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Escuela Nº 144 “Paul Harris

“LA COMPARACIÓN Y LA
METÁFORA”

Practicante: Pamela Pérez


Maestras Adscriptoras: Carla Pirez
Directora: Serrana dos Santos
Clase: 5º B
Actividad: 30 minutos

SUMARIO

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- Orientación brindada por el Maestro
- Fundamentación Disciplinar
- Fundamentación Didáctica
- Plan tentativo
- Posible desarrollo de la Actividad
- Bibliografía
- Anexos

FUNDAMENTACIÓN DISCIPLINAR

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El Programa de Educación Inicial y Primaria plantea que la formación
lingüística sistemática de los alumnos implica asumir la responsabilidad de
introducirlos en el mundo de la cultura letrada al tiempo que estimular,
mediante la enseñanza sistemática, el desarrollo de la conciencia reflexiva
acerca de la dimensión comunicativa, cognitiva, lúdica, estética, social y
cultural del lenguaje. La lingüística es una disciplina muy amplia que estudia
diferentes aspectos vinculados con el lenguaje, desde distintos enfoques y
perspectivas: el lenguaje como sistema, como hecho histórico, social, cultural,
identitario, psicológico y como manifestación de las relaciones de poder.

El lenguaje es la actividad intersubjetiva y “es un medio de socialización” y


la forma fundamental de la historicidad del hombre, por lo cual es también
instrumento de comunicación e instrumento de la vida práctica. Y como
aprehensión del mundo, es supuesto y condición de la interpretación del
mundo, o sea, del pensamiento en todas sus formas. Es constructor y es
construcción del pensamiento. Es el instrumento de aprehensión del
conocimiento y es la manera en la que un pueblo expresa su experiencia y su
visión del mundo. Produce significado, hace parte de la cultura. Producimos
lenguaje y somos producidos por él.

En el lenguaje se pueden observar dos aspectos: lengua y habla (De


Saussure). La lengua es la parte social del lenguaje, es la institución humana,
la suma de todas las acuñaciones lingüísticas de los hablantes. Es un sistema
de signos cada uno de los cuales tiene un valor en relación con otros. La
lengua no está en ningún hablante en particular, de forma completa, es una
entidad supraindividual. El habla es la parte individual del lenguaje, la
manifestación concreta que realiza el hablante, y por lo tanto, nunca esa
manifestación es la misma, varía de hablante en hablante, e incluso en un
mismo hablante en diferentes situaciones; es, una manifestación de carácter
histórico, situada en circunstancias comunicativas particulares. La lengua
recibe influjos cultural, social y situacional.

La lengua materna (primera lengua) es aquella que se aprende en primera


instancia en el hogar. La segunda lengua es aquella adquirida luego de esta,
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en la que se posee una competencia comunicativa y cultural. La presencia
cultural es un rasgo definitorio con respecto a la primera y segunda lengua y es
lo que la diferencia de la lengua extranjera. En su función socializadora, el
sistema educativo debe poner a disposición de hablantes de distintos estratos
sociales, variedades del repertorio lingüístico comunitario que pueden facilitarle
el funcionamiento social, en circunstancias que así lo requieran. Enseñar
Idioma Español implica perfeccionar la competencia comunicativa del individuo
en su lengua materna. Esto es: expandir los repertorios lingüísticos del alumno
transmitiendo el conocimiento de nuevas variedades; reforzar el conocimiento y
la compartimentación de las distintas variedades lingüísticas en función de las
distintas situaciones comunicativas.

Lectura

Llamamos figuras retóricas o literarias a distintos tipos de construcciones


verbales que, con fines expresivos o pragmáticos, se distinguen de los modos
de hablar o escribir habituales. Las figuras retóricas aparecen en la
conversación cotidiana, en los discursos políticos y textos argumentativos en
general y, también, en la poesía (cf. §25) y otros géneros literarios.

Estas construcciones verbales tienen una larga e interesante historia. En


la Grecia Antigua, en el siglo V a.C., con el surgimiento de la democracia
(sistema político que daba lugar a las discusiones entre ciudadanos en el ágora
de la polis), muchos hombres libres tuvieron la necesidad de aprender a hablar
en público para poder defender sus ideas. Así nació la retórica, disciplina que
brindaba al orador herramientas teóricas y prácticas para que pudiera persuadir
a su auditorio.

La retórica de la Antigua Grecia constaba de cinco partes: inventio


(enseña a buscar y encontrar qué decir), elocutio (enseña a buscar las palabras
adecuadas para decirlo), dispositio (enseña a ordenar lo que se ha encontrado
en las dos secciones anteriores), actio y memoria (enseña la memorización del
discurso y su puesta en escena, lo que hoy llamaríamos oratoria). Dentro de la
elocutio —la búsqueda más formal, la más ligada a las palabras—, los filósofos
griegos distinguieron las figuras retóricas.

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Las definiciones de las figuras retóricas o literarias suelen dividir su
vasto campo en tres:

• Tropos (cf. §14.1): en los tropos se emplean las palabras con un


sentido figurado, distinto del sentido propio, usual, lógico, habitual. El tropo
comprende la sinécdoque, la metonimia y la metáfora en todas sus variedades.

• Figuras de dicción (cf. §14.2): estas figuras se caracterizan por operar


con la sonoridad de las palabras: anáfora, aliteración, asíndeton, hipérbaton,
entre otras.

• Figuras de sentido (cf. §14.3): también se llaman figuras de


pensamiento y afectan principalmente al significado de las palabras: ironía,
comparación, hipérbole, entre otras.

14.1. Tropos

Un tropo es una construcción verbal que debe analizarse distinguiendo


entre un sentido figurado (el presentado por el tropo) y el supuesto sentido
propio o literal. Sin embargo, en nuestra mente ambos sentidos —el figurado y
el propio— conviven en tensión, generando una particular interpretación de la
frase o el texto.

Metáfora; El Diccionario de la lengua española de la Real Academia


Española (DRAE) la define así:

(Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορ, traslación). 1. f. Ret. Tropo
que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud
de una comparación tácita;

p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las


pasiones.

La definición de metáfora señala la existencia de una traslación, se trata


de un movimiento del pensamiento que va de un sentido a otro. En el ejemplo
de La primavera de la vida, según el DRAE, el sentido recto sería «juventud» y
el figurado, «primavera». La comparación tácita se realiza entre la vida y el
transcurso de un año, con sus cuatro estaciones. En Las perlas del rocío, el

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sentido recto serían las «gotas»; el figurado, «perlas», llamadas así en virtud
de su brillo, tamaño y color.

Sin embargo, otros autores, como el lingüista norteamericano Lakoff,


sostienen que las metáforas construyen el pensamiento. En este sentido,
plantea que no debemos pensarlas como un adorno, sino como un ladrillo
(valga la metáfora) sin el cual nuestro pensamiento no puede desarrollarse.
Algunas de las metáforas estudiadas por este autor son, por ejemplo, las
nociones temporales. Dado que el tiempo es un concepto muy difícil de
construir, su ideación se liga a una experiencia más comprensible y pensamos,
así, el futuro como aquello que está por delante. Se trata de una metáfora
porque hay traslación de un sentido a otro; pensamos el tiempo que no ha
ocurrido, el futuro, como un espacio que no hemos recorrido o que está por
delante de nosotros.

Veamos algunos ejemplos literarios:

Voy por la orilla de un sueño

un paso aquív y el otro allá.

Calvo, Los espejos de Anaclara.

Las figuras de sentido o de pensamiento afectan principalmente al


significado de las palabras: ironía, comparación, hipérbole, entre otras.

Comparación considerada como figura retórica o literaria se la llama


«símil».

El DRAE la define de este modo:

(Del lat. simĭlis) Ret. Figura que consiste en comparar expresamente una
cosa con otra, para dar idea viva y eficaz de una de ellas.

Se trata de encontrar una propiedad en común entre, al menos, dos


cosas. Podemos comparar objetos, acciones, personas, hechos. A diferencia
de la metáfora, en la comparación, los términos comparados se presentan por
medio de elementos de relación, tales como cual, que, como, se asemeja a.

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En los siguientes ejemplos literarios se comparan objetos:

(1) Prímulas, azahar.

Los trigos parecían más altos que los árboles.

Di Giorgio, Los papeles salvajes II.

(2) Yo me cansaba de tener esperanzas y levantaba los remos como si


fueran manos aburridas de contar siempre las mismas gotas.

Hernández, La casa inundada.

(3) Llevaba tras de sí las cañadas, como si llevara a un animal amigo.

Morosoli, Perico.

La comparación, por otra parte, es una figura utilizada en la lengua


coloquial, muchas veces con un tinte de humor. Por ejemplo, «pesado como
collar de melones», «alegre como perro con dos colas», «asustado como perro
en bote», «seguidor como perro de sulky».

José María Arguedas

(Andahuaylas, 1911 - Lima, 1969) Escritor y etnólogo peruano,


renovador de la literatura de inspiración indigenista y uno de los más
destacados narradores peruanos del siglo XX.

Sus padres fueron el abogado cuzqueño Víctor Manuel Arguedas


Arellano, que se desempeñaba como juez en diversos pueblos de la región, y
Victoria Altamirano Navarro. En 1917 su padre se casó en segundas nupcias
(la madre había muerto tres años antes), y la familia se trasladó al pueblo de
Puquio y luego a San Juan de Lucanas. Al poco tiempo el padre fue cesado
como juez por razones políticas y hubo de trabajar como abogado itinerante,
dejando a su hijo al cuidado de la madrastra y el hijo de ésta, quienes le daban
tratamiento de sirviente.

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En 1921 se escapó con su hermano Arístides de la opresión del
hermanastro. Se refugiaron en la hacienda Viseca, donde vivieron dos años en
contacto con los indios, hablando su idioma y aprendiendo sus costumbres,
hasta que en 1923 los recogió su padre, quien los llevó en peregrinaje por
diversos pueblos y ciudades de la sierra, para finalmente establecerse en
Abancay.

Después de realizar sus estudios secundarios en Ica, Huancayo y Lima,


ingresó en 1931 en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos de Lima para estudiar literatura. Entre 1932 y 1937 trabajó como
auxiliar de la Administración Central de Correos de Lima, pero perdió el puesto
al ser apresado por participar en una manifestación estudiantil a favor de la
República Española.

En su oficina del Museo de la Cultura Peruana (1960)

En marzo de 1947 fue nombrado Conservador General de Folklore en el


Ministerio de Educación, para posteriormente ser promovido a Jefe de la
Sección Folklore, Bellas Artes y Despacho del mismo ministerio (1950-52). En
1953 fue nombrado Jefe del Instituto de Estudios Etnológicos del Museo de la
Cultura Peruana, y el mismo año comenzó a publicar la revista Folklore
Americano (órgano del Comité Interamericano de Folklore, del que era
secretario), la cual dirigió durante diez años.

La obra de José María Arguedas

La producción intelectual de Arguedas es bastante amplia y comprende,


además de obras de ficción, diversos trabajos, ensayos y artículos sobre el
idioma quechua, la mitología prehispánica, el folclore y la educación popular,
entre otros aspectos de la cultura peruana. La circunstancia especial de
haberse educado dentro de dos tradiciones culturales, la occidental y la
indígena, unido a una delicada sensibilidad, le permitieron comprender y
describir como ningún otro intelectual peruano la compleja realidad del indio
nativo, con la que se identificó de una manera desgarradora.

Ya desde sus primeros relatos se advierte la problemática que terminaría


por presidir toda su escritura: la vida, los azares y los sufrimientos de los indios

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en las haciendas y aldeas de la sierra del Perú. Allí también se presenta esa
escisión esencial de dos grupos, señores e indios, que será una constante en
su obra narrativa. El espacio en que se desarrollan sus relatos es limitado, lo
que permite a esta oposición social y cultural mostrarse en sus aspectos más
dramáticos y dolorosos.

Su primer libro reúne tres cuentos con el título de Agua (1935), que
describen aspectos de la vida en una aldea de los Andes peruanos. En estos
relatos se advierte el primer problema al que se tuvo que enfrentar en su
narrativa, que es el de encontrar un lenguaje que permitiera que sus
personajes indígenas (monolingües quechuas) se pudieran expresar en idioma
español sin que sonara falso. Ello se resolvería de manera adecuada con el
empleo de un "lenguaje inventado": sobre una base léxica fundamentalmente
española, injerta el ritmo sintáctico del quechua. En Agua los conflictos sociales
y culturales del mundo andino se observan a través de los ojos de un niño. El
mundo indígena aparece como depositario de valores de solidaridad y ternura,
en oposición a la violencia del mundo de los blancos.

Yawar fiesta (1941) plantea un problema de desposesión de tierras que


sufren los habitantes de una comunidad. Con esta obra el autor cambia
algunas de las reglas de juego de la novela indigenista, al subrayar la dignidad
del nativo que ha sabido preservar sus tradiciones a pesar del desprecio de los
sectores de poder. Este aspecto triunfal es, de por sí, inusual dentro del canon
indigenista, y da la posibilidad de entender el mundo andino como un cuerpo
unitario, regido por sus propias leyes, enfrentado al modelo occidentalizado
imperante en la costa del Perú.

En Los ríos profundos (1958), José María Arguedas propone la


dimensión autobiográfica como clave interpretativa. En esta obra se nos
muestra la formación de su protagonista, Ernesto (que recobra el nombre del
niño protagonista de algunos de los relatos de Agua), a través de una serie de
pruebas decisivas. Su encuentro con la ciudad de Cuzco, la vida en un colegio,
su participación en la revuelta de las mujeres indígenas por la sal y el
descubrimiento angustioso del sexo son algunas de las etapas a través de las
cuales Ernesto define su visión del mundo. El mundo de los indios asume cada

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vez más connotaciones míticas, erigiéndose como un antídoto contra la
brutalidad que tienen las relaciones humanas entre los blancos.

La última novela de Arguedas, El zorro de arriba y el zorro de abajo,


que se publicó póstuma en 1971, quedó inacabada por el suicidio del escritor.
Los capítulos que consiguió escribir están ambientados en Chimbote, un puerto
pesquero del norte que sufre un desarrollo impetuoso y caótico. El autor alterna
la representación dramática de los costes humanos de este crecimiento,
especialmente la pérdida de identidad cultural de los indios trasplantados a la
ciudad, con apuntes de diario, de los cuales emerge la decisión, cada vez más
inexorable, de suicidarse.

La imagen literaria de Arguedas se completa con sus Relatos completos,


reunidos en 1975, y con importantes investigaciones antropológicas y
folclóricas, además de su producción poética en lengua quechua.

Túpac Amaru
(José Gabriel Condorcanqui o Quivicanqui; Surimana, 1738 - Cuzco,
1781) Revolucionario peruano. José Gabriel Condorcanqui descendía por línea
materna de la dinastía real de los incas: era tataranieto de Juana Pilco-Huaco,
la hija del último soberano inca, Túpac Amaru I, que había sido ejecutado por
los españoles en 1572. Más de doscientos años después, en 1780, el vigoroso
José Gabriel, hombre carismático, culto y de elegante estampa, lideró el más
importante de los levantamientos indígenas contra las autoridades coloniales
españolas.
Túpac Amaru II [José Gabriel Condorcanqui]
Tras el fracaso de la revuelta, que ha sido vista como el preludio de las
luchas por la independencia, fue ejecutado con extrema crueldad, uniendo su
destino al de su ancestro. Las rebeliones indígenas prosiguieron durante dos
años en diversas regiones del país, y obligaron a las autoridades a introducir
poco más que algunas reformas. Pero el nombre de Túpac Amaru se convirtió
en símbolo y bandera para posteriores insurrecciones indígenas y criollas;
todavía en el siglo XX diversos movimientos guerrilleros revolucionarios
reivindicaron su figura.

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Hijo del cacique Miguel Condorcanqui, nació Surimana o quizá en
Tungasuca hacia 1738, y se educó con los jesuitas en el Colegio de San
Bernardo de Cuzco. Durante un tiempo se dedicó al negocio del transporte
entre las localidades de Tungasuca, Potosí y Lima, para lo cual contó con un
contingente de varios centenares de mulas; hizo también fortuna en negocios
de minería y tierras. Hombre educado y carismático, llegó a ser cacique de
Tungasuca, Surimana y Pampamarca, y las autoridades reales le concedieron
el título de marqués de Oropesa.
Su prestigio entre los indios y mestizos le permitió encabezar una
rebelión contra las autoridades españolas del Perú en 1780; dicha rebelión
(precedida por otras similares) estalló por el descontento de la población contra
los abusos de los corregidores y contra los tributos, el reparto de mercaderías y
las prestaciones obligatorias de trabajo que imponían los españoles (mitas y
obrajes).
José Gabriel Condorcanqui adoptó el nombre de su ancestro Túpac
Amaru (razón por la que sería conocido como Túpac Amaru II) como símbolo
de rebeldía contra los colonizadores. Se presentó como restaurador y legítimo
heredero de la dinastía inca y envió emisarios para extender la rebelión por
todo el Perú. El levantamiento se dirigía contra las autoridades españolas
locales, manteniendo al principio la ficción de lealtad al rey Carlos III. Sin
embargo, no solamente los insistentes abusos de los corregidores, sino
también la dureza de algunas de las recientes medidas impulsadas por la
misma monarquía española (y las cargas económicas que implicaron para la
población indígena) fueron el motor de la sublevación de Túpac Amaru II.

Las raíces de una crisis

Los levantamientos de finales del siglo XVIII, en especial en las regiones


con una fuerte presencia indígena, fueron el preludio de la descomposición del
imperio español en América. Debido a la penuria en que se hallaban las arcas
públicas a causa de los conflictos internacionales, la corona española impuso
una carga fiscal excesiva en sus dominios americanos. El despliegue reformista
que transformó el viejo orden colonial entre los años 1776 y 1787, período en
que José de Gálvez ocupó la Secretaría de Indias, tuvo consecuencias

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divergentes en los distintos territorios. En general, las nuevas medidas
favorecieron el crecimiento de las economías portuarias vinculadas al comercio
con España.

En cambio, sobre las regiones que habían sido hasta entonces centros
neurálgicos del imperio, como Perú, el impacto fue más bien negativo. Las
ciudades sufrieron un claro retroceso, como muestra el estancamiento de Lima,
y se desencadenó una crisis económica, con caída de la industria y de la
circulación monetaria, así como una gran inquietud social a causa de la fuerte
presión fiscal, que castigó duramente a las clases campesinas y urbanas,
atrapadas entre el descenso de sus ingresos y el alza de los precios. Las
poblaciones indígenas, el eslabón más débil del sistema económico, no podían
cumplir con estas imposiciones; sufrieron los abusos de los corregidores, y no
encontrarían otro camino que enfrentarse a esa opresión con métodos
violentos.

Túpac Amaru II

Al llegar a Lima el visitador José Antonio de Areche (enviado por José de


Gálvez para ejecutar las nuevas medidas dictadas por la corona), se inició un
sistemático aumento de los impuestos de alcabala y un reajuste de los
impuestos aduaneros en el sur de Perú, lo cual produciría grandes dificultades
comerciales. Por ejemplo, para ir de Arequipa al Cuzco había que pasar por
territorio del Virreinato del Río de la Plata, porque Puno pertenecía a esa
jurisdicción, y ello comportaba el pago de impuestos aduaneros. Por otra parte,
una vez legalizado el reparto forzoso de mercaderías (la obligación de comprar
mercancías al corregidor a precios injustamente altos), se intentó regular
legalmente esta abusiva práctica comercial, restringiéndola a un tope que no
podía ser excedido. No obstante, el corregidor Antonio Arriaga, encargado de
los cacicazgos de José Gabriel Condorcanqui, había sobrepasado con creces
dicho límite.

Los indígenas peruanos sufrían además la imposición del servicio


personal forzoso o mita: periódicamente eran llamados y obligados a trabajar

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en las minas, en los campos, en las obras públicas y en el servicio doméstico a
cambio de un salario irrisorio. Curiosamente, se concedían mitas para la
construcción de casas para particulares porque se consideraba de "interés
público", pero no así para el cultivo de determinadas plantas juzgadas dañinas,
como la coca y la viña.

El sistema de mitas tuvo graves consecuencias, porque el traslado de la


sierra al llano y del llano a la sierra de la población indígena (lo que se ha dado
en llamar la "agresión climática") desencadenó una gran mortandad entre los
indios peruanos; las aldeas se iban despoblando, de modo que a los
supervivientes les tocaba cada vez con más frecuencia cumplir el servicio de
mita. No eran los únicos en ser explotados: los que trabajaban en los obrajes
(fábricas de tejidos) comenzaban su tarea al alba, no la interrumpían hasta que
las mujeres les traían la comida y continuaban hasta que faltaba la luz solar, en
una extenuante jornada.

La rebelión de Túpac Amaru

Ante este intolerable estado de cosas se produjeron numerosos


alzamientos, de intensidad creciente, y que tuvieron escenarios y razones
variadas; pero en Perú y en el territorio de la Audiencia de Charcas, las
manifestaciones más o menos puntuales de descontento popular se
transformarían en una sublevación general que sacudió los cimientos del orden
colonial. Debe decirse que Túpac Amaru intentó primeramente promover, de
forma pacífica, reformas que aliviasen la insoportable situación de sus
protegidos. En 1776 se trasladó a Lima para solicitar que se exonerara a los
indígenas de los servicios de mita y de la abusiva explotación que padecían en
los obrajes. Pero todas sus reclamaciones fueron desatendidas y en 1778
volvió a su cacicazgo de Tungasuca.

La revuelta no se haría esperar. El alzamiento se inició el 10 de


noviembre de 1780, con la ejecución del despótico corregidor Antonio Arriaga,
que había sido apresado en Tinta por sus partidarios. Túpac Amaru lo mandó
ajusticiar en la plaza de Tungasuca, ordenando asimismo la destrucción de

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diversos obrajes. Como respuesta inmediata, las autoridades de Cuzco
enviaron una expedición punitiva formado por mil doscientos hombres, que
cayó derrotada en Sangarará el 18 de noviembre.

Por razones difíciles de comprender, Túpac Amaru no intentó entonces


el asalto definitivo a Cuzco, sino que regresó a Tungasuca, se autoinvistió de la
dignidad de soberano legítimo del imperio incaico e intentó ingenuamente
negociar la rendición de la ciudad. Mientras tanto, los llamamientos enviados a
través de sus emisarios extendieron la revuelta por todo el Bajo y el Alto Perú y
parte del virreinato del Río de la Plata, es decir, por la actual Bolivia, Perú y el
norte de Argentina. Con razón la historiografía considera que la de Túpac
Amaru fue la más importante insurrección del siglo XVIII contra el dominio
español: su influencia se dejó sentir incluso en la revolución de los comuneros
del virreinato de Nueva Granada (1781) y tuvo profundas repercusiones en
toda la América española.

La reacción fue, como era previsible, militar y no diplomática. En enero


de 1781, las fuerzas de Túpac Amaru II fueron rechazadas por los españoles
en las inmediaciones de la antigua capital: el asedio de Cuzco había fracasado.
A partir de entonces el movimiento se estancó y pasó a la defensiva. El virrey
Agustín de Jáuregui mandó desde Lima un poderoso ejército de 17.000
hombres, al tiempo que desalentaba la rebeldía haciendo concesiones a los
indios (como crear en la Audiencia una sala especial para atender sus quejas o
limitar los poderes de los corregidores).

Derrota y ejecución

Apenas un mes antes de ser derrotado, Túpac Amaru envió una carta a
las autoridades coloniales en la que expresaba tanto su preocupación por la
situación de sus protegidos como su posición ideológica. En dicha misiva se
aprecia la amplitud de sus conocimientos; se declara católico, recuerda la
acción de Vespasiano y su hijo Tito en la destrucción de Jerusalén, y compara
a sus opresores con "ateístas, calvinistas y luteranos, enemigos de Dios";
detalla los abusos cometidos por los funcionarios, pide que los indígenas no

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sean reclutados como esclavos y que desaparezcan los malos corregidores y
las encomiendas. Tras una minuciosa denuncia en torno a cada uno de los
problemas planteados, basa su reclamación de justicia en el derecho indiano,
del que era profundo conocedor, ya que había cursado estudios jurídicos en la
Universidad de Chuquisaca.

En la noche del 5 al 6 de abril de 1781, el ejército virreinal asestó el


golpe definitivo a los sublevados en la batalla de Checacupe. Túpac Amaru II
se retiró a Combapata, pero fue traicionado por el criollo Francisco Santa Cruz,
que lo entregó a los realistas junto con su familia. Para el líder de los rebeldes
estaban reservadas, en los días que mediaron entre su captura y su ejecución,
las torturas mandadas ejecutar por el implacable visitador José Antonio de
Areche, cuya misión consistía en averiguar los nombres de los cómplices del
vencido caudillo. Sin embargo, pese a los pocos miramientos que tuvo para con
el prisionero, no obtuvo de Túpac Amaru sino esta noble respuesta: "Nosotros
somos los únicos conspiradores: Vuestra Merced por haber agobiado al país
con exacciones insoportables y yo por haber querido librar al pueblo de
semejante tiranía."

Ejecución de Túpac Amaru

El 18 de mayo de 1781, conforme a la sentencia dictada cuatro días


antes, el visitador Areche mandó ejecutar sañudamente, en presencia de
Túpac Amaru, a la esposa, hijos y otros familiares y lugartenientes del cabecilla
en la plaza de Cuzco. El propio Areche hubo de conceder que Túpac Amaru
era "un espíritu de naturaleza muy robusta y de serenidad imponderable". Ello
no fue óbice para que a continuación, convencido de que nunca lograría
convertir a Túpac Amaru en delator, mandase al verdugo que le cortara la
lengua, que le atasen las extremidades a gruesas cuerdas para que tirasen de
ellas cuatro caballos y que se procediera a la descuartización. Así se hizo, pero
las bestias no consiguieron durante largo rato desmembrar a la imponente
víctima, por lo que Areche, según algunos piadosamente, según otros más
airado que compadecido, decidió acabar con el inhumano espectáculo de la
tortura ordenando que le cortaran la cabeza.

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Cumplida la sentencia, se envió cada parte de su cuerpo a un pueblo de
la zona rebelde, en un intento de dar a la ejecución un valor ejemplarizante.
Aunque la revuelta continuó durante algún tiempo más (encabezada por un
primo y un sobrino de Túpac Amaru) y algunas otras le siguieron, ninguna
llegaría a revestir especial gravedad, y en este sentido la muerte de Túpac
Amaru marcó el fin de un ciclo de levantamientos indígenas anticoloniales.
Durante mucho tiempo algunos historiadores situaron en esta rebelión el inicio
de la independencia del Perú; hoy posiblemente no se pueda ser tan enfático,
puesto que se debe tener en cuenta que en el proceso de independencia
intervinieron otros factores, como la conciencia de los criollos acerca de sus
derechos de autogobierno. En cualquier caso, es innegable que el
levantamiento de Túpac Amaru II tuvo un carácter plural, ya que en sus filas
confluyeron indígenas, mestizos, criollos e incluso españoles, una integración
que fue un paso importante para el logro de la futura emancipación.

FUNDAMENTACIÓN DIDÁCTICA

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En esta oportunidad la actividad se realizará el día 23 de Julio de 2018,
en la Escuela Nº 144 “Paul Harris”, habilitada de práctica, en quinto año B, el
cual está integrado por 24 estudiantes.

Se realizará en el marco de la didáctica crítica de Alicia Camilloni, que


define a la didáctica como “una disciplina teórica que se ocupa de estudiar la
acción pedagógica, es decir, las prácticas de enseñanza, y que tiene como
misión describirlas, explicarlas fundamentar y enunciar normas para la mejor
resolución de los problemas que estas prácticas plantean a los profesores”. Es
una disciplina necesariamente comprometida con las prácticas sociales
orientadas a diseñar, implementar y evaluar programas de formación, diseñar
situaciones didácticas y a orientar y apoyar a los alumnos en sus acciones de
aprendizaje con vistas a mejorar los resultados para todos los alumnos y en
todos los tipos de instituciones.

La didáctica es una disciplina que construye sobre la base de la toma de


posición ante los problemas esenciales de la educación como práctica social,
que procura resolverlos mediante el diseño y evaluación de proyectos de
enseñanza.

Esta actividad se encuentra dentro del Área del Conocimiento de


Lengua, campo del conocimiento de Lectura, su contenido es La comparación y
la metáfora. El objetivo general es: Desarrollar la capacidad discursiva para
comprender y producir textos orales en distintos contextos. El objetivo
específico trabajar la metáfora como recurso literario.

El modelo apropiativo-aporximativo de Charnay se basa en las teorías


cognitivas del aprendizaje el cual es un proceso de construcción que realiza el
sujeto. El alumno aprende en la medida en que interactúa con los
conocimientos a través de sucesivas aproximaciones, resignificando
conocimientos anteriores y construyendo nuevos. Se apropia del conocimiento,
porque responde a su interés y deseo de encontrar respuesta a una
interrogante y lo aplica en distintos contextos.

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La actividad comenzará con un texto impreso (fragmento) de José María
Arguedas a Tupac Amaru, se indagará ideas previas sobre el autor ¿Si lo
conocen?

Estas preguntas tienen por finalidad indagar sus conocimientos previos,


son interrogantes metacognitivas, según Anijovich estas “se proponen ayudar a
los alumnos a reflexionar sobre su modo de aprender y de pensar. Demandan
que los estudiantes analicen como interpretan y resuelven sus tareas, que
dificultades encuentren en el proceso de resolución, qué fortalezas reconocen
en el recorrido de lo que están aprendiendo, que ayudas necesitan”

Luego se presentará datos sobre el autor y la importancia de sus obras.

A continuación se interrogará ¿Quién fue Tupac Amaru?, ¿Qué saben


sobre él?

Que según La Teoría Sociocultural de Vygotsky pone el acento en la


participación proactiva de los menores con el ambiente que les rodea, siendo el
desarrollo cognoscitivo fruto de un proceso colaborativo. Lev Vygotsky (Rusia,
1896-1934) sostenía que los niños desarrollan su aprendizaje mediante la
interacción social: van adquiriendo nuevas y mejores habilidades cognoscitivas
como proceso lógico de su inmersión a un modo de vida.

Aquellas actividades que se realizan de forma compartida permiten a los


niños interiorizar las estructuras de pensamiento y comportamentales de la
sociedad que les rodea, apropiándose de ellas.

Posteriormente se dialogará sobre el liderazgo y legado de Tupac


Amaru, a continuación se realizará la lectura del fragmento de José María
Arguedas a Tupac Amaru.

Luego se comentará de forma global el contenido del fragmento,


después se trabajará la comparación que utiliza el autor y la intencionalidad
con que lo hace, explican que dichos recursos enriquecen y embellecen el
texto.

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Para finalizar la actividad se conceptualizará que es una metáfora
analizando el significado de forma ampliada de cada una (metáfora y
comparación).

Y como actividad de cierre se solicitará algún ejemplo.

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PLAN TENTATIVO

Fecha 31/07/2018
Área del
Conocimiento Lengua
Campo del Lectura
Conocimiento
Objetivo Específico Trabajar la metáfora como recurso literario.

Objetivo General Desarrollar la capacidad discursiva para comprender y producir


textos orales en distintos contextos.
Contenido La comparación y la metáfora
Antecedentes El poema: versos y rimas

Material impreso, pizarrón, marcadores, imágenes en formato


Recursos digital,

Proyecciones .

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POSIBLE DESARROLLO

 Presentar el texto impreso (fragmento)


 Indagar ideas previas sobre el autor:
o ¿Si lo conocen?
 Brindar datos sobre el mismo y la importancia de sus obras.
 Interrogar:
¿Quién fue Tupac Amaru?
¿Qué saben sobre él?
 Dialogar brevemente sobre su liderazgo y legado.
 Realizar lectura.
 Comentar el contenido global.
 Centrarse en el lenguaje metafórico.
 Analizar los recursos de estilo presente en cada verso.
 Trabajar la comparación que utiliza el autor y la intencionalidad con que
lo hace.
 Explicar que dichos recursos enriquecen y embellecen el texto.
 Conceptualizar metáfora.
 Analizar el significado de cada una como cierre de la actividad presentar
en forma ampliada el concepto de comparación.
 Solicitar algún ejemplo y un concepto de metáfora solicitando algún
ejemplo.

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BIBLIOGRAFÍA

- ANEP-CEIP “Programa de Educación Inicial y Primaria”. Año 2008

- ANEP-CEIP “Documento de Base de Análisis Curricular”. Año 2016

- Glosario del Área del Conocimiento de Lenguas del Programa de Educación


Inicial y Primaria, (2008).

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/arguedas.htm

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/tupac_amaru.htm

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ANEXOS

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