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Principales enfoques de las relaciones intergrupales

Las relaciones intergrupales son las que se establecen entre individuos o grupos en su
conjunto en función de las pertenencias e identificación con esos grupos. Según Sherif,
tienen por lo general una gran visibilidad ya que a menudo son objeto de interés por
parte de los medios de comunicación.
Según Turner y Giles la conducta intergrupal puede situarse en el extremo más social
del objeto de la psicología social por dos razones:
 porque es una conducta influida en gran medida por el contexto macrosocial y
supone la convergencia de procesos societales (políticos, económicos, históricos
y culturales) y psicológicos, y
 los comportamientos intergrupales ponen de manifiesto la sociabilidad humana
en sus formas más extremas: desde el altruismo heroico a la completa
deshumanización, mostrando el efecto de los procesos intergrupales sobre el
comportamiento individual.

Los enfoques individuales


Es importante la referencia a las orientaciones que hacen hincapié en las diferencias
individuales como los trabajos sobre Personalidad Autoritaria del grupo de Adorno.
Parten de los postulados de la teoría psicoanalítica freudiana estableciendo un nexo
entre antisemitismo, etnocentrismo y prejuicio hacia diversos grupos y un tipo de
personalidad. Se supone que el prejuicio está asociado al conflicto intrapsíquico y que la
agresión intergrupal es un desplazamiento de las pulsiones agresivas, fruto de las
frustraciones sufridas que han sido reprimidas durante largo tiempo.
Versiones más recientes del enfoque de las diferencias individuales son: el autoritarismo
de derechas de Altemeyer y la orientación de la dominancia social de Pratto y colbs. El
autoritarismo de derechas supone que existen diferencias entre individuos en cuanto a la
tendencia a acatar los dictados de la autoridad, siendo los autoritarios los que creen en
ella firmemente: acatan de manera total las normas que la autoridad apoya y se oponen a
aquellos a los que la autoridad ataca. Las explicaciones acerca de las bases psicológicas
de esta estructura de personalidad responden más a la teoría del aprendizaje social que a
la teoría psicoanalítica. Esta personalidad se desarrolla en la adolescencia y se basa en el
aprendizaje de la obediencia, el convencionalismo y la agresión.
La orientación de la dominancia social se centra en las relaciones jerárquicas entre
grupos dentro de la estructura social y en la existencia en la sociedad e ideologías que
favorecen o tratan de reducir las desigualdades jerárquicas. Así se supone la existencia
diferencias individuales en cuanto a la tendencia a legitimar las desigualdades y
divisiones en la sociedad, según se apoye o no la existencia de relaciones jerárquicas en
la sociedad. La orientación de dominancia social es una variable de diferencias
individuales que refleja hasta qué punto uno desea que su grupo domine o sea superior a
otros. Esta orientación se relaciona con asumir ciertos roles o formar parte de
instituciones que contribuyen a aumentar o a reducir la desigualdad. Se relaciona con el
prejuicio étnico y el sexismo.
Aunque tanto el autoritarismo de derechas como la orientación de dominancia social se
relacionan con el prejuicio, la relación es mayor en el segundo caso que en el primero.
Los enfoques intergrupales
Desde esta posición se aborda el estudio de los procesos y las relaciones intergrupales
en sí mismos, se rechaza el reducir la explicación de ellos a características de los
individuos y se propone una discontinuidad entre los procesos interpersonales, en los
que el individuo actúa en tanto que individuo, y los intergrupales.
Ello no supone dejar de lado la articulación con los procesos intraindividuales, pues a
través de esa articulación se propone el modo en que el individuo se transforma y
comienza a pensar, actuar y a tratar a los otros en virtud de la pertenencia a sus grupos
respectivos. Como consecuencia sus comportamientos y percepciones tienden a
uniformizarse.

La Teoría del Conflicto Realista


Desde este enfoque el comportamiento intergrupal es resultado de las relaciones
funcionales entre grupos. Las relaciones funcionales se ven afectadas por las metas e
intereses de los grupos. Se centran en la relaciones de cooperación o competición para
el logro de unas metas o recursos, es decir, en la interdependencia cooperativa o
competitiva. El conflicto intergrupal se produce por la existencia de metas
incompatibles, lo que da pie a la hostilidad y a la discriminación intergrupal.
La investigación de los Sherif se llevó a cabo en campos de vacaciones infantiles. El
diseño consistió en la creación de dos grupos que a partir de la interacción iban
desarrollando una estructura. En un momento dado se introducía la competición entre
ellos por el logro de una meta que sólo un grupo podía conseguir. La interdependencia
de los miembros dentro de cada grupo contribuía a la consolidación de la estructura
grupal de status, roles y normas. La consecuencia fundamental de la competición fue el
desencadenamiento de la hostilidad intergrupal. También influyó en las valoraciones
sesgadas de las realizaciones de cada grupo. En uno de los estudios, tras la fase de
competición, se pusieron en práctica una serie de estrategias para reducir el conflicto.
De estas estrategias sólo resultó eficaz la introducción de metas supraordenadas que no
podían lograrse a no ser que ambos grupos cooperasen.
Investigaciones posteriores como la realizada por Blake y Mouton en el ámbito
empresarial, prestan apoyo a la teoría. Una revisión reciente indica que a mayor
competición por recursos limitados, más intensas serán las conductas que indican el
rechazo intergrupal, como el prejuicio, la discriminación y la hostilidad.
En relación con este enfoque se ha desarrollado el Modelo Instrumental del Conflicto de
Grupo, aplicable al análisis de las reacciones de las sociedades receptoras hacia los
inmigrantes. Toma como base la teoría del conflicto realista y la teoría de dominancia
social. Propone que la percepción de que los recursos son escasos, lo que denominan
estrés de recursos, y la saliencia de un grupo potencialmente competitivo lleva a la
percepción de la competición, lo cual da lugar al intento de eliminarla. Este intento se
traduce en denigrar, discriminar o evitar al exogrupo en cuestión. Se pone de relieve la
importancia de las creencias de suma cero en relación al uso de los recursos por parte de
inmigrantes y autóctonos. Dichas creencias consisten en pensar que los recursos que los
inmigrantes obtienen se detraen de los que pueden recibir los miembros de la sociedad
receptora. En algunos estudios se mostró que las creencias de suma cero se asociaban a
la orientación de dominancia social.
La perspectiva de la Identidad Social
Esta perspectiva incluye dos teorías: la teoría de la identidad social y la teoría de la
autocategorización. Ambas ponen énfasis en los procesos de identificación con el grupo,
en la transformación de la psicología individual a la colectiva y en la idea de que las
relaciones intergrupales surgen de la interacción entre los procesos psicológicos y la
realidad social. La Teoría de la identidad social se centra en procesos intergrupales. La
Teoría de la autocategorización amplia su ámbito e incluye la explicación de los
procesos intragrupales de formación de grupo (cohesión, influencia, polarización) así
como los procesos de estereotipia.
La Teoría de la Identidad social
El paradigma del grupo mínimo (PGM) y el desarrollo de la teoría
El desarrollo de la Teoría de la identidad social se produce a partir de los resultados de
la investigación sobre los efectos de la categorización en la percepción de estímulos
físicos y sociales y de los efectos de la categorización en grupos sobre el
comportamiento de los individuos.
La primera investigación se sitúa en el marco de los estudios del "New Look” acerca de
la sobreestimación perceptiva de la magnitud física de los estímulos dotados de valor.
En la investigación de Tajfel y Wilkes se mostró que cuando se juzgan unos estímulos
en una dimensión física (p.ej. la longitud de unas líneas) se produce una acentuación de
las diferencias entre categorías y una tendencia a aumentar las semejanzas dentro de
cada categoría. El paso siguiente fue aplicar esta investigación al dominio de la
percepción social. Se comprobó que los efectos de clasificar a los individuos en grupos
era percibir un aumento de semejanzas entre los individuos que aparecen como
miembros del mismo grupo y de las diferencias entre los que aparecen como
pertenecientes a distintos grupos. Esta investigación sirvió de base para la teoría de
Tajfel sobre los estereotipos y para analizar los aspectos cognitivos el prejuicio.
La segunda línea de trabajo enlaza con la investigación que busca establecer cuáles son
las condiciones mínimas para que se produzca la discriminación intergrupal. Se centra
en comprobar si la mera clasificación de las personas en dos categorías (ellos/nosotros)
es suficiente para desencadenar la discriminación. Un estudio anterior había mostrado
que la mera clasificación en grupos no era suficiente para producir la discriminación
entre el grupo propio y el exogrupo. Sólo el hecho de correr la misma suerte (condición
de "destino común") era capaz de suscitar la discriminación. La condición de destino
común se da cuando los miembros del grupo eran premiados o no sólo por pertenecer a
un grupo. Tajfel trataba de establecer las condiciones mínimas capaces de producir la
discriminación. En su estudio las condiciones consistían en:
 La mera clasificación en grupos, sin que hubiera historia previa de competición
o conflicto de intereses entre ellos.
 No se daba interacción entre los individuos del grupo o entre los grupos.
 La tarea consistía en llevar a cabo decisiones relativas a miembros de uno u otro
grupo en condiciones de anonimato, conociendo sólo la pertenencia grupal
 Excluía el interés propio de la persona que toma las decisiones (las decisiones no
le reportaban ningún beneficio material).
 Se puede comparar la elección de estrategias que suponen dividir los recursos
por igual entre los miembros de cada grupo o de lograr el máximo beneficio para
los integrantes de los dos grupos en conjunto, con las tendentes a favorecer a los
miembros del propio grupo frente a los del exogrupo.
 Se trataba de poner en juego respuestas que fueran importantes para los
participantes.
Todas estas características son las de la situación experimental denominada Paradigma
del Grupo Mínimo (PGM). Indica que se dan las condiciones mínimas para que se
produzca una conducta del grupo.
En el estudio de Tajfel se crearon los grupos mediante un criterio trivial: supuestas
preferencias por dos pintores (Klee y Kandinsky). Los participantes debían distribuir
premios monetarios entre personas de las cuales sólo conocían su pertenencia grupal
(endogrupo o exogrupo). Los premios monetarios se distribuían mediante matrices. El
participante debía elegir simultáneamente qué cantidad otorgaba al miembro del
endogrupo y del exogrupo, de los que sólo conoce su pertenencia grupal pues se
identifican con números. Debe elegir las dos cantidades de una sola columna. La
asignación se hizo al azar. La VI era la categorización y la VD el tipo de distribución de
premios entre los miembros del endogrupo y del exogrupo.
La matriz permite determinar una serie de estrategias diferentes de distribución de
recursos dentro los miembros del propio grupo y del exogrupo:
 Estrategia de justicia o paridad: consiste otorgar la misma cantidad a ambos
 Estrategia de máximo beneficio o ganancia endogrupal: consiste en dar al
miembro del endogrupo la máxima cantidad posible sin tener en cuenta la que se
otorga al exogrupo
 Estrategia de diferencia máxima: permite obtener una mayor ventaja al miembro
del endogrupo respecto al del exogrupo al buscar la combinación numérica que
garantice la mayor diferencia de puntos entre ellos
 Estrategia de máximo beneficio o ganancia conjunta: consiste en seleccionar la
combinación que sume el mayor número de puntos para ambos grupos
conjuntamente
La inclusión de matrices de diverso tipo en cada cuadernillo permite determinar la
fuerza de cada una de estas estrategias con respecto a las otras. Los resultados de Tajfel
muestran la importancia de las estrategias de Favoritismo: máximo beneficio
endogrupal+máxima diferencia frente a la estrategia de máximo beneficio conjunto y la
importancia del favoritismo relativo, máxima diferencia), frente al favoritismo absoluto,
máxima ganancia endogrupal. También se mostró la importancia de la estrategia de
justicia o paridad.
Los hallazgos obtenidos mediante la utilización del PGM contribuyeron al desarrollo de
la Teoría de la identidad social. Esta teoría trata de dar cuenta del comportamiento
intergrupal y centra su interés en la vinculación del individuo a una categoría social, en
su identificación con ella. La identidad social es definida según Tajfel como el
conocimiento por parte del individuo de que pertenece a ciertos grupos sociales junto
con la significación emocional o valorativa de esa pertenencia. La identidad social
deriva de la pertenencia a un grupo y su carácter positivo o negativo es consecuencia del
resultado de las comparaciones entre el propio grupo y otros grupos relevantes en un
determinado contexto social.
La tendencia al favoritismo responde a la necesidad de mantener la distintividad
positiva del propio grupo, es decir, que el propio grupo se distinga favorablemente de
los otros, porque ello repercute en la autoestima del miembro del grupo. El concepto de
competición social tiene por objetivo lograr una identidad social positiva, que se obtiene
estableciendo una diferencia favorable al propio grupo en una dimensión positivamente
valorada por consenso social. La competición social se contrapone a la instrumental,
que es la que se entabla por determinados recursos o por conflicto de intereses. La
competición social no existe antes y fuera de la interacción de grupo, sino que es
producida por y es inherente a la situación intergrupal
Los elementos indispensables de la teoría son tres: análisis de los aspectos
motivacionales y cognitivos que intervienen en el logro de una identidad social positiva,
la aplicación a las relaciones entre grupos que difieren en status y la tendencia a resolver
los problemas relativos a la identidad social bien como individuo o bien como grupo.
Identidad social y factores sociales en la determinación del comportamiento
intergrupal
Para realizar el análisis de la identidad social en las sociedades estratificadas se vale tres
elementos: la propuesta de un continuo de interacción social (polo intergrupal- polo
interpersonal), la caracterización de identidad social inadecuada y las estrategias para
enfrentarse a ella y el análisis de la identidad social segura e insegura y de las
condiciones que las generan.
Según la hipótesis del continuo interpersonal-intergrupal, las características de la
interacción dependerán del polo en que se sitúe. En el polo interpersonal los individuos
interactúan en función de sus características individuales y únicas. En el polo
intergrupal las conductas se caracterizan por su uniformidad y por la tendencia a
percibir a los miembros del exogrupo de forma homogénea e indiferenciada. Que la
interacción adopte una u otra forma refleja que se haya puesto o no en juego la identidad
social. En paralelo a este continuo se da otro continuo de sistemas de creencias sobre la
naturaleza de las relaciones intergrupales.
Las creencias de movilidad social predominan en las situaciones sociales en que los
individuos perciben la posibilidad de cambiar y mejorar su posición social,
seleccionando libremente un grupo que les confiera una identidad social positiva. Esta
creencia prevalece en un sistema social en que las fronteras de grupo son permeables.
Las creencias de cambio social se producen en situaciones en las que es difícil pasar de
un grupo a otro. La mejora de la identidad social conlleva el cambio de la posición del
grupo en su conjunto.
La identidad social inadecuada es la que se produce cuando las comparaciones entre el
grupo al que se pertenece y otros grupos relevantes se saldan con resultados
desfavorables para el endogrupo, por lo que no contribuye a una identidad positiva para
sus miembros. El miembro del grupo tiene a su alcance distintas estrategias:
 Movilidad individual: consiste en que el individuo abandona el grupo e intenta
pasar al grupo más valorado.
 Creatividad social: implica alterar o redefinir los términos de la situación
comparativa. Puede consistir en compararse en una nueva dimensión, cambiar el
exogrupo de comparación o cambiar los valores asociados a ciertos atributos.
 Competición social: consiste en superar al exogrupo en aquella dimensión en
que éste previamente superaba al propio grupo.
La identidad social segura e insegura se considera que es el resultado de comparaciones
sociales seguras e inseguras. Las primeras se dan cuando no hay una alternativa
cognitiva al statu quo de las relaciones intergrupales, y las segundas cuando sí existe esa
alternativa. Este último caso se da cuando las diferencias entre grupos se consideran
inestables y/o ilegítimas. La inestabilidad e ilegitimidad de las relaciones de status
aumenta el favoritismo endogrupal.
La Teoría de la identidad social enfoca la interacción entre procesos psicológicos y
factores sociales implicados en el comportamiento intergrupal. Morales opina que la
teoría recupera el carácter social del grupo y tiene en cuenta a la sociedad en la que se
dan las relaciones intergrupales, a través de la determinación de esas relaciones y la
valoración social e las dimensiones de comparación.