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250 Trampas y Combinaciones- J. Neustadt - Versión Digital y Algebraica Prof.

José Luis Matamoros

Consideraciones Teóricas
Este libro trata de las trampas y combina- 4.¤c3 ¥g4
ciones practicadas en la apertura y de los erro- 5.¤xe5? ...
res y sus consecuencias cometidos en ella. Este movimiento está preparado para todo
La comisión de cualquier error en el cál- aquel contrincante que, ávido de ganar mate-
culo de variantes o en el avalúo de la posición rial, toma irreflexiblemente la dama.
causa indudablemente la pérdida de una parti- 5. ... ¥xd1??
da. Excusado es decir que la elección de un mo- Pero las negras llevarán una pieza de ven-
vimiento, o jugada, erróneo se debe al propio taja, si continúan 5...¤xe5.
dictamen de quien lo elige, aunque se le puede 6.¥xf7+ ¢e7
inducir a elegirlo; por ello, la trampa, o celada, 7.¤d5#
debe considerarse como inducción a error. Esta continuación de las blancas no es co-
En general, la trampa es todo hábil movi- rrecta; pero el error cometido por las negras
miento que encubre amenaza y se funda en la facilita y hace posible su realización.
posibilidad de que el contrincante cometa un Veamos la celada que se dispone en la va-
yerro; en particular, no es toda inducción a riante incisiva de la apertura italiana:
error, sino aquella que entraña cierto riesgo. 1.e4 e5
Toda trampa se basa siempre en la res- 2.¤f3 ¤c6
puesta natural o prometedora del competidor 3.¥c4 ¥c5
o, por mejor decir, se le ofrece ocasión para 4.c3 d6
elegir una jugada o variante con apariencia de 5.d4 exd4
ventajosa, pero impugnable inesperadamente. 6.cxd4 ¥b4+
No pecaríamos de exagerados si afirmá- 7.¢f1 ...
semos que ningún ajedrecista se ha librado de Desde luego, parece más oportuno conti-
caer alguna vez en una celada. La historia del nuar 7.¥d2, si bien la aparentemente extraña
ajedrez ofrece no pocos casos de catástrofes retirada del rey tiene una finalidad: el bando
inesperadas, cuyas víctimas fueron maestros blanco amenaza con ganar una pieza prosi-
de nota. guiendo 8.d5 y, tras la retirada del caballo,
Seguidamente especificaremos el género, 9.£a4+; mas el negro puede continuar dispo-
las particularidades y la clasificación de las niendo una celada y haciendo como si no ad-
trampas. virtiese el peligro que corre.
7... ¥g4?!
Bajo amenaza de sanción (ver Diagrama Nº 1)
En casi todos los manuales de ajedrez se 8.d5 ¥xf3
habla del «mate de Legal»; combinación-cela- 9.gxf3 ...
da de apertura, cuyo autor fue el maestro fran- Aquí se debe proseguir 9.£a4, pues las
cés Legal, de la primera mitad del siglo XVIII: complicaciones ocasionadas por la continua-
1.e4 e5 ción 9. ... ¥xe4 10.dxc6 b5! 11.¥xb5 ¥xb1
2.¤f3 ¤c6 12.£xb4 ¥f5, igualan más o menos la posi-
3.¥c4 d6 ción.

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250 Trampas y Combinaciones- J. Neustadt - Versión Digital y Algebraica Prof. José Luis Matamoros
Diagrama Nº 1 9.¥d5! £d7
10.¥e3 ...
El movimiento de ese alfil refuerza las
amenazas 11.¥xc6 y 12.£xb4.
10... ¤ge7
11.h3 ¥xf3
12.gxf3 b5
En caso diverso, seguiría 13.¥xc6 ¤xc6
14.d5 y 15.£xb4.
13.£b3 ¥a5
14.¥xf7+ ¢d8
15.¥e6
Tras lo cual las blancas llevan un peón de
ventaja y están bien situadas, mientras las ne-
gras han tenido que sortear muchas dificulta-
des para no perder su alfil de escaques negros.
Posición después de 7... ¥g4?! En la antigua partida de Legal, las blancas
9... ¤d4 se arriesgaron hasta el punto de exponerse a
10.£a4+ £d7 perder una pieza. En la variante de la apertura
11.£xb4 ... italiana no se arriesgaron tanto y hubiesen ga-
Las blancas han conseguido ganar el alfil; nado un peón, si hubieran advertido la trampa
esto les costará la pérdida de dos peones y un dispuesta por las negras y replicado adecuada-
empeoramiento serio de su posición. mente a ella.
11. ... £h3+ Por lo tanto, en los dos casos el que dispu-
12.¢e1 £xf3 so la trampa arriesgó, si bien en grado diverso,
13.¦f1 £xe4+ y el que la advirtió sacó ventaja material o pre-
Si el intento de ganar una pieza ha sido ad- ponderó en la posición.
verso, la celada 7...¥g4?! ha entrañado mucho
peligro por las consecuencias desfavorables
que podía haber traído.
A partir de la posición reflejada en el dia-
grama, el bando blanco puede mejorar su juego
y plantearle problemas difíciles al negro. Véase:
8.£a4! ...
Tras eso, el primero amenaza con prose-
guir d5. ¿Cómo ha de defenderse el segundo?
Si lo hace según la variante precedente, perde-
rá una pieza; por ejemplo: 8...¥xf3 9.gxf3 £d7
10.¥b5!, y a 10 ... O-O-O procede 11.¢g2!
Siendo así, tendrá que continuar:
8. ... a6
Pero en este caso sucederá:

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