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XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología.

VIII Jornadas de
Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Asociación Latinoamericana de
Sociología, Buenos Aires, 2009.

El problema de las políticas


del Estado y la respuesta de
las comunidades. La Parota,
México.

David Bonilla Padilla.

Cita: David Bonilla Padilla (2009). El problema de las políticas del Estado y
la respuesta de las comunidades. La Parota, México. XXVII Congreso
de la Asociación Latinoamericana de Sociología. VIII Jornadas de
Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Asociación
Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires.

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El problema de las políticas
del Estado y la respuesta
de las comunidades
La Parota, México

David Bonilla Padilla 1

Palabras Clave: Estado, Sociedad Civil, La Parota, Guerrero.


Introducción.
El siguiente trabajo busca explicar el conflicto que tiene lugar entre el Estado mexicano y la
comunidad campesina de La Parota en el estado de Guerrero. El trabajo se divide en tres apartados:
en el primero, se realiza un análisis de las características del Estado en sus fundamentos teóricos
como expresión de la legalidad racional, además, se estudia el problema del origen del autoritarismo
mexicano y su relación con las formas de organización tradicional campesina en el país. En el
segundo apartado, se recapitulan algunas de las luchas más destacadas por parte de la sociedad civil
mexicana en pugna contra el autoritarismo, dentro de las cuales se ubican las reivindicaciones de los
pueblos originarios. Asimismo, en la última parte, se caracteriza la resistencia de la comunidad de
La Parota ante el intento del gobierno mexicano por construir una presa hidroeléctrica en la región,
dentro de la pugna de la sociedad civil con el Estado mexicano.

Asimismo, se toman como punto de vista teórico las propuestas de interpretación de la


relación entre sociedad civil y Estado del Antropólogo Ernesto Insunza, referente a la interface
1
Licenciado en Sociología por la UNAM, ex becario CIESAS. Ha sido asistente, también, del proyecto “Diversidad,
cultura nacional y democracia en los tiempos de la globalización: las humanidades y las ciencias sociales frente a los
desafíos del siglo XXI” en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

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socioestatal como campo de la relación e interlocución de los sujetos sociales y estatales; así como la
perspectiva sobre el éxito de la movilización social de Margarita Favela, en relación con los
regímenes autoritarios.

1. El Estado.
En este apartado explicaremos, brevemente, los fundamentos del Estado moderno. El mismo se
ubica como el producto de la aparición de relaciones sociales que rebasaron el estrecho margen de
los parentescos y las relaciones tradicionales (Weber, 1944). Así, la característica general que define
al Estado es la regulación de las relaciones sociales de acuerdo a las leyes y las normas, para
Cansino:
En principio de cuentas Weber fue de los primeros en ubicar el Estado en el horizonte de la
modernidad capitalista. Asimismo, puso el acento en su condición como monopolio
legitimo de la violencia […] la legitimidad de la que habla Weber no se refiere a una cualidad
intrínseca del poder ni supone una dimensión ética normativa, sino a la creencia firme de los
sometidos en que el poder está justificado […] (Cansino, 2000: 222).
Es aquí donde la legalidad racional justifica dicha obediencia en términos objetivos opuestos
a los criterios subjetivos de las relaciones patrimoniales, la base moderna del Estado sería
precisamente esta legalidad; ahora bien, la modernidad legal racional es una abstracción que
adquiere su materialidad en los procesos históricos de acuerdo a las características de las diferentes
sociedades. Lo anterior es muy claro cuando se analizan las relaciones tradicionales que rigen
algunas comunidades o inclusive aspectos del propio Estado, como ejemplo se puede utilizar el
caso del Estado autoritario mexicano, de esta manera, una de las caracterizaciones más precisas de
este tipo de relación del Estado con sus “súbditos” (por decirlo así) es la realizada por Arnaldo
Córdova para quien:
[…] la constitución de Querétaro [de 1917] había echado los cimientos del nuevo sistema,
como lo hemos visto reivindicando el principio fundador de la propiedad privada, libre de
privilegios, las reformas sociales a favor de los desposeídos, y al Estado autoritario y
paternalista, con su ejecutivo dotado de poderes extraordinarios y permanentes” (Córdova,
1973: 262).

La base de este tipo de Estado es la de corporativizar las relaciones sociales, ya que: “[…] el
PRI no necesita de miembros individuales reales ni de militantes” (Garrido, 1989: 61), además de
que: “El régimen de la Revolución, desde su construcción es autoritario y corporativo, lo que
implica que organiza la sociedad en grupos verticales.” (Schettino, 2007: 271).

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Con lo cual queda clara la relación que establece el Estado autoritario mexicano con sus
“súbditos” como los hemos llamado; ahora bien veamos cómo la sociedad civil pugnó por la
apertura política en México, tratando de subvertir las relaciones de carácter corporativo.

2. Sociedad civil en México


En México, la estructura basada el corporativismo mostró fuerte resistencia al cambio, sobre todo
por la legitimidad basada en el clientelismo producto de la subordinación de amplios sectores y de
algunas concesiones políticas y económicas; así: […] para salvar lo que posee y el sistema que la
permite, la clase dominante tolera, sobre ella, incluso, el comando incontrolado de un aparato
coercitivo que entre otras cosas, se diferencia del fascismo porque no aplasta por la fuerza a la clase
obrera ni le resta todas posibilidades de organización autónoma (Rodríguez Araujo, 1989: 21).
Sin embargo, al aparecer el movimiento estudiantil del ´68 representa un cambio en la
manera de pensar y hacer la política, mismo que es encabezado por las clases medias ilustradas; de
esta manera, este dinamismo político desemboca en un estado de inconformidad general y en la
aparición de movimientos políticos y sociales en los que los que se tiende un puente entre las clases
medias y algunos sectores populares. La politización de las clases medias y su aspiración legítima de
ser escuchadas y representadas en un marco democrático sacude al sistema político mexicano ya
que: […] aunque producto del sistema, sucedió que las clases medias no sólo no pudieron ser
corporativizadas, sino que obedecieron más a una lógica individual privatizante […] (Pérez del
Castillo, 2004: 388).

De igual forma, este cambio cultural favoreció que: “Movimientos urbano- populares,
ecologistas, feministas, estudiantiles –casi todos representantes de las clases medias—obligaron al
gobierno de Luis Echeverría Álvarez, pero sobre todo al de José López Portillo, a considerar
cambios en la estrategia tradicional de negociar lo político” (Pérez del Castillo, 2004: 388).

Con su movilización, los estudiantes dieron inicio a un proceso histórico de lucha política y
social para lograr una mayor participación política y mejores canales de representación (legislación
favorable en términos de libertad política y mejoramiento socioeconómico), en este sentido, sus
movilizaciones constituyen un precedente debido a la alianza que establecen los estudiantes con
sectores sociopolíticos marginados.

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En estos años y a pesar de la represión por parte del Estado, diversas expresiones políticas
se organizaron democráticamente para buscar el mejoramiento de las condiciones de vida de los
sectores populares incluyendo los intentos de organización armada, este proceso es de suma
envergadura porque marca una etapa en la cual muchas organizaciones pugnan por la ampliación
de sus derechos políticos para, con ello, evitar que la escala represiva del Estado siguiera adelante,
empero, antes de que se lograse una cierta institucionalización aparecen expresiones políticas que
pondrán énfasis en la concientización de las bases sociales y su autoorganización (como lo
mencionamos anteriormente). Dichos movimientos son el resultado de la politización que tuvo
lugar, sobre todo en las zonas urbanas, provocada por el movimiento estudiantil que formó una
conciencia social profunda en vastos sectores, inclusive: “Ya antes de 1968 habían aparecido brotes
guerrilleros de distinto origen […] desde la resistencia armada encabezada por Rubén Jaramillo
hasta el Partido de los Pobres de Lucio Cabañas; desde el fracasado asalto al cuartel de Ciudad de
Madera en 1965 hasta l lucha armada de Genaro Vázquez y los “cívicos” (Modonesi, 2003: 27).

Con respecto a la constitución de la sociedad civil mexicana en la década de los setenta se


suscitan experiencias político organizativas de gran trascendencia, para Sergio Zermeño aparecen:
“[…] los maoístas (con Revueltas en la Seccional Ho Chi Min y la Liga Comunista Espartaco y […]
Política Popular con Adolfo Orive y Alberto Anaya, a partir de 1969.” (Zermeño, 2005: 228).

En esa lucha, son distintas las clases y sectores sociales que se dan cita, pasando por la clase
media urbana (cabeza en el movimiento de 1968), así como por sectores sociales y populares con
reivindicaciones específicas, ya sea a nivel político o económico. Es en la década de los setenta
cuando las organizaciones populares adquieren notable relevancia pugnando por la apertura
política; la urgencia de democracia en los sindicatos, organizaciones campesinas y los procesos
electorales, lleva a la formación de coordinadoras populares, las cuales alcanzan la hegemonía
política entre los sectores populares a finales de los setenta y principios de los ochenta.

Se crean, de esta manera, distintas expresiones políticas que encabezan la disidencia en ese
momento histórico: la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), la Central Independiente de
Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), la Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano y
Popular (CONAMUP). En este momento histórico también aparecen organizaciones armadas
tanto en el ámbito urbano como en el rural, aunque la hegemonía política se mantiene en las
organizaciones populares.

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Como resultado de la acción política de estas organizaciones se establecen algunos
proyectos político-populares (Zermeño, 2005: 229) Así, resurge la idea del papel de la política en la
sociedad civil, al respecto: “Desestatizar la política significa regresar a la sociedad civil la capacidad
para llenar de contenidos simbólicos a la política.” (Cansino, 2000: 223); desde esta perspectiva, la
sociedad civil mexicana aparece como un actor capaz de lograr desacralizar la esfera estatal, en
México, vastos ejemplos sucedieron al respecto como las organizaciones que aparecieron
posteriormente al sismo de 1985 o la respuesta al resultado electoral de 1988.

Por otra parte, como consolidación del salinismo, en el sexenio 1988-1994, las comunidades
indígenas fueron víctimas de la política económica de modernización propugnada por Salinas de
Gortari, con lo cual aparece el importante actor del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional en el
sureste mexicano, reivindicando los derechos de los pueblos indios de México. Como señala
Gilberto López y Rivas:

[…] en la madrugada del 1 de enero de 1994 estalla en el estado mexicano de Chiapas una
rebelión armada de indígenas mayas que a lo largo de su proceso de diálogo y negociación
con el gobierno de México retoma la demanda de autonomía como el núcleo central de sus
reivindicaciones en tanto pueblos indios, introduciendo en el debate nacional e internacional
la problemática indígena como parte fundamental de la cuestión nacional. (López y Rivas,
2006: 5)

De esta manera, se crea un referente sumamente importante para la movilización social en


defensa de los derechos colectivos de los mexicanos, en especial, de los pueblos indios. Asimismo,
para ampliar la discusión del problema de las relaciones que el Estado mexicano establece con las
comunidades rurales explicaremos en el siguiente apartado dos modelos de interacción entre los
movimientos sociales (o sociedad civil) y el Estado.

3. Interacción sociedad civil y Estado: La Parota, Guerrero.

En este apartado, en primer lugar, presentamos las características del modelo de interacción de
sociedad civil y Estado realizado por Margarita Favela (2006: 32); el modelo se caracteriza por

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ponderar los elementos estructurales y coyunturales en la movilización social; los elementos son los
siguientes:

CUADRO I

NOTA: Adaptación propia del modelo de Favela.


MS: Movimientos Sociales.

Dadas las limitaciones de tiempo, sólo voy a analizar el caso de La Parota en cuanto a los
elementos coyunturales que permitieron la movilización de la comunidad; a saber: aliados,
realineamientos electorales, cohesión de la élite y estrategias predominantes para la resolución de conflictos.

En cuanto al primer punto, las alianzas locales y nacionales del movimiento de resistencia a
la presa hidroeléctrica de La Parota son limitadas; principalmente, creemos, la apuesta del
movimiento ha sido la de reivindicar la especificidad del caso, con lo que los aliados a escala
nacional son pocos. Al respecto, algunas organizaciones no gubernamentales (ONG’s) han
monitoreado el caso y producido algún material pero a nivel de actores políticos en el congreso
local o nacional no se han visto alianzas importantes.

Por otro lado, a nivel internacional la causa de la comunidad mencionada ha encontrado eco
en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por medio de los relatores de Vivienda
Adecuada y de Derechos de los Pueblos Indígenas, lo que ha constituido el principal elemento de
presión para el gobierno mexicano.

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En lo referente al segundo punto, los realineamientos electorales no son un elemento a
considerar en esta movilización ya que la fuerza de la comunidad se encuentra en las asambleas
locales y las propuestas emanadas de ellas (S/A, 2006), resultando ello si no en un abierto anti
partidismo, sí en una considerable lejanía de las elecciones estatales y federales; el caso, asimismo,
no despertó mucho interés en la contienda electoral federal del 2006.

En el tercer punto, la élite mexicana ha actuado en el caso de forma coordinada sin que, por
ejemplo, las posiciones del gobierno estatal contradigan la posición del gobierno federal; a este
respecto, destaca la actuación conjunta de la Comisión Federal de Electricidad y los gobiernos
federal, estatal y local, y el aval a la misma de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales
(SEMARNAT); así, las tres fuerzas políticas mayoritarias actúan, en trazos generales, de igual forma
con respecto al problema.

Por último, la estrategia predominante en el conflicto ha combinado coerción y diálogo,


incluyendo la manipulación de las propias instancias de decisión de la comunidad con lo que se dio
la impresión de que el proyecto contaba con el apoyo comunitario; aunado a esto, dicha estrategia
hacia el caso ha sido la de dividir o alentar las divisiones existentes al interior de la comunidad;
como señalé, la disidencia se ha hecho escuchar, predominantemente, por una relativa presión
nacional y la actuación de la ONU ( S/A, 2007).

Ahora bien; en segundo lugar, en este apartado, analizaremos brevemente las implicaciones
del modelo de interfaz socioestatal ideado por Ernesto Insunza (2006: 281) que mostramos a
continuación.

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CUADRO 2

NOTA. Adaptación propia del modelo de Insunza.

Para este autor la interfaz socioestatal se configura como un campo de disputa simbólica por
los recursos o capital en juego al retomar a Pierre Bourdieu obtenemos que el campo social se de
limita por:

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[…] aquello que está en juego y los intereses específicos, que son irreductibles a lo que se
encuentra en juego en otros campos a sus intereses propios […] y que no percibirá alguien
que no haya sido construido para entre en ese campo […] para que funcione un campo, es
necesario que haya algo en juego y gente dispuesta a jugar (Bourdieu, 1990 citado en
Insunza, 2006: 283).

Como lo explica el modelo se trata de la interacción entre sujetos estatales electos, sujetos
estatales no electos y de sujetos societales donde los sujetos acumulan y obtienen recursos
simbólicos. En el caso que analizamos vemos que las relaciones implicadas en el mismo atraviesan
tanto al Estado, la sociedad civil y la sociedad política y la interfaz que atraviesa a su vez a las tres.
En el caso de La Parota es claro que se da la disputa por la satisfacción de una demanda (tierra, en
este caso la preservación de la misma por parte de la comunidad) y una política pública ajena la
misma que desvía la política pública hacia lo macroeconómico sin corresponder a la demanda (Ver
Insunza, 2006: 283). Asimismo, se aprecia una intromisión por parte de las instituciones estatales en
las formas de autorganización de la comunidad manipulando las asambleas comunitarias (S/A
2006) Con lo cual se suscita un problema de legitimidad de las políticas públicas y en el fondo un
problema de legitimidad de las instituciones. Así, se suscita el descontento popular y la consiguiente
movilización, sobre la cuál se podría caracterizar ampliamente, sin embargo, el objetivo de este
breve trabajo es ubicar los puntos de interacción sociedad civil- Estado en el caso en cuestión.
Existen, asimismo, otros casos que se pueden analizar sobre esta relación en el contexto
latinoamericano como la oposición de los indígenas pehuenches al proyecto ralco en el río bio bio
en Chile que sería útil comparar en investigaciones posteriores.

Conclusiones.
En este trabajo hemos visto cómo la sociedad civil cuestiona las decisiones gubernamentales e
interactúa con el Estado con el objetivo de influir en las mismas; vimos que el Estado responde a
una lógica moderna, que en el caso de México, con las constitución del PRI se imbricó con políticas
autoritarias corporativizando las relaciones con la sociedad civil.

Después del proceso de democratización que se apuntaló en los ochenta la sociedad civil
buscó nuevas pautas para su interacción con el Estado, de ahí que debamos buscar novedosas
explicaciones de tal interacción que den cuenta del nivel de complejidad de la mismas; de tal forma,
en nuestra exposición, propusimos interpretar la reacción de la comunidad de La Parota en el
estado de Guerrero a las políticas estatales y, en específico, a la construcción de una presa

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hidroeléctrica, de acuerdo a nuevos modelos de interpretación de la sociedad civil y el Estado,
como los trabajados en esta exposición. Por otro lado,

Bibliografía

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