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ganz1912 SALVADOR CANALS FRAU LAS CIVILIZACIONES PREHISPANICAS DE AMERICA EDITORIAL SUDAMERICANA ganz1912 I Pht rg 6 rod Bic A cence ROG HL ™ PREFAGIO Dada Ia conocida falta de precsién que en muchas partes sucle presidir el empleo de términos etnolgicos, no ha de! dejar de suicitar extrafieza el titulo que damos a eta obra. Pues, sucha gente cree todavia en la existencia de una real antinemia entre todo lo que e prehispinico y Ia Gvilizacién, Creencia que te basa en la vision tradicional ¢ intereada, de que fué a taiz de la accidn de los europecs que se implants en América la Givilzacida, Esto es indudablemente cierto para la mayor parte de Nor- teamérica para extensas repiones de América del Sur. Pero no o es menos que éo aquella porcién del hemisferio que hoy cece como América Nuclear, exittieron también, y ello on mucha anterioridad a la Iegada de los expafiols, autentcas civilizacones. Dando a este término, claro ests, el recto sentido ‘aul tiene en Etnologia, y que lo hace sindnimo de alia cultura Las civilizaciones prehispinicas de México y Peri, por ejemplo, ‘stentaban rasgos generales muy similares a lor que ofrecan las ‘ontempordneas alls formas culturales del Vigjo Mundo. ¥ hasta ‘es posible afirmar que en algunas de sus categoris, ls Giilzacin nes americanas fueron superiors a la-de Ja lisica Antigiedad. {Es ero que en otrorsepectes los americanos estuviron lejos de rayar a igual altura. De todas manera, queda el hecho incontro- vertible de que Ins antiguas cviliciones del Viejo y del Nocto Mundo son entidades comparables. Bs por esto que torrigiendo Ja anterior opinién y expresindonos con, propiedad, sre ogi de Conn so ale os pareiculai y dinico, que henios de admitir que las primeras foram americanas slo pudieron producirse a impulses de las que ya ‘xian en ol Viejo Mundo. Es decir, que las pritnitivas civil ‘aciones americanas, al igual que las similates europess, han tenido su remoto origen en influencias venidas del Antigua Oriente. Lo cual puede explicarnos las’ numerosis simile, discernibles entre tines y ons. Y es sobre esta base que inteatamos historiar en este libro Jas principales civlizaciones que conocié la Ameérics prchiopans, ¥ de las que tenemos noticia ierta. Para ello hernes podico servimes del gran adelanto que en su aplcaciin a Amériee ne logrado ta Arqueclogia y las demés ciencias etnoldgies, sobre todo en los dos ilkimos decenios. Y si bien todavia estamos lejr de poder aclara todos los problemas que presenta Ia interesante cvolucién cultural americana, gest. tratamiento. ha. podide abarear tant los incieros comienzos de las cvilinciones come sus ya ms segurasrealizciones lima. En realidad, hace ya tiempo que tenfamos en prepatacién ‘ta sintesis. Su publiexcém nos parecia tanto més necestia ‘cuanto que las obras de este tipo no abundan en idioms espaol ni tampoco en Tengua extranjera. Ademds, en nuests anterior Prehstoria de América, cuyo acento radica mis bien en lor Pe odor mis alejudos de suuatron dis, no nos ie posible, or rrzones obvias, dar In amplitud que correspondia a las alos cculturas americanas. De ahi que decidiérimes hacetlo por se parado, incluyendo en un mediano voltmien todo lo que & post. ble decir sobre tas ms atas formas cultaales que les fae dado elaborar a los primitivos habitantes de este hems. : Y al presentar hoy esta obra en Ja forma en que lo hace- ‘mos, debemos agradecer piblicamente la gran ayuda que para st consecucién ha tepresentado la especial gentileca ‘con que nt ‘merosos colegas y amigos, nacionales y extranjeros, quisieron corresponder 1 nuestros requerimientos de material bibliografico e ilustrativo. De enste los primeros debemos nombrar a la seiora Gristina Correa Morales de Aparicio, al doctor Alberta, Ree Gonzalez y a ta Direccién del Instituto de Antropologia de la Universidad de Buenos Aires. Y entre los extranjetos figuran, pincipalmente, los doctores Gordon F. Ekholm, de Nueva York: Matthew W, Stirling, de Washington; Paul Fejés, de Nueva York; Gordon R, Willey, de Cambridge (Mass); Robert Wau hope, de Nueva Orleans; J. Alden Mason, de Filadelfia; Ralph L. Beals, de Los Angeles (Cal,); Alfred L. Kroeber, de Berkeley (Gal); Emil W. Haury, de Tucson (Ariz.); Alfonso Caso, de México; Eusebio Divalos Hurtado, de México; Gerardo Reichel Dolmatoff, de Cartagena (Colombia) ; José Eulogio Garrido, de Trujillo (Peri) ; Gregorio Cordero Miranda, de La Paz (Bol via) Greta Mosiny, de Santiago de Chile; F.'L. Cornely, de La Serena (Chile), y Roberto’ Montandon, de Santiago de Chile, Sin olvidar a las beneméricas instituciones: Carnegie Institution de Washington, Boston (Mass); University Museum, de Fila- delfia; Peabody Museum de la Universidad de Harvard, de Cam- bridge (Mass); Bureau of American Ethnology, de Washington; Musco Nacional de Antropologia, de México, ¢ Instituto Nacio- nal de Antropologia e Historia, de Guatemala. A odes ellos, y 2 algunos otros ms que no nombramos para no alargar demasia- o Ia lista, les hacemos llegar nuestro més cordial agradecimiento, Sauvanon Canats FRAv Buenos Aires (Argentina), marzo de 1986,

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