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Georg Bollenbeck

La novela como pano rama social de la época


burguesa. Novela psicoló gica y burguesía

Valoración de la novela por la poética vitales, de problemas y conflictos morales desconoci-


y evolución del género dos para generaciones anteriores. Julien Sorel y Ma
thílde de la Mole, Lucien de Rubempré,v Rastignac,
son los primeros hombres modernos de la literatura
Desde 1810, 1a novela se impone en la literatura eu- occidental [...]. En ellos encontramos por vez prime-
ropea como género específico de la época, presentán- ra esa sensibilidad que vibra en nuestros propios ner-
dose ya ante los contemporáneos como forma litera- vios; en el retrato moral de los mismos encontramos
ria específica del estado de cosas burgués; es decir, los primeros rasgos de esa diversidad psicológica que
como forma que ni glorifica idealizando ni desfigura para nosotros pertenece a la esencia de un ser huma-
1o real grotescamente, y cuyos héroes intentan afir- no en el momento actual» (A. Hauser, Sozalgeschich
marse frente a los cambios sociales, En el fingido aquí te der Kunst und Literatur: Historia social del afie y la
y ahora de la novela, e1 mundo aparece así ante e1 ín- literatura, pág.752).
dividuo como algo extraño -v, al tiempo, familiar, Y Sencillamente expresado: mientas los novelistas
aun é1 mismo deviene problemático. Los problemas más sobresalientes de1 siglo XIX resultan conocidos
y conflictos del individuo son expuestos en la novela para el lector formado, numerosos e importantes pte-
como reacción ante el cambio social 1, a la vez como cursores sólo se tienen en cuenta en los círculos de
autoafirmación. Con ello, subjetividad y objetividad especialistas y en las historias de la literatura. Las no-
adquieren en la narracíón cualidades relativas: frente velas de Stendhal, Honoré de Balzac, Gustave Flau-
a las novelas anteriores, los caracteres individualiza- bert, Charles Dickens, William Makepeace Thacke-
dos y las relaciones sociales generales resultan «am- ray, George Eliot, Iván Gontcharov, Iván Turgueniev,
pliados», se desuiben en tanto que motivados psico- León Tolstoi, Fiodor Dostoievski y oÍos, hacen po-
lógicamente y deben ofrecer un panorama. Unos y sible con su ficticío modelo de realidad un alto grado
otras están además íntimamente interrelacionados. En de reconocimiento.
la épica sucesión de acontecimientos los individuos El acceso de la novela a la categoría de género do-
son siempre el motivo principal, precisamente cuan- minante en un ámbito de investigación determinado,
do la narración se refiere en primer término a su en- sólo puede describirse en un proceso ambivalente de
torno. Pero a partir de 1810 especialmente, las nove- ruptura y continuidad. Ello se manifiesta tanto en el
1as presentan una nueva posición ante lo real y trans- discurso poetológico como en las mismas obras. Así,
miten contenidos nuevos gracias a un sistema de ex- hasta entrado el siglo XIX, la novela era considerada
presión también nuevo. como un género menor e inestable, mienÚas que en
Con la popularidad, rica en relaciones, entre indi- el centro de la reflexión sobre 1a ilusíón poética, des-
viduo 1, socredad surge una tensión que hoy todavía de la época clásica hasta Diderot, aparece el drama.
encuentra sus lectores, pues las novelas ofrecen mo- También en la preceptiva estética clásica se niega ala
delos de realidad que permiten concebir la impresión novela e1 reconocimiento como género de la misma
de 1o «realista>>. Así es como se entiende la dinámica categoría, mientras en la literatura narrativa Ia épica
permanencia de unas llamadas novelas realistas que es aún considerada, en pleno siglo X\IIII, el género su-
corresponden a situaciones v comportamientos de un premo. Luego, a partir, sobre todo, del clasicismo
orden social burgués. «Las novelas de Stendhal y Bal- francés, ya se concede un posible caráctet trágico al.a
zac son 1os primeros libros en los que se trata de nues- narración de acontecimientos cotidianos, que pueden
tra propia existencia, de nuestras propias cuestiones ser tratados de forma cómíca. satírica o didáctico-mo-
La natela cr.tmo panornna ¡ocial de la época lturguesa. Nouela psicológica y blrgtesia 169

El Amor consuela al Arte de la pintura de salón, despre torias. La interpretación negativa es un fenómeno eu-
ciado por los defensores de la estilística estético-clasicista, ropeo generalizado, y la novela es considerada como
como simple representación de escenas cotidianas. Cuadro un género carente de arte bajo el aspecto estético y
de Jean Louis FranEois Lagrenée, 1781 París, Musée Na- como algo peligroso desde el punto de vista moral, re-
tional du Loua,re. bajándola al nivel de divertimento inútil y pasatiem-
po peligroso, teniendo como referencia muchas veces
formas literarias triviales. Esta concreta inhavaloru-
ral. Pero incluso la descripción de la vida diaria de ción aún mueve aBalzac en 1810 a rechazar la deno-
los estratos sociales medios es considerada como es- minación de <<novela» para sus «Scénes de la vie pri-
tilo inferior. Es significativo de esta situación el que, vée». En la literatura alemana esta misma postura
por ejemplo, Henry Fielding escriba sr novela Tom asignará, hasta bien entrada la mitad del siglo y fren-
lones 1749) en un tono cómico-humorístico, afirman- te a la meciente importancia de la novela y el relato
do: «that kind of novel which, like this I am writing, corto, un lugar cardinal en Ia jerarquía de los géneros
is of the comic class». a la épica, pues la novela, como puede verse en el
Las novelas quedan, pues, relegadas ala categoria caso de Robert Prutz, sigue siendo infravalorada en
de estilo in{erior y con frecuencia son consideradas to- cuanto expresión literaria y prosaica de una situación,
davía como algo fantástico-novelesco, como mero pa- mientras la épica posterior es aún considerada como
satiempo. Así queda reflejado, en 1742, en el[Jniuer- expresión literaria de «situaciones poéticas», Así la
sallexikon (Diccionario UniuersaD de Zedler: «Novelas novela queda claramente asignada a una presente e in-
[...]: así se llama a aquellos libros en los que está con- ferior realidad mienras la épica se vincula a una rea-
tenido todo género de narraciones heroicas o amato- lidad venidera y mejor.
rias, totalmente noveladas o presentadas en situacio- Por otro lado, ya en el mismo siglo XVIII el discur-
nes noveladas» (vol. 32, pág. 700 ) . Tampo co la avan- so poetológico comienza a rcparar el anterior descré-
zada Encyclopédte (Enctclopedia) rccoge una valoración dito del género, preparando el cami¡o a una relaja-
progresista del género: «recit fictiv des díverses aven- ción de la preceptiva estética clásica. Con ello, el prin-
tures merveilleuses ou vraisemblage les de la vie hu- cipio imitativo sufre un decisivo desplazamiento: la
maine» (Louis de Jaucourt). ficción novelada pierde eI carácter fantástico-noveles-
El rechazo poetológico se ve reforzado por muchos co, debiendo convertirse en reflejo del mundo histó-
autodenominados educadores del pueblo, que lanzan rico-cotidiano. Así 1o pone de manifiesto, por ejem-
improperios contra los lectores de novelas, refirién- plo, Diderot en st Eloge du Richardson (Ehgio de Ri-
dose a las novelas de caballería, de bandidos o am¿- chardson, 1162). Con elránsito de 1o imaginario no-
110 Georg Bollenbeck
nes de
velesco a 1o imitativo verídico, el género se abre a nue- tales. t
vos campos temáticos, en concreto, a los banales acon- v LIittt
tecimientos de la totalidad de los estatos sociales' De cho ar¡
este modo, su carácter estático y predominantemente Pu-shki¡
moralista comienza se exige una y otra vez
-según
en numerosos textos poéticos- a perder su función
de imagen guía. Con su creciente orientación haciala
vída díarialla novela, libre del héroe clasicista sobre-
dimensionado y fantástico-novelesco, devíene- intere- Presul
sante incluso parala áidáctica ilustrada. La difundi de la'
da educación iel género humano lleva así en la poé-
tica a la exigencia" de un carácter autodidacta y a .7a
)'exEI
representacién de sus acciones, sentimientos y cir-
cunstancias concretas. Des(
La mencionada rclajaci1n de la preceptiva estética er-oluci
clasicista sólo puede ser entendida como una concre- prende
ta modalidad áe h amplia contradicción entre su cla- e§ta ¡e
sicismo tradicionalista y el conocimiento de la auto- ción d
valoración y autonomía de las distintas épocas histó- tente (
ricas. Así, johrnt Gottfried Herder, frente a Johann el los t
Toachim Úinckelmann , rechazará la simple copia e indirid
imitación del arte clásico, siendo uno de los primeros <<Le neueu de Rameauo, de Denis Diderot. Frontisptcio
pr_oble
en preguntarse en qué consiste la-ley histórica del de la t¡rimera edtción publicada en París, en 1821, retra'
pienre
.uorbíJ"ttt. unas y otras épocas. La incipiente his- ducid) de la uersión hicha por Goahe en 1805. París, Bi
puesto
torización del momento viene también a remover la bliotéque Nationale.
Cilm€fr
jerurqtía tradicional ente los géneros.. Del mismo
\I¿s. ¿

modó qre las épocas del pasado se explican a sí mis- de ul


pos temáticos y argumentales ampliados, así como di-
mas como presente, en h bbra de Friedrich von Blan- sioo q
kenburs Versuch ilber den Roman (Ensayo sobre la no- ferenciaciones formales y técnicas namativas, que
-es
produclo tanto del discurso poetológico como de las sibiltoá
ueta, tli4\ la novela aparece como forma del presen- pardr
t , y lu epopeya .o-o-fo.-u del pasado:.«Tengo a la ábrr, .on.t.tas. El desarrollo de la novela durante
obr¿s.
novela, i li burru, por aquello que, en, las primeras este período se mantiene luego en una determinada
épocas de Grecia, eia la epopeya para los griegos; o continuidad, que se caraaetiia en cada autor indivi-
,i -"r.o, creo que la buena novela podría convertirse dual por distintas relaciones' La radición novelística T,nJett
pues en ella permane-
en eso para noiotros 1...1. Las novelas no surgieron -el muestra fisuras,
ingleü apenas b,rder,
,olr-.ri. del genio de los autores; las costumbres del cJ vivo recurso a
novelistas autóctonos, como
tiempo les dieron vida» (citado según E. Lámmett et Henry Fielding, Jane Austen, -o §flalter Scott. T 'uego,
ol., ád., Ror¿antheorie. Dokumentation ihret Geschtcbte en la polémicr".á totno al realismo desarrollada en el
in Deuichland 1620-1880: Teoría de la nouela' Docu- sislo ix, estos autores serán considerados como re'
mentación sobre su historia en Alemania 1620-1880, nóvadores del arte de la novela, que con su apertura
pág.144. A1 relajarse la preceptiva estética clásica e alarealídaá social se muestran opuestos ala nartafi-
iriioriurt. los géneros, li rcvilorización poetológica va de los <<rotl7arucee», tan aleiada de 1o real. Es cono'
de la novela r.iib. yr, en la segunda mitad del xltn, cido hasta qué punto los autores de la llustración,
imoulsos decisivos, ios cuales támbién influyen en las como Diderót, Éelvétius, o Holbach, servirán de mo-
ooiteriores reflexiones sobre los géneros -por ejem- delos para Stendhal, y hasta qué punto-Balzac se re-
olo, Goethe, Schiller, los románticos o Hegel' .oro.i deudor del Rómanticiimo y de la novela his-
' "., dicha revalorízaciónno sólo
Pero es propugnada a tórica de §lalter Scott. En la literatwa alemana, el
(Años
nivel teórico, sino que también aparece en la evolu- \Vithelm Meister de Goethe, con sus Lehrjahren
(Años
ción de h íovela tnit-u. Asi, ala par que toma la de aprendizaje, 1795-90 y susWande-rlahren de

vida cotidiana como tema, liberándose del personaje oereirinaie, l82l-29),será considerado como el paru-
clásico sobredimensionado o fantástico-novelesco, y iigñ, d. la novela de formación, al,cual también se
delineando caracteres psicológicamente, diferenciados reñ,ite la más importante de las novelas de educación
con sus acciones, sentimientos y circunstancias, el gé- de un caráctrr, bn grüne Heinrbh (Enrique el uerde,
nero se conviette crecientemente, con esta forma 1854-5511879-80), d¿ Gotdried Keller. En el mismo
«ampliada» de narración, en medio de autorrepresen- sentido, sin el influjo de los románticos E'T'A. Hoff-
tación y autoconfiguración de la conciencia burguesa' rnunn y Lord Byron serían impensables las produc-
Surgira así una acumulación intraliteraria, con cam- ciones'de Gogoi. Y es significátivo de estas relacio-
La noaela conto panorama socia/ de la época bttrguesa, Not'ela psicológica y burguesía 11 1

nes de continuidad el que para sus obras fundamen- Igualmente, eI establecimiento de la novela como
tales, como Reuizor (El reuisor, 1836, comedia) généro específico de la época en el seno de la litera-
y Mértaye duii (Las almas muertas, 1842, novela), di- i.rru .urop"u sólo puede analizarse desde la relación
tho uuior tome sus temas del romántico Alexander funcional entr. pró..tos económicos, políticos y cul-
Pushkin. turales, De estaiorma, la <<coexistencia>> rcemplaza a
las relaciones causales entre evolución social y evolu-
ción del género, sin olvidar, como condicionamiento
social glolal, la continuidad y totalidad de la evolu-
ción histórica. En este sentido, una situación social
Presupuestos generales: la prosa determinada permite el desarrollo de distintas formas
artístícas, pero no actúa como causa defínitiva de su
de la burguesía como familiaridad
diferenciaiión. Así, en el seno de la literatura realista
y extrañamiento v su característico ensamblaje de géneros surgen for-
-u, aaaot.t en 1a prosa, como el cuento, el relato
breve y el diario, y textos semiliterarios, como e1 re-
Desde la perspectiva del discurso teórico y de la
portajé de guerra o el relato de viajes, el libro de no-
evolución ptáctícapuede describirse, aunque no com-
ias e incluso el folletín. De igual modo, en la tantas
prenderse, la revalorización de éste género; y es que
veces mencionada época del realismo casi todas 1as li-
ésta se encuentra en relación funcional con la disolu-
teraturas nacionales aún producen textos de orienta-
ción de la sociedad estamental y e1 surgimiento, la-
ción clásica o romántíca. En condiciones sociales idén-
tente en un príncipio, del orden social burgués. En
ticas pueden darse en efecto formas artísticas y ten-
é1 los hombrés disponen de mayores posibilidades de
denciás estilísticas claramente diferenciadas. Esto es
individualización, pero, al mísmo tiempo, se tornan
también válido para el desarrollo de la novela. Así, a
problemátícos, De esta forma, 1os estratos de la inci
partir de 1830, predominan cualitativamente las gran-
piente sociedad de clases burguesas serán un presu-
des novelas realistas, mientras impera cuantitativa-
pr.rto parala configuración del individuo psicológi-
mente en el mercado una literatura trivial, con cuyas
iu-.nté modvado en un aquí y ahora ficcionales. tiradas só1o pueden compararse algunos autores <(se-
Mas, aun así, las novelas no sufgen como resultado
rios>>, como Dickens. La mayor parte de los autores
de unos presupuestos económico-socíales singulares,
importantes de novelas se benefician de hecho de la
sino que aparecen junto con ellos, impulsadas y po-
apárición de un mercado literario y de un público ma-
sibilitádas por aquella acumulación intraliteruúa, a
riuo; p.ro sólo participan de forma relativamente 1i-
partir de la cual los autores concretos van creando sus
mitada de ese gran contingente de público lector. Las
obras,
más altas tiradas las consigue en realidad una litera-
tura amena y útil para la vida, que presenta variadas
Tarjeta de usuario de la Biblioteca del balnearitt de \Xlies ofertas sensibles a un público aficionado y sin ningu-
baden, 1849. \f,/iesbaden, Museum. na preparación intelectual. En Francia, por ejemplo,
1r 2 Gtorg Brtllutbtck

aparecerá une muY fuerte «1ittérature industríelle», Este enfrentamiento se torna ahora más agudo e -r'
que produce nor-elas como churros, .v bajo la firma trincado, pues las relaciones enffe los hombres n-
de Alerandre Dumas se publican más libros de 1os aparecen ya claramente, como ocurría en 1a sociedrt¡
que e1 auior hubiera podido escribir trabaiando inin- estamental, como una relación de poder .u- sen id,-r-:-.
rerrumpidamente noche .v día. bre, sino que son percibidas como un movimien:
De este modo. la nol,ela realista no surge de 1a so- propio, objetivado, que no tiene en cuenta 1as '-:-
creclad burguesa establecida) pero aparece con e11a, v cunstancias humanas v personales, sino obedece mr,.
cc,n dicha nor,ela e1 género elabora una nueva v com- bien palmariamente a imperativos objetivos, orienr¡-
p.lera realidad, muy por encima de 1a singular apro- do hacia 1a competitividad v prosperidad de las en-r-
piación de 1o real por parte de 1os autores indir,idua- presas y pro--rrs6¡.r. La tendencia hacia la obietir,,ación
1es l con una compleiidad notablemente elevada. sólo puede ser aqr-rí apr-rntada. Lo definitivo es qLle,
La rdea de una realidad compleia significa aquí r-rn para la experiencia indir,idual de la cotidianeidad, 1a

cambio económico y político; 1a situación de los hom- sociedad pierde en tansparencia, al desaparecer las
bres v 1a relación recíproca entre el1os cambian, en relaciones estamentales de respeto, obligación .v ser-
efecto, decisivamente. Sobre todo a partir de 1810 vidumbre. Así se vuelve más compleja v extraña para
1os individuos, de forma que éstos no pueden seguir
-primero en Inglaterra, Francia -v Bélgica, y más tar-
de también en Alemania v Holanda-, la técnica -v 1a usando 1as etiquetas heredadas como referentes para
industria, el comercio .v el intercambio. las ciencias na- sus experiencias cotidianas. Reinhard Kosellek se ha
turales -v la escuela, experimentan un auge sin paran- referido así a esta importante característica socio-his-
gón en la historia anterior de la humanidad. En este tórica: «La pérdida de referentes concretos v durade-
momento, ia forma de producción capitalista, con 1a ros de denominación. dotados de un contenido social
introducción de1 mecanismo de 1a industria, adquiere o político, que ya fue recogida por 1a historiografía
r-in carácter revolucionario. Con el1a se eliminan, cada moderna, caracteriza la l,ida diaria cada vez más in-
vez más, el trabalo artesanal v la manufactura, ,v el es- tensamente. Las condiciones tecno-industriales esca-
tático corporativismo se pone en movimiento. «La pan sobre todo a esta erperiencia. Por e1lo aumenta
continua transformación de 1a producción, la ininte- el grado de abstacción de numerosos conceptos, ,ve
rrumpida conmoción de1 sistema social, 1a eterna in- que de esta forma puede abarcarse la creciente com-
seguridad y agitación, diferencian a la época burgue- plejidad de 1as estructutas económícas ,v técnicas, so-
sa de tiempos anteriores. Todas 1as relaciones socia- ciales y políticas» (Studten zum Beginn der modernen
les radicionales, con su séquito de conceptos e ideas Welt: Estudios sobre el coutienzo del mundr,, tnoderno,
antiguas y ,,,enerables, se disuelven; todas las que 1es pág. 298).
sustituven, enr,,ejecen, antes incluso de que puedan Junto a la tenclencia a la objetivación, con la cual
osificarse. Todo 1o só1ido v permanente se desvane- 1a sociedad se r,ueh,e extraña al individuo, apunta una
ce, todo 1o sagrado es profanado, -v 1os hombres son tendencia a la socialización, con 1a que 1a realidad pue-
forzados finalmente a dirigir la mirada a sus condi- de presentarse de forma más coherente v transparen-
ciones de vida y sus recíprocas relaciones, (F. Engels te. Gracias a 1a gran indusria, 1a socialización del tra-
,v Karl Marx, Mantfest der Kommmistischen Partei: Ma-
bajo adquiere, en efecto, forma nueva. La gran ma-
ntfiesto del Patido Comunista, en: -i\{Elfl", r,o1. 4, nufactura preindustrial 1, e1 capital comercial ,va abri-
pág, 465). La nueva dinámica social se manifiesta, gan una tendencia a unificar 1a sociedad por encima
pues, no sólo en una alta producción industrial v en de la economia de <,,Ia casa». Por este motivo, 1os mer-
una agricultura floreciente. Con ella r¡an ligados un cantilistas propugnan el desarrollo de1 mercado nacio-
fuerte crecimiento de la población, un éxodo nacio- na1, al que impulsan interiormente y pretenden pro-
nal e internacional a 1os correspondientes centros in- teger exteriormente por medio de aduanas. Pero sólo
dustriales ,v una creciente urbanización con nuevas Ia granindustria hará posible la lbrma cooperativa del
aglomeraciones ¡, suburbios infames. De dicho desa- proceso de trabajo (con escalas jerárquicas cada vez
rro11o sacarán provecho los rentistas y empresarios, v más rígidas) gracias a la aplicación racional de 1a cien-
con é1 caen a menudo en una nueva forma de mise- cia y la explotación planificada de Ia naturaleza. Es
ria los trabaladores asalariados, los agricultores em- ahora cuando el mundo aparece como unidad) con su
pobrecidos, los artesanos y comerciantes. Pero esta mercado mundial -v sus crisis económicas -como 1a
dinámica dará lugar además a mentalidades competi- baja de 7857-, que afectan a todos 1os países indus-
tir,as, viéndose acelerada por ellas. Los antagonismos trializados y que ,va no dependen de dificultades en
sociales entre pobres y ricos, también tendencialmen- Ia agricultura. Los ferrocarriles, 1os barcos de vapor.
re entre clase trabajadora ,rr [u¡gr.sía, se mostrarán 1a construcción de canales y 1os telégrafos aumentan
ahora especialmente tensos. Así lo expresa 1,a el jo- la movilidad y rapidez de comunicaciones. La forma-
i-en Balzac: «Mais cet argent, source de tous les plai- ción de aquella «commetcial society» en la que Adam
sirs. est aussi le but de toutes les tentatives». Y de Smith descubre ya «a rer,olution of the greatest im-
e1lo se deduce para é1 una lucha de clases incesante. portance>>, da lugar a una coherencia que desconocen
La nouela carul pdnlrtflta.rocial de /a ipoca lturgaesa. lloaela psicológica
1 burguesia L13

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Un «Versailles» del socialismo primitiuo: colonia colecti- 1os acontecimientos) e igualmente respecto a los indi-
ua segírn el modelo del «falansterio» ideado por Charles viduos y su destino, que eran propios de 1a poesía,
Fowrier. Liografía de Jean Arnoux, posterior a 1840. Pa- en 1a medida que ahora ello es posible con talés pre-
rís. Búliotbéque Nat ionole. supuestos. Así uno de los conflictos más comunes y
apropiados a la novela será el conflicto entre la poá-
sía del corazón y 1a prosa contrapuesta de Ia situa-
1as sociedades estamentales con sus formas específi- ción social efectiva, más el concreto acontecer de las
cas y casos particulares diferenciados. circunstancías externas» (Snmtliche Werke: Obras com-
La tendencia a la objetivación y a la socialización pletas, vol. 13, págs. 215 y ss., y vol. 14, pág.39r.
apaÍece en la apropiación individual de Ia realidad No es, pues, casual que el cambio y la evolución
dada a Ia vez como familiarídad v como extrañamien- sean categorías centrales del siglo XIX. Es entonces
to. A_esta irrterdependencia entrá realidad dada y de- cuando aparece la ciencia de la sociedad, la sociolo-
sarrollo del género que nos.ocupa ya se refiere Hegel gia, y la psicología se convierte en una ciencia autó-
en sus Vorlesungen i)ber dte Astbetik (Lecciones sobreis- noma. El ritmo del desarrollo socioeconómico debili-
téticd, publicadas en 1835-1818: «Las conringencias ta y trastorna los antiguos ordenamientos, que con
de la existencia externa se han convertido .r rn or- sus jerarquías y estamentos sociales ofrecían orienta-
den fijo y estable de la sociedad burguesa y del Es- ción y explicación coherentes. Ante los individuos la
tado, de modo que ahorala policía, los tribunales, e1 realidad en movimiento, exigiendo adapta-
-aparece
ejército y el Gobierno de la nación ocupan el lugar ción y dificultando una orientación dotada de sentido.
de las quiméricas metas que movían al caba[ero. C"on La compleja realidad preexistente pierde su carác-
ello también se transforman la caballerosidad de los ter unif.orme cuando es objeto de apropiación indivi-
héroes que actúan en las nuevas novelas. Ésto. ,pa- dual. Ésta incluye dos difárentes &p.riencius de lo
recen como individuos con sus ideales de perfecclo- real, que se resumen en los mencionados familiaridad
namiento en un orden
-y una prosa- dados, frente
a una realidad que por todas partes pone obstáculos
y extrañamiento. Ya Hans Blumenberg ha apuntado
con justeza que la edad moderna ha dejado de ser la
en su camino [...]. La novela en sentido moderno pre- época de Ia concepción homogénea de lo real. Por un
supone una realidad ordenada a Ia prosa, en cuyo re- lado, la realidad aparece <<como resultado de una rea-
rreno aquélla recupera sus perdidas prerrogativas tan- lización de los sujetos individuales», como su realidad
to en su propio ámbito como respecto alaviveza de provisional, sólo subjetivamente contingente. Pero
111 Georg Bollenbeck
ca. sin [¡ac
tiples argumentos y temas se manifiestan en el seno r mukiplic
de las conductas individuales. La motivación psicoló- la importa
gica de los héroes de las novelas y la desoipción de la época hr
sus circunstancias, que se ptetende panorámica, se en- cida-u en d
cuenffan imbricadas mutamente en una totalidad que fá5. por ÍrI
resulta narrada con intensidad superadora de la rígi- Xizada r Lir
da contraposición entre documentación social y psi- tn cac¿
cologismo. De este modo, la realidad fingida -y ello determic¿.r
catacteriza a los autores de1 período, a pesar de la di- r er-otrud&
írnl
versidad de sus intenciones ante el hecho de escri- nál r llJ-z
bir- no se presenta ya con pretensiones normativas, rafieres ü1
pues el siglo XIX, en oposición al xvm, ha dejado de soci¿l .Se¡
entender el mundo como ínmóvil escenario de reali- rolución d
dades sensoriales regladas y de normas morales de nómicr r ¡
comportamiento. Ahora, sin las barreras de una pre- ¡on el r¡';
tensión a la norma, aparece una forma de relación Ce do;:ini
muy íntima, y todavía por determinar) entre la rea\- .-\[oc-gl¿¡
dad extraliterariay elcorrespondiente modelo de rea- rr.-4!jriLu_L-

lidad literario. Se encuentra en alza la metáfora del es- b.ugurrr:e


pejo; Stendhal calrtica ala novela como un gran es- re*dca¡
pejo que se mueve a 1o largo del camino de la vida; p:*cá en
George Eliot afirma en su novela Adam Bede (1859): :OmÉ ü¡J
<(My strongest effort is to avoid any [...J arbitrary píc- i.-». Ho
ture, and to give a faithfi:1, account of men and things :uiti:,r=-
as they have mirroed in my mind» (cap. X\{I). Una RrLrú3¿ I
y otrayez se acentúa por parte de los novelistasla'tn- uF.:1q I
tima relación con 1o real existente. AsiBalzac se com- al.-!(.l-:u
para, efl el Auant-propos de La Comédie humaine (La ebrs C
Comedia humana, 1848), con los historiadores y de- moi¡ ;:"es
clara que sus logros son muy superiores a los de és' ¡¡lá:::::r: r
Porrnulación plástica de una realidad cornplqa. Grabado tos, resaltando la función reflectante de sus novelas: -f¿'iiJ !{4'
de Célestin Narcteuil para la portada del manifiesto de «La sociedad francesa deberá ser el historiador y yc, ug:= l:ir
Victor Hugo contra la pena de ml¿erte, «Le dernier jour su secretario». Y un crítico coetáneo de Thackeray pO,
d'un condamné» («El úhimo día de un condenad.o»), px¡- destaca que el objetivo de éste ha sido «to paint life Lr=
".-Cal
re;q
blicado en 1829. París, Maison de Virtor Hugo. as it is» (cit. en W. F. Greiner y F. Kemmler, Rea- p,-* =J

ltsmustbeorien in England: Teorías del realismo en Ingla- fli:.]af-:rfl


terra, pág.76). Sin duda, desde entonces, la mayor Il rr-U \-X
por otro, la reaiidad se convierte en <<1o no dócil aI parte de los autores rcchazan la subjetivización ro- ru ad;:ie
sujeto», es decir, «la experiencia del enfrentamiento» mántica de la perspectiva, abriendo sus novelas a una ,¡-bim. m
(H. Blumenberg, Wirklichkeitsbegriff und Móghcbkeit realidad más compleja y adquiriendo con ello una i]:ana*¿ {
des Romans: Concepcibru de la realidad y posibil'idad de nueva y específica complejidad, con sus nuevos mo-
1

,.]&¡-ud
la rcouela, en H. R. Jauf, ed., Nachahruung und lllu- tivos, con su nueva temática, y con sistemas de ex- nct.¿lr*co
sion: Imiación e ilusión, págs.2 y ss.). Este concepto presión también nuevos. ür<fl;:¡r
no homogéneo de 1o real surge de la creciente com- ;-:e e. ¿¡
plejidad social y sirve de presupuesto mental básico !:ro&ei
para el desarrollo de las novelas realistas, ya que, en i*u:,ar u
.-
cuanto modo de apropiación de la realidad extralite-
raria, compone y estructura los contenidos y sistemas
ry
3a P:-opr
de expresión en los modelos fingidos de realidad. Y Evolución del género en las literaturas s Liror
es que las novelas viven de ia tensión entre ia reali- nacionales y producción individual
zación objetiva de 1o real, con los deseos y exigencias de novelas
-,+affi
pc *tq
individuales, y una exterior objetividad que se impo-
ne a los hombres, dotada de sus propias leyes fijas.
{-Í s+---------------

-L.l¡{: ¡ ,

Pero, aun así, en 1a ficcíón novelesca, la realidad no Los presupuestos anteriores resultan de general va- *-r":;: É
homogénea conduce, sin embargo, ala unídad a tta- lidez paru la evolución de 1a novela, por encima de n¡¡ 5et¿
vés de la totalidad: en la novela realista la sociedad las literaturas nacionales. La perspectiva general per- ¿kaoc
dibujada se remite a los hombres actuantes, sus múl- mite, sin embargo, destacar la especificidad de la épo-
La noaela como panorama social de la época barguesa. llouela psicológica y burguuía 115

ca, sin hacerse cargo) por otro lado, de la diversidad


y multiplicidad del género. Pero, en último término,
ia importancia de la novela como género literario de
la época burguesa se basa en obras singulares apare-
cidai en el seno de las literaturas nacionales concre-
tas, por más que su influencia no pueda ser obstacu-
\ízada y limitada por puestos fronterizos.
En cada literatura nacional unos rasgos concretos
determinan la interdependencia entre evolución social
y evolución del género. Así, en las novelas de Stend-
hal y Balzac se encuentran por vez primera esos ca-
racteres singulares que se destacan sobre la situación
social «generalizadat>. En Francia, después de la re-
volución de julio de 1810, la burguesía adquiere eco-
nómica y políticamente posición hegemónica, si bien
con el rey burgués se adoptarán en parte las formas
de dominio propias de la antígua aristocracia. Si ia
«Monarquía de julio» representa toáavia, constitucio-
nalmente, un compromiso entre las fuerzas dela alta
burguesía y la aristocracia tradicional, económicamen-
te es el capital el que domina. Ahora casi todo se ex-
presará en dinero, y la consigna «enrichissez vous)> se
toma muy en serio no sólo por los <<justos millona-
Caricatura de Daumier del especulador y charlatán de bol'
rios, (Heinnch Heine), como los Rothschild y sus se-
sa Robert Macaire: «¿Quieren oro, pld.ta, diarnantes, mi-
guidores, sino que hasta el rey mismo, Lüs Fehpe,
llones, miles de milhres?... ¡Compren nuestras acciones!»
prueba su fortuna como especulador. Ya en la
Litografía de Honoré Daumier para la reusta «Le Cba-
época de la Restauración se tematiza literariamente la
riuaii» del 20 de mayo de 1838. Colección priuada
sóciedad más compleja. Los apuntes sociales, que
abarcan diferentes aspectos de la vida, se ponen de
moda desde antes de 1830, y Balzac publica como
anónimo un Code des bométes gens (Código para per- el joven y elegante Octave de Malivart, quien -ins-
sonas honrada) en 1825. Pero, aun así, la perspectiva talado de nuevo en la opulencia gracias al Gobierno,
sigue orientándose predominantemente al medio y ti tras ser indemnizado ama a su prima Atmance, tan
-
pos sociales generales, los tenderos, los ministros o atractiva como pobre. Ambos amantes terminarán
los rentistas, más no los individuos. uniéndose, pero a la boda sigue -por culpa de una
Por el conmario, en las novelas de Stendhal ya se intriga- la obligatoria separación. El desengañado
encuenffan los momentos sociopolíticos esenciales en Octave se embarca asi hacia Gtecia, paru apoyar las
la vida de una persona individual. Con ello, el géne- guerras de liberación de los griegos, y nada más lle-
ro adquiere por primera vez et sus obras un amplio
-fundamento far morirá solo y apenado. El personaje de Octave
y bien concieto histórico. La sociedad (ueda así configurado como uno de los típicos héroes
francesa deviene en ellas, a través de la apropiación stendhalianos como alguien que, sumiso y resignado,
individual de lo real, objeto de un modelo literario y se apartatá del mundo. El motivo, apenas apuntado,
novelesco de realidad. Las novelas de Stendhal se en- de la impotencia representa justamente este <<aparta-
cuentran referidas ala época napoleónica, una época miento del mundo» y la final renuncia. Las circuns-
que el autor conoce por experiencia. Pero además, tancias del caso resultan «difundidas» en la novela
Stendhal va siguiendo las huellas de §íalter Scott al con una perspectiva social ya, mas aún no política,
dibujar unos caracteres singulares y sus circunstancias pues el entorno de la época de la Restauración, con
específicas. El escritor, historíándolo, refiere el tiem- ius salones distinguidos, abarca un marco estrecho to-
po propio: así en sus obras el presente se convierte davia.
en historia, tazando incluso, según su propia auto- En Le rouge et le noir (El rojo y el negro, 1810), la
comprensión, unas novelas históricas sobre un tiem- obra más famosa del autor, el mismo subtítulo «Chro-
po vivido. Su primera novela ya aparcce con un más nique du xx'siécle>> o «Chronique de 1810» («Cró-
(ue significativo doble titdo: Armance ou Quelques nica del siglo >oX», o «Crónica del 1810») nos indica
iénes d'un salon de Paris en 1827 (Armance, o Algunas ia amplia cimentación histórica dela trama. Esta no-
escetxas de un sahn de París en 7827, L827). La acci1n vela tiene también lugar en la época de la Restaura-
nos lleva, pues, al París de la Restauración, es decir, ción, desarrollándose igualmente en torno a una figu-
a \a época de Luis XVI[, ocupando el lugat central ra central; pero ahora se ofrece un panorama políti-
1-6 Gttt¡,: Bullt¡¡lt¡k

u-'*/' '*"7á4*- )* n--^-á''


co-sociirl más ampllo, pues el protagonista) Julien So
rel. resuhar¿i encumbrado clesde un medio aldeano .v
artesanal hasta rrlcanzar la alta sociedad. Julien vive r'..4 {' 4;* -i*4r-a'4t * a
descle sri iniancia con 1a conciencia de ser distinto de 5'^* *-?Y- ^ -z' Í*'4 '-*
o*l
su enrorno. de1 que recibe numerosas humillaciones
que no i-iacen sino incrementar su ambición, es decir, ,rJ#1-"*- 1* *a ,
su deseo de ascender socialmente. No conformándo-
se con 1levar una mediocre eristencia en un medio
Z* ,* l'"e ' '-;*
f t^ t.,-*4--- e^.''á; i':-
bur-gués. Julien se exalta ante la gtandeza humana de
1a tigula de Napoleón, mas debe acomodarse, en in- * * u,a ¿/"t/*';* '+-á.1#*
rerés del ascenso, al estado de cosas de 1a Restar-rra- f&x**-*"* ^+(* § "&
"'*"**
ción, actuando con doblez ,v disimulo estudiados. Así, *'#
en el semanario diocesano fingirá recogimiento, como 4#4é- ¿*- ";*V'-*-a-
profesor particular en caso del alcalde de su pueblo -4r''¡"t';-"
*É*; . ^-- ' "" -2í;r'{'. "'6'
,".r'{,,-., ,4':., al" á;'
natal despreciará secretamente a la adinerada burgue- '( ."!¿¡, "'' 'z "¡'-
sía provincianá, I Corro secretario de1 marqués de 1a .'¿...-"'-. ..."..- ,:Í:aÍi'.,':., ",.-..**"$ *-. 't-
Mole tata a todos cuantos 1e rodean como un hom- '' i.-': ' 't ¿ --/'
bre de mundo, con calculada estrategia. Julien no
siente amor como dichoso sentimiento compartido en .&*..-';.'irÉa; .* .i'ff""*
una sincera relación afectiva, considerándolo como Á-A-. J4!*r-' .¡-..^ '¿_ ..;*
---aí
medio y confirmación de1 ascenso social únicamente;
por eso permanece retraído y calculador frente a sus :.7- "::-^;;;,,'á*'; ::i
amadas, 1a esposa del alcalde y Mathilde de 1a NIole.
Cuando una carta de la desengañada señora de Re-
llotas de Stendhal d la traducctón al italiano de su n.tL, .
na1 desenmascara a Julien, que mientras tanto ha as- «Le rouge et le noir» («El rojo 1 el negror) por el coti,;.
cendido a caballero de 1a Vernaye, como un simple
Stluagnoh. Primera página de un cotnentario de 23 ho
arribista, desaparece por completo su notable auto-
f as, escrito en 1832 ba,l;o el seudónimo D. Gruffo Paperti.
domrnio. EI protagonista intenta asesinar a la autora
P arís, Búliothéque ll ationale.
de la carta; es apresado v, finalmente, es condenado
a muerte.
Aunque la nol,e1a tiene como precedente un caso
e1 autor no se interesa por este tipo de he-
oiminal, eso sus héroes pueden proceder de diferentes oríge-
chos, sino más bien por el carácter 1, evolución de su nes sociales, del medio campesino y artesano, coni.
héroe, que con su odío al clero y la monarquía con- Julien, o de la aristocacia tradicional, como Fab¡i¡-
tiene rasgos autobiográficos de Stendhal. Además, en de Dongo (.en La chartreuse de Parme: La cartttt,¡ . .

cuanto naturaleza enérgica v con su gran ambición e Parma,1839); o aparecer, v éste es e1 caso de Luc:.'
inmoralidad, Julien encarna rromentos esenciales de Leuu,en (en e1 fragmento de novela del mismo nr. '
1a concepción stendhaliana de la vída, lo que el autor bre, 1814 1819/1894), como heredero de un patrinr
designa como «Be.vlismo», según el cual «la persecu- nio millonario. Mas todos ellos son compañeros de r. '
ción de la felicidad» («chase au bonheur») es para los fortunio, viviendo a contratiempo de la época Ct
hombres fuertes una vía 1egítima de autoconocimien- Restauración y de la Monarquía de julio, que se slc.'
to. Iulien Sorel constitul,e así un contraste con 1as me- ten extraños y aislados en un mundo prosaico r ;--.
dioues figuras de la época de la Restauración. Como fracasan sin ercepción en la vida.
plebevo, con su odio a la burguesía 1, la aristocracia, Todo e1lo tiene como presupuesto indir,idual .i :
contiene inequír,ocamente rasgos característicos de 1a obras de Stendhal un descontento, política ,v cr-r1t: .,.
lucha de clases; pero su origen, que permanece en mente acentuado, respecto a la época posnapole'::- '
todo momento en su conciencia, determina su ambi- ca, en 1a que el autor, tras haber hecho carrere ¡:-- ..
ción, aunque no caracteriza su comportamiento. Tras administración bajo Napoleón, desempl.uds 2L1o:-,
ser encarcelado) reconoce, sin embargo, su proceden- sobreviviendo con escasos medios en su amada I¡:,--,
cia: así. en su discurso de defensa, se dirige a1 tribu- se siente ya un extraño. La queja stendhaliana . r-
na1 adopt:rndo 1a pose de un lacobino contra los con- triste xlx" siéclel» también resuena con un eccr : :.
iur¿dos. Ilas Julien no pretende ascender con su cla- lancólico de 1a Francia ilustrada del xvIu, de ¡-
se. sir-lc, iuera de su clase, ,v a su autor no le interesa modo de vida v filosofía se sentirá deudor. Po¡ -.
1-,, ilescripción de una lucha de clases colectiva, sino a Stendhal se Ie ha calificado con justicia de ojaco':,'
¡1 '-.:..ceso de autoafirmación de un héroe concreto no aristocrático», indicando con ello 1a tensión en. .
-:r -nir le¿lídad necesitada de mejora. Y esto es apli- su modo de vivir ), la concepción de su vida. St¡r:-
¡ ,1. . r lr rot¿lidad de 1as novelas de Stendhal. Por hal en efecto, de acuerdo con el espíritu de 1a I--.-
La aaaela conto panorama ¡ocia/ de la ápoca ltarguela. Nouela psicolígica 1 burgruia r7l
tración, desea 1o mejor para su pueblo y, consecuen- igual que Stendhal, también Balzac rcIatala dinámica
temente, no 1o quiere ver en el poder. historia de 1a sociedad francesa en su conjunto, y hace
El ateo ilustrado, claro enemigo de1 Romanticismo, que sus novelas se desarrollen, como «historiador de
muestra, sin embargo, rasgos románticos en su con- las diversas clases socialesr>, en e1 lmperio, en la Res-
cepción de los personajes. En efecto, su exaltación de tauración y durante la Monarquía de julio Sin em-
1as enérgicas naturalezas individuales se nutre de1 en- bargo, Balzac se mostrará políticamente conseruador
tusiasmo rusoniano por el «estado natural» y por las y artísticamente moderno. En cuanto a forma de vida
grandes pasiones inmorales. EI autor, sin embargo, y concepción filosófica, el «Ancien régime» y 1a Ilus-
«se diferencia claramente de todos los románticos en tración en sus obras carecen de interés. Frente a1 aris-
que, por un lado, es totalmente consciente de la ex- tocrático estilo de vida de Stendhal, Balzac
trema singularidad de sus creaciones, dibujando con -que al
trabajar como escritor, interrumpe sus estudios, pu-
magistrales trazos realistas esta misma singularidad a blíca anónimamente novelas poi entregas, especula
través de la atmósfera de aislamiento que envuelve a como editor y acaba en quiebra- aparece como un
sus personajes, y en que, por otro lado, encarna con burgués infatigable. En 1o que hace a s., filosofía, se
realismo igualmente magistral e1 ineludible hundi- encuentfa troquelada pof un místico monismo que
miento de estos tipos, su ineludible derrota ante los busca superar el antagonismo entre espíritu y mate-
poderes del presente, su ineludible apartamiento ria. Así, basándose enla Fisonomía de Lavater, cree
o, mejor dicho, su definitiva eliminación de Ia vida» en 1a exterioúzación del alma a través del rosro hu-
(G. Lukács, Balzac ah Kritiker Stercdhals; Balzac. cr,¡tno mano, 1o cual será importante para la descripción de
critico de Stendhal, en V/erl<e: Obras, tomo 6, los p-e-rsonajes de sus novelas. Influido por ei biólogo
pág.507). Geoffroy Saint-Hilaire, según cuya doclrina sobre la
Como estilista, Stendhal es antirromántico. Repu- evolución del mundo éste procede de una única sus-
diando el estilo enfático de Chateubriand v de Mais- tancia creadapor Dios, Balzac piensa en política como
tre, escribe frases cortas y precisas, oponiéndor. , ccnservador, Para é1, religíón y monarquía son ver-
todo tipo de retórica y con tendencia iIa expresión dades eternas, 1, el catolicismo y 1a coroÁa, los pilares
más escueta. Sus novelas no están, como las de Bal institucionales de 1a sociedad.
zac o Flaubert, cuidadosamente construidas, pare- Por otro lado, Ios personajes de las novelas de Bal-
ciendo dispuestas secuencia por secuencia, de fórma zac resultan más modernos. htro son ya presentados
improvisada y como episodios añadidos sín conside- simplemente como seres excepcionales y aislados, sino
raciones dramatúrgicas. E1 autor presta poca atención más bien como típicos representantes (1o que no equi-
a la forma de 1o narrado y, sin embargo, hace pro- vale a «medios») de 1os grupos sociales, verdadeias
gresar enormemente e1 sistema de expresión del gé- personi{icaciones de 1os conflictos de clase. Las rela-
nero. La técnica de Ios «petit faits vrais» no implica ciones sociales adquieren en Balzac unos contornos
que la vida interior de los personajes de sus novelas llenos de matices, pues quedan referidas no ya a 1a
se nos aparezca a modo de mosaico, ayudándole en biogralía de un i¡dividuo aislado. sino a un conjunro
cambio a la caracterización psicológica de sus héroes de figuras cuyos integrantes aparecen una y otra vez.
veleidosos, que no son situados simplemente, como La idea del autor de escribir como «doctor en las cien-
seres inocentes, frente a situaciones sociales injustas. cias sociales», estimula una concepción cíclica de la
De estos «breves deta11es,, debe emanar, por 1o de- composición que pretende enlazar todas sus novelas
más, para el lector una fuerza sugestiva que 1e anima- para convertidas en un cuadfo representativo de la so-
rá a la contemplación. En estas obras se narra, como ciedad francesa en su conjunto. De tales pensamien-
observa Georges Blin en Stendhal et les problemes du tos surge el monstruoso plan de la Cofitedia bunzana,
rr¡man (Stendhaly los problemas de la nouela,1954), des- en la que diferentes personajes, e1 banquero Nucin-
de la perspectiva interior de los personajes de la no- gen, el dilincuente Vautrin, o el aventureio Rastignac,
ve1a, desde su subjetiva rcalización de 1o real. Junto reaparecen en novelas sucesivas. El cíclo condene
a la técnica nanativa elaborada en perspectiva perso-
-según las cuentas rcalizadas hasu ahora- más de
na1 aparece, sin embargo, otra autorial, orieniadora cuatrocientos de esos amplios retratos. En su famoso
del lector, con la que de nuevo se rompe la «limita- catálogo de la obra, del año 1815, Balzac desamolla
ción en el punto de vista». El autor puede así intro- un plan general de La Comedia hutnana, dividiéndola
ducir en la ficción ideas propias y representar la rea- erl "Etudes de moeures>>, ,,Études philosophiques» y
lidad más ampliamente, como rebeldi al sujeto. «Études analytiques». Bajo estos tíiulos généricos se
También Balzac entiende su presente como un pre- citan las novelas. El primer grupo, el más amplio, se sub-
sente histórico. Así, cuando en el prolopo de su-Co- divide a su vez en distintos apartados: «Siénes de la
media humana callfica de historia sus"uÉtudes de vie privée, Scénes de 1a vie de provínce, Scénes de la
moeurs au dix-neuviéme siécle», no se refiere al tra- vie parisienne, Scénes de la vie politique, Scénes de
tamiento científico de hechos fidedignos, sino a la mo- la vie militaire y Scénes de la vie de cámpagne». En
delación artísticamente elaborada del presente. Al e1 catá1ogo estaban prevístas ciento treintá yiiete no-
1'8 Gtt,¡':, B,,ff,t¡l¡r¡l:

ta frente a la anterior. Sus novelas tratan, en efecto, 1i1,.-a,r.,


de la socialización ¡, objetir,ación, de1 poder del di-
1a rir-:¡-. ,
nero ,v 1a impotencia de las convenciones morales ,v ü-.- :.
I,,

las realidades materiales normati\¡as. Como novelista, j


.,.- .
Balzac contempla la realidad desapasionadamente, sin -Lilat,- _-. .

hacerse ilusionis. Ensalza 1os ideales de la iglesta y la ie.p.- - .


monarquía, pero mira con ojos extremadamente crí- más,:,:-.-
ticos a la aristocracia y al clero de la época. Aunque
está a favor de la estabilidad de 1o existente v consi- e1 c¡r' --
dera a demócratas y socialistas, con su enaltecimiento D.
de1 pueblo, como extraños al mundo, describe con rLlLrz.,,-,
perspicacia rer,,eladora 1as formas de comportamiento LiLrs.t-
v situaciones sociales burguesas. Sus novelas dibujan C¡¡.,i ,.
ia lucha de clases como una lucha individual en bus-
ca de 1a riqueza -v el prestigio, sin conciencia colecti-
va de futuro. De ahí les viene a sus personajes su apa-
,1r8)4)
sionamiento v locura. Así, en Eugenie Grandet
el tío Grandet es descrito como un monomaníaco ava-
ro perfectamente verosímil; una especie de Harpagón,
El juez eclestáslrco lerosme Cornt/le, persoilaje del oSuc que no acumula su dinero apilando caudales, sino que
cubus» («Súcubo"), de Hc¡uoré de Balzac. Grabado en .o.pru bienes nacionales .v realiza operaciones finan-
fitaderd de Gustdue Dr,¡ré como ilutraciótt de una ediciótt creras, de acuerdo con las nue\¡as posibilidades eco
de las obras de Balzac publicadtt en París en 1855. Bet nómicas. En cambio, e1 laborioso fabricante de per-
lín, Staatliche Museen PreuJlischer Kuburbesitz, Kunstbi fumes César Birotteau (Histoire de la grandeur et de la
bliothek. décadence de César Btvotteau, l8)8) fracasa en una ope-
ración especuiativa por seguir aferrado a la honradez
tradicionál. El dinero determina con frecuencia los
velas relatos. E1 autor, con un trabajo febril, ¡' siem- comportamientos de los personajes) \' en su realiza-
-v
pre estimulado por el café, pudo 11egar a escribir no- ción de 1a realidad, despliega una evidente capacidad
¡,,entá y siete de ellos. de sugestión, prometiéndoles éxito, prestigio y poder.
La referencia a los títulos genéricos no nos deben De é1 surge una nueva objetivación que sustituye in-
desorientar. El principio del «retorno de 1os persona- cluso a 1as relaciones familiares personales. Así, e1 tío
ies, («retour de personnage») -que,va descubrió Bal- Goriot Le pére Gctriot, 78)4-J5) termina solitario en
zac en 1as novelas de James Fenimore Cooper- no una pensión miserable, lanzando este lamento: «L'ar-
permite que el conjunto de tipos de las novelas -de- gent, c'est la viel». Guiado en efecto por e1 amor pa-
t.n r.r en total dos mil personas- derive en obieto terno, había entregado sus bienes a sus hiias. A par-
ilustrativo de diferentes entornos. La realidad apare- tir de entonces, 1as ingratas sólo se preocupan de me-
ce en cada novela concreta como un sistema espacial drar en 1a alta sociedad, y de su padre, no. E1 poder
y temporal de consistencia lineal, con una acción des- del dinero per\¡ertirá también 1a producción literaria.
crita a menudo dramatúrgicamente. Con el ciclo, sin En Les illusions perdues ¡ü7-$), por eiemplo, Lu-
embargo, esta linealidad épica es sustituida por una cien de Rubempré, un poeta prometedor, pronto
multiperspectividad. Según Hans Blumenberg, «la pierde su integridad en su afán por e1 éxito dedicán-
novela ha logrado por vez primera en Balzac un mo- dose a 1os prósperos negocios literarios. El mundo de
delo dotado de perspectiva en el que la ílusión de rea- la Comedta humana está poblado de egoístas ambicio-
lidad de una sociedad humana se consigue estructu- sos y calculadores, y só1o de vez en cuando el amor
ralmente por medio del retorno de los mismos per- desinteresado quiebra esa atmósfera de competitivi-
sonajes, rétorno que en cada caso es modificado, de dad e intriga, Igualmente, en la tardía y pesimista le
novela en novela de1 ciclo, de acuerdo con la perspec- cousin Pons (1847), e1 sentido de propiedad adquiere
tiva. Así, nace una conciencia espacial totalmente dis- dimensiones grotescas) al relatarse cómo la multitud
tinta, una sutil referencia al mundo por parte de 1a codiciosa rodea impaciente al músico moribundo
novela» ( op . cit., pág. 23) . La realidad no homogénea Pons, a la espera de hacerse con su colección de arte.
aparece más fluida y más amplia en la ficción, ,va que Balzac describe, pues, las referencias épicas al mun-
surge de la perspectiva de diferentes personajes bajo do en un estilo que desconoce la sobriedad antirro-
dir,ersas circunstancias. mántica de Stendhal. Frecuentemente se han hecho
A pesar, o qtizá a causa, de su concepción filosó referencias a su falta de gusto, sus pomposas metáfo- (:it-..
fica, Balzac no esmibe como apologeta de una socie- ras, su sinuosa construcción gramatical v su exacer- >..-
dad presente, presuntamente considerada más perfec- bado patetismo. Seguramente todo eso es también
La nore/a camo panrtranta social de /a épctca burguesa. l{aue/d psicaúígica 1 burgtesía 119
muestra de que Balzac no escribe para los pocos cul- hechos escuetos) tendencia que ahora se aleja cons-
tivados, síno para 1os lectores de las nuevas novelas cientemente de1 «beau ideal, clasicista y del román-
de folletín, acostumbrados a 1o exagerado y sensacio- tico idealismo.
na1.Los pasajes descriptivos tienen así en Balzac una Con estas mismas tendencias nacerán 1as novelas
función importante e innovadora, Su meticulosidad de Flaubert. Sí Balzac escribe desde una perspectiva
responde a una complejidad social que ha devenido critica, Flaubert escribe desde el odio a Ia sociedad
más opaca y movediza, de manera que la descripción existente, «viendo la interna anarquia, "le manque la
detallista le permite representar la individualizuéióny base théologíque", la incipiente masificación, el-vago
el conjunto de los tipos sociales. historicismo ecléctico; mas sin ver solución ni salidal
Por otra parte, en Balzac, e1 autor-narrador mate- su fanática mística del arte es casi un sucedáneo de
rializala evolución de las costumbres en distintos mo- una religión al que se agarra férreamente, y su mora-
dos de vida y con diferentes personajes con una tal lidad es con frecuencia hosca, nerviosa y mezquina»
densidad, que Ia Comedia humana produce la impre- (E. Auerbach ,A1limesis, pág, 455) . «La'politique m'as-
sión de referirse, anticipadamente, a1 universo del Se- some», reconoce de joven el autor, todavía influido
gundo Imperio. Por eso hablan también 1os especia- por el Romanticismo, En esro no sólo se diferencia
Iistas del .,Balzac visionarioo. pues sus .nouveaux ri- de los autores más viejos (como Stendhal y Balzac,
ches>>, sus aventureros, especuladores y prostitutas sino también de los de su misma edad o 1os más jó-
parecen saltar de la ficción novelesca a la sociedad venes, como Jules Champfleury y Émile Zola, quie-
más allá de la fallida Revolución del 48, el reprimido nes, por diferentes que sean sus posturas filosóficas,
levantamiento de junio y la toma del poder por Na- defienden como posible e incluso propagan, en la me-
poleón en una Francía políticamente desengáñada y dida de sus fuerzas, un orden ,uzánabli de sociedad.
económicamente pujante. Una industría en expansión Flaubert, por el contrarío, se muestra nihilista en la
y un sistema creditício flexible extrema ahora la in- poiítica y fatalista en 1o social. Desde 1846 el autor
tensidad del proceso de socialización y objetivación. vive recluido en 1a casa famliar de Croisset, cerca de
Junto a la nueva riqueza, Ia burguesía también crea Rouen, observando más bien a la sociedad francesa
una cultura del nuevo rico, 1a cual tiende a 1a repre- que participando en ella. Los acontecimientos políti-
sentación y el entretenimiento, al eclecticismo y el aca- cos concretos 1e son indiferentes, pero odia el éstado
demicismo. Por oto lado, en ese clima de desencan- de cosas contemporáneo en su «bétise>>, su estupidez
to político y en concordancia con la marcha triunfal y su vulgaridad. Cree reconocer el triunfo del o6our-
de las ciencias naturales y exactas, se puede observar geoísme», de 1o bajo y 1o vulgar, en todas las clases
en la evolución artística una nueva tendencia hacia los sociales y en todas las formas de vida, La historia es
para é1 una suma de hechos, sin cualitativa variación.
Así, en sus obras los contenidos hístóricos no se con-
ciben, como en 1a tradición romántica, como positiva
contfapartida a un negativo presente, sino que se es-
criben como alivio de 1o «bourgeois>> del momento.
Su novela Salammbó 0862) trata en efecto de Ia 1u-
cha de Cartago contra su rebelión de mercenarios al
final de la primera guerra púníca, pero el marco his-
tórico no sirve, como en Chateaubriand o Gérard de
Nerval, como evasión exótica; los investigadores se-
ñalan con ruzón que la hístórica Cartago puede en-
tenderse como una alusión al París contemporáneo
del año 1848, y que la rebelión de los mercenários re-
mite a 1a Revolución, distancíándo1a históricamente.
En los personajes de las novelas de Flaubert toda-
via alienta Ia búsqueda romántica del amor y su rea-
Iización, mas su narración es a1 tiempo Ia más rotun-
da renuncia a la subjetivización romántica de la pers-
pectiva. Sin embargo, se distingue deBalzac no sólo
por una marcada concienciación estilística, que 1lega
hasta preocuparse del ritmo y sonoridad de L prosa,
sino también por la exigencia de una forma peisonal
de narrar, que demanda del novelísta «rmpérsonali-
Gustaue Flaubett, fatalista obseruador. Acuarela de Eu- té», «impassibilité» e «impartialité».
géne Giraud para el <<Artiste». París, Blbliothéque Natio- Una figura de este calibre, que todavía remite al
nale. Romanticismo, es Madame Bovary (novela del mis-
180 Gearg Bollutlteck

mo título de 1857), una joven que, casada con un in- concatenación de situaciones, mientras 1o narra asin-
significante médico rural, quíere evadirse de Ia diaría déticamente por medio de oraciones coordinadas in-
monotonía, se enffega a devaneos amorosos y al final conexas: como suma de datos. El mundo de ficción
se suícida. La novela, minuciosamente compuesta y se muestra así como una asistemática adición de par-
dividida en tres partes, natrala historia de una mujer tes aisladas, sin coherencia ni modificación. No se
que frente a la realidad cotidíana se crea un mundo descubre ninguna estructura lógica intersubjetiva que
romántico imaginario, pues sólo puede llevar a cabo resulte comunicable. La realidad objetiva queda rela-
sus anhelos de emancipación en las relaciones amo- tada como una rigida e impuesta realidad ante 1a que
rosas. Su comprensíón subjetiva de 1o real crea un im- lracasan los deseos de los proragonistas.
perio sentimental de los deseos que se quiebra, entre En 1a novela victoríana es impensable una figura
otras cosas, ante la apatia de sus amantes. En Flau- como la Bovary. ¿Por qué? Frente al Flaubert políti-
bert, el narrudor ya no aparece como el juez que co- camente nihilísta, cuyos personajes novelescos chocan
menta los sucesos, pero sí toma partido contra Ia «bé- con una tígtda rcalidad, los novelistas victoríanos se
tise», La opinión del autor de que el pensamiento se muestran políticamente más comprometidos y litera-
transparenta en el estilo del lenguaje, le conduce a ca- riamente más complacientes. Están en conÚa alavez
racterizar a los personajes por 1os clichés exteriorizá- de la aparición de la industria moderna, con su nue-
dos por ellos. Así, las <,opinions générales» emitidas va forma de pobreza, y a favor de la justicia social y
por el farmacéutico Homais son 1a firme expresión la filanÍopía. Sus novelas también nacen con la nue-
de su conformismo intelectual. La misma heroína va problematización de 1a sociedad, y pueden ser con-
Emma, con su banal mundo de ensueños, es también sideradas como el género literario más importante
parte de la medíocre realidad. Pero ella tiene capaci- surgido entre 1a burguesía, pero 1as concepciones fí-
dad de amar, y con ello se muestra por encima de su 1osóficas de estos autores son menos rebeldes e inde-
indolente marido y sus insensibles amantes. El dicho pendientes, y e1 mundo imaginado en sus novelas si-
atribuido a Flaubert, «Madame Bovary, c'est moi>>, gue estando marcado más intensamente por las con-
indica la romántica insatisfacción con 1o real existen- venciones mentales tadicionales. El concepto proble-
te, que puede constituir un difuso autoengaño o una mático del «víctorianismo» no puede ser glosado
mentira de la propia vida y que, sin embargo, va más aquí. Para la evolución del géneto en las literaturas
all,á del horizonte del autosatisfecho conformísmo. nacionales resultará decisivo el hecho de que los con-
También se ha considerado a Frédéric Moreau, e1 dicionantes mentales de la época inffoducen en el
rentista y estudiante de derecho, como el «hijo» de mundo de la novela, al tiempo que una moral econó-
Emma Bovary. Y también éste, protagonista de L'edu mica individualista, una sobriedad y seriedad forzada
cation sentimentale (.1869), se halla desorientado e in- hacia el exterior y una sentimentalidad y filantropía Uu [e,,:-; -
deciso, soñando una vida plena sin poder configurar- volcadas hacia e1 ínterior. Así, la novela victoriana sado ', :,
la. También é1 ve en el amor el sentido de su vida y muestra también Ia tendencia a evítar lo escandaloso, de ¡r'it ¡o
también él fracasa. Frédéric vive al margen de 1o real, a personalizar a veces la miseria y la injusticia de for- Gallr,.
y muy significativamente, durante Ia Revolución de ma sentiment al, a idealizar el ámbito privado de 1o fa-
Febrero, se va a pasear al bosque con una amiga, La miliar burgués, y a comentar el acontecer desde el
novela describe la progresiva desilusión de unas ex- punto de vista de «la moralr. En la apropiación de Iliil o el
pectativas de vida muy intensas, su desmotonamien- 1o real existente y en la producción de una realidad píriru prc
to en una vida cotidiana que carece de historia y en fingida, los citados condicionantes victorianos actúan diriduos
una época que sólo sirve como espacio de desarrollo como filtros, incluso cuando los autores aseguran una mienrr¿. i
individual; al {ínal, el viejo Moreau y su antiguo com- y otta vez que simplemente reflejan la realidad y dan se alza¡r .
pañero de estudios reconocen que su vivencia más un fiel reflejo de la misma. Parala <<inmoral» Bovary üiqlizacró
hermosa qurzá haya sido una visita al burdel rcaliza- y su narrador no hay allí espacio alguno. da por el
da el año 18J0, en sus primeros años. Inglaterra, pues, como cuna del capitalismo moder- rtszadas.
En las dos novelas más importantes de Flaubert, no, es en el siglo XIX el país del cambio económico y lismo. e¡r
la vida dtaúa aparece como un flujo uniforme, siem- social, contando con grandes fábricas y un creciente no libera
pre namado desde la perspectiva de los personajes de proletariado industial. El desarrollo económico ori- de la soc
ficción, cuyo horizonte no ensandra un narrador auto- gina precisamente aquí contradiccíones sociales de mente, ¿

rial. Por ello, sus ideales subjetivos sienten la realidad nuevo tipo. No es casual que el incipiente socialismo enire d¡-i
objetiva como dura oposición, como rígida fatalidad. científico de Marx y Engels deduzca su material em- te: fábric
Esta interpretación de la realidad no homogénea en pírico de la situación de la clase obrera en Inglaterra. tima rei;¡.
el modelo literario se corresponde con los menciona- A este proceso bifronte, con riqueza y pobreza rela- el senri-m
dos presupuestos (nihilismo político, fatalismo histó- cionadas en una nueva jerarquía, se refieren los de- los de -{,
rico-filosófico, etc.), y Ilega, como ha puesto de ma- fensores y los críticos coetáneos de las descritas rela- el anrica¡
nifiesto Hugo Friedrich, hasta los detalles del estilo, cíones económicas. Liberales y utilitarios como Tho- gresista:
que pfesenta prácticamente el acontecer como una mas Babington Macaulay, Jqremy Bentham, James normenr
Lt urne/a c0t)tt) ptlttlrrlilt¿.rr¡¡itt/ de la ipoca lirrgrrestt. Nrittl¿ p.rico/igicd 1 lirrrgrtesid 181

Un tetaa de nouela utctoutna; «Past ¡nd present» ("Pa- pitalista, mientras que 1os críticos románticos conr,ier-
sado 1, presente»). Cuadro de AugtLstus Leopold Egg, ten su reaccion itlea]ista en un asunto inrerno sin re-
de una serie homónhna, posferior a 1$0. Lr¡ndres, Tate levancia exrerna. Er-r Inglaterra
Gallery
-v esto constitu\re
diferencia importante respecto a Francia- 1a
una
-evolu-

ción po1ítica discurre más bien de forma continuada.


Con la Refrtrru Act de 1812, las personas con educa-
Mi1l o el populista Samuel Smiles propugnan con es- ción v 1os propietarios adquieren el derecho de r¡oto.
píritu progresista la autodefensa y egoísmo de 1os in- La burguesía \ra posee el poder económico, y gana) a
dividuos como presupuestos de1 bienestar general, trar,és de pactos v compromísos, en influjo po1ítico de
mientras críticos como Thomas Crrlr.le o John Rusktr manera creciente. Pero esta situación no se modilica
se alzan contra este optimismo ,v oponen a 1a indus- en absoluto en cuanto a Ia extendida r,eneración por
trialización l,objetir,ación una Edad Media idealiza- 1a nobleza (Lordolatría). N{ienrras que en Franciá e1
da por el trabalo artesano y las formas sociales orga- fracaso de los intentos revolucionarios desilusiona un
nizádas. Esta tensión entré sobriedad y ssn¡irr.ria- tanto a 1a clase intelectual, en Inglatema ésta perma-
lismo, enre producción industrial e industria cultural nece comprometida a causa de la flexibilidad de 1a po-
no libera, sin embargo, ninguna fuerza modificadora lítica. Como signo distintir.o de las diferencias naóio-
de la sociedad, antes bien, si se examina detenida- nales puede entenderse e1 hecho de que 1a época r,ic-
mente, aparece como una relación complementaria toriana no se <iarticula» por alzamientos rer,oluciona-
entre distintos sectores de1 sistema. Más sencillamen- rios, sino por la llegada al gobierno de la Reina (1817)
te: fábricas y catedrales neogóticas tienen la misma ín- v 1a Erposición Uni,,ersal de Londres (1851).
tima relación que la racionalidad lógica económica r La doble relación de familiaridad y extrañeza. ca-
el sentimentalismo crítico. Pero mientras los discípu- racterística de 1a novela moderna, ..rirt. .n Inglate-
1os de Adam Smith embellecen la realidad existenre, rra una modalidad más conformista. La novela i-icto-
el anticapitalismo romántico hu.ve de e1la. Así, 1os pro- riana se drrige a un público más amplio que los es-
gresistas partidarios de la autosuficiencía, como ante- critos crítico-culturales, v además 1o encuentra, va que
riormente el cah,inismo, favorecen la acumulación ca- su modelo de realidad satisface a sus lectores. ¿Qué
182 Georg Bollenbeck

quiere decir esto? En primer lugar, ilama la- atención bre la da¡
que la novela siga siendo el género propio de la é-po- tipo decic
ia. Observadorés coetáneos ya pusieron de manifies- .,: rono. El
to que .,The novel is now 1848 what the drama was inherente
;i
in the reigns Elizabeth I and James I>>, «the vital off ya que al
¿
spring oi modern wants and tendencies» (cit. en mente cal
pecialmer
K. Tillitro.r, Nouek of tbe 784Aies: Noaelas de la dhada
de 1840, pág. 37). Las condiciones previas rle-este fe- con frecu
nómeno no sólo son la exlstencia de un público lec- afecm de
tor ampliado y unas publicaciones abarutadas -lama- con base
yo. puit. de las novelas de Dickens se publican en en- po se pef
i..eut -.rtrrales, y otras, como Oliuer Twist 0830, simpleme
Hatrd t¡mes Utempás dtficlles,lB54) o Old cutiosity shop
queren ¡
(La tienda de antigi.)edades, 1840-41), en revistas-, les persor
sino tambiénr.rn modelo simplificado de tealidad que del géner
presenta el cambio social de forma clara y atr.activa. dad bu4
^ Dickens ¡
En comparacíón con la novela victoriana de los pri-
meros años, en las obras de Dickens el modelo lite- plo, hace
rario de realidad gana en amplitud y transparencia. tos indivi
Sus novelas ffatan de situaciones cotidianas e indivi- introduct
duos cotidianos, de sus relaciones con la familia, el do. fuí. q

círculo de amigos, la vecindad y el club. Los- perso- gel de la


najes no tíeneñ una individualidad complicada, sino perfield r
que más bien sirven como figuras normativas de la na indr¡s
üondición humana universal>>. Oliver Twist o Davíd en las nc
(Casi¡ d8
Copperfield (The personal history, aduentures, experien -
ce,- ind obseruatioru of Daaid Copperfteld, the Younger, «The personal hrtory of Dauid CopperfieJd»-(«Historia ffit. L85i
1849-50) rcalizan progresos ciertamente, pero éstos autobiográfica de Dauid Copperfield»), de Charles Dic- ruún. l*.
aparecen como diiectá realización de su naturaleza kens. igua erte de Hablót Broume, como ilustración de zado. vd
originaria. En cuanto héroes positivos -pueden ser la nouela pubttcada en Londres en 1850. Berlín, Staatli- los perso
traásitoriamente obstaculizados por hombres y situa- che Musein Preuflischer Kulturbes'itz, Kunstbbliothek. liz a las f
ciones deptavadas, peto nunca dañados de forma du- ponde u
raderu. Aií, el mundo del hampa no puede hacer nada tir-o es f
contra el pobre Oliver Twist; igualmente, David Cop- Pickwick Club Oos papeles póstumos del club Ptckunck, mado" n
perfield térmtnaú encontrando su felicidad en la no- lB31),la primera novela de autor, comespondiendo tes- dess
uela, qre se narfa en primera persona, a pesar del a la nueva modalidad de publicación en entregas men- der de s

cruel mundo de los adultos, el duro trabaio enla fá- suales: esta novela, que tuvo un gran éxito, consta de erDáoán i

brica v numerosas dificultades, e incluso al fin se casa numerosos episodios aislados, hilvanados, al modo de el lestor.
.o^ ,ú amiga de infancia. De acuerdo con la concep- la novela picaresca, por Mr. Pickwick. La rcalidaá Iá socied
ción sinecdóquica del relato, con su progresivo ensan- descrita aparece ya aqui, como en todas las obras de ter at-abl

chamiento a través de la sistemática asociacíón de Dickens, bastante estilizada. Por un lado, .,ennegre- ción im¡
ideas, las numerosas figuras secundarias conducen a cida>> hasta 1o horrendo y 1o grotesco, en ella se des- coeslsie¡
secuencias que son nariadas con densidad atmosféri- tacan \a pobreza, el miedo y la depravación; y por ta p€§0
ca y con uná extraordinaúafantasia de imágenes. Por otro, el urrtor sacu a piena luz aspectos prohibidos de los lemo
eso mismo, las novelas de Dickens inspiran una y otra la sociedad victoriana, como la prostitución, aunque En Ia
vez a los ilustradores. generalmente los suaviza: de ahí que los criminales \'win'fi
La primera obra de este autor, de carácter perio- áparezcan frecuentemente como tipos melodramáti- como Tl

dístico, los Skaches by Boz 0833/1835-36), contiene, cós. Se ha obser.¿ado con toda propiedad que de esta Ltadaa.
junto con la descripción del entorno pequeñoburgués forma se han mantenido en la r.z;trufiva realista algu- de Hew.
de ia capital londinense, una acentuación del catácfer nos elementos de la novela de horror. Pero el medio wll81
social, tipica de Dickens y de toda la novela victoria- social no aparece en Dickens como lugar de unos con- ¡d¿cion
na. El subtitulo de la obra, «Ilustrative of Every-Day flictos sociales irreconciliables, ni siquiera cuando, rces pc
lite and Every-Day-People,, («Vida coddiana y gente como en su tardía Tiempos dtfíctla, la ciudad indus- medio d

coddiana») tétt it. y, a un conjunto de temas que has- trial y el proletariado amplían mucho el ámbito de su p"bT r
É entonces habíanestado reiegados en la literatura in- temática. En dicha novela, el autor caricafutiza, enla fltonaü
persona del fabricante Gardgring, la doctrina general tF¡nrn-r1
glea. En cuanto a su estilo narrativo característico,
p,rede 1-" apreciarse en Tbe pothumous papers of the de los utilitaristas, pero sus simpatías no recaen so- rda no¡
La nouela como panorama ¡ocial de la épaca burguesa. l,loae/a psicolígica y burguuía 1g3

bre la clase obrera, sino sobre Stephen Blackpool, un no predominan, como en Dickens, Ios pequeñobur-
tipo decidido y esquirol, que se mántiene fiel a su pa- gueses, sino la burguesía y la alta y baji aristocracia.
ffono. El tema de las nuevas contradicciones sociales, El auror_no. escribe para o tontm uá deíerminado gru-
inherentes al argumento, no se desarrolla de hecho, po social, sino relata y sentencia en nombre de la áo-
ya que al autor 1o que le interesa es concihar mutua- rul y la razón, al tiempo que extiende sus comperen-
mente capital y trabajo. En las novelas de Dickens, es- cias como autor-namador. Su comentario, irónica-
pecialmente en las últimas, la realidad social aparece mente_ distanciado, valorativo y comparativo, crea
con frecuencía como algo amenazante, pero apenas gran distancia entre el nanadoi y la perspectiva de
afecta definitivamente a sus héroes. Y ásto se^logra los personajes. De las figuras
priniipalei no emana in-
con base en que la cútica se amplía y al mismo tielm- citación_alguna ala identificación, ni siquiera en el
p.o se personaliza, pues el panorama social constituye caso de la picara Becky, que siendo institútriz se casa
simplemente el trasfondo de unos conflictos, q.t" uá- con el hijo de un grosero teffateniente, se granjea la
quieten intensidad a partir de contradicciones mora- simpatía de Lord Steyne y rermina vagandó poi Eu-
ies personales. La íntima correspondencia. específica ropa tras romper con su marido. El subtítulo de Ia
del género, enre el individuo y lu proru de É socie- obra, «A Novel without a Hero», tiene un doble sen-
dad. burguesa, entre carácrer y médio, da lugar en tido. Por un lado, la novela se desarrolia sin héroes
lickens al humor y a 1o previsto. Si Balzac, poiejem- ni acciones heroicas, ffatando, en efecto, de hechos
plo, hace Íracasat a sus héroes, junto con sus proyec- cotidianos, quiebras, querellas hereditarias e intrigas
tos individuales, ante una realidad impuesta, Dickens amorosas en un medio sofisticado. Los acontecimién-
introduce_para salvarlos 1o maravillosó y 1o inespera- tos se entrelazan sin cohesión, pues La feria de las ua-
do. Así, el huérfano Oliver Twist encuentfa a su <<án- nidades también se publicó poientregai mensuales, y
gel _dg ]a guarda» en Mr. Brownlow, y David Cop- por otro lado, con sus continuos cambios de oosición
perfield no deja de ser el niño mimado por la forru- y de enfoque, el autor dificulta la identificación del
na incluso en medio de situaciones apurádas. Luego, lector con un posible héroe. El narrador, en efecto,
en las novelas de la última época, como Bleak hoLse tan pronto critica la necedad y el egoísmo de forma
(Casa daolada, 1852-53), Little Dorrut (La pequeña Do- casi-brutal, como lo hace irónicamente, o muestra
rri, tB55-57), y Our mutual friend (Nuestro amigo co- conformidad con cosas contra las que precisamente
wún, 7864-65), el panorama crítico,social, más rcal- se espera que tome postufa el lector, cuyas expecta-
zado, sólo rcaliza \a limitada función de caructerízar tivas lógicas no se desmontan, pues, de manerá dog-
los personajes de la novela. Así se asegura un final fe- mática, ya que esto podría provocar su rechazo. Thaó-
hz alas figuras principales, y a sus deEilidades corres- keray no pretende herir directamente los <<fine fee-
ponde una narración rebosante de humor. No sin mo- lings» (cap. 64) de sus lectores. Con el cambio de en-
tivo es Dickens el escritor más popular entre los lla- foque del autor se facilita al lector la farca de descu-
mados novelistas serios. Sus descripciones de ambien- brir la verdad escueta más a17á de las ilusiones y fa-
tes, densas y fantásticas en ocasioñes, rebosan en po- tuidades de los personajes. E1 narador juega, pues,
der de sugestión, y de sus encantadores p.rco.rá;.t con un horizonte ffadicional de expectativur,-pum po-
emanan constantes incitaciones a la identificación con ner en claro su radical insuficienciá. E indica á lo, L.-
el lector. En estas novelas el bien no determina ya a tores que podria conrar la misma historia de modo di
la sociedad, pero consigue éxitos privados. El carác- ferente: <<in a genteel, romantic, sentimental, facetious
ter afable del populista liberal hacé así que en la fic- (ver caps. 6, 71, (Karl Ludwig
ción intervenga activamente la caridad privada: esta Ilangj, gtc. 12)»>
Pfeiffer).
coexistencia de situaciones sociales injustas y conduc- Sus figuras son movídas por un supremo nanadot
ta personal recta y bondadosa entretiene y edtfica a que hace su aparición en el prólogo como director de
los lecrores de su tiempo. un teatro de marionetas, presentando a su Becky
En la más conocida de las novelas de Thackeray, como marioneta famosa y asegurando sin cesar su
Vanity fair (La feria de las aanidades, 1848; entre otras condición de novelista omnisciente. A1 conrario que
como The luck o,f Barryt Lydon: La fortuna de Barry Dickens, Thackeray renuncia a cualquier descripcón
Lyndon. 1844: The bistory ol Henry Esmond: La historia crítico-social del entorno, pero, como en é1, la recí-
de Henry Esmnnd, 1852; The Viiginiarus: Los uirgiaia- proca interdependencia entre entorno y carácter no
nos, 1859),1os caracteres y su entorno se encuentran queda difuminada por lo inesperado y él humor: las
relacionados de nuevo, pues el autor rehúye los hé- relaciones humanas objetivas se presentan como una
roes_ positivos y no práctica el embellecimiento por búsqueda de dinero y reputación en una atmósfera
medio del humor. La acción, dispuesta en torno á h de inseguridad y competitividad. Cuando sus figuras
pobre y decidida Rebeca Scharp (Becky) y alatran- aún parecen encarnar el amor y la cordialidad, como
sitoriamente adinerada y sensible Amelia Sedley Emmy y su futuro marido, el mayor Dobbin, todo se
(Emmy), se traslada a principios del siglo XtX. La no- presenta como una vaga ilusión, pero no como alter-
vela nos muestra un amplio éspectro sócial, en el que nativa de caráctü moral ala <<feria de las vanidades>>.
18.1 Ge,trg Blllelbect

impone a la persona, permitiendo a Emmr, hallar i,:


felicidad en las cosas pequeñas y haciendo, en c¿rl-
YAIUTT tJ\1& bio, fracasar a Beck,v.
lvlientras en Dickens e1 mundo de 1a novela, a pe-
S¡onv l. sar de su ambiente crítico-social, queda idealizado con
personajes bondadosos, v mienÚas que en Thackerar-.
pese a una atmósfera de insidiosa competitividad. ei
mundo aparece inmóvil con el inr.,ariante egoísmo de
las figuras, con George Eliot (es decir, Nlarv Ann
§ ¡¡oi, ¿ i Evans) 1a nc¡r,ela r,ictoriana logra un mayor grado de
interclependencia condicional entre el individuo ), el
medio social. Ya se ha seña1ado que algunas novelis-
tas como Emil,r, B¡s¡¡é (Wuthenlng heights: Cumbres
borrascosas, 18,{7) rompieron antes los prototipos so-
ciales, centrándose en indi¡,,iduos ,v situaciones con-
cretas. Esto es también válido en el caso de Gcorge
Eliot, cuyas novelas (entre otras, Scinu of clerical lrfe;
E:cenas de la tido clerical, l9il , o Adatn Bede) ofrecen,
junto a un medio social provinciano, un panora-
rna redr-rcido, pero al tiempo mul' intenso, por cuan-
to clelinean las relaciones sociales por encima de 1a psi-
cología dferencial de 1as figuras. Esta narradora, nlu\
influida por e1 positivismo de Auguste Comte, ,v tra-
ductora de Davld Friedrich StrauiS v de Ludu.is
Feuerbach, escribe va como una intelectual. Así. si
narración no se proyecta en términos panorámicos.
sino nrás bien microscópicos. Su novela Middlem¿trcl:
tiene, por ejemplo, e1 significatir,o subtítulo de oA
Studv of Provincial Life» («LIn estudio de 1a vida de
provincias»), v desde esta desapasionada perspectir-r
relata el prosaico entorno de una pequeña ciudad in
glesa, con sus habitantes de clase media, incluvendcr
sus concretos procesos psíquicos, como en e1 áistan-
ciamiento de Dorothea Brook, uno de los personajes
principales, respecto a su marido, el sabio Dr. Casau-
bon. Las relaciones personales están también deter-
La obra ma€stra de William Makepedce Thacker¿t\'. Bo-
minadas por unos móviIes económicos y de prestigio.
ceto autógrafo para la cubieia de la nouela, publicada
los cuales crean una atmósfera algo monótona. N'Iidd
por entregas a partir de 1817. Londres, British Museum.
lemarch en concreto ha dejado de ser una ciudad agrí-
co1a,v no es todavía una ciudad industrial, ajustándo-
se) pues, a 1a pretensión de la autora de mostrar l¡1s
La persecución del dinero ¡, la reputación permite a «constantly shilting boundaries of social intercourse'.
los personajes asumir taimadamente diferentes pape- Las novelas de George Eliot giran en torno a 1a c1a-
les ,r, perfeccionar su «art of deceir,ing» («arte de en- se media provinciana, ,v sus figuras centrales apare-
gañar»). La nor.,e1a evidencia todo esto de manera cen en ocasiones recubiertas de significado simbcili
contundente en e1 intento de cada uno de 1os Craw- co. La «difícil» Maggie Tulliver de The mill on the Fl,',,,
1ey -1a familia terrateniente con 1a que emparenta (El molino junto al F/oss), por ejemplo, está caracrer--
Beck,v por casamiento- de hacerse con la herencia de zada como leitmotiv por sus desgreñados cabellos n.-
tía Nfathilde por medio de engaños. Mientras Emmy gros. Así, a pesar de la desapasionada perspectiva em-
encarna la ilusión v humanidad sin valor alguno en e1 pleada en 1a configuración de los personajes, que sus-
exterior, Beckv representa la mentira perfeccionada. tituve la idealización y 1a antropologización p..:
Pero bien sea la espera\za en la felicidad de las pe- «a through study of their (the people's) habirs,
queñas cosas, o la búsqueda de1 dinero ,,, 1a repu- (G. Eliot, \X/estminster Rewew, 1856), 1as simpatías .1.
tación, una v otra se nutren de un egoísmo que e1 au- la narradora se dirigen hacia aquellas figuras que e:r-
ror presenra en calidad de invariante antropológica. carnan abnegación,v desprendimiento. Tambrén aq,--'
La realización subjetiva de la realidad consiste en es- los condicionantes victorianos operan como tihrr,.
tos deseos particulares, l,nace de una realidad que se por ejemplo, en e1 ascenso de Tom, el hermano c.
La noaela como panorama ¡ocial de la época burguesa. Noaela psicológica y burguesía 18t

Maggie, hasta convertirse en un respetado hombre de una economía desarollada y un Estado nacional uni-
negocios en St. Oggs, se evidencia una intención eco- ficado, sirve como punto de partida para modelos no-
nómico-moral, basada en la iniciativa personal y la velescos de realidad. Frente a ellas, desde una pers-
constante laboriosidad. pectiva europea occidental, la dividida Alemania se
George Eliot no describe, sin embargo, un medio mantiene rezagada hasta bien entrada la mitad del si-
social, ni propaga unas tesis sociopolíticas. En sus no- glo. Thackeray caticaturíza magistralmente esta situa-
velas se detecta una significativa evolución que ya se ción en La feria de las uanidades creando «Pumpernic-
transparenta en el Dickens tardío y en el aclamado kel», un pequeño Estado alemán, pobre y de opere-
Anthony Trollope (The warden: El gwarda,1855). En ta, con un ejército compuesto por una banda de mú-
ellas, las crisis y pruebas personales ocuparán un lu- sica que al mismo tiempo tiene que actuar en el tea-
gar central, mientras los caracteres, psicológicamente tro. Tras lafuacasada Revolución del 48, y sobre todo
diferenciados, siguen aún referidos a la sociedad, ya tras la unificación del Reich, realizada «desde aniba>>
que su existencia se desenvuelve en la recíproca de- en 1871, una burguesía políticamente pasíva y muy
pendencia de los individuos. Por ello se habla, en el activa económicamente selanza a recupefarse de este
caso de George Eliot, de una <<novela social y psico- atraso con una industrializactón a marchas forzadas.
lógica» (Horst Oppel). Y por ello también tiene una Parula evolución de li novela alemana dentro de
vigencia bastante más actual que Dickens o que Thac- la literatura nacional hay dos factores fundamentales
keray, al nanarla problematización de la sociedad en como punto de partida. Por un lado falta la unidad
el «ámbito interior de los individuos». objetivamente económica de una sociedad organiza-
Si bien en la evolución de las literaturas nacionales da en términos capitalistas. Dicho crudamente: los di-
y en la producción individual de sus novelas Francia ferentes «Pumpernickels>> no permiten la existencia
e Inglaterra muestan diferencias acusadas, en uno y de un panorama socíal moderno. Por otro lado, el cli-
otro país la prosa de la sociedad burguesa, junto con ma político posterior a la Revolución de 1B4B genera
en la mayoría de los novelistas moderadamente libe-
Friedrich Cbrisnph Dahlmarun creanda nueaos «Pum?er- rales un rcchazo de la novela contemporánea y üna
nickels, para una monarquía absoluta y una monarquia dedicación a la simple observación de la realidad. Por
canstitucional, para una república y una democracia, para ello, en la historia de la literatura alemana, el «realis-
una aligarquia y una aristocracia, Litografía de la serie mo burgués»> (Fritz Martini) queda encasillado entre
publicacla ett Hamburga oSatyrische Zeitbilder,, 1848. la Revolución de 1848 y los últimos decenios del si-
Hamburgo, Abonaer Museum, glo XIX.
186 Georg Bollenbeck

El anacronismo alemán ya aparcce en el retraso imagen falseada y enmascarada del verdadeto ingenio también e
temporal respecto a la evolución del género en los paí- de la burguesía: el narrador no nos presenta albaio helm, con
ses europeos occidentales, y es muy significativo que pueblo alemán en el trabajo, sino a un industrioso dad social
desde los años sesenta, con la creación e incremento burgués en su ascenso social. A la articulacíón tectó- versal de r
en las ti¡adas de revistas familiares y periódicos de- nica de la novela, mituciosamen te compuesta, co- rich por l
dicados a la publicación de novelas, se produzca en rresponde una cerrada concepción del mundo, que en versión ad
el país un aumento de lectores potenciales. No es de cuanto programa político de la burguesía liberal se mente má
extrañar tampoco que el modo de apropiación y de transforma literariamente en la novela. menta la r
configuración literaria de la realidad esté influencia- En la singular situación alemana,la novela corta se elia se -r,
do todavía por las repercusiones de la teoría del arte convierte en la forma dominante dentro de la evolu- tre deseos
c1ásico-idea]ista. Enla teoría de Ia novela se mantie- ción de la prosa. Como modalidad narcativa concisa la formacir
ne así una curiosa coexistencia de postulados enmas- y aguda, está menos centrada en la recíproca interde- ciales burl
caradores y una visión objetiva de Ia realidad; así sur- pendencia entre individuo y sociedad, pudiendo des- fried Kelle
ge la formulación del «realismo idealista» (Friedrich velar un acontecimiento inesperado como situación da en real
Theodor Vischer, Otto Ludwig) como expresión poe- problemática importante, sin tener que tomar en con- más bien r
tológica de un liberalismo político que propugna un sideración toda una serie de complejas determinacio- de su res¡
desarrollo evolucionista en cada Estado nacional, nes sociales. Esta concentruciín y focalización tnten- frente a l¡
manteniéndose el orden imperante, sa se diferencia claramente de la novela, permitiendo con su m,
La prosa alemana rcalua en esta época una doble elaborar literariamente en Alemania los problemas del vado, una
función de apropiación de la realidad y reconciliación indiüduo burgués, aun cuando Io real existente no lado, Heir
con 1o real existente, muchas veces en un estilo na- presente todavia una socialización y objetivación de- la crítica r

rrativo irónico o humorístico. El humor enmascara- samoiladas. La novela corta puede, pues, tematízar el rialismo r
dor de Dickens servírá de modelo al «realismo idea- extrañamiento de los individuos, la pérdida de carac- hubiera si
lista>>; aunque algunas novelas tardías del inglés den terización y de evidencia sociales, sin poner de mani- hablado. t
una visión distanciada de su sociedad, descrita en to- fiesto, en una descripción más amplia del entorno, su ta dirigidr
nos claramente amenazadores. La configuración crí- relación específica con la sociedad. desto fina
tica de la realidad contenida en las novelas europeas En defínitiva, la novela educativa y la novela de for- cíón en ne
occidentales es aquí considerada como algo tosco y mación, con su clásica idealización de la armónica y tesanos, e
sin arte: <<Este burdo realismo crece más y más en la efectiva concordancia entre individuo y sociedad, se ción, con I
literatura novelística de Inglaterra y Francia, y es po- nutre de relaciones sociales burguesas menos evolu- cunstanciz
sible que acarree consigo la ruina del arte, debido cionadas, y su perspectiva psicológica individual se sarrollo dr
iustamente a los grandes talentos que trabajan en sustenta en la tradición de la teoría del arte clásico- en el caso
esta dirección" (Grenzboten; Los mensajeros de la fron- idealista. Der grilne Heinrich, de Gottfried Keller, por mera refle
tera, 1854,I, pág. 158). ejemplo, dibuja, en comparación con la desilusionada gen del hr
La tipica tendencia alemana hacia la novela educa- novela francesa, un mundo más optimista, al que a6n Luego,
tiva y la novela de formación (Gustav Freytag, Soll son ajenos la soledad y el aislamiento. Allí la historia prosa elat
und baben: Debe y haber, 7855; \X/ilhelm Raabe, Der del pintor Heinrich Lee se encuentra dividida en dos temporán
Hungerpastor: El pastor del bambre, 1864; Adalbert partes. La primera nama sus peripecias de juventud, permite c
Stifter, Der Nachsomrner, El veranillo de San Miguel, con el entorno artesano, las vivencias escolares y el in- orientació
1857) se nutre de la teoria clásico-idealista, fuerte- tento de hacerse pintor paisajista.La segunda nos 11e- educativa
mente afincada en la tradición, con el \Í/'iJhelm Meis- va a la ciudad artística de Munich, donde Heinrich se ttazaÍ )
¿er de Goethe como modelo. Esta tradición intralite- se propone rcalizar sus estudios de pintura y donde de la ciuc
ruria podtia aún mantenerse activa debido a que, des- espera triunfar. El regreso a Suiza coincide con la Aquí se t
de la perspectiva enmascaradora de estos autores, el muerte de su madre, que costeaba sus estudios a base <<burguésr
individuo y la sociedad se encuentan enfrentados de de privaciones. Así, mientras la primera edición hace por un lar
forma poco agresiva, y que la sociedad parece permi- morir a Heinrích, la segunda prolonga su modesta autor utiü
tir un pleno desarrollo individual. Pero esto sólo se existencia, convirtiéndole en empleado en un pueblo gaáa y la
podía configurar de modo convincente excluyendo rural. La acción está situada en un ambiente prein- caracteúst
formas de vida que eran esenciales. Así se entiende dusrial de clase media, o en un casdllo ducal, que, como Kel
por qué Raabe muestras preferencia por los tipos es- alejado de la sociedad, sirve de sede a una serie de cia suiza. ,

mafalarios y situaciones marginales, o por qué Stifter discusiones filosóficas. El mundo de Heinrich Lee se dadano «
sirúa su Nachsommer en un mundo utópico e idflico. encuentra en un estrato social más bajo que el de su duo priva
Por el mismo motivo, la obra de Freytag Soll und ha- modelo, losWilhelm Meisters Lehryahre (Años de apren- to grado c

ben, co¡cebida como novela social, educativa contem- dizaje de Wilhelm Meisteil, pero en comparación con vela sea n
poránea, con su relato del ascenso del avispado co- la novela de Goethe, las condiciones materiales del Todar-í
merciante alemán Anton \flohJfart, curiosamente con- desarrollo individual aparecen destacadas con mayoÍ tane la inr
trapuesto al uadinerado judío» Veitel Itzig, ofrece una fuerza. Por eso Heinrich no sólo ftacasa en arte, sino como I-a
La nrrue/a como panorama social de la ápoca bargaesa. Noaela psicológica y burguuía t87
también en el mercado del arte. Mientras que Wil- Iación a Londres, dibujara la vida general, con todas
he1m, con su disposición acepfar una respónsabili- las clases sociales incluidas. Este fuicio, que puede
^ una forma utépica uni-
dad social, realiza plenamente aplicarse a la evolución del género en la literatura na-
versal de determinación humana, la opción áe Hein- cional, se ve precisamente matizado por las novelas es-
rich por la actividad socioproductiva en 1a segunda critas por Fontane en su vejez. Novelas como Cécile
versión adopta una orientación más decidida y iocial- (1887), lwungm, Wirrungm (Enna y turbationa, lgBB)
mente más concfeta. Esta renuncia a la utopía incre- o Der Stechlin (El aguión,1899), cónstituyen una sín-
menta la determinación social de la ficción, pero en tesis antinómica de 1o individual v 1o social. El des-
e1Ia se manifiesrá, con todo, una distinta relaiión en- cubrimiento de una namación soció-analítica no se ex-
tre- deseos subjetivos y posibilidades objetivas, entre plica en el Fontane anciano por el desamollo de los
la formación individual y la prosa de las ielaciones so- talentos individuales. Só1o ral Ia unificación del Reich
ciales burguesas. La «robinionada espiritual» (Gott- las contradicciones políticas y económicas aparecen
fried Keller) del talentudo Heinrich no está concebi- a¡te los qjos del autor con una tal evidencia, q,r. prr.-
da en realidad como una novela artística. Su tema es de fructificar en modelos literarios Ia apuntada iela-
más bien el desarrollo de la actividad del individuo v ...1 d. exffafieza y famtliaúdad. Pero én sus obras,
de su responsabilidad social. Y en ella se evidencii dicha relación
frente a las relaciones sociales autoritarias alemanas, -situada con frecuencia en un medió
social noble y burgués- se configura como anrago-
con su marcada separación entre 1o público y lo pri- nismo entre el deseo individual y la moral convencio-
vado, una mentalidad civil típica de-Suiza. Éo. otro nal. Su naración no tiende a lo-inmoral o repugnan-
Iado. Heinrich recibe precisamente en Alemania, con te, como el naturalismo- de su época. y en las-rjacio-
Ia crítica de Feuerbach a Hegel y la critica al mate- nes amorosas muestra lrecuentemente que los indivi
rialismo mecanicista, una formacibn filosófica que no duos sólo pueden obrar como miembrás aislados de
]rqblqu sido posible en la Suiza provinciana.'Se ha una clase o de un estrato social (véase lrrungen Wi-
hablado, en el caso de Der gri)ne Heinricb, con la vis- ,!!!ge( o lrau Jenny Treúel, 1892). Con nffl Briev
ta dkigida ante todo al fraóaso de Munich v al mo- (1895) se logra ya una sínresis entre el
analiiis indi-
desto final del personaje, de una «novela dá forma- vidual y social, conseguida en diálogos, disposición de
ción en negativo». Sin duda alguna Keller, hiio de ar- escenas, presentimientos y comentarios, que nos pre-
tesanos, enfatiza la interdependencia social en la fic- sentan una realidad no homogénea .omo la ouoi d.l
ción, con 1o que pone en péligro en determinadas cir- cotazón>> frente al <<dictamen social». El fracaso de la
cunstancias el programa racionalísta basado en el de- desp.reocupada Effi, su boda con Instetten, de mayor
sarrollo del ser humano, y en este sentido, sobre todo edad^y_consciente de su deber, su amor y iernura'il-
en el caso de la ..egunda versión, se apunta una pri- satisfechos, su alejamiento de Ia sociedaá tras el des-
mera reflexión sobre el carácter ilusorio de esta ima- cubrimiento de su adulterio, todo ello está narrado
gen del hombre. sin sentimentalismo ni agresividad. La novela no des-
Luego, en la última de las obras más extensas y en cribe contradicciones sociales, y sin embargo Ia histo-
prosa elaboradas por Keller, la novela social y con- ria de un matrimonio_ y su quiebra ineludi6le adquie-
temporánea Martin Salander (1886), la misma fábula re una enorme virtualidad, ya que los personajes sin-
permite constatar que el autor se desmarca de la guiares, con.el deseo de autoriealiruri, y el iracaro
orientación psicológica individualista de la novela antela realidad de las convenciones que íe imponen,
educativa y de la novela de formación, proponiéndo- son _algo más que la media sociológióa res,rltante dá
\e L.razar una imagen global de la Suiza capitalista y su clase. De esta forma, la novela {unu u, alto grado
de la ciudad de Münsrerburg (s5 decir, dá Zürichí. de universalidad gracias a la contr"aposición ent"re las
{Ouí se trata de la- oposición entre «ciudadano,> y ansias de vivir de Effi y el distanciádo convenciona-
«burgués». encarnada por Martin Salander y su hijó, lismo de Instetten. En'E/fi Briest, como en otras de
por un iado, y unos cuantos impostores poi ot.o. ú sus novelas, reina por 1o demás una atmósfera apaci-
autot l)tliza técnicas estilísticas iomo la forma dialo- ble, pero no enmascaradora, pues Fontane es un no-
gada y la síntesis
.de elementos épicos y dramáticos, velista irónico y escéptico quá pretende «hacer la vis-
características de la novela social desde Balzac. pero ta gorda». Así le son ajenoi tanto el virtuoso carácter
como Keller se mantiene fiel al ideal de la democra- democrático de Keller, como el odio irreconciliable
cia suiza, con Ia polaridad ético-filosófica entre el ciu- frente al burgués propio de Flaubert.
dadano consciente de su responsabfidad y el indivi- En Fontane, pues, todavía se notan las repercusio-
duo privado y egoísta, .m.rgé enla naruacíón un cier- nes del <<realismo idealista», en la atmósfera concilia-
to.grado de tipología e inmovilidad. De ahí que la no- dora y la ocultación de lo repugnanre, y desde esta
vela sea más bien doctrinal, y no resulte saitica. perspectiva la <raguda observación» y el «arte escue-
Todavia a finales de siglo iamentará Theodor Fon- to» de Turgueniei ie parece oilimitádamente prosai-
tane la inexistencia de una gran novela bedinesa que, co, absolutamente empobrecido», Sobre el estilo del
como La fuia de las uanidades de Thackerav con re- novelista ruso puede ieerse en Fontane: <<El artista
188 Gearg Bollenbeck

,,Der Std
cipin del c
La ciudad medieual encantada, gráfira idea del «Der ria consigue, con Belinski, Chernichevski y Droboliu- qae será )
Grüne Heinricb» fundida con la imagen de la ciudad de bov, un destacado puesto en el pensamiento estético del aao¡.
Zunch. Dibujo inacabado de Gottfrted Keller, 1843. Zu- europeo. Mientras Belinski cultiva la critica literuria
rtcb, Zent r alb tb liot h ek. siguiendo fielmente los pasos de la ruzón hegeliana,
los dos más jóvenes serán deudores del materialismo
propio de Ludwig Feuerbach. Su relación con la his- karli, I su
que hay en mí admira todas estas cosas. Aprendo de toria y la sociedad es menos ideológica, al no estar cuslones (
ellas, me reafirmo en mis convicciones y estudio la centrada en la progresiva victotia áelarazón,ylafi- tas del m,r
vida rusa. Pero el poeta y el hombre que hay en mí iosofla materiaiista marca su impronta en el discurso sias sobn
se aparta de el1as encogiéndose de hombros. Es la estético. La obra teórica de Chernichevski (redacta- personaie
musa revestida de saco y de ceniza, es un Apolo con da en 1851) Éstaióakte otnoíeni'a iskussiua k dejstui- chos coet
dolor de muelas,> (carta a Emilíe Fontane, 9 de sep- tel'nosti (Las relaciones eyéticas del arte con lo reaD ofre- quierda r
tiembre de 1881). En cambio, sobre la novela corta ce más ampliabase que el «realismo idealista» alemán A pri,
de Theodor Storm Aquis submersus (1876) escribirá para la elaboración argumental y temáfica de 1o real novela ru
Turgueniev: «Dos faltas cometen siempre los alema- existente, al sostener que la realidad está por encima puesto§ ei
nes cuando nattan:la fastidiosa argumentación y la del arte y es más perfecta que la fantasía. El progreso nero. F,n

nunca suficientemente maldecida iáealización de la conseguido en la teoría servirá de sostén a la amplia dental esi
verdad,> (carta en alemán a Ludrvig Pietsch, 28 de di- representación social y la gran autenticidad que ca- bajo el dr
ciembre de 1876). racferiza a la novela rusa) que abarca tanto a la ciu- mista Ale
Estos juicios revelan ejemplarmente las diferencias dad como el campo, la aristocracia, los comerciantes, campesin<
entre estas dos literaturas nacionales en la evolución los artesanos y siwientes, hasta llegar «por abajo» al Rusia es, I

de su prosa. En comparación con la alemana, ia no- proletariado. Las novelas de Turgueniev (entre offas, ción y, so
vela rusa desarrolla una mayor representación social Rudin, 1856, y Daorjanskoe gnezdo: Nido de bidalgos, ( 1B5l-18i
e histórica del momento, emanando de una apropia- 1858), por ejemplo, contienen toda una serie de per- El grueso
ción y elaboración más radicales de 1o real, En ella ya files filosóficos y sociales, mientras que la literatura damente I

no operan como filtro condicionantes mentales (como alemana no cuenta con un cronista semejante de las y,ensut
los victorianos en Inglaterra) ni convenciones poeto- tendencias de la época. Así, su noveTa ücy i deti Qa guesía de
lógicas (como el «realismo idealista» de Alemania), ni dres e h|fos; 1862) tematiza el conflicto generacional dotadas d
siquiera cuando sus autores escriben como modera- entre la generación, más vieja, de corte estético-hu- te en mecl
dos o radicales, como «occidentales>> o <<eslavófilos>>, manista, representada por dos miembros de la noble- industríal.
con diferentes concepciones filosóficas. za rural, Nikolai y Pavel Kirsanov, y la joven genera- puede qur
En Rusia, la cittica cultural democrático-revoluciona- ción más radicoJ., encarnada por el hijo de Nikolai, Ar- de la literz
['o ¡toteld cam() prtl¡0rdtild.¡ocidl de la lpoco burgresa. l{rtt'ela psicoligica 1, burgrcsíd 189

/{ /k:*' cia funcional entre evolución social y evolución de1 gé-


nero. eristen punlos comunes. 1 ranrbien dilerenciar,
con Europa occidental. Así, también en la atrasada
Rusia la disolución de Ia sociedad tradicional, junto
con la desintegración de 1as jerarquías orientacloras e
inteligibles de normas v estamentos, hace posible 1a
elaboración literaria de posibilidades de individuación
más ele¡,,aclas .v problemáticas. Afinando más, se po-
dría hablar de una situación literaria burguesa en un
país sin burguesía desarrollada. ¿Qué quiere decir
esto? En e1 modo de apropiación y elaboración de 1o
real r, en su distribución ,v recepción, se pueden des-
cubrir analogías importantes con Europá occidental.
Nor,elistas significados como Turgueniev o Tolstor
p-ertenecen ciertamente a la aristocracia, pero no por
ello escriben literatura aristocrática; más bien con su
crítica social reniegan de la Rusia oficialista. La no-
r,ela rusa es aquí también creación de los intelectua-
les, de personas pertenecientes a diversos estamentos
sociales («raznocincv»). En este estrato ilustrado de
nuet a creación encuenffa 1a novela sus lectores a tra-
r,és de un complejo de editoriales y revistas muy de-
sarrollado. Qué h sociedacl se rorna problemática 1o
«Der Stechlru, («El aguEtón»), de Theodor Fr¡ntdne. Prtn- muesüan asimismo, como antes en Europa occidental,
cipio del capítub XVI según el plan original de 1896 9i, 1os bocetos sociales que utilizan 1os rnéiodos fisioló-
que será XXI en la edictón defininua de lúro Nldnuscrito gicos, continuando la tradición de Balzac, de Dickens
del autor. Ber/ín, Miirkiscbes Musewa. 1,de Thackerav, presentando cleterminados tipos ex-
traídos del mundo de la gente sencilla v cotidiána. La
novela Oblotaou (.1859) de Iván Alexandrovich Gon-
charor,, por ejemplo, cla idea de hasta qué punto in-
kadi, ,v sr-r amigo Bazatov, de mavor edad. Las reper- lluven en 1a evolución de 1a novela los modelos socia-
cusiones que 1a novela rusa pueda tener en las diipu 1es de la uescuela naturalista». Esta historia se cenrra
tas del momento aparecen reflejadas en las contror,er- en torno al aristócrata campesino del mismo nombre,
sias sobre el nrhilista v materialista vulgar Bazarov, cuva vida discurre entre sus sueños en la cama, co-
p,ersonaje principal de 1a nor.eh, r en ella verán mu- menzando con una serie diferenciada de tipos psico-
chos coetáneos una crítica contémporánea a la iz- lógicos_que van a visitar a1 protagonista. Oiro impul
quierda radical. so en el camino de la ampliación argumental es el ejer-
A primera vista, 1a importancia v efectividad de 1a cido por una narración que se califica a sí misma como
novela rusa parece contradecir 1a tesis de 1os presu- una «historia sencilla», en la que queda magistralmen-
puestos europeos generales sobre la evolución del ge- te descrito, por vez primera en 1a literatura rusa, e1
nero. En efecto, en comparación con Europa ocii- mundo de los pobres ¡, sus problemas. Sinel' Gt abri-
dental este inmenso império de rasgos fer,áal., es, go, 1812), de Nicolás Gogol, es así recibido como e1
bajo el duro régimen dJ Nicolás I r,-del cauto refor- manifiesto de una nuer,a literatnra qLre, frente a las re-
mista Alejandro II, un pais atrasado. en el que 1os glas estilísticas tradicionales, integrará 1o trágico en 1a
campesinos no serán legalmente liberados hastá lSe t. vida cotidiana.
Rusia es, pues, considerada como el feudo de 1a reac- La ampliación de los temas revela, en conexión con
ción ,v, sobre todo después de 1a derrota de Krimea la función de denuncia, importantes clilerencias con
(1851 18i6), como un coloso con 1os pies de barro. 1a er,olución cle la novela occidental. Esto no se pue-
El grueso de 1a población (e1 80 por 1b0, aproxima- de explicar por 1¿1 concepción filosófica individual de
damente) está integrado po, .r*p.sinos analfabetos los autores concreros. En la base de todo e1lo se en-
y) en su mayoría, pobres. No hay todar,ía una bur- cllentra una realidad efectiva en la que las contradic-
guesía de_ corte. europeo, r, sólo en algunas regiones ciones sociales v e1 cambio social son elaborados por
dotadas de ciudades importantes surge como un islo unos literatos intelectuales situados en rotuncla opo-
te en medio de1 mar del capitalismo un proletariado sición a la Rusia oiicial. Aquí no puede darse iluslón
industrial. Para un historiaáor social, 1ai diferencias alguna sobre reform¿rs sociales acompasadas udesde
puede que sean lgravxntes, pero para un historiador arribar. Pero ninguna revolución lrustrada paruliza
de 1a literatura que se pregunte por la interdependen- tampoco la clítica social y la esperanza cle cambio. Es-
190 G,,,r;; B,,lltiti;rili

En el escritorto. Acuarela de P. P. Sokolou para las nllo- ,v ss.). De esta forma, 1a nor,ela se apresta a tomar po-
trts de un cazadorr, de Iu-án Sergetleuitch'lurguentleu, tut- sición ante cuestiones políticas v sociales, convirtién-
fenor a 1891. Moscú, Museo Literario Nacional. dose en una forma esencial de la conciencia crítica.
La perspectiva psicológica individual de 1a novela
educatir,a le venía estrecha, teniendo en cuenta las
condiciones de partida de 1a literatura nacional antes
Ios ¿lutores se sienten educadores de su pueblo, v en mencionadas. En el Eugentl Oneght (Eugenio Onegin,
sus novelas se deja traslucir una referencia racionali- 1825-1833) de Pushkin el género ya se abre a la rea-
zadora \,.exigente respecto a las cuestiones políticas ¡, lidad, a1 aparecer Onegin como representante de la
sociales de actualidad. Todo ello origina una censura, sociedad aristocrática de San Petersburgo y quedar
qlle con frecuencia no permite Ia crítica social en for- caracterizado por su entorno.
n'ra periodística) pero sí en la ficción. De esta forma, La íntima interacción que se produce entre indivi-
1¿ noi-ela aclquiere una importante influencia en e1 ám- duo y sssisdad no pr-rede va narrarse en una compo-
biro de la literatura nacional. sición variada v entrelazada de gran formato con las
Bajo estos presupuestos, el retraso, en cuanto im- «bellas palabras, del relato .,-, ,i.rro. No es fortuito
pcrrtante desventaja desde el punto de vista de la his- que Tolstoi edifique un amplio mundo épico con un
toria social, se convierte en beneficio histórico-litera- estilo sencillo y no romántico que opera en términos
¡i¡ pera 1a evolución del género. E1 cambio hace que simples v con una elementai sintaxis. <,Las novelas de
:e rLrrne problemática la relación entre caracteres sin- Tolstoi eran lentos ríos que arrastraban pesadas mo-
c,-J¿res l situación social en general, ,v Ia unidad so- 1es de palabras. A esta característica estilístico-sintác-
¡r:1 hace posible ttazat üñ amplio panorama socio- tica corresponde una temática resultante: 1as novelas
:is:ó¡ico del n-romento. «La antigua Rusia pudo ser de Tolstoi eran lentos ríos que arrastraban pesadas
,-.':'¡ro cle elaboración intelectual de acuerdo con su moles de descripciones. No existía una acción con-
c:-::,.:i-icación social r, sus hábitos culturales radicio- centrada que condujese a1 lector a su través [...] En
-:.,,¡., ¡in oh-idal s, trutal contrapaftida: era preciso el1as parecía no haber ninguna fuerua dramáticamen-
.-.-r -;rire 1as manos la vida de los oprimidos v así te activa. Los numerosos acontecimientos menores di-
--.¡:-':.-:l¡ También era favorable la tolerancia inte- seminados en sus nor.,elas eran tan insignificantes, tan
-.¡: -.:. .le un Esrado que permitía entablar un diálo- inconexos v aparentemente tan banales en su mulri-
:,-- r ,r - :unque só1o fuera al nivel de lo literario. plicidad, que más bien producían 1a ímpresión de que
- j-j-:l¡i
,, losró arrancárseia a 1os poderosos [...i. nada ocurría. Es imposibie contar la acción de Gut-
- - .-- .. ;-t-ig,r.t Rusia constituía e1 terreno que rra I pdz, si por acción se entiende una secuencia de
. --.: - ,: --.¡:,,::-t'i necesita. La agitación de1 Impe- acontecimientos relatada con 1ógica, (A. Stender Pe
r -: -, :-.:.:.1-, :¡-1is¡á en ella, (H. Nlann.Ein Zei- tersen, Geschichte der russischen Literatur: Historn de !,,
: . -. ..'.... l.'.a.',,,..,.-;,,,; ,i, t,,t,t rpr.tcrt, pags.,16 llteratura rusa, 2." parte, pág. 386).
La noaela como panorama social de la época burguesa, Noaela psicológica 1 burguuía l9l
así de estar delimitado por el marco social de donde
se conversa.
Volna i mir (Guerra y paz, tB6B-1869) es una colo-
sal representación de la época que discurre entre 1805
y 1820, en la que se entremezclan los destinos perso-
nales del conde Rostow, el príncipe Bolkonski y el
príncipe Kuragin. Los individuos y la historia coetá-
nea aparecen mutuamente entrelazados de forma aún
más íntima que en Stendhal, de quien toma Tolstoi
la perspectiva interior de los personajes novelescos
parula desmipción de las batailas. Guerra y paz no es
una novela histórica, sino una novela social que da
sentido a 1o privado y a 1o público, a los problemas
familiares y a los acontecimientos nacionales. En la
novela aparcce además un optimismo panteísta, una
conciencia de que la historia es la vida inconsciente y
meadora de los seres humanos. Con la visión global
del mundo y el sentimiento panteísta de la vída, la no-
vela adquiere un carácter épico, rozando los límites
de la epopeya. Tolstoi mismo se compara con Home-
ro, y una y ottavez se ensalza como homérico el am-
piio y no dramático desarrollo de la acción. En Gue-
rra y paz se mantienen todavia una fe en el mundo y
una confianza en el futuro que recuerdan a la Ilustra-
ción, y la dicotomía entre individuo y sociedad se con-
sidera equilibrada. Tolstoi, como <<escritor prerrevolucio-
nario>> (George Lukács), describe un mundo prebur-
León Nikolayzuitcb Tolstoi trabaJando. Dibujo de llia Re- gués, que, aun siendo transpafente, ya se encuentra
pin, 1891. Leningrado, Museo Rwso I'lacional. plagado de tensiones. Por ello mismo, el medio, en
cuanto realidad que se impone como tal, aparece me-
nos rígidamente enfrentado a los personajes. Y esto
constituye una diferencia fundamental con la evolu-
El arístócrata Tolstoi se acerca al cambio social con ción contemporánea de la novela en occidente.
la nostalgia de las relaciones patriarcales aldeanas y En Annq Karenu,ta ¡875-1877), en cambio, aquel
con un rusoniano <<malestar en Ia cultura>>. Aun sien- viejo optimismo queda quebrantado. Esto se mani-
do un crítico despiadado de la Rusia zarista, guiado fiesta en una unidad temática <<más dtamática>>, que
por unas metas morales y religiosas, no aspira a ac- produce un efecto «más novelesco)> que en Guerua y
ciones políticas, sino más bien ala sahación interior. paz. De todas formas, esta novela de familia, dotada
El ímpetu moral y social de Tolstoi le reporta el re- ion gran elenco de personajes, tambiéir ofrece un am-
conocimiento mundial como reformista; se admira plio p anoram a. La fábula permite descubrir una apro -
como a un santo al viejo conde vestido de campesi- ximación temática a la novela europea occidental:
no, pero no irrumpe en los mundos de la novela como Anna, al enamorarse del conde Wronski tras una lar-
tendencia dominante. Y es que éstos surgen de una ga etapa de maffimonio infeliz, intenta conseguir la
atenta observacíón de 1o real existente, ofreciendo separación de su insensible marido, comprende mien-
una representación de 1o social exenta de preiuicios. tras tanto que su amor por el conde §üronski se ha
Sus novelas ffatan, casi siempre en el entorno íntimo enfriado, y se suicida. También aquila sociedad con-
de la aristocracia, de carreras de caballos, bailes, fies- denará su amor como un pecado. Mas la novela no
ms de familia y paseos en trineo. La atmósfera domi termina con la muerte de la heroína. Un segundo hilo
nante de lavída social feudal no queda, sin embargo, de la acción muestra, en contraste, el itinerario de
reducida a la problemática de la aristocracia como cas- Konstantin Levin hasta una feliz vida de familia, jun-
ta, sino que está impregnada por los problemas pun- to a una armonía de la vida campestre que resulta des-
tuales de Ia época,la abolición de la esclavitud, la oita mediante rasgos utópicos. La pregunta por la
emancipación de la mujer, las cuestiones filosóficas. <<vida recta>> no recibe, pues, una respuesta más con-
De ahí que el diálogo juegue un papel fundamental ciliadora, pero sí más abierta, que la que en Madame
en sus novelas. Este permite no sólo una psicologiza- Bouary nos da Flaubert.
ción de los personajes, sino tambiénuna actualización Dostoievski, por su parte, cali[ica a las novelas so-
y ampliación temáfica del mundo del relato, que deja ciales de Turgueniev y Tolstoi <diteratura de hacen-
192 Georg Bollenbeck

dadosrr. De esta forma polemiza contra el medio aris- muertos, 1860 -1862; lgrok : El j u gador, 1866; Pre stuple - y catásrofi
tocrático en ellas dominante, y en sus propias nove- nie i nakazanie: Crimeru y castigo, 1866; ldiot, El idiota, están aquí
las i¡troduce la miseria de las clases bajas. El elenco 1868-1869; Veónyi muí: El eterno marido, lB71; Besy: cada cual
de personajes de las mismas se halla integrado por Demonios, L871-1872; Prodostok: Eljoaen, 1875; Brat'ja ceso interi
marginados, oprimidos, criminales y borrachos. Su Karamazouy: Los hermanos Karamazou, 1879-1880). el narrado
entorno 1o constituyen con frecuencia las ciudades Tampoco en é1 1a concepción de la vida se convierte está eúlerE
más iúgubres. Dostoievski entronca, pues, con Ia am- en tendencia dominante en el universo de 1a novela, to psicolop
pliación temática de la <,escuela naturalista», siendo aunque imprime su impronta en la apropiación indi- pués de ot
Bednye ljudi Los pobres, 1846) el título significativo vidual de la realidad. Las novelas de Dostoievski, que por dir-exi
de su primera novela. Contra la ,,literatura de hacen- rebosan hedor y miseria, actian de forma enérgica y i¡strucor l
dados» polemiza un hombre que se denomina a sí melodramática, conteniendo elementos de la novela sino Raskc
mismo un «proletario literario»>, alguien que debe vi de horror y de la de aventuras: doncellas seducidas y gía h,rmen,
vir de la escritura, debiéndola entegar a Íecha fija. abandonadas, casamientos secretos, bofetadas sensa- dependenc
E1 joven autor se afiLia a los círculos socialistas radi- cionales. EnHumillados y ofendidos,la pobre y solita- 1ares.
cales, viéndose obligado a pasar diez años de prisión ria Nelly Petrowitch resulta ser la hija del príncipe Pe- Las norr
en Siberia, ras los cuales termina convirtiéndose pro- dro Walkowski. Y en El ldiota, el depauperado y epi- tos escénicr
gresivamente en un moralistal un místico reacciona- léptico príncipe Mychkin se convierte en millonario traposición
río. Durante esta fase surgirán sus novelas más im- gracias a una herencia repentina. Las obras de Dos- también se
portantes, que le granjean reconocimiento universal toievski son novelas que abordan temas sociales como realidad en
(Uniiennye ioskoxlinnye: Humillados y afendidu, 186l; el alcoholismo. Sus héroes están marcados socialmente transforma
Zapiski iz mit'taago doma: Ruuados de la casa de k¡ por un medio determinado, pero se muestran menos acción de l
como representantes de un grupo que como carácte- limita en n
res escindidos y dotados de rasgos contradictorios en na¡rados e
La isla Vasilieuski en Petersburgo,
escenario de las noue- medio de situaciones diferenciadas, Así aparecen en seis. T¡
las «Humillados y ofendidos» y «Crimen ycasfigo», de como figuras atípicas, elevando \a maesfría psicológi- túan mo,r-ii
Fiodor M/ailowtch Dovoieuski Litografía en color de ca de Dostoievski la complejidad de su vida interior queda dd
Jean Lemercier, segltn úbujo de Ferdinand Perrot, poste- gracias a una acumulación de elementos de la acción se cenra €
rior a 1850. Moscú, Museo Literario Nacional. y de conflictos dramáticos concretos. Los escándalos empieza pr
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La nouela como panorama social de la épour burguesa, l'{ouela psicológica y burguuia 193

y catásffofes, Ios asesinatos y súbitas confesiones, no La referencia al mundo y el poder


están aquí disociados de la concepción psicológica de
de incidencia intensificado
cada cual, ya que sirven a la construcción de un pro-
ceso interior. E¡Ios Recuerdo¡ de la casa de ks muertos,
el narrador en primera persona, un chadatán que Los concretos rasgos de la evolución del género en
está enfermo del hígado, nos habla de un experimen- ei seno de las literaturas nacionales pfesentan supra-
to psicológico: «convertirá>> a una prostítuta y des- nacionales coincidencias. Este carácter universal con-
pués de obtener éxito afirmará que 1o ha hecho sólo siste en las relaciones existentes entre las propias
por díversión. Igualmente, enCrimeru y castigo, eI juez obras individualmente consideradas y la situación co-
instructor Porfiri Peffowitch, en su diálogo con el ase- rrespondiente de la literatura; se hace asi justicia ala
sino Raskolnikov, niega la existencia de una psicolo- multiplicidad de matices sólo de manera aproximada
gía humana universal y acentiua, al contrario, la inter- y se ponen de relieve unos rasgos concretos de la evo-
dependencia de situaciones y comporfamientos singu- lución del género que serán esenciales en el nivel abs-
lares. tracto. Las coincidencias supranaciónales no pueden
Las novelas de Dostoievski crean además sus efec- definirse como sustanciales, como una comunidad de
tos escénicos, operando de manera dramáfica, en con- contenido, sino como isomorfas, es decir, como una
traposición al tranquilo flujo narrativo de Tolstoi. Ello comunidad de forma; no se trata de posibles coinci-
también se debe a una apropiación individual de la dencias temáticas entre novelas aisladas, si¡ro de ten-
realidad en la que el tiempo se manifiesta no sólo en dencias epocales que enmarcan la novela en el campo
transformación, síno, además, de manera caótica. La de acción de la literatura. Desde una perspectiva de
acción de la mayot parte de sus grandes novelas se relación con los offos estilos, el realismo puede defi
limita en realidad a unos pocos días. Así los sucesos nirse como un concepto de una época de la historia
narrados en los hermanos Karamazou se dístríbuyen literaria, como un modo específico de apropiación y
en seis. También en esta obra tardia los héroes ac- elaboración de la realidad, con la distribución y re-
túan movidos por impulsos emocionales, por la bús- cepción correspondientes. El realismo no es, pues,
queda del dinero y los placeres. La acción principal una propiedad del texto «en sí»; la intensiva referen-
se centra en el asesinato de Fiodor Karamazov, que cia de las novelas a 1o real existente se verifica en el
empieza por la pelea, a causa de su amante, entre el lector como capacidad de referirse al propio mundo
mismo Fiodor y su hijo mayor, Dimitri. Lanovelaffa- con viva intensidad.
ta de varios homicidios planeados y de un asesinato Se ha hablado a menudo de un <,realismo bur-
cometido por su hijo ilegítimo, Smerdiakov, de un gués». Esto, a primera vista, parece problemático.
proceso judicial y de un error de la justicia. Tanto la Los autores resultan ser, en todo caso, dé distinta pro-
historia del asesinato del depravado terratenien- cedencia, escribiendo desde distintas concepciones de
te como la de sus ftes hijos, que se rebelan contra el la vida. En su mayoría pertenecen al grupo intelec-
desenfrenado padre, verdadera personificación del tual, una capa que cree hallarse por encima de las
demonio ruso, se pfesentan como si fueran episodios. otras y que mantiene sus distancias respecto a la bur-
La coexistencia separada de unos hilos argumentales guesía y la clase dominante. Sus novelas, sin embar-
independientes deriva directamente de la narración go, giran en torno a un modo de vida propiamente
psicológica, es decir, de la capacidad de ahondar en burgués y 1o representan en calidad de familiaridad y
1o complejo de la vida interior. Los motivos y ante- exfrai'eza, sin que por ello las ideas políticas lleguen
cedentes del parricidio no están narrados en secuen- a dominar las representaciones artísticas.
cia temporal como el decurso horizontal que condu- Todos estos autofes tienen en común una serena
ce a una acción; son más bien desplazados en pos de relación, frecuentemente socioanalítica, con la reali-
la ftayectoria vertical de la conciencia de los persona- dad, que ya no se verá determinada por unas normas
jes en diversas situaciones específicas. La apropiación estilísticas impuestas por la fuerua de la tradición ni
de una realidad que se presenta como caótica, lleva, tampoco por un romántico subjetivismo. Con fre-
así, en el modelo literario, a rcchazar un sentido de cuencia los autores se sienten historiadores de su épo-
continua temporalidad. Las novelas de Dostoievski ca, esfotzándose por acentuar la estrecha relación que
tienen una «estructura polifónica» (Michail Bachtin) guardan sus obras con la realidad, es decir, la metá-
que reemplaza el devenir por Ia correlación de carac- fora del espejo. La ideología política individual pier-
teres y acontecimientos aislados. Así, el diálogo múl- de su importancia a la hora de crear modelos litera-
tiple, «polífónico»>, enffe cada uno de los personajes rios. A esto se refiere el tan mencionado «triunfo del
no se ve determinado por una idea básica del autor. realísmo»>. Friedrich Engels escribe así en su famosa
Con el rcchazo de Ia continua temporalidad por me- catta a miss Harkness (principios de abril de 1888):
dio de unas secuencias yuxtapuestas se dan yalas ca- <<Cuanto más ocultos permanecen los propósitos del
racterísticas formales que enlazatán con la novela su- autor, tanto mejor será parala obra de arte. El rea-
rrealista y expresionista. lismo de que hablo podría echar por tierra las opi-
Ltt)tp,titrds fu t'iaje et /a región de Mentone; ¡átira del só1o entonces sepodía encontrarlos: todo ello es para
J,tp)v;io de ld be[l*a natural par el sueito 1 la leaura mí de triunfos ma,vores de1 realismo [...].,
1os
¡,titertida en m.oda, Cuadro de Aagastus Ltopold Egg, De este modo surgen las nol'elas que ofrecen tan
1662, Biruinghan, Citl Museanu and Art Gallery, compleja referencia al mundo, novelas con caracteres
muv diversos, concebidas como un abierto panorama
de una sociedad en 1a cual las posibilidades de indi
r,iduación 1' 1os intentos de orientación resultan pro-
niones del autor a pesar suyo [...]. Así Batzac, a quien blemáticos. Su nuevo contenido «se apovará» en un
considero un maesüo del realismo, mu,v superior a to- sistema de expresión opuesto frontalmente a1 «be11o
clos los ZoIa áe| pasado, de1 presente 1, del futuro, estilo». La ampliación de contenidos ,v temáticas, 1a
nos ofrece en La comédie hwnaine una admirable his- representación de 1os héroes en el marco de su me-
roria lealista de Francia ,v su sociedad [...]. Sin duda, dio ,v de 1as circunstancias históricas de 1a época, tie-
Balzac era un legitimista desde el punto de vista de nen como consecuencla un tipo de narración que ex-
l¡, político; su gran obra es una elegía continuada so- presa 1o real con un lenguaje denotatir.'o, es decir, uní-
bre 1a inevitable decadencia de la buena sociedad, y' voco, y que revela e1 ser íntimo de dichos caracteres
¡odas sus simpatías van hacia 1a clase condenada a por medio de un diálogo de características sociales v
caer'. Peto, a pesar de todo, su sátira no es nunca tan psicológicas entablado entre diversos personaies. Así
¡rr-,rdaz. ni su ironía tan amarga, como cuando en- i. prede designar a 1a nor,ela realista, en particular 1a
li¿n en acción 1os hombres 1' muieres con 1os que sim- novela social predominante, como un género «mun-
'-r:1riza: me refiero a los rniembros de 1a nobleza. Las dano». Presentará en efecto un segundo mundo con
-,,'rrc;.s personas de 1as qr-re siempre habla con franca gran poder de incidencia, que inclu,ve en sí un gran
,..iniración son sus adversarios políticos más declara- ñú*eio de elementos procedentes de 1o real -hasta
¡--s. 1os l-réroes republicanos [...], 1as personas que en alcanzar unas cotas enciclopédicas- dotado de una
-l-,,--1 u!'mlro eran, realmente, representantes de las sólida coherencia interior. Este «segundo mundo»
:-..,s ¡.r¡-.u1¿les, Que Balzac esté forzado a actuar de permitirá al lector, hasta el de hoy día, un alto grado
-:.-i -.irr]-1. contra sus propios prejuicios 1, simpatías de reconocimiento. Se muestra, pues, de modo fami-
-r- ¡ ,,s¡ .l,.re pelcibiera la necesidad de 1a caída de 1iar. pero la intensiva referencia a la realidad no que-
,,- .' --:,.1: robleza r- caracterizara a sus miembros da comprometida con la generalidad de 1o social ni
-- r - :.:-) a-r- r.':1 no merecían un destino mejor; que prodrlcá tampoco una representatividad documental.
: . .. - . ¡.i¡Ceros hombres de1 futuro donde tan Cada obra aislada concentra e intensifica la realidad,
La not,e/a catrta lattarcuna sacial de la ipr,ca brtrgua. llate/a psicrtlógica y burgaetia L9i

punto de eliminar e1 curso de la acción en su


r-rasta e1
:itmo diario. En 1a ficción novelada, 1o latente devie-
re actualidad, sin que implique por ello romper los
cr.ntenidos de la ,,,ida cotidiana, como sucede, por
etemplo, en 1as literaturas fantástica o grotesca. De
rsre modo, el segundo mundo posibilita también un
r.revo conocimiento. Se muestra corno extraño. De
,l tensión que establece entre semejanza y diferencia-
¡rón con el nuevo mundo vital del receptor brota el
:.oder de incidencia de 1a novela realista. De su di-
- ulgación se ocupará un mercado literario que tiene
--r nuevo público masivo. La ma,voría de los autores
ie novelas viven ahora establecidos como escritores
.:Iónomos, que ya no dependerán de los mecenas,
srno más bien del mercado, sin amoldar por e1lo sus
¡sclitos solamente a la moda mercantil, como 1o hace,
-ror su parte, 1a «littérature industrielle».
Las nor,elas realistas proporcionan así, de forma
.,-'ilena. nuevas formas de comprensión que no pue-
.len calificarse como verdaderas o falsas de acuerdo
-, 1os n-rodelos de 1a 1ógica. Pero su propia significa-
.1rin como modelos literarios g rantiza una intensiva
:eierencia a 1o real que puede er,aluarse usando 1a
.-,rncreta oposición entre upobreza>> v <<ttqueza» sus-
-:nciales.