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Globalización y desarrollo inequitativo

Giovanni Arrighi

1. La Globalización como proceso histórico e ideológico

Domestico = interno, domestico

El termino globalización se popularizó a finales de 1980 y principios de 1990 tanto como descripción
de un proceso histórico de incremento económico mundial e integración social, lo cual podemos
llamar globalización estructural y como una prescripción de políticas supuestamente dictadas por
dichos procesos, a lo cual podemos llamar globalización ideológica (cf. Chase-Dum 1999). Como
muchos comentaristas han señalado, la globalización estructural ha tenido altibajos durante siglos,
Después de la segunda guerra mundial el proceso experimentó un nuevo mayor aumento que
resultó en un grado sin precedencia de economía global e integración social. Por otra parte, como
en anteriores aumentos de la misma clase, la gran expansión del mercado y la producción mundial
de los 50’s y 60’s dio lugar en los 70’s a una intensificación mundial de presiones competitivas hacia
las empresas y gobiernos. AL menos inicialmente, esta intensificación de competencia afectó más
negativamente a los países del norte, incluyendo especialmente a los Estados Unidos que a los
países tercer-mundistas. De hecho, a lo largo de los 70’s muchos países tercermundistas (y segundo-
mundistas) se beneficiaron de los altos precios de los recursos naturales (petróleo en particular) y/o
de la oferta abundante de crédito e inversión en condiciones altamente favorables generadas por
la intensificación de la competencia entre los países del Norte (Arrighi 202).

Lo que eventualmente llevó al progreso en beneficio de los países del norte (o al menos algunos de
ellos) no fue la globalización estructural sino la globalización ideológica. Materializada alrededor de
1980, la globalización ideológica consiste en 2 distintas prescripciones estrechamente relacionadas:
una prescripción doméstica, la cual defiende la liquidación del legado del New Deal en los Estados
Unidos y del estado de bienestar en Europa Oriental; y una prescripción internacional, la cual abogó
por la liquidación del estado de desarrollo en los países tercermundistas (y segundo-mundistas).
Ambas prescripciones trazaron la inspiración ideológica de Margaret Thatcher en su famoso slogan
“No hay alternativa” (TINA por sus siglas en inglés “There Is No Alternative”). Politica y
económicamente, sin embargo, se convirtieron en una realidad global bajo el impacto de las
políticas y acciones de Estados Unidos.

La prescripción domestica fue primero puesta en práctica al final de la administración de Carter, sin
embargo ganó impulso ideológico y práctico solo bajo Reagan. Bajo el lema de la economía de la
oferta, la oferta monetaria se redujo drásticamente, las tasas de interés aumentaron drásticamente,
se redujeron los impuestos para los ricos y el capital corporativo y se concedió a las empresas
capitalistas una mayor libertad de acción. Los resultados inmediatos fueron, por una parte, una
profunda recesión en los Estados Unidos y a lo largo del mundo y por la otra una escalada sobre la
competencia interestatal por el capital mundial, liderada por Estados Unidos. TINA se convirtió de
una profecía inevitable. Cualquier alternativa a la despiadada competencia por el capital cada vez
más móvil pudo haber existido antes de 1980, este llegó a ser debatido una vez que las más grandes
y saludables economías mundiales condujeron al mundo por el camino de las más extravagantes
concesiones al capital. Esto fue especialmente el caso para los países tercermundistas (y segundo-
mundistas) quienes, como resultado de los cambios en las políticas estadounidenses,
experimentaron una fuerte contracción tanto en la demandas de sus recursos naturales como en la
disponibilidad de crédito e inversión en condiciones favorables.

Fue en este contexto que la prescripción domestica de la globalización ideológica llegó a ser
complementada por la prescripción internacional. Este componente se refiere al cambio repentino
a inicios de los 80’s del pensamiento y acciones estadounidenses sobre el impulso al proyecto de
desarrollo lanzado a finales de los 40’s e inicios de los 50’s el cual promueve el proyecto de
globalización bajo el neo-liberal Consenso de Washington de los 80’s y 90’s (McMichel 2000). Como
resultado de estos cambios, el gobierno de Estado Unidos directamente o a través del Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial retiró su apoyo de las estrategias estatistas y
aislacionistas (como la industrialización de la sustitución de importaciones) que la mayoría de las
teorías de desarrollo nacional habían apoyado in los 50’s y 60’s, y comenzó, en su lugar, a promover
estrategias de capitales amigables y orientadas el exterior, especialmente en la macroestabilidad,
privatización y en la liberalización del comercio exterior y los movimientos de capital.

Como economista del banco mundial, William Easterly ha reconocido, el cambio ASEA comenzó
alrededor de 1980 hacia políticas económicas amigables con el mercado por parte de los gobiernos
de países de bajo y medio ingreso y no fue asociado con una mejor sino con un marcado deterioro
en su rendimiento en el crecimiento, la tasa media de crecimiento de los ingresos per capita de esos
países cayeron del 2.5% in 1960-70 a 0% en 1980-98. Easterly no culpa a las nuevas políticas por
este decepcionante resultado. Dado que políticas similares habían sido previamente asociadas con
un buen desempeño, él sugiere dos posibles razones para no cumplir sus promesas después de 1980.
Una es que las buenas políticas pueden estar sujetas a rendimientos decrecientes. Cuando un país
en particular las persigue más allá de un límite determinado o son perseguidas simultáneamente
por un número creciente de países, ellas pueden cesar de producir sus buenos resultados. A medida
que puedas crecer más rápido que tu vecino, si tu inscripción de la escuela secundaria es más alta,
tu propio crecimiento no necesariamente incrementa como lo hace la inscripción en tu secundaria.
Además, sugirió, las nuevas políticas pudieron no haber dado los resultados esperado debido a un
deterior en el entorno económico global. En sus palabras, factores mundiales como el incremento
en la tasa de intereses, el incremento en la deuda de los países en desarrollo, la desaceleración del
crecimiento en el mundo industrializado y el cambio tecnológico pudieron haber contribuido al
estancamiento de los países en desarrollo (Easterly 2001: 135-45, 151-55).

Como veremos en la siguiente sección del documento, la idea de que ciertas políticas y acciones
pueden ser sujetas a rendimientos decrecientes tienen por mucho una mayor relación sobre los
problemas del desarrollo que Easterly parece darse cuenta. Por ahora, sin embargo, notemos que
la segunda razón que él dio sobre los resultados desacertados de políticas neoliberales en países de
bajo y medio ingreso son, el deterioro del entorno económico global fue parte integrante del giro
neoliberal. Como dijimos arriba, el aumento en las tasas de intereses, el incremento de la deuda de
los países de bajo y medio ingresos y el desacelerado crecimiento en los países del Norte, fueron
resultado o empeorados por el componente domestico (estadounidense) de la globalización
ideológica. en otras palabras, el deterioro del entorno económico global no fue un accidente. Mas
bien, fue un aspecto integral de la dinámica de la globalización ideológica, en parte un efecto del
giro neoliberal en los Estados Unidos y en parte fue una causa de la adopción de políticas
neoliberales por parte de los países del Tercer Mundo (y segundo mundo).