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Origen de la publicidad

Se distinguen varios periodos importantes en la evolución del anuncio comercial: la


época anterior a la aparición del arte de imprimir, los comienzos del mensaje escrito
y la utilización de la imprenta como medio publicitario.
Los primeros vestigios
Los carteles de propaganda electoral ya existían en Roma y en Grecia; y algunos
comerciantes tuvieron la idea de utilizar el mismo procedimiento en el recinto de los
mercados. Así, ha sido hallada una inscripción mural (la primera forma de cartel
anunciador) proclamando las ventajas y excelencias de un joven esclavo en venta.
Estos anuncios constituyen los primeros ejemplos conocidos que ponen de
manifiesto, en las sociedades occidentales, la utilización de técnicas de
propaganda, tales como el emblema y el cartel mural, con un propósito comercial.
La aparición del arte de imprimir
Una etapa decisiva surgió con la invención de la imprenta (1436). Sobre todo, con
la generalización de la misma en Europa durante el siglo XVI.
En 1630, Théophraste Renaudot instala en París su Bureau Feuilles que, en
realidad, no es más que la primera agencia de anuncios económicos, editora de una
publicación llamada Feuilles, en la que aquellos se incluían. Un año más tarde,
publica La Gazette de France, la cual, a partir del sexto ejemplar, hace reclamo. Es
el primer esbozo de publicidad a través de la prensa.
Pero el uso de carteles murales sigue siendo monopolio de la Corona y de la Iglesia:
hasta el siglo XVIII el cartel será vehículo de propaganda antes que de reclamo
comercial, ya que su auditorio sigue restringido como consecuencia del
analfabetismo. No es hasta 1722 que el cartel mural se convertirá en una actividad
legalmente reconocida por decreto real.
Durante dicho periodo la publicidad se limita a ser informativa y clara, sin insistir ni
pretender sugerir nada al cliente.
La revolución Francesa
Durante el siglo XIX, la publicidad, tal como la conocemos nosotros, nacerá y se
desarrollará. Pero el primer hecho favorable a esta circunstancia es, durante los
primeros años de la Republica, la ley que instituyo la libertad de comercio, situando
a éste fuera del control y de la dictadura de los monopolios comerciales.
El fenómeno más importante de dicha época, que coincide con la Revolución
Francesa, es la conjunción verdadera entre el periódico y el anuncio tras la breve
experiencia de T. Renaudot. Mientras en Inglaterra los anuncios invaden la prensa
desde 1650, en Francia los monopolios existentes en el sector mantienen una
barrera entre la información y el reclamo. No es hasta 1789 que, por primera vez, el
Moniteur Universel publica una tarifa para los anuncios.
Nacimiento de la publicidad moderna
El medio fue los ingresos obtenidos con la publicidad. En noviembre de 1827, Le
Constituonnel comunica a sus lectores que un suplemento diario, equivalente a
media hoja y formando parte del periódico, se consagrará a los anuncios de toda
clase que puedan interesar a los propietarios. La prensa y la publicidad quedan, a
partir de este instante, unidas por el interés.
Emile de Girardin, el cual poco después lanza La Presse, formula lo que se ha
convertido en el principio moderno de la relación entre prensa y publicidad.
Corresponde a los anuncios el pagar el periódico. Su mérito consistió en establecer
la relación entre el aumento de tirada y el incremento de las tarifas publicitarias por
una parte y el precio del periódico y la tirada por otra. Ello suponía establecer como
objetivo el aumento del volumen de publicidad y como medio la reducción del precio
de venta de cada ejemplar.
La evolución fue rápida, durante la segunda mitad del siglo XIX, con la aparición de
frases publicitarias y la multiplicación de los argumentos.
Las causas que propician el nacimiento de la publicidad moderna son:
1) La fabricación en masa de productos
2) Cuando se fabrica en masa también hay que vender en masa
3) La publicidad utiliza como vehículo de sus mensajes los medios de
comunicación de masas
El siglo XX
A comienzos del siglo XX, gracias sobre todo a los maestros del cartel mural como
Toulouse-Lautrec, la aparición de las ilustraciones han cambiado el aspecto y las
posibilidades de los anuncios. Tras ello vino la utilización de nuevos apoyos: la
radio, las películas y la televisión. La publicidad se convirtió, entonces, en una
actividad especial con unas técnicas propias.

BIBLIOGRAFÍA
Cadet, Andrade y Cathelat, Bernard. (1971) La publicidad. Editorial Hispano Europea,
España, p. 27-31
González Lobo, María Angeles. Manual de publicidad. Editorial ESIC, España, p. 15-17