Está en la página 1de 5

ESPERMATOGENESIS

La espermatogénesis. Este proceso se desarrolla en las testículos, aunque la


maduración final de los espermatozoides se produce en el epidídimo. Tiene una
duración aproximada de 64 a 75 días.
Las espermatogonias permanecen en mitosis durante 16 días, dando lugar a los
espermatocitos primarios. Estos invierten 24 días en completar la primera meiosis y
dar lugar a los espermatocitos secundarios que tardarán horas en convertirse en
espermátides. Las espermátides se diferencian, empleando otros 24 días en este
proceso.
Cuando termina todo el proceso, los espermatozoides presentan zonas bien
diferenciadas: la cabeza, el cuello y la cola. La cabeza, contiene los cromosomas de
la herencia y lleva en su parte anterior un pequeño saliente o acrosoma, cuya misión
es perforar las envolturas del óvulo. En el cuello o segmento se localiza el centrosoma
y las mitocondrias, que garantizan el aporte energético. La cola o flagelo es el
filamento que se encarga de generar la movilidad que le permite al espermatozoide
“moverse” hasta el óvulo para poder fecundarlo.
Espermatogénesis. Mecanismo encargado de la producción de espermatozoides,
es la gametogénesis en el hombre; es el proceso de formación de los gametos
masculinos, que se desarrolla en los testículos, el cual tiene una duración
aproximada de 64 a 75 días en la especie humana.
La espermatogénesis se lleva a cabo en el epitelio de los túbulos seminíferos del
testículo, el cual recibe el nombre de epitelio seminífero ó germinal.
Está compuesto por:

 Células espermatogénicas ó germinales


 Células de sostén ó sustentacular ó de Sertoli

Las células espermatogénicas forman a los espermatozoides siguiendo la siguiente


secuencia:

 Espermatogonia
 Espermatocito I
 Espermatocito II
 Espermátide y
 Espermatozoide

Aspectos Históricos
El comienzo de las investigaciones en el desarrollo de las células reproductivas
masculinas coincide casi exactamente con la llegada de la teoría celular, que
naturalmente conllevo al descubrimiento de la naturaleza “celular” de los
espermatozoa; la palabra aparece en 1827 por primera vez, sin embargo no es del
todo claro quién fue el primero en pronunciar la idea de que los espermatozoides
provenían de células testiculares.
Koelliker (1841), quien colectó la primera evidencia notable acerca de este tema,
mantuvo que fue Rudolph Wagner, puesto que el examinó los fluidos frescos
provenientes de los túbulos testiculares en mamíferos, y los observó bajo
el microscopio evidenciando “gránulos peculiares o esférulas” de formas y tamaños
muy variables.
Wagner también observó “Samenthierchen”, o animálculos de esperma,
espermatozoa, sintiéndose seguro de que los varios tipos de esférulas vistos con
anterioridad eran estados anteriores al espermatozoa. Su trabajo, en el que la
palabra “célula” no ocurre ni una sola vez, es característico del tipo de concepto de
formación que precedió inmediatamente a la teoría celular.
Años más tarde, Albert Koelliker presenta un tratado tras varios años de
investigación, en el que enseña por primera vez los aspectos fundamentales
concernientes a la espermatogénesis:

 En el semen de todos los animales, con algunas excepciones, se encuentran


partículas motiles “Thelie”, espermatozola.

 Los espermatozoa son la parte esencial del semen.

 Los espermatozoa se desarrollan individualmente en paquetes a partir de


células que se han formado en momentos de madurez sexual o de actividad
testicular a través de procesos análogos al desarrollo celular, pero
significativamente diferentes del desarrollo cigótico de los animales.

 Las formas de los espermatozoa son bastante limitadas en variedad.


Usualmente son similares dentro de géneros, y frecuentemente también dentro
de clases y familias. Cada animal parece poseer solo un tipo de espermatozoa,
con solo algunas excepciones.

Bajo estas conclusiones y un par más, Koelliker deja claro que la visión del
espermatozoa como condición primaria de un animal en desarrollo, sostenida por
Leeuwenhoek y muchos otros, debía ser abandonada.
A partir de ese momento, las investigaciones acerca de la espermatogénesis
comenzaron a avanzar con mucha más rapidez.
Finalmente, el descubrimiento más importante en este campo y el de los tejidos
espermatogénicos, fue la demostración de las células de soporte (células de
Sertoli), en los túbulos seminíferos de humanos hecha por el mismo hombre de cuyo
nombre se deriva el nombre de estas células.
Las corrientes de investigación actuales están predominantemente orientadas a la
resolución de problemas humanos en el sentido más amplio de la palabra, y es
llevada a cabo por especialistas en los campos médicos y paramédicos actuales,
aun así, en el presente, es de suma importancia mantener la significancia biológica
de este tema de manera firme en mente.
La espermatogénesis, en la especie humana, comienza cuando las células
germinales de los túbulos seminíferos de los testículos se multiplican. Se forman
unas células llamadas espermatogonias. Cuando el individuo alcanza la madurez
sexual las espermatogonias aumentan de tamaño y se transforman en
espermatocitos de primer orden.
En estas células se produce la Meiosis: la meiosis I dará lugar a dos espermatocitos
de segundo orden y tras la meiosis II resultarán cuatro espermátidas (gracias a la
meiosis, de una célula diploide surgen cuatro células haploides (gametos)).
La siguiente fase es la espermiogénesis. En ella, las espermátidas se convierten en
espermatozoides. Para ello, se reduce el citoplasma, el núcleo se alarga y queda
en la cabeza del espermatozoide, las mitocondrias se colocan en el cuello y los
centriolos originan un flagelo.
Al realizarse la fecundación, estos espermatozoides antes de salir pasan por el
epidídimo del testículo, donde se realiza la espermiohistogénesis, donde obtienen
la acrosoma, un estilo de casco en el espermatozoide hecho de enzimas, y una
glicolema (capa), que la protege del pH de la vagina.
Esta capa (glicolema), la pierde en la diferenciación natural, que desaparece antes
de llegar al óvulo para lograr entrar en él con la fuerza del acrosoma. Además el
espermatozoide está formado por una zona intermedia donde se alojan numerosas
mitocondrias que garantizan el aporte energético, también están formados por un
flagelo constituido por un filamento axial rodeado por una vaina fibrosa, que permite
la movilidad.

OVOGENESIS

La ovogénesis es la gametogénesis femenina, es decir, el desarrollo y diferenciación


del gameto femenino u óvulo mediante una división meiótica y se lleva a cabo en los
ovarios. Este proceso se produce a partir de una célula diploide y se forman como
productos una célula haploide funcional (el óvulo) y tres células haploides no
funcionales (los cuerpos polares).
Las células del organismo poseen una dotación genética compuesta por 46
cromosomas. Las células germinales poseen sólo 23. Al unirse tras la fecundación un
ovocito con 23 cromosomas y un espermatozoide con 23 cromosomas darán lugar a
un EMBRIÓN con células de 46 cromosomas.
La ovogénesis es la gametogénesis femenina, es decir, es el desarrollo y diferenciación
del gametofito femenino (en plantas) y ovocito (en animales) mediante una división meiótica.
En animales, a partir de una célula diploide se producen una célula haploide funcional (el
ovocito), y dos células haploides no funcionales (los cuerpos polares o polocitos I y II).
Las ovogonias se forman a partir de las células germinales primordiales (CGP), este proceso
se lleva a cabo en las trompas de Falopio . Se originan en el epiblasto a partir de la segunda
semana y migran por el intestino primitivo a la zona gonadal indiferenciada alrededor de la
quinta semana de gestación. Una vez en el ovario, experimentan mitosis hasta la vigésima
semana, momento en el cual el número de ovogonias ha alcanzado un máximo de 7 millones.
Esta cifra se reduce a 40 000 y solo 400 serán ovuladas a partir de la pubertad hasta la
menopausia alrededor de los 50 años.
Desde la octava semana de gestación, hasta los 6 meses después del nacimiento, las
ovogonias se diferencian en ovocitos primarios que entran en la profase de la meiosis y
comienza a formarse el folículo, inicialmente llamado folículo primordial.
El gameto femenino provee al futuro embrión, además de su núcleo haploide, reservas
de enzimas, mARNs, organelos y sustratos metabólicos. Algunas especies producen miles o
millones de los óvulos a lo largo de su ciclo de vida (como los erizos de mar y las ranas),
mientras que otras especies solamente producen unos cientos (como los mamíferos). En las
especies nombradas primero, existen células madre llamadas ovogonias que perduran
durante toda la vida del organismo, replicándose y autorrenovándose. En las especies con un
limitado número de gametos, la ovogonia se divide por mitosis, durante los estados
embrionarios tempranos para generar toda la dotación de óvulos de la hembra.
Por ejemplo, en los humanos llegan a tener aproximadamente 7 millones de ovogonias hacia
el séptimo mes de gestación, tiempo a partir del cual este número disminuye drásticamente.
Las ovogonias que sobreviven este proceso se convierten en ovocitos primarios y entran en
una fase de meiosis. Estos atraviesan la profase I hasta la fase diploteno y entran en un
estadio llamado dictioteno y su desarrollo se detiene por la acción de el factor de inhibición de
la meiosis.
Solamente cuando la hembra madure sexualmente se continuará la meiosis, por lo que
algunos ovocitos primarios son mantenidos en el dictioteno durante más de 50 años.
Aproximadamente 400 de los ovocitos primarios originales maduran, en el tiempo de vida de
una mujer normal, en la forma de óvulos.
Entre 24 a 48 horas antes de la ovulación se da un pico de la hormona luteinizante que da
inicio a la meiosis II y ésta se vuelve a detener en el segundo arresto meiótico (metafase II) 3
horas antes de que se de la ovulación y no se reanudará hasta que un espermatozoide
fecunde al óvulo.
Durante la telofase, cuando los ovocitos primarios prosiguen con la meiosis, una de las células
descendientes prácticamente no contiene citoplasma, mientras que la otra descendiente, tiene
casi la totalidad de los constituyentes celulares. Esta primera célula se conoce como cuerpo
polar y la otra como ovocito. Al entrar a la meiosis II dicho ovocito secundario, nuevamente
tiene lugar una repartición del citoplasma desigual en la que la célula que recibe un poco más
que un núcleo haploide formará otro cuerpo polar y la que recibe la mayor parte de los
componentes citoplasmáticos formará el óvulo femenino ya maduro.
La ovogénesis es el proceso de formación del ovulo (gameto femenino) , que se produce en las
gónadas (ovarios).
Este proceso se da en la mujer y comienza cuando las células germinales se multiplican y
producen las ovogonias.
Una fase de crecimiento y se originan los ovocitos la meiotica da lugar a una célula grande ,el
ovocito de segundo orden y una célula menor el corpúsculo polar .
Características del ovulo:
Óvulo: Célula germinal femenina, con los factores hereditarios para un nuevo ser individual. Se
desarrolla después de haber sido fecundada por las células espermáticas masculinas, formando un
nuevo ser de la misma especie.
El aparato genital femenino se compone de dos ovarios, dos tubas o trompas de Falopio, el útero, la
vagina y la vulva. Incluiremos el estudio de la mama como órgano ligado a la fisiología femenina, ya
que en la mujer posee unas características morfológicas y funcionales que no existen en el varón,
donde constituye un órgano rudimentario.