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UNIDAD 1

LACAN.- EL ICC COSA BASTANTE PRECISA


La palabra icc tiene el inconveniente de ser negativa. Es sin embargo cosa bastante precisa.
Solo hay icc en el ser parlante. Lo que permite instituir el icc de la ex-sistencia de otro sujeto al
alma.De hecho el sujeto el icc ns toca al alma más que a través el cuerpo, introduciendo el
pensamiento.
La cura es una demanda que parte de la voz del sufriente, de alguien que sufre de un cuerpo o
de un pensamiento.
En la medida que interesa al icc hay dos vertientes que la estructura emite, es decir el lenguaje.
La vertiente del SENTIDO aquella de la que se creerá que es la del análisis que con el barco
sexual nos inunda con olas de sentido . Es sorprendente que este sentido se reduzca al no-
sentido de la relación sexual. La vertiente del sentido se opone a la vertiente del signo.No hay
linguistica que no se propone separar el significante del sentido de ese significante.
La batería de lalengua no suministra más que la cifra del sentido. Cada palabra adquiere según
el texto una gama enorme, disparatada, de sentido
E los real lo que permite efectivamente desanudar en qué consiste el síntoma, a saber un nudo
de significantes Esas cadenas significantes no son de sentido sino de gozo-sentido

LAURENT- LA POÉTICA DEL CASO LACANIANO


En psicoanálisis el método del relato del caso conoce un malestar particular. Ya no existe más
un modelo canónico de cómo redactar el caso. El saber en psicoanálisis no se deposita como en
la ciencia, el psa no es una ciencia exacta y toda copia de la ciencia fuera de su campo propio lo
único que produce es una parodia.
Esto impide que existe la clinica analitica como clases de sientomas, y cada caso en su
contingencia se inscribe entre las clases que le esperan. No es una reabsorción dentro de esta
clase sino que el hecho de que existan síntomas en un sentido más individual, nos revela que la
clasificación misma no es más que un modo de nominación.
A medida que Lacan construye lógicamente suacercamiento al icc, el relato de caso tiene como
función hacer salir a la luz la envoltura formal del síntoma como un tipo de matriz lógica del
desarrollo propio del caso. Su lectura de los casos de Freud consiste en elevarlos a paradigmas
El paradigma nos hace ver la estructura e indica el lugar del síntoma en una clase, pero también
los elementos tomados de la vida de un sujeto que se repiten y permutan, que declinan la
repetición de lo mismo.
Si Lcana considero la necesidad de destacar la coherencia lógica de un caso, podríamos decir
que se trata solamente de hacer ver la envoltura formal del síntoma, pero no. Solo comienza el
caso cuando esta envoltura formal deja ver el lugar que el sujeto ha tomado en este partido. Solo
sé isla la manera en la cual en carne y hueso, es decir, libidinalmente, el sujeto está tomado en
este partido.
La construcción de la envoltura formal del síntoma tiene su interés solo cuando gira alrededor
de un imposible de escribir, por eso hay un mate tema que eles el significante del Otro barrado.
¿Come Se construye la demostración dentro del psa? El psa funciona al revés, no con ideales
y cánones de la forma del caso, sino más bien, en cada caso, es con la particularidad de la
distancia con cualquier modelo canónico que se registra la presencia de cada analista y lo que
se hace entender
La demostración en psa es homogénea a la forma del chiste, del efecto de sentido más que del
sentido. Uno vive en un discurso y vivir en un discurso es una manera de equilibrar sgte y sgdo,
el sentido y lo real. La demostración dentro del psa, dentro de esta forma de vida que es el
discurso, se comparte cuando hay una circulación del efecto de sentido de una presentación
clínica. Lo que hace comunidad es el modo en el cual se sabe que hay algo “muy interesante”,
es el modo en el cual se sabe que hay algo aunque no se sabe q bien que, porque el chiste
funciona así. Si uno tratar de reducir el chiste a una significación unívoca, el chiste desaparece.
Los buenos chistes despiertan múltiples significaciones y resonancias diferentes, igual que el
caso clínico que ha conseguido algo. Esto va en sentido inverso al DISCURSO
UNIVERSITARIO, que ve la solución en la sustracción de la enunciación y que busca una lengua
nueva en la cual todas las huellas de goce de las enunciaciones puedan ser borradas. Esta
búsqueda de una lengua clínica única, busca una clínica que se fundamento de todas las teorías
y de todos los casos presentados en su variedad.
Por lo tanto, el fundamento clínico unívoco sería la verdadera clinica universitaria
Podríamos decir que la solución lacaniana es el acercamiento hacia lo real en una enunciación
particular, que los casos testimonien lo que hay del tratamiento de un problema del goce real y la
particularidad de una enunciación. Esta es la función de una Escuela: incidir para producir no
una forma canónica sino una perspectiva común.
Lo que Lacan llamó estrcutura al inicio de su enseñanza, al final lo llamo mentira. La mentira (la
estructura) es LO QUE HAY DE SIMBÓLICO EN LO REAL. Esto hace que la estructura se
presenta como la verdad, pero la verdad tal como funciona en psa, es decir, bajo la forma de la
mentira, de la imposible representación de lo real.
Si esto se toma como cierto el relato de casos no es otra cosa que una elucubración de saber.
En un caso que es elucubración de saber lo esencial es el RESTO, lo que se olvida de lo que se
dice detrás de lo que se escucha. Lo esencial que tratamos de obtener es la radicalización del
decir del cual provienen esos dichos. En este sentido el caso se tiene que escuchar como el
caso que testimonia como resto de la experiencia y esta sería la verdadera solución a una crisis
del relato de casos.
si nos preguntamos “qué es un caso lacaniano” se puede decir que toma como hipótesis crucial
que la verdad, el saber de un caso, se deposita del lado del analizante y no del lado del analista,
que por su posición queda al nivel de la elucubración de saber, que puede tener su interés, pero
nos hace olvidar lo esencial de la poética que queremos alcanzar. Hay una poética del síntoma,
hay un hacer del síntoma que trata algo del goce, porque hay algo de lo real en lo simbólico, esa
es la única razón por la cual con las palabras se pueden hacer cosas hacemos cosas con las
palabras porque algo de real hay en ellas.

APERTURA DE LA SECCIÓN CLÍNICA- LACAN


La clínica tiene una base, es lo que se dice en psa. Hay que clinicar, es decir acostarse. La
clínica está siempre ligada a la cama: se va a ver a alguien acostado. Es indudable que el
hombre no piensa del mismo modo acostado o de pie. En la posición acostada, el hombre tiene
la ilusión de decir algo que sea decir, es decir, que importe e lo real.
El icc, que con el tiempo designé como una-equivocación no es de ningún modo suficiente con
que uno sospeche de su icc para que este retroceda ¿Una equivocación, necesita ser explicada?
No. Simplemente el psa supone que estamos avisados del hecho que una equivocación siempre
es de orden significante. Hay una equivocación cuando uno se confunde de significante.
El significante no significa absolutamente nada. Así expresó la cosa Saussure: el habló de
arbitrariedad y en efecto, no hay vínculo entre sgte y sgdo solo una suerte de sedimento. La
lengua es “goma de mascar”. Lo inaudito es que conserve sus trucos. Estos se han vuelto
indefinibles a causa de lo que llaman lenguaje y por eso me permite decir que el icc está
estructurado como un lenguaje.

LAURENT- LO IMPOSIBLE DE ENSEÑAR


La universidad es la institución construida en la cultura occidental para dar lugar a la
enseñanza Lacan habla de tres discursos: el discurso del amo, el discurso del universitario y el
discurso del analista. En la estructura misma de esos tres discursos distingue 3 imposibles:
enseñar, gobernar y psicoanalizar.
Hay una extraña relación entre el saber y los sgtes amos dentro del psa. Lacan desempeñó
una función como amo de la enseñanza, como psicoanalista enseñante pudo presentarse, según
sus palabras “solo en su relaciíon con la causa analitica”. Su enseñanza no tenía otro objeto que
el psa como tal. Ningún otra orientación dentro del spa puso tanto el acento sobre la enseñanza
como la orientación lacaniana.
Lacan acentuó dentro de las transmisiones “la cosa viva”, porque desde el inicio definió una
nueva repartición de saberes que el psa necesita. Lacan modifica tanto el modo como el
contenido de lo que reconocía necesario de enseñar en el psa. Así partimos de una
constatación: cuando el psicoanalista trata de enseñar lo que el psa le enseña, altera los modos
admitidos de enseñar. Debemos advertir a la universidad y sus enseñantes acerca del error de
perspectiva que implica junta juntar la psicología, el psa y la psicoterapia, pensando que lo
justifica tal agrupamiento la existencia, fuera de la universidad del consenso acerca de las
neurociencias. Se deja de lado el uso que debe hacer el psicoanálisis de este extraño parásito
que la lengua.
El realismo propio del psa es lo real producido por su práctica de la lengua. Y el psa tiene que
transmitir y enseñar que este real se produce a partir de sus propios recursos. Por eso hay que
examinar con el psicoanálisis los resultados producidos por un psicoanálisis.
Con Lacan podemos describir el discurso universitario y su relación con el discurso del amo. El
saber en posición dominante esconde la presencia del amo. La dificultad de enseñar es a de
cómo romepr con la conformidad introducida por los interés del significante amo y por la
comodidad de la oreja. En la dialéctica entre amo y enseñante, hay que luchar contra la
fabricación de significaciones ya hechas. Hay que darle a cada noción no una historia sino su
vida propia. Si hacemos eso la enseñanza puede ser viva, enseñar los saberes de una manera
viva.
La ciencia conlleva la ideología de la eliminación del sujeto, la necesidad del para todos como
certeza y en esto mismo produce la demanda de la carrera de psicología. Si tantos jóvenes
estudiantes quieren conocer el funcionamiento de la psique es porque pretenden aliviarse de la
angustia de pensar que genera esta ideología de supresión del sujeto como tal. Y lo que hay que
hacer es transformar esa demanda social de lo mental en una demanda del psa.
Al final cada uno de nosotros encuentra en la vida una solución más o menos catastrófica,
siempre uno se casa con algo. Y justamente parte de la tarea de la enseñanza del psicoanálisis
es tratar de obtener la s soluciones menos catastróficas a la angustia de una época.
La transmisión nunca garantiza que alguien entienda lo que dice. La oposición transmisión-
enseñanza es fundamental porque lo que se transmite no necesita de ninguna manera ser
entendido. La verdadera enseñanza se dirige a lo no-sabido, Uno enseña al borde de su
ignorancia, en el punto del desconocimiento. Cuando lo consigue, es como la interpretacion
analitica, que funciona cuando incluye el silencia. En la enseñanza hay que incluir lo imposible
de enseñar, aquí se ubica la articulación entre transmisión y enseñanza. Dentro del psa un saber
analitico que no es, por ejemplo adquirido con la contrapartida de un análisis de largos años no
sirve, solo sirve para hacer libros de psicología que incluyan referencias al psicoanálisis. Pero no
es útil a nadie, oprime a los estudiantes que tienen que repetir, oprime a todo el mundo, también
a los editores que deben publicarlo.

SUÁREZ- EL ICC COSA BASTANTE PRECISA


“ES TODA LA ESTRUCTURA DEL LENGUAJE LO QUE LA EXPERIENCIA PSICOANALÍTICA
DESCUBRE EN EL ICC” eL TÉRMINO ICC COMIENZA A PRECISARSE A PARTIR DE
CONSIDERARLO UNA INSTANCIA QUE PERTENECE ÚNICAMENTE A LOS SERES
HABLANTES. lO ESPECÍFICO DEL CONCEPTO PARA EL PSA ES EL HECHO DE QUE EL ICC
HABLA Y NO EL QUE SEA LA SEDE DE LOS INSTINTOS. El icc es un saber, un saber que
proviene del lenguaje.
El lenguaje tal como lo descubre la experiencia psicoanalítica no es una función psíquica, no es
parte del alma ni se confunde con su condición somática, está desde el principio del lado del
Otro y no del lado del sujeto. El lapsus y el efecto poético son para el psa la vía de entrada para
mostrar que la lengua no tiene el fin de comunicar sino que primordialmente es un APARATO
QUE SIRVE PARA GOZAR.
La noción de SUJETO para el psa quedará articulada a los efectos del lenguaje, más
específicamente a los efectos de lalengua sobre el cuerpo. Esto da como resultado, en primer
lugar, un sujeto descentrado, una instancia que ex-siste, que se encuentra siempre en otra parte
que en el alma. Ens egundo lugar este sujeto así concebido cuestiona todo dualismo. El sujeto
como efecto del lenguaje no era un sujeto unificado en su alma, sino una falla en esa unificación.
El sujeto lacaniano significa la ausencia de la relación directa entre alma y cuero. Es un sujeto
que está puramente abolida en la neurociencia, puesto que para ella lo que es psíquico se
desprende, es el doble del orgánico. De hecho, el sujeto del icc no toca al alma más que a través
del cuerpo, introduciendo el pensamiento. El lenguaje no solo cuenta en sus efectos al sujeto,
sino que tiene efectos en el cuerpo El pensamiento no es una función del alma, sino una
instancia tercera que establece la relación del psiquismo con el cuerpo. Como efecto del
lenguaje sobre el viviente el pensamiento es la vía de goce que conecta el cuerpo con el alma,
pero esa conexión no es organizativa, sino que es siempre perturbadora de las funciones del
alma, es disarmónico en cuanto al alma
Los psicoanalistas se oponen al gusto por la cifra que mueve al sujeto contemporáneo, se
oponen con el desciframiento apoyándose en el real que constatan en eu clínica, la ausencia de
relación sexual. El psicoanalista seguirá interpretando los síntomas a partir de esta falla ya que
la ciencia, como dijo Lacan alguna vez, no arreglará nada de lo que sucede entre ellos. Por eso,
el psicoanalista en su función se vuelve él mismo un síntoma, un síntoma de la civilización del
número.

MILLER- DE LA NEURONA AL NUDO


Si quisieramos resumir la trayectoria analitica de Freud a Lacan podríamos decir de la neurona
al nudo. En efecto, lo neuronal que encontramos hoy ya Freud lo había elaborado en “proyecto”.
La referencia de ese modelo es el concepto de actividad neuronal. Y Freud paulatinamente será
conducido,, con su invención de la pulsión a poner en juego un término que aparece como límite
entre psíquico y físico. La psicología de Freud se desarrolla a partir de dos principios: referencia
a las neuronas y a una cantidad que circula entre neuronas. Entonce hay en Freud una base
material. También en Lacan, pero es una base material lingüística, el significante.
Por lo tanto, la búsqueda de una base material a lo mental no es extraña al psicoanálisis, está
ahí al comienzo y al final.
Para el Lacan más clásico, la base material es la estructura del lenguaje, aquella que él
pensaba que podía demostrar que sostiene el síntoma lal sentido psicoanalítico, donde en el
fondo del síntoma se demuestra una relación con una estructura significante que lo determina.
Permaneció como el soporte de su enseñanza hasta que su muy última enseñanza quiebra esta
base., pero antes de eso pudo darle a la causalidad psíquica una CAUSALIDAD SIGNIFICANTE.
El término mismo de SUJETO, tiene este valor de romper la relación de doble entre lo psíquico y
lo orgánico, el sujeto del que se trata en Lacan no es el sujeto psíquico. De la misma manera
que el saber del que se trata en el icc no tiene nada que ver con el saber tal como está puesto
en el cognitivismo como información. El saber del que se trata en el icc se ubica en el discurso y
un discurso en el que se interroga el icc á modo de un desciframiento. Y por lo tanto, el sujeto de
Lacan es un sujeto que está pura y simplemente abolido en la neurociencia, puesto que para ella
el postulado es aristotélico: lo que es psíquico se desprende, es el doble de lo orgánico. Esto no
implica una negación de lo real del cuerpo, sino que implica que las integraciones son siempre
parcelarias. Lejos de que haya una función de síntesis mental total, la integración mental es
siempre parcelaria y lo que nosotros llamamos sujeto es justamente lo que es parcelario en esa
integración.
Lacan dijo también que NO HAY CAUSALIDAD SEXUAL dijo relación para decir no allí aloi
causalidad y no hay ley de la relación entre los sexos. Pensó con esto oponer a lo real de la
ciencia, que es un real que contiene un saber, el real propio del psa bajo la forma de un real que
no contendría un saber y que vehiculizan el saber del icc. Pero justamente vehicular izando la
ausencia de ley, vehiculizar precisamente el agujero de ese saber. La ley sexual no puede
escribirse. Lo que podría ser considerado como una impotencia del discurso analitico para
formular la relación sexual es, tratado por lacan como una imposibilidad. Y el análisis deviene el
lugar propio donde el icc testimonia de este real, que es un real, si queremos, sin saber.
Es un real sin matemá. Lacan hace de la rlacións exual un real sin mantema, donde la cuestión
es saber en qué medida es transmisible. Lacan responde: sólo es transmisible por la fuga a la
cual responde todo discurso. Es trasnmisible por la experiencia analitica misma.
Lacan formula que el ICC ES REAL, es decir el icc no es imaginario, no es simbólico, al menos
en su fase más profunda, el icc está a nivel del sin ley y no representa el retorno de la verdad en
el caso de la ciencia porque la verdad, comparada con este real, noe s más que un espejismo.

MILLER- EL DISCURSO DEL AMO


El psa es solidario de la poesía. Un psicoanálisis es una invitación a hablar, no a describir, ni a
explicar, ni a enseñar ni a justificar o repetir y tampoco a decir la verdad. Un psicoanálisis es una
pura y simple invitación a hablar.
En la primera enseñanza lacan designa lo que estaba en juego en un análisis mediante el
término EPOPEYA. Hacer de la propia vida una epopeya y narrar: en eso consiste su resolución
de hacer un esfuerzo de poesía. Interpretar es apuntar a lo que algo significa más allá de sí
mismo. Esto significa el término epopeya: que cada sesión de análisis de lugar a ese esfuerzo de
poesía. La epopeya de un esfuerzo por dar un sentido a los que les cae encima y eso demanda
un esfuerzo para ir más allá.
El goce de esta operación no es el beneficio de quién escucha. él no es quién goza y eso está
materializado por el hecho de que le pagan por los servicios prestados. Ese es el valor simbólico
del pago. El goce está del otro lado, del lado de quién hablan basta esto para marcar la
diferencia entre un análisis y una obra de arte.
Del hecho de que el analizante goza del significante se deduce una definición del ser analizante
que incluye al sgte y también al goce. Esto es lo que la experiencia analitica pone de relieve a
propisto del significante: el sujeto puede usarlo a fines de goce. Esos fines de goce, son fines de
vida, ya que, de lo contrario, el significante es utilizado con fines de muerte.
La poesía es ni más ni menos que el uso del sgte con fines de goce. Un uso del significante
con fines de identificación. El uso del significante con fines de identificación es lo que
denominamos política, y de esto modo se nos presenta la alternativa: la poesía o la política.
Lacan afirmó: “el icc es la política”. y más tarde dirá que EL ICC ES EL DISCURSO DEL AMO.
En este discurso lo que ocupa lugar de agente es el significante amo. Antes de formular los
discursos dice también que el icc es un concepto forjado sobre el rastro de lo que opera para
constituir al sujeto. Decir que el icc es un concepto ya es sacarlo de su estatus de dato para
plantear que es una construcción y hablar de “lo que opera para constituir al sujeto” es afirmar
que el sujeto no es un dato, que en el psicoanálisis los recibimos como resultado de una
operación. Recibimos a un individuo pero en el individuo buscamos y aislamos lo que en él es el
sujeto, en la medida en que ha sido constituido a partir de una operación.
¿y qué es lo que produce al sujeto? Lo que produce al sujeto es el sgte. La inversión analitica
es plantear que el el sgte produce al sujeto, que el sgte es la causa y que el análisis, a través de
la operación consistente en hacer hablar, la cuestión es aislar el sgte como causa del sujeto. De
ello se sigue que en el análisis buscamos el discurso que precede al sujeto. Esta anterioridad del
discurso es lo que lacan llama EL CAMPO DEL OTRO. Y nada nos asegura que el campo del
Otro sea uno. Y nada nos garantiza que el campo del otro convenir. No hay relación sexual: no
hay convergencia en el Uno.
El discurso del amo consiste en hacer que desaparezca el sujeto bajo el significante en el que
se convierte. El sgte amo es entonces el sgte que representa al sujeto y a la vez lo hace
desaparecer. Por eso el psa es como el despertar de un muerto: despierta en el sujeto un status
que él ha olvidado en la identificación, ante todo porque el significante amo (S1) está vinculado
con un significante esclavo (S2). El análisis se opone a la identificación, va en contra de la
estabilidad que se espera de la dientifcaicon. Todo lo que vale como evidencia para el sujeto
depende de la identificación. Más acá de toda identificación está el sujeto como barrado, como
no identificado. Por eso el analizante, que Lcana escribe $, cuestiona la identificación. ¿De qué
manera el sujeto es marcado por la voluntad del amo? La voluntad del amo no puede imponerse
sin “un consentimiento”. Un análisis pone en tela de juicio ese consentimiento del sujeto a la
identificación, hace tambalear ese consentimiento que está en el horizonte de lo que lacan
escribe “de nuestra posición de sujetos como siempre responsables””
En el análisis el icc es objeto de una afirmación, no de una demostración. Si fuese objeto
de una demostración no sería responsabilidad de los analistas, mientras que si es objeto de
una afirmación ello se debe a que depende de lo que lacan denomina una ética, es decir,
de una manifestación de la voluntad que retira su consentimiento a la identificación. En el
análisis está en juego “mi verdad” no una verdad profesada y anunciada para todos.
Respecto de lo real, la verdad se pluraliza, se demuestra ser múltiple como la mentira. La
verdad que en el análisis buscamos, es idéntica a la mentira cuando planteamos que cubre
lo real, de modo que noe s más que un efecto de significante. Esto es lo que distingue al
creyente del analizante.
La verdad como una, en una sociedad, toma la figura del derecho. Nosotros nos
ajustamos as bien a la histeria, donde la dominante está ocupada por $, es decir por el sgte
que hace de la ley un síntoma. La ley es puesta en tela de juicio como síntoma.

SUAREZ- SABERES TIRANOS


Es un hecho creciente el empuje a absorber todo lo atinente a la vida humana dentro del
universo del número, donde todo puede ser numerado, categorizado, calculable. Todos los
sabres tienen el número como base y los saberes que se dedican a las operatorias con el
número son aplicados al campo de la vida. Eso saberes, además, se vuelven ley en la
gestión moderna del Estado, se trasladan al domingo del derecho y del Estado. La
evaluación y las terapias cognitivo-comportamentales son dos grandes expresiones de esta
lógica de gestión.
Este movimiento es un cuestionamiento profundo de la cultura al psa en la medida en que
cuestiona las condiciones mismas de su aplicación. Es el problema de si va a haber o no
un orden compatible con su existencia.
La gestión neoliberal plantea un modo nuevo de relación entre el gobierno y su
conocimiento, entre el poder el saber. Justamente los saberes que interesan son aquellos
conocimientos acerca de las conducta humana desarrollado por las corrientes que
conceptualizan esa conducta en términos numéricos. Se trata a la vez de la constitución de
nuevos expertos (los evaluadores). La cuestión ahora para los gobiernos neoliberales es
quién controla a los expertos, porque la autoridad de los expertos puede volverse contra la
de los estados.

UNIDAD 2
LACAN- PROPOSICIÓN DEL 9 DE OCTUBRE
La transferencia se concibe a partir del término del Sujeto Supuesto Saber ¿Sujeto supuesto
por quién, sino por otro sujeto? Planteando al sujeto como lo que un significante representa para
otro significante, podemos volver más manipulable la noción de S.S.S. El sujeto es el significado
de la pura relación significante. ¿Y el saber, donde asirlo? El saber no es menos supuesto, que
el sujeto. Lo que define como ternaria la función psicoanalítica es la introducción del significante
del psicoanalista en la relación artificial del psicoanalizante en potencia. Aquel que es
psicoanalista no puede deslizarse dentro de este signifcado al que se le imputa el saber. Porque
su saber es aquello de lo que él no quiere saber nada. El único sujeto en cuestión es el
psicoanalizante.
Lo que el sujeto de la transferencia se supone que sabe, sin que el psicoanalizante lo sepa aún
es un texto, si es que el icc es efectivamente lo que sabemos: estructurado como un lenguaje.
Todo lo que el analista sabe no tiene que nada que ver con el saber textual que el sujeto
supuesto saber le significa: el icc Simplemente el significante que determina a un cierto sujeto,
tiene que ser retenido por él por lo que significa: el significado del texto que él no sabe.
La posición de “no saber” noe s de modestia, es la producción “en reserva” de la estructura del
único saber oportuno.
¿Qué es lo que al final del análisis puede darse a saber? En su deseo, el psicoanalizante
puede saber lo que él es. Pura falta en tanto que, es por medio de la castración que encuentra
lugar en la relación llamada genital. Puro objeto (a) en tanto que el obtura la hiancia esencial que
se abre en el acto sexual.
Si digo que el psicoanalizante es causa de su división, es en cuanto se ha convertido en el
significante que supone el sujeto del saber, sólo que no lo sabe.
EL sujeto supuesto saber del lado del psicoanalista ¿Qué puede pensar está ante lo que cae
del ser del psicoanalizante? “Que él sepa cómo que es de él, lo que yo (el psicoanalista) no
sabía del ser del saber y que ahora tiene por efecto que lo que yo no sabía ésta de él (el
psicoanalizante) borrado? El psicoanalista dejó obtener al psicoanalizante del sujeto-supuesto-
saber.

LACAN- INTERVENCIÓN SOBRE EL PLACER Y LA REGLA FUNDAMENTAL


El ppio del placer es el principio de temperar,d e amortiguar la estimulación. El ppio de placer
es el ppio de no hacer nada, de hacer lo menos posible. Es bien evidente que el enunciado de la
regla fundamental consiste en decir a una persona que viene para pedirnos algo que la regla
fundamental no es otra cosa ue hacerle observar que hay que sudar un poquito para hacer algo
juntos, que la cosa no va a andar sino de algún modo no se llega hasta lo que displace. Lo único
por lo que cual hay un acceso a lo real es la singularidad. Lo singular es algo muy diferente de lo
particular. Lo particular se define por lo universal y en cierto modo, se puede decir que si no
hubiera simbólico, es decir esta especie de inyección de sgtes en lo real con la cual estamos
forzados a arreglarnosla, no habría síntoma. Y el síntoma es la particularidad, es lo que nos hace
a cada uno con un signo diferente de la relación que tenemos, en tanto seres hablantes, con lo
real. A lo que apunte el enunciado de la regla fundamental es a la cosa de la que el sujeto está
menos dispuesto a hablar, es decir, a su síntoma, a su particularidad.
L aunica casa que vale no es lo particular, es lo singular Valer la pena es errar a través de toda
una serie de particularidades para que, algo singular no sea omitido. Vale la pena gozar de esta
posición unic que solo se define de un modo que llamé el encuentro.
Si algo se encuentra que defina lo singular es lo que yo he llamado: UN DESTINO. Y hay un
modo de ceñir lo singular justamente por la vi de ese particular, ese particular que equivale a la
palabra síntoma. Lo nuestro consiste en hacer pasar al analizante por el buen agujero de lo que
le es ofrecido, a él como singular.

MILLER- EL RUISEÑOR DE LACAN


Lacan obtuvo un efecto de formación, fecundación del psa, mostrándose a sí mismo en lucha
con un objeto, con una dimensión que no alcanza a dominar y que tiene su consistencia y
resistencia propia. No se avergüenza mostrar cierto fracaso del dominio de un real. Para Lacan
era un pecado pretender en lo profesional el dominio de un real que no se deja dominar.
Hoy sabemos que nuestras clases, nuestros sistemas de clasificación son mortales. Las clases
tiene algo de relativo, artificial, artificiosos, son solamente semblante, esto es n se fundamentan
ni en la naturaleza, ni en la estructura, ni en lo real. nuestras clases producen efecto de verdad,
pero el fundamento en ella no es el fundamento en lo real. La verdad no es otra cosa que un
efecto. Cda diagnóstico refiere a una clase pero las clases no tiene un fundamento en la
naturaleza ni en la observación. Por eso Lacan formula “hay una clínica hay síntomas típicos”
pero también hay que entender que eso no va muy lejos. Por eso indica que nada es más
fundamental para el pensamiento que nuestro sentido de similitud. Podemos decir “hombre”,
“mesa”, en función de algunas semejanzas entre las cosas de las cuales se trata. Según el
criterio que uno elige puede ubicar tal o cual forma natural de un lado a otro.
Lo universal de la clase nunca está completamente presente en el individuo, como individuo
real puede ser ejemplo de una clase, pero es siempre un ejemplo con una laguna. Este déficit de
toda clase universal en un individuo es el rasgo que hace que justamente este sea sujeto en la
medida en que nunca es el ejemplar perfecto.
Hay sujeto cada vez que el individuo se aparta de la especie, del género, de lo general, de lo
universal. En el caso del animal el animal sí es la especie, si realiza totalmente la especie un
animal. Pero el ser hablante, el ser del lenguaje, nunca realiza ninguna clase de manera
exhaustiva. Llamamos sujeto al efecto que desplaza sin parar el individuo, que aparta el
individuo de la especie, que aparta lo particular de lo universal y el caso de la regla. En nuestra
práctica apuntamos al punto sujeto del individuo . Solo hay excepciones a la regla: he aquí la
fórmula universal que creo poder plantear.
El diagnóstico es así, el arte de juzgar un caso sin regla y sin clase preestablecida. Entre lo
universal y el caso particular es siempre necesario insertar el acto de juzgar. Juzgar es utilizar
categorías universales en un caso particular, no se aplica una regla sino más bien decidir si la
regla se aplica.
Hay un agujero en el universo de las reglas y de las clases, que lacan denominaba $(A
BARRADO). esto es, significa el universo de discurso.. En ese lugar de $(A BARRADO) el
sujeto analizante inventa la manera según la cual él subsume su propio caso bajo la regla
universal de la supuesta especie de los sujetos. ¿y cual es esa regla? Se trata de un universo
muy particular, la ausencia de una regla. Es lo universal pero un universal negativo, el mismo un
agujero, es una fórmula no inscrita ni inscribible, es la ausencia de un programa, de una
programación sexual. es lo que Lacan llamó LA NO RELACIÓN SEXUAL. Es el único universal.
El sujeto está siempre obligado a inventar su modo de relación con el sexo, sin estar guiado por
una programación natural. Este modo de relación inventado, siempre particular y peculiar
siempre rengo, es el síntoma. Así, el sujeto se constituye siempre como excepción a la regla y
esa invención de la regla que le falta la hace bajo la forma del síntoma. El síntoma en este
sentido sería la regla propia de un sujeto. Siempre queda un residuo investido del síntoma, lo
que lacan llamaba el objeto pequeño a. Queda la forma, la articulación significante sl simma, la
cuot de investidura del síntoma se retira pero la forma quea. Se vuelve como “una finalidad sin
fin”.

MILLER- LEER UN SÍNTOMA


Bien decir y saber leer están del lado del analista pero en el curso de la experiencia se trata de
que se transfieran al analizante. El psa no es solo cuestión de escucha, es también cuestión de
lectura.
Hay que oponer el ser y lo real. Se trata de poner de relieve los límites de la ontología. El ser
no da un fundamento inquebrantable a la experiencia, precisamente porque hay una dialéctica
del ser. Plantear el ser, es el mismo tiempo plantear la nada, y plantear ser esto es al mismo
tiempo plantear que no es eso. El ser, en suma ,parece singularmente de ser y no por accidente
sino de manera esencial. El ser del sujeto del icc es para laca una FALTA EN SER. El deseo
hace la mediación entre el ser y la nada. Encontramos este deseo en el psa a nivel del deseo del
analista. Eso reprimido que el analista apunta a desvelar es un ser virtual, que está en estado
posible, que aparecerá o no. El lenguaje es esta función que hacer ser lo que no existe. El
lenguaje es creador y en particular crea el ser. El ser es lo opuesto de la apariencia pero el ser
no es otra cosa que una cierta modalidad de la apariencia al mismo tiempo. Entonces es esta
fragilidad intrínseca a ser lo que justifica la invención de un término que reúne els er y la
apariencia, el SEMBLANTE. En efecto si se cree en eso no hay diferencia entre la apariencia y el
ser. Es una cuestión de creencia.
Pero hay un más allá del semblante, es lo que llamamos LO REAL, es un más allá que es
problemático. Ese real los griegos lo encontraban en las matemáticas.
En el psicoanálisis ¿Donde está lo real? ¿el icc es real? No. el icc es una hipótesis. El sujeto
del icc es un sujeto supuesto,es decir hipotético, no es entonces un real. Incluso Lacan prefiere
decir que es un deseo de ser más que un ser. Lo que Lcana escribe $ es algo que no tiene ser,
que solo tiene el ser de la falta y que debe advenir. El icc e psa está sometido a un deber ser y
es en este sentido que Lacan dice que el ESTATUTO DE ICC ES ÉTICO Si es ético, no es del
orden de lo real. Decir que es ético es decir que es relativo al deseo, y primeramente al deseo
del analista que trata de inspirar al analizante a tomar el relevo de ese deseo.
Entre las formaciones del icc está el SÍNTOMA. Se diferencia de todas las otras formaciones
por su permanencia. Para que haya síntoma, tiene que haber sentido, eso debe poder
interpretarse El síntoma es lo que nos da el psa como lo más real. El síntoma tiene dos caras:
una cara de verdad y una cara de real. Pero hay uno que está más allá de toda interpretación, un
resto. Al final del análisis siempre quedan los RESTOS SINTOMÁTICOS. Pasamos por el
momento de descifrsmiento de la verdad del síntoma y liuego llegamos a los restos sintomáticos
y ahí no decimos stop.
Lo que diferenci als er hablante de otros seres,e s que esa cara real, el goce sufre la incidencia
de la palabra. Y precisamente su síntoma testimonia que ha habido un acontecimiento que
marcó su goce. El goce en cuestión en el síntoma no es primario no era propio del cuerpo como
tal sino que está producido por el sgte. El goce del síntoma testimonia que hubo un
acontecimiento de cuerpo después del cual el goce natural entre comillas, se trastornó y se
desvió.
Hay una metáfora del goce del cuerpo que produce la fijación y ala vez hay una metonimia del
goce, su dialéctica.
Leer un síntoma consiste en privar al síntoma de sentido. lA LECTURA, EL SABER LEER
CONSISTE EN MANTENER A DISTANCIA LA PALABRA Y EL SENTIDO QUE ELLA
VEHICULIZA A PARTIR DE LA ESCRITURA COMO FUERA DE SENTIDO, COMO LETRA, A
PARTIR DE SU MATERIALIDAD. Mientras que la palabra es siempre espiritual y la interpretación
que se sostiene puramente a nivel de la palabra no hace más que inflar ei sentido, la disciplina
de la lectura apunta a la materialidad de la escritura, es s decir la letra en tanto que produce el
acontecimiento de goce que determina la formación de los síntomas.
Esa es la raíz misma del síntoma. Por eso el síntoma es un etc, el retorno del mismo
acontecimiento. Podemos hacer muchas cosa con la reiteración de lo mismo. El síntoma es
como un objeto fractal porque el objeto fractal muestra que la reiteración de lo mismos por las
aplicaciones sucesivas les da las formas más extravagantes. L interpretación como saber leer
apunta a reducir el síntoma a su fórmula inicial, es decir al encuentro material de un sgte y del
cuerpo, es decir al choque uso del lenguaje sobre el cuerpo.

LACAN FUNCIÓN Y CAMPO DE LA PALABRA


eL PSA CONSISTE EN PULSAR SOBRE LOS MÚLTIPLES PENTAGRAMAS DE LA
PARTITURA QUE LA PALABRA CONSTITUYE EN LOS REGISTROS DEL LENGUAJE. pARA
QUE EL MENSAJE DEL ANALISTA RESPONDA A LA INTERROGACIÓN PROFANA DEL
SUJETO, ES PRECISO EN EFECTO QUE EL SUJETO LO IGA COMO LA RESPUESTA QUE
LE ES PARTICULAR. nOSOTROS TENEMOS QUE VERNOS COMO ESCLAVOS QUE CREEN
SER AMOS Y QUE ENCUENTRAN EN UN LENGUAJE DE MISIÓN UNIVERSAL EL SOSTÉN
DE SU SERVIDUMBRE CON LAS LIGAS DE AMBIGÜEDAD
así PUES VOLVEMOS A ENCONTRAR SIEMPRE NUESTRA DOBLE REFERENCIA A LA
PALABRA Y AL LENGUAJE. pARA LIBERAR LA PALABRA DEL SUJETO, LO INTRODUCIMOS
EN EL LENGUAJE DE SU DESEO, ES DECIR EN EL LENGUAJE PRIMERO EN EL CUAL MÁS
ALLÁ DE LO QUE NOS DICE DE ÉL, YA NOS HABLA SIN SABERLO, Y EN LOS SÍMBOLOS
DEL SÍNTOMA EN PRIMER LUGAR. Es ciertamente de lo que se trata de un lenguaje en el
simbolismo sacado a luz por el análisis. Este lenguaje tiene el carácter universal de una lengua
que se hiciese entender en todas las otras lenguas, pero al mismo tiempo, peor ser el lenguaje
que capta el deseo es absolutamente particular al sujeto.
La palabra en su función simbolizante se dirige a transformar al sujeto a quién se dirige por el
lazo que establece con el que la emite o sea, introducir un efecto de significante. Hay que
romper con la insuficiencia de la noción del lenguaje-signo. El lenguaje signo no es un lenguaje,
se distingue de él por la correlación fija de sus signos con la realidad que significan. En un
lenguaje los signos toman valor de su relación los unos con los otros. La función del lenguaje no
es informar,sino evocar. Lo que busco en la palabra es la respuesta del otro. lo que me
constituye como sujeto es mi pregunta. para encontrar al otro, lo llamó con un nombre que él
deberá asumir o rechazar para responderme. Si llama alguien con quién hablo con el nombre
que yo le doy, le intimó la función subjetiva que él retomará para responder, incluso si es para
repudiarla. Tal es la responsabilidad el analista cada vez que interviene con la palabra. No solo
toda intervención hablada es recibida por el sujeto en función de su estructura sino que toma en
él una función estructurante en razón de su forma.
La palabra es un don de lenguaje y el lenguaje no es inmaterial. Es cuerpo sutil, pero es
cuerpo. Las palabras están atrapadas en todas las imágenes corporales que cautivan al sujeto.
Para saber comores poner al sujeto en el análisis, el método es reconocer en primer lugar el
sitio donde se encuentra su yo, ese yo que primero Freud designó como yo formado de un
núcleo verbal, dicho de otro modo saber por quién y para quién el sujeto plantea su pregunta. El
objeto a quién se dirige ese deseo.
El HISTÉRICO cautiva ese objeto en una intriga refinada y su yo está en el tercero por cuyo
intermedio el sujeto goza de ese objeto en el cual se encarna su pregunta. El obsesivo arrastra
en la jaula de su narcisismo los objetos en que su pregunta se repercute en la coartada
multiplicada de figuras mortales y domesticando su alta volterra, dirige su homenaje ambiguo
hacia el palco donde tiene él mismo su lugar, el del amor que no puede verse. Es siempre la
relación del yo del sujeto con el yo de su discurso donde hay que comprender el sentido del
discurso para desenajenar al sujeto. Pero no podemos llegar a eso si pensamos que el yo del
sujeto es idéntico a la presencia que nos habla.
Cuando la cuestión del sujeto toma la forma de la verdadera palabra, la sancionamos con
nuestra respuesta, pero también vemos que una verdadera palabra contiene ya su respuesta y
que no hacemos sino redoblar con nuestro lay su antífona. Lo que hacemos es dar a la palabra
del sujeto su puntuación dialéctica.
Se ve entonces otro momento en que simbólico y real se reúnen (además de en el no-actuar de
analista): la cuestión del tiempo. El tiempo, desempeña su papel en la técnica bajo varias
incidencias. Primero en la duración total del análisis que aparece al sujeto como indefinida y
después en lo que hace a la duración de la sesión. La suspensión de la sesión no puede dejar
de ser experimentada por el sujeto como una puntuación en su progreso, puntuación por parte
del analista.

MILLER-SOBRE EL DISCURSO DE LA CIENCIA


La interpretación no es una explicación, ni una descripción, ni una demanda ni un anhelo. La
interpretación es apofántica. Son enunciados que podemos considerar verdaderos o falsos. En
realidad, la interpretación es siempre verdadera, es como si se validará a sí misma.
Lacan hace una diferencia entre enunciado y enunciación entre el decir y el dicho.
Interpretación actúa en la relación entre un enunciado 1 y un enunciado 2 que constituye el
desciframiento del primero. La Interpretación apunta a la causa del deseo.
Lacan subraya el eclipse del decir tras el dicho producido. Estamos acostumbrados a situar el
lugar de la enunciación como si fuese un lugar tranquilo, el decir no tiene una visibilidad, está en
el pequeño rincón. Está más acá del dicho, recubierto por este.
La diferencia entre el decir y el dicho implica que cuando producimos un dicho, este siempre es
acompañado por un huésped invisible, una suerte de fantasma que es el decir y que es olvidado.
El decir es la enunciación, pero la parte invisible de esta, la cara oculta de la enunciación.
Al plantear un dicho siempre o postular como verdad, implicó que lo que digo es verdadero. El
Decir es de un orden diferente de lo que siempre se plantea como verdad. El decir solo se
acopla al dicho por ex-sistir, o sea posando afuera pero acompañándolo.
Hay otra diferencia: la establecida entre discurso y lenguaje. Un lenguaje no es algo que
debamos hablar obligatoriamente, es un conjunto léxico muerto. Hay discurso cuando un parletre
anima el lenguaje o es animado por el , habitado por él.
El Decir es ailable al dicho, el decir se demuestra por escapa al dicho.
a interpretación es de ese estilo. Si la tomamos como un dicho es algo tonto, otra cosa es
tomarla como un decir.
El icc está estructurado como un lenguaje que se ordena como discurso en el análisis.
El discurso analitico conlleava a que dejemos nuestra identidad en la puerta, implica una
destitución del sgte amo. Y el analista también deberá dejar sus emblemas. El analista debe
hacerse existir mediante un dicho que manifieste que no anda sin el decir. ESA SERÍA LA
INTERPRETACIÓN.
Al igual que e decir lo real también ex-siste a los dichos. Nio puede reabsorberse en los dichos.
Por eso lo real se sitúa como imposible. “la estructura es lo real que sale a relucir en el
lenguaje”. Lo real es lo ex-sistente que, no obstante puede salir a relucir en ese conjunto de
dichos Pero sale a relucir bajo una forma que conocemos: como el a extimo que el conjunto de lo
dichosos viene a rodear.
La interpretació analitica es un sgte que no podemos interpretación. No hay malainterpretación,
aspira a ser un sgte sin más allá.

SUÁREZ- LA EFICACIA DE LA INTERPRETACIÓN


Freud nos habló de una eficacia fundamental, la eficacia de lo icc. El icc muestra su eficacia en
la determinación del síntoma.
Hay una eficacia de la palabra a su vez en el síntoma y hay una eficacia de la palabra en el
disposotivo analitico cuando, mediante su uso, se incide sobre aquel. Este uso particular del
poder dela palabra es la INTERPRETACIÓN
El analista usa la palabra, pero tanto interpretante hace un uso de la palabra que no remite ni a
una orden, ni a una información, ni a una enseñanza. El lazo social analitico es un lazo diferente
de aquel que une al gobernante con el súbdito, al profesor con el alumno o al histérico con el
amo. Así, la eficacia de la interpretación no será efecto de un aprendizaje, ni de una obediencia,
ni de una recepción empática. La interpretación será eficaz en tanto tal a condición de que no
constituya una orden, una información o una demanda.
Que la interpretación sea eficaz quiere decir que produzca efectos.
En un primer momento encontramos una interpretación que funda la razón de la eficacia de
todas las interpretaciones posteriores, una interpretación que instala la transferencia. L a
INTERPRETACIÓN INAUGURAL es aquella que hará que el paciente considere de otro modo su
síntoma. El resultado será que el sujeto considera al síntoma como efecto de uncusa que puede
encontrar hablando. Es la idea de la rectificación subjetiva y de una rectificación de la relaciones
del sujeto con lo real. El sujeto se va relacionar con el síntoma como productor de un saber que
nos abe, pero que supondrá organizado y resultado de una causa. Se introduce al sujeto en la
creencia en el icc. El síntoma se funda como interpretable y se instituye la suposición de saber.
La eficacia de la interpretación aquí es la instalación del S.S.S
Si el primer momento está constituido por institución de la ciencia en el icc, este segundo
momento está dado por el de verificación de su existencia. Si en un primer momento tenemos la
institución de la pregunta del sujeto por su deseo, en este debemos obtener la revelación de las
falsas respuestas que se ha dado a lo largo de la historia para resolverlo. La eficacia de la
interpretación aca consiste en revelar al sujeto cuál es el sgte que lo retiene en la vía de su
deseo. Para esto es necesario que la interpretación de la tecla con el sdgo del sgte reprimido. El
efecto terapéutico , en este nivel, estará dado por el relanzamiento del deseo. o lo que freud
llama disponibilidad libidinal.
Ahora se hace necesaria otra eficacia de la interpretación. Una interpretación que no se dirige a
dar justo en el este, sino que se dirige a un intervallo muy particular. Ya no se trata de una
interpretación que pueda dar justo, sino del lado, de coté, porque dar justo es un término
aplicado al sgte y ahora nos enfrentamos al problema del objeto de deseo que, como tal no tiene
sgte. a interpretación revela el sgte pero no puede revelar lo que es indecible. La interpretación
implica aca un rodel del objeto y la producción de un corte entre ste y objeto. La eficacia de esta
interpretación es producir LA CAÍDA DEL S.S.S, en consecuencia el analista va a pasar de
encarnar la suposición de saber a encarnar el objeto. El sujeto se encontrará en este punto con
el duelo de lo que ha sido para él la causa de su deseo. El duelo por lo que nunca se tuvo.

UNIDAD 3

LACAN- EL AMO CASTRADO


El discurso de la histérica tiene el mérito de mantener en la institución discursiva la pregunta
por lo que constituye la relación sexual, a saber como un sujeto puede sostenerla o por el
contrario, no puede sostenerla. En efecto, la respuesta a la pregunta por saber cómo puede
sostenerla es la siguiente: dándole la palabra al OTRO Y PRECISAMENTE COMO LUGAR DEL
SABER REPRIMIDO.
El discurso de la histérica revela la relación del discurso del amo con el goce. El propio sujeto
histérico se aliena por el sg amo como sujeto al que este sgte divide.
A su manera, ella hace una especie de huelga. No entrega su saber. Sin embargo, aún
manteniéndose solidaria con la función del amo, la desenmascara, poniendo de relieve lo que
hay de amo en el Uno, sustrayendo como objeto de su deseo.
El padre de Dora es propiamente un hombre castrado en cuanto a su potencia sexual. El padre
no es solo lo que es, es un título como el de excombatiente, es un ex genitor. Es padre, hasta el
fin de sus días. El padre, desempeñan este papel de amo en el discurso de la histérica, esto es
lo que hace que sostenga su posición con respecto a la mujer, aun estado fuera de servicio. Así
Se especifica la función de la histérica con el padre, relación que se denomina PADRE
IDEALIZADO. Dora en el señor K es el tercer hombre. Lo que le va a dora es la idea de que él
tiene el órgano. Su valor reside en el órgano pero no para que Dora sea feliz con él, sino para
que otra le prive de él. Lo que Dora le interesa no es la joyita sino el joyer, en tanto envoltura del
rpp cisos órgano.
La señora K es la que sabe sostener el deseo de padre idealizado, pero también demorar la
contrapartida y al mismo tiempo privar de ella a Dora
El señor K es el joyero, el no le da otra cosa. Porque la joya es ella. Su joya, la de él que vaya a
meterse a otra parte. De ahí la tortura cuando el señor K dice mi mujer no es nada para mi En
ese momentos se le ofrece a Dora el goce del otro y ella no lo quiere, porque lo que ella quiere
es el saber como medio de goce, pero para que sirva a la verdad, a la verdad del amo que ella
encarna como Dora. Y esta verdad, es que el amo está castrado.

LACAN LA PREGUNTA HISTÉRICA


Les hablé del Otro de la palabra en tanto el sujeto se reconoce en él y en él se hace reconocer.
se es una neurosis el elemento determinante. Se trata de una pregunta que se le plantea al
sujeto en el plano del sgte, en el plano de su ser. Esta pregunta se sitúa a nivel del Otro, en tanto
que es una pregunta por la relación sexual, que está ligada al reconocimiento del otro.
Si el reconocimiento de la posición sexual del sujeto no está ligada al aparato simbólico, el
análisis pueden tranquilamente desaparecer. El sujeto encuentra su lugar en un aparato
simbólico preformado que instaura la ley de la sexualidad. Y esta ley sólo le permite al sujeto
realizar su sexualidad en el plano simbólico. El Edipo quiere decir erso.
Lo que está en juego en la pregunta histérica es ¿Que soy? ¿Soy?, es una relación de ser, un
sgte fundamental. En la medida en que esta pregunta en tanto simbólica fue despertada y no
reactivada en tanto imaginaria, se desencadena la descompensación de la neurosis y se
organizan los síntomas. Todo lo dicho todo lo expresado, todo lo gestualizando, sólo cobra
sentido en función de la respuesta que ha de formularse sobre esa relación fundamentalmente
simbólica: ¿Soy hombre o mujer?
La mujer se pregunta qué es ser una mujer mientras que el sujeto masculino se pregunta qué
es ser una mujer.
Hay una disimetría que Freud siempre subrayo en el complejo de Edipo. Para la mujer la
realización de su sexo no se hace en el complejo de Edipo de forma simétrica a la del hombre,
por identificación a la madre, sino al contrario, por identificación al objeto paterno, lo cual le
asigna un rodeo adicional. Sin embargo, la desventaja que encuentra la mujer en cuanto al
acceso a la identidad de su propio sexo, en cuanto a su sexualziacion como tal, se convierte en
la histeria en una ventaja, gracias a su identificación imaginaria al padre, que le es
perfectamente accesible.

LA PREGUNTA HISTÉRICA II
El neurótico hace su pregunta neurótica, su pregunta secreta y amordazada con su yo. La
tópica freudiana del yo muestra como una o un histérico, como un obsesivo usa de su yo para
hacer la pregunta, es decir, precisamente para no hacerla. L estructura de la neurosis es
esencialmente una pregunta. Lo ilustra muy bien la histeria y el caso Dora
Dora es una mujer capturada en un estado sintomático muy claro Freud se pregunta qué dea
Dora, antes de preguntarse quién desea en Dora.. Freud termina percatandose que es la señora
K la que interesa a Dora, en tanto que ella misma está IDENTIFICADA AL SEÑOR K. La
cuestión de saber donde es el yo de Dora está así resuelta: El yo de Dora es el señor k
Mediante su neurosis la pregunta de dora es la siguiente: ¿Qué es ser una mujer?
Hay una disimetría fundamental en el Edipo del hombre y en el de la mujer. Esa asimetría se
debe a que no hay, simbolización del sexo de la mujer en cuanto tal. En todos los casos,la
señalización no es la misma, no tiene la misma fuente, el mismo modo de acceso ue la
simbolización del sexo del hombre. Y esto porque lo imaginario proporciona una ausencia donde
en otro lado hay un símbolo muy prevalente. Es la prevalencia de la gestalt fálica la que refuerza
a la mujer a tomar el rodeo de la identificación al padre.. Lo que está en juego es una disimetría
en el significante. Donde no hay material simbólico hay obstáculo, defecto para la realización de
la identificación esencial para la realización de la sexualidad del sujeto. El sexo femenino tiene
un carácter de ausencia, de vacío de agujero.
lA REALIZACIÓN DE LA POSICIÓN SEXUAL EN EI SER HUMANO ESTÁ VINCULADA, A LA
PRUEBA DE LA TRAVESÍA DE UNA RELACIÓN FUNDAMENTALMENTE SIMBOLIZADA, EL
eDIPO. eN TANTO LA FUNCIÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER ESTÁ´SIMBOLIZADA, EN TANTO
ES LITERALMENTE ARRANCADA AL DOMINIO DE LO IMAGINARIO PARA SER SITUADA EN
EL DOMINIO DE LO SIMBÓLICO, ES QUE SE REALIZA TODA POSICIÓN SEXUAL NORMAL,
ACABADA. l RELACIÓN GENITAL ESTÁ SOMETIDA A LA SIMBOLIZACIÓN.
En el entrecruzamiento entre lo imaginario y lo simbólico yace la fuente de la función esencial
que desempeña el yo en la estructuración de la neurosis.. Cuando Dora se pregunta ¿Qué es
una mujer? intenta simbolizar el órgano femenino en cuanto tal. Su identificación al hombre
portador del pene, le es en esta ocasión un medio de aproximarse a esa definición que se le
escapa. El pene le sirve literalmente de instrumento imaginario para aprehender lo que no logra
simbolizar. Volverse mujer y preguntarse qué es una mujer son dos cosas esencialmente
diferentes. Diría aún más, se pregunta porque no se llega a serlo y hasta cierto punto
preguntarse es lo contrario de serlo.
EN la histeria masculina la relación edípica está mejor estructurada en el hombre, le pregunta
histérica tiene menos posibilidades de formularse. Pero si se formula ¿Cúal es? . El histérico y la
histérica se hacen la misma pregunta. La pregunta del histérico también atañe a la posición
femenina El factor común a la posición femenina y a la pregunta masculina en la histeria se trata
de la pregunta de la procreación. Nada explica en lo simbólico la creación. Nada explica que se
necesario tampoco que unos seres mueran para que otros nazcan.

LACAN- EL OBSESIVO Y SU DESEO


El obsesivo ha de constituirse frente a su DESEO EVANESCENTE. El falo es el sgte por
excelencia de la relación del hombre con el sgdo y por esta razón se encuentra en una posición
privilegiada. La inserción del hombre en el deseo sexual está condenada a una problemática
especial, cuyo primer rasgo es que ha de encontrar un lugar en algo que la precede, la dialéctica
de la demanda, en la medida en que ésta siempre pide algo que es más que la satisfacción a la
que apela y va más allá. El deseo siempre se ubica más allá de la demanda en tanto que la
demanda apunta a la satisfacción de la necesidad y está más acá de la demanda en tanto que la
demanda, por estar articuladas en terminos simbolicos, va más allá de todas las satisfacciones a
las que apela, es demanda de amor que apunta al ser del Otro. En el espacio virtual entre el
requerimiento de la satisfacción y la demanda de amor es donde el deseo ha de ocupar su lugar
y ha de organizarse. El deseo desborda toda clase des respuesta en el plano de la satisfacción ,
reclama en sí mismo una respuesta absoluta. El Otro en cuanto lugar de la palabra, en tanto que
es a él a quién se dirige la demanda, será también el lugar donde se ha de descubrir el deseo.
Ahí se ejerce en todo momento la contradicción, pues este Otro esta poseido por un deseo que
inaugural y fundamentalmente es ajeno al sujeto.
EL DESEO DE LA HISTÉRICA no es deseo de un objeto sino deseo de un deseo, esfuerzo por
mantenerse frente a ese punto donde ella convoca a su deseo, el punto donde se encuentra el
deseo del Otro. El deseo es para el histérico un punto enigmático. La histérica se identifica con
un objeto en la medida en que el o ella reconoce en otro o en otra, los índices de su deseo, se
produce la identificación tan característica de la histeria.
El obsesivo tiene otras relaciones, porque el problema del Deseo del Otro se le presenta de
forma distinta. Cuando vemos un asesino, tal como nos llega, vemos a alguien que nos hable
ante todo de toda clase de impedimentos, de inhibiciones, de obstáculos, de dudas, de
prohibiciones. También samos de entrada que no será en este momento cuando nos hable de su
vida fantasmática, sino gracias a nuestras intervenciones. Entonces nos confiará la invasión, de
su vida psíquica por fantasmas. Calificamos estos fantasmas de sádicos.Tiene la característica
en los obsesivos de permanecer en el estado de fantasmas. Solo son realizados de forma
completamente excepcional y sus realizaciones son para el sujeto, siempre decepcionantes. En
efecto observamos que el obsesivo en la medida que intenta acercarse al objeto su deseo se
amortigua, hasta llegar a extinguirse.
Podríamos decir que el obsesivo siempre está pidiendo permiso. Pedir permiso es, justamente,
tener como sujeto una determinada relación la propia demanda de uno. Pedir permiso es, en la
misma medida en que la dialéctica con el Otro es puesta en cuestión, emplearse a fin de cuentas
en restituir a ese Otro, ponerse en la más extrema dependencia con respecto a él. El obsesivo,
igual que la histérica, tiene la necesidad de un deseo insatisfecho, es decir, de un deseo más allá
de una demanda. El obsesivo resuelve la cuestión de la evanescencia de su deseo produciendo
un deseo prohibido. Se lo hace sostener al Otro precisamente mediante la prohibición del Otro.
Sin arbo, esta forma de hacerle sostener el propio deseo al Otro es ambigua, porque un deseo
prohibido no quiere decir un deseo extinguido. La prohibición está ahí para sostener el deseo,
pero para que se sostenga ha de presentarse. Eso es lo que hace el obsesivo de una forma muy
compleja, lo muestra y no lo muestra, es decir, lo camufla.
La noción de la relación con el otro siempre se ve arrastrada hacia un deslizamiento que tiende
a reducir el deseo a la demanda. Toda tentativa de reducir el deseo a algo cuya satisfacción se
demanda tropieza con una contradicción interna. L ilusión, el fantasma que está en el obsesivo
es que a fin de cuentas el Otro consienta a su deseo.
Salvar al otro es, ciertamente, lo que está en el fondo de toda una serie de ceremoniales, de
precauciones, de rodeos, en suma, de todos los rejemanejes del obsesivo. Se puede decir que
los procedimientos que encuentra por sí mismo el obsesivo, en los que busca la solución del
problema de su deseo, son más adecuados porque al menos este problema se lee en ellos de
una forma clara. La forma en que el obsesivo se comporta con sus semejantes, cuando todavía
es capaz de hacerlo, es en sí misma suficientemente indicativa.
En cuanto a la HAZAÑA del obsesivo, para que haya hazaña hace falta ser al menos tres. Al
menos dos para ganar un desafío y luego un tercero que registre y sea el testimonio. Lo que
trata de obtener en la hazaña el obsesivo es el permiso del Otro.
Ahora bien, el otro en esa dialéctica está demasiado ocupado con su propio Otro y no tiene
ninguna razón para cumplir la misión de concederle a la hazaña del obsesivo su pequeña
corona, osea lo que sería precisamente la realización de su deseo
En la hazaña el obsesivo corre siempre dentro de límites muy estrictos. Porque la muerte
aquello en lo que se encuentra el verdadero peligro, no reside en el adversario a quien él parece
querer desafiar sino en otra parte. Está precisamente en aquel testigo invisible, aquel Otro que
está ahí como espectador, el que cuenta los tantos. El que es importante es entonces el Otro
ante quien todo esto ocurre. Éste es el que hay que preservar a toda costa. Lo que el obsesivo
quiere mantener es ante todo, este Otro en el que las cosas se articulan en términos de sgte. Su
objetivo esencial no hay duda, es el mantenimiento del Otro.

INDART- LA CLÍNICA DE LA NO RELACIÓN SEXUAL


COMPULSIÓN Y PULSIÓN
sI VAMOS A fREUD LO QUE TENEMOS COMO HIPÓTESIS EL ELEMENTO CAUSANTE DE
LA OBSESIÓN ES, LA APARICIÓN DE ALGO QUE PUEDE LLAMARSE UNA IDEA, UNA
REPRESENTACIÓN, QUE CARACTERIZA COMO INCONCILIABLE, INSOPORTABLE Y
COMPULSIVA.
Es como si tuviésemos un sujeto, un sujeto infantil por ejemplo que ya tiene un mundo
organizado, lleno de ideas y representaciones sobre su mama, su papa, el mundo en el que vive,
etc. Hay un sistema de representaciones de la cual ninguna le es inconciliable. Estando así
adviene una representación donde todo el aparato de las representaciones que se tenía se
vuelve inconsistente,s e fractura, porque es inconciliable respecto de cualquiera de las otras.
Viene una representación que no tiene manera de ligarse con otras, por eso es traumática.
Diríamos desde lacan que es una idea que entra con una referencia de goce inconciliable. Todo
el universo del niño queda deshecho ante eso y Freud ve que SEGÚN COMO SE PUEDA
RESPONDER A ESA IDEA es de entrada, lo que funda su clínica. Hay tres maneras de
responder a eso: reprimirla, defensa de aislamiento o rechazo. Por compulsión lo que freud
quiere enfatizar es que una idea se impone y que además puede repetirse.
Lo que Freud llama ideas, es algo que desde Lacan hay que entender como un sgte. La causa
entonces de estas tres grandes defensas es la emergencia de un sgte. Un sgte distinto a los
otros, porque no se relaciona con otro sgre sino que es uno que desorganiza todo el universo de
los significantes, ya es un sgte que vale por sí mismo por introducir en el aparato psíquico, un
goce. Es un sgte con una dimensión de goce, referido a una apelación de goce genital.
La idea entonces de Freud de algo compulsivo es este sgte que parasita el sexo en su parte
genial y que motiva angustia sobre la base de que nos e sabe que hacer con eso, no hay
respuesta del Otro para eso, y por tanto hay que constituir alguna respuesta.
Lacan dice que los síntomas obsesivos, la duda, la anulación ,la compulsiones se deducen. Se
deducen de que lo esencial de la defensa es entender como el obsesivo SOSTIENE UN GRAN
OTRO. El punto de esa defensa es armar un gran otro, es nombrar el deseo del otro, de lo que
hay que defenderse es entonces de la castración del otro, del deseo del Otro. Lo crucial de
entrada es que hay una falla en el Otro. Todo el tema es el Gran Otro, aparición del deseo del
Otro y la necesidad del obsesivo de parchar esa A barrada. No soporta el obsesivo es de deseo
del Otro , tiene que anularlo y constituir el Gran Otro. La duda, las postergaciones, todo se va a ir
entendiendo a partir de esta necesidad fundamental del obsesivo de constituir un gran Otro
garante, completo.
El obsesivo, a nivel de su yo nos va a hablar de sus objetos, de su jefe sus chicas, las amigas,
etc. Nos cuenta sus proezas, lo que va a hacer, lo que no. Todo este material es fácilmente
interpretable y donde el obsesivo puede contar y contar todas las relaciones con sus objetos. La
insistencia de Lacan es que el obsesivo no esta aca, nunca van a dar cuenta de su deseo
interpretando aca, lo esencial de su defense es que él tiene ese desdoblamiento por el cual se
instala convirtiendo un A barrado en un A COMPLETO. Lo que hace a la defensa obsesiva es no
estar nunca en las escenas del deseo, estar siempre en otra parte, viendo todo desde el gran
Otro.
Esoes la instalación en el Otro: el obsesivo se defiende del deseo del Otro con esta instalación
en el Otro, a partir de lo cual va siguiendo su vida, medio vivo medio muerto, siempre en un
estado de auto contemplación, no está en la escena sino mirándose siempre en la escena. Esa
instalación en el Otro podría ser el nombre en Lacan del AISLAMIENTO freudiano. Hay que ir a
un lugar, aislarse, borrarse de las escenas.
El obsesivo arrastra en la jaula de su narcisismo los objetos en que su pregunta se repercute,
en la coartada multiplicada de figuras mortales y, domesticando su alta voltereta dirige su
homenaje en vivo hacia el palco donde tiene él mismo su lugar: el del Amo que no puede verse.
La alta voltereta tiene que ver con uscar el riesgo, un extremo máximo que se presenta como
riesgo pero en realidad, en el obsesivo todos sus deseos están en este estilo dentro de esta
jaula pero domesticando su propia volvereta. Y aparece otra cosa, que es dirigir todo lo hace en
homenaje a alguien que está en el palco. En última instancia lo que tiene es él mismo su lugar,
su identificación puesta en ese punto: la de un Amo que vería toda la situación y que no se ve.
Lo que más le importa es averiguar si el tiene un lugar en el Gran Otro y que se garantice ese
lugar, que no es que le interese domar fieras, esos solo son medios para averiguar susi obtiene
ese puesto en el palco.
Es entendible porque en la dirección de la cura jamás diríamos: usted dijo que está domando
un tigre ¿que se le ocurre con tigre? porque el obsesivo puede hablar mucho de eso pero el
punto no está ahí, él está en otra parte, contemplando desde el palco, todo lo que cuenta de él
mismo.
Lacan retoma la cuestión del GRAN PHI. Es un sgte solo, que no hace cadena con los demás,
sgte de goce y de repetición. El obsesivo ante eso noc ae en división subjetiva como lo haría la
histeria, la defensa obsesiva es hacerse una versión degradada de ese gran phi, es el pequeño
phi. La parte crucial de la defensa obsesiva es que se identifica a ese sgte bajo una forma
imaginarizada. Desde el aislamiento la solución va a ser tomar una version de ese falo, de ese
uno fálico, una versión imaginaria pero dándole el valor de una para todos, de un elemento que
es que él ordena a todos los demás. El sgte Ratas en el hombre de las ratas por ejemplo era ese
equivalente general. Es una parte en donde el obsesivo se cree muy vivo, tiene la clave de todo,
todo es falso. Todo es valor fálico y nada puede haber fuera de ese valor fálico con el que él está
identificado. La defensa del obsesivo es hacer de ser Uno fálico, ese Uno todo, equivalente
general. Ahí hay un elemento compulsivo, un goce fálico, un empleo de ese sgte fálico en la
compulsión obsesiva pero con un matiz que e el de relacionar ese goce fálico al control del
mismo, como un todo. Crear un todo en donde nunca vuelva a aparecer la gran sorpresa del
gran phi. Eso es la compulsión.
A la vez es como si en el despliegue de su propio fantasma de pronto el obsesivo aprende que
la solución la equivalencia general del falo en la compulsión siempre hace que lo anulado retorne
y un día encuentra otra solución, dejar caer el instrumento. Entonces en lo mejor de la escena,
en donde con el instrumento domo los tigres dejó caer el látigo y pasa a otro modo de goce que
es: Esto no tiene solución para solucionarlo tenemos que conseguir un Gran Otro completo, Otro
donde no haya sgte fálico.
Entonces: el obsesivo tiene su solución y ante el fracaso de esa solucions e produce un giro
que es, deponer su relación al falo y buscar una solución a nivel de otro modo de goce.

OBSESIÓN Y FEMINIDAD
Hay un fracaso en la solución sintomática en la vía de la compulsión que deja un resto. Habla
del término OBLATIVIDAD. Es el término que fue eligiendo Lacan para entender esta cara más
real de la obsesión. Es fundamentalmente sostener al Otro en el plano de la demanda, iguala el
obsesivo su desseo a la demanda del Otro, a lo que pide el otro. Esta es la posición oblativa del
obsesivo, la posición en que resuelve su deseo convalidando en un DON, el pago, el pago de
una deuda, etc. La profunda solución es que, ante el enigma del deseo, convertirlo en una
posición oblativa y de pago de una deuda. En esa cara hacen no ver al síntoma tanto en un
sentido patológico sino que se empieza a ver más desde la solución respecto del hueco de la no
relación sexual. L actitud de dedicar inclusive la vida, al don hacia el Otro y hacia la demanda del
Otro es una modalidad en la que el obsesivo encuentra un goce. Vivir para pagar y cumplir con
lo que nos demanda el Otro. Si hoy esta sacudida esa posición era porque no se sabe muy bien
que pide el otro y por eso hay más angustias. Todo esto tiene que ver con la cara real del
síntoma. Si volvemos al síntoma fundamental del aislamiento, que en todos los casos figura
como distintas maneras de sostener un gran A sin barrar, sea por la consistencia de la demanda,
sea por la consistencia del mundo todo fálico aquí en la otra carm hay un elemento que nos
arruina nuestras concepciones de Gran Otro completo, es esa característica impredecible,
azarosa, imposible de la muerte. El sgte muerte indica siempre esa castración del Otro. Llega el
obsesivo incluso a pensar que si staria bien analizado zafaria del “accidente de la muerte”, que
eso es por una falla de cálculo. el Obsesivo dice de la muerte: “es incalculable pero podría
haber sido calculable”.

MARCHESINI- LA ESTRUCTURA PERVERSA


Propongo aproximarnos a la definición de la estructura perversa, en su diferencia a los rasgos
perversos en las neurosis.La pregunta por esta vía es: cuáles son las condiciones necesarias,
desde el psicoanálisis, para definir a un verdadero perverso
La perversión es una de las tres grandes estructuras clínicas que aisló Lacan de Freud, junto a
las psicosis y a las neurosis. Es un concepto clínico que Freud describió como una desviación
con respecto al acto sexual, haciendo referencia a la práctica sexual y a su condición erótica.
Freud al elaborar su teoría de la sexualidad, encuentra en la perversión la persistencia o
reaparición de un componente parcial de la sexualidad en la manera perversa de consecución de
la gratificación sexual. Negación de la castración del Otro. Freud creyó encontrar el mecanismo
específico que opera en la estructura perversa, la Verleugnung, que podemos diferenciar de la
Verdrangung y la Verwerfung.
Lacan en el Seminario La angustia, para referirse a la perversión propiamente dicha recurre al
objeto de la pulsión. El objeto en la perversión, afirma, está construido sobre la base del intento
de negar la castración de la madre, constituye una desmentida de la castración materna. Por lo
tanto, la perversión es un modo de respuesta del sujeto a la falta del Otro y un intento de cubrir
la falta materna. En este sentido Lacan afirma que el perverso se dedica a tapar el agujero en el
Otro….hasta cierto punto es partidario de que el Otro existe. [3] Más tarde dirá que, más que
negación del Otro, el perverso necesita que el Otro exista. En el Seminario La identificación
cuando Lacan se refiere a la perversión sostiene que no habría que limitarse al plano “sexual”
para definirla. La perversión está a nivel del goce, y poco importa la parte corporal puesta en
juego para obtenerlo.. Lacan en La dirección de la cura comenta que al neurótico le falta una
razón para ser, para justificar su existencia. Es así como buscará lo que le falta, el complemento
de ser en el Otro. La queja por su carencia de ser, lo lleva a preguntas y vacilaciones sobre su
goce, ya que no orienta su deseo con su goce. Él vive en la incertidumbre sobre la gratificación
sexual, porque el deseo se presenta siempre vacilante en relación al goce. En cambio, el
perverso que llega a análisis no viene por ninguna falta, [6] el ya ha encontrado el objeto de la
libido que le procura un goce. Él tiene esta certidumbre sobre el goce, que sabe a dónde
buscarlo. En principio no se implica en ninguna pregunta, ya que tiene la respuesta, sabe que la
razón de su ser es el goce y poco espera del análisis. Más bien es el perverso quién hace sentir
a su partenaire la falta, causando angustia en el Otro. La paradoja del perverso analizante es
que en un cierto nivel tiene una respuesta segura, pero trabaja para el Otro todo el tiempo. El
perverso lo hace todo por el Otro, trabaja para que el Otro goce. Pero no es cierto que el goce en
juego sea el suyo. Es instrumento de goce del Otro, la inversión del fantasma. Si bien en
apariencia es como si los otros no le importaran, él se ofrece al Otro para que goce de él. Eso es
lo que Lacan llama hacerse instrumento del goce del Otro, se trata de un valor instrumental. El
fantasma se invierte y eso define la posición perversa, si no hay inversión estamos frente a una
neurosis. Él se convierte en objeto de goce del Otro, por eso él está en posición de objeto.
En la perversión el objeto está velado y representado por un fetiche. Si ésta condición no se
da, no se puede definir una posición perversa a la altura del Seminario sobre La angustia.
Entonces la tesis de Lacan es que el perverso encarna el objeto por la vía de un fetiche, siendo
la condición que encarne el objeto, y ante la pregunta ¿Qué es en el deseo? Un objeto fetiche,
que se encuentre en el lugar de la causa, el fetiche tiene que estar, y es lo que le permite ser el
amo de esa posición.
En el acto perverso el objeto está de su lado y el Otro en posición de sujeto. El perverso no es
un transgresor, porque el acto perverso no es la consecuencia de lo prohibido. [9] En el acto
causa goce en el partenaire, quiere finalmente que el Otro goce. El concepto de voluntad de
goce implica la imposición de la ley de goce en la escena. Sus actos no son libres, sino que algo
lo empuja, algo lo determina y se le impone como una voluntad. Al llegar a este punto, esto que
Lacan denomina voluntad de goce es otra de las condiciones de la perversión a tomar en cuenta
en el diagnóstico. El perverso no se opone a ese empuje, no contraria esa voluntad, sino que
desea eso. El perverso produce la división en el Otro. De este modo, al ejercer la voluntad de
goce en el partenaire trata de producirle su división subjetiva.
En esto se diferencia del neurótico, de manera absoluta. Se trata de una posición excepcional
en el deseo, una posición que ningún neurótico consigue, unir el deseo a la voluntad. Un
perverso, por todo lo antes dicho, no puede ser partenaire de otro perverso, ya que no puede
producir su división subjetiva, es indivisible.
El esfuerzo de Lacan, radica en encontrar en las distintas posiciones perversas, sadismo,
masoquismo, exhibicionismo y voyeurismo, las mismas condiciones: que el objeto sea
representado por un fetiche y la imposición de la voluntad de goce. A la variación de estas
distintas presentaciones, las encontrará en los distintos recorridos fantasmáticos. Lacan [10]
plantea que el perverso pretende fundar la relación sexual que no hay con la ayuda de su
fantasma, que utiliza para captar el goce de su compañero sexual, y así verduguea al Otro, lo
somete, se exhibe, etc. El tipo de perversión será el modo en el que busca hacerse instrumento
del goce del compañero sexual. Resulta que el neurótico también puede llegar a decir te hago lo
que quiero, pero una vez en la escena se angustia, se inhibe, a diferencia del perverso, que
decididamente se sostiene en eso, sin detenerse en justificaciones como el neurótico. Miller [11]
opone la voluntad de justificación del neurótico a la voluntad de goce del perverso. De ahí que,
siguiendo el razonamiento de Miller, [21] el perverso es aquel a quien el deseo no le impide tener
voluntad de goce. El fantasma perverso tiene que armar un lugar donde el sujeto quede dividido,
y sólo el acto es logrado si causa goce en el partenaire. En términos generales, la perversión es
una prueba al analista para que suprima toda contratransferencia, - como sugiere Miller en Los
fundamentos de la perversión - ya que esta estructura clínica pone en cuestión los juicios más
íntimos del analista.

UNIDAD 4

DAMIANO- QUÉ HACER CON EL ACTING OUT


La clínica nos convoca cada vez más con aquello que escapa a la pura vía del significante y
nos coloca más cerca de una clínica de LO REAL. La tentación más Más frecuente de los
analistas ha sido interpretar el acting out Como a un síntoma como si fuera una formación del
inconsciente .
La interpretación no sólo no lo resuelve sino que genera más acting out. En primer lugar porque
en el acting out no hay un sujeto que pueda leer la interpretación. El Acting out, dice Lacan llama
a la interpretación, si se responde a la Demanda sólos e producirá más acting out. Cuenta el
caso de Little, en donde ella interpreta a Frida constantemente a partir de la muerte de Ilse y
ningún efecto se produce, solos e produce un efecto cuando le dice que se sentía muy apenada
por ella y por su familia ¿Qué hizo el analista en este caso?Lo que está fuera de alcance y que
permanece más allá del significante es el objeto a que el acting encubre ese resto que Lacan
dice que es lo único que importa en el Acting. Y es justamente eso lo que la interpretación
rechaza porque la función interpretante presenta al analista como otro sin tachar. A M Little en un
momento se le acaba el Otro del psa y ella misma se confronta con el Otro tachado, el analista
se presenta como A barrado y produce una manifestación de su deseo. Es justamente la certeza
de tener un lugar como objeto a en el deseo del Otro lo que le da autenticidad al enunciado y
permite el pasaje del objeto a del campo del sujeto al campo del Otro. La interpretación no
produce efectos porque la completud del Otro que interpreta no logra hacer un lugar como objeto
en el deseo del otro y el objeto a queda sin tocar e insiste en hacerse reconocer más allá de todo
significante. Al mostrar el analista un signo de deseo produce en el sujeto la certeza de tener un
lugar en el Deseo del Otro.

TÍTULO: Hacia una nueva relación entre Trauma e Interpretación


AUTOR: Eduardo Suarez
En la práctica analítica no se trata simplemente de hacer cosquillas. Uno se da cuenta de que
hay palabras que incitan y otras que no. Es lo que se llama interpretación.
El trauma ha servido como lugar para ubicar el horror pero también, en la perspectiva que
trataremos de seguir, el lugar donde se aloja un trozo de real para cada ser hablante.
No se trata de un acontecimiento producido en el mundo exterior del cual el sujeto resultaría
pura víctima, tampoco en un virtual “yo interior” que lo colocaría como culpable sin remedio; más
bien nuestra perspectiva consiste en pensar al trauma como aquello lo confronta con una
extimidad. La extimidad de lo real, que se introduce desde el principio cuando el verbo afecta su
cuerpo.
Esto significa que por ajeno que le resulte el hecho traumático, y aunque ignore el punto íntimo
de su ser sobre el que ha impactado, ello le concierne y le servirá para enmarcar el lugar de lo
real y explorar los modos singulares de vérselas con sus consecuencias. La ampliación de la
clínica que aborda el psicoanálisis hizo que la operatoria por la palabra se extendiera al trauma
mismo. Antes horizonte, punto final o extremo causal, ahora devenido objeto mismo de
tratamiento.
Se trata en esta perspectiva de cómo inscribir al acontecimiento en una trama, en una historia,
o en una cadena causal prolongado el trabajo del sujeto mismo. En efecto, la elaboración
espontánea del traumatismo, tiene como primer paso la búsqueda de sentido, “Por qué, por qué
a mí”, “que he hecho yo para merecer esto”, y es el punto de partida para cualquier
psicologización del acontecimiento definida como una orientación al restablecimiento del sentido
agujereado.
Restablecer el sentido perdido permite la reducción de la angustia. Es la eficacia de la
articulación allí donde se produjo una desarticulación, pero siempre quedará un resto de este
trabajo que anticipa el retorno de aquello que no se ha deja articular y con ello, el retorno de la
angustia como suplencia del sentido que fracasa. (Laurent 2004)
Tal como señala Eric Laurent en su artículo “El revés del trauma” (Lauret 2002), la orientación
Lacaniana propone tomar el trauma del lado de su revés.
TÍTULO: Dos concepciones del trauma
AUTOR: José María Damiano
Dos concepciones del trauma coexisten en la práctica analítica y en los discursos que se
derivan de ella.
La emergencia del trauma en su equiparación con la Tyche Aristotélica es decir, como
encuentro fallido con lo real nos parece la inspiración que permite seguir con claridad los rodeos
y variaciones posteriores del tema, tal como es presentado por J. Lacan en el Seminario n° 11
sobre Los Cuatro Conceptos Fundamentales en Psicoanálisis.
Actualizando la fórmula proponemos sustituir lo real expresión más universal, por un real. Se
tratará cada vez, en cada trauma, de situar o circunscribir, cuál es el real con que se encuentra el
sujeto. El trauma como encuentro fallido con un real. El trauma como tyché se diferencia y se
opone al funcionamiento del Inconsciente freudiano y sus leyes que trabajan en pos el Principio
del Placer en su hermandad con el Principio de Realidad; se opone a la armazón de ese aparato
significante anudado por el Nombre del padre y el falo y se opone también a la repetición como
retorno de los mismos significantes, como ley determinística del sujeto.
Un real en el trauma en tanto tal viene a agujerear ese sistema indicándonos una
dimensión más allá del Principio del Placer extendido
Si tomamos la fenomenología clínica de las pesadillas repetitivas del acontecimiento
traumático podemos entenderla como el trabajo y el esfuerzo del inconsciente en la elaboración
del real que habita ese trauma. Se repite para elaborar y esa repetición- elaboración son
particulares de cada sujeto. Este camino es el camino del sentido a la manera del psicoanálisis,
inscribiendo el trauma en la particularidad del inconsciente del sujeto, su fantasma y su síntoma.
Pero a partir del año 1920, Freud se dió cuenta que esa repetición del trauma en sueños, podía
ser entendido de otro modo también, no como el trabajo de elaboración del Icc; sino que el
aparato Significante, se orientaba - más allá del Principio del Placer - a la repetición de lo
traumático, a lo real sin ley y sin sentido, hacia la zona de la pulsión de muerte; es decir buscaba
un despertar diferente.
Este modelo es escrito por Eric Laurent como R – S. Adoptamos su perspectiva de conservar
juntos estos dos puntos de vista sobre el derecho y el revés del trauma, que escribimos entonces
S-R R-S, atendiendo clínicamente a cuál pueda ser de mejor utilidad considerando la
particularidad del caso y de la intervención a la que sea convocado el analista.

Lo femenino: una política para la histeria


Eduardo Suárez

La ausencia de relación sexual es uno de los axiomas centrales de la enseñanza de Lacan 1, En


este sentido su tesis inicial, es que, a nivel del lazo social, la ausencia de relación se registra
como tal gracias a la intervención de la histeria. Lacan le otorga un mérito fundamental al
discurso histérico por el hecho de que intenta mantener a nivel del lazo social la pregunta por la
relación sexual. Un mérito diferencial dado que el discurso del amo, como lazo predominante,
reduce esa relación a la del sujeto con el objeto, o dicho de otra manera, a la relación
fantasmática. El discurso histérico en cambio, dirá la verdad acerca de esa relación: La relación
sujeto – objeto no reporta otra cosa que insatisfacción en la medida en que el objeto no puede
identificarse a lo femenino.
A nivel del discurso la histérica, en el lugar del agente, instituye la relación sexual como enigma
e interpela al amo tratando de hacerlo trabajar en ello sin cesar. Para esto, luego de llamar su
atención, de causar su deseo, en otros términos, de seducirlo, le sustraerá el objeto que podría
procurarle satisfacción, para dejar en su lugar, un vacío. Es el paso que se conoce como la
“huelga del cuerpo”, aquel por el cual el cuerpo es ubicado como objeto en un lugar inaccesible,
el del lugar del misterio de la verdad.

1
Eso mismo que constituye el mérito del discurso deja a la histeria en un impasse; Si
retraducimos este impasse de acuerdo a la enseñanza precedente de Lacan y que aquí se
retoma, diríamos que por un lado la histérica se opone al falo como semblante bajo la forma
tanto del ser como del tener, pero por otro se afirma en reclamarlo. La decepción de Freud es
por el hecho de que la histérica no se separará del falo durante el análisis. Según Lacan, no es
cualquier falo del que no se separa, sino del falo ideal, de aquel que prometería la relación
sexual. En su teatro fantasmático es aquel portado por el hombre de su identificación viril, y
encarnado por La mujer de su identificación histérica.

Pasar por un hombre para alcanzar a una mujer en su goce resume el fantasma histérico en su
tipicidad. “De este modo, no es donde se cree sino en su estructura de sujeto donde la histérica
conjuga la verdad de su goce con el saber implacable que ella posee de que el Otro apto para
causarlo es el falo, es decir un semblante.
La inscripción del sujeto histérico en el discurso analítico contempla la posibilidad de que se
produzca como una histeria calificada: “cuya función, como perciben bien les estoy presentando,
renuncie a la clínica lujuriante con la que ella ocupaba el hiato de la relación sexual” (Lacan
J.1971 [2009] p.144). El análisis deberá dirigirse a reducir la clínica lujuriosa, a aplacar el teatro
sostenido de la verdad, para extraer de allí la función lógica del deseo y por una operación de
vaciamiento que se irá produciendo paulatinamente, se irá despejando una función en su lugar.
Hará falta un paso más aún para qué deseo del analista y deseo histérico deban separarse. En
ese lugar abierto se revelarán para el sujeto los significantes con los que ha intentado suturarlo:
todos los caviares y salmones ahumados para la bella carnicera, todos los cuerpos blanquísimos
para Dora. Una ligera torsión desde La hacia una mujer, tal es la propuesta de Lacan para una
nueva política de la histeria:
No va de suyo que una mujer se interese en la relación con el otro sexo, se trata de una
cuestión de carácter contingente, no necesario, que se evidencia cada vez más en la clínica
actual. Ahora bien, si la histérica acepta esta contingencia, seguida a través del mencionado
empalme con el discurso analítico, se configura un nuevo punto de partida para ella justamente
en ese lugar del impasse.
Su política se orientará entonces a encontrar un hombre. Si lo masculino solo se sitúa en el falo
por su relación al universal, para hacer lo propio con el lado femenino será en cambio necesario
que esta función se singularice. Es para eso que se requiere una política, es decir, una
orientación que en el lazo social dirija al sujeto a obtener un hombre en singular. Lacan nombrará
a ese hombre, como es habitual que proceda en su última enseñanza, con un neologismo: el
hommoizin. Se trata del hombre definido como “al menos uno” (Lacan J.1971 [2009] p.132) a
partir de una mujer que con él se relacione.
Como decíamos, delinear esta salida del discurso histérico conduce a los primeros planteos de
las fórmulas de la sexuación. Leída ahora desde la teoría de la sexuación, la aporía histérica se
traduciría como la pretensión de alcanzar a la mujer universal por la vía de la identificación al
hombre. Pero por tratarse de lo femenino, que sólo puede alcanzarse en el ámbito de lo singular,
es que se hace necesario el pasaje por el hommoizin, el hombre que funciona como excepción al
universal.
Ella le reserva a él la castración deliberadamente porque será el método que se da para
obtener de él su al-menos-uno. Si lo consigue, es decir, si logra ubicar lo singular del lado del
hombre, entonces y solo así, ella podrá prestarse a ofrecerle su mascarada, esto es, prestarse a
encarnar el semblante del falo bajo la forma del ser y articularse a él que hace ahora función de
la castración como dimensión de lo singular.
Esto nos plantea una nueva orientación de lectura acerca del trabajo que se toma la histérica
para barrar al amo en la pareja. Allí donde registrábamos su insatisfacción interminable en el
empeño de explorar y explotar el saber del amo, ahora podemos reconocerla como la vía de
acceso a la singularidad de su goce.
Es este momento en el que para Lacan comienza un movimiento que tiene la posibilidad de ir
más allá del semblante fálico y orientarse hacia el goce femenino. Es en el camino abierto de lo
singular donde se encuentra el hueso para roer un goce que no se totaliza.

Un pequeño relámpago
Por Eduardo Suárez
Interrogar de qué real se trata para el siglo XXI equivale a hacerse una idea de este pequeño
relámpago que introduce el psicoanálisis entre un mundo que declina y el próximo que ya
estamos viviendo
En “La tercera” Lacan toma como punto de partida una alegoría para el Parlêtre: el gato y su
ronroneo, evocando el ronroneo de lo que llama lalengua 2. En el principio, una minúscula
alternancia que se repite y un cuerpo que se ve afectado por ella. Una “pura y simple repetición”
de un elemento sin sentido que se goza. Este pequeño fenómeno capta la novedad acerca de lo
real para el psicoanálisis, que, en última instancia, puede reducirse a una singular articulación de
la palabra con el sexo en el ser hablante.
Decir que el psicoanálisis se ocupa del síntoma como aquello que proviene de lo real es decir
que se ocupa no de lo que funciona, sino de aquello que entorpece la buena marcha de las
cosas según el amo. El hecho novedoso es la extensión de lo real como aquello que no
funciona, por acción y efecto de la ciencia. Anticipados por la ciencia ficción, hoy los síntomas de
ese real se reproducen a escala planetaria. Consecuentemente, Lacan hace depender el
porvenir del psicoanálisis a la relación que el analista pueda establecer con ello.

LACAN PASAJE AL ACTO Y ACTING OUT


DEl aislamiento de a se produce a partir del Otro y es el la relación del sujeto con el Otro que
se constituye como resto. Hay una relación universal del sujeto con el a que Lacan llama el dejar
caer. El Dejar caer es el correlato esencial del pasaje al acto El momento de pasaje al acto es el
de mayor embarazo del sujeto, con el añadido comportamental de la emoción como desorden
del movimiento. El sujeto en el pasaje al acto se mueve en la dirección de evadirse de la
esencia,esto es lo que permite distinguir el pasaje al acto del ACTING OUT. La angustia para
Freud es un fenómeno de borde, se produce en el límite del yo cuando este se ve amenazado
por algo que no debe aparecer. Esto es el a, el resto aborrecido del Otro. Si la angustia en un
momento le podrá servir al yo con señales sólo a partir de la relación de i(a) con el a.
El acting out debe oponerse al pasaje al acto. En el caso de homosexualidad femenina,
mientras que la tentativa de suicidio es un pasaje al acto, toda la aventura con la dama de
dudosa reputación es un acting out mientras que la bofetada de Dora es un pasaje al acto, toda
o su comportamiento paradójico on la la paraja de los K es un acting out. El acting out es
esencialmente algo en la conducta del sujeto que se MUESTRA. El acento demostrativo de todo
acting out y su orientación hacia el otro deben ser destacado.s
El acting out es esencialmente la demostración, la demostración, sin duda velada. Solo esta
velada para nosotros, como sujetos del acting out, en la medida en que eso habla, que eso
podría hacer verdad.
El acting out es un síntoma. El síntoma también se muestra como distinto de lo que es,lo
demuestra el hecho de que debe ser interpretado y esta interpretación no puede hacerse
directamente sino que se necesita la transferencia, os en la introducción del Otro. El Síntoma no
llama a la interpretación como lo hace el acting out.
El acting out llama a la interpretación pero la cuestión es saber si esta e sposible. Tratándose
del síntoma está claro que es posible, con la condición de que la transferencia esté establecida.
En su naturaleza el síntoma no llama a la interpretación puesto que el análisis demuestra que no
es llamada al Otro, no se muestra al otro. El síntoma en su naturaleza es goce, goce revestido.
No los necesita a ustedes como el acting out, se basta a sí mismo.
A diferencia del síntoma, el acting out es el esbozo de la transferencia. Es la transferencia

2 Lacan, J., “La tercera”, en Intervenciones y textos 2, Manantial, Bs. As., 1988
salvaje. La transferencia sin analisi es el acting out. El acting out sin análisis es la transferencia.
Para actuar frente al acting out se han plantado tres posibilidades: interpretar, prohibir, reforzar
el yo.
En cuanto a interpretarlo, eso está condenado a tener pocos efectos, aunque sólo fuese porque
para eso está hecho el acting out, lo que hace el sujeto en el acting out es para ofrecerse a
interpretación. No es el sentido de lo que se interpreta lo que cuenta, sino el resto.
En el caso de homsoexualidad femenina Freud dice que esta paciente le mentía en sueños.
Los sueños de esta paciente indican cada día mayores progresos hacia el sexo al que ella está
destinada, pero Freud no se lo cree. La misma persona le dice que miente. Ella misma le dice
que esos sueños son mentirosos, y Freud se encuentra con que el icc puede engañarnos. Freud
en ese momento esta conmigo por esta amenaza a la fidelidad del icc y entonces pasa al acto.

LAURENT. EL TRATAMIENTO DE LA ANGUSTIA POSTRAUMÁTICA


El horror es "traumatismo en un sentido clínico en la medida en que se trata de muertos,
de heridas que dejarán secuelas físicas y psíquicas, pero también en la medida en que
crea un agujero en el discurso común. Tanto si es en el nivel de lo colectivo como enel de lo
singular, nos encontramos con la impotencia del discursos la hora de leer el
acontecimiento. Nuestro cuerpo no está hecho para ser sexuado,como lo muestra el eco de
que los hombres y las mujeres se comportan mucho menos adecuadamente que los
animales. De Ello se deduce un trauma incontestable vinculado al sexo. Se puede entonces
describir la sexuación entera como una reacción difícil a trauma.
Es paradójico, se podría decir, pedir a un psicoanalista que hable de las consecuencias
del trauma puesto que el psicoanálisis freudiano está fundado precisamente sobre el
abandono de la teoría del trauma de la seducción. Efectivamente, durante dos años de su
vida, entre 1895 y 1897, Freud pensó poder reducir la sexua-lidad a un mal encuentro.
Luego abandonó esta teoría y pensó quees en la sexualidad misma donde había que
encontrar la causa necesaria del malestar en la sexualidad, y no en la contingencia.
Freud distingue la angustia experimentada en ocasión del nacimiento y lo que
corresponde,propiamente hablando, al traumatismo de la pérdida del objeto materno. Freud
se atreve a hacer de la pérdida necesaria de la madre el modelo de todos los demás
traumas. Es pues sobre ese fondo que hay que entender el aforismo que figura en un texto
casi contemporáneo, sobre "La denegación, de 925 donde el objeto no ha de ser
encontrado sino siempre "reencontrado, siempre encontrado sobre el fondo de una pérdida
primordial.Lacan tradujo el inconsciente freudiano y la pérdida fundamental que le es
central en los términos del pensamiento del siglo XX, el que se ha podido llamar el siglo del
"giro lingüístico”.Lacan mostró que la tesis de Freud puede formularse así: venimos al
mundo con un parásito, al que denomina inconsciente En El momento mismo en que
aprendemos a hablar, hacemos la experiencia de algo que vive de otro modo que lo vivo,
que es el lenguaje y sus significaciones. En el mismo movimiento en el que comunicamos
nuestras experiencias libidinales, hacemos el descubrimiento de los límites de esta
comunicación, el hecho de que el lenguaje es un muro. Si se da el caso de que o estamos
demasiado aplastados por el malentendido, conseguimos hablar. Pero hacemos entonces
la experiencia de que ya no saldremos de lenguaje.En El borde del sistema del lenguaje, un
cierto número de fenómenos clínicos responden a la categoría de lo real. Esos fenómenos
están a la vez en el borde y en el corazón de ese sistema de lenguaje El trauma responde
a una topología que no está hecha simplemente de un interior y de un exterior. El trauma, la
alucinación, la experiencia de goce perverso, son fenómenos de los que se puede decir
que tocan con lo real. También el neurótico experimenta momentos de angustia que le dan
una idea de esos fenómenos y que le arrancan de su tendencia a considerar la vida como
un sueño.
En un primer sentido, pues, el trauma es un agujero en el interior de lo simbólico. Lo
simbólico aquí es planteado como el sistema de las Vorstellungen a través de las cuales el
sujeto quiere reencontrar a presencia de algo real. o simbólico incluye ahí al síntoma en su
envoltura forma, y también lo que no llega a hacer síntoma: ese punto de real que
permanece exterior a una representación simbólica, tanto si es sintoma como si es
fantasma inconsciente. Permite figurar lo real en "exclusión interna a lo simbólico. "Así, el
síntoma puede aparecer como un enunciado repetitivo sobre lo real[ ... ] El sujeto no puede
responder a lo real si-o _ automatizando El síntoma es la respuesta del sujeto a lo
automático de lo real"19 Ese punto de rea imposible de reabsor-r en lo simbólico, es l
angustia entendida en un sentido generalizado en el que incluye la angustia traumática
El tratamiento que se deduce de este modelo es el siguiente: en caso de trauma, hay que
llegar a dar sentido a lo que no lo tienes en tratamiento por el sentido.
Lo real existe para cada sujeto como lo que viene a oponerse a él, como su pareja, el
partenaire-réel. Lacan no dice "es en el uno por uno (entonces ese real sería sujeto}, sino
que dice que es"trozo a trozo. "o real no existe, tal como "la mujer no existe.Sólo hay trozos
de real, sólo parcial Es una confrontación con lo real como imposible. No es lo real de
Leibniz, en el que todo es"posible. Lo real es lo imposible de una modalidad lógica.

FUENTES- EL HILO DE LA VIDA


Cuando se trata del traumatismo su clínica hay dos momentos claramente diferenciados:
el primer momento es el relato que el sujeto hace sobre el encuentro con lo real del trauma.
Y el segundo momento es el hecho de que siempre hay una implicación subjetiva una
internalización del trauma.. O sea que si no hay una participación subjetiva no hay
incidencia del acontecimiento traumático. El tratamiento de una caso de traumatismo
consiste en desplazar el sinsentido de lo traumático a otra cadena que lo bailes como
sinsentido.
No todo atentado, no todo peligro produce un traumatismo Hay traumatismo cuando un
hecho entra en oposición con un dicho, un dicho esencial de la vida del paciente, cuando
hay contradicción entre el dicho y el hecho. El traumatismo es la consecuencia, la
discrepancia entre un mundo que tiene una ley y la emergencia de lo real sin ley. Lo real es
sin ley.