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La ventriloquia, a pesar de poder ser aprendida, es una facultad innata.

Es el arte
de hablar sin mover los labios de modo que una vez proyectada la voz, parece
originarse en otro lugar con la finalidad de dar voz ilusoriamente a un muñeco. En
un principio se pensó que era el resultado de un uso poco corriente del estómago
durante la inhalación, y de ahí su nombre del latín venter, 'estómago' y loqui,
'hablar'.

Esta destreza, de la que ya se tiene noticia en antiguos ritos religiosos, conlleva


modificar la voz a través de una exhalación lenta mientras se habla, minimizando
el movimiento de la lengua y los labios, y manteniendo inmóviles los músculos
faciales de modo que la atención del observador se centre sobre la fuente de
sonido ilusoria. Se utiliza una combinación de presión en las cuerdas vocales y los
músculos de la garganta para modificar el sonido de la voz del ventrílocuo. Por
ejemplo, cuando el ventrílocuo habla con el muñeco alterna entre su voz
proyectada (artificial), o sea, la voz del muñeco, y su voz normal.

Su origen es tan antiguo que se remota a los tiempos del Antiguo Testamento. Ya
Isaías mencionaba a un ventrílocuo en la Biblia. La arqueología egipcia y hebrea
también daban cuenta de este arte, y los griegos los consideraban vinculados con
lo demoníaco, ya que este arte no se empleaba como diversión , sino para otros
fines. Los griegos también practicaban la ventriloquia y que ellos denominaban
“Gastromancia” y que consistía en que un hechicero contestara a las preguntas
que le eran echas y el que preguntaba creía que era el espíritu por el solicitado
que contestaba desde su morada, esta adivinación siguen en practica aun hasta
nuestros días. Euricles de Atenas fue un famoso ventrílocuo de la antigua Grecia,
pero el primer ventrílocuo conocido fue Louis Brabent, ayuda de cámara del rey
Francisco I de Francia en el siglo XVI. En Inglaterra, Henry King, llamado el
susurrador del rey, sirvió del mismo modo a Carlos I a principios del siglo XVII.
Este arte fue practicado en la India y China, y también entre los zulúes, maoríes, y
esquimales. La gente de aquellos tiempos era muy supersticiosa, creían en brujas
y hechizos mas o menos encubiertos bajo practicas religiosas para embaucar a los
de buena fe. Muchos fueron condenados a morir en la hoguera, que la Inquisición
condeno por considerar que su arte era brujería.

La variada forma de adivinación que existían entre los diferentes pueblos antiguos
y que los sacerdotes atribuían a revelaciones de un espíritu, no dejaba de ser otros
tantos efectos de la ventriloquia

En el siglo XIX la ventriloquia tomo auge integrándose al mundo del espectáculo


allí estaban Borel, Thiermet, O^Kill, Cardo, Menguen, Artur Prince, Sain Gille y
Harri Kennedy autor del libro “ El ventrílocuo y arte” ellos fueron pioneros primero
en ferias y circos, como cabezas parlantes en una caja, luego en locales nocturnos
y teatros con muñecos de cuerpo entero. Fue en Estados Unidos donde los
ventrílocuos alcanzaron mayor notoriedad en este siglo, gracias a los exclusivos
shows de Las Vegas y la cercanía de Hollywood, que le valió a uno de ellos, Edgar
Bergen, un Oscar especial en 1937, que compartió con Charlie Mc Carthy, el
muñeco de galera y monóculo que siempre lo acompañó.

Los ventílocuos argentinos, reunidos por el CIVEAR

Es en Marzo de 1999, cuando Marcelo Melison junto con Miguel Angel Lembo
deciden fundar el Círculo de Ventrílocuos Argentinos (CIVEAR), y es en ese
momento en que Miguel propone convocar a Marcelo Bonetti, quien fuera desde
siempre su motivador y artista admirado. Marcelo Bonetti no solo accede a esta
convocatoria, sino que de inmediato se impone labores a las que se aboca con sus
compañeros. Es sobre estos tres pilares donde se construye hoy esta institución; la
primera de habla hispana en su tipo.

El CIVEAR aun hoy lamenta al artista elegido para ocupar el cargo de primer
presidente: Mr. Chasman, quien fallece en el período de formación del Círculo, por
eso sin más pensar que este sería su deseo, el 21 de Junio de 1999, a un mes de
su fallecimiento, se realiza la primer reunión de ventrílocuos. Y ahora, el primer
lunes de cada mes, se juntan siempre en el mismo lugar, en un bar frente a la
Plaza Dorrego, en el barrio porteño de San Telmo, para dejar escapar sus
ilusiones y fantasías. ( Ventrílocuos del CIVEAR | Fotos del CIVEAR )

Chasman y Chirolita, un doble adiós...

Mister Chasman (Ricardo Gamero), el más recordado ventrílocuo de Argentina,


nació el 25 de mayo de 1938. Fue una rara mezcla de ****** y poeta, divertido por
momentos y, a la vez, melancólico, con capacidad de hablar por dos y en dos
estilos diferentes: el suyo y el de su muñeco Chirolita. A partir de él, quedo en
Argentina una época marcada para la ventriloquía.

Qué mejor ejempo, entonces, que el de este ventrílocuo y el don de la palabra?


Chasman hizo del diálogo su oficio, y no solo porque era capaz de hablar sin
mover los labios, sino, básicamente porque fue capaz de comprender a fondo la
supuesta personalidad de su muñeco, absolutamente opuesta a la de su
personaje, el culto y elegante Mister Chasman.

Como un padre a su hijo, Chasman intentaba enseñarle modales al travieso y


atrevido chirolita. Durante 46 años concurrió con su muñeco a toda clase de
escenarios y, según cuentan, tenía dos armarios llenos de trajes: un modelo para
él y otra copia idéntica, pero diminuta, para Chirola.

Casado dos veces y padre de dos hijos, Mister Chasman murió el 20 de mayo de
1999, poco antes de cumplir 61 años, y con el también se fue Chirolita.

Desde la muerte de Mister Chasman, Chirolita descansa en una caja de seguridad,


custodiado por el hijo del ventrílocuo. El destino de Chirolita es seguramente difícil
de decidir. Su tenencia, su presente, su inquietante paradero, es una incógnita que
preocupa a todos. Exponerlo en un museo sin voz, o pasárselo a otro ventrílocuo
sería como mostrarlo como una inercia que traiciona su proverbial irreverencia o
implantarle un alma distinta al que lo hizo célebre. ( Otros ventrílocuos ya fallecidos
)

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