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Valparaíso, 10 de agosto de 2018

Sra. Maya Fernández Allende


Presidenta H. Cámara de Diputados
República de Chile
PRESENTE

Respetada Sra. Presidenta,

Junto con saludar cordialmente a Usted, por medio de la


presente quisiera expresar mi parecer en relación con la decisión,
tanto de esta H. Cámara, como también del H. Senado, de ajustar la
semana de trabajo parlamentario que va desde el día lunes 13 de
agosto al viernes 17 del mismo mes, con día feriado de por medio.
Tal como se ha dado a conocer por diversos medios de
comunicación, ambas ramas del Congreso habrían acordado modificar
la programación ordinaria de trabajo legislativo, tanto de
Comisiones como de Sala, a fin de concentrar las tareas en los
días lunes 13 y martes 14, dejando libres el día jueves posterior
al feriado del miércoles 15, además del viernes 17, día que se
encuentra habitualmente liberado de trabajo en sala y comisiones.
Hago presente, Señora Presidenta, que en momentos en que se
debaten sensibles materias en el ámbito de los derechos laborales,
entre ellas el aumento del salario mínimo, un contrato especial
para jóvenes que flexibiliza la jornada; o la controversial
interpretación administrativa de la Dirección del Trabajo en
materia de derechos colectivos de las y los trabajadoras y
trabajadores, entre otras iniciativas que “descansan” en los
archivos del Congreso o la DT, aparece como al menos imprudente
que, una vez más, nuestra Corporación haga noticia por sus
privilegios frente a la realidad diaria que viven nuestros
representados.
Cabe preguntarnos ¿cuántos trabajadores pueden determinar con
este margen de libertad la acumulación de sus labores en dos días
para poder gozar de un feriado prolongado junto a sus familias o
simplemente para un descanso personal? Todavía más ¿cuántos
trabajadores ni siquiera gozarán del feriado del día 15 por sus
precarias condiciones de negación y la falta de mecanismos
robustos de negociación colectiva?
Es el momento de discutir iniciativas legales que se adecúen
a las nuevas formas del trabajo, las tecnologías, la
automatización y modernizar la normativa laboral para conciliar el
trabajo con la familia, siempre respetando los derechos laborales,
individuales y colectivos. Pero mientras ello no ocurra ¿es
razonable que ciertos grupos de la sociedad tengan privilegios en
esta materia? La respuesta es no.
Cuesta entender que el Congreso no termine de procesar los
claros mensajes de la ciudadanía en torno a sus niveles de
aprobación y respaldo. Es responsabilidad de todos quienes
ejercemos cargos de representación popular, prestigiar a las
instituciones en las que nos desempeñamos, con un alto sentido del
deber y con una conducta honorable frente al juicio público.
Finalmente, no puedo dejar de señalar que esto da cuenta, una
vez más, de la falta de conexión existente entre representantes y
representados. Si tuviéramos un poco más de conciencia sobre las
necesidades, intereses, demandas y sensibilidades de la
ciudadanía, esta decisión claramente no habría sido adoptada en la
forma en que se hizo. Urge que el Congreso envíe señales claras en
orden a recuperar su credibilidad. En esto, nos jugamos nada más y
nada menos que el prestigio mismo de la democracia.
Solicito, por tanto, revisar la decisión, al menos de parte
de la H. Cámara, así como sus buenos oficios ante el Sr.
Presidente del Senado, de modo que se trate de una decisión
institucional del Congreso Nacional.

Sin otro particular,

Le saluda respetuosamente,

Raúl Soto Mardones


Diputado
Región de O’Higgins