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FRAGMENTOS SUGERIDOS

2° Corte: Saber Filosófico: reflexivo y sistemático


AXIOLOGÍA. Lee el texto y responde con tus propias palabras las preguntas
Las creencias sobre el valor y el sentido no suministran certeza, tampoco por lo tanto seguridad ¿Cuál es la importancia del valor?
plena. Sin embargo, son nuestras convicciones más profundas, porque afectan la totalidad de la
existencia. Sin ellas no podríamos orientar nuestra acción en el mundo. Sin ellas, nuestra
existencia sería vana y el mundo carecería de sentido. Las creencias razonables sobre el valor
y el sentido pertenecen a una razón "incierta” (Pereda, 1994); pero cumplen la más importante
de las funciones vitales y son irremplazables por un saber objetivo.
A la aceptación de esta razón incierta, garante de la realidad del valor y del sentido, se oponen
dos posiciones contrarias, igualmente injustificadas. Por un lado, el dogmatismo: confundir el
conocimiento personal con un saber objetivo, pretender, por lo tanto que nuestras creencias
razonables sobre el valor y el sentido tienen validez universal y deben, por lo tanto, ser ¿Hay valores que puedas considerar
aceptadas por todos. Es la raíz de la intolerancia. Las creencias basadas en nuestro personal absolutos?
conocimiento del valor pueden aducir, sin duda, razones, pero no son por principio irrefutables,
no pueden, por lo tanto, imponerse como si fueran saberes de validez universal.
Pero también es frecuente la posición opuesta: el escepticismo ante la realidad de los valores.
Se basa en una errónea inferencia: si los enunciados de valor no se fundan en razones
incontrovertibles —se piensa— entonces, todos valen igual; nada es seguro,puesto que todo es
incierto; cualquier opinión sobre valores equivale a su contraria; nada, en realidad, vale. ¿En qué casos podrías identificar la
Esta postura suele acompañarse en nuestro tiempo, de una inclinación cientificista: sólo se relativización de los valores?
admite la racionalidad del saber objetivo de la ciencia y se rechaza, por irracional, cualquier
juicio de valor con pretensión de realidad. Pero, aunque no sea infalsable, el conocimiento
personal del valor nos da el grado de seguridad que necesitamos para elegir el curso de
nuestra vida.
Al negar la razón incierta, al desdeñar los resultados de un conocimiento personal, se clausura
también la posibilidad de buscar un camino seguro para orientar nuestra vida personal y
colectiva. Detrás del cientificismo acecha el nihilismo.
El poder y el valor. Luis Villoro. México: FCE. PP: 26-27
METAFÍSICA. Lee el texto y responde las preguntas.
Jean Grondin. Introducción a la Metafísica. Herder. Pp: 23-24 ¿Cuál es el origen de la metafísica?

¿En qué forma te has planteado


cuestiones Metafísicas?
EPISTEMOLOGÍA. Lee el texto y contesta las preguntas

¿Cómo nos representamos en los


sueños?

Explica qué es el escepticismo y qué es el


dogmatismo.

¿A qué se refiere el autor con “el reto del


escepticismo”?
ÉTICA. Lee el texto y responde las preguntas.

¿En qué basamos nuestra libertad?

¿Cómo se plantea el hecho de hacerse


consciente de las ideas?

¿Qué implicaciones tiene el texto en tu


vida personal?
ESTÉTICA. Lee el siguiente texto y responde las preguntas.
Mucho es lo que habremos ganado para la ciencia estética cuando hayamos llegado no sólo a la En la mitología griega, ¿Quién es Apolo y
intelección lógica, sino a la seguridad inmediata de la intuición de que el desarrollo del arte está quién es Dionisio?
ligado a la duplicidad de lo apolíneo y de lo dionisíaco: de modo similar a como la generación
depende de la dualidad de los sexos, entre los cuales la lucha es constante y la reconciliación se
efectúa sólo periódicamente. Esos nombres se los tomamos en préstamo a los griegos, los
cuales hacen perceptibles al hombre inteligente las profundas doctrinas secretas de su visión del
arte, no, ciertamente, con conceptos, sino con las figuras incisivamente claras del mundo de sus ¿Qué diferencia al escultor(apolineo) del
dioses. Con sus dos divinidades artísticas, Apolo y Dioniso, se enlaza nuestro conocimiento de músico(dionisiaco?
que en el mundo griego subsiste una antítesis enorme, en cuanto a origen y metas, entre el arte
del escultor, arte apolíneo, y el arte no-escultórico de la música, que es el arte de Dioniso.
...la apariencia nos engañaría presentándose como burda realidad -no es lícito que falte
tampoco en la imagen de Apolo: esa mesurada limitación, ese estar libre de las emociones más
salvajes, ese sabio sosiego del dios-escultor.
Bien por el influjo de la bebida narcótica, de la que todos los hombres y pueblos originarios
hablan con himnos, bien con la aproximación poderosa de la primavera, que impregna
placenteramente la naturaleza toda, despiértanse aquellas emociones dionisíacas en cuya
intensificación lo subjetivo desaparece hasta llegar al completo olvido de sí. Describe las características que imaginas
Hasta ahora hemos venido considerando lo apolíneo y su antítesis, lo dionisíaco, como en un artista apolineo y cómo a uno
potencias artísticas que brotan de la naturaleza misma, sin mediación del artista humano, y en dionisiaco.
las cuales encuentran satisfacción por vez primera y por vía directa los instintos artísticos de
aquélla: por un lado, como mundo de imágenes del sueño, cuya perfección no mantiene
conexión ninguna con la altura intelectual o con la cultura artística del hombre individual, por otro
lado, como realidad embriagada, la cual, a su vez, no presta atención a ese hombre, sino que
intenta incluso aniquilar al individuo y redimirlo mediante un sentimiento místico de unidad. Con
respecto a esos estados artísticos inmediatos de la naturaleza todo artista es un «imitador», y,
ciertamente, o un artista apolíneo del sueño o un artista dionisíaco de la embriaguez, o en fin -
como, por ejemplo, en la tragedia griega - a la vez un artista del sueño y un artista de la
embriaguez: a este último hemos de imaginárnoslo más o menos como alguien que, en la
borrachera dionisíaca y en la autoalienación mística, se prosterna solitario y apartado de los
coros entusiastas, y al que entonces se le hace manifiesto, a través del influjo apolíneo del
sueño, su propio estado, es decir, su unidad con el fondo más íntimo del mundo, en una imagen
onírica simbólica. Tras estos presupuestos y contraposiciones generales acerquémonos ahora a ¿Cuál es el papel de las emociones,
los griegos para conocer en qué grado y hasta qué altura se desarrollaron en ellos esos instintos según tú, en la expresión y la apreciación
artísticos de la naturaleza: lo cual nos pondrá en condiciones de entender y apreciar con más del Arte?
hondura la relación del artista griego con sus arquetipos, o, según la expresión aristotélica, «la
imitación de la naturaleza». De los sueños de los griegos, pese a toda su literatura onírica y a las
numerosas anécdotas sobre ellos, sólo puede hablarse con conjeturas, sin embargo, con
bastante seguridad: dada la aptitud plástica de su ojo, increíblemente precisa y segura, así como
su luminoso y sincero placer por los colores, no será posible abstenerse de presuponer, para
vergüenza de todos los nacidos con posterioridad, que también sus sueños poseyeron una
causalidad lógica de líneas y contornos, colores y grupos, una sucesión de escenas parecida a
sus mejores relieves, cuya perfección nos autorizaría sin duda a decir, si fuera posible una
comparación, que los griegos que sueñan son Homeros, y que Homero es un griego que sueña`:
en un sentido más hondo que si el hombre moderno osase compararse, en lo que respecta a su
sueño, con Shakespeare.
No precisamos, en cambio, hablar sólo con conjeturas cuando se trata de poner al descubierto el abismo
enorme que separa a los griegos dionisíacos de los bárbaros dionisíacos. En todos los confines del
mundo antiguo - para dejar aquí de lado el mundo moderno -, desde Roma hasta Babilonia, podemos
demostrar la existencia de festividades dionisíacas, cuyo tipo, en el mejor de los casos, mantiene con el
tipo de las griegas la misma relación que el sátiro barbudo, al que el macho cabrío prestó su nombre y sus
atributos, mantiene con Dioniso mismo. Casi en todos los sitios la parte central de esas festividades
consistía en un desbordante desenfreno sexual, cuyas olas pasaban por encima de toda institución Investiga y dibuja alguna obra del Arte
familiar y de sus estatutos venerables; aquí eran desencadenadas precisamente las bestias más salvajes dórico.
de la naturaleza, hasta llegar a aquella atroz mezcolanza de voluptuosidad y crueldad que a mí me ha
parecido siempre el auténtico «bebedizo de las brujas». Contra las febriles emociones de esas
festividades, cuyo conocimiento penetraba hasta los griegos por todos los caminos de la tierra y del mar,
éstos, durante algún tiempo, estuvieron completamente asegurados y protegidos, según parece, por la
figura, que aquí se yergue en todo su orgullo, de Apolo, el cual no podía oponer la cabeza de Medusa a
ningún poder más peligroso que a ese poder dionisíaco, grotescamente descomunal. En el arte dórico ha
quedado eternizada esa actitud de mayestática repulsa de Apolo.
Nietzche, F. El nacimiento de la Tragenia. Pp: 7-8 Disponible en: ​https://bit.ly/2vdwMnO
MAYÉUTICA. Lee el siguiente texto y responde las preguntas.
¿Quién fue Sócrates? La pregunta es mucho menos ociosa de lo que podría parecer a primera ¿Cuál es la finalidad del diálogo?
vista, si tenemos en cuenta que Sócrates, educador de almas, creía en el poder de la palabra
hablada y que no dejó un solo escrito. Conocemos su pensamiento por medios indirectos, a
través de los libros de sus discípulos, de las críticas de sus enemigos y de las diversas
interpretaciones que a estas distintas fuentes se han dado en el curso de la historia.
Entre las fuentes que explican el pensamiento socrático, tres son de primera importancia: los
Diálogos de Platón, los Recuerdos de Sócrates de Jenofonte y los textos de Aristóteles quien, si
por cierto no conoció a Sócrates, conoció bien a sus discípulos. No es necesario tomar en
cuenta las críticas y las sátiras que aparecen en Las nubes: Aristófanes, con ánimo adverso al
filósofo, acaso influido por los enemigos de Sócrates, trazó de él una caricatura a veces cruel.
Entre los historiadores modernos de la filosofía existen importantes discrepancias sobre la
autenticidad del Sócrates que nos presentan las primeras tres fuentes. ¿Hasta qué punto Platón
expresa el pensamiento del maestro en vez del suyo propio ? Jenofonte, principalmente
historiador, ¿habrá comprendido a fondo el sentido filosófico de las palabras de Sócrates? Y
Aristóteles, al hablar del método socrático y de sus ideas sobre la bondad y el bien, ¿habrá Explica el significado de la afirmación de
tenido un conocimiento suficiente de Sócrates, a quien nunca llegó a encontrar en vida? Sócrates: que sólo sabe no saber nada.
Algunos autores -com o Burnet y Taylor- se inclinan por la interpretación platónica de las ideas
socráticas; otros, como Robin y en buena parte Jaeger, prefieren la interpretación aristotélica
porque piensan Cf. Eduardo García Máynez, “El derecho natural en la época de Sócrates", en
Ensayos filosófico-jurídicos, Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad
Veracruzana, Jalapa, 1959. Grecia 47 que Aristóteles, ya a cierta distancia del maestro, podía
ser más objetivo que Platón. Debemos confesar que no existe un conocimiento claro y preciso
de todo lo que pensó Sócrates. Sin embargo, muchas de las ideas que exponen Jenofonte,
Platón y Aristóteles, coinciden. Será adecuado, antes que nada, fiarse de estas ideas
coincidentes, sin olvidar que el Sócrates que ha pasado a la historia de Occidente es, ante todo,
el que expone Platón en sus primeros diálogos.
En cuanto al estudio de Sócrates, podemos proceder con mayor rigor del que era aplicable a
los anteriores filósofos de Grecia. En Sócrates existe un método preciso gracias al cual se
puede llegar a una idea de la ciencia y a una doctrina moral.
El método
Imaginemos a Sócrates caminando por las calles de Atenas, discutiendo en la plaza pública, en
la palestra o “disputando con sus amigos, no tanto para rebatir sus opiniones, cuanto para
indagar la verdad”.34 En esta frase de Diógenes Laercio apunta ya la diferencia básica entre los
sofistas, que discutían por discutir, sin tener en cuenta la verdad o la falsedad de sus Explica los pasos del método socrático.
argumentos, y Sócrates quien siempre anduvo en busca de la verdad. Su método, es decir,
etimológicamente y con mucha exactitud su camino, fue siempre la conversación o, para
emplear la palabra griega, el diálogo. En la República, Platón distingue claramente entre el
método socrático y el método sofístico. Dice Sócrates que los hom ​ bres “sin quererlo, caen en
la disputa; creyendo discutir no hacen sino disputar”. Por un lado están los que emplean la
erística, o arte de discutir con el solo y único fin de discutir; por el otro los que emplean el
diálogo teniendo siempre a la vista un mismo fin: el descubrimiento de la verdad.
Pero la verdad no puede afirmarse sin más pruebas, como lo hacían los primeros pensadores
griegos merecedores, para Sócrates, de toda desconfianza. Para hablar con claridad es
necesario emplear un método crítico. De ahí que Sócrates afirme, tantas veces, que sólo sabe
que nada sabe. Esta afirmación significa, primero, que se llega al saber después de poner en
duda lo que creemos saber sin tener más pruebas de ello que nuestra creencia. Significa,
además, que Sócrates procede siempre mediante la ironía. Ante el sofista al que se opone.
Sócrates suele tomar una actitud de irónico retraimiento. Así, en el Protágoras, de Platón,
Sócrates que ha oído el discurso del sofista elogia a Protágoras y dice que “por nada en el
mundo hubiera querido perder esta ocasión de haber oído a Protágoras”. Pero añade: “Sólo
encuentro un pequeño escrúpulo, que me quitará fácilmente Protágoras” .36 La misma actitud la
encontramos ante Eutifrón, quien se cree poseedor de un conocimiento completo de las
ciencias de lo divino, o frente a Calicles, defensor de la razón del más fuerte. La ironía de
Sócrates consiste en afirmar su propia ignorancia, hacer que su opositor exponga sus puntos de
vista para mostrarle, mediante un método de preguntas que siempre dan en el blanco, cuál es
su error. Si Sócrates duda, duda para finalmente no dudar; si Sócrates es irónico, lo es para
mostrar la confusión de espíritu en que suelen estar sus interlocutores.
Sólo cuando los sofistas - o los jóvenes interlocutores a quienes piensa enseñar la virtud- han
visto las contradicciones de su propio pensamiento, se permite Sócrates empezar sus propios
razonamientos. Para ello emite una hipótesis. Ante la ignorancia ya patente, sólo cabe la
posibilidad de hacer nuevas suposiciones.
Tenemos una hipótesis establecida, ya sea la del triángulo que se inscribe en el círculo, ya la de
la naturaleza de la virtud. Una vez establecida la hipótesis, Sócrates procede a verificarla. Su
método sigue siendo el de las preguntas a las cuales su interlocutor habrá de responder. Y es
que Sócrates cree, ante todo, en el valor educativo y vital de la filosofía. Si una persona debe
aprender algo, solamente podrá hacerlo aprendiéndolo a partir de sí. No en vano coloca
Sócrates en el centro mismo de su pensamiento la inscripción del oráculo de Delfos: “conócete
a ti mismo”.
Hijo de una partera. Sócrates gusta decir que él mismo es partero de almas, que tal es el
sentido de la palabra mayéutica en 36 Platón, "Protágoras", en Diálogos, Porrúa, México. 1962,
p. 118. ["Sepan cuantos...”, 13.] Grecia 49 griego. Es útil de nuevo recurrir aquí a un ejemplo.
Menón tiene un esclavo que sabe hablar griego. Mediante una serie de preguntas sobre un
problema de matemáticas. Sócrates logra que el esclavo, ignorante de toda ciencia, lo resuelva.
La idea de Sócrates es clara. El esclavo, como todos los hombres, tiene ideas, ideas que muy
probablemente ha tenido siempre, pero que nunca ha acabado de aclarar. Tal es la doctrina de
las ideas innatas -o , en términos de Platón, de la reminiscencia-. La experiencia de los sentidos
puede sernos útil, pero nada lo será tanto como aclarar estas ideas que poseemos y sacarlas a
luz mediante un método riguroso. El método de Sócrates desemboca en una teoría del
conocimiento según la cual cuanto conocemos proviene de la iluminación de nociones que
teníamos en el espíritu oscuras y confusas. Al empirismo de los sofistas, cabe oponer la razón
socrática. Para Sócrates el razonamiento es cosa del espíritu y no algo que aprendemos de la
experiencia.
Xirau, R. Introducción a la historia de la filosofía. UNAM. Pp: 46-49
DIALÉCTICA. Lee el texto y responde las preguntas.
La dialéctica ¿Qué es la dialéctica para Platón?
Indicamos al hablar de Sócrates que el sentido original de la palabra dialéctica es el de diálogo.
Por otra parte es explicable que si conocemos la mayor parte de las ideas de Sócrates a través
de Platón, el método socrático -diálogo, ironía, mayéutica- puede atribuirse igualmente a Platón.
Sin embargo. Platón desarrolla con mucha más amplitud que Sócrates su idea del método y su
teoría del conocimiento. Para Platón la dialéctica consistirá en todo género de método que
conduzca al conocimiento de la verdad y del ser. Pero si se quieren establecer las vías de la
verdad es necesario, primero conocer cuáles son las vías del error; conocer la verdad es.
primero, conocer la no-verdad; llegar a la sabiduría requiere, primero, entender en qué consiste
la falta de sabiduría.
Platón analiza constantemente los caminos del error y es en este análisis donde el pensamiento
de Platón aparece ante todo como pensamiento crítico.
Los sofistas habían sostenido la relatividad del conocimiento. Protágoras afirmaba que todo el
conocimiento se reduce a la perspectiva puramente individual que, gracias a los sentidos,
puedo construir acerca del mundo y de la gente que me rodea. Platón observa en el Teetetes
que si aceptamos con Protágoras que todo cam bia debemos concluir también que las ideas de
Protágoras cam bian y que Protágoras, incrédulo en cuanto a la posibilidad de la verdad, no
tiene derecho a tratar de convencemos de sus ideas. Si afirmamos que la verdad no existe, no
podemos comunicar nuestras ideas a nadie. El sofista, cuando afirma que el conocimiento
empieza con la sensación y que ésta y su objeto son variables, por una parte se contradice a sí
mismo -¿n o nos está diciendo que debemos aceptar como verdad el hecho de que no existe
verdad alguna?-; por otra, niega la existencia del conocimiento y, al negarla de manera general
niega también su propio conocimiento. El que afirma que todo es mudable, no debería ni tan
sólo hablar, pues el mero hecho de hablar y de querer comunicarnos mediante la palabra
implica ya de por sí la idea de que existe algo que es comunicable, común a todos y verdadero.
De manera semejante puede mostrarse que la sensación no es conocimiento verdadero si se
tiene en cuenta la existencia de los sueños o los delirios. Es posible preguntarse “si en este Explica lo que entiendes por doxa
momento dorm im os, siendo nuestro pensamiento otros tantos sueños”.40 Adelantándose a
argumentos que em plearán los filósofos de edades posteriores (notablemente Descartes),
Platón sugiere que si el conocim iento es sensible, las imágenes que se nos presentan tanto en
la vigilia -e ste árbol verde fuera de la ventana- como en el sueño -e ste árbol visto en las
imágenes nocturnas- tienen la m ism a garantía de verdad. ¿Estaremos despiertos?
¿Estaremos dormidos? ¿Será verdad, como habrá de decir Shakespeare que la vida está
hecha del tejido de los sueños? Y no es que Platón crea que no existen bases razonables para
discernir entre la vigilia y el sueño. Lo que piensa es que quienes tratan de apoyarse en las
sensaciones y las imágenes para afirmar que en ellas consiste el conocimiento, no encontrarán
criterios absolutamente ciertos para distinguir el sueño de la vigilia. Tendrán que aceptar, por lo
menos a manera de suposición, que es posible que despiertos, estén dormidos, y que las
imágenes de la vida sean las imágenes de una vida que es en verdad sueño.
Los sentidos no pueden ofrecemos una base sólida para nuestro conocimiento del mundo y de
las cosas. Ello no quiere decir que el conocimiento no exista. En el mismo Teetetes, Platón
afirma: “La ciencia no reside en las sensaciones sino en el razonamiento sobre las
sensaciones, puesto que, según parece, sólo por el razonamiento se puede descubrir la ciencia
y la verdad, y es imposible conseguirlo por otro rumbo”.41 Ya vemos cómo Platón opone la
sensación al razonamiento. Si la sensación nos engaña, la razón y su empleo nos conducen en
cambio a la ciencia. Por los sentidos podremos, a lo sumo, obtener opiniones (cloxa) mientras
que por la razón alcanzamos la ciencia (episteme). En la República, Platón escribe que la
opinión “no es otra cosa que la facultad de juzgar lo aparente, es decir, la facultad de percibir
las cosas tal como éstas parecen ser según los sentidos” . A ella opone la verdadera ciencia
que tiene por objeto “conocer lo que existe tal como existe” .42 ¿Cuál es el origen de esta ¿En qué se diferencian doxa y episteme?
ciencia?
Ya hemos visto que el conocimiento no procede de la existencia sensible. Como Sócrates, con
quien parece identificarse por completo en este punto, Platón piensa que el conocimiento es
innato. En realidad nunca aprendemos algo totalmente nuevo sino que “recordamos” algo que
teníamos ya en el espíritu, si bien en form a oscura y confusa. Conocer es recordar. Tal era el
sentido de la prueba matemática que daba el esclavo cuando Sócrates le planteaba preguntas
claras y adecuadas. Conocer es correr el velo de un olvido. Así lo explica Platón, en forma
alegórica, en el mito de la caverna, que es bueno citar con cierta extensión ya que habrá de
sernos útil para aclarar tanto la teoría del conocimiento como, más adelante, la metafísica
platónica. Así se presenta el mito:
Por lo que se refiere al estado en que se encuentra la naturaleza humana con relación a la
ciencia y la ignorancia, puedes hacer una comparación con el cuadro que te voy a trazar. Elabora un dibujo de la alegoría de la
Imagina una especie de cueva, cavernosa vivienda subterránea, que tenga una larga entrada, Caverna
por donde penetra la luz que se extiende a lo ancho de la caverna, y unos hombres que están
en ésta desde su niñez encadenados de pies al cuello y de modo que les es imposible hacer
toda clase de movimiento, y sólo pudiendo mirar hacia delante. Detrás de ellos, a cierta
distancia y a cierta altura, arde un fuego cuyos resplandores los alumbra, y un camino
escarpado y también por alto, que transversalmente cruza la caverna, entre el fuego y los
encadenados. Supon que a lo largo de este camino ha sido puesto un muro, semejante a los
tabiques que los titiriteros ponen entre ellos y los espectadores, para exhibir por encima sus
maravillas y disimular por debajo sus triquiñuelas |...] Figúrate ahora unos hombres que, a lo
largo del muro, transportan toda clase de objetos; objetos que sobrepasan la altura del muro y
que son figuras de hombres y de animales de madera o piedra. Los portadores de estas figuras,
algunos se detienen a conversar y otros pasan sin decir nada.
Después de esta descripción inicial sigue Platón exponiendo el mito en un diálogo entre
Sócrates y su interlocutor Glaucón:
Sócrates: En primer lugar, ¿crees que los que están ahí han visto otra cosa de sí m ism os y de
los que están a su lado, que las som​bras proyectadas por el fuego en el fondo de la caverna
que está frente a ellos?
Gla u c ó n: ¿Cómo podrían ver otra cosa si desde su niñez están imposibilitados de mover la
cabeza?
SÓCRATES: ¿Y de los objetos transportados, pueden ver otra cosa que las sombras de los
mismos?
Glaucón: ¿Qué más pueden ver? Sócrates: Luego no hay duda que sólo tendrán por realidad
las sombras de los objetos antes mencionados.
Hasta aquí la primera parte de la alegoría. Los símbolos son bien claros. Los hombres, “iguales
a nosotros punto por punto” , están atados de tal manera que solamente pueden percibir las
sombras. Y este percibir las sombras es también, “punto por punto”. el símbolo de nuestra
visión del mundo de lo sensible. Acostumbrados a vivir en las sombras ya sólo podemos ver
sombras.
acostumbrados al mundo engañoso de los sentidos, tendemos a perder el sentido de la realidad
y tomamos por real lo que tan sólo es una sombra de la verdadera realidad. Tal es el m undo de
las sensaciones, el mundo sensible al cual vivimos atados y por el cual nos sentimos atraídos
sin saber que este mundo es tan poco real como la sombra. No es necesario, sin embargo, que
permanezcamos atados a las cadenas que nos aprisionan. Podemos imaginar, como lo hace
Platón, que algún hombre es capaz de romper sus cadenas mediante enormes esfuerzos y que,
una vez desencadenado empieza a escalar el muro escarpado hasta llegar a la luz del fuego o
del sol que brilla fuera de la caverna. Quien así sea capaz de liberarse, y no sin sufrimiento y
esfuerzo, llegará a la entrada de la caverna, pero al principio, desacostumbrado como está de
toda luz. no podrá ver el sol que le deslumbra. Para que el hombre que sale de la caverna
llegue a poder ver el sol cara a cara, tendrá que realizar un segundo esfuerzo no menos duro
que el que requirió de él su primer ascenso. Después de este esfuerzo el hombre liberado
podrá empezar a razonar y “al razonar sobre sus im presiones, llegaría a la conclusión de que
el sol es el que produce las estaciones y los años, el que gobierna todo lo que es visible y el
que. en cierta manera, es la causa de todo lo que veía en la caverna”
En otras palabras, el filósofo, el que ha sido capaz de aplicar un método riguroso de
conocimiento, acabará por conocer la verdad aquí representada por el sol que todo lo alumbra,
y se dará por fin cuenta de que aquellas sombras que antes creyó reales son tan sólo sombras,
sombras cuya existencia se debe a la existencia de la luz, sensaciones cuya existencia es tan
sólo un reflejo, una forma secundaria de la realidad. Así. el que conoce, es el que es capaz de
proceder mediante la razón que todo lo ilumina y que es igualmente capaz de escapar a los
sentidos que todo lo oscurecen. Habrá de regresar el filósofo al fondo de la caverna, tratará de
instruir a los demás y enseñarles que cuanto ven son sombras y que la verdadera luz no está
en las sombras. Y los demás apenas podrán creerle y acaso lleguen a matarle, alusión clara de
Platón a la muerte de Sócrates. Pero este hombre que haya pasado de la caverna a la luz, de la
mentira a la verdad, será a pesar de las opiniones de los demás, el verdadero sabio, el
iluminado por la luz de la razón.
Cabe sin embargo una pregunta. ¿Cómo es posible que este hombre, encerrado en el fondo de
la caverna, haya deseado salir de ella e ir hacia la luz? ¿Qué fuerza le impele, qué deseo le
atosiga? Lo que sucede es que en una mitológica edad perdida todos hemos vivido cerca de la
luz. Caídos en el fondo de la caverna, tenemos a veces vislumbres de aquella primera luz
olvidada y estos vislumbres permiten que la recordemos. Lo que Platón afirma es pues que el
conocimiento es una reminiscencia, un recuerdo. Y esto es lo que significan sus alegorías.
Cuando las interpretamos nos damos cuenta de que para Platón el conocimiento no se
adquiere a partir de la experiencia. El conocimiento se tiene. Lo único que debemos hacer,
mediante la reflexión, es revelamos a nosotros mismos aquello que sabemos y que nuestra vida
sensible nos hace olvidar. Las ideas no son para Platón, como fueron para los sofistas, ideas
adquiridas que una mente en blanco iría recibiendo de la experiencia de los sentidos, sino ideas
innatas que, como el esclavo de Menón, podemos aclarar poco a poco mediante el uso de un m
étodo recto.
En algunas ocasiones, Platón piensa, en términos que se acercan a la religión, que la tarea del
filósofo es la de ejercitar a morir, morir al mundo de los sentidos para renacer al mundo de la
razón. En otros casos, Platón precisa de modo más científico el proceso de conocimiento que
llamamos dialéctica. Para llegar a la verdad deberemos proceder con método crítico, pesar el
sentido de los conceptos y de las palabras que los expresan, definir los conceptos y las
palabras. El mejor ejemplo del método platónico lo tenemos en las ciencias. Los hombres de
ciencia, cuando quieren explicar la naturaleza, tratan de dar leyes universales que, en la unidad
de una fórmula, expliquen la pluralidad de los hechos. Los matemáticos, más aún que los
físicos, parten de principios universales, axiomas o postulados de los cuales se deducen los
diversos teoremas. Pues bien, así como para todos ellos, conocer es unificar, también para
Platón el conocimiento consiste en reducir a unidad la multiplicidad de los hechos naturales,
sociales, morales o espirituales que estudia. Y de esta reducción a la unidad tenemos,
nuevamente, una excelente ilustración en el mito de la caverna. ¿Es acaso otro el significado
de este fuego o sol único y Grecia 61 radiante mediante el cual se explican todos los reflejos,
todas las sombras o, como dice Platón, “el que gobierna todo lo que es visible”? Conocer es,
para Platón, buscar la unidad de una ley, de un principio que pueda explicar la diversidad de
nuestras experiencias. Es por esto que Platón sostiene que el conocimiento es siempre
conocimiento del ser, mientras que la opinión es sim plemente percepción de todo lo que
deviene y cambia. Así lo expresa Platón cuando afirma: “Hemos de convenir, por lo pronto, en
que el primer signo propio a la naturaleza filosófica es el amor profundo a la ciencia, que puede
conducimos al conocimiento de la esencia inmutable, inaccesible, a las vicisitudes o extravíos
de la generación y corrupción”.45 El conocimiento de la esencia inmutable, es decir, del ser,
constituye el fin de toda filosofía. Pero para entender lo que Platón quiere decir cuando nos
habla del ser y de sus diferentes formas será necesario aclarar su metafísica y, especialmente,
su teoría de las ideas. Antes de pasar a hacerlo debemos precisar el sentido de este amor del
cual Platón nos habla en la frase que acabamos de citar.
Xirau, R. Introducción a la historia de la filosofía. UNAM. Pp: 55-61
FENOMENOLOGÍA. Lee el siguiente texto y contesta las preguntas.
La problematica fenomenológica
Orígenes
El método que nos proponemos ilustrar tiene su origen en el filósofo alemán Edmundo Husserl. ¿En qué consiste el método
Reaccionando contra el psicologismo, que reducía toda verdad a los procesos psicológicos del sujeto, fenomenológico?
afirma la necesidad de volver “a las cosas mismas”. Esta máxima es interpretada por su discípulo y
sucesor Martín Heidegger como una exigencia de hacer frente a todas las construcciones “en el aire”, a
todos los descubrimientos casuales; es un impulso a rechazar “la adopción de conceptos sólo
aparentemente rigurosos y disolver las cuestiones aparentes que se extienden con frecuencia a través
de generaciones como problemas”(Heidegger, Ser y Tiempo)..
Atacando el psicologismo (qué sitúa la Génesis de los objetos ideales como las matemáticas en un
proceso psíquico), sin caer con ello en el neopositivismo (que reducen los objetos lógicos a meras
formas categoriales vacías de todo contenido), desarrolla en sus ​Investigaciones Lógicas(1901) el origen
y fundamento de las leyes lógicas. Desde aquí se lanzan a la construcción de su método: la
fenomenología, que consiste en describir las estructuras esenciales puras presentes y manifiestas
(fainómenon) en el campo intencional de la conciencia.
Veamos los términos de esta caracterización.
Ante todo, señalamos que el método fenomenológico se preocupa por describir; esto es, precisa
¿Qué es un fenómeno?
Merleau-Ponty ​(Fenomenología de la Percepción),​ no se trata de explicar o analizar, sino de lograr una
“ciencia descriptiva de las experiencias trascendentalmente puras”.
El adjetivo “puras” es empleado en este contexto para de notar la ausencia de toda singularidad material
y contingente. La descripción de las experiencias puras posee un carácter metódico y va registrando, no
sólo los hechos presentes a la conciencia, sino sólo aquellas figuras esenciales (Eidos) captados por la
intuición. La descripción fenomenológica no consiste en una simple descripción empírica. Aspira a captar
Lo esencial aprehendido mediante la intuición eidetica. Con ello tendríamos una psicología descriptiva
orientada hacia las cosas mismas. “Cosa” es entendida aquí como lo que aparece a la conciencia, esto
es, el fenómeno; no se trata de algo aparente sino de lo “apareciente” en la intencionalidad conciencial.
Por intencionalidad se entiende la referencia de los contenidos de conciencia algo presente en ella como
objeto, pero que no se identifica sin más con el sujeto.
Esta intencionalidad es doble: la intencionalidad del acto propio de los procesos de la conciencia y la
intencionalidad operante constitutiva de la unidad natural y antepredicativa del mundo y de nuestra vida ¿Qué es la Intencionalidad?
la cual ofrece el texto del que nuestros conocimientos intentan ser la traducción en lenguaje exacto.

Ardiles, O. La descripción Fenomenológica.UAEM. Pp: 11-18


HERMENÉUTICA. Lee el siguiente texto y contesta las preguntas.
El término hermenéutica, del griego hermeneutiqué que corresponde en latín a interpretâri, o ¿Qué es la hermenéutica?
sea el arte de interpretar los textos, especialmente los sagrados, para fijar su verdadero
sentido, según se señala en (Diccionario Hispánico Universal, 1961) es un término afín al latín
sermo, que indica originalmente la eficacia de la expresión lingüística. En consecuencia, la
interpretación viene a identificarse con la comprensión de todo texto cuyo sentido no sea
inmediatamente evidente y constituya un problema, acentuado, por alguna distancia (histórica,
psicológica, lingüística, etc.) que se interpone entre nosotros y el documento. El hermeneuta
es, por lo tanto, quien se dedica a interpretar y develar el sentido de los mensajes haciendo
que su comprensión sea posible, evitando todo malentendido, favoreciendo su adecuada
función normativa y la hermenéutica una disciplina de la interpretación.
Una perspectiva histórica pertinente a la Hermenéutica
Desde la antigüedad viene usándose este vocablo, Aristóteles (384 -382 a. de C.) lo utiliza en
su obra Organun, escribió un Peri hermenais instrumento para el recto y seguro pensar, en el
cual discurría sobre el análisis de los juicios y las proposiciones, es decir, un estudio del
discurso y es el autor de gran parte de la terminología que se utiliza en filosofía y que ha
pasado al lenguaje: acto, potencia, materia, forma, sustancia. En tal sentido, la hermenéutica ¿Por qué la hermenéutica es un arte?
se instauró fundamentalmente en un arte (techné) de la interpretación tutelada.
Es sólo a partir del Renacimiento y de la Reforma protestante cuando la hermenéutica
comienza lenta y progresivamente a surgir como disciplina particular estrechamente ligada al
estudio de los textos sagrados, a la exégesis de la Biblia y a saberes afines como la gramática,
la lógica y la retórica. Luego se aplicó a la literatura clásica grecolatina y después se ocupó de
la interpretación de los textos legales y de su correcta aplicación a la particularidad de los
casos.
De esta manera, entendemos la Hermenéutica como una actividad de reflexión en el sentido
etimológico del término, es decir, una actividad interpretativa que permite la captación plena del ¿Qué entiendes tú por texto? Investiga
sentido de los textos en los diferentes contextos por los que ha atravesado la humanidad. posteriormente qué es un texto según
Interpretar una obra es descubrir el mundo al que ella se refiere en virtud de su disposición, de Ricoeur.
su género y de su estilo ( Ricoeur, 1984).
Schleiermacher recobra la tesis de que el lenguaje no sólo es visión del mundo sino su
fundamento, pues en un análisis hecho de los poemas de Homero concluye que en ellos hay la
inspiración del autor y el producto de un pueblo.
Humboldt, (1767-1835) otro de los pensadores románticos, político y filólogo, propuso cuando
se desempeñó como Ministro de la Instrucción Pública en Prusia que, la hermenéutica además
de ser un método de investigación para la generación del conocimiento, se debería incluir
como un método de enseñanza, cuyas raíces se encuentran en la pedagogía de las formas de
vida cotidiana; perspectiva que hace de ella una metodología universal y una manera lógica
que antecede u absorbe los métodos particulares de la ciencia.
Fue Dilthey (1833-1911), quien circunscribió nuevos horizontes de compresión para los
métodos de trabajo en la producción del conocimiento y amplió su ámbito a todas las ciencias ¿Cuál es la relación entre la hermenéutica
tanto de la naturaleza como las del espíritu, le adjudicó a la hermenéutica la misión de la ciencia?
descubrir los significados de las cosas, la interpretación de las palabras, los escritos, los textos
pero guardando su propiedad con el contexto del cual formaba parte. Para realizar esas
discusiones es necesario hacer una buena observación e interpretación de eventos
existenciales a través de recursos como: estudios lingüísticos, filológicos, contextuales,
históricos, arqueológicos, entre otros. También sugirió una técnica fundamentada en la
dialéctica del “círculo hermenéutico”, movimiento del pensamiento que va del todo a las partes
y de las partes al todo, de manera que en cada movimiento aumente el nivel de comprensión:
las partes reciben significado del todo y el todo adquiere sentido de las partes. Es un proceso
anasintáctico, inductivo–deductivo de búsqueda de sentido del texto que coactúa en la
experiencia humana.
Actualmente entendemos por hermenéutica la corriente filosófica que surge a mediados del
siglo XX y tiene sus raíces en la fenomenología de Husserl (1859-1938), quien considera que ¿De qué otros métodos filosóficos se
es una filosofía, un enfoque y un método, pues enfatiza la vuelta a la reflexión y a la intuición enriquece la hermenéutica?
para describir y clarificar la experiencia tal como ella es vivida pero con una marcada
diferencia, ya que el método hermenéutico trata de introducirse en el contenido y la dinámica
de la persona estudiada y en sus implicaciones, buscando estructurar una interpretación
coherente del todo, mientras que el fenomenológico se centra en el estudio de esas realidades
vivenciales, determinantes para la comprensión de su vida psíquica. En un amplio sentido este
método se utiliza en las investigaciones psicológicas, sociológicas y educacionales entre otras.
A​rráez, M., Calles, J. & Moreno, L. La Hermenéutica: una actividad interpretativa. Revista
​ ttp://www.redalyc.org/pdf/410/41070212.pdf
Universitaria de Investigación. Disponible en: h