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Carta de 1500

AMERGO VESPUCCI

Y porque, si bien me recuerdo, Vuestra Magnificencia sé que entiende algún tanto


de cosmografía,…, me ocurrió muchas veces mostrarlo a toda la tripulación y
tomarla por testigo a causa de la gente grosera, que no saben cómo la esfera del
sol va por su círculo del Zodíaco1
Y tanto por la zona tórrida hacia la parte del austro, que nos encontramos bajo la
línea equinoccial, y teniendo un polo y el otro al final de nuestro horizonte; y la
pasamos por seis grados, y perdimos del todo la estrella tramontana, que apenas
se nos mostraban las estrellas de la Osa Menor, o, por mejor decir, las guardias que
giran alrededor del firmamento. de la Osa Menor, o, por mejor decir, las guardias
que giran alrededor del firmamento. Deseoso de ser yo el autor que señalara la
estrella del firmamento del otro polo, perdí muchas veces el sueño de noche en
contemplar el movimiento de las estrellas del otro polo, para señalar cuál de ellas
tuviese menor movimiento y se hallase más cerca del firmamento; y no pude … con
cuantos instrumentos usé que fueron el cuadrante y el astrolabio, señalar estrella
que tuviese menos de 10 grados de movimiento alrededor del firmamento, de modo
que no quedé satisfecho conmigo mismo de nombrar ninguna que señalase el polo
del mediodía a causa del gran círculo que hacían alrededor del firmamento. Y
mientras que en esto andaba, me acordé de un dicho de nuestro poeta Dante, del
cual hace mención en el primer capítulo del Purgatorio, cuando finge salir de este
hemisferio y encontrarse con el otro, que queriendo describir el polo antártico dice:

Me volví a la derecha y me hallé enfrente


del otro polo, y vi en él cuatro estrellas
que sólo ha visto la primera gente
Gozaba el cielo de sus llamas bellas;
¡oh viudo Septentrión, pues que privado
tú por siempre jamás has de entrar en ella!

En cuanto a la longitud, digo que para conocerla encontré tanta dificultad que tuve
grandísimo trabajo en hallar con seguridad el camino que había recorrido por la vía
de la longitud; y tanto trabajé que al fin no encontré mejor cosa que observar y velar
de noche las oposiciones de un planeta con otro, y máxime el movimiento de la Luna
con los otros planetas, porque el planeta de la Luna es más rápido en su curso que
ningún otro; … una noche entre otras, estando a 23 días de agosto de 1499, que
fue una conjunción de la Luna con Marte …, hallé que al salir la Luna en nuestro
horizonte, que fue una hora y media después de puesto el Sol, el planeta había
pasado a la parte del oriente; digo que la Luna se hallaba más oriental que Marte
cerca de un grado y algún minuto más, y a la media noche se hallaba más al oriente
15 grados y medio, poco más o menos; de modo que, hecha la proporción, si 24
horas me valen 360 grados, ¿qué me valdrán 5 horas y media?, encuentro que me
valen 82 grados y medio, y tan distante me hallaba en longitud del meridiano de la
ciudad de Cádiz, que asignando a cada grado 16 leguas y dos tercios, me

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Vespucio, Américo, Cartas de viaje, Madrid, Alianza, 1986 P. 54-56

Daniela Salazar Lazo 12 de Julio, 2018


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encontraba 1366 leguas y dos tercios más al occidente que la ciudad de Cádiz, que
son 5466 millas y dos tercios2.

El fragmento correspondiente a las Cartas que envía Américo Vespucio a


Lorenzo di Pierfrancesco di Medici; donde relata los sucesos acaecidos en el
transcurso de sus viajes por el Nuevo Mundo que se inicia en 1499. Resulta un
documento interesante de analizar no sólo porque refleja las representaciones
mentales del humanismo italiano del siglo XV en la nueva geografía, sino que
también porque a partir de ellas es posible descubrir las asociaciones simbólicas
que Vespucio va generando a partir de la astronomía.
Sobre el extracto, hemos querido plantear cuatro elementos que surgen del
análisis: la valoración de la astronomía por parte de Vespucio, las estrellas como
símbolo, los deseos propios del autor y finalmente, la ciencia astrológica con fines
utilitario.
Es posible defender la valoración que poseía la astrología para el hombre
humanista de fin del siglo XV como Vespucio, a partir de sus propias afirmaciones.
Ejemplificando, señalamos que cuando Américo se refiere a las personas que no se
preocupan por comprender la influencia del Sol y el Zodiaco en la cotidianeidad, las
cataloga de gente grosera3, y se siente llamado además a ser portavoz de tal
disciplina entre sus pares, cuando expresa que intentó extender dicho conocimiento
a su tripulación.
Por otro lado, un segundo nivel del análisis nos lleva a la representación
mental de las estrellas. Dicho de otro modo, cómo los navegantes confiaban su
destino y el éxito de su empresa a la lectura de las mismas. De este modo, desde
la perspectiva del navegante, el firmamento es asociado a un símbolo de protección
y apoyo en la exploración.
Lo anterior podría resultar de dos posibles explicaciones. Por un lado, puede
deberse a la herencia de los antiguos, retomada por los humanistas, que veían en
los astros el trazo de la vida. Por otro lado, pudo resultar de la noción utilitaria de

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Daniela Salazar Lazo 12 de Julio, 2018


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las estrellas para lo navegantes, gracias las que son capaces de recorrer los
océanos guiados por ellas.
Vespucio refleja en sus cartas, recorriendo la metáfora, su interés por recorrer
el mundo conocido, pues señala: perdí muchas veces el sueño de noche en
contemplar el movimiento de las estrellas de otro polo4. Si analizamos la frase, el
autor se está refiriendo al anhelo por conocer las estrellas de otro lado del mundo,
explicitando sus ansias de ver aquello que seguramente escucho en los puertos,
pues además era comerciante, y el imaginario de los navegantes con los que
tomaba contacto se refleja en sus aspiraciones.
Finalmente nos referiremos a la ciencia astrológica utilizada como un fin en
sí mismo. De los cálculos de Vespucio es posible desprender que la astronomía era
utilizada como una forma de medición geográfica, ya que a partir de ella el autor
propone una seria de medidas que apoyan la planificación del viaje de
descubrimiento utilizando como referencia el movimiento de los planetas y las
estrellas, lo que refleja que dicha ciencia era utilizada por los navegantes tanto como
una forma de asegurar su retorno y evitar perderse en su viaje a través del Mar
Océano, como un mecanismo de medición temporal, mostrando además los tintes
racionales de los que gozaba la ciencia.
Si analizamos comparativamente el anhelo demostrado del autor, podemos
extenderlo a los objetivos propios de los navegantes que, más allá del oro y las
riquezas esperadas en las empresas de descubrimiento, eran también impulsados
por el imaginario, logar el conocimiento y extender sus fronteras, mentales y
geográficas, conocidas hasta la época. Así, el Nuevo Mundo propone el impuso
mental necesario y el firmamento, la guía hacia ellos.

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Daniela Salazar Lazo 12 de Julio, 2018