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Fabrizio Cint

Gobierno y RRII

La sociedad anaá rquica - Bull


Capítulo I: el concepto de Orden en la política mundial

Orden en la vida social

Un número de elementos representan un orden cuando están relacionados de acuerdo a un patrón


determinado, es decir, que su relación contiene un principio discernible; el patrón que los hombres buscan
en la vida social es aquel que los lleve a un resultado particular, un patrón de vida social tal que promueva
ciertas metas o valores.

Según San Agustín, el orden es la buena disposición de las partes discrepantes, cada una en su lugar
correspondiente. En este sentido, y debido al empleo de los términos “bueno” y “correspondiente”, el
orden agustiniano es un orden relativo, cuya disposición puede ordenar los elementos según un criterio
para cumplir un objetivo, pero que aparezcan desordenados con respecto a otro.

Prioridad de objetivos

Sin embargo, existen ciertos objetivos cuyo cumplimiento es una condición necesaria para la existencia de
la vida social, a saber: 1) todas las sociedades deben asegurar la vida contra la violencia; 2) todas las
sociedades deben asegurar el cumplimiento de sus promesas y 3) todas las sociedades deben asegurar la
estabilidad de la propiedad (o posesiones). La persecución de estos valores (el de la vida, la verdad y la
propiedad) es elemental, ya que sin ellos una sociedad no puede ser considerada como tal. Su
cumplimiento debe ser primario (el resto de los objetivos debe buscar la realización de estos) y universal
(todas las sociedades parecerían tomarlos en cuenta).

Esto no quiere decir que los 3 objetivos tengan prioridad sobre los otros, y que su elección debe
anteponerse a la de los otros, sino simplemente que su cumplimiento es necesario para la existencia de la
vida social. El orden no es el único valor que moldea las conductas humanas: en algunos casos, tales como
las revoluciones o las guerras, los hombres recurren a la violencia, a la deshonra de los acuerdos y a la
violación de los derechos de propiedad, en pos de asegurar otros valores de cumplimiento más “urgente”.

Reglas y Orden Social

El orden social definido en términos de obediencia a las reglas (más específicamente, a las leyes), ayuda a
crear patrones de conducta que se adaptan a los 3 objetivos principales; algunas de estas leyes son la
prohibición del asesinato, de la quiebra de contratos y de la propiedad. La relación entre el orden en la
vida social y las leyes sociales (leyes científicas) se basa en que las últimas hacen predecibles a las
conductas que se dan en la primera: así, las leyes pueden ser aplicadas tanto en casos futuros como en
casos pasados y presentes. Aún así, el comportamiento puede producirse de manera desordenada,
conformado así una nueva regla científica que sirva de base para nuevas aplicaciones en el futuro.

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Orden internacional

El orden internacional es un patrón de actividades que sirve de apoyo a los objetivos primarios de una
sociedad de Estados (o sociedad internacional). Para entender esta definición, es necesario aclarar ciertos
conceptos:

A) Estado: comunidad política independiente que posee un gobierno y ejerce soberanía sobre un
territorio y una población; la soberanía es tanto interna (supremacía sobre todas las otras autoridades del
territorio) como externa (independencia con respecto a autoridades fuera del territorio). El ejercicio de la
soberanía debe acompañarse con hechos, en la práctica; el simple reclamo no es suficiente para
asegurarla.

B) Sistema de Estados (o sistema internacional): formado por 2 o más Estados con suficiente contacto
entre ellos, y que producen un impacto tal en el otro que afecta su toma de decisiones y, en cierta medida,
su comportamiento. Estas interacciones pueden ser directas (por ser vecinos, por ser competidores o por
ser compañeros en una hazaña) o indirectas (cuando se relacionan a través de una tercera parte).

M. Wight distingue entre el sistema internacional de Estados y el sistema de Estado dominante; el primero
está compuesto por Estados soberanos; en el segundo, un Estado ejerce y mantiene sus supremacía sobre
los demás. El ejercicio del poder del Estado dominante es permanente y prácticamente imbatible, y éste
es el único que ejerce soberanía, mientras que en un sistema internacional de Estados la hegemonía pasa
de uno a otro poder (esta sujeto constantemente a disputa). Wight también distingue entre sistema de
Estados primarios (compuesto por Estados) y sistema de Estados secundarios (compuesto por sistemas de
Estados).

Para A.H.L. Heeren, un sistema de Estados es la unión de varios Estados contiguos, similares en sus formas,
religión y grado de desarrollo social, unidos por una reciprocidad de intereses; los Estados aquí tienen
intereses y valores comunes, que descansan en una cultura y una civilización común.

C) Sociedad de Estados (o sociedad internacional): existe cuando un grupo de Estados consciente de


ciertos valores e intereses comunes, forma una sociedad unida por un conjunto de reglas comunes que
guían sus relaciones mutuas y permiten la cooperación en el trabajo en instituciones comunes. Estas
reglas pueden ser, por ejemplo, el cumplimiento de los 3 objetivos principales. Puede existir un sistema
internacional que no sea una sociedad internacional: es decir, 2 o más Estados pueden interactuar sin ser
conscientes de sus intereses o valores comunes. Cuando los Estados participan en un único sistema
internacional, pero no son miembros de una única sociedad internacional, pueden comunicarse,
intercambiar enviados, mensajeros y acuerdos, sin que haya una base de intereses o valores compartidos;
si no existe esta base, la permanencia de estos intercambios es dudosa, ya que no está
asegurada/controlada por reglas o instituciones.

Las sociedades internacionales fueron fundadas sobre una cultura o civilización común o sobre alguno de
sus elementos, a saber: el lenguaje, la epistemología, la religión, el código ético o la tradición artística;
estos elementos facilitan la comunicación y el entendimiento entre los Estados, y pueden reforzar el
sentido que lleva a los Estados a aceptar reglas e instituciones comunes.
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Definidos ya estos elementos, puede decirse que el orden internacional es el patrón (o la disposición) de la
actividad internacional, que sirve de apoyo los objetivos elementales, primarios y universales de una
Sociedad de Estados. Estos objetivos son:

1) La preservación de la Sociedad de Estados, la cual busca mantenerse como la forma prevaleciente de


organización política universal, de hecho y de derecho. Los desafíos a su existencia continuada pueden
provenir de un Estado dominante particular, capaz de transformar el sistema en un Imperio Universal, o
pueden provenir de actores no-estatales, dentro de los cuales encontramos supra-estatales (el Papado, las
Naciones Unidas), sub-estatales (actores que operan en el mundo político dentro de un Estado) y trans-
estatales (actores que se desempeñan a través de las fronteras de los Estados).

2) La preservación de la independencia (o soberanía externa) de los Estados individuales, para lo cual es


necesario respetar y reconocer los derechos de soberanía de los otros Estados, y así lograr un
reconocimiento mutuo que asegure la independencia de ambos actores. Sin embargo, en ocasiones la
independencia de otros Estados desaparece en nombre de un proceso mayor, de compensación o de
balance de poder, mediante los cuales se dividieron y/o absorbieron pequeños poderes en beneficio de
los grandes poderes. También se sacrificó la independencia de otros Estados en beneficio de la
preservación del sistema como un todo.

3) El objetivo de lograr la paz, entendida como la ausencia de guerra entre los Estados miembros de una
sociedad internacional. Este objetivo generalmente es subordinado al de la preservación del Sistema de
Estados, según el cual la guerra está permitida para la autodefensa y la protección de los derechos de los
otros.

4) Los objetivos comunes de la vida social descriptos anteriormente: el de la limitación, según el cual los
Estados cooperan en la sociedad internacional para mantener el monopolio de la violencia y ejercerla
dentro de ciertos límites, y negar su empleo a otros grupos; el de mantener las promesas, lo que asegura
la cooperación gracias a los acuerdos que serán mantenidos; y el de estabilidad de la posesión, que
asegura el reconocimiento mutuo de la soberanía.

Esta lista no es exhaustiva, y puede ser formulada de alguna otra manera.

Orden Mundial

Consiste en los patrones de disposición de la actividad humana que apoya lo objetivos principales de la
vida social entre la humanidad como un todo; se diferencia del orden internacional, ya que este solo
significa el orden entre Estados.

Hacia el siglo XIX, la gran sociedad de toda la humanidad expuesta por la ley canónica y por la ley natural
no se correspondía con ningún sistema político, y solo existía en el plano de la deidad y los principios
naturales. Sin embargo, desde fines del siglo XIX y principios del siglo XX, surge por primera vez un sistema
político global, en el cual aparecían enlazados por un mismo sistema, uniendo a los órdenes europeos y
americanos, los imperios otomano, chino y japonés, los sultanatos y khanates desde Sahara hasta Asia
Central y los sistemas africanos y oceánicos.
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El sistema que enlazó a estos “sub-sistemas” y permitió un cierto grado de interacción entre ellos fue el
sistema estatal Europeo, cuya expansión comenzó hacia el siglo XV con los viajes portugueses y finalizó
con el reparto de África hacia fines del siglo XIX/principios del siglo XX; con la revolución norteamericana y
las revoluciones anti-coloniales de África y Asia, se rompieron los lazos con el control europeo, pero
manteniendo la estructura estatal heredada.

El orden mundial es más amplio que el orden internacional porque para dar cuenta de él debemos
considerar tanto el orden entre los Estados como el orden a nivel doméstico que provee cada Estado en
particular; es también más fundamental y primordial que el orden internacional porque su unidad
principal es el ser humano, y no los Estados o sub-grupos.

Capítulo II: ¿Existe el orden en la política mundial?

La idea de la Sociedad Internacional

A lo largo de la historia del sistema de Estados moderno, existieron 3 diferentes tradiciones de


pensamiento:

1. La hobbesiana (o realista), que ve a la política internacional como en permanente estado de guerra de


“todos contra todos”, como un juego de suma cero. La actividad internacional típica es la guerra, y la paz
es tan solo un período de recuperación del último conflicto y de preparación para el siguiente. La conducta
internacional de los Estados no está restringida por reglas legales o morales; las ideas sobre moralidad
solo son válidas en el contexto de una sociedad, y las únicas reglas válidas son las de prudencia y
preparación.

2. La kantiana (o universalista), que ve en la política internacional una potencial comunidad de la


humanidad que remplazará al sistema de Estados. La naturaleza de la política internacional se encuentra
en los lazos sociales transnacionales que vinculan a los ciudadanos de los distintos Estados, y es
cooperativa (contraria a la concepción de la suma cero). La actividad internacional típica es el conflicto
ideológico que divide a la sociedad humana en 2: los que buscan establecer la comunidad de la
humanidad y los que se interponen en su camino. Existen reglas morales que limitan la acción de los
Estados y buscan el establecimiento de la sociedad de la humanidad.

3. La grociana (o internacionalista), que ve a la política internacional como algo que sucede dentro de una
Sociedad Internacional. Se encuentra a medio camino entre la hobbesiana y la kantiana; sostiene que los
Estados no están en conflicto permanente, sino que están limitados entre sí por instituciones y reglas
comunes. La actividad internacional típica es el intercambio económico y social entre 2 Estados. La
conducta de los Estados está guiada por reglas e instituciones, y por imperativos morales, que no buscan
destituir el sistema, sino aceptarlo en base a la cooperación y la coexistencia en una sociedad de Estados.

Sociedad Internacional Cristiana

En los siglos XV, XVI y XVII con el decaimiento de la unidad política de Cristiandad Occidental y la aparición
de los primeros estados modernos, aparecen las raíces de las ideas de la tradición internacionalista.

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Algunos pensadores empezaron a ver la posibilidad de que los príncipes (ahora independientes de toda
autoridad extranjera) siguiesen estando unidos por intereses y reglas comunes.

Las características de la sociedad internacional marcadas por los pensadores de la ley natural (Victoria,
Suarez, Gentili, Grocio, Pufendorf) son:

1. Los valores que subyacían toda sociedad eran cristianos.


2. No había una guía clara de quienes eran los miembros de la sociedad internacional.
3. La ley natural tenía primacía sobre lo que hoy llamaríamos ley privada internacional.
4. Las reglas de coexistencia que articulaba la idea de sociedad internacional eran iniciales,
suponían una sociedad universal.
5. No había instituciones derivadas de la cooperación de estados, solo instituciones que
quedaban en pie de la etapa anterior (provenían del Imperio y del Papado).

Sociedad internacional Europea

En los siglos XVIII y XIX la influencia del periodo de la Cristiandad Occidental desapareció de la teoría y la
práctica de la política internacional. La ley natural fue dejando paso a la ley positiva internacional.

La concepción de la sociedad internacional fue identificada con los valores y la cultura europeos,
diferenciándose el trato entre países del mismo continente y países de otros continentes, considerados
inferiores; la única manera de entrar al estándar de europeo era llegar a un cierto nivel de civilización. Las
ideas predominantes eran: igualdad de derechos y obligaciones para los miembros de la sociedad, reglas e
instituciones provenientes de la misma sociedad y la idea de que las organizaciones políticas no estatales y
no europeas quedaran fuera de la asociación de estados Europeos. Se destacó el monopolio del Estado
para declarar la guerra, para la cual fue desapareciendo la “causa justa” ante la imposibilidad de
establecer cuál era dicha causa.

Los teóricos de este periodo afianzaron la idea de que los tratados debían mantenerse mientras se
mantenga el Estado, sin importar quien lo liderara: el cambio de gobierno no afectaba a la continuidad de
los tratados. La única forma de declarar un tratado inválido era si cambiaban las circunstancias en las que
fue concebido.

Se reconoció la soberanía de todos los Estados, y el reconocimiento mutuo pasó a ser la regla básica para
la coexistencia del Sistema de Estados. También fueron principios de este periodo los de no intervención,
los de igualdad de estados respecto de los derechos básicos y el derecho a la jurisdicción doméstica.

Sociedad Internacional Mundial

La sociedad internacional dejo de ser considerada exclusivamente europea y paso a ser considerada como
sociedad mundial. Las bases culturales de este periodo son los principios de la cultura de la modernidad. A
diferencia del periodo anterior, no se ve a los Estados como únicos miembros de la sociedad internacional:

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también lo son las organizaciones, los individuos y los actores no estatales que operan trascendiendo las
fronteras. Ha habido un retorno a las ideas de la ley natural equivalentes a la de los siglos XV, XVI y XVII.
También el hecho de que las guerras pueden ser justas e injustas objetivamente reaparece en un intento
de prohibir la guerra.

La realidad de la sociedad internacional

La sociedad

La sociedad siempre estuvo presente (y aún lo está) en el sistema internacional moderno, ya que en él se
reflejan los elementos hobbesianos (guerra y lucha por el poder), kantianos (solidaridad y conflicto
transnacional) y grocianos (cooperación e intercambio regulado). La sociedad internacional se mantiene
por las reglas básicas de coexistencia (respeto mutuo por la soberanía, limites al ejercicio de la violencia,
instituciones comunes) sobreviviendo incluso en períodos caracterizados por el estado de guerra
hobbesiano. Los Estados, más allá de que sus causas sean justas o no, deben presentar una justificación
ante la comunidad internacional.

La sociedad anárquica

Algunos autores sostienen que los Estados, dado que no se encuentran sujetos a un gobierno común,
coexisten en una anarquía internacional y como consecuencia de ella no pueden formar ningún tipo de
sociedad, salvo una en que deban subordinarse a una autoridad. Este argumento tiene 3 puntos débiles:

1. El sistema internacional moderno no es del todo similar al estado de naturaleza hobbesiano ya


que, siendo un estado de guerra, no cuenta con elementos presentes en el sistema actual: la
agricultura, la navegación y la industria, avances que no hubieran sido posibles si los Estados
hubieran tenido que protegerse constantemente del otro.

2. Un gobierno supremo no es la única fuente de orden en la sociedad moderna; también pueden


serlo el interés recíproco, un sentido de comunidad y el hábito o la inercia

3. La anarquía entre los Estados es más tolerable que entre los individuos, ya que las personas que
forman parte de un Estado posee cierto grado de bienestar; no viven como salvajes. Además, el
ataque a un Estado no implica su destrucción: sus dimensiones y su influencia le permiten
sobrevivir como entidad, aunque debilitada.

Aún así, la sociedad internacional es uno más de un grupo de elementos que operan en la política
internacional, como el conflicto y la solidaridad transnacional. No puede considerarse a la sociedad
internacional aisladamente y como superior a los otros elementos: todos se interrelacionan en un mismo
plano.

Capítulo III: ¿cómo se mantiene el orden en la política mundial?

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El orden es un patrón de comportamiento que permite el cumplimiento de las metas primarias en la vida
social; el orden es mantenido por un sentido de interés común en cumplir esas metas, por reglas que
prescriben patrones de comportamiento y por instituciones que efectivizan las reglas.

El interés común no ofrece ninguna guía de comportamiento, por lo que necesita de reglas; las reglas son
principios imperativos generales que determinan el comportamiento de determinados grupos o personas.
Así, por ejemplo, el objetivo de obtener seguridad es logrado mediante reglas que restringen el uso de la
violencia. Para el marxismo, las reglas funcionan como instrumentos de los intereses de la clase
dominante. Las reglas, siendo construcciones intelectuales, forman parte de la vida social (de la
“práctica”) en tanto y en cuanto sean efectivas; la efectividad está dada por las instituciones, que se
encargan de: hacer las reglas, comunicarlas, administrarlas, interpretarlas, reforzarlas a través de la
aplicación de sanciones, legitimarlas a los ojos de quienes son su objeto de aplicación, hacerlas capaces de
adaptación según las circunstancias y protegerlas contra los desarrollos que puedan minar su
operatividad. La institución por excelencia en el sistema de Estados es el gobierno, que cumple con las 8
tareas de las instituciones nombradas anteriormente.

En el orden internacional, los Estados tienen un interés común que puede derivarse del miedo a la
violencia sin restricciones, de cálculos racionales acerca de la reciprocidad de la adopción de restricciones
o del sentido de que las metas son comunes, y no un medio para lograr una meta superior. Las reglas que
guían al interés común pueden ser: a) principios normativos constitucionales, expresados a posteriori por
la ley internacional; b) reglas de coexistencia, que regulan las condiciones mínimas para la coexistencia de
Estados en la sociedad internacional y c) reglas que regulen la cooperación entre Estados, tanto política y
estratégica como económica y social. Las instituciones internacionales no son necesariamente
organizaciones administrativas, sino que pueden ser un conjunto de hábitos y prácticas orientadas a la
realización de las metas comunes; estas instituciones son: el balance de poder, la ley internacional, la
diplomacia, el sistema de manejo de los grandes poderes y la guerra.

Capítulo IV: el orden y la justicia en la política mundial

El orden no es el único valor que determina las conductas internacionales; usualmente, se dice que los
Estados Occidentales, como justificación de sus políticas, dicen actuar en nombre del orden, mientras que
los Estados del Tercer Mundo se preocupan por la justicia en la comunidad mundial, aunque el precio sea
el desorden. Este conflicto de intereses es el que marca la escena internacional contemporánea.

Sin embargo, en el orden internacional solo es posible la realización de la justicia si existe un cierto patrón
social que asegure el cumplimiento de los objetivos primarios (es decir, si hay orden); solo entonces puede
buscarse la realización de los objetivos secundarios. Por otra parte, no puede establecerse una justicia
cosmopolita en la sociedad internacional, ya que, por ejemplo, no puede establecerse un criterio único en
materia de políticas de inmigración, y siempre será considerada por una de las partes como una medida
injusta; además, ningún gobierno querría ceder el control sobre sus políticas inmigratorias. La justicia en el
sistema internacional siempre opera de manera selectiva: por eso el mundo presenció los juicios de
Núremberg, y ningún proceso contra los soldados norteamericanos; la aplicación de justicia siempre se
hace a través de un Estado soberano, que la moldea de acuerdo a sus propósitos.
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La visión conservadora (u ortodoxa) reconoce un conflicto inherente entre los valores de orden y justicia
en la política mundial, y cree que el primero tiene prioridad sobre el segundo. La visión revolucionaria
también reconoce el conflicto, pero le da prioridad a la justicia: “que se haga justicia, aunque el mundo
perezca”. La visión liberal (o progresista) niega la existencia de un conflicto entre el orden y la justicia en la
política mundial. De cualquier forma, cualquier régimen que provea orden en la política mundial debe
hacerse cargo de las demandas por un cambio justo si pretende mantenerse en el poder. La razón por la
cual el orden es valorado es que es una condición necesaria para la realización de otros valores, tales
como la justicia y la equidad entre los Estados.