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LA ADULTEZ MEDIA

Psicología del Desarrollo – Berger, K.

Estudios más recientes indican que la cuarta parte de los adultos en


etapa media informan haber vivido una crisis en la madurez, es decir que la
mayoría progresa en este período sin haber enfrentado problemas especiales
significativos.

Por otro lado la personalidad es particularmente estable de los 30 a los


50 años, estudios longitudinales con ambos sexos y en diferentes culturas
señalan que existen cinco rasgos básicos de personalidad que permanecen
estables en la vida adulta:

 Neuroticismo: tendencia a estar preocupado, malhumorado,


ansioso y autocrítico.
 Extroversión: tendencia a ser sociable y activo.
 Apertura: tendencia a ser imaginativo, curioso, creativo y estar
abierto a nuevas experiencias.
 Conciencia: tendencia a ser organizado, disciplinado y
responsable.
 Amabilidad: tendencia a colaborador y generoso.

En términos generales, se estima que estos son relativamente estables de


partir de los 30 años, por su parte la amabilidad y la conciencia pueden
aumentar ligeramente con la edad, el neuroticismo y la apertura pueden
disminuir.

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Se pueden producir cambios en la personalidad aunque esta no se
modifica en su totalidad, se pueden producir cambios moderados generalizados
y se cree que cuando se observan cambios más drásticos en la personalidad de
una persona que se encuentra transitando este periodo se deben a situaciones
particularmente drásticas como ser la muerte de un ser querido, liberarse de
alguna adicción, padecimiento de alguna enfermedad terminal, etcétera.

Desarrollo psicosocial en la adultez media

1) Las relaciones de amistad: los amigos brindan gran cantidad de apoyo,


son elegidos. La amistad mejora con la edad y a su vez esta mejora la salud física
y mental del sujeto en cuestión. Las personas sin amigos son más vulnerables al
estrés, la enfermedad y la depresión. Esta amortigua la “carga alostática”:
cantidad combinada total de estrés y enfermedad que soporta una persona.

2) Las relaciones de pareja: los adultos que eligen la vida en pareja


disfrutan de una mejor posición económica y emocional a lo largo de su vida
que los adultos que no se comprometen. ¿Qué aporta la pareja en la madurez?
El matrimonio parece ser la relación familiar más vinculada con la felicidad
personal, la salud y la compañía aunque eso no significa que las personas
solteras sean necesariamente infelices. Mantener una relación íntima en la
madurez es una fuente de felicidad, consuelo y amor propio.

3) Las relaciones con los hijos adultos: En general las relaciones entre los
adultos y sus padres mayores mejoran con el tiempo porque hay un punto de
vista más maduro y equilibrado de la relación, se perdonan, reconocen errores
del pasado, se valora más a la persona mayor, se comprende mejor su rol en el
pasado y sus limitaciones presentes.