró en la lectura de Paulo
de la cena, apareció el abuelo, que dijo que deberían apoyarlo y le dio palabrils d.' Coelho -entendida como parte de un conjunto de herramientas de represenlación
inc¡;ntivo que le hicieron sentir confianza. "Lo gracioso", dijo Edilson al conclUir ~,Ir y libidinlzación de una trayectoria en condiciones en que los problemas y las
relato, "¡;S que e,1 abuelo había muerto hacía 20 años" y que su presencia espirltu;11 posibilidades eran muchos- una especie de apOYo suplementario para lo que él
fue compartIda por todos los miembros de la familia, que aceplaron su consejo. 1,; describe como sus "ganas de progresar", El "querer Vivir mejor", lo que para él era
posibilidad de este acontecimiento remite a una condición, fa existencia de lo qlJr, la necesidad de asumir los riesgos del retiro voluntario e del mercado, tenían en un
sl~uiendo a Birman y Duarte, entiendo como el presupuesto de la inmanencia (Ji' parrafo de El Alquimista una mise en forme. una imagen pOsible que, Junto a otros
lo sagrado en lo cotidíano y como una forma de componer los llamados de diversa<, elementos, le dieron coraje para dar forma a su salto e~lstenciat.l9
religiones entre sí y con la vida familiar Esta definición resulta pertinente pues el El énfasis que citamos en el capitulo anterior, el que remite a las decisiones
de Ed,lson no es el caso de un parlrcipante de la Nueva Era que construye un,1 que desatan consp'¡raciones a favor de uno mismo, lo llevaba a la conclusión de
experiencia de retorno a lo sagrado, sino el de aquel que ya de entrada ¡;stá tomadr, que es necesario no renunciar a los suenos, a partir de una imagen que tiene, para
por lo sagrado. inmerso en lo santo.18 nuestro lector, el mayor valor afer:tivo. Pero es importante subrayar que la deciSión
Por otro lado. ¡;s nec¡;sario ver que Edilson tuvo en cuenta otra raíz en.la el,,­ yel movimiento al serVICIO de la consecución de un sueño no equivalen a la carrera
borac'lón de sus sentimientos y de sus perspectivas futuras. Permítanme resumirla del "self-made man" o del" entrepreneur", sino que constituyen un momento parcial
en su recu¡;rdo ¡;mocionado de un profesor al que reivindicaba, retrospectivamen­ del movimiento global que cualifica la operación de Edilson como adheSión, prome~
te, como mentor. Ese profesor, que ahora era recuperado a partir de la lectura sa, inScripción en un régimen de intercambios con lo mayor y lo mas alto. Así, los
del libro, les decla en Clase que él y sus compañeros, habitantes de Rocinha, no sueños, que para una parte de la cultura moderna hablan del deseo como función,
1'1 materializan para Eddson una vía de acceso al cosmos que regula su desbno, a la
eran "fave/ados", villeros, que no tenían que asumir como propio; los estigmas
cargados por la palabra (que "eran pobres", que "no tenian posibilidades", que junción entre él y el mundo -incluida su dimensión espiritual. En ese contexto de
\1 "s610 podian estar relacionados con el delilo") y que su actitud debería reflejarsce recepción que enfatiza las relaciones y Jerarquias familiares es que las nociones

\ espirituales de Paulo Coelho ganan verOSlmi litud para Edilson y adquieren, inclusive.
capacidad de reorganización de su dogma personal. Si no debe a Coelho su visión
1

1 cosmológica, esta claro que es con él que esa visión se actualiza: primero. porque

" encuentra una nueva garantía, y segundo, porque la armoniza con el mOVimiento

,
". PalllCla [j"man ('·Mod0s Mrlféricos de r.ren~a", en f'le"e Sancllls (org,). Catolicismo . Unld,¡d" fl!¡'¡J."Ó~d de "subJetivación" e individualización que es parte de la combinación singular que
1,1
e plul~}¡~mo ,·ultu'Ji. ISER, flio de JiJneiro, 1992, y "Rellg'ao em famlll'" enlre crenle~ ~ n~u uenk,;'. XX
Rtunl~ú A~LJ"I A·~c(.,'·'. C~'~mi:Ju, MinJs Gera,s, 1996) des:'''vlla ~sla ¡de" al crlllcar lJI1 hlpOle1lco eCumf Edilson ha producido. Éste es el sentido en el cual puede afirmarse que la lectura
nlsrnr, I"Jpular. L'~m~do d~ la obsf>rvación de la arerlura de 1", r'amJ;j~~ rop"lares" las dlvNsas prQPuesl", de Coelho lo acompaña para producir una atención a sus sue,~os personales, una
r~IiRlcsa,:. LJ [~plac"Jn co"ecla de la cotada iJperlura supon~, En r~~lldad, ~I <1e~p~le <1~1 obsláculo 'mplicado
ellla ~my~cc¡0rl ¡m1~b,d" de "nueslra'" diVISIón enlre lo sag'~do y In "r(llano y su ólJsliluclón por el 5UpLJfJ5to
1
1
dt 'W.' sau dlid~J "o tr ¿¡~c~.ndenle yde formas ele com pOSlC·,úr, dE I"s Hr~r"J, rellg;05ldades que s,, basan ,'n
las calegoria~ local¿s <:¡ut organizan lo colidiano En esa d"ecci~n LUI¿ f Ol~~ Ouarle (Da vida nervOsa .., cJl
supra. p 243), moslrando la cenlralldad de I~ calegoria d~ lvlal¡(l~d p3r~ 1", cl~ws trabaladoras, describe Un
pl~no "h,perrelaClonal·' que. C""lorme la definiCiÓn eJe C. Levl-SIIJu"" aper,l '"jQ e'lgel1cia UP. un delermH1Ismo
mas Impml ü 50 y rná~ inl'ans,g~nle" ILe"I-Strau>s. c,1 por Duarte, id l, que ~lIDone la inllrna c(lnexlón entre
los planos de la Persona. de-Ia N,Jlu'alelJ y d~ la SubrenallJraleza" (¡bid, p. 2~8) generanelo un" relac¡on
'"
10 PuededeclIse que ésl~ er" ur, oallD Que [d'I,Q~ Ib~ adar de cualqUIer manera pues sabl~ que. aun SI no

se a<1hlriera al retiro volunlario. ~u em"lea y~ n(j e'd s~guro yque deb,a oplar en fu""ió~ (lp ulros parametros,
especilJca lilas allá de las pe'~r)nas. la "e'li"en~ia propue,la. que no implica qUF. el cD"jLmlode la expe,iencoil posibilidades de ganancias, minimllacl~n d~ I~~ p~rdidas y placer en la tarea a e1%3"Dlla, Son embarro,
de Edilson se alusle a la lotalldad d&1 modelo <:I~I cilado autor, r~mlle al hecho de qu~ ~~a dil)'en~ló" qUI:'" ello 110 niega que ese hecho no lE~ia "per ~~.. una simbolizaCión, y eslo, la pO~lbll.{j"<1 <1e (Qnla' con un~
sp.a la d~ mayor d~racIO" hisló,ica denj,Q de J~IJel fIIDdelo. 51mbolllaCIOrl olreclda por la I~clu'~, ~s In qut i",porla en esle capitulo

1 154 PABLQ 5l:.MÁN bA.JO CON-:INUO 155

11
responsabilidad por deseos que, en la moralidad de Edlison, deben confluir de Jorge, la matriz desde la cual se hace verosímil para Edilson la idea de que "lo más
alguna forma con los de la familia. Asi, Edilson, forzado por la transformación del alto", lo sagrado, lo sobrenatural, lo que está más allá de nosotros mismos, proveerá
mercado de trabaJo, asumiendo esa situación con intención de resolver y capita en un sentido económico y no sólo moral, psicológico, "religioso". ¿Cómo pensar
lizar la turbulencia, articuló a la luz de El Alquimista, entre otras influencias, una ese epicentro, ese humus fértil en el que florecen las creencias en que el desarrollo
junción de premisas cosmológicas, de preocupaciones económicas y de voluntades terrenal es algo santo y está garantizado por lo sagrado?
de consumo. Así constituyó para su uso una versión de esta articulación teológica Reguill0 21 ha señalado que en la recepción latinoamericana de los discursos
que, dispersa en el mundo popular a partir del Pentecostalismo, coloca en diversas esotéricos globales opera una particularidad de la situaCión, la eficacia Ignorada
formas de correspondencia la gracia y los bienes materiales. En la encrucijada de de una secularización inconclusa Quizá podríamos llegar a la hipótesis de que
interpelaciones y de objetos materiales cuya multiplicidad caracteriza la recon­ existe un fondo de religiosidad "silenciado pero no silencioso" (utilizo las palabras
figuración del ambiente sociológico de su existencia, construye una síntesis que de Reguillo en un sentido quizá no previsto por la autora) que es la estructura de
presenta efectos que no sólo consolidan usos diferenciales de los mensajes y de los acogida de unos discursos que permiten a los actores hacerse de una panorama
1111 objetos disponibles. Más acá del conjunto de funcionamientos que corporifican lo de futuro, programar en parte su acción. La observación que cito es aguda porque
¡lil que desde el punto de vista de la sociología (sensu strictu) se considera "sistema bajo la categoria de "secularización Inconclusa" capta la razón de la influencia
','
'1'
,,' social", un trayecto, un esfuerzo de incorporación, una composición, adviene -en de un género de discursos y símbolos que la mayor parte de los analistas tiende a
,I¡
un nivel que no es simplemente micro, con un operador que no es simplemente explicar por efecto exclUSIVO de la omnipotenCia de los enunciadores (como si las
ego- re-construcción de la persona. En ese nivel, nuestro nativo desarrolla sus religiones y la Teología de la Prosperidad surgieran de la televisión y no de los ho­
1'1 perspectivas sobre religión, moral y literatura (y aUn sobre categorías que trascienden gares). Incluso los analistas de la religión, que hasta por razones de supervivencia

I
, ,~,'1 esas divisiones) y suscita la imagen de extraerse de una perspectiva "tradicional" de su especie estan siempre prestos a denunciar los límites de la secularización,
En este movimiento, importa menos eso que el hecho de que su posición actual no consiguen formular el papel de esa sacralidad con la claridad que lo prefigura
l'l' se describe más vivamente por su singularidad que por la reducción {ciertamente ia observación de Reguillo. Desarrollar el sentido de esta intuición, articularla con
cronocéntrical, a los rubros del individualismo o del romantlcismo.'Q las observaCiones de antropólogos que han estudiado la religiosidad popular en la
Argentina o en Brasil, es la forma más cabal de dar cuenta del elemento común a
los héroes de nuestras pequeñas historias,
La "secularización inconclusa" de Reguillo registra la operatividad y la extensión
de una realidad que puede ser captada desde la perspectiva de los que viven como
Conclusión
un término positivo, más allá de la simple negación parcial de "nuestra seculariza­
ción". Esa captación en positivo de la secularización inconclusa es lo que puede
Hay algo que iguala a Edilson, a Jorge y al resto de los individuos citados aqui:
comprenderse como el carácter cosmológico del universo simbólico de las clases
el epicentro en el que resuena como una verdad la teología de la prosperidad para
populares en Latinoamérica. En esa dirección hemos referido en el primer capítulo
el carácter cosmológico de la viSión del mundo de los grupos populares Cuando
afirmamos que la experiencia popular es cosmológica lo hacemos pensando en una
contraposición clave con la tendencia propia de la modernidad. Esta ha sido la cultura
1:1' v
'1' ". E,la me parece una "lentaclón posible", pero no ner.~sa(lamenle admisible, La aflrm¡¡clóll de los lectores de
, ' . qUH la lectura de Coelho, y eJe dlVersas obras de "autmyuda". loslle~a a pensar en las P051bllidades de meJOra y
"1''11 lransformación personal no Implica el desarrollo de un "neoromanLICISrTlQ" o de un ",nd,vldualtsmo ewreslvlsta"
, ," (Anthony D'Andrea, en "Cristianismo New Age: Ocaso de Paulo COp.lho", LrabaJo presenlildoen el CenLro Loyola
Ilj'
i
de Fe y Cultura, el19 de IllilYo de 1997). Y no es por una cuestión de jerarqula de los fenómenos culLurales que
se comparam, sino por el hecho de que de la comCidenClJ de partes no se deduce la igualdad de la totalidad "
.1. Véa,e Rosana Reguillo, "El arcano y la lorre óaber y poder en el neoliberalisrno , ponencta en la Reunión
rll
de la configuración que. además, 50bredelermma el valor de ios elementos "equivalentes". del Grupo Cultura y Poder. Porlo Alegre, CLACSO, 2004 (versión preliminar).

I !
156 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 157

1"
I que instauró una cesura radi:al entre el aquí 'f ahera "f el más alla, un divorcio entr.' peregrino que vive el "realismo fanláslico", 3fjrma que en esta perspecliva :;e vive
!, fos hombres y los jioses, una autonomía y una segmentación de dominiOS, de morl" la "presencia en la f¡erra de una fuerza mayor que las fuerzas terrenales".
i que desde el pun::o de vista moderno es justificado hablar de lo trastendente y 1" Muchas Jeces se afirma que la religiosidad crece en virtud de la crisís social,
sobrenatural. La visión cosmológica, en cambio, esta más acá de las dlstinciom' política o económica. En la experiencia popu ar la capacidad de donaCión de sentido
entre lo trascendente y lo Inmanente, entre lo natural y lo sobrenatural, y supon" de la experiencia religiosa no ha estado ausente, Al no hacerse observable bajo la
que lo sagrado es un nivel más de la realidad. La experiencia cosmológica de lo, fcrma canórrica de una "re1igiórr ~¡r(mil¡\la" a "ancestral" se /lar Ignorado en sus
:;(;ctor~s pOr:lljldreS IlU lid perdido esas referencias que, en todo caso, fL€ron rOldd'. p'uralidad de sent,llIas expresIOnes cotidianas. Los sujetos modernos sufren lTIu~rte5
por algunos de los avances de la modernidad y, sobre todo, obliteradas por el ob~ d~ familiares, desilusí01es políticas y amDr05ilS, estrés laboral y, como consecuencia
¡¿culo epistemológico que representa el modernocentrismo. Pero es necesario 110 d~ ello, recurren crecientemente (pero en l.1t"lmalnstancia) a las religlone-:;. En la
rnnrprl8r al prejudo que idenlifleando cosmología con "antigüedad" y espora qlH' experieilcld populdl este ff:curso estÉ! dado de antemano en la definición de lil rpalidiln
tales visiones sólo puedan Encontrarse entre los restos de civilizaciones anliglJcl'. a::>rendida en una sacializaclón Drlmaria que incluye escuela, Estado y medicina,
y nunca dentro de un subconJunlo de 'nuestro mundo" (al que por ingenuidad IJ pero también curanderOS, tías que rezan Y altares hogareños en los que se ofrenda
omnipotencia creemos homogénea y c~:>nsensualnente secularizado). ~i la "anti­ a los santo~ por 10<, examenes aprobadoS, lOS doclores buenos y las leyes Justas.
güedad"' ni unos hipotéticos "fazos cor la tradición Indígena" son los 'ndicadore" CualqUier é~'lto y cualquier tropí I€ o involucran Inmedia-.amente una dimensíón de la
de la existencia de una posción cosmológica Sino, por ejemplo, la diferenCia dp realidad que es lo sag'ado. DIOS, lo sobrenatural, las fuerzas ocullas. De más está
expresiones que adquiere lo sagrado en la experiencia propiamente moderna yen decir que "rehgián" y "espiritualidad" son los términJs precariOS. provlslmal es Y
la que dentro del mundo moderno le adjudican algunos grupJs." ¡;obreS para nombrar esa e~periencia, ya que eS denominada desde el punto de vista
Esto es evidente cuando se compara el valor diferencial con que se presenta 1,1 de quien se ha extraído de ella. Tales términos son redundantes para una experienCia
calegorla de milagro. Para la experiencia moderna, "milagro" es sinónimo de ex· c,ue no separa entre religioso y no religiOSO espiritual y material para la que cabe
cepcional e inexplieable 23 , es prociso preguntarse si en 11:1 eX:Jerienci1:l cosmológica la expresiór de que ¡JI í no h¡¡y religión porque, según Émilc Benveniste, "teda esta
popular. aunque s~ use frecuentementE el I/ocablo, milagro significa lo mismo En imbUido de religión, todo es s'lgno de fuerzas divinas",26
la experiencia pOJ:'ular el milagro nunca ha dejado de estar a la orden del día, ya Dada esta superficie cultural, la expansión de los discursos de prosperidad es
que la ce['¡n'lc'lón de la totarldad que encuadra la experiencia siempre incluye. en un mucho menos m¡"t.,riosil rl,:> lo que parece v hace melOS necesaria la hipótesis de
nivel sobredeterminante, lo "espiritual" y lo divino que integran un cominuum y no 1.'1 presión mediátlca o la exacción deshonesta, un verd.'ldero demon io del Imaginario
un sistema de compartimienlos estancos. Cuando en la experiencia cosmológica se iluminista que desconoce el carácter parajójico que presenta su apocal'lptlc'lsmo

II habla de milagros. se habla, ni mas ni menas, de la eficaCia de uno de los


constitl.tlvos de lo real. Patricia 8irman considera a esto como una visión encanta
principlo~ permanente. U na duda esclarecedora surge cuando, a todo la que hemos e~puesto,
sumamos lo que sabemos sobre las relaciones de reCiproCidad 'j Jerarquía Y lo que
d a24 y Fe rn~nd ez~5, conlr astand o canceDc 'Iones del creyente moderno ccn las de UIl sabemos acerca de (o incompleto. cantradictorlo y autohmitado del proceso de
:\1 secularización: ¿la teología de la prosperidad no debesu expans,ón a su capacidad
traducir en el lenguaje del equiv~lt'rlte gent'rdl la lógica del Si'lcr',f e'lo Idel haeer sen­
1 tido a través del intercambio) llistóricamente tramada en bienes de uso? Esta lógica
1I

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v 10 se agota con la modernidad Iya que una mentalidad cosmolégica subyacente la
". Para ur desarrollo más ampliO y si~tem~I'('Q de esta cuestiór" -'~ase "Cüsmcl¿glc~ Pn f<,le volumtn subvierte y <Jcti\la otras poslbilidadlO";;) pE'fCo SE' VE' ohtJrada con la mercantilización
;I ,. ""dre Cúl 1"" rTlu,"lrd ~Qnl" ~,«)~ 10" lú' ldSgOS Cdfaqerisl,c<>, de la 1l1ea de mlla~rCJ en ló trd(j'~lon QU,

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"J de San ~guslin a ThO'na$ Hobbes. I/ease.o" Corlen, "La Banali,a('OlI du Mlracle, Analyse c'u DL5COLllS rj(,
l'fl,rp,urnen:<Ilion", HOflzrnles AfllropolÓglc~ N' 8, Parlo Alegre, 1'Cl98, p. 2lJD
><. V~ase P~lr'c'a BlnT1~n. "Desl,Tlo d('ls hDm~n~ ~ sam!¡t;(}dmmal, 1,,1,,'prtlir~üe; ern C(",(,<lrllo", ~"A daIJ,"'
01,,> ,mcrerl5mos. Comunlr~>5ej do ISER, Aja de Janeiro, ISEA. : 99~, pp, 35,~3
.", vease Rubem César fernandes, 'Rellg'l<'ies Populares. uma VIS~ parcial da r,(~ra(ura recellle' . Bib. Oque V


se deve le'em ClénCl~~ SOCI~i5 no Brasil N' 15-19, fl,NPüCS-Cvtel. S~n P~blo, pp. ]jf>y]lB ,.. \léase [rr"l~ 8~n-I~",st.:, VoCJOu!311l:' ¡fe~ !MII("llOn~ !ndo·EwQp~éenn~. Mrn~Lt, ¡'~r,·s. 1969

158 PABLO 5EMÁN SAJO CONTINUO 159

1
que deprime el valor de los bienes de uso que históricamente marcaron su reallld
ción. La teologia de la prosperidad organiza un mundo ritual en el que la mOrl(~d"
sustituye al animal, a la parte de la cosecha, al caminar esforzadamente, prOV('I'
sinónimos para la entrega y la hace posible para quienes viven en ciudades, gallJl1
~'

1I¡¡' .........

salarios y al mismo tiempo abre un espacio para que las bendiciones se concretlCl' , ,
en la misma especie. De igual forma, efectuando la compatibilización de princlpllI', Las fORmas POLlTlcas POPULaRes: mas aLLa
diferentes, opera una parte de la recepción de literatura de auloayuda: ella permllo'
que los elementos activos de "una secularización inconclusa" se comuniquen COII
De LOS DuaLismos
la afirmación del yo a través de un ntual privado que resignifica al escritor como d

"un clérigo de nuevo tipo"~7 y a la lectura como un acto que apunta, más allá de 1"
diversión, el goce estético o el conocimiento, a la experiencia de lo sagrado.
Lo que nuestros datos dicen es que, más allá de lo que estos fenómenos IV

presenten axiológicilmente pilril nosotros, tienen dignidad ontológica. En eso y 1111

en ninguna blandura lógica reside el relativismo que nos permite ampliar nuestr"
comprensiórJ de los mismos.
Introducción

Al entrar a la casa de dos pisos, 'donde esperaba encontrar una gran sala o un
garage para varios autos, encontré un lemplo pentecostal. Por las escaleras que
bajaban de los cuartos de arriba descendía Margarita. mientras miraba y controlaba
con majestad la asistencia de las per50nas. Su discurso desde el púlpito me resultó
inesperado para una iglesia pentecostal. La mUJer. en el papel de pastora, reco­
mendaba, y casi amonestaba a priori, a las mujeres de la iglesia, como si supiera
que su consejo de valorizar algunos alimentos de la dieta de la familia sólo serían
aceptados a regafiadientes.

El cereal, la avena, son lan Importantes como la Carne. No los comemos, porque
estamos siempre con ,la misma, como que queremos carne, como si fuera lo
único que se puede comer, pero son tan buenos como una milanesa. Llévenlos,
no los desprecien.

Las bolsas con avena y las cajas con huevos se amontonaban en el estrado a
ambos ,lados de Margarita, que agregaba:

Las nutricionislas de la sala [la sala de atención médica del barrio) dicen que
"

". Véase P, Semim, "NGla~ ~obr~ P,,15a~.la enlr~ Penlecosl~5 ~ Babel: o caso ele Paulo Co~lho e seus lello',"
esto tiene proteínas y todo lo que es necesario para la alimentación de los bebés
y de los más viejos. El gobernador Duhalde y el programa son cosas buenas, ya
-en Olávjo Velr,ü (or,g.!. Circuílr.!5 ""finitos. Compdfaf~s e religloes no Brasil, Argentina, Portugal, Fral1('d"
GriJ-Brelanha, CNPLJ/PRON[X-Altar Edilora, San P~bIQ. 2004, pp. 127-57
veces no sabemos aprovechar cuánta bendición existe en lo que nos ofrecen.

160 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 161


Margarita "mezcla" las actividades '1 los campos; si ese día la encontré distrI­ comunidad polftica se representan como iguales '1 se arrogan derechos en función
buyendo alimentos de los planes sociales del gobierno de la provincia de Bueno:> de una ley universal), el uso del concepto de cIIentelismo incurre en el error de dar
Aires, algo que tiene mucho que ver con algunas versiones del "hacer política", un contenido positiVo a una serie heterogénea de categorías de "no ciudadanía" y
también hacia "religión" a partir de la política 0, mejor dicho, a partir de Jos resul­ que la etnografía se condena a la esterilidad tratando de encajar sus descripciones
tados '1 sedimentos históricos de la politica en la cultUra Asi como su igleSia esU, en un término que, en real'ldad, debe cuestionarse. Guillermo O'Donnell, uno de los
construida sobre las ruinas de la Unidad Básica que ella misma dirigió en los ano', cientistas políticos que contribuyó deciSivamente para encuadrar el análisis politico
1970, propone una interpretación del crislianismo que no surge de una doctrincl referido a los paises latinoamericanos como una "transición a la democracia", ha
escrita sino de decenas de actos cotidianos en que el peronismo sedimentado 1"'11 planteado los supuestos eurocéntricos de los modelos de democracia, la desatención
la cultura es utilizado como el molde de la ética que promueve en su templo Mar al hecho de que las especificidades de la historia social '1 política latinoamllricana
garita era efectivamente multifacética. En airas trabajOS me he referido a la form,:, modelan al agente de formas que difieren del trayecto ciudadanizante cláslco. 1 Es
en que la combinación de politica '1 religión que ella '1 aIras mUjeres practicabal1 toda una ironía que mientras sociólogos y politológos comienzan a dudar de la uni­
alteraba las definiciones de lo que entendemos por "religioso" y"denominacional" versalidad deí agente supuesto por las teorías sobre la democracia, la antropologia
En este trabajo pretendo proseguir el cuestionamiento de las segmentaciones q1le volcada a la descripción del "c1ientelismo" asuma la supuesta validez trans-contextual
se nos ofrecen como dadas, pero tomando en cuenta la otra faceta invocada en esta (universal) del contrario del sujeto democrático (el cliente),
Introducción: el papel "político" de Margarita, su inserción en la red "clientelar" Por otro lado, me preocupaba algo que ahora me preocupa aún més, el hecho
En este anIJllsls me interesa avanzar en dos sentidos reciprocamente implicados de que los análisis políticos se dividan entre las realidades clientela res y .Ias luchas
primero. prorundlzar la presentación de Margarita como una forma de conocer la populares, como si unas y otras no estuviesen interpenetradas y recíprocamente
Singularidad de la experiencia de los sectores populares en el Gran Buenos Aires, alimentadas o no naciesen de los mismos tipos de sujetos, de trayectorias lln las
'1 segundo, recogiendo ('1 tal vez amplificando) el efecto de Jas diSCUSiones que que emergen configuraciones moraíes que ponen a la política en una perspectiva
cuestionan la fertilidad del concepto de clientelismo, quisiera poner de manifies­ tal que esa dicotomía resulta secundaria e, incluso, improductiva,'
to las propiedades políticas que tienen los sujetos como Margarita. Propiedades En este trabajo, la referencia al caso de una mUjer intermitentemente inserta
"politicas" que emergen como tales a partir de la consideración del valor de teoria en rlldes clientela res, religiosas y politicas, nos ayudaré en la tentativa de hacer
política nativa que tienen las acciones '1 pensamiento de Margarita y, por lo tanto, evidente que la politicidad se constituye Singular e históricamente, más acá de las
del distanciamiento respecto de las teorias polfticas dominantes, '1 de su correJato, Ideal izaclones a las que esa historia da lugar, portando una inquietante am bigüedad
las concepciones que describirían a Margarita a partir de la simple carencia de frenle a las descripciones apoyadas en términos analíticos que expresan en qué grado
cultura política moderna agotando la cuestió en su "c1ientellsrno" (o sea, en su participan los analistas de las perspectivas dominantes sobre la pOlítica,
falta de ciudadanía) '1 de aquellas que la mostrarían como testimonio de la dureza
de lo que resiste (como representante del continente menguante de la reciprocidad
en el marasmo de la modernidad), y
La primera versión de este trabajo, presentada en setiembre de 2001, queria l.Véase Q'[);¡nnell Guillermo, "Te(lr¡~ d(mo~rjll~a y polilica comparada", el1 Desarrollo EconómiCo. ReVista
(Je Cieocias SOCIales, ,,01. 39, W 156. 1('[\, Buenos Aires, enero-marzo de 2000. pp_ 519-70
comunicar datos '1 análisis que advertían sobre lo que me parecia un problema •. S~ parle de I~ Q~~I<:IC¡n la<:lica y aXlológl<:¡j entre "luchadores SOCiales" y "dentes" cuando, si bien se
crecientemente presente en la literatura de cuño etnográfico sobre sectores popula­ pueden lener [OOQ, I<JS comproml$O~ normativos que uno qumra, no se puede ignorar que esta separaCión. en
el ,~Mo argenlr"'l, encuentra hedlo~ yanálisis que podnan desmentirla rotundamenle, Por elemplo Fa"nelli,
res: la referencia al clientelismo como una realidad independiente de los contextos
que anallla el proceso que pajÓ de la rebelión que derrocó a 1m mandala"o provmClal que er¡j el emblema
culturales, circunscripta a los fenómenos electorales '1, fundamentalmente, como la del Lllentehsmo a su reelec<:lón abrumadora por parle de los que Impugaron su mandalo en la calle vease
simple negación de los ideales de ciudadanía. Me parecía, '1 me sigue pareciendo, Far;nelll, M""na, "ViolenCia y ri~a ~orltra la politica en el Santiaguenazo Indagación sobre el slgnill<:ado de
una rel:lellon populJ( , en Apuntes de ¡"~stlgacló" del CECYP N" 6, Buenos Aires, 2000, Una (orm¡¡ ~lnlo­
que una vez que se hace conciente el hecho de que la ciudadania es apenas un m~liLa en que aparece la rill,del de e,la supuesta división es la Imposibilidad que llene la reCiente Iileralura

caso de lazo polítiCO (supongamos que es aquel en el que los que conforman una sobre piquet"ros en 1<1 Arllentlna. p~ra dar cuenla de la, prácticas clientelare~ de eslos grupos (eJlo~ s~rlan
represenlantes de una nue..a PQlillca Que no eslá manchada d~ "viejas praclicas" )

162 PABLO SEMÁN BAJO CONTiNUO 163


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ción de los supuestos clientela res pueden captarse en el contexto de la critica de 11. Persona, reciprocidad y biografía en la formación del
Auyero a la noción de clientelismo. Siguiendo a Bourdieu, plantea que el concepto lazo político
de clientelismo
Ahora bien: como hemos dicho más arriba, desde una posición en la periferia
es producto de un punto de vista escolástico, externo, alelado [... ) Está precon­ de la red "clientelar", y "denunCiando" el "clientelismo", Margarita reafirma los
struido lejos de donde yace la acción: ésta no se encuentra en la descarada-y principios de la lógica "c1ientelar" (de lo que en términos de Auyero es, más co­
a veces patélica- distribución de alimentos o bebidas l .. ,] sino en el entramado rrectamente, una versión de la moralidad de la relación entre favorecedores y favo­
de redes de relaciones y representaciones culturales construidas diariamente recidos). ¿Debemos entonces rechazar la idea de que el clientellsmo sea un punto
entre polítiCOS y "clientes".5 de visla preconstruido y dejar de usar el término entre comillas, o debemos pensar
que esas representaciones que están en las redes clientelares también funcionan
Es ese entramado el que costituye la condición del sentido de cualquier dor',a­ por fuera de el'las y que esas representaciones son una pauta de organización del
ción 'J el que hace que lo recibido sea evaluado Como más o como menos, como lazo político en los sectores populares?6 0, lo que es lo mismo, por qué no pensar
justo o injusto. El descontento de Margarita debido a que "dan poco" no puede que Margarita opera la lógica que mal llamamos "clientelista", aUnque no esté in­
ser interpretado como el efecto de una contrariedad surgida del simple cálculo mersa en la red de prácticas "c1ientelistas". Un ejemplo que nos permite ilustrar la
económico del intercambio, sino como el efecto de una contrariedad surgida del lógica de la que participaría esta ¡Jltima alternativa, la que defenderemos de aquí
desconocimiento de una pauta de reciprocidad espeCificada en el entramado de efl más, sucede en el campo religioso en el barrio en que vive Margarita, como en
relaciones y representaciones culturales. el mUfldo popular en general, suele decirse que un determinado agente religioso,
El "clientelismo" no existe como lo imaginan los analistas que encuentran que agenc'la milagros, es un estafador. Pero esto flO implica, como podría suponer
ciudadanías avasalladas o corno reducción de la dignidad política del votante cuya un hipotético observador Iluminista, una desconfianza general ante la afirmación
existencia se naturaliza tanto como la del hambre en la ideología humanista. sino de las potencias "sobrenaturales". El rechazo del charlatán se dirige a un agente
como relaciones que implican una moralidad específica y comunican a clientes y en particular, a alguno de sus fracasos. pero se considera que, en principio, y por
patrones. Según Auyero, los términos de esta moralidad wn tanto más fuertes cuanto la vigencia de una premisa cosmológica que autoriza la expectativa de la interven­
más cerca se está de los mediadores: las personas que mi:'ls dependen de los media­ ción de otro orden de realidad, no todos los milagreros son estafadores.; Mutatis
dores son las que, en consecuencia, más creen en la narrativa que los propone como mutandl~ podremos preguntarnos si en el caso de Margarita no hay una perspectiva
asistidos y, de ninguna manera, se ven a si mismos como "clientes". Los que tienen propia de los actores que esté presente más allá de la red c1ientelar y que permite
pOSICiones periféricas en esa red tienden a denunciar el clientelismo o a reconocerse que la denuncia particular se conjugue con la afirmación en general. Y si esto fuera
en términos diferentes que los que propone el juego de los intercambios. así, podríamos decir que, de la misma manera que la premisa cosmológica designa
una posilividad que rompe la ilusoria continuidad entre el ateísmo del observador y
la recusa singular de un agente religioso, hay presupuestos que hacen visible, para
un observador partidario de la ideologia de la ciudadanía, la positividad de Margarita,
que rechaza algunos patrones, sin rechazar el modelo de relación .


•. Seria muchD m.l~ ~rt"'~nle rdem represenlacloesy pr.lch<:a, P, aun ·,nas. pre5cmdll del duallsrna <upuesto

"

~ Auyero. Ji;vler. "Desde el punta de Vista del clienle. Reptonsanda ellropa del clienlelismo polítiCO", en
Apuntes de ""~~I'~3c:i(m del Cierp, N' 2/3, Buen()~ Aire~, ]99B, SS·83.
en la nOCión de rep'es~ntaciones. Sin embargo, esas son las Ilmil~c.úlle~ ,j~l malenal del que di,pongo, de

la form~ en que fue ellcaril(Ja la Inv~5(.gilc,ón.

" Vé~se el primer capilule de e~le libro.

166 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 161


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Caminando con ella por el barrio, pude percibir el grado en que era sensible, derecho unas posibilidades que Maraganla asumió como reales a los 18 años pero
en sus términos, a las abruptas y dolorosas transformaciones que dejó la décadil que a los 12 le sonaban a leyenda Tanto o más que los bienes recibidos, importa
de 1990 en el Gran 8uenos Aires. Nos aproximábamos a un consultorio médico la huella que dejó en su sentido de la Jerarquía una experiencia que instituyó para
privado situado en el centro comercial del barrio y, mientras mi mente se perdra en ella la eXistencia de derechos que Margarila entendía como de los trabajadoreS Es
la precariedad y el carácter poco serio del comercio que tenía ante mis OJOS, dijo' en este contexto que se puede decir que en ella conviven la aceptación de los lazos
verticales con el igualltarismo de perspectivas adquirido en la experiencia y que le
esto es una cueva de perros. Yo vendría acá sólo Si no tuviera más remedio, Pero hace desconocer dirigentes. grados y títulos que respondan con hechos por sus pre·
antes era diferente, Lo que pasa es que los hospitales públicos son una payasada tensiones: desprecia a los fríos pastores de seminario como a las "señoras nariz para
y nosotros ya no tenemos obra soCial porque no tenemos trabajo. Los chicos (por arriba" que fueron sus empleadoras o las de sus hermanas de iglesia. A ese sentido
sus hiJos y por 105 hiJos de las mujeres de su iglesias) no se dan cuenta porque de la jerarquía trabal ado por la historia que, como lo recuerda ella, la ha provisto
no saben cómo era antes. de una asistencia médico-social ejemplar, no la convencen ni la sala del barriO ni el
centro médico privado arudido más arriba, Una experiencia anterior le ha dado los
Compartia conmigo los parámetros que hacian desconf'¡ar de ese consultorio parámetros de lo posible y no es cualqUier donación la que cumple la expectativa
médico y, al mismo tiempo, hacia evidente que un pasado de vielas conquistar, de reciprocidad Así que cuando hoy "recibe menos", no deja de reaccionar desde
soCiales dejaba de nutrir las expectativas de lo posible para servir de medida del su ancla. aquella experiencia en la que la trabajadora suburbial recibió bienes y
sentido de ro perdido, de lo antiguamente justo, de la restricción del horizonte actual dignidades que la instituían como parte importante, antagónicamente enfrentada
Margarita no mide el contrato en términos dependientes de una noción abslracta a otras, no necesariamente la hizo ciudadana pero le puso horizontes igualitarios
de jerarquía, sino a partir de una experiencia histórica en la que el sentido de la concretos y operacional iza bies,
jerarquía se "promedia", se constituye históricamente con singularidades dignas de Margarita, que aceptó mi presencia en su templo ruego de "probarme", para
ser reseñadas, Los efectos de ese recorrido histórico, el hecho de que existe lJna dejarme entrar a su templo regularmente. Cuando accedió, dijo que yo le habla
historia, es registrado por la propia Margarita, que una vez, al contarme un lramo parecido "un buen chico", que sabia aceptar, y había valorado como un rasgo de
de su vida, me dijo: humildad una situación desapercibida para mí: sabiendo que mi letra manuscrita
es inentendible, me había negado con deferencia a escribir el libro de actas de la
Cuando salí de la casa de esa familia que te dije comenzó mi vida, ahí, trabajc igleSia Margarita, según me explicó, entendió esto como un gesto de abstenerme
en una fábrica y yo no podía creer, fue como una aventura. Ten'ia la plata para de ostentar superioridad Quiero decir: Margarita sostenía un patrón de relaciones
mi [como empleada doméstica recibía un "salario" que se dividra entre lo com­ espec iales con los soclafmente "otros" que se hadan presentes en su barrio: mostraba
putado para su manutención y lo que era enviado a su familia en el interior] y su punto de vista diferente, pleiteaba la superioridad del médico, de las maestras
encima teníamos el sindicato", La gente de Lomas [la familia para:J cual había de la escuela frente a frente, y, reclamando ser oída, muchas veces se quejaba de
trabajado como doméstica] no era mala gente, pero mi vida empezó después una arrogancia frente a la cual se justificaba su aspereza -en mi caso eso no fue
que salí de ahr. 11ecesario-. Lo que podrra aparecer como prepotencia (porque el espectador no
se termina de acostumbrar a que los pobres hagan otra cosa que ostentación de
humildad y porque los "de abajo" no han terminado de interiorizar la posibilidad
Margarita, que salió del Interior paupérrimo a servir en la casa de una familia de
de accionar a su favor, naturalmente, las pOSibilidades igualadoras -que no exigen
clase med ia, term inó siendo una obrera texti 1que participó en un sindicato y disfrutó
ni arrebato ni disculpa-) y las conquistas sociales acordadas en el medio de una
de reivindicaciones que fueron consagradas como derechos irrenunciables que ha·
trama genéricamente relacional y jerárquica hacen que Margarita sea uno de fas
CÍan parte de su honra, En ese camino, sus referencias pasaron de ser "los señores
tantos testimonios de que en algunas generaciones de los sectores popul<lres se
de la casa" a los patrones de la fábrica, y un Estado que a los OlaS de Margarita
había instalado un latido que hace estallar esa Irama, sin ser Igualdad humanista:
equilibraba o favorecia a los lrajadores en las disputas cotidianas y concedia como

170 PABLO SWÁN 9:<10 Cot.iTiN¡j,~ 171


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"articulación cont ngente de regla5, discursos y objetos en el que las ideo logias 5011
derivadas (y no condiciones previas) y se brnan eficaces".1 Junto con la recuperaclÓl1
de la noción de persona, que nos ayuda a captar la positividad de las experiencIJ~,
po laicas que se desi¡rrolliHl ror flJPf21 rilO' marcos nO'mativn<, qlJ¡:> iglJ;,lan ..1 ¡¡BPrl~r
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y el ciLdadano, e'j necesario hacer de la histOria un plano inmanente al agente. LI


historia no es contexto, conjLnto de fuerzas que modelan, sino, más radicalment(~
ni DemOniOS ni DeSieRTOS'
plano de constitución de formas del agerte, de nociones de persona singulares qU!'
dan lugar a polltlcldades singulares.
CrEO que por esta vía nos situamos frente a una cuestión est'atégica del anali51",
político y en el qLe la antropología puede aportar su diferencia. Allí donde se h"
supue~to que las transiciones democráticas eran una especie de escalera rrecanica
en la que el restaJlecimiento de 105 derechos poiíti:os generaba la Ciudadanía, la
sociología y la ciencia política, una vez comprobado el fracaso de su pronóstico,

I han el2borado un monstruaric en el que los pretendljos clientes ocupan ellugal de

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u'rlusCluriu ¡xirlcipdl. Erl ~I rnislllü t~rrerlCl, el tratClmiento del caso de Margarita que
hemos propuesto ensaya una alternativa: antes de preguntarnos sobre su cistancia
y su diferencia respecta del agen(e democrático ideal, preferimos preg~Jntarnos por Introducción
su pos tivldad y por la lorma en que ésta existe a pesar de las presunci;)nes de
hegemJnía del un'lverso simbólico de la democrac'la, El siguiente es un ejercicio crítico realizado en el año 2001 y basado en un ar­
tículo de Phillppe Bourgois cuyo resumen, en palabras del aulor, es el siguiente:

La Guerra f-ria limitó el antllisis del autur [el propio Phifipe Bourgois~ sobre la
violencia política entre campesinos revolucionariOs de El Salvador dLrante los
80 Veinle ¿,ños después, un anélisis retrospectivo de sus notas de campo docu­
menta las formas en las cuales el terror polílko y la represión penetran en las
interacciones diarias y normalizan la brutalidad interpersonal en un" dinám ica de
viJlencla cotidiana. Más aún, la violencia estructural. simbólica e interpersonal
que acompara tanto la movilización revolucionaria como la Tl igración laboral a la
us irlflel citye~ ~compañ~da por fr¡¡eturJ~ de género. Las trampas de la violF"nr.ia
simbólica en la guerra contra la insu"rección generaran mutuas recriminaciones y

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I!nl'
1

1 "1 Sdvlna Mercnson, Mark He~18y, C1;¡udlo Benzecry, Gaslón Bellran y Luca~ Rub;nich fueron ,ectores ",ene­
rOSO" ~ crltlcO~ del t~_do que compone e<le r~r>II'JICl F'l~rcn ~enslbles ~ mIs pre~cupacIQnts y me ayudaron
¡j eli¡/¡~ar!a5. Sr.') d),[vsm.)es Qtle "'Rilen de h~c~ mucho herrpo ~ ,ncluyen a n'uctlCls 0),(5 que ah0'~_

"

•. Vea~~ 0oldman, M~rCIO, Alguma an/l<Jpologia, R~I"me Oumar,i, Ro d~ J~M'ro, .999, P 178
inlllsl2menle, estoy clvld~ndo NI 10' "Qmbrado~ rl los ar,óni,no5 50n responsablus de mis orlllliones,

BAJO cotn:NUO 175


174 PABLOSEMAN
un sentimiento de culpa que oscurecieron el rol de una estructura de poder opre­ La razón por la que El pDder de la violencia e.n la guerra yen la paz resulta valioso
siva, De manera similar, la violencia cotidiana dentro de una versión neoliberal de y productivo es la muestra en acto de', grado en que nuestras interpretaciones se en­
la paz facilita la administración de la subordinación de los pobres que se culpan cuentran sutil pero poderosamente condicionadas, La realización de un "impiadoso"
a sí mismos, como si se tratase de fallas personales. El desafio etnogratico es el ejercicio de exposición de la relación que un investigador tiene con su material de
de dilucidar las cadenas causales 'J las relaCiones de género en el contmuum de campo permite palpar la eficacia desconocida de', contexto del interpretante en sus
violencia que refuerza la desigualdad en la era post-Guerra Fria. interpretaciones, Sin embargo, Y esto es lo que me interesa discutir, esta contribu­

I Mis preocupaciones respecto del artículo que debía criticar no se referlan tanto a ción reincide, por otra via, en el error que pretende corregir. Esta crítica excede la
lo que el articulo decía como al cuadro que subyacía a su producción, La necesidad posición de Bourgois en la medida en que esta posición hace resonar Una serie de
de los ilr1lropólogos de salir de los límites del culturalísmo Ingenuo y de encontrar elementos constantes en algunos ana lisis etnográficos sobre paises !atlnoamericanos.
teorías que le dieran contexto a la práctica de una antropologia urbana cada vez más Así, dirigiéndome al trabajo de Bourgois, aprovecho la oportunidad qLl€ ofrece para
interesante en sus descripciones de los fenómenos, y cada vez más angustiada por discutir algun<'ls perspectivas que me parecen mucho más problemáticas de lo que
la falta de una teoría dela sociedad para trabajos de campo que ya no tenían por deja suponer un llamativo consenso sobre ellas."
ji: sede las sociedades indígenas, tuvo, entre otras, la siguiente consecuencia: la obnu­ Los condiCionamientos contextuales que Bourgois pone de manifieslo no ~on ~ó\o
bílación con los grandes díscursos sociológICOS, la tentativa de síntesis apresurada estructuras de larguísimo plazo que presentan suturado el resultado de una balalla
entre práctica etnográfica y teoria SOCiológica, la moralización de la práctica teórica social, Bourgois refiere a la nubosidad que nos imponen los aconteclmiento~ relati­
de manera tal que sí el discurso teórico no €ra pOrtador de una pasión agonística y vamente cercanos a los cuales estamos ligados y a la naturaleza mínima, pero llena
una denuncia no era legítima, Paralelamente, otra situación reforzaba esta línea de de consecuencias, del acto que termina estableciendo una lectura de los datos, El

i acont€cimientos: la sociología que había salido del economicismo ingenuo tendía a temor de abonar la visión "neomacarthista" imperante en la política centroamericana
, de Estados Unidos, hacía invisibles, o imposibles de señalamiento, los hechos que
, regodearse en el improductiVO limite de contraponerse a ese pasado afirmando en
cada paso la preeminencia de lo simbólico, En ese contexto, y muy especialmente en manchaban las conductas de los grupos sociales y polítiCOS que luchaban contra el
, gobierno salvadoreFio, Había en ese entonces un constreFiimiento al escamoteo de
el contexto argentino, vivimos una "vogue Bourdieu" que intentaba salvarnos de los
di males antedichos Imponiendo a la obra de Bourdieu, y a una lectura especifica de los hechos de violencia que teñian las relaciones entre pares (o supuestamente pa­
la misma, como salvación" La tormenta, gracias a Dios, amainó, y todo 1,0 que este res), en el interior de estos movimienlos La reflexión de Bourgois demuestra cuánto
1 trabajo haya perdido en herejía lo gana en comprensibilidad y, tamblen, en utilidad influye la coyuntura política en la producción científica y cuánto presiona al error
" el hecho de encontrarnos en una coniigurac,ón en la que sostenemos unos valores,
para la tar€a de reconstruir el contexto intelectual en que ejercemos la investigación
"

Este trabajO r€conoce los problemas en los cuales se Instaló la moda que discute discernimos unas realidades en las que qUienes podrlan encarnar esos valores los
1
Pero duda, con argumentos, de la solución aportada,3 Lo que sigue es lo que fue contrarían, y tenemos, finalmente, enemigos de eso~ valores que explotarían esas
I escrito en la oportunidad en que fue publicado por primera vez.
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•. [1 wn~~n,;o ~é, en r~alid~d. JrJr~"te yprocede de lo dlslm~tria en que dialo~an Ja~ perspectl"'~s an"I,¡'r,~"
t,,~len critica,; c"mol~ d~ L,'giJ SIl(Jud a Nancy S~hepperd Hu~ues, o I~ d~ Mark HeJlel' ~ BOOJ,d,eu y
,. Ur,~ ~e I~s arisla, que presenl~ba I~ moda en curso en ese enlonces es q~~ la ob"~ de AOllrd'eu ya habja Waequant, qlJe p,~~bJn q~~ 105 disensos exist~n SI no son lan eYldenl~, enlre nosolros, ~~ pOI una ,~,¡'¡n
·"de) Inlroduclda en la Argenllna de formo m~ChQ m~:. rita, cri(,q y abierla par JlJtore, corno Allamrrano, Que nD d~l~ de len~r su ladel l(ra(O,,~n, qUlzj SEa el campo académico El campo en si q~~ el'eprDdu<:c,¡¡ni c ­
Sarlo y Sldlcaro (sólo por recordar I ntrerlacucloneó 'J~llas~~ d~ rt1l IQ'm~Slón ~nP."e'SllJ"a) En aq~el conlex IeL mQ rewlt~ rna,; r~<lll,la yónalili<:Jmenle mas fértil, Ve¡jse S,gaud, L., "Fome e compor(amenID~ SQCI~I," ~n
se hab'~n Iraducldo también crillcas coma I~ dp 10 "gr.Qn y PJs~~rrJr,. c~y~ ',¡~IÜf en f.l marco del furor acrilllu Ma"J' E~t[ido~ Clr Antrupol~giJ Sacia! N° 1, Programa de PO$-Graduó~ao em AnlropologiJ Sonal, Mu"EU
que loda'lia r~sl~, la~ cond~f1a al desconoc,mientD NJciDnal y lInlver~":l~J Fed"'JI d~ Rlo de J~np.,ro, 1995, pp, 67-176: Scheper Hughes, N , L.1 "Jufrlf s,n
,. Una posrcion parc'<llment~ conv~rgenle con ésta, prw b~~~d~ ~n olrc" t""IG,, ~~ I~ que desaffolló Claudld lIallto, l'I(lll'n,¡~ y Vida colid",n3 en BrJsil, Ariel, Barcelona, 997, y Healey, Mark, "D's~~lam qut ',ollel
Fon~eca ~n "La cla5~ SOCI31 y su fecll5~ción ~tnD~rJfi[il' ~n Elnogr"f'ils CQl,r~mp~rJn~ils N' 1, BlJenoó amp,i'Jn'sada· Bo~rd,elJ y W¿KQuant ~ob,~ raza en Bras,I", en Apuntes de Investlg~cid" df'1 Cre" N":',
A¡re~, abrol de 2005. pp 117-38
BLJpnD~ A"~,,, 2000. r>P 9')-]02

176 PABLO SEMÁN BAJO CONTINUO 177


1I
,
realidades con tergiver5.aclones o sobreponderaciones. la sencillez, la hone5.Hdad Sistemas sociales, ollas a presión, actores y sistemas
y el valor crucial de una demostración que se hace releyendo el propio material es
de imporlancia crucial porque hace presente lo que siempre se sospecha pero rara Una situación histórica y sus conflictos, la Guerra Fría, tornan Iflvisibles las
vez se problematiza. las poblaciones latinoam ericanas como objeto de 1as ciencias realidades que arruinarían el prestigiD de los rebeldes salvadoreños o justificarian
sociales (en general, pero no e¡o;c lusivamente, de las cienCias sOCiales del hemisferio indirectamente a los opresores del puebto. por no convenir con ellos se concede y
norte) padecen objetIVaciones que se hacen sobre la base de sus aspectos folclorl­ se los descrtbe como víct'lmas, como nobles rebeldeS, pero siempre inmaculados.
zables: son las aristas que en 8rasilllamamos "para inglés ver" y que, yo agregaria, En relaCión con esta impasse, que no es una mera contradicción lógica sino una
surgen del "inglés viendo". El ejercicio de Bourgois, confesión de parte, viene a serie de actos advertidos en el propio cuerpo y en ia propia forma de registrar y de
relevarnos la necesidad de probar que el "inglés viendo" no es una caricatura sino escribir, se desarrolla la segunda contribución del articulo: una primera instanCia
una realidad tangible en sus potencias y en sus limites, en su honestidad yen sus del trabajo de Bourgois habría descripto unilateralmente la presencia de la vlolen­
condicionamientos 'Inconcientes. c'la. Esta habitó y habita la realidad salvadoreFia de una forma más e¡o;tensa y más
Mi critica a la autocrítica de Bourgols se reduce a unas preguntas: ¿no sera que comp,leja que la reflejada en aproximaciones dislorsionadas por los influjos de ta
otra vez, y COmo suele suceder con frecuencia, se cree estar resolviendo el proble­ GL'erra Fría. Pero no se trata, obViamente, de equil'lbrar las culpas y endosarlas a
ma cuando en realidad se está incurriendo, una vez más, en el tipo de acción que los que pasarían a ser ahora demoníacos movimientos de oposición armada, sino
lo genera? ¿Y si el mismo papel que una vez cumplió la Guerra Fría lo estuvieran de establecer premisas para interpretar de forma social y global la d'lnámica de la
cumpliendo, en el contexto actual, la necesidad de creer que se ha encontrado una violencia. En este conte¡o;to, Bourgois propone entender los fenómenos que fueron
teoría definitiva para OpOnerse al neoliberalismo, el desconocimiento (en el sentido estratégicamente Yactivamente desconocidos en tanto violencia cotidiana, producto
que el pslcoanallsis le otorga al término) de que el universalismo es siempre una de la ViolenCia que suma la v'lolenclaestructural Y política, La categoría se propone
pretensión problemática y la creencia ingenua de que las tensiones entre antropo­ un objetivo preciso y necesario en la intelección de los fenómenos sociales: se trata
logía y sociotogra esta n definitivamente superadas? Una vez con conciencia y otra de sustituir la relación moral inmediata con los hechos por la fórmula que engendra
vez sin ella, Bourgois sufre el poder distorsivo de los conte)(Íos inmediatos en la el fenómeno Visible. Una propiedad sistémica. un proceso objetivo, un concepto
interpretación. La primera vez se trata de la Guerra Fría. la segunda V€2 atacan sociológico, viene a dar relieve a lo que, con graves pérdidas analiticas, podria ser
por la espalda las secuelas del monólogo reproduccionista,5 la idenlillcación del establecido como fenómeno psicológico, o io que podría quedar oscurecido por una
análisis con la oposición a enemigos que se han definido antes del análisis mismo y simple relación moral con lo que no termina de reconocerse como la objetividad
la urgenc'la por cumplir con el Diktat del momento (la superación de las oposiciones de lo sacial.
que Suponen los diversos abordajes, como si éstas €¡o;istiesen sólo por pretensiones La explicitación de la noción de violencia cotidiana utilizada por Bourgois
corporativas), que hacen que el movimiento crítico naufrague en la confUSión entre confirma que se nutre. en grado fundamental, de una viSión que afirma h:¡fmas y
el mundo y mi mundo. grados de verticalidad de lo social que deseo discutir en su potencia y concepción
(no negarlos, si complejizarlos) y, también, tornarlos más abiertos. Es/a definición
presenta la Violencia cotidiana como un fenómeno exclusíva o fundamentalmente
derivado. la violencia interpersonal es el efecto de un quantum de violencia política
w y estructural que func'lonaria en la lóg'lca del e¡o;ceso y el desborde atravesando todos
los niveles de la organización social que funcionaria, como metaforiza el autor, al
, A ~';t~ altura de los aconleClml~n1D~, nI",I reproduccIonl5mo e~ sólD ~I nlJrl1bre del "probl~ma" de BourdlelJ
(mu,'ha5 '/~q'~ luslalll~nle se~"ladD). '" BQIJrdieu es tan ~ólo un reprodUcci'Jolsta {algo lolalme~le oll'ld..-:l~1 modo de una "olla a presión".
H<ly e~pIICJcl()nes reproducciúr,,~(¿l5 yU~ ¡>arten de 8ourdleu, p~ro la cOl1l1lgan con soclologl"s men(J'; iHJ· Podemos asumir la metáfora e interrogar, ¿el "contenido de la olla" es indiferente
loconci(wles de sus compromisos "ormaliv~s. y sarl peores Hay cJitlcas a 8ourd,eu que sor, 1,,,, b3nal~5 y
superfiCiales como su ulil,.aclón corno caballilo d~ bal~llo. [.li(mces. cuando hablo de reproduccionr,m<J ~1(, a la presión) Bourgois no saca ninguna conclusión de las especificidades locales
rellero. centrolmt"t~, ~I c~r¿¡cler de cln;ulo de h'mro QLJf ~e les da a expllcoc lone~ lcasadJs ~n la cj,alécllca. en cuanto a su capacidad de elaborar dilerencialmente la presión generada por la
parclal'-'lel1lc Inneg~ble, entre lo que se Inc~lca y ID QU~ ,e solicrta soeralmenlt

BAJO CCI-.;~I~'lJO 179


17B PABLO 5EMÁN
olla. En todo caso, y en la linea de la metMora física q\le plantea, habrá un grildo prob\€ m áticoque se p ense con una regla que le asigna a un actor cualquiera cero
mayor o menor de presión caracterizando a cada situación, pero nUnca procesos que de Juego abierto en la teoría implícita que piensa las relac ones enlre actores en
intef~engan c-alificamln los f",nómenOs. de encuentro entre \0 Que viene de ilTl ¡Di! 0\0 el s~r.o de un sIstema la vIole1cia estructural y polrllca pdrl:cl:ríiJ r u ¡JeJar IU!,:dr
la olla y lo que ésta contiene. Me explico mejor con una pregunta: ¿no habría que a otra cosa que a lo qJe da lugar segun Bourgois: a la degradación humana, a la
suponer que hay una Dialéctica entre la presión de la olla, ellipo de elEmentos que normalización de los niveles de violencia que permiten esa degradación, Pero este
r.ontiene y el grado de agregación de éstos? Parece, ~II uefirllliva, que no interesa estado (1lamémoslo c01venclonclmente: 3), derivado de la InsurreCCión armada, de
si en la olla hay porotos. arrOl o maíz, o si el medio líquidO es aceite o agua, '1, ~or la reacciór. de los grupos dominantes Y de la intervención extranjera cue superó en
lo tanto, hay un deSClJdo en la ecuación en la qUE deberían pesar la resistencia su propio pais todas las resistencias democráticas, es el resultado de la cons:itu­
específlc¡¡ de m¡¡lerlales yio las \Ospeclf'¡Cldades de las InteracSlones del contenico, Clón de una jinámica rellollJci01aria (estado 2J, en la que una fase anterior de la
el medio líquido y la presión.
,, dominación (estado II comenzó a ser im;)ugnada, Si para esta última se hubieran
PJede que el flsicalismo elemental de la propuesta sea una mera licencia y qJ€ aplli:ado los principioS teóricos CUlO' BourgJis aplica para explicar la Situación 3, esta
i mi argumento L:UdSICulinario seannecesarro. Pero las categorías menos metafóri­ rebelión habría sido un im posible, un impensable, un caso excepciona que Justlf ica
Cas del análisis de BourgOls no se distancian de esa lógica y hacen pensar que la a la regla, y ::lado que ella se po-odl.ljO, 'f ,jada que las revueltas se producen, creo
1,1 metá'ora es, antes que casual, la figura pantográfica, la amplificación sistemática que mi objeción a los supuestos teóricos tiene alguna Importancia.
de UII elemento que se encuentra Sutilme1te presente en la arquilecura teórica El error cel reprodJcc\onismo del ral:mi'lmientJ no reSide en que se dan como
del tExtO. Todo el razonamiento supone una pasivid¡:;d extrema de los niveles, ele­ evidencia todos los delermi nismos q ue cz,racterizan a la oposición siempre desigual
mentos y procesos micro a los que se transfieren las consecuencias '1 las fuerzas entre aetor¡:>~ ~ol:'la\e" y gró'lr.iñS il lo~ cuales la dominaCión persiste. lo que pesa es
de los procesos macro. Expreso Esta preocupación fuera del nivel no demagógico la ausencia, en el habltu5 analitico, de una noción positiva de los elementos que, en
en el que, muy pertinentemente, plantea su proPuesta el autor: no reclamo por todas las SOCiedades, en todas las historias, tornar perecible cualquier imperio que
I 1 la pasivización en nombre del ideal rom ártico, ni En el de una meta'ísica de ñ nurca cae de senilidad, En ese hueco militñ lil noción de ñrJor !lue rEivindico: algo
conCiencia, ni siquiera desde la posición sensato, despojada y lúcida del Ra'1mond que es parte de una tota\ldad peTO que so: incluye en ella te1sionalmente, no como
I1 Williams que afirmaba que ninguna dominación, por llás absoluta que fUera, deja­ entdad anterior sino como encarnación de momertos de ura plataforma de acción
,1 ba de presentar un resquiCIO para el ejerCicio de una libertad antrnpnlógiramente histórica. tst¡¡ es "estruclura" sólo par~ la \fiSIón hegemónica y, en realidad. es unñ
'1 Universal (una postura que tiene tantos matices y es:á tan cargada de experienCia superficie que acaba siendo siempre el resultado de una realidad conflictiva que
1
que podría eludir con soltura las imputaciones de "humanismo" de las que podria escs momentos, los actores, constituyen i lestimollian. No r€.clamo por un indiViduo
1
1 padecer). Partir de esos supuestos desocializaríil la e~plicación priviindola de Uml Cdpill dIO prolilgonisn"o sino por una concepción del hecho soci<:ll que no reifique
sociología que puede Ser la de Bourgois o la que reiVindicaré m~s adelante y qU8 los resultados del proceso (sea baJO la 10rma de una conc':er.cia CO\€.ctlva, de una
1
difiere de la de nuestro autor,6
1
magnitud física de superioridac incesante o de una violencia estructural que crece
El nivel micro al que refiere BnllrEoi.~ cnmo un nivel paSIVO, receptivo de efectos, a espaldas de los actores 'f ~¡jl,) puede ser pl:IlSaDil como una espaie de láp,da),
es también el nivel en el que se organizaban las fuerzas qUe combatían al gobierno que no confunda los resultados de las disputas sociales con la realidad conflictiva,
ya los grupos dominantes en El Salvador, O sea qUe al mismo tiempo ese nivel es dis:métrica y politica de lo social. Pensar con esta lógica ayudaría ~ e'Jitar que la
I el de la constitllción d,o un actor que tiene cficaciJ mano. Yen e5to.; rl:gi:;tru, resulta violencia co~idlana sea conceclda como el resultado de una sLlma iJlgeuriJicd de
1I fuerzas fisicas, como la magnitud reslanle del quantum de lJiolem::ia eS~f\.lCtural que,
, desocializada de unas formas que la contenían, OJera libremente coma un rio que
j,
se ha salido de m¡¡dre, inunda una geogralia, arrasa con las deler.sas

I
I "
•. Erl todc c~so, yeor':lo puede co~st~taflo Elléclor, ~I humam~mo "Ingenuo" O testi non'ü de un compfomisL

va por cl.e~IJ del aU[lr que estamos analizando,

I
180 PAElLO SEMAN BAJO CONTINUD 181
1
1
i
Ni demonios ni desiertos pavorosas que, para hacer valer ei sentido de la intervención del sociólogo. deben
ser disueltas y reintegradas en un análisis del sistema Y su evolución. Describirlas a
Pero hay otro núcleo del an¿llisis que desplaza las condusiones en la dirección traves de una Simbología del mal, sobredeterminada por la coyuntura, entorpece la
criticada. Los subordinados no son actores (como vimos hasta ahora) y los su bor­ símbólica del mal '1 el análisis, al pastor y al sociólogo (y conste que no tengo nada
dinanles son hiperartcres (Como indicaremos de aquí en más). Esta última es la contra el pastor que haga bien su trabaJO). Al analizar la situación de una pequeña
connotación con la que aparece un comodín de! análisis: el neoliberalismo ¿Es éste población búlgara y sus relaciones con el conjunto de ,'a sociedad, sophíe Chevallier
una corriente social, Ideológica y política g,lobal, un proceso nacional que, con mucho muestra que el sistema involucionó. que la lóg,ica estatal es sustituida por otras
peso específico, reorganiza socíedades nacionales de ca pitalismos precedentes muy lógicas més "primitivas" y, tal vez, negativas desde un punto de vista axiológico,
especiales y muy d.ilerentes entre sí, o se trata de ambas cosas al mismo liempo? La pero nada muestra que sean imposibles de analizar.' Deberiamos saberlo nosotros
pregunta introduce una objeCión más amp/la: neolibera!ismo resulta una categoría que estamos viviendo un "demoniaco" proceso de implosión, pero no dejamos de
demasiado general y demasiado carente de articulaciones especificas como para ser una sociedad y debemos mucho de lo que está pasando a las particvlares ca"
sustitUir una serie de COnceptos que van desde régimen de acumulación a fase racterísticas del sistema social y no al hecho de que no lo sea,
del capitalismo o formación social, bloque histórico -sólo para invocar una de las
tantas tradICiones que podrían ofrecer medíaciones imprescindíbles-, La objeción
no nace de la voluntad de contraponer categorías, sino de la impresión de que las
reJerencias al neoliberalísmo son, antes que nada, demOf1ológicas y que por la vía
La etnografía y las teorías de la totalidad social
de la solicitación moral se propicia un acuerdo analítico que no me satisface, mi
oposición a lo que Bourgois llama neoliberalismo no me lleva a oensar que se pueda
Las dos discusiones anteriores llevan implícíta una observaCión crítica que
pensar la Argentina, El Salvador o Harlem, sin hacer Intervenir como mediaCión de
resulta transversal a los dos argumentos anteriores y que es conveniente eJ(pll­
la influencia .'leoliberal el conjunto de factores que crean sociedades y/o espacios
citar. El razonamiento de Bourgois encuentra en la violencia cotidiana la forma
singulares como las naCiones, las regiones, etc. Más que una mediaCión instrumen­
de integrar un observable etnogrMico en una versión de la totalidad social. Por
tal, estos factores son elementos constitutiVOS como el neoliberalismo, que es, en
la vía de un rodeo, qUisiera argumentar que ese paso no está exento de proble­
diversas metabolizaciones SOCiales, un elemento definidor.
mas. que por ín!entar superar lo arbitrario, lo corporativo y lo histórico de la
Hay un punto en que la presencia satánica del neoliberalismo se conecta COn
diVisión entre sociología y antropología termina ahogando las potencíalidades
la ausencia de una idea de actor, con la concepción del nl:'oUberalisrno corno algo
de la etnografía
distinto de una apuesta social o un esfuerzo de díreccíón '1 de construcción reali­
Comencemos el rodeo. En las ciencías sociales de la religión crece la conciencia
zado por unos grupos sociales. El proceso de afirmaCión de las intencíones de ,lOS
de que toda vez que se habla de relíg'IÓfl para refer"lrse a un campo de prácticas
grupos sociales que promueven una desigualación brutal es presentado en términos
dedicadas a "lo sobrenatural" se generaliza, indebidamente, la experiencia de
de la irrupCión de una fuerza omnipotente que hace de la sociedad un infierno. La
aquellos para los que el aquí y ahora se ha dividido respecto de un más allá y de
Imagen de las sociedades agobiadas por el neollberallsmo parece modelada por un
algo que, sólo a partir de esa división, aparece como "trascendencia"' como "50­
mito: qLie la degradación de unas formas sociales es sucedida por formaciol"1es no
brenatura,leza". Es el punto de vista de la modernídad (fenómeno y mito movilízador
soc)ales y no por configuraciones sociales que realizan valores que. si se desea,
al mismo tiempo) el que ha generado la categoría de "religión" como resultado de
pueden ser discutidos y comparados cOrJ desventaja respecto a otras SOCiedades y
parámetros. SOCiedades de sujetos armados y en proceso de au lodevorac ión pueden
no ser mejores o buenas, pero no dejan de constitUir sistemas sociales Y el con­
¡:unto de esta reflexión apunta a cuestiones bien urgentes: vivimos en sociedades v
que viven prOcesos de reestructuración y degradación, y que proyectan imágenes ,. W~se Chevallle: SQphle. "U,,,a SQ~;eddde ern mud"r.. ~d An([(lpOlo&", d~ 'Irans,~a~ na BuJga"" oo. en HOri­
zontes AntroPOl6iJi"os N' 15. f'~rw Aleg'~, 2001 pp,37-5/

182 Fj\BLO SFMÁN BAJO CONTINUO 183


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lo sagrado ora para proteger a sus hijos con medios sobrenaturales, ora para sen­ comparativos que las transformen podrían ser "objetivas",B Afirmaba, también, Que
sibilizarlos frente a las responsabilidades familiares que es la via real por la cual las categorías antropológicas. strictu sensu, estaban mucho más próximas de ese
la violencia comienza a ser evitada, Si en estos casos operan todos estos factores. ideal que las sociológicas, Éste es el pur,to al que quería llegar, antes de finalizar,
no veo por qué en la situación salvadoreña no deberían operar otros y, al mismo retomando el hechO de que "violencia cotidiana" se pretendía un concepto mediador
tiempo, hago ver que la homologación de las situaciones requiere integrar tantas entre el plano etnográfico y la teoría sociológica. En I,a medida en que el concepto no
singularidades que la misma sólo se podría dar en un nivel más abstracto. Estos está relativizado, ni ampliado por los efectos de la crilica contrastiva, funciona tan
casos permiten elaborar una conclUSión adicional que, desde otro ángulo. subvierte el equívocamente como "religión". Yen esa misma medida la etnografia se condena a
supuesto t.kilo de la homogeneidad que aSistiría al fondo de ',a sociedad aplastada, responder las preguntas de una teoría de la totalidad social que ofrece sus caSille­
en los sectores populares conviven di námicas diferenciadas que impiden pensar que ros. amable, combativa, sospechable, A esa teoría, antes de satislacer1a, es bueno
la violencia estructural opere de la misma forma en sus diversos segmentos. Y SI interrogarla y para ello nada mejor que dejar que se desplieguen los electos criticos
estas dln~micas son conmutables, homologa bies en un plano más genera'l, lo son de la etnografía que, para teorizar, duda metódicamente del carácter enraizado de
en virtud de principios que "OS unifican en torno de valores y repertorios que desde las pretensiones de universalismo que siempre vienen a decirnos: esta vez sí, esta
el punto de vista del análisis no pueden ser reducidos sin ensanchar y relatiVizar el vez es objetivo y universal. ¿Será lo mismo... ? Si la lucha contra el neoJiberalismo
punto de vista del analista. puede desarrollar el mismo papel de obstáculo epistemológico que la Guerra Fría y
Hay lógicas y categorías sociales que trabajan en la zona en la que la "violencia sus efectos, si la "violencia cotidiana" puede ser la sobreinterpretación elnocentrada
cotidiana" nunca se constituye sin cualidades especiales y como algo m~s Que de lo que antes fue ideológicamente subexpuesto, si algo así como la idolatr¡a en la
un grado de presión de los elementos estructurales la condición para percibirlas discusión de la teoría nos hace olvidar el problema de I,OS análisis dominocéntricos,
11
es lan fácil de declarar como difícil de praclicar: la apertura relativizadora, la me parece que podemos (y debemos) seguir dudando.
desmisti11cacián de los supuestos etnocéntricos -aun de los bien intencionados-o
El cumplimiento de esta condición se ve obstaculizada por el reproduccionismo y
por la demonizaclón, pero resulta directamente impedido por la afirmación de una
I

categoría Que suprime el otro lado.


Se adiVina entonces que todo este rodeo 'llene a cuento de una cuestión q'LJe
I
completa esta última refle)('lón transversal: pese a todo lo que cuesta y pese a que las
categorías de los agentes no lo explican todo, no debe renunciarse ni por un segundo
al hecho de que las concepciones de los agentes reconstituyen y singularizan las
tramas y los procesos que analizamos, y muchas veces obliteramos con categorías
como "religión" o "violencia cotidiana". No he mostrado que el concepto de "vio­
lenc',a cotidiana" pertenezca al contexto del investigador pero, al menos, he dado
',1 algunas pistas para entender que no se trata de una calegoria relativizada a la luz
''1" de la información nativa (y no digo, de ninguna manera, información nativa elevada
al rango de teoria) y aquí, para calcular el plano al que nos lleva esta afirmación,
cabe recordar a Louis Oumon!. Frente a la retórica fácil que denuesta a la antropo­
logía como una toma de posición por la categoria nativa o su idealización distorsiva,
Dumont -que no habia renunciado al universalismo, pero lo sabía complicado- decía
que las categorías supuestamente objetivas de la sociología son, mucho m~s de lo
'1
I
que lo creemos, categorías del grupo al que pertenecemos y que sólo luego de ajustes ""
s, Véase Dumonl. Lauls, IntrodUCCión a dos /eoriB5 dI! I~ ~nmwlOf:¡~ s.,x,jl. AnagralT<1, Barcelona, 1975, p_ 33

186 PAtlLO SEMÁN eAJO CoNTINUa 187


Inolce
1

1 07 .... Prefacio, por Denis Merklen

11
21 ... Agradecimientos

11 23 .... Introducción

35 ... 1. Cosmológica, holista y relacional: una corriente de la


1

religiosidad popular contemporánea


1
35 l> Introducción
38 l> Cultura y religiosidad popular
I
41 l> El modernO centrismo como obstáculo epistemológico
en el análisis de la religiosidad popular

46 .. Tres claves de interpretación de la religiosidad popular


46 t> Cosmológica
!II
I 51 i> El Carácter holista de las prácticas religiosas en
,
los sectores populares

, 1
57 ¡, El carácter relacional de la experiencia religiosa
popular

i 60 ~ Conclusión

" 11
1 61 ... 2. Visa, apogeo y tormentos del "rack chabón"
11
61 1>­ Introducción
62 .. El "rack chabón": una categoría problemálica, un
desarrollo histórico preciso

I 1

1
74 .. Venganza social: epílogo parcial del "rock chabón"

1'
77'"
3. Historia, best-seJlers y política
,,1 78 lo 1- La historia de masas '1 la crítica académica
84 lo 2- Los best-sellers desde el 2000
11

'1 87 ~ 3- Tres figuras actuales de la relación con la nación


1 11

88 i> Distancia
I
1
1

1'1
, 1

, 1
, c>
90 La argentinidad como reproche 161<1 6. Las formas políticas populares: más allá de los dualismos
96[:> la voluntad de ser argentinos y el peso de la historia 161(;; Introducción
11
, 98 e> Los "libertadores": entre 1955 y 19B3 164~ 1_ Margarita: ¿clientelismo mas allá de la red clientelar?

102 e> Si Moreno viviera ... 167~ 11_ Persona, reciprocidad y biografía en la formación del lazo
I
1091>
politic o
4- Conclusión
168e> 11.1
111<1 4. Entre Pentecostés y babel. El caso de Pauro Coelho y sus 169e> 11.2
lectores
173P­ Conclusión
113 ¡.. 1- Ejercicio: condiciones de posibilidad de modos de
interpretación globales 175<1 7. Ni demonios ni desiertos
1 116 ~ II~ Paulo Coelho según bibliotecas y lecturas
1751" Introducción
1

117[> Accesos y colecciones


179!\;:>
Sistemas sociales, ollas a presión, actores y sistemas
1

120 e> Experiencias de lectura


182!? Ni demonios ni desiertos

1281­ 11I. Mediación religiosa y social en Paulo Coelho 183" La etnografía y las teorias de la totalidad social
129 e>
"

Paulo Coelho, el catolicismo y la "nueva era"


\, 131\:> las clases medias y sus síntesis socio-espirituales: de
Chico Xavier a Paulo Coelho

134 t> Paulo Coelho: liter;¡¡,lo y sacerdote sui generis

"11 136 ~ IV- Conclusión

I
139<4 5. ¿Por qué no? Del matrimonio entre espiritualidad y confort,
del mundo evangélico a los best·sellers
142 ¡a. Desarrollos de la teología de la prosperidad en la Argentina:
de rasgo neopentecostal a operador de la cultura evangélica
145 iIl' La prosperidad según los pentecostales de Villa
Independencia
145 e> Palabra de prosperidad
146[> Prosperidad y tradición
150 e> Prosperidad es "poner por obra"
153 .... ¿Una escena muy diferente?: un lector de Paulo Coelho en
Brasil
1561> Conclusión