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Mis geniales ae em Com LAUT TLE) ea BV Cour RRC) CRC eR rete) Gary Kimovich Kasparov, autor de este CCRC mecha a siones del ajedrez en 15 siglos de his- toria. Nino prodigio desde los cuatro anos, huerfano de padre desde los siete, tenia nueve cuando su madre de- cidio que el ajedrez seria el eje central CCE Cee ere y eo ia | campeon del mundo mas joven de la historia, y desde entonces no ha baja- do del primer puesto del escalafén. En 1988 huyo de las tragicas luchas étnicas de Bakiy se instalé en Mosca, BUTE ene Mr a aid ERE CCB ol (nea frecuente colaborador en temas poli- ticos del Wall Street Journal, pero este compendio sobre los mejores jugado- res de todos los tiempos y las partidas mas significativas de todos los cam- peonatos mundiales es la obra que él SU Cmca oR LC a Sy ecm coe ec Co En una encrucijada de épocas sky, ya han sido descritas, y ahora es el turno del undécimo campeén, el fenomenal Fischer, quien a principios de la década de los setenta consiguid aplastar a la maquina soviética de ajedrez. Antes de él habian realizado intentos sin éxito otras brillantes estrellas occidentales: Reshevsky, Najdorf, Larsen... La légica narrativa -o tal vez la propia Caissa— sugirié la solucién de consagrar un volumen individual a todos estos sobresalientes ajedrecistas. Es evidente que Fischer no surgié de la nada. No sin raz6n se le Ilamaba el mejor alumno de la Escuela Soviética de Ajedrez, cuyo florecimiento propicié un rapido desarrollo del juego rey a mediados del siglo XX. Pero con mayor raz6n podria considerarsele el sucesor de la gran tradicién del ajedrez americano, em- pezando por el legendario Morphy. Durante el perfodo de mas de un siglo que separa los triunfos mundiales de ambos, la popularidad del ajedrez en Estados Unidos experimenté un continuo incremento. Alli fue donde Steinitz realiz6 hechos sin precedentes, como disputar cinco encuentros por el Campeonato Mundial entre 1886 y 1894, y lo que es mas im- portante: exponer, en su International Chess Magazine (1885-1891) y en su obra fundamental, Modern Chess Instructor (1889) las ensefianzas de la nueva escuela, la Escuela Posicional. A fines del siglo XIX, esa oleada de progreso Hevé a Pillsbury hasta la cumbre, seguido ya en el siglo XX, por Marshall. América se convirtié en un importante centro mundial de ajedrez y no fue una casualidad que Lasker se instalase alli durante varios afios, incluso editando su famosa Lasker's Chess Ma- gazine (1904-1909), como tampoco fue un accidente que el genio Capablanca apareciese y madurase en los Estados Unidos, pasando a residir, durante mucho tiempo en Nueva York. Mientras la I Guerra Mundial devastaba Europa, en EEUU seguia desarrollan- dose la vida de los torneos y, de forma imperceptible, poco a poco, se iban asentan- do los cimientos de una nueva ruptura. En los aiios veinte, este proceso fue acele- rado por las sensacionales exhibiciones del niiio prodigio Sammy Reshevsky, una gira de Alekhine -el aspirante al trono mundial- y, sobre todo, por los grandiosos torneos internacionales de Nueva York (1924 y 1927). Como consecuencia de to- do ello, a comienzos de los aiios treinta, surgié todo un grupo de fuertes maestros: Kashdan, Horowitz, Steiner, Dake, Denker y otros, por no hablar de estrellas de magnitud mundial, como Reshevsky y Fine (a quien se le consagra una seccién de este libro). No es de extraiar, por tanto, que, con la ayuda del veterano Marshall los norteamericanos ganasen cuatro Olimpiadas consecutivas de la época. L a vida y partidas de los reyes del ajedrez del pasado, desde Steinitz a Spas-