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El logro de la pareja desde la teoría psicoanalítica de Heinz Hartmann

Raúl Gallardo Vidales

Hartmann parte de la metapsicología freudiana para concentrarse en la instancia del yo,


por lo que designa una cierta “área libre de conflictos del yo” que es una parte autónoma
que trata de adaptarse a la realidad y que hace contrafuerza al principio del placer o sea a
las fuerzas más libidinales y mortíferas provenientes del ello.
En Estados Unidos, esta teoría debió calar hondo ya que la filosofía de esta cultura es
pragmática, así que una terapia que los ayude a adaptarse mejor a su medio les viene bien,
aunque no se promueva la conciencia o el descubrimiento del deseo inconsciente, o la
verdad sobre uno mismo. Basta con sentirse normal.
En este sentido un psicoanálisis orientado al yo y al logro de la pareja tendría que tener en
cuenta lo que se entiende por una pareja lograda, para poder adaptarse a esta realidad, por
lo que puede que en este sentido el psicoanálisis entendido como Freud como una manera
de indagación o análisis de la psique tiene fines de más alcance y aunque he visto por ahí
que según Freud la salud es un adecuado equilibro entre trabajar y amar no creo que haya
dicho que como finalidad del psicoanálisis es la curación de enfermos mentales o la salud
mental, porque en este caso se estaría hablando de psiquiatría y en esa disciplina me he
fijado que al psicoanálisis le llaman “psicodinámica” y de esa forma la reducen a una
escuela de psiquiatría y no consideran su valor como una disciplina independiente como
tal.
Si amar es uno de los elementos fundamentales de la sanidad mental, ¿cómo se concebiría
desde el psicoanálisis una pareja amorosa bien lograda? Me parece que al hablar desde el
psicoanálisis de este tema es imprescindible no partir desde el Edipo, que es una estructura
tríadica entre el niño y sus padres, es decir, que es aquella primera vinculación afectiva que
se forma en los seres humanos, entre el niño y quienes lo cuidan. Siempre habrá alguien o
algo que cumpla una función materna (que es una función nutricia) y una función paterna
(que encarna los límites o las prohibiciones).
Se supondría que el vínculo Edipo nunca va a ser superado, sino que Freud habla de un
“sepultamiento” lo que hace alusión a que estará ahí oculto como una matriz a partir de la
cual se van a armar todos los demás vínculos afectivos en la historia del individuo. Cuando
de alguna u otra forma este individuo se vincule, va a repetir esa primera estructura de
relación con las funciones parentales: deseo de uno y rivalidad con el otro, a esta repetición
de un esquema relacional Freud le va a llamar “transferencia”.
Todo parece ser muy simple pero la verdad es que el vínculo con los padres nunca es miel
sobre hojuelas, por lo que los conflictos que surjan con ellos se van a repetir en la pareja.
Por ejemplo, un vínculo con la madre que sea sadomasoquista va a buscar construirse en
la transferencia y aquí es donde entra Hartmann, pues una relación sadomasoquista no se
sostendría como tal, por la intensidad de las energías en cuestión a menos de que existiera
en los individuos un área libre de conflictos, de esta forma las energías sádicas y
masoquistas se neutralizarían de otra forma, en otras áreas de la vida de las personas,
como por ejemplo en el trabajo o en alguna actividad lúdica como en algún deporte
“extremo”, librando a la pareja de la descarga sádica o destinando a ella solo una parte.
Me limitaré a dos ejemplos, uno hipotético y el otro que he constatado yo mismo. Pongamos
por ejemplo el caso de un niño que es violentado por la madre, una madre que nunca está
conforme con las acciones del niño y siempre pide más y siempre critica negativamente,
proyectando sobre este niño toda su parte negativa; este niño adopta un rol de
subordinación y de búsqueda de la complacencia de la madre al portarse sumamente bien
pero no solo eso sino que este niño busca la bondad, la justicia y el restablecimiento del
orden en todas las situaciones que se le vayan presentando. Ya mayor este niño convertido
en un adulto se convierte en policía y neutralizará sus pulsiones mortíferas justicieras en su
trabajo, siendo un excelente policía y de esta forma hará un lugar en su yo para una
expresión libre de conflictos que podrá ser destinada a la relación con la pareja. Esta
estructura del yo estaría muy bien compensada; de no ser así este personaje puede que se
muestre moralmente ejemplar y a su vez proyecte sobre la pareja toda su basura
psicológica, criticándola a cada momento, haciéndole ver sus fallas y castigándola, cosa
que, si la pareja no es masoquista no tolerará en los más mínimo y terminará
abandonándolo.
En otro caso (de la vida real) he podido comprobar una transferencia que pudiendo ser muy
negativa y llevar a una relación de pareja destructiva, ha logrado estabilizarse. Se trata de
la relación de una niña con un padre alcohólico; esta niña tenía un intenso pavor a la llegada
del padre alcoholizado, ya que siempre la golpeaba y la pateaba a ella y a su madre de una
forma humillante, ante lo que ella se promete a sí misma una gran venganza. Justo cuando
logra la independencia económica el padre muere y no puede vengarse de él, sin embargo,
logra una vida estable con la pareja y también laboralmente. Trabaja como podóloga y
disfruta mucho este trabajo; algunos podrían pensar que no cualquier persona tolera bien
el tener que vérselas diariamente con pies malolientes, uñas enterradas, descamaciones y
hongos, pero ella realiza el trabajo de maravilla y exitosamente. De forma inconsciente, ella
sigue estando subordinada a los pies del padre (lo que también nos hace recordar la escena
de las patadas), aunque conscientemente ella exige venganza, aun después de que el
padre ha muerto, esto quiere decir que inconscientemente hablando, ella lo ama y se le
subordina, lo cual repite en la transferencia; en la pareja su relación es estable y el odio
consciente hacia el padre lo expresa como un rechazo feminista hacia los hombres en su
generalidad.
Aun me queda una pregunta. ¿El área libre de conflicto en el yo es una entidad innata que
permite neutralizar los impulsos o bien la destreza en la neutralización de los impulsos
permite el surgimiento de un área libre de conflictos? Podría uno irse por la dialéctica,
pensando que una y otra se ajustan en una dinámica interactiva, pero yo más bien pienso
que Hartmann hablaba de un elemento innato, que tal vez habría que trabajar en el análisis,
como si solo tuviéramos que concentrarnos en ensanchar esa área que ya existe allí por
naturaleza.