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3. 21,-ute. f-.J 1». «a _: §f§:.ì...E.« -
Versión española de la obra original inglesa Future Weather ,› _, ¬ -
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Publicada por Pen9Uìn'B¢Ã>0ks^de Middlesex «_ _
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© 1982 John and Mary Gribbin _ __


© 1986 Salvat Editores, S.A., Barcelona
` ISBN O-1402-2459-9 Edición original
ISBN 84›345-8246-5 Obra completa
l ISBN 84-345-8381-X '
Depósito Legal NA-930_¿8o _
Publicada por Salvat Editores, S.A., Mallorca, 41-49, Barcelona
Impresa por Gráficas Estella. Estella (Navarra)
Prìnted in Spain

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EL cL|MA FUTURO L U”
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2. La perspectiva
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procedente del golfo de México hacia el cinturón de grano, tuvieron todavía !I__._.

fuerza suficiente para desviarse otra vez al norte en el otoño y el invierno


de 1980-81, desplazando hacia el Atlántico la trayectoria de las depresio-
nes, que en general circulan a lo largo de la costa oriental y aportan lluvia histórica
a Nueva Inglaterra. No una, sino tres sequías, en el oeste, en el cinturón de
grano y en el noreste, se produjeron como resultado del complejo sistema
de bloqueo que afectó a la totalidad de Norteamérica (fig. 1-5). La ciencia
meteorológica es todavía incapaz de explicar con precisión por qué debía
ocurrir tal conjunto de sucesos en un año particular, ni puede predecir la
formación de tal sistema de bloqueo. Sin embargo, la climatología sí puede
poner todos esos problemas en su adecuada perspectiva histórica. Nojsabe-
mos exactamente en qué años seproducirán sistemas de bloqueo; pero sí
podemos ver que la mayor frecuencia de sequías y de otros extremos cli-
mátìcoses de esperar a medida que el tiempo en el mundo, más que haber
aportado condiciones «anómalas» en la década de 1970, está en realidad El término «tiempo normal» carece de sentido sin una explicación del in'-
retomando a unas condiciones que dominaron el globo durante el pasado tervalo de tiempo a partir del cual se han determinado las condiciones nor-
milenio. _ males. En la mayoría de las partes del mundo, el tiempo cambia de forma
espectacular -aunque dentro de unos límites previsibles- en el curso de un
solo año, con el ciclo «normal» de las estaciones. Sin embargo, no hay dos
años exactamente iguales, y no hay dos décadas que sigan idéntica pauta
de variaciones del tiempo. La definición más sencilla de clima es, de hecho,
«tiempo medio››; pero el tiempo medio de la década de 1970, por ejemplo,
G fue muy diferente del de la década de 1670, mientras que hace sólo 20.000
años, un período muy corto en la historia de la Tierra, nuestro planeta se
hallaba en plena glaciación. El clima siempre está cambiando cualquiera
que sea el período de tiempo que se considere; no obstante, haberse dado
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cuenta de esto es en gran parte una característica de la ciencia moderna,
pues, hasta bien entrado el siglo XX, los meteorólogos creían que las únicas
variaciones en el tiempo eran fluctuaciones en tomo del valor medio y que,
hallando éste en un período de tiempo lo suficientemente largo, se podrían
definir las condiciones meteorológicas normales, es decir, el clima, para
cualquier punto dela superficie de la Tierra.
No es sorprendente que la variabilidad del clima sea un descubrimiento
reciente de la ciencia, pues sólo a partir de 1840 se empezaron a registrar
de forma oficial los datos de temperatura, lluvia, etc., en el Royal Greenwich
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Observatory, en Londres. Hacia la misma época, el osado y joven presiden-
te de la Swiss Society of Natural Sciences, Louis Agassiz, apadrinó la en-
tonces nueva teoría de que las grandes rocas arañadas y pulidas que se ha-
llaban dispersas por todas las montañas del Jura habían sido dejadas allí
por una gran capa de hielo que se había fundido hacía miles de años. El de-
bate acerca de la realidad de una gran glaciación se mantuvo durante dece-
nios, pero incluso cuando, a finales del siglo XIX, se aceptó el hecho de que
la Tierra había experimentado más de un período glacial en el curso de su

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poco a poco se fue minando esta creencia, a medida que los crecientes re-
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mente que el tiempo de mediados del siglo XX era diferente del de hacía un
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mas del pasado que tiene más importancia que nunca especificar el período
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de interés particular. Considerando globalmente la historia de la Tierra (de
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unos 4.500 millones de años de antigüedad), el tiempo «normal» es mucho


más suave que el actual, con regiones polares libres de hielo, e incluso la
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permiten la formación de grandes casquetes de hielo sobre los polos, y en- l
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tonces la Tierra se ve inmersa en una época glacial que puede durar millo-
nes o decenas de millones de años. Dentro de la época glacial, los hielos se
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estado normal de la Tierra a largo plazo. Vivimos ahora en uno de tales pe-
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Tierra durante más de tres millones de años (fig. 2-1).
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EL ACTUAL PERÍODO INTERGLACIAL

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de años, el clima normal fuese más cálido que el de hoy, considerando los
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el actual. Analizaremos con más detalle las causas de tales cambios y lo
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EL CLIMA FUTURO 5:1,-¿


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mejor guía para investigar el tipo de cambios que podríamos esperar de de- :'21
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Los cuatro períodos climáticos identificados por el profesor Lamb co-


cenio en decenio y de siglo en siglo no consiste en observar la sucesión rít- mienzan con la época cálida, que siguió y dio fin al último período glacial,
mica de las glaciaciones, sino en estudiar la forma en que el tiempo ha ido .kz

1a cual alcanzó su máximo hace de 5.000 a 7.000 años. Del 5000 al 3000
variando durante el_presente período interglacial, desde el final de la más ,›z.
a C el nivel del mar subía rápidamente al fundirse las capas de hielo, el cli-
reciente glaciación. Esta tuvo lugar hace algo más de 10.000 años, y no es
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nja-,del Sahara era más húmedo que el actual, y la temperatura media en


una coincidencia que el desarrollo de la civilización humana en la Tierra se
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Norteamérica y Europa era unos dos o tres grados centígrados más alta
haya producido a lo largo de ese mismo período de tiempo de 10.000 años, ue hoy día. Este «óptimo climático», como se lo llama algunas veces (con-
iniciándose con la revolucionaria invención de la agricultura en los milenios q'derando que unas condiciones más cálidas que las actuales serían más
en los que el hielo se estaba retirando, cuando la agricultura empezó a ser âlgradables), fue seguido de una época más fría que corresponde exacta-
una posibilidad practicable alrededor del Mediterráneo. Diez mil años de mente a la Edad del Hierro y que tuvo su peor período hace de 2.300 a
historia climática es suficiente para darnos una idea de cuánto pueden va- 2.900 años; trajo no sólo enfriamiento, sino un gran aumento de la pluvio-
riar las ,condiciones durante un período interglacial; una interpretación más sidad en todo el norte de Europa, desde Irlanda hasta Rusia, donde los
detallada de lo que se sabe de los últimos mil años, más o menos, permitirá grandes y sombríos bosques se extendieron hacia el sur a medida que las
apreciar en su justo valor las tribulaciones causadas por la variabilidad del ›
temperaturas estivales decrecían. _' _ _
tiempo en nuestro propio siglo. Tras un período frío de la Edad del Hierro, el siguiente hito climaticƒo co-
Descifrar las complejidades de los cambios climáticos incluso para los úl- rresponde a un intervalo cálido, menos notable que el «óptimo climatico»
timos diez mil años implica la combinación y comparación de datos proce- posglacial y conocido por ello como el «pequeño óptimo climático», que al-
dentes de muchos campos científicos. Hay, como veremos, datos históricos canzó su cumbre a principios de la Edad Media, hace de 800 a 1.000 años.
fiables que abarcan una sorprendente porción de este período, principal- De esta época -“del 1000 al 1200 d.C.- disponemos de valiosos datos histo-
mente los de China. Sin embargo, la confección de un cuadro de conjunto ricos, así como de indicios arqueológicos y geológicos de más fácil interpre-
se basa en estudiar el movimiento de los glaciares, puesto de manifiesto por tación, todos loscuales demuestran que la temperatura media de verano
las marcas que dejan en las rocas@ los detritus que arrojan al fundirse; en era aproximadamente un grado centígrado más alta que la actual en Euro-
medir los sutiles cambios de la composición del hielo que se está acumulan- pa y Norteamérica, y que la vid se cultivaba de 3 a 5 grados de latitud más
do, año tras año, en las capas del glaciar de Groenlandia; en examinar los al norte que ahora, y de 100 a 200 m de mayor altitud sobre el nivel del
granos de polen en sedimentos de antiguos lechos lacustres, para descubrir mar. La última delas cuatro principales épocas del período interglacial se
las especies de plantas que florecían alrededor del lago hace miles de años; llama, adecuadamente, la «pequeña glaciación». Esta época de frío, más ri-
en contarlos anillos de los troncos de árboles y medir su anchura, a fin de gurosa que ninguna otra desde el período glacial propiamente dicho, -pre-
,averiguar qué años en el pasado histórico fueron buenos para el crecimien- sentó su máximo rigor hace de 550 a 125 años, pero algunos especialistas
.to delos árboles y cuáles fueron malos, además en muchas otras técnicas. creenque no hai terminado todavía, y que, de la misma manera que los ul-
Algunas de ellas se describirán un poco más conforme avance la obra, pero timos 10.000 años templados marcan un intervalo temporal entre glaciacio-
hay que tener en cuenta que el libro trata de los cambios climáticos y no de nes, el siglo XX puede representar, en una escala de tiempomás corta, un
las técnicas mediante las cuales éstos se miden, de modo que todos esos de- respiro temporal entre «pequeñas glaciaciones». Desde el siglo XV _a1_XIX,
talles han de pasar a un segundo término. La mejor fuente para hallar pero con las peores condiciones en el siglo XVII, la «pequena glaciación»
datos sobre los indicios del tiempo en el pasado y de las fluctuaciones cli- provocó una extensión de los hielos árticos mucho más allá de sus limites
máticas es el segundo volumen de la épica obra de Hubert Lamb Climate: durante el «pequeño óptimo climático», un desplazamiento general de las
Present, Past and Future; pero, dado que tiene 835 páginas (el volumen I, zonas climáticas hacia el ecuador en el 'hemisferio norte y una serie de. difi-
la descripción que el profesor Lamb hace del clima actual, es sólo un aperi- cultades diversas para la humanidad. Estas pueden apreciarse en su justo
tivo de 613 páginas), difícilmente puede hacerse justicia a dicho tema en un valor observando, no la totalidad del presente periodo interglacial, sino
solo capítulo del presente libro, aun pasando por alto los detalles. En térmi- unos 5.000 años de historia escrita, desde los tiempos de Egipto y de la an-
nos esquemáticos, ha habido cuatro períodos bien marcados con sus pro- tigua Grecia hasta la sociedad global del siglo XX.
pias características climáticas en los 10.000 años y pico transcurridos desde
el final de la última glaciación, y la fase más cálida del presente período in-
terglacial tuvo lugar hace no menos de 6.000 años.

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EL CLIMA FUTURO .i-_-;
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EL ESLABON DE 5.000 ANOS


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Más próximo a nosotros, el siguiente intervalo cálido, el «pequeño ópti- l
mo», proporciona a los climatólogos una «mina de oro» de distinta clase,
El eslabón que mantiene unidos los cinco mil años de historia es consti- gon una casi abrumadora riqueza de información sobre el modo en que los 1
tuido por las variaciones en el vórtice circumpolar y en las trayectorias de cambios climáticos afectaron a las poblaciones hacia el año 1000 d.C. El l

calor en Europa entre los años 1000 y 1300 d.C. fue acompañado de in-
los vientos del oeste portadores de lluvia, esta vez, no a través de la región
viemos suaves y lluviosos que hacían crecer los ríos, al igual que ocurrió
africana del Sahel, sino a lo largo del Mediterráneo oriental y Grecia. Reid
Bryson, tal vez el más atrevido de esos modernos climatólogos que temen durante una época templada de menor importancia en el siglo I de la era
un retorno de la «pequeña glaciación», ha aceptado la sugerencia de Rhys cristiana. -Al proporcionar un eslabón entre la época de los romanos y la
Carpenter, especialista en estudios clásicos, quien sostenía que la decaden- Edad Media, esas variaciones climáticas explican la existencia, de otro
modo desconcertante, de puentes romanos sobre barrancos y torrenteras
cia de la gran civilización micénica, que floreció en el Egeo durante cientos
de años en el segundo milenio a.C., no se debió a la invasión y las guerras, árabes que están ahora secos, y del notable puente de cinco arcos, el Ponte
dell' Ammiraglio, construido en Palermo (Sicilia) en 1113 para atravesar un
sino simplemente a la sequía: un cambio en las características del tiempo
que se produjo bruscamente hacia el año 1200 a.C. En su libro Climates oƒ río entonces navegable que es ahora apenas un arroyuelo. Para cualquier
habitante de las regiones lindantes con el Atlántico Norte, las sagas de los
Hunger`(Climas de hambre), Bryson describe la manera en que los climató-
logos de la Universidad de Wisconsin, en Madison (EE.UU.), emplearon marinos nórdicos aportan uno de los más extraordinarios indicios de cómo
un computador para simular las características de la distribución pluvial el clima de su tiempo difería del actual. Asimismo, dan también la oportuni-
sobre Grecia en la actualidad y para averiguar cómo cambiarían éstas al dad de explicar con algunos detalles una de las más importantes técnicas
variar las trayectorias de las depresiones. Descubrieron que una desviación para descifrar variaciones climáticas pasadas, el estudio de los isótopos del
oxígeno encerrados en forma de hielo en el casquete groenlandés.
hacia el norte de la trayectoria de las depresiones produciría exactamente
las características de la sequía que Carpenter precisaba para explicarel co- i
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lapso de la civilización micénica, y que recisamente la misma variación del
vórtice circumpolar, hacia el año 1206 a.C., podría justificar sequías y el LOS TRIUNFOS DE LOS VIKINGOS l I

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hambre del imperio hitita. Los hititas se trasladaron a lo que hoy es Siria; y
El estudio del hielo proporciona un termómetro para 'medir las variacio- l

esas mismas simulaciones por computador muestran que las variaciones en 1


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nes de temperatura de un año a otro a lo largo de cientos de años, ya que ll

la configuración circumpolar que causaron la sequía en Micenas casi con


el oxígeno se da en dos variedades comunes, llamadas isótopos. El más co-
seguridad tuvieron como resultado un aumento del 40 % de lluvia en la re- -Af- 1:4

rriente de los dos es con mucho el oxígeno 16, cuyo peso es de 16 unidades
gión del noroeste de Siria y el centro de Turquía. 1
en la escala de pesos atómicos; sucontrapartida, más raro y pesado, es el
Cuando se trata de historia tan antigua, por supuesto, nada concluyente B4¡-,,. ¬

oxígeno 18, que supera en dos unidades de peso al oxígeno 16, pero que es
puede probarse, ni en un sentido ni en otro. Sinembargo, es'evidente'qi1e
químicamente idéntico a él. Ambos tipos de átomos de oxígeno se combi-
las grandes emigraciones y la decadencia de civilizaciones en el Mediterrá-
nan con el hidrógeno para formar moléculas de agua (HZO), de modo que
neo oriental justo después del año 1200 a.C. encaja exactamente con la
el agua del mar seda también en dos variedades, una de las cuales pesa
pauta de cambios pluviales asociados a una ligera contracción del vórtice
dos unidades más que la otra. El agua que llega a la atmósfera para formar
circumpolar.¿(fig. 2-2). Otros indicios de la época clásica proporcionan prue-
nubes y caer después en forma de lluvia o nieve ha de contener también
bas menos ambiguas del cambio climático: Lamb, por ejemplo, menciona
ambos tipos de moléculas, pero se necesita una mayor cantidad de energía
las minas de pro romanas a gran altura en los Alpes austriacos, que sólo
para evaporar las moléculas más pesadas que para evaporar las más lige-
ahora se están descubriendo tras la retirada de los hielos que siguió a la úl-
ras. El resultado es que la proporción de las dos variedades que se evapo-
tima «pequeña glaciación». Evidentemente, los glaciares no importunaban a
ran cada año, y por tanto la proporción de las dos variedades depositadas
los mineros romanos, o de lo contrario éstos nunca podrían haber explota-
en el casquete de hielo de Groenlandia cuando nieva, depende de la tempe-
do las minas; por otra parte, en el siglo 1 a.C., los escritores romanos de te-
ratura media de ese año. Esto sería meramente una fascinante rareza de la ,l
mas agrícolas explicaron cómo el cultivo del olivo y la vid se estaba exten- li

naturaleza si no fuera por el hecho de que la nieve que cae sobre el cas-
diendo más hacia el norte en Italia, en regiones donde en el siglo anterior
los inviernos habían sido demasiado fríos para la supervivencia de esas
quete de hielo cada año forma su propia capa distintiva, que se comprime l
para formar hielo -a medida que cae encima de ella más nieve, de modo
plantas trasplantadas desde el sur.
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EL CLIMA FUTURO

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\ Fig. 2-2. Como una serpiente persiguiendo su propia cola, la configuración


de vientos del oeste se ondula alrededor del globo, siguiendo la trayectoria
de la corriente en chorroen la alta troposfera. Una circulación intensa co-
rresponde a un vórtice circumpolar comprimido; una circulación débil corres-
ponde a una corriente en chorro de movimiento ondulatorio mas irregular.
Tales configuraciones afectan al clima de todo el hemisferio norte.

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