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El Mercurio.

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Los establecimientos fuertemente estrictos tienden a presentar mayores niveles de
agresión y victimización que aquellos que gestionan la convivencia a través del diálogo y
la inclusión. Pamela Carrasco T.

Detectar a los estudiantes violentos, llevarlos a inspectoría, castigarlos, suspenderlos, o


incluso tratarlos con psicólogos o talleres especiales, la mayoría de las veces agrava el
problema dentro de la escuela en vez de solucionarlo.

Así lo muestra la tesis de grado del estudiante de psicología de la Pontificia Universidad


Católica de Valparaíso José Ignacio Rodríguez, y que fue dirigida por la académica Verónica
López. Este estudio forma parte del proyecto Fondecyt "¿Es la cognición social mediadora
del comportamiento adaptativo? Evidencias en alumnos y alumnas de 7º y 8º básico con
conductas de intimidación ( bullying ) y victimización, y aportes para la prevención e
intervención psicoeducativa".

En la investigación se consultó a través de encuestas a 1.167 estudiantes de 6°, 7° y 8º básico,


de diez establecimientos municipales, particulares y particular-subvencionados de sectores
urbanos de las comunas de Viña del Mar y Valparaíso. También se realizaron encuestas a
cuatro representantes de cada escuela, como directores, subdirectores, inspectores y
docentes.

Primero se determinaron cuáles eran las conductas de bullying , luego se dividieron los
colegios entre aquellos con altos niveles de agresión y aquellos con bajos niveles de agresión,
y a partir de eso se analizó cómo diseñaban y organizaban sus sistemas de convivencia en
cada tipo de establecimiento.

Los resultados, a juicio de Verónica López, no dejan lugar a dudas: las escuelas más estrictas
y castigadoras muestran mayores niveles de agresión y victimización por parte de los
estudiantes que aquellas que son más conciliadoras e incluyen el diálogo entre profesores y
alumnos dentro de la sala de clases.

Esto, sin importar el tipo de dependencia del establecimiento.

Además, las escuelas con más agresión tienden a trabajar sólo con los programas de
convivencia que les entrega el gobierno y los docentes sienten que "no hay mucho que hacer
al respecto" y que el problema son los niños, no el establecimiento.

En cambio, los colegios con bajos niveles de agresión y victimización gestionan activamente
la convivencia y, además de los programas ya establecidos, buscan sus propios caminos y
son más autónomos en la implementación de sus estrategias.

"Por ejemplo, hay colegios que deciden no trabajar con el bullying directamente, porque
prefieren enfocarse en los valores positivos. Ésa es una opción, pero implica que la
comunidad se hace cargo del problema, lo piensa, lo planifica, y no sólo reacciona
castigando", añade López.

En este sentido, el estudio de la PUCV cuestiona las medidas anunciadas por el Ministerio
del Educación de dar urgencia al proyecto de ley que busca sancionar a los establecimientos
que registren hechos de violencia y matonaje y exige a los colegios a denunciar actos de
bullying , establece multas, e incluso obliga al pago del tratamiento psicológico para el
alumno.

No estigmatizar

Tampoco ve con muy buenos ojos el Sistema de Alerta Temprana del Ministerio del Interior.

"Este programa tiende a focalizar las acciones que realiza la escuela en la identificación de
los niños agresores para realizar con ellos intervenciones. Esto no sólo estigmatiza a estos
alumnos, sino que resta importancia a otras acciones que la escuela podría realizar con el
curso o a nivel del colegio", dice.

A su juicio, es mucho más potente gestionar la convivencia y buscar mecanismos y caminos


propios de diálogo y actividades a nivel del curso y de la escuela, más que trabajarlo de
manera individual con los 'conflictivos' a través de la contratación de psicólogas o la
realización de talleres de mediación, por ejemplo, "porque esto tiende a estigmatizar y aislar
más a víctimas y victimarios, lo que promueve que se repitan las conductas, y no se trabaja
con el colegio en su conjunto", dice.

Y llama a no confundir agresiones entre pares con delitos o con una puerta de entrada a
posibles acciones delictivas. "Una medida obligatoria de denuncia pública, que sigue la
lógica del sistema judicial, tiene el riesgo de tratar a los niños como delincuentes",
puntualiza.
___________

57%

crecieron las denuncias por bullying durante este año, según cifras del Ministerio de
Educación.

Escuelas de "echados"
El estudio de la PUCV muestra que los "niños problema" no son tales y que un mismo
estudiante puede tener conductas violentas en un colegio, y al cambiarlo a otro
establecimiento con mejor gestión de estos temas, cambia su actitud. "El problema es que en
un sistema educativo tan desigual como el nuestro, probablemente ese niño expulsado de
una escuela probablemente se encuentre con otros niños expulsados de otras escuelas, con
malos rendimientos y donde la sensación de fracaso está presente en docentes y
estudiantes", añade Verónica López.