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La libertad de pensamiento y expresión en la jurisprudencia de la Corte

Interamericana de derechos humanos


Susana Mosquera

1. La libertad de pensamiento y expresión, elemento esencial en la


construcción del estado democrático

La Corte Interamericana en su Opinión Consultiva OC-5/85, hizo referencia a


la estrecha relación existente entre democracia y libertad de expresión, al
establecer que […] la libertad de expresión es un elemento fundamental sobre el
cual se basa la existencia de una sociedad democrática. Es indispensable para la
formación de la opinión pública. Es también conditio sine qua non para que los
partidos políticos, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales, y en
general, quienes deseen influir sobre la colectividad puedan desarrollarse
plenamente. Es, en fin, condición para que la comunidad, a la hora de ejercer sus
opciones esté suficientemente informada. Por ende, es posible afirmar que una
sociedad que no está bien informada no es plenamente libre1.
Canese v. Paraguay
88. La Corte considera importante resaltar que, en el marco de una campaña
electoral, la libertad de pensamiento y de expresión en sus dos dimensiones
constituye un bastión fundamental para el debate durante el proceso electoral,
debido a que se transforma en una herramienta esencial para la formación de la
opinión pública de los electores, fortalece la contienda política entre los distintos
candidatos y partidos que participan en los comicios y se transforma en un
auténtico instrumento de análisis de las plataformas políticas planteadas por los
distintos candidatos, lo cual permite una mayor transparencia y fiscalización de las
futuras autoridades y de su gestión.
Hechos similares en Carpio Nicolle, periodista, candidato presidencial
atentan contra su vida.

1
Cfr. La Colegiación Obligatoria de Periodistas, supra nota 85, párr. 70.

1
Cepeda Vargas v. Colombia (2010). 173. En este sentido, es de resaltar que
las voces de oposición resultan imprescindibles para una sociedad democrática,
sin las cuales no es posible el logro de acuerdos que atiendan a las diferentes
visiones que prevalecen en una sociedad. Por ello, la participación efectiva de
personas, grupos y organizaciones y partidos políticos de oposición en una
sociedad democrática debe ser garantizada por los Estados, mediante normativas
y prácticas adecuadas que posibiliten su acceso real y efectivo a los diferentes
espacios deliberativos en términos igualitarios, pero también mediante la adopción
de medidas necesarias para garantizar su pleno ejercicio, atendiendo la situación
de vulnerabilidad en que se encuentran los integrantes de ciertos sectores o
grupos sociales.

Fontevecchia2. Libertad de información y periodismo. Quienes están bajo


la protección de la Convención Americana tienen el derecho de buscar, recibir y
difundir ideas e informaciones de toda índole, así como también el de recibir y
conocer las informaciones e ideas difundidas por los demás. Sin embargo, la
libertad de expresión no es un derecho absoluto. El artículo 13.2 de la
Convención, que prohíbe la censura previa, también prevé la posibilidad de exigir
responsabilidades ulteriores por el ejercicio abusivo de este derecho. Estas
restricciones tienen carácter excepcional y no deben limitar, más allá de lo
estrictamente necesario, el pleno ejercicio de la libertad de expresión y convertirse
en un mecanismo directo o indirecto de censura previa. Los medios de
comunicación social juegan un rol esencial como vehículos para el ejercicio de la
dimensión social de la libertad de expresión en una sociedad democrática, razón
por la cual es indispensable que recojan las más diversas informaciones y
opiniones. Los referidos medios, como instrumentos esenciales de la libertad de

2
El contenido convencional de este derecho lo estudia la Corte en el caso Fontecchia y D’Amico v.
Argentina. Los hechos del caso se relacionan con la alegada violación del derecho a la libertad de
expresión de los señores Jorge Fontevecchia y Héctor D’Amico, quienes eran director y editor,
respectivamente, de la revista Noticias. La supuesta violación se habría producido en virtud de la
condena civil que les fue impuesta mediante sentencias dictadas por tribunales argentinos como
responsabilidad ulterior por la publicación de dos artículos, en noviembre de 1995, en la
mencionada revista. Dichas publicaciones se referían a la existencia de un hijo no reconocido del
señor Carlos Saúl Menem, entonces Presidente de la Nación, con una diputada, a la relación entre
el ex presidente y la diputada y a la relación entre el primer mandatario y su hijo.

2
pensamiento y de expresión deben ejercer con responsabilidad la función social
que desarrollan3.

Dada la importancia de la libertad de expresión en una sociedad democrática


y la elevada responsabilidad que ello entraña para quienes ejercen
profesionalmente labores de comunicación social, el Estado no sólo debe
minimizar las restricciones a la circulación de la información sino también
equilibrar, en la mayor medida de lo posible, la participación de las distintas
informaciones en el debate público, impulsando el pluralismo informativo. En
consecuencia, la equidad debe regir el flujo informativo. En estos términos puede
explicarse la protección de los derechos humanos de quien enfrenta el poder de
los medios y el intento por asegurar condiciones estructurales que permitan la
expresión equitativa de las ideas4.

2. Contenido del derecho a la libertad de pensamiento y expresión en la


interpretación que la CorteIDH ha dado al art. 13 CADH hasta el momento
2.1. Derecho con una dimensión individual y social

Última Tentación de Cristo v. Chile


64. En cuanto al contenido del derecho a la libertad de pensamiento y de
expresión, quienes están bajo la protección de la Convención tienen no sólo el
derecho y la libertad de expresar su propio pensamiento, sino también el derecho
y la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole. Es
por ello que la libertad de expresión tiene una dimensión individual y una
dimensión social, a saber: ésta requiere, por un lado, que nadie sea
arbitrariamente menoscabado o impedido de manifestar su propio pensamiento y
representa, por tanto, un derecho de cada individuo; pero implica también, por otro

3
CorteIDH. Caso Fontevecchia y D’Amico v. Argentina. Sentencia de 29 de noviembre de 2011. Fondo,
reparaciones y costas. Serie C. N° 238, párrs. 42-44.
4
Ibidem, párr. 45.

3
lado, un derecho colectivo a recibir cualquier información y a conocer la expresión
del pensamiento ajeno.

65. Sobre la primera dimensión del derecho consagrado en el artículo


mencionado, la individual, la libertad de expresión no se agota en el
reconocimiento teórico del derecho a hablar o escribir, sino que comprende
además, inseparablemente, el derecho a utilizar cualquier medio apropiado para
difundir el pensamiento y hacerlo llegar al mayor número de destinatarios. En este
sentido, la expresión y la difusión del pensamiento y de la información son
indivisibles, de modo que una restricción de las posibilidades de divulgación
representa directamente, y en la misma medida, un límite al derecho de
expresarse libremente.

66. Con respecto a la segunda dimensión del derecho consagrado en el


artículo 13 de la Convención, la social, es menester señalar que la libertad de
expresión es un medio para el intercambio de ideas e informaciones entre las
personas; comprende su derecho a tratar de comunicar a otras sus puntos de
vista, pero implica también el derecho de todas a conocer opiniones, relatos y
noticias. Para el ciudadano común tiene tanta importancia el conocimiento de la
opinión ajena o de la información de que disponen otros como el derecho a
difundir la propia.
67. La Corte considera que ambas dimensiones poseen igual importancia y
deben ser garantizadas en forma simultánea para dar efectividad total al derecho a
la libertad de pensamiento y de expresión en los términos previstos por el artículo
13 de la Convención.
68. La libertad de expresión, como piedra angular de una sociedad
democrática, es una condición esencial para que ésta esté suficientemente
informada.

Rios y otros v. Venezuela. Obligaciones del Estado: El ejercicio efectivo


de la libertad de expresión implica la existencia de condiciones y prácticas sociales

4
que lo favorezcan. El Estado debe abstenerse de actuar de manera tal que
propicie, estimule, favorezca o profundice la vulnerabilidad de quienes la ejercen, y
ha de adoptar medidas para proteger los derechos de éstos, así como investigar
hechos que los perjudiquen (párrafo 107). La obligación de los Estados Parte de
garantizar los derechos reconocidos en la Convención implica su deber de
organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas las estructuras a
través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público, de manera tal que
sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos
humanos (párrafo 137).

Rios y otros v. Venezuela. Ejercicio de la libertad de expresión por


autoridades públicas: En una sociedad democrática no sólo es legítimo, sino que
en ocasiones constituye un deber de las autoridades estatales, pronunciarse sobre
cuestiones de interés público. Al hacerlo están sometidos a ciertas limitaciones en
cuanto deben constatar en forma razonable, aunque no necesariamente
exhaustiva, los hechos en los que fundamentan sus opiniones, y deberían hacerlo
con una diligencia aún mayor a la empleada por los particulares, en razón de su
alta investidura, del amplio alcance y eventuales efectos que sus expresiones
pueden tener en ciertos sectores de la población, y para evitar que los ciudadanos
y otras personas interesadas reciban una versión manipulada de determinados
hechos (párrafo 139).

2.2. Derecho a acceder a la información que se encuentra bajo control del


estado
Claude Reyes v. Chile 76. En este sentido la Corte ha establecido que, de
acuerdo a la protección que otorga la Convención Americana, el derecho a la
libertad de pensamiento y de expresión comprende “no sólo el derecho y la
libertad de expresar su propio pensamiento, sino también el derecho y la libertad
de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole”.
86. En este sentido, el actuar del Estado debe encontrarse regido por los
principios de publicidad y transparencia en la gestión pública, lo que hace posible

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que las personas que se encuentran bajo su jurisdicción ejerzan el control
democrático de las gestiones estatales, de forma tal que puedan cuestionar,
indagar y considerar si se está dando un adecuado cumplimiento de las funciones
públicas. El acceso a la información bajo el control del Estado, que sea de interés
público, puede permitir la participación en la gestión pública, a través del control
social que se puede ejercer con dicho acceso.
87. El control democrático, por parte de la sociedad a través de la opinión
pública, fomenta la transparencia de las actividades estatales y promueve la
responsabilidad de los funcionarios sobre su gestión pública89. Por ello, para que
las personas puedan ejercer el control democrático es esencial que el Estado
garantice el acceso a la información de interés público bajo su control. Al permitir
el ejercicio de ese control democrático se fomenta una mayor participación de las
personas en los intereses de la sociedad.

Gomes Lund v. Brasil (2010)

Es un tema de desaparición forzosa y a diferencia de lo que hizo la Corte en


Heliodoro Portugal, ahora sí analiza libertad de pensamiento y expresión.
Acciones judiciales y acceso a la información,

106. Finalmente, el Tribunal también ha establecido que en casos de


violaciones de derechos humanos, las autoridades estatales no se pueden
amparar en mecanismos como el secreto de Estado o la confidencialidad de la
información, o en razones de interés público o seguridad nacional, para dejar de
aportar la información requerida por las autoridades judiciales o administrativas
encargadas de la investigación o proceso pendientes. Asimismo, cuando se trata
de la investigación de un hecho punible, la decisión de calificar como secreta la
información y de negar su entrega jamás puede depender exclusivamente de un
órgano estatal a cuyos miembros se les atribuye la comisión del hecho ilícito. De
igual modo, tampoco puede quedar a su discreción la decisión final sobre la
existencia de la documentación solicitada.

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2.3. Importancia que tiene la protección de los medios de comunicación
como garantía del derecho de libertad de pensamiento y expresión.
Ivcher Bronstein (146) En cuanto al contenido del derecho a la libertad de
pensamiento y de expresión, quienes están bajo la protección de la Convención
tienen no sólo el derecho y la libertad de expresar su propio pensamiento, sino
también el derecho y la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas
de toda índole. Es por ello que la libertad de expresión tiene una dimensión
individual y una dimensión social, a saber: ésta requiere, por un lado, que nadie
sea arbitrariamente menoscabado o impedido de manifestar su propio
pensamiento y representa, por tanto, un derecho de cada individuo; pero implica
también, por otro lado, un derecho colectivo a recibir cualquier información y a
conocer la expresión del pensamiento ajeno.
Estas dos dimensiones deben garantizarse en forma simultánea.
147. Sobre la primera dimensión del derecho consagrado en el artículo
mencionado, la individual, la libertad de expresión no se agota en el
reconocimiento teórico del derecho a hablar o escribir, sino que comprende
además, inseparablemente, el derecho a utilizar cualquier medio apropiado para
difundir la información y hacerla llegar al mayor número de destinatarios. En este
sentido, la expresión y la difusión del pensamiento y de la información son
indivisibles, de modo que una restricción de las posibilidades de divulgación
representa directamente, y en la misma medida, un límite al derecho de
expresarse libremente.
148. Con respecto a la segunda dimensión del derecho consagrado en el
artículo 13 de la Convención, la social, es menester señalar que la libertad de
expresión es un medio para el intercambio de ideas e informaciones entre las
personas; comprende su derecho a tratar de comunicar a otras sus puntos de
vista, pero implica también el derecho de todas a conocer opiniones, relatos y

7
noticias. Para el ciudadano común tiene tanta importancia el conocimiento de la
opinión ajena o de la información de que disponen otros como el derecho a
difundir la propia.
149. La Corte considera que ambas dimensiones poseen igual importancia y
deben ser garantizadas en forma simultánea para dar efectividad total al derecho a
la libertad de expresión en los términos previstos por el artículo 13 de la
Convención. La importancia de este derecho destaca aún más al analizar el papel
que juegan los medios de comunicación en una sociedad democrática, cuando
son verdaderos instrumentos de la libertad de expresión y no vehículos para
restringirla, razón por la cual es indispensable que recojan las más diversas
informaciones y opiniones.

150. Asimismo es fundamental que los periodistas que laboran en dichos


medios gocen de la protección y de la independencia necesarias para realizar sus
funciones a cabalidad, ya que son ellos los que mantienen informada a la
sociedad, requisito indispensable para que ésta goce de una plena libertad.

Herrera Ulloa
Los medios de comunicación social juegan un rol esencial como vehículos
para el ejercicio de la dimensión social de la libertad de expresión en una sociedad
democrática, razón por la cual es indispensable que recojan las más diversas
informaciones y opiniones. Los referidos medios, como instrumentos esenciales de
la libertad de pensamiento y de expresión, deben ejercer con responsabilidad la
función social que desarrollan (117).
118. Dentro de este contexto, el periodismo es la manifestación primaria y
principal de esta libertad y, por esa razón, no puede concebirse meramente como
la prestación de un servicio al público a través de la aplicación de los
conocimientos o la capacitación adquiridos en la universidad. Al contrario, los
periodistas, en razón de la actividad que ejercen, se dedican profesionalmente a la
comunicación social. El ejercicio del periodismo, por tanto, requiere que una

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persona se involucre responsablemente en actividades que están definidas o
encerradas en la libertad de expresión garantizada en la Convención.
119. En este sentido, la Corte ha indicado que es fundamental que los
periodistas que laboran en los medios de comunicación gocen de la protección y
de la independencia necesarias para realizar sus funciones a cabalidad, ya que
son ellos quienes mantienen informada a la sociedad, requisito indispensable para
que ésta goce de una plena libertad y el debate público se fortalezca.

3.

Herrera Ulloa (127) El control democrático, por parte de la sociedad a través


de la opinión pública, fomenta la transparencia de las actividades estatales y
promueve la responsabilidad de los funcionarios sobre su gestión pública, razón
por la cual debe existir un margen reducido a cualquier restricción del debate
político o del debate sobre cuestiones de interés público.
128. En este contexto es lógico y apropiado que las expresiones
concernientes a funcionarios públicos o a otras personas que ejercen funciones de
una naturaleza pública deben gozar, en los términos del artículo 13.2 de la
Convención, de un margen de apertura a un debate amplio respecto de asuntos
de interés público, el cual es esencial para el funcionamiento de un sistema
verdaderamente democrático. Esto no significa, de modo alguno, que el honor de
los funcionarios públicos o de las personas públicas no deba ser jurídicamente
protegido, sino que éste debe serlo de manera acorde con los principios del
pluralismo democrático.
129. Es así que el acento de este umbral diferente de protección no se
asienta en la calidad del sujeto, sino en el carácter de interés público que
conllevan las actividades o actuaciones de una persona determinada. Aquellas
personas que influyen en cuestiones de interés público se han expuesto
voluntariamente a un escrutinio público más exigente y, consecuentemente, se

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ven expuestos a un mayor riesgo de sufrir críticas, ya que sus actividades salen
del dominio de la esfera privada para insertarse en la esfera del debate público.
(134) (…) como consecuencia de sus actos, el señor Herrera Ulloa fue
sometido a un proceso penal que terminó con una sentencia condenatoria en la
que el juez, aplicando los artículos 146, 149 y 152 del Código Penal de Costa
Rica, sostuvo que la exceptio veritatis invocada por el querellado debía ser
desechada porque éste no logró probar la veracidad de los hechos atribuidos por
diversos periódicos europeos al señor Félix Przedborski, sino que sólo pudo
demostrar que “el querellante fue cuestionado a nivel periodístico en Europa”. Esto
significa que el juzgador no aceptó la excepción mencionada porque el periodista
no había probado la veracidad de los hechos de que daban cuenta las
publicaciones europeas; exigencia que entraña una limitación excesiva a la
libertad de expresión, de manera inconsecuente con lo previsto en el artículo 13.2
de la Convención.

4. Restricciones al derecho de libertad de pensamiento y expresión


Herrera Ulloa. Restricciones (120) el derecho a la libertad de expresión no es
un derecho absoluto, este puede ser objeto de restricciones, tal como lo señala el
artículo 13 de la Convención en sus incisos 4 y 5. Asimismo, la Convención
Americana, en su artículo 13.2, prevé la posibilidad de establecer restricciones a la
libertad de expresión, que se manifiestan a través de la aplicación de
responsabilidades ulteriores por el ejercicio abusivo de este derecho, las cuales no
deben de modo alguno limitar, más allá de lo estrictamente necesario, el alcance
pleno de la libertad de expresión y convertirse en un mecanismo directo o indirecto
de censura previa. Para poder determinar responsabilidades ulteriores es
necesario que se cumplan tres requisitos, a saber: 1) deben estar expresamente
fijadas por la ley; 2) deben estar destinadas a proteger ya sea los derechos o la
reputación de los demás, o la protección de la seguridad nacional, el orden

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público o la salud o moral pública; y 3) deben ser necesarias en una sociedad
democrática.

Tristán Donoso v. Panamá (2009) Sobre su contenido: Su contenido abarca


el derecho de buscar, recibir y difundir ideas e informaciones de toda índole, así
como también el de recibir y conocer las informaciones e ideas difundidas por los
demás (párrafo 109). Esta sujeta a restricciones, las que tienen carácter
excepcional y no deben limitar, más allá de lo estrictamente necesario, su pleno
ejercicio y convertirse en un mecanismo directo o indirecto de censura previa
(párrafo 110). Así, el Estado no sólo debe minimizar las restricciones a la
circulación de la información sino también equilibrar la participación de las distintas
informaciones en el debate público, impulsando el pluralismo informativo (párrafo
113). La libertad de expresión está garantizada a toda persona, no cabe
considerarla ni restringirla a una determinada profesión o grupo de personas
(párrafo 114).

Caso Perozo y otros v. Venezuela (2009) Sobre la libertad de expresión


y uso de la fuerza: El uso legítimo de la fuerza y otros instrumentos de coerción
por parte de miembros de cuerpos de seguridad del Estado debe ser excepcional
y sólo utilizarse cuando se hayan agotado y hayan fracasado todos los demás
medios de control. En circunstancias de protesta social y manifestaciones públicas
los Estados tienen la obligación de adoptar medidas razonables y apropiadas para
permitir que aquéllas se desarrollen de forma pacífica, si bien no pueden
garantizar esto en términos absolutos y tienen amplia discreción para elegir los
medios por utilizar para tales efectos (párrafo 166).

Sobre la restricción por medios indirectos: La enunciación de medios


restrictivos que hace el artículo 13.3 no es taxativa ni impide considerar
cualesquiera otros medios o vías indirectas derivados de nuevas tecnologías.
Además impone al Estado obligaciones de garantía, aún en el ámbito de las
relaciones entre particulares, pues no sólo abarca restricciones gubernamentales
indirectas, sino también “controles... particulares” que produzcan el mismo
resultado (367). Para que se configure una violación al artículo 13.3 de la

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Convención es necesario que la vía o el medio restrinjan efectivamente, aunque
sea en forma indirecta, la comunicación y la circulación de ideas y opiniones
(párrafo 368).

4.1. Prohibición de censura previa

Ultima tentación de Cristo. 70. Es importante mencionar que el artículo 13.4


de la Convención establece una excepción a la censura previa, ya que la permite
en el caso de los espectáculos públicos pero únicamente con el fin de regular el
acceso a ellos, para la protección moral de la infancia y la adolescencia. En todos
los demás casos, cualquier medida preventiva implica el menoscabo a la libertad
de pensamiento y de expresión.

Palamara Iribarne v. Chile. 69. El libro “Ética y Servicios de Inteligencia”, así


como las declaraciones efectuadas por el señor Palamara Iribarne que fueron
publicadas en medios de comunicación, implicaban el ejercicio del derecho a la
libertad de pensamiento y de expresión, mediante la difusión de sus pensamientos
e ideas sobre aspectos relacionados con la necesidad de que el “personal de
inteligencia”, en aras de evitar violaciones a los derechos humanos, se rigiera por
“conductas éticas”, así como permitían expresar sus puntos de vista sobre los
procesos o el trato de las autoridades al que se vieron sometidos él y su familia.
Por otra parte, también fomentaban la dimensión social de dicho derecho,
mediante el acceso de los lectores a la información contenida en el libro y a las
referidas opiniones e ideas vertidas por el señor Palamara Iribarne. El concepto de
la doble dimensión individual y social de la libertad de pensamiento y de
expresión, así como su interdependencia, han sido desarrollados en reiteradas
ocasiones por la Corte.

(72) “la expresión y la difusión del pensamiento son indivisibles”, por lo que
para garantizar efectivamente el derecho a la libertad de pensamiento y de

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expresión el Estado no puede limitar indebidamente el derecho a difundir las ideas
y opiniones.
77. El Tribunal entiende que puede ocurrir que los empleados o funcionarios
de una institución tengan el deber de guardar confidencialidad sobre cierta
información a la que tienen acceso en ejercicio de sus funciones, cuando el
contenido de dicha información se encuentre cubierto por el referido deber. El
deber de confidencialidad no abarca a la información relativa a la institución o a las
funciones que ésta realiza cuando se hubiere hecho pública. Sin embargo, en
ciertos casos, el incumplimiento del deber de confidencialidad puede generar
responsabilidades administrativas, civiles o disciplinarias.
85. El Tribunal ha señalado que la “necesidad” y, por ende, la legalidad de
las restricciones a la libertad de expresión fundadas en el artículo 13.2 de la
Convención Americana, dependerá de que estén orientadas a satisfacer un interés
público imperativo. Entre varias opciones para alcanzar ese objetivo, debe
escogerse aquélla que restrinja en menor escala el derecho protegido.

4.2. Necesaria justificación de las restricciones al ejercicio del derecho

Legalidad penal (Kimel v. Argentina) 63. La Corte ha señalado que “es la ley
la que debe establecer las restricciones a la libertad de información”. En este
sentido, cualquier limitación o restricción debe estar prevista en la ley, tanto en
sentido formal como material. Ahora bien, si la restricción o limitación proviene del
derecho penal, es preciso observar los estrictos requerimientos característicos de
la tipificación penal para satisfacer en este ámbito el principio de legalidad.

Rios y otros v. Venezuela. Sobre su alcance y límites: La libertad de


expresión, piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática, no
sólo debe garantizarse en lo que respecta a la difusión de información o ideas
recibidas favorablemente o consideradas inofensivas o indiferentes, sino también
si resultan ingratas. Tales son las demandas del pluralismo democrático. Cualquier

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condición, restricción o sanción en esta materia deben ser proporcionadas al fin
legítimo que se persigue (párrafo 105). La libertad de expresión no es un derecho
absoluto y puede estar sujeta a restricciones. El Estado debe minimizarlas y
equilibrar, en la mayor medida posible, la participación de las distintas corrientes
en el debate público, impulsando el pluralismo informativo. En estos términos se
puede explicar la protección de los derechos humanos de quien enfrenta el poder
de los medios, que deben ejercer con responsabilidad la función social que
desarrollan, y el esfuerzo por asegurar condiciones estructurales que permitan la
expresión equitativa de las ideas (párrafo 106).

Rios y otros v. Venezuela. Restricción por medios indirectos: La


enunciación de medios restrictivos que hace el artículo 13.3 no es taxativa ni
impide considerar cualesquiera otros medios o vías indirectas derivados de
nuevas tecnologías. Además impone al Estado obligaciones de garantía, aún en el
ámbito de las relaciones entre particulares, pues no sólo abarca restricciones
gubernamentales indirectas, sino también “controles... particulares” que produzcan
el mismo resultado. Para que se configure una violación al artículo 13.3 de la
Convención es necesario que la vía o el medio restrinjan efectivamente, aunque
sea en forma indirecta, la comunicación y la circulación de ideas y opiniones
(párrafo 340).

Caso Usón Ramírez v. Venezuela (2009)

El artículo 13.2 de la Convención, que prohíbe la censura previa, también


prevé la posibilidad de exigir responsabilidades ulteriores por el ejercicio abusivo
de este derecho (párrafo 48). La Corte considera libertad de expresión, como
“piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática” (párrafo 47).
La ambigüedad en la formulación de este tipo penal genera dudas y abre el campo
al arbitrio de la autoridad, particularmente indeseable cuando se trata de
establecer la responsabilidad penal de los individuos y sancionar su conducta con
penas que afectan severamente bienes fundamentales, como la libertad (párrafo
56).

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Luego en el examen de proporcionalidad se debe tener en cuenta que las
expresiones concernientes al ejercicio de funciones de las instituciones del Estado
gozan de una mayor protección, de manera tal que se propicie el debate
democrático en la sociedad. Ello es así porque se asume que en una sociedad
democrática las instituciones o entidades del Estado como tales están expuestas
al escrutinio y la crítica del público, y sus actividades se insertan en la esfera del
debate público. Este umbral no se asienta en la calidad del sujeto, sino en el
interés público de las actividades que realiza. De ahí la mayor tolerancia frente a
afirmaciones y apreciaciones vertidas por los ciudadanos en ejercicio de dicho
control democrático. Tales son las demandas del pluralismo propio de una
sociedad democrática, que requiere la mayor circulación de informes y opiniones
sobre asuntos de interés público. (párrafo 83).

Sobre la necesidad de la medida utilizada: La necesidad de utilizar la vía


penal para imponer responsabilidades ulteriores al ejercicio del derecho a la
libertad de expresión se debe analizar con especial cautela y dependerá de las
particularidades de cada caso. Para ello, se deberá considerar el bien que se
pretende tutelar, la extrema gravedad de la conducta desplegada por el emisor de
aquéllas, el dolo con que actuó, las características del daño injustamente causado,
las características de la persona cuyo honor o reputación se pretende
salvaguardar, el medio por el cual se pretendió causar el daño y otros datos que
pongan de manifiesto la absoluta necesidad de utilizar, en forma verdaderamente
excepcional, medidas penales. En todo momento la carga de la prueba debe
recaer en quien formula la acusación (párrafo 74).

Sobre la estricta proporcionalidad de la medida: En este punto se


considera si la restricción resulta estrictamente proporcional, de tal forma que el
sacrificio inherente a aquélla no resulte exagerado o desmedido frente a las
ventajas que se obtienen mediante tal limitación; para que sean compatibles con la
Convención las restricciones deben justificarse según objetivos colectivos que, por
su importancia, preponderen claramente sobre la necesidad social del pleno goce
del derecho que el artículo 13 de la Convención garantiza y no limiten más de lo
estrictamente necesario el derecho proclamado en dicho artículo. Es decir, la

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restricción debe ser proporcional al interés que la justifica y ajustarse
estrechamente al logro de ese legítimo objetivo, interfiriendo en la menor medida
posible en el efectivo ejercicio del derecho a la libertad de expresión (párrafo 79).

Sobre la ponderación: Para efectuar esta ponderación se debe analizar i) el


grado de afectación de uno de los bienes en juego, determinando si la intensidad
de dicha afectación fue grave, intermedia o moderada; ii) la importancia de la
satisfacción del bien contrario, y iii) si la satisfacción de éste justifica la restricción
del otro. En algunos casos la balanza se inclinará hacia la libertad de expresión y
en otros a la salvaguarda del derecho a la honra y reputación (párrafo 80).

Sobre la libertad de opinión: Como tal, la opinión no puede ser objeto de


sanción, más aún cuando dicha opinión esté condicionada a que se comprueben
los hechos sobre los que se basa. De ese modo, establecer sanciones
desproporcionadas por realizar opiniones sobre un supuesto hecho ilícito de
interés público que involucraba a instituciones militares y sus miembros,
contemplando así una protección mayor y automática al honor o reputación de
éstos, sin consideración acerca de la mayor protección debida al ejercicio de la
libertad de expresión en una sociedad democrática, es incompatible con el artículo
13 de la Convención Americana (párrafo 86).

4.3. Derecho al honor y libertad de pensamiento y expresión

Tristán Donoso v. Panamá. Sobre expresiones referidas a funcionarios


públicos: Las expresiones referidas a la idoneidad de una persona para el
desempeño de un cargo público o a los actos realizados por funcionarios públicos
en el desempeño de sus labores gozan de mayor protección. Los funcionarios
públicos están más expuestos a la crítica del público, porque se han expuesto
voluntariamente a un escrutinio más exigente. Sus actividades salen del dominio
de la esfera privada para insertarse en la esfera del debate público. Este umbral
no se asienta en la calidad del sujeto, sino en el interés público de las actividades
que realiza (párrafo 115). Hay protección de las opiniones o afirmaciones sobre

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asuntos en los cuales la sociedad tiene un legítimo interés de mantenerse
informada, como son los relacionados al funcionamiento del Estado, a la
afectación de intereses o derechos generales, o a asuntos que le acarrea
consecuencias importantes (párrafo 121). Las opiniones no son susceptibles de
ser verdaderas o falsas, las expresiones sobre hechos sí. Una afirmación
verdadera sobre un hecho en el caso de un funcionario público en un tema de
interés público resulta una expresión protegida por la Convención Americana. Sin
embargo, la situación es distinta cuando se está ante un supuesto de inexactitud
fáctica de la afirmación que se alega es lesiva al honor, la que en todo caso es
protegida si no se encuentra desprovista de fundamento (párrafos 124 a 126).

Poder punitivo e información: El poder punitivo sólo se ejerce en la medida


estrictamente necesaria para proteger los bienes jurídicos fundamentales de los
ataques más graves que los dañen o pongan en peligro. Lo contrario conduciría al
ejercicio abusivo del poder punitivo del Estado (párrafo 119). Una sanción penal
que en sí misma no es excesiva pero que resulta siendo innecesaria en el caso
concreto, está proscrita por la Convención (129).

4.4. Relevancia del interés público


Canese v. Paraguay 103. Es así que tratándose de funcionarios públicos, de
personas que ejercen funciones de una naturaleza pública y de políticos, se debe
aplicar un umbral diferente de protección, el cual no se asienta en la calidad del
sujeto, sino en el carácter de interés público que conllevan las actividades o
actuaciones de una persona determinada. Aquellas personas que influyen en
cuestiones de interés público se han expuesto voluntariamente a un escrutinio
público más exigente y, consecuentemente, en ese ámbito se ven sometidos a un
mayor riesgo de sufrir críticas, ya que sus actividades salen del dominio de la
esfera privada para insertarse en la esfera del debate público134. En este sentido,
en el marco del debate público, el margen de aceptación y tolerancia a las críticas
por parte del propio Estado, de los funcionarios públicos, de los políticos e
inclusive de los particulares que desarrollan actividades sometidas al escrutinio

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público debe ser mucho mayor que el de los particulares. En esta hipótesis se
encuentran los directivos de la empresa CONEMPA, consorcio al cual le fue
encargada la ejecución de gran parte de las obras de construcción de la central
hidroeléctrica de Itaipú.

Fontevecchia y D’Amico (2011). El interés público y vida privada. El


Tribunal recuerda que las expresiones concernientes a la idoneidad de una
persona para el desempeño de un cargo público o a los actos realizados por
funcionarios públicos en el desempeño de sus labores, entre otras, gozan de
mayor protección, de manera tal que se propicie el debate democrático. La Corte
ha señalado que en una sociedad democrática los funcionarios públicos están más
expuestos al escrutinio y a la crítica del público. Este diferente umbral de
protección se explica porque se han expuesto voluntariamente a un escrutinio más
exigente. Sus actividades salen del dominio de la esfera privada para insertarse en
la esfera del debate público. Este umbral no solo se asienta en la calidad del
sujeto, sino en el interés público de las actividades que realiza. Toda persona
tiene, entre otros, derecho a la vida privada y se prohíbe toda injerencia arbitraria
o abusiva en ella, enunciando diversos ámbitos de la misma como la vida privada
de sus familias, sus domicilios o sus correspondencias. El ámbito de la privacidad
se caracteriza por quedar exento e inmune a las invasiones o agresiones abusivas
o arbitrarias por parte de terceros o de la autoridad pública y comprende, entre
otras dimensiones, tomar decisiones relacionadas con diversas áreas de la propia
vida libremente, tener un espacio de tranquilidad personal, mantener reservados
ciertos aspectos de la vida privada y controlar la difusión de información personal
hacia el público5.

La Corte debe encontrar un equilibrio entre la vida privada y la libertad de


expresión que, sin ser absolutos, son dos derechos fundamentales garantizados
en la Convención Americana y de la mayor importancia en una sociedad
democrática. El Tribunal recuerda que el ejercicio de cada derecho fundamental
tiene que hacerse con respeto y salvaguarda de los demás derechos

5
Ibidem, párrs. 47-48.

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fundamentales. En ese proceso de armonización le cabe un papel medular al
Estado buscando establecer las responsabilidades y sanciones que fueren
necesarias para obtener tal propósito. La necesidad de proteger los derechos que
pudieran verse afectados por un ejercicio abusivo de la libertad de expresión,
requiere la debida observancia de los límites fijados a este respecto por la propia
Convención6.

Para dilucidar si en el caso concreto esas reglas interpretativas del contenido


del derecho de libertad de expresión han sido respetadas el Tribunal -
apartándose de ese modo de la visión conflictivista que le había presentado la
Comisión7-, examinará si la medida restrictiva que impuso el orden interno cumplió
con los requisitos de estar prevista en la ley8, perseguir un fin legítimo9 y ser
idónea10, necesaria11 y proporcional12. Por lo que en el caso Fontevecchia y
D’Amico la Corte llega a la conclusión de que: “Las publicaciones realizadas por la
revista Noticias respecto del funcionario público electivo de más alto rango del
país trataban sobre asuntos de interés público, que los hechos al momento de ser
difundidos se encontraban en el dominio público y que el presunto afectado con su
conducta no había contribuido a resguardar la información cuya difusión luego
objetó. Por ello, no hubo una injerencia arbitraria en el derecho a la vida privada
del señor Menem. De tal modo, la medida de responsabilidad ulterior impuesta,
que excluyó cualquier ponderación en el caso concreto de los aspectos de interés
público de la información, fue innecesaria en relación con la alegada finalidad de
proteger el derecho a la vida privada”13.

6
Ibidem, párr. 50.
7
Para leer más sobre el uso que la CorteIDH hace del principio de proporcionalidad véase, ALCALÁ, H.N.
“El uso del postulado de proporcionalidad en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de derechos
humanos sobre libertad de expresión”, (pp. 119-156) en Estudios Constitucionales. 9 (1). 2011.
8
Estaba previsto en el artículo 1071 bis del Código Civil.
9
La protección del derecho a la vida privada.
10
La vía civil es idónea porque sirve al fin de salvaguardar, a través de medidas de reparación de daños, el
bien jurídico que se quiere proteger.
11
Debe existir una necesidad social imperiosa que justifique la restricción.
12
Analizada con el detalle exhaustivo de todos los factores objetivo del caso.
13
CorteIDH. Caso Fontevecchia y D’Amico v. Argentina…, op.cit., 71.

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