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AGRADECIMIENTO

Ha tocado por suerte a la administración que me honro presidir, conmemorar los 4
siglos, de que el adelantado don Juan de Oñate, salió de Santa Bárbara, el 30 de Enero
de 1598, a la conquista de Nuevo México.

La ruta que abrió Oñate, cruzando longitudinalmente el estado de Chihuahua, de sur a
norte, llamada años más tarde "Camino Real Tierra Adentro", fue durante centurias
símbolo de identidad común de los habitantes de la Nueva Vizcaya y Nuevo México,
y en menor escala de las principales ciudades de la Nueva España.

Siendo uno de los principales objetivos de mi administración el engrandecimiento de
la cultura y rescatar del olvido nuestras raíces históricas, para conmemorar la hazaña
de don Juan de Oñate, hemos organizado un ciclo de conferencias y eventos
históricos- culturales culminando con la hermandad de las dos ciudades Santa
Bárbara y Española, Nuevo México y uno de los principales condados de aquel estado
Norteamericano: Condado Río Arriba; así mismo hemos editado este libro "Oñate
conquistador de Nuevo México", de los escritores Concepción López Valles y
Humberto Payán Franco, para ponerlo en manos de los Chihuahuenses y los
habitantes de Nuevo México, en esta fecha histórica de nuestros dos pueblos, porque
leyendo aprendemos a recordar. Leer es saber de que se trata el saber, porque el
hombre que ignora, jamas será posible. Leer es pensar en la especie y nadie se da en
soledad y la lectura es unirnos a través de la imaginación. Toda imaginación es
historia, se convierte en libro. El saber mismo es un acontecimiento, vive la historia
y se alimenta en lo cotidiano.

Mi mas profundo agradecimiento a los escritores Chihuahuenses, señora Concepción
López Valles y señor Humberto Payán Franco, quienes compartieron su ingenio
creativo y caminos de su pensamiento, a nuestras ciudades, para hermanar Santa
Bárbara, con una ciudad y un condado de Nuevo México; recibir una comitiva,
invitados nuestros y asistir a los festejos de conmemoración a Nuevo México, abarca
mas alla de las posibilidades, la imaginación ·y el pensamiento humano.

El proyecto nos exaltó y concientizó al grado de influirnos invadiendo otros campos
de nuestro conocimiento para exponerlo allá en la frontera, concebirlo como un
proyecto eminentemente Histórico - Social y por consiguiente didáctico. Por esta
razón le brindamos todo nuestro apoyo, para llevarlo acabo y como corolario, editar el
libro "Oñate el Conquistador de Nuevo México", donde los escritores, Concepción
López Valles y Humberto Payán Franco, se dan a la difícil tarea de soldar los géneros
de poesía lírica y narrativa histórica, para desarrollarse en el inmenso y solitario reino
del poema en prosa, donde todavía hay mucho terreno virgen.

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~
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Mi agradecimiento a las autoridades de Española Nuevo México y Condado Río
Arriba por el apoyo para llevar acabo nuestra misión de entregar a las generaciones
presentes y venideras, las raíces de nuestra identidad, hermanadas y la odisea de
Oñate y los hombres y mujeres que allá fueron a ensanchar la colonización. Con este
reconocimiento a don Juan de Oñate, consideramos aportar a la historia de México, de
Chihuahua, y Nuevo México, una presencia vigorosa que definitivamente la viene a
enriquecer.

Santa Bárbara, Chih., enero 12 de 1998

ROBERTO GALLARDO GALLARDO

PRESIDENTE MUNICIPAL
PRESENTACIÓN

En enero de 1998, se cumplieron cuatrocientos años de la expedición del Adelantado Juan
de Oñate que se puso en marcha en Santa Bárbara Chihuahua, rumbo a la conquista de
Nuevo México.
De Oñate, criollo nacido en Minas de Pánuco Zacatecas, en 1549-50, (la fecha no la han
precisado los historiadores), hijo de Cristóbal de Oñate, antiguo capitán de Hemán
Cortés y uno de los cuatro fundadores de la ciudad de Zacatecas, se sabe poco; casi nada
se ha escrito de él en México. La ingratitud humana lo ha desdeñado y no se le ha dado el
lugar en la historia, que por méritos propios merece, su hazaña de conquistar, pacificar y
colonizar Nuevo México, estuvo llena de obstáculos y dificultades, tanto en su expedición
como en su persona.

Don Juan de Oñate recorrió 400 leguas, 1800 kilómetros desde Santa Bárbara, hasta San
Juan de los Caballeros, muy cerca de Santa Fé, con 83 carretas de dos ruedas tiradas por
bueyes, 400 hombres y 130 familias y más de 7,000 cabezas de ganado, para fundar la
primera ciudad llamada San Juan de los Caballeros, en la confluencia de los ríos Bravo y
Chama en territorio de lo que sería más tarde, los Estados Unidos de Norteamérica.

Antes de lanzarse a la gran aventura de la conquista de Nuevo México, Oñate sirvió a la
Corona en batallas sangrientas con los Chichimecas que habitaban los desiertos y las
llanuras de Zacatecas, Coahuila y Nuevo León. Descubrió las ricas minas de Zichu,
Charcas y San Luis Potosí y las pobló de españoles en los años de 1586 a 1588.

Era diputado de minas en Zacatecas cuando envió una petición al Virrey Don Luis de
Velasco II, en septiembre de 1595, proponiéndo emprender la conquista de Nuevo
México, obligándose a cubrir todos los gastos de tropa, provisiones y armas necesarias
para la expedición.

Firmó las capitulaciones con el Virrey Don Luis de Velasco II, pero al ser removido
este al Perú, enfrentó las envidias y el burocratismo del nuevo Virrey Gaspar Zúñiga y
Acevedo, Conde de Monterrey, quien tan pronto tomó posesión de su cargo, empezó por
suspender todos los negocios emprendidos por el Virrey Velasco, entre ellos la
exploración de Nuevo México.

El Conde de Monterrey sometió la capitulación a una nueva revisión y le suspendió
algunos de los privilegios ya otorgados. Allí empezó para Oñate, una larga espera y una
serie de contratiempos que atrasaron la expedición durante dos años, causando que Oñate
perdiera todo lo que había invertido en alimentos, en ganado y casi todo en implementos,
armas y hombres.
En diciembre de 1597, se practicó una inspección final a la expedición que había
permanecido detenida en Minas de Caxco y Santa Bárbara. Y el Conde de Monterrey
envió un inspector, quien concluyó su trabajo un mes después y por fin en enero de 1598,
la conquista de Nuevo México se puso en marcha.

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Después de cuatro meses de camino, Don Juan de Oñate tomó posesión de las tierras de
Nuevo México para la Corona a orillas del río del Norte o río Bravo. En Nuevo México,
estableció dos colonias en las riberas del río Chama: San Juan de los Caballeros y San
Gabriel. Luchó contra los indios y pacificó el territorio. Fue criticado severamente por
los castigos que aplicó a los indios rebeldes. Enfrentó a la deslealtad de su gente que
abandonó las colonias mientras él realizaba una expedición a Quivira. Fue acusado de
autócrata, al aplicar castigos a soldados desertores, que robaban caballos y provisiones y
huían a México.
Soportó un largo juicio y graves acusaciones y difamaciones, gracias a la información
tergiversada que enviaba al Virrey el traidor tesorero de la expedición Luis Gaseo de
Velasco.

Oñate gastó toda su fortuna en aquella aventura, y cuando se trasladaba a México para
presentar el informe de los descubrimientos que hizo en el Mar del Sur (Baja California),
su hijo Cristóbal de 14 años fue asesinado en una emboscada que le tendieron los indios
hostiles.

Al emprender la expedición a Nuevo México,-Oñate había enviudado recientemente y
estaba al cuidado de sus dos hijos Cristóbal y María y también de su hermana María.
Fue acusado por sus detractores de llevar una vida licenciosa con mujeres casadas en el
Nuevo Reino.
Acusación que no fue comprobada tomando en cuenta los tribunales, que era un hombre
joven, lleno de salud y libre de compromisos matrimoniales.

Mucho le deben México, Chihuahua y ciudad Juárez a Juan de Oñate, porque ensanchó
sus territorios, inició la colonización, pacificó las tierras por él descubiertas e inauguró el
Camino Real Tierra Adentro, que abrió fuentes de evangelización, comercio y
exploración de otras tierras, desde Zacatecas hasta Santa Fé, desde la ciudad de México,
hasta el Nuevo Reino del Norte.

Los historiadores e intelectuales coinciden que el hecho más importante de la travesía de
Juan de Oñate, fue la apertura del Camino Real Tierra Adentro, porque dejando la
antigua ruta de los ríos que siguieron Fray Agustín Rodríguez y Antonio de Espejo, él fue
directo al Norte, trazando una ruta que años después habrían de utilizar quienes
comerciaban desde Santa Fé, a la ciudad de México En un documento Oñate puntualizó :
" Encontrándome yo mismo sobre las márgenes del río del Norte, dentro de poca
distancia de los primeros pobladores de Nuevo México que se encuentran a lo largo de 1
¡
¡
ese río, habiendo abierto un camino ancho y parejo para mis carros, los que otros pueden
seguir sin dificultad ".

La mayoría de los escritores hacen notar la importancia de la nueva ruta, Femando Jordán
en Crónica de un País Bárbaro dice: " Es él quien pone los jalones por los que el Siglo
XX, trazara la carretera que cruza longitudinalmente Chihuahua ".
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A Juan de Oñate se le acusó severamente de crueldad y drasticidad en sus decisiones y en sus
castigos con los indios, principalmente los de Acoma, que fueron los primeros en sublevarse,
sin tomar en cuenta sus acusadores, que antes de decidir Oñate a hacer la guerra, dejó la
decisión en manos de la clerecía, los misioneros que le acompañaban a Nuevo México,
quienes dictaron la sentencia de vengarse de Acoma.
Al cumplirse Cuatro Siglos del inicio de la colonización de Nuevo México, hemos querido
rendir un reconocimiento al hombre que trazó la ruta en tierra virgen de lo que iba a ser
nuestro Estado de Chihuahua. Y además plantó los cimientos de Nuevo México, un pueblo
que se ha significado y luchado hasta llegar a ser. El Adelantado Juan de Oñate, dió su vida
por aquella tierra, la de su hijo y la suya propia, la de los colonos, hombres y mujeres que
fueron allá, atraídos por un sueño, a plantar las raíces de su futuro y su descendencia.

La publicación de este libro no hubiera sido posible, sin el generoso apoyo que el Presidente
Municipal de Santa Bárbara, Roberto Gallardo Gallardo nos brindó. Al conocer el proyecto
que le presentamos, de celebrar los Cuatro Siglos de la odisea y hazaña de Oñate y la
fundación de Nuevo México, así como Hermanar la ciudad de Santa Bárbara con uno de los
Condados de Nuevo México, nos apoyó sin restricciones y tomó la decisión de editar en
español el libro. Acciones así ya casi no se dan en nuestro tiempo. Extendemos nuestro
agradecimiento al señor Timoteo Córdova de Chimayó Nuevo México, quien fue el primero
en el vecino país en entusiasmarse con el proyecto de hermandad a las dos ciudades, para
asistir con un numeroso contingente de Nuevo México a la celebración en Santa Bárbara del
Cuarto Centenario de la expedición de Oñate y nos sugirió la publicación del libro en Inglés,
con la firme promesa de que él buscaría los contactos para la edición. Así mismo
agradecemos al señor Esteban Arellano, Director del Centro Oñate de Nuevo México, quien
nos brindó todo su apoyo para la publicación del libro "Oñate el Conquistador de Nuevo
México" en su edición en Inglés. Y por último un agradecimiento muy especial a Rosario
Giner. Ella fue la mano amiga que el destino usó para ponemos en contacto con Timoteo
Córdova para hacer posible este sueño.

Juan de Oñate murió olvidado lejos de su tierra, sin los títulos prometidos, sin el
reconocimiento de sus gentes, sin resaltar su historia de valor y hombría a las generaciones
presentes y venideras. Murió lejos de México, pobre y vituperado, víctima de los
sentimientos negativos de los hombres de su época, sin tan siquiera dejar a la posteridad, el
lugar donde la madre tierra cubre sus restos.

Con toda seguridad, de vez en cuando el viento que barre Nuevo México reza un murmullo
sobre la huella que los siglos no han podido borrar: El nombre del General y Adelantado
Juan de Oñate, el hombre del destino, el último conquistador de Nuevo México.

LOS AUTORES

7
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PRÓLOGO

Escrito por dos chihuahuenses, (Ella de Parral y él de San Francisco del Oro), como lo
son la inspirada poeta y escritora Concepción López Valles, en coautoría literaria con el
señor Humberto Payán Franco, escritor de reconocido prestigio, el libro intitulado Oñate
el Conquistador de Nuevo México, constituye un interesante relato histórico bien logrado,
que conviene leer por razón de que Oñate fue el primer conquistador vasco hispano que
colonizó y pacificó lo que ahora es Nuevo México en el Sur Oeste de los Estados Unidos,
y también fue el último de los conquistadores que España dió al mundo durante la época
colonial.

La narrativa se refiere a la admirable aventura que hace cuatro siglos vivió don Juan de
Oñate, antecedentes y detalles de la cúal se conocen solo parcialmente en nuestros
círculos históricos, lo cúal proporciona base para considerar éste libro como un
complemento a nuestro acervo cultural e histórico ya que describe importantes
acontecimientos estrechamente relacionados con Chihuahua; pero además, es importante
saber que su edición en Nuevo México, indudablemente contribuirá a difundir con mayor
amplitud uno de los primeros y más interesantes capítulos de la historia del Sur Oeste de
los Estados Unidos.

Cuatro siglos hace - a partir de 1598 - que la primera gran expedición hacia el Norte de la
Nueva España se organizó formalmente autorizada por las más altas autoridades
coloniales de la capital de Anáhuac y que, partiendo de Santa Bárbola hacia el Norte,
atravesó por primera vez--de Sur a Norte-- y casi en línea recta, todo el enorme territorio
que hoy integra nuestro estado. La meta de la impresionante caravana fue la tierra llamada
entonces San Felipe del Nuevo México ya que don Juan de Oñate había obtenido la
capitulación correspondiente y el honroso cargo de gobernador de aquel inmenso
territorio ubicado al Norte de la Nueva Vizcaya. Nueva Vizcaya, recibió ese nombre de
dos vascos: don Diego de Ibarra y su sobrino Francisco, que así la llamaron en honor de
su tierra natal. Francisco de Ibarra, originario del pueblo de Eibar (Vizcaya), en 1563 hizo
el intento de conocer todo el extenso reino que le tocó gobernar y en el recorrido que hizo
hacia al Norte casi llegó hasta Nuevo México, tal y como lo menciona el cronista Baltazar
de Obregón. Pero el destino tenía dispuesto que la conquista de Nuevo México la hiciera
Oñate.

El nombre completo de Oñate organizador y jefe de aquella imponente caravana fué Juan
de Oñate y Salazar, criollo descendiente de nobles y distinguidos ancestros originarios de
la vieja ciudad de Victoria, capital de Alava, una de las cuatro provincias de Euzkadi.

Juan de Oñate fue hijo del célebre vizcaíno don Cristóbal de Oñate, rico minero de
Zacatecas y uno de sus fundadores. Fue don Cristóbal con su riqueza y sus grandes
influencias, quien más contribuyó a impulsar y pagar el enorme costo de aquella
expedición al Septentrión que entonces era apenas conocido por los informes de
Francisco Vázquez de Coronado en 1542 y por las crónicas de Sánchez Chamuscado
complementadas con las del capitán Antonio de Espejo redactadas de 1581a1583.

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Estos tres exploradores, alucinados por los fantásticos relatos de enormes riquezas que se
decía existían en las lejanas tierras norteñas, estaban persuadidos del mito de Quivira y de
las fabulosas siete ciudades de Cíbola. Pero para su pesar, los tres habían comprobado la
falsedad de aquellos cuentos propalados por Fray Marcos de Niza.

Don Marcos, con base en los fantásticos relatos del negro Estebanico, exageró aquellos
cuentos en un informe que presentó al Virrey don Antonio de Mendoza en 1546. Sin
embargo, cuatro años antes (en 1542) Cabeza de Vaca había publicado en España su
mundialmente conocido libro " Naufragios y Comentarios", en el que -- como cualquier
persona puede comprobar -- no se menciona ni la más mínima de las fantasías aludidas.
Es así que, ante el juicio imparcial y severo de la Historia, don Alvar Nuñez Cabeza de
Vaca queda totalmente exonerado de haber difundido aquellas mentiras.

Esteban de Azamor, árabe musulmán llamado Estebanico, fue uno de los cuatro
sobrevivientes de la fracasada expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida y uno de los
que acompañaron a Cabeza de Vaca en su increíble odisea. Estos cuatro hombres,
hambrientos y casi desnudos, fueron los primeros extranjeros que pisaron tierras hoy
mexicanas en Chihuahua. Seguidos de una multitud de indios, remontaron el río Conchos
y también atravesaron Chihuahua -- de Norte a Sur -- a principios de 1536.

Oñate, conocedor del sitio de las siete ciudades de Cíbola sabía aquellas leyendas y las
desechó; su meta más objetiva, real y práctica fue colonizar y afianzar el dominio hispano
en tierras casi desconocidas.
La formidable caravana de futuros colonos - soldados, comandada por don Juan de Oñate
quedó integrada por docenas de rústicas carretas jaladas por bueyes; por un contingente
de más de cuatrocientas personas y miles de cabezas de ganado; Oñate llegó a las
márgenes del río Bravo del Norte aguas abajo de lo que hoy es Ciudad Juárez después de
vencer innumerables dificultades originadas tanto por las trabas burocráticas e intrigas
políticas, como por las adversas condiciones de los interminables llanos resecos y
desérticos que hubo que atravesar, sin contar para ello con ruta alguna y ni siquiera
veredas a seguir. Así, aquel enorme contingente llegó hasta los valles aguas arriba del río
Bravo, donde estableció los primeros asentamientos hispanos de aquel territorio, que
ahora es un estado formando parte de los Estados Unidos. En esa forma quedó para la
posteridad uno de los primeros y más grandes capítulos de la historia norteamericana.

Oñate como el Quijote, hizo camino al andar. Su caravana dejó la brecha que más tarde se
llamó "El Camino Real de Tierra Adentro ", marcando desde entonces el rumbo de la vía
férrea y el de la carretera que ahora de sur a norte, cruzan el estado de Chihuahua.

Grandes trabajos y penalidades sufrió Don Juan para llevar a cabo la colonización de
Nuevo México así como de otras expediciones que realizó a varios lugares de
Norteamérica.
Las conquistas de Oñate por largo tiempo sirvieron para expandir y consolidar el
predominio del imperio hispano, pero después, al dejar su cargo como gobernador, Don
Juan sufrió la pena del injusto castigo que el rey de España le impuso en base a las

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acusaciones y difamación que se le hicieron; todo lo cual - como quedó dicho-, se relata
detalladamente en el libro Oñate el Conquistador de Nuevo México, cuya redacción
acertadamente combina el toque femenino y poético que le da la inspiración de la señora
Concepción López Valles y el fluído estilo tan especial de Humberto Payán, escritor de
libros valiosos entre los cuáles destaca Testigo del Tiempo, la mejor biografía hasta ahora
conocida acerca del gran historiador, Don Francisco R. Almada. Concepción López
Valles hace apenas unos cuantos meses nos cautivó con su libro de poemas Caracol
Florido, cuya edición rebasó los linderos estatales, nacionales y extranjeros. Ellos, los
autores de Oñate el Conquistador de Nuevo México, trabajando en coautoría, después de
una exhaustiva investigación en los archivos de Parral, Zacatecas y el Paso Texas, donde
la señora Concepción López Valles consultó importantes documentos y luego de leer una
extensa bibliografía, Payán Franco y Concepción López Valles nos entregan un libro
cautivante, con una prosa fluida y vigorosa, compaginando magistralmente la narrativa
poética con los acontecimientos históricos. Ya anteriormente los autores de este libro nos
deleitaron escribiendo en coautoría la novela histórica Más allá del Conchos; Chihuahua
Antiguo Mar, Donde Nació el Pasado, y han estado trabajando durante algún tiempo con
la biografía novelada del General Francisco Villa titulada Centauro Infinito.

Así, el curriculum de los autores de Oñate Conquistador de Nuevo México es plena
garantía de la calidad de esta nueva obra.

Chihuahua, Chih. Diciembre de 1997

Víctor Mendoza Magallanes.

11

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UNO

LA PRIMERA LUZ

Grandes acontecimientos que cambiarían el curso de la historia en la Nueva España,
ocurrieron en la segunda mitad de la década de 1540: En 1546, llegaron alarmantes noticias
del Perú. El Virrey Blasco Nuñez Vela, murió en la batalla de Anaquito a manos de una
insurrección encabezada por Gonzalo Pizarro, quien cometió toda clase de tiranías, disolvió
la Audiencia, obligó a huir a los oidores, desconoció las leyes y desacató el nombre real.

España no disponía de un ejército de tres mil hombres para sofocar la rebelión, a causa de la
guerra con Francia y los Turcos y los compromisos de la Corona con la unión de los Estados
de Flandes. Se nombró presidente de la Audiencia Real del Perú al Licenciado Pedro de la
Gasea quien con amplias facultades llegó a su destino y al no poder someter a los rebeldes,
solicitó ayuda de tropas al Virrey de México Don Antonio de Mendoza, quien organizó una
expedición al mando de su hijo Don Francisco, llevando como maestre de campo al ya
famoso Capitán Cristóbal de Oñate. Pero el ejercito no se embarcó al llegar la noticia de que
había sido decapitado Gonzalo Pizarro y hecho prisionero Francisco de Carvajal,
disolviéndose enseguida las tropas que lo formaban.

El 18 de diciembre de 1547, murió en Castilleja de la Cuesta, España, el Marqués del Valle y
conquistador de México, don Hemán Cortés.

El 11 de febrero de 1546, el Papa Pablo m, separó la iglesia de México de la de Sevilla, y en
consistorio secreto la erigió en metropolitana, y nombró por primer Arzobispo a fray Juan de
Zumárraga, quien no recibió la bula de palio que se le envió el 8 de julio de 1548 porque
expiró en la ciudad de México el 3 de julio de 1548 y como la correspondencia enviada de
España se tardaba en cruzar el mar cuando menos seis meses, Zumárraga ni se enteró de
aquel nombramiento.
En 1546, Juan de Tolosa conocido como Barbolonga, de acuerdo con Cristóbal de Oñate,
salió a explorar en busca de minas por la región de Juchipila y con la decisión de castigar a
los indios Cascanes de Zacatecas, a quienes Oñate y sus compañeros culpaban de haber
instigado a los rebeldes de Mixtón.

De Tolosa con algunos soldados españoles y aliados indígenas Juchilas, se internó en las
montañas y buscando camino y un buen lugar donde acampar, se asentó al pie del cerro que
lleva hoy el nombre de La Bufa. De Tolosa halagó a los indios con regalos y en cambio estos
le mostraron los lugares en que había metales abundantes y de buena ley.

Sabiendo que había encontrado una gran riqueza, Juan de Tolosa participó de su hallazgo
con Cristóbal de Oñate, Diego de Ibarra y Baltazar Temiño de Bañuelo y los cuatro jefes,
conformes en " el asiento de poblar ", tomaron el solemne acuerdo de fundar una villa,
celebrando como aniversario el día que campó Tolosa al pie de La Bufa, el 8 de

13
CÍBOLA Y QUIVIRA EN LA IMAGINACIÓN

"El mentir de las estrellas
es un seguro mentir
porque nadie ha de ir
a preguntárselo a ellas".

19
LOS EXPLORADORES DEL RIO CONCHOS

"Montes de Hierro habitaban, que a estimallos
Valiente en obras y en palabras mudo,
A sus miras, guardarades decoro,
Pues por su hierro, España goza su oro" ...

(TIRSO DE MOLINA)

35
FRAY AGUSTÍN RODRÍGUEZ

"Encarnación de aquellos misioneros
que del reguero de su sangre hacían
la primer senda enmedio del desierto

Y marcaban el sitio
hasta el cuál penetraba el evangelio
con el cadáver solo y mutilado
de algún mártir sin nombre y sin recuerdo".

43
OÑATE EL CONQUISTADOR

" Haciendo incesantemente la guerra
a los enemigos declarados se
conseguirá castigarlos, contenerlos,
intimidarlos hasta el caso de que
o se alejen de nuestras fronteras
o soliciten la paz ; rotas las paces
por las veleidades del indio,
o porque sea insufrible su mala fe,
con razón volveremos a la incesante
o dura guerra, alternándose
esta y la paz con tantas quantas veces
las exijan los procedimientos ya soberbio,
o ya humildes de las Naciones Bárbara"

(BERNARDO DE GÁL VEZ)

55
r

Juan Pérez de Narriahondo + Osaña Gon7.ález
1 1

Gonzalo de
Salazar
+ Catalina de
la Cadena
1 1....'
Oñate
. de 1
María Pérez + Ruy Díaz del
Femando Cortés + Isabel Moctezuma Catalina de + Cristóbal de de Oñare Zaldívar

1
Salazar Oñate
(znd marriage) Juan de Zaldívar
Catalina + Ruy Díaz de
Femando Alonso María de Salazar Mendoza
+ (ist marriage)
Leonor Cortés Juan de Tolosa Luís Ana
1
Moctezurna

Leonor de Br, Juan
Cristóbal
'
Magdalena de ' + Vicente .de Zaldívar

r
Mendoza y Salazar
Tolosa de Tolosa
1
Isabel de Tolosa + Juan de Oñate Juan de Ana de + Juan Guerra
1 Zaldívar Zaldívar de Resa

I
María Gutierrez + Cristóbal de Oñate María de Oñate + Vicente de Zaldívar
Cristóbal
de Zaldívar
+ Leonor de
Tolosa

del Castillo
l J Nicolás de Zaldívar y Oñate

'
Juan Pérez de
Narriahondo y Castillo

Arbol geneológico del Adelantado Juan de Oñate. (El Conquistador. Marc Simmons)

66
OÑATE

EL CONQUISTADOR DE NUEVO MEXICO

" Cuánta riqueza!
Cuánta de la yegua baya!
Cuánta de la adarga blanca!
Cuánta de marlota verde!
Cuánta aljaba de escarlata!
Cuánta pluma y gentileza!
Cuánto capellán de grana!
Cuánto bayo borceguí!
Cuánto lazo que le esmalta!
Cuánta de la espuela de oro!
Cuánta estribera de plata!
todo es gente valiosa
y experta para batalla ... "

VIEJO ROMANCE

70
DIECISIETE

EL NUEVO REINO

El 30 de abril, día de la Ascención del Señor, Juan de Oñate tomó formal posesión del
Nuevo Reino a nombre del rey, en un acto que fue consignado palabra por palabra por el
notario y escribano real, Joan Pérez de Donis.
El Gobernador don Juan de Oñate, con la emoción brillando en sus ojos dijo:
"Adquiero y asumo tenencia y posesión real y verdadera, civil y natural, una, dos y tres
veces; una, dos y tres veces; una, dos y tres veces y cuantas veces pueda y deba hacerlo,
según mi derecho de este río llamado Del Norte sin limite ni cortapiza alguna, incluyendo
las montañas, ríos, valles, praderas, pastizales y aguas. También en nombre del Rey tomo
posesión de todas las demás tierras, pueblos, ciudades, villas, castillos, casas fortificadas
y no fortificadas que han sido establecidas en los reinos y provincias de Nuevo México y
en sus regiones circunvecinas y colindantes, así como las que lleguen a establecerse en el
futuro, incluyendo sus montañas, ríos, pecerías, aguas, pastizales, valles, praderas,
manantiales y cuarzos de oro, plata, cobre, mercurio, aluminio, hierro, piedras, preciosas,
sal, morales, alumbres, y cualquier género de filones que en ella pueda haber; así mismo
los indios naturales de todas y cada una de sus provincias ejerciendo sobre ellos
jurisdicción civil y penal, poder de vida y muerte desde lo más alto y desde las hojas de
los árboles del bosque hasta las piedras y arenas del río, y desde las piedras y arenas del
río hasta las hojas de los árboles".
Luego portando una cruz el Adelantado Oñate, se dirigió a la arboleda y clavó la cruz en
un árbol. Después se arrodilló ante ella y comenzó a orar en voz alta:
"¡Oh Santa Cruz, puerta divina del cielo y altar del único y escencial sacrificio del cuerpo
y de la sangre del Hijo de Dios, camino de los Santos y emblema de la gloria, abrid las
puertas del cielo a estos infieles; fundad iglesias y altares donde pueda ofrecerse en
sacrificio el cuerpo y de la sangre del Hijo de Dios, abridnos un camino pacífico y
tranquilo para su conversión y conceded a nuestro Rey y a mi, en su real nombre, la
posesión pacífica de estos reinos. Amen! ".

Oñate se puso de pie enmedio de un gran silencio e hincó el asta de la Bandera Real de
pesada seda amarilla, en la tierra suave del río. La bandera tenía estampados los leones y
castillos y el blasón real en una cara y la imagen de la Santa Madre de Dios para su
advocación de Nuestra Señora de los Remedios, en la otra. El viento agitó la brillante
seda amarilla de la bandera y al hacerla tremolar, esta acariciaba el hombre derecho del
Gobernador Oñate. Desde aquel momento el espía del Virrey, Conde de Monterrey,
capitán Luis Gaseo de Velasco, empezó con su labor de zapa. Escribió que el
Gobernador, había estado en esta ceremonia muy por encima de la bandera real y esta
apreciación tiempo después tuvo sus consecuencias negativas al ser acusado Oñate de
falta de respeto. En el diario de la expedición quedó consignado que: " Estábamos en el
lado sur del río, cerca de donde da vuelta al Levante; hubo sermón gran solemnidad
eclesiástica y seglar, gran salva y alegría, y a la tarde comedia; bendíjose el Estandarte
Real y entre Francisco de Peñalosa, Alferes Real ... ".

99
Los arcabuces soltaron sus descargas y los clarines sonaron la fanfarria. Un capellán predicó
un sermón y se improvisó un banquete.

En medio del círculo formado por las carretas, los colonos representaron una comedia escrita
para esta ocasión por el capitán de caballería Don Marcos Farfán de los Godos, que ilustraba
los afanes del ejército durante la conquista pacificación y conversión de las nuevas tierras. El
banquete continuó hasta que las sombras de la noche arroparon a la expedición y se
encendieron las hogueras del campamento.

Al día siguiente, la expedición reanudó la marcha río arriba y cinco y media leguas adelante
llegaron a los " Puertos" y cuatro días después, arribaron a un sitio donde el río del Norte le
cerraba el paso entre las montañas, llamando a este lugar Paso del Norte, nombre que
conservaría para siempre. Allí una partida de cuarenta indios vinieron a su encuentro,
pintarrajeados con sangre o con almagre; usaban el pelo largo y enrollado a manera de
turbante turco y sus palabras eran: "¡Manjo, manjo! "que significaba hombres de paz.
También repetían las palabras " ¡ Micos, micos ! " que significaba amigos.

Los indios le mostraron a Don Juan de Oñate,las huellas de las carretas de Gaspar Castaño de
Sosa, que había pasado por allí en 1593, Vicente de Zaldívar, quien dirigía la avanzada, le
comunicó a Oñate que los indios les ayudarían a vadear el río. Era el 4 de mayo y los indios
Mansos después de ayudarles a pasar el río, vaticinaron que iban a encontrar otros pueblos
indios a los seis días de camino río arriba, más allá de un muro de montañas que les cerraría
el paso. De acuerdo con Joseph Brondate quien era capitán de caballería, después de
caminar cincuenta leguas río arriba, la expedición encontró los primeros pueblos.

El Adelantado Don Juan de Oñate, envió al capitán Pablo de Aguilar para investigar lo que
había adelante en la vecindad de lo que se llamaría después San Marcial. Allí se encontró
con un grupo de indios Pueblo, amigables y entonces, el Gobernador tomó la decisión de
avanzar con un reducido grupo de la fuerza principal, formado por fray Alonso Martínez,
fray Cristóbal de Salazar, los dos hermanos De Zaldívar, Vicente y Juan, y un pequeño grupo
de soldados. Don Juan de Oñate hacía este viaje con el fin de conseguir provisiones y
cobijas con los indios y a tranquilizarlos, porque se habían mostrado asustados al ver tanta
gente extraña.

Oñate consideró que los indios eran pacíficos y no existía ningún peligro de ataque, por lo
tanto, permitió que el regimiento siguiera solo y él se adelantó a explorar toda el área del río
del Norte.
Oñate fué recibido amistosamente por los indios en todos los sitios que visitó. El siete de
Junio Don Juan y el padre Comisario, fray Cristóbal de Salazar, efectuaron una gran
ceremonia en el pueblo de Santo Domingo, después de que siete jefes indios y un Cónsul
General actuaron como intérpretes aceptando a Dios Cristiano y al Rey Felipe como su
autoridad. Más tarde, aquellos jefes se arrodillaron después de escuchar los discursos de
política y teología española, mostrando lealtad a los nuevos soberanos y así, sin

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protocolos, con sencillez, los indios se convirtieron a ciudadanos del Imperio Español,
súbditos del Rey Felipe II y adoradores de Cristo.
El Adelantado Oñate, espoleó su caballo rumbo al norte, llevando en sus alforjas los sueños
de conquistar el norte para su Rey, siempre al norte. Una vez que la expedición dejó el río
Grande al que los indios Mansos llamaban " Alcachahua ", se multiplicaron las jornadas a
pesar del calor insoportable de los desiertos. Cuando los anteriores cronistas de las
expediciones, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, fray Marcos de Niza, y Baltazar de Obregón,
mencionaban en sus informes de un despoblado, el término no daba idea de lo que cada uno
de ellos había visto y tenido que soportar en el desierto: la sed, la luz cegadora, la
inconmesurable lejanía que no daba trazas de achicarse, la sensación de que el tiempo se
había detenido, las sendas pedregosas, los ríos extenuados, el desierto silencioso e
interminable ...

Aquel despoblado que llevaban en su mente los colonos y soldados de Juan de Oñate,
estaban a punto de saber lo que realmente significaba. La expedición siguió camino por un
anchuroso valle que se abría por el terreno plano del cauce del río y concluía en una cadena
de montañas al costado de la ruta. Había agua potable en abundancia y sombras, sin
embargo algunos bueyes se extraviaron y dos de los caballos se ahogaron en el río.

El Adelantado Oñate y su lugarteniente Vicente de Zaldívar, estuvieron de acuerdo en que
las montañas les cerraban el paso y para seguir camino, deberían dejar la ribera del río y tal
vez lo encontrarían, cuando hubieran dado la vuelta a la montaña: " Tal vez íbamos
explorando y como si tanteáramos el camino y nos dolía mucho no saberlo ", consigno el
diario del viaje.

La caravana dejó la ribera del río y se cargó hacia el este, para rodear la montaña. Siguió la
marcha hacia el norte por una basta llanura desértica, un paraje que vino a llamarse después
La Jornada del Muerto.

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JUAN DE OÑATE

* POEMA EPICO *
Caballero andante de otras eras
de épocas lejanas y dormidas.
Quijote errabundo de otros tiempos
de épocas de aventuras, ya pasadas
cabalgando en rocinante abanderado
en aquellos días inolvidables
que jamás por siempre volverán.

¿ Porqué no te quedaste adormecido
en tu cuna de oro y malaquita ?
y en lugar de retozar en tus dominios
te calzaste casco, polainas y armadura
y con tu estandarte de doradas sedas
y jabalíes y roble y flor de liz
tremolando en el viento retador
te lanzaste a la conquista del desierto.

Irremediable soñador filibustero
atrapado entre leyendas y los mitos
fuiste al fin cautivo de la historia
caballero andante y peregrino
envuelto entre las redes hechizantes
de Cíbola, Quivira y otros pueblos.
Padre, guía y férrea autoridad
y al mismo tiempo enviado del destino.

Cargando alforjas de ambición y sueños
en Zacatecas empezaste la jornada
y en el Nazas te alcanzó la burocracia
quedando varado inútilmente por tres años
perdiendo hombres, bestias y alimentos.

Los que aquella trampa te tendieron
para detener tus sueños de conquista
no pudieron siquiera imaginar
del barro del que estabas construido.

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Y al alborear aquel año del destino
después de larga espera franciscana
al frente de tu armada entusiasmado
de Santa Bárbara emprendiste tu aventura.

Más tarde llegaste al Conchos serpenteante
y poniendo ejemplo de valor y entrega
espoleando tu corcel bravío
cruzaste las aguas impetuosas.
Construyendo alados puentes con tu ingenio
por donde cruzaron, gentes y carretas
ganado y pequeñas bestias.

Cautivo quedaste de los ardientes soles
y en llanuras infinitas y perdidas
dejaste tus huellas esculpidas
abriendo un camino ancho y parejo
para que otros con sus carros los siguieran
y llegaran a una ruta ya trazada
Camino Real Tierra adentro le llamaron.

Y en las mágicas Cibola y Quivira
no encontraste la leyenda imaginada
ni esmeraldas, ni oros, tan buscados
y sólo pudiste entre tus manos atrapar
el amaranto de los soles y la esmeralda verde del maíz.

Tus huellas de grandeza allí quedaron
ni el viento huracanado del desierto
pudo borrar tus huellas centenarias
y en las riberas de los ríos están marcadas
imborrables ante el tiempo y la distancia.

¡Oh Juan de Oñate pobre y olvidado!
cuando ha sido la historia
justa con los conquistadores.
¡Oh Juan de Oñate peregrino!
Caballero andante y soñador
conquistador de desiertos y de soles
audaz, gallardo e invencible
escribiste con tu propia mano tu destino
sembrando en otras tierras tus raíces ·
y aunque no te quedaste para verlas
germinaron y florecieron como estrellas
en la tierra que tu amaste, dando luz.

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