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Tres clases de personas:

Habiendo dicho esto vamos a ver, tomando en cuenta lo que Pablo dice de su labor
apostólica, tres clases de personas:
Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no
fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre
vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros
con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con
palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de
poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en
el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado
madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios
predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de
este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al
Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni
han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le
aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo
escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas
del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció
las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu
del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos
ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría
humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque
para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente. En cambio, el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado
de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas
nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:1-16
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a
carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no
erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo
entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como
hombres? Porque diciendo el uno: vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no
sois carnales, y andáis como hombres? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos?
Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno
concedió el Señor. 1 Corintios 3:1-5
Aquí encontramos tres hombres, y es notable pues Pablo le habla a “una Iglesia”, pero
luego aísla a “tres hombres”. El mensaje apostólico, siempre es a una Iglesia, salvo
Timoteo, Tito y Filemón; siempre Pablo habla a la Iglesia, porque él ve al individuo metido
en la Iglesia. Ahora, Pablo detecta tres hombres:
1. El hombre natural
Este primer hombre se describe en: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son
del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de
discernir espiritualmente. Es el hombre o la mujer que no tiene la vida de Cristo, que nació
pecador, y que toda su inclinación es al pecado; las pasiones lo dominan y no conoció lo
que es la naturaleza divina dentro de él. Así nacemos todo, como personas naturales; David
dijo, “en pecado yo fui concebido, así me engendró mi madre”, no porque el acto sexual sea
pecado, sino porque ya traemos la semillita adentro de la maldad y del pecado. Éste es el
hombre natural.
Algunas de sus características:
a) No percibe las cosas que son del Espíritu. Como no percibe las cosas espirituales
no las puede aceptar, para él el asunto es: yo veo, yo toco, yo gusto, yo me doy
todos los gustos. ¿Qué es lo que está pasando en la televisión hoy en día, qué te
muestran? Gratificación en tres minutos, si te gusta hazlo. ¡Eso es filosofía Nueva
Era! Porque el asunto es darle el gusto al cuerpo, hoy en día hay un culto al cuerpo,
y son las cinco de la mañana, y todos haciendo gimnasia... Bulimia, anorexia, esto
parte del culto al cuerpo. Lo triste sería que personas que ya se desprendieron del
hombre natural, sigan viviendo con esto, quiere decir que hay una dicotomía, una
división, entre lo que realmente tienen y lo que están practicando.
a. El hombre natural es sensual, necesita sentir.
b. Le da lo mismo ser justo que injusto.
c. Mentir que decir la verdad.
d. Si necesita pasarle a alguien por encima, no hay problema, “primero yo,
segundo yo y tercero yo”.
e. Pablo dice: con un hombre natural no hables de cosas del Espíritu porque te
dice que estás loco, — yo con que tenga dinero, con que coma bien—
(cuando una persona cena, le está metiendo una carga al aparato digestivo
de veinte Kg. que es totalmente injusto. Dicho por un médico. Esto ocurre
por falta de equilibrio y de dominio propio). Como el hombre natural tiene que
ver con lo anímico, para él, todo lo almático es lo que prevalece, todo lo que
le dicta su alma, es lo que hace, por eso se enamora instintivamente y se
casa, pero luego se arrepiente. Se enamoran por internet... Hombre natural,
almático. ¿Dónde está la voluntad de Dios, dónde el razonamiento de un
hombre o de una mujer que dice, con qué propósito me voy a casar, para
qué me voy a casar? Pero el hombre natural vive por el alma, por lo que
siente, por lo que le dicta su alma... Y la Biblia dice “Engañoso es el corazón
más que todas las cosas”.
f. Como este hombre no nació de nuevo, espero que usted no esté en esta
condición y si alguno lo está le invito a rendirse a Cristo, porque en su estado
natural usted está dominado y cautivo por Satanás, por su situación, por sus
ideas y el pecado lo domina. Si usted está así, ríndase a Cristo y es liberado
y viene a ser gobernado por el Espíritu Santo, esto lo puede hacer por fe si
se arrepiente. Se lo dejo, para que lo analice.
b) El hombre carnal De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a
espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber
leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,
porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y
disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el
uno: vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis
como hombres? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio
de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
1 Corintios 3:1-5

2. El hombre carnal
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a
carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no
erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo
entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como
hombres? Porque diciendo el uno: vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no
sois carnales, y andáis como hombres? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos?
Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno
concedió el Señor. 1 Corintios 3:1-5
Tenemos aquí el segundo hombre y éste es el carnal, el cual, a diferencia del primero, que
no tiene la vida de Cristo, éste si tiene la vida de Cristo, éste dio el paso para recibir a Cristo,
éste supo lo que es nacer de nuevo, tuvo una experiencia de salvación... pero hay un hilo
muy delgado entre el natural y el carnal porque casi las mismas actitudes del natural, tiene
el carnal. ¿Qué quiero decir con esto? No le funciona la vida de Cristo.
Ahora, no es que no funcione la vida de Cristo porque la vida de Cristo no tiene poder, es
porque el carnal decidió ser más carnal que espiritual. El carnal dijo: —yo ya tengo el boleto
al cielo, oro, leo la Biblia y me discípulo; ya estoy bien, tengo problemas como todo el
mundo, pero la voy llevando; un mes no me alcanza, el otro sí; un hijo se droga, pero bueno,
Dios lo sabe—.
El vocabulario del carnal es un fracaso total, siempre quejoso, siempre lamentándose. La
situación del país lo gobierna por encima de cualquier cosa; un carnal le echa la culpa al
jefe, al presidente, al esposo, a la esposa, siempre alguien tiene la culpa de cómo él está y
recuerda que hace treinta y cinco años, le hicieron tal cosa... No le funciona la vida de
Cristo.
¿Cómo puede ese carnal insertarse en una Iglesia apostólica, en una Iglesia que tiene una
dimensión de reino? No se entiende, es imposible.
Ahora, en la Iglesia que ya está dando pasos para atrás, en la Iglesia pastoral, el carnal era
admitido porque el pastor lo llamaba por teléfono a cada rato y vivía de las inyecciones
espirituales que el pastor le daba.
Pero en una Iglesia apostólica, el carnal está obligado a cambiar porque los cinco
ministerios le hacen ver la vida de Cristo que le tiene que funcionar, porque si no es un
despropósito, no sabe en qué creyó. Es una contradicción un carnal en una Iglesia
apostólica, que tiene una dimensión que va mucho más allá de un hombre que habla con
un lenguaje limitado: “no me alcanza, mi matrimonio va cada vez peor, mi trabajo mal no
me paga”, todas las circunstancias lo frenan, no puede avanzar, así es el carnal.
Pero después de estos ejemplos miremos lo que dice la Biblia en el verso 1:
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a
carnales, como a niños en Cristo.
Una característica que se destaca es: Niñez
¿Cómo es un niño? Caprichoso, inmaduro, quiere lo que quiere y en el momento que lo
quiere, se tira al piso y patalea. Por ejemplo: unos papas decían que su hijo no quería venir
a la Iglesia, se pasaron una hora hablándole y nada, entonces optamos por dejarlo para
que se le pase. Papá, mamá, si no aprende disciplina con ustedes, el nene que tiene cuatro
años va a entender si ustedes dejan que le pase... —Bueno, pero así es el niño—. Él vive
por necesidades, leche... siempre está dame, dame, dame; el niño es egocéntrico y egoísta,
no me toques el juguete, es mío, es mío... Ése es el cristiano individual que no encaja en
una Iglesia apostólica, porque en una Iglesia apostólica es tuyo, no mío.
En una Iglesia apostólica Pablo pertenece a mí y yo pertenezco a Pablo y cuando vengo
acá, busco cualquier manera de bendecir a Pablo... En una Iglesia pastoral, voy al culto a
ver qué tiene Dios hoy para mí, como estoy tan necesitado... No es que no haya momentos
difíciles, pero ¿ustedes se imaginan a un muchacho de veinticinco años tirándose al suelo
y pataleando?, sería una locura, diciendo mío, mío, mío... Y hay cristianos de quince o
veinte años que actúan así. Entonces una de las características del carnal es la niñez, por
eso dice Pablo “no les pude hablar como a espirituales”.
¿Qué significa eso? Él les tuvo que hablar como a carnales, —ven bebé, te voy a dar un
caramelo para que vengas—. Así pasa, el pastor habló duro... No, a mí me parece que voy
a cambiar de Iglesia porque en esta no hay amor, no puede ser que peguen a uno tanto,
me voy a ir a otra Iglesia donde te tocan y te caes al piso... Y no es que esté mal, pero te
caíste al piso quince veces y ¿qué cambió? Yo puedo orar y la gente se me va al piso, pero
eso no me garantiza un hombre espiritual, porque el Espíritu Santo te da vuelta, para arriba,
para abajo, te hace reír, llorar, te hace lo que quiere porque Él es el Señor, pero yo lo que
quiero es la esencia de Cristo en mí y que me funcione, me caiga o no, eso no es el
problema, pero aquél vive por emociones, necesita ir a un lugar donde lo hagan sentir.
Si a mí me garantizan que una persona cayó y a partir de ahí el Espíritu Santo le reveló
todos los cambios que tiene que hacer y a la semana viene y dice: Pastor hice una lista de
todas las cosas que no funcionan y me arrepentí y cambié, aleluya, puedes caerte siempre,
todos los días.
Pablo dice: yo tengo un vocabulario para los espirituales, eso es para una Iglesia apostólica,
pero ustedes corintios, tienen todos los dones, pero son carnales.
Tengo un libro que todavía no salió, donde digo: “Hay mucha gente que habla en lenguas,
pero miente cuando habla en castellano”. Se llama “Los principios desde el principio”.
Puede hablar en lenguas, pero si en la calle miente en español, no me sirve para nada
hablar en lenguas. Ahora, no elimines hablar en lenguas porque mentís, ¡No!, elimina la
mentira y sigue hablando en lenguas.
Otra característica:
“Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces
todavía”
Se atragantan, no resisten la vianda, termina el mensaje y dicen “que dijo ese loco, no
entendí nada” porque está acostumbrado a un vocabulario de bebé, le hablan un poquito
más alto, con otro nivel para crezca y dice que se está empachando, se está atragantando,
porque no le hablan de la sangre, de la cruz. Pero tenemos que salir de la Cruz y empezar
a caminar, Cristo tiene que ser formado en mí.
Otra característica son los celos, contiendas y disensiones...
Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia. Una persona celosa es “puro
carnal”, lo dice en la Biblia, no lo inventé. Celos de lo que el otro tiene es como una envidia,
como no tiene identidad en Dios, anda tratando de ser la otra persona, “¿Por qué el otro
tiene ese jean y yo no? ¿Y por qué está ahí cantando y yo no? A mí me mandan a lavar el
piso. El celoso no duerme, porque está viendo qué artimaña usa para tener lo que el otro
tiene, o para descalificarlo.
Ahora, hay dos palabras interesantes que dice el pasaje, la contienda: es un razonamiento
interno que produce riña, debate y pleito. O sea, la persona empieza a argumentar
internamente, luego lo expresa, en debate, en riña, o en pleito.
¿No conocen personas que siempre les gusta pelear? Dices blanco y te dicen negro...
Tienen el problema que son conflictivos y dicen que “a mí nadie me entiende”, está el que
busca, busca...
Pero luego habla de los que tienen disensiones: estos quieren producir grietas, rotura y
divisiones.
En una Iglesia apostólica, cuando existe “un mismo espíritu”, esa persona rebota,
porque la unción del mismo espíritu lo hace rebotar. Cuando uno produce un
estándar en la Iglesia, de “un mismo espíritu”, todo lo que viene de otro espíritu
rebota.
Cuando en la Iglesia primitiva se produce aquello de que todos vendían sus bienes, las
posiciones y lo ponían a los pies de los apóstoles, en Hechos 5, Ananías y Safira se pasaron
de vivos y dijeron entre ellos —la gente da todo y lo pone a los pies de los apóstoles para
que ellos lo administren, tenemos un terrenito, vamos a venderlo en “tanto dinero”, pero
como nadie sabe nos vamos a quedar con mil, total nadie lo sabe—, y fueron a Pedro, y le
dijeron que querían dar todo. Pedro les dijo: ¿por qué le miente al Espíritu Santo?
¿Quién le dijo a Pedro que estaban mintiendo?
En una Iglesia apostólica cuando hay “un mismo espíritu”, el Espíritu dice todas las cosas
y aún lo profundo del corazón. Pedro no dijo ni “J” y cayeron muertos, porque mintieron al
Espíritu Santo.
Es muy peligroso cuando se establecen los estándares en una Iglesia apostólica, atentar
contra esa unidad espiritual. Eso pasaba en la Iglesia pastoral, pero en la Iglesia apostólica
ya no pasa, por eso para ser miembro en una Iglesia apostólica, no podemos ser ni
naturales ni carnales; no se puede, es una contradicción, necesitamos tener la coherencia
de estar integrados en todos los elementos que tiene una Iglesia apostólica en cuanto a
carácter, en cuanto a lo que somos en Cristo.
Pero luego, dice: “Diciendo el uno, yo soy de Pablo, yo soy de Apolos, no soy
carnales...”
El carnal tiene un espíritu de división. Cuando un carnal está en una Iglesia, actúa muy
sutilmente y si quiere dividir, empieza a hablar con un hermano, sabe que con ese puede
entrar, este va a poner el oído, porque con un espiritual no va a ir, porque este tiene
compromiso con Dios, con los pastores y con el cuerpo, porque es un “apostólico”, está
enviado con poder y autoridad y sabe el peligro de eso; pero lo agarra al hermanito que le
pone el oído, y le dice ¿No te preguntaste alguna vez, qué hacen con la plata en esta Iglesia,
viste al hermano fulano que se estrenó ropa? Y el otro que no había visto nada, se pone a
ver, pero se ponen de acuerdo para orar, orar a quién, pero el segundo se pone de acuerdo
con un tercero y el otro con un cuarto y arman un equipo de intercesión, pero luego van al
pastor y dicen “Nosotros pensamos así” ... Y empezó con uno, que le llenó la cabeza al
resto y de repente, se salen quince de una Iglesia para poner una misión.
Espíritu divisionista, el tipo quería figurar. Pablo, dice ¡No!... Ni Apolos, ni Pedro, ni yo
somos partícipes del espíritu de división que ustedes quieren meter, nosotros como entidad
apostólica, cada uno hacemos nuestro trabajo. Ésa es mentalidad apostólica, yo planté,
Apolos regó, pero Dios da el crecimiento. En una Iglesia apostólica que trabaja en redes,
todos colaboran los unos con los otros para implantar el reino, el celoso desaparece, la
competencia desaparece, ahora se toman de la mano y dicen, nosotros somos competentes
para Dios, tu don y el mío se complementan y dicen vamos a ser competentes para Dios,
porque maduró.
Pero las características de un carnal en una Iglesia son terribles, por eso estoy dando
este mensaje, para cancelar hoy este espíritu de carnalidad.
Hoy vamos a tener que cancelar, destruir y derribar, la carnalidad de nuestra vida, ya no
más “es que yo le estoy pidiendo a Dios, no sé qué más hacer, me sale de adentro” ... Ésa
es una extraordinaria excusa para no cumplir con mi responsabilidad. Si yo tengo el Espíritu
Santo de poder y la vida de Cristo en mí, tengo que detestar ser carnal.
“Lo que tu toleras en tu vida, nunca lo cambias”.
—Es que ya me acostumbré con esta manera de ser—, por eso no estás cambiando.
El Señor sabe, si él sabe que lo podemos cambiar, pero no queremos hacerlo. En una
Iglesia apostólica, somos sensibles a arrepentirnos y darnos cuenta de cómo está nuestra
situación, no podemos seguir con la carnalidad, porque mientras nosotros tenemos luchas
internas de ese tipo de cosas y el pastor se vuelve loco porque no sabe qué hacer con
cuatro cabezones que están locos, afuera, cada tres minutos hay cuatro chicas abortando.
¿Y qué estamos haciendo?
—El pastor no me llamó—... Y las chicas están abortando afuera.
No estamos para esto, afuera se están perdiendo, se drogan, están en relaciones de
homosexualismo y lesbianismo, ¿Y? Seguimos pidiéndole oración al pastor... ¡No!, la
Iglesia apostólica es una Iglesia con gente enviada allá, afuera.
Por eso el carnal no tiene nada que hacer en una Iglesia de estas características.
3. El Hombre Espiritual
En cambio, el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 1
Corintios 2:15
El hombre espiritual, es el que tiene la vida de Cristo y se manifiesta en su expresión, en lo
que emite, la vida de Cristo sale, el Espíritu Santo está gobernando al espiritual, y dice que
éste juzga todas las cosas.
Esta persona entró en un nivel donde puede “juzgar”, y aquí la palabra juzgar, en el griego
es: discernir. El espiritual discierne, o sea, hace un análisis espiritual y determina un juicio
de valor de lo que está viendo en el Espíritu. ¿Nos damos cuenta el nivel al que Pablo nos
quiere llevar? El espiritual discierne todas las cosas, porque asumió que la vida de Cristo le
funciona, él está en consonancia con el Espíritu Santo, su espíritu está permanentemente
conectado con él.
Pero dice además “...pero él no es juzgado de nadie”.
Esto tiene como dos andariveles: El espiritual cuando se para y juzga: determina y su
juicio es justo. Nadie lo puede apelar porque es espiritual; el natural puede decir cualquier
barbaridad y el carnal más barbaridades que el otro, pero no pueden con él, porque Dios
está con él, porque el Espíritu Santo lo avala, su juicio es recto.
Pero dice, él no es juzgado de nadie; por más que atenten contra él no pueden; pero hay
algo más, si la palabra juzgar es discernir, entonces leeríamos así: Él no es discernido
por nadie. No lo pueden contener, lo quieren meter dentro de un perímetro, no pueden
(estamos hablando lenguaje apostólico).
Al espiritual, nadie le puede ir en contra, por más que le hagan la contra, porque el Espíritu
lo avala, porque discierne todas las cosas; pero la gente no lo puede discernir, por eso le
dicen “loco”. Porque al espiritual si lo vas a juzgar desde la naturalidad de una persona, es
una cosa descabellada y si lo juzga un carnal, dice yo no lo entiendo, ¿O no pasa eso en la
Iglesia que está desapareciendo?
Alguien habla algo del Espíritu y se preguntan ¿Qué está diciendo?
Pablo apunta a eso, el carnal, se justifica: —yo soy débil y el Señor me conoce—; el
espiritual le dice: —yo sé dónde estoy parado, porque soy maduro—. No depende de la
cantidad de tiempo de convertido que tengas, si estás escuchando este mensaje, como no
tienes mañas o trayectoria, estás puro o pura para recibir este mensaje y si recibes esta
palabra, Dios hoy va a activar tu discernimiento espiritual, es tan simple como profundo,
pero es poderoso. Te transforma en un sabio, porque Pablo dijo: Yo no llegué a ustedes
con sabiduría de los gobernantes o de los líderes de este mundo o de este siglo, yo vine a
ustedes con palabras espirituales”. ¿Por qué?:
...lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino
con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 1 Corintios
2:13
Quiere decir, que no se puede mezclar lo espiritual con lo carnal o con lo natural, porque
esto encaja perfectamente cuando estamos hablando dos, el mismo lenguaje espiritual, se
acomoda lo espiritual con lo espiritual. A veces uno habla palabras espiritualmente y la otra
persona entendió cualquier cosa, claro que su mente limitada, porque su espíritu jamás
percibió el trasfondo de la Palabra, lo único que hizo fue poner a su mente como el árbitro,
o como el juez, entonces le dijiste algo espiritual de un nivel y el otro te lo agarró en el alma,
desde su mente estructurada vaya a saber a qué forma, y dice que está loco, que no
entiende nada de lo que dice, o lo juzga mal.
Cuando los cinco ministerios están trabajando, todos vamos a llegar a la unidad de
la fe, entonces todos vamos a llegar a ser espirituales, para que lo espiritual se
acomode con lo espiritual.
Hay algunas cosas mucho más interesantes cuando Pablo está hablando de que las
palabras espirituales se acomodan, está diciendo:
Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de
Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.
El natural y el carnal, trabajan con necesidades; el espiritual sabe lo que Dios le concedió.
Los dos primeros siempre están con las manos hacia arriba. ¿Y, hace quince años que te
lo pedí, qué más me falta hacer?
El espiritual dice, como todo me lo has concedido, te pido perdón por no haberlo descubierto
antes.
Voy a compartir algo a cerca de un hombre Miles Munroe, que fue para mi esposa Estela y
para mí, y sigue siendo, un mentor, un hombre de Dios tremendo, Presidente de la
Asociación de Líderes del Tercer Mundo con sede en las Bahamas, él escribió muchos
libros, pero en el último hablando de la Visión y contando algunas cosas dice así:
“Soy amigo de Jessie Duplantis, es un predicador de la cadena TVN de los Estados Unidos,
y tuvo una experiencia única, fue arrebatado al cielo y lo cuenta en un libro, que fue
arrebatado al cielo y anduvo caminando con Jesús en el cielo y Jesús le mostró muchísimas
cosas, como cuando Pablo fue arrebatado al tercer cielo, algo así. Y dice que estaba
recorriendo el cielo y de repente ve, que había como galpones grandísimos uno al lado del
otro, y los galpones tenían nombres, se para y dice Jesús: ¿Qué son estos galpones, ¿qué
son estas bodegas? Bueno, le responde, ahí hay cosas almacenadas, pero veía como que
Jesús le retaceaba la información, entonces, dijo ¿Hay un galpón con mi nombre? Si,
¿Quieres verlo? Claro le dijo, quiero ver lo que hay adentro, si está mi nombre, quiero ver
que hay. Dice que abren y entran y estaba todo ese galpón abarrotado de cosas, no
especifica qué cosas, pero dice que estaba abarrotado: pero había un espacio que no había
nada, estaba vacío y se preguntó ¿qué raro? Y le dice, ¿Jesús, cómo es que todo esto está
tan lleno, está mi nombre, pero hay un espacio vacío ahí, por qué? Le dijo, Jesús, porque
eso fue lo único que te atreviste a pedir y por lo tanto fue lo único que te mandé”. Es textual,
no es un cuento.
Pablo dice: “para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”, tiempo pasado. El
problema de la Iglesia ha sido que, pidió pan para comer, pidió dinero para pagar la
luz y nada más, pero nunca pidió reino. El orden de los factores, en la oración, altera
el producto. Porque si pides reino, las cosas son añadidas.
Eso fue lo que pediste, eso fue lo que te di. Cuando un hombre o una mujer espiritual ora,
no ora desde el lamento. Si haces esto, Dios dice, ya empezaste mal, porque la victoria de
Cristo no funciona en ti, siempre estas llorando, así no.
Porque es legal la victoria de Cristo, no es “si la siento o no”, es legal y lo legal es
legal.
Tú no vas a alquilar una casa diciendo que la quieres y llevas tus cosas, antes te hacen un
contrato, porque es legal; uno se compromete a dar la casa y usted a pagar, y no puede
decirle “Yo no siento que tengo que pagar el alquiler”. Si estás trabajando en una empresa
y llega fin de mes y el Jefe te dice “hoy la empresa no sintió que te va a pagar el sueldo” ...
Así hacemos los cristianos cuando oramos, “Señor, si es tu voluntad, darme un pedacito de
pan, me conformo con eso, me conformo”. Eso era lo que faltaba en el galpón, Pablo dice:
para que ustedes sepan los que nos ha sido concedido, tiempo pasado; solamente el
espiritual percibe lo que ya tiene.
Por eso decreto y declaro en este momento, que la Iglesia apostólica va a tener una
visión de todo lo que Dios tiene para esa Iglesia.
¿Saben por qué la Iglesia no ha recibido todo lo que Dios tiene para ella?
Porque la Iglesia, todavía no ha llegado al nivel de obedecer a Dios con el gobierno
teocrático: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Cuando eso
suceda y los santos sean equipados, entonces Dios abrirá las ventanas de los cielos
y derramará todo.
Porque si hoy Dios le da a la Iglesia tres mil millones de dólares, la Iglesia no sabe qué
hacer, empieza con que “tengo una deudita y la voy a pagar” ¿Sí o No? Porque la mente
está limitada, “me compro un par de zapatos, porque hace quince años que tengo los
mismos” y Dios dice “A esta gente le voy a dar dinero, ¡No!” ... Y uno se enoja con Dios.
Piensa, mira lo que le pasa... Y Dios dice “cambia la mente, pide de manera diferente, Yo
te lo concedí”, dale una vuelta a la llave y desciende todo. Por eso hay que decretar cosas
en el Espíritu no alocadas, sino que estoy hablando de decretar cosas en el Espíritu porque
el Espíritu Santo me puso convicción.
Argentinos, hay que levantarle la maldición a este país y solamente la Iglesia lo puede
hacer; muchos de los argentinos han dicho: “En este país no se puede vivir, está todo
podrido, esto es una porquería, no tengo dinero, no tengo esto o lo otro” ... Y en el
Salmo 2:8 Dios le dijo a Jesús: “Pídeme y te daré por herencia a las naciones”. Y
nosotros estamos maldiciendo a la nación, en lugar de heredarla. Pero eso no lo puede
hacer un individuo, eso lo tiene que hacer todo el Cuerpo de Cristo; cuando nosotros
bendigamos a la nación, verán lo que va a pasar, es así en ésta y en todas las naciones.
La pobreza es una maldición de Satanás, cancela lo que te predicaron que ser pobre es ser
santo, eso no es de Dios. Porque la Iglesia tiene que tener recursos para implantar el reino,
en una Iglesia apostólica, con diezmos y ofrendas no vamos a ningún lado. Hay Iglesias en
las que sus pastores ya han informado a la congregación que ellos no le piden nada, que
cada uno pase a dar lo que quiera y cuando quiera, y hemos visto mientras se estaba
alabando a Dios, a los hermanos pasar y poner, diezmos, ofrendas, y ellos no piden nada.
Iglesia, si usted cree que el reino de Dios lo vamos a implantar con cien pesos de diezmos
y veinticinco centavos de ofrenda, estamos perdidos, necesitamos los recursos del mundo
a los pies de la Iglesia, administrados por equipos apostólicos, y entonces va a cambiar el
mundo, porque el reino tendrá recursos.
Pero yo no voy a saber lo que Dios me concedió si no abro mi mente a eso, siempre
estaremos pidiendo para la luz y el gas, y estaremos mal, esa no es la mente apostólica.
Quiero hacer un cuadro. Supongamos que el hombre espiritual que tiene un vocabulario, le
habla al hombre natural, y desciende su vocabulario al del hombre natural. ¿Qué dice este
último del vocabulario del espiritual? “Está loco, con este hombre o mujer no se puede
hablar”. Luego el hombre espiritual le habla al carnal y le dice lo mismo que al otro, pero
éste le dice: “eres un fanático”. Entre otras cosas, es esto y lo otro, pero el carnal le dice al
espiritual “me arruinas el negocio”, porque éste depende siempre. Ahora no estoy diciendo
que no se dependa de Dios, eso es otra cosa. El carnal, siempre depende de todos, tiene
loca a la Iglesia, al pastor, llama por teléfono por cualquier cosa, hay un endemoniado y hay
que salir; y que le den una bolsa de alimentos porque se quedó sin trabajo... Pero cuando
viene el espiritual hablando otro lenguaje y le hace ver al carnal lo que Dios ya nos ha
concedido, se le acabó la niñez y entonces le dice: “Me estás arruinando el negocio, yo
tenía a toda la iglesia girando a mi alrededor” ... Cualquier parecido con la realidad es pura
coincidencia. ¿Qué pasa luego? Cuando el espiritual habla, para abajo, al hombre natural
o al carnal, se produce “cortocircuito”. No hay conexión Porque solamente un espiritual
se puede comunicar con un espiritual. Por eso la responsabilidad de cada miembro de la
Iglesia del Cuerpo de Jesucristo tiene que ocuparse en que todos seamos espirituales.
Los temarios de las reuniones de oración tienen que cambiar, cuando la Iglesia se reúne es
para decretar en el Espíritu lo que va a pasar en la ciudad. Por el dolor de fulanito, ora en
tu casa.
El espiritual le arruina el negocio al Diablo.
Al espiritual no importa la economía local, Dios es el dueño de todo el oro y la plata del
mundo y lo declara. Hasta ahora en las Iglesias, es todo lamento, nadie se atrevió a desafiar
eso, y sé lo que le estoy diciendo. Tenemos un Dios que es más grande que la economía
de un país y si la Iglesia no hace un cambio en esto, nadie lo va a hacer.