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Materia:

Curso Final de Grado

Tema:
Tarea de la semana 4 del módulo 3

Sustentado por: Matrícula:


Iluminada Guzmán Jiménez. 13-2117

Presentado a:
Francisco Grullón cruz

Fecha: 01/08/2018
Provincia María Trinidad Sánchez, Nagua Rep. Dom.
Espacio para enviar la actividad de la tercera semana.

MÓDULO III

TRASTORNOS DEPRESIVOS Y TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Duración 4 semanas

TERCERA SEMANA.

Trastornos Depresivos:

-Trastorno de desregulación perturbador del estado de ánimo.

El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD, por


sus siglas en inglés) es una afección en la que un niño es crónicamente
irritable y experimenta estallidos frecuentes y graves de humor que parecen
estar sumamente fuera de proporción con la situación en cuestión. El DDMD
es un nuevo trastorno creado para categorizar con más precisión a algunos
niños a los que anteriormente se les había diagnosticado el trastorno bipolar
pediátrico, pero que no habían experimentado períodos de estados de
ánimo elevados, o manía.

Síntomas

 Estallidos graves de humor que se producen, en promedio, tres o más


veces por semana
 El estado de ánimo del niño entre estallidos es de furia o irritación en
forma consistente.
 Este patrón de estallidos frecuentes, además de la ira o irritabilidad
consistentes entre los estallidos, continúa durante 12 o más meses,
sin una interrupción en los síntomas de 3 o más meses.
 El comienzo en general comienza antes de los 10 años
Tratamiento

Se usa medicación, psicoterapia y una combinación de ambas como


tratamiento para el trastorno de desregulación disruptiva del estado de
ánimo (DMDD). Debido a que el diagnóstico es nuevo, los médicos clínicos
aún están investigando los tratamientos que funcionan mejor. Se han usado
medicamentos estimulantes, medicamentos antidepresivos como los
inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina y un tipo de terapia
conocida como análisis conductual aplicado. Los padres deben trabajar en
estrecha colaboración con el médico para aprender lo que funciona mejor
para su hijo. Los padres y otros cuidadores también deben aprender
estrategias específicas que se pueden usar para responder a la conducta
perturbadora del niño.

-Trastorno de depresión mayor

El trastorno depresivo mayor (MDD por sus siglas en inglés) (también


conocido como depresión clínica, depresión mayor, depresión unipolar o
trastorno unipolar depresivo; o como depresión recurrente en el caso de
presentarse repetidos episodios) es una enfermedad mental que se
caracteriza por un estado de ánimo invasivo y persistente acompañado de
una baja autoestima y una pérdida de interés o de placer (anhedonia) en
actividades que normalmente se considerarían entretenidas. El término
“depresión” es utilizado de muchas formas diferentes. Es comúnmente
utilizado para referirse a este síndrome, pero puede referirse, tanto a otros
diversos estados de ánimo o a un estado de ánimo en específico. El
trastorno depresivo mayor es una condición que afecta de manera adversa
a los familiares, compañeros de trabajo o de estudio, a los hábitos de sueño
y alimentación y la salud en general. En los Estados Unidos, cerca del 3.4%
de las personas con depresión mayor han llegado a cometer suicidio y cerca
del 60% de las personas que cometieron un suicidio, sufrían de depresión o
de algún otro desorden de ánimo.

Síntomas

Si bien la depresión puede producirse solamente una vez en la vida; por lo


general, las personas tienen varios episodios de depresión. Durante estos
episodios, los síntomas se producen durante gran parte del día, casi todos
los días y pueden consistir en:

 Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza


 Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de
poca importancia
 Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades
habituales o todas, como las relaciones sexuales, los pasatiempos o
los deportes
 Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado
 Cansancio y falta de energía, por lo que incluso las tareas pequeñas
requieren un esfuerzo mayor
 Falta de apetito y adelgazamiento, o más antojos de comida y
aumento de peso
 Ansiedad, agitación o inquietud
 Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales
 Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o
autorreproches
 Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar
cosas
 Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte,
pensamientos suicidas, intentos suicidas o suicidio
 Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza
 Algunas personas pueden sentirse infelices o tristes en general sin
saber realmente porqué.

Síntomas de depresión en niños y adolescentes

Los signos y síntomas frecuentes de depresión en los niños y adolescentes


son similares a aquellos en los adultos, pero puede haber algunas
diferencias.

En los niños más pequeños, los síntomas de depresión pueden consistir en


tristeza, irritabilidad, apego, preocupación, dolores, negarse a ir a la escuela
o bajo peso.

En los adolescentes, los síntomas pueden comprender tristeza, irritabilidad,


sentirse negativo e inútil, ira, bajo rendimiento o poca asistencia a la escuela,
sentirse incomprendido y extremadamente sensible, consumir drogas de
uso recreativo o alcohol, comer o dormir demasiado, autolesionarse, perder
el interés por las actividades habituales y evitar la interacción social.

Síntomas de depresión en adultos mayores

La depresión no es una parte normal del envejecimiento, y nunca debe


tomarse a la ligera. Lamentablemente, la depresión a menudo no se
diagnostica ni se trata en adultos mayores, quienes pueden sentir reticencia
a buscar ayuda. Los síntomas de la depresión pueden ser diferentes o
menos evidentes en los adultos mayores, entre ellos:

Problemas de memoria o cambios en la personalidad


Dolores físicos

 Fatiga, pérdida del apetito, problemas del sueño o pérdida del interés
en el sexo, que no son resultado de una enfermedad ni de un
medicamento.
 Querer quedarse en casa con frecuencia, en lugar de salir a socializar
o hacer cosas nuevas.
 Pensamientos o sentimientos suicidas, en especial en los hombres
mayores.

Tratamiento

Con farmacoterapia y psicoterapia.

-Trastorno depresivo persistente (Distimia)

Descripción general

Trastorno depresivo persistente, también llamado distimia, una forma de


depresión continua y a largo plazo (crónica). Es posible que pierdas interés
en las actividades normales de la vida cotidiana, que te sientas
desesperanzado, que te vuelvas improductivo y que tengas baja autoestima
y una sensación general de ineptitud. Estos sentimientos duran años y
pueden afectar en gran medida tus relaciones y tu desempeño en la escuela,
en el trabajo y en las actividades diarias.

Si tienes trastorno depresivo persistente, es posible que te resulte difícil


sentirte optimista incluso en ocasiones felices. Puede que te describan como
pesimista o negativo, que crean que te quejas todo el tiempo o que eres
incapaz de divertirte. Aunque el trastorno depresivo persistente no es tan
grave como la depresión mayor, tu estado de ánimo deprimido actual puede
ser leve, moderado o grave.

Debido a la naturaleza crónica del trastorno depresivo persistente,


sobrellevar los síntomas de la depresión puede resultar difícil, pero una
combinación de sesiones de terapia comunicativa (psicoterapia) y
medicamentos puede ser eficaz para tratar esta afección.

Síntomas

Los síntomas del trastorno depresivo persistente, por lo general, aparecen


y desaparecen durante años, y su intensidad puede cambiar con el tiempo.
Sin embargo, los síntomas no suelen desaparecer durante más de 2 meses
por vez. Además, pueden presentarse episodios de depresión mayor antes
o durante el trastorno depresivo persistente, lo que a veces se llama
«depresión doble».

Los síntomas del trastorno depresivo persistente pueden causar


impedimentos considerables y pueden incluir:

Falta de interés en las actividades diarias

Tristeza, sensación de vacío, depresión

Desesperanza

Cansancio y falta de energía

Baja autoestima, autocrítica o sentirse incapaz o inútil

Dificultades para concentrarse y tomar decisiones

Irritabilidad o enojo excesivo

Disminución de la actividad, eficacia y productividad


Evitar las actividades sociales, aislamiento

Sentimientos de culpa y preocupaciones por el pasado

Falta de apetito o comer demasiado

Problemas para dormir

-Trastorno disfóricos premenstrual.

El trastorno disfóricos premenstrual (TDPM), también conocido como


síndrome premenstrual grave o desorden premenstrual grave, es una
afección que solamente afecta a las mujeres y durante la cual la paciente
puede experimentar síntomas de depresión graves, excitabilidad e
irritabilidad graves y tensión aproximadamente entre 7 y 10 días antes de
iniciar el periodo menstrual.

Este tipo de afección es considerada como una extensión, con


sintomatología mucho más intensa, del síndrome premenstrual (SPM). A
pesar de que en ambos la mujer experimenta una serie de síntomas tanto
emocionales como físicos, en el trastorno disfórico premenstrual estos son
significativamente más intensos, hasta el punto de que pueden llegar a
interferir con el funcionamiento personal, social y laboral.

Se estima que esta afección se da aproximadamente entre un 3 y un 8% de


las mujeres que menstrúan mensualmente y de manera regular. No
obstante, existe una gran polémica y desacuerdo en torno al TDPM. El
motivo es que existen algunos sectores profesionales que defienden la idea
de que en realidad, las mujeres que lo padecen en realidad sufren algún otro
tipo de desorden que se magnifica durante estos días previos a la
menstruación.

Sintomatología del TDPM

Como se comentaba anteriormente, el trastorno disfórico premenstrual y el


síndrome disfórico premenstrual comparte una serie de síntomas que los
diferencian de otras alteraciones relacionadas con el estado de ánimo.

No obstante, la principal diferencia entre el trastorno disfórico premenstrual


y el síndrome premenstrual radica en que mientras que el síndrome
premenstrual no interfiere significativamente en la rutina diaria de la
persona, mientras que el TDPM presenta una sintomatología mucho más
intensa, acusada y debilitante.

A continuación, se presenta un listado de los síntomas asociados al TDPM.


No obstante, no existe un patrón único y común de síntomas, sino que estos
pueden variar de una mujer a otra, tanto en incidencia como en gravedad.

Dentro de esta sintomatología podemos distinguir entre aquellos síntomas


o manifestaciones de naturaleza física y los síntomas psicológicos de la
afección.

1. Síntomas psicológicos

 Sentimientos de tristeza y desesperanza agudos en ocasiones


acompañados de ideaciones suicidas.
 Tensión.
 Sensación de ansiedad.
 Anhedonia o desinterés actividad y relaciones sociales.
 Sensación de pérdida de control.
 Fluctuaciones en el estado de ánimo.
 Periodos de llanto.
 Ataques de pánico.
 Irritabilidad perseverante.
 Necesidad de ingestas excesivas o alimentos insalubres.
 Alteración de la concentración.
 Problemas para dormir.

2. Síntomas físicos

 Sensibilidad mamaria.
 Cefaleas.
 Distensión abdominal y gases.
 Dolor muscular o articular.

¿Qué causas tiene?

Por el momento no existe una respuesta satisfactoria a la pregunta de qué


causa el trastorno disfórico premenstrual. No obstante, se sabe que las
alteraciones hormonales propias de estos periodos juegan un importante
papel en él.

Existen una serie de factores que facilitan la aparición de este trastorno.


Algunos de ellos son:

 Antecedentes familiares de TDPM.


 Consumo de cafeína en grandes cantidades.
 Sobrepeso.
 Alcoholismo.
 Falta de ejercicio físico.
Además, tal y como se menciona anteriormente, existen un gran número de
casos en los que el trastorno disfórico menstrual va acompañados de las
siguientes afecciones psicológicas:

 Trastorno afectivo emocional.


 Depresión mayor.
 Cuadros ansiosos.

¿Cómo se puede diagnosticar?

No existen pruebas diagnósticas, ni físicas ni psicológicas, que permitan


realizar una evaluación directa y rápida del trastorno disfóricos
premenstrual. Para realizar un diagnóstico exitoso, que elimine la posibilidad
de que la persona padezca algún otro tipo de desorden psicológico, es
necesario realizar una historia clínica completa del paciente. Esta puede ir
acompañada de una evaluación psiquiátrica y una serie de exámenes físicos
como un examen ginecológico completo.

Una técnica bastante útil en el diagnóstico de este tipo de afección es que


la paciente lleve a cabo una autoevaluación mediante un calendario o diario
de síntomas. En él se puede llevar un registro de los síntomas más
importantes, anotando también cuándo aparecen y bajo qué circunstancias.

La idea es mantener este diario al menos durante dos ciclos menstruales


para así poder determinar las posibles causas del trastorno y elaborar un
tratamiento más ajustado a las necesidades específicas de la paciente.
De la misma manera, este diario favorecerá un registro de la evolución de la
persona a lo largo del tratamiento y podrá ver reflejado sus resultados y
logros.

Tratamiento del TDPM

Una vez realizado el diagnóstico del TDPM, es muy probable que el


profesional sanitario inicie un tratamiento farmacológico con la finalidad de
disminuir la intensidad de los síntomas y así disminuir los niveles de
malestar y dar paso a una posible terapia psicológica.

Esta terapia farmacológica puede incluir bien la utilización de medicamentos


antidepresivos como fluoxetina o sertralina, las cuales facilitan la
disminución de la sintomatología emocional, así como de la fatiga y los
problemas para dormir; o bien recurrir a las píldoras anticonceptivas con la
intención de conseguir un equilibrio hormonal y, por lo tanto, emocional.

Además, en algunos casos los suplementos nutricionales como el triptófano,


la vitamina B6 o el magnesio también han resultado eficaces a la hora de
tratar estos mismos síntomas.

Una vez iniciado el tratamiento farmacológico es altamente recomendable


iniciar una terapia psicológica mediante la cual abordar los problemas
psicológicos del trastorno disfórico premenstrual y las posibles
complicaciones que este provoque en el día a día de la paciente.

Finalmente, cambiar las costumbres diarias por unas más saludables


también generará numerosos efectos beneficiosos sobre la salud de la
persona. Entre estos cambios se incluyen las siguientes pautas:
 Alimentación equilibrada en la que predominen los alimentos
integrales, las frutas y las verduras. Así como una disminución del
consumo de cafeínas, bebidas energéticas y alcohólicas, azúcares y
sal.
 Realización de ejercicio aeróbico de manera recurrente.
 Modificación de los hábitos de sueño.

Muchas Gracias y que Dios le bendiga mucho.