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Las Capullanas en Piura-Perú

Las capullanas eran antiguas “gobernantas” principalmente de la costa norte del Perú, sin
embargo han dejado sentir la influencia de su régimen matriarcal en regiones sureñas y
orientales del país. La aparición de éste “sistema femenino de gobierno” se pierde en el pasado;
lógicamente es preinca, subsiste a éste y se “adentra” en los primeros tiempos de dominio
español hasta bien avanzado los mil seiscientos; pero son las “gobernadoras
tallanes” fundamentalmente las de la costa piurana, de quienes se tiene certeza, tanto de su
existencia como de su “reinado femenino”; y de primera mano. ¡En vivo y en directo!.

En 1528 en el segundo viaje de Pizarro a éstas tierras los españoles tienen trato directo con dichas “señoras”,
pues; son invitados por “orden de señora” a “comer carne y pescado”; Alonzo de Molina compañero de Pizarro,
“adentrándose en tierras” perdió el viaje al sur junto a sus compañeros, meses después de retorno a Panamá,
Pizarro lo encuentra junto a una “señora con muchos principales e indios”; se cuenta que Pedro
Halcón aventurero hispano de entonces, mira embobado a la referida cacica, “mientras más la miraba más, perdido
estaba de amores”. -según un cronista de entonces-, se sabe que “por la cacica” “su loco amor proclamaba”, su
compañero Bartolomé Ruiz pretendiendo hacerlo entrar en razón le da un –sófero- “golpe de remo” que conduce al
enamorado Pedro a vivir eternamente en el “limbo del amor”; -posiblemente soñando con la luna de Paita y el sol
de Colan-, después de éste hecho y tras “comer de manos de la casica”…

Pero, ¿cómo concebimos y con naturalidad un régimen matriarcal y sobretodo en aquella época? Veamos las
siguientes hipótesis:

 Los subordinados hombres y mujeres también dependían totalmente de la cacica y sus órdenes; y de la
administración que ella ejercía sobre la "parcialidad"; a ésta "señora" le otorgaban absolutos
privilegios los mismos que les correspondían a los caciques o curacas, hasta “las conducían en literas”, e
inclusive ejercían la poliandria a su antojo, -libertad de escoger consortes y por "cantidad"-. Véase pues
que por tanto los antiguos piuranos privilegiaban la Igualdad de los géneros, sexos por igual.
 Las diferentes conquistas sufridas por los tallanes a manos de chimus, incas y españoles obliga a
caciques y curacas, jefes de dichos grupos naturales a ceder su autoridad, bien por muerte u otras razones
y legan tal mandato al miembro más cercano de su linaje: su concubina; ésta asumía el rol de cacica, de
curaca, de jefa absoluta, con la misma autoridad que la de su “fracasado consorte”; por tanto, los antiguos
piuranos privilegiaban el Linaje a los géneros, pues, éste aspecto ya guardaba igualdad; entendiéndose
así que el matriarcado aparecía como una alternancia en los “mandatos de entonces”. Apuntan al
respecto: “las capullanas se suceden en los cargos como si fueran varones”.

Ciertamente los capullanatos eran una minoría en el conjunto de reinados del antiguo Perú. Dedúzcase de
aquí que frente a diferentes apariciones culturales (chimus, mochicas, incas e hispanos) los tallanes supervivían
con su cultura, sus costumbres e idiosincrasia; por tanto también con su matriarcado, y su capullanato.

¿Cómo eran las capullanas?, miremos por los ojos de los propios hispanos:

La locura de Pedro Halcón nos indica que eran seductoras. Luego de los viajes de los hispanos a mar traviesa
es de suponer que vieron en las cacicas gran atracción sensual. Según ellos eran “mujeres de buen rostro” y que
andaban “en cabellos”; tales eran “sueltos por la espalda sin trenzarlos y pónense por afeite un poco de bermellón”.
Indican también que vestían unos “hábitos de algodón negro hasta los pies”. Eran “vestimentas cerradas de arte
de capuz”. Tal parece ser según los entendidos que de aquí tomen el nombre de capullana para los hispanos.
Alguien más escribe que las capullanas tenían “el vestido de que traen y traían a manera de capuces, con que se
cubren desde la garganta a los pies”.
Ciertamente éste “capuz” llegaba al suelo.

..."Eran blancas y de buenos gestos y andaban cubiertas de mantas abiertas por los lados por donde sacaban los
brazos”. Tal parece que ésta vestimenta pervivió por los tiempos, pues Lecuanda -en el siglo XVIII- encuentra
que entre las mujeres de Colán esa vestimenta era “más armonioso, lúcido y majestuoso de las Indias”.
Tenían de adornos “horadados el labio inferior y metidos en agujeros -del labio- unas puntas de oro y plata,
quítanse y pónanse a su antojo”

Aclaremos que los Huallac Cuntur -guayacundos de Ayabaca- y los Hanca Pampas -de Huancabamba- conocian
solo regimenes patriarcales,