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DESÓRDENES DE TRAUMA ACUMULATIVO

El costo de los desórdenes músculo-esqueléticos relacionados con el trabajo como,


por ejemplo, los desórdenes de trauma acumulativo (Cumulative trauma disorders
CTD) en la industria de Estados Unidos, a pesar de que no todos son consecuencia
de un diseño del trabajo inadecuado, es demasiado elevado. Los datos del Consejo
de Seguridad Nacional (2003) sugieren que entre 15 y 20% de quienes trabajan en
industrias clave (empacadoras de carne, procesamiento de aves, ensamblado de
automóviles y manufactura textil) corren el riesgo de sufrir CTD y 61% de todas las
lesiones ocupacionales están asociadas con movimientos repetitivos. La industria
más afectada es la manufacturera, mientras que el peor puesto ocupacional es el
de carnicero con 222 quejas de CTD por cada 100 000 trabajadores. Con estos
índices tan elevados y con costos de servicio médico promedio de 30 000 dólares
por caso, el NIOSH y la OSHA se han enfocado en la tarea de reducir los índices
de incidencia de las lesiones músculo-esqueléticas relacionadas con el trabajo
como uno de sus objetivos principales.

Los desórdenes de trauma acumulativo (a menudo llamados lesiones por


movimiento repetitivo o desórdenes músculo-esqueléticos relacionados con el
trabajo) son lesiones del sistema músculoesquelético que se desarrollan
gradualmente como resultado de microtraumas repetitivos debidos a un pobre
diseño y al excesivo uso de herramientas de mano y otros equipos. Como tienen un
lento nacimiento y a la naturaleza relativamente apacible de la lesión, a menudo son
ignoradas hasta que se vuelven crónicas y se presentan lesiones más severas.
Estos problemas representan una gran variedad de problemas, entre ellos
desórdenes por movimientos repetitivos, estrechamiento del túnel carpal, tendonitis,
ganglionitis, tenosinovitis y bursitis, términos que, con frecuencia, se utilizan de
manera intercambiable.

Cuatro factores principales relacionados con el trabajo parecen ser los que generan
el desarrollo de CTD: 1) fuerza excesiva, 2) movimientos no naturales o de los
extremos de las articulaciones, 3) gran número de repeticiones y 4) duración del
trabajo. Dentro de los síntomas más comunes asociados con el CTD se incluyen:
dolor, limitaciones de los movimientos de las articulaciones e inflamación del tejido
blando. En las primeras etapas pueden existir algunos signos visibles; sin embargo,
si los nervios están afectados, pueden dañarse las respuestas sensoriales y el
control de movimientos. Si no es tratado, los CTD pueden provocar una incapacidad
permanente

La mano humana es una estructura compleja de huesos, arterias, nervios,


ligamentos y tendones. Los dedos están controlados mediante los músculos carpio
extensor y carpio flexor del antebrazo. Los músculos están conectados a los dedos
mediante tendones, los cuales pasan a través de un canal en la muñeca, formado
por los huesos de la parte trasera de la mano de un lado y por el ligamento carpiano
transverso del otro lado. A través de dicho canal, llamado túnel carpal, también
pasan varias arterias y nervios (vea la figura 1)
Figura 1.Vista ilustrativa del túnel carpal

Los huesos de la muñeca se conectan a los dos huesos largos del antebrazo, el
cúbito y el radio. El radio está conectado al lado del dedo pulgar de la muñeca
mientras que el cúbito se conecta al lado del dedo meñique. La orientación de la
articulación de la muñeca permite el movimiento en dos planos, a 90° entre sí (vea
la figura 2). El primero permite la flexión y la extensión mientras que el segundo
hace posible la desviación del cúbito y el radio. Asimismo, la rotación del antebrazo
puede dar como resultado una pronación con la palma hacia abajo o una supinación
con la palma hacia arriba.
Figura 2 Posiciones
del brazo

La tendosinovitis, uno de los CTD más comunes, consiste en la inflamación de las


capas de los tendones y se debe al uso exagerado de las herramientas o a la falta
de costumbre en el uso de herramientas diseñadas inadecuadamente. Si la
inflamación se esparce hacia los tendones, se convierte en una tendonitis. A
menudo esta lesión la experimentan los aprendices expuestos a grandes
desviaciones del cúbito, en unión con la supinación de la muñeca. Los movimientos
repetitivos y los impactos de choque pueden agravar aún más esta condición. El
síndrome del túnel carpal es un desorden de la mano provocada por una lesión del
nervio medio dentro de la muñeca. La flexión y extensión repetitiva de la muñeca en
condiciones de estrés puede causar inflamación en las capas de los tendones.
Dichas capas, al detectar una fricción elevada, segregan más fluido para lubricar las
capas y facilitar el movimiento de los tendones. La acumulación de fluido resultante
aumenta la presión en el túnel carpal, la cual a su vez comprime el nervio medio.
Entre los síntomas se incluye la lesión o pérdida de la función nerviosa en los
primeros tres dedos y medio, que se manifiesta como entumecimiento, hormigueo,
dolor y pérdida de destreza. De nueva cuenta, el diseño apropiado de las
herramientas es muy importante para evitar estas posiciones extremas de la
muñeca. Las desviaciones radiales extremas de la muñeca son consecuencia de la
presión entre la cabeza del radio y la parte adjunta del húmero, lo que da como
resultado el codo de tenista, una forma de tendonitis. De manera similar, la
extensión simultánea de la muñeca junto con la pronación total, es igualmente
tensionante en el codo.

El dedo de disparo es una forma de tendonitis que resulta de una situación de


trabajo en la que la falange distal del dedo índice debe doblarse y flexionarse contra
la resistencia antes de que se flexionen las falanges más próximas. Las fuerzas
isométricas excesivas producen un ranurado en el hueso, o se agranda el tendón
debido a una inflamación. Cuando el tendón se mueve dentro de la vaina, puede
sacudirse o producir un sonido audible. El dedo blanco es consecuencia de una
excesiva vibración de las máquinas herramienta, lo que provoca la constricción de
las arteriolas dentro de los dedos. La falta de flujo sanguíneo resultante se
manifiesta como un palidecimiento de la piel, con la correspondiente pérdida del
control motor. Un efecto similar, que puede presentarse como resultado de una
exposición al frío, se llama síndrome de Raynaud. Una muy buena introducción a
éstos y otros CTD se pueden consultar en Putz-Anderson (1988).

No todas las incidencias son traumáticas. Se ha observado también que la fatiga e


incomodidad de corto plazo son resultado de un pobre manejo y una deficiente
orientación del martilleo así como de una forma inadecuada de la herramienta y
mala altura del trabajo cuando se realizan tareas con desarmadores. Por lo general,
un mal diseño de las manijas de una herramienta provoca que se deban ejercer
elevadas fuerzas de sujeción y extremas desviaciones de la muñeca, lo que da
como resultado una mayor fatiga (Freivalds, 1996).

Para evaluar el nivel de problemas relacionados con los CTD en una planta, el
analista de métodos o ergonomista típicamente comienza con un estudio de los
trabajadores con el fi n de determinar su estado de salud e incomodidad durante la
realización de sus labores. Una herramienta que se utiliza muy a menudo para este
propósito es el diagrama de incomodidad del cuerpo (Corkett y Bishop, 1976; vea la
fi gura 5.24), mediante el cual el trabajador evalúa el nivel de dolor o incomodidad
en varias partes del cuerpo, en una escala del 0 (sin dolor) a 10 (casi máximo). La
escala de evaluación se basa en la escala de valores por categoría (CR-10) de Borg
(1990) con las anclas verbales que se muestran en la figura 3
Figura 3 diagrama de la incomodidad del cuerpo humano