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5 temas de los que hablar con tu hijo adolescente

Si tuviéramos que resumir los cinco tópicos que no deberían quedar sin
tocar en cualquier momento de esta fase de la vida de tu hijo, serían
los siguientes:

1. Sexualidad. El que más dudas genera. Si bien es el más difícil de


afrontar, hablar de sexo con tu hijo ya no es un tabú por estos días.
Una educación sexual que comience desde la casa es muy importante
y tu hijo valorará tus consejos más que los de sus amigos.
Inevitablemente, es un tema que surgirá en charlas con sus
compañeros, lo verá en la tele o en Internet. Es necesario que le
marques un rumbo en medio de tanta desinformación.
2. Amistades. La adolescencia, edad conflictiva si las hay, hace que
perdamos y ganemos muchos amigos. Uno aprende, muchas veces a
los golpes, en quién confiar y cómo manejarse. Por tu experiencia,
sería bueno que le comentes lo que has vivido y le enseñes a moverse
en el mundo que está empezando a explorar por su propia cuenta.
3. Responsabilidades. Tu hijo está atravesando una etapa en la que las
responsabilidades comienzan a ser más y de mayor importancia.
Puede que incluso comiencen a tener sus primeras experiencias
laborales. Por eso, trata de acompañarlos e inculcarles el
cumplimiento de los compromisos y obligaciones que asumen.
La permisividad no es una buena estrategia, ya que solo formará
malos hábitos en el futuro.
4. Valores. La educación en valores es un proceso que debe comenzar
desde la niñez. Cuando son adolescentes, los jóvenes comienzan a
moverse por su cuenta. Hacen su propio camino. Es aquí donde se ve
la amabilidad, el respeto, la tolerancia y los demás valores que hayan
aprendido en el hogar. Hablar con tu hijo adolescente para
encaminarlos ante situaciones cotidianas que puedan aparecer es
muy positivo.
5. Dinero. Junto con las responsabilidades, aparece también el dinero.
Este trae beneficios, por lo que debemos enseñar a nuestro hijo una
administración correcta, el valor de las cosas y el esfuerzo necesario
para lograr los objetivos. También pueden surgir conflictos o disputas.
Con un buen diálogo, puedes ser de gran ayuda para animarlo a
sortearlos o incluso evitarlos.