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RETIRO CUARESMAL GRUPOS APOSTOLICOS

SALMO 50, 4-20

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, Oh Dios, crea en mí un corazón puro,


por tu inmensa compasión borra mi culpa; renuévame por dentro con espíritu firme;
lava del todo mi delito, no me arrojes lejos de tu rostro,
limpia mi pecado. no me quites tu santo espíritu.

Pues yo reconozco mi culpa, Devuélveme la alegría de tu salvación,


tengo siempre presente mi pecado: afiánzame con espíritu generoso:
contra ti, contra ti solo pequé, enseñaré a los malvados tus caminos,
cometí la maldad que aborreces. los pecadores volverán a ti.

En la sentencia tendrás razón, Líbrame de la sangre, oh Dios,


en el juicio resultarás inocente. Dios, Salvador mío,
Mira, en la culpa nací, y cantará mi lengua tu justicia.
pecador me concibió mi madre. Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría. Los sacrificios no te satisfacen:
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
lávame: quedaré más blanco que la nieve. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
Hazme oír el gozo y la alegría, tú no lo desprecias.
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista, Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
borra en mí toda culpa. reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

RETIRO CUARESMAL GRUPOS APOSTOLICOS


SALMO 50, 4-20
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
por tu inmensa compasión borra mi culpa; renuévame por dentro con espíritu firme;
lava del todo mi delito, no me arrojes lejos de tu rostro,
limpia mi pecado. no me quites tu santo espíritu.

Pues yo reconozco mi culpa, Devuélveme la alegría de tu salvación,


tengo siempre presente mi pecado: afiánzame con espíritu generoso:
contra ti, contra ti solo pequé, enseñaré a los malvados tus caminos,
cometí la maldad que aborreces. los pecadores volverán a ti.

En la sentencia tendrás razón, Líbrame de la sangre, oh Dios,


en el juicio resultarás inocente. Dios, Salvador mío,
Mira, en la culpa nací, y cantará mi lengua tu justicia.
pecador me concibió mi madre. Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría. Los sacrificios no te satisfacen:
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
lávame: quedaré más blanco que la nieve. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
Hazme oír el gozo y la alegría, tú no lo desprecias.
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista, Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
borra en mí toda culpa. reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

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