Está en la página 1de 8

EN QUÉ CONSISTE LA NUEVA LEY UNIVERSITARIA Y POR QUÉ CAUSA CONTROVERSIA

La principal objeción de la Asamblea Nacional de Rectores es la creación de la Superintendencia Nacional


de Estudios Universitarios, que velará por la calidad de la enseñanza superior.

Ante la aprobación del dictamen de la Nueva Ley Universitaria en la Comisión de Educación del Congreso
cabe preguntarse en qué consiste, cómo beneficiaría al sistema de educación superior y por qué la
Asociación Nacional de Rectores (ANR) se ha opuesto rotundamente.

Entre la principal objeción de la ANR está la creación de la Superintendencia Nacional de Estudios


Universitarios (SUNEU), que velará por la calidad de la enseñanza superior.
Los puntos más resaltantes son:

- En su artículo 19 habla sobre la creación y autorización del funcionamiento de universidades. Las públic as
se crean mediante ley y las privadas por iniciativa de sus promotores; en ambos casos con autorización
previa de la Superintendencia. Se deberá acreditar la demanda cualitativa y cuantitativa insatisfecha de las
carreras propuestas.

- La SUNEU pertenecerá al Ministerio de Educación y reemplazará a la Asamblea Nacional de Rectores


(ANR). Entre sus principales funciones está supervisar la calidad universitaria, fiscalizar el uso de recursos
y autorizar o denegar la apertura de nuevas universidades.

- Tendrá nueve integrantes que serán los representantes del CEPLAN, del CONCYTEC, del Ministerio de
Educación, un miembro de los colegios profesionales y otro de los sectores empresariales. Además dos
miembros designados por las universidades públicas y dos por las privadas.

- La nueva iniciativa establece que el SINEACE podrá evaluar, acreditar y certificar para el mejoramiento
de la calidad educativa. La acreditación será obligatoria.

- Las universidades que no logren la certificación no podrán entregar títulos a nombre de la nación. Las que
no logren acreditar la calidad de sus facultades o carreras luego de tres evaluaciones consecutivas, serán
clausuradas y disueltas.

- Ya no habrá bachillerato automático para quienes culminen sus carreras. Será obligatorio que se elabore
una tesis de investigación. Para la obtención de la licenciatura o título, deberán realizar otra tesis, presentar
un trabajo de suficiencia profesional o llevar un curso de actualización profesional.

- Los centros universitarios están obligados a cumplir con la Ley de Transparencia y Acceso a la Información
Número 27806, lo que las obliga a publicar la ejecución presupuestal y los balances.

- Finalmente, se ha incluido una autorización al Ejecutivo para que diseñe el plan del Programa de
Fortalecimiento de la Universidad Pública, que estará compuesto por las ocho universidades más antiguas
del país y la Universidad Nacional de la Amazonía.
NUEVA LEY UNIVERSITARIA: 10 PUNTOS CLAVES QUE DEBES CONOCER

La iniciativa, que propone la creación de una superintendencia, ha sido puesta en la agenda del pleno del
Congreso de hoy

Al cierre del 2013, la Comisión de Educación del Congreso aprobó el dictamen de la nueva ley universitaria.
El lunes, la bancada de Perú Posible informó que la cuestionada iniciativa ha sido puesta en la agenda del
pleno de hoy. Por ello, aquí presentamos diez puntos claves que todos debemos conocer.
1.- LA SUNAU

Este es el nombre que la ley propone para una entidad que supervisará la calidad de la educación,
fiscalizará el uso de los recursos de las universidades y será la encargada de autorizar o denegar la
creación de nuevas en el país.
La Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior (Fipes) considera que esta entidad asumirá
demasiadas funciones y pondrá en peligro la autonomía de los centros de estudio al estar adscrita al
Ministerio de Educación.

Ricardo Cuenca, investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), dice que en América Latina
y Europa hay instituciones reguladoras de la educación superior y que en el Perú es necesaria su
existencia, ya que el mercado no se ha autorregulado.

De igual opinión es la rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), Fabiola León-Velarde.
“Ante la situación de la educación universitaria en el Perú, no podemos complacernos en esperar que a la
educación la regule el mercado, la competencia y una apropiada información”, escribió en una columna.
2. ¿QUIÉNES INTEGRARÁN LA SUNAU?

Según el proyecto, los integrantes de esta superintendencia serán nueve, todos con grado de doctor: dos
de la universidad pública, dos de las privadas, uno del Concytec, uno del sector empresarial, uno del
Ministerio de Educación, uno del Ceplan y uno de los colegios profesionales.
Juan Incháustegui, vicepresidente de la UTEC, propone para garantizar su independencia que sus
integrantes no pertenezcan al gobierno ni a las universidades. “Deben tener una formación e independencia
semejante al directorio del BCR y ser nombrados por el Congreso".

Cuenca dice que el inconveniente es que el Congreso no se caracteriza por ser expeditivo en estos
procesos. “La demora en la elección de los miembros del BCR es una prueba”.
3. AUTORIZACIÓN DE NUEVAS UNIVERSIDADES

Desde el 2012 está vigente la Ley de moratoria de creación de universidades. De acuerdo al proyecto, la
Sunau asumirá estará tarea. En el artículo 11 se señala que para esta tarea se exigirá que se “demuestre
la demanda cuantitativa y cualitativa de las carreras propuestas en su ámbito de acción” y que el 30% de
los docentes tengan el grado de doctor. El sector privado considera que esto es una intromisión y exceso.

Sin embargo, el congresista Mora dice que lo que se busca es evitar la estafa educativa. “Por ejemplo, si
alguien quiere crear una carrera como Arquitectura de cocinas o Gerontología social le diremos no para
evitar un engaño a los jóvenes. O si quieren crear una facultad de Medicina y no tienen laboratorios,
tampoco les daremos la autorización. Pero si quieren crear otra carrera y tienen todo en regla, no habrá
problema. Están satanizando la ley”, afirma.
4.- ¿Y LAS FILIALES?

En ninguno de los 132 artículos del dictamen se hace referencia a la creación de filiales. Rectores de
universidades como Esan y la UPC se han quejado de que no puedan llevar su oferta académica fuera de
Lima, a pesar que su calidad académica esté por encima del promedio.

El hecho es que en los últimos años la proliferación de filiales en el interior del país sin ningún filtro lo
convirtió en un tema bastante complejo. Mora explica que el Sunau verá en su momento volverlas a
autorizar, aunque con profundo análisis. "Si la Universidad del Pacífico quiere llevar su facultad de
economía a provincias sería ilógico decirle no", dice a modo de ejemplo.
5.- ACTUALIZACIÓN DE LA CURRÍCULA

El artículo 35 indica que cada universidad determina el diseño curricular de cada especialidad. Asimismo,
que el mismo se debe actualizar cada tres años o cuando sea conveniente, según los avances tecnológicos
y científicos. "Es una recomendación, no una obligación", agrega Mora.
A pesar de ello, la FIPES dice que nada garantiza que el Sunau empiece a inmiscuirse en la decisión de
qué materias se enseñen en cada carrera. ¿Tiene razón su reclamo? Veamos el siguiente punto.
6.- CURSOS OBLIGATORIOS

El artículo 36 señala claramente que los estudios generales serán obligatorios y que deben durar como
mínimo dos semestre académicos. "Sirve para la formación integral de los alumnos recién ingresados a la
universidad y ayuda a definir su vocación profesional", se lee en el inciso.

La crítica de varias universidades privadas es que hay algunas que desde el primer ciclo optan por los
cursos de "carrera". Cuenca dice que habría que ver si este modelo ha sido exitoso en otros países para
tener un reclamo fundamentado. "Por ejemplo, en EE.UU hay una corriente muy fuerte que busca promover
el regreso de los estudios generales".
7.- ACREDITACIÓN OBLIGATORIA

La acreditación de las carreras universitarias en el Perú será obligatoria y ya no voluntaria, de acuerdo al


articulo 23. El organismo encargado de llevarla a cabo continuará siendo el Sineace, a través del Coneau.

La principal crítica que se realiza esta medida es que el Coneau no se dará a basto, ya que hasta el
momento solo hay 14 carreras acreditadas de las más de 1.500 existentes en el país. Aún así, la Comisión
de Educación del Congreso señala que se está trabajando en una ley para el fortalecimiento del Sineace,
que incluirá darle mayor prespuesto para realizar su labor.
8.- CIERRE DE UNIVERSIDADES

El artículo 26 es uno de lo que más ha generado controversia. Allí se establece que las carreras o facultades
que no logren acreditar su calidad después de tres evaluaciones del Sineace o en un período de siete años,
serán clausuradas y disueltas por el Sunau.

La Fipes dice que el Sunau podría actuar políticamente y cerrar algunas universidades que no comulguen
con su posturas. El investigador Cuenca considera que si una universidad (privada o pública) confia en la
calidad de su enseñanza no debe sentir ningún temor.
9.- TRANSPARENCIA

Las universidades privadas y públicas deben publicar, en forma permanente y actualizada, información en
sus portales eléctrónicos [páginas web] respecto a inversiones, reinversiones, donaciones, obras de
infraestructura, entre otros.

Así como la relación de pagos exigidos a los alumnos por toda índole, la conformación del cuerpo docente,
indicando clase, categoría y hoja de vida [Curriculum vitae]. También las remuneraciones que se pagan a
los autoridades y docentes en cada categoría.
10.- TESIS OBLIGATORIA

El grado de bachiller dejará de ser automático. El artículo 40 señala que los alumnos deben presentar una
tesis y tener el dominio de un idioma extranjero, de preferencia el inglés, para obtener este grado.

Para obtener el título profesional (licenciatura) se requerirá un trabajo de suficiencia profesional, que puede
ser a través de un curso de actualización o un examen. Asimismo, este grado solo podrá ser otorgado por
la universidad en la que el alumno ha egresado.
LEY UNIVERSITARIA: LAS PRINCIPALES MODIFICACIONES QUE PROPONE EL PROYECTO
APRISTA

El investigador Ricardo Cuenca dijo que el proyecto de ley del congresista Javier Velásquez Quesquén
propone modificar 9 artículos de la norma.

El congresista aprista Javier Velásquez Quesquén presentó el lunes 24 de octubre el proyecto de ley Nº
469 que busca modifica la Ley Universitaria. La iniciativa propone cambiar 9 artículos referidos a la
Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU).

Para el investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) Ricardo Cuenca, el proyecto significa un
retroceso de la reforma universitaria. Estas son las principales modificaciones que plantea:
1. El rol del Ministerio de Educación

Cuenca dijo que el proyecto busca retirar al Ministerio de Educación como ente rector para el planteamiento
de políticas públicas en materia de educación universitaria.

“En todos los lugares donde aparecía el Ministerio de Educación ya no está. El problema de eso es que
nos quedamos sin ente rector para plantear políticas públicas. Hasta antes de esta ley en general en
América Latina la universidad dejó de ser materia de políticas pública porque se asumía que en nombre de
la autonomía nadie podía decir qué es lo que (las universidades) debían hacer o enseñar. La última
tendencia es tratar de revertir eso”, explicó el investigador en ‘Tiempo real’ de RPP Noticias.

También dijo que la Sunedu no depende, sino que está adscrita al Ministerio de Educación. "Es decir la
Sunedu tiene que estar en un sector. (...) Si no quieres el Minedu entonces ponla en el Ministerio de
Agricultura pero ponla en un sector. No puede estar colgada", comentó.
2. Meritocracia en Sunedu

Ricardo Cuenca también dijo que la propuesta del congresista aprista retira el concurso público del
nombramiento de los miembros del consejo directivo de Sunedu.
De acuerdo a la ley vigente, la Sunedu está conformado por el superintendente, un representante del
Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica y cinco miembros nombrados por
concurso público: dos docentes que hayan trabajado en universidades públicas y uno, en una universidad
privada. Además, se incluye a dos personalidades idóneas.

“El proyecto de Velásquez Quesquén lo que hace es retirar el concurso público para nombrar a los
miembros del consejo directivo y da facultad a los rectores para que elijan a un representante. Tres
representantes de universidades públicas y otros tres de las privadas. Entre los representantes de los
rectores eligen al superintendente. Eso es un error porque es exactamente el modelo que teníamos con la
Asamblea Nacional de Rectores”, comentó.

Cuenca dijo que los actuales miembros del consejo directivo de Sunedu son también profesores
universitarios. “No son gente ajena a la universidad. Lo que pasa es que no van en representación de nadie.
Son elegidos en función a sus méritos”, contó.
3. Eliminación del licenciamiento

La Ley Universitaria define que la Sunedu se encarga de dar las licencias a las universidades que cumplen
con las condiciones básicas de calidad. El licenciamiento es temporal y renovable cada 6 años.

“(El proyecto) eliminaría el licenciamiento para todo el sistema universitaria y solo se dejaría para las nuevas
universidades (…) Si mañana nadie decida poner una nueva universidad, Sunedu no existe. Si mañana se
extiende la moratoria de universidades que se acaba en el 2017 y la extienden por 5 años más, Sunedu no
tiene razón de ser”, dijo Cuenca.

“Si uno mira junto los tres artículos lo que hay es una profunda desatención de la regulación y se desregula
nuevamente el mercado. Se regresa a lo anterior”, concluyó.
Aclaraciones. El congresista aprista Velásquez Quesquén dijo que su proyecto invita al debate sobre la
reforma universitaria. "Se ha creado la Sunedu con miembros de reconocida trayectoria profesional pero
extrañas al mundo universitario (...) ¿Por qué una universidad que obtiene su licencia provisional, tiene que
revalidarla cada 6 años? Está dejando en manos de los burócratas y que estén a expensas de esos
procesos lentos, morosos y eternos”, dijo el legislador en Ampliación de Noticias.

LA LEY UNIVERSITARIA

En el Congreso ha comenzado el debate sobre la propuesta del Apra para modificar la Ley Universitaria.
En esencia, plantea que los integrantes de la Superintendencia de Educación Superior, Sunedu, sean
nombrados por los actuales rectores de las universidades. En la práctica, esta postura implica retornar a la
situación anterior, que la ley buscaba corregir.

En efecto, anteriormente el sistema universitario era conducido por la Asamblea Nacional de Rectores,
ANR, una reunión de rectores que seleccionaba a uno como cabeza. Sin embargo, su dificultad para
autorregularse había generado que descienda vertiginosamente la calidad de la enseñanza superior.

Al volverse feudos casi autónomos, algunas universidades públicas cayeron en manos de argollas que
lucraban más o menos abiertamente con las ilusiones de la juventud. Por su parte, las universidades
privadas, surgidas bajo la ley del fujimorismo, fueron concebidas como empresas orientadas a producir
ganancia y no a generar conocimiento ni formar profesionales. Algunas son competentes, mientras que
otras no han pasado de estafas masivas y monumentales.

Ante la evidencia de la degradación de la enseñanza superior, el anterior Congreso asumió que la


recuperación de la calidad obligaba a montar instituciones que regulen a las universidades e impongan
acreditaciones y mecanismos de estandarización. Gracias al empuje del general Mora y el sostén del
ministro Saavedra, salió adelante una ley que instituye la Sunedu como un organismo externo con autoridad
sobre las universidades. Esta entidad es totalmente necesaria porque la crisis del sistema universitario solo
puede encararse desde fuera de sus órganos de poder institucional.

El problema se origina en la composición de la Sunedu, puesto que sus integrantes son seleccionados por
concurso público, menos su presidente (a) nombrado por el ministro de Educación. Es decir, el Ejecutivo
controla la institución que regula el manejo de las universidades.

Ese punto justifica el proyecto del Apra, porque según su lógica, la ley Mora viola la autonomía universitaria
consagrada en la Constitución y las leyes. En alguna medida el PAP tiene razón. Si el Ejecutivo nombra al
responsable y lo puede remover cuando lo considera necesario, entonces, la cabeza depende del poder
político. En la historia nacional una situación semejante es propia de algunos autoritarismos y no se ha
presentado en democracia. Por ejemplo, Leguía y Velasco tuvieron organismos parecidos a Sunedu.

Pero, el Apra quiere volver a una situación que todos los diagnósticos coinciden en señalar como pésima.
Algunos analistas han destacado que el viejo partido de Alfonso Ugarte es instrumental al poderoso lobby
de las universidades-empresa, fuertemente representado en el Congreso. Pero, más allá de sus
intenciones, el proyecto del PAP se apoya en el tema de la autonomía para viajar al pasado.

En la búsqueda de una solución al dilema, aparece una tercera opción: conformar íntegramente la Sunedu
por concurso público. ¿Cuál es la razón para que su presidente sea nombrado por el ministerio y todos los
demás integrantes por concurso? ¿Qué impide una Sunedu verdaderamente independiente? Puede serlo,
si todo su directorio nace de la selección transparente de académicos experimentados. Ninguno le debería
nada a la política y podrían asumir libremente el perfil técnico de su labor.

En el Perú existe demasiada desconfianza en el poder político. Nadie lo cree independiente y se teme su
vocación totalitaria. Por ello, en la arquitectura del Estado existen varios organismos constitucionalmente
autónomos, que hacen contrapeso a los gobiernos de turno. Si el Congreso busca revisar la Ley
Universitaria, puede avanzar en esa dirección, en vez de retroceder a un camino comprobadamente estéril
TODO LO QUE TIENES QUE SABER SOBRE LA NUEVA LEY UNIVERSITARIA

Mientras se jugaba la última fecha de la primera ronda, se aprobó la nueva ley con el respaldo de 56
congresistas. Según Daniel Mora, autor del proyecto, las ‘universidades chicha’ tienen las horas contadas,
hasta se atrevió a dar un número: “Con Ley Universitaria al menos 40 universidades deberían cerrar hoy”.

Pero, de seguro, debes estar confundido. ¿Qué cambios propone? ¿Son positivos? ¿O empeoran la
situación? La ley tiene muchas cosas buenas, muchas malas y muchas feas. Vamos a explicarla como
para chicos de pre-kinder y, como de costumbre, tú sacarás tu propia conclusión. Comencemos.
1. La situación de las universidades en el Perú

Para comenzar, debemos tener clara la situación anterior a la nueva ley. Nuestro colaborador Manuel
Bellido ha realizado, en cuatro post, un muy buen trabajo al respecto:

 Parte 1: Introducción. La universidad no solo otorga títulos. Sus funciones son formar profesionales,
investigar y ser foco de cultura, según la anterior ley universitaria. En la realidad, es MUY diferente.
 Parte 2: Tipos y su conformación.Tenemos Universidades Públicas, Privadas sin fines de lucro y
Privadas con fines de lucro. La universidad se conforma por Estudiantes, graduados y profesores.
Parece básico, pero hay datos muy importantes.
 Parte 3: La cruda realidad. Entre la Cayetano, la San Marcos y la PUCP producen académicamente
más que el resto de universidades. Sin embargo, estas tres se quedan chiquitas comparadas con
Colombia y Chile, por ejemplo.
 Parte 4: El sistema perverso, oferta y demanda. El 50% de alumnos estudia en universidades que
suman el 2% de la producción académica del país. Esto no lo va a arreglar el mercado por sí solo.
 Si lees los cuatro post, entenderás el contexto en que nace esta nueva Ley Universitaria. Una de
las conclusiones a las que llegó Manuel es que la antigua ley universitaria no era realmente mala,
solo que no se cumplía. Ahora, es el turno de la nueva ley. Pasemos a conocerla (¡qué nervios!).
2. Los puntos básicos que debes conocer

Chau ANR. Hola, Sunedu: La creación de una Superintendencia fue muy cuestionada. Sin embargo, aquí
está. Reemplazará a la ANR y el CONAFU; además tendrá tres funciones básicas: otorgar licencias de
funcionamiento, verificar la calidad mínima y fiscalizar cómo se mueve el dinero.

Adiós al bachillerato automático La Ley precisa que para bachiller se necesitará, entre otras cosas, un
trabajo de investigación. En cambio, para titularse profesionalmente se requerirá, entre otras cosas, aprobar
una tesis o trabajo de suficiencia profesional. OJO: la ley no es retroactiva, así que vale solo para los futuros
cachimbos.

Voto Universal: El Rector y vicerrectores serán elegidos por voto universal, obligatorio, personal, directo y
secreto. No podrán reelegirse inmediatamente.

Impuesto a la Renta. Las universidades privadas lucrativas que generan utilidades no estarán exoneradas
de las normas tributarias y deberán pagar el Impuesto a la Renta. Salvo que reviertan en mejorar la calidad
educativa (podría acceder a un crédito tributario de 30% del monto reinvertido). Esto será supervisado por
la Sunedu (y por la SUNAT).
3. Puntos a favor de la nueva Ley Universitaria

Ricardo Cuenca, investigador principal del IEP y especialista en temas educativos, encuentra aspectos
positivos de la nueva ley (pueden leer sus impresiones completas en su blog):

El Estado recupera su posición como órgano rector. En esta columna, Rosa María Palacios explica por qué
la nueva Superintendencia no vulnera la autonomía universitaria.
La ley recupera la idea de que las universidades son un espacio de conocimiento, de investigación.
Sienta las bases de un sistema de aseguramiento de la calidad.
Pedro Muñoz, actual presidente de Apesol, también ha leído la nueva ley y resalta algunos puntos que
considera positivos:

Docentes con mayores grados académicos. Por ejemplo, para ser profesor principal necesitarás un
doctorado (uno de verdad). Además, si una persona tiene los requisitos necesarios, puede ser profesor
principal o asociado sin pasar por la carrera docente.

Las autoridades universitarias tendrás que poseer postgrados académicos firmes, no de medio tiempo.
Además, considera que la Superintendencia es un golazo. Los miembros del consejo deberá tener grado
de doctor

Si quieres ser representante estudiantil en una universidad pública, debes ser parte del tercio superior.
Además, se acaba con los alumnos eternos (máximo se podrá llevar cuatro veces un curso).
4. Puntos en contra de la nueva Ley Universitaria

Algunos aspectos negativos que encuentran en la nueva ley:

No es buena idea exigir un trabajo de investigación para ser bachiller y una tesis para la licenciatura. El
doctor Ernesto Bustamante, especializado en biología molecular, asegura que promoverá la venta y plagio
de tesis; además de la desvalorización de la investigación académica.

La nueva forma de elegir a las autoridades académicas (a través del voto universal en las universidades
públicas) mantendrá la politiquería. Ricardo Cuenca también pide estar atentos sobre este punto. El
congresista Galarreta, en cambio, asegura que no se está garantizando la independencia política de la
Superintendencia.
Una fuente rica en críticas a la nueva ley es la sección de opinión de El Comercio. Estas son algunas de
las columnas, con sus respectivos enlaces para que puedan profundizar:
Federico Salazar – Contra la reforma de papel: La calidad de la enseñanza no se solucionar con grados
académicos (la ley exige maestrías y doctorados como requisitos).

Martha Meier – Universitarios estafados: El problema no son tanto los profesores, sino la nutrición de los
niños y jóvenes. Además, peca de ingenua la ley al exigir maestría para los profesores.

Editorial: Ley Universitaria, gobierno intervencionista: La ley es controlista y va en contra de la Constitución


porque la Superintendencia atenta la autonomía universitaria. Además, una mayor intervención del Estado
generará mediocridad y enormes barreras burocráticas para el sector privado.

Quienes también se oponen a la nueva Ley Universitaria son Alan García (“el chavismo humalista comete
un crímen”); Orlando Velásquez, presidente de la ANR; Keiko Fujimori (“vulnera y violenta la autonomía de
las universidades”); y Alberto Fujimori ¿(“parece pincelada Velasquista”).

Si leen los dos párrafos anteriores pareciera que la Ley Universitaria sólo es combatida por sus opositores
habituales. Pero no es así: ellos no son los únicos críticos. León Trahtenberg, conocido especialista en
educación, ha destacado que, con esta nueva ley, Gastón Acurio no podría poner su nueva universidad de
turismo y gastronomía.

Por su parte, Eduardo Villanueva, de la PUCP, considera que la nueva ley es un “engendro“. Villanueva ha
venido siguiendo el debate de construcción de la ley desde hace meses. Ya en diciembre decía que la ley
“no servirá para cambiar lo que necesitamos cambiar y hará que lo malo predomine sobre lo bueno”. C on
esta nueva ley, explica que:

Las que van a tener más chamba y potencialmente más problemas inmediatos son las publicas; a las
privadas se le da casi completa libertad para definir la implementación en sus términos. Ahora, cualquier
resultado se verá en años, no de inmediato, porque las condiciones que se ponen requieren tanto
mecanismos de control como plazos de adecuación. Si se aplicara, las que tendrían problemas para cumplir
serían, no me queda duda, tanto las privadas como las publicas. Por ejemplo: el 25% de tiempos completos,
eso no le va a ser fácil a muchas universidades.
Uno de los puntos más controversiales de la Ley es que, a partir de ahora, sólo podrán ser profesores
universitarios quienes tengan maestría. ¿Por qué la crítica? Muchas de las universidades “chicha” criticadas
por Mora prácticamente regalan las maestrías, mientras que obtenerla en una universidad de calidad es
más difícil. Eso llevaría a tener una mayoría de profesores egresados de las universidades “chicha”.
Mientras, profesionales destacados en sus rubros, como alerta Eduardo Adrianzén, ya no podrían ser
profesores.
5. ¿Y ahora? ¿Qué sigue?

Según explica uno de los miembros del equipo técnico de la Comisión de Educación, la nueva Ley
Universitaria no tendrá un reglamento específico. Es decir, el Estatuto de cada universidad definirá su
aplicación concreta y específica. Falta que sea promulgada por el Ejecutivo, pero la jefa de Gobierno ya se
pronunció abiertamente a favor de la ley.