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ESTUDIO 52 LO QUE DIOS DEMANDA DE SU PUEBLO 27/12/2015

Unidad 16: El profeta Miqueas (mikayahu: Quién es como Jehovah?) Gpo. Hnas

CONTEXTO: Miqueas 6:1 a 7:20


TEXTO BÁSICO: Miqueas 6:1-4, 6-8; 7:2, 5-7, 18-20
VERDAD CENTRAL: Las condiciones espirituales y éticas del camino de la salvación nos enseñan que Dios
perdona y salva a toda persona que le busca en actitud de obediencia a sus demandas.

VERSÍCULO CLAVE: Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer
justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:8

FONDO HISTÓRICO
Dios no es un Dios de ira que simplemente quiere erradicar el pecado y al pecador. Dios sí demanda ciertas
cosas de la humanidad, pero son actitudes más que una lista de acciones (Miqueas 6:8). Una descripción de la
naturaleza de Dios ocupa un lugar importante al final de Miqueas. Esta descripción hace claro que el propósito
del libro es manifestar la buena nueva del Dios de compasión, amor y misericordia (Miqueas 7:8).
El versículo más conocido del libro de Miqueas (6:8) se dirige al individuo para que se comporte de una manera
que se describe con tres frases: "Hacer justicia", "amar misericordia" y "caminar humildemente con tu Dios".

1. Dios pide una respuesta. Miqueas 6.1-4


6:1 Oíd ahora lo que dice Jehová: Levántate, contiende contra los montes, y oigan los
collados tu voz.
6:2 Oíd, montes, y fuertes cimientos de la tierra, el pleito de Jehová; porque Jehová tiene
pleito con su pueblo, y altercará con Israel.

Comentario: Una vez más Dios cita a los montes ante su presencia como jueces para que sirvan de testigos.
Tenemos algo parecido en Isaías 1:2 y Deuteronomio 32:1, pero aquí los montes han visto (como si fueran
personas) lo que Dios hizo por su pueblo. Dios espera razonar con su pueblo así: Los montes y las colinas no
cambian; pero Israel había cambiado; eso es lo que Dios quiere hacer resaltar aquí. La Biblia muchas veces nos
llama a considerar la lógica de su posición, por ejemplo: Isaías 1:18 dice: “Venid… y razonemos juntos…”
La palabra pleito se usa en hebreo especialmente en el sentido de una discusión en el foro. El foro era un lugar
público donde se discutía, se razonaba, se filosofaba y se argumentaba. La palabra “contender” tiene la idea de
manifestar lo defectuoso o imperfecto, y corregirlo. Es tan ilógica la conducta de Israel que Dios lo llama a
reconocer lo inverosímil de su proceder.

6:3 Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.
6:4 Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y
envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María.

Comentario: El pueblo nunca podría responder a esta pregunta debido a que Dios no había hecho nada malo. Al
contrario, había sido excesivamente paciente con él, siempre lo había guiado con amor y le había dado la
oportunidad de que regresara a Él. El demandante toma la iniciativa. El no ha agobiado a su pueblo, como ellos
implícitamente se quejan, sino que había tratado con ellos tan bondadosamente desde su fundación que la
única respuesta razonable de ellos debiera haber sido un compromiso sincero con él. Después que ellos callaron
ante su invitación a responder, él desarrolla su propia acusación en dos partes, cada una introducida
dulcemente por pueblo mío.
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Hnas. Laura y Rebeca Ávila Jiménez
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Unidad 16: El profeta Miqueas (mikayahu: Quién es como Jehovah?) Gpo. Hnas

El primero presenta sus actos salvadores al principio de su historia, a saber, que Dios los había hecho subir de la
tierra de Egipto y los había redimido (“liberado”) de la casa de esclavitud. El también les dio liderazgo piadoso y
sobrenatural en la persona de Moisés, el fundador, de Aarón, el sumo sacerdote, y de María, una profetisa y
poetisa (Éxodo 15:20, 21). La falta posterior de liderazgo de Israel no se debió a la falta de gracia y de poder de
Dios, sino al corazón obstinado de Israel.

2. Lo que Dios demanda de su pueblo Miqueas 6.6-8


6:6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante
él con holocaustos, con becerros de un año?
6:7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré
mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?

Comentario: Israel respondió a la petición de Dios tratando de apaciguarlo con sacrificios, esperando que los
dejara en paz. Pero los sacrificios y otros rituales no bastan, Dios quiere cambiar nuestras vidas. Quiere que su
pueblo sea justo, recto, misericordioso y humilde. Dios quiere que seamos sacrificios vivos (Romanos 12:1-2).
No solo que realicemos actos religiosos, sino que vivamos correctamente (Jeremías 4:4; Hebreos 9:14). Es
imposible vivir una vida así de firme sin el amor transformador de Dios en nuestros corazones.
Las personas han probado todas las formas posibles de agradar a Dios (6:6- 7), pero El dejó en claro sus deseos:
quiere que su pueblo sea justo y misericordioso y que camine humildemente con El. En sus esfuerzos para
complacer a Dios, examine esas áreas con regularidad. ¿Es usted justo en su trato con la gente? ¿Muestra
misericordia con aquellos que le hacen daño? ¿Está usted aprendiendo a ser humilde? Solo los que obedezcan a
Dios, porque quieran complacerlo, viven en una relación adecuada con El.

6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente
hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Comentario: Lo que Dios requiere es fidelidad al pacto, que está basado en la fe en Él y que se expresa
fundamentalmente en una vida recta y sólo secundariamente con rituales (Éxodo 20-24); 1 Samuel 15:22; Mateo
5:24). La ignorancia del rey en cuanto a lo que complace a Dios es inexcusable, porque el pacto de Dios ha
declarado al hombre lo que es bueno, un término que resume los requisitos de la ley: hacer justicia (cap. 3),
amar misericordia (eso es, de corazón proteger al débil), y caminar humildemente (o “caminar cuidadosamente”
a la luz de los requisitos del pacto) con tu Dios.

3. Violencia, corrupción y esperanza Miqueas 7.2, 5-7


7:2 Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos
acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano.

Comentario: Este capítulo comienza en penumbra (7:1-6) y termina en esperanza (7:7-20). Miqueas observó
cómo se pudría la sociedad que lo rodeaba. Los gobernantes demandaban regalos; los jueces aceptaban
sobornos; la corrupción era universal. Sin embargo, Dios prometió sacar a su pueblo de la oscuridad del pecado
y llevarlo a su luz. Entonces el pueblo lo alabaría por su fidelidad. Únicamente Dios es perfectamente fiel.

Miqueas no pudo encontrar una persona recta en ninguna parte de la tierra. Aún hoy, es difícil encontrar la
verdadera rectitud. La sociedad le busca explicaciones racionales al pecado, e incluso en ocasiones los
cristianos transigen en cuanto sus principios cristianos para poder hacer lo que quieren. Es fácil convencernos de
que merecemos unos cuantos descansos especialmente cuando "todo el mundo" lo hace. Sin embargo, los
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parámetros de la honestidad provienen de Dios, no de la sociedad. Somos honestos porque Dios es verdad, y
tenemos que parecernos a Él.

7:5 No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no


abras tu boca.
7:6 Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra
su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.

Comentario: El pecado afectó a los líderes del gobierno y de la sociedad en general. Engañaron e incluso
arruinaron la familia que es lo fundamental de la sociedad. Como consecuencia de eso, la única forma de
purificar al pueblo era por medio del castigo de Dios. Esto haría que la nación se volviera a Él y fuera restaurada
desde su interior.

7:7 Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.
Comentario: Miqueas mostró fe en Dios cuando proclamó que: (1) esperaría en Dios porque El escucha y salva
cuando se requiere su ayuda. (2) El lo sacaría adelante cuando los tiempos fueran difíciles. (3) Sería paciente en
su castigo debido a que El lo sacaría de la oscuridad. (4) sus enemigos serían castigados. También nosotros
podemos tener una relación con Dios que nos permita confiar en Dios como Miqueas. No se requiere un talento
especial; simplemente se necesita fe en Dios y la disposición de actuar apoyado en esa fe.

4. Alabanza al Dios de misericordia Miqueas 7.18-20


7:18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su
heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.
7:19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará
en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
7:20 Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros
padres desde tiempos antiguos.

Comentario: ¡A Dios le gusta ser misericordioso! El no perdona a regañadientes, sino que se alegra cuando nos
arrepentimos y ofrece perdón a todos los que regresan a Él. Hoy usted puede confesar sus pecados y recibir su
perdón amoroso. No sea tan orgulloso y acepte la misericordia de Dios.

En una época cuando la religión hacía muy poca diferencia en la vida de la gente, Miqueas dijo que Dios
esperaba que su pueblo fuera justo, recto y misericordioso. El demanda lo mismo de los cristianos de la
actualidad. En un mundo que es injusto, debemos actuar con justicia. En un mundo de grandes
quebrantamientos, debemos ser misericordiosos. En un mundo de soberbia y autosuficiencia, debemos caminar
humildemente con Dios. Solo cuando vivimos en el camino de Dios nuestras vidas comenzarán a afectar
nuestros hogares, nuestra sociedad y nuestro mundo.

APLICACIONES:
 El bien que Dios requiere de nosotros no es pagar un precio por el perdón de pecado y la aceptación de
Dios, sino amarlo a Él; ¿qué hay de ilógico o difícil en esto? Todo pensamiento nuestro debe ser
derribado, llevado a la obediencia de Dios si queremos andar cómodos con Él. Debemos hacer esto
como pecadores penitentes dependientes del Redentor y de su expiación. Bendito sea el Señor que
siempre está listo para dar su gracia al penitente humilde que espera.

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Hnas. Laura y Rebeca Ávila Jiménez