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El día 31 de agosto de 1847, al pueblo de San Bartolo Naucalpan le fue dado

el rango de villa, hoy en día hay muchas cosas que caracterizan a este lugar, sus
comerciales, establecimientos de zapatos, ropa, la comida, pero lo más importante
que define a este lugar es su mercado, ya que siempre ha sido un punto importante
para los habitantes de este municipio; especialmente para aquellos que viven en las
colonias populares de este y los comerciantes que vienen de los pueblos a las orillas
de la entrada de Toluca.

El mercado es el lugar donde se cruzan miles de historias al día, como la de


aquel joven que tiene que salir a las cuatro de la mañana de su casa, caminar por
las calles oscuras, vacías, sentir el aire frio que le eriza la piel y choca en su cara,
mientras va pensando en sus problemas y el nuevo día de trabajo que le espera.
A lo lejos se ve la avenida donde tomará el trasporte para llegar a su trabajo, que
es el local número 47 que lleva por nombre carnicería la preciosa , lo primero que
hace es ponerse una bata blanca , que al final del día termina llena de sangre, con
manchas de comida y una que otra huella de una mano sucia.
Se preparan los cuchillos grandes, afilados y tan plateados que se puedes ver tu
reflejo y con ellos hacer los cortes de carne más vendidos, de aquellos animales
que aun tienen la sangre caliente, cortes que se pueden ver por vitrinas de vidrio o
en una especie de barra con azulejos blancos, apilados uno arriba de otro , con
distintas tonalidades de rojo, y un olor un poco extraño, y así esperar a sus clientes
, darles la bienvenida con sus frases típicas ,-pásele señorita, que va llevar reina ,
que le damos güerita… Frases que a una que otra le suben el autoestima, aunque
no lo parezca
Como a una chica de piel morena brillante, con unos ojos enormes color café,
un cabello oscuro como la noche, que siempre esta peinado con una coleta alta,
unos labios gruesos y rosas, es tan delgada que se le marcan los huesos, ella se
llama María, casi todos los días va a ese mercado, que está dividido en cuatro
corredores verticales y tres horizontales, si baja la mirada puede ver el piso cubierto
por loseta blanca, que ya se ve opaco por las huellas de los que diariamente pasan
por ahí.

El primer pasillo que recorre es el de ropa y zapato, pues le gusta imaginar cómo le
ajustaría aquel vestido rosa, que ve a diario, si ese moño que lleva en medio ¿le
marcaría la cintura? ¿a qué fiesta lo llevaría? Y ¿con que zapatos lo combinaría?

Mientras avanza el pasillo, sigue fantaseando que toda esa ropa será suya, tendría
unas prendas distintas para cada día del año, ya no tendría solo tres pantalones
sino más de veinte, blusas de todos los colores, suéteres de distintas telas y
diseños, zapatos de todos los tipos como esas zapatillas de color rojo, con un tacón
dorado de 15cm que vio en una película, gorras, collares, pulseras, todo lo que una
chica desea tener.

Al llegar al segundo el pasillo un olor agradable le invade el cuerpo y hace que su


apetito despierte, se acerca a los antojitos mexicanos, se siente indecisa al no saber
que escoger, si un pambazo de papa y chorizo al cual se le desborda la lechuga y
el queso rallado con una salsa roja o una quesadilla de champiñones de esas que
se hunden en el aceite con una salsa verde, o mejor, un huarache con sus frijolitos,
bistec y queso sin olvidar los nopalitos y la salsa de chile manzano.

Pero se da cuenta que no lleva mucho dinero y para calmar su hambre va al puesto
de dulces, se le hace agua la boca al ver los cacahuates, dulces coloridos y típicos,
gomitas enchildas y de azúcar, termina comprando cien gramos de lenguas de gato,
un chocolate barato pero muy grato , sigue caminando, siente en la boca como se
deshace el cacao con azúcar y poco a poco sus papilas gustativas despiertan
Al igual que ella hay otros que fantasean en el mercado, entre ellos doña Eva ,
quién lleva más de 15 años vendiendo frutas, ueña con ser la mejor vendedora del
centro del mercado, juntar más dinero para comprar su propia casita y darle a su
hijo la mejor educacion.

Recibe a la gente con una enorme sonrisa y saluda con un tono dulce y carismático
que la diferencia de otras vendedoras del mercado.

—Yo les doy fruta buena y fresca en ningún otro puesto la encontrarán tan jugosa,
madura, grande y bonita. Siempre dice a los compradores, amas de casa o
cualquier persona que pase frente a su puesto.

Tersesa una de sus mejores clientas observa la frutas, con su embarazo se le ha


antojado hacerse un coctele frutas, sin embargo no sabe cuáles comprar, si
decídirde por la manzana acompañada con la pera.