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Día 1º. Salida de Madrid con destino a Viena. Traslado y noche en la ciudad.

Días 2º y 3º. Estancia en Viena.

La Viena imperial tiene unas dimensiones ideales para el visitante. Se sitúa en torno al “Ring”, el
bulevar que ocuparon las murallas medievales. La catedral gótica de San Esteban es el punto de
referencia para comenzar las visitas. Casi frente a ella, el imperio plantó el complejo palatino de
Hofburg y más tarde, en los bordes suburbanos, los palacios de Belvedere y Schönbrunn. En las
arterias de trazo medieval, se levantan, sin embargo, palacios de compostura clásica, elegantes
decorados para aquellos romances de celuloide que protagonizaba Sissi. Esta Viena majestuosa
todavía revive en los célebres bailes gremiales que toman como escenario el palacio imperial
durante todo el invierno. Una visita ineludible es el Barrio de los Museos, remodelado hace poco,
donde dependiendo de los intereses de cada visitante, se podrá elegir entre una gran variedad
de opciones. Aunque no debiera faltar la visita al Museo de Bellas Artes con sus fantásticas
colecciones orientales o al de Arte Moderno.

Entre tanto, se agradecerá un descanso en algunos de los cafés tradicionales que conserva la
ciudad para degustar, además de un café, sus afamados postres.

Pero quizás lo que mayor renombre haya dado a la cuna del vals, es su condición de meca
cultural desde el siglo XVIII hasta la I Guerra Mundial. Importantes músicos compusieron sus
principales obras cerca de la corte Habsburgo, y su condición de capital de la música es
incuestionable gracias a su Filarmónica, su coro de niños cantores y sus festivales de música
clásica. Para asistir a un concierto, algunas posibilidades son: acercarse al Johann Strauss
Konzerte (donde se dan también clases de vals), reservar entradas para la ópera, o bien, si no se
consiguen entradas, disfrutar de la representación de “La Flauta Mágica” en el entrañable Teatro
de Marionetas.

Al caer la tarde, una opción muy romántica será alquilar un coche de caballos, un “fiaker”, para
dar una vuelta por la ciudad y gozar de su encanto a la luz de las farolas.

Día 4º. Traslado a la estación para tomar el tren destino Salzburgo. Llegada y traslado al hotel.

Día 5º. Estancia en Salzburgo.

Salzburgo, la ciudad de la sal, como indica su nombre germánico en referencia a sus famosas
minas, es, tras Viena, la principal atracción de Austria. Su magnífico casco histórico,
perfectamente conservado y fácil de recorrer a pie, declarado patrimonio de la Humanidad, es
la causa de esta afluencia de visitantes a la ciudad natal Mozart, muy presente tanto en el
veraniego festival de música como en cafés y todo tipo de souvenirs, incluidos bombones.
Lugares de obligada visita son: la Catedral y el famoso mercadillo de Navidad que se celebra a
sus puertas, además de la Abadía de San Pedro donde la música sacra se hace presente en los
virtuosos que tocan en sus inmediaciones.

Un magnífico ejemplo de belleza arquitectónica de los Alpes está a pocos kilómetros de la


ciudad. Es el palacio Hellbrunn, Schloss und Wasserspiele. Si el tiempo acompaña, un paseo por
sus parques y fuentes es una experiencia única. Se puede llegar en barco a través del río Salzach.

Día 6º. Traslado a la estación para tomar el tren destino Innsbruck, Llegada y traslado al hotel.
Innsbruck es famosa, principalmente, como centro de deportes de invierno y por la belleza del
paisaje circundante. Los amantes del deporte encontrarán, en la zona alta de la ciudad, su
famoso trampolín de saltos de esquí. Sin embargo, la ciudad guarda en su núcleo histórico
numerosos lugares de interés que merecen una detenida visita.

Día 7º. Estancia en Innsbruck.

La zona más bella de la ciudad está contenida en el casco histórico, básicamente barroco,
aunque los barrios adyacentes ofrecen valiosos testimonios artísticos. El corazón urbano es la
Maria Theresien Strasse. Más que una calle parece una gran plaza alargada, que produce un
efecto escenográfico gracias a las casas y palacios de los siglos XVII y XVIII que la circundan y a
las cúpulas barrocas de los campanarios. Imprescindible será la visita de la Iglesia (una de las
más extrañas y ricas de Austria con su ejército de gigantes de bronce y cobre) y el Palacio de la
Corte o Hofburg con sus maravillosos salones de baile.

Ya en la tarde, una experiencia muy interesante será tomar el tranvía que va de la estación
central de Innsbruck a la de Igls, atravesando un bello bosque. El tranvía se detiene junto al
Ambras Schloss (con su valiosa pinacoteca), un precioso castillo que fue residencia real, y en el
teleférico de Patscherkofel con una espléndida vista de Innsbruck.

Día 8º. El viaje toca a su fin. Habrá que iniciar el regreso con el traslado a la estación para tomar
el tren de vuelta a Viena y desde allí el vuelo que conduce a Madrid.