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contenido y al diseño. Tu opinión es importante.
Publicación mensual. Año I, Núm. 6 FEBRERO 2010. $10.00

Cuento: Los hechos de Káj


Poesía º Narrativa º Ensayo
No sé cuándo el ser humano se reunió por primera vez para protestar, su-
pongo que lo hicieron los griegos o babilónicos para oponerse a alguna tiránica decisión. Editorial
Sé que grandes oradores como Demóstenes eran capaces de convocar a miles con sus pala-
bras. Sé que los griegos distinguían entre mythos (cuento) y logos. Sé también que en la vida
prehispánica les llamaban mitotiqui a los danzantes en las fiestas. Asombroso. Ahora hemos Paralelismos
adaptado y adoptado la palabra mitote para definir un alboroto público, también conocido Mitología …¿bíblica?
como mitin, marcha, manifestación. Tal parece que el vocablo mito nunca nos deja quietos.
Precisamente son los mitos los que ocupan ahora nuestra atención, porque sucede que
los mitos no son algo perteneciente sólo al pasado sino que están en constante recreación.
Caminan con el hombre, casi de la mano. El mito podría decirse que es la primera respues-
Armarios
ta al cuestionamiento humano sobre la existencia. Antes se le daba un carácter sacro cuya Ad mitiorem feminam.
eficacia estribaba en su repetición dentro de los cultos o rituales. No obstante, dentro de
la desacralización contemporánea, el mito se entiende como cualquier creencia falsa o no El Figurativo
comprobable acerca de determinado tema. Se ha llegado a tal grado que es posible ver en
la televisión un programa titulado Mythbusters (Cazadores de mitos) donde un mito puede
Orbe
ser, incluso, el cómo combatir el enchilamiento, si con leche o con agua. Pobres palabras A la Tierra le Echaron Agua
que casi nada pueden hacer por defenderse del ultraje humano. Pero el mito, en su carácter Los hechos de Káj.
sagrado, aún constituye la base de las creencias humanas. Se ha dicho que en este caso no
tiene caso discutir el carácter verdadero o falso de los hechos sino que lo importante es Garabatos y letras
aceptar la necesidad que tenemos de ellos.
Laudeísmo presenta en este número historias derivadas de los mitos más famosos e
incluso se permite generar nuevos mitos, conscientes, sobretodo, de que en quien creemos,
Armarios
el Dios bíblico, para nada es un mito Eurídice Mía
LAUS DEO
Arcanos
Teófilo Bravo

Sub Sole
Crítica al principeazulamiento
Breve réplica del laudeísta inconforme

Placard

Los hijoa del tiempo. Fotografía de Cristina Carrillo.

Director: Laudeístas: Colaboradores: Diseño: Egomustdie (Have a nice day, Inc.)


Samuel Lagunas Cerda. Cristina Carrillo. Titis Malo. Ilustraciones de:
Arturo Olvera Trejo. Tanya Almada. Luis Benjamin Kanchi Morales.
Luis Rodrigo Almada Ugalde. Abdiel Espinoza. Hiram Pérez Camero.
Titis Malo.
Urbs Inter urbes: la ciudad entre las ciudades, o al hom-
bre pedante que rechaza la abominable idea de no ser
el centro del universo y propone acercar un montón
de madera y ocote fresco a los pies de un Galileo es-

Mitología …¿bíblica?
Por Arturo Olvera
tupefacto.
Pero, entonces, ¿es cierto que estamos despoján-
donos del mito? ¿Es verdad que la oscura noche de lo
mítico está quedando atrás y comienza a despuntar el
Muchas son las convicciones que tiene Alba de la razón científica? O, incluso, ¿es verdad que
acerca de sí misma nuestra sociedad en la actualidad, el mito es esa noche oscura, u oscurantista, de la que
mismas que se podrían abordar de manera bien am- hay que salir de una vez por todas?
plia en muchos artículos; ¿Qué convicciones? Pregun- El ser humano es, por naturaleza, un ser que pre-
tará el lector, bastará mencionar, como ejemplos, la gunta, homo sapiens, diríamos taxonómicamente; y al
presuntuosa independencia y autonomía del hombre, enfrentarse a una realidad que lo afecta, al toparse
la muerte de Dios pregonada por Nietzsche, quien con esos fenómenos que hoy tan fácilmente podría-
después moriría, dejando vivo aún a Dios; la capaci- mos explicar, se cuestiona y las primeras respuestas
dad inherente del que se da tienen que ver con fuerzas extrañas, ajenas a
hombre para mejorar, principio tan difundido en sí mismo, historias que explican la realidad de manera
muchas libros de muy elevada circulación mundial; la fantástica, desafiando la actual lógica o, aún más, con-
existencia de una humanidad hoy día cien por cien- tradiciendo la ya hoy endiosada ciencia. Que el mito
to científica, sin necesidad de mitos o liberada (como es inherente al ser humano es evidente, basta escu-
quien se libera de grilletes) de ellos, cuestión reclama- char cómo es que la cigüeña nos trajo a este planeta, o
da por las bocas de narradores que ponen nombres
a animalitos que aparecen en la tele en el Discovery, “Pero, afortunadamente, en la actualidad
o por manos que escriben artículos sobre el hallazgo
del eslabón perdido, basándose en un diente de cerdo todos esos mitos bíblicos están siendo de-
(para esta afirmación, el lector puede consultar el tra- jados atrás por nuestra sociedad; hoy día la
bajo del Dr. Kent Hovind); entre otros tópicos. Es del mitología bíblica está desapareciendo...”
último de los mencionados arriba, de la liberación al
estilo Houdini, que el hombre ha logrado de las cade- recordar ese ser incógnito que nos robó tantas noches
nas de los mitos (lo cual ciertamente tiene que ver en en su afán de cenarse algunas cabras para saciar su
gran medida con los otros), del que nos ocuparemos hambre voraz...
brevemente aquí. Sí, en definitiva el hombre ama los mitos, pero ¿es
Justo ahora recuerdo a una maestra que desde el verdaderamente lo que aparece en la Biblia un mito?
estrado del aula universitaria dijo con total convic- Si concediéramos esto a quienes así lo afirman, ¿cómo
ción: “Pero, afortunadamente, en la actualidad todos explicamos los vestigios que la arqueología ha encon-
esos mitos bíblicos están siendo dejados atrás por trado y que apuntan irrevocablemente a un Dios que
nuestra sociedad; hoy día la mitología bíblica está precede al sistema politeísta, aún entre los pueblos
desapareciendo...”. Probablemente es ella vocera de más alejados del monoteísmo, como lo explica el Dr.
lo que pasa por las mentes de la gente que se viste de Paul E. Little? ¿Cómo explicamos las narraciones que
sabiduría (o, mejor, de inteligencia) al levantarse de en varias culturas (entre ellas en nuestro propio país,
mañana y prepararse para darnos de beber la pana- la Maya, según el Popol Vuh), se hacen de un diluvio
cea del conocimiento universal: el suyo propio; lo cual terrible, como nos recuerda Francisco Lenormant, ar-
bien podría hacernos recordar a Roma y su noción de queólogo e historiador francés? ¿Qué explicación po-

Las mitologías antiguas han quedado registradas en los textos literarios El cristianismo ha sido también un generador de historias míticas. Tes-
sobretodo. Cabe solamente recordar, para el lado grecolatino, la obra tigo de ellos son las hagiografías (vidas de santos) o las historias orales,
mismas que hoy en día son citadas como leyendas o incluso como he-
escrita por Hesíodo en el siglo VII a. de C. aproximadamente. Este libro chos reales. Un ejemplo importante es la vida del apóstol Santiago quien
que lleva por nombre Teogonía cuenta los orígenes del mundo y el naci- se ha aparecido en más de una ocasión a los españoles para ayudarlos
miento de los dioses griegos. Siglos más tarde el autor latino Ovidio pon- a vencer en batallas. Una mirada al escudo de armas de la ciudad de
Querétaro nos lo demuestra, por algo el estado lleva el nombre del mí-
dría en orden todos los mitos en su libro Las Metamorfosis (8 a. de C.) tico apóstol.

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Paralelismos
ficas e incluso científicas) que apoyan lo que la Biblia
dice.
De este modo, el hombre como ser creado “a ima-
gen y semejanza” de Dios, es un ser creativo, uno
imaginativo, lo cual nos remite también a un Dios
creativo, imaginativo, que desafía la realidad creando
verdaderos mitos, o mitos verdaderos, que hoy nos
quedan registrados y que pasan a la historia como
historias míticas por ser demasiado fantásticas como
para ser verdad, pues éstas se han de discernir, como
escribiera un erudito del pasado, sobretodo, espiri-
tualmente.

Vestigios. Fotografía de Samuel Lagunas

dría levantarse a argumentar en cuanto a la creación


del hombre (y escribo creación porque eso plantean
las creencias de los pueblos, el hombre es un ser crea-
do, no uno evolucionado), de lo cual fácilmente se po-
drían citar diez mitologías, cada una con una versión
de la creación (baste para el lector, por cuestiones
de espacio, saber de la versión azteca, de la versión
griega, de la nórdica, de la egipcia, de la china, todas
versiones de una creación, eco de un pasado remoto)?

De este modo, el hombre como ser crea-


do “a imagen y semejanza” de Dios, es
un ser creativo, uno imaginativo, lo cual
nos remite también a un Dios creati-
vo, imaginativo, que desafía la realidad
creando verdaderos mitos

Entonces ¿hemos de creer lo que dice la Biblia “El mito es la parte oculta de cada historia,
solamente porque otros pueblos lo dijeron también, la parte sepultada, la región que todavía está
aunque tal vez de manera diferente? Ciertamente, no sin explorar porque todavía no hay palabras
sólo por eso, pero ése es un indicio claro que viene a
apoyar las evidencias (arqueológicas, históricas, filosó-
que nos permitan llegar allí...El mito se ali-
menta del silencio tanto como de las palabras”
Italo Calvino, escritor italiano.
Con el período histórico denominado Renacimiento, los mitos regresa-
ron a ser médula de la literatura. Los Siglos de Oro españoles volvieron
a traer al público los mitos griegos más intrigantes y apasionantes. En
las épocas consecuentes, ha habido un mito que ha fungido siempre
como estandarte de los pensadores más importantes como el filósofo
Nietzsche con Apolo y Dionisos. Para el siglo XX, los mitos son cada
vez menos citados en las obras, aunque sigan latiendo muy en el fondo.

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Ad mitiorem feminam.
Armarios
Por Arturo Olvera

Era temprano en el amanecer del mundo


Y ya los Ángeles cantaban el mar,
Se hacían versos de soles eclipsados y de lunas luminantes,
El fuego del volcán y de la letra,
De la entraña del mundo y del cielo,
Se retorcía dentro del verano del sueño de Dios.
No había hombres ahí, solo poetas mirones y pájaros mudos,
Un jardín preparado para la llegada de tu risa,
Un césped brillante para el canto de tus pasos,
Hojas multicolores para bailar en tu voz.
La tierra fue creada para ti, mujer de viento,
Fue puesta para emular tu vientre
Y para sostener tu cuerpo;
Es por ti que llaman las bestias y los árboles danzan.
Al ver el fuego de tus ojos encendió su fragua Vulcano
Y Saturno se extendió a cubrirte.
De los hilos de las Parcas se cubrió tu cabeza,
Tu piel fue labrada por los Hijos de Durin,
Pasada siete veces por el Prometéico fuego;
Por eso te cubre ese calor,
Que convierte a quien te canta en un Ícaro valiente,
Pero muerto, desvanecido, arrojado a los mares.

Existe también en tu rostro ese fulgor ancestral,


Esa callada Esfinge de rostro templado,
Y en la explosión de tu boca las notas de un corazón.
Ahora se levantan los cinceles,
Las plumas se yerguen y se postran,
Pues eres tú el motivo de su obra,
Todo aquel que fue artista,
O que se llame así en el tiempo,
Concibió todas las artes en su contemplación de ti.
Para exaltarte mis versos fulguran,
Alumbran a Cronos que corre a tus ojos,
Mientras, un momento de gloria: tu rostro
Espera callado dirigiéndose a mí.
La tarde termina y el sol se recoge en tu pecho
Al fin de los tiempos en los que viví.
Has sido el inicio,
El Edén y el Seol,
En ti se juntaron los mitos sagrados
Y en ti se encontró la inefable Verdad.
Levanten su canto, habitantes del Éter,
Los que están en la tierra, los que están en el sol,
Porque hay luz y hay amparo en tus manos serenas,
Pues se encuentra en tu vida el principio y el fin.

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ella) salvó mi vida.

Llevaba ya algún tiempo caminando sin rumbo fijo. Te-


nía una ligera idea de dónde había salido, pero no estaba
seguro. ¿Otros como yo? Claro, pero la verdad es que no
les ponía mucha atención. Así que, caminando por años,
sin saber a dónde y sin compañía, podrán imaginarse mi
desgana.

Cierto día, particularmente caluroso, decidí darme por


vencido. Me dije, “caminaré hasta que no pueda más, y
donde las piernas me fallen, ahí caeré a esperar que me lle-
ve el carajo”. Cuando pasé junto a la Roca por primera vez,
A la Tierra le Echaron Agua no le presté mucha atención. La segunda vez supuse que era
una roca distinta, pues sólo de eso estaba lleno este mundo,
por Tanya Almada de piedras. Así que pateé con desgana uno de los guijarros
A la Tierra le echaron agua, y no viceversa. y seguí caminando. La tercera vez, estuve seguro de que
Acantilados y gigantescos cráteres que antes ofrecían nada estaba caminando en círculos o alucinando. La cuarta vez,
más que vacío, ahora contienen ese líquido versátil que tam- me fallaron las piernas. Caí justo a los pies de la Roca, boca
bién alberga a ciertos seres curiosos que no poseen narices arriba, con el rayo del sol en la cara. Me quedé dormido,
comunes. Profundos precipicios fueron llenados de aquella o inconsciente, qué sé yo. Al rato desperté, pues sentí que
sustancia saladita que ahora hidrata al planeta. (A pocos una sombra se posaba sobre mí y pensé que alguien me
les gusta ese asunto de que el mar sea tan salado pero hay había visto a lo lejos y se había acercado a ayudarme. Pero
que aceptar que la sal, en cantidades apropiadas, desinfecta,
preserva y da sabor). En fin, el punto es que antes no había
agua por estos lares, y eso solo podría saberlo alguien que,
como yo, lleva ya vagando por aquí un poco más que el
resto. ¿Cómo era la Tierra sin agua? La primera imagen que
muchos tendrían es un desierto. Y sí, básicamente era un
lugar seco, polvoso, sin mucho color (verde) que digamos,
y con un clima muy extremo –cuando hacía calor, hacía
calor; y cuando hacía frío… bueno, ya saben–. La Tierra sin
agua estaba desganada, aburrida, y hasta enojada. El viento
soplaba sin rumbo y no refrescaba, sino que sólo cambiaba
el hastío de un lugar a otro. Los días se movían lentamente
y las noches gélidas llenaban de temor las almas. No, la
Tierra sin agua no era un buen lugar para estar vivo.

Pero entonces, a la Tierra le echaron agua. Ahora, eso


de “le echaron” es un decir. La verdad es que el agua brotó
de una Roca. Sí, de una “simple” Roca. Nadie hubiera dado
mucho por esa Roca nomás de verla. No era muy grande,
quizás un poco más alta que yo. Era fea. Honestamente no
tenía atractivo alguno, es más, parecía que el resto de las ro-
cas la rechazaba pues, excepto por una docena de pequeños
guijarros salidos de no sé dónde, no había nada a su alrede-
dor. Y la verdad es que yo tampoco hubiera reparado en su
presencia si no fuera porque dicha Roca (y lo que salió de

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no, era la Roca la que proyectaba su sombra, cubriendo de cristal, y en otros se presentaba como un vaporcito vi-
todo mi cuerpo, protegiéndome del sol aún ardiente. Yo vificante. No pasó mucho tiempo antes de que ocurriera
estaba decidido a dejarme morir (aunque la verdad era que el fenómeno de la lluvia, aunque la primera vez no le agra-
le tenía miedo a la muerte porque nunca supe bien qué dó a muchos: la cosa es que esa primera lluvia sirvió para
pasaría después), pero tengo que admitir que la sombra era limpiar la Tierra de tanta suciedad acumulada. “Demasiada
tan –¿cómo decirlo? –, reconfortante, que dejé que me si- agua”, dijeron unos, “¡queremos la Tierra seca de vuelta!”,
guiera protegiendo. Después anocheció, y un fuerte viento clamaron otros; pero es que se habían acostumbrado a vivir
comenzó a soplar. Lo único que tuve que hacer fue rodar y revolcándose en el polvo. Llovió durante muchos días con
ponerme contra la piedra; no pasé tanto frío. Y así estuve sus noches, y muy pocos sobrevivieron a tal limpieza. Pero
algunos días (quizás tres), y entonces sucedió algo tremen- después, el agua hizo su labor de restitución, y sucedió el
do: tuve sed. Sed, sed como nunca antes en mi vida, por- milagro de la vida. Vida limpia. ¡Vida nueva que se esparcía
que ni siquiera sabía que la sed existía ni cómo se llamaba. por todo el mundo! Especies regeneradas y sin sed, que tie-
Necesitaba agua, aunque nunca la hubiera visto. ¿Alguna nen la confianza de que hay agua para zambullirse si acaso
vez han dicho algo como “no sé lo que necesito, pero lo se vuelven a ensuciar. Podría decirse que incluso yo volví a
sabré en cuanto lo encuentre”? Así me sentía. Me desespe- nacer. Fue el agua de la Roca lo que me dio nuevas fuerzas y
ré. Mi boca no tenía ni la saliva suficiente para escupirla y ganas de vivir, por el simple hecho de verla llenar el mundo.
maldecir mi suerte. Me enojé. Me enojé por todo y contra
todo lo que no me había enojado en toda la vida, aunque A la tierra le echaron agua y no viceversa. Antes de eso,
no tuviera razón para hacerlo. Entonces me fui contra la no hay mucho que contar.
Piedra. Primero a los puños, hasta que sangraron y lloré
tanto de dolor como de rabia. Luego tomé los 12 guijarros,
incluso fui por el que había pateado, y se los arrojé, uno
por uno, a la gran Roca; esa que no tenía la culpa de que
yo no supiera qué hacer con mi existencia, y que además
me había dado sombra durante el día y cubierto del frío
por la noche. Pequeños guijarros contra la Roca. Débiles
puños contra la Roca. Como era de esperarse, no le hice el
daño que esperaba, si acaso una pequeña grieta. Me hinqué
frente a ella y lloré más. De pronto, un pequeño crujido…
y un chorrito de agua que comenzó a escurrir de la Roca
golpeada. Me acerqué completamente intrigado. ¿Qué era
eso que manaba de la Piedra? Acerqué mi rostro… y enton-
ces, otro crujido, más fuerte que el primero, y el chorrito
se convirtió en un chorrote que me empapó la cara. Hice lo
que casi cualquiera hubiera hecho en mi situación: correr.
Solo había avanzado como tres metros, cuando me detuve
a tiempo para el tercer y más grande crujido, que terminó
por partir la Roca a la mitad. El agua comenzó a correr
a raudales y pronto subió hasta mis rodillas. Me agaché
y bebí. Fue instinto natural. ¡Bebí hasta saciarme! Nadé,
f loté, me zambullí y… se me quitó la sed. Los guijarros f lo-
taban por ahí. La gran Roca, herida por la mitad, yacía en el
fondo de lo que se había convertido ya en un pequeño lago
y sangraba agua viva por galones, litros, ¡toneladas!… Reco-
rrí el planeta entero viendo como a la Tierra le habían echa-
do agua. Agua que en partes se hizo salada y en otras dulce.
Agua que en ciertos lugares era sólida y formaba montañas

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Los hechos de Káj más allá, ha transgredido los límites a mi parecer… o al me-
nos es la opinión que puedo dar a partir de lo visto anoche.
Por Samuel Lagunas
Ella, con otras tres mujeres, llegó cubierta de una tú-
–Veamos en las crónicas antiguas – dijo Mel- nica blanca, casi transparente. Ninguna traía algo puesto
sar mientras se acercaba a la mesa donde nos hallábamos bajo la tela. El cabello indicaba que en más de diez días no
con tres legajos de manuscritos. se habían sometido a ningún aseo por lo que el hedor era
A Melsar lo recuerdo así y ya, entrado en años, yendo sobresaliente. Pero Armiña siempre ha tenido un cuerpo
de estante a estante, de libro a libro, de letra a letra. Bien magnífico, lleno de albura y de proporciones asombrosas,
puedo decir que ya había leído más de un millar de pági- no obstante los varios abortos que se ha realizado. Hace
nas y que todas los llevaba en la memoria cual si fuera des- dos años, cuando vivíamos juntos, me obligó a que yo le
cendiente de Simónides. Decíase sabedor de más de veinte practicara dicho método y para ello recurrió al hipnotismo.
lenguas y bien se le podía escuchar ora en español, chino, Sucumbí y decidí abandonarla. Había una ligera brisa por
maltés, e incluso en arameo, ugarítico y griego arcaico. A lo que la tela se les adhería al cuerpo. Llevaban tres perros
mí me respetaba por mi conocimiento en mitología pero mudos a rastras y una cargaba trozos de madera y un bote
a los demás los miraba de soslayo, sin dedicarles atención. de petróleo. Apilaron a los perros y trazaron un círculo
–Si tú insistes tanto en buscar aquí, has de tener tus razones ciego a su alrededor, colocando los trozos de madera de tal
pero ya te dije que conozco estos documentos desde hace manera que se formase el altar de nueve cayados. He ahí la
varios años. primera señal de que algo marchaba mal. Por demás se sabe
Melsar se sentó conmigo y el inusitado visitante y exten- que el kirá (nombre original del altar) es un instrumento ile-
dió el bonche de sabiduría antigua en la mesa. gítimo en este reino y casi inaccesible; sólo poderes ajenos
pueden desatar sus atributos.
Mi ya compañero me habló ese mismo día de la exis- Ocurrió que ellas incendiaron a los perros y a medida
tencia de aquel ente en varias culturas, incluso en nuestro que cada uno se iba consumiendo, las llamas se tornaban
México. Contaban, según él, que aparecía en un viejo al- de color distinto. Entretanto ellas entonaban letanías en
macén, cubierto de polvo y aserrín negro. El aserrín negro lenguas no de nosotros y abrían una ligera sangría desde el
para el estudioso de la magia, Frederick Vassel, proviene de ombligo hasta la altura de los senos. Cuando el último ór-
un árbol que crece sólo en la ribera del Hades, dicho árbol gano se calcinaba, ellas se centraron en una sola repetición:
es infecundo y f laco como un fideo, según los muestran los ¡Káj! Entonces de la tierra emerge la última llama negra,
dibujos hechos por él mismo en su más reciente Manual de negra completamente. No tardan las mujeres en agacharse
Ocultismo, mismo que consulté ayer por la mañana. a tomar algo de tierra y salir, con el gesto avezado, en bus-
ca de alguien. Bien pasó el humo, vi una capa oscura que
Todo comenzó justo anoche que entraba a mi casa en la cubría la escena del ritual, me acerqué un poco… ,paso tras
calle de Plazuela, junto al antiguo Mercado de los Remedios. paso… muy lentamente. La capa oscura no era sino aserrín
He visto que hoy en día algunas mujeres degüellan gallinas negro. No.
e invocan a los ancestros del lugar. Eso no me atormenta
para nada, me disgustan más los chiquillos que molestan No podía dormir.
en la puerta hablándome de cariños y buenas voluntades,
no entiendo cómo hay gente que sigue creyendo en esos Al llegar con Melsar, aún me perseguía el canto y los
cuentos mágicos. Si leyesen un poco más, solamente un perros mudos y el f lamazo negro que manchó el cielo. Fue
poquito, sabrían que los buenos corazones desaparecieron cuando él corrió a buscar el legajo que otro hombre encor-
hace más de cien años, como lo apunta Raimundo Manetti vado me tocó el hombro. Conocía mi expresión, la sabía de
en su primer libro I vecchi trucchi. Me dan lástima las po- memoria…, acaso él mismo la había tenido alguna vez o él
bres criaturas, ellos no tienen la culpa de que les inculquen mismo la había inventado. Tres horas tardó Melsar en el
tales ideas. Una de las mujeres me es bastante conocida, su sótano, suficientes para escuchar todo lo que el viejo sabía.
nombre es Armiña Luna. En efecto, es hija de los dignísi- Era cierto, Káj existía y lo comprobamos después de una
mos Luna de la Condesa. Con Armiña he platicado en más incesante lectura de las crónicas.
de una ocasión, solía haber algo entre nosotros. Ella cree Melsar y yo no pudimos contener el temor de aquellas
que sus padres la asedian con incesantes sortilegios y para narraciones, mitos de alguna forma, que atormentaron
eso ha recurrido a la mata de gallinas, que según se piensa siempre nuestra imaginación. El dato más reciente era este.
(y lo ha corroborado el doctor Morschen en todos sus artí-
culos), garantiza protección absoluta. Pero Armiña ha ido Manuscrito K-25.B -- El hombre que hacía pecados, datado en

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el año 4 de nuestra era, se asume que fue escrito en el MMXV.
Autor: desconocido.
25 de marzo: Hoy han traído un nuevo invento, una enor- 21 de abril: Ayer se fue de la ciudad. Nos dejó desprovistos.
me máquina. Se llama Káj, dicen que su nombre se deriva Pronto moriremos, seguramente.
del ruaj hebreo y que encarna íntegramente al ser humano, --------------------------------------------------------------
dicen que es nuestra réplica, sólo que sin vida. Hoy fue --------------------------------------------------------------
presentada al público en una tienda del centro, un viejo --------------------------------------------------------------
se hace cargo de ella. Funciona así, formas una hilera lar-
ga, cuando llega tu turno, el viejo te hace sentar en una Infiero que Armiña buscó a Káj para librarse de sus
habitación cerúlea y te da el menú, como si fuese aquello padres y de su sufrimiento. Melsar y yo, pasado el entu-
un restaurante. Todos salen con paquetes de cincuenta por mecimiento de las extremidades, nos dimos cuenta de la
cincuenta, amarrados con un lazo negro muy llamativo. ausencia del viejo y de pronto la silla donde había estado
-------------------------------------------------------------- e calcinó dejando un rastro de ese negro aserrín que tanto
habíamos temido.
7 de abril: Varias mujeres han hecho protesta ante el ne-
gocio del viejo, han pasado a insultar y a maltratar al po- Ayer fueron sepultados los padres de Armiña, tardaron
bre, van sólo dos semanas y dicen que sus maridos ya no tres días en juntar sus restos ya que Armiña los destazó y
las tocan sino que llegan con otras mujeres y lo hacen en los aventó a los cuatro vientos. Hubo un sol fuerte pero las
su mismo lecho; otros no se han cansado de golpearlas y copas altas que hay en el cementerio siempre han provis-
mentirles; otros llegan cada día con tres fajos de billetes y to buena sombra. A la distancia, el viejo parecía asomarse,
una nueva joya para halagarlas, éstas últimas mujeres no se sonriendo como con sonrisa de victoria. Pero su mueca de
quejan tanto. El viejo no hace más que escuchar los insultos alegría luce mortal, perecedera, como si cada vez se acercara
y mostrarles el menú. un paso a su final. Extraño. Melsar y yo nos hemos perca-
-------------------------------------------------------------- tado de otra cosa curiosa, a los pocos metros en una vieja
casa, se entona una desafinada melodía, casi litúrgica pero
11 de abril: Se ha perdido el orden. No he querido salir. apacible, conmovedora; son los templos, los templos que
Las protestas de las mujeres han terminado y ahora ellas menciona el manuscrito, aún permanecen, hay algo allí que
mismas acuden asiduamente al viejo. Parece que valor es lo los hace latir perpetuamente.
que les vende, valor para matar, violar, soltarle de golpes a
los niños, y llenar el mundo de falsedades. Alguien se ha
atrevido a decirle al viejo que él vende pecados y que él es
el mismísimo diablo. Esto, claro, los dicen los iconoclastas
que aún se reúnen en viejos templos. Yo no sé qué pensar.
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12 de abril: Uno de esos filósofos antagonistas al viejo ha


dicho que para hacer ciertas acciones no se necesita valor
sino ser un tonto alejado del bien. Pone a pensar.
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16 de abril: Ayer por fin fui con el viejo, ya no hay tal má-
quina, él mismo ha confesado que la máquina era un pre-
texto, sólo unos cuantos embalajes y engranes acomodados
industrialmente. Dice que él es quien se hace cargo de todo.
Le compré dos paquetes de ultraje. Debo confesar que me
he enamorado.
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18 de abril: Por suerte, ella había conseguido algunos gra-


mos de lascivia. Fue algo descabellado. Hay que aceptar,
nos hemos hecho dependientes del viejo.
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Garabatos y letras pequeñas o con otras tantas letras en el pez que lo compo-
Por Titis Malo nían de manera fisiológica.
En la parte posterior del mar, se encontraban muchas
Dentro de una O gigantísima y redondísima, ca- A; algunas poseían en sí color verde, y otras tantas el color
yeron, hace varios años (los cuales son muchos para escri- café; eran montañas adheridas al subsuelo. En las monta-
birlos y que no escribiré pues no me gustan) muchas letras. ñas, había T´s volteadas, quedando de forma perpendicu-
Dicen que ese día se vieron llegar todas las letras, de todos lar (con la línea horizontal en el suelo y la vertical hacía
los tamaños y colores. Cayeron alfabetos de todo tipo: ara- arriba) cuya firmeza daba la origen al tronco, de igual forma
meo, griego, latino, ruso, sánscrito, mandarín… Pero debi- arraigadas a la tierra de la misma A (o montaña). Sus raíces
do a nuestra zona geográfica daremos enfoque únicamente y ramas eran y´s (las raíces invertidas, en cambio las ramas
al abecedario latino. Así, cayeron desde la a hasta la z. Ma- iban surgiendo en la parte superior del árbol con su forma
yúsculas y minúsculas. Todo tipo de letra caía, con fuerza o original. Sus ramas se derivaban una de otra. Y en sus par-
sin ella. Las que con delicadeza caían, se iban impregnando tes laterales, desglosando y luciendo, crecían sus bonitas o
a figuras geométricas, otras quedaban dispersas en el aire o alargadas y ovaladas verdes, –hojas–.
en objetos para convertirse en olores. Y si todo lo anterior sucedía en la parte externa, ¿qué
Cayeron millones de S volteadas azules y medio verdo- sucedía en la parte interna? Bueno, en el fondo de las S
sas, cristalinas formando las olas del mar. Aves viéndose volteadas (mar), habían miles de o´s microscópicas, que
a lo lejos eran m incompletas; quedando sólo los trazos más bien serían puntitos (por el tamaño solamente, pues
superiores. no dejaban de ser
Habían muchas letras), de color café
o, pequeñas y enor- en el suelo y afuera
mes; a veces queda- también. Era la are-
ban con su forma ori- na y la tierra; de di-
ginal (círculo); otras ferentes tonos.
veces, se modificaba Había miles
quedando más ovala- de letras por ahí
da como las peras, o mezclándose. Fi-
alargadas como hojas nalmente, pero no
de árboles (aunque de menor o mayor
no siempre sean así). importancia: estaba
Figúrense un pa- la o en la parte su-
norama donde están perior, siguiéndole
las S volteadas, las hacía abajo una t,
cuales eran brillan- teniendo en los ex-
tes, eran el mar. En tremos de la línea
el cielo, estaba una horizontal, una o
O, llena de luz, ésta más pequeña que la
era el sol. Dentro superior. Después,
de las S volteadas (o una v minúscula
el mar), estaban mu- volteada totalmen-
chas O alargadas u te, –inversa–, dando
ovaladas, a veces en- elasticidad a todas
gordadas: Eran peces esas letras –las o,
de colores, los cuales la t y la v minúscula
estaban dotados de volteada–. Asimis-
una pequeña v en mo en las dos ter-
su parte posterior y minaciones de la v
dos u a los lados (sus
aletas). Sus ojos eran

12
Armarios
minúscula volteada, una o alargada (en total dos).
¿Pero qué es todo esto? Se llaman: Seres humanos. En
un principio tenían una apariencia como de simpáticos
garabatos, representando primicias de inteligencia; con
el tiempo las letras se fueron acomodando más y dejaron
de ser garabatos de primer plano para ser como ahora
somos; en tercera dimensión.
Dentro de esos garabatos imperfectos, había muchas

Eurídice Mía
letras: Miles de millones de a,e,i,o,u (el burro sabe más
que tú). Eran las llamadas células.
Pero había un objeto que era un misterio. No se le
atribuía una letra que representara su creación; eso era Declárame con tus labios
lo intrigante. Además, su existencia en sí misma es un ígneas palabras que al oído engendren
misterio. Se le llamó: encéfalo. notas dulces sonidos
Por su parte externa luce como surcos curveados sin acaso tiernas exhalaciones que se desprendan
determinación, lo cual, a veces, genera confusión (en el henchidas de ese vaho tuyo
lugar donde habita, el cual es un espacio en la o que tenía de tu aliento
el garabato en su parte superior). El cerebro estaba dota- imagen silenciosa del viento
do de letras. Podía ser de todo el abecedario, fuese griego,
cirílico, latino; o incluso todos, mayúsculas y minúsculas, Malhabida ocasión
letras escritas, habladas, manuscritas, procesos lingüísti- Eurídice mía
cos, palabras escuchadas, vistas o no vistas; sentidas. quinientas millas y un Cancerbero
De manera que, con el tiempo, concebía nuevas le- un óbolo por peaje
tras. De colores distintos y también de formas. Además el Estigio hambriento
era capaz de almacenarlas, recopilar letras, párrafos nue- Tartárico flagelo
vos o viejos; podía traerlos de vuelta siempre que quisie- uranios
ra. Aunque a veces se salía de control, pero podía comer tirando de estos
letras, procesarlas y expulsarlas. Contenía antigüedades, a estribor los ojos vuestros
neologismos, tecnicismos, coloquialismos, y hasta lo vul- Mirando siempre de lejos
gar. Así era: recibía, guardaba y expresaba letras, como batel surcador
estado natural o siempre como respuesta. Podría decirse ignoto destino
que es “el conjunto letras”. No se podía entender cómo extensioso confín
podía ser dueño de tanto: a,b,c,d,e,f,g…z; todas revueltas nuestro dichoso himeneo
(y a veces se encargaba de acomodarlas); formando pala- Mirando siempre de lejos
bras, ideas. Enormes párrafos. el día
Y bastaba con que alguna pequeña letra se acercara quimérico
al garabato, para que ese conjunto letras diese enormes ufano
mordidas, como pacman, alimentándose de todo aquello insomne
que recibiera. Recibía información, tal como lo eran: nue- en que al fin
vas letras, quizás nuevos sabores, olores, sentimientos o resuelta me ames
expresiones. Todo lo anterior, sucediendo dentro de la Escribe tu perro fiel
más enorme O, sabiendo que algún día todos habremos sencillamente Orfeo
pasado, de la a a la z, fonética, subjetiva y literalmente
hablando. Por Rodrigo Almada

13
hoy remienda algunos botones y algunas bastillas; se
atrevería a hacer un pantalón pero ya el cansancio es
algo protagónico. Este hombre tiene que leer definiti-
vamente. Y lo hace. Aún la catarata izquierda se lo per-
mite. Un capítulo de la Biblia y algo de Edmundo de
Amicis. En cuanto al lenguaje, tarugo es una palabra

Teófilo Bravo que procura no repetir delante de sus bisnietas ya que


eso ocasionaría más de un disgusto allá arriba.

Si me dijeran que aún existen, difícilmente lo Sería mentira si dijera que ya se quiere
creería. He llegado a creer que en un futuro próximo morir. Pero él quiere seguir fuerte, aun
entraremos a un museo y habrá una sala especial para
ellos donde encontraremos réplicas en cera de Pablo, cuando los tendones duelan al caminar y
Agustín, varios Juanes y algunos Franciscos. La guía, vea al suelo para no caerse.
antes de entrar a dicha sala, nos leerá algún pasaje de
un libro sagrado y se limitará a decir: Pasen a ver a los Hoy su vida es muy hermosa y esa vida le gusta
hombres de Dios. Por lo pronto, aún no han desapa- mucho. Sería mentira si dijera que ya se quiere morir.
recido del todo. Pero él quiere seguir fuerte, aun cuando los tendo-
nes duelan al caminar y vea al suelo para no caerse.
Vamos a pensar en la noche. Se acuesta tempra- Para esto del dolor se unta una pomada para caballos
no para levantarse tan pronto como pueda, seis de la bastante efectiva. Su nieta comenta que los ancianos
mañana casi siempre. A media noche usa el servicio como que se vuelven solitarios, se vuelven a su mun-
porque la vejiga se vuelve indómita con el paso del do. Teófilo en su mundo es plenamente feliz, a él qué
tiempo. Ya con el alba, lo primero que hace es hablar le interesa lo que digan los demás, eso es la verdad.
con Dios, un solo vocativo es necesario y ambos en- Y así es la vida, la cena ha sido últimamente una
tran en comunicación. En ese momento a Teófilo le taza de canela con leche y pan, a veces un plátano. Hay
granizan los recuerdos en la cabeza y pide por cada en él un ansia siempre por los días viernes y domingo
uno de ellos, por las personas que vio ayer, por las que en los que se reúne con otros para seguir la charla con
no ve hace veinte años, por las que vio una sola vez Dios, esto de las cosas de Dios definitivamente lo sub-
en su vida y por las que jamás ha visto. A algunos los yuga. Una sonrisa con la dentadura de cerámica hace
llama hermanos, a otros amigos, a otros simplemente, lo mismo conmigo.
personas. Su desayuno consiste en dos plátanos, una
naranja, café y uno o dos panes. El plátano lo llena
bien. Ocasionalmente un alegre mollete se incorpora
a la dieta.
Este año, Teófilo cumple los 98. Y a esta edad, algo
que tanto le asombra es el cambio de las modas, lo ha
notado en los artistas, los maestros de primaria y los
pastores. Más en estos últimos que ya ni corbata usan;
también le molesta que la complexión de algunos sea
grande sobremanera. No le agradan los bailes de hoy,
brincan como tontos, dice, antes veías un vals hecho
con divino arte, concluye categóricamente. Teófilo fue
jugador profesional de baraja hace ya varios años, aho-
ra se limita a jugar con sus bisnietas a la oca o alguna
partida de dómino; entiende que un cristiano no debe
jugar esas cosas. Le sorprende también que su bisnieta
mayor juegue ajedrez, no sabe dónde lo ha aprendido.
También Bravo jugó como pelotero y hoy el beisbol
es de lo poco que ve en la televisión. Lo cervecero
dice que lo dejó cuando Dios lo volvió a hacer nueve-
cito, hace ya varios años. Si hay algo con lo que siem-
pre ha cargado es con la profesión de sastre. Todavía

14
aa
aa

15
Antes he de explicar un par de cosas: Para todos aque-
llos que no estén familiarizados con el gremio cristiano, de-
ben saber que aquella cuestión del príncipe(esa) azul está
bastante arraigada al pensamiento cristiano contemporá-

Sería absurdo pensar que el Señor tiene


a alguien preparado para nosotros, y si
Crítica al principeazulamiento lo hay –no digo que no los haya–, rara
vez se da el caso: muchas personas ven
Por Luis Rodrigo Almada
príncipes en sapos.
Criticar ha sido una labor, desde siempre, muy
sencilla; esto se dice comúnmente y lo sabemos a ciencia
cierta. Calificamos desde el discurso político de equis go- neo. Es decir, creemos (o la mayoría lo cree) realmente, que
bernante, la combinación de ropa de tal o cual fulano, y hay, que existe, otro ser especial diseñado para nosotros,
hasta la temperatura correcta con que el sol debería calen- destinado o predestinado por Dios –y para nosotros–.
tar o no nuestra cabeza en determinada época del año –sub Hace no muchos días comencé a ref lexionar en torno
sole–. Hay quienes incluso se atreven a criticar, constructiva al destino: en primer lugar, ¿existe?... No. Ahora bien, si
o destructivamente, la labor del todopoderoso. Y es que lo que entendemos por destino es todo aquello que Dios
“criticar” adquiere de antemano una connotación peyora- tiene destinado para nosotros, ¿ahora sí existe? Yo creo
tiva; por eso cuando buscamos no vernos tan críticos (o que no. Y es que si ya estamos destinados a algo o alguien,
criticones) hablamos de “críticas constructivas”… Patrañas. dónde queda entonces nuestro “libre albedrío”. Descartes,
Hay quienes también, aun sin creer en Dios, no por eso se autor al que recurro persistentemente, decía que si somos
abstienen de emitir juicios; adempero critican al Padre en perfectos, que si somos iguales a Dios (en este sentido), es
función de los “hijos”. Pero nadie tiene nada que decir en porque tenemos más libertad que conocimiento. Pues bien
relación al universo o al planeta tierra o a esa singular e in- es cierto que nosotros infortunados mortales no poseemos
discutible armonía con que trabaja el sistema solar (excepto, atributos tales como la omnisciencia de Dios, nuestro co-
claro, la temperatura), o con que nuestro sistema nervioso, nocimiento es finito; sin embargo, nuestra libertad de es-
endocrino, digestivo, respiratorio, linfático, urinario, óseo, coger, nuestra voluntad, sí es infinita. Sin duda, cada año,
reproductivo, sensorial…; en cambio cuando “¡la mujer que Dios tiene un millar de propósitos para cada ser humano,
tú me diste por esposa!”… Ah, cuando de esto se trata, al- como el que creamos en él, que maduremos, que obremos
zamos el puño al cielo, intentando asestar uno como para bien; que nos vaya bien económica, emocional, mental y
despertar al gigante y hacerle ver su gran error (esto es, a sentimentalmente (especialmente). Podríamos pensar que
grandes rasgos, lo que adánicamente hacemos). Dios debe ser el personaje más frustrado en el universo;
Por eso, dadas estas últimas fechas llenas de enunciados pues estos anhelos que él tiene rara vez se cumplen en la
cursis y de corazones y grandes campañas de mercadotec- vida de no pocas personas. Es nuestra culpa, por supuesto.
nia, y aprovechando la naturaleza de nuestro tema (mito- Y no por eso Dios es menos Dios. Lo mismo ocurre con
logía), hablaré de un hito (o mito) más, que, aunque poco el mentado príncipe(esa) azul. Sería absurdo pensar que el
conocido, sí es ampliamente discutido. Tiene que ver con la Señor tiene a alguien preparado para nosotros, y si lo hay
Divina Providencia; de manera más específica, con aquella –no digo que no los haya–, rara vez se da el caso: muchas
que se relaciona con nuestro destino –futuro– amoroso, personas ven príncipes en sapos. Elementalmente porque
con nuestro “príncipe (o princesa) azul”. Bien podría jus- creemos que de una u otra forma él cumplirá su propósito
tificar elocuentemente el porqué de esta resolución mía… en nuestras vidas: no nos damos cuenta que Dios actúa en
Sin embargo diré, llanamente, que me he visto envuelto en función de nuestras decisiones. ¿Por qué digo esto? Porque
una última encrucijada amorosa (espero) y que mi opinión para todo aquello que pidamos existe, claro, una respuesta
acerca de esto es, además de todo, contraria a la de algún de parte de Dios. Ahora, Dios, que no es un genio de la
colega laudeísta; lo cual también me anima a escribir y a lámpara, no accede a peticiones que estén fuera de su vo-
generar esta muy entretenida dialéctica. luntad. Es natural que si él lo sabe todo, como buen ajedre-

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cista, se adelante a cada uno de nuestros movimientos, para
nuestro beneficio en el mejor de los casos. Es natural que
confundamos esto con “destino”. Pero cada quien forma y
conforma su destino. Por lo tanto, Dios cumple su voluntad
en función de que pidamos conforme a su voluntad; si no
pedimos conforme a su voluntad, finalmente su voluntad
se cumple de una u otra manera, pero no gozamos de los
beneficios. Porque si decimos que Dios tiene un ser especial
para cada uno nosotros, pero la regamos, qué culpa tiene el
otro… ¿se quedará sin su ser especial? O, ¿qué entonces no
estábamos hechos el uno para el otro?
Cada quien elige su árbol del huerto. Tenemos esta li-
bertad. Lo que Dios espera es que escojamos (libremente)
su voluntad. La dificultad (mía) viene cuando pienso en que
elegimos con base en las cualidades de la otra persona. Es
inevitable. Decimos que queremos a la persona cuando en
realidad lo que queremos de ella son sus cualidades o virtu-
des que nos parecen atractivas; es decir, a nadie le importa
el manzano, lo que queremos son las manzanas. Alguien
dijo “te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando
estoy contigo” –un tanto narcisista–. Se nos olvida que los
príncipes azules en el fondo siguen siendo sapos, o ranas.
Pero no los queremos por ranas, sino por sus cuerpos de
príncipe. Otro dijo, no sé quién (cultura popular) que, pa-
rafraseando, queremos a las personas por sus virtudes pero
las amamos por sus defectos. En otras palabras, se ama más
al enfermo que al sano; más al pecador que al santo. Quiero
decir: No hay, no existen príncipes azules (destinados), sólo
hay sapos… hay que aprender a amar sapos.

Breve réplica del


laudeísta inconforme
Por Samuel Lagunas

Antes, diré que hay dos tipos de solteros, los


paulinos que lo son por convicción y los origenistas (en ho-
nor a Orígenes) que lo son por necedad. De los viudos creo
que no hay más que decir que Dios da y Dios quita, lo que
no implica que nosotros debamos volver a tomar. Ahora
sí veamos sucintamente lo que nos incumbe. A la hora de
hablar de amor, y no de atracción física, enamoramiento,
encaprichamiento o simple resignación (un “ya que” dejan-
do caer los hombros a la vez que hacemos un puchero), esto
de las metáforas me encrespa. Es claro que Walt Disney
no hace hombres sino dibujos animados así que dejemos

17
a los sapos y a los príncipes azules en el pequeño orbe del
televisor, los libros para niños y la imaginación. Tampo-
co digamos que somos árboles del huerto plantados aquí
para ser elegidos, ni que fuera feria. Las mujeres son sólo
mujeres, incluyendo varices, celulitis y menopausia; y los
hombres, sólo hombres, con todo y la calvicie, la tendencia Lo interesante de los mitos es la creación de héroes, se-
al empanzonamiento post-bodorrio y nuestros a veces in- midioses poderosos admirados y temidos por los hombres
frenables deseos carnales. Dios nos hizo con algo de eso y y la humanización de los dioses, vestidos de arrebatadas
otro tanto lo hemos hecho nosotros. Esto sí hay que tenerlo pasiones, pícaros seres atados a nuestras mismas pasiones;
bien claro, los que decidimos a la mera hora somos noso- justificación del lívido, el poder, el encanto… egoísmo.
tros con nuestro “libre albedrío”. Habrá que decir que la Bástenos detenernos un instante a pensar un instante sus
existencia del concepto de libre albedrío es necesaria para representaciones. Nos conmueven, nos gustan; no llenan
el ser humano, sino ¿cómo llamar a las posibilidades, a todo pero olvidan el compromiso. El peligro está, y no se ha ido
aquello en lo que hay más de uno? Aunque tal cosa como aún, en leer la Biblia como una colección de mitos, sin sen-
la libertad se ha malinterpretado enormemente a lo largo tido, sin vida, sin relación con nosotros; el dilema está en
de la historia y para el cristiano se ha vuelto un concepto divinizar a los hombres humanizando al Eterno; olvidar el
cenagoso que ya necesita una limpia. Pero, acorde con el pecado, prestando mayor atención a la acción del héroe, a la
argumento bíblico, a partir de que uno decide creer en Cris- tentación de retar y vencer a los dioses, olvidar el pecado…
to, es él quien vive en el hombre y es él quien debe guiar pisotear la gracia. Ref lexión pendiente: Dios, la Biblia, yo…
la enredada vida humana (sumisión a él, esclavos de Cristo,
libres del pecado). He aquí, desde este punto de vista, la
clave. En esto de los amores, aquél (hombre y mujer) que
realmente deja guiar sus pasos –porque tampoco es para
quedarse quieto– por la mano de Dios hallará el comple-
mento, la ayuda idónea, la única preparada desde el princi-
pio, y, siguiendo el proverbio salomónico, hallará el bien (y
ojo con el artículo definido “el” y no “un”). Y esto se siente,
así como se siente la vida eterna y la voz de Dios; no me

Y esto se siente, así como se


siente la vida eterna
y la voz de Dios;
alcanzan las metáforas para decir cómo es tal sentimiento
pero existe, verdaderamente existe. Es cierto que el hombre
puede elegir a quien quiera y caer en tantos errores como
quiera, pero que quede claro que lo que Dios unió (porque
Dios ya sabe todos los mañanas aunque para nosotros nos
resulten intrigantemente desconocidos, lo que ocasiona
que al mirar hacia la omnisciencia de Dios, nuestro libre
albedrío se reduce al si hacemos lo que Dios planeó o no, si
escogimos a la (al) que Dios planeó o no), no tiene por qué
separarlo el hombre y, en la misma línea, lo que Dios no ha
unido, ¿por qué diantres tenemos que juntarlo nosotros?
Pero esto ocurre cuando marchamos como Dios manda, y
como, por desgracia, ya casi no suelen ser así las cosas, este
mundo de Cupido se ha vuelto un despapaye, lo que no
descarta la supervivencia de los verdaderos amores hechos
desde la eternidad y para la eternidad.

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La Ilíada
Autor: Homero, griego.
Existen libros e historias consagradas.
Esta no es la excepción. Lectura necesa-
ria para comprender y entender la teogo-
nía griega. Trata la historia de la toma de
Ilión (Troya) por parte de los griegos y en
contra de los teucros. Personajes de la talla de Aquiles,
Odiseo y Eneas se enfrentan en una cruenta batalla
que aún sigue emocionando a miles; aún después de
más de 2700 años de haber sido escrita, y más de 3000
de haber concurrido en las ilíadas costas.
Cine
Veinte poemas de amor y una canción desesperada Las tortugas pueden volar (2004)
Autor: Pablo Neruda, chileno. Dirigida por: Bahman Ghobadi.
La película se desarrolla en el territorio
Fue publicado por primera vez en 1924, iraquí en la víspera de la invasión de las
cuando el autor contaba apenas con 20 años fuerzas aliadas. Enfocada en la vida de un
de edad. A partir de ese momento, este libro grupo de niños dirigidos Satellite. Desde
ha dejado huella en la educación sentimen- la perspectiva de estos niños se ve el sufri-
tal de varios latinoamericanos. Los elogios miento y la dureza de su vidas y la forma
en que buscan subsistir (cosechando mi-
incansables a la mujer, la desesperanza, el re- nas cebadas y vendiéndolas al mercado negro); cada uno
cuerdo de la amada y su anhelo son algunos de los niños tiene una historia que contar desde la niña
de los temas presentes en este poemario. In- de 12 años que es madre, su hermano sin brazos debido
fluido aún por la estética modernista, Neruda comienza aquí a haber pisado una mina, o el niño con su pierna, muti-
su gran carrera literaria que lo llevaría a convertirse en, quizá, lado, que usa su muleta como si fuera una metralleta. Las
tortugas pueden volar es una forma cruda pero muy bien
el mejor poeta latinoamericano del siglo XX, ganador del pre- realizada de mostrar cómo un grupo de niños presencian
mio Nobel en 1971. la llegada del ejército que les traería la tan ansiada demo-
cracia que ni ellos entienden.

Música
Daniel. Silence (2002).
Autor: El profeta Daniel. Intérprete: Blindside, Estocolmo, Suecia.
Escrito en el siglo VI a.C., este libro Blindside, cuarteto formado en 1994, ha mos-
describe la llegada al reino opresor de trado una gran evolución en cada uno de sus dis-
cos siendo los dos primeros Blindside y A thought
Daniel, Misael, Ananías y Azarías; tras crushed my mind los más agresivos y enfocados más a un estilo
la caída de Jerusalén. El libro puede ser hardcore, Con Silence, se muestra la madurez que el grupo ha ido
dividido en dos partes, en la primera muestra las peri- adquiriendo, conservándose líricamente muy espirituales. Cada
pecias que sufre este grupo de hombres judíos por su canción es una conversación con Dios, empezando con la agre-
fe; su desenvolvimiento en el reino y su triunfo sobre sividad de “Pitiful” y volviéndose más melódico y con tendencias
más alternativas en “You can´t hide it”. La balada que cierra el
los malos, ref lejado en el éxito de sus empresas. En disco, “Silence”, habla de una relación espiritual y qué tan íntima
la segunda parte, Daniel recibe revelaciones acerca puede llegar a ser.
del futuro de Israel y del mundo, profecías acerca de
tiempos cercanos y también lejanos, que alcanzan hasta
nuestros días. Un libro que llama al análisis de la integridad y al
estudio de la profecía.

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