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OBRAS DEL AUTOR PARA LA ENSEÑANZA M ED||

HISTO RIA A N TIG U A Y MEDIEV/\

HISTO RIA M O DERNA Y CONTEMPORANEA

HISTO RIA ARGENTIN;

HISTORIA DE LAS INSTITUCIONES (1? parte

HISTO RIA DE LAS IN STITUCIO NES (2? parte

HISTO RIA DE LA CULTURA ARG ENTIN/

SÍNTESIS DE HISTO RIA A N TIG U A Y MEDIEVAl

SINTESIS DE HISTO RIA MODERNA


Y CONTEMPORANEA

SINTESIS DE HISTO RIA ARGENTINA

OTRAS OBRAS

HISTO RIA C ULTUR AL DE LOS ARGENTINOS


(A rte s-L e tra s-C ie n cia s) 2 Tomos

HISTORIA
LA EDAD M O D ER N A
La quiebra del mundo m edieval
Se llam a Edad M oderna el período com prendido entre la tom a de C ons-
tan tin o p la — ca p ita l del Im pe rio Romano de O rie n te — por los tu rc o s (1453)
y la reunión de los Estados G enerales que dieron com ienzo a la R e volu­
ción Francesa (1789). Sin em bargo, debem os destacar que estas d iv is io n e s
en e s tric to s períodos se deben a razones de m étodo y a co n ve n ie n cia s de
c la s ific a c ió n , por cuanto los sucesos h is tó ric o s form an una s e rie c o n tin u a
de hechos relacionados, y las tra n sfo rm a cio n e s — ta n to m a te ria le s com o
e s p iritu a le s — que d ife re n cia n una Edad de o tra se produjeron con m ucha
le n titu d y son el re su lta d o de un proceso evolutivo.
Todo el s ig lo XV y m ediados del XVi con stitu ye n la llam ada “ época
de tra n s ic ió n ” de la Edad M edia a los Tiem pos M odernos, por cu a n to en
este largo período se p rodujeron im p o rta n te s cam bios en la fo rm a de
pensar y de v iv ir.
Entre los fa c to re s que co n trib u ye ro n a esta quiebra del m undo m e­
dieval podem os c ita r:

a) P o lítico s. La e xtin ció n del fe u d a lism o , la consolidación del D o de r


de los reyes y el s u rg im ie n to de los Estados europeos.

b) S ociales. La im po rtancia de la clase m edia o burguesía (de burgués,


habitante de un burgo o ciudad) debida al desa rro llo fa b ril y c o m e rcia l.

Printed in Argentina c) C ie n tífic o s . Las grandes inven cio nes (pólvora, im prenta, p apel, brú ­
impreso en Argentina ju la ) y la a p lica ció n del m étodo e xperim e ntal por parte de los e s tu d io so s.
Queda hecho el deposito que previene la lev 11 7 ?T
d) G eográficos. Los d ive rso s d e scu b rim ie n to s m arítim o s que p e rm i­
e bV EDITORIAL TROQUEL S.APf Buenos Akes, 1980.
tie ro n a los europeos vin cu la rse con o tra s civiliza cio n e s.
Una escena de la larga y sangrienta Guerra de los Cien Años. Este conflicto originó impor­
tantes consecuencias, entre ellas, la decadencia del feudalismo.
Grabado antiguo que reproduce una ciudad italiana en tiempos del medievo.

e) E conóm icos. Las riquezas de los países conquistados, el p ro te c ­ de los com bates, sino que de m ostraron la in e p titu d de las pesadas arm a­
cio n ism o aduanero y las nuevas m anufacturas dieron v ita lid a d e im pulso duras de los caballeros m edievales y ta m bién de los gruesos m u ro s de
a la econom ía m undial. los c a s tillo s .
La belico sid a d de los señores c o n trib u yó a su decadencia, ta l com o
f) A rtís tic o s . El re n a c im ie n to genera! de las obras clásicas. sucedió en In g la te rra con la denom inada G uerra de las dos Rosas (1455
a 1485), cuya extre m a crueldad m o tivó p rá cticam ente la e xtin ció n del ré­
g) C ultu ra les. La am plia d ifu s ió n del saber, debido a la invención de
gim en feudal en aquel país.
la im pre nta y a la in te n s ific a c ió n de los estudios.

h) R eligiosos. La c ris is producida en el s ig lo XVI, llamada "la R efor­ Consolidación del poder real
m a” , que o rig in ó la d iv is ió n del m undo cris tia n o .
Con la desaparición gradual del fe ud alism o se produce e! re s u rg i­
m iento y la co n so lida ción dél poder real.
LOS C O M IEN ZO S DE LOS TIEMPOS M ODERNOS
Los m onarcas contaron con el apoyo de la Iglesia — que tra tó en esa
D ijim o s que en los ú ltim o s s ig lo s de la Edad M edia se in ic ia parte form a de re s ta b le c e r su autoridad e s p iritu a l— y de ios sie rvo s lib erados
de los cam bios p o lític o s , id e o ló g ico s y económ icos que caracterizaron el del s o m e tim ie n to feudal. Tam bién re cib ie ro n la adhesión de ios burgueses,
mundo moderno. o pobladores de las ciudades lib re s. A esta clase social — la burguesía—
R esum irem os algunos de esos a co n te cim ie n to s. pertenecían los le g ista s u "h o m b re s de le y e s " que bregaron por con ce der
al rey poderes absolutos. Sostenían el p rin c ip io ju ríd ic o del Estado d om i­
nador — según la antigua Roma— y ansiaron concentrar en el m onarca las
Decadencia del feudalism o
más am plias a trib u cio n e s.
El régim en feudal e n tró en decadencia al té rm in o de las Cruzadas Para c o n so lid a r su a b so lutism o , los soberanos reglam entaron nuevos
— sig lo X III— y acentuó su d e clin a ció n luego de la G uerra de los Cien im puestos, a fin de m ejo ra r ia real hacienda, y equiparon e jé rc ito s per­
A ños sostenida por Inglatera y Francia (1337 a 1453). manentes.
Preocupados por las luchas, los señores abandonaron sus d om inios,
m uchos perecie ro n y o tro s se radicaron en lejanas tie rra s . Esto fa vo re ció Estados nacionales
a los reyes, los que p aulatinam ente recuperaron sus derechos y te rrito rio s
a m edida que el régim en e n tró en decadencia. El fe u d a lism o había d ivid id o a Europa en pequeños Estados soberanos,
O tro m o tivo de la e x tin c ió n del fe u d a lism o fu e el uso de la pólvora sin un gobierno c e n tra l, en los cuales la idea de patria estaba subordinada
en las acciones bélicas. Las arm as de fuego no sólo a lte ra ro n la tá c tic a al ca p rich o personal.

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Para oponerse a las am biciones de la nobleza y consolidar su poder absoluto
A l consolida r su poder los reyes y o rig in a rse un gobierno com ún, las tom aron las siguientes medidas:
m inúsculas soberanías, de s e n tim ie n to lo c a lis ta , evolucionaron a la idea
a) Políticas. En 1477 la reina Isabel creó en Sevilla una Audiencia, tribunal
de patria y al concepto de p a trio tis m o .
destinado a escuchar las quejas de los perjudicados en las revueltas políticas.
El s e n tim ie n to de nacionalidad que dio origen a la fo rm a ció n te rrito ria l Se estableció la Santa Hermandad, policía m ilitarizada que logró sup rim ir los
de las naciones europeas se v io fa vo re cid o por la decadencia del feuda­ delitos com etidos por los bandoleros.
lism o , la consolidación del poder real y la defensa del te r rito rio ante in­ Los Reyes Católicos reorganizaron el Consejo Real e incorporaron una mayo­
vasiones extranjeras, com o sucedió en la península ib é rica co n tra ios árabes ría de letrados partidarios de las ideas absolutistas. También se apropiaron de los
y en Francia ante el ataque inglés (G uerra de los C ien A ños). cuantiosos bienes y de los ejércitos propios de que disponían las órdenes m ilitares.
La fo rm ación de las nacionalidades tam bién se v io favo re cid a por la b) Religiosas. De acuerdo con el criterio de la época, todo gobierno centra­
c o nfiguración geográfica — te rrito rio s separados por m o n ta ñ a s ,-río s o ma­ lista estaba destinado al fracaso si no existía una verdadera unidad espiritual.
res— y la u n ifica ció n del idiom a. Ante la gran cantidad de judíos que habitaban la península y sus choques con
los cristianos, los reyes aplicaron el tribunal de la Inquisición, y en 1492 decretaron
la expulsión de los hebreos que no deseaban convertirse.
Unificación de España
c) Legislativas. Los Reyes Católicos dictaron numerosas leyes y ordenanzas
En España — durante la Edad Media— la form a de gobierno evolucionó mien­ y se extendieron con preferencia sobre el derecho penal, debido a que la situación
tras se acentuaban los triunfos sobre los invasores árabes. de España, en los comienzos de su reinado, as! lo requería.
En principio, la autoridad de los reyes había sido absoluta, pero con el trans­ Decretaron un ordenam iento definitivo de las leyes, tarea que perm itió unificar
curso del tiem po fueron perdiendo su predom inio debido a la oposición de la la legislación de la época.
nobleza, a las franquicias y los privilegios que debieron conceder a los habitantes
de las ciudades libres y a la convocatoria de las Cortes, asambleas con represen­
tantes del clero, la nobleza y la burguesía. U nificación de Francia
La consolidación del poder real comenzó en España con el período de los
Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón quienes, unidos en ma­ La Guerra de los Cien Años acentuó la decadencia del feudalism o, pues sus
trim onio en 1469, realizaron la unificación territorial, política y religiosa de la ejércitos sucum bieron ante las bien adiestradas tropas de los reyes.
península. En 1492 conquistaron Granada, últim o reino moro. Expulsados los invasores ingleses, Francia comenzó a surgir bajo el reinado
de Carlos VII, que contó con el apoyo de la burguesía. Reglamentó los impuestos,
creó un ejército permanente y regular dividido en “ Compañías de O rdenanza” o
Fernando I I de Aragón y V de Castilla, llamado Isabel I de Castilla, la soberana católica — culta
cuerpo de caballería y con infantería provista de cañones.
El Católico, fue un gran estadista que impulsó Y majestuosa— , quien desempeñó un papel re-
Le sucedió su hijo Luis XI (1461-83), que fue un soberano frío y calculador,
el progreso de España. levante en la historia de España. dotado de buen talento político. Subió al trono dispuesto a im poner la creciente
autoridad de la realeza y a recuperar el prestigio de Francia en la po lítica occidental.
Venció a su más grande enemigo, Carlos el Temerario, duque de Borgoña,
quien pereció ante los muros de la ciudad de Nancy.
Desaparecido su rival, Luis XI logró la unificación francesa y el triu n fo de la
monarquía sobre los señores feudales, incorporando a la corona todos los te rrito ­
rios que dominaba el duque de Borgoña, además de otros feudos, exceptuando
Bretaña.

Transform aciones económ ico-sociales


En el tra n scu rso de la Edad M edia, al m ejorar las com unicacione s, el
co m e rcio y la In d ustria , com enzaron a b e ne ficia rse los burgueses, es d e cir,
los ha b ita n te s de los burgos o ciudades. De este modo surgió en la Europa
feudal una nueva clase so cia l, la burguesía, form ada por hom bres lib re s que
vivían del c o m e rcio y de las artesanías y cuyo rápido e n riq u e c im ie n to les
p e rm itió e n fre n ta r con é x ito a los señores feudales que se oponían al p ro g re ­
so urbano. Los ú ltim o s im p usieron grandes trib u to s a las pró spe ras ciudades
pero, le jo s de aceptar esas cargas, los burgueses se agruparon en “ lig a s ” o
“ herm andades” para p ro te g e rse y ayudarse m utuam ente. En el s ig lo XIII, más
de sesenta ciudades del Im perio germ ánico integraron una co n fe d e ra ció n que
se llam ó Liga H anseática.
Los reyes no tarda ron en v a lo ra r la im portancia del m o vim ie n to burgués
y buscaron su apoyo para d e s tru ir a los señores feudales. El in cre m e n to
de la burguesía pro d u jo una im p o rta n te tra n sfo rm a ció n económ ica y socia l,

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u erm oso, rey de Francia, quien fin a lm e n te hizo p risio n e ro al P o n tífice en su
residencia de Anagni (o ctu b re .d e 1303).
El soberano fran cés hizo v a le r su in flu e ncia y logró que fu e ra elegido
napa C le m e n te V Este — para com p la ce r a Felipe IV— abandonó Roma y
t r a s la d ó la sede p o n tific ia a la ciudad de A viñón, situada en el te r r ito r io de
F r a n c ia . A llí continuaron sus sucesores, y durante casi setenta años (1308 a
1377) la Iglesia se halló som etida a los dictados de la p o lítica fra n ce sa , lo
que produjo gran descon tento y preocupación en el mundo c ris tia n o .
El c o n flic to dio origen al “ cism a de O ccid e n te ” , pues no ta rd a ro n en
nom brarse hasta tre s p o n tífice s, uno en Roma y otros en A viñón y Pisa. El
problem a concluyó con el C o n c ilio de Constanza (1414), que re s ta b le c ió la
unidad ca tó lica .
A unque solucionadas, estas q uerella s internas de la Iglesia p ro d u je ro n
q ra ves consecuencias y fu eron una de las causas de la Reform a p ro te s ta n te
del sig lo XVI.

Las literaturas nacionales


Comerciantes ofrecen productos en venta en un mercado medieval. Los burgueses fueron En la antigüedad romana, el latín fue el vehículo de d ifu sió n de la c u ltu ­
hombres libres que se ocuparon del comercio y de las artesanías. ra; sin em bargo, aunque los pueblos som e tido s u tilizaron el id iom a de los
conquistadores, las lenguas populares o vernáculas no desa parecieron y,
cuando el Im p e rio sucum bió ante los bárbaros, el latín s u frió la in flu e n c ia
de las form as id io m á tica s locales.
pues ia nueva clase m edia a p ortó una nueva fuerza: el ca p ita lism o . Este
A p a rtir del s ig lo X II, los reyes y la Iglesia debieron redactar sus d ispo­
re s u ltó fa vo re cid o por el in cre m e n to del c o m e rcio y el aum ento de la c irc u ­
siciones en lengua nativa, única fo rm a de que fueran in te rp re ta d a s por el
lación m onetaria, producida p o r el hallazgo de ya c im ie n to s de m etales
pueblo. P o ste rio rm e nte, la gente c u lta aceptó u tiliz a r ese lenguaje regiona l,
preciosos.
lo que dio orig e n a una nueva fo rm a lite ra ria , e scrita en idiom a vu lg a r. De
En la Edad M edia la Iglesia había condenado el p ré sta m o en d in e ro con
tal manera su rg ie ro n nuevas lenguas, llam adas rom ances (de Roma) o neola­
fin e s de usura, pero luego se a d m itió la ganancia bajo la fo rm a del c ré d ito
tinas (neos: nuevo), e n tre las que se cuentan: el castellano, el p o rtu g u é s, el
con un plazo prudencial para p e rm itir la venta de la m ercancía com prada
catalán, el francés, el ita lia n o , e tcé te ra .
con el din e ro prestado.
La lite ra tu ra m edieval se in ic ió con los poemas épicos, cuyos versos
En fo rm a paralela al préstam o a d m itid o , su rg ió la usura a n te grandes
recitaban los ju g la re s, poetas anónim os. A dem ás, la sociedad fe udal in sp iró
in versiones, pues los reyes necesitaban ca p ita les para equipar e jé rc ito s y
cantos líric o s que exaltaban los s e n tim ie n to s caballerescos y las norm as de
pagar a fu n cio n a rio s , así com o ta m b ié n los precisaban los nobles a fin de
la galantería. Estos poem as se llam aron "ro m a n c e s ” y en e llo s se describ en
s a tis fa c e r sus ansias de lu jo . El d in e ro era entregado — a veces con in te re ­
m aravillosas aventuras de v a lie n te s cab alleros que no vacilan en a rrie sg a r
ses e xo rb ita n te s — por poderosos banqueros, co m e rcia n te s e in d u s tria le s ,
su vida.
(antes de e n riq u e ce rse , los Fugger habían sido te je d o re s y los M é d ic is
A p a rtir del s ig lo XIII, la lite ra tu ra m edieval adquiere am plio d e s a rro llo ,
co m ercian tes).
tanto en las obras escrita s en la tín com o en lengua vernácula.
El régim en económ ico basado en el p re d o m in io del ca p ita l com o e le ­
m ento de pro ducció n y cre a d o r de riquezas p ro d u jo im p o rta n te s consecuen­
cias h is tó ric a s , e n tre e lla s ios d e s e q u ilib rio s e n tre las clases sociales. La tom a de Constantinopla
En el sig lo XI los tu rco s se ljú cid a s (de su je fe S e iju d ), que profesaban
D ebilidad del papado 'a re lig ió n de M ahom a, invadieron el A sia M eno r y provocaron las Cruzadas
tas que, si bien no lograron sus p rin cip a le s ob je tivo s, co nsiguieron dete n e r
En los p rim e ro s s ig lo s de la Edad M edia, el p re s tig io y el poder de la
¡a expansión m usulm ana en O ccidente.
ig le s ia fu e ron en aum ento. La expansión re lig io s a c u lm in ó con Inocencio III, A fin e s dei s ig lo XIII, otra s trib u s tu rca s al mando de O tm an invadie ron
quien ocupó el tro n o p o n tific io en 1198 y se e rig ió no sólo en el je fe suprem o Nuevamente el A s ia M enor y, después de d e s tru ir a los se ljú cidas. ocuparon
de la cristia n d a d , sino en el á rb itro in d is c u tid o de los problem as de la época.
sus te rrito rio s y dejaron c o n s titu id o un im p e rio que se llam ó otom ano.
Sus sucesores p re te n d ie ro n a cre ce n ta r el poder tem poral de ¡a Iglesia, Los tu rc o s no tarda ron en avanzar sobre Europa, pero fueron co n te n id o s
pero no lo lograron. El papa B o n ifa cio VIII, deseoso de m antener su autoridad
Por la invasión de los m ongoles, cuyo em perador. Tamerlán, los ve n ció en
sobre los soberanos, se v io e n vu e lto en un se rio c o n flic to con F elipe IV, el
la batalla de A n g o la (14C2).

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a r la e x is te n c ia de buena p arte de los bosques europeos. El problem a
p e iig ^ o iu c ió n cuando A braham D arby descubrió que la leña podía reem pla-
haN° or e | coque. Sin em bargo, para e xtra e r el carbón había que e lim in a r
zarse L .u |ac¡5 n de agua en los ya cim ie n to s. Era necesario sacar el líqu ido y,
la a ,c búsqueda de una fu e n te dé energía destinada a m over las bom bas, se
en i n t ó la m áquina de vapor.
' A l fin a liz a r la Edad M edia fu ero n perfeccionados y alcanzaron u tilid a d
K c a algunos in ventos ya conocidos a n te rio rm e n te ; además, el ingenio
pr n o produjo o tro s que c o n trib u ye ro n a m e jo ra r las co nd icio n e s de vida.
h u m p o r las im p o rta n te s consecuencias a que dieron origen, m erecen c ita rse
p ó lv o ra , la b rú ju la , el papel y la im prenta.

Los mongoles fueron muy hábiles J


netes. Uno de esos guerreros, í i r j I La p ó lvo ra
con un arco, según una miniatura j l
L o s chinos conocieron la pólvora m uchos años antes de la era cristia n a ,
siglo XV.
q U e sólo u tiliza b a n esa m ezcla de fla g ra n te de carbón, s a litre y azufre para
f a b r ic a r cohetes y fu ego s de a rtific io .
L o s árabes em plearon en España las prim eras armas accionadas por
El sitio de Constantinopla, según una miniatura del año 1455, existente en la Biblioteca
m e d io de la pólvora, que eran p rim itiv o s cañones llam ados bom bardas. La
Nacional de París. r u d i m e n t a r i a a rtille ría no tardó en se r conocida por o tro s países; así es
cóm o, a p rin c ip io s del sig lo XVI, ya se utiliza b a en Francia e In g la te rra .
L a s armas de fuego evolucionaron lentamente, pues se calificab a de vil y
El poderío de los m ongoles decayó a la m ue rte de Tam erlán, situación c o b a rd e a quien las emplease; se decía que ellas anulaban el heroísmo y que cual­
que aprovecharon los tu rc o s para re cu p e rar su independencia y proseguir quier inepto podía matar al más valeroso de los caballeros. Además, los riesgos
con su p o lítica expansiva. no com pensaban los beneficios, porque estallaban al primer disparo, o bien deja­
ban in de fe nso al soldado mientras cargaba el arma y encendía la mecha.
En 1453 el sultán M a h o m e t II puso s itio a la ciudad de C onstantinopla. S in embargo, cuando en el siglo XVII se perfeccionó el mecanismo, las armas
La cruenta lucha duró dos m eses y, fin a lm e n te , el 30 de mayo los turcos de fu e g o produjeron un cam bio fundamental en el arte de la guerra. La infantería
penetraron en la ca p ita l bizantina, donde h icie ro n una te rrib le matanza. El se h iz o más poderosa que la caballería, y los gruesos muros de los castillos fueron
em perador C on sta n tin o X II cayó ju n to con su Im perio. de stru id os a la distancia.
Los otom anos p ro sig u ie ro n sus avances, no só lo por Europa — hasta el
v a lle del río D anubio— sino que en poco tie m p o se adueñaron de S iria , Pa­
lestin a y Egipto, con sus va lio so s em porios co m e rcia le s.
Ocupada C o n sta n tin o p la y ta m bién A le jan d ría , los tu rco s co n tro la ro n las Un prim itivo cañón a bombarda.
rutas de las caravanas a O rie n te , s itu a ció n que produjo im p o rta n te s conse­ Esta pieza de artillería se componía
cuencias en la Edad M oderna. de d os partes. En la más gruesa o
trom pa” se introducía el proyectil Mortero antiguo utilizado para arro­
Y en la posterior o “ recámara” se jar piedras o bombas. El artefacto
LA RENOVACIO N CIENTIFICA: ADELANTOS TECNICOS colocaba la pólvora. consistía en un tubo grueso y corto,
Y GRANDES INVENTOS que podía colocarse en la posición
deseada, por medio de una palanca.
La tecno lo g ía se ocupa de los m edios y p ro ce d im ie n to s em pleados por
el hom bre para tra n s fo rm a r los p roductos de la naturaleza en o bjetos usuales.
La evolución de la tecnología se in ic ió a p a rtir de la Edad M oderna, por
cuanto en la antigüedad y en la Edad M edia la cie n cia era m uy d is tin ta de
la actual, ta n to en su fu ndam ento com o en su m étodo.
S urgieron invenciones m ecánicas com o el re lo j de péndulo, el te rm ó ­
m e tro y el to rn o de h ila r. Se h icie ro n progresos té c n ic o s en la fabricación
del v id rio , co n stru cció n de navios, fu n d ic ió n de m e ta le s y producción del
bronce.
La necesidad de m ejoras m ecánicas en c ie rto s aspectos de la produc­
ción p re c ip itó la “ re vo lu ció n in d u s tria l” que se in ic ió en el s ig lo XVIII. Así,
por ejem p lo, la demanda del carbón de leña para la fu n d ició n del h ie rro hizo
La brújula la im prenta
No puede a firm a rs e con certeza si fu eron ios chinos o ios árabes lo s A fin e s del s ig lo X IV la labor de los copista s era in s u fic ie n te para s a tis ­
p rim e ro s que conocieron la propiedad que tie n e la aguja imantada de señalar fa ce r la p ro d u cció n de lib ro s que exigía el ansia de ilu stra ció n general.
con aproxim ació n ei Poio N o rte cuando se mueve lib re m e n te . Lo c ie rto es que Desde p rin c ip io s de esa ce n tu ria se conocía la x ilo g ra fía o ta lla d o de
la b rú ju la fu e u tiliza d a por los c ris tia n o s en ei sig lo XI y que los cruzados |a d ibujos en madera — g eneralm ente im ágenes de santos o naipes— que, luego
em plearon en sus navegaciones por el m ar M e d ite rrá n e o . El p rim itiv o instru- de co lo re a rlo s , se estam paban en pergam ino o papel. El m ism o p ro c e d im ie n ­
m entó era m uy ru d im e n ta rio y c o n sistía en una aguja imantada que oscilaba to se a p lic ó para las páginas de lib ro s , y así fu e necesario d ib u ja r las le tra s
sobre un corcho el cual, a su vez, flo ta b a en a ce ite o agua. en m adera y d is m in u ir el espesipr de la plancha para que el te x to quedara en
Los ita lia n o s la p e rfe ccio n a ro n y la encerraron en una caja. Desde ese relieve.
m om ento, los m arinos pudieron ave n tu ra rse por las soledades del m ar in­
menso sin te m o r a que las nubes o las nieblas ocultasen el sol o la estrella El sistem a tam bién era lento y costoso. Fácil resulta imaginar que, para estam­
polar. par un libro, era necesario grabar tantas tablas como páginas tenía, las que ade­
más, una vez usadas, carecían de valor, pues se necesitaban nuevos grabados para
nuevos libros.
El papel
Luego se aplicaron las le tra s sue lta s de madera lo que fa c ilitó la labor,
C iento ochenta años antes de la era c ris tia n a los chinos ya sabían pero no re sistía n el tra b a jo y se averiaban al poco tie m po.
fa b ric a r papel y em pleaban la seda, el algodón o la caña de bambú. Este
Juan G útenberg, nacido en M aguncia (A lem ania), reem plazó la madera
im p o rta n te d e scu b rim ie n to tardó en d ivu lg a rse por la fa lta de m edios de
por una aleación de estaño, a n tim o n io 'y plom o; además, m e jo ró la prensa
com un icación. Los árabes fu e ro n los p rim e ro s en conocerlo durante sus
para e v ita r que se rom piera el papel y u tiliz ó una tin ta g ris, hecha con h ollín ,
expediciones al lejano O rie n te y, a fin e s del s ig lo X, in tro d u je ro n el pape!
en España. aceite y a lm idón.
El p rim e r lib ro im preso con el nuevo sistem a fue una B iblia que se con­
En el tra n scu rso del s ig lo XIII com enzó en Francia a fa b ric a rs e papel con
pasta de tra p o s m o lid o s, lo que abarató el co sto y p e rm itió su em pleo en cluyó en 1457.
vasta escala. En p rin c ip io la invención fu e m antenida en secreto pero, una vez cono­
cida, se d ifu n d ió con rapidez, a pesar de la natural oposición de lo s copistas.
De ta l m anera, a fin e s del s ig lo XV e f invento se había e xtend id o no sólo en
A lem ania, sino p o r los p rin cip a le s países europeos; en Italia fu e ro n s u s titu i­
dos los p rim itiv o s ca racte res g ó tico s p o r otro s latinos, más eleg antes y
se n cillo s.

Primitivo taller de un fabricante de papel.


El grabado reproduce un taller de imprenta del siglo XVI. A la derecha el “ tornillo” , que al
bajar la plancha permita imprimir por presión.

La brújula significó un gran adelanto para


la navegación, pues permitió a los marinos
alejarse de las costas sin ia ayuda de los
astros.
La invención de la im p re n ta y el m enor co sto del papel p e rm itie ro n la tos re lig io s o s d isgregadores que d iv id ie ro n a la Iglesia C atólica y p rovoca­
am plia d ifu s ió n de la palabra e s c rita , verdadero in s tru m e n to de la cu ltu ra ron la Reform a.
m oderna. “

C ausas del R enacim iento


EL RENACIM IENTO
Entre las dive rsa s causas de este m o vim ie n to renovador podem os c ita r:
A com ienzos del s ig lo X IV com enzaron a d e c lin a r las in s titu c io n e s y
a) El prerrenacim iento italiano. D urante el largo período m edieval
los ideales que cara cte riza ro n a la Edad M edia: el fe u d a lism o , la caballería
el p red om in io u nive rsa l del P ontífice, la filo s o fía esco lá stica y el sistem a ln . ita lia n o s no abandonaron el contacto con la antigüedad clá sica . La pe­
co rp o ra tivo aplicado a la in d u s tria y al com ercio. n ín su la conservó las ruinas de la grandeza romana y las re pú blicas ita lia nas
del s ig lo XIV, debido al pred o m in io de la vida urbana, fu eron m uy sem ejan-
En su reem plazo, y en fo rm a paulatina, se produjeron una s e rie de
tra n sfo rm a cio n e s que ca ra cte riza ro n al mundo m oderno. Estos cam bios afe c­ tps a las re p ú b lica s griegas del sig lo V a. C.
taron no sólo a las in s titu c io n e s , sin o tam bién a la cultura. A unque el R enacim iento fu e un m o vim ie n to intelectual y a rtís tic o pro pio
Esta renovación en el p ensam iento se exte n d ió , aproxim adam ente, des­ de la Edad M oderna, en Ita lia e x is tie ro n , antes de llegar a ese período
de m ediados del s ig lo X IV hasta igual época del s ig lo XVII, y se conoce h istó ric o , d ive rso s p re cu rsores llam ados prerrena ce ntista s.
h istó rica m e n te con el nom bre de R enacim iento. La lite ra tu ra ita lia n a contó con tre s sob resalientes fig u ra s : D ante, Pe­
en este período las a rte s, las le tra s y las cie n cia s se in sp ira ro n en las tra rca y Boccaccio.
obras de la antigüedad grecorrom ana. Por d ive rso s fa c to re s c u ltu ra le s , po­ Dante A lig h ie ri — nacido en Florencia en 1265— se valió de la arm oniosa len­
lític o s y so cia les, el m o v im ie n to renovador se in ic ió en Ita lia y b'ien pronto gua italiana para escribir un poema único en el mundo por su grandiosidad y be­
se extend ió po r toda Europa. lleza: La Divina Comedia.
La palabra R enacim iento s ig n ific a “ nacido de n u e vo ", aunque h is tó ri­ Este genio de las letras falleció en Rávena en 1321.
cam ente no debe in te rp re ta rs e com o si en la Edad M edia se hubieran des­ Francisco Petrarca (1304-1374) fue un devoto adm irador de la antigua Roma
preciado el a rte y la sabiduría antig u o s, sino en el s e n tid o de que re n a ció 1 y escribió en un latín perfecto sonetos, canciones, baladas y madrigales.
una e xtra o rd in a ria e s tim a c ió n ” de la antigüedad clá sica “ en se n tid o to ta l
Juan Boccaccio (1313-1375) dom inaba el griego y estudió con pasión los mo­
de la cu ltu ra y com o in sp ira ció n para la v id a ” .
delos clásicos. Escribió con elegancia y nobleza, aunque censuró las costumbres
El en tusiasm o p o r las obras lite ra ria s y a rtís tic a s grecorrom anas ador­ medievales con crudo realismo y mordacidad.
m eció el e s p íritu c ris tia n o que ca ra cte rizó a la Edad M edia; el paganism o
I
hizo s e n tir su in flu e n cia y su rg ió una nueva fo rm a de c o n ce b ir todos los
aspectos de la vida. Dante Alighieri, el más Francisco Petrarca se de­ Juan Boccaccio fue autor
destacado de los poetas dicó a estudiar la anti­ de numerosos poemas y
Las modernas investigaciones permiten afirmar que el Renacimiento no es la ita lia n o s , cu y a obra güedad grecolatina y se biografías. Su obra ejer­
negación de la Edad Media, sino que emerge de ella y es la culminación de un monumental, la Divina io considera uno de los ció gran influencia sobre
proceso ya iniciado en el medievo, en el período conocido con el nombre de Pre- Comedia, refleja un im­ más grandes humanistas. literatos posteriores.
rrenacim iento florentino.
portante panorama de la
■ ii- erudito historiador A rno ld Toynbee sostiene “ la concepción unitaria de la c u ltu r a d e s u é p o c a
civilización occidental", es decir, la unidad cultural entre la Edad Media v los
tiempos modernos.

El proceso ren a ce n tista com prende dos facetas que form an parte de un
m ism o fenóm eno c u ltu ra l:

a) El H um anism o, en el orden lite ra rio .

b) El R e nacim iento en general, con el flo re c im ie n to de las a rte s y las


ciencias.
En fo rm a paralela, y debido a e stas m a n ife sta cio n e s c u ltu ra le s , se
o rig in ó una ola de renovación e s p iritu a l que produjo una s e rie de m ovim ien-

Ficinn !nH?LÜalla,n0S. fuer0n l0s Primerosen u,iliza'' el vocablo renacimiento. Elhumanista M arsilio
al nrto ri ü re,orno al ldeal antiguo con la palabra “ renasci", y el erudito Vasari se refería
ai arte de su época con el término “ renascito".
ac® P °^ n histórica de la palabra “ Renacimiento" se debe al historiador y arqueólogo suizo
Jacobo Burkhardt (1818-1897).
b) Influencia de la civilización bizantina. Luego de la caída del Im ­
perio Romano en O ccidente (476) la unidad im p e ria l quedó te ó rica m e n te
esta ble cid a en C onstantinopla. El in flu jo del h e lenism o y su contacto con
los pueblos o rie n ta le s die ro n al Im p e rio Bizantino fiso n o m ía y c a ra c te rís ti­
cas propias. A llí se m a ntuvieron las tra d ic io n e s clásicas y la lengua griega
se u tiliz ó ta n to en las re la cio n e s o fic ia le s com o en el com ercio.
Las Cruzadas p e rm itie ro n a los o ccid e n ta le s un m e jo r co n o cim ie n to de
¡os bizantinos y no ta rd ó en p ro d u c irs e un activo in te rc a m b io c u ltu ra l. A ntes
que C o n sta ntino p la cayera en poder de los tu rc o s (1453) m uchos bizantinos
em igraron a Roma llevando consigo va lio so s aportes cu ltu ra le s , e n tre e llo s
sus b ib lio te ca s. Este m o vim ie n to m ig ra tò rio preparó en O ccidente el cam ino
del H um anism o.

c ) Los mecenas. D ive rso s p rín cip e s, tira n o s y o tro s gobernantes que
estaban al fre n te de los pequeños Estados ita lia n o s, gustaban am parar en
sus d om inios a los m e jo re s a rtis ta s y e ru d ito s de la época brindándoles
p ro te cció n con tra sus enem igos y solvencia m a te ria l.
Estos p ro te c to re s de los a rtis ta s fu eron Ñamados mecenas, e n tre los
que podem os c ita r: los M é d ic is , de F lorencia; los S forza, de M ilá n ; los Gon­
zaga, de M antua; los D 'E ste, en Ferrara; los M o n te fe ltri, de U rb in o ; los
M alatesta, de R ím ini, e tcé te ra . Tam bién m e re cie ro n ese títu lo algunos pode­
rosos m onarcas com o C arlos V, de A le m a n ia ; F rancisco I, de Francia, y
Felipe II, de España.
No sólo los p rín cip e s, los banqueros y los co m e rcia n tes laicos fa v o re ­
cie ron con su apoyo a los más renom brados a rtis ta s de la h is to ria , sino
tam bién los obispos y ¡os p o n tífic e s rom anos.
E¡ papa N ico lá s V (1447-1455) creó en el V aticano una b ib lio te c a clásica
con más de cinco m il volúm enes m a n u scrito s, g rie g o s y la tin o s; Pio II fue
au to r de d iversas obras sagradas y profanas; J u lio II p ro te g ió a M iguel A n ­
gel y a Rafael; León X (Juan de M é d ic is ) se destacó por su apoyo a las
le tra s, e tcétera.

Los rr.ecenas perdonaban iodo ai artista con tai de que éste ios .nm ortaiizara
en el rrárm oi o con !a maestría de su pincel.

14
I el grabado represen-
ta al humanista y rna-
temático tu ca Pació-
1-fe con uno de sus dis­
cípulos. Observe la ex­
p r e s ió n atenta de los
rostros y los elemen­
tos utilizados en la en-
5enafiZG-

que no tu v ie ro n s ig n ific a c ió n du ra n te el m edievo, ta le s com o el hom bre y


la naturaleza.
En la Edad M edia nada tenía v a lo r si no estaba vin cu la d o a D ios; en
cam bio, el R enacim iento crea un nuevo in d ivid u o que aspira a los goces de nistas y e ru d ito s que en el período del R enacim iento se consagraron con
la vida te rre na, a la riqueza, al am or y al poder a tra vé s de sus creaciones
a rtística s. fe rv o r a la búsqueda de vie jo s m a nuscritos.
El H um anism o, o m o vim ie n to renovador en el aspecto lite ra rio , fue un
El hom bre busca afanoso la belleza de la naturaleza y los a tra c tiv o s del antecedente del R enacim iento prop iam ente dicho, que por d ive rso s fa cto re s
paisaje. Basado en la razón humana, tra ta de e x p lic a r los fenóm enos natu­ c u ltu ra le s, p o lític o s y sociales, se in ic ió en Italia . Como vim o s, desde el
rales por m edio de la cie n cia ; e sto lo lleva a d e svin cula rse de la divinidad siglo XIV, surge en la península un e xtra o rd ina rio entusiasm o por el estudio
y a in te rp re ta r por sí m ism o las Sagradas E scritu ra s, con lo que o rig in a la de la antigüedad clásica y de las lenguas grecorrom anas: el g rie g o y ej
R eform a p ro te sta n te .
latín.
b ) A m plia libertad en la inspiración artística. A l s e p a r a r s e del Mientras los arqueólogos se dedicaron ai estudio de los monumentos, los
c ris tia n is m o y de to d o escrú p u lo de devoción, el hom bre del R enacim iento coleccionistas trataron de librar los antiguos manuscritos de la herrum bre con que
quedó lib re de trabas m orales y, guiado por un afán de suprem a belleza, el tiempo los había cubierto, y los eruditos y escritores trabajaron sin descanso
e lig e m odelos desnudos y c u ltiv a la p e rfe cció n de las form as. Com o en la para interpretar e im itar los textos.
antigua G recia, la desnudez pagana es fu e n te de in sp ira ció n , aunque un
N um erosos gram áticos, lite ra to s y sabios griegos, entre e llo s el célebre
nuevo elem ento, la naturaleza .(el paisaje), s irv e de com plem ento a la obra
a rtís tic a . C hysoloras, e m igraron de C o nstantino pla y llevaron a Italia el caudal de su
cultura e in q u ie tu d e s e s p iritu a le s . A dem ás, la im prenta — que abarató el
c ) Decadencia de las costum bres. El apego a la belleza, los goces costo de los lib ro s — p e rm itió m ayor d ifu s ió n de las obras lite ra ria s .
de la vida terren a y la d e b ilid a d del s e n tim ie n to re lig io s o crearon una s o c ie ­ Los hum anistas dejaron de lado el aspecto te o ló g ico m edieval y, guia­
dad donde todo era p e rm itid o , con ta l de lle g a r al fin propuesto. dos por su razonam iento,, adm iraron las " le tra s hum anas" del pasado y
Las inm oralidades y crím enes fu e ro n ju s tific a d o s por el o lv id o de los valoraron al hom bre en todos sus aspectos.
valores m orales. Se crearon cátedras cuyos p ro fe so re s tenían por ún¡co o b je to dar a
conocer la antigüedad y las lenguas clá sicas. El entusiasm o de la época
La corrupción de la época está representada en el príncipe, guerrero y aven­ está re su m id o en una fra se pronunciada por un hum anista: “ Q u ie ro desper­
turero italiano César Borgia (1476-1507), tercer hijo natural de Rodrigo Borgia (Ale­
tar a lo s m u e rto s ” .
jandro VI), quien se ha inm ortalizado como el prototipo del individuo cruel y am bi­
Se considera p re cu rso re s de este m o vim ie n to renovador lite ra rio a los
cioso, que no abrigó ningún sentim iento generoso y, para satisfacer sus odios
com etió innumerables asesinatos. e s c rito re s flo re n tin o s D ante, P etrarca y B occaccio.
En realidad no fue una excepción, pues semejante conducta siquieron la ma­
yoría de los príncipes italianos del siglo XV.
Expansión del Hum anism o

EL H U M A N IS M O El p ujante m o vim ie n to hum anista, que se in ic ió en Italia, no tard ó en


^ ra d ia rs e a o tro s países europeos debido a la d ifu sió n de las obras clásicas
Recibe el nom bre de H um anism o el e stu d io de la cu ltu ra clá sica ; y Por m edio de la im prenta y a la incesante marcha de e studiante s que, pro ­
hum anistas (del latín hum anus: p ulido, c u ltiv a d o ), los e s c rito re s , c o le c c io ­ cedentes de d ive rsas regiones, llegaban a F lorencia, M ilán y Roma.

16 17
El humanista ho­
landés Desiderio Fn esta tu a ria , los e s cu lto re s ita lia n o s hallaron num erosos m o d e lo s de
Eras ni o, cuyas co­ í ntiaüedad clá sica que, aunque d e terio rados, s irv ie ro n com o m o tivo s
nocidas obras es­ la v ^ o ira c ió n Entre estos m ae stros podem os c ita r a Lorenzo G h ib e rti, que
critas en latín d e ' " ¡ r en b a jo rre lie v e s las p u e rta s de l b a p tis te rio de San Juan (F lo re n cia )
e je r c ie r o n gran
1 tal propiedad que, al observarla , M ig uel A ngel d ijo que era digna de
influencia en la
Europa de su ép o­ adornar la entrada del Paraíso.
ca. particularmen­ En p in tu ra los precursore s del R enacim iento abandonaron lo s m odelos
te en España.
• antinos y se in sp ira ron en la naturaleza. M encionarem os al d o m in ic o Fray
fm q é lico de F ié s o li, quien so b re sa lió por sus cuadros m ís tic o s , im pre gnad os
de te rn u ra e ingenuidad.

El erudito italiano Pico de la Mirándola fue I llamada “ puerta del Paraíso” del bap­
famoso no sólo por su saber sino también tisterio de Florencia, obra de Lorenzo Ghi-
por la extraordinaria memoria de que esta­ berti. E n lo s marcos rectangulares el escul­
ba dotado. tor e s c u lp ió diez escenas inspiradas en el
A n tig u o Testamento. En los frisos verticales
pueden observarse figuras de cuerpo entero
La d ife re n cia de tem p e ra m e n to y de antecedentes h is tó ric o s que existía y cabezas rodeadas por marcos circulares.
e ntre los ita lia n o s y los habitantes del n o rte de Europa e je rc ió influencia A b a jo , detalle de un panel, en el que puede
en las ca ra cte rís tic a s del m o v im ie n to renovador. El p rim e ro buscó en la apreciarse e l magnífico trabajo en relieve
belleza y en el arte su m e jo r m edio de expresión, m ie n tra s que el europeo de acue rd o c o n las reglas de la perspectiva.
se p te n trio n a l, guiado por su e s p íritu p rá ctico , se dedicó a la so lu ció n de
los problem as v ita le s , desde el punto de v is ta é tic o y re lig io s o , dando pre­
fe re n cia a la lite ra tu ra y a la filo s o fía .
En los Países Bajos se destacó la fig u ra de Erasmo-, en A lem ania, el
más conocido hum anista fue R euchlin: en España s o b re sa lie ro n N e b rija y
V ives, y en In gla te rra m encionarem os a Tomás M oro.
D e sid e rio Erasmo (1467-1536). Holandés de orig e n — nació en los alre­
dedores de R otterdam , ha sido llam ado con ju s tic ia “ el hom bre más c u lti­
vado de su tie m p o . D om inaba el latín y leyó num erosas obras clásicas
además, para aum entar su ya só lid a c u ltu ra , realizó d ive rso s via je s de estu­
dio por Europa.

Sus obras escritas en latín fácil y ameno— tratan variados temas: filosofía,
teología satiras, polémicas, etcétera. Se destaca el Elogio de la locura, donde
satiriza la ignorancia de las masas y el dogmatismo de los teólogos; los Coloquios
fam iliares (conversaciones) y los Adagios o colección de cuatro mil refranes extraí­
dos de escritos antiguos.

El arte del “ Q uatrocento”

El sig lo XV ha sido llam ado p o r los ita lia n o s el “ Q u a tro c e n to ” , palabra


que indica el período a rtís tic o “ de tra n s ic ió n " e n tre la Edad M edia y el
R enacim iento pro p ia m e n te dicho.

En a rq u ite ctu ra se abandona el e s tilo g ó tico y renace el clá sico romane


de herm osas cúpulas y grandiosos p ila re s. Entre estos im ita d o re s clásicos
se destacó el flo re n tin o B ru n e lle sch i.

18 19

/
EL ARTE RENACENTISTA

Aunque la e scu ltu ra y la a rq u ite c tu ra alcanzaron e x tra o rd in a rio dP*


rro llo , la p in tu ra re n a c e n tis ta se destacó sobre las demás a rte s olá stio '
Dos fa cto re s e xp lica n esta cu lm in a ció n : as

a) No se conservan m uestras de las obras antiguas, lo que p e rm itió a i


a rtis ta s una m ayor lib e rta d de creación. lQs

b) Adem ás de c o n tin u a r el conocido p ro c e d im ie n to de la p in tu ra al fr e s c a


la aplicación de los c o lo re s d is u e lto s en a ce ite p e rm itió tra b a ja r sobr
una te la en el llam ado cuadro de caballete. D ebido a esto, los a rtis ta !
pudieron co n ce b ir sus obras con m ayor le n titu d y e m plear más cantidad
y variedad de co lo re s. ad

Interior de la cúpula
de la basílica de San
Pedro, decorada en
mosaicos por artesa­
nos vaticanos, en ba­ El P a la c io Strozzi, en Florencia. La
se a dibujos de Cava- fa c h a d a es característica del estilo D onatello: monumento ecuestre, de
lier d’ A pino. R e n a c im ie n to . Observe la perfecta Gattamelata. El escultor trabajó du­
Ideada y proyectada simetría del edificio, los arcos de rante cinco años en esta obra debido
por Miguel Angel en medio punto que coronan la puerta a las grandes dificultades que pre­
1547, fu e terminada y ventanas y la aristocrática ele­ sentó la fusión del bronce.
p or G ia com o della g a n c ia del c o n ju n to .
P o r t a y D om in ico
Fontana.

C arácter de las obras


Las obras p ic tó ric a s del R enacim iento son m aestras en su género. Se
destacan por la belleza del co n ju nto , la p e rfe cció n del d ibujo y el d om inio
de la p e rsp e ctiva . En los tra b a jo s pueden observarse las arm oniosas co m bi­
naciones de va ria d o s elem e ntos y la m agnífica d is trib u c ió n del claroscuro,
es d e cir, de la luz y de la som bra.
La a rq u ite c tu ra se in sp iró en el pasado con m ayor intensidad que la
pintura y la e scu ltu ra . El nuevo e s tilo de e d ific a ció n , llam ado R enacim iento,
se basó no ta n to en el grie g o com o en el rom ano clá sico y el rom ánico
m edieval. ,, .
1 El fresco es una Los a rq u ite c to s adaptaron fo rm a s antiguas a e d ific io s co n stru id o s para
pintura hecha sobre una necesidades m odernas, de ta l manera que el o b je to no fu e c o n s tru ir obras
pared húm eda, previa­
más herm osas que las de los sig lo s a n te rio re s, sin o más parecidas a los
mente p re p a ra d a con
cal. Los c o lo re s utili- m onum entos a ntiguos. , . ,
zables son muy limita­ Los a rq u ite c to s del R enacim iento im ita ro n en sus trabajos el a rte de
dos: deben disolverse en •as ruinas de la antigua Roma y tam bié n la e stru ctu ra de las ig le sia s y los
agua de cal y aplicarse
sobre la capa aún hú­ tem plos rom ánicos.
meda pues si el fondo
se seca prod uce man­ En el nuevo estilo predominan las líneas horizontales, con los siguientes ele­
chas en la pintura. Por mentos decorativos: la cúpula sem iesférica, las columnas (jónicas o corintias), el
tal causa, los a rtista s dintel, el peristilo, el arco de medio punto y el frontispicio triangular. Como ejem-
estaban obligados a tra­ Plo podemos cita r la basílica de San Pedro en Roma.
bajar con rapidez.

21
El e s tilo R enacim iento su rg ió en Ita lia y só lo a llí es puro pues Miguel Angel Buonarrotti
d ifu n d irs e por Francia y A le m a n ia , se m ezcló con el e s tilo q ó tico de fin »
del s ig lo XV. a lnes N a ció en 1475 en C a p re s e (T oscan a). M u y jo v e n in g re s ó en la e s c u e la
La e scu ltu ra re n a ce n tista im itó a la clá sica grecorrom ana en la e x a rt e s c u ltu ra de F lo re n c ia y en 1496 e s c u lp ió la c é le b re e s ta tu a lla m a d a
p ro porción del cuerpo humano y en el m odelo desnudo. Los a rtis ta s trah:? Lg piedad, qu e re p re s e n ta a la V irg e n M a ría a co n g o ja d a a n te e l c u e rp o de
jaron el m árm ol y ta m b ié n ei bronce y el barro cocido (te rra c o ta ).
JeSUPoco°dTspués, en un gran bloque de m árm ol, m odeló el fa m oso D avid
lu e a o fue llam ado a Roma por el papa Ju lio II, quien deseaba que el
EL APOGEO DEL RENACIM IENTO EN ITALIA t i cta co n stru ye ra su tum ba. M igu el A ngel comenzó el trabajo, pero d iv e r­
Luego del Q uatrocento, y hasta la p rim e ra m ita d del s ig lo XVI el Rena g í inco n ven ie n te s le im p id ie ro n c o n tin u a rlo . Entonces el e nérgico P ontífice
cim ie n to ita lia n o llega a su apogeo, es d e cir, a su m ayor esplendor. Surqen fe ordenó que p in ta ra las paredes la te ra le s y la bóveda de la C ap illa S ixtina
a rtis ta s excepcionales que asom bran por su genio y cuyas obras aún no han
en e l. V¡aat l ^ u e rte de j u |¡0 || ios herederos in s is tie ro n ante el a rtis ta para
podido se r superadas. Sobre las grandes fig u ra s de esta época se destacan
tre s m aestros de fam a in m o rta l: M ig u e l A n g e l, Leonardo y Rafael. .g concluyera la tum ba del d ifu n to Papa. M iguel A ngel tra b a jó un tie m p o
u aunque no te rm in ó la obra, escu lp ió o tra estatua fam osa, el M oisés.
Lueqo de una co rta estada en F lo re ncia el a rtis ta v o lv ió a Roma y, por
o r d e n del p o n tífic e Paulo III, p in tó — en la C apilla S ixtin a los fre s c o s dei
Juicio Final, sobre el m uro del fon do del a lta r mayor.
Miguel A ngel: La Piedad ( Basílica de San Pedro. Roma). Esta
obra es de gran valor artístico, debido a su perfecta técnica y a Como vimos, años antes había trabajado en la bóveda del altar mayor de la
la forma de expresar el drama. El mármol trasunta un dolor Capilla Sixtina. Veinticuatro años más tarde com pletó la escena culm inante que se
profundo, espiritualmente glorificado. Observe la expresión de la denomina El Juicio Final.
Virgen y el cuerpo exánime del Salvador. Considerada una obra de arte perfecta, representa a los que se salvan ascen­
diendo a los Cielos y a los condenados descendiendo al infierno.
Aunque el tema es cristiano, el espíritu del trabajo es totalmente pagano,
como lo demuestran las figuras desnudas y musculosas.

Lo, Sagrada Familia está


considerada la primera
obra pictórica de Miguel
Angel. En el cuadro se
advierte una sensación de
relieve, propia de un ar­
tista plástico cuya voca­
ción fundamental era la
escultura. (Galería de los
Oficios. Florencia.)
M ig u e l A ngel se radicó en Roma y tra b a jó en el V aticano com o arqu¡.
te c to de la igle sia de San Pedro.
La co n stru cc ió n de la obra la había in icia d o el a rq u ite c to Bramante
pero aquél ideó la enorm e cúpula, considerada la más grande y hermosa
del mundo.
M igu el A ngel m u rió en Roma a los ochenta y nueve años de edad. Pos-
te rio rm e n te sus re sto s fu e ro n llevados a F lorencia, donde yacen en la i g | e .
sia de Santa C roce, en el m a g n ífico m ausoleo levantado por su discípulo
Vasari.

Leonardo de Vinci
A unque su p riv ile g ia d a m entalidad le p e rm itió abarcar m ú ltip le s a c tiv i­
dades y destacarse en e scu ltu ra y a rq u ite ctu ra , Leonardo asom bró al mundo
po r sus m aravillo sa s p in tu ra s. A tra vé s de ellas puede observarse su e stilo
persona lísim o, basado en la gracia de las fig u ra s , la suavidad de las líneas,
el d o m inio del cla ro scu ro y la seducción de las m iradas y las sonrisas.
Los re lig io s o s del convento de Santa M aría de las G racias le s o licita ro n
pintara en su com edor el cé le b re fre s c o de La Cena.
Leonardo tuvo el atrevimiento de pintar al óleo directam ente sobre la pared,
y debido a esto las capas se han ¡do desprendiendo con los años, sobre todo por
acción de la humedad.
El hermoso trabajo — prácticam ente destruido— representa a Jesucristo re­
signado ante el destino que lo aguarda a causa de la traición de uno de sus Leonardo de Vinci. Autorretrato.
discípulos. (B ib lio te c a Real. Turin.)

Luego de luchar co n tra las tro p a s francesas que habían invadido su


suelo natal, Leonardo se d irig ió a Florencia y a llí p in tó el segundo cuadro Leonardo de Vinci: La Gioconda. (Museo
que lo haría in m o rta l: el re tra to de M ona Lisa.' iel Lou vre . París.) En este famoso retrato
se aprecia una de las características del
En 1506 el a rtis ta pasó a M ilá n , donde realizó dive rso s tra b a jo s de
arte pictórico de Leonardo, la expresión
ingeniería. P oste rio rm e nte , el rey F rancisco I lo hizo tra s la d a r a Francia,
dulce y misteriosa del rostro — la sonrisa
donde fa lle c ió en 1519. “konardesca” — debido a una graduación
sutil de las sombras, propia de un maestro
w la té c n ic a del sombreado.
A Leonardo da Vinci, famoso pintor de la escuela florentina, pertenecen el re­
trato de Ludovico Sforza — integrante de la ilustre familia que gobernó en Milán—
y el cuadro que representa a Santa Ana. (Museo del Louvre.)

Rafael Sanzio
Nació en 1483 en U rbino, ciudad de los Estados de la Iglesia. D iscípulo
de Vanucci (El P erugino) se tra sla d ó a F lorencia, donde pintó varia s Mado-
nas o cuadros re la tivo s a la V irgen M aría. De a llí pasó a Roma llam ado por
el papa Julíq. II, quien le encargó los fre sco s de las cámaras del V aticano.
En estas p in turas m urales — todas m agníficas— se observan tem as
sagrados, clá sico s o a leg órico s. M encionarem os La escuela de A tenas (re­
tra to s de filó s o fo s ), El Parnaso (fam osos poetas) y La disputa d e l S antísim o
S acram ento, obra m aestra considerada una h is to ria g ráfica de la Iglesia.

' También llamado ‘ ‘La G io con d a " pues la Mona Lisa fue la esposa del napolitano Francisco
del Giocondo. Es uno de los retratos más expresivos que se conocen.

25
w

A firm a que el gobernante está al servicio exclusivo del Estado y que los
términos justicia, humanidad y clem encia deben estar siem pre en su boca, “ pero
nunca en su corazón” .
Con respecto a El Principe, el propio Maquiavelo dijo: “ He enseñado a los
príncipes a ser tiranos, pero he enseñado a los pueblos a destruirlos” .

No o b sta n te las c rític a s recibid as po r este tra b a jo , M aquiavelo es un


personaje destacado dentro de la h is to ria de la filo s o fía p olítica.
F rancisco G u ic ia rd in i (1485-1540). Fue p rofe so r, d ip lo m á tico y m ilita r,
im itador de M aquiavelo, este in te re sa n te p ro sista flo re n tin o e s c rib ió una
H is to ria de Ita lia de su época. Es un d ie s tro narrador, aunque carece de
im parcialidad al re la ta r las luchas en que to m ó parte.
Ludovico A rio s to (1474-1553). Este fam oso poeta nació en la Lombardía
y es el cre a d o r de un género de epopeya en el que nadie lo ha igualado.
En 1515 p u b licó su fam oso poema O rlando Furioso, d ivid id o en cuarenta
cantos y al que dedicó diez años de traba jo. D escribe las guerras de C arlo-
magno co n tra los sarracenos y las hazañas de su nieto Rolando, con pasajes
heroicos, se n tim e n ta le s y cóm icos.
Torcuato Tasso (1544-1595). N acido en S orrento, es el ú ltim o gran poeta
épico del R enacim iento ita lia no.
Se ha in m o rta lizado por su poema La Jerusalén Libertada, en el que
Rafael: La escuela de Atenas (detalle). Palacio del Vaticano. Roma. De esta pintura que simboliza relata — con m a g n ífico s ve rso s— la prim e ra Cruzada y agrega num erosas
la Filosofía, el grabado reproduce un detalle, que representa a dos grandes figuras del pensamiento aventuras ca ballerescas y re fe re n cia s m ito ló g ica s.
universal: Aristóteles y Platón. Todo es grandioso en este frasco que decora una de las Cámqras
(Stanze) Vaticanas.

M u e rto Ju lio II, el nuevo papa León X lo co m isio n ó para d irig ir las
obras de la ig le sia de San Pedro. También Rafael d ib u jó va rio s cartones,
que s irv ie ro n de m odelo para fa b ric a r bellos ta p ice s.
A dem ás p in tó herm osas te la s con re tra to s de Papas y personajes ilu s ­
tre s y las m agníficas s e rie s de sus vírgenes, e n tre las que podem os c ita r
la M adona S ixtin a , del Velo y del Pez.
Este excepcional p in to r id e a lista m u rió a los tre in ta y s ie te años (1520)
y lio pudo te rm in a r su ú ltim a obra m aestra: La T ransfiguración.

La literatu ra
A fin e s del s ig lo XV la lite ra tu ra italiana — luego del lapso que s ig u ió
a los p re cu rso re s— com enzó un nuevo R enacim iento.
Los e s c rito re s de este m o vim ie n to renovador reciben la in flu e n c ia de
los p rim e ro s hum anistas pero, a d ife re n c ia de éstos, expresan su in sp ira ­
ción clásica por m edio de su lengua vernácula, es d e cir, en idiom a italiano. Rafael: San Jorge y el
C uatro e s c rito re s dan b rillo a este período del R enacim iento ita lia n o : dragón. (Louvre. París.)
dos pro sista s, M a q uiavelo y G u ic ia rd in i, y dos grandes poetas: A rio s to y Se afirma que esta obra
Tasso. naestra, de tamaño redu­
cido, está inspirada en
N ico lás M a q uiavelo (1469-1527). N atural de F lorencia, fu e p o lític o , h is ­ Un dibujo de Leonardo.
to ria d o r y d ip lo m á tico . Sus ideas filo s ó fic o -p o lític a s están expuestas en el Adviértase el tono prima­
más fam oso de sus e s c rito s : El Príncipe. veral del paisaje y hacia
otras el cielo blanqueci-
Con estilo claro y preciso explica cómo el príncipe (o gobernante) puede no debido al velo de la
conquistar y conservar el poder. Es decidido partidario del absolutismo y expone niebla.
una política de mala fe y cinismo, que en realidad muchos llevaban a la práctica
en su época.

26
EL R ENACIM IENTO EN FLANDES Y LOS PAISES BAJOS
luán Van D yck: La Virgen del
El m o vim ie n to re n a ce n tista se in ic ia en Flandes en Ips ú ltim o s años rancillei Rolin. ( Museo del Lou-
de la Edad M edia. La escuela flam enca llega a su apogeo en el s ig lo XV|n vre. París.) El artista flamenco
con tre s grandes p in to re s : Rubens, Van D yck y Rem brandt. fu e pintor en la corte de Felipe
el Bueno, duque de Borgoña, cu­
Pedro Pablo Rubens (1577-1640). Nació en Siegen (Alemania), de padres em¡ yo canciller Nicolás Rolin donó
grados de Amberes. Se trasladó a Italia, donde estudió arte pictórico y luego sñ el cuadro a la catedral de Autun,
radicó en Flandes; allí adquirió renombre universal. ¿onde se exhibió hasta el año
Entre sus numerosos cuadros figuran temas religiosos, históricos, mitológico« 1800. La devota escena tiene por
y retratos. marco graciosas columnas de
La más famosa de sus pinturas religiosas se titu la El descendim iento de ia inspiración clásica, y hacia el
cruz y el tema histórico más notable, La coronación de M aña de M édicis. Entre fondo, la vista de una ciudad,
sus retratos figuran el de Isabel Brandt (su prim era esposa) y el de Isabel de Fran­ q u e bien puede ser la de Autun.
cia. La obra de tema m itológico más famosa se llam a El rapto de las hijas de
Leucipo.

Rubens se destacó por su gran realismo y belleza de colorido. Maestro fecun­


do (pintó más de dos mil cuadros), sus obras figuran en la mayoría de las salas
de arte de Europa.
Antonio Van Dyck (1599-1641). Nació en Amberes, estudió con Rubens y pasó
a Italia; finalm ente se radicó en Inglaterra.
Este refinado artista gustaba a p lica r a sus cuadros detalles de adorno, elegan­
cia y belleza, de tal manera, en ciertos temas bíblicos, los pastores y gente del
pueblo aparecen vestidos como im portantes señores.
Fue nombrado prim er pintor de su Majestad Británica y en 1632 lo hicieron
caballero, con lo cual llegó al apogeo de su fama y riqueza.
Pintó numerosos retratos de personajes im portantes y damas de la Corte; el
más famoso entre ellos es el del monarca Carlos I Estuardo.
Pablo Rembrandt (1607-1669). Este gran pintor holandés nació en Leyden,
pero se radicó en Amsterdam.
Su pincel inm ortalizó — con igual maestría— toda clase de temas y fue tan
perfecta su distribución del claroscuro que un crítico afirm ó: “ Parece que contó
con la luz” .
Debido a su arte obtuvo grandes ganancias pero, mal adm inistrador, llegó a
la vejez en la mayor pobreza.
Rembrandt : Filósofo meditando. Entre los numero­
Entre sus obras más notables podemos cita r los grupos La lección de anato­
sos cuadros costumbristas de este gran pintor holan­
mía, La ronda nocturna y Los síndicos de los pañeros y entre los cuadros religiosos:
Los peregrinos de Emaús. dés, merece destacarse el que ilustra el grabado. Los
contrastes luminosos crean un acento sublime en esta
obra, en la que no interesa ia acción, sino los efectos
psicológicos del relato.

Rembrandt.
Pedro Pablo Rubens: La (autorretrato).
Kermese. En este cuadro,
de perfecta técnica, ale­
gre colorido y fina espon­
taneidad, el artista llevó
al lienzo una fiesta entre
aldeanos, donde todo es
dinamismo, a juzgar por
el movimiento de las nu­
merosas figuras.
EL RENACIM IENTO EN A LEM A N IA RENACIM IENTO EN FRANCIA
En A lem ania el R enacim iento se in ic ió a com ienzos del s ig lo XVI con La c u ltu ra re n a ce n tista no tardó en p ene trar en Francia debido a las
una nueva m an ife sta ció n a rtís tic a , el grabado en madera y en cobre, qu2 aUerras que se lib ra ro n en suelo ita lia n o — las que c o n trib u ye ro n al con tac­
p e rm itió re p ro d u c ir una obra de a rte y abaratar su precio. to e n tre am bos pueblos— y a la obra de los m onarcas C arlos VIII, Luis XII
Dos grandes p in to re s — que ta m bién fu e ro n grabadores— representan y Francisco I. Este ú ltim o fu e un m ecenas que apoyó la cu ltu ra clásica,
la culm inación del m o v im ie n to a rtís tic o germ ano: D u re ro y H olbein. " fu n d ó el C o le g io Real y p a tro cin ó a sabios y a rtista s.
El R enacim iento fran cé s lleg ó a su cu lm inación con las obras lite ra ria s
Alberto Durero (1471-1528). Este gran pintor — cuyo verdadero apellido era
Dürer— nació en Nuremberg. Por motivos com erciales hizo un viaje a Venecia
en cuyo género s o b resalieron Rabelais, Ronsard y M ontaigne.
allí se despertó su vocación artística. De regreso a su ciudad natal estableció Un F rancisco Rabelais (1495-1553). N ació en C hinón (Turena) y m u rió en
taller de pintura y no tardó en contar con numerosos discípulos. parís. Abrazó la ca rrera e cle siá stica , pero luego dejó los hábitos para e s tu ­
Amante de la naturaleza, siem pre aconsejaba: “ No pienses hacer algo mejor diar m edicina. Desde tem prana edad s in tió in clin a ció n por las activida des
que lo que Dios ha hecho” . lite ra ria s y c u ltu ra le s, pues e s c rib ió d iversas publicacion es en las que
Fue pintor de la corte del em perador Carlos V y adquirió justa celebridad. censuró la s u p e rs tic ió n popular.
Sus obras más destacadas son La adoración de los Reyes Magos y Los Apóstoles. Su gran obra — publicada en cinco lib ro s sucesivos— se llam a Gargan-
Sin embargo, Durero es el artista insuperable del grabado; luego se reprodu­ túa y Pantagruel.
jeron por miles sus trabajos. Entre estas obras podemos cita r El caballero de la
muerte y La Melancolía. Ambos son los nombres de dos gigantes medievales, personajes legendarios
famosos por su fuerza e insaciable apetito.
Hans Holbein (1497-1545). Hijo de un buen pintor, este artista se destacó por Aunque esta novela satírica carece de originalidad, el autor se vale de ella
la elegancia y la delicadeza de sus trabajos. para c ritica r la sociedad de su época, las prácticas de la Iglesia, el escolasticism o
Se radicó en Basilea y luego pasó a Inglaterra llamado por el monarca Enrique medieval, etcétera.
VIII, quien le encargó los retratos de la fam ilia real y de varios personajes de la Rabelais, empleando un lenguaje a veces grotesco y otras delicado, expresa
Corte. su filosofía pagana que se basa en la bondad ingénita del individuo.
Holbein está considerado como el pintor que señala el periodo de transición
del estilo medieval al del Renacimiento. Se ha inm ortalizado por su famoso retrato Pedro R onsard (1524-1585). Está considerado el p rin cip a l re presenta nte
de Erasmo. de La Pléyade o co n ju n to de poetas que, inspirados en la antigüedad clásica,
se p ropusieron e n riq u e ce r el idiom a francés.
Ronsard e s c rib ió odas, elegías y sonetos que le dieron ju s to renom bre.
En su afán por co la bora r en el p e rfe ccio n a m ie n to de su idiom a, com enzó
el poema épico La Franciada, que no logró te rm in a r.

Juan H olbein: Retrato de Ana de Alberto Durero: Una hoja del Apo­
Cleves. (Museo del Louvre.) calipsis. Grabado. (Gabinete de Di­ Francisco Rabelais fue una de las
bujos. Florencia.) figuras más destacadas de la litera­
El humanista francés Miguel M on­ tura francesa. Criticó el escolasticis­
taigne, pensador dotado de gran in­ mo de su época de acuerdo con una
teligencia y vasta cultura. posición filosófica naturalista.
M ig u e l M o n ta ig n e (1533-1592). Se dedicó con pasión al e stu d io dpi
hom bre y realizó d ive rso s v ia je s por A le m a n ia , Suiza e Ita lia . En 1582 f u La m áxim a fig u ra de la lite ra tu ra inglesa fue el excelso dram aturgo
nom brado alcalde de Burdeos y poco después se re tiró a su c a s tillo par6 QuiHerm o Shakespeare.
dedicarse a la le ctu ra . a Su biografía no está perfectam ente conocida. Fue bautizado el 26 de abril
E scribió sus re fle x io n e s filo s ó fic a s en un tra b a jo titu la d o Ensayos, en 1564, en Stratford-on-Avon (condado de W arwick) y m urió en este pueblo el
el cual fig u ra n num erosas cita s de autores clá sico s. o3 de abril de 1616.
De hum ilde fam ilia, asistió a la escuela del lugar y también trabajó en una
carnicería. Muy joven se casó con la cam pesina Ana Hathaway y posteriorm ente
A rquitectura marchó a Londres.
No se sabe qué peripecias debió afrontar, pero lo cierto es que figu ró como
Hasta la segunda m itad del s ig lo XVI los a rq u ite c to s franceses co n ti­ autor de obras en una com pañía teatral. Hacia 1610 ya era rico y famoso.
nuaron — com o en el m edievo— levantando c a s tilo s o jiv a le s . Sin embargo, |a
in flu e n cia re n a ce n tista no ta rd ó en cam biar el e s tilo de las construcciones Las p rin c ip a le s obras de este genial c o m p o sito r te a tra l, que han em o­
Los c a s tillo s fe udales cayeron en desuso y se e d ific a ro n centenares de cionado a to d o s los púb lico s, son: H a m let, Romeo y Ju lie ta , O telo, El sueño
m ansiones y palacios que im ita ro n los antiguos m onum entos clá sico s. Dos de una noche de verano, M acbe th, El m e rcad er de Venecia, e tcé te ra .
a rq u ite c to s fra nce se s se destacaron en este aspecto del a rte : Pedro Lescot,
que ordenó d em o le r el a ntiguo c a s tillo de C arlos V y e rig ió en su lugar ei EL RENACIM IENTO EN ESPAÑA
grandioso palacio del Louvre, y F ilib e rto D elorm e, que c o n stru yó el de
Las Tullerías. El hum anism o. D urante el m andato de los Reyes C a tó lico s se in icia en
Con resp ecto a la e scu ltu ra s o b re sa lie ro n Juan Goujon, que esculpió España el hum anism o, es d e cir, el m o vim ie n to re n acentista en su aspecto
las N in fa s que adornan la "F u e n te de los In o ce n te s” , y G erm án P ilón, autor lite ra rio . El ce n tro de e ru d ició n clá sica fu e la U nive rsidad de A lc a lá de H e­
del se p u lcro de E nrique II. nares, fundada por el cadernal Jim énez de C isneros (1508).
El hum anism o español p resenta caracteres p a rticu la re s y d ife re n c ia le s
con re sp e cto al de otra s re giones de Europa. No s u frió — com o en o tro s
EL RENACIM IENTO EN INGLATERRA países— un re tro c e s o en su aspecto re lig io s o , ni tam poco se im pregnó de­
El m o vim ie n to re n a ce n tista inglés se lim itó e sp e cialm e n te a la lite ra ­ masiado del c la s ic is m o pagano.
tu ra y a la filo s u íía , pues las a rte s no alcanzaron igual flo re c im ie n to . Es más nacional, ín tim o y e s p iritu a l, porque resp etó la tra d ic ió n popu­
El apogeo c u ltu ra l lle g ó a su cu lm in a ció n en el período de riqueza y lar. Las obras no son m eras im ita cio n e s, sino que arm onizan la e xqu isita
bie n esta r que señaló el go b iern o de los Tudor. El hum anism o pen e tró pro­ expresión clá sica con la o rig in a lid a d de la creación personal.
cedente de Ita lia , Francia y los Países Bajos. Los p rin c ip a le s re pre se ntante s del hum anism o español fu e ron A n to n io
de N e b rija y Luis Vives.
Ello Antonio de Nebrija (1442-1522). Se llamaba realmente Antonio Martínez
de Cala, y nació en N ebrija (Andalucía).
Como principal actor de la compañía teatral de Lord Chamberlain, el gran dramaturgo Guillermo Estudió en Salamanca y luego en Italia, donde perfeccionó sus conocim ientos
Shakespeare recita ante la reina Isabel, en el palacio de la soberana en Londres. sobre antigüedad clásica y lenguas orientales. Regresó a su patria y en 1492
publicó el A rte de la Lengua Castellana, prim era gram ática metódica del idioma.
Posteriorm ente — llamado por el cardenal Cisneros— se d irig ió a A lcalá donde
revisó, con otros eruditos, el texto griego de la monumental B iblia Poliglota. Falle­
ció en esa ciudad en 1522.
Juan Luis Vives (1492-1540). Nació en Valencia y allí cursó estudios que
perfeccionó en París y Lovaina. Trabó amistad con Erasmo y siguió sus ideas
humanistas.
Luego se trasladó a Inglaterra y fue maestro de la princesa M aría (hija de
Enrique VIII); tam bién enseñó en O xford. Abandonó ese territorio cuando el mo­
narca creó la Iglesia Anglicana.
Vives se trasladó a la ciudad de Brujas y escribió en latín obras teológicas,
filosóficas, pedagógicas, etcétera.

I-a pintura
D ebido a las re lacion es p o lític a s y cu ltu ra le s, el m o vim ie n to renacen­
tis ta español re c ib ió in flu e n c ia s ita lia nas y flam encas.
Entre los s ig lo s XVI y XVII, la p in tu ra española alcanza su plena madu­
rez y su más bella expresión. Las obras pierden la in flu e n cia flam enca
de la p rim e ra época en fa v o r de las escuelas clásicas italianas, de donde
f
aprenden la pe rfe cció n en el d ib u jo y los m agníficos e fe cto s del claroscuro D iego Velázquez (1599-1660). N ació en S evilla y está considerado ei
Sin em bargo, los a rtis ta s españoles infunden a sus tra b a jo s un “ s e l|0 m a e s tro de la p in tu ra española. Sus p rim e ro s cuadros carecían de luz y
n a cio n a l", de c a rá c te r propio. D ebido a e sto , las obras se destacan por su c o lo rid o , d e fe c to s que c o rrig ió luego de haber v is ita d o V enecia y otras
re a lism o , re lig io s id a d y lib e rta d de expresión. c ¡udades ita lia n a s.
Tres grandes m aestros son in m o rta le s por sus geniales cre a cio n e s: £/ Velázquez fu e un personaje palaciego que alcanzó gran consid eración
G reco, Velázquez y M u rillo . en |a co rte española. Perpetuó con su pincel no sólo la fig u ra del re y Felipe
IV y de sus fa m ilia re s , sino tip o s del c írcu lo cortesano, desde un m in is tro
D om ingo Theotocópuli, “ El G re c o ", era g rie g o de o rig e n , pues nació hasta un bufón. A dem ás, su fecunda in sp ira ció n buscó argum entos en el
en 1548 en la isla de C reta, pero re s id ió en Toledo y co n sid eró a España pueblo, en la h is to ria y en la m itología .
“ su patria e s p iritu a l” . Velázquez se destacó por su asom brosa técn ica, b rilla n te c o lo rid o y
realism o de las fig u ra s. Entre sus cuadros más céleb re s podem os c ita r:
Estudió en Venecia con el fam oso Tintoretto y llegó a Toledo alrededor del
año 1575. Bien Dronto olvidó la serena alearía aue caracterizó a la escuela vene­
Las hilanderas, Las m eninas, La fragua de Vulcano, La re n d ició n de Breda
y C ris to C ru cifica d o .
ciana y, dom inado por su temperam ento, evolucionó hacia lo m ístico y sobre­
natural. B a rto lo m é Esteban M u rillo (1618-1682). Este a rtis ta — ta m bién seviila-
Empleó colores cenicientos y sus figu ras- parecen trazadas para impresionar, n0__ es o tra de las g lo ria s in m o rta le s de España. R ecibió lecciones de
por sus rostros enjutos y cadavéricos.
Velázquez y e stu d ió la té cn ica de los m ejores p in to re s ita lia n o s. Sus cua­
Su obra más conocida, y en la que expresa m ejor su arte, es El entierro del
conde de Orgaz, que se conserva en la iglesia de Santo Tomás, de Toledo. El dros se destacan por la p re cisió n en el d ibujo , la n aturalidad en la e xp re ­
Greco falleció en esa ciudad, en 1614. sión y la belleza del co lo rid o . La gran m ayoría de sus obras se encuen­
tran d isp e rsa s por d ive rso s m useos de Europa, aunque las más notables
pueden ob se rva rse en el M useo del Prado (M a d rid ).
Entre sus más destacados tra b a jo s fig u ra n : El D iv in o Pastor y M ucha­
Diego Velázquez: La rendición de Breda (detalle). Madrid. Museo del chos com iendo fru ta s.
Prado.) Esta obra, pintada en 1635, representa la época de plena ma­
durez del artista sevillano. Inspirado en un episodio de la guerra de los
Países Bajos contra España, este cuadro recuerda el triunfo de las tropas
peninsulares. El gobernador derrotado, Justino de Nassau, entrega a su
vencedor, el general Ambrosio Spinola, las llaves de la ciudad de Breda.

El Greco : El rey santo.

Esteban Murillo: Muchachos


comiendo frutas. (Munich. Pina­
coteca Antigua.) Famoso por la
naturalidad de sus escenas cos­
tumbristas, este gran artista se­
v illa n o ha sido un maestro en
lle v a r al lienzo episodios de la
v id a cotidiana. En el cuadro que
reproduce el grabado, su agudo
p in c e l nos presenta a dos niños
harapientos alimentándose con
uvas y melón. Murillo evita el
to n o dramático y se complace en
destacar la expresión de los ros­
tros y la sencillez de los ade-
n ianes.
La arquitectura
La a rq u ite c tu ra del R enacim iento presenta en España tre s e s tilo s Ca
ra c te rís tic o s : el p la te re sco , el h e rre ria n o y el ch u rrig u e re sco .

E stilo p latere sco . A fin e s del s ig lo XV, y por lenta e vo lu ció n , surgen
en la península ib é rica las p rim e ra s c o n stru ccio n e s de in flu e n c ia renacen­
tis ta . La fu sió n de la a rq u ite c tu ra clá sica rom ana con la g ó tica produjo e¡
llam ado e s tilo p la te re s c o porque su abundante decoración im itaba las com.
plicadas filig ra n a s de los p la te ro s. R epresentante de este tip o de construc­
ciones es la fachada de la jg le s ia de San G regorio, en V a lla d o lid .
A dem ás, los e le m e n to s a n te rio re s , con gran in flu e n cia m udejar, or¡.
ginaron el llam ado e s tilo is a b e lln o (Isabel la C a tó lica ).
E stilo h e rre ria n o . En la segunda m ita d del s ig lo XVI se im puso en Es­
paña el e s tilo clá sico o gre co rro m a n o que re c ib ió el nom bre de herreriano
porque fu e em pleado por el a rq u ite c to Juan de H errera.
A d ife re n c ia del p la te re sco , este e s tilo se destaca por la severidad
de las líneas y la fa lta de ornam entaciones. La co n s tru c c ió n más represen­
ta tiv a del h e rreria n o es el m o n a ste rio de San Lorenzo de El E scorial, erigido
en las p ro xim id a d e s de M adrid. Miránontu, m a te m á tic o y lis ie n ita lia n o ( ia lile o
Alei construyó u n te le s c o p io en V e n e c ia , en el
E stilo ch urrig u e re sco . Tuvo en el a rq u ite c to José C h u rrig u e ra su más ■ 1609. La p in t u r a lo m u e s tra c u a n d o e x p lic a
El astrónomo polaco Nicolás Copérnico,
destacado repre se nta n te . Tam bién llam ado e s tilo “ ba rro co esp a ñ o l", se ’In ocasional v is ita n te e l uso de la le n te a s tro - según un grabado anónimo de su época.
cara cteriza por el em pleo e xce sivo de las fo rm a s d e co ra tiva s y o tro s ele­ idea.
m entos p redom in a n te s: te ch o s de te ja s, ventanas con rejas, balcones, etcé­
tera. Com o e jem p lo podem os c ita r La fachada d e l H o s p ic io de M adrid.

La escultura
Aspecto exterior del monasterio de San Lorenzo de El Esco­ Desde m ediados del sig lo XV, dive rsos e scu lto re s ita lia n o s y franceses
rial, de estilo herreriano. Majestuoso y severo, todo en granito trabajaron en España, y su in flu e n cia — espe cialm en te de los p rim e ro s—
Modelo de arquitectura chu- , de color gris, tiene en conjunto 1.110 ventanas. Puede obser­
rrigueresca es la fachada del se nota en los com ienzos del m o vim ie n to renacentista.
varse la cúpula de la iglesia que se levanta en el medio de la
Hospicio de Madrid. construcción.
R epresentante de este p rim e r período es el e s c u lto r caste laño A lo n so
B erruquete (h ijo del p in to r de igual a p e llid o ), que fue en Ita lia d iscíp ulo
de M iguel A n g e l, y cuyas obras se destacan por su m is tic is m o y e s p iri­

t u a lid a d . ^ ^ ^ ^ e s c u ltó ric o es típ ica m e n te español y los


tra b a jo s se ca racterizan por el re a lism o y el s e n tim ie n to re lig io so .

LOS ADELANTOS C IENTIFICOS


Las cie n cia s progresaron m uy poco durante la Edad M edia, en espe­
cial por los p re ju ic io s re lig io s o s . El e s p íritu c rític o que caracterizó a los
hom bres del R enacim iento y la a p licació n de los nuevos m étodos (ob ser­
va ció n -e xp e rim e n ta ción) o rig in a ro n un a m plio d e sa ro llo de las d is c ip lin a s
c ie n tífic a s y su rg ió la llam ada cie n cia nueva.
Los m ayores progresos se alcanzaron en A stro nom ía, con el polaco
C opérnico, el alem án K ep ler y el ita lia n o G alileo.
Copérnico (1473-1543). Estudió en Cracovia y luego en las u " iver.s' ! ^ f e® .de
Bolonia, Padua y Ferrara. Apasionado por la astronomía y las matemática» esta­
bleció un observatorio en Polonia, con precario instrumental, pues carecía
telescopio.

36 37
Por medio de cálculos exactos llegó a la conclusión de que los planetas o ír, Predicó en la región de Bohem ia hasta que fue juzgado como hereje y pereció
alrededor del S ol.' u rai en la hoguera. Después de su muerte se produjo una guerra de carácter religioso
Juan Kepler (1571-1630). Este gran matemático y astrónomo alemán luen que duró diecisiete años.
de arduos estudios y m últiples observaciones, form uló las tres famosas leyes ai
llevan su nombre y que rigen la m ecánica de los cuerpos celestes.
Galileo Gah'lei (1564-1642). Nació en Pisa y desde pequeño demostró CA USAS DE LA REFORM A
agudo espíritu observador y crítico. Perfeccionó un telescopio y descubrió la
manchas del Sol, los anillos de Saturno y los satélites de Júpiter. 1) Externas
Hizo la prim era aplicación del péndulo a la medida del tiem po ydescubrió A su vez se s u b d ivid e n :
la ley de la caída de los cuerpos en el espacio.
Se lo acusó de atacar las verdades de los Libros Sagrados y la Inquisición a) Políticas. Era v is ib le la enem istad de los príncipe s alem anes hacia
lo obligó a retractarse. n
e| Papa, re n c o r que había te n id o su origen en las luchas del Sacro Im ­
No obstante, antes de abandonar la sala donde se lo había juzgado, qolnpA
con un pie en la tierra y d ijo: perio co n tra la autoridad del P ontífice; además, germ anos e ita lia n o s gue­
Eppur si muove (“ Sin embargo, se mueve” ). rrearon con fre c u e n cia d e b ido a las in cu rsio n e s de los p rim e ro s en el
te rrito rio p e n insu la r.
LA CRISIS DE LA C R ISTIA N D A D : REFORMA PROTESTANTE Tam bién d ive rso s g o b ie rn o s europeos, de ten dencia a b so lu tista , tra ­
taron de im p o n e r su d o m in io en los asuntos de la Iglesia.
Llámase R eform a p ro te s ta n te a la grgn re vo lu ció n re lig io s a que es­
ta lló en Europa en la p rim e ra m ita d del s ig lo XVI y que produjo la ruptura b ) Económicas. D ebido a las donaciones de los cre ye n te s, la Ig le ­
de la unidad cristia n a . sia era dueña de grandes e xtensio nes de tie rra , las cuales no estaban
gravadas con im puestos y cuyas rentas eran enviadas pe rió d ica m e n te a
El térm ino Reforma es im propio, pues no expresa con exactitud los alcances
de este movimiento religioso. La palabra deriva del latín (Reform are: devolver su Roma.
antigua forma) y, de acuerdo con su etim ología, los reform adores no corrigieran o A lg u n o s m onarcas y personajes poderosos atizaron d is tu rb io s co ntra
enmendaron a la Iglesia Católica, sino que “ separaron” a sus adictos del seno las a u to rid a d e s e c le s iá s tic a s con el so lo o b je to de usurpar dichos bienes
del catolicism o. para a c re c e n ta r los pro p io s.
Por tal causa, diversos autores prefieren utilizar la expresión Cisma Protestante.
c ) Sociales. Los cam pe sinos, en especial de A lem ania, se u nie ron a
El m o vim ie n to c u lm in ó con Lutero, en A le m a n ia y C alvino, en Francia, todos los que p ro p icia ban la lib re in te rp re ta c ió n de la B iblia, pues pensa­
y logró que un te rc io de la cris tia n d a d se separase de la Iglesia C atólica. ban e n c o n tra r en e lla la so lu ció n de sus problem as.
Con el p re te x to de p u rific a r la organización del c a to lic is m o , los re fo r­
m adores negaron p rin c ip io s fund a m e n ta le s del dogma (h e re je s) y crearon
otras iglesias c ris tia n a s : luterana, c a lv in is ta y anglicana.
Por o tra parte, la Iglesia C a tó lica re co n o ció la necesidad de una re fo r­
ma en su seno (no de una separación) con el o b je to de c o rre g ir los e rro ­
res sin a lte ra r la d o ctrin a . Esto dio orig e n a la C o n tra rre fo rm a o Reform a
C atólica.
En el período de c ris is que ca ra cte rizó el C ism a de O ccidente apare­
cieron dos p re cu rso re s de la Reform a co n tra la ig le s ia C a tó lica : el inglés
W ic le f (s ig lo XIV) y el checoslovaco Huss (s ig lo XV).

Juan W iclef (1324-1384). Este profesor de teología de la Universidad de


Oxford denunció diversas irregularidades com etidas por religiosos, negó el poder
temporal de la Iglesia, patrocinó el casamiento de los m inistros de Dios y admitió
que cada cual podía interpretar librem ente la Biblia. Contó con numerosos adeptos,
especialm ente po rqu e su prédica coincid ió con el cautiverio de los papas en Aviñón.

Juan Huss (1369-1415). Profesor de la Universidad de Praga, fue un eficaz


propagador de las ideas de W iclef.

' Desde la época del geógrafo egipcio Tolomeo (siglo II d. C.) se suponía a la Tierra inmóvil
en el centro del Universo: el Sol y todos los cuerpos celestes giraban a su alrededor (sistema
geocéntrico).
Copérnico ubica al Sol como centro del sistema y afirma que la Tierra y los planetas son los
que giran a su alrededor (sistema h elio cén trico ).
De acuerdo con e llo no im porta n los pecados, pues sólo la fe en C ris to
y en sus m é rito s es s u fic ie n te para consegu ir la salvacion e^ rna, D e ,
manera los hechos y las obras del c ris tia n o carecen en a bsoiuto de va lo r.
A sí su rg ió lo que hoy podem os lla m ar la “ teología luterana que hasta es
m om ento ( a ñ o 1515) no había te n id o tra scende ncia porque Lutero se man­
tenía o b e diente a la Ig lesia C ató lica y a la autoridad p o n tific ia .

Q uerella de las indulgencias


Para fin a n c ia r la te rm in a c ió n de la basílica de San Pedro el papa León X
envió re lig io s o s a d ive rsas regiones europeas y concedía1 m^ ul^ ' as
no . i n hp ¡n<? pecados— a los que hicie sen lim osnas para ta l objeto.
P L o s d o m i n i c a s cSmpMeron esa m isión en A lem ania, pero con escasa

=
banT n » e ^ S 'd V r 5í o \ S f e n t « b r é 0 de 1 5 ,7 L u .e « , hizo públicas

Las te s is e ncontraron campo p ro p icio en el puebio alem a y


de quince días eran conocidas por to dos y apoyadas por m uchos. En
fo rm a se in ic ió la re vo lu ció n re lig io s a co n tra Roma.

40 41
La acción de Lutero
Enterado el papa León X de la p rédica de Lutero, lo in tim ó a retrae
ta rse y, al no c o n se g u irlo , por bula del año 1521 lo excom ulgó ju n to en
todos los que s ig u ie ra n sus d o ctrin a s. n
En esa época había sid o designado em perador de A lem ania C arlos \i
quien, para so lu c io n a r el problem a re lig io s o , reunió una asam blea en i
ciudad de W orm s, a la que fu e c ita d o Lutero. Este c o n c u rrió con un salvo
conducto por cuanto — acusado por la ju s tic ia re g u la r— vivía o cu lto .
El re fo rm a d o r d e fe n d ió sus d o ctrin a s y m a n ife stó que sólo se retrae
ta ría con argum entos de las Sagradas E scrituras.
A l té rm in o de la agitada reunión el em perador mandó p u b lica r el Edicto
de W orm s y condenó a Lutero y a sus seg u ido re s com o herejes. Pero el
fra ile p ro s c rip to ya había abandonado el re c in to y se encontraba protegido
en el c a s tillo del e le c to r de S ajonia.
Lutero contin u ó con su prédica, tra d u jo la B iblia al alemán moderno y
esta b le ció la organización de la nueva ig le s ia d is id e n te . Más tarde se tras-
ladó a W itte n b e rg donde re s id ió hasta el fin de sus días.

Sublevación de los cam pesinos


Para aum entar el núm ero de sus adeptos Lutero aconsejó despojar a El grabado reproduce el salvoconducto que otorgó la Dieta de Worms en el año 1521, al
rejormador Martín Lutero, para que éste pudiera asistir a la asamblea sin ser apresado.
la Iglesia de to d o s sus bienes y e n tre g a rlo s a los prín cip e s para usos laicos
o sea, se culariza rlo s.
Los poderosos apoyaron el p ro c e d im ie n to , aunque no c o n s in tie ro n en
que otro s particip a ra n en el reparto. Las divergencias fundamentales que han separado a los protestantes de ios
En 1522, los ca b a lle ro s (nobles de m enor je ra rq u ía) tra ta ro n de apode­ católicos son las siguientes:
rarse de tie rra s p e rte n e cie n te s a la Iglesia y dos años más ta rd e los im ita ­ a) Justificación por la fe. Lutero afirm ó, que, debido al pecado original, el
ron los cam pesinos y los artesanos. Com o la alta nobleza se opuso, esto hombre no tiene libertad necesaria para obrar el bien o resistir al mal, porque
o rig in ó una sangrienta guerra c iv il que concluyó con la v ic to ria de los es un irresponsable. Por consiguiente, las buenas obras son inútiles y sólo tienen
poderosos, a quienes apoyó Lutero. valor los m éritos de Jesucristo. Unicamente por la fe en el Redentor el pecador
logra salvarse.
Confesión de Augsburgo
b) La Biblia. Interpretada de acuerdo con el criterio de cada uno, es la
A n te el problem a re lig io s o , y con el p ro p ó s ito de so lu cio n a rlo el em ­ única autoridad y norma de fe,
perador C arlos V re u n ió una D ie ta en S pira, la que fa vo re c ió a lo s' innova­ c) Creó la consubstanciación, es decir, el principio de que el cuerpo y la
dores, por cuanto les concedía la lib e rta d de conducta re lig io sa . Una se­ sangre de Jesucristo están presentes “ ju n to ” con el pan y el vino. De tal manera,
gunda D ieta, en 1529, to le ró el lu te ra n ism o en los lugares donde ya estaba Lutero negó la transubstanciación 1 y el m ilagro sacerdotal de la consagración.
consolidado, pero p ro h ib ió que se e xte n d ie ra por o tra s regiones.
d) Elim inó el Purgatorio y en los oficios religiosos reemplazó el la tin por el
Seis p rín cip e s y d ie cio ch o ciudades se negaron a acatar las decisiones
idioma nacional.
de la D ieta y p ro te s ta ro n ante el em perador. Desde ese m om ento los
luteranos re cib ie ro n el nom bre de p ro te s ta n te s , y su d o ctrin a p ro te s ta n ­ e) Sólo considera tres sacram entos: Bautismo, Eucaristía y Penitencia.
tism o. Afirm ó que no producen la G racia divina ni son necesarios para la salvación.
En 1530 se reunió una nueva D ie ta , esta vez en la ciudad de A ugsburgo,
f) Conservó la cruz, pero suprim ió las imágenes y negó valor a ayunos, pere­
con el ob je to de o b te n e r la p a c ific a ció n re lig io sa . Lutero encargó a uno grinaciones, veneración de reliquias e invocaciones a la Virgen M aría y a los
de sus discíp u lo s — Felipe M e la n ch to n — la redacción de los p rin c ip io s Santos.
fundam e ntales del credo p ro te s ta n te . Este cé le b re e s c rito fu e presentado
ante la D ieta y por eso se conoce con el nom bre de C onfesión de Augsburgo. g) Suprim ió el orden sagrado (Papas, arzobispos, obispos y sacerdotes) y
abolió el monacato.
L-a Confesión de Augsburgo resume la doctrina luterana que es, en realidad
una m utilación del dogma católico. Sus adeptos se llaman cristianos porque el
ideario reform ista mantiene la creencia en la Santísima Trinidad (Padre Hiio y
Espíritu Santo), en la Encarnación y Redención de Cristo, en los Mandamientos y I El dogma católico enseña la transubstanciación, es decir, la transformación — en la Misa
en algunos sacramentos. * del pan (Hostia) en el cuerpo y sangre de Jesucristo, en virtud de las palabras de la consagración.

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Afirmó Lutero que la Iglesia es una sociedad invisible, formada solamente por
los justos, y donde no existen sacerdotes ni ordenación, porque todos los fieles
son sacerdotes.
Sin embargo, se vio obligado a organizar una iglesia visible con pastores
— elegidos con intervención del pueblo y del Estado— encargados de predicar y
administrar los sacramentos. Para fiscalizarlos creó los “ supervisores” u obispos.
h) Eliminó el celibato y permitió a los pastores contraer matrimonio.

Paz de Augsburgo
En su gabinete de trabajo, Martin Lutero — acompañado por su discípulo Felipe Melanch-
A n te la negativa de los te ó lo g o s c a tó lic o s en aceptar la C o nfesión de
ton— traduce la Biblia al alemán moderno.
A ugsburgo, los p ro te s ta n te s se re unieron en 1531 en la ciudad de Esmal-
calda y c o n stitu ye ro n una lig a o alianza que d eclaró la guerra a los ca tó lico s.
El c o n flic to se p rolongó v a rio s años, aunque fin a lm e n te C arlos V — preo­ c) Suiza. El cura párroco de Glaris, Ulrico Zwinglio, atacó la autoridad ponti­
cupado por amenazas e x te rio re s — dispuso c o n c e rta r una tregua con los ficia y las leyes eclesiásticas y negó diversos principios dei dogma.
luteranos. La prédica de Zwinglio desató una guerra que terminó con la victoria de los
En el año 1555, la D ieta sancionó la Paz de A ugsburgo, que o to rg ó a I católicos en la batalla de Cappel (1531), en la que pereció el hereje. Sus adeptos
los p rín cipes p ro te s ta n te s la “ lib e rta d de c u lto s ” y p ro h ib ió las se c u la ri­ I no tardaron en reunirse con los luteranos y posteriormente con los calvinistas.
zaciones, aunque les re co n o ció la propiedad d e fin itiv a de los bienes qui­
d) Dinamarca. En 1541, la Dieta de Copenhague estableció la doctrina lute­
tados a la Iglesia C a tó lica hasta ese m om ento. rana en ese territorio y también en Noruega, que dependía de la misma corona.

Propagación del m ovim iento reform ista


I OTROS REFORMADORES
a) En Alemania. La doctrina de Lutero se expandió con rapidez y por todo
el territorio y contó con más adeptos en los electorados de Brandeburgo, Palati- Juan Calvino (1509-1564)
nado y Sajonia.
Sin embargo, no sucedió lo mismo en los electorados de Tréveris, Colonia y M ie n tra s Lutero predicaba su d o ctrin a , un francés creaba un nuevo
Maguncia, que estaban gobernados por príncipes católicos, y en los dominios de m o vim ie n to re fo rm a do r. C alvinn e stu d ió teolog ía en la U niversidad y en esa
la Casa de Austria, a cuyo frente estaba Carlos V.
casa de e stu d io s abrazó el p ro te sta n tism o .
b) Suecia. Esta nación estaba sometida a Dinamarca, pero en 1523 consiguió En 1533 abandonó el te r rito rio francés — perseguido por causa de sus
emanciparse a las órdenes de Gustavo Wasa. Este censuró a los católicos la falta ideas re lig io s a s — y se re fu g ió en Suiza. A llí pu blicó, tre s años más tarde,
de apoyo en las luchas por la independencia, circunstancia que favoreció sus | su obra dogm ática fundam ental, titu la d a In s titu c ió n de la re lig ió n cristiana.
proyectos de difusión del luteranismo en este territorio. La base de su d o ctrin a es la pre d e stin a ció n , es d e cir, que antes de
En 1527, la Dieta de Westeras aprobó la doctrina protestante, con algunas I nacer el se r humano está "p re d e s tin a d o ” a la salvación o a la condena
variantes que la hicieron más atenuada. eterna. Todo depende de la volunta d divina, que tie n e sus e leg idos y sus
réprobos.

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C alvino p redicó el ideal de p e rfe cció n humana, porque la elecció La ciudad fu e d iv id id a en d is trito s que estaban co n tro la d o s por d iversas
d ivin a se basa en la pureza de vid a ; de ta l manera, in cu lcó a los eleqidn com isiones del C o n s is to rio que allanaban las vivien das e investigaban las
la fo rm a ció n de la "so cie d a d de los ju s to s ” , lo que e xp lica el ca rá cte r aai- costum bres de sus ocupantes.
sivo y fa n á tico de sus adeptos.
Calvino dispuso severos castigos a todo el que com etiera alguna de estas
Aunque las almas de los seres humanos están benditas o malditas desn infracciones: usar nombres que no figurasen en la Biblia, ju ga r a los naipes y
antes de nacer, esto no significa — según Calvino— que no deba darse importan a n d a r en patines; co n cu rrir a teatros, bailes o cualquier otra diversión.
cia a la vida terrena, en la cual los predestinados deben tratar de corregir a in Ninguna posada debía permanecer abierta después de las 21 y nadie podía
malos. Por esta causa, sus creyentes no se conform aron con el concepto de que beber vino del país (otro estaba prohibido) sin antes dar gracias a Dios. Las mu­
destino está escrito y bregaron por im poner su religión. jeres no podían usar rizos ni peinados altos, ni vestidos que no fueran del color
establecido por el Consistorio. A los hombres les estaba vedado el cabello más
A l igual que Lutero, a firm ó que la lib re in te rp re ta c ió n de la B iblia es largo que el común, etcétera.
la única fu e n te de fe y negó la e x is te n c ia del P urgatorio y el v a lo r de |as
Q uienes no se som etían al régim en d espótico im plantado por C alvino
prácticas re lig io sa s del P ontífice, de la je ra rq u ía e c le s iá s tica , de los santos
y de la misa. estaban s u je to s a d ive rsas penalidades. A sí, el sabio español M ig u e l S ervet,
que d e scu b rió el m ecanism o de la c irc u la c ió n pulm onar, p ere ció en la
A ceptó dos sacram entos: el B autism o y la C om unión, aunque este ú lti­
hoguera por no c re e r en el dogm a de la Trinidad, y el re lig io s o B olsee, que
mo com o acto sim b ó lic o , porque negó la presencia de Je s u c ris to en la
Eucaristía. negó la p re d e stin a ció n , fu e desterrad o.
Con el o b je to de propagar su d o ctrin a , C alvino fundó (1559) La A cade­
E lim inó todas las fo rm a s del c u lto exte rn o (hasta el c ru c ifijo ) y dispuso
mia o p rim e r se m in a rio p ro te sta n te , que se inauguró con se iscie n to s alum ­
que las cerem onias re lig io s a s c o n s is tie ra n en oraciones y cánticos.
nos. G inebra se tra n s fo rm ó en la ca pital de la re lig ió n p ro te sta n te y de ella
En el año 1536, C alvino ocupó el gobierno de la pequeña re p ú b lica de
p a rtie ro n los p rim e ro s propagandistas que e stab lecieron num erosas com u­
Ginebra, donde fu e nom brado je fe de la Iglesia y e s ta b le c ió una dictadura.
nidades en Francia, Holanda y Escocia.
Im plantó en la ciudad una olig a rq u ía re lig io s a e im puso un régimen
in q u is ito ria l de te rro r. Creó la Venerable Compañía o C onsejo integrado por
todos los pastores dedicados a la p re dicación y el C o n s is to rio , form ado
por doce ancianos y seis p astores, cuya m isió n era v e la r por la m oral pú­
blica y privada. El protestantism o en Inglaterra
A d ife re n c ia de lo que sucedió en o tro s países, la refo rm a co ntra la
Calvino fue el verdadero dueño de Ginebra durante largos años. Su autoridad religiosa no fue Iglesia C a tó lica la in ic ió en In g la te rra un .soberano, E nrique VIII. Este rey,
discutida, aunque algunas veces se reunía con teólogos rivales para entablar controversias acerca luego de d ie cio ch o años de m a trim o n io con C atalina de A ragón, dispuso
de materias doctrinales.
anular este casam iento — año 1527— para c o n tra e r nuevas nupcias con
Ana Bolena, bella dama de la C orte.
C o n su ltó al papa C lem e nte V II, quien negó la autoriza ción; entonces
Enrique se pro cla m ó “ je fe suprem o de la Ig le s ia ” y o b lig ó al Parlam ento a
v o ta r el A c ta de S uprem acía, por la cual se le o torgaron todas las prerro-
gativas del P ontífice.
Excomulgado por el Papa, el soberano inglés procedió con extremo rigor.
Declaró m ujer ilegítim a a Catalina de Aragón — hija de los Reyes Católicos— y
castigó por igual a todo el que no reconociera su autoridad religiosa! Unas siete
mil personas fueron ajusticiadas.

La reina Isa b e l — h ija de Enrique VIII y Ana Bolena— fu e quien organizó


la Ig le sia A nglicana, que es una fu sió n de d o ctrin a s ca tó lica s y c a lvin ista s.
El dogm a se' basó en las ideas de Calvino (aunque mucho más moderado);
con respecto al culto creó una jerarquía eclesiástica muy semejante a la católica,
aunque de carácter nacional, pues el rey es el jefe supremo de la religión. De
tal manera, todos sus opositores eran considerados “ enemigos de la patria” .

En 1564 mandó p u b lica r el A cta de U niform idad, en la cual negaba el


va lo r de las indulgencias, la m isa, el dogma de la e uca ristía , e tcé te ra ; ade­
más, ordenaba p e rs e g u ir a los ca tó lico s.
La reina Isabel fu e excom ulgada por el papa Pío V.
I |_os p ro te s ta n te s habían triu n fa d o en el norte de A lem ania, países
' ■ r a n d i n a v o s In glaterra, Escocia, Holanda y cantones suizos de idiom a
fa n c é s - Permanecían obe dien tes al P ontífice: Italia, España, Francia, Portu-
a| sur de A lem ania, A u s tria , Polonia e Irlanda.
9 La lib re in te rp re ta c ió n de la B ib lia dio origen a dive rsas secta s inte-
P adas por m inorías, que no pudieron im poner sus d o ctrin a s a las re stantes.
El C ism a p ro te s ta n te provocó en el c a to lic is m o un fe rv ie n te deseo de
■ e n o v a c ió n que dio o rig en a la verdadera Reform a c a t ó l ic a o C o n tra rre fo rm a .

b) P olíticas. D ism in uyó la autoridad del em perador porque el norte de


A le m a n ia no re co n o ció el d o m in io de la Casa de A u s tria .
Los soberanos aum entaron su poderío, pues se e rig ie ro n en je fe s e sp i­
rituales de sus s ú b d ito s y acrecentaron sus riquezas con los bienes expro­
piados a la Iglesia C atólica.
c) S ociales y cu ltu ra le s. Las in to le ra n cia s y las perse cu ciones crearon
un am biente de in tra n q u ilid a d , m o tivo por el cual se produjo una c o rrie n te
e m ig ra to ria de colonos.
Tomó in cre m e n to la educación popular, por cuanto los p ro te sta n te s
fundaron escuelas populares en las cuales era com ún observar al cam pe­
sin o a prender a le e r la B iblia y los tra ta d o s te o ló g ico s.

LA REFORM A CATO LICA O CONTRARREFORM A


M ucho antes de la Reform a p ro te sta n te la Iglesia C a tó lica conocía las
irre g u la rid a d e s que se com etían en su seno, los abusos y las co rru pciones.
Por lo ta n to , se equivocan los que só lo ven en la Reform a c a tó lica un
sim ple rechazo al p ro te s ta n tis m o , es d e cir, una C o n tra rre fo rm a . Por lo con­
tra rio , el m o v im ie n to de renovación e s p iritu a l en el seno del c a to lic is m o
tuvo su o rig e n en hechos a n te rio re s y podem os a firm a r que se hubiera
llevado a cabo sin la apa rició n de Lutero. Tampoco puede negarse que los
La Reform a en Escocí ? p rogresos alarm antes del p ro te s ta n tis m o p re cip ita ro n la Reform a cató lica .
■ A unque es im p o rta n te la in flu e n c ia de Ita lia en el proceso de p u rific a ­
Los p ro te sta n te s ta m b ié n im p u sie ro n sus ideas re lig io s a s en Escocia ción del c a to lic is m o , fue en España donde la acción re su ltó más e fe ctiva
re in o situ a d o al n o rte de In glaterra.
y fecunda.
El m o vim ie n to fu e encabezado p o r Juan Knox quien, de cid id o a e lim in a r
to d o v e s tig io del c a to lic is m o , creó la Ig le s ia P re sb ite ria n a Escocesa con
base ca lv in is ta . [ s a n IG N A C IO DE LOYOLA Y LA C O M P A Ñ IA DE JESUS

A imitación de la organizada en Ginebra, Knox estableció un Consejo for­ Este gran d e fe nsor del c a to lic is m o se llam a Iñ ig o (Ignacio) López de
mado por los pastores de la ciudad y los ancianos que dirigía la Iglesia Entre Recalde (1491 a 1556), pero es más conocido por San Ignacio de Loyola,
las atribuciones de este organismo figuraba la de comprobar si los creyentes res­ nom bre del c a s tillo en que nació (reg ión de Vasconia).
petaban las doctrinas de Calvino. Knox redactó una liturgia en la que ordenaba Ingresó en el e jé rc ito y, en 1521, re s u ltó gravem ente herido en la p ie r­
suprimir la cruz, las imágenes, la música sacra y las fiestas (excepto el domingo) na derecha, m ie n tra s defendía la ciudad de Pamplona, sitia d a por los fra n ­
Los estatutos de la iglesia escocesa fueron enviados a Ginebra Dara «ser ceses. Por esta causa dejó la carrera de las arm as a la edad de tre in ta años.
aprobados por Calvino.
Pasó su larga co nvalecencia dedicado a le ctu ra s re lig io sa s, y apenas
re p u e sto d e cid ió hacerse “ soldado de C ris to y de la V irgen . Estudió te o lo ­
Consecuencias de la Reform a protestante gía en Salam anca y más tarde se do cto ró en la U niversidad de París.
En la capital francesa, San Ignacio se reunió con un grupo de seis
El C ism a p ro te s ta n te , com o verdadera re vo lu ció n re lig io s a , a fe ctó los jó ve n es re lig io s o s — e n tre e llo s San F rancisco Javier— y luego de hacer
p rin c ip io s y las ¡deas de su época y dejó im p o rta n te s consecuencias re li­ vo to s de pobreza y castidad se consagraron a la defensa de la Iglesia y
giosas, p o lítica s, so cia le s y c u ltu ra le s.
a la co n ve rsió n de los in fie le s . La nueva O rden, creada el 15 de agosto de
a) R eligiosas. La re lig ió n , que hasta esos m om entos había unido al 1534, re c ib ió el nom bre m ilita r de Compañía de Jesús, y sus in te g ra n te s,
mundo c ris tia n o o ccid e nta l, se c o n v irtió en un ele m e n to de desunión. ¡esuitas. Fue reconocida por el P ontífice en 1540.
r

EL C O N C ILIO DE TRENTO
Desde el s ig lo XV el m undo ca tó lic o anhelaba la reunión de un c o n c ilio
0 asam blea de prelados, destin ado a fo rta le c e r el dogma y c o rre g ir los
abusos. La reunión ecum énica, unive rsa l, se to rn ó im pe riosa ante la apari­
ción del p ro te s ta n tis m o y su rápida d ifu sió n.
El 13 de d ic ie m b re de 1545 el C o n cilio in ic ió sus sesiones en la ciudad,
de Trento, p e rte n e cie n te al Im perio. S esionó durante d ieciocho años (hasta
1 5 6 3 ) en tre s períodos, separados por dos largos in te rva lo s, provocados
El quipuzcoano Iñigo López de por c o n flic to s in te rnaciona les.
Recalde, conocido por Ignacio El C o n c ilio de Trento condenó las reform as de los p ro te sta n te s, fijó
de Loyola. (Pintura de Seghers.)
con p re c is ió n la verdadera d o ctrin a ca tó lica y d is c ip lin ó el cle ro .

a) Disposiciones referentes al dogma. E stableció que la d octrina


ca tó lica se basa en las Sagradas E scrituras y tam b ién en la tra d ic ió n oral,
negada por los p ro te sta n te s. D ispuso com o único te x to a u té n tico la ve rsió n
latina de la B ib lia conocida com o la Vulgata, redactada por San Jerónim o
en el s ig lo IV.
D ejó e sta b le cid o que la ju s tific a c ió n se alcanza p o r la fe y po r las obras.
La base de la doctrina luterana y tam bién la calvinista reside en que el hom­
bre se salva por la fe y la gracia de Dios, pero “ las obras” carecen de valor.
En la im portante reunión del Concilio celebrada el 13 de enero de 1547, el
jesuíta español Diego Lainez refutó la doctrina protestante. Afirm ó que la ju s tifi­
cación se alcanza po r la fe y por las obras, debido a que los m éritos de Jesucristo
producen nuestros propios méritos; El nos ayuda para practicar el bien y evitar el
Organización de la Orden mal. Negó la doctrina de la predestinación porque el hombre tiene libre albedrío,
y toda la humanidad, de acuerdo con las enseñanzas de Cristo, puede salvarse.
Los jesuítas form aban un verdadero ejército destinado a com batir a “ los
enemigos espirituales” , es decir, a los herejes. Se establecieron en Roma y estaban El C o n c ilio re firm ó la valide z de los s ie te sacram entos, la presencia
a las órdehes de un superior, llamado “ el general” .
real de Jesús en la E ucaristía, de las indulgencias y del P urgatorio. S ostuvo
San Ignacio de Loyola fue el prim ero que ocupó ese cargo y el que redactó
el “ reglam ento” a que debían someterse sus integrantes.
A los tres votos comunes de los monjes (castidad, obediencia, pobreza)
agregó el de obediencia ciega al Papa por el que estaban obligados a ejecutar sin
dem ora sus órdenes. Una sesión del Concilio de Trento, presidido por el papa Julio III. Esta asamblea fue la que
Los aspirantes eran cuidadosam ente elegidos y se observaba su vocación en efectuó la gran reforma de la Iglesia católica.
los dos años de noviciado. Los ejercicios espirituales se efectuaban en celdas
oscuras y allí el religioso debía imaginarse, como si lo viera, el asunto que me­
ditaba. Así, por ejemplo, si era el infierno, debía oír los lamentos de los condena-
agregó el de obediencia ciega al Papa por el que estaban obligados a ejecutar sin
dos y pe rcib ir el o lo r a la carne quemada.

Los je su íta s a d q u irie ro n ju s ta y rápida fam a en todo el mundo ca tó lico ,


ya fuera com o p ro fe so re s en sus num erosos co le g io s, ya com o confesores
de p ríncipes o m isio n e ro s e n tre ateos y herejes.
G uiados por su d is c ip lin a , abnegación y va lo r, llevaron la palabra de
D ios hasta el lejano O rie n te : India, C hina y Japón. La Orden se e sta b le ció
en Europa: Italia , P ortugal, España, A le m a n ia c a tó lica (A u s tria y B aviera); en
Francia tam bié n d e s a rro lló su acción, aunque con m ayores d ific u lta d e s .

Los re lig io s o s de la Compañía de Jesús llegaron con bastante retraso


al c o n tin e n te am ericano. Esto se debe a que en la p rim e ra época fu eron
enviados al O rie n te , y tam bién a la a c titu d de la corona española, que creía
s u fic ie n te el núm ero de sacerdotes de o tra s órdenes que predicaban en el
nuevo mundo.

50
gl H u m a n i s m o . Las letras del pasado y la valoración del hombre. Aspectos
que ofreció la expansión del Humanismo. El periodo artís­
l U c£ c t í p vÓ S . y lo s San,os' el respe,° a ,as lmà»e" es y la tico de transición: el arte del “ Q ua ttroce nto".

b) Disposiciones referen tes al clero. P ublicó una se rie de d e rrot £1 arte re n a c e n tista . Carácter de las obras: arquitectura, pintura y escultura.
re la tiv o s a la d is c ip lin a e c le s iá s tic a en todas las je ra rq u ías M antuvo i
ordenes re lig io s a s y a sus in te g ra n te s la o b lig a to rie d a d del ce lib a to- r» i Apogeo del
Miguel Angel: obras. Leonardo da Vinci: pinturas famosas.
m entó la a d m in istra c ió n de los bienes y la p ro h ib ic ió n de acum ularlos R en acim ien to en Italia. Rafael Sanzio: pinturas murales y en tela.
• Propuso la creación de s e m in a rio s o escuelas d estinados a la foi-m La literatura: escritores que dan b rillo a este período.
cion de los fu tu ro s sacerdotes y fijó en v e in tic in c o años el m ínim o de ph ^
para re c ib ir los hábitos. aad ¿I Renacimiento en Los tres grandes pintores de la escuela flamenca.
D ispuso que la m isa se rezara en latín, pero a u to rizó que los serm ono* plandes y Países Bajos.
se d ijeran en el idiom a de los fíe le s . 'nones
El C o n cilio clausuró sus sesiones el 4 de d ic ie m b re de 1563 Sus riio El Renacimiento Pintores que indican la culm inación del m ovim iento artís­
posicione s dogm áticas fu e ro n aceptadas por todos los países católico«' en Alemania. tico germano.
m ie n tra s que las leyes d is c ip lin a ria s enco n tra ro n bastante o posición esn*
e|apo n tíffce n tr6 s °b e ra n o s, que cre ye ro n d ism in u id a su autoridad ante El Renacimiento Literatos más destacados. La arquitectura.
en Francia.

El Renacimiento La mayor figura de la literatura inglesa.


en Inglaterra.

El Renacimiento El m ovim iento renacentista en su aspecto lite rario : carácter


en España. de las obras. La pintura: los grandes maestros. La arquitec­
Guía de repaso tura: los tres estilos característicos. La escultura.

Los adelantos El surgim iento de la ciencia nueva. Los progresos en la


La Edad Moderna. La época de transición. Factores que contribuyeron a la científicos. astronomía.
quiebra del mundo medieval.
La crisis de Concepto de Reforma y de Contrarreforma. W iclet y Huss.
Los comienzos de los la cristiandad. Causas externas: políticas, económicas y sociales. Causas
Causas de la decadencia del feudalismo. Factores que con­
tiempos modernos. internas: la debilidad de la organización eclesiástica y la
tribuyeron a la consolidación del poder real. La idea de
prédica de los humanistas. La libre interpretación de la
patria y el surgim iento de los Estados nacionales.
Las transform aciones económ icas y sociales: la im portan­ Biblia.
cia del m ovim iento burgués y el capitalism o. La debilidad
del papado: conflictos entre la monarquía y la Iglesia en La Reforma en Martín Lutero: la teología luterana. Querella de las Indul­
Francia. Consecuencias del Cisma de Occidente. La lite ra­ Alemania. gencias: las noventa y cinco tesis. La acción de Lutero: el
tura m edieval: su desarrollo a p a rtir del siglo XIII. Edicto de Worms. Sublevación de los cam pesinos: la guerra
La toma de Constantinopla: p o litica expansiva de los turcos. civil. Confesión de Augsburgo: las Dietas de Spira. La Con­
fesión de Augsburgo: doctrina luterana. La liga de Esmal-
La renovación La evolución de la tecnología y las invenciones mecánicas. calda. Paz de Augsburgo.
científica. Los grandes inventos. La pólvora y las armas de fuego
Im portancia de la brújula en la navegación. Difusión de la Otros reformadores. Juan Calvino: la predestinación. La dictadura en Ginebra.
cultura: la im prenta y el papel. La Venerable Compañía y el Consistorio. La Academia.
El protestantism o en Inglaterra. Enrique VIII. El Acta de
El Renacimiento. Supremacía. La reina Isabel y la Iglesia Anglicana. El Acta
La antigüedad grecorrom ana y la renovación en el pensa­
de Uniform idad. La Reforma en Escocia: Juan Knox.
miento. Facetas del proceso renacentista. Precursores del Consecuencias religiosas, políticas, sociales y culturales de
Renacimiento en Italia. El Im perio Bizantino y las tradicio­
nes clásicas. Los protectores de los artistas. Aumento del la Reforma.
com ercio y el desarrollo cultural.
La nueva concepción del hom bre: aparición de nuevos La Reforma Católica. San Ignacio de Loyoía: origen de la Compañía de Jesús.
valores. La liberta d en la inspiración artística. Cambios en O rganización de la Orden. El Concilio de Trento: disposi­
las costumbres. ciones referentes al dogma y al clero.

53
52
^ e c t u r a
Cuestionario
El R en a cim ien to

1. ¿Cuáles fueron las causas que contribuyeron a la transforma­


ción del m edioevo en la Edad Moderna? '2. ¿Cóm o se produce la
decadencia del feudalismo? 3. ¿En qué forma surgen los Estados a todo el movimiento — cultural de todo el movimiento renacentista,
Jiítico— de los comienzos del quedándose, por lo tanto, inactuali-
nacionales? 4. ¿Qué transformaciones económicas originó el incre­ zados, pues, por el contrario, la Igle­
mentó de la burguesía? 5. ¿Cóm o se produjo el cisma de Occi­ (/rundo Moderno se le conoce bajo
^ Htulo de Renacimiento, bautizado sia y su credo — y en ello tenemos
dente? 6. ¿Qué puede decir sobre el avance de los turcos en Eu­ elní las definiciones que de su pro- una clara muestra de su perennidad
ropa? 7. ¿Cuáles fueron las invenciones mecánicas de la Edad P?n tiempo hicieron las gentes del y carácter divino— se plegaron a las
nuevas formas, tiñéndolas de orto­
Moderna? 8. ¿Cóm o surgió la imprenta? 9. ¿Qué se entiende por nrincipio de esta edad, que en su
Pfán de resucitar a los clasicos, de doxia. Por ello, aunque el Renaci­
Renacimiento? 10. ¿Qué facetas com prende el proceso renacen­ fmitar la vida romana y griega^ cre­ miento es un fenómeno único, pue­
tista? 11. ¿Qué recuerda con respecto a las causas del Renaci­ yeron sinceramente que renacía la den establecerse las dos tendencias
miento? 12. ¿Qué nueva concepción del hom bre surge en el m o­ e d a d dorada que ellos se figuraban
claramente.
a) R e n a c i m i e n t o p a g a n o . — Lo
vimiento renacentista? 13. ¿A qué se llamó Humanismo? 14. ¿Cuál clásico, lo ro m a n o especialmente,
‘^E^hecho de que así lo quisieran
es el carácter de las obras del Renacimiento? 15. Mencione tres v creyeran no significa que así fue­ puede decirse que no estuvo nunca
obras de M iguel Ángel. 16. ¿Qué sabe de Leonardo de Vinci y de ra en efecto. Y no podía ser porque, completamente muerto en el mundo
aüarte de ser otras las condiciones medieval. No sólo las antiguas pro­
Rafael? 17. ¿Cuáles son los cuatro escritores que dan brillo al vincias romanas — especialmente^ las
generales de vida, otras las bases
Renacimiento italiano? 18. ¿Qué puede decir sobre los pintores económicas, sociales y políticas, no ocupadas por los pueblos germáni­
de la escuela flam enca? 19. ¿Dónde ubica a Durero y a Holbein? habían transcurrido en vano los diez cos, ya que las ocupadas por los ára­
20. ¿Con qué obras literarias culminó el Renacimiento francés? siglos medievales, que dejaron, co­ bes sufrieron otra suerte— estaban
mo hemos visto, su sedimento y con­ llenas de calzadas, acueductos y tea­
21. ¿Cuál es la máxima figura de la literatura inglesa? 22. ¿Q uié­ tros, muestra monumental de la obra
tribuyeron precisamente a hacer del
nes fueron los principales representantes del humanismo español? mundo moderno algo completamen­ de Roma, sino que el Derecho y la
23. ¿Recuerda algunos cuadros de Velázquez y de Murillo? 24. te distinto del mundo clásico, aun­ vida misma hablaban siempre del
que gran parte de los ideales de glorioso pasado rom an o. Podemos
¿Qué estilos ofrece la arquitectura del Renacimiento en España? decir que hasta el siglo X Europa
25. ¿A qué se llama Reform a protestante? 26. ¿Cuáles fueron sus éste hubieran vuelto a la vida real­
mente. Entre los elementos comple­ tuvo la vista lanzada hacia atrás,
causas externas? 27. ¿Y las internas? 28. ¿Quién fue Martín tamente distintos y que no existían rememorando nostálgica la grandeza
Lutero? 29. ¿Cóm o se inició el movimiento contra el Papa? 30. ¿A en la época clásica, hemos de contar romana, y que desde entonces la
al Cristianismo, que desempeña un tiende hacia adelante, pero en bus­
qué se llama la Confesión de Augsburgo? 31. ¿Qué sabe de Juan
preferente papel en la vida moderna. ca de una nueva edad romana, una
Calvino? 32. ¿Quién inició el protestantismo en Inglaterra? 33. En toda la vida de las nacientes nueva Roma, que se consigue con el
¿Cuáles fueron las consecuencias de la Reform a protestante? nacionalidades europeas se manifies­ Renacimiento. Esta presencia de lo
34. ¿Cóm o surgieron los jesuítas? 35. ¿Qué dispuso el Concilio de ta pujante un nuevo modo de conce­ clásico, especialmente de lo latino,
bir la vida, de sentir y de vivir, un insistimos, hizo que no fueran so­
Trento con respecto al dogma? 36. ¿Y respecto al clero? lamente T e o d o r ic o y Carlomagno
nuevo mundo de ideas y de costum­
bres. Su etiqueta distintiva, se ha — tan cerca aún de Roma— los pro­
dicho muchas veces, es la vuelta de motores de renacim ientos (inyeccio­
la vista, conscientemente, hacia el nes en el cuerpo cultural europeo),
pasado clásico. Esto había de con­ sino que los comprobemos en el si­
ducir fatalmente a un apartamiento glo X I y en el siglo XIII en Italia.
de los principios cristianos que ha­ Este hilo no interrumpido duran­
Actividades Prácticas bían informado toda la Edad Media, te la Edad Media cobra vida en el
toda la vida de la Europa tan difi­ siglo XIV —cuando Petrarca ya do­
• R eseñar los a c o n te c im ie n to s que d ie ro n com ienzo a los tie m p cultosamente construida en los lar­ bla su cabeza sobre viejos manus­
m odernos. gos siglos de in ten sa cris tia n d a d critos, que copia con gran primor—
• S in te tiz a r las causas y los caracteres d e l R e n a cim ie n to . medieval. Esto no ha de interpretar­ y se desarrolla plenamente en el X V
se en el sentido de que el Cristia­ con el llamado Humanismo, que lue­
• H a ce r u n cu a d ro s in ó p tic o en el que fig u re n las obras principal go estudiaremos. En este movimiento
nismo y la Iglesia se aferraron a las
de M ig u e l Á n g e l, L e o n a rd o y R afael. formas medievales, desvinculándose se viene en primer lugar a la valo-
• R e s u m ir los sucesos p rin c ip a le s de la R e fo rm a p ro te sta n te .

55
54
ración del hom bre como tal, al hom­ ciencia cristiana el Cristianismo mis
bre en su persona espiritual y en su mo se impregnó, sin por ello salipgl
persona corpórea, ya fuera en el de la ortodoxia, de la corriente ge
dominio del arte, con el estudio del neral y se dejó llevar por ella. j¡]
desnudo y valoración de las bellas recogido sentimiento medieval d¡ *
formas del cuerpo humano, o en el paso a un se n tim ie n to triunfante
de la ciencia con el estudio anató­ victorioso y de apoteosis'; la vid»
mico del hombre y los balbuceos de eclesiástica se hizo lujosa, las igie
la cirugía moderna. sias se doraron y adornaron proful
Este R e n a cim ie n to era esencial­ sámente y el arte renacentista, ín~
mente pagano, dejaba a un lado toda comparable y en camino de subllme¡
disciplina o sujeción al Magisterio cimas, se puso al servicio de estas
eclesiástico y suponía una verdadera nuevas tendencias. Pinturas y gra.
revolución espiritual, en busca de bados nos presentan “ E l tiempo de
lib e r t a d e s . Se inicia entonces un la Fe” , el “ Tiempo de la Iglesia”
proceso cu y o co m p le to desarrollo etc., en verdaderas apoteosis rena­
culminará en el siglo XVIII. centistas.
b) R e n a c i m i e n t o c r i s t i a n o . — El
Humanismo, como hemos dicho, se B allesteros, M anuel,
dio al estudio erudito de Ips viejos y A lb o rg , Ju a n L u is.
textos bíblicos y de todo lo que ha­
cía referencia a ]a vida primitiva, M a n u a l de H is t o r ia
antigua, de la Iglesia y de las comu­ U n iv e r s a l , Madrid, 1961.
nidades cristianas, y en el campo de
la Iglesia se produjo un verdadero • ¿El R enacim iento fu e únicamente
renacimiento de los estudios clási­ e l renacer de la antigüedad clá­
cos, cuyos resultados fueron las edi­ sica?
ciones anotadas de la Biblia, como • ¿El m edioevo negó totalm ente a EXPANSION U LTR A M AR IN A EUROPEA. ESPAÑA Y PORTUGAL
la Políglota de Alcalá (ordenada por la c u ltu ra rom ana?
el cardenal Cisneros), o la Políglota • ¿Existió una nueva v a lo ra ció n del
de Axnberes, hecha por Arias Mon­ hombre? A fin e s del s ig lo XV, los españoles y p ortugueses abandonaron el ya
tano y ordenada por Felipe II. Al • ¿En el R enacim iento hubo in flu e n ­ conocido m arco g e o g rá fico y, en te m e ra ria em presa, se lanzaron a tra vé s
lado de esta modernización de la cia cristiana? del m ar en busca de nuevos horizontes.

Como to d o proceso h is tó ric o , la época de los d e scu b rim ie n to s geográ­


fic o s es el re su lta d o de una s e rie de hechos aislados que, al c o in c id ir,
p e rm itie ro n la re alización y fa c ilita ro n el é x ito de las graneles em presas
náuticas.

Entre las causas de los d e scu b rim ie n to s g e o gráficos podem os c ita r:

a) Los intereses económ icos. Europa y A sia m antenían relacione s


co m e rcia le s desde tie m p o s rem otos. Los p rin cip a le s productos asiá tico s
como seda, te jid o s , piedras p re ciosa s, porcelanas y, sob re todo, las especias
(p im ie n ta , canela, clavo de olo r, nuez m oscada) eran tra n sp o rta d o s a tra vé s
de d e s ie rto s hasta las costa s del M edite rrá n e o . A llí, las flo ta s venecianas
y genovesas se encargaban de d is trib u irlo s al re sto de Europa.
No e x is tía una ruta m a rítim a d ire c ta e ntre los dos c o n tin e n te s y, cuan­
do C o n sta n tin o p la y los puertos m edite rrá n e o s cayeron en po der de los
tu rco s, Europa quedó aislada del A sia . Entonces fu e necesario buscar nue­
vos d e rro te ro s para c o m e rcia r con O rie n te .

b) Los progresos cien tífico s y técnicos del R enacim iento. Ya nos


hem os re fe rid o a la a p licació n de la brú ju la en la navegación. A dem ás, las
pesadas barcazas m edievales fuero n reem plazadas por carabelas, o naves
de buenas co n d icio n es m arineras, p ro vista s de velas y adecuadas para la
navegación oceánica.

56
57
Afán de aventuras y deseo de propagar la fe . Los españoles y
ortn a u e se s se destacan por sobre todo s los navegantes de esta época
l°S n consecuencia de su larga tra d ic ió n m arina, sus progresos n áuticos.
c° n 'ritu a ve n tu re ro y fe rv ie n te s deseos de evangelizar nuevas tie rra s .
esP1

nESCUBRIMlENTO DE A M E R IC A
fR. A
A u n q u e los españoles d escu b rie ro n A m é rica en 1492, es p o sible que
q t L n tm q e u r o D e o s hayan llegado a este co n tin e n te .
^ UC n 0 e s a d e m u y a n tig u o se pensaba que allende el océano A tlá n tic o debían
['■ £ o tra s tie rra s y es probable que los fe n ic io s o los japoneses fueran
^ 'S t r a d o s pó? las c o rrie n te s m arinas hasta las costa s am ericanas.
af A d ife re n c ia de los a n te rio re s, están plenam ente com probados los
I K •«£ de los norm andos (que habitaban la península escandinava) quienes,
trP los s iq lo s IX y X, d e scu b rie ro n Islandia, luego G roenlandia y, fin a l­
mente, las costas a tlá n tic a s de A m é ric a d e l N orte.
Fetos Dueblos de raza germana no colonizaron las regiones visitadas, aunque
en fundaron una pequeña aldea, posteriorm ente enriquecida por las acti-
is fa n d ia

vidades com eraa|es de sus h^bi^an^es. ron log v¡ hac¡a esas z0 as> ,os

méritos de la hazaña colom bina.

Un cartógrafo del siglo X V I en su gabinete de trabajo, mientras deja constancia de los dnm, Cristóbal Colón
registrados por los marinos en sus viajes oceánicos. constancia de Los datos
Ñ a c h í en Génova (p o s ib le m e n te en el m es de octu b re ) en el año 1451,
hijo del te je d o r de paños de lana D om ingo C olon y de Susana F° n[ Í na" ° ^ s
Cursó e stu d io s e le m e n ta le s en Génova y a llí a prendió las p rim e ra s le t
y el la tín , lengua que en ese entonces era de uso general.

lejano Oriente9 Entre ’ estos "arriM na^ínc 8n* SU may ° rla ita l¡anos— visitaron el
Juan de l Carpino que en 1246 llenñ a i f Vr *írer.?Si P °demos c¡tar al franciscano u I ■ j / „ m n A e * «i/ijV>< d e l s i d o XV a u n los e s tu d io so s a d m itía n le y e n d a s m e d ie -
llevando un mensaje del Pontífice A su re a ra n h¡* Karakoruna de Mogolia
visitados. pontífice. A su regreso hizo un ameno relato de los lugares
dd m u n d o y q u e pavo ro so s d ra g o n e s y m o n s tru o s d e ese m a r ig n o to d e v o ra ría n que
arriesgase a s u rc a rlo .
arr,b6 i peki" »
de su viaje en un libro titulado II M illone (El M illón) d ^ l ^ f a T pu .relación
conocen cerca de ochenta y ocho copias. ’ U3' _ P ° r su éxit0~ 38

Media^ la^mavoKa í f !f 9 e o 9 rá fl'c a - En el tra n s c u rs o de la Edad


T a u e el ^c% n n m ^ r6S d ® CI®nCÍa °P ¡naba 9 ue T ierra era plana

tu a l d " e m tb a r-9 ° ' 3 comienOzosmdae !t s ig lo r 0X V. « " ¡ ¡ S Í d e £ £ in te le c-'

-teoría esfericidad°teri4stre!Ura “ “ ^ M sm S que s° sten,a"


Por o tra parte, las im p e rfe c ta s cartas náuticas fueron reem olazadas ñor
los p o rtu la n o s o mapas de re la tiva e x a ctitu d dibujados p o 7 c a rtó a ra fo s
p rin cip a lm e n te ita lia n o s (m onjes Fra Bianco y Fra M auro). c a rto 9 ra fo s '
j u ,4o ia q 9 antp los m uros de Granada, que term in a b a de
rendfrse, se® firm a ro n - e n Santa F e - las ca p itu lacio n e s e n tre la corona
española y C ris tó b a l C olón.

. e H £ s s r ::z :
lu„ s r i£ S ei a. lap S ™ a n s v s s n ... ~

Primer viaje
C ristó b a l C olón dedicóse con ahínco a prepa rar to d o lo necesario para

j= ¡C f S K i í a r S f
Santa M aría, tam bién llam ada Capitana, La G allega o M ang aia m e.

Escudo de Cristóbal
Colón dividido en 4
ruárteles: en el supe­
!l 3 S « o '? ! n S '^ n ,l S t S S S &
rior izquierdo, un cas­ cisco Martín. . . .. Mnr»c oo mptros d6 Isroo. Iba al
tillo dorado con tres
torrecillas, a su lado
man4 l dr ¿ 5 ? c ¡ r r . Á 1 r U / p r ó ab .ab t e «
un león ; en el infe­
rior izquierdo, islas I estas cifras son muy discutidas por los |ación
I Ninguna m ujer ni religioso form o parte de la tripulación.
sobre aguas azules, y
en el cuarto, las ar­
mas que solía usar.
IP
uerf„’Z? & -!.« í-^r«3s r r Í ¿s » ■
61
re ca la r en las C anarias, donde e stu vie ro n algún tie m p o hasta reparar la
averia. El 6 de s e tie m b re e n fila ro n hacia lo desconocido.
A ~ la^ diez de la noche del ju e ve s 11 de o c tu b re C olón d iv is ó - una
pequeña luz, y el día 12 de o ctu b re un m a rin e ro de La Pinta, Juan Rodríguez
Serm e/o, conocido por Rodrigo de Triana, d io el ansiado g rito de ‘'¡T ie rra '"
Los in te re p id o s navegantes desem barcaron en una isla llam ada por los
U f * í ! k S ^ vaharían!, Apero ^ ue C olón denom inó San Salvador, convencido
de haber legado al A sia (India o C hina), e in ic ió in m e d ia ta m e n te la bús-
queda de las tie rra s del Gran Khan y sus riquezas.
Com o era lógico, no e n co n tró botín alguno y, sin desanim arse, decidió
o tra s exp loracio n e s que le p e rm itie ro n d e s c u b rir las islas de Concepción,
Fernandm a e Isabela.
En la mañana del 28 de o ctu b re d e scu b rió la isla de Cuba, a la que
llam ó Juana en honor de la heredera del reino de C a stilla .
C olón llegó el 6 de d ic ie m b re a H a ití o Santo D om ingo, a la que deno-
m ino La Española. En la noche de Navidad las c o rrie n te s a rro ja ro n a la Santa
M aría sobre un banco de arena, destru yé n d o la .
Con los re sto s de la nao d e cid ió c o n s tru ir un fu e rte ; en diez días de
tra b a jo estaba te rm in a d a la p rim e ra fun d a ció n española en A m é ric a : la v illa
j * A llí dej ° una g u a rn ició n de 39 v o lu n ta rio s al mando de Die­
go de Arana, y en enero de 1493 em p re n dió el re g re so en La N iña
Luego de a fro n ta r recias tem p e sta d e s, C olón lle g ó a Lisboa [ P o r t u g a l )
donde com unicó a Juan II el é x ito de la em presa, aunque el soberano por­
tugués sostuvo los derechos de la corona lu sita n a sobre las tie rra s des-

A los pocos días se hizo nuevam ente a la vela v el 15 de marzo de


1493 a rrib ó al p u e rto de Palos, en España.

62
63
Se trazaron nuevos ^./m ejores mapas y tam b ién se a m p lió el horizonte
L g tronóm ico al h a llarse nuevas co nstelacione s.
b) E tnográficas. Los grupos é tn ico s am ericanos (p ie le s rojas, aztecas,
I araníes, e tcé te ra ) e n riq u e cie ro n las razas ya conocidas y hasta h icieron
surgjr nuevas te o ría s sobre el orig en del hom bre.
c) Flora y fauna. Se cono cieron nuevas especies de anim ales y lo mis-
o sucedió con los ve g e ta le s: papa, maíz, tabaco, e tcétera.
| Dos pro d u cto s am ericanos, el cacao y la v a in illa , dieron origen al cho-
olate. A lgunas plantas tu v ie ro n a p lica ción en la in d u stria (tin tó re a s ), y
o tr a s en m edicina, coca, q u in in a , etcéte ra.

2) P o lític a s . El M e d ite rrá n e o , que desde la antigüedad era el ce n tro


He la a ctivid a d co m e rcia l, perd ió su im p o rta n cia y la ad q u irió la costa
i atlántica. Los Estados de Génova y V enecia, y tam bién los grandes puertos
de M a rse lla y A le ja n d ría , d ism in u ye ro n su in flu e n cia , ta n to com e rcial com o
políticam ente. .
| En cam bio, se a cre cen tó el poderío de España, Portugal, Francia, H olan­
da y, más tarde, el de Inglate rra.
Las riquezas pro ce dentes de las nuevas tie rra s fa v o re cie ro n la p o lítica
de los m onarcas ab so luto s y su con so lidación en el poder.

A m é rica C entral a la a ltu ra de H onduras. S ig u ió las costas en d ire cció n al


sur, hasta a rrib a r al g o lfo de D arién, y de a llí p re te n d ió lle g a r a La Espa­ 3) Económicas. La gran cantidad de oro y plata que desde A m é rica
ñola; sin em bargo, el estado p re c a rio de las naves lo o b lig ó a varar en las se in tro d u jo en Europa a tra vé s del p uerto de Cádiz aum entó el uso de la
playas de Jam aica. moneda y s u s titu y ó los pagos en especie, com unes hasta la época m edieval.
D espués de un año de s u frim ie n to s , Ovando envió dos naves para La p rin cp ia l riqueza había sido la tie rra , de la que era dueña la nobleza,
re sca ta rlo : el 13 de agosto, C olón y sus extenuados com pañeros llegaron pero después, del d e s c u b rim ie n to los burgueses (in d u s tria le s y com e rcian­
a Santo D om ingo. A nciano, e n fe rm o y desengañado, em barcó con ellos y tes), que disponían de m etales p recio sos, fu e ro n tan adinerados com o los
p a rtió rum bo a España. prim eros.
El 26 de no vie m b re , a los pocos días d e .s u llegada, fa lle c ió su más
España, dueña de las minas del Perú y de México, olvidó que no es el oro la
grande p ro te cto ra , la reina Isabel. G estionó, sin é xito , ante Fernando el
riqueza de un país, sino el trabajo de sus habitantes.
C a tó lico el c u m p lim ie n to in m e d ia to de las ca p itu la cio n e s. In s is tió ante los Descubrió el cultivo de sus tierras y abandonó sus industrias; al no producir
nuevos soberanos, Felipe el H erm oso y Juana la Loca, pero tam bién con artículos, debió comprarlos en otros mercados europeos, pero también debió
resultado negativo. pagarlos con el oro americano. En consecuencia España, rica y poderosa en la
El 20 de m ayo de 1506, oscura y cris tia n a m e n te , fa lle c ió en V a l l a d o l i d , época del descubrimiento, era un siglo después una de las naciones más pobres
convencido de haber e ncontrado una nueva vía m a rítim a que c o m u n ic a r a de Europa.
con la India.
Las nuevas rutas co m e rcia le s y el in te rca m b io de productos e ntre el
V iejo y el Nuevo M undo n u trie ro n la c irc u la c ió n económ ica y b e neficiaro n
Consecuencias del descubrim iento de A m érica a la Hum anidad.
La hazaña colom bina p ro d u jo im p o rta n te s consecuencias en el o r d e n
c ie n tífic o , p o lític o , económ ico y ju ríd ic o . 4) Jurídicas. Con las ca p itu lacio n e s concedidas a C ristó b a l C olón por
los Reyes C a tó lic o s se in ic ia la llam ada L e gislación de Indias, o sea, el
1) C ientíficas. A su vez se sub d ivid e n : conjunto de reales cédulas, p ro visio n e s, re glam e ntos y todo orden de d isp o ­
siciones que los m onarcas y los m agistrados redactaron, a tra vé s de los
a) G eográficas. El m undo conocido p o r los antig u o s a m p lió en fo r /n ’a
consid erable su e xte n sió n cuando se tu vo la certeza de haber d e s c u b ie r t o años, para el m e jo r g o bierno de sus posesiones en A m érica .
un nuevo co n tin e n te . Fueron desechadas las te o ría s erróneas sobre la confi' El choque e n tre el español v ic to rio s o y el indio so m e tid o dio origen a
guración del un ive rso y quedaron dem ostradas la fo rm a y las d im e n s io n e s Una se rie de problem as a tra vé s de los cuales los te ó lo g o s y ju ris ta s deja­
reales del planeta. ron sentados los p rin c ip io s básicos de la lib e rta d y la dignidad humanas.

64 65
VIAJES DE LOS PORTUGUESES
A p rin c ip io s del s ig lo XV los portugueses se hallaban a la vanqUaM.
en m a teria de e stu d io s g e o g rá fico s y a s tro n ó m ico s. El p e rfeccionam ie
de los in stru m e n to s n áuticos, el m ayor p o rte de los navios y el aum ento h
los c o n o cim ie n to s c ie n tífic o s , anim aron a los m arinos lu sita n os a iniciar
d e scu b rim ie n to de nuevas tie rra s . e'
En 1415, Don E nrique (1394-1460), llam ado el N avegante, h ijo del
Juan I de P ortugal, fundó en Sagres (p ró xim o al cabo San V ice n te ) una p6y
cuela de cosm ografía y un o b s e rv a to rio a s tro n ó m ic o d estinado a perfecc¡S
nar los e stu d io s de m arinos y c a rtó g ra fo s . °'
A p a rtir de ese m om ento, Don Enrique se c o n v irtió en el d ire c to r d
los d e scu b rim ie n to s po rtu g u e se s a lo largo del lito ra l a fricano.

D escubrim ientos en el litoral africano

En 1418, B a rto lo m é P e re s tre llo (más ta rd e suegro de C olón) descubrió


la isla de Porto Santo, y en 1419 los navegantes Zarco y Vaz llegaron a la
isla M adeira.
En 1434 G il Eannes logró cruzar el cabo Bojador.
En 1445 D io n is io D ias lle g ó al cabo V erde; más tarde, D iego Gómez
descubrió las islas de Cabo Verde.
En 1460 fa lle c ió el in fa n te Don Enrique, aunque no por esto se detuvo
En 1462, Pedro C in tra de scub rió las costas de S ierra Leona y Guinea.
la e xp lo ración de la costa africa n a , que co n tin u ó en los reinados de sus
Los navegantes Juan de S antarem y Pedro de Escobar cruzaron, en 1472, la
sucesores.
línea im aginaria del ecuador, y en 1475 Fernando Poo a rrib ó a la isla que
hoy lleva su nom bre.
A ños más ta rd e (1484), D iego Cam y M a rtín Behaim arribaron a la
desem bocadura del río Congo.
En 1488 B a rto lo m é D ías lle gó al extre m o su r del A fric a . D ebido a las
tem pestades que debió so p o rta r, el audaz m arino lo llam ó Cabo de las Tor-
í m entas, pero luego el rey Juan II lo in m o rta lizó con el nom bre de Buena
I ; Esperanza.

D escubrim iento y conquista de las Indias O rientales


En 1497 Vasco de Gama zarpó de Lisboa y, luego de se g u ir el m ism o
■ itin e ra rio de Días, bordeó la costa africana o rie n ta l y a rrib ó a C a iic u t (1498),
K en el lito ra l sudoeste de la India.
A l re g re sa r a Portugal fu e re cib id o con gran jú b ilo y condecorado por
i M anuel I, pues había e ncontrado la ruta que llevaba al país de las especias.
Los p ortugueses tra ta ro n de in m ediato de asegurarse el d o m in io de
l e s a ruta. El rey de Portugal equipó una poderosa armada que co n fió a Pedro
W AIvarez C abral, quien p a rtió de Lisboa en 1500, pero sus naves fueron arras-
» tra d a s hacia el oeste po r las c o rrie n te s oceánicas. A v is tó tie rra s descono-
B c id a s y to m ó posesión de e llas en nom bre del monarca; había recalado, sin
1 p roponérselo, en las costas am ericanas del B rasil.
A l poco tie m p o Cabral zarpó en d ire cció n a la India, arrib ó a C a iic u t
» y p o s te rio rm e n te re g resó a Lisboa.
En pocos años los po rtu gue ses fu ero n dueños de un vasto im p e rio que
I com prendía desde A fric a (cabo Bojador) hasta las M olucas, unas cin co m il
leguas de costas.

67
A sem ejanza de los fe n ic io s y los ca rta g in e se s, e sta b le cie ro n factorías
o e staciones m a rítim a s, sin ocupar el in te rio r del te rrito rio . Por esta causa, hallaría el paso in te ro c e á n ico . El 20 de se tie m b re p a rtió de S anlúcar al
el im p e rio colo n ia l portugués fu e de e fím e ra duración y a com ienzos del mando de una flo ta de c m c o n a v e s y bocas del actual río
s ig lo XVII los holandeses se habían apropiado de num erosas fa c to ría s lu­
sitanas.

VIAJES DE LOS ESPAÑOLES m m m m m


Entre 1499 y 1502 los reyes p e rm itie ro n la realización de o tro s viajes naufragó una de sus naves.
a las nuevas tie rra s , con lo cual quedó explorada la costa a tlá n tic a sudame­
ricana desde los 8 o de la titu d su r (cabo San A g u stín ) hasta el istm o de
Panamá. D escubrim iento del estrecho no h n rip las V íraenes v apareció
I El 21 de o ctu b re las naves doblaron el Cabo de las V írgenes y j
Entre estas exp e d icio n e s — conocidas com o "v ia je s m e n o re s” — men­ ante los audaces navegantes una g r a n escotadura que era, el ^ s ia d o ^ a s o
cionarem os las de A lo n s o de Ofeda y V ice n te Yáñez Pinzón. j. n m ar A n te s de p e n e tra r en el, y debido a la escasez ae
En se tie m b re de 1513 el c o n q u ista d o r Vasco Núñez de Balboa p a r tió ? M aaallanes c o n su ltó con sus capitanes, quienes esta vez le aconsejaron
del puerto de A cia en Panamá y, luego de a tra ve sa r el istm o , d escubrió el “ pasar a d e la n te ” . S ólo se opuso Esteban Góm ez, quien — acobardado por
M a r d e l Sur, hoy llam ado océano Pacífico. riesaos— re q re só a S e villa por la ruta del A tlá n tic o . „ ctr o fh n
Este d e scu b rim ie n to p lanteó la necesidad de h a lla r la vía m a rítim a que 1 Cnn las tre s em barcaciones re sta n te s se in te rn a ron por el estrecho.
p e rm itie s e ir de un m ar a o tro para co m u n ica rse con la India sin u tiliz a r Ia De noche observaron hogueras en la costa sur, por lo que la denom inaron
ruta de los portugueses.
En 1516 Juan Díaz de S olís d e scu b rió el e stu a rio del Plata, que deno­ f ie r r a d e , F u e g a ^ ^ ^ ^ de ^ e , cabo de Todos /os
m inó M a r D ulce por el sabor de sus aguas. Persuadido de que ése no era Santos, las em barcaciones llegaron a un inm enso océano que, por la tran
el canal in te ro ce á n ico , no ta rd ó en m o rir en manos de los indios. q u ilidad de sus aguas, llam aron Pacífico.

Hernando de M agallanes
El fraca so de Solís dejó p e n diente el problem a, pero en 1519 el nave­
gante p ortugués H ernando de M agallanes aseguró al rey de España q^e

69
68
Sólo d ie cio ch o hom bres habían conseguido dar la vu e lta al m undo y
d e m ostrar la e sfe ric id a d del planeta.

Tratado de Tordesillas
De acuerdo con la co stu m b re m edieval, el P ontífice — com o je fe de la
cristia n d a d — concedía te r rito rio s d e scu b ie rto s y p re rro g a tiva s económ icas
a los p rín cip e s que lucharan en defensa de su fe.
Cuando C olón regresó del p rim e r via je , Fernando el C a tó lico , para
e v ita r in cid e n te s con P ortugal, acudió al P ontífice para que éste re so lvie ra
el o to rg a m ie n to de tie rra s .
El 3 de m ayo de 1493 el papa A le ja n d ro VI prom ulgó una bula por la
cual se daba a los Reyes C a tó lico s la posesión de las nuevas tie rra s , sie m ­
pre que no p e rte n e cieran — por bulas a n te rio re s — a o tro soberano. En el
mes de ju n io , el P ontífice d ic tó la segunda bula concediendo a los Reyes
C a tó lic o s y a sus sucesores la p o s e s ió n de las tie rra s d e scubiertas que se
encontraban al o c c id e nte de una línea im aginaria que pasaría cien leguas
al o e ste de las is la s A zo re s y de Cabo Verde.
La línea de A le ja n d ro VI dejaba a Portugal la lib e rta d de p ro se g u ir sus
via je s a lo largo de la costa a fricana y p e rm itía a España c o n tin u a r con
sus d e sc u b rim ie n to s o ccid e nta le s.
*Juan II, re y de P ortugal, no aceptó la d e cisió n del P ontífice y logró que
sus re p re se nta n te s firm a ra n con los em bajadores de los Reyes C ató lico s,
el 7 de ju n io de, 1494, el Tratado de T ordesillas.
En él quedó e sta b le cid o que debía con sid era rse una línea im aginaría
La em presa había sido coronada con el é xito . M agallanes indicó el trazada a tre s c ie n ta s se te n ta leguas al o e ste de las isla s de Cabo Verde.
Las tie rra s situadas al o e ste pertenecerían a España y las del este a
S L T J ' n,° mbreK S «O os. pero la p o ste rid a d lo ha iSmof
taliza do con el nom bre de su d e scu b rid o r. Portugal.
El cruce del océano, en d ire c c ió n al A sia , puso a prueba el te m ó le de
escoSrhnfóieF|t 6fiSH Hambrie" t0® y sin a9 ua P o ta b le , m uchos pere cie ro n de
escorbuto. El 6 de marzo de 1521 recalaron en las isla s M arianas. El mismo ENCUENTRO DE EUROPA Y A M E R IC A
m es avistaron va ria s isla s que denom inaron San Lázaro (F ilip in a s ).
M agallanes obtuvo la a m istad y el s o m e tim ie n to del rey de la isla de Las civilizaciones prehispánicas
Cebú; pero com o los natu ra le s del cercano is lo te de M actam se negaron
a re sp e ta r la auto rid a d del m onarca español, el va le ro so m arino c o m e tió la Las grandes c u ltu ra s indígenas am ericanas, que flo re c ie ro n antes de
im prudencia de a tacarlos. El 27 de a b ril de 1521, M agallanes p e re ció asesi­ la llegada de los españoles, se d e sa rro lla ro n en M éxico , A m é rica C entral
nado p o r los n atu ra le s; ju n to con él cayeron algunos com pañeros. las A n tilla s y en las p ro xim id ades de la larga c o rd ille ra andina de A m é rica
del Sur (C olom bia, Ecuador, Perú, B olivia y p arte de la A rg e n tin a y C hile).
Pueden d is tin g u irs e tre s zonas de grandes cu ltu ra s:
El regreso. Sebastián Elcano
a) M e so a m é rica : abarcaba M é xico , G uatem ala, Honduras y parte de N ica­
Luego de algunos in cid e n te s, Juan S ebastián Elcano se hizo carqo de ragua. En té rm in o s g enerales, sus rasgos im p o rta n te s más com unes
la V ic to ria y G onzalo Góm ez de Espinosa de la Trinidad. fu e ro n : las grandes p irá m id e s escalonadas, el c u ltiv o del cacao, el ca­
Elcano in ic ió el regreso a España p o r el océano Indico, m ie n tra s la le ndario s o la r y litú rg ic o , el sistem a, n u m é rico v ig e s im a l‘(contaban subdi-
T rinidad, a causa de las averías, hubo de quedar en el p u e rto de Tidore v id ie n d o de v e in te en ve in te ) y la e s c ritu ra de tip o je ro g lífic o . En esta
4, . , v /c fo /7 3 so p o rtó te rrib le s te m p o ra le s y, luego de d o b lar el sur del zona c u ltu ra l se encontraban los aztecas y los mayas.
a iií iÜ. P° * v íve re s— tu v o que re ca la r en las islas de Cabo V e rd e .
Po r t u g u e s e s d e tu v ie ro n a v a rio s tr ip u la n te s q u e d e s e m b a rc a ro n en b) C irc u n c a rib e : así llam ada porque el m ar C aribe bañaba las costas de
o u sca de s o c o rro s . aquellas cu ltu ra s . C om prendía las A n tilla s , A m é rica C entral y regiones
de C olom bia y Venezuela próxim as al océano.
Entonces Elcano, con los re sta n te s, se hizo a la vela y fin a lm e n te e n tró
en S anlucar el 7 de s e tie m b re de 1522. rm a.m ente e m Esta cu ltu ra , que no iguala en im p o rta n cia a la a n te rio r, carecía de
una gran a rq u ite c tu ra en piedra.

70
c) Andinai: extendida a lo largo de la c o rd ille ra , desde el norte del
nente hasta C hile. Se ca ra cte rizó por el c u lto de los m uertos
el tra b a jo del cobre y el bronce y el cá lcu lo por un siste m a
(quipus). Utí nud0s
A esta zona c u ltu ra l corresponden los incas.

Los aztecas

La más antigua c u ltu ra de im p o rta n cia fu e la de Teotihuacán al s in


te del lago Texcoco. Se destaca a llí la gran p irá m id e d e l Sol, úna enn?0S'
m ole de piedra de 60 m de a ltu ra , con una escalera que conduce a 016
pla ta fo rm a s u p e rio r donde había un te m p lo (hoy d e s tru id o ). También snh"13
salió en e scultura , con sus e statuas de dioses y m áscaras fu n e ra rias í
piedra. dS de
Le sig u ió en im p o rta n cia la cu ltu ra Tolteca, un pueblo que se establpo- -
en el va lle de M é xico y en el Yucatán. Su capital fu e Tula, ciudad n,!°
asom bró por sus m onum entos. " e
H erederos de los to lte c a s fu e ro n los aztecas quienes, si bien loqrarnn
exte n d e r su dom inación desde el P acífico hasta el g o lfo de M éxico y desHo
la A m é rica C entral hasta la m eseta de C hihuahua, ocuparon al princiDin
solo una parte del actual te r rito rio m ejicano (20.000 leguas cuadradasl
pero en la zona más fé r til y m e jo r dotada por la naturaleza, cual era el vallp
de A nahuac (cerca del agua).
T e nochtitlán fue su herm osa ca p ita l, a sie n to de las activid a de s políticas
y m ilita re s . S ituada con s e n tid o e s tra té g ic o en el ce n tro de uno de los lagos

del v a lle (Texcoco) y a la que se llegaba por m edio de calzadas, era una
populosa ciudad que im p re sio n ó a los con quista dores. ,
Los aztecas se hallaban organizados bajo un siste m a fe d e ra tiv o y tem an
dos je fe s : uno para las fu n cio n e s c iv ile s y ju d ic ia le s llam ado C hihuaco-
H u a ltl (se rp ie n te hem bra) y o tro con fu n cio n e s m ilita re s y re lig io sa s, que
era el T la ca te cu lli (je fe de hom bres), quien ejercía a su vez el gobierno de
la fe d e ra ció n y ten ía además ca rá cte r sace rd o ta l. Los cargos de e stos je te s
eran e le c tiv o s y v ita lic io s , pero no h e re d ita rio s.
Un consejo trib a l o Tlatocán, in tegrado por ve in te m iem b ro s de o tro s
ta n to s clanes o trib u s llam ados. C a lp u llis , e jercía el poder suprem o con
fu n cio n e s am p lísim a s y ju ris d ic c ió n to ta l. . .. . ,
El c a lp u lli (o clan) c o n stitu ía el núcleo in ic ia l de la organización social.
En él se concentraba un grupo de fa m ilia s — bastante num eroso— que po­
seía en com ún la tie rra , con la oblig a ció n de tra b a ja rla y d e fe nderla.
Cada c a lp u lli tenía su tó te m 1 p rop io , sus te m p lo s y arsenales, y se
hallaba gobernado por un C onsejo cuyos m iem bros eran e leg idos por los
je fe s de las d is tin ta s fa m ilia s que integraban el clan.

. El tótem era un ídolo de madera. La agrupación de lamillas que adoraban el mismo tótem

se ze
-ndio adoraba cualquier objeto -n a tu r a l o a r t if ic ia l- al cual confena poder mág.co y rend,
'ación, acatamiento y variados sacrificios.

73
1
La sociedad azteca com prendía una clase s u p e rio r o nobleza, intearan ru a te m a la y el n o ro este de H onduras y S alvador.
por sacerdotes y g u e rre ro s, luego el p u e blo (a g ric u lto re s y artesanos) Físicam ente eran delgados y m usculosos, de baja e sta tu ra y tez cobri-
fin a lm e n te , los s e rv id o re s y los esclavos. Una clase aparte la form aban in^' L Tenían cráneo achatado (deform ado a rtific ia lm e n te ), cabello lacio y
m ercaderes que no sólo viajaban con sus pro d u cto s, sin o que tam bién L e g ro ojos de igual co lo r, póm ulos pronunciados, boca grande y labios
ocupaban del espionaje, aportando datos de pueblos vecinos.
E xcelentes a g ric u lto re s , los aztecas h icie ro n de la tie rra el centro d grUeCuando jos españ0 les llegaron a sus tie rra s , los en con traron en com-
su a ctivid ad económ ica. C u ltiv a r las parcelas era o b lig a to rio , la cosech6 D|eta decadencia. ,
se repartía e n tre la fa m ilia y los graneros p ú b lico s, donde se almacenab3 Las fa m ilia s se agrupaban en clanes to te m ic o s y existía el patriarcado,
para la época de escasez o se d is trib u ía co n ve n ie n te m e n te . núes el padre o Yum representaba la m ayor autoridad d e n tro de la célula
El c u ltiv o p rin cip a l era el maíz-, ta m b ié n el cacao, con el que fabricaban social. La agrupación de clanes form aba la trib u , y su co n ju nto , una co n fe ­
el chocolate-, además, p o ro to s , algodón, tabaco, m andioca, e tcé te ra . d e ra c ió n regida por un C onsejo de A ncianos.
El m aguey les proporcionaba una pasta con la que fabricaban pape| ■ / t Á e I aspecto p o lític o , los mayas se agrupaban en ciudades-estados,
además del pulque, bebida m uy u tiliza d a . Los trib u to s que cobraban a los : cáot ^ i a de e lla s gobernada por un ¡efe h e re d ita rio a quien secundaba el
pueblos vencid os gravitaban fa vo ra b le m e n te sobre su econom ía, para |0 m encionado C onsejo.
cual tenían bien organizado el sis te m a de re co le cció n . La sociedad com prendía:
En general, no u tiliza b a n la moneda. El tru e q u e o p erm uta era lo más
a) Los no b les, llam ados caciques por los españoles.
usual, pero a veces em pleaban canutos de plum as llenos de polvo de oro
b o lsita s de granos de cacao, o tro zo s de estaño o cobre en fo rm a de T. b) Los sacerdotes, que tenían variadas a trib u cio n e s, estaban a cargo de
La guerra era la a ctivid a d más im p o rta n te de los aztecas. Educados s a c rific io s , o frendas, a divinació n, e tcé te ra .
desde niños en las p rá ctica s m ilita re s , aunque no tenían e jé rc ito s perma­
nentes, m ovilizaban con re la tiv a rapidez grandes c o n tin g e n te s de hombres c) El pueblo — el más num eroso— se ocupaba de las tareas agrícolas y
d iscip lin a d o s. de la co n stru c c ió n de e d ific io s .

Carecían, en realidad, de una verdadera técnica guerrera, ya que la lucha se d) Los esclavos, la clase social más in fe rio r.
dejaba librada, en la mayor parte de los casos, a la acción individual. Existían
diversas órdenes m ilitares que les conferían honores y privilegios. La econom ía se basaba en la a g ric u ltu ra ; el p rin cip a l c u ltiv o era el
El acto de guerra perseguía dos fines principales: la obtención de tributos i m aíz, al que llegaron a c o n v e rtir en una deidad. Le seguía en im p ortancia
y prisioneros, a los que luego sacrificaban en honor de sus dioses. No ocupaban i el algodón. El p ro d ucto de las cosechas se repartía por m itad es: una co­
permanentemente a los pueblos vencidos, sino que los transformaban en tributarios, rrespondía al Estado y o tra a los a g ric u lto re s . La gran d ific u lta d que debie-
y la violación del pacto, suspendiendo los pagos, era reprim ida en form a por 1 ron ve n ce r fu e la escasez de agua, por lo cual se e stablecían cerca de
demás severa.
■ pozos naturales que llam aban cenotes.
Los aztecas eran p o lite ís ta s e incorporaban a su re lig ió n las de los
d is tin to s pueblos que som etían.
La clase sacerdotal era m uy respetada y num erosa. Los te m p lo s que
En la región de Chichén liza (Yucatán) se hallan las ruinas ile una importante ciudad maya.
poseían en gran cantidad se denom inaban T e o ca llis y co n sistía n en grandes En La foto, la gran pirámide llamada “ El (.astillo''. Tiene 51 metros de base y 3fí metros de
m ontañas de tie rra de fo rm a pira m id a l re ve stid a s con piedra o ladrillos, ultura. En la parte superior, el templo destinado a los sacrificios humanos.
rodeadas de am plias esca lin a ta s que convergían en una p la ta fo rm a ; en ella
se hallaban la p ie d ra de los s a c rific io s y algunos a lta re s con fuego perpetuo.
U tiliza ban la num eración v ig e s im a l y la e s c ritu ra je ro g lífic o -s im b ó lic a .
Tezcatlipoca y Q u e tza lco a lt, a quienes seguían num erosas divin id a d e s.
La a rq u ite c tu ra c o n s titu y ó la m a n ife sta ció n más destacada de su arte.
Los te m p lo s o te o c a llis , obras de c a rá c te r m onum ental y re lig io s o , son
alardes de p e rfe cció n en el uso de la piedra.
U tilizaban la num eración v ig e s im a l y la e s c ritu ra je ro g lífic a -s im b ó lic a .
Hablaban la lengua nahuátl, que poseía sonidos arm oniosos y caracteres
p rop ios y co n stitu ía , con o tro s pueblos, una unidad de ca rá cte r lin g ü ístico
denom inada uto-azteca.

Los m ayas

Los te rrito rio s que ocuparon los mayas com prendían los a ctuales Esta­
dos m ejicanos de Chiapas, Tabasco y Y ucatán; casi toda la re p ú b lica de

74
Con el cacao fabricaban el c h o c o la tl (ch o co la te ), ^ebida aceptada rg
pidam ente por los europeos.
Los mayas tu v ie ro n in d u s tria te x til, a lfa re ra y m e talúrgica. Fabricaban
las te la s con algodón; en los te jid o s trataban de re p ro d u c ir — sobre Un
fondo ge neralm en te blanco— la fig u ra del tó te m que adoraba cada uno de
los d ive rso s clanes.
U tiliza ro n el oro, la plata, el cobre y el b ronce en la fa b ric a c ió n de
num erosos objeto s, la m ayoría de los cuales fu e ro n su stra íd o s por |0s
conquistadores.
A unque no fu e ro n de índole belicosa, m a n tu vie ron un e jé rc ito con el
ob je to de defe n d e r sus tie rra s . Reconocían a un je fe m ilita r y a v a rio s sub­
a lte rn o s. Los gue rre ro s se d irig ía n a la lucha c u b ie rto s con p ie le s de anima­
les y pro te g id o s por escudos redondos. Sus arm as o fe n siva s eran los arcos
y las fle ch a s; además, u tiliza b a n hachas y lanzas en los com bates a menor
distancia.
Con respecto a la re lig ió n de los mayas, no e xiste n datos muy certe­
ros, aunque puede a firm a rs e que eran p o lite ís ta s y — al igual que los azte­
cas— creían en un d u a lism o , con dioses b e n é fico s que representaban la
llu via , el tru e n o , y o tro s dañinos, com o la sequía y la guerra. D ebido al
c lim a el dios de la llu v ia (Chaak) era m uy reverenciado. El sum o sacerdote
fue el d e p o s ita rio de la cie n cia y conocedor de todo el cerem onial religioso.
M uy vinculada a la re lig ió n fig u ró la a rq u ite c tu ra . Los re sto s de los
grandiosos m onum entos se han conservado hasta el p re se n te — a pesar de
la acción del tie m p o y a la d e stru c c ió n in te n c io n a l— debido a la solidez
y a la p e rfe cció n con que fu e ro n co n stru id o s . Los ce n tro s a rq u ite ctó n ico s
más im p o rta n te s se han hallado en Palenque, U xm al, C hichén Itza, Tikal y de las serpientes), cuyas ruinas indican el grado de adelanto a que llegó este
Copán. pueblo.
M Se considera que una de las civilizaciones más antiguas de la región peruana
Entre las ruinas más notables podemos citar los palacios de Palenque, al oeste b) nie ^ a de Nazca? situada a 15“ de latitud sur. Las excavaciones dem ostraron
del río Usamacinta, donde se observan grandes estatuas en actitud de adoración,
lo que hace suponer que esa ciudad fue un lugar destinado al culto sagrado; en la existenciá de una variada alfarería.
la península del Yucatán se hallan las ruinas de Uxmal, llamadas “ Casa del Gober­ c\ La ciudad de Tiahuanaco se encuentra al sur del lago T iticaca. Entre las ruinas j
nador” , “ Palacio de las M onjas” y “ Casa del Mago” . En la región de Chichén * di e s t a c u l t u r a s e destaca la “ Puerta del Sol” , un gran bloque de piedra donde
Itza se levantan la “ Torre del Caracol” y “ El C a stillo” . se observa un friso con cuarenta y ocho figuras aladas.
Para fa b ric a r las p in tu ra s, los mayas usaban tin te s m in e ra le s y vegeta­ A m ediados del sig lo XIII de n uestra era aparece en la h is to ria peruana
les que mezclaban con una sustancia viscosa, necesaria para a d h e rirla a las el c a u d illo M anco Capac, quien e sta b le ció el ce n tro de su ' en
paredes u o b je to s de cerám ica. Em plearon los co lo re s rojo, a m a rillo , azul, Cuzco y com enzó gradualm ente a e xte n d e r la zona de su pod e rio _ Sus
verde, blanco y negro, en d ive rsa s tonalidades. sucesores fu e ro n dom inando a los pueblos ve cinos. En épocas de Tupac
Yupanqui (1440) las fro n te ra s lleg aro n, por el sur, h a sta la s p ro xim id ades
Dividían el año en 365 días, con 18 meses de 20 días y agregaban 5 días
suplem entarios; cada uno de los 20 días del mes tenía un nombre propio y un
dei río M aulé (C h ile ). El noroeste del te r rito rio a rg entino ta m b ié n se h alla­
símbolo característico. Los sacerdotes numeraban los días del 1 al 13 y conside­ ba co m prendido d e n tro de los lím ite s de la dom inación quechua.
raban 13 meses de 20 días, es decir, que el calendarlo religioso tenía 260 días. El núcleo social de los incas lo form aba el A y llu , agrupación sem ejante
al cal pulí i azteca, es d e cir, co n ju nto de individ u o s re unidos en clanes to-
Los incas tem icoS fam ¡|.a ^ m onogám ica y e l m a trim o n io in d iso lu b le , pero los fun-
A com ienzos del s ig lo XVI, cuando los co n q u ista d o re s españoles llega­ í d o n a rlo s practicaban la poligam ia. <rIlc
ron al Perú, se enco n tra ro n con un gran im p e rio llam ado in c a ic o o quechua. El Inca ¡efe suprem o del Im perio , era un personaje p od erosísim o. Sus
Con mucha a n te rio rid a d se habían d e sa rro lla d o en el m ism o te r rito rio otras in sig n ia s de mando se consideraban sagradas, y su persona era re s Petada
c iviliza cio n e s, conocidas h is tó ric a m e n te con el nom bre de preincaicas. com o la de un dios. El e x tra o rd in a rio Doato de su co rte , asi com o las
Entre estas culturas preincaicas podemos citar: lujosas prendas que vestía, m a ra villa ro n a los españoles que pisaron sus
a) Los chimús, que se ubicaron hacia el norte del territorio y sobre la costa. Su d o m in io s.
capital, edificada cerca de la actual ciudad de T rujillo, fue Chan-Chan (ciudad

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76
del Sol y, por lo ta n to , le ofrecían un c u lto especial, ya que representaba
la d ivin id a d de su sagrado lina je .
Ese c u lto estaba a cargo de num erosos sacerdotes, magos y adivinos,
cuya suprem a autoridad era el V illac-U nu. Personajes m uy im p o rta n te s eran
los am autas o d e p o s ita rio s de la ciencia, quienes ayudaban sus curaciones
con el em pleo de variadas hierbas m e dicina les.
Los incas se destacaron por la grandeza y la m ajestuosidad de sus templos
y palacios; además, construyeron caminos, puentes y acueductos. En el Cuzco se
levantaba el templo de Coricancha, edificado con los elementos más costosos de
que disponían.
Otro m agnífico exponente de la grandiosidad de la arquitectura incaica es la
fortaleza del Cuzco, levantada al norte de la ciudad.

Las d is tin ta s pa rtes del im p e rio estaban com unicadas por un s e rv ic io


de chasques in te g ra do por ind ios m uy co rre d o re s,, quienes unían rápida­
m ente la d ista n cia de cu a tro leguas que m ediaba e ntre posta y posta.
Los m ensajes se daban de palabra, aunque muchas veces eran p o rta ­
dores de quipus, es d e cir, de c u e rd e cilla s de d ife re n te s co lo res, con nudos
v a ria b le s en tam año y dista n cia, que eran leídos por fu n c io n a rio s especia­
les, llam ados quipucam ayos, los que llevaban una verdadera co n ta b ilid a d
del im p e rio .

IN D IG E N A S QUE POBLARON EL TERRITORIO ARGENTINO


No puede ca lcu la rse con e xa ctitu d la fecha en que com enzó el pobla-
m ie n to indígena de nue stro te rrito rio . Se supone con fu n d a m e n to q u e las
Para mantener pura la sangre divina se casaba con su propia hermana Coya c o rrie n te s m ig ra to ria s pen etraron, aproxim adam ente, unos 10.000 años a .C .
(reina); sus otras m ujeres se llamaban Pallas.' Todos los descendientes, legítimos e Cuando se p ro d ujo el a rrib o de los p rim e ro s co nq uistad ores españoles,
¡legítimos form aban el Consejo de los Orejones, así llam ado porque sus integrantes
el actual te r rito rio de nuestro país estaba poblado por aborígenes que
se perforaban y agrandaban progresivam ente el lóbulo de las orejas.
Generalmente el indio quechua no elegía su propia esposa, pues ésta le era habían alcanzado d ife re n te s estados c u ltu ra le s. Podemos c la s ific a rlo s de
impuesta por las autoridades, quienes también separaban a las mujeres más la s ig u ie n te manera:
hermosas de cada ayllu para destinarlas al servicio del tem plo o del Inca.
1?) Pueblos del noroeste. 8?) O longastas.
Cada m a trim o n io tenía su " tu p u ” o parcela de tie rra , cuya extensión
podía aum entar de acuerdo con la cantidad de h ijo s y, a veces, por los 2?) Lule-V ilelas. 9?) Huarpes.
m é rito s de su dueño. 10?) Pampas.
3?) Indígenas del Chaco.
Las tie rra s no pertenecían a cada in d ivid u o sino a la co le c tiv id a d , y
todos los años el Inca ordenaba la d is trib u c ió n de los nuevos tupus. 4?) Tonocotés. 11?) P rim itivo s m ontañeses.
C onstruían terrazas en las laderas de las montañas, se m e ja n te s a enor­
mes escalones, donde sem braban en d ive rsa s épocas del año. Contaban 5?) C om echingones. 12?) A raucanos.
tam bién con un buen sis te m a de rie g o por m edio de canales que llevaban 13?) Pueblos de la Patagonia.
el agua por los más variados re c o rrid o s . 6?) Guaraníes.
Los ríos que surcaban el te r rito rio les ofrecían grandes cantidades de 7?) Pueblos del lito ra l. 14?) Canoeros m agallánicos.
oro, m etal que, com o hem os v is to , era m uy usado en la lujosa co rte incaica;
además, obtenían p la ta , cobre y cinc.
Poseyeron un e jé rc ito a g u e rrid o y d is c ip lin a d o , por lo que les fue re la ti­ 19) Pueblos del noroeste
vam ente fá c il c o n q u is ta r y m antener la dom inación de los pueblos lim ítro fe s .
Los g u e rre ro s usaban arm as vis to s a s , ta le s com o la maza de cobre y Entre los d ive rso s pueblos indígenas que habitaron esa región de
una lanza con punta de bronce. Entre las d e fe n siva s podem os c ita r el escu­ n u e stro suelo, nos ocuparem os de los d iaguitas y los calchaquies. Estos
do y el casco, que les protegía la cabeza. aborígenes — los de más elevada cu ltu ra en todo el te r rito rio a rg e n tin o —
Desde el punto de v is ta re lig io s o adoraban a un dios suprem o, llam ado ocupaban parte de las a ctuales p ro vin cia s de S alta, Tucumán, C atam arca y
Viracocha, y a num erosas deidades secundarias. Los Incas decían descender La Rioja.

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Se agrupaban en pueblos gobernados por caciques h e re d ita rio s ; en
caso de guerra, las trib u s se unían bajo el mando de un solo je fe . Las
fa m ilia s eran — por lo com ún— bastante num erosas y practicaban la p0 |¡
gamia. A doraban al Sol, aunque tam bién rendían c u lto al tru e n o y a [ re_
lám pago. Los he ch icero s o b ru jo s eran considerados los d e p o s ita rio s de |a
ciencia.
Fueron se den ta rio s y tu v ie ro n dos tip o s de poblados fijo s : los p u e b lo s
v ie jo s , levan ados en las te rra za s de c u ltiv o s (sin defensas m ilita re s ), y
los pucarás o fo rta le z a s e rig id a s en lo a lto de los cerros.
La econom ía se basaba en el c u ltiv o de la tie rra y su p rin cip a l alim ento
era el maíz. D ebido a las co n d icio n e s del suelo, trazaron acequias y canales
para la irrig a c ió n a rtific ia l.
Se destacaron en a lfa re ría , e sp e cialm e n te en la fa b ric a c ió n de urnas
fu n e ra rias, en las que depositaban cadáveres de niños. Con piedra trabaja­
ron hachas, boleadoras y puntas de fle ch a s; ta m b ié n dem ostraron sus in c li­
naciones a rtís tic a s con variadas p ic to g ra fía s , cuyo s ig n ific a d o se desconoce.
Fue im p o rta n te la a ctivid a d m e ta lú rg ica , pues sabían e xtra e r m inerales
(oro, plata, cobre) que luego de m achacar en m o rte ro s de piedra, fundían
en pequeños hornos.
Trabajaron te la s de lana que algunas veces teñían con süstancias vege­
ta le s . A dem ás, por el hallazgo de v a rio s tip o s de canastos, puede afirm arse
que p ra ctica ro n la ceste ría .
Los d ia g uita s y los calchaquíes fu e ro n g u e rre ro s m uy be lico so s, que
asom braron a los c o n q u ista d o re s por su fie re za indom able. Usaban el arco
y la fle ch a con suma rapidez y era ta l la potencia del im p a cto que podían
a tra ve sar el cuerpo de un hom bre.

Z?) Lule-Vilelas
Ocupaban to d o el n o rte de la actual p ro vin cia de S antiago del Estero
y zonas lim ítro fe s de S alta, Chaco y Tucumán. Indígenas de vida nómada,
a lto s y delgados, se dedicaban a la caza y a la re co le cció n de fru to s s ilv e s ­
tre s . Gustaban de la m iel y con la algarroba preparaban la chicha, bebida
em briagadora. Rendían c u lto a una d ivin id a d s u p e rio r y adoraban fe tich e s.

3?) Indígenas del Chaco


C om prendía a los m atacos y a los guaycurúes. Bajos y m usculosos,
cu p u lar h e m is fé ric a y creían en la e x is te n c ia de un e s p íritu s u p e rio r que
le cción de fru to s s ilv e s tre s (chañar, algarroba, ananá), a la caza de mamí­
fe ro s y de avestru ce s y a la pesca.
La fa m ilia era ge n e ra lm e n te m onogám ica; habitaban chozas de form a
cupular h e m is fé ric a y creían en la e x is te n c ia de un e s p íritu su p e rio r que
estaba presente en los fenóm enos de la naturaleza, en los anim ales y en
las plantas.

4?) Tonocotes
H abitaban la actual p ro v in c ia de S antiago del E stero, en te rrito rio s
com pre ndid os al su r del río Salado. Fueron s e d e n ta rio s y se dedicaron al

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aunque se extendían en una gran región del c o n tin e n te sudam ericano. E jer­
cie ro n in flu e n c ia sobre o tro s aborígenes y aún en la actualidad la lengua
guaraní se habla en regiones de C o rrie n te s, M isio n e s y Chaco.
Eran bajos, de cabeza redonda, o jos pequeños y e xpresivo s. Fueron
se d e n ta rio s y su econom ía ha sido ca lifica d a de tip o n e o lític o . C ultiva ban la
tie rra (m andioca, zapallo, batata), aunque ta m bién se dedicaban a la caza,
la pesca y la re co le cció n de fru to s s ilv e s tre s . Sus vivie n d a s estables, levan­
tadas con tro n co s y cu b ie rta s de ram as y hojas, albergaban a fa m ilia s
num erosas.
Fueron a n tropófagos o “ com edores de carne hum ana” , según relataron
los cro n is ta s españoles. Creían en una d ivin id ad s u p e rio r y todopoderosa
(Tubá), pero no le rendían cu lto .
Estaban agrupados en trib u s al mando de caciques h e re d ita rio s ; y la
fa m ilia era ge n e ralm ente m onogám ica. C o nstru yeron tin a ja s y urnas fu n e ­
rarias. G u erreros y navegantes, se internaban por los ríos en rápidas canoas.

7 °) Pueblos del litoral

Habitaban ambas rib era s del río Paraná, desde la co n flu e n cia c o n ” el
Paraguay hasta el curso in fe rio r. Entre los d ive rso s pueblos recordem os los
m oco re tá e s (al n o rte ), los tim b ú e s y coronelas (regió n c e n tra l) y los chanáes
(al sur).

Eran a lto s y bien form ados. Se dedicaban a la pesca, a la caza y — en


m enor grado— a la re co le cció n de fru to s s ilv e s tre s . H abitaban chozas re c­
ta n g u la re s hechas con ju ncos. Poco se sabe con re sp e cto a su organización
so cia l. Se destacaron en a lfa re ría , e specialm e nte en el decorado.

89) Olongastas
c u ltiv o del maíz y del zapallo. En m enor escala practicaban la caza, la pesca
Ocupaban los llanos riojan os y las regiones p róxim a s a San Juan y
y la re co le cció n de fru to s s ilv e s tre s .
San Luis. Eran a lto s y delgados. C ultivaba n maíz y zapallo, aunque tam bién
Se destacaron en la cerám ica, esp e cialm e n te en el tra b a jo de urnas se dedicaban a la caza y a la reco le cció n , espe cialm e n te de la algarroba.
fu n e ra rias y e s ta tu illa s . Las m u je re s conocían el hilado y el te jid o . Ignoram os cóm o estaban organizados y la fo rm a en que se agrupaban so­
cia lm e n te . C onocían el hilado y te jía n la lana que les proporcionaba la
59) Com echingones llam a.

Estos indígenas habitaban las sie rra s cordobesas y la porción noroeste


9 9) Huarpes
de la p ro vin cia de Salta. A lto s y m orenos, se d ife re n cia b a n de o tro s pueblos
por un rasgo c a ra c te rís tic o : tenían barba. Habitaban p arte de M endoza, San Juan y San Luis. F ísicam ente eran
V ivían en cuevas n a turales o a rtific ia le s cavadas en la tie rra en form a m uy se m ejantes a sus ve cinos, los olongastas.
de h abitación, que cubrían con m aderas y pajas. Se dedicaban ta n to al C onstruían sus vivie n d a s con paredes de piedra y techo s de paja. So­
c u ltiv o del suelo (maíz, poroto, zapallo) com o a la caza (guanacos, lie b re s, cia lm e n te practicaban el so ro ra to y el le v lra to -1 Fueron p o lite ís ta s y creían
cie rvo s) o a la re co le cció n (fru ta s del algarrobo). en una d ivin id a d s u p e rio r que moraba en la c o rd ille ra . Tam bién adoraban-
Trabajaron la piedra y fa b rica ro n hachas, puntas de fle ch a s y bolea­ los astro s, p a rtic u la rm e n te al Sol.
doras. C onocían el hilado de la lana. No se destacaron en a lfarería.

6?) Guaraníes
1 El sororato es la costum bre por la cual el varón al casarse adquiere tam bién el derectio a
En la época del d e s c u b rim ie n to , estos indígenas sólo ocupaban una hacerlo con las hermanas m enores de su mujer.
Levirato s ig n ific a , que al m orir el m arido, la viuda y sus h ijos pasan a depender del hermano
reducida zona de n uestro te r rito rio — e sp e cialm e n te el curso del Paraná— , del fa lle c id o .
109) Pampas
Estos indígenas habitaban casi toda ia p ro v in c ia de Buenos A ire s , el
su r de Santa Fe, Córdoba y San Luis y el n o ro e ste de la Pampa. Integrantes
de los pampas fu eron los querandíes, los p rim e ro s indígenas que conocieron
los co n quistado re s a rribados con Pedro de Mendoza.
Eran robu sto s y a lto s, de cara redonda y. nariz achatada. Llevaban vida
nómada y era habitual en e llo s el cam inar muchas leguas. Se alim entaban
de la caza y de la re co le cció n de fru to s s ilv e s tre s . U tilizaban a m odo de
vivie n d a un s im p le p a ravientos que levantaban rápidam ente con cu a tro esta ­
cas y cubrían con cueros. Se agrupaban en trib u s al mando de caciques. La
fa m ilia era p olig à m ica y el in d io com praba sus m u jeres a los re sp e ctivo s
parie ntes.
Creían en un d ios s u p e rio r (S oychu) con quien se reunía el alma des­
pués de la m uerte, y en un e s p íritu del bien (g u a lich u ). Eran su p e rs tic io s o s
y cada trib u tenía su b ru jo (sham án).

11?) Prim itivos m ontañeses


C om prendía a los pu e lche s y los pehuenches que ocupaban el su r de
M endoza y la región c o rd ille ra n a del Neuquén. Físicam ente eran a lto s, del­
gados y de piel oscura. A costum braban a p in ta rse el cuerpo de d ife re n te s Indios patagones con sus indumentarias y vivienda, tDibujo de D’ Orbigny y Lasalle.)
co lo re s y en las re giones m ontañosas usaban unas m aderas — en fo rm a de
raqueta— para andar por la nieve.
Se dedicaban a la caza y a la re co le cció n de s e m illa s y fru to s silves-,
algo m enor que sus vecin os del sur. Se dedicaban a la caza de guanacos
tre s . La fa m ilia era m onogàm ica y se agrupaban en pequeñas trib u s al
y de a ve stru ce s pero, más tarde, p re firie ro n la carne de caballo.
mando de caciques h e re d ita rio s .
Fueron nómades y habitaban en el llam ado “ to ld o pam peano", una
arm azón re cta n g u la r de estacas cu b ie rta con cueros. La fa m ilia era mo-
12?) Araucanos nogám ica y el m a trim o n io se efectuaba por com pra de la novia. Creían
en un dios suprem o (tu ku tzu al) al que no rendían cu lto , y en un genio
O rig in a rio s de C hile, los araucanos o m apuches ocuparon — en la se­
m a lé fic o (arraken) causante de todas las desgracias.
gunda m itad del s ig lo X V II— la región de nu e stro te rrito rio habitada por los
puelches y los pehuenches. b) Patagones d e l sur. Fueron los indígenas que a v istó M agallanes. P ertene­
Eran robustos y bien confo rm a d o s, de cara redonda, boca m ediana y cían a este pueblo los teh uelche s, que habitaban C hubut y Santa Cruz,
ojos vivaces. El cuerpo era lam piño, pero usaban el pelo largo. Habitaban y los onas de T ierra del Fuego. Se dedicaban a la caza y a la recolección.
en to ld o s hechos con arm azones de palos, cu b ie rto s con cueros. Sus v iv ie n d a s con sistía n en s im p le s paraviento s o en chozas de
C reían en un d io s suprem o, cre a d o r del universo, y en un genio del mal fo rm a cónica. No cono cieron la cerám ica ni la ce ste ría y utiliza b a n com o
(P illam ) que moraba en la c o rd ille ra ; ta m bién fu eron m uy s u p e rs tic io s o s . re c ip ie n te s valvas de m oluscos o caparazones de a rm a d illo s. Trabajaban
Vivían de la caza y de la pesca. C ultivaban — en pequeña escala— maíz, la piedra, el hueso y el cuero.
p o rotos y zapallos.

149) Canoeros m agallánicos


139) Pueblos de la Patagonia H abitaban el e xtre m o a ustral de la T ierra del Fuego e islas circu ndan ­
te s . C om prendían dos agrupaciones: yamanas y alacalufes. Eran poco re s is ­
Ocupaban la gran e xte n sió n de nu e stro te rrito rio com prendida e n tre
te n te s , de baja e sta tu ra y p iernas ge neralm ente arqueadas. Se dedicaban a
el río Negro por el n o rte y la región fu eguina por el sur, y desde los
la pesca y a la caza de m a m íferos m arinos, aunque tam b ién com ían cangre­
A ndes hasta el A tlá n tic o .
jo s y erizos de mar.
D ebem os co n sid e ra r dos grupos:
Vivían en chozas cónicas y arqueadas hechas con ramas y clavadas en
a) Patagones d e l norte. H abitaban la región de lo s jr ó s N egro y C o lo ra d o y. la tie rra ; la entrada era m uy baja y el in dio debía agacharse para p e netrar
por el sur, llegaban desde Nahuel Huapi hasta la península de V aldés, en e lla . Navegaban en canoas de unos cinco m e tro s de largo. S u s arm as
en el A tlá n tic o . F ísicam ente eran a lto s y c o rp u le n to s, aunque de ta lla eran el a rto y la fle ch a , la lanza y el arpón. No tenían caciques y vivían en
grupos aislados. C arecieron de cerám ica.

84
85
LA C O N Q U ISTA

Establecim iento de los españoles en A m érica


En el tra n sc u rs o del s ig lo XVI, y bajo el g obierno de C arlos V los es
pañoles em pren die ro n su cesivas exp e d icio n e s para c o n q u is ta r y colonizar
las tie rra s d e scu b ie rta s por C olón. Estos hom bres va le ro so s no se lim ita ro n
a e x p lo ra r las más apartadas regiones, sin o que poblaron el inm enso esce­
nario am ericano y d ifu n d ie ro n sobre los pueblos, aborígenes su sanare q.i
re lig ió n y su cultura.» ’
El d e scu b rim ie n to , la co n q u ista y la co lo n iza ció n de A m é ric a se carac
te riza ro n por se r em presas p o p u la re s; a llí el esfuerzo in d ivid u a l o privado
sobrepasó la acción o fic ia l de la Cor'ona. Sus fin e s eran ocupar las tierras
en nom bre del rey, e x p lo ta r las riquezas naturales y c o n v e rtir a los aborí
genes al c a to lic is m o .
Los con quista d o re s españoles fue ro n , en su m ayoría, hom bres hum il
des, rudos e ig n o ra n te s. G uiados por el afán de lu cro , pero tam bién por
s in ce ro e s p íritu re lig io s o , e sto s va le ro so s a ve n tu re ro s a fro n ta ro n todos los
p e lig ro s y desa fia ro n to d o s los riesgos.
La obra evangelizadora de la Iglesia se hizo p re se n te desde el p rim e r
m om ento y los re lig io s o s , que en algunos casos hasta p re ce d ie ro n a los
con quistad ore s, fu e ro n los encargados de c o n v e rtir los indígenas al c a to li­
cism o. Esta con q u ista e s p iritu a l acercó al in d io a la c iv iliz a c ió n , tra n sfo rm ó
sus cre encias paganas y m o d ific ó sus ideas y sus costum bres.

El encuentro entre españoles e indígenas originó un lógico y natural choque


. producido por las diferencias de razas y culturas que term inó <x>n- la victoria de los
europeos, no p o r destrucción sino po r asim ilación.
Es pr.e cis° reconocer que la conquista española en Am érica se extendió desde
M éxico y las Antillas hasta las soledades patagónicas, y que en tan variado terri- Lueqo de re c o r re r la s c o s ta s d e l Y u c a tá n ava nzó ha sta S an Juan de
torio y diversidad de clim as no pudo desarrollarse un proceso único y general, U lú a v a f in de p r o te g e r su re ta g u a rd ia , fu n d ó una p o b la c io n qu e lla m o
•„ti , x ls t'eror] lugares, como el Paraguay, donde el medio geográfico propicio V illa 'rric a de la V e ra c ru z . E lig ió un C a b ild o a n te el cual re n u n c ió a lo s c a rg o s
influyo sobre la fusión de las razas. En Chile, en cambio, las guerras adquirieron c o n fe rid o s p o r V e lá zq u e z y se h izo n o m b ra r c a p itá n g e n e ra l.
ca^orf ^ \ u s 6 h°ab[faT!fesCr" 6^^8d Y ' ° S ¡ndi° S destruyeron c¡udades i t e r a s y sacri- D e sd e 1502, M o c te z u m a el Jo ve n e ra el je fe de lo s a z te c a s y e m p e ra ­
d o r de la C o n fe d e ra c ió n . S u p e rs tic io s o e in flu id o p o r lo s s a c e rd o te s , c re y ó
Los conquistadores hallaron civilizaciones indígenas muy dispares. No pode-
que lo s e u ro p e o s e ra n e n v ia d o s d e l le g e n d a rio d io s O u e tz a lc o a tl, que había
^ StHh,?=PHrari grad0 ^ elant0 a q ue llegaron los aztecas o los incas, con
1 r e( región del Plata; de allí que hubo españoles afortunados, como p ro fe tiz a d o re g re s a r p a ra c a s tig a r a lo s a zte ca s p o r su s a n g rie n to ritu a l.
H a ° ^ 0S que’ sl b!®n sostuvieron cruentas luchas, tuvieron la satisfacción C o rté s p ro s ig u ió a va nza nd o y lu e g o de d ie z m a r a lo s in d íg e n a s en
IL w l " , S' en cam bio murieron olvidados en las intrincadas selvas o sus C h o lu la , lle g ó , el 8 de n o v ie m b re a la s p u e rta s de T e n o c h titlá n , c a p ita l
cadaveres fueron arrojados a las profundidades del mar infinito. de la c o n fe d e ra c ió n a zte ca .
M ie n tra s ta n to , e l g o b e rn a d o r de C u ba había e n v ia d o a P a n filo de
C O N Q U ISTA DE M EXIC O N a rvá e z al fr e n te de una e x p e d ic ió n , con el e n ca rg o de a p re s a r y c a s tig a r
a C o rté s p o r su d e s o b e d ie n c ia . S in e m b a rg o , cua nd o e s to s e fe c tiv o s d e s e m ­
Hernán C ortés b a rc a ro n en t e r r it o r io a zte ca , se p a sa ro n to ta lm e n te a' la s fila s de c o r te s ,
q u ie n re fo rz ó su s tro p a s con h o m b re s , a rm a s y c a b a llo s . n t_r a m n ia
Dom inada por los españoles la isla de Cuba, el gobernador D iego de Los in d io s no ta rd a ro n en s u b le v a rs e y en g ra n c a n tid a d a b a r o n la
Velázquez re cib ió n o tic ia s sobre la e x is te n c ia de un gran Estado indígena,
fo rta le z a de lo s e s p a ñ o le s . M o c te z u m a , que había s id o re e m p ' ^ d ° P°
el de los aztecas, ubicado en el actual te r rito rio m ejicano.
h e rm a n o C u itla h u a c , se o fr e c ió para a p la c a r las ira s de su p u e b lo , p e ro tu e
R esuelto Vejázquez a c o n q u is ta r esas regiones, co m isio n ó al hidalgo
h e rid o p o r lo s re v o lto s o s y fa lle c ió .
extrem eñ o H ernán C o rté s, que había sido su s e c re ta rio y com pañero de
arm as.
La e xped ición se hizo a la vela a m ediados de fe b re ro del año 1519 La
com ponían 11 naves, 690 hom bres y 16 caballos. i La enemistad entre Cortés y Velázquez se Inició cdn los preparativos de la expedición. El
3 ntusiasmo del primero por la empresa despertó los recelos del gobernador de u .

86 87
En la noche del 30 de ju n io (1520), conocida en la h is to ria com o " noche
tr is t e ” , C ortés d e cid ió evacuar la ciudad en v is ta de la grave s itu a c ió n . A
pesar de las precauciones adoptadas, fu e so rp re n did o por los indígenas,
quienes lo atacaron fu rio s a m e n te . Por ú ltim o , y a costa de grandes e s fu e r­ do sobre ese lito ra l. C o nfirm ad as las n o ticia s, dos audaces soldados, Fran­
zos, pudo lle g a r hasta la población de Tacuba. cisco Pizarro y D iego de A lm a g ro d e cid ieron em p render la co nqu ista del
Sin desanim arse por el c o n tra s te su frid o , C o rté s p ro sig u ió la marcha va sto im p e rio de los Incas.
y al mes s ig u ie n te obtuvo una buena v ic to ria sobre los indígenas en el va lle D espués del fra caso de dos prim eras expediciones, y ante la negativa
de O tum ba. del gobernador de Panamá para conceder una nueva a utorizació n, los socios
El je fe español co n ce n tró sus fuerzas en Tezcuco y aum entó su e jé rc ito d e cid ie ro n re c u rrir a la C orte. Pizarro fu e el com isionado que se tra sla d ó
con op ortuno s refuerzos llegados de Cuba para Narváez, a quien Velázquez a España y firm ó con C arlos V (ju lio de 1529) las ca p itu lacio n e s que le
im aginaba vencedor. otorgaban la co n q u ista del Perú.
Tardó un año en re o rg a niza r sus tro p a s, y el 30 de m ayo de 1521 co­ S alió de Panamá en enero del año 1531, al fre n te de tre s naves y 180
menzó el s itio de T e n o ch titlá n , ciudad que, ubicada d e n tro del lago Texcoco, hom bres. A lm a g ro — con re fu e rzo s— lo se guiría más tarde.
era fá c il de defender. M e tro por m e tro debió avanzar hasta que, agotadas las Pizarro p ro s ig u ió la m archa y, a o rilla s del río Piura, fund ó la ciudad
defensas de los s itia d o s , el 13 de agosto de ese año cesó toda re s iste n cia . de San M ig u e l, donde dejó un co n tin g e n te al mando de S ebastián de Benal-
Ruinas hum eantes y m ile s de cadáveres era lo que quedaba de la orgu- cázar y se d irig ió a C ajam arca, donde se encontraba el Inca.
llosa ciudad. C orté s in ic ió in m e d ia ta m e n te las tareas de re c o n s tru c c ió n : En n oviem bre de 1532 Pizarro y sus acom pañantes entra ron en Caja-
creó un C abildo y d ic tó una se rie de acertadas d isp o sicio n e s. m arca, ciudad que se hallaba d e sie rta . A tahualpa, con. to d o s sus e fe c tiv o s ,
En octu b re de 1522, el em perador C arlos V designó al va le ro so co n q u is­ había acampado en un ce rro cercano.
ta d o r G obernador, C apitán G eneral y J u s tic ia M ayor de Nueva España, nom ­ D ispuso el je fe español adoptar la tá c tic a de C o rté s, es d e cir, apode­
bre dado a las tie rra s ocupadas. rarse del Inca para u tiliz a rlo com o rehén. Envió una delegación para salu­
da rlo en su nom bre; A tahualpa p ro m e tió d e vo lve r la v is ita al día sig u ie n te .
C O N Q U ISTA DEL PERU En la ta rd e del 16 de noviem bre cayó en la celada y fu e apresado.
Som etido a proceso, y luego de una parodia de ju ic io fue condenado a
Pizarro y A lm agro muerte en la hoguera. Como a últim o momento aceptó recibir el bautismo, se libró
Luego del d e s c u b rim ie n to del M ar del Sur, los indígenas in fo rm a ro n a del fuego y fue ajusticiado en el garrote. Tenía entonces treinta años (29 de agosto
los españoles acerca de la e x is te n c ia de grandes riquezas en un país situa- de 1533).

88 89
La m u e rte de A tahualpa co n vu lsio n ó el im p e rio y entonces Pizarro
d e cid ió e le g ir nuevo Inca y coronó a Toparca, herm ano del a n te rio r. Cuando
marchaban en d ire c c ió n al Cuzco — ca p ita l del im p e rio — el nuevo soberano
indígena fa lle c ió , proba b le m e n te envenenado.
El 15 de novie m b re de 1533 los españoles penetraron en dicha ciudad.
Los te m p lo s y los palacios fu e ro n saqueados sin c o n te m p la ció n alguna
y los co nquistado re s se re p a rtie ro n las abundantes riquezas que hallaron.
Un nuevo em perador, llam ado Inca M anco, gobernó bajo las órdenes de
Pizarro, quien organizó la a d m in is tra c ió n y d is trib u y ó cargos y tie rra s .

C O N Q U ISTA DE VENEZUELA

El lito ra l venezolano fu e explorado por el m arino español A lo n s o de


Ojeda. Sobre esas costas, el capitán Juan de A m pués fun d ó la ciudad de
C oro e in ic ió los p re p a rativo s para c o lo n iza r la región (1527).
M ie n tra s ta n to , los W e lse r — poderosos c o m e rcia n te s alem anes— ob­
tu vie ro n de C arlos V la concesión en arrie n d o de una p arte de esa zona.
La e xp edició n fue confiada a E nrique A lfin g e r y Je ró n im o S a ile r, q uie­
nes p a rtie ro n de S anlúcar en 1528 y desem barcaron en Coro. El p rim e ro se
inte rn ó en busca del legendario El Dorado y, luego de cruzar el lago M ara­
caibo, rem ontó el río M agdalena. O btuvo un rico botín, pero fue asesinado
por los indígenas.
La concesión recayó e ntonces en o tro alemán llam ado Jorge Spira,
quien a rrib ó a C oro en 1534 e in ic ió la In ú til búsqueda de ciudades fa n tá s ­
tic a s. Su segundo, N ico lá s Federm an, que había p a rtid o en su ayuda con
refuerzos, d e cid ió in te n ta r por su cuenta la conquista.
A lte ra n d o el rum bo, lle g ó al te r rito rio de los chibchas, en el va lle de
Bogotá (a b ril de 1539). Con toda sorpresa, com probó que otras e x p e d ic io ­
nes, procedentes de d is tin to s puntos, se le habían adelantado. Rem ontó el M agdalena y, luego de ve n ce r grandes inconveniente s, llegó
En e fe c to : G onzalo Jim énez de Quesada había fundado en el v a lle la al te r rito rio de los chibchas. Con escasas fuerzas d e rro tó a los ind ios y en
ciudad de Santa Fe de Bogotá. Tam bién se encontraba Sebastián Benalcázar, agosto de 1538 fundó la ciudad de Santa Fe de Bogotá. C ontinuó la e xplora ­
procedente de Q uito. ción en busca de te s o ro s y con sig uió to m a r p risio n e ro al cacique de Tunja,
Federman fu e indem nizado y tra n s firió sus fuerzas a Quesada. Los al que despojó de grandes riquezas.
conq uistad ores, luego de organizar el gobierno, se d irig ie ro n a sus respec­ Quesada llam ó a la región "N ueva G ranada" en recuerdo de su tie rra
tiv a s gobernaciones y de a llí a España. natal. Poco después se produ jo el encuentro con Benalcázar y Federm an,
En 1542, C arlos V dejó sin e fe c to la concesión otorgada a los alem anes - al que nos re fe rim o s en el punto a n te rio r.
y la región pasó a depender de Santo D om ingo. F rancisco fa ja rd o , natural La zona o ccid e ntal del río M agdalena fu e conquistada por Pedro de
de esa ciudad, fundó, en 1560, la v illa de San Francisco, más ta rd e llamada H eredia quien, en 1533, fun dó la ciudad de C artagena e in ic ió la e x p lo ra d o r
Caracas por el capitán D iego Losada, que la re e d ific ó . d e 'la región donde h alló bastantes riquezas

C O N Q U ISTA DE CHILE
CO N Q U ISTA DE NUEVA G R A N A D A (Colom bia) En 1536 Francisco Pizarro convenció a su socio D iego de A lm a g ro para
que em p re n die ra la con q u ista de los te rrito rio s situa dos al su r del Cuzco,
En 1525 Flodrigo de B astidas v o lv ió al D arién, cuyas costas había e xp lo ­
en los cuales, según n o ticia s de los indígenas, había grandes riquezas.
rado y, cerca de la desem bocadura del río M agdalena, fundó Santa Marta-,
En busca de fa bu lo so s te so ro s llegó hasta el va lle del río M aipo, pero
poco más tarde, y a causa de una d isp u ta con un lu g a rte n ie n te , p a rtió m al­
luego — ante la ausencia de riquezas— o ptó por regresar al Perú (1537).
herido a Cuba, donde fa lle c ió .
El adelantado Pedro Fernández de Lugo llegó a Santa M arta en 1535
para ocupar la reglón del río M agdalena. A l año sig u ie n te c o m is io n ó a Pedro de Valdivia
G onzalo Jim énez de Quesada, quien al fre n te de 700 hom bres in ic ió la
En 1539 Francisco Pizarro a uto rizó a Pedro de V aldivia, capitán de su
e xploración en a b ril de 1536.
e xp e d ició n , para que em p rendiera la co n quista de C hile . A l fre n te de 150

90 91
soldados y de indios a u x ilia re s , V a ld ivia p a rtió del Cuzco en enero del año
1540. Después de cruzar el d e s ie rto de A tacam a, avanzó hasta el v a lle del
río M apocho.
El 12 de fe b re ro de 1541 fundó en ese lugar la ciudad de Santiago.
Pronto com enzaron las d ific u lta d e s con los indios, quienes atacaron a los
españoles e incendiaron la ciudad.
V ald ivia p id ió ayuda al Perú y con e lla pudo re e d ific a r S antiago y explo­
ra r el te r rito rio más al sur. Luego v o lv ió al Cuzco, donde luchó en favor
de Pedro de la Gasea — al fre n te del g o bierno del Perú— co n tra una suble­
vación de F rancisco Pizarro. Su lealtad fue prem iada con la c o n firm a c ió n de
su títu lo de gobernador. Con ese cargo y 200 hom bres de re fu e rzo em pren­
d ió el regreso a C h ile (enero de 1549).
Para e xte n d e r la co n q u ista , V a ld ivia p a rtió hacia el sur y en marzo de
1550 fundó, en la bahía de Talcahuano, la ciudad de C oncepción.
Después de rechazar un v io le n to ataque de los indios cruzó el río
Bío-Bío y fundó su ce siva m e n te la Im p e ria l, V aldivia, A n g o l y V illa rrlc a .
Luego, s a tis fe c h o de su campaña, regresó a C oncepción para pasar el
in vie rno .
M ie n tra s ta n to , y ante los avances de los co n q u ista d o re s, las trib u s
araucanas co nce rta ro n una alianza y, a las órdenes de C aupolicán, iniciaron
las h o stilid a d e s co n tra los españoles, arrasando la fo rta le z a de Tucapel.
Lautaro, joven indio que había estado al servicio de Valdivia, se unió a su
tribu y, conociendo los recursos técnicos de los españoles, propuso a los caciques
Pedro de Valdivia.
un nuevo plan de com bate que consistía en reemplazar el ataque en masa por
sucesivas oleadas de guerreros lo que term inaría por cansar a los invasores, im­
pidiéndoles recargar sus armas.
Enterado del ataque de la fo rta le za , V a ld ivia se d irig ió hacia a llí a García Hurtado de Mendoza, según
grabado de la época.
marcha forzada y, al lle g a r a Tucapel, los araucanos lo atacaron con la
nueva tá c tic a (1? de enero de 1554). V a ld ivia cayó p ris io n e ro y luego fue
asesinado.
Lo sucedió en el g o b iern o F rancisco de V illa g ra , quien debió e n fre n ta r
la consta nte h o s tilid a d de los araucanos, los cuales d iv id ie ro n sus fuerzas
en dos grandes grupos: uno, al mando de C aupolicán, atacaría las ciudades
del sur, y o tro , a ias órdenes de Lautaro, lo haría por el norte.
Enterado de los m o v im ie n to s del jo ve n indígena, V illa g ra consiguió
d e rro ta rlo a o rilla s del río M a ta q u ito (29 de a b ril de 1557). Lautaro luchó
va lie n te m e n te y m u rió en la batalla.

García Hurtado de M endoza


El v irre y del Perú, d e cid id o a dar té rm in o a la co n q u ista de C h ile , envió
a su h ijo García H urtado de M endoza, joven de v e in tid ó s años, al fre n te de
im p o rta n te s refu e rzo s. En a b ril de 1557 lle g ó a C oquim bo y en el mes
de fe b re ro del año s ig u ie n te a v is tó el a rch ip ié la g o de C hiloé, hacia donde
envió un grupo de e xp e d icio n a rio s, e n tre los que se hallaba A lo n s o de
E rc illa .’

> Posteriormente, Alonso de Ercilla escribió La Araucana, o crónica poética de la conquista


de Ohile, en la cual describe la región y los caracteres de los indígenas.

92
Los araucanos no cesaron en su con sta n te h o s tilid a d , pero la energía
del joven gobernador p e rm itió ensanchar la conquista. A fin e s de 1560 envió C O N Q U ISTA DEL RIO DE LA PLATA
a Pedro del C a s tillo a la región de Cuyo, quien en mayo de 1561 fundó |a Sebastián Gaboto
ciudad de Mendoza. Ese año el rey Felipe II d e s titu y ó a García H urtado de
M endoza y nom bró en su lugar a F rancisco de V illa g ra . El d e s c u b rim ie n to del estre ch o de M agallanes despertó el in te ré s por
lle g a r al A sia navegando po r esa nueva ruta. Con este o b je to , Sebastián
G aboto p a rtió de S anlúcar (3 de a b ril de 1526) con cu atro naves y 210 t r i ­
pulantes.
CORRIENTES POBLADORAS DEL TERRITORIO ARGENTINO
En las costas del B rasil se e n teró de que el río de Solís llevaba a una
N uestro te r rito rio fu e co n quistado y colonizado por tre s c o rrie n te s p0. zona m uy rica en oro y plata; por cuya razón d e cidió a lte ra r el rum bo y
bladoras, de orig e n h ispánico: p e n e tra r por esa escotadura, que desde esas épocas com enzó a llam arse
Río de la Plata. En fe b re ro de 1527 llegó a las bocas del e stu a rio y, luego
a) La del este. P rocedió d ire c ta m e n te de España a tra vé s del océano A tlá n ­ ■de re m o n ta r el Paraná, fundó en la desem bocadura del C arcaraña el fu e r­
tic o y tu v o sus ce n tro s más destacados en A su n ció n y Buenos A ire s . Se te de S a n cti S p íritu s (9 de ju n io ).
extend ió a lo largo de la M esopotam ia por las a ctuales p ro vin cia s de Gaboto co n tin u ó la navegación al n o rte y, después de orde nar la e xplo­
Buenos A ire s , Entre Ríos, C o rrie n te s , Santa Fe y te rrito rio s situados al ración del río B erm ejo, em pre ndió el regreso aguas abajo y se enco n tró con
este del río U ruguay, hasta el océano. D iego García.
García había partido de La Coruña en enero de 1526 con el mismo objetivo
b) La del norteé Procedente del Perú, abarcó la región conocida con el nom­ que Gaboto, pero al llegar al Brasil, igual que éste, torció el rumbo y penetró
bre de Tucumán, que com prendía las a ctuales p ro vin cia s de Jujuy, Salta, en el Plata.
C atam arca, La Rioja, Tucumán, C órdoba, S antiago del Estero y Chaco. Luego de pasar por Sancti Spíritus, se produjo en el Paraná el encuentro
ya mencionado. Ambos discutieron sobre el derecho a explorar la región y decidie­
c) La del oeste. S alió de C h ile y, luego de cruzar los A ndes, se extendió ron por fin proseguir juntos, pues García aceptó someterse a la autoridad de
por las actuales p ro vin cia s de Mendoza, San Juan y San Luis. Gaboto.

A com ienzos de se tie m b re de 1529 los indios incendiaron el caserío


de Sancti S p íritu s , m ie n tra s los navegantes se encontraban en San S alva­
dor, población levantada a n te rio rm e n te en las cercanías del Plata. D esm o­
ralizados por el c o n tra ste , y com o no llegaba la ayuda que esperaban de la
península, Gaboto y García regresaron por separado a España, donde a rri­
baron en ju lio de 1530.

Pedro de Mendoza
Los datos aportados en España por Gaboto y D iego G arcía causaron
gran e n tusiasm o e n tre la C o rte y el pueblo; sin em bargo, era necesario
e n co n tra r un personaje adinerado que so lventara los gastos de la nueva
em presa. Luego de varias n egociaciones C arlos V firm ó con el g e n tilh o m b re
Don Pedro de M endoza la co rre sp o n d ie n te cap itu lació n (21 de m ayo de
1534) por la cual lo autorizaba a lle v a r a cabo la conquista del Río de la
Plata.
El territorio estaba com prendido entre los paralelos 25 y 36, de este a oeste,
por ambos océanos. El monarca otorgó a Mendoza el título de Adelantado por dos
vidas, autorizándolo para que construyera tres fortalezas “ en las partes y lugares
que más convengan” .

El 24 de agosto de 1535 p a rtie ro n desde el p u e rto de S anlúcar doce


em barcaciones (en las Canarias se incorporaron tre s ) y un to ta l aproxim ado
de 1.500 hom bres.
A p rin c ip io s de fe b re ro de 1536 las naves llegaron al Plata y el día 3
don Pedro de Mendoza fund ó — en la o rilla derecha— a Buenos A ire s.
A l p rin c ip io los indio s se acercaron a la población trayendo víve re s en
señal de am istad, pero bien p ron to dejaron de hacerlo y dem o stra ro n una
a c titu d h o s til.

95
Ante la falta de alimentos, Mendoza com isionó algunas expediciones. Una cI p
ellas, a las órdenes de su hermano Diego, fue vencida por los indios en el com
bate de Corpus C hristi (15 de junio), librado en las proxim idades del actual Tiqr¡?'
Estimulados por el triunfo, los aborígenes atacaron por m illares a Buenos Aires-
gran parte de las casas y algunas naves fueron incendiadas (24 de junio).

Ayolas e Irala
Con el o b je to de o b te n e r p ro visio n e s, y ta m bién en búsqueda de rique­
zas, Pedro de Mendoza p a rtió hacia el norte y, luego de cruzar el río Carca-
rañá, fundó el poblado de Buena Esperanza. Desde a llí co m isio n ó a su
segundo Juan de A yolas, y tam bién a D om ingo M a rtín e z de ¡rala, para que
al fre n te de una e xp e d ició n rem ontasen el Paraná.
Mientras tanto Mendoza, por el estado precario de su salud, regresó a Buenos
Aires. Nombró a Juan de Ayolas gobernador y, como no tenía noticias de éste,
envió una expedición en su búsqueda, a las órdenes de Juan de Salazar.
Luego partió rumbo a España, pero falleció en alta mar el 23 de junio de
1537, al sudoeste de las islas Azores. Sus restos fueron arrojados al océano.

A yo las navegó rum bo al n o rte y el 2 de fe b re ro de 1537 fundó la


C andelaria. A llí los indios le com unicaron la e x is te n c ia de riquezas, por lo que
d e cid ió in te rn a rs e en la región chaqueña, pero en el tra n s c u rs o de la expe­
d ició n fue asesinado, ju n to con 130 com pañeros, por los indios payaguaes.
Irala quedó al fre n te de la e xp edición y se reunió con Salazar al norte
de la C andelaria. Este ú ltim o , al no e n c o n tra r a A yolas, em prendió el re­
greso y el 15 de agosto de 1537 fundó la ciudad de A sunción.

Despoblación de Buenos A ires


En no viem b re de 1538 lle g ó a Buenos A ire s el ve e d o r A lo n so de Ca­
brera, quien tra ía consigo un im p o rta n te docum ento firm a d o por el rey el
12 de se tie m b re de 1537 y por el cual se autorizaba a los conquistadores
a e le g ir gobernador sie m p re que hubiese fa lle c id o el designado por Mendoza.
Luego de algunas averiguaciones, pues el c o n q u ista d o r fíu iz Galán am­
bicionaba ese cargo, d ispuso que el nuevo gobernador sería D om ingo de
Irala. C abrera p a rtió hacia la A su n ció n y el 23 de ju n io de 1539 lo puso en
posesión del mando.
Irala p a rtió hacia Buenos A ire s en 1541 y, aconsejado por el veedor
C abrera, ordenó la d e stru c c ió n del poblado y luego hizo tra s la d a r los habi­
ta n te s a la A sunción.

A lvar Núñez
Enterado C arlos V de la m u e rte de Mendoza, concedió el títu lo de
A delantado a don A lv a r Núñez Cabeza de Vaca, quien el 2 de d ic ie m b re de
1541 p a rtió de Cádiz, con cu a tro naves y 400 hom bres, y lle g ó a la A su n ­
ción el 11 de marzo del año s ig u ie n te .
Una de las m ayores am b icio n e s del segundo adelantado fu e e ncontrar
el cam ino que lo lle va se a la región donde suponía e n co n tra r fabulosa
riqueza.
Prim ero co m isio n ó a Irala, quien lle g ó hasta el p u e rto de Los Reyes
y, luego de dom in a r a los n aturales, regresó a la A su n ció n a m ediados de

96
Plata a la espera del nuevo adelantado; en el segundo de estos v ia je s fue
fe b re ro de 1543. Luego, en el mes de s e tie m b re , p a rtió al fre n te de una acompañado por Juan de Garay.
gran expe dición , pero va rio s in cid e n te s, e n tre e llo s las co n d icio n e s c lim á ­ Los enem igos de C áceres co nsiguieron fin a lm e n te deponerlo y lo envia­
tica s, lo ob ligaron a d e s is tir de sus p ro p ó s ito s (a b ril de 1544). ron a España en calidad de d ete nido. En su reem plazo fu e designado gober­
nador M a rtín Suárez de Toledo.
Alvar Núñez fue un buen gobernante y un gran defensor de los indios, pero
no supo adaptarse al medio en que le tocó actuar y por esto, desde su llegada
fue censurado por la mayoría de los pobladores de la Asunción.
Las diversas cuestiones que sostuvo contra los oficiales reales, el orgullo
con que rodeó su persona y el fracaso de su expedición, motivaron una creciente
tirantez que culm inó en la noche del 25 de abril de 1544.

A presado po r sus a d versarios, A lv a r Núñez fu e re m itid o a España, bajo


la vig ila n c ia del ve e d o r C abrera y con un largo ca p ítu lo de acusaciones. Al
Guía de repaso
cabo de s ie te años fu e absu e lto , pero re nunció al títu lo de A delantado.
Expansión ultramarina Causas de los descubrim ientos geográficos: intereses eco­
europea. nómicos, progresos científicos y técnicos, relatos de los
viajeros. Adelantos de la geografía y afán de aventuras.
Gobiernos de Irala
Los co nquistad o re s e lig ie ro n gobernador a D om ingo de Irala, quien en Descubrimiento de Cristóbal Colón: sus gestiones en España. Primer viaje: el
noviem bre de 1547 p a rtió en una nueva e xp e dició n . Llegó hasta el puerto América. descubrim iento. Primera fundación española. Segundo via­
de San Fernando y desde a llí cruzó el Chaco en busca de la 'región del oro; je : La Isabela. Tercer viaje: exploraciones. El com endador
Bobadilla. Cuarto viaje: nuevas exploraciones. Muerte de
aunque a rrib ó a los c o n fin e s del Perú, en esa región se ente ró , con desagra­
Colón.
do, de que ya estaba en manos de o tro s españoles. Consecuencias del descubrim iento: 1) C ientíficas: a) Geo­
gráficas, b) Etnográficas, c) Flora y fauna; 2) Políticas;
Emprendió el regreso y durante la marcha, sus enemigos — los partidarios de
Alvar Núñez— le quitaron el mando. Sin embargo, pudo imponerse y los conquis­ 3) Económ icas; 4) Jurídicas.
tadores lo repusieron en el cargo de gobernador.
Mientras tanto, enterado el rey de España de la llegada de Alvar Núñez a Viajes de Descubrim iento del lito ra l africano: el cabo de las Tormen­
la península, nombró nuevo Adelantado en la persona de Juan de Sanabria, que los portugueses. tas. Descubrim iento y conquista de las Indias orientales.
falleció. Su hijo Diego de Sanabria obtuvo el cargo y, aunque partió hacia América, Vasco de Gama y Pedro Alvarez Cabral.
extravió el rumbo y nunca llegó al Plata.

Por Real C édula de 1552, el m onarca c o n firm ó al incansable Irala en el Viajes de Los llam ados "viajes m enores". Soiis y el M ar Dulce. Ma­
los españoles. gallanes: descubrim iento del estrecho. Elcano y el regreso
cargo de gobernador, quien p ro sig u ió su obra colonizadora hasta su m uerte,
a España. Tratado de Tordesillas.
en 1556.

Las civilizaciones Las grandes culturas indígenas y sus zonas de influencia.


Sucesores de Irala prehispánicas.

A Irala lo sucedió su ye rn o Gonzalo de M endoza, quien co m isio n ó a


Los aztecas. El valle de Anahuac. Organización. El gobierno. La socie­
N u trió de Chaves al fre n te de una exp e d ició n . Este fundó la ciudad de Santa dad. El cultivo de la tierra. La guerra. Religión azteca. La
Cruz de la S ie rra (1561). arquitectura.
A la m uerte de Gonzalo de Mendoza, los pobladores de la A sunción
e lig ie ro n g o b e rn a d o r— aplicando la Real C édula de 1537— a F rancisco O rtiz Territorios que ocuparon. Organización po lítica y social.
Los mayas.
de Vergara, hom bre de escasos m é rito s , quien m archó al Perú para c o n fir­ Economía e industria. La arquitectura: centros más im por­
m ar su títu lo , pero no pudo hacerlo y fin a lm e n te se tra sla d ó a España. tantes.
A l lle g a r a Perú fabulosas v e rsio n e s sobre la e x is te n c ia de oro y plata
en el Guayrá (Paraguay), el hacendado Juan O rtiz de Zárate » p re se n tó su Culturas preincaicas. La sociedad. El je fe supremo. La re­
Los incas.
candidatura para gobernar esa región. Se tra sla d ó a Lima y co n sig uió que lig ió n : el culto, los templos. Los quipus.
la A ud ie n cia lo nom brara A delantado, con la expresa co n d ició n de ob te n e r
en España la co n firm a c ió n real.
Indígenas que poblaron 19) Pueblos del noroeste: Diaguitas y calchaquies. Pueblos
Zárate p a rtió a la península a fin e s de 1567, pero antes nom bró lu g a r­ viejos y pucarás. Alfarería y metalurgia. La guerra. 29) Lule-
el territorio argentino.
te n ie n te a Felipe de C áceres, quien lle g ó a la A su n ció n en d ic ie m b re de Vilelas: rasgos de su cultura. 3o) Indígenas del Chaco. Ma­
1568 y gobernó hasta 1572, en m edio de d is tu rb io s p o lític o s . En el tra n s ­ tacos y guaycurúes. 49) Tonocotes: sus cultivos. 59) Come-
curso de su m andato se tra sla d ó dos veces hasta las bocas del Río de la

99
98
chingones: formas de vida y ocupaciones 6°) Guara-,: económ ico y ju rídico del descubrimiento colombino. 8. Mencione
los cultivos la antropofagia. 79) Pueblos del lito ra l■ m o r ' ' los nombres de navegantes portugueses y sus descubrimientos en
retáes, timbues y corondas. 89) Olongastas: cultivos ao] el litoral africano. 9. ¿Quién arribó a Calicut? 10. ¿De qué m a­
Huarpes: el sororato y el levirato. 10°) Pampas- la f a ñ ir 1 nera los portugueses se adueñaron de un vasto imperio? 11. E xpli­
la religión. 119) Prim itivos montañeses: puelches y p e hu !? '
ches 129) Araucanos: religión. 13°) Patagones del n o Z que el viaje de Hernando de Magallanes. 12. ¿Qué dispuso el
fam ilia y religión. Patagones del sur: los tehuelches i/o \ Tratado de Tordesillas? 13. ¿Cuáles son las tres zonas de grandes
Canoeros m agallánicos: yámanas y alacalufes. ' 1 culturas prehispánicas? 14. ¿Cóm o estaban organizados los azte­
cas? 15. ¿Qué puede decir sobre su sociedad y religión? 16. ¿Qué
Conquista de México. Hernán Cortés, fundación de Villarica de la Veracruz Cho­ territorios ocuparon los mayas? 17. ¿En qué basaban su econo­
lula. Pánfilo de Narváez. La noche triste. Otumba Sitio n i mía? 18. ¿Cuáles fueron sus centros arquitectónicos más im por­
Tenochtitlán.
tantes? 19. Mencione las culturas preincaicas. 20. ¿Cóm o estaban
organizados política y socialmente los incas? 21. ¿Cóm o pueden
Conquista del Perú. Francisco Pizarro. Fundación de San Miguel de Piura. Pri­ clasificarse los indígenas qu,e poblaron el territorio argentino?
sión de Atahualpa. Entrada de los españoles en el Cuzco
22. Resuma los aspectos más destacados de cada uno de estos
Conquista pueblos. 23. ¿Qué fines persiguió la conquista española? 24. ¿Qué
La expedición de Alfinger y Sailer. La búsqueda de ciuda­
de Venezuela. des fantásticas. Origen de la ciudad de Caracas. produjo el encuentro entre españoles e indígenas? 25. Resuma la
conquista de M éxico hasta la llegada de Cortés a Cholula. 26.
Conquista Rodrigo de Bastidas: fundación de Santa Marta. Jiménez ¿Qué ocurrió en la “ noche triste” ? 27. ¿Qué sabe con respecto al
de Nueva Granada. de Quesada: la ciudad de Bogotá. Pedro de Heredia: Car­ sitio de Tenochtitlán? 28. ¿Quiénes emprendieron la conquista del
tagena. Perú? 29. ¿Qué le ocurrió al Inca Atahualpa? 30. ¿Quiénes inicia­
ron la conquista de Venezuela? 31. Describa las expediciones de
Conquista de Chile. Pedro de Valdivia: fundación de Santiago. Otras fundacio­ A lfinger y Federman en la conquista de Venezuela. 32. ¿Quién
nes. Caupolicán, Muerte de Valdivia. Francisco de Villagra: fundó Santa Fe de Bogotá? 33. ¿Y Cartagena? 34. Mencione las
batalla del rio Mataquito. Hurtado de Mendoza. Pedro del
Castillo. fundaciones de Valdivia en territorio del actual Chile. 35. ¿Cuán­
tas fueron las corrientes pobladoras de nuestro país? 36. ¿Qué
Corrientes pobladoras a) Del este; b) del norte; c) del oeste. fundó Sebastián Gaboto? 37. Resuma la conquista del Río de la
del territorio argentino. Plata hasta la fundación de la ciudad de Asunción. 38. ¿Qué ocu ­
rrió durante el gobierno de A lvar Núñez? 39. ¿Fue confirm ado
Conquista Sebastián Gaboto. Sancti Spiritus. Diego Garda. por el monarca el gobernador Irala? 40. ¿Quiénes lo sucedieron?
del Río de ia Plata. Pedro de Mendoza. Fundación de Buenos Aires. Ayolas: la
Candelaria. Salazar y la fundación de Asunción. El veedo'
Alonso de Cabrera. Domingo de Irala: destrucción de Bue­
nos Aires, El segundo Adelantado. Fracaso de la expedición
de Alvar Núñez. Gobiernos de Irala.
Sucesores de Irala: Gonzalo de Mendoza y Ortiz de Ver-
gara. El Adelantado Ortiz de Zárate. Gobierno de Felipe de
Cáceres. Suárez de Toledo

Actividades Prácticas
• R esum ir los v ia jes de C ristóbal C olón al N u evo Mundo.
Cuestionario • Señalar las con secu en cia s d el d escu brim ien to de A m érica .
• C om parar las culturas azteca, m aya e inca y esta b lecer las analo­
1. ¿Qué causas motivaron los descubrimientos geográficos? 2. ¿Qué gías y d iferen cia s en tre ellas.
gestiones realizó Colón en España? 3. ¿Qué descubrimientos e fec­ • R esum ir en form a de cuadro sin óp tico la clasificación de lo-s in d íg e­
tuó en el primer viaje? 4. Explique el segundo viaje. 5. ¿Qué ocu ­ nas que p obla ron el territorio argentino.
rrió en el tercer viaje? 6. Resuma el cuarto viaje y la muerte de • En un mapa ubicar las fu n da ciones realizadas por los con qu ista ­
Colón. 7. Explique las consecuencias de orden científico, político, dores del Río de la Plata.

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100
He dado y doy a Vuestra Alteza... Martín de Orúe fue un conquistador
Lectura relación de todas estas cosas porque
que llegó al Rio de la Plata en 1538 y más
tarde, participó en la Asunción de la re­
por ellas se tendrá entendido que la vuelta que depuso al a d e la n t a d o Alvar
falta de no estar poblado un reino Núñez.
La carta que dirigió al Rey fue publi­
La Asunción y el en estas provincias, no ha sido sino cada por vez primera en: Colección de
en los malos pilotos, porque en lu­ Documentos r e l a t i v o s a la Historia de
Río de la Piala en 1573 gar de la poblar, la han destruido América. R e c o p il a d o s por Blas Garay.
Asunción, 1899.
con andar buscando la Laguna del
Dorado o un nuevo Atabalypa [Ata-
De la mar hasta llegar a esta estando el río bajo, como quedan en hualpa] y en esto han gastado su
ciudad [Asunción], es tierra de la seco, se hace tanta sal que se provee tiempo y consumido lo que había
más aparejada, de lo descubierto, para la sustentación de esta tierra. • ¿Cuáles eran los produ cto s que
el pueblo para dos y tres años.. . ofrecía la tie rra ?
para la crianza de los ganados y to­ Seis leguas en derredor de este puel
do lo demás que en España se cría; M a rtín de Orúe. • ¿Qué a c tiv id a d e s se d e sa rro lla ­
blo para dos y tres años. . . Seis
pueden hacerse dos pueblos y más, ban?
leguas en derredor de este pueblo, C a r t a a l R e y fir m a d a • ¿Cómo juzg a el a u to r de la carta
hasta llegar a esta ciudad, uno en sin me alargar a más, hay ligazón
San Salvador, do tuvo Caboto su e n l a A s u n c ió n a los indígenas y a los conquista­
para navios, de laurel, y tablazón EL 14 DE A BR IL DE 1573.
asiento, otro en Sancti Spiritus, a do dores?
de cedro, mástiles, entenas y remos,
fundó una fortaleza, porque por allí garabata que es como cáñamo y tari
se puede tratar con [Tucumán], Chi­ bueno, a lo que dicen, para hacer
le, las Charcas y el Cuzco con mu­ jarcias, cables y estopa para los ca­
chos otros pueblos que se pueden lafatear; será para las breas y lien­
poblar en esta tierra. .. zos que se hacen de algodón para
En esta ciudad [Asunción] y su velas y para se vestir y hacer las
tierra se da mucha comida, en tal demás cosas. .. cúrtense cueros de
manera que casi todo el año se pro­ vaca para suelas y cordobanes, se
vee de la heredad, porque el maíz adoban para calzado...
se da dos veces en el año, de seis en Hay mucho ganado de vacas, ca­
seis meses, y los tres meses de cada bras, ovejas, yeguas, puercos que
cosecha. . . de manera que el año dé hoy es m en ester alejarlos del
aquí, para lo de los bastimentos, se pueblo porque van en crecimiento,
puede decir que no es más que seis Dios mediante. Hay todo género de
meses, porque e n ‘la una cosecha se oficiales de ca rp in te ro s , calafates,
recoge maíz, frijoles, habas, calaba­ herreros que hacen muy buenos ar­
zas, m elones... frutas de la tierra; cabuces, cordoneros, toneleros, sas­
uvas, higos, granadas, y algodón; há- tres. Sólo falta para sustentación
cese vino que en este año pasan de humana, fierro, acero y aceite para
seis mil arrobas y de cada día va en el óleo, porque bálsamo de las In­
alzamiento; el vino es bueno porque dias aquí lo hay, y sobre todo [fal­
con cierto cocimiento que se hace
dura un año y dos y más. En los tan] lós Reales Mandatos de Vues­
tra Alteza para el buen gobierno de
otros seis meses se recoge maíz, al­
godón, batatas, m a n d ioca que es estas Provincias y algunos sacerdo­
tes porque los que hay son pocos y
gran bastimento.. . que esto dura
casi todos viejos y enfermos.
debajo de tierra tres y más a ñ os.. . En cualquiera parte que hay me­
y frijoles que dicen tupís y en este
tales, hay pastos para ganados, tie­
tiempo se hacen las cañas de azúcar
rras para b astim en tos, leña para
cada año sin regarlas. carbón y aguas en abundancia y bue­
La pesquería de este río es mucha nas. Sólo los naturales de esta tierra
y la caza de venados, grandes y es gente sin señor y de behetría,
pequeños y lo mesmo la de las palo­ inclinados más a la guerra y a co­
mas que vienen por el invierno y se mer carne humana, que no a la la­
cazan con redes y patos lo mesmo, branza y cr ia n z a de ganados, los
perdices y tórtolas con otras cazas. cuales se dan, Dios mediante, en
Hay, el río en medio, muy lindos abundancia, si hubiese buenas guar­
pastos para vacas y caballos que dias, que las becerras tienen paridas
hay para el servicio del pueblo. Una a diez y siete meses de como nacen
legua de esta ciudad, el río abajo, y las vacas cada año.
hay unas salinas muy buenas, que,

102 103
LA ESPAÑA DE CARLOS V
En 1504 m u rió la reina Isabel la C ató lica y el tro n o de C a s tilla fu e ocu­
pado por su h ija Juana, casada con el archiduque de A u s tria , F elipe de Habs-
burgo, llam ado “ el H e rm oso". Este fa lle c ió en 1506; por esta causa doña
Juana pe rd ió la razón y fu e apodada " la Loca".
Su padre, Fernando e l C a tó lico , se hizo cargo del gobierno de C a stilla ,
m ie n tra s los in fa n te s C arlos y Fernando — h ijos de Juana y de Felipe—
quedaron com o seguros herederos de la Corona.
Los dos abuelos, Fernando el Católico y M axim iliano I de Austria dispusieron
que, de acuerdo con el lugar de nacimiento, correspondía que el mayor, Carlos,
fuera educado en Flandes, y el menor, Fernando, en España.
El rey católico sentía predilección por el menor, que había nacido en Alcalá
de Henares, y siem pre pensó en entregarle la sucesión de la Corona española.
Sin embargo, ya m oribundo, el monarca consultó a varios eruditos en Derecho,
quienes le señalaron a Carlos como sucesor.

En 1516 m u rió el rey Fernando el C a tó lico y su hija Juana heredó el


reino de A ragón. A tacada de locura m elancólica estaba im p o s ib ilita d a para
gobernar, por lo cual subió al tro n o el joven C arlos, h ijo p rim o g é n ito de
Juana la Loca y Felipe el H erm oso. El nuevo rey de C a s tilla y A ragón tenía
d ie c is é is años.
Carlos I de España nació en el año 1500 en la ciudad flam enca de Gante
(Bélgica).
Por parte de padre era nieto de M axim iliano I, em perador de Austria, y de
Maria de Borgoña, hija y heredera de Carlos el Temerario. Sus abuelos maternos
eran los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.

105

iL
El niño creció raquítico y, ai ocupar el trono de España, era un joven rubio,
de mediana talla y mentón saliente. Se afirm a que a los treinta años alcanzó el
pleno desarrollo de sus facultades mentales.'

La Europa de Carlos V
En 1519 fa lle c ió el em perador de A le m a n ia , M a x im ilia n o de Habsburgo;
el suce so r debía se r e le g id o — de acuerdo con la ordenanza titu la d a Bula de
O ro— por s ie te p rín cip e s o e le cto re s.
Dos candidatos aspiraban a la corona im p e ria l de A le m a n ia : F rancisco I,
rey de Francia, y el jo ve n C a rlo s I, de España.
Los e le c to re s re unidos en F ra n c fo rt e lig ie ro n em perador al ú ltim o , que
to m ó el nom bre de C arlos V.
Em perador a los d ie cin u e ve años, e ste joven p rín cip e tu vo la su e rte de
heredar los d om in io s de cu a tro casas re in a n te s y c o n v e rtirs e en un pode­
roso m onarca. Los m ie m b ro s de la co rte afirm aban que “ el Sol no se ponía
jam ás en los d o m in io s del rey de España” y él representaba “ por sí solo
una c o a lic ió n ’’.
Sus d om inio s com prendían:

a) Posesiones de los A u s tria . Estas tie rra s de los Habsburgo se extendían


desde los A lp e s al sur del Danubio.

b) H erencia de Borgoña. C om prendía los Países Bajos y el Franco Condado.

c) D om inios de C a stilla . Abarcaban buena parte de España y las nuevas


tie rra s d e scu b ie rta s en A m é rica .

d) Posesiones de A ragón. Las tie rra s ubicadas al este de la península ib é ri­


ca y en Italia , C erdeña, S ic ilia y el re in o de N ápoles.

Sin embargo, a pesar de su vasta extensión, el Imperio de Carlos V era débil


y d ifícil de gobernar.
Los diversos territorios estaban mal com unicados entre sí, habitados por
pueblos de razas e idiomas diferentes.
Las fronteras permanecían rodeadas de enemigos. El rey de Francia, Fran­
cisco I, am bicionaba la corona de Borgoña; el Papa y los príncipes italianos dispu­
taban a Carlos V sus posesiones en Italia. Los turcos estaban prontos para invadir
a Alem ania y los musulmanes no cedían en sus ataques a las costas de España.
En el aspecto económ ico los problemas se m ultiplicaban. Carlos V no con­
taba con el dinero necesario para abonar regularmente los sueldos a los integrantes
de sus ejércitos.
España era un país pobre y sus habitantes nada hacían para aumentar las
parcelas de tierras cultivadas.
Am érica no entregaba dinero y producía pérdidas porque todavía no habían
sido descubiertos los valiosos yacim ientos del Perú.
Los dom inios en Italia tam poco enriquecían los caudales del Imperio; sólo
los Países Bajos contribuían en la medida de sus posibilidades.

1 Cierta vez, mientras visitaba la ciudad de Calatayud, el monarca, en un gesto que le era
característico, quedó boquiabierto por el asombro que le produjo un suceso; entonces uno de los
presentes le dijo: "Majestad, cerrad la boca, que las moscas de esta tierra son insolentes” .

106
1 “ * * B

C a rlo s en E sp a ñ a . L o s C o m u n e ro s ,.
a r EsPana ^ d o
r ;aa
pacificada y Carlos V seguro en el poder
as
E S P A Ñ A EN IT A L IA Y EN EL M E D IT E R R A N E O

no tardaron en ocupar im p o rta n te s pues ° s ®n ® ^ p ú b lico s a los extran-


V alla d o lid s o lic ita ro n al soberano que no d iera cargos puDiicob

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S Ü ÊÍ l £ S ~
^ T S l d

S 'i F S í S i p S S
 cuando C a rlo s fue e le g id o em perador
s S s is s is f s
Los fra n c e s e s en Italia

El joven rey de Francia, C arlos V I I I __hprprfpm rio io j '* •

E o ' T e Í Y c h T E , EI »Z o í Nápf? les V. - « p W » marcha e „ w T t 7


COn,iLa„™nree¿ S d s e lla 'n íío “ o m e ro s p o ri/e defendían Italianos lo obligó a retirarse ( l « í " '’ er0' PU6S “ na coal,clon de Principes

T f c t Ä ' Ä Ä i « e, peuueño p u e b k
de V llla la r (a b ril de 1521] y a llí p e re cie ro n decapitados sus tre s p r p
je fe s : P adilla, Bravo y M aldonado.
La guerra se reanudó al ocupar el tro n o p o n tific io J u lio II (1505). El Papa
organizó co ntra los fra n ce se s una c o a lic ió n en la que entra ro n España Ve-
necia, Suiza, Inglate rra (Enrique V III) y A u s tria (M a x im ilia n o I)
En p rin c ip io la lucha fa v o re c ió a Luis XII por la capacidad de un joven
general llam ado Gastón de Folx, quien obtuvo su ce sivo s triu n fo s , au n q u e 1
luego m u rió luchando y, desde ese m om ento, la guerra se in c lin ó en fa vo r
de los coaligados. Los suizos ve n cie ro n a los fra n ce se s y éstos debieron
abandonar el ducado de M ilá n y re tira rs e de Italia.

Rivalidad entre Carlos V y Francisco I

A Luis XII sucedió en el tro n o de Francia su p rim o y yerno F rancisco I


(1515). Deseoso de re c o n q u is ta r el ducado de M ilá n , cruzó los A lp e s al
fre n te de un poderoso e jé rc ito y ve n ció a los suizos — que eran aliados del
duque— en la llanura de M ariñán. F rancisco quedó dueño de M ilá n y los
suizos firm a ro n una “ paz p e rp e tu a ” (1516).
Todo parecía in d ica r largos años de tra n q u ilid a d para la Europa o c c i­
den tal; sin em bargo, la llegada al tro n o im p e ria l de A lem ania del joven
m onarca C arlos I de España o rig in ó nuevas luchas, a causa de la riva lid a d
con la casa rein ante en Francia.
Las dos coronas que ceñía C arlos V (España y A le m a n ia ) y los te r r ito ­
rio s que dom inaba habían dejado a Francia en una p o sició n p e lig ro sa porque
estaba to ta lm e n te rodeada por los d o m in io s del em perador. Adem ás éste,
que era b is n ie to de C arlos el T em erario, am bicionaba la re s titu c ió n de la
Borgoña, de la que se había apoderado Luis XI. También, y para dom inar
toda Italia, C arlos V p retendía el ducado de M ilán.
En respuesta, C arlos V equipó un e jé rc ito de alem anes luteran os que
puso a las órdenes del condestable d e l Borbón 1 y lo envió a Roma para
Guerras entre la Casa de A ustria y Francia luchar contra el Papa.
Por espacio de dos m eses se luchó ante los m uros de Roma. Fue
La enem istad e n tre C arlos V y F rancisco I c u lm in ó con varias guerras
m ue rto el co n destable de Borbón y apresado el P ontífice. Sin em bargo,
que duraron tre in ta y nueve años, es d e cir, de 1520 a 1559. A m bos gober­
C arlos V no logró una v ic to ria de cisiva y, ante el avance de los tu rco s — s i­
nantes fa lle c ie ro n sin ve r el fin de las luchas, que fueron continuadas y
tiaban la ciudad de V iena— , accedió a firm a r la paz de C am brai (1529). A l
con cluida s por los sucesores: F e lip e II y E nrique II, re sp e ctiva m en te .
año sig u ie n te el papa C le m e n te VII coronó em perador, en B olonia, a
La prim e ra guerra se lib ró al norte de Ita lia . C arlos V ordenó ocupar
el ducado de M ilá n ; entonces Francisco I avanzó sobre la península para C arlos V.
La paz no fu e duradera y la lucha com enzó nuevam ente. En 1544 los
re cob rar ese te rrito rio . Cruzó los A lp e s, pero en sa n g rie n to com bate fue
im p e ria le s c o n sig uieron a proxim a rse hasta ve in te leguas de París, sin re ­
d e rrotad o en Pavía y tom ado p ris io n e ro (1525). C onducido a M adrid fu e
encerrado seis m eses en una fo rta le za . sultado p o s itiv o .
En 1547 m u rió F rancisco I y el nuevo rey de Francia, E nrique II p ro s i­
Francisco se defendió valientem ente pero, herido en un brazo, cayó prisionero. guió la guerra co n tra la Casa de A u s tria . En 1556 abdicó C arlos V y re p a rtió
Pocos días después escribió una carta a su madre en la que figuraba una sus d o m in io s .entre su herm ano Fernando y su h ijo Felipe. A poco de ocupar
irase que se ha hecho famosa: “ Todo se ha perdido menos el honor” . el ú ltim o el tro n o español ordenó in va d ir el te r rito rio francés y sus tro p a s
Por su parte Carlos V, enterado del triunfo y de la prisión de su enemigo,
apenas demostró alegría, y dijo: “ Los cristianos no deben vanagloriarse sino de o b tu vie ro n la gran v ic to ria de San Q u in tín (1557),2 aunque en fo rm a in e x p li­
las ventajas obtenidas sobre los infieles” . cable no avanzaron sobre París.

A n te s de lib e rta rlo , C a rlo s V lo o b lig ó a firm a r el Tratado de M a d rid


(enero de 1526), po r el cual F ra n cisco I renunciaba a sus a m biciones sobre
Ita lia (N ápoles y M ilá n ) y debía e n tre g a r el ducado de Borgoña. 1 Este noble francés estaba emparentado con Francisco I y era capitán general de todos
Una vez lib re , y de re g re so en su p a tria , el m onarca fra n cé s negó v a li­ sus ejércitos. Sin embargo, Francisco se apropió de la herencia que pertenecía a la esposa del
dez a las cláusulas del tra ta d o y no quiso c u m p lir sus duras condiciones. condestable por io que éste — en venganza— se unió con Carlos V para luchar contra Francia.
2 La victoria se obtuvo el 10 de agosto, día de San Lorenzo. En ihonor de este mártir y como
Sin dem ora F rancisco I fo rm ó una c o a lic ió n co n tra C arlos V, en la que conmemoración del triunfo, Felipe II ordenó construir el palacio-fortaleza de El E scorial. El grandioso
entraron E nrique VIII de In g la te rra , v a rio s p rín cip e s p ro te s ta n te s alem anes, edificio, que en la actualidad es Iglesia y panteón real, se levanta a unos cuarenta kilómetros
el Papa C le m ente VII y el su ltá n de Turquía, S olim án e l M agnífico. Madrid y fue la residencia habitual de Felipe II.

110
La primera abdicación Fatigado por las preocupaciones de tre in ta y nueve años de gobierno,
de Carlos V en la ciu­ enferm o de gota y del estóm ago, C arlos V d e cid ió abdicar y desprenderse
dad de Bruselas. Ve­ paulatin a m e n te de sus reinos y señoríos.
mos al anciano sobe­ En o ctu b re de 1555 se e fe ctu ó en B ruselas la cerem onia de la p rim era
rano en el momento
a b d ic a tio n de C arlos V, quien entregó a su h ijo F elipe II el gobierno de los
en que invita a su
Países Bajos (B élgica y H olanda).
hijo Felipe II a sen­
ta rse en e l trono-. A l año sig u ie n te o to rg ó a Felipe la corona de España y sus posesiones
(Grabado de Hogen- en A m é ric a , además de los d om inios europeos del Franco Condado y de
berg.) Ita lia (M ilá n , Nápoles y S ic ilia ).
Poco tie m p o después abdicó en fa vo r de su herm ano Fernando la corona
del Im p e rio y los d o m in io s p a trim o n ia le s de los Habsburgo en A lem ania.
Después de esto, el ex soberano se trasladó a España y se aisló del
mundo en el m o n a ste rio de Y uste (E xtrem adura), donde v iv ió hasta su m u e r­
te (1558).
La abdicación de C arlos V produjo satisfa cció n en las dem ás coronas
Los países europeos deseaban poner fin al c o n flic to y, luego de varias europeas porque d iv id ió los poderosos d om in ios de los H absburgo; sin
negociaciones, se firm ó la paz d e fin itiv a en C ateau C a m bresis (1559). Por em bargo, el Im p e rio y España continuaron sus co rd ia le s re lacion es hasta
e ste tra ta d o , E nrique II re nunció a sus am b icio n e s sobre Ita lia , aunque anexó com ienzos del s ig lo X V III.
nuevos te r rito rio s a sus d o m in io s, España — la más fa vo re cid a — quedó con
N ápoles y el M ilanesado. En esta fo rm a concluyó la lucha e n tre Francia y la LA ESPAÑA DE FELIPE II
Casa de A u s tria .
Por la abdicación de C arlos V todos los d om inios de ese poderoso
m onarca (m enos el Im perio) pasaron a su h ijo y su cesor Felipe II (1527-1598).
Los turcos
A d ife re n c ia de su padre, Felipe II — nacido en V a lla d o lid — con sideró
En 1453 C o nstantin o p la — hasta esa época sede del Im p e rio Bizantino— a España com o la más im p o rta n te de todas sus posesiones y tra tó de co n­
cayó en poder de los tu rc o s , quienes la tra n s fo rm a ro n en capital de su im ­ v e rtirla en la nación más poderosa y hacer de ella un só lid o ba luarte del
pe rio con el nom bre de Estam bul. ca to lic is m o .
Los tu rco s in icia ro n una lenta expansión te r rito ria l que a d q u irió gran No era a ficio n ad o a los e je rc ic io s corporales, ni a la guerra ni al mando
im p ortan cia a p rin c ip io s del s ig lo XVI cuando lle g ó al poder el sultán S o li­ de los e jé rc ito s . M andó c o n s tru ir en las p ro xim id ades de M adrid, el palacio-
m án II e l M a g n ífico (1520 a 1566), cuyo e jé rc ito dom inó a Egipto, S iria , los fo rta le za de El E sco ria l y durante m uchos años e je rc ió a llí “ su o fic io de re y "
Balcanes y casi toda Flungría. rodeado de sus ín tim o s consejeros.
A lia d o de Francisco I y enem igo de C arlos V, atacó su im p e rio y llegó
en dos oportunidades a las cercanías de Viena. En el mar, su escuadra, a las
órdenes del te m id o pira ta B arbarroja, asoló las costas de los países c ris tia ­
El grabado reproduce el dramático instante en que el otrora poderoso monarca Carlos \ , luego
nos del M edite rrá n e o . de abdicar a sus posesiones, se retira de la vida mundana e ingresu en el monasterio de Yuste.
Com o los tu rc o s habían tom ado a Túnez, C arlos V envió una flo ta que Allí permaneció hasta su muerte. ( Pintura de Agrasot.)
reco nquistó esa posesión a fricana. P o ste rio rm e nte organizó una nueva ex­
pedición co ntra A rg e l, que te rm in ó en un fracaso.

Abdicación de Carlos V
España en tie m p o s de C arlos V o fre c ió el aspecto de una gran p o te n ­
cia. Su d iplom acia , que excedió en habilidad a la de o tro s países europeos,
y el p otencial de su e jé rc ito , le p e rm itie ro n a d q u irir una indudable s u p e rio ­
ridad en la p o lític a y en la guerra. A los extensos d o m in io s del monarca se
sum ó el vasto im p e rio de A m é ric a , en pleno período de la conquista y
colonización.
Con respecto a los lu te ra n o s, cuando éstos se negaran a re sp e ta r lo
d isp u esto por el C o n c ilio de T rento, C arlos V les declaró la guerra y los
d e rro tó en la batalla de M u lh b e r (1547), aunque más ta rd e los re fo rm a d o res
venciero n al em perador en In n sb ru ck (1552). Finalm ente — com o vim o s — se
firm ó la paz de A ugsburgo.

112
H eredó extenso s d o m in io s, y por eso no fu e a m b icio so ni am ante de la
guerra. En más de una ocasión s in te tiz ó sus a sp ira cio n e s en estas palabras:
“ C onservar la herencia de mi padre, m ante n ié n d o la en su in te g rid a d te r r ito ­
ria l y en la pureza de su f e ” .
Felipe II tenía veintinueve años cuando ocupó el trono. Era delgado y de
mediana estatura, de cabellos rubio claro, piel blanca, frente am plia, ojos azules
y vivaces. De boca algo grande y m andíbula saliente, su rostro recordaba a los
Habsburgo.
Elegante, vestía con sencillez ropas de seda negra, lo que realzaba la grave­
dad y la frialdad de su presencia.
De carácter hosco y reservado, era poco sociable; con frecuencia sufría de
melancolía.
Desde pequeño sintió inclinación por la matem ática y no tardó en ad q u irir
am plia cultura; aprendió a hablar y escribir el latín y a entender el portugués,
el francés y el italiano.
Tenía gran capacidad de trabajo y se encerraba continuam ente en su despa­
cho, acompañado por pocos secretarios, aunque para resolver los problem as de
gobierno creó un sistema de diez Consejos (de Castilla, Indias, Guerras, etc.).
Estos nunca solucionaron nada, por cuanto Felipe debía leer uno por uno todos
los informes y luego expedirse.
Muy desconfiado y celoso de su prestigio, era lento en decidirse, m otivo por
el cual los asuntos tardaban en resolverse, mientras los papeles se amontonaban
en su despacho.
Felipe II se casó cuatro veces, a causa de la muerte de sus esposas. Primero
se unió en matrim onio con María de Portugal (1543), luego con María Tudor, reina
de Inglaterra (1554), más tarde con la princesa francesa Isabel de Valois y, por
último, con Ana de Austria, hija del em perador M axim iliano II.

Felipe II fu e un fe rv ie n te c a tó lic o , que — conve n cid o de su m isió n p ro ­


vid e n c ia l— se opuso tenazm ente a los avances del p ro te s ta n tis m o y tra tó Los sublevados proced ie ron con e xtre m o rig o r y por espacio de cuatro
de co n se guir la unidad e s p iritu a l en todos sus d o m in io s. años (1567-1571) lucharon contra los c ris tia n o s y com etieron num erosos a tro ­
P rosiguió la p o lític a de a b s o lu tis m o m onárquico, in icia d a en España por p e llo s. Finalm ente fuero n ven cidos por Juan de A u s tria , y los pocos so b re vi­
los Reyes C a tó lico s y continuada por C arlos V. Para c o n s o lid a r el poder real, v ie n te s hubieron de abandonar la región granadina.
q u itó libe rtades a las C o rte s, produjo la decadencia de las com unas y e lim in ó
todo organism o que pudiera fis c a liz a r su g obierno personal y absoluto. Los m otines de Aragón

A pesar del a b so lu tism o im plantado por Felipe II, Aragón conservaba


POLITICA INTERIOR DE FELIPE II
c ie rta s lib e rta d e s, com o el J u s tic ia M a yo r y la d ip u ta ció n que, po r oponerse
a la a u toridad sin lím ite s del soberano, tenían que ser elim inadas.
La unidad religiosa
El Justicia Mayor era un magistrado nombrado por el pueblo y facultado para
Los Reyes C a tó lico s habían im plantado en España el T ribunal de la In q u i­ proteger a cualquier procesado hasta que se lo sometiera a un juicio con todas las
sic ió n o Santo O fic io , d estinado a d e s c u b rir y a ca s tig a r a los h e re je s, es garantías.
d ecir, a los enem igos del c a to lic is m o . Felipe II — de acuerdo con sus ¡deas Las Cortes designaban una comisión, llamada diputación, la cual tenía am­
re lig io sa s— otorgó m ayores a trib u c io n e s a dicho trib u n a l, pues estaba con­ plias atribuciones en todos los órdenes.
vencido de que la unidad e s p iritu a l era im p re s c in d ib le para el buen g o bierno
de sus dom inios. Un in cid e n te provocado por un m ie m b ro de la C o rte fue el m o tivo que
En la región de Granada vivía gran cantidad de m oros que, a p a rentem ente p e rm itió te rm in a r con las pocas lib e rta d e s aragonesas.
co n ve rtid o s al c ris tia n is m o , seguían p ra ctica n d o en se cre to las d o c trin a s m u­ El s e c re ta rio del rey, A n to n io Pérez, in stig ó un crim en — p o sible m en te
sulm anas. autorizado por el prop io m onarca— y fu e encarcelado; sin em bargo, logró
Felipe II ordenó una s e rie de m edidas destinadas a tra n s fo rm a rlo s en e vadirse disfrazado con ropas de m u je r y se d irig ió a Zaragoza (ca pital de
verdaderos ca tó lico s. P rohibió el uso de la lengua árabe, las reuniones s e cre ­ A ragón), donde buscó la pro te cció n de Juan de Lanuza, el J u s tic ia M ayor.
tas, las ropas tra d icio n a le s , e tcé te ra . El rey p re te n d ió e n tre g a r al prófugo al Tribunal de la In q u isició n , pero
Irrita d o s, los m oros se levantaron en arm as y se h icie ro n fu e rte s en las el pueblo de Zaragoza se sublevó, pues consideraba que, de esa manera, se
sie rra s de A ip u ja rra , donde so s tu v ie ro n num erosas g u e rrilla s co n tra los violaban las antiguas in s titu c io n e s vig e n te s. M ie n tra s tanto, Pérez huyó a
españoles. Francia y p o s te rio rm e n te pasó a Inglaterra.

114 115
Felipe II envió sus tro p a s a Zaragoza con el o b je to de so fo ca r el m otín
y disp oner la inm ediata e je cu ció n de Lanuza. D om inada la revuelta, el abso­ IN G LATERR A FR AN C IA
lutista. monarca m o d ific ó las in s titu c io n e s aragonesas y las s o m e tió a su PAISES BAJOS
*
volun ta d; desde ese m om ento, el Ju s tic ia M a yo r debía se r nom brado por el G u e rra s de
Armada
rey, quien tam bién lo podía d e s titu ir. re lig ió n
invencible ' ■ — S u b le v a c ió n
POLITICA EXTERIOR DE FELIPE II
FELIPE II
Conclusión de la guerra con Francia Politica exterior

Como ya hemos v is to en este m ism o capítulo, Felipe II — luego de su U n id a d


gran v ic to ria en San Q u in tín — accedió a firm a r la paz d e fin itiv a con Francia " " B a t a lla de
p e n in s u la r
en C ateau C am bresis (1559). L e p a n to

PO RTU G A L T U R Q U IA
Sublevación de los Países Bajos

Lo que actualm e n te es Bélgica y Holanda recibía el nom bre de Países


B ajos porque sus tie rra s se hallaban a m uy poca a ltu ra sobre el n ive l del
m ar del N orte.

Estos Países Bajos com prendían, en co nju nto, d ie c is ie te p ro vin cia s, p e r­


te n e cie n te s todas a la corona española que ceñía Felipe II.
Los h a b ita n te s d e las s ie te p ro v in c ia s del n o rte — lla m a d a s p o s te rio rm e n te
H o la n d a — h a b l a b a n un i d i o m a s e m e j a n t e al a l e m á n y s e d e d i c a b a n al c o m e r c i o
m a r í t i m o . S u s p r i n c i p a l e s c i u d a d e s e r a n A m ste rd a m y R o tte rd a m .
L as d ie z p ro vin cias del sur (F la n d e s ) e s ta b a n p o b la d a s por fra n c e s e s y era n
f a m o s a s p o r l a i n t e n s a a c t i v i d a d c o m e r c i a l . S e d e s t a c a b a n l a s c i u d a d e s d e G ante
y Am beres.

C arlos V gobernó con prudencia los Países Bajos y, aunque reprendió


con severidad los avances del p ro te sta n tism o , m antuvo la tra d icio n a l lib e rta d
y autonom ía de las pro vin cia s. Adem ás, el em perador — de origen fla m e n co —
era respetado en todo el te rrito rio .
Por lo c o n tra rio , Felipe II llenó todos los cargos de im p o rta n cia con
fu n cio n a rio s españoles e in ic ió , por in te rm e d io de la Inquisición, una e n é rg i­
ca campaña contra los p ro te sta n te s, cuyo núm ero aum entaba a d ia rio . Estas
p ersecuciones re lig io sa s provocaron una revuelta, en cuyo tra n scu rso fueron
asaltadas más de cu a tro cie n ta s iglesias.
Para te rm in a r con los incide ntes, Felipe II envió un e jé rc ito a las órdenes
del general español Fernando A lva re z de Toledo, más conocido po r el duque
de Alba. Una vez llegado a Bruselas, el cita d o m ilita r asum ió el mando del
país y creó un trib u n a l de doce m iem bros, llam ado de las R evueltas, pero
que el pueblo — debido a su severida d— denom inó Tribunal de Sangre.
Las sentencias eran inapelables y podían condenar a la co n fisca ción de
bienes, al d e s tie rro , a la d ecapitación, a la horca, al d e scu a rtiza m ie n to y a la
hoguera.
A n te tan enérgica m edida el pueblo in ic ió la guerra co n tra España y
num erosos e fe c tiv o s se colocaron a las órdenes de G u ille rm o de Nassau,
p ríncipe de Orange, conocido por El T aciturno debido a su prudencia en
diplom acia.
A la cabeza de un e jé rc ito reclutado con ayuda de fra nceses, alem anes
e ingleses, G u ille rm o de Nassau e n fre n tó a las aguerridas tro p a s españolas

116 117
con re s u lta d o s v a ria b le s . Los h o la n d e s e s d e s tru y e ro n a lg u n o s d iq u e s e in u n ­ Eduardo m u rió jo ven y entonces fu e coronada M aría I Túdor, quien con­
d a ro n p a rte d e l t e r r it o r io a fin de c o n te n e r a lo s p e n in s u la re s . tra jo enlace con Felipe II de España y, fe rv ie n te cató lica , repudió el p ro te s­
En 1576, los re p re se nta n te s de ja s d ie c is ie te p ro vin cia s de los Países ta n tis m o y co n sig uió que el Parlam ento votara el re to rn o de Ing la te rra a la
Bajos firm a ro n un tra ta d o p o r el cual se com prom etían a e xp u lsar a los espa­ obediencia del P ontífice.
ñoles. La lucha re c ru d e c ió y en e lla m enudearon saqueos y depredaciones. D esaparecida la soberana cató lica , ocupó el tro n o su herm ana Isabel
(1558-1603), quien p ro fe só la re lig ió n anglicana. Desde los com ienzos de su
A le ja n d ro F arnesio — al mando del e jé rc ito español en Ita lia — acudió
reinado s ig u ió una p o lític a antiespañola, pues Felipe II ayudó a los ca tó lico s
con sus tro p a s y v e n ció en las p ro vin cia s del su r (B élgica actual) con m ayo­
p a rtid a rio s de M aría Estuardo.
ría de población c a tó lic a . Esos te r rito rio s pasaron a depender nuevam ente
de Felipe II com o Países B ajos españoles (1579). María Estuardo, reina de Escocia, contrajo enlace con su primo Darnley,
Por su parte, las s ie te p ro vin cia s del n o rte — de re lig ió n c a lv in is ta — se aunque no tardó en odiarlo por su in clin ación a la bebida. Aquél falleció víctim a
agruparon en una Liga, llam ada Flepública de las P rovincias Unidas, y e lig ie ­ de una explosión y el pueblo sospechó de la reina, especialm ente cuando ésta
ron conde soberano a G u ille rm o de O range (1581). De tal manera quedó contrajo enlace con el supuesto asesino.
d estru ida para sie m p re la unidad de los Países Bajos. Se produjo una revolución y M aría — luego de abdicar— buscó refugio en
Inglaterra, pero allí la reina Isabel — su prim a— la encarceló durante dieciocho
A unque F elipe II ordenó asesinar a G u ille rm o d e Orange y p ro sig u ió la
años y por último ordenó su muerte.
guerra con renovados bríos, los rebeldes — ya conocidos com o h o la n d e s e s -
contaron con la ayuda de In g la te rra y Francia y co rlsig u ie ro n m antener su En su p o lítica e x te rio r Isabel de In gla terra ayudó a la re b e lió n de los
independencia.
Países Bajos co ntra España y e s tim u ló la acción de los co rsa rio s (H aw kins,
En 1598 m u rió el incansable Felipe II, y en 1609 el gobierno español D rake) que asaltaban los galeones peninsulares o atacaban los pu ertos y se
pid ió la cesación de las h o stilid a d e s. Por ú ltim o , en 1648, con los tra ta d o s apropiaban de cu a ntio sos te soro s.
de W e stfa lia , H olanda fu e reconocido com o Estado independiente. Estas agresiones, unidas a las d ife re n cia s relig io sa s, p ro dujero n una
cre c ie n te tira n te z de re lacione s e ntre ambas potencias, que c u lm in ó con la
La lucha contra Inglaterra e jecución de la infortu nad a M aría Estuardo.
Felipe II d e cid ió entonces s o m e te r a Inglaterra, su gran rival re lig io sa ,
En In glate rra , a la m u e rte de E nrique V III le sucedió en el tro n o un h ijo p o lític a , económ ica y m arítim a .
de su te rce ra esposa, Eduardo VI pero, debido a su escasa edad — nueve El soberano ordenó equipar una poderosa flo ta hispanop'ortuguesa de 135
años— se hizo cargo del g o bierno su tío , eje re lig ió n c a lv in is ta . naves, en las que em barcaron 29.000 hom bres al mando de A lo n so Pérez de
Guzmán, duque de M edinasídonia. Esta grandiosa expedición — que de ante­
mano había re cib id o el nom bre de "A rm a d a In v e n c ib le ” — tenía por ob jeto
fa c ilita r el desem barco en te r rito rio inglés del e jé rc ito español de 30.000
hom bres que, a las órdenes de A le ja n d ro Farnesio estaba acantonado en
Flandes.
En mayo de 1588 la escuadra p a rtió de Lisboa, pero un tem p o ra l disp ersó
las naves que debieron reagruparse en el puerto de La C oruña; de a llí se
h icie ro n nuevam ente a la vela en el mes de ju lio .
El inepto duque de M edinasido nia tra tó de to m a r co ntacto con los demás
e fe c tiv o s que lo aguardaban en Flandes, pero el enem igo le envió pequeñas
em barcaciones cargadas con m aterias in fla m a b le s (b ru lo te s). A nte el p e lig ro
de un incendio general el je fe español d e s is tió de sus p ro p ó sito s y, persua­
dido de la derro ta, ordenó re gresar a la península dando la v u e lta a las Islas
B ritá n ica s, única ruta de escape.
Im pulsada por los vie n to s , la “ In v e n c ib le " navegó rum bo al n orte, perse ­
guida por la flo ta inglesa, la que por fin hubo de d e s is tir de sus propó sitos
por fa lta de víveres.
T e rrib le s to rm e n ta s azotaron a las em barcaciones españolas que naufra­
garon en gran cantidad en las costas de Escocia e Irlanda. Después de m u­
chas penurias, perecieron unos v e in te m il hom bres y sólo cin cu e nta naves
regresaron a la península.
El d e sa stre de la “ In v e n c ib le ” fu e un duro revés para la hegemonía
española y fa vo re ció la reb elión de los Países Bajos y a los c a lv in is ta s fra n ­
ceses en las guerras de re lig ió n . A dem ás, aseguró a Ing la te rra el predo m inio
m a rítim o .

119
España fren te a los turcos La unidad peninsular española
El poderío m a rítim o de los tu rc o s era fo rm id a b le , pues sus naves __t r i ­ D urante el reinado de Felipe II se logró la unidad ib é rica con la anexión
puladas po r m arinos fa n á tic o s e in to le ra n te s — dom inaban todo el m ar M e­ de Portugal.
dite rrá n eo . En 1578 p e re ció el rey p ortugués D on S ebastián en una cruzada que
El te rrib le enem igo era un p e lig ro c o n sta n te para la c ristia n d a d , por lo había organizado co n tra los b e rbe risco s. C om o este soberano no tenía des­
cual el papa Pío V propuso fo rm a r una Liga de países c a tó lic o s con el o b je to ce n d ien te s lo sucedió su tío E nrique, cardenal anciano y enfe rm o que no
de d e s tru ir el poderío del su ltá n S e lim II, su ce so r de S olim án el M agnífico. ta rd ó en m o rir (1580).
A esa co nfede ración ingresaron el P ontífice citado, V enecia — m uy castigada Felipe II — h ijo de la infanta portuguesa Doña Isabel— reclam ó sus
po r los ataques— y el rey Felipe II. derechos al tro n o lu sita no y, aunque consig uió el apoyo del alto c le ro y parte
Los m iem bro s de la Liga re s o lv ie ro n c o n ce n tra r la flo ta en el p u erto de la nobleza, el pueblo portugués — apoyado por Francia— proclam ó rey a
s ic ilia n o de M esina, y a llí se re u n ie ro n 264 naves trip u la d a s por unos tre in ta A n to n io , p rio r de ¿ ra to , so b rin o bastardo del cardenal Enrique.
m il hom bres. E ntregaron el mando suprem o al joven y consagrado capitán Sin dem ora, Felipe II ordenó la invasión de Portugal con un e jé rc ito a
don Juan de A u s tria , que te rm in a b a de re p rim ir la re b e lió n de los m oros de las órdenes del duque de A lba. Los españoles d e rrotaron a sus ad versarios
Granada.
en la batalla de A lc á n ta ra y ocuparon la ciudad de Lisboa; después de re p ri­
Las em barcaciones cruzaron el m ar Jónico en d ire c c ió n a G recia y el 7 m ir con energía toda desobediencia al rey de España el te r rito rio quedó
de octu bre de 1571 avista ro n a la flo ta enem iga en las pro xim id a d e s del s o m e tid o (1580).
puerto de Lepanto (a la entrada del g o lfo de C o rin to ). Felipe II se tra s la d ó a Lisboa, reunió las C ortes y fue reconocido sobe­
El combate se prolongó durante todo el día, en feroz lucha cuerpo a cuerpo rano por sus nuevos sú b d ito s; p ro m e tió resp e ta r los derechos de tod os los
y en medio de horrenda confusión; al anochecer los turcos huyeron derrotados ha b ita n te s del país y ocupar los cargos del gobierno con fu n cio n a rio s por­
y los que no pudieron hacerlo fueron ultim ados o cayeron prisioneros. tugueses.
El gran escritor español M iguel de Cervantes Saavedra luchó valerosamente La unidad de la península ibérica aum entó los ya extensos te rrito rio s de
y recibió tres heridas, una de las cuales le inutilizó el brazo izquierdo por lo que Felipe II, que desde ese m om ento dom inaba las colonias portuguesas a m e ri­
mereció el honroso calificativo de “ Manco de Lepanto” .
canas y asiáticas.
El triu n fo llenó de jú b ilo a toda la c ristia n d a d , aum entó el p re s tig io de La anexión de Portugal se prolongó por espacio de 60 años (1580-1640)
Felipe II y b e n e fició el co m e rcio del m ar M e d ite rrá n e o . hasta que ocupó el tro n o lusitan o Juan IV, p rim e r rey de la Casa de Braganza.
Con respecto a los tu rc o s , la d e rro ta no les produjo graves consecuen­
cias pues, fa vore cido s por la s itu a ció n im p e ra n te en Europa, pudieron rehacer M u e rte de Felipe II
su flo ta y m antener sus d o m in io s.
El 13 de s e tie m b re de 1598, luego de una prolongada enferm edad que
lo o b lig ó a re c ib ir cato rce veces la extre m aunción , Felipe II fa lle c ió en su
palacio de El E scorial.
Después de su largo reinado, que duró cuarenta y dos años, este m onar­
ca ha sid o o b je to de los más dispares y opuestos com entarios. A lgunos h is­
to ria d o re s lo consideran un déspota cruel y astuto, pero o tro s sostie nen que
fu e un hábil gobernante que lle vó a España a la m ayor grandeza.

LAS GUERRAS DE RELIGION EN FRANCIA


En la segunda m itad del sig lo XVI, Francia fue castigada por una serie
de v io le n ta s luchas Internas, provocadas por las d ife re n cia s e n tre ca tó lico s
y p ro te s ta n te s , conocidas h istó ric a m e n te com o G uerras de R eligión. A su vez,
la lucha — que se p rolongó por más de tre in ta años— de rivó en un c o n flic to
p o lític o , por cuanto los je fe s de ambos bandos aprovecharon la d e b ilidad de
la Corona para tra ta r de adueñarse del poder.
En el año 1559 fa lle c ió el rey de Francia E nrique II y entonces — su ce si­
vam ente— llegaron al poder tre s de sus hijos, todo s m onarcas incapaces,
cuya in e p titu d fa v o re ció los d e signios de la reina m adre C atalina de M é d icis,
quien tu vo un papel destacado en las in trig a s p o lítica s de la época.
La v is ib le d e b ilida d de la Corona hizo d esp e rta r las am biciones de los
nobles, y ta m b ié n de los p ro te s ta n te s o hugonotes, por ocupar el tro n o . No

120
121
tard a ro n en fo rm a rse dos pa rtid o s o bandos, que más tarde in icia ro n una
cruenta g u erra: los ca tó lic o s inte g ra ron la Santa Liga y sus enem igos, los
p ro te sta n te s, la U nión C a lvin ista .
La lucha suele d iv id irs e en dos períodos.
En el p rim e ro (1562 a 1573) se destaca la cruel matanza de p ro te sta n te s
efectuada en París en la llam ada N oche de S an"B artolom é (24 de agosto de
1572), donde por orden de C atalina de M é d ic is las hordas asesinas te rm in a ­
ron su faena al cabo de dos días.
En el segundo período (1574 a 1598) debe m encionarse el p re s tig io adqui­
rid o a tra vé s de la lucha por el duque ca tó lic o Francisco de Guisa, je fe de la
Santa Liga. El rey Enrique III — te m e ro so de que lo d e rrib a ra del poder— lo
mandó asesinar.
A l año sig u ie n te el m onarca francés p e re ció en un atentado y entonces
le sucedió su p ariente Enrique de Borbón quien, al pro fe sa r la re lig ió n ca lv i­
n ista, d e sp e rtó nuevos enconos. Hábil y a stu to , y considerando que la m ayo­
ría de los fra n ce ses eran c a tó lico s, abjuró de sus creencias p ro te sta n te s y
se c o n v irtió a la Iglesia Romana. Esta a c titu d le p e rm itió conso lid a rse en el
tro n o con el nom bre de E nrique IV.
La guerra te rm in ó en m ayo de 1598 y, un mes antes de firm a r la paz,
Enrique IV hizo p ú blico el cé le b re E dicto de N antes, especie de a rm is tic io
por el cual se definían los derechos de los p ro te sta n te s en Francia. Estos
El 25 de julio de 1593, Enrique IV podían e je rc e r su c u lto en co nd icio nes determ inadas, ocupar cu a lq u ie r cargo
abjura del protestantismo en la iglesia en organism os o fic ia le s y re u n irse en asam bleas para tra ta r sus asuntos
de Saint-Denis y asiste a misa. (Gra­ re lig io s o s .
bado alemán de la época.)

FR AN C IA

Francisco I
De 1515 a 1547 Francia fu e gobernada por el rey F rancisco I, quien subió
Temeroso del prestigio del duque de Guisa, el rey Enrique III decidió eliminarlo, tendiéndole una al tro n o a ios v e in tiú n años de edad.
celada. A las tres de la madrugada, el soberano reunió una guardia en su dormitorio, se acostó en el Ya hem os estudiado la p o lític a e x te rio r de este soberano, destinada a
lecho y mandó llamar al jefe católico. Este concurrió al palacio, a pesar de haber recibido una esquela co n te n e r las am bicione s y expansiones te rrito ria le s de los H absburgo. Pro­
( era la decimosexta) en que se le avisaba que corría peligro. Cuando el duque penetró en el aposento, cedió con habilidad en sus guerras con tra C arlos V y co nsiguió alianzas con
fue asesinado de varias puñaladas por los guardias. Enrique III dio un puntapié al cadáver. los suizos y los tu rco s, que ben e ficia ro n a Francia desde el punto de vis ta
m ilita r, co m e rcia l y c u ltu ra l.
F rancisco I e sta b le ció una m onarquía absoluta y centralizada, so m e tió a
los nobles y lle gó a un acuerdo con el P ontífice, a fin de proponer los candi­
datos a los a lto s cargos e cle siá stico s.
Fom entó la lite ra tu ra , las a rte s y las cie n cia s. D ebido a sus guerras en
te r rito rio ita lia n o , se puso en contacto con el R enacim iento y fu e decidido
p a rtid a rio de sus cu lto re s .
D urante su reinado, el p ro te s ta n tis m o se in tro d u jo en Francia y, aunque
al com ienzo no d io m ayor im p ortan cia al problem a, la cre cie n te a ctivid a d de
los re fo rm a d o res lo o b lig ó — al té rm in o de su gobierno— a to m a r vio le n ta s
m edidas de represión.

Enrique IV
A l té rm in o de las G uerras de R eligión ocupó el tro n o de la arruinada
Francia el m onarca E nrique IV, quien — al c o n v e rtirs e al c a to lic is m o — in ic ió
la dinastía de los Borbones.

123
París en tiempos El 14 de mayo de 1610, cuando la carroza en que viajaba penetró en una
de Enrique IV, se­ calle estrecha, un loco fanático, llam ado Ravaillac, saltó al estribo y atravesó el
gún un grabado corazón de Enrique IV con una profunda puñalada. El rey, que leía una carta,
francés de la épo­ m urió en el acto.
ca. El río Sena di­
vide en dos a la
INGLATERRA
ciudad.

Isabel I
Isabel tenía v e in tic in c o años cuando fu e coronada reina de In gla terra
(1558).
El pueblo re c ib ió ju b ilo s o a esta soberana que descendía de reyes tra d i­
cionales y era la p rim e ra — desde la época de la con quista norm anda— de
sangre tan puram ente inglesa. M antuvo su popularidad a tra vé s de un largo
reinado porque gobernó con prudencia y re so lvió con habilidad y p a trio tis m o
Había nacido (1553) en la provincia de Bearn, en Navarra, ubicada sobre el los problem as que d e cid ió a fro n ta r.
lado francés de los Pirineos; por eso tam bién se lo conocía con el apodo de
Isabel (Miss Elisabeth Tudor) era de mediana estatura, algo gruesa, de fa c­
el Bearnés. ciones comunes y cabello rojizo.
Era robusto, de ancha frente, ojos brillantes, nariz aguileña, labios gruesos Coqueta e insensible de corazón, era por momentos reservada, egoísta y
y usaba bigote y barba term inados en punta. Su porte agradable y sencillo trato am biciosa; a veces se encolerizaba bruscamente, empleaba un lenguaje grosero y
cautivaban a quienes lo conocían. Sorprendía por sus ingeniosas respuestas y era tan capaz de castigar a la servidumbre como de salivar el traje de un noble.
gustaba de las bromas y de los momentos de buen humor. Muy posesionada por su condición de reina, todos debían inclinarse ante su
presencia y no toleraba la menor contradicción, pero le agradaba sobremanera que
Enrique IV se dedicó con ahínco a la ardua tarea de p a c ific a r los e s p íritu s
elogiaran su persona, pues se creía muy bella. Nunca contrajo m atrimonio, aunque
(E dicto de N antes), re s ta b le c e r la decaída autoridad real y lle v a r al país por su vida privada estuvo lejos de ser un modelo de virtud.
una senda de con sta n te progreso, para lo cual co n tó con la va lio sa ayuda de Supo halagar a sus súbditos y gustaba vanagloriarse de su popularidad.
su fie l e in te lig e n te m in is tro M a x im ilia n o de B ethune, a quien hizo duque de Hacía detener su carroza en medio de la muchedumbre y era común que le g rita ­
S ully. ran: “ Que Dios salve a Vuestra G racia” . Entonces ella se ponía de pie y les
El m onarca im puso su autoridad a los gobernadores y, cuando los m ie m ­ contestaba: “ Dios salve a m i pueblo".
bros del Parlam ento se negaron a acatar una de sus de cisio n e s, les d ijo
irrita d o : "S o y el rey y q u ie ro se r o b e d e cid o ".
R estableció el orden en to d o el te rrito rio , ca stig ó a los bandidos y o b lig ó
a v o lv e r al tra b a jo a los labradores. C o n tro ló d ire c ta m e n te el g o bierno de las ibel de Inglaterra, última re-
d is tin ta s ciudades y m e jo ró la d is c ip lin a y la e fica cia del e jé rc ito . esentante de los Tudor.
El duque de S u lly se encargó de las finanzas y de la a d m in is tra c ió n
general del reino. Im pulsó la econom ía y lo g ró a m o rtiza r la cuantiosa deuda
contraída con p rín cip e s e x tra n je ro s a consecuencia de las guerras. Se le ­
vantaron num erosos e d ific io s p ú b lico s y se co n stru ye ro n cam inos, canales y
pu ertos; ta m bién re c ib ió gran im p u lso la navegación flu v ia l.
Adem ás, tom aron in cre m e n to !a a g ric u ltu ra y el co m e rcio . Se desecaron
pantanos, se e s tim u ló el c u ltiv o de la m orera y la cría del gusano de seda;
en París se e rig ie ro n fá b ric a s de ta p ice s, en las que tra b a ja ro n ob re ro s ita ­
lianos especializados.
Para e lim in a r cu a lq u ie r d ific u lta d con el P ontífice ayudó a los je su íta s
en la funda ción de sus co le g io s.
En p o lític a e x te rio r tra tó de m antener la paz con sus ve cin o s, aunque se
opuso a los planes de la Casa de A u s tria y de España.

M u e rte de Enrique IV
Las oportunas medidas de gobierno hicieron muy popular a este soberano,
conocido por el pueblo como el buen rey Enrique. Un atentado puso fin a tantas
mejoras.

124
Uno de sus m inistros dijo que “ era la peor de las m ujeres y la m ejor de las En 1571 la reina inauguró la B olsa de Londres (Royal Exchange), esta ­
reinas” . Otro la com paró a "u n hom bre de Estado", y el em bajador español en b le c im ie n to donde se reunían los com e rcia n tes para d is c u tir el p recio de
Londres manifestó, encolerizado, luego de sostener una violenta discusión con ella: los productos.
"E ste pais ha caído en manos de una m ujer que es la p ie l del diab lo".
A pesar de sus defectos personales, Isabel fue una notable soberana y su Los ingleses se dedicaron a las activida des m arinas, en las que obtenían
gobierno ha m erecido el ju sticiero título de " Era isabelina buenas ganancias. De ta l m anera se in ic ió la " tra ta de n e g ro s", que eran
vendidos co m o esclavos en las posesiones españolas am ericanas.
Bajo el reinado de Isabel In g la te rra realizó se n sib le s progresos econó­ Pero la a ctivid ad más lu c ra tiv a fu e la practicada por los co rsa rio s o
m icos y co m e rcia le s. m arinos que tenían pate nte para a salta r y hu ndir los navios de una nación
La reina se rodeó de h á biles colaboradores, a quienes e x ig ió p a trio tis m o enem iga y luego debían re p a rtir el botín con la reina, cuya bandera enar-
para bien del país; su p rin c ip a l co n se jero fu e G u ille rm o C ecil, designado bolaban.
s e c re ta rio de Estado. M uchos son los nom bres de los co rsa rio s inglese s que, desde sus ba­
La in d u s tria re c ib ió gran im pulso, e sp e cialm e n te la de encajes y te la s; ses en las A n tilla s , perju d ica ro n el com ercio m a rítim o español. Un corsario
esto p e rm itió aprovechar la lana de los num erosos rebaños y la mano de obra m uy fam oso fu e F rancisco Drake, que in ic ió un largo d e rro te ro y — sin
de los m uchos ob re ro s, quienes buscaron re fu g io en te r rito rio in g lé s para pro p o n é rse lo — dio la segunda vu e lta al mundo.
e v ita r las persecu cio n e s re lig io s a s en los Países Bajos. Los te jid o s encon­ La reina Isabel fa lle c ió de pulm onía a los se tenta anos de edad (abril
tra ro n buena aceptación en Francia, Rusia y en el M e d ite rrá n e o o rie n ta l. de 1603).
La ganadería m e jo ró con la cruza de anim ales procedentes de Holanda
y A lem a nia, orige n de las fam osas razas Durham y H ereford, re sp e ctiva ­
m ente. EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL
Isabel sig u ió una p o lític a económ ica m uy re s tric tiv a y co n sig uio que
el presu puesto anual no llegara al m edio m illó n de lib ra s e s te rlin a s . La ca­ Con los go b iernos de C a rlo s V y Felipe II, las m an ife sta cio n e s lite ra ­
lifica b a n de avara, porque abonaba escasos sueldos a sus s e rv id o re s y rias y a rtís tic a s alcanzaron en España su m ayor esplendor, por lo cual dicha
eludía las guerras con el so lo o b je to de no gastar dinero. época ha sid o lamada S ig lo de O ro (XVI). A l e stu d ia r el R enacim iento en
M uchos a rtíc u lo s su bieron de pre cio , lo que p e rju d icó a los ob re ro s, a la península, nos re fe rim o s a los p rin cip a le s re presentan tes de! hum anism o
quienes les estaba p ro h ib id o re c ib ir aum entos de sa la rio s. Por o tra parte, (N e b rija , V ive s), de la p in tu ra (El G reco, Velázquez, M u rillo ), de la e scu ltu ra
se b e n e ficia ro n los burgueses (p ro p ie ta rio s y c o m e rcia n tes), que aprove­ (B erruguete) y ta m bié n a los e s tilo s c a ra c te rís tic o s de la a rq u ite c tu ra (pla­
charon la circu n s ta n c ia para enriq u e ce rse . te re sco , he rre ria n o , c h u rrig u e re sco ). Nos ocuparem os seguidam ente de la
lite ra tu ra : poesía, m ística , te a tro , h is to ria y novela.
La reina Isabel murió el 24 de marzo de 1603
Luego de un enfriamiento enfermó de grave­
En una cacería, uno de los integrantes dad y desde un principio se opuso a guardai LA LITERATURA
ofrece a la reina Isabel de Inglaterra cama, expirando reclinada sobre almohadones
una de las piezas cobradas. ( Grabado (Pintura de Delaroche.) . Las le tra s españolas llegan a su flo re c im ie n to no sólo en el sig lo XVI,
en madera de la época.) sino tam bién en la ce n tu ria sig u ie n te , período conocido con el nom bre
de Epoca Clásica.

Algunos autores distinguen un período Preclásico que comprende los gobier­


nos de los Reyes Católicos, de Felipe el Hermoso y Juana la Loca y las regencias
de Fernando el C atólico y del Cardenal Cisneros (1517). Luego consideran que el
verdadero apogeo lite rario se inicia con Carlos I (V de Alemania) y continúa con
sus sucesores: Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II el Hechizado (1700).

Caracteres

a) Religiosidad. El c a to lic is m o , fo rta le c id o en su lucha contra la Re­


fo rm a , in sp ira las obras lite ra ria s y toda m a nifestación de cu ltu ra en la pe­
nínsula. Com o bien ha dicho un autor, “ la Edad de O ro del arte es la edad
de oro de la fe ” .

b) Espíritu patriótico. A pesar de las in flu e ncia s e x te rio re s , el flo ­


re c im ie n to de las le tra s tu vo un se llo puram ente hispano, pues los perso­
najes, el am biente y el paisaje fu e ron siem p re nacionales.

127
c) M o n a r q u is m o . El e s p íritu de la raza estaba p re se n te en el sobe­ A m ediados del s ig lo XVII se in ic ia la decadencia de la poesía líric a
rano, que p e rso n ific a b a a la nación; por e sto , los e s c rito re s lo veneraron con la aparición de dos escuelas lite ra ria s : el c u lte ra n is m o o g ongorism o
com o algo sagrado, digno de hom enaje y obediencia. y el co n c e p tis m o . 1
El españolism o de esa época se resum e en la sig u ie n te e xp re sió n :
“ D ios en el c ie lo , el re y en la tie rr a ” . b) La poesía é p ic a 2 no alcanzó en la Edad de O ro la b rilla n te z y la
El idio m a cooperó e fica zm e n te para que las le tra s alcanzaran su m ayor p e rfe cció n del género líric o , por cuanto las grandes obras de la epopeya
esp le nd or, pues la lengua ca ste lla na lle g ó a la cum bre de su p e rfe cció n , española su rg ie ro n en el período m edieval.
ta n to en lo expre sivo com o en lo g ra m a tica l. El tra b a jo más destacado fu e La Araucana, en la que el m adrileño A lo n ­
so de E rcila y Zúñiga (1533-1594) canta la lucha de los españoles contra
los indígenas araucanos que poblaban el actual te r rito rio ch ile no.
1) La poesía: lírica y épica
a) La lírica se ca ra cte rizó por la in flu e n c ia de la m é tric a ita lia n a , 2) La m ística
que puede observarse en el uso del v e rso endecasílabo y ta m b ié n del so­
Fiel exp re sió n del s e n tim ie n to español de esa época, “ que caldeaba los
neto. Entre los poetas que tra ta ro n de im p la n ta r en España esa nueva form a
corazones", es la lite ra tu ra re lig io sa o m ística.
p oética podem os c ita r a Juan Boscán y a G a rcila so de la Vega.
N um erosos son los e s c rito s que flo re c ie ro n en este género lite ra rio
Juan Boscán (14957-1542). Nació en Barcelona y residió casi toda su vida y la copiosa p roducción se calcula en unos 3.000 lib ro s.
en Castilla.
El m érito de este discreto poeta son sus trabajos escritos "a l itálico modo” , Los más destacados fueron:
en los que introduce la m étrica italiana. Como prosista se destacó en la excelente Fray Luis de Granada (1504-1588), perteneciente a la Orden Dominica, dedicó
traducción de El Cortesano, obra del escritor italiano Baltasar Castialioni. a Felipe II su obra fundam ental: Guia de Pecadores.
El devoto carm elita San Juan de la Cruz (1542-1591) sobresalió por dos
Garcilaso de la Vega (1503-1536). A pesar de su breve existencia, este poeta poemas: Subida del Monte Carmelo y La noche oscura del alma.
toledano se destacó por “ su fino gusto y suave inspiración” . Impuso la métrica
italiana y alcanzó la perfección expresiva, aunque fue un artista imitativo. Santa Teresa de Jesús (1515-1582) se destacó por su estilo sencillo y cla ri­
Entre sus obras se destacan tres églogas o poemas dialogados. dad de expresión. Algunos de sus libros son verdaderas obras maestras, de encan-
tadara naturalidad. Sus mejores trabajos son: Camino de perfección y el Libro de
las siete moradas. \
C om o o p o sito re s a la innovación m é tric a su rg ie ro n los tra d ic io n a lis ta s Como místico, el ya citado Fray Luis de León prologó las obras de Santa
o p a rtid a rio s de lo nacional que no lograron su o b je to p o r cuanto las nuevas Teresa y escribió Los Nombres de Cristo.
fo rm a s poéticas se e xte n d ie ro n y fu e ro n u tiliz a d a s en toda la península.
Luego aparecieron las p rin c ip a le s escuelas líríca s españolas: la sala- 3) El teatro
p ia n tin a , con Fray Luis de León, y la se villa n a , que reconoce com o p rin cip a l
re p re se nta n te a Fernando de H errera. Las obras te a tra le s de la Edad de O ro se destacan por su e s p íritu
hispánico, nobleza de s e n tim ie n to s y riqueza de caracteres. Este género
lite ra rio alcanza su m áxim o e sp lendor con Lope de Vega, aunque tam bién
Fray Luis de León (1527-1591). Este agustino eruditísim o, considerado el más m erecen especial m ención Tirso de M o lin a y C alderón de la Barca.
grande poeta lírico de España, fue teólogo, filósofo, canonista y hasta matemático;
también dom inó el latín, el griego, el hebreo, el sirio y el caldeo. Lope Félix de Vega y Carpió (1562-1635) nació en Madrid y desde pequeño
Enseñó en la Universidad de Salamanca, pero envidiosos rivales lo acusaron dem ostró su precocidad para las letras. Dotado de una fecundidad sorprendente,
de errores dogm áticos; entonces el tribunal de la Inquisición lo condenó a cinco abarcó en sus escritos todos los géneros literarios, aunque sobresalió como dram a­
años de cárcel. turgo por su extraordinaria labor teatral^
Su reintegro a las aulas dio motivo a un grandioso homenaje. Se afirm a que,
al reanudar sus clases, en vez de acusar a sus enemigos, comenzó con esta célebre
frase: " Decíamos a y e r. . . " •
Aunque se inspiró en Horacio, las obras poéticas de este insigne lírico son 1 El culteranism o consiste en expresar (alsa y amaneradamente los conceptos, utilizando
insuperables, tanto en el fondo como en la form a expresiva. Entre sus famosas giros rebuscados, palabras extranjeras (latinismos, italianismos) u otras productos del antojo indi­
odas mencionaremos Vida retirada y Noche serena. vidual (neologismos). Es un vicio que radica en la forma exterior del lenguaje: la sintaxis y el
vocabulario.
Fernando de Herrera (1534-1597). Profundo conocedor de las letras griegas Fue utilizado por escritores "cultos” , de ahí el nombre con que se distingue. También se
y latinas, este gran poeta sevillano ejerció decisiva influencia en la literatura conoce como “ gongorismo" porque fue Luis de Góngora y Argote (1561-1627) el brillante poeta
castellana. que con su prestigio dio trascendencia a esta escuela literaria.
Para elevar el lenguaje poético utilizó grandiosas imágenes y ostentosas El conceptism o — más frecuente, en la prosa— consiste en el empleo de conceptos oscuros,
frases. Se destacó en temas patrióticos y religiosos, entre los que figuran odas y rebuscados y extravagantes. Se refiere al pensamiento y no a la expresión.
2 La poesía épica tiene por objeto expresar las ¡deas y sentimientos comunes a un pueblo
elegías.
a través de un estilo elevado, acción grande y personajes heroicos o de suma importancia.

128
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Entre los historiadores que trataron temas de la península figuran p rin cip a l­
mente el religioso Juan de Mariana (153&-1624), autor de una Historia de España,
y Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575), que escribió la Guerra de Granada.
Basados en asuntos del Nuevo Mundo, mencionamos al dom inico Fray Barto­
lomé de las Casas (14757-1566) con su Historia General de las Ind ias; Antonio
de Soils (1610-1686), autor de Historia de la conquista de México, etcétera.

5) La novela
Después del te a tro , la novela fu e el género lite ra rio más cu ltiva d o
por los e s c rito re s españoles de la Edad de Oro. Para su e stud io , deben
d is tin g u irs e :

a) Novelas caballerescas. Sus te m as se basaban en las hazañas de


los ca b a lle ro s y en sus luchas por la defensa de la lealtad y del am or.
Este género alcanzó su apogeo en el sig lo XVI, pero luego e n tró en de­
cadencia p o r in ve ro sím il y extravagante.

b) Novela pastoril. Fueron obras a rtific io s a s que no re fle ja ro n con


exa ctitu d el a m biente. Se basaban en el am or y los personajes son fa lso s
pastores que encubren a verdaderos cortesanos.

c ) Novela picaresca. Los tra b a jo s de este género d escriben las


aventuras del " p ic a ro " o curioso, su je to vagabundo bufón y desheredado
de la su e rte . E scritos en prim era persona, es d e cir, en fo rm a a u to b io g rá fica ,
sa tiriza n los d e fe cto s sociales con re alism o . La más im p o rta n te de las no­
velas picarescas es el Lazarillo de Tormes, de au to r anónim o.

Sus obras dram áticas ocupan veintinueve volúmenes y las de otro carácter
se conservan en veintiún tomos. Se lo ha llamado “ Fénix de los ingenios” y también M iguel de C ervantes Saavedra (1547-1616)
"M onstruo de la Naturaleza” .
C ervantes es la fig u ra más destacada de la lite ra tu ra española y uno
Entre sus piezas más conocidas podemos cita r El rrjejor alcalde, el rey y
Fuenteovejuna. de los más grandes e scrito re s del mundo.
Nació en A lc a lá de Henares y desde tem prana edad dedicóse a la le c­
Tirso de M olina (15807-1648) es el seudónimo del mercedario Fray Gabriel tu ra de los clá sico s latino s; su vida fu e variada y aventurera.
Téllez. Este poeta de fina sensibilidad escribió unas cuatrocientas com edias (sólo Ingresó en el e jé rc ito com o soldado, se tra sla d ó a Ita lia y luchó hero i­
conocemos poco más de ochenta) y se destacó por ei profundo análisis psicoló­
cam ente en Lepanto. En el via je de re greso fue apresado por los tu rc o s y
gico de sus personajes y la fiel descripción de la sociedad española.
Alcanzó celebridad por El bu rla dor de Sevilla y El Convidado de Piedra. llevado c a u tivo a la ciudad de A rg e l. Rescatado en 1580, v o lv ió a España e
in ic ió su a ctivid a d lite ra ria , que le daría renom bre universal.
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) es otra de las figuras cum bres del F alleció de hidropesía en M adrid.
teatro español. Poeta de gran fantasía, prefiere temas religiosos, caballerescos o C ervantes — llam ado con ju s tic ia " e l p rín cipe de los in genios espa­
pasionales (am or y odio), en los que destaca el honor, la devoción a la Iglesia y ñ o le s ” — e s c rib ió poesías y com edias, aunque alcanzó su m ayor g lo ria com o
la lealtad al rey.
n o ve lista. En este ú ltim o género com puso La Galatea, Las N ovelas Ejem ­
Entre sus obras más celebradas figuran La vida es sueño y El alcalde de
Zalamea. plares, Los tra b a jo s de P ersiles y S egism unda y el in m o rta l Q u ijote.

4) La historia El ingenioso hidalgo Don Q uijote de la Mancha


El género h is tó ric o ta m b ié n alcanza su m adurez en e ste período y las La p rim e ra parte de esta obra m aestra v io la luz en 1605.
ru d im e n ta ria s cró n ica s m edievales fu e ro n rem plazadas por tra b a jo s de in­
ve stig a ció n que tra ta b a n de lle g a r a la verdad de los sucesos m ediante No se sabe con certeza la fecha en que el ilustre e scrito r comenzó su trabajo,
una paciente com pulsa de docum entos. aunque se supone con fundamento que se propuso redactar una corta novela, pero
Sin em bargo, por la ausencia de una escuela h is tó ric a y la im ita c ió n luego, entusiasmado ante el fruto de su propio ingenio, elaboró 52 capítulos.
Una vez publicado, el trabajo alcanzó rápido éxito en España y fue traducido
de m odelos la tin o s, los tra b a jo s de este género no se destacan por sus
a idiomas extranjeros.
valores.

131
130
habían sido otorgados a la Corona por donación del Papa y no por v o lu n ­
ta rio o to rg a m ie n to de los indígenas. Sólo hacia m ediados del sig lo XVI,
al aum entar el núm ero de españoles en el Nuevo M undo, los ju ris ta s ad­
m itie ro n que el poder real se e je rcía según un pacto de v o lu n ta ria con­
cesión con la com unidad.
El concepto del poder p o lític o emanado de la sociedad s u frió en España
un cam bio en el s ig lo XVIII por in flu e n cia de los e s c rito s del obispo francés
Jacobo B ossuet, cuya obra fu e tra d u cid a al caste lla no en 1743. Se produjo
una e xa lta ción del poder real y se aceptó el p rin c ip io de la monarquía
por derecho d ivin o , es d e cir, que el rey ocupaba el tro n o por una concesión
de D ios, y sólo a El debía re n d ir cuenta de sus actos, y no a la com unidad.

Las funciones del Estado indiano


En la organización p o lític a indiana no se e stru ctu ra ro n los poderes en
e je c u tiv o , le g is la tiv o y ju d ic ia l, porqué a com ienzos del sig lo XVI no se
conocía esa d iv is ió n del Estado que se aplicó en épocas p o ste rio re s. En
H ispanoam érica e x is tió una d iversidad de funcion es que com prendían: go­
bierno, ju s tic ia , guerra y hacienda.
El go b iern o abarcaba variadas a trib u cio n e s de orden e je c u tiv o y le g is ­
la tiv o (n o m b ra m ie nto de fu n cio n a rio s, redacción de leyes, etc.}, y tam bién
re lig io s a s (fundación de conventos, creación de igle sia s, etc.).
La fu n ció n de ju s tic ia era e je rcid a en d iversas ju ris d ic c io n e s por fu n ­
cio n a rio s y organisrrios, por cuanto no e stu vo a cargo — com o o cu rre en la
Com o en 1614 apareció una fa ls a con tin u a ció n del Q u ijo te , C ervantes a ctualidad— de un so lo poder especializado.
p ublicó al año s ig u ie n te la verdadera Segunda Parte, que constaba de 74 La fu n ció n de g u e rra com prendía lo re fe re n te a la organización m ilita r
capítulos. (equ ip a m ie n to , defensa del te rrito rio , lucha contra los ind ios, e tc.) y la fu n ­
A unque el m o tivo de la obra fu e rid ic u liz a r el fa ls o e s p íritu de los li­ ció n de hacienda lo re fe re n te a la a d m in istra ció n del te so ro e sta ta l y el
bros de caballería, sus dos p rin c ip a le s personajes, Don Q u ijo te y Sancho cobro de im puestos.
Panza, son creaciones a dm irables que representan una época. El p rim e ro ,
noble y generoso, encarna el id e a lism o hum ano; el segundo, to sco , calcu­
lador y m a te ria lis ta , sim b o liza la a n títe s is del a n te rio r. La organización institucional
En realidad, el Q u ijo te es ‘un exacto re tra to del se r humano, con sus
Luego del d e s c u b rim ie n to se fuero n creando los p rim e ro s organism os
d e fe cto s y v irtu d e s .
para el g o b iern o p o lític o y a d m in is tra tiv o de las Indias. A n te la vastedad
de las nuevas tie rra s y la d ifíc il com unica ció n, no sólo con la m e tró p o li
CONCEPTO POLITICO DE IN D IA S sin o e n tre las d iversa s poblaciones, la corona tra tó en lo p osible de e v ita r
que los fu n c io n a rio s actuaran por propia volunta d. Por este m o tivo , la o r­
Los orígenes del poder político ganización de los d o m in io s españoles en A m é rica tu vo c a ra cte rística s par­
tic u la re s : ningún fu n c io n a rio ni organism o era d e p o sita rio de todas las a tri­
En el tra n scu rs o de los s ig lo s XVI y XVII, los p rin cip a le s ju ris ta s y buciones. Las autoridade s se com plem entaban m utuam ente y e ntre ellas
te ó lo g o s españoles — e n tre e llo s Francisco de V ito ria y Francisco Suárez— e xistía n d ive rso s grados de dependencia, co n tro l y e q u ilib rio .
s o stu vie ro n que el poder p o lític o del gobernante surgía de la com unidad, Del ca rá cte r a bsoluto de la m onarquía española en aquella época se
pues era ésta quien se lo otorgaba al soberano. En consecuencia, el deber d e riva la m áxim a fundam ental que d irig ió durante m uchos años la p o lítica
del rey era no usar a su antojo esa autoridad que le había sido c o n fe rid a en A m é ric a : ‘‘ Las Indias o ccid e nta le s estaban sujetas d ire cta m e nte al rey,
por el pueblo. Según este p rin c ip o que fija b a lím ite s al soberano, el poder p o r fo rm a r parte in te g ra n te de sus dom in io s h e re d ita rio s ” . Los te rrito rio s
p o lític o emanaba de D ios al organizarse la com unidad y, si el m onarca no del Nuevo M undo eran reinos, p ro vin cia s, señoríos — no colo n ia s— , unidos
gobernaba en b e n e fic io de su pueblo y se con ve rtía en tira n o , el pacto era e xclu siva m e n te al m onarca y no a la N ación española.
nulo y cesaba toda obediencia al prín cip e . No fue p o sib le a p lica r desde un A m é ric a hispana estaba gobernada por autoridades m e tro p o litan a s (las
p rin c ip io esta d o ctrin a sobre el poder p o lític o del gobernante a los pobla­ de m ayor je ra rq u ía) y re sid e n te s. Las prim eras — establecid as en España—
dores de los d om in io s españoles en A m é rica , por cuanto esos te rrito rio s fu e ro n : el Rey, el C onsejo de Indias y la Casa de C ontra tación .

132 133
El C onsejo fu e la in s titu c ió n de m ayor autoridad creada en la península
para el gobierno de las Indias; sus integ ra ntes debían ser hom bres de
buenas co stu m b re s, “ nobleza y lim pieza de linaje, te m e ro so s de D ios y
escogidos én le tras y p ru d e n cia ".
El organism o entendía en los más variados asuntos. R esum iendo los
podem os agrupar de la s ig u ie n te manera:

a) Legislativos. Form ulaba y despachaba las leyes y resolu cio nes.


Aprobaba o rechazaba los p le ito s y d iversas cuestion es que le llegaban de
A m é rica .
Desde el punto de v is ta e c le s iá s tic o , inte rvenía en el pase de las bulas
papales — antes de p rom ulg arla s en Indias— y proponía ante el rey los
candidatos para lle n a r los cargos, ta n to e cle siá stico s com o c iv ile s .

b) Judiciales. Resolvía las causas fis c a le s que se presentaban a la


Aduana de S e villa y la apelación de los p le ito s procedentes de las audien­
cias am ericanas y tam bién los elevados a la Casa de C ontrata ción.
D ictam inaba en los ju ic io s de re sid e n cia y las visita s.

c ) Adm inistrativos. Se ocupaba de la organización de las flo ta s y


e xpediciones al Nuevo M undo; vig ilaba los in tereses de la Rea! Hacienda
y cobraba un ta n to po r cie n to sobre las m ercaderías que se exportaban.
P o ste rio rm e nte la Casa de C o n tratació n de S e villa se encargó de estas ú l­
Las autorida d e s re s id e n te s tenían su sede en A m é ric a y eran las s i­ tim a s funciones.
g uiente s: adelantados, gobernadores, v irre ye s, capitanes generales, audien­
cias, consulados y cabildos. d ) M ilita re s . La defensa de las posesiones en A m érica, la seguridad
en la navegación, los d e lito s co m etid os en el m ar y las sentencias re la tivas
El Rey a m ilita re s , correspondían a un organism o del C onsejo, llam ado Junta de
Guerra.
Era la suprem a e inapelable autoridad de ¡as Indias y el s u p e rio r po­
lític o de todo s sus d o m in io s. El m onarca estaba fa cu lta d o para cre a r orga­
nism os de gobierno, d ic ta r leyes, anular sente n cia s, nom brar y re m o ve r a
los fu n cio n a rio s y to m a r las m edidas que cre ye ra co n ve n ie n te s para m e­ El edificio del Archivo Genera! de Indias, en Sevilla. Allí figuran los más importantes docu­
jo ra r la a d m in is tra c ió n de sus posesiones. mentos referentes a la historia de Hispanoamérica.
En el aspecto re lig io s o — p o r expresa concesión p o n tific ia — podía
nom brar las auto rid a d e s e c le s iá s tic a s y cre a r obispados y arzobispados.

EL CONSEJO DE IN D IA S
Después del d e s c u b rim ie n to de A m é rica , los Reyes C a tó lico s designa­
ron al arcediano Juan R odríguez de Fonseca — quien pertenecía al C onsejo
de C a s tilla — para que se h ic ie ra cargo de las cu e stio n e s re la tiv a s a las
nuevas tie rra s .
En 1518, el em perador C arlos V designó a Fonseca p re sid e n te de la
Junta de In dia s — integrada por va rio s m ie m b ro s— , que al año s ig u ie n te
com enzó a fig u ra r en los docum entos o fic ia le s con el títu lo de C onsejo de
Indias. Este organ ism o carecía en realidad de autonom ía, pues form aba parte
del C onsejo Real de C a stilla .
A sí fu n cio n ó durante va rio s años hasta que, debido a la m u e rte de
Fonseca y para em ancipar los asuntos de Indias del C onsejo de C a stilla ,
el em perador C arlos V creó, el 1? de agosto de 1524, el C onsejo Real y
S uprem o de las Indias, designando p re sid e n te a García de Loaysa.

134
LA C A SA DE C ONTRATACION AUTO RIDADES RESIDENTES EN A M E R IC A
A m ediados de 1502, el te s o re ro Francisco Pinelo, que ju n to con el
arcediano Fonseca se ocupaba de los asuntos del Nuevo M undo, p resentó Los adelantados
a los reyes un m e m o ria l en el que destacaba la necesidad de c re a r una
casa donde podrían d e p o sita rse las m ercaderías que llegaran o debieran El d e scu b rim ie n to , la conq uista y la colonización de A m é rica hispana
em barcarse para las Indias. Este e s ta b le c im ie n to e staría a cargo de un se ca racterizaron por s e r una em presa p opular donde el esfuerzo ind ividua l
fa cto r, un te s o re ro y dos contadores. o p rivado sobrepasó la acción o fic ia l de la corona. Con el o b je to de re­
A cce dien do a lo s o lic ita d o , la corona creó en enero de 1503 la Casa com pensar a los p a rtic u la re s que arriesgaban su vida y sus haciendas se
de C o n tra ta ció n — con a sie n to en la ciudad de S e villa — y nom bró fa c to r concedió al je fe de la e xped ición el títu lo de adelantado, con c a rá cte r v i­
al pro p io Pinelo. ta lic io y a veces h e re d ita rio . Fueron — por orden c ro n o ló g ico — los p rim e ro s
,Para el e stu d io de este org a n ism o d is tin g u ire m o s tre s períodos: gobernantes españoles en el Nuevo M undo.

Este título se otorgaba en Castilla a funcionarios con atribuciones de jueces


a) Con régim en autónomo y también a aquellos que, en las guerras de la reconquista española, ‘‘adelanta­
ban las fronteras” y libraban al te rrito rio de los invasores.
En sus com ienzos, la Casa de C o n tra ta ció n tu vo ca rá cte r e x c lu s iv a ­
m ente com ercial, con fu n cio n e s propias de una aduana pues debía c o n tro la r El adelantado firm a b a con el rey (o sus rep re se n ta n te s) un c o n tra to o
todo s los produ cto s que llegaban de A m é rica . ca p itu la c ió n por el cual se otorgaban al p rim e ro c ie rto s derechos, pero ta m ­
A p a rtir del año 1508, la corona — para im p u lsa r los co n o cim ie n to s bién quedaba s u je to a dive rsas obligaciones.
g e og rá ficos y c ie n tífic o s — creó en la Casa el cargo de p ilo to m a yo r d e l Este fu n c io n a rio e je rcía el go bierno p o lític o , a d m in is tra tiv o y m ilita r
reino, nom brando para desem peñar esa fu n c ió n al navegante A m é ric o Ves- del te r rito rio adjudicado en su ju ris d ic c ió n . Estaba autorizado a fu ndar
pucio, a quien luego su cedió Juan Díaz de Solís. p oblaciones y fo rta le za s, a d ic ta r ordenanzas, re p a rtir tie rra s y d ic ta m in a r
en asuntos ju d ic ia le s .
C onviene a cla rar que los adelantados debían re sp e ta r la o pinión de los
o fic ía le s re a le s (te so re ro , contador, fa c to r y veedor) o re p re se nta n te s del
b) D ependiente del C onsejo de Indias m onarca, quienes ge neralm ente los acom pañaban en sus expediciones.
Luego de la creación del C onsejo de Indias, la Casa pasó a depender
de ese a lto organism o. Nuevas ordenanzas reg lam entaron las fu n cio n e s de Los gobernadores
la C ontra ta ció n ; el núm ero de asesores le tra d o s se aum entó a dos y co­
S ucedieron a los adelantados y sus funciones eran s im ila re s , aunque no
menzó a fu n cio n a r una cárcel para la más rápida a d m in is tra c ió n de la ju s ­
tic ia . firm aban la c a p itu lació n y p or esto carecían de los b e n e ficio s y ganancias
que tal co n tra to les hubiera otorgado. Eran nom brados por el m onarca a
Las d isp o sicio n e s de la corona re la tiv a s al trá fic o con A m é ric a eran
propuesta del C onsejo de Indias; sin em bargo, algunos v irre y e s designaron
celosa m ente vig ila d a s por los fu n c io n a rio s de este organism o.
gobernadores, que estaban s u je to s a la c o n firm a ció n del soberano. La Real
Hacienda les fija b a el sueldo y duraban en el cargo un plazo va ria b le que
c ) Decadencia oscilaba de uno a cin co años.
La Legislación de Indias no aclara debidam ente las a trib u cio n e s de los
N um erosas son las causas que in flu y e ro n para que a fin e s del s ig lo gobernadores, pero podem os a firm a r que eran bien am plias. Adem ás de
XVI com enzara la decadencia de la Casa de C on tra ta ció n .
las fa cu lta d e s a d m in istra tiva s, poseían autoridad ju d ic ia l porque los fa llo s
El puerto de Sevilla, si bien ofrecía ventajas de seguridad, carecía de aguas del C abildo — sie m p re que la A ud ie n cia e stu vie ra d is ta n te — podían ape­
profundas, principal motivo que originó la creación de un nuevo organism o: la larse ante el gobernador. Sus a trib u cio n e s m ilita re s com prendían todo lo
Casa de Contratación de La Coruña. Esto dio origen a una serie de conflictos de re la tiv o al mando de las tropas.
ju risd icció n entre este puerto y Sevilla, que deseaba mantener la supremacía de
los viajes al Nuevo Mundo. Cuando el te rrito rio bajo su ju risd icció n era muy extenso, estaban autorizados
para designar tenientes de gobernador-, además, para evitar los excesos que se
D urante el go b iern o de los reyes Borbones, y a causa de la fundación cometían con los naturales, podían nom brar corregidores en los pueblos indígenas.
de la S ecretaría de M arina, la Casa de C o n tra ta ció n fue trasladada a Cádiz Al crearse los cargos de virrey y capitán general, los gobernadores pasaron a
y. por ú ltim o , en 1790, C arlos IV la su p rim ió , debido a que sus fu n cio n e s depender de estos funcionarios.
eran cum plidas por los C onsulados d e l M ar.
Los virreyes
Fueron los re p re se nta n te s d ire c to s del m onarca y, por lo ta n to , la más
alta autoridad en A m é rica . E legidos e n tre los nobles más destacados de la

136
137
C orte española, gozaban de p reem inencias se m ejantes a los reyes y fig u ­ g u a cil m ayor, lo s fisca le s, lo s alcaldes de crim e n y o tro s fu n c io n a rio s de
ran en los docum entos con los títu lo s de "e x c e le n tís im o s ” y “ c la rís im o s ” . m e n o r je ra rq u ía .
A l p rin c ip io el cargo de v irre y fu e v ita lic io , pero luego se fijó su dura­
ción en tre s años y más ta rd e en cinco. Los o id o re s eran personajes p re stig io so s, nom brados d ire cta m e n te por
Las am plias fa cu lta d e s de los v irre y e s podem os re s u m irla s de la s i­ el m onarca; usaban una toga ta la r, considerada com o insig nia del honor.
gu iente manera: A l igual que a los v irre y e s , les estaba p ro hibido m antener vin cu la cio n e s con
personas re sid e n te s en el lugar donde funcionaba la A u d ie n cia ; no podían
a) P olíticas. Les debían obediencia todas las a utoridades del v irre in a to , s e r nativos de la zona ni a s is tir a cerem onias públicas que no fueran pro­
exceptuando los adelantados. pias de su cargo.

b) L egislativa s. Podían d ic ta r bandos, in stru c c io n e s , reglam entos y o r­ Los fis c a le s defendían los p le ito s o fic ia le s y los asuntos derivado s de
denanzas destinados a los fu n c io n a rio s subordinados y al pueblo. la Real Hacienda; el a lg u a c il m ayor velaba por el c u m p lim ie n to de las re­
so lu cio n e s de la A ud ie n cia y los alcaldes de crim e n — pro p io s de las au­
c) A d m in is tra tiv a s . M anejaban las rentas reales y, com o su p e rin te n d e n ­
d ie n cia s v irre in a le s — integraban con el v irre y un trib u n a l que entendía,
tes de H acienda, v ig ila b a n to d o s los aspectos del te so ro . Estaban fa c u l­
en apelación, las causas c rim in a le s dictada s por los alcaldes.
tados para nom brar a los gobernadores, c o rre g id o re s , alcaldes m ayores de
ciudad y o fic ia le s de Hacienda, aunque luego estos fu n c io n a rio s debían ser
con firm ados por el rey. Funciones
d) E clesiásticas. Estaban autorizados para e je rc e r el vice p a tro n a to , es a) Ju d icia le s. A lto trib u n a l con ju ris d ic c ió n c iv il y c rim in a l; eran nece­
d e cir, podían nom brar re lig io s o s para ocupar las vacantes e cle siá stica s sa rio s dos vo to s de sus m iem bros re unidos en acuerdo para d ic ta r senten ­
m enores. cia en ju ic io s c iv ile s in fe rio re s a doscie nto s m il m aravedíes y de tre s de
e llo s para los demás casos. Los asuntos c iv ile s que excedían de los seis
e) Ju diciales. Presidían — sin v o to — las audiencias y podían conm utar m il pesos oro adm itían una apelación ante el C onsejo de Indias.
p e n a s .1 En m a te ria c rim in a l trata ba en prim e ra instancia todas las causas que
La labor de los v irre y e s estuvo fisca liza d a por las audiencias y tam bién llegaban de los o tro s trib u n a le s in fe rio re s de ju s tic ia ; los fa llo s se expe­
por los ju ic io s de re sid e n cia y las vis ita s . D urante el tra n s c u rs o de su man­ dían en nom bre del p ro p io soberano y con el se llo real.
dato debían re dacta r una m e m o ria para fa c ilita r a su su ce so r las tareas de A p a rtir del año 1550 se creó en la s'a u d ie n cia s el juzgado de “ Bienes
g o b ie rn o . 2 de D ifu n to s ” a cargo de un o id o r que a dm inistraba las riquezas de los fa ­
lle c id o s en Indias o en v ia je a e llas, siem pre que no tu vie se n herederos.
Los capitanes generales
b) P o litic o -a d m in istra tiva s. Si los v irre y e s se e xtra lim ita b a n en cu alquie­
Estos m andatarios tenían a trib u c io n e s sem ejantes a las de los virre y e s , ra de sus fu n cio n e s, la A ud ie n cia estaba faculta da para lla m a rlo s al orden
aunque el te r rito rio bajo su ju ris d ic c ió n era de m enor im p o rta n cia y ta m ­ — sin hacerlo p ú b lico— ; en caso de re in c id ir com unicaba por e s c rito al rey
poco eran considerados en la je ra rq u ía de los p rim e ro s. la irre g u la rid a d ,
O tras d ivisio n e s p o lític a s fu e ro n entregadas a los co rre g id o re s, lla ­
mados tam bién a lca ld e s m ayores, quienes gobernaban los d is trito s que no El juicio de residencia
eran cabeza de p ro vin cia y en los que había pueblos indígenas.
Para exam inar la actuación, de los altos funcionarios del gobierno, la corona
española estableció el ju ic io de residencia. En Am érica tuvo su origen en la real
Las audiencias cédula del año 1499, por la cual los Reyes Católicos designaron al com endador
Francisco de Bobadiila “ juez pesquisidor” de Cristóbal Colón.
La A u d ie n cia fue el más a lto trib u n a l creado en A m é ric a para la
a d m in istra ció n de la ju s tic ia . A propuesta del Consejo de Indias o de la Audiencia, el juez residenciador
se trasladaba al lugar donde había actuado el funcionario sujeto al ju ic io y allí
Una de las c a ra c te rís tic a s de este organism o fu e el núm ero v a ria b le recogía todas las pruebas de acusación y defensa. Terminado el proceso, enviaba
de ju e ce s que lo in tegraban; e n tre e llo s podem os c ita r los oidores, el al- las actuaciones al Consejo de Indias, el que daba el fallo definitivo.
Podían ser residenciados virreyes, gobernadores, alcaldes, corregidores, visi­
tadores de indios, tasadores de tributas, algunos miembros del Cabildo y fun cio­
narios de la Real Hacienda y de la Cusa de Moneda.
O tro procedim iento ju d icia l fue el de la visita, a cargo de un inspector o
' “ Limitados a ejercer altas tareas de gobierno -e s c r ib e Zorraquín Becú— la legislación
quiso apartarlos de las preocupaciones particulares y de la minucia judicial para que pudieran dedi- visitador. El ju ic io de residencia se efectuaba públicam ente al térm ino de la
carse por entero al desempeño de su elevada función.” actuación de un funcionario y no lesionaba su prestigio. La visita — en cam bio—
= Por el llamado “ pliego de mortaja" designaba a un reemplazante que lo sucedería — en era m otivada por denuncias graves, se realizaba en cualquier momento y sus
caso de fallecer repentinamente— , hasta la ligada del nuevo virrey nombrado por el monarca. procedim ientos eran generalmente secretos.

138 139
Las penas aplicadas en ambos procedim ientos consistían en multas, inhabi­
lita ción o destierro. El monarca podía exim ir del ju ic io a funcionarios de reconocida
capacidad, como sucedió con los virreyes Cevaílos y Vértiz, en el Río de la Plata.
La mayoría de las veces estos procedim ientos judiciales no tuvieron verdadera
eficacia debido a ^¡versos factores, entre ellos, la venalidad y el soborno de los
jueces o el poderío de los juzgados. El quinto virrey del Perú, marqués de Monte
Claros, los asemeja "a los torbellinos que suele haber en plazas y calles que
no sirven sino para levantar el polvo” .

Los cabildos

El cabildo era una c o rp o ra ció n m unicipal que tu vo m ú ltip le s fu n cio n e s


y que correspondía a los v ie jo s ayun ta m ie n to s o m u n ic ip io s ca ste lla no s de
la Edad M edia.
De acuerdo con lo e sta b le cid o en las Ordenanzas de Población, el ca­
b ild o se creaba al fundarse una ciudad. El c o n q u ista d o r que p residía la
cerem onia adelantado o gobernador— debía nom brar los p rim e ro s ca­
b ild a n te s; éstos cesaban con el ú ltim o día del año y el 1? de enero e llo s
m ism os designaban a sus sucesores. El edificio del Cabildo de Buenos Aires a principio del siglo XIX. En la planta baja se
encontraba una capilla, locales para los empleados del municipio y celdas para encerrar
Para ocupar ios cargos concejiles, de carácter honorario y obligatorio, era a los detenidos. En la planta alta, una gran sala de reuniones y un largo balcón exterior,
condición necesaria ser vecino, es decir, estar casado y afincado en el lugar; se en el que aparecían las autoridades los días de festejos.
prefería a j o s descendientes de conquistadores que no tuvieran “ oficios viles”
como ser tiendas de m ercaderías” o tabernas. También se les exigía saber leer
y escribir, aunque a veces no se tuvo en cuenta este últim o requisito.
i) El alguacil mayor. Especie de je fe de policía. Se ocupaba de la
v ig ila n c ia de las cárceles, detención de d elin cu e n te s, re p rim ía el juego y
C onstitución
castigaba los actos co ntra las buenas costum bre s. Podía perm anecer armado
El cabildo estaba c o n s titu id o por: de capa y espada d e ntro del re c in to del ayuntam iento.

a) El alcalde mayor. Era el p rim e r m a g istra d o m unicipal que super­ j) El escribano público. Era el se cre ta rio de actas, redactaba los
visaba todo el m o v im ie n to de ese organism o. lib ro s de acuerdo y le estaba pro h ib id o d ivu lg a r lo tra ta d o en las deli
beraciones.
b) El c.lcalde de prim er voto. Desempeñaba la fu n ció n de juez de
prim e ra instancia en lo c iv il. k) El mayordomo. Encargado de las diversas cerem onias públicas.

c ) El alcalde de segundo voto. Con igual ju ris d ic c ió n que el ante


A tribuciones
rio r, pero en' asuntos de c a rá c te r c o m e rcia l o c rim in a l.
El ca bildo tu vo m ú ltip le s a trib u cio n e s. Entre ellas podem os c ita r:
d) Los regadores. Se ocupaban del abasto de la población, de las
m ejoras públicas y de la a d m in is tra c ió n en general. Su núm ero oscilaba a) Funciones ju d icia le s. Estaban a cargo — com o ya hem os v is to — de
de cu atro a doce. los alcaldes de p rim e ro y segundo voto.

e) El alfé re z real. Llevaba el pendón del rey en todas las ce re m o ­ b) Funciones eje cu tivas. Proyectaba ordenanzas de buen gobierno, f i ­
nias públicas y, por la je ra rq u ía de su fu n ció n , p ercibía más sueldo que jaba los im puestos, establecía d isp o sicio n e s e d ilicia s, p o lic ia le s , de abasto
los regidores. y otorgaba tie rra s y solares.

f) El fie l ejecutor. V ig ila b a e l p re cio de los a rtícu lo s, im pedía el alza Las reales cédulas procedentes de la m e tró p o li se abrían en el ayunta­
indebida de los m ism os y d eterm inaba los lugares de venta. m iento, en presencia del v irre y o del gobernador, y luego se com unicaban
por bando al pueblo, si ése era el deseo del soberano.
g) El síndico procurador. Encargado de hacer v a le r los derechos
c) Funciones a d m in istra tiva s. Se ocupaba de la creación y el fu n cio n a ­
de los pobladores de la ciudad ante las autoridades, in c lu s iv e ante el rey.
m ie n to de escuelas de prim e ra s le tra s, exceptuando las que estaban a
h) El procurador general. Proponía re fo rm a s de acuerdo con las cargo de re lig io s o s ; a dm inistraba m ercados, ho sp ita le s y realizaba obras
necesidades públicas. de bien com ún.

140 141
_

El ca bild o obtenía re cu rso s con dos clases de im p u e sto s: 1) io s /p ro ­ Com o sucedió con o tra s in s titu c io n e s ya e xiste n te s en la península, el
p io s ; dinero que recibía p o r el a rrie n d o o la ve n ta de las tie rra s de su C onsulado fu e trasladado a las nuevas tie rra s con fu n cio n e s adaptadas al
propiedad; 2) los a rb itrio s : cobrados a los com e rcia n tes. medio en que debía actuar; es así com o tu vo ca rá cte r de ¡unta económ ica,
d) Funciones e le cto ra le s. Los cabild a n te s elegían a sus sucesores por pues fom entaba las a ctivid a d e s agrícolo-ganaderas, la m inería y las in ­
m edio del voto. du stria s.
El Consulado estaba form ado por un prio r o presidente y dos cónsules, acom ­
Cabildo abierto - pañados en sus funciones por un contador, un secretario, un tesorero y otros
vocales.
Era convocado en casos de extrem a gravedad y concurrían las auto­ El monarca nombraba a sus integrantes por dos años, al térm ino de los
ridades c iv ile s , e c le s iá s tic a s y m ilita re s , ju n to con la parte más re p re se nta ­ cuales el presidente y los dos cónsules se renovaban, eligiéndose por sorteo nuevos
candidatos de una lista presentada por los com erciantes; no sucedía lo mismo con
tiv a y “ sana de la p o b la c ió n ", com o fig u ra en los docum entos de la época.
el contador, el secretario y el tesorero, que eran funcionarios permanentes.
La convoca to ria — que contaba con la anuencia del v irre y o goberna­
dor— obedecía a dive rsa s causas que requerían una so lu ció n inm ediata:
re so lve r asuntos de guerra, ataques de p iratas, im poner ca stig o s a los En m ateria ju d ic ia l, los fa llo s del Consulado podían apelarse ante la
indios, epidem ias, pérdidas de cosechas, e tcé te ra . Casa de C o n tra ta ción de S evilla, siem pre que el m onto del p le ito excediera
En A m é rica debem os d is tin g u ir el c a b ild o a b ie rto tra d ic io n a l o de la los m il pesos fu e rte s ; p o s te rio rm e n te se fa c u ltó a la A u d ie n cia para re­
prim e ra época y el re v o lu c io n a rio o con fin e s e s tric ta m e n te p o lític o s , pro­ s o lv e r e stas cu e stio n e s com e rcia le s, la que e ntonces sesionaba com o
pios de los albores de la em ancipación. trib u n a l, com puesto por el decano de e ste cuerpo y dos colegas. En ú ltim a
A m ediados del s ig lo XVI, y a causa de las guerras c iv ile s , se con­ instancia, el C onsejo de Indias podía d ic ta r sentencia d e fin itiv a en cual­
vocaron en el Perú los p rim e ro s ca b ild o s a b ie rto s re v o lu c io n a rio s ; en el q u ie r p le ito de ca rá cte r com ercial.
Río de la Plata este tip o de asam blea se reunió con m o tivo de las inva­
siones inglesas. Las Leyes de Indias
Las tie rra s del Nuevo M undo fu ero n anexadas a la corona de C a s tilla
LOS C ONSULADO S
y por esto las le yes castellanas y no o tra s se aplicaron en A m é rica al co­
Desde la Edad M edia, los co m e rcia n tes españoles se agrupaban en m enzar la conquista y la población del te rrito rio . Sin em bargo, las d ife re n ­
trib u n a le s m e rca n tile s — conocidos con el nom bre de Consulados o U n iv e r­ cias de orden so cia l, p o lític o , económ ico y g eo gráfico que existía n entre
sidades de M erca d e re s— con el o b je to de d e fe n d e r sus p ro p io s in te re se s las posesiones de u ltra m a r y la m e tró p o li dem ostraron que esa leg isla ció n
en m ateria de navegación y com ercio. castellana no se adaptaba — en m uchos casos— a las exigencias ju ríd ica s
de la in c ip ie n te sociedad. S urgió de esta fo rm a el llam ado D erecho indiano,
es d e cir, la fu s ió n del Derecho caste lla no con la p rim itiv a le g isla ció n in ­
El edificio del Consulado de Buenos Aires. Años'después — en el período independiente— dígena.
allí sesionarían los diputados integrantes de la Asamblea del año 1813. La L egislación de Indias es el co n ju nto de disp o sicio n e s ju ríd ic a s d e s ti­
nadas a las nuevas tie rra s , que s u scrib ie ro n autoridades m e tro p o litan a s y
re sid e n te s, ta le s com o reyes, v irre y e s , C onsejo de indias, gobernadores,
consulados, audiencias, e tcé te ra .
Con el transcurso del tiem po se hizo necesario re co p ila r todo este gran pro­
ceso legislativo, es decir, reunir las leyes de acuerdo con un orden cronológico
y agruparlas p o r iden tidad de asuntos, a fin de sim p lifica r su conocim iento y fa ci­
litar su aplicación.
Entre los juristas que se dedicaron a la gran tarea de recopilar y cod ifica r
las Leyes de Indias merecen especial mención Antonio de León Pinelo y Juan de
Solórzano Pereira. Finalmente, en el año 1680, el rey Carlos II prom ulgó la fam osa
R ecopilación de Leyes de los Reinos de indias.

El poblam iento
Desde una p rim e ra época, la Corona española dispuso e je rc e r un con­
tro l sobre el tra s la d o de personas hacia sus d om in ios en A m é rica , La Casa
de C o n tra ta ció n estaba a cargo del em barque y otorgaba el pe rm iso c o rre s ­
pondiente, p re vio re g is tro de los v ia je ro s, con su ocupación re spe ctiva.

142
Los Reyes C a tó lico s p ro h ib ie ro n la partida hacia el Nuevo M undo de rio re s al in d io en tra b a jo , re siste n cia y d ocilida d. A ños más tarde, en
herejes, m oros y ju d ío s; tam poco le fu e p e rm itid o a los gitanos, por su con­ tie m p o s de Felipe II, se ordenó que un em presario debía encargarse del
d ic ió n de errantes. En cam bio, se fa c ilitó el tra sla d o de fa m ilia s de cam pe­ trá fic o de negros, de acuerdo con lo e stablecido en el “ a sie n to ” o contrato
sinos y artesanos que dem ostraran se r “ c ris tia n o s v ie jo s ” , es d e cir, no entre la Corona y un p a rticu la r. Los únicos en co ndicio nes de tra fic a r
descendientes de in fie le s . esclavos en gran cantidad fueron los portugueses, que se apropiaban de los
C arlos V dispuso que los hom bres casados no podían v ia ja r s in sus hom bres de co lo r en sus posesiones de A fric a . El p rim e r “ a s ie n to " se
esposas. Con respecto a las m ujeres s o lte ra s, aunque las nuevas tie rra s otorgó a Pedro Gómez R eynel y se prolongó de 1595 a 1601.
ofrecían buenas p o sib ilid a d e s m a trim o n ia le s, durante largos períodos se La cruza de europeos con indias y negras produjo una variedad de
pro h ib ió su em barque; a pesar de estas re s tric c io n e s , no fu e escaso el grupos m estizos. El casam iento legal e ntre un blanco y una m u je r aborigen
núm ero de m ujeres — casadas y so lte ra s — que pudieron tra sla d a rse a era considerado deshonroso y quitaba d is tin cio n e s y p riv ile g io s . No ocu rrió
A m érica. lo m ism o con las jóvenes m estizas — de unión de españoles con indias—
Los p rim e ro s negros esclavos llegaron acompañados de sus dueños, que pudieron ser esposas de colonos europeos.
com o s e rv ic io d o m é stico , en las expediciones conquistadoras. Estos africa- Para que la raza negra no se fusio nara con la europea, la Corona espa­
nos num erosos en A ndalucía a fin e s del s ig lo XV— de m o stra ro n se r supe­ ñola dispuso que pasara a A m é rica un núm ero p roporcional de esclavos de
ambos sexos; a pesar de e llo , en c ie rto s lugares el núm ero de m ulatos fue
abundante.
El jurisconsulto español Juan de Solórzano La fundación de ciudades fu e una de las bases en que con so lid ó su
Real cédula por la cual el mo­
Per eirá — oidor de la Audiencia de Lima— , narca español autoriza la recopi­
acción la colonización española. Estas nuevas poblaciones en te rrito rio
una de las grandes figuras del Derecho In­ lación de Leyes de Indias del am ericano c o n s titu y e ro n núcleos sociales, p o lítico s y económ icos que se
diano. (Grabado de la Biblioteca Nacional año 1682. u tiliz a ro n com o defensas contra el indígena rebelde y fa vo re cie ron las
de Madrid.) com unicaciones. El p ro ce d im ie n to por se g u ir en la fundación de ciudades
estaba reglam entado en unas disp o sicio n e s llam adas O rdenanzas de Po­
blación.

LA EVANGELIZACION

El Patronato
La Iglesia desem peñó un papel de gran im portancia en la conquista y
la colonización de A m é rica y e je rc ió m arcada influencia en los más variados
aspectos de la vida.
El P atronato era la p re rro g a tiva concedida por el Papa a los monarcas
españoles, por la cual los facultaba a nom brar las autoridades e cle siá stica s
y cre a r obispados y arzobispados en sus dom inios.
Las bulas y los breves p o n tific io s debían ser exam inados por el sobe­
rano antes de a p licarse en el Nuevo M undo; no podían e rig irs e m onasterios,
ig le sia s u h o sp ita le s sin e sta r de acuerdo con las ordenanzas reales; los
re lig io s o s no podían tra sla d a rse a A m é rica sin la orden expresa del m onar­
ca. En resum en, toda la Iglesia de A m é rica hispana dependía — en lo re fe ­
rente a personas y tem p o ra lid a d e s— de los reyes, sus patronos.
Los p rim e ro s sacerdotes que llegaron al Nuevo M undo fueron los fra n ­
ciscanos y los do m in ico s, llam ados "m e n d ic a n te s ” porque vivían de lim o s ­
nas y de la caridad p ú b lica . Tam bién a rrib a ro n re co le to s, m e rced arios, agus­
tin o s y capuchinos.
M erecen especial m ención los / e s u ita s , cuya labor fu e notable en todos
los órdenes en que d e sa rro lla ro n su m ú ltip le actividad.

Las autoridades eclesiásticas


Respondiendo a un pedido del em perador C arlos V, el Papa Paulo III
nom bró en ju lio de 1547 obispo d e l Río de la Plata — con sede en la Asun-

144 145
ció n — al fra n cisca n o Juan de B a rrio s. D ive rso s in co n ven ie n te s im p id ie ro n
a este ú ltim o tra sla d a rse a las Indias.
Con el o b je to de c u b rir el cargo vacante, C a rlo s V nom bró en fe b re ro
de 1555 — antes de abdicar— a fra y Pedro Fernández de la T o rre ; el nuevo
prelado llegó a la A su n ció n en a b ril del año sig u ie n te , acom pañado por
v a rio s re lig io so s.

La d ió ce sis d e l Tucumán — con sede en S antiago del Estero— se creó


en 1570 y fu e su p rim e r titu la r el obispo F rancisco de V ito ria ; le sucedió
H ernando de Trejo y Sanabria, quien se destacó por su obra en defensa y
evangelización de los indígenas. La d ió ce sis fu e trasladada a Córdoba en
1699, porque esa región contaba con m ayores p o sib ilid a d e s de prosperidad.
En 1620, el p o n tífic e Paulo V e rig e la d ió c e s is de Buenos A ire s y nom ­
bra en el cargo a fra y Pedro de Carranza. En 1807 se creó la d ió c e s is de
Salta y ocupó por p rim e ra vez esa s illa episcopal N ico lá s Videla d e l Pino.
Toda la región del Plata dependía ju ris d ic c io n a lm e n te del arzobispo de
Charcas; la región de Cuyo e stu vo su je ta — hasta 1806— a las autoridades
e cle siá stica s de S antiago de C hile, las que a su vez dependían de las de
Charcas.

La acción cultural Imprcflo con licencia deía Real Audiencia,en Ja


C i*J*d i e l t s ca n ta ría '7{¿C4rJ$ primero

España tra s p la n tó a las Indias las c a ra c te rís tic a s p a rtic u la re s de su


cu ltu ra y, por m edio de la enseñanza, tra tó de fo rm a r una sociedad e se n cial­
m ente cristia n a .
La tra d ic ió n m edieval otorgaba a la Iglesia el p rin cip a l papel en el
esfuerzo educativo, de ahí que la enseñanza de la p rim e ra época fuera
p a rticu la rm e n te m isio n a l y el p rim e r acto ed u ca tivo la ca tequización del
indígena.
Las Leyes de Indias contenían pocas d isp o sicio n e s sobre la creación de
cole g io s y u nive rsid a d e s; en cam bio, son num erosas las que tra ta n sobre
el a d o ctrin a m ie n to de los n a turales y para e llo s fu e ro n las p rim e ra s escue­ fa yrcjfor en cfÍH R tjn o i ¿ e l Piru»
las creadas en A m é ric a hispana. CAÑO D I ju r o . I X X X U U tANOS.
El fa c to r id io m à tic o c o n s titu y ó el problem a más im p o rta n te en el desa­ B fá vn T\¿4lfirc4tlá[lUg0tcn

rro llo cu ltu ra l.


La u n ifica ció n del idiom a, encarada sobre la base del ca ste lla no o de Portada de un catecismo des­
tinado a la evangelización de
la lengua indígena más avanzada, re s u ltó un fracaso; sin em bargo, en la
los indígenas, impreso en Li­
p rá ctica — por la co n vive ncia e n tre el aborigen y el c o n q u ista d o r— co e xis­ ma, en. el año 1584. La obra
tie ro n las dos tendencias. Los m isio n e ro s in icia ro n la co n fe cció n de voca­ estaba traducida a las len­
bu la rios indígenas y, de tal manera, la d ifu s ió n del ca ste lla no se lo g ró por guas quichua y aymará.
obra de la Iglesia.
de los m am elucos (m estizos de portugueses e indias) debieron e m ig ra r
LAS M ISIO N E S JESUITICAS hacia el sur, hasta d etene rse a o rilla s de los ríos Paraná y U ruguay. A
m ediados del s ig lo XVII los pueblos ocupaban una am plia región que com ­
prendía el este del Paraguay, la p ro vin cia de M isio n e s, parte de C o rrie n te s
Su organización
y p o rció n oeste de los estados b rasileñ os de Río Grande y Santa C atalina.
Se designan con el nom bre de “ m isio n e s je s u ític a s ” los e s ta b le c im ie n ­ Un s u p e rio r re lig io s o gobernaba cada pueblo, a s is tid o por un te n ie n te
to s fundados por esos re lig io s o s con el fin de c iv iliz a r y evangelizar a los cura que v ig ila b a la in s tru c c ió n y las prá ctica s de piedad.
indios.
Los pueblos levantados por los jesuítas tenían entre sí un aspecto muy
A p rin c ip io s del s ig lo XVII se e s ta b le cie ro n en el Guayrá, donde funda­ semejante: en el centro, una plaza de form a cuadrada o rectangular; hacia un
ron la "P ro vin cia je s u ític a del Paraguay” . M ás ta rd e , debido a la h o stilid a d costado la iglesia, las viviendas de los sacerdotes, la escuela, los talleres, los
depósitos y el cementerio. En los otros costados de la plaza se ubicaban en forma
sim étrica las casas de los indígenas, hechas de piedra y con techos a dos aguas.
146 147
Las m anualidades tu v ie ro n gran d e sa rro llo en la com unidad indígena,
pues su rg ie ro n c a rp in te ros, te je d o re s, he rreros, p in to re s, e sta tu a rio s, re lo ­
je ro s , im p re so re s, fu n d id o re s y hasta fa b rica n te s de in stru m e n to s m usica­
España en Italia y en Los franceses en Italia. Carlos VIII y Luis XII. R ivalidad entre
el Mediterráneo. Carlos V y Francisco 1. Batalla de Pavia. Tratado de Madrid.
La paz de Cambrai. Felipe II. Batalla de San Quintín. La
paz de Château Cambresis. Los turcos. Solimán II, el Mag­
nifico. La paz de Augsburgo. Abdicación de Carlos V.

La España de Felipe II. Propósitos de este monarca. Unidad religiosa. La in qu isi­


ción. Sublevación de los moros. Motines de Aragón: el
Justicia Mayor.

Politica exterior de Sublevación de los Paises Baios. El duque de Alba. El


Felipe II. Tribunal de Sangre. Guillermo de Nassau. Alejandro Far-
nesio. La República de las Provincias Unidas. Isabel de
Inglaterra y el anglicanismo. El duque de M edinasidonia. La
Arm ada Invencible. España frente a los turcos. Selim II. Juan
de Austria. Batalla de Lepanto. La unidad peninsular espa­
ñola. Batalla de Alcántara. Anexión de Portugal.

Las guerras de religión La Santa Liga y la Unión Calvinista. La noche de San Bar­
en Francia. tolomé. Francisco de. Guisa. Enrique de Borbón. El Edicto
de Nantes.

Francia. Reinado de Francisco i. Los Borbones: Enrique IV. El du­


La misión de San Ignacio Miní, según un cuadro de Léonie Matthis. Observe frente a la plaza
que de Sully.
el edificio de la iglesia que medía 63 metros de largo por 30 metros de ancho y constaba de
tres naves con muros de piedra — unida con barro arenoso— reforzados con pilares de madera
ae Lapacho. Inglaterra. Isabel 1. G uillermo Cecil. El im pulso a la industria. La Bolsa
de Londres. A ctividad de los corsarios.

paña y de A m é rica . A dem ás, el soberano creó ju n ta s de te m poralidades El Siglo de Oro La lite ratura : caracteres. La poesía lírica : Boscán y Garci-
para a d m in is tra r los bienes que poseían los re lig io so s. español. laso de la Vega. Las escuelas: salmantina, sevillana; e/ cul­
V arios ad m in istra d o re s se h ic ie ro n cargo del aspecto m a te ria l de los teranismo y el conceptismo. La poesía épica. La mística. El
pueblos, m ientra s que sacerdotes de otras órdenes (franciscanos, d o m in i­ teatro: Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca.
cos, m e rced arios) reem plazaron a los je su íta s. El p ro c e d im ie n to no tu vo La novela: caballeresca, pastoril y picaresca. M iguel de
éxito. Cervantes Saavedra. Don Q uijote de la Mancha.
Hacia el año 1776 los pueblos estaban en franca decadencia, y a p rin c i­
pios del sig lo XIX só lo quedaban m ontones de ruinas. En pocos años había Concepto político O rigenes: la autoridad del rey emana de la comunidad.
desaparecido la obra de dos sig lo s. de Indias. Bossuet: la monarquía por derecho divino. Las funciones
del Estado indiano: gobierno, justicia, guerra y hacienda.
La organización institucional: caracteres.

Autoridades El Rey, el Consejo de Indias: funciones legislativas, ju d ic ia ­


metropolitanas. les, adm inistrativas y m ilitares. La Casa de Contratación: con
Guía de repaso régim en autónom o; dependiente del Consejo de Indias;
decadencia.

Autoridades Adelantados: las capitulaciones. Los gobernadores■„ Lu¿ vi­


residentes. rreyes: atribuciones políticas, legislativas, adm inistrativas,
La España de Carlos V. Juana la Loca y Felipe de Habsburgo. Los infantes Carlos eclesiásticas y judiciales. Los capitanes generalas, Las Au­
y Fernando. Carlos I de España. La Europa de Carlos V: diencias: los oidores. Funciones de estos oir&wlamos. Los
posesiones de los Austria, herencia de Borgoña, dominios Cabildos: constitución y atribuciones. C a b ild o a b ie rta . Los
de Castilla y posesiones de Aragón. Carlos en España. Las Cervantes Saavedra: Don Q uijote de la ttanchr.
Cortes de Valladolid. Los com uneros: Juan de Padilla. Las leyes de Indias: su recopilación.

148 149
40. ¿Había restricciones para el traslado de personas hacia A m é­
rica? 41. ¿A qué se llamó el Patronato? 42. ¿Cóm o surgieron las
El poblam iento. Las restricciones. Los negros esclavos. La fundación de
ciudades. diócesis del Tucumán y de Buenos Aires? 43. ¿D ónde se estable­
cieron las misiones jesuíticas? 44. ¿En qué manualidades fueron
La evangelización. El Patronato: concepto. Las autoridades eclesiásticas. Las adiestrados los indígenas?
diócesis del Tucumán y de Buenos Aires. La acción cul­
tural: el factor idiom àtico.

Las misiones
jesuíticas.
Su organización. Artesanías. Expulsión de los jesuitas. Actividades Prácticas

• R e s u m ir las g u e rra s e n tre la Casa de A u s tria y F ra n cia .


• S in te tiz a r la p o lític a e x te r io r de F e lip e II .
• En u n cu a d ro s in ó p tic o titu la d o : El gobierno de América hispana
in d ic a r las p rin c ip a le s a trib u c io n e s de las a u to rid a d e s m e tro p o ­
lita n a s y las re sidente s sn el N u e vo M undo .
• B u s c a r in fo rm a c ió n y luego re d a c ta r u n tra b a jo titu la d o : Im por­
— Cuestionario -------------------------------------------------------— tancia de los cabildos en América,
1. ¿Cóm o llegó al trono Carlos I de España? 2. ¿Qué dominios
heredó al ocupar el gobierno imperial? 3. ¿Qué ocurrió en España
cuando se rebelaron los com uneros? 4. ¿Cóm o se originaron las
Guerras de Italia? 5. ¿Cóm o culminó la enemistad entre Carlos V
y Francisco I? 6. ¿Quién fue derrotado en la batalla de Pavía?
7. ¿Por qué Carlos V envió al condestable de Borbón a luchar
Lectura
contra el Papa? 8. ¿Cóm o terminó la guerra entre la Casa de
Austria y Francia? 9. ¿En qué form a abdicó Carlos V ? 10. ¿Qué
sabe con respecto a la personalidad de Felipe II? 11. ¿Cóm o logró Felipe II
la unidad religiosa de España? 12. ¿Qué incidentes se originaron
en Aragón? 13. ¿Por qué se sublevaron los Países Bajos contra Desde el punto de vista nacional, también influyó el hecho de que Fe­
Felipe II? 14. ¿En qué provincias venció A lejandro Farnesio? el rey más importante de la Casa lipe II, aunque no heredó el Impe­
15. ¿Cuál fue la política que siguió Isabel de Inglaterra contra de Austria, y también el más espa­ rio, se empeñó en continuar reali­
ñol, fue Felipe II. El volumen e in­ zando los fines característicos de esa
España? 16. ¿Qué le ocurrió a la Armada Invencible? 17. ¿Qué fluencia dé sü acción de gobierno son institución, que él consideraba como
actitud asumió España frente a los turcos? 18. ¿Qué se entiende tan grandes en el siglo XVI, como virtualmente transmitidos también
por unidad peninsular española? 19. ¿Por qué se produjeron las lo fueron en el X V los de Isabel I a la corona española. La diferencia
Guerras de Religión en Francia? 20. ¿Qué partidos se form aron? y Fernando. P e ro los p ro b le m a s de su criterio imperialista con el de
principales que hubo de afrontar Fe­ Carlos I consistió en que éste sentía
21. ¿Cóm o gobernó Enrique IV de Francia? 22. ¿Qué puede decir lipe II se diferenciaban de los que el Imperio como un Austria y Habs-
de Isabel I de Inglaterra? 23. ¿A qué se llama El Siglo de Oro resolvieron aquéllos (y especialmen­ burgo, y Felipe II como un católico,
español? 24. ¿Cuáles fueron los caracteres de la literatura? 25. te la reina Católica), en haber sido, para quien la suprema necesidad era
¿Quiénes se destacaron en la poesía lírica? 26. ¿Qué puede decir sustancialmente, problemas exterio­ salvar el mundo (no sólo España)
res a España y de relación ' ó™de de la herejía triunfante en el Norte
del teatro? 27. ¿Y de la novela? 28. ¿Qué sabe de Cervantes y el pugna con otros países. A que así de Europa y en parte del Centro.
Quijote? 29. ¿Cuálés fueron las funciones del Estado indiano? 30. fuese coñtrTBüyeron rio poco los ata­ Esa fue quizá su mayor equivoca­
¿Cóm o estaba gobernada América hispana? 31. ¿Qué atribuciones ques y amenazas de los reyes ene­ ción política con referencia a' los
migos de la Casa de Austria y de] intereses españoles; no obstante el
tenía el Consejo de Indias? 32. ¿En cuántos períodos puede divi­ poderío de ésta en Europa. Contra sentido ge n e ra l h u m an o de aquel
dirse el estudio de la Casa de Contratación? 33. ¿Qué sabe dé los ellos le fue preciso a Felipe II, más propósito, dentro de la ideología de
Adelantados? 34. ¿Cuáles eran las facultades de los virreyes? 35. de una vez, combatir incluso para la época. Es lícito, sin embargo, pre­
¿Qué funciones cumplía la Audiencia? 36. ¿Quiénes integraban salvar la independencia y los inte­ guntarse si Felipe II era capaz de
reses particulares de España. Pero comprender dónde estaba (fuera de
el Cabildo? 37. ¿A qué se llamó Cabildo abierto? 38. ¿Qué puede
decir sobre el Consulado? 39. ¿Cóm o surgió el Derecho indiano?
151

150
la razón religiosa y la de apoyo a la Felipe II nunca descargó la resolu­
familia imperial) el interés del rei­ ción de los asuntos en otras perso­
no que, a través de su padre, heredó nas, aun las de m a y o r confianza
de Isabel de Castilla y Fernando de (sus secretarios), sipo que los estu­
Aragón. Los únicos aspectos en que diaba y resolvía pof sí mismo. Esta
propiamente parece haber compren­ manera de proceder, digna por un
dido Felipe ese interés nacional, en lado de elogio, tuvo también sus
lo que tenía de más íntimo, fueron desventajas. A l c e n tr a liz a r en sí
el de las necesidades económicas re­ mismo el gobierno hasta en sus mí­
lacionadas^ o n la m e jo r a de las nimos detalles, quitaba iniciativas a
cualidades geográficas del territorio las autoridades inferiores al rey y
español, y el de la cultura. Su em­ dejaba a éstas sin poder decidir por
peño en concertar lo que estimaba sí mismas en momentos difíciles y
como sus obligaciones internaciona­ que no admitían espera. Por otra
les con las que correspondían a un parte, y dada la dificultad de las
rey español de entonces, constituyó comunicaciones que entonces se pa­
su error político más grave y tam­ decía, la necesidad de aguardar ins­
bién su drama espiritual. trucciones directas del rey hacía que
Felipe había sido cuidadosamente éstas llegasen muchas veces tarde y
educado para el gobierno por su pa­ no causasen el efecto buscado. Añá­
dre, Carlos I, y por varias personas dase a esto las vacilaciones y lenti­
de cultura y experiencia que le ro­ tud personales de Felipe, que, sea
dearon en su mocedad. Con objeto cual fuere su explicación psicológica,
de completar esa educación, y para constituyeron prácticamente una in­
que conociese por sí mismo los paí­ ferioridad frente al dinamismo de
ses de Europa que pertenecían a su que dieron muestra sus enemigos y,
padre, éste le hizo visitar Italia, particularmente, la reina Isabel de
Flandes y Alemania. Poco después, Inglaterra y la regenta de Francia,
y por su ya citado matrimonio con- Catalina de Médicis. La única ex­
María Tudor, Felipe residió algún LA ESPAÑA DE LOS AUSTRIAS MENORES
cepción a esa técnica burocrática se­
tiempo en Inglaterra. guida por el rey fue el sistema de D espu é s de la m u e rte de Felipe II com ienza la decadencia española al
Con todo esto, adquirió experien­ autonomías le g is la tiv a s, muy am­
cia de los hombres y de las cuestio­ o cupar el trono los tre s ú ltim os m onarcas de la casa de A u s tria que reina­
plias a veces, que se aplicó en las
nes que entonces agitaban a Europa, colonias a m e rica n a s y oceánicas: ron en la península: Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Estos reyes incapaces
y especialmente un elevado sentido origen de una abundante legislación — que ca re cie ron de talento y energía— fueron dom inados en el aspecto
de su r e s p o n s a b ilid a d como rey, escrita y consuetudinaria que prác­ político por m e diocre s favoritos.
dentro de la concepción absolutista. ticamente modificó la dictada en la
Este sentido se aplicó en dos formas metrópoli en no pocas cuestiones.
que caracterizan la manera de go­ Felipe III (1598-1621)
bernar de Felipe II: es una su inter­ A lta m ira , Rafael.
vención personal y directa en todas H ijo del absolutista Felipe II, ciñó la corona a los ve intiú n años. A u n q u e
las cuestiones de a d m in is tr a c ió n ; M a n u a l de H i s t o r i a m u y re ligioso y benigno, este soberano era un incapaz que gustaba de la
otra, la defensa tenaz de los intere­ d e E s p a ñ a , Buenos Aires, 1946. vida cóm oda y de holganza.
ses de la monarquía contra todos los • ¿Cuáles f u e r o n lo s p r o b le m a s Entregó la dire cció n del gobierno al poco e scru p u loso Duque de Lerma
enemigos de ella, incluso el Papa, que siguió una funesta política de e nriqu e cim ie nto personal. Este favorito
p rin cip a le s que debió a fro n ta r F e ­
cuando éste se mezclaba en asuntos lip e II? del m onarca ordenó en 1609 la expulsión de los ú ltim o s m oros que pe rm a ­
que afectaban a los dominios de la • ¿Su posición re lig io sa lo fa vo re ció necían en la penínsu la .1
corona española o a la soberanía de en p olítica?
ésta. • ¿Cómo gobernó? La drástica medida estaba de acuerdo con la mentalidad de la época y se
La intervención personal y direc­
• ¿Qué s ig n ific a legislación consue­ llevó a cabo no sólo para conseguir la definitiva unidad religiosa, sino también
ta, signo de independencia de carác­ tu d in a ria ? para mejorar las finanzas con la confiscación de los bienes pertenecientes a los
ter y de celo por las funciones de laboriosos moriscos.
rey, se expresó en el hecho de que Aunque el Duque obtuvo una buena ganancia, las consecuencias económicas
fueron perjudiciales, porque la mayoría de los expulsados se dedicaban a la agri­
cultura y a la industria.

> La expulsión se ¡nieló en 1609 y se prolongó hasta el aflo 1614. En total se calcula que la
medida afectó a cerca de medio millón de personas que fueron trasladadas al Africa.

152
153
P o steriorm ente Lerm a fue reem plazado por su hijo, el D u q u e de U ce da ,
otro incapaz, sin ninguna condición para el go bie rn o del Estado.
El bondadoso y holgazán Fe lip e III m urió en 1621; lo sucedió su hijo,
Felipe IV.

Felipe IV (1621-1665)
Era m ás inteligente que su padre, aunque tam bién se m antuvo alejado
del gobierno que entre gó al privado G a spa r de G u zm á n , Conde-duque de
Olivares. Este fa vorito era m u y honrado pero, vanidoso y altanero, se dejó
dom in a r p or su excesiva a m bición de m ando.
S o s tu vo una se rie de gu erra s contra Francia, con resultado adverso,
lo que ocasionó la pérdida de varios te rrito rio s .1
En p olítica interior se p ropuso sanear la co rru pción a dm inistrativa y
creó la Junta de Reformación de Costumbres.

Comenzó a funcionar en 1622 y sus integrantes debían Investigar las fortunas


de todos aquellos gue habían ocupado altos cargos en el reinado de Felipe III.
Uceda y Lerma fueron juzgados y enviados a la cárcel; el primero falleció
cumpliendo la condena, pero el segundo logró ser nombrado cardenal.
Para impedir nuevas inmoralidades en la administración pública se ordenó
que, a partir de ese momento, todos los que eran nombrados para ocupar un
cargo de importancia estaban obligados a presentar una declaración jurada
de sus bienes.
O liv a re s decidió u nifica r el siste m a fin an cie ro y a dm inistrativo de Es­
paña, para lo cual exigió im puestos y aplicó una rígida política centralista.
Esto originó varios levantam ientos, con propósitos de independencia, en
Cataluña, A nda lu cía y A ra g ó n .
La inhábil política de O liv a re s afectó tam bién a Portugal cu yos habitantes
fueron gravados con e xce sivo s im puestos. En 1640, los nobles encabezaron
una rebelión, lograron apoderarse de Lisboa y se independizaron de España talento, fue a su ve z dom inada por el jesuita austríaco Everardo Nithard.
al nom bra r soberano a Juan IV, duque de Braganza. En 1675 C a rlo s II fue reconocido m a yor de edad y, a p a rtir de ese m o­
A n te los fracasos de O liv a re s , Felipe IV lo destituyó y p or b reve tiem po m ento, entregó el gobierno a su herm ano bastardo Juan José de Austria,3
se hizo cargo del go bie rn o; luego v o lvió a co nfiar el poder a Luis de Haro, cuyos de sa cie rto s aum entaron la decadencia de la C o ro n a y el desp re stig io
so brino del a nte rio r favorito . A u n q u e m ás hábil que O liv a re s , no pudo m e jo­ de España.
rar la situación española.
C o n tra ria d o por tantos fracasos político s, Felipe IV m u rió en el año 1665 La extrem a debilidad física del m onarca y la circunstancia de no tener
y dejó heredero al p ríncipe Don Carlos, hijo de su segundo m atrim onio con descendientes directo s inquietaron a las C o rte s europeas, que alegaban
derechos a la sucesión española.
M ariana de Austria.
Luis XIV de Francia deseaba la corona de España para su nieto Felipe de
C arlos II (1665-1700) Anfou.
El em perador Leopoldo I de Austria, descendiente del em perador Fernando
D é b il, e nfe rm izo y retrasado m ental,2 el nuevo soberano fue dirigid o — en (hermano de Carlos V), am bicionaba el trono para su hijo, el archiduque Carlos.
los años de m inoridad— por su m adre. Doña Mariana, la cual, por su escaso Además, también alegaba derechos el príncipe José Fernando de Baviera.
bisnieto de Felipe IV de España.

1 Rosellón, el Artois, Luxemburgo y algunos territorios en Flandes. Por la llamada “ Paz de Enterado C a rlo s II de las am biciones de A le m a nia y Francia designó
los Pirineos” , se estableció el matrimonio de la infanta M aría Teresa con el futuro rey de Francia
heredero a Fernando de Baviera, pero éste falleció en 1699.
Luis XIV.
2 Con frecuencia era atacado por violentas fiebres que lo postraban en cama; apenas subía
sn un carruaje, los vómitos lo obligaban a desistir del viaje, y cuando estaba al aire libre, le
3 Fue el más inteligente de los varios hijos naturales de* Felipe IV.
supuraban los ojos.
La madre de Juan José de Austria era la actriz M aría Calderón.
El pueblo lo conocía con el nombre de Hechizado, porque su lamentable estado físico se
A Juan de Austria le sucedieron otros dos favoritos: el Duque de M edinaceli y el Conde de
atribuía a influencias diab.ólicas.
Oropesa, que aumentaron los males externos e internos que agobiaban a España.

154
B
Por nuevo te s ta m e n to , el soberano español e lig ió al fra n cé s Felipe de
A n jo u quien, a la m u e rte de C arlos II, ocupó el tro n o con el nom bre de Fe­
lipe V.
A larm adas ante el poderío del nuevo m onarca, In g la te rra y Holanda
organizaron una c o a lic ió n co n tra España y Francia, lo que dio origen a la
llam ada "G u e rra de S u ce sió n ".

EL BARROCO Y SU PROYECCION EN A M E R IC A

Los estilos que pasaron al Nuevo Mundo


La a rq u ite c tu ra es el a rte de c o n s tru ir y adornar los e d ific io s según
las norm as determ inadas por un e s tilo — m a n ife sta ció n p lá stica de un a utor
o una época— que puede se r g ó tico , re n a cim ie n to , barroco, e tcé te ra .
V arios fu e ro n los e s tilo s a rq u ite ctó n ic o s que se em plearon en A m é rica
en los largos años de la dom inación hispánica, vin cu la d o s ló gicam ente a la
Península, de donde procedían los a rq u ite c to s . En colaboración con c rio llo s
y op erarios indígenas, los españoles levantaron e d ific io s de una gran v a rie ­
dad de fo rm a s — p a rtic u la rm e n te en M é xico y el Perú— que no siem pre
respetaron la fiso n o m ía de un e s tilo dete rm in ad o , bien por in flu e n c ia del
m edio, la fa lta de mano de obra adecuada, la carencia de c ie rto s m ate­
ria le s, e tcé te ra .
En té rm in o s generales — debido a la d ific u lta d para fija r de m odo pre­
c iso — puede a firm a rs e que en A m é rica se aplicaron las m a n ife sta cio n e s
e s tilís tic a s pred o m in a n te s en España en el tra n s c u rs o de va rio s s ig lo s , a
Desde la segunda mitad del siglo XVIII comenzó a declinar la exuberancia
saber: g ó tico , re n a cim ie n to , m udéjar, h e rre ria n o , p la te re sco , barroco, rococó
del barroco y del rococó para dar paso al estilo neoclásico, que volvió a la medida
y neoclásico. de las líneas y a la proporción en la arquitectura.
Entre los siglos XII y XVI flore ció en Europa el estilo ojival, más conocido
por el im propio térm ino gótico (surgió en Francia y na da debe a los godos), que El barroco am ericano
se caracteriza por el uso del arco quebrado u ojival. Este detalle perm itió construir
altas columnas, elevar las paredes y a b rir en ellas grandes ventanas, cubiertas El R enacim iento había proporcionado al a rte a rq u ite ctó n ico una té cn ica
con vitrales (vitraux) de variados colores. Los edificios construidos en este estilo y un e s tilo p ropios, pero en el tra n scu rso del sig lo XVII esta sim p licid a d de
terminan en su parte superior en la denominada “ bóveda de crucería” , form ada por las fo rm a s clá sicas se co m p licó al predom ina r el elem en to d e co ra tivo sobre
cuatro sem iarcos ojivales que se cruzan. Numerosas iglesias fueron erigidas de el c o n s tru c tiv o , la línea curva sobre la recta. S urgió de esta form a un e s tilo
acuerdo con estos principios. rebuscado, con p ro fu sió n de d e ta lle s d e corativo s y recargado de adornos
En los prim eros años de la conquista se aplicó en Am érica el estilo gótico que re c ib ió el nom bre de barroco J
isabelino (se difundió bajo el reiriado de Isabel de Castilla), con bastante influencia
mudéjar o árabe, como lo prueba el uso de los arcos de herradura. Se encuentran Esta m a n ife sta ció n p lá stica de una época, que s ig n ific ó una oposición
expresiones destacadas en México y Perú. al frío y c o rre c to c la sicism o se conoció tam bién en España con el nom bre
Por el siglo XVI lle g ó -a su apogeo en Europa el estilo renacimiento, que de c h u rrig u e re sco, pues fu e difu n d id a por José C hurrig uera y sus discípulos.
consistió en volver a las antiguas form as clásicas, pero con criterio independiente El e s tilo barroco se extend ió por toda A m é rica hasta tra n sfo rm a rse
y am oldándolo a las nuevas necesidades. en el arte genuino de la colonización española.* Si bien fu eron los je su íta s
La adaptación del estilo gótico al del renacimiento originó en España el estilo
plateresco, con profusión de elementos decorativos, denominado de esa forma
porque su ornamentación rebuscada y m inuciosa semejaba el trabajo de los plateros.
En el siglo XVI se produjo en España la llamada “ reacción herreriana” que 1 Algunos afirman que la palabra b arroco deriva de la í i . i í . . .
in ició el sevillano Juan de Herrera, quien se destacó por la severidad y aridez del clones y ensorfijam lénfos -hacen recordar los adornos 7 s “ o° o S T d iS T q « p t
estilo. Aunque también se aplicó en América, su auge no fue duradero, pues debió viene de un - apHc a no ^ T a i pedías de escaso va^ór.
dar paso al in flujo avasallante del barroco, del cual nos ocuparem os seguidamente. En 1 ° n ' romo asimismo a toda obra art e f 0 a a arc?u'tectura, sino también a la pintura y
a la escultura, como asimismo a toda obra artística cargada de detalles.
La frivolidad im perante en la Francia de Luis XV hizo surgir el estilo rococó,
con m olduras curvas y sinuosas y detalles de guirnaldas, follajes, etcétera, que no 2 T a m b ié n se difundió con rapidez y presentó modelos destacados en los dominios lusitanos
tardó en pasar a España bajo la dinastía de los reyes Borbones.

156
D efensores del absolutism o
quienes más lo d ifu n d ie ro n , no se v in c u ló ni a una escuela ni a un a rtis ta
dete rm in ados. . , . El sis te m a a bsoluto de go bierno fu e p ro piciado por hom bres de leyes
No tardó en adaptarse al m edio natural — tro p ic a l y s e lv á tic o — y a las y pensadores — e spe cialm e n te franceses— conocidos con el nom bre de
m a nifesta ciones c o lo rid a s y b rilla n te s del te m p e ra m e n to indígena. De tal p o lític o s .
manera, en el barroco am ericano se observan recursos de e xpresión ilim i­ Por causa de las luchas re lig io s a s que asolaron a Francia, y con el
tados y un co lo rid o fa n ta sio so y b rilla n te , obra de a rq u ite c to s europeos o o b je to de e lim in a r el caos, a firm a ro n que el "o rd e n " es el suprem o bienes­
c rio llo s en e strecha colaboración con m estizós e indígenas. T ransform ado ta r de toda com unidad. S ostuvie ron el origen d ivin o del m andato real y el
en poderosa c o rrie n te , el b arroquism o del Nuevo M undo re s is tió por largos im p e rio so deber de los súbditos de obed ece rlo c ie g a m e n te .’
añ 0S — siglos X V II y X V III— los avances de las nuevas concepciones a rq u i­
Dos grandes tra ta d is ta s se destacan en la defensa del a b so lu tism o : el
te ctó n ica s que procedían de Europa. fra n cé s Juan B odin (1530-1596) y el inglés Tomás H obbes (1588-1679).
En M éxico , Perú y A m é rica C e n tra l son num erosas las co n stru ccio n e s
erigid as en el e s tilo m encionado; en nu e stro país podem os c ita r en Córdoba Juan Bodin. Partidario decidido de las monarquías, sostenía que los gober­
la notable cúpula de la C atedral, las ig le sia s de Santa C atalina y A lta Gra­ nantes estaban sometidos a la ley divina y negaba la autoridad de cualquier parla­
mento para oponerse al poderío real.
cia-, en Buenos A ire s , el fro n tis de la ig le s ia de San Ignacio, e tcé te ra .
Aunque reconoció que los soberanos que violaban las leyes establecidas eran
tiranos, negó a los súbditos el derecho a cualquier rebelión porque “ la autoridad
EL ABSOLUTISM O M O N A R Q U IC O del principe emana de Dios, por lo cual es obligación del pueblo obedecer pasi­
vamente .
Se llam a ab so lu tism o el s iste m a de g obierno en el cual la autoridad del
Tomás Hobbes. Está considerado otro “ apóstol del gobierno absoluto” . Su
soberano no tie n e lim ita c io n e s y su vo luntad es la única norm a que debe libro más im portante se llam a Leviatán , 2 con lo que quiso indicar que el Estado
se g u irse para la a d m in is tra c ió n de un país. es un monstruo de omnímodos poderes. En este trabajo trata de e xp lica r los oríoe-
nes de los gobiernos.
El ab so lu tism o m onárquico ca ra cte rizó los gobiernos europeos del s i­
Afirm a que, en principio, los hombres vivían con la naturaleza, guiados por
glo XVII, en especial el de Francia. la ley del propio interés. Con este sistem a la miseria era universal y la vida “ pobre,
Aunque en el sistema absoluto de gobierno todo lo que place al monarca solitaria, impura, brutal y breve” . Para librarse de los males, los hombres delegaron
tiene el valor de una ley, es error común confundirlo con el despotismo o la tiranía. todos sus derechos en un soberano fuerte y poderoso, que debía ampararlos de
toda violencia y que, de hecho, era depositario de toda autoridad. Hobbes sostuvo
En estos últimos, el poder se ejerce en form a arbitraria, mientras que en el sistema
que “ el gobierno absoluto fue fundado por el pueblo".
absoluto el que gobierna debe respetar las tradiciones y normas ya establecidas
en su país y tratar de resolver los problemas con la rectitud que le indique su
conciencia. Los cambios económicos
Los monarcas absolutos se basaron en el principio del derecho divino, por­
que su poder derivaba de Dios y, por lo tanto, no debían com partir con nadie la Los d e s c u b rim ie n to s m a rítim o s y la fo rm a ció n de los grandes im p e rio s
autoridad. Debían gobernar en form a paternal y de acuerdo con la recta razón. co lo n ia le s am pliaron los lím ite s del reducido co m e rcio m edieval.
Sólo ante Dios eran responsables de la grandeza y la prosperidad de sus Estados. D ism inuyó la im p ortan cia de Génova, Pisa y Venecia, m ie n tra s Lisboa,
B urdeos, L iv e rp o o l, B ris to l y A m ste rd a m acrecentaron en fo rm a asom brosa
el volum en de sus tra nsacciones co m erciale s.
La consolidació n del poder m onárquico se elaboró p aulatinam ente desde
También, com o consecuencia de los d e scu b rim ie n to s, Europa obtuvo
la caída del fe u d a lism o , a fin e s de la Edad M edia.
gran cantjdad de m e tale s p reciosos, lo que aum entó la moneda circ u la n te
Las num erosas guerras c iv ile s y re lig io s a s d e b ilita ro n a la nobleza y
y p e rm itió la acum ulación de riquezas para d e stin a rla s a in ve rsio n e s p o ste ­
al cle ro y en riq u e cie ro n a los reyes que se apropiaron de los bienes ecle-
rio re s . Esto dio orige n al capitalism o .
s iá stico s
Los m onarcas organizaron e jé rc ito s de m erce n a rio s, q u ita ro n a trib u c io ­ El valor del oro y de la plata originó el com ercio con fines de lucro, lo que
nes a los parlam entos, no respetaron las autonom ías m u n icip a le s, reorga­ term inó para siem pre con el sistema del trueque, tan característico en las herman­
nizaron la ju s tic ia y sig u ie ro n un siste m a p o lític o y económ ico ce ntralizado. dades medievales.
En España el a b so lu tism o se in ic ia en la .época de los Reyes C a tó lico s, El espíritu de empresa, el afán de especular y la com petencia son las bases
del capitalismo, que se ha definido como “ un sistema de producción, distribución
continúa luego con C arlos V y cu lm in a con Felipe II.
e intercam bio, según el cual las riquezas acumuladas son invertidas por sus pro­
En In g la te rra com ienza con los Tudor y sigue con los E stuardo; en pietarios con vistas a la obtención de beneficios” .
A lem ania está representado por los m andatarios luteranos.
En el sig lo XVII Francia es el país en el que la m onarquía llega al
apogeo de su poder. Después del período de de b ilid a d que caracteriza las 1 Decían que el poder de los reyes "no estabalimitado por ninguna regia de moralidad,
cuando se hallaban en juego vitales intereses públicos” .Es indudable que el primer representante
guerras de re lig ió n , Enrique IV consolida la autoridad real; por ú ltim o , Luis de esta teoría política fue Maquiaveio.
XIV es el m áxim o exponente del m onarca absoluto. 2 El Leviatán es un monstruo marino descrito en el Libro de Job y que la Iglesia considera,
sn el sentido moral, enemigo de las almas o demonio.

158 159
En e l tra n s c u rs o de la Edad M e d ia , la s a c tiv id a d e s b a n c a ria s e sta b a n
en m a n o s de ju d ío s y m u s u lm a n e s , o b ie n de a lg u n a s ó rd e n e s r e lig io s a s
q u e fa c ilita b a n d in e ro en tie m p o s de la s C ru za d a s. S ó lo en el s ig lo X V se
in ic ió el p ré s ta m o m o n e ta rio en v a s ta e s c a la y se o to rg a ro n fa c ilid a d e s de
c ré d ito .
La p ro s p e rid a d a lca n zó ta m b ié n a la g a n a d e ría y a la a g ric u ltu r a , e s p e ­
c ia lm e n te a e s ta ú ltim a , q u e s e tra n s fo rm ó en un lu c ra tiv o n e g o c io .

El uso del alambrado para de lim ita r los campos perjudicó a los pobladores
rurales, que hacían pastar sus animales en tierras comunes. Inglaterra fue el prim er
país que utilizó el alambrado.
Por otra parte, en toda Europa surgieron casas com erciales que se dedicaron
a las actividades lucrativas. Los M édicis de Florencia trabajaron con un capital
calculado en 7.500.000 dólares, y los famosos Függer, de Augsburgo, que prestaron
dinero a prestigiosos personajes y originaron escándalos (venta de indulgencias),
tenían un beneficio anual del 54 por ciento.

FR AN C IA EN LA EPOCA DE RICHELIEU

Luis X III

D espués de la trá g ic a m ue rte de Enrique IV en 1610, lo sucedió en el


tro n o de Francia su h ijo Luis XIII, de nueve años de edad, por lo que se hizo
cargo de la regencia su m adre, M aría de M é d ic is , pero ésta entre g ó el La acción de Richelieu
gobierno a un m a trim o n io de ita lia n o s — C oncino C oncini y Leonor C aligai
que in icia ro n un período de abusos y desórdenes. En Francia los p ro te sta n te s eran apoyados por buena parte de la nobleza
Cuando Luis XIII fu e declarado m ayor de edad — d ie c is é is años— e lim i­ y en el e x te rio r contaban con la ayuda de Ing late rra y Holanda. En el pu erto
nó a la sin g u la r pareja y com enzó a re in a r. El joven m onarca debió e n fre n ta r de la R ochela se h icie ro n fu e rte s contra las tropas reales. R ichelieu decidió
a la nobleza provocadora de d is tu rb io s y a los p ro te s ta n te s que dom inaban d irig ir p ersonalm ente las acciones y, después de cato rce m eses de s itio ,
plazas fu e rte s y tenían g u a rn icio n e s armadas. logró la ca p itu la ció n . A l año s ig u ie n te — 1629— p rom u lgó el e d icto deno­
En esas épocas de ta n ta s d ific u lta d e s — año 1624— Luis XIII nom bró m inado “ La G racia de A la is " , que q u itó a los p ro te sta n te s los p riv ile g io s
a A rm ando du P lessis, cardenal de R ich e lie u , je fe del C onsejo Real. c iv ile s , p o lític o s y m ilita re s , pero m antenía la lib e rta d de cultos.
Para hacer más a bsoluto el poder del rey, R ichelieu co m b atió a los
Richelieu tenía trein ta y nueve años de edad. Era delgado, de tez pálida, nobles, quienes se negaban a c u m p lir con las d isp o sicio n e s de la Corona
frente amplia, ojos grandes y nariz un tanto gruesa. Peinaba hacia atrás su largo y se oponían *a la p o lítica del cardenal.
cabello oscuro, usaba bigote y barba a modo de perilla. R ichelieu ordenó de m o le r los antiguos .c a s tillo s , sím bolos del poder
Severo, orgulloso e inteligente, pasaba todo el día trabajando hasta la puesta se ñ o ria l, y abolió los cargos de Gran A lm ira n te y C ondestable, los que
del sol; el exceso de actividad le produjo una alteración del sistem a nervioso, fueron s u s titu id o s por los in te n d e n te s, fu n cio n a rio s so m etidos a la a u to ri­
pues sufría de continuas jaquecas y dolores neurálgicos. dad real.
Siguió la carrera eclesiástica para que su fam ilia conservase el obispado de
Luson, pero Richelieu era en realidad, más que un sacerdote, un hombre de Estado La lucha co n tra los grandes fu e m uy dura porque é stos u tiliz a ro n todos
y un guerrero. Para esto, basta cita r los caracteres de su personalidad: frialdad, los recursos p o sib les — in trig a s , co nspira cio nes, re vu e lta s— para e lim in a r
astucia, energía y severidad. la in fle x ib le acción del p rim e r m in is tro .
También p rivó al P arlam ento del derecho de “ am onestar al re y ” y a
El cardenal se propuso re s ta b le c e r la autoridad del rey, s o m e te r a los sus m ie m b ro s de los p riv ile g io s que podían e n to rp e ce r al gobierno abso­
lu tis ta .
p ro te sta n te s, te rm in a r con el poder de los nobles y e le va r el p re s tig io
e x te rio r de Francia, e lim in a n d o el poder de la Casa de A u s tria y de España. En o tro aspecto, R ichelieu engrandeció la m arina francesa, fundó com ­
D ecidido p a rtid a rio de la m onarquía absoluta, no podía a d m itir nada pañías de c o m e rcio y fa vo re ció el d e se n vo lvim ie n to de las letras.
que d ivid ie s e al Estado y e s tu v ie s e en co n tra de la m ajestad del rey. Según Para e le va r el p re s tig io de Francia en Europa y co n se g u ir un e q u ilib rio
sus propias palabras, el soberano era " la imagen viva de la d iv in id a d ” . e n tre los Estados, el cardenal co m batió el poder de la Casa de A u s tria y
p a rtic ip o en la llam ada G uerra de los T reinta A ños.

160
161
En el transcurso de la lucha sobrepuso el fin político a su convicción religiosa
y no vaciló en coaligarse con los príncipes protestantes alemanes contra los sobe­
ranos católicos de Alem ania y España.
Richelieu habitó en el suntuoso Palacio Cardenal de París (actualm ente Palais
Royal), rodeado por numerosa servidum bre y amigos personales.
Temido por el pueblo y odiado por los nobles, falleció en 1642.
Antes de expirar, el sacerdote que le adm inistraba los sacramentos ie preguntó:
“ ¿Perdonáis a vuestro enem igos?” A lo quQ Richelieu respondió: “ No he tenido
otros que los del Estado” .

LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS


Desde 1618 hasta 1648 el Im p e rio alemán fu e devastado por una gran
lucha que, debido a su duración, se conoce h is tó ric a m e n te com o la G uerra
de lo s T reinta Años.
A l p rin c ip io la contienda tu vo c a rá c te r re lig io s o porque lucharon ca tó ­
licos co n tra p ro te s ta n te s , pero luego tra n s fo rm ó s e en una guerra de carác­
te r p o lític o al co a lig a rse varias naciones co n tra la Casa de A u s tria a fin
de m antener el e q u ilib rio europeo.
Después de C arlos V, y bajo el g o bierno de sus sucesores, fue v is ib le
la lenta d ism in u c ió n del poder de los em peradores fre n te a las exigencias
de los p ro te sta n te s.
A pesar de que los Habsburgo dom inaban sus vastas posesiones, el
Im perio carecía de unidad, no sólo en el aspecto re lig io s o , sino tam bién
en el p o lític o y económ ico.

Causas de la guerra
a) R eligiosas. A unque después de la Paz de A u gsburgo cesaron laé d e fe n e s tra c ió n de Praga, señala el com ienzo de la guerra (23 de m ayo de
luchas e ntre ca tó lic o s y p ro te s ta n te s , ambos bandos continuaban irre c o n c i­ 1618).
lia bles. No tarda ro n en agruparse en dos con federaciones h o s tile s : los re ­
form a dos, en la U nión E vangélica y los c a tó lic o s , en la Santa Liga. Períodos de la guerra
b) Políticas. La a m b ició n de los Habsburgo — apoyados por los c a tó li­ Se acostum bra a d iv id ir el c o n flic to en cu a tro períodos: p a la tin o , danés,
cos— de im p la n ta r un g o bierno ce n tra liza d o y la o p o sició n de los prín cip e s sueco y fra n cé s, que indican los su cesivos a d ve rsarios que lucharon contra
p ro te sta n te s, que deseaban m antenerse in d e pendientes. También debe m en­ el em perador.
cionarse la h o s tilid a d de Francia — en épocas de R ichelieu— , amenazada en
su seguridad por el Im p e rio y España, am bos bajo el g o bierno de los Habs­ a) Palatino. El e m perador Fernando II in ic ió una p o lític a de p ersecu­
burgo. ció n re lig io s a en Bohem ia y ordenó c e rra r te m p lo s luterano s. Esto provocó
una re v u e lta que concluyó cuando un p ro te sta n te — el e le c to r palatino Fe­
c ) La rebelión de Bohemia. La chispa que encendió el c o n flic to se d e ric o V— fu e coronado rey de Bohemia.
p rod ujo en Bohem ia. En ese te r rito rio eran m uy num erosos los p ro te sta n te s, Con la ayuda de los ca tó lic o s de la Santa Liga, Fernando II se im puso
e spe cialm ente por las concesiones que el em perador R odolfo II les había en la b atalla de M ontaña B lanca (1620). Federico V huyó p re cip ita d a m e n te
o torgado en el año 1609. y los e jé rc ito s ca tó lic o s ocuparon to d o el te r rito rio de Bohemia.
El em perador M atías in ic ió una p o lític a de re presión y logró co lo ca r
en el tro n o de Bohem ia a su p rim o Fernando de E stiria , p re su n to heredero b) D anés. El rey luterano C ris tiá n IV de D inam arca d e cid ió e n tra r en
del Im perio. Este ordenó c e rra r los te m p lo s p ro te s ta n te s e im p id ió a sus la guerra para ayudar a los p ro te sta n te s y e x te n d e r su d o m in io p o r el mar
a dictos re u n irse en asam bleas. B áltico, pero fu e vencido en dos b atallas.
Los checos, que poblaban el te rrito rio , se sublevaron co n tra la a u to ri­
dad del Em perador, quien había aprobado la conducta de Fernando. c ) Sueco. O tro m onarca p ro te sta n te , G ustavo A d o lfo de Suecia, inva­
dió el te r rito rio alem án y ve n ció a las tro p a s im p e ria le s — d irig id a s por
En Praga, capital de Bohem ia, un num eroso grupo de rebeldes penetró
W a lle s te in — en la bata lla de Lutzen (1632); pero el rey m u rió en la acción y
en el palacio real y, luego de apresar a tre s lu g a rte n ie n te s im p e ria le s, los
sus e fe c tiv o s regresaron a Suecia.
a rro ja ro n p o r las ventanas.. Este e p iso dio , conocido h is tó ric a m e n te com o la

162 163
d) Francés. A n te el cu rso d e sfa vo ra b le de los a co n te c im ie n to s , R¡-
che lieu d e cid ió e n tra r d ire c ta m e n te en el c o n flic to para ayudar a los p ro te s ­
ta n te s alem anes en su lucha co n tra la Casa de A u s tria . D eclaró tam bién la
guerra a España y firm ó alianzas con Holanda, Suiza, Suecia y p rín cip e s Fue reconocida o fic ia lm e n te la independencia de las P rovincias Unidas
ita lia n o s. (H olanda) y de Suiza: Francia re cib ió parte de A lsa cia y Suecia la Pome-
rania y te rrito rio s sobre el m ar B áltico.
Los españoles invadieron a Francia, pero Luis de Condé los ve n ció en
la cé le b re batalla de R o cro i (1643). El v ic to rio s o je fe fra n cé s, ju n to con
Turena, d irig ió las tro p a s que d e rro ta ro n a los im p e ria le s en N o rd lin g e n C onsecuencias de la G uerra de los Treinta Años
(B áviera); de a llí el va le ro so Condé se d irig ió nuevam ente a Flandes, donde
obtuvo sobre los españoles la im p o rta n te v ic to ria dé Lens. A le m a n ia so p o rtó todo el peso de la lucha; arrasado su te r rito rio y
Com o los generales fra n ce se s y sus aliados los suecos pensaban ata­ quebrantada su organización po lítica , ta rd ó m uchos años en re h a b ilita rse .
car a Viena, capital de los A u s tria , el nuevo em perador Fernando III d e cid ió T riu n fó la p o lític a francesa de R ichelieu, quien bregó por e v ita r la unión
firm a r la paz. de los Estados alem anes en uno solo y poderoso. También Suecia im puso
A unque España no aceptó deponer las arm as fre n te a los fra n ce se s, el su c rite rio al o bte n e r la igualdad de derechos para los p ro te sta n te s y
a rm is tic io prop uesto por el e m p erador fu e s u s c rip to por Francia, Suecia y c o n se g u ir para sí te rrito rio s en A lem ania. Después de la lucha se agudizó
dem ás aliados. la decadencia de los Habsburgo que gobernaban en Viena.
En el aspecto m ilita r la G uerra de los T reinta A ños marca el fin de las
tá c tic a s m edievales, que u tilizaban bandas m ercenarias armadas.
La paz de W e s tfalia
Las transform aciones de las tácticas se deben especialmente al rey de Suecia,
En octu b re de 1648 los tra ta d o s de paz se firm a ro n s im u ltá n e a m e n te Gustavo Adolfo. Sus tropas utilizaron el mosauete en lugar de los lentos y pesados
en dos ciudades de W e s tfa tia : M ü n s te r y Osnabrück. arcabuces; también aligeró los cañones y colocó sus tropas en un am plio frente
Las cláusulas de la paz de W e s tfa lia pueden re su m irse en re lig io sa s y de batalla, en vez del antiguo procedim iento de contingentes com pactos y nutridos.
p o lítica s. Además, sus soldados se alistaron por patriotism o y no como sim ples mercenarios
aventueeros.
a) Religiosas. Los c a tó lic o s , lute ra n o s y c a lv in is ta s alem anes fu eron
colocados en igualdad de derechos, aunque se d ejó e s ta b le cid o que cada
soberano estaba fa cu lta d o para im p o n e r la re lig ió n a sus sú b d ito s ; los que LAS REVOLUCIONES INGLESAS
no estaban de acuerdo podían e m ig ra r a te rrito rio s donde im perase su
credo. Los Estuardo. Jacobo I
b) Políticas. A le m a n ia no fue u n ifica da y perm aneció d ivid id a en nu­ En el s ig lo XVII el siste m a de g obierno im perante en In g la te rra era una
m erosos Estados soberanos, ind e pe n d ie n te s de la autoridad im p e ria l. m onarquía h e re d ita ria . Sin em bargo, a d ife re n c ia del a b so lu tism o francés,

165
el soberano no podía e rig irs e en amo del Estado por cuanto debía co n s u lta r C arlos I d e cid ió em pre nder una campaña d e fin itiv a contra Escocia, pero
al P arlam ento, para re s o lv e r los problem as le g is la tiv o s y los asuntos eco­ necesitaba su b sid ios para co ste a rla ; entonces, y después de va rio s años de
nóm icos. a b so lutism o , convocó nuevam ente a las Cámaras, en ab ril de 1640. Sin
El pueblo inglés, tan respetuoso de sus tra d ic io n e s , d e fe n d ió la m onar­ em bargo, com o sus in te g ra n te s d ecidie ron exam inar la actuación del rey,
quía lim ita d a y se opuso a toda te n ta tiv a de ¡os reyes por tra n s fo rm a rla en éste las d is o lv ió al m es sig u ie n te , por lo cual se conocen en la h is to ria con
a b so lu tista . el nom bre de “ Parlam ento C o rto ” .
La reina Isabel I m u rió sin d e ja r descendencia y p o r esto se e x tin g u ió Los fra ca so s m ilita re s de C arlos I en la fro n te ra escocesa forzaron al
en Inglatera la din a stía de los Tudor. Su p a rie n te más cercano era su p rim o soberano a convocar nuevam ente a las Cám aras, pero sus in te g ra n te s re­
Jacobo VI de Escocia, h ijo de M aría Estuardo, que ocupó el tro n o de Ingla­ so lv ie ro n “ que no podían s e r d isu e lta s sino por su propia decisió n . A sí
te rra y Escocia coh el nom bre de Jacobo I (año 1603). Este soberano in ic ió sucedió y, por los tre c e años en que ce leb ró sus sesiones — de 1640 a
la din astía de los Estuardo. 1653— , ha sido llam ado “ Parlam ento Largo” .
Era un rey de p resencia gro te sca , tím id o e irre s o lu to . Se consideraba La a c titu d del rey en convocar a las Cám aras hizo pú blica su de bilid a d ;
m uy e ru d ito , aunque só lo poseía nociones de derecho y teolo g ía . A rro g a n te entonces, en 1641, el Parlam ento re so lvió q u ita r del mando a C arlos I y votó
y te rco , fue c a lific a d o com o “ el to n to más sabio de la c ris tia n d a d ” . el "M e m o ria l de Q ue jas” , en el cual figuraban tod os los abusos y actos
Se declaró p a rtid a rio del an g lica n ism o e in ic ió la p e rse cu ció n de todos ile g a le s co m e tid os por el monarca.
los que no profesaban esa d o ctrin a . Para s o ste n e r su decaída a utoridad, C arlos I co n cu rrió a la Cámara de
Puede a firm a rs e que, a la m u e rte de este soberano, la autoridad real los C om unes y tra tó de a rre s ta r a cin co diputados o p o sito re s, pero éstos
estaba d e sprestigia d a y en pugna con el Parlam ento. habían fugado. El fracaso de 1a inte ntona provocó gran excita ció n popular y
se acusó al rey de haber atentado co ntra la in v io la b ilid a d parlam e ntaria.
A n te el curso de los sucesos, C arlos abandonó la ciudad de Londres (enero
C arlos i
de 1642) y organizó su e jé rc ito en el n o rte del te rrito rio . C ontó con el apoyo
H ijo del a n te rio r, el nuevo m onarca subió al poder en el año 1625. de los c a tó lic o s irlandeses, la nobleza y la burguesía; sus a dictos re c ib ie ­
En p rin c ip io c o n su ltó al Parlam ento y re sp e tó las lib e rta d e s inglesas, ron el nom bre de "c a b a lle ro s ” .
pero luego in ic ió un régim en a b soluto que lo hizo muy im popular. Este des­ El Parlam ento reu nió e fe c tiv o s en el sur, reclutad os e n tre p ro te sta n te s
co n te n to m o tivó una re b e lió n en Escocia, donde nobles p ro te sta n te s lo g ra ­ y pequeños p ro p ie ta rio s que fue ron llam ados "cabezas redondas” (rapadas).
ron re u n ir un e jé rc ito e invadieron el n o rte de In glaterra. V Iniciada la guerra, ambos bandos tenían fuerzas parejas y no se produjo
uri -Encuentro d e cisivo . La situ a ció n cam bió cuando los e jé rc ito s parlam enta­
rios fiíes^n reorganizados por O liv e rio C ro m w e ll.
Cromwáll era un oscuro miembro de la Cámara de los Comunes, partidario
del puritanism o y apasionado po r la teología. Este hombre singular logró reunir
gran número de adeptos y, en 1644, se hizo nom brar general de los ejércitos del
Parlamento. Impuso una enérgica disciplin a y persuadió a los soldados que com ­
batían "p o r una guerra santa” .

A l fre n te de sus e fe c tiv o s C ro m w e ll se im puso a los re a lista s en la


b atalla de Naseby (ju n io de 1645). C arlos I buscó re fu g io en Escocia, pero
luego fue entregado — por cu a tro cie n ta s m il lib ra s— a los m iem b ros del
Parlam ento, quienes lo juzgaron y condenaron a m uerte (30 de enero de
1649).

La dictadura de C rom w ell


M u e rto el soberano, el P arlam ento declaró caduco el antiguo régim en
^ y la Cámara de los Com unes — único cuerpo le g is la tiv o — fu e un d ócil
in s tru m e n to de C ro m w e ll, que im puso su autoridad.
Los c a tó lic o s irlandeses se rebelaron, pero el ené rg ico ca u d illo equipó
un e jé rc ito y sofocó con energía el in te n to . De a llí C ro m w e ll se d irig ió a
Escocia y en v a rio s com bates venció a los re a lista s que pretendían el re to r­
no de los Estuardo.
Luego de p a c ific a r el te r rito rio , el d icta d o r d ispuso aum entar el pode­
río de la m arina inglesa, para lo cual logró que el Parlam ento vo ta ra en 1651
el A c ta de N avegación.

167

\
d e l Test (de la prueba), ley que obligaba a todo fu n c io n a rio p ú b lico a p ro fe ­
sar el a n g licanism o.

F orm ació n de los p a rtid o s


A n te las nuevas p ersecuciones contra los “ p a p ista s” (c a tó lic o s ), C arlos
dispuso la d is o lu ció n del P arlam ento en el año 1679. A l poco tie m p o lo
convocó nuevam ente y entonces la Cámara de los Com unes — que no
deseaba un rey ca tó lic o — v o tó por m ayoría el B ill de E xclusión, que e lim i­
naba al duque de Y ork y a cu a lq u ie r o tro p ríncipe “ p a p is ta ” de la sucesión
del tro n o inglés.
En esa época nacieron los dos grandes pa rtid o s ingleses. Los to rie s
(o conservadores) defendían el derecho d ivin o del rey y afirm aban que éste
podía e le g ir a sus m in is tro s con plena autoridad. No deseaban m o d ific a r la
ley de sucesión, y en el orden re lig io s o eran p a rtid a rio s de im poner el c u lto
anglicano. En este p a rtid o m ilita b a n p ro p ie ta rio s rurale s y re p re se nta n te s
de la Iglesia o fic ia l.
Los w h ig s (o lib e ra le s) se oponían a que reinase el duque de Y ork.
A firm a b a n d e fende r los derechos populares y eran p a rtid a rio s de lim ita r
las a trib u c io n e s del soberano, quien debía e le g ir a sus m in is tro s e ntre los
m ie m b ro s del Parlam ento y d e ja rlo s gobernar. En el orden re lig io s o , nega­
ban — igual que los to rie s — el c a to lic is m o , pero sostenían la to le ra n c ia para
todas las sectas p ro te sta n te s. En este p a rtid o figuraban los grandes señores
e n riq u e cid o s y los d isid e n te s.
Según sus propias palabras, Cromwell decidió “ hacer callar a los charlatanes” y en un acto de
violencia disolvió el parlamento inglés para iniciar una dictadura militar y religiosa. Un gra­
Los términos empleados para designar a ambos partidos eran injuriosos, por
bado de aquella época nos muestra el momento en que ordena la disolución de la asamblea}
cuanto recibieron esa denominación de sus propios enemigos.
Los caballeros partidarios del monarca apodaron whigs (pronuncíese juíg) a
los opositores, palabra que es una abreviatura de whigamore, término utilizado para
designar a los fanáticos presbiterianos que habitaban Escocia. Por su parte, los
Esta ley, que rigió hasta 1849, estableció que los productos de otras naciones últimos llamaron a los realistas tories (pronúnciese toris) o “ bandidos irlandeses” ,
sólo podrían ser transportados a Inglaterra en naves inglesas o en buques del para indicar que sólo eran papistas disfrazados.
país que los enviaba; en consecuencia, los ingleses debieron crear una poderosa
flota para satisfacer las exigencias del consumo interno.
La revolución de 1688
Restauración de los Estuardo C arlos II fa lle c ió en 1685 y entonces ocupó el tro n o su herm ano, el
ca tó lic o duque de Y ork, con el nom bre de Jacobo II. Las ideas re lig io sa s
C ro m w e l! fa lle c ió en s e tie m b re de 1658; lo sucedió su inepto h ijo del m onarca provocaron honda in q uie tud; sin em bargo, com o aquél tenía
R icardo, que abdicó a los pocos m eses. Luego s ig u ió un período de in c i­ dos h ija s p ro te sta n te s, M aría y Ana — habidas de su p rim e r m a trim o n io — ,
dentes hasta que Jorge M onk, general que mandaba las tro p a s de Escocia, que debían su cederlo , la situ a ció n creada se m antuvo indecisa.
avanzó sobre Ingla te rra , p e n e tró en Londres y fue bien re cib id o por la pobla­ Los a c o n te cim ie n to s se p re cip ita ro n cuando la reina (ca tó lica ) dio a luz
ción. El cita do m ilita r lle g ó a un acuerdo con los re a lista s, lo que p e rm itió un heredero. A los pocos días se in ic ió la re volución de 1688, cuando los
re u n ir una C onvención, asam blea que p o r mayoría dispuso lla m a r a C arlos grandes señores y los d irig e n te s de los w h ig s y los to rie s s o lic ita ro n la
II — h ijo del m onarca a n te rio r— , que se encontraba en Holanda, y o fre c e rle ayuda m ilita r de G u ille rm o de Orange (E statúder de H olanda), esposo de
el tro n o de In gla te rra . A s í se in ic ió el período llam ado de la R estauración,/ M aría, la h ija m ayor del m onarca inglés.
que com prende los reinados de C arlos II y su herm ano Jacobo II. G u ille rm o — al fre n te de 14.000 hom bres— desem barcó en In g la te rra
El nuevo re y se m o s tró aparentem ente anglicano; sin em bargo, C ar­ (n o vie m b re de 1688) m ie n tra s las fuerzas re a lista s se desbandaban y Jaco­
los II — com o buen Estuardo— se in c lin ó por el c a to lic is m o . Tem eroso el bo II huía rum bo a Francia.
P arlam ento de las se cre ta s incUnaciones re lig io s a s del monarca, v o tó una Convocado el Parlam ento, declaró que la corona correspondía a M aría;
ley — B ill de U n ifo rm id a d — que reconocía la su p e rio rid a d de la d co trin a sin em bargo, com o su esposo G u ille rm o argum entó que no deseaba se r “ el
anglicana. ayudante de su m u je r” , la asam blea dispuso que ambos serían “ soberanos
Cuando Jacobo, el Duque de Y o rk — herm ano y. p re su n to heredero del c o n ju n to s ". Para que los fu tu ro s m onarcas respetaran la vo lu ntad popular,
reV - se c o n v irtió p ú b lica m e n te al c a to lic is m o , las Cám aras votaron el B ill el Parlam ento aprobó — 13 de fe b re ro de 1689— la D eclaració n de D erechos.

168 169

/
1

LA FR AN C IA DE LUIS XIV

El cardenal M azarino
Luis XIII fa lle c ió en mayo de 1643 y dejó com o sucesor en el tro n o de
Francia a su h ijo de cinco, años de edad, el fu tu ro Luis XIV. La reina m adre
Ana de A u s tria se hizo cargo del go biern o com o regente y nom bró p rim e r
m in is tro al cardenal J u lio M azarino. Este d irig ió la p o lític a francesa — salvo
algunos in te rv a lo s — desde 1643 hasta su m uerte, en 1661.
A l p rin c ip io debió e n fre n ta r las co nspiracione s y alzam ientos provoca­
dos por los a ris tó c ra ta s o "im p o rta n te s ” , quienes deseaban recu perar el
poder p e rd id o en épocas de R ichelieu.
Las guerras europeas habían d e b ilita d o el te so ro y M azarino ordenó
a p lica r nuevos im puestos y p e rm itió a c a p ita lis ta s cobrar los gravám enes.
El Parlam ento se opuso a estas m edidas y, cuando M azarino ordenó el
a rre s to de algunos de sus m ie m bros, se in ic ió una guerra c iv il, verdadero
a n tic ip o de la R evolución Francesa.
La población de París levantó barricadas en las calle s y, com o la regen­
te no ten ía e jé rc ito , se v io obligada a h u ir con el niño rey, seguida por
M azarino y la C o rte (1649). En esta fo rm a com enzó la guerra c iv il — cono­
cida con el nom bre de La Fronda— , que se prolongó hasta 1652.
El vocablo fronda es la form a castellana de la palabra francesa fronde, que
sig n ifica “ honda” . Este térm ino fue aplicado como burla a los parlam entarios y
enemigos del absolutism o real, pues comparaban sus esfuerzos con las travesuras
de los niños que, armados de hondas, recorrían las calles de París y se disper­
saban ante la aparición de un policía.

La reg e n te s o lic itó la ayuda m ilita r de C ondé quien, procedente de los


Países Bajos, ve n ció a los pa risie n se s y firm ó una pa cifica ció n .
A l poco tie m p o Condé se opuso a la p o lítica de M azarino y esta a ctitu d
El escrito declaraba ilegales los actos arbitrarios de Jacobo II y establecía
que el poder ejecutivo correspondía al rey y el legislativo al Parlamento. encendió nuevam ente la guerra c iv il, por lo que el ú ltim o debió h u ir a
Por lo tanto, el soberano debía convocar regularm ente a las Cámaras y A lem ania.
consultarlas para establecer nuevos Impuestos, mantener tropas en tiem pos de
paz, tratar de cam biar la religión oficial y dicta r leyes. En el transcurso de la guerra civil denominada ha Fronda, una joven cortesana, la señorita de
También se declaraba vigente el tiabeas corpus, el derecho de petición ante Montpensier — título nobiliario perteneciente a la Casa de Barbón— dirigió el fuego de la arti­
el monarca, la libertad en la elección de los miembros del Parlamento y en las llería contra los realistas, desde lo alto de la fortaleza de la Bastilla. (Pintura de Melingue.)
discusiones políticas.
Luego que ju ra ro n re sp e ta r la D eclaración, M aría II y G u ille rm o III
fue ron proclam ados reyes de In glaterra.
La re volución de 1688 puso fin al in te n to a b s o lu tis ta de los soberanos
ingleses e instau ró el régim en m onárquico p a rla m e n ta rio , basado en los
p rin c ip io s de la soberanía nacional.
Los súb ditos fu e ro n p ro te g id o s de los excesos del poder, pues el sobe­
rano debía re sp e ta r " lo s verdaderos, antiguos e in d u bita b le s derechos y
lib e rta d e s del p u e b lo ” .
Con el sistem a p a rla m e n ta rio , los reyes ocuparon el tro n o , pero en
realidad no gobernaron p o r cuanto el " p rim e r m in is tro " se encargó de re ­
s o lve r los problem as del Estado. Este fu n c io n a rio era e le g id o por mayoría
parlam enta ria.
En 1689 se sancionó el B ill de Tolerancia, por el cual G u ille rm o III a uto­
rizó el lib re e je rc ic io del c u lto a to d o s los p ro te sta n te s, m edida de p a c ifi­
cación re lig io sa que no alcanzó a los ca tó lic o s .

170
Condé colocóse a las órdenes del rey de España — país que continuaba
la guerra co ntra Francia— , pero fu e ve ncido por las fuerzas leales d irig id a s
por Turena.
Finalizada la guerra c iv il, el Parlam ento p id ió a Luis XIV — declarado
m ayor de edad— que regresara a la ca p ita l. En octu b re de 1652 el joven
m onarca y su madre fu e ro n re c ib id o s ju b ilo s a m e n te por la población de
París; m eses más tarde lo hizo M azarino. Este p ro s ig u ió con é x ito la lucha
co ntra España, obteniendo Turena la im p o rta n te v ic to ria de Las Dunas (p ró ­
xim a a D unkerque).
En 1659 se firm ó la Paz de lo s P irineos, por la cual los fra n ce se s re c i­ Luis XIV era de mediana estatura, más bien bajo, aunque proporcionado.
Su rostro en conjunto era frío e im ponente: cara ovalada, tez pálida, ojos castaños,
bieron algunos te rrito rio s ; además, se co n ce rtó el m a trim o n io de Luis XIV nariz aguileña, labio in fe rio r algo saliente y papada.
con M aría Teresa, h ija de Felipe IV. Caminaba erguido, con la cabeza echada hacia atrás y trataba de aumentar su
M azarino fa lle c ió dos años más tarde, sa tis fe c h o de haber com pletado estatura con altos tacones y flotante peluca de color rubio ceniciento.
la obra iniciada por R ichelieu. Agradaba por su delicadeza y trato amable. Hablaba poco y se expresaba con
propiedad, cuidaba sus modales y no se encolerizaba aun ante los mayores
problemas.
El absolutism o m onárquico Gustaba de la vida sedentaria, paseaba siempre en carroza y nunca vistió
uniforme m ilitar.
Después de la m u e rte de M azarino, el rey Luis XIV re s o lv ió gobernar
personalm ente a Francia y no c o m p a rtir con nadie la autoridad suprem a. Luis X IV creía en su propia o m n ip otencia y afirm aba que la autoridad
real p roviene de D ios y, por lo ta n to , el soberano tie n e le g ítim o derecho a
Reunió a sus colaboradores y les d ijo: “ ...h a s ta el presente he dejado go­
e je rc e r sin ningún lím ite la je fa tu ra suprem a de la N ación com o si fue ra
bernar mis asuntos al señor cardenal; ya es tiempo de que los gobierne yo m ismo”
Cuando un eclesiástico, que estaba a cargo de las cuestiones del clero, le una propiedad p a rtic u la r.
preguntó: “ Ahora que el cardenal ha muerto, ¿a quién quiere Su Majestad que
No puede afirm arse con certeza si el absolutista monarca pronunció la cono­
me d irija en adelante?", el soberano replicó: “ A mí” .
cida frase: “ El Estado soy ycf’, aunque deducimos que la ¡dea estuvo siempre
El m onarca tenía v e in tid ó s años (m ayo de 1661) y hasta su m u e r t e , — el presente en sus actos.
El pueblo estaba convencido del m isticism o real y, en ciertas ceremonias,
1? de se tie m b re de 1715— es d e cir, durante cincuenta y cinco años, g o ber­
los enfermos se arrodillaban ante Luis mientras éste, después de hacerles la
nó sin ninguna re s tric c ió n y su v o lu n ta d fu e ley en to d o s sus d o m in io s . señal de la cruz en la frente, les decía: “ El rey te toca, que Dios te cure".
El pueblo aceptó co m p la cid o estas om ním odas fa cu lta d e s Porqu0Tn(í ! ' 1'
sado de las luchas in te s tin a s , deseaba la tra n q u ilid a d y e l o r d e n , o s E lig ió el sol com o em blem a o fic ia l porque entendía que su poder sobre
ansiaban la paz in te rio r y re c ib ie ro n gustosos al hom bre que e le v o Francia era s im ila r al e je rcid o por el a stro rey sobre todos los planetas.
más alta je ra rq uía la dignidad de rey. El poder centralizado del m onarca c o n tro ló no sólo la p o lític a del país,
sin o ta m b ié n la sociedad, el e jé rc ito , la re lig ió n , la econom ía y la cu ltu ra .

173

i ”
Sin em bargo, Luis XIV nunca o lv id ó su gran responsabilidad de gober­
nante y se dedicó con afán a su “ o fic io de re y ” , que juzgaba “ grande, noble
y e x q u is ito ” .
A unque p re scin d ió de las llam adas “ leyes fu n d a m e n ta le s ” , se in te re só
personalm ente po r la marcha de to d o s los asuntos; re sp e tó la o p inión de
sus hábiles colaboradores y, sin se r un gran e sta d ista ni co n ta r con una
m ente p rivile g ia d a , tu vo la s u fic ie n te capacidad para d ir ig ir con a c ie rto los
d e stin o s de Francia.

La C orte

Luis X iV nunca pudo o lv id a r los in cid e n te s de La Fronda y p o r esto odió


la ciudad de París y no quiso v iv ir en ella. En p rin c ip io habitó en los a lre ­
dedores, en el c a s tillo de F ontainebleau, y luego mandó c o n s tru ir el palacio
de V ersa lle s, donde e s ta b le c ió el g o b iern o a p a rtir de 1682.
Para re in a r sin in tro m is io n e s el m onarca re le vó a la nobleza de toda
tarea de gobierno, pero dio a los p rín cip e s y señores altas dignidades en
la C o rte y en el e jé rc ito .
Los nobles de Francia se radicaron en V e rsa lle s para fo rm a r la C o rte
de Luis XIV. Este los conocía p e rso n a lm e n te y to d o s los días con tro la b a si
estaban pre sen tes en las fa stu o sa s cerem onias.

Muy sensible a las adulaciones, e! rey nunca concedía beneficios o lucrativos


puestos a los que no integraban su Corte. De tal manera, la única form a de enri­
quecerse era figu rar constantemente al lado del soberano. Este respondía “ no lo
conozco” o "es persona que nunca veo” cuando se negaba a otorgar un privilegio.

La vida de la C o rte derrochó sum as fabulosas, pues a llí todo era lujo,
galantería y fig u ra ció n . El m onarca fra n cé s e s ta b le ció una nueva moda; fijó
las ve stim e n ta s de los cortesanos de acuerdo con cada cerem onia.
Con el tra n scu rs o del tie m p o , la regim entada y m onótona vida c o rte ­ Principales colaboradores
sana te rm in ó por cansar a todos, a rru in ó las finanzas p ú b lica s y privadas y A unque Luis XIV c e n tra lizó en su persona toda la a d m in istra ció n pú­
dio orig en a un d e sco n te n to popular, p re cu rso r 'd e re vo lu cio n e s y re p re ­ blica, a d m itió a su lado a háb ile s consejeros (m in is tro s e in te n d e n te s) y
salias. se rodeó de o rganism os colegiados (C onsejos) c o n s titu id o s en su m ayoría
por le g ista s.
El m onarca fra n cé s e lig ió a sus m in is tro s e ntre los ele m ento s de la
burguesía o clase m edia, porque debido a su origen eran más d ó cile s y
menos a m b icio so s que los nobles. Entre estos hábiles y la boriosos fu n c io ­
narios se destacaron C o lb e rt, Louvois y Vauban.
Juan B a u tista C o lb e rt fu e el más eficaz colaborador de Luis XIV. Este
burgués ennoblecido — h ijo de un vendedor de paños— se e n riq u e ció cuan­
do trabajaba a las órdenes de M azarino; m uerto éste con sig uió la confianza
del rey, que lo nom bró in te n d e n te y luego in s p e c to r ge ne ra l de H acienda.
A dem ás, ocupó los cargos de m in is tro de M arina y s e c re ta rio de la Casa
Real, con lo que dom inó to dos los problem as in te rn o s del país.
Hasta esa época Francia era un país agrícola, con pocas fá b rica s. C o l­
b e rt creó in d u stria s o fic ia le s (ta p ice s, encajes, porcelanas), fa vo re ció el
c o m e rcio , d e s a rro lló la m arina m ercante y am plió el núm ero de unidades
de guerra. ;
O tro gran colaborador de Luis XIV fu e el m arqués de Louvois, que
in tro d u jo im p o rta n te s m ejoras en el e jé rc ito y aum entó los e fe c tiv o s ,
m ariscal Vauban se hizo fam oso al adoptar un nuevo siste m a de fo r tific a ­
ciones rasantes (casam atas).

175
económ ica. A sí s u rg ie ro n una se rie de d o ctrin a s y p ráctica s las que, en
co n ju nto , se conocen con el nom bre de m e rca n tilism o .
C onviene destacar que la in te rve n ció n gubernativa tu vo una fin a lid a d
p o lític a , pues ro b u ste ció el poder de los m onarcas al fa c ilita rle s recursos
para e quipar e jé rc ito s y m arinas poderosos.
El m e rc a n tilis m o so stie n e que la prosperidad de un país radica en la
m ayor cantidad de m etales precio so s (oro y plata) que posea d e ntro de sus
fro n te ra s ; además, para te n e r oro en abundancia, es n ecesario ela b ora r los
productos indispensables, aum entar las ventas en el e x te rio r y re s trin g ir
las com pras.
En consecuencia, el Estado debe controlar la vida económica, proteger las
industrias, fom entar la producción, vig ila r la buena calidad de los artículos e
im plantar restrictivas medidas aduaneras tendientes a im pedir la salida de materias
primas (lana, hierro, etc.) y evitar la Introducción de productos m anufacturados
que com pitan con los nacionales.
En los sig lo s XVI y XVII la m ayoría de los países p e rte n e cie n te s a la
Europa o ccid e nta l tra ta ro n de a p lica r el m e rc a n tilism o . Bajo el reinado de
Luis XIV, y por obra de C o lb e rt, Francia fu e el Estado más a fe cto a esa
p o lític a económ ica, pues el hábil m in is tro v io en dicho s iste m a el m ejor
m edio para co n so lid a r el a b so lutism o del soberano.
A p a rtir de esa época, los té rm in o s m e rc a n tilis m o y co lb e rtis m o se
consideran sinónim os.

EL PR EDO M IN IO FRANCES: LA CULTURA


Política religiosa
Las letras. El teatro
El a b so lu tism o del m onarca fra n cé s tam bién com p re n dió el aspecto
e s p iritu a l. Para te rm in a r con toda d isparidad re lig io s a , en el año 1685 revocó En el s ig lo XVII, y bajo el reinado de Luis XIV, Francia alcanzó el apogeo
el E dicto de N antes, con lo cual o b lig ó .a los ca lv in is ta s a a b ju ra r de sus de su e sp le nd o r lite ra rio .
creencias o al d e s tie rro v o lu n ta rio .
Prohibió el c u lto p ro te s ta n te , d e m o lió los te m p lo s y, aunque ca stig ó
a to d o el que abandonara el te rrito rio , unos d o scie nto s m il c a lv in is ta s
em igraron en d ire cc ió n a B randeburgo, Holanda e In glaterra.
Si bien co n sig u ió la unidad c a tó lica , muchas co n ve rsio n e s dejaron de
ser sin ce ra s; po r o tra p arte, la e m ig ra ció n p e rju d ic ó al c o m e rcio y a la
in d u stria .

Los protestantes fueron perseguidos con saña y hasta se aplicó el cruel pro­
cedim iento llam ado dragonadas, por el cual se autorizaba a los soldados (dragones)
para que penetraran en las casas de los calvinistas y com etieran contra ellos toda
clase de excesos.
El edicto de Nantes fue anulado por instigación de una amiga de Luis XIV,
la marquesa de Malntenon, protestante convertida. Cuando fue abolido el culto
de los reformados, d ijo: “ Mi abuelo amó a los hugonotes y no les tém ió; mi padre
no los amó, pero les tem ió; yo no los amo ni les tem o.”

El m ercantilism o

En el tra n scu rs o del m edievo y bajo el régim en feudal las activid a de s


económ icas e s tu vie ro n a cargo de los m u n ic ip io s . P o ste rio rm e nte — en el s i­
glo XVI— con el triu n fo de las m onarquías absolutas, el Estado fu e el encar­
gado de pro te g e r, re g la m e n ta r e in te rv e n ir to d o s los aspectos de la vida

176
La depuración del idiom a, el e s tilo cuidado y los tem as d elicados que
se trataban en las fin a s te rtu lia s — im provisadas en los Salones— , h icie ro n
s u rg ir la lite ra tu ra clá sica francesa.
En 1635 el Cardenal Richelieu creó la Academia Francesa, organism o del
que form aron parte los más destacados hombres de letras de esa época y que
subsiste en la actualidad.
Sus integrantes perfeccionaron el idioma, establecieron nuevas normas gra­
m aticales y enriquecieron el vocabulario.
El absolutista Luis XIV protegió a los literatos y les concedió honores y
privilegios. Al enterarse de que el ilustre Boileau estaba enfermo, le escribió: “ Si
su salud le permite venir alguna vez a Versalles, siem pre tendré media hora para
estar en su com pañía” .

En esa época en que la C o rte de V e rsa lle s e je rcía una verdadera hege­
monía p o lítica , m ilita r y c u ltu ra l, el idiom a fra n cé s fu e la lengua de moda
en toda Europa y sus e s c rito s tom ados com o m odelos lite ra rio s .
Con respecto al te a tro , podem os a firm a r que, a com ienzos del s ig lo
XVII, e xistían en Francia algunas com pañías de com e d ia n te s que se tra s la ­
daban de un pueblo a o tro para o fre c e r e spectáculos.

Las representaciones se efectuaban en salas largas, pero estrechas. En un


extremo se levantaba el escenario, a lo largo de las paredes laterales estaban
los palcos y el resto de la sala se llam aba patio', allí los espectadores debían per­
m anecer de pie. gura este gran com ed ió grafo, cuyo verdadero nom bre era Juan B autista
Los actores carecían de trajes adecuados, la escena no variaba en toda la Poquelin.
función y los hombres tenían que interpretar los papeles femeninos. A u to r e in té rp re te de sus obras, fo rm ó a los v e in tiú n años una com pa­
Amparados en la escasa claridad de la sala — ilum inada por velas de sebo— ñía a cuyo fre n te re c o rrió num erosas com arcas francesa s; por ú ltim o , repre ­
los espectadores acostumbraban protestar ruidosamente. sentó ante Luis XIV, quien lo tom ó bajo su p rotección .
Las señoras no concurrían al teatro.
M o lie re fue un profundo observador y por esto sus com edias describen
A p a rtir del año 1630 m e jo ró la calidad de las obras representadas y, con fid e lid a d la vida humana y ofre ce n una h is to ria de las co stu m b re s y los
en consecuencia, aum entó la je ra rq u ía del p ú b lico a s iste n te . Los señores gustos de su época.
ocuparon a sie ntos p riv ile g ia d o s a los costados del esce n a rio y las damas Entre sus obras más notables fig u ra n : El avaro, T artufo, El m isántrop o,
presenciaban la fu n c ió n desde los palcos; só lo en el pa tio ten ía cabida la El e n fe rm o Im a g inario, etcéte ra .
gente m odesta.
Juan de La Fontaine (1621-1695). Este céle bre poeta fra n cé s se destacó
Los au tores e s c rib ie ro n com edias y tra g e d ia s adaptadas algusto del
por su in genio s a tíric o y elegancia de e s tilo . Sus fábulas — publicadas por
público, el cual p re fe ría — en general— tem as re fe re n te s a los antiguos
p rim e ra vez en 1668— se han com parado con una m oral p rá ctica, pues ins­
g riegos y rom anos (c la s ic is m o ). Tam bién respetaron las norm as a que
tru y e n al m ism o tie m p o que de le itan . Se s irv ió de anim ales para s a tiriz a r
debían su je ta rse las re p re se nta cio n e s.
há b ilm e n te las co stu m b re s humanas.

Los grandes escritores franceses Jacobo B o ssu et (1627-1704). O bispo de M eaux, fue orador, h is to ria d o r
y filó s o fo . No tu vo riva l com o predicador- sagrado en su defensa del ca to­
Pedro C o rn e ille (1606-1684). Llamado con ju s tic ia " e l padre de la tra g e ­ lic is m o co n tra los h erejes. Entre sus obras — e scrita s en un e s tilo solem ne
dia fra n c e s a ” , hizo v is ib le s — a tra vé s de sus obras— las em ociones del y m a jestuoso— fig u ra n : O raciones fú nebres, D iscu rso sobre la H is to ria
alm a humana po r m edio de ve rso s de a d m irable belleza. L-js cualidades de U n ive rsa l y P o lítica sacada de las Sagradas E scrituras.
su e s tilo son la nobleza y la vehem encia.
Su tra g e d ia El C id le v a lió inm ediata y p e rd urable fam a.
Las bellas artes
Juan R acine (1639-1699). A u to r dra m á tico , d e scrib e con e x a c titu d las
Puede a firm a rse que los a rtis ta s de la época de Luis XIV tra bajaron
pasio ne s^y los d e fe c to s de los hom bres por m edio de una acción vivaz y
para agradar al a b so lu tista m onarca y s a tis fa c e r los gustos que predom ina­
un e s tilo que lleg a a la p e rfe cció n .
ban en la C orte. A s í se im puso el academ icism o u o rie n ta ció n a rtís tic a que
Sobre tem as clá sico s e s c rib ió va ria s tra g e d ia s, com o Fedra e Ifig e n ia .
su rg ió de las academ ias creadas en Francia durante ese sig lo.
Los arquitectos Le Vau y Mansard dirigieron la construcción del magnífico
M o liè re (1622-1673). Junto a los dos grandes d ra m á tico s a n te rio re s fi- palacio de Versalles; el jardinero Le Nótre dibujó los espléndidos jardines y Le

178 179
Brun — el pintor oficial de la Corte— decoró las numerosas salas y también fue p a rla m e n ta rio , re lig ió n p ro te sta n te y colonias. En o tra posició n tam bién
autor de im portantes cuadros. En los hermosos parques del palacio podían obser­ e nfrentan la hegem onía francesa los estados c o n tin e n ta le s: A u s tria , A le m a ­
varse las estatuas esculpidas por Coysevox, G irardon y Puget; este últim o famoso nia y España.
por su grupo escultórico El M ilón de Crotona devorado por un león.
Sin embargo, el principal representante de la escuela p ictó rica francesa, que En resum en: es la lucha e n tre e l Im p e ria lis m o de Luis X IV y las nacio ­
cultivó con acierto todos los géneros y llegó a la perfección en la com posición, nes defe n so ra s d e l e q u ilib rio europeo, sancionado por los tra ta d o s de
fue Nicolás Poussin. Especializado en temas históricos compuso — entre otros— W e s tfa lia , del año 1648.
estos cuadros: Rebeca en la fuente; Moisés salvado de las aguas; el Rapto de las
Sabinas, etcétera.
a) G uerra por los Países Bajos Españoles (1667-1668)

EL PR EDO M IN IO FRANCES: IM PERIALISM O DE LUÍS XIV Luis XIV estaba casado con M aría Teresa, herm ana del re y C arlos II
de España, y por esto reclam ó com o herencia de su esposa, la d e vo lució n 1
En el aspecto in te rn a cio n a l, Luis XIV co n tin u ó la p o lític a im p e ria lis ta de los te rrito rio s del Franco Condado y Luxem burgo.
iniciada por R ichelieu, según la cual Francia debía te n e r por lím ite s las A n te la negativa del g obierno español, las tro p a s francesa invadieron a
"fro n te ra s n a tu ra le s ” . Logrado el d o m in io de la región p irenaica, en épocas Bélgica y o b tu vie ro n un fá c il triu n fo .
de M azarino, la expansión im p e ria lis ta del m onarca fra n cé s — apoyada en Sin em bargo, po r causa de la A lianza de La Haya (co a lició n form ada
su e jé rc ito y fo rtific a c io n e s — se e xte n d ió hacia el Rin y, com o era lógico, por Holanda, In glate rra y Suécia), Luis XIV se v io obligado a firm a r con
m olestó a los países que tenían d o m in io s en esas regiones: España, H olan­ España la Paz de A qu isg rán (1668). Por este tra ta d o Francia sólo se apoderó
da y A u s tria . de algunos d o m inios españoles en la fro n te ra flam enca.
M ie n tra s Francia se tra n sfo rm a b a en la m ayor potencia m ilita r y c u ltu ­
ral del co n tin e n te , In g la te rra — después de la re vo lu ció n de 1688— e n fre n tó
a Luis XIV y a p a rtir de 1672, G u ille rm o III {p rín cip e de O range) fue el im ­ b) G uerra de Holanda (1672-1678)
placable riva l del a b s o lu tis ta soberano francés. S o rp re siva m en te, Luis XIV atacó a esta pequeña nación para ca stig a r
Tem erosas del poderío del Rey Sol, las naciones europeas se oponen su a c titu d en la a n te rio r guerra y ta m bién por riva lid a d e s de índole co­
a su p o lítica im p e ria lis ta y es así cóm o se form an dos bandos: por un lado m e rcia l.
Ing la te rra y Holanda que com o potencias m a rítim a s d e fienden su régim en
C ie n to v e in te m il soldados franceses cruzaron el Rin y se apoderaron
de Holanda sin e n contrar re siste n cia . A n te la angustiosa situ a ció n , el pue­
blo proclam ó je fe de la República (e sta túder) a G u ille rm o de O range, quien
to m ó la desesperada re so lu ció n de inundar las tie rra s con las aguas del mar.
Se a b rie ro n las esclusas de los diques y el suelo — más bajo que el
nivel de las aguas— fu e anegado en una gran e xtensió n, a tra vé s de la cual
era im p o s ib le avanzar. Los franceses tu v ie ro n que re tro ce d e r.
G u ille rm o de Orange organizó una poderosa co a lició n con tra Francia
en la cual p a rticip a ro n el em perador de A lem ania, el rey de España y casi
todos los p rín cipe s alem anes. De ta l manera, la guerra de Holanda derivó
en uha guerra europea que concluyó en 1678 con la Paz de N im ega. España
— la más p e rjudicada— debió e n tre g a r a Luis XIV el Franco Condado y
v a rio s te rrito rio s en Flandes.
La Paz de N im ega conso lid ó el poderío del m onarca fra n cé s, y señaló
la época de su apogeo p o lític o y m ilita r.

c ) Guerra de la Liga de Augsburgo (1688-1697)

A pesar del fin de las h o s tilid a d e s, Luis XIV co n tin u ó ensanchado las
fro n te ra s de sus dom in io s con la anexión de diverso s te rrito rio s ribereñ os
al Rin, p e rte n e cie n te s a A lem ania , S uecia y Flandes.

1 El conflicto también se conoce como Guerra de Devolución. María Teresa era hija de Felipe
IV, de España.

181
La a la rm a c u n d ió p o r to d a Europa cu a n d o in c o rp o ró a E s tra s b u rg o (en la región del D anubio para e n fre n ta r al grueso de las tro p a s francesas.
A ls a c ia ), c iu d a d lib re , u b ic a d a e s tra té g ic a m e n te , p u e s d o m in a b a u n o de lo s A dem ás, co n sig uió la cooperación del e jé rc ito holando-inglés (acantonado
e s c a s o s p u e n te s que p e rm itía n a tra v e s a r el Rin. en los Países Bajos) a las órdenes del duque de M arlbourough.
A n te los a co n te c im ie n to s , las naciones enem igas de Luis XIV se a gru­ Esas fuerzas com binadas ve n cie ro n a los franceses en la batalla de
paron en una nueva c o a lic ió n , llam ada la Liga de A ugsburgo, pues los re ­ B lenheim y los e xpulsaron del te r rito rio alem án. Por su parte, los ingleses
presenta ntes se re u n ie ro n en esa ciudad (1688). ocuparon G ib ra lta r (1704) y desem barcaron en la península al archiduque
La guerra se prolongó por nueve años y las tropas francesas debieron C arlos que pretendía, con el títu lo de C arlos III, la corona de España.
luchar sin aliados co n tra los e fe c tiv o s de las o tra s naciones europeas. A g o ­ En 1706, el e jé rc ito fra n cé s que defendía los Países Bajos españoles
tados por el esfuerzo, los c o m b a tie n te s p re firie ro n firm a r la paz en el c a s ti­ fue derro ta d o en R a m illie s y tu v o que evacuar casi toda B élgica.
llo de R ysw ick, cercano a La Haya (1697). Las acciones en Ita lia tam poco fa vo re cie ron a Luis XIV. El príncipe
Luis XIV renunció a todas las anexiones p o s te rio re s a la Paz de Nlm ega, Eugenio de Saboya ve n ció a los franceses en Turln (1706) y luego ocupó el
excepto Estrasburgo y te rrito rio s d e A lsa cia . M ilanesado y el reino de N ápoles.
Luis X IV p id ió la paz, pero las condicio nes de sus enem igos eran tan
exig e nte s — e n tre ellas d e stro n a r a su n ie to — , que no aceptó.
d) La sucesión española
En 1709 los aliados ob tu vie ro n una nueva v ic to ria en M a lp la q u e t, pero
La extrem a d e b ilid a d fís ic a del rey de España, C arlos II (el H echizado) al año s ig u ie n te las tro p a s de Felipe V, a las órdenes del duque Luis de
y la circu n sta n cia de no te n e r desce n d ie n te s d ire c to s , in q u ie ta ro n a las Vendóm e, d e rro ta ro n a los anglo-austríacos en la batalla de V illa vlcio sa . El
C o rte s de Francia y A le m a n ia , cuyos soberanos se creían con derechos a la archiduque hubo de abandonar M adrid.
sucesión. Las p rim e ra s te n ta tiv a s de paz iniciadas por ambos bandos belig e ra n te s
D eseosas de m antener el e q u ilib rio e n tre los Estados, las dem ás po te n ­ se aceleraron después de que los e jé rc ito s fra nce ses, d irig id o s por el ma­
cias europeas — encabezadas por In g la te rra — se m o stra ro n p a rtid a ria s de risca l V illa rs , ve n ciero n a las tropas del duque de Saboya en la im p o rta n te
e n tre g a r España, Flandes y las posesiones de A m é rica al archiduque C arlos. batalla de Denain, al n orte de París (1712). Por esta causa, Luis X IV pudo
Sin em bargo, los nobles españoles aconsejaron a C arlos II que dejara firm a r una paz honrosa.
sucesor p o r te sta m e n to a F e lip e de A n jo u , pues en esta fo rm a se evitaba
desm em bra r las posesiones. La Paz de U trecht

Carlos II falleció el 19 de noviembre del año 1700 y una vez que se hizo En 1713, y en la ciudad holandesa de U tre ch t, Francia firm ó la paz con
público el testamento, Luis XIV reflexionó varios días antes de aceptar la última In glaterra, Holanda y Saboya. A l año sig u ie n te lo hizo en R astadt con el
voluntad dei difunto soberano porque estaba seguro de que esa cláusula produciría Im p e rio germ ánico.
una nueva guerra, sin ningún provecho para Francia. En v irtu d de estos dos tra ta d o s, Felipe V fu e reconocido re y de España
Por últim o pudo más la am bición de ver a un príncipe de su fam ilia en el trono
y de sus d o m in io s de u ltra m a r, pero renunció a todos sus derechos sobre la
de España que sus deseos de in icia r una política pacifista para engrandecer a la
agotada Francia. corona de Francia.
Así se extinguió la dinastía habsburgo-española y ciñó ia corona de la penín­ El archiduque, que ocupaba el tro n o del Im perio con el títu lo de C arlos
sula un rey francés perteneciente a la fam ilia de los Borbones. VI, fue indem nizado en p e rju ic io de España, pues re cib ió los Países Bajos,
M ilá n , Cerdeña y Nápoles.
El nuevo m onarca to m ó el nom bre de Felipe V y fue reconocido por
todas las co rte s europeas, con excepción del em perador Leopoldo de A u s­ In g la te rra — la más fa vo re cid a — re tu vo en el M e d ite rrá n e o la isla de
tria , que defendía las p re te n sio n e s del archiduque C arlos. M enorca y el p uerto de G ib ra lta r, posesiones de tra d ic ió n hispánica. En
En lugar de p roceder con prudencia, Luis XIV in te rv in o en la p o lític a A m é rica , re c ib ió de Francia la península de Acadia, Terranova y los te r r ito ­
española, ordenó ocupar c ie rta s plazas fu e rte s holandesas en la fro n te ra rio s de la Bahía de Hudson. También se aseguró el trá fic o co m ercial con
belga (ciudades de barrera) y, a la m u e rte de Jacobo II, re co n o ció rey de los d o m in io s españoles en este co n tin e n te , m ediante el Tratado de A s ie n to
Ing late rra al h ijo de ese ex soberano, con lo que v io ló el Tratado de (tra ta de negros) y el N avio de Perm iso.
R ysw ick.
A n te esos a c o n te c im ie n to s se fo rm ó una nueva c o a lic ió n europea con­ La Compañía inglesa del Mar del Sur explotó durante varios años el com ercio
tra Francia y España, en la que p a rtic ip a ro n In g la te rra , A u s tria , H olanda y de negros esclavos. A cam bio de las “ piezas de Indias” , como se llam aba a los
p ríncipes alem anes. A s í com enzó la guerra. cautivos, los marinos recibían cueros y sebos.
El Tratado de Utrecht, en el artículo 7o, disponía que “ sería lícito y libre a
los súbditos del rey de Gran Bretaña com erciar en España y demás dominios
La guerra de Sucesión (1702-1713) del rey C a tó lico ". Por esta cláusula, se perm itió que anualmente arribara a puertos
americanos un “ navio de perm iso” con un número determ inado de toneladas de
A l p rin c ip io el m onarca fra n cé s to m ó la ofe n siva y atacó los dom inios carga.
del em perador, pero luego éste c o n fió el mando de sus tro p a s al p ríncipe
Eugenio de Saboya, quien reorganizó el e jé rc ito a ustríaco y lo co n ce n tró en

182 183
Los nuevos centros culturales
En el sig lo XVII las U niversidades entraron en un período de deca­
dencia, pues ya no fu eron — com o en el m edievo— los p rin cip a le s ce ntros
cu ltu ra le s de O ccidente.
Para fa c ilita r la labor c ie n tífic a se crearon in s titu c io n e s , ta le s com o
los o b se rva to rio s y las academ ias, que reunieron a grupos de e ru d ito s in te ­
resados por las d is c ip lin a s ú tile s .
El m in is tro C o lb e rt fund ó en Francia la A cadem ia de C iencias y el
O b se rva to rio de París, este ú ltim o d irig id o por el astrónom o ita lia n o C assi­
ni. En 1667 se con struyó, p ró xim o a Londres, el O b se rva to rio de G reenw ich
y tam bién la S ociedad Real (R oyal S o cie ty) que a dqu irió ce lebrida d por los
tra b a jo s de N ew ton.
No tardaron en crearse ja rd in e s botánicos, gabinetes de H isto ria Na­
tu ra l, h e rbarios con plantas e xótica s procedentes de A m é rica y m useos,
e n tre los que se destacó el B ritis h M useum de Londres.

Las ciencias

En A stro n o m ía se destacaron el alem án K epler, el ita lia n o G alileo y,


en especial, el inglés Isaac N ew ton , que de scubrió la ley que rig e la m ecá­
nica de los cuerpos ce le ste s.

En M a te m á tica, el francés V iè te creó la moderna notación algebraica,


perfeccionada por el filó s o fo D escartes, que tam bién sentó las bases de la
geom etría a n alítica.

S ic ilia fu e entregada al duque de Saboya y además, la Paz de U tre c h t


reconoció o fic ia lm e n te al e le c to r de B randeburgo el títu lo real de F ederico I
de Prusia.

M O V IM IE N TO FILOSOFICO Y CIENTIFICO EUROPEO


El sig lo XVII fue una época de grandes p ro g re sos en el campo del
in te le c to humano por las nuevas concepciones filo s ó fic a s , los progresos
c ie n tífic o s y las obras lite ra ria s .
Com o consecuencia del R enacim iento se produjo un intenso m o vim ie n ­
to id eológico, en p a rtic u la r en el cam po c ie n tífic o , por lo que dicho período
se ha llam ado “ la ce n tu ria del g e n io ".
Guiados por un e s p íritu p rá ctico , los hom bres de. cie n cia abandonan la
re p e tició n de conceptos tra d ic io n a le s y se dedican a o bservar y e xp e rim e n ­
ta r los fenóm enos de la naturaleza. A s í surge la verdadera cie n cia basada
en la e xp e rim e n ta ció n y en la observación.
La filo s o fía moderna se aparta de las escuelas clá sica s y de la ideología
esco lá stica del m edievo para buscar la verdad en los dicta d o s de la propia
razón, es de cir, en el ra cio n a lism o .

184
La Física fue estudiada por los m ism os e ru d ito s a n te rio re s . A g re g a re ­
mos al ita lia n o T o rric e lli, que in ve n tó el baróm etro.
La Q uím ica y las C iencias N a tu ra le s no avanzaron con la m ism a in te n ­
sidad que las m encionadas. Podemos c ita r al fra n cé s Lefévre, que e s c rib ió
el p rim e r lib ro sobre Q uím ica, al español S e rv e t y al inglés H arvey quienes
descu brieron el m ecanism o de la c irc u la c ió n de la sangre.

La filosofía
F rancisco Bacon ,(1561-1626). Inglés de n a cim ie n to , fue el cre a d o r del
verdadero m étodo c ie n tífic o basado en la o bservación de los hechos y en
la experim en ta ció n .

Renato D e sca rte s, nació en Francia en 1596 y fa lle c ió en 1650. Expuso


las bases de su filo s o fía en su fam oso tra b a jo titu la d o D is c u rs o d e l M étodo.

B e n ito Spinoza (1632-1677). Judío nacido en A m ste rd a m , s ig u ió la filo ­


sofía de D escartes y p o r c ritic a r algunos dogmas hebreos, fu e expulsado
de las sinagogas y m aldecido por los rabinos.
Sostuvo una concepción panteísta, pues a firm ó que D ios y la Naturaleza
son una m ism a esencia.

El inglés Juan Locke (1632-1704) a firm ó que el pensam iento humano


nace de la percepción de los se n tid o s, por lo cual su d o ctrin a se ha llam ado
sensualista .
Las ¡deas filo s ó fic a s y p o lític a s de este m édico in g lé s e je rc ie ro n in­
flu e n cia sobre los pensadores fra n ce se s del s ig lo XVIII.

SU R G IM IENTO DE PRUSIA
Los orígenes de Prusia se rem ontan a com ienzos del sig lo XV, cuando
un p rín cip e de la fa m ilia de los H ohenzollern — llam ado A lb e rto — al produ­
c irs e los in cid e n te s de la Reform a abrazó el m o vim ie n to y se apropió de
d o m in io s e c le s iá s tic o s con los que creó el ducado de Prusia.
Con Federico Guillermo — contem poráneo de Luis XIV— el ducado
e xte n d ió sus fro n te ra s con la in corporación de la Prusia Oriental, Brande-
burgo y Cleves. A p a rtir de esa época, Berlín (cap ital de Brandeburgo) se
destacó por su flo re c im ie n to .
Su h ijo y su ce so r fü e declarado rey de Prusia con el nom bre de Fe­
derico I.
Luego ocupó el tro n o su h ijo Federico Guillermo I (1713-1740), hom bre
rudo y déspota, que dedicó tod os sus esfuerzos a m ejo ra r el e jé rc ito , por lo
cual m e re ció el sobreno m bre de “ Rey S a rg ento".
Impuso el servicio m ilita r obligatorio pues estaba convencido de que todos los
prusianos “ nacían para las armas” .
Creó escuelas de cadetes para la form ación de los oficiales superiores que
pertenecían exclusivam ente a la nobleza. Los soldados estaban som etidos a una
intensa preparación y la d isciplin a era muy severa, lo que perm itió d e cir que el
prusiano “ temía más a sus superiores que al enem igo” .

187
C o nsiquió equipar el m e jo r e jé rc ito europeo, in te g ra d o por 80.000 hom ­ el año 1613 fu e e leg ido zar el p ríncipe M ig u e l, que in ic ió la d inastía de los
bres que Representaban el diez por c ie n to de la población de sus Estados. R om anoff.
Con esto, dio a Prusia el in s tru m e n to de su grandeza. Pedro I, e l Grande (1682-1725). Ocupó el tro n o de M oscú a los d ie c i­
A dem ás, este soberano u n ific ó la a d m in is tra c ió n y m ejoró la hacienda nueve años, com o consecuencia de una re volución palaciega que encabezó
pública, m edidas con las que in c re m e n tó la riqueza de su pequeño país. co n tra su herm ana, la regente Sofía.
Este soberano, considerado el fundador de la Rusia m oderna, se p ro ­
puso im p u lsa r el progreso de su pa tria y c iv iliz a rla al m odo o ccid e nta l de
SU R G IM IENTO DE RUSIA
acuerdo con los adelantos europeos.
Hasta com ienzos del s ig lo X VIII, los rusos o m o sco vita s no habían En p o lític a e x te rio r d e cidió, según sus propias palabras, “ a b rir ventanas
ocupado un lugar im p o rta n te en la h is to ria de la hum anidad. hacia el o e s te ” , puesto que Rusia estaba aislada de O cciden te p or Suecia,
Largos años perm a n ecie ro n los rusos s o m e tid o s a los m ogoles, hasta Polonia y Turquía.
que un prín cip e de M oscovia, Iván III e l Grande (1462-1505), lib s rto sus Para c o n se g u ir una salida hacia el m ar Negro gue rreó contra los tu rco s,
d o m in io s y creó un Estado con ca p ita l en M oscú. Fue el p rim e ro que se a quienes c o n q u istó la plaza de A zof. In ició contra S uecia la llam ada G uerra
titu ló Zar. del N orte, a cuyo té rm in o se incorporaron a Rusia varias com arcas rib e re ­
Su n ie to , Iván IV, ap e llid a d o “ el T e rrib le ” (p o r las crueldades que com e­ ñas al m ar B áltico.
tió en los ú ltim o s años de su reinado), in ic ió la co n q u ista de S ib e ria y Pedro el Grande realizó dos via je s por Europa y luego em prendió con
luego de varias luchas co n sig uió e xte n d e r las fro n te ra s de sus dom inios energía su p ro ye cto de o ccid e n ta liza r a su país.
hasta el m ar C aspio. Tam bién hizo c o n s tru ir en M oscú el palacio del K re m ­ Estas re fo rm a s se pueden c la s ific a r en:
lin. Iván IV m u rió sin descendencia, pues tie m p o atrás había u ltim a d o a su
h ijo en un arreba to de fu ro r. Se in ic ió entonces un período de anarquía y a) Políticas. C reó un consejo que llam ó “ Senado g o b e rn a n te ” , fo rm a ­
guerras c iv ile s , provocadas por los p re te n d ie n te s al tro n o , hasta que en do por nueve m ie m b ros, p e rte n e cie n te s a la a risto cra cia , que dependían de
un pro cu ra do r general. Las a trib u cio n e s de este organism o eran de ca rá cte r
c o n s u ltiv o y ju d ic ia l.
Para co la b ora r en las tareas a d m in is tra tiv a s organizó nueve co le g io s o
corp o ra cio n e s de a ltos fu n cio n a rio s con tareas sem ejantes a las de los
m in is tro s . A dem ás, p rom ulg ó la fam osa “ tabla de los rango s” po r la cual
e s ta b le ció ca to rce ca tegorías de fu n cio n a rio s, se leccionados atendiendo a
su nobleza y ocupación del Estado.

Grupo de boyardos o nobles rusos perte­


Pedro I, el Grande. En necientes a la corte de Iván IV son reci­
la fisonomía de rasgos re­ bidos en audiencia por el emperador ger­
gulares se advierten los mano Maximiliano II. Observe la indumen­
grandes ojos negros, de taria de los personajes y los presentes que
mirada penetrante. han de entregar. (Grabado antiguo.)

189
b) E c le s iá s tic a s . Para c o lo c a r a la Iglesia O rtodoxa bajo su co m p le to
En casi todas las p ro vin cia s, los cargos de E statúder estaban ocupa­
dom inio , Pedro s u p rim ió el Patriarcado de M oscú y lo reem plazó p o r un
dos por m ie m b ro s de la din astía de los O range, quienes deseaban tra n s ­
consejo de obispos o Santo Sínodo, ante el cual enviaba un re p re se nta n te . fo rm a r el país en una m onarquía.
c) M ilita re s . Reorganizó el e jé rc ito al modo prusiano. Im itó los re g la ­ D ieron o rig e n al p a rtid o O rangista, que se im puso — e xcepto H olanda—
m entos, la preparación fís ic a , los u n ifo rm e s y hasta los d ive rso s grados y en todas las provin cias.
Por su parte, los rico s m ercaderes de Holanda eran to le ra n te s en
jerarquías.
Los cam pesinos fu e ro n o bligados a in co rp o ra rse y a los que se ne­ m ateria re lig io s a , no deseaban un gobierno fu e rte y se oponían a la guerra,
gaban se los conducía encadenados; con e stos p ro c e d im ie n to s consiguió que perjudicaba el co m e rcio . A sí su rg ió el p a rtid o R epublicano.
equipar a más de 200.000 hom bres.
Del antiguo e jé rc ito ruso sólo conservó la caballería, o sea los cosacos, Prosperidad de Holanda
que en núm ero de 100.000 v ig ila b a n las fro n te ra s .
También con tó con 48 naves de guerra y unos 20.000 m arinos. Por su progreso económ ico y m e rc a n til, Holanda a d q u irió ta l p re s tig io
que paulatin a m e n te su nom bre e lim in ó al de las otras P rovincias U nidas y
d) Económicas. De acuerdo con las d o ctrin a s c o lb e rtis ta s , fo m e n tó s irv ió para in d ic a r el de la nueva R epública Federal.
la creación de m anufacturas, la e xp lo ta ció n de los recursos m in e ra le s y el El rápido in cre m e n to de la población o b lig ó a los holandeses a au­
d e sa rro llo del co m e rcio . Para m e jo ra r la mano de obra p ro p ic ió el in te rc a m ­ m e n ta r la e xte n sión de las tie rra s c u ltiv a b le s , pues se necesitaban produ c­
bio de té cn ico s y o b re ro s con O ccid e n te . to s agrícolas para el su ste n to de sus habitantes. Se co n stru ye ro n diques
para c o n te n e r las aguas del m ar y p e rm itir el pastoreo de los ganados en
e) C u ltu rales. A im ita c ió n de los europeos, fa v o re c ió la in s tru c ­ las tie rra s desecadas (“ p o ld e rs ” ).
ción p ública y cre ó los p rim e ro s in s titu to s su p e rio re s, com o la Escuela Po­ Los cam pesinos se dedicaron al cuidado de las huertas y al c u ltiv o
lité c n ic a y la A cadem ia de C iencias de San Petersburgo. de las flo re s , en especial los tulipanes. No tardaron en s u rg ir las in d u stria s
E stim uló la im p re sió n de te x to s y en 1703 apareció el p rim e r p e rió d ico derivadas de la leche, la m anteca y los fam osos quesos, en especial estos
ruso. ú ltim o s , que die ron ce lebrid ad a Holanda.
Desde el s ig lo XVI las em barcaciones holandesas surcaban los mares
f) Costum bres. In te rv in o en to d o s los aspectos de la vid a de su pue­
para tra n s p o rta r m ercaderías u ocuparse en la pesca del arenque.
blo, pues o b lig ó a los hom bres a v e s tir com o los europeos y c o rta rs e la
barba y los ca b e llo s. P e rm itió que las m u je re s dejasen de c u b rir su ro s tro
e hicieran vida so cia l.
Las com pañías de com ercio
Pedro el Grande murió en enero de 1725. Afirm ó que “ las reformas de un
pueblo son como los frutos de las palmeras, que no se empiezan a cosechar hasta Para o b te n e r en abundancia las especias, los holandeses d ecidie ro n
después de muerto el plantador” . Sin embargo, aunque triunfó en su acción política, ocupar las posesiones portuguesas en O rie n te . Con el fin de organizar las
pues extendió las fronteras de Rusia casi a sus límites actuales, fracasó en su expediciones, los c o m e rcia n tes crearon, en el año 1602, la Com pañía de las
obra civilizadora, por cuanto ésta sólo fue superficial y no alteró la fisonomía
Indias O rie n ta le s.
característica de su pueblo.
En esta fo rm a se apoderaron del Cabo de Buena Esperanza (su r de
A fric a ), p u e rto s de la India, M alaca y las islas de C eilán y de la Sonda (en
SU R G IM IENTO DE HOLANDA el a rch ip ié la g o m alayo). En Java fundaron Batavia, que fu e la capital y re­
sidencia del gobernador general.
Com o vim o s , los te r rito rio s ubicados en el n o rte de los Países Bajos se
Para e xte n d e r sus transaccion es co m e rcia le s hasta A m é rica fundaron
em anciparon de Felipe II y c o n s titu y e ro n las P rovincias U nidas cuya inde­ la Compañía de las Ind ias O ccid entales (1624), que no co n sig u ió el é x ito
pendencia fu e aceptada por España en los tra ta d o s de W e s tfa lia (1648), de la a n te rio r.
que pusieron fin a la G uerra de los T reinta A ños. Los holandeses se e sta b le cie ro n en Nueva A m ste rd a m (actual Nueva
Esas s ie te p ro vin cia s se organizaron en una confe d e ra ció n en la que Y ork) y en re giones de las A n tilla s y de las Guayanas. A dem ás, ocuparon va­
cada una era un Estado soberano, pues tenían go b iern o y c o n s titu c io n e s rio s años la región de Santos, en el B rasil, pero luego fu e ron expulsados.
propios. A m ediados del s ig lo X VIII, la pro spe ridad holandesa fu e m uy afectada
Se gobernaban com o pequeñas re p ú b lica s, con un C onsejo de fa m ilia s por las batallas navales so ste nid as co n tra los ingleses y el re co n o cim ie n to
a ris to c rá tic a s encargadas de la a d m in is tra c ió n ; sin em bargo, para los asun­ obligado del A c ta de N avegación. Desde esa época, In g la te rra de spojó a
to s com unes enviaban d iputados a una asam blea de Estados G enerales que Holanda del d o m in io de los m ares.
se reunía en La Haya.
En épocas de la dom inación hispánica cada p ro vin cia tenía un gober­
nador llam ado E sta tú d e r; luego de la em ancipación, este fu n c io n a rio — de­
signado por su re s p e c tiv o te r rito rio — fu e je fe e je c u tiv o .

190 191
ción de Luis XIV. Batallas de Blenheim y Ramillies, Mal-
plaquet y Villaviciosa. La paz de Utrecht.
Guía de repaso Movimiento filosófico La ciencia basada en la experim entación y observación.
y científico europeo. El racionalism o. Los nuevos centros culturales en París y en
Londres. Principales figuras de la astronomía, la matemá­
tica, la física y la química.
La España de los Felipe III: el Duque de Lerma. Felipe IV: el Conde-duque de
La filosofía: Bacon, Descartes y Spínosa. Locke y el sen­
Austrias Menores. Olivares. Carlos II: Juan José de Austria. sualismo.

El barroco y su Estilos arquitectónicos que pasaron al Nuevo Mundo. El Surgimiento de Prusia. Federico Guillermo. Federico 1. Federico G uillerm o 1: obra
proyección en América. barroco americano. José Churriguera. de gobierno.

El absolutismo Los reyes absolutos de España, Inglaterra, Alemania y Fran- Surgimiento de Rusia. 1van IV. La dinastía de los Romanoff. Pedro 1, el Grande:
monárquico. cia. Defensores del absolutism o: Bodin y Hobbes. Los cam­
reformas políticas, eclesiásticas, m ilitares, económ icas, cul­
bios económ icos: el capitalism o.
turales. Las costumbres.

Francia en la época Luis XIII. La acción de Richelieu contra los protestantes y Surgimiento de Las Provincias Unidas: gobierno. El partido Orangísta y
de Richelieu. los nobles. El edicto “ La Gracia de A la is". Intendentes. Holanda. e l Republicano. Prosperidad de Holanda: construcción de
diques, industrias. Las compañías de com ercio: Indias
La Guerra de Carácter del conflicto. Causas religiosas y políticas. Dete- Orientales y Occidentales.
los Treinta Años. nestración de Praga. Periodos de la guerra; Palatino: batalla
de Montaña Blanca; Danés: Cristián IV; Sueco: batalla de
Lutzen; Francés: batallas de Rocroi, Nordlingen y Lens. L,a
Paz de Westfalia y sus cláusulas religiosas y políticas
Consecuencias de la guerra.
r— r ii^ tin n a r in -

Las revoluciones Jacobo I Estuardo y el anglicanism o. Carlos I. El Parla- 1. ¿Quiénes gobernaron a España en tiempos de Felipe III? 2. ¿Qué
inglesas. mentó Corto y el Parlamento Largo. El M emorial de Quejas.
Batalla Naseby. La dictadura de Cromwell. El Acta de Na­
política siguió Olivares en épocas de Felipe IV? 3. ¿Qué sabe de
vegación. Restauración de los Estuardo. Carlos II: el B ill de Carlos II de España? 4. ¿Qué estilos arquitectónicos se aplicaron
Uniformidad. El B ill del Test. Formación de los partidos. en Am érica durante la dominación española? 5. ¿Qué caracteriza
El B ill de Exclusión. Los tories y los whigs. al estilo barroco? 6. ¿A qué se llama absolutismo monárquico?
La Revolución de 1686. Jacobo II: sus ideas religiosas. Gui­
llerm o de Orange. La Declaración de Derechos. María II y 7. ¿Qué tratadistas defendieron el absolutismo? 8. ¿Qué cambios
Guillermo III. El B ill de Tolerancia. económicos se produjeron a comienzos de la Edad Moderna? 9.
¿Qué se propuso el cardenal Richelieu? 10. ¿Contra quiénes lu ­
La Francia de Luis XIV. Julio Mazarino. La Fronda. La lucha contra España. El ab­ chó? 11. ¿Cuáles fueron las causas de la Guerra de los Treinta
solutism o m onárquico. ‘‘El Estado soy yo". El palacio de Años? 12. ¿En cuántos períodos se acostumbra a dividirla? 13. R e­
Versailles. La Corte. Colbert, Louvois y Vauban. Política
suma los principales acontecimientos de esa guerra. 14. ¿Por qué
religiosa. El m ercantilism o.
Jacobo I Estuardo desprestigió la autoridad real en Inglaterra?
15. ¿Qué problemas afrontó Carlos I en su reinado? 16. ¿Quién
El predominio francés: El esplendor lite rario : los salones, la Academia francesa.
la cultura. Los grandes escritores. C orneille: cualidades de su estilo. fue Oliverio Crom w ell? 17. ¿Cómo se inicia el período llamado
Racine: sus tragedias. M olière: sus comedias. La Fontaine: de la Restauración? 18. ¿Cuándo surgen los dos grandes partidos
sus fábulas. Bossuet: obras. políticos ingleses? 19. ¿Qué acontecimientos precipitaron la R evo­
Las bellas artes: el academicismo. Arquitectos y pintores.
lución de 1688 en Inglaterra? 20. ¿Cuándo se instauró el régimen
m onárquico parlamentario? 21. ¿Qué política siguió en Francia
El predominio francés: Naciones europeas que enfrentan la hegemonía francesa.
imperialismo de Guerras de Luis XIV. a) Por los Países Bajos españoles: la
el cardenal Mazarino? 22. ¿Es correcto afirmar que Luis X IV
Luis XIV. alianza de La Haya, b) De Holanda: coalición contra Fran­ elevó a la más alta jerarquía su dignidad de rey? 23. ¿Cómo era
cia. c) De la Liga de Augsburgo: paz de Ryswick. d) De la la vida de la Corte? 24. ¿Quiénes fueron los principales colabo­
sucesión española. Llegada al trono de Felipe V. Interven- radores de Luis X IV ? 25. ¿Qué sabe con respecto al m ercanti-

192 193
lismo? 26. Explique por qué Francia alcanzó el apogeo literario
bajo el reinado de Luis XXV. 27. ¿Quiénes fueron los grandes das las limitaciones de la autoridad tenía de su autoridad. Eligió el Sol
de su regio amo; y, en segundo lu­ como emblema oficial para indicar
escritores franceses de esa época? 28. ¿Qué orientación se impuso gar, hacer de Francia la nación más su creencia en que la nación recibía
en las artes? 29. ¿Qué actitud asumieron las potencias europeas poderosa de Europa. Para conseguir de él su esplendor y su sustento del
frente al imperialismo de Luis X IV ? 30. Resuma las guerras en esos fines no reparó en medio algu­ mismo modo que los planetas reci­
que intervino el absolutista monarca francés. 31. Explique la paz no. Destruyó despiadadamente tan­ ben los suyos de ese astro. Quizá
to a los nobles descontentos como a pueda decirse en favor de Luis XIV
de Utrecht y sus principales disposiciones, entre ellas la referente los hugonotes y mediante un ejérci­ que ningún hombre desempeñó con
al tráfico comercial. 32. ¿Por qué surge la verdadera ciencia en to de espías y ejecuciones en masa más rigor el “oficio de rey” . Vigi­
el siglo X V II? 33. ¿Recuerda algunos centros culturales de esa ahogó en germen todas las conspira­ laba personalmente todas las activi­
época? 34. ¿Quiénes se destacaron en la labor científica? 35. ¿Y en ciones. Si bien fomentó la educación dades gubernativas y consideraba a
y protegió la literatura, descuidó el sus ministros como simples emplea­
la filosofía? 36. ¿Quién fue el soberano que dio a Prusia el ins­ comercio y permitió que florecieran dos cuyo único deber consistía en
trumento de su grandeza? 37. ¿A qué monarca se considera el en el gobierno el peculado y la pro­ obedecer sus órdenes. Pero hay prue­
fundador de la Rusia moderna? 38. ¿Cuáles fueron sus reformas? digalidad. Además, su política exte­ bas de que al país le habría ido
rior belicosa envolvió a Francia en mejor si Luis hubiese sido menos
39. ¿Qué sabe con respecto al surgimiento de Holanda? guerras costosas. Su obra más posi­ entrometido. Puso obstáculos a al­
tiva fue, según parece, la organiza­ gunos planes de Colbert para refor­
ción de un sistema que ponía a cargo mar los impuestos y malgastó los
de los gobiernos locales a in te n d e n ­ recursos que ese ministro había re­
tes o agentes del rey. El propósito unido con esfuerzo. El Rey Sol con­
era centralizar el gobierno de toda tribuyó muy poco personalmente a
la nación bajo la fiscalización de la mejorar el gobierno francés. En ge­
corona y con ello extirpar los vesti­ neral, siguió la política de Richelieu
gios sobrevivientes de la autoridad y Enrique IV tendiente a consolidar
feudal. Cuando falleció Richelieu en el poderío nacional a expensas de
Actividades Prácticas 1642 quedaba completamente despe­ los funcionarios locales y a conver­
jado el camino que conducía al des­ tir a los nobles en meros parásitos
potismo real. de la corte. Pero si hizo algún bien,
• R e s u m ir qué se e n tie n d e p o r e s tilo b a rro co y su p ro y e c c ió n en A m é - La monarquía absoluta llegó a su lo anularon por completo sus gue­
• rica . apogeo en Francia durante los rei­ rras insensatas y su política religio­
S in te tiz a r la g u e rra de los T re in ta A ños, con sus causas, p e rio d o s 1 nados de los tres Borbones anterio­ sa. En 1685 r e v o c ó el Edicto de
res a la Revolución. El primero de Nantes, que había concedido la tole­
• y consecuencias. la serie fue Luis XIV (1643-1715), rancia a los hugonotes. La conse­
A n a liz a r e l a b s o lu tis m o m o n á rq u ic o según la p o lític a de L u is X IV . quien encarnó el ideal absolutista cuencia fue que huyeran del país
• S in te tiz a r p o r m e d io de u n c u a d ro s in ó p tic o las g u e rra s de L u is X IV . más co m p le ta m e n te tjue cualquier muchos de sus súbditos más inteli­
otro soberano de su época. Orgu­ gentes y ricos.
lloso, pródigo y dominante, tenía él
concepto más alto de su posición co­ M c N a ll B urns, E dw ard.
mo rey. No sólo creía que Dios le C iv il iz a c io n e s de O c c id e n t e .
había encomendado la tarea de rei­
nar, sino que, además, consideraba Buenos Aires, 1968.
que el bienestar del Estado se rela­
cionaba íntimamente con su propia
Lectura personalidad. La frase famosa que se
le atribuye: ‘‘ L ’état c’est m o i” ( “El
• ¿Favoreció R ichelieu el estableci­
m ien to de la m onarquía absoluta
Estado soy yo” ) quizá no constituya en Francia?
sus palabras exactas, pero expresa • ¿Cómo gobernó L u is X IV ?
L a m on a rq u ía absoluta
con mucha claridad el concepto que • ¿Qué tra tó de consolidar?
en Francia

El puñal de un fanático demente dido a Enrique a la edad de nueve


puso fin en 1610 al reinado de En­ años, confió la administración del
rique IV. Siguieron unos años de reino al cardenal Richelieu. Los fi­
incertidumbre y agitación hasta que nes únicos de este ministro duro
en 1624 Luis XIII, que había suce- eran: en primer lugar, destruir to-

194
195
EL RIO DE LA PLATA

Juan d e Garay
S a b e m o s 1 que a F elipe de C áceres lo sucedió M a rtin Suárez d e , To­
ledo, quien gobernó la A sun ción hasta la llegada del adelantado O rtiz de
Zarate.
Suárez de Toledo co m isio n ó a Juan de Garay para que fundara una
población en las p roxim idad es del Plata, m ie ntras escoltaba hasta ese lugar
la em barcación en que viajaba preso a la península Felipe de Cáceresi-
Como vimos, Garay acom pañó a Cáceres en el segundo de los viajes que el
últim o efectuó al Río de la Plata.A partir de ese momento, Garay propició la
fundación de pueblos a lo largo dei Paraná con el objeto de fa c ilita r la ruta
m arítim a y las com unicaciones con España. El afirm a que fue nom brado para
esa misión “ por el calor que yo puse en decir que abriésemos puertas a la tierra
y no estuviésemos cerrados" (carta del 20 de abril de 1582).
Después de su p e ra r grandes d ific u lta d e s — debido a la escasez de m e­
d ios— Garay equipó un bergantín grande, ocho barcas de carga y unas
pocas balsas. Para que lo acom pañaran en la em presa con sig uió re u n ir a
9 españoles y 75 c rio llo s (llam ados “ mancebos de la tie rra ").
Estos mestizos — hijos de españoles y mujeres indígenas— form aban la nueva
generación que ansiaba p a rticip ar en las exploraciones de su propia tierra.
La flo tilla cargó armas, municiones, plantas, semillas, herram ientas y todos
los elementos necesarios para ed ifica r una futura ciudad.
Una parte de la expedición marchó por tierra, con caballos y ganado vacuno.

; f ---------------------------------------------------------------------
1 Ver Unidad 1?, pág. 99.

197
Fundación de Santa Fe
Garay p a rtió de la A su n ció n a m ediados de a b ril de 1573 y s ig u ió a la
carabela en que via ja b a C áceres hasta la a ltu ra de F eliciano (p a ra le lo 31);
a llí dejó la e scolta y desem barcó para re u n irs e con el re s to de la expe­
d ició n , que m archaba por tie rra .

Seguidamente exploró la costa occidental del Paraná con el objeto de encon­


trar una zona donde establecer un poblado. Una vez elegido el sitio — más tarde
llamado Cayastá— y mientras se realizaban los trabajos destinados a levantar las
primeras viviendas, se internó con un grupo de compañeros por el río Carcarañá.
Cuando llegó a las ruinas de la Torre de Gaboto (Sancti Spiritus) fue atacado por
los indios, pero en esas circunstancias apareció providencialmente un grupo de
jinetes españoles a las órdenes de Jerónimo Luis de Cabrera, conquistador que
acababa de fundar la ciudad de Córdoba. Ambos jefes decidieron separarse
sin llegar a ningún acuerdo.

Garay re gresó al lu g a r donde había dejado a la m ayoría de sus hom ­


bres y el 15 de no vie m b re de 1573 fu n d ó la ciudad que llam ó de Santa Fe.
En esos m om entos re c ib ió — por m ano de un in d io — una carta del
adelantado O rtiz de Zárate, quien le ' com unicaba e n co n tra rse en la isla de
San G abriel y le pedía ayuda por la pérdida de dos naves. S in dem orar,
Garay p a rtió con tre in ta hom bres en una pequeña em barcación al encuen­
tro del recié n llegado.

O rtiz de Z árate
Com o sabem os, O rtiz de Z árate m archó a España para s o lic ita r a la
C orona su co n firm a c ió n en el cargo de A delantado. Luego de firm a r ca­ SEGUNDA FU N D A C IO N DE BUENOS AIRES
p itu la cio n e s con F elipe II y o b te n e r el ansiado títu lo , p a rtió de Sanlúcar En enero de 1580 Garay pregonó en la A sunción la rep oblación del
en o ctu b re de 1572 con una e xp e d ició n integrada por cin co em barcaciones p u e rto de Buenos A ire s , las condicio nes requeridas para el enganche vo ­
y 510 personas, en su m ayoría pobres y sin p ro fe s ió n . Después de una lu n ta rio y las ven tajas que obtendrían los p rim e ro s h a b ita n te s .1
azarosa trave sía, lle g ó a las bocas del Río de la Plata, desde donde s o li­ En la e xpedición se a lis ta ro n algo más de sesenta personas, en su
c itó ayuda a Juan de Garay, quien acudió presuroso. m ayoría jó ve n es m estizos y c rio llo s (m ancebos de la tie rra ), una m u je r y
R eabastecida la e xp e d ició n , Zárate d isp u so le va n ta r un poblado en la dos re lig io s o s .
costa o rie n ta l y entonces fu n d ó San S alvador, de e fím e ra e x is te n c ia . Todos se equiparon p o r su cuenta, llevando — según expresión de Ga­
El A d elantado a rrib ó a la A su n ció n en fe b re ro de 1575 e in ic ió un go­ ray— “ sus arm as, caballos y ganados” . Para el tra n s p o rte flu v ia l contaban
bie rn o m ediocre. M u rió al año s ig u ie n te y, por te s ta m e n to , d ejó heredera con una carabela, dos bergantine s y num erosas canoas y balsas- indígenas.
universa l a su h ija natural Juana, re s id e n te en C harcas. La joven contaba Un grupo de hom bres co ndujo el ganado (especialm ente caballos y vacas)
d e ic is é is años de edad y debía c o n tra e r m a trim o n io con un hom bre ca­ por tie rra .
pacitado para gobernar, pues éste sería el nuevo adelantado. Garay fue El dom ingo 29 de mayo, día de la S antísim a Trinidad, las em barcaciones
designado tu to r y encargado de c u m p lir con las cláusulas te s ta m e n ta ria s . fondearon en el R iachuelo. En hom enaje al día de llegada Garay llam ó a la
La joven — con anuencia de Garay— p re firió al o id o r Juan Torres de ciudad con el nom bre de la fe s tiv id a d re lig io sa .
Vera y A ragón, p ero las Leyes de Indias prohibían a e stos fu n c io n a rio s En las proxim dades del lugar el te n ie n te de gobernador hizo varias
casarse d e ntro de los lím ite s de su ju ris d ic c ió n . A pesar de tod o , la boda e xp lo ra cio n e s hasta que se d e cid ió por un s itio ubicado un poco más al
se ce le b ró en d icie m b re de 1577. n o rte de la p rim itiv a fundación.
Vera y A ragón co n sig uió que la A u d ie n cia lo m antuviera en su cargo,
aunque el v irre y Toledo p ro h ib ió al m a trim o n io tra sla d a rse a la A su n ció n ;
por esta causa, el p rim e ro nom bró en su reem plazo a Juan de Garay en el
1 El incentivo no fue — como en tiem pos de Mendoza— el oro y la plata. Garay sólo destacó
cargo de te n ie n te de gobernador del Río de la Plata. como b eneficios la abundancia del ganado caballar, la d is trib u c ió n de tierras aptas para el cu ltivo
y el repartim iento de indígenas.

198 199
Garay d e lim itó un re ctá n g u lo de 250 manzanas, pero sólo 46 se des­
tin a ro n para solares urbanos; de aquéllas, se is fu e ro n adjudicadas para el
Fuerte y Plaza M a yo r (hoy de M ayo), tre s para conventos y una para hos­
p ita l. Las manzanas re sta n te s se d e stin a ro n a chacras.
El sábado 11 de ju n io de 1580 Garay fu n d ó la ciudad de la S antísim a
Trinidad; ei p u e rto conservó el nom bre de Santa Macía de lo s Buenos A ire s .
La cerem onia de fundación se efectuó el sábado por la mañana, en el lugar
destinado para la Plaza Mayor. Ante un centenar de españoles y criollos comenzó
el acto el escribano Pedro de Jerez, quien leyó el acta de fundación.
L u e g o — escribe el historiador Groussac— “ se plantó una cruz en el sitio
destinado para iglesia mayor (el que ocupa hoy la Catedral), cuya advocación — la
Trinidad— fue la de la ciudad misma. Seguidamente se publicó, como era de ley,
la organización del gobierno m unicipal, siendo nombrados alcaldes Rodrigo Ortiz
de Zárate y don Gonzalo MarteI de Guzmán, con seis regidores que figuran en el
acta (Quirós, O laberrieta, Bermúdez, Gaitán, Ibarrola y Escobar), los cuales allí
mismo fueron adm itidos a sus oficios, después de sendos juram entos” .
A continuación, Garay y demás miembros del gobierno se trasladaron al
centro de la plaza, donde clavaron en tierra un tronco o “ rollo p ú b lico ” . Este
“ árbol de la ju s tic ia ” era el emblema visible de la ju risdicció n real.
Finalmente Garay tomó posesión de la ciudad y entonces — de acuerdo con
una antiquísim a costumbre— sacó su espada, cortó algunas hierbas y mientras
tiraba varias estocadas d ijo : “ si avia alguno que se lo contradiga, que parezca” ,
y como nadie respondió “ lo pidió por testim onio” .

El últim o adelantado: V era y Aragón


El 20 de octu b re los m ie m b ro s del C abildo — en p resencia de Garay—
e lig ie ro n patrono a San M a rtín , obispo de Tours; ta m b ié n fu e creado el es­ A l te n e r c o n o cim ie n to del trá g ic o fin de Garay, Vera y A ragón — que
cudo de la ciudad. ¿ continuaba re te n id o en C huquisaca— nom bró reem plazante a su sobrino
M ie n tra s Garay se encontraba en Buenos A ire s se produjo en Santa Fe Juan Torres de N a varre te, quien llegó a la A sunción en marzo de 1584, con
— el 1» de ju n io de 1580— una re b e lió n encabezada p o r s ie te c rio llo s . el títu lo de te n ie n te de gobernador. C o m isionó a A lo n so de Vera (“ Cara de
Enterado de la “ re vo lu ció n de los m ancebos” Garay se tra sla d ó a Santa p e rro ” ) para que fundara una ciudad sobre el río B erm ejo, que debería
Fe y a llí co n sig u ió ca lm a r las re n c illa s , en base a una hábil p o lític a de s e rv ir de enlace con los d om inio s del Perú. Entre los in te g ra n te s de esta
p a cifica ció n . em presa fig u ró H ernandarias de Saavedra.
Los e xp e d icio n a rio s p a rtie ro n hacia el Chaco y, luego de e xp lo ra r la
U ltim os años de Garay. Su m uerte zona indicada, A lo n so de Vera fundó C oncepción d e l B erm ejo (a b ril de 1585)
en las p ro xim id ad es de la con flu e n cia de ese río con el Paraguay.
Term inado el c o n flic to de Santa Fe, Garay se tra s la d ó a Buenos A ire s M ie n tra s ta n to , con Vera y Aragón sucedió un hecho sin precedentes
y en noviem bre de 1581 s a lió al fre n te de tre in ta hom bres en un v ia je de en A m é ric a hispana, por cuanto si bien se le negaba la a utorización para
explo ra ció n hacia el sur. Llegó a la a ltu ra de la Punta M o g o te s (actual M ar tra sla d a rse al Río de la Plata y al Paraguay, estos te rrito rio s se hallaban
del Plata) y regre só con la esperanza de v o lv e r a buscar la legendaria “ c iu ­ gobernados por sus lu g a rte n ie n te s.
dad de los C é sa re s” . F inalm ente, a p rin c ip io s de 1587 — ya fa lle c id a Juana de Z árate— Vera
Luego pasó a Santa Fe y de a llí a la A su n ció n , donde perm aneció y Aragón obtuvo el anhelado perm iso , aunque el rey lo designó adelantado
hasta los p rim e ro s días de d ic ie m b re de 1582, fecha en que regresó a in te rin o hasta ta n to ju s tific a ra le g a lm e n te sus p re tensio nes ante el C onsejo
Buenos A ire s . de Indias.
En enero de 1583 legó al Plata el nuevo gobernador de C h ile , don Vera y Aragón sa lió de C huquisaca en d ire cció n a C oncepción del Ber­
A lo n so de S otom ayor, quien s o lic itó ayuda a Garay para tra sla d a rse por m ejo y desde a llí — en com pañía de A lo n so de Vera y H ernandarias— s i­
tie rra hasta su ju ris d ic c ió n ; este ú ltim o accedió a acom pañarlo hasta el río guió a la A su n ción , ciudad a la que a rrib ó en agosto de ese año.
Carcarañá para lo cual, a m ediados de marzo, em barcó en un bergantín
acom pañado de unos cin cu e nta hom bres; en el tra y e c to , para a b re via r ca­ Fundación de C orrientes
m ino, Garay se in te rn ó en una laguna (en las cercanías del fu e rte G aboto),
sin saber que había equivocado el rum bo. Luego de e m prender una campaña re presiva co n tra los indígenas, Vera
_ A llí desem barcó y re s o lv ió p e rn o cta r en sus o rilla s . Cuando los es­ y Aragón d e cid ió fu n d a r una ciudad a o rilla s del Paraná. A yudado por H er­
pañoles estaban d u rm ie n d o fu e ro n atacados por los indios, quienes m ataron nandarias — quien re c lu tó un co n tin g e n te , en su m ayoría c rio llo s — se
a Garay y a doce de sus hom bres. tra sla d ó hasta la o rilla izquierda del Paraná (cerca de la co n flu e n cia con

200 201
el río Paraguay) y a llí fun d ó la ciudad de San Juan de Vera de las S ie te
C o rrie n te s (3 de a b ril de 1588).
Después de e rig id a la nueva ciudad — el acto de más tra sce n d e n cia
de su m andato— Vera y Aragón em barcó para Santa Fe, luego pasó a
Buenos A ire s y más ta rd e se tra s la d ó a España, donde re nunció a su cargo.

HER N AN D A R IA S DE SAAVEDRA
Fue el p rim e r gobernador c rio llo de las p ro vin cia s del Paraguay y Río
de la Plata. De noble e s tirp e , este destacado “ h ijo de la tie r r a ” se d is tin g u ió
por sus dotes de gobernante y, com o bien ha dicho el h is to ria d o r Raúl A .
M o lina, fu e " la m a n ife sta ció n más pura de la e s tirp e c rio lla , el s u je to de
m ayor envergadura e n tre los hom bres de su edad".
Nació en A sun ció n,1 hijo del capitán M artin Suárez de Toledo y de María
de Sanabria. En aquella época no era obligatorio u tilizar el apellido del progenitor
y el niño fue llam ado como su abuelo paterno, quien había ocupado el im portante
cargo de correo mayor en Sevilla.

En fe b re ro de 1590, el C abildo de A su n ció n designó a H ernandarias


te n ie n te de gobernador, d ebido al p re s tig io de que ya gozaba en esa ciudad.
El gran c rio llo realizó una labor c o n s tru c tiv a , pues m e jo ró las co stu m b re s
dio ocupación a los vagabundos, levantó te m p lo s y p a c ific ó a los indígenas;
gobernó en form a in te rin a o com o te n ie n te del gobernador titu la r hasta 1597.

Los tres gobiernos titu lares


En v irtu d de la real cédula e 1537, el C abildo de la A su n ció n designó CORRIENTE POBLADORA DEL NORTE. EL TU C U M A N
gobernador a H ernandárias — enero de 1598— con elapoyo y aplauso de
tod os los habitantes. S olucionó con a c ie rto las enojosas d ife re n c ia s e n tre Situación geográfica
los vecinos debidas a los in ju s to s re p a rto s de tie rra s y creó un e sta b le ­
cim ie n to educativo. La vasta región ubicada al noroeste de nu estro actual te r rito rio era
D ejó el poder al año sig u ie n te , cuando a rrib ó al Plata un nuevo go­ conocida en la época de la conq uista con el nom bre g enérico de Tucumán.
bernador pero m u e rto é ste , H ernandarias v o lv ió a ocupar el mando en No se sabe con certeza el origen del vocablo Tucumán. El padre Lozano afirma
1602. C oncedió a los hab ita n te s de Buenos A ire s fra n q u ic ia s co m e rcia le s, que deriva “ de un poderoso cacique llam ado Tucm a” mientras que el padre Mon­
prom ulgó unas im p o rta n te s O rdenanzas en defensa de los indios y e xp lo ró tesinos dice que el térm ino ya se usaba antes de la llegada de los españoles.
hasta las p roxim id a d e s del Río N egro en busca de la legendaria "ciu d a d La mayoría de los estudiosos coincide en que la palabra Tucumán deriva de
de los C ésares” . una lengua indígena y que dicha región sufrió durante muchos años la dom inación
Hasta el té rm in o de su m andato legal en 1609 m e jo ró las rentas pú­ incaica.
blica s, fo m e n tó las ta re a s agrícolas, ordenó c o n s tru ir te m p lo s y m olinos
El te r rito rio m encionado estaba situ ado entre C hile y el Río de la
de v ie n to ; además, e s ta b le c ió una fá b ric a de te ja s.
Plata y, debido a las escasas re fe re n cias geog ráfica s de la época, no pueden
En m ayo de 1615 H ernandarias se hizo cargo por ú ltim a vez de la go­
p re cisa rse con e xa ctitu d los lím ite s de su ju ris d ic c ió n . Para fa c ilita r el
bernación del Río de la Plata y del Paraguay. En este período re p rim ió el
e stu d io puede d e cirse que el Tucumán com prendía nuestras actuales p ro ­
contrabando y fa v o re c ió el e s ta b le c im ie n to de las m isio n e s je s u ític a s en la
vin cia s de Jujuy, S alta, Tucumán, C atam arca, La Rioja, S antiago del Estero
región m esopotám ica y en el n o rte del te rrito rio .
y Córdoba.
El gran c rio llo gobernó hasta o ctu b re de 1618, en que cesó en sus
De acuerdo con las con sta ncias docum entales, el p rim e ro en p e netrar
fun cion es po r d isp o s ic ió n real a causa de la d ivisó n del te r rito rio bajo
en la región del Tucumán fu e F rancisco C ésar quien, com ision ado por Ga-
su m andato.
boto, sa lió de Sancti S p iritu s en 1528 y se in te rn ó por la actual p rovin cia
H ernandarias fa lle c ió en Santa Fe, en 1634.
de Córdoba.
La p rim e ra e xp edició n que bajó del Perú estaba a las órdenes de D iego
de A lm agro, quien p a rtió 'e n 1536. Penetró por la quebrada de Humahuaca
1 Los historiadores divergen en cuanto a la fecha del nacimiento de Hernandarias. La mayoría
la fija en el año 1564, pero otros afirman que nació en 1560, tomando como base algunas cartas
y, luego de re c o rre r los va lle s calchaquíes, cruzó la c o rd ille ra y se d irig ió
que el citado gobernador envió al monarca. a C hile.

202 203
La “ gran entrada” de Diego de Rojas Cuando re g re só a M alaventura se produ jo un in cid e n te en cuyo tra n scu rso
fu e asesinado. Los e xp e d icio n a rio s quedaron al mando de H eredia, quien
A fin e s de 1542 el gobernador del Perú, Vaca de C astro, a utorizó al em prendió el re greso y a rrib ó al Perú en se tie m b re de 1546 al fre n te
capitán D iego de R ojas para d e s c u b rir "u n a p ro vin cia situada e n tre C h ile y de sus diezm adas fuerzas.
el Río de la Plata” , en la región donde se ubicaba a la legendaria “ ciudad A esta arriesgada e xpe dición se la conoce con el nom bre de " la gran
de los C ésares” . e n tra d a ” .
Rojas se asoció con F e lip e G u tié rre z y N ico lá s de Fleredia, quienes en
este orden debían su ce d e rlo en el mando en caso de desaparecer alguno.
Después de equipar a unos 200 hom bres e indios a u xilia re s, los expedi­ FU N D A C IO N ES EN EL TU C U M A N
cio n a rio s, d ivid id o s en tre s grupos, sa lie ro n del Cuzco en mayo de 1543,
rum bo a Charcas, donde c o m p le ta ron sus pe rtre ch o s. La ciudad del Barco
El p rim e ro en p a rtir fue D iego de Rojas quien, luego de extenso viaje,
llegó a Salavina (S antiago del E stero) donde se le in co rp o ró G u tié rre z. Pedro de la Gasea, gobernador del Perú, autorizó a Juan Núñez de
Poco después, Rojas m u rió h e rid o de un flechazo, a consecuencia de un Prado a p o b lar y evangelizar la región del Tucumán. Partió del Cuzco con
com bate con los indios (enero de 1544). unos 70 hom bres, a fin e s de 1549 y, luego de penetra r en la actual p rovincia
de Tucumán, fun d ó la ciudad de B a rc o '1 (se tie m b re de 1550). En noviem ­
Los españoles ignoraban que la flecha tenía ponzoña y acusaron a Gutiérrez bre de ese año se enco n tró con F rancisco de V illa g ra quien, al fre n te de
de querer envenenar a Rojas, por lo que el último — antes de morir— designó jefe o tra e xp edición y procede nte del Perú, llevaba a C hile so co rro s para
de la expedición a Francisco de Mendoza, contrariando lo dispuesto por los socios V a ld ivia .
antes de partir. V illa g ra in tim ó a Núñez del Prado para que se so m e tie ra a la autoridad
de V a ld ivia , pues sostenía que la nueva ciudad y toda esa región p e rte n e ­
Cuando F ran cisco de M endoza asum ió el mando, apresó a G u tié rre z y
cían a C h ile . A le ja d o V illa g ra rum bo a su d estin o, Núñez de Prado d e cid ió
lo envió al Perú, acusado de in s tig a r un m otín.
tra s la d a r la ciudad al noroeste y fundó una nueva Barco, en la actual
Los co nqu ista d o re s p ro sig u ie ro n la marcha hacia el sudoeste y — a l­ p ro vin cia de S alta. P osteriorm ente, y debido a la h o stilid a d de los indígenas,
canzados por H eredia— unidas todas las fuerzas llegaron a la actual p ro ­
tra sla d ó la ciudad hacia el su r y e rig ió una te rce ra B arco (ju n io de 1552),
vin cia de Córdoba, donde e rig ie ro n el fu e rte de M alaventura. A llí quedó He­
p róxim a a la actual S antiago del Estero.
redia, m ie n tra s Mendoza avanzó hasta la Torre de Gaboto (S ancti S p iritu ).

Fundación de Santiago del Estero


El conquistador español Francisco
de Villagra, que sucedió a Valdivia V a ld ivia — gobernador de C h ile — aprobó la conducta de V illa g ra y
como gobernador de Chile. d e cid ió to m a r posesión del te r rito rio del Tucumán. En octu b re de 1551 de­
signó a F rancisco de A g u irre te n ie n te de gobernador para dicho te rrito rio ,
con am plias fa cu ltades.
A l fre n te de unos 70 hom bres, A g u irre cruzó la c o rd ille ra y se d irig ió
a la ciudad del Barco, donde im puso su autoridad y apresó a Núñez de
Prado, quien fu e enviado a C hile.
No sa tis fe c h o con el lugar en que se había e rig id o la población, y en
busca de te rre n o s más a lto s, la tra sla d ó m edia legua al n orte — cerca del
río D ulce— y en ju n io de 1553 fundó S antiago d e l E stero, la más antigua
ciudad del in te rio r.

Juan Pérez de Z o rita , al fre n te de una expedición proced ente de


C hile, fundó en la región catam arqueña habitada por los d iaguita s la ciudad
de Londres (1 5 5 8 ).2 A l año sig u ie n te e rig ió Córdoba d e l C alchaquí (sobre

1 La ciudad recibió ese nombre porque Núñez de Prado quiso congraciarse con de la Gasea,
quien había nacido en Barco de Avila.
Durante mudios años se discutió la ubicación de la ciudad del Barco. La opinión más aceptada
—del historiador Jaimes Freire— la sitúa en el mismo lugar donde años después se fundó Cañete
y posteriormente la primera San M iguel de Tucumán.
2 Zorita llamó a la provincia “ Nueva Inglaterra” y a la ciudad “ Londres” en homenaje a María
Tudor (reina de Inglaterra), casada con Felipe II de España.

205
sideraba autónom o, pero en asuntos ju d ic ia le s dependería de la A u die ncia
de C harcas y p o lítica m e n te del v irre y del Perú.

Fundación de San M ig u el del Tucumán


D estruida la obra de Pérez de Z o rita , el Tucumán había quedado redu­
cid o a la sola fundación de S antiago del E stero. Enterado el v irre y del Perú,
nom bró gobernador a F rancisco de A g u irre , quien d e cid ió re e d ific a r una
nueva ciudad sobre las ruinas de C añete. Con este fin com isio n ó a su
so b rin o D iego de V illa rro e l, quien el 31 de mayo de 1565 fundó la ciudad
de San M ig u e l d e l Tucumán.
A l año s ig u ie n te A g u irre p a rtió al país de los com echingones (C órdoba)
d isp u e sto afundar una ciudad, pero com o se opuso al deseo de sus hom ­
bres de lle g a r hasta la fa n tá s tic a "ciu d a d de los C ésares” , fu e apresado y
re m itid o a Charcas, acusado — e n tre o tro s cargos— de hereje. En el tra ­
y e cto hacia el m encionado d e stin o los españoles fundaron la ciudad de
Esteco.
Enterada la A ud ie n cia de la d e s titu c ió n de A g u irre , nom bró nuevo go­
bernador a D iego Pacheco, quien pene tró por el va lle de Ju juy y, a m edia­
dos de agosto de 1567, fundó la ciudad de Talavera de Esteco, en base
a la a n te rio r.

Fundación de Córdoba
En s e tie m b re de 1571 el v irre y F rancisco de Toledo nom bró a Je rón im o
Luis de C abrera gobernador del Tucumán. En las in stru ccio n e s le ord e ­
naba p a c ific a r el te r rito rio y fu n d a r un pueblo en Salta para que s irv ie ra
de defensa y fa c ilita ra las com unicaciones e ntre las ciudades del norte
y del sur.
A l fre n te de unos 120 hom bres C abrera lleg ó a S antiago del Estero
en ju lio de 1572.
Sin te n e r en cuenta las in stru ccio n e s del v irre y , C abrera co in c id ió con
F rancisco de A g u irre en e xte n d e r la conquista hacia el sur y buscar una
salida a España por el Río de la Plata.
C abrera p a rtió al fre n te de unos cien vecinos y el 6 de ju lio de 1573,
a o rilla s del río P rim ero, fundó la ciudad de Córdoba, en la p ro vin cia que
llam ó Nueva Andalucía.
Luego m archó con un grupo de hom bres hacia el este, en d ire cció n al
río Paraná, y en un lugar pró xim o a la T orre de Gaboto fun dó el p u erto de
San Luis, el que s u b s is tió m uy poco tie m p o . En las cercanías se produjo
el e n cu e n tro con Juan de Garay, com o ya hemos v is to . Desde a llí C abrera
re g re só a Córdoba.

Fundación de Salta
En ju n io de 1580 lleg ó a S antiago del Estero el lice nciado H ernando
de Lerma, designado nuevo gobernador d e l Tucumán. Era un in d ivid u o cí­
n ico y p e rve rso que no v a c iló en c o m e te r toda clase de a tro p e llo s. El hecho
más destacado de su gobierno — en su m ayor parte azotado por desórdenes
y crím e n e s— fu e m a te ria liz a r la vie ja a spiración del v irre y Toledo de e rig ir
una ciudad en el va lle calchaquí o en el de S alta. Con este fin p a rtió de

207
Santiago del Estero a co m ien zo s de 1582 y el 16 de abril de ese año fundó
la ciudad de Lerma en el va lle de S a lt a .1
Enterada la A u d ie n c ia de C h a rca s de la situación im perante en el T u -
cum án, envió un juez p e sq u isidor, quien llegó a Santiago del Estero en
1584 y apresó a Lerm a.

Fundación de La Rioja y Jujuy


A m ediados de julio de 1586 arribó a Santiago del Este ro el nuevo
g o bernador Juan Ramírez de Velazco, designado por el rey. D esde el co­
m ienzo de sus funciones se destacó por su labor co nstru ctiva y puede afir­
m arse que elevó m aterial y espiritualm ente al Tucu m á n.
Reorganizada la gobernación, V ela zco decidió co ntinuar la cam paña po­
bladora y el 20 de m ayo de 1591 fundó la ciudad de To do s los Santos de
la N ueva Rioja. A l año sigu iente , uno de sus capitanes erigió la de Nueva
Madrid (e n la actual provincia de S a lta ), de efím era e x is te n c ia .2
Poco después V e la zco otorgó p e rm iso a Francisco de Argarañaz para
que levantara una población en tie ras jujeña s. El 19 de abril de 1593, el
últim o fundó la ciudad de San S a lva dor de Jujuy.

U ltim as fundaciones
En m arzo de 1681 ocupó la gobernación del Tu cu m á n don Fernando de
Mendoza M ate de Luna, quien fundó la ciudad de San Fernando de Cata-
marca en la m argen derecha del río del V a lle (5 de ju lio de 1683).
A pesar del sitio elegido por Mate de Luna, los pobladores permanecieron
por varios años sobre la margen izquierda del rio, región que ya habitaban con
anterioridad.
En octubre de 1693 — según el historiador Larrouy— se trasladaron a la mar­
gen derecha, donde se edificó la definitiva ciudad de CatamarCa.

Por su parte, los v e cin o s dé San M igu el del Tucumán solicitaron el tra s ­
lado de la ciudad, perjudicada por las inundaciones del río de la Q uebrada
y las fiebres m alignas de los bañados próxim os.
El re y firm ó la co rre sp o ndie nte autorización y Fernando de M endoza
M ate de Luna trasladó la ciudad a su ubicación actual.

conservando sin em bargo la Sa°n l í i s “ ™


región com prendía las actúa e p ^ Lg pampa y Río Negro.
CORRIENTE POBLADORA DEL OESTE. EL CU YO
doza y el Neuquén; ta ^ ' e n P;“ c perm anecieron aisladas ad-
Por m uchos anos las P a c í a s de o y ^ pa trja _ pues
En el año 1548 Pedro de la G asea — el gobernante del Perú— otorgó
al co nqu istador Pedro de Valdivia la gobernación de C h ile , que se extendía s js s r r c h iu t , « s íi™ a .™ ¡ n » ^ ^ * v .™ ,™ .» .
desde C op ia p ó (27° de latitud s u r) hasta los 41° de latitud s u r y en un
ancho Im p re ciso de unas cien leguas (ap roxim ada m ente hasta el m eridiano del Rio de la Plata.
65, por el e s te ). C u a ndo se creó la gobernación del Tu cu m án quedó e lim i­
nada de esta ju ris d ic ció n toda la zona norte — habitada por los diaguitas— Fundaciones de M endoza, San Juan y San Luis

El d e scu b rid o r de Cuyo fue ' ^ " f S ^ C T S z ó la s ^ a c t u a le s pro-

' El nombre de Lerma, odiado por la mayoría de los pobladores, no se perpetuó. En 1588
por decisión del nuevo gobierno y del Cabildo la ciudad se llamó Salta.
* " * 5 guíente ^Fr^nc/sco^'c/ea>^ítv//Te0s a lió ^d ^ C ^ til^ e ^ s ri' d ire c c ió n al
^ Hasta esa época las ciudades que subsistían eran las siguientes: Santiago del Estero, Tucumán y ta m b ién pasó por Cuyo.
Tucumán, Córdoba, Esteco y Salta.

209
El d e s ta c a d o g o b e rn a d o r H e rn a n d a ria s no p u do c o n c re ta r s u s d e s e o s
Tiem po después el gobernador de C h ile , García H urtado de Mendoza de f o r t if ic a r y p o b la r la s zo n a s lim ítr o fe s co n lo s d o m in io s lu s ita n o s . Poco
dispuso in ic ia r la c o n q u ista e fe c tiv a y e n vió al capitán Pedro d e l C a s tillo desD ués se p ro d u je ro n lo s v io le n to s a ta q u e s de lo s b a n d e ira n te s p a u lis ta s
quien, al fre n te de una exp e d ició n , cruzó los A ndes y fun d ó el 2 de marzo c o n tra las m is io n e s je s u ític a s p a ra a p re s a r a lo s in d íg e n a s a d o c trin a d o s y
de 1561 la ciudad que llam ó M endoza en hom enaje al gobernador de C hile v e n d e rlo s c o m o e s c la v o s . C u m p lie n d o e ta p a s de una p o lític a e x p a n s iv a lo s
V illa g ra , el nuevo gobernador, envió un c o n tin g e n te a las órdenes de p o rtu g u e s e s fu n d a ro n en 1680 la C o lo n ia d e l S a c ra m e n to p a ra a p o d e ra rs e
Juan J u fré ; é ste tra s la d ó la ciudad a m edia legua de d ista n cia, en tie rra s de la Banda O rie n ta l y t e r r it o r io s c e rc a n o s .
más altas, y luego — al n o rte de la a n te rio r— fu n d ó San Juan de la Fron Las re qiones del Tucumán y de Cuyo fu e ro n agitadas en el s ig lo XVII
te ra (13 de ju n io de 1562). por le va n ta m ie n to s de los indígenas que ocupaban las zonas m ontañosas,
Cuando gobernaba a C h ile don M a rtín García Oñez de Loyola el ca desde Salta hasta San Juan. M ás ta rd e , los indios del Chaco se sum aron
pita n Luis Ju fré de Loaysa fun d ó la ciudad de San Luis de la Punta (o c tu ­ a la lucha co n tra los españoles. ... .
bre de 1594), que só lo com enzó a p o blarse dos años más ta rd e . Luego de En las re giones m encionadas y en el Rio de la Plata las m ilic ia s en­
dos tra slados, se e rig ió en el lu g a r que a c tu a lm e n te ocupa. cam adas de las cam pañas con tra los portugueses y los indígenas, se in te ­
graban con los pobladores y ve cino s de las ciudades, y con la ayuda de
D IVISIO N DEL TERRITORIO: LAS DOS GOBERNACIONES aborígenes so m e tid o s.

En d icie m b re de 1617 el rey F elipe III d iv id ió el extenso te r rito rio de


El Tucumán
las p ro vin cia s del Río de la Plata en dos gobernaciones: del Paraguay (o
Guayra) y del Río de la Plata. En esta fo rm a com placía las s o lic itu d e s que A com ienzos del s ig lo XVII la gobernación del Tucumán com prendía una
desde tie m p o atrá s, enviaban a la C o rte destacados fu n c io n a rio s de la s u p e rfic ie de 700.000 k iló m e tro s cuadrados, habitados por unos 2.500 es­
p ro vin cia . pañoles y c rio llo s , quienes se agrupaban en ocho pob rísim as ciudades:
Dos son los motivos que provocaron esta importante medida: S antiago d e l E stero, Tucumán, Talavera de Esteco, Cordoba S alta, La Rio/a,
M a d rid de las Juntas (que reem plazó a Nueva M ad rid) y Ju¡uy. Estas ciu ­
a) La gran extensión territorial de la única gobernación dificultaba los trámites dades eran poblados a m odo de postas, especie de lím ite s e n tre las tie rra s
administrativos y descuidaba las poblaciones del norte — amenazadas por los conquistadas por los españoles y las que ocupaban los indígenas.
portugueses y las sublevaciones, indígenas— y del sur, sujetas a los ataques La necesidad de m ano de obra para las tareas del cam po y eltra b a jo
de los piratas.
de las m inas — en las regiones donde había ya cim ie n to s fa vo re cio la
b) El rápido incremento de Buenos Aires, favorecida por su situación geográfica a p lica ció n de la encom ienda (o sea, el reparto de indígenas e n tre españoles
y la decadencia de la Asunción que, aislada del intercambio comercial y de llam ados enco m e n d e ros) y la m ita o labor por tu rn o s. A unque la le g is la ­
las comentes de inmigración, sentía los esfuerzos de tantas expediciones ción prohibía el mal tra to a los naturales era com ún que estos fu eran
pobladoras.
s o m e tid o s a un régim en de escla vitu d. Para m ejo ra r esta situ a ció n el li­
La gobernación del Río de la Plata tu vo p o r ca p ita l a Buenos A ire s y cenciado F rancisco de A lfa ro — fis c a l de la A udiencia de C harcas— luego
com prendía las ciudades de Santa Fe, C o rrie n te s y C oncepción de! Berm ejo- de am plia re c o rrid a d ic tó sus fam osas Ordenanzas para los gobernadores
la región patagónica, el Chaco y la Banda O rie n ta l. del Río de la Plata (1611) y del Tucumán (1612) las que tra ta ro n — sin
La gobernación del Paraguay ta m b ié n abarcó parte del actual B rasil y é xito — de s u p rim ir el s e rv ic io personal de los indios.
su ca pital fu e la A sunción. La s itu a ció n im peran te atizó el alzam iento de los aborígenes y asi co­
menzó la llam ada "G u e rra de los calchaquíes” , crue nta lucha que se p ro ­
longó con in te rm ite n c ia s hasta 1666.
EL T U C U M A N . C U YO Y EL RIO DE LA PLATA EN EL SIGLO X V II El c o n flic to puede d iv id irs e en tre s períodos:
El s ig lo XVII señala para España la época de su decadencia, luego
a) P rim era g uerra (1630-36). Bajo el gobierno de Felipe de A lb o rn oz los
de haber alcanzado p re s tig io in te rn a cio n a l con em presas de gran Im por­
naturales atacaron con saña varias ciudades y las a utoridades debieron
tancia. En la ce n tu ria m encionada se produce la d e clin a ció n de la in d u s tria
p e d ir a u x ilio al v irre y del Perú, quien envió una e xped ición . Con esta
y del co m ercio, la econom ía se estanca m ie n tra s la Corona española
ayuda pudo se r conjurado el p e lig ro .
— dom inada por m e d io cre s fa v o rito s — no a cie rta con las m edidas ade­
cuadas para m e jo ra r la situ a c ió n . Los ú ltim o s reyes de la Casa de A u s tria b) Segunda g u erra (1657-59). A m ediados de 1656 lle g ó al Tucumán el aven­
que gobernaron en la península — Felipe III, Felipe V y C arlos II— fueron tu re ro andaluz Pedro B ohórquez, quien d ijo descender de los incas y
incapaces que ca re cie ro n de ta le n to y de energía. luego se hizo re ve re n cia r por los indígenas en el v a lle calchaquí com o
Los d om in ios hispánicos en A m é ric a s u frie ro n las consecuencias de la ‘‘ Inca H u a llp a ” .
s itu a ció n po r la que atravesaba la M e tró p o li y d ebieron s u b s is tir con sus El a ve n tu re ro se e n tre v is tó con las autoridades españolas y m ani­
propios recurso s, tra ta n d o de m antener lo a d q u irid o y sin p o sib ilid a d e s de fe s tó que conocía el lugar donde se hallaban te so ro s ocu lto s. La n o ticia
d e sarollo. En el Río de la Plata la situ a c ió n se to rn ó delicada ante la ac­ provocó gran conm oción e n tre los co nquista dores pero, enterado el v i­
titu d expansiva de los p ortugueses del B rasil y la amenaza de ataques rre y del Perú, ordenó la p ris ió n de Bohórquez.
p o r parte de los co rs a rio s ingleses.

211
Com o rép lica , el em baucador a c a u d illó un nuevo leva n ta m ie n to de
indígenas, quienes atacaron las poblaciones de blancos. Esta segunda
guerra conclu yó con la dete n ció n del a ve n tu re ro quien, conducido a
FUNDACION DE CIUDADES
Lima, fue so m e tid o a proceso y a ju s tic ia d o .
Corriente pobladora del Este
c) Tercera guerra (1665-66). A unque con m enor inte n sida d , los pueblos
belicosos que habitaban la región calchaquí co n tin u a ro n h o stiliza n d o a Pedro de Mendoza .............................. Buenos Aires (1536) Despoblada
los españoles. Cuando el gobernador M ercado y V illa c o rta se hizo cargo por Irala en 1541.
por segunda vez de la gobernación del Tucumán em prendió una campaña Juan de S a la z a r ................................... Asunción (1537)
y pudo dom ina r a los sublevados. N ufrio de C h a v e s ................................ Santa Cruz de la Sierra (1561)
D e struido el poder calchaquí, se conso lid a ro n las poblaciones de La
Rioja, Tucumán y Salta y fu e ro n ocupadas nuevas tie rra s . La fundación / Santa Fe (1573)
de Catam arca en 1683 afianzó la obra colonizadora. Juan de Garay .....................................
\B u e n o s Aires (1580)

Cuyo A lonso de V e r a ..................................... Concepción del Berm ejo (1585)


Juan T orres de Vera y A r a g ó n ......... C orrientes (1588)
En el sig lo XVII gran p arte de los indios que habitaban la región cuya-
na fu e ron re p a rtid o s en encom iendas por los co n q u ista d o re s. Esta form a
de s e rv ic io personal se p re stó a m uchos excesos por parte de los blancos
y m o tivó dive rsas in su rre ccio n e s de indígenas e n tre los años 1632 y 1666,
algunas de ellas encabezadas por los b elicosos araucanos.
La acción e s p iritu a l lo g ró m ejores re su lta d o s a tra v é s de los m isio n e ro s Corriente pobladora del Norte_______________________ _
je su íta s esta b le cid o s en M endoza y que p e rió d ica m e n te recorrían la región
cuyana para p re d ic a r e in s tru ir a los n aturales. A unque no alcanzaron la Barco I (1550)
im portan cia de la obra realizada en las m isio n e s y en el Paraguay, esos
sacerdotes — e ntre e llo s los padres A le ja n d ro Faya y Juan Pastor— cum ­
p lie ro n con e fica cia su obra evangelizadora.
El c re c im ie n to de las ciudades de Mendoza, San Juan y San Luis fue
m uy le n to y, según constancias docum entales, en el año 1609 unos quince
{ Barco II (1551)

Barco III 1552)

Francisco de A guirre .......................... Santiago del Estero (1553)


m il habitantes — e n tre españoles e indios so m e tid o s— poblaban la am plia
región.
Londres (1558)

{
El c u ltiv o p re fe rid o fu e la v id , que se adaptó al te rre n o y al clim a . El
vin o se enviaba en ca rre ta s a Buenos A ire s , en un via je que duraba más Córdoba del calchaquí (1559)
de dos m eses; de regreso a C uyo llevaban ropa y m ercaderías necesarias. Cañete (1560)
De im po rtancia fu e ro n las cosechas de fru ta s , com o tam bién de trig o y
cebada. Desde com ienzos del s ig lo XVII se em pezaron a e xp lo ta r ya cim ie n ­ Diego de V illarroel .............................. San Miguel de Tucumán (1565)
to s de oro y de plata en zonas de Mendoza y San Juan. D iego P a c h e c o ....................................... Talavera de Esteco (1567)
Jerónim o Luis de C a b r e r a ................. C órdoba (1573)
El Río de la Plata Hernando de Lerma ............................ Salta (1582)
Com o sabem os, en el año 1617 el rey Felipe III d iv id ió el te r rito rio del Juan Ramírez de Velazco ................. La Rioja (1591)
Río de la Plata en dos gobernaciones: del Paraguay y del Rio de la Plata. Francisco de A rg a ñ a ra z ..................... Jujuy (1593)
Esta ú ltim a s u b s is tió por espacio de c ie n to cincuenta y ocho años, desde Fernando de M endoza Mate de Luna..Catam arca (1683)
1618 en que ocupó el cargo su p rim e r titu la r D iego de Góngora hasta el año
1777 en que concluyó su m andato el ú ltim o , V é rtiz y Salcedo.
En el tra n scu rs o del g o bierno de Góngora el P ontífice Paulo V creó
en el año 1620 el obispado de Buenos A ire s y designó en el nuevo cargo Corriente pobladora del Oeste
a fra y Pedro de Carranza.
D urante va rio s años el ríg id o m o n o p o lio co m e rcia l provocó una angus­ Pedro del C astillo ................................ Mendoza (1561) \
San Juan (1562) \
tio sa situación económ ica, alivia d a en parte por la p rá ctica de un activo
contrabando. San Luis (1594)

213
212
En 1561 España im plantó el sistema del m onopolio, por el cual sus posesiones re p re se nta n te s del m onarca portugués llegaron a un acuerdo con los em ba­
en Am érica debían com erciar exclusivamente con la M etrópoli, y les estaba pro­
hibido hacerlo con cualquier otra nación o colonia. jadores de los Reyes C a tó lico s y el 7 de ju n io de 1494 firm a ro n el Tratado
Por Real Cédula del mes de junio de 1561 la Corona estableció que Sevilla de T ordesillas.
era el único puerto destinado al com ercio con los dom inios de ultramar. Dos veces En las d e lib e ra cio n e s quedó e sta b le cid o que debía co nsid erarse una
al año ■ — enero y agosto— zarpaban dos flotas: una destinada a Nueva España línea im aginaria trazada a tre s c ie n ta s seten ta leguas al oeste de las islas
(México), y otra a Tierra Firme (Am érica Central y del Sur). de Cabo V erde. Las tie rra s situadas al oeste pertenecerían a España y las
En los puertos donde anclaban las naves que procedían de la M etrópoli se del este a Portugal.
realizaban ferias en las cuales los com erciantes vendían sus productos y com ­
praban artículos españoles. Este sistema m onopolista perjudicó a las poblaciones
distantes de las ferias, como sucedió con Buenos Aires. Los portugueses en el Brasil
Las mercaderías desem barcadas en Portobelo eran transportadas por tierra
hasta Panamá y de allí, por vía marítima, hasta el Callao (Perú). En ese puerto, los En mayo del año 1500 una flo ta portuguesa al mando de Pedro A lva re z
productos destinados a Chile proseguían por mar, mientras que los demás artículos C abral a rrib ó a las costas brasileñas. La corona lusitana sostu vo ante los
eran llevados en carretas o muías hasta Potosí. Desde esa ciudad se distribuían Reyes C a tó lico s su p rio rid a d en el d e scu b rim ie n to de esas tie rra s y, para
en diversas regiones del Alto Perú y Paraguay, en tanto que las mercaderías co n so lid a r su soberanía, se apresuró a e nviar otras e xpediciones.
destinadas a Buenos Aires tenían que proseguir su largo itinerario pasando por Los v ia je s de los españoles — e specialm e nte Gaboto y G arcía— y la
Jujuy, Salta y Córdoba.
am bición de c o n q u ista r la S ierra de la Plata in flu ye ro n para que el rey de
En tie m p o s del gobernador Pedro B a ig o rri (1653-60) la amenaza de los Portugal enviara a M a rtín A lfo n s o de Souza, quien in ic ió la colonización del
piratas y co rsa rio s hizo v iv ir m om entos de angustia a los habitantes de B rasil y en 1532 fund ó la ciudad de San Vicente.
Buenos A ire s .' La am bigüedad de lo re su e lto en el Tratado de T orde sillas fa vo re ció
En el año 1680 se in ic ió un largo c o n flic to con Portugal debido a la las a m biciones portuguesas sobre la región del Plata en una p o lític a de
C olonia del Sacram ento, fundada por los lu sita n os en la costa o rie n ta l del expansión que perseguía dos fin e s : hacia el oeste, en busca de m etales
Río de la Plata. El gobernador Pedro de C evallos (1756-66) s itió y lo g ró la p reciosos, y hacia el su r para adueñarse de las fé rtile s llanuras m esopotá-
re ndició n de la citada plaza. Le su cedió F rancisco de Paula B u c a re lii (1766- m icas y d om inar el co m e rcio del Plata con la posesión de Buenos A ire s .
70), quien cu m plió con la orden de e xp u lsar a los sacerdotes je su íta s. Para estos fin e s , Portugal contaba con el apoyo de su aliada Inglaterra.
Juan José de V é rtiz y S alcedo (1770-77). A m e rica n o de origen — había
nacido en M é xico — , fue el más destacado de to d o s los gobernadores del CONFLICTOS ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL
Río de la Plata. Fundó escuelas de p rim e ra s le tra s, e s ta b le ció el te a tro de
la Ranchería y creó el h o sp ita l de m u je re s; m e jo ró el aspecto e d ilic io de la La am bigüedad de lo d ispu esto en el Tratado de T o rd e s illa s 1 e stim u ló
ciudad y tom ó o tra s p ro g re s is ta s m edidas que a n ticip aro n su p o s te rio r labor las a m biciones portuguesas sobre la región del Río de la Plata. Los ban-
com o v irre y . d e ira n te s p a u listas no tardaron en in ic ia r desde el Brasil una se rie de
ataques sis te m á tic o s co ntra las posesiones españolas y en form a coetánea
re cru d e ció el c o m ercio ilegal o contrabando, en franca vio la ció n de las leyes
PRETENSIONES EXTRANJERAS SOBRE EL RIO DE LA PLATA
hispánicas.
La corona portuguesa estaba convencida de que el Río de la Plata era
El Tratado de Tordesillas “ el lím ite a ustral del B ra s il” y que era necesario exte n d e r su dom inación
hacia el sur para c o n tro la r el com e rcio flu v ia l del a lto Paraná, ha lla r buenos
A p rin c ip io s del s ig lo XV los p ortugueses se lanzaron con gran e n tu ­
pastos para los ganados e in te n s ific a r el contrabando en p e rju ic io de España.
siasm o a las exp lo ra cio n e s m arítim a s. Cuando C olón regresó de su p rim e r
Los lu sita n os contaron con la ayuda de Inglaterra, siem pre interesada
via je el rey Fernando el C a tó lic o s o lic itó — para e v ita r in cid e n te s con los
lu sita n os— la in te rv e n c ió n del P ontífice para que éste re s o lv ie ra sobre el en d isp o ne r de un pu erto am igo en el Plata.
o to rg a m ien to de tie rra s .
El Papa se e xp id ió en fa v o r de España p o r m edio de varias bulas 2 pero, Los portugueses fundan la Colonia
com o se preveía un c o n flic to arm ado e n tre las dos naciones interesadas, los
El 1? de enero de 1680 el gobernador de Río de Janeiro, M an uel Lobo
— cu m pliendo órdenes de Pedro II, rey de Portugal— , fundó en la margen
o rie n ta l del Río de la Plata, fre n te a la isla de San G abriel, la C olo nia d e l
] En 1658, tres navios franceses, a las órdenes de Timoteón de Osmat bloquearon el puerto S acram ento.
de Buenos Aires por espacio de oc'io meses. Finalmente, las embarcaciones debieron alejarse des­
pués de un combate naval — el primero en el Río de la Plata— en el que participaron una nave
española y algunas holandesas.
' El Cabo Verde es un archipiélago y no una isla; por lo tanto, la linea del Tratado de
2 Entre esas bulas (o documentos pontificios) puede citarse la del 3 de mayo de 1493, por la Tordesillas varía de acuerdo a si consideramos la isla más occidental o la más oriental. Al tomar
cual Alejandro VI otorgó a los Reyes Católicos la posesión de nuevas tierras, siempre que, por la línea desde la primera se perjudicaba España, porque aumentaban en América los territorios
disposiciones anteriores, no pertenecieran a otro soberano.
concedidos a los portugueses; si se consideraba la segunda, se producía la cuestión contraria.

214 215
Consistio en un fuerte artillado, erigido sobre una barranca que conducía
hacia el rio. El reducto portugués se estableció en pleno territorio sujeto a la
ju risd icció n de Buenos Aires y, en consecuencia, de España.

Prim era ocupación española (1680-1683)


Enterado el gobernador del Río de la Plata, don José de Garro, in fo rm ó
de in m e dia to a la corona española, la que in ic ió lentas negociaciones d ip lo ­
m áticas. M ie n tra s tan to , y ante la audacia de los in tru so s, el gobernador
dispuso desa loja rlo s de dicha plaza, para lo cual co m isio n ó a A n to n io de
Vera y M u jica al fre n te de un e jé rc ito , en su m ayoría indígena. El je fe
español co nsiguió la re n d ició n de la C olonia y la ocupó en agosto de 1680.
M anuel Lobo fu e tom ado p ris io n e ro y la v ic to ria celebrada ju b ilo s a ­
m ente en toda la exte n sió n del Río de la Plata.
En fe b re ro de 1683 los portugueses recuperaron la C olonia y m ien tras
ta n to — de acuerdo con el tra ta d o de 1681— quedaba c o n stitu id a una co m i­
Segunda ocupación portuguesa (1683-1705) sión m ixta para e stu d ia r la dem arcación de lím ite s, tarea que nunca llegó
a buen té rm in o .
La n o ticia de la tom a de la C olonia por los españoles m o tivó una
enérgica p ro te sta de don Pedro II, el rey de Portugal, quien am edrentó al
m onarca hispano C arlos II (El Hechizado) y lo o b lig ó a firm a r el Tratado de Segunda ocupación española (1705-1716)
Badajoz (m ayo de 1681). Por el m ism o España — hum illada a causa de su
D urante la G uerra de la Sucesión española que comenzó en 1702 Portu­
deb ilidad re s titu ía la C olonia, re e d ifica b a el fu e rte y entregaba arm as y
gal fue aliada de España, por lo que el rey Felipe V (p rim e r Borbón en el
p risio n e ro s tom ados en la lucha.
tro n o español) reconoció la soberanía portuguesa en la C olonia del Sacra­
En esas épocas España no estaba en condiciones de enfrentar una nueva m ento. Pero al año sig u ie n te Portugal — unida a Inglaterra por el tra ta d o de
guerra en la que debía luchar no sólo contra Portugal, sino tam bién contra In­ M ethuen— pasó al bando co n tra rio y entonces Felipe V encom endó al
glaterra. gobernador de Buenos A ire s pro ced iera co ntra la C olonia. Este envió un
El gobernador Garro, a pesar de su heroico com portam iento, fue destituido e jé rc ito a las órdenes de García Ros, quien tom ó esa plaza luego de seis
del gobierno de Buenos Aires y enviado con igual cargo a Chile.
m eses de asedio (m arzo de 1705).

Uniformes usados por algunas de las tropas defensoras del Tercera ocupación portuguesa (1716-1762)
Río de la Plata, en la época de los conflictos con Portugal.
Arriba, de izquierda a derecha: Dragones e Infantería de La G uerra de la Sucesión española te rm in ó con la Paz de U tre c h t (1713).
Buenos Aires. A ba jo: Blandengues de la Frontera. ( To ­ En fe b re ro de 1715 España y Portugal — bajo el co n tro l de In g la te rra — f i r ­
mado de E. Udaondo.) maron un tra ta d o co m p le m e n ta rio del a n te rio r en el que se puso nuevam ente
de m a n ifie s to la in fe rio rid a d d ip lo m á tica de los hispánicos. A llí se e sta b le ­
ció que la C olonia pasaba al poder de los lu sitanos, "h a cie n d o la dicha
cesión en los té rm in o s más firm e s ” . La plaza fu e entregada en noviem bre
de 1716.
En los años sig u ie n te s los p ortugueses practicaron un a ctivo co n tra ­
bando con los pobladores del Plata e inte ntaron levantar un fü e rte en la
bahía de M o ntevideo.
D ebido a la situ a ció n creada el gobernador de Buenos A ire s — Bruno
M a u ric io de Zavala— se tra sla d ó hacia ese lugar al fre n te de un e jé rc ito .
A n te su presencia los in tru s o s se re tira ro n y entonces, para afianzar la
dom inación española en la banda del Plata, Zavala fundó San F elipe de M o n ­
te vid e o que, luego de re c ib ir pobladores, fu e erig id a ciudad el 24 de d ic ie m ­
bre de 1726.1

' La fecha es discutida. El 1? de enero de 1730 se nombraron los componentes del primer
Cabildo.

217
En 1746 subió al tro n o de España el m e d io cre soberano Fernando VI
— casado con la in fa n ta portuguesa Bárbara de Braganza— quien d e cid ió
poner fin a las luchas por la C olonia y, en enero de 1750, firm ó en M adrid
el Tratado de Permuta. A cam bio de la citada plaza los lu sita n os recibían
una gran extensión de tie rra s sobre la banda o rie n ta l del río Uruguay en la
que existía n sie te adelantados pueblos je s u ític o s . "L o que hacía más absur­
do el Tratado e scrib e Enrique Barba— es que España cedía las M isio n e s
que eran suyas a tru e q u e de la C o lo n ia ... que tam bién por derecho le
pertenecía .

La guerra guaranítica

El absurdo Tratado de Perm uta establecía que los indígenas de los s ie te


pueblos m isio n e ro s debían abandonar sus tie rra s y re tira rs e a la marqen
o ccide ntal del río Uruguay, entregando a los p ortugueses sus casas ig le ­
sias, co le g io s y grandes e xte n sio n e s cu ltiva d a s. Por todo este s a c rific io se
les daba una com pensación de 4.000 pesos por pueblo (que no alcanzaba a
un peso por h abita n te ). Com o bien ha e s c rito el deán Funes, la transacción
consideraba a los in d io s "c o m o un rebaño de be stia s que se pasan de unos
pastos a o tro s .
Los je su íta s se opusieron al tra ta d o y reclam aron sin cansancio, pero
no fueron oídos por " e l im b é c il Fernando” , com o ha sid o c a lific a d o él m o­
narca español.
_ Los Indígenas em puñaron las arm as e in icia ro n la llam ada "g u e rra gua-
ram tica en que se dio el caso sum am ente c u rio so de “ pelear los vasallos
contra su prop io soberano para no pasar al d o m in io de o tr o ” .

V r añnnJcUHoaJ UH mUy ®a" ? rienta / los indígenas — armados con arcos, flechas
y cánones de madera— debieron enfrentar al ejército combinado español-portugués
. . ,a h f ®H®r nUra,,ntL tre? u " 03, hasta que finalmen*e los europeos vencieron
ñeros Caybaté — febrero de 1756— y penetraron en los pueblos mislo-

Enterado Fernando VI de la cruenta lucha dejó en suspenso el c u m p li­


m iento del trata do y su sucesor C arlos III lo anuló d e fin itiv a m e n te en fe b re ­
ro de 1761. La C olonia del Sacram ento s ig u ió en poder de Portugal y España
recupero los te rrito rio s que había cedido en el convenio.

Tercera ocupación española (1762-1764)

En 1756 se in ic ió en Europa la llam ada "G u e rra de los s ie te a ñ o s" en


que A u s tria , Rusia, Francia y España lucharon contra Prusla, Inqlaterra
Holanda y Portugal.
N uevam ente españoles y p ortugueses se hallaban en bandos co n tra rio s.
A nte esta situ a ció n , y de acuerdo con órdenes de la M e tró p o li, el qober-
nador del Rio de la Plata, don Pedro de C evallos, s itió la C olonia y fin a l-
i 7fioie consigu'° la re n d ició n de la g u a rn ició n portuguesa (n o vie m b re de
1762). Por te rce ra vez los españoles ocuparon la disputada plaza.

Cuarta ocupación portuguesa (1764-1777)

La G uerra d,e los s ie te añ o s” fin a liz ó en 1763 con el Tratado de París.


sus clausulas se e sta b le ció que España debía e n tre g a r a In g la te rra

218 219
tra n scu rso de la lucha España ocupó el te r rito rio o rie n ta l y se fundó M onte
video. A dem ás, los je su íta s fu e ro n acusados de p rovocar la "g u e rra guara-
n ític a ” ; éste fue uno de los argum entos que s o stu vie ro n los que años más A lgunas naves regresaron a la península y, a pesar del inco nven ien te,
ta rd e ordenarían la e xpulsión de esos re lig io s o s . el in tré p id o m arino se hizo a la vela con una sola em barcación y no muy
d is ta n te fu n d ó o tro poblado, al que puso el nom bre de Real Felipe.
LA PATAGONIA Sarmiento de Gamboa regresó a España, pero fue capturado por los piratas,
mientras unos cuatrocientos colonos quedaron abandonados a su suerte en aquellas
La expedición de H ernando de M agallanes fu e la p rim e ra que a rrib ó a lejanas latitudes. .................
la Patagonia (año 1520) y llam ó así a esa región austral de n uestro te rrito rio . A fines de 1586 el corsario inglés Tomás Cavendish arribo a la zona del estre­
En 1526 re c o rrió esas costas G arcía J u fré de Loaysa, cuya expedición cho y sólo recogió a un sobreviviente, abandonando cruelmente a los demás. Llamó
fracasó debido a las grandes to rm e n ta s , aunque uno de sus navios lleqó al lugar Puerto del Hambre.
hasta los 55° de la titu d sur, es d e cir, al té rm in o del c o n tin e n te .
En se tie m b re de 1534 el m arino S im ón de A lcazaba p a rtió de la penín- En enero de 1616 llegó a las regiones fueguinas una flo ta holandesa
3uja al fre n te de dos naves. A n c ló en el lito ra l patagónico y exploró el río a las órdenes de S chouten y Le M a ire , quienes d escu brieron un nuevo paso
Chubut, pero en el tra n s c u rs o de un m otín p e re ció asesinado. para lle g a r al P acífico que fu e bautizado con el nom bre del segundo. La
isla que bordeaba el e stre ch o por el este fu e llam ada “ de los E stados” (de
Pedro Sarm iento de Gamboa Holanda).
Las em barcaciones p ro sig u ie ro n la navegación hacia el sur y entonces
los m arinos d ivisaron un gran p ro m o n to rio rocoso, al que denom inaron Cabo
Por esas épocas, los c o rsa rio s in g le se s com enzaron a atacar las pose­
de H oorn (en recuerdo a la ciudad natal de Le M a ire ); este vocablo se fue
siones españolas en A m é ric a e n to rp e cie n d o el trá fic o m a rítim o e n tre éstas
y la M e tró p o li. m o d ifica n d o hasta tra n s fo rm a rs e en Cabo de Hornos.

S arm ien to de Gamboa convenció al rey Felipe II de la necesidad de


Incursiones de piratas
p o blar y fo r tific a r la reglón del e stre ch o . El m onarca accedió y el cita d o
lúcar-10' 31 8 de üna f lo tilla ' se hizo a ,a vela desde el p u e rto de San- A com ienzos del sig lo XVII los p ira tas ingleses, fra nce ses y holandeses
reanudaron sus incu rsio n e s por las costas patagónicas donde desem barca­
En fe b re ro de 1584 las naves p e netraron en el e stre ch o de M agallanes ban para re a p ro visio n a r sus naves y tam bién en busca de posibles riquezas.
y luego de varias e xp lo ra cio n e s S a rm ie n to de Gamboa fundó — a m edia En 1670 el m arino inglés Juan N arbourough — en via je al e stre ch o de
legua del cabo de las V írgenes— la población que llam ó N om bre de Jesús M agallanes— recaló en Puerto Deseado y to m ó posesión del lugar en nom ­
bre de su rey; este p u erto quedó en poder de Inglaterra por espacio de un
sig lo .

Los evangelizadores
El p rim e r evangelizador de la Patagonia fu e el padre D iego de Rosales,
quien in ic ió su labor hacia el año 1650 en las regiones circund antes al lago
Nahuel Huapi. Fue su continua dor el padre N icolás M ascardl, a quien se de­
be la p rim e ra m isió n en Nahuel Huapi y tie m p o después, en 1673, pereció
asesinado por los indígenas. . . . »
En d ic ie m b re de 1745 el gobernador de Buenos A ire s José de Ando-
naegui — cu m p liendo órdenes de la M e tró p o li— d e cidió e sta b le ce r una m i­
sión en las tie rra s australes. Con este fin despachó una nave en Ja que
em barcaron los sacerdotes José O uiroga, M atías S tro b e l y José C ardiel.
La em barcación recaló en va rio s lugares de la costa y, al lle g a r a San
Julián, los citados re lig io s o s com probaron que ese puerto no era apto para
levantar una m isió n. En el v ia je de regreso bajaron a tie rra en repetidas
o p o rtunidades y en cortas in cursiones se internaron en regiones hasta ese
e ntonces inexploradas.

Ocupación de la Patagonia
A fin de afianzar la soberanía española e im p e d ir lo s desem barcos de
pira ta s y c o rsa rio s extra n je ros, el m onarca C arlos III d ecidió e sta b le ce r u
se rie de fundaciones en las costas patagónicas.

221
Para lle v a r a cabo con é x ito la em presa ordenada desde la M e tró p o li R e c la m a c io n e s d ip lo m á tic a s
el v irre y V é rtiz d ispuso que se h icie ra n a la vela seis naves en las que em En co n o cim ie n to de los sucesos el go bierno español in ic ió las respec­
barcaron — e ntre o tro s — Juan de La Piedra, F rancisco de V iedm a y B a silio tiv a s reclam aciones d ip lo m á tica s. La corona francesa accedió al re tiro de
V illa rin o . sus e fe c tiv o s en 1767, p re vio pago de una indem nización. Los españoles
La flo ta zarpó de M o n te vid e o en d ic ie m b re de 1778 y, luego de anclar ocuparon Puerto Luis, al que denom inaron Soledad.
en la bahía de San José (C hubut), los españoles levantaron en ese luaar la En cam bio los inglese s fo rtific a ro n Puerto Egm ont y amenazaron con
p rim e ra población patagónica.
e xp u lsar a los españoles de Soledad. La C o rte de M adrid reclam o ante el
F rancisco de V iedm a se tra sla d ó hasta el río N egro, en cuyas p ro x im i­ g o bierno de Londres y ordenó al gobernador del Río de la Plata — F rancisco
dades fundó M e rce d e s de Patagones-, a causa de una Inundación los pobla­ de Paula B u ca re lli— que pro ced iera a d e sa loja r a los in g le se s de las M a lv i­
dores se traslad aron a la m argen opuesta del río y se e sta b le cie ro n en nas. El gobernador envió al com andante Juan Ignacio M adariaga quien, al
C arm en de Patagones. La p rim itiv a fun d a ció n s u b s is tió y más ta rd e fu e lia fre n te de una e xp e d ición, expulsó a los in tru so s en el año 1770.
mada Viedm a. In g la te rra p ro te s tó enérgica m ente y amenazó con so lu cio n a r la cuestión
por m edio de las arm as. A n te la gravedad de los a co n te cim ie n to s, y para
B a s ilio V illa rin o fu e o tro navegante que se destacó por su incansable e v ita r una guerra que no estaba en co n diciones de em prender España
actividad. Exploró d e te nidam ente el río Negro y tam bién re m o n tó las aguas a ceptó d e vo lver Puerto Egm ont a los inglese s, pero en clausulas del conve­
del rio Limay; en su cesiyos via je s re c o rrió una am plia zona que puede d e li­ nio celebrado dejó bien esta b le cid o s sus derechos sobre dichas isla s; el
m ita rse e ntre la actual ciudad de Bahía Blanca y la península de Valdés. cita d o p u erto fu e nuevam ente ocupado.
En 1774 los in g le ses se re tira ro n de las M alvinas, cu m plien do p o s ib le ­
LAS M A LV IN A S
m ente con un pacto se cre to firm a d o a n te rio rm e n te con España. Con este
e p iso dio , este país quedó en le g ítim o poder de las islas, las que producida
El descubrim iento la R evolución de M ayo— ingresaron al p a trim o n io de nuestra soberanía.

N uestras M alvin a s están ubicadas en el A tlá n tic o su r — p ró xim a s a la


Patagonia— y form a n un a rch ip ié la g o en el que se destacan dos Islas ma­
yores: la occid e nta l o Gran M a lvin a y la o rie n ta l o Soledad.
Según algunos in ve stig ad o re s, fu e ro n d e s cu b ie rta s por el p ilo to p o rtu ­
gués Esteban Gómez, quien d e se rtó de la e xpedición de M agallanes y, en
1520, al mando de una nave a v is tó las islas en su v ia je de regreso a S e villa
Guía de repaso
O tros h isto ria d o re s dicen que las Islas M a lvin a s fu e ro n d e scu b ie rta s
por el m arino holandés Sebaldo de W eert, Quien en el año 1600 re c o rrió sus
costas y las llam ó S ebaldinas, pero no desem barcó. El Río de la Plata. Juan de Garay y la fundación de Santa Fe. O rtiz de Zárale
En cuanto a los ingleses, quienes se a trib u ye n la p rio rid a d en el descu­ en el gobierno de la Asunción. Juan de Garay teniente de
b rim ie n to ningún docum ento prueba que hayan estado por el a rch ip ié la q o gobernador.
antes de los navegantes ya cita d o s ; p o r o tra p arte, dichas isla s entraban
de ntro de la ju ris d ic c ió n española.
Segunda fundación Ceremonia y patrono de la ciudad. Muerte de Garay.
de Buenos Aires.
La ocupación efectiva
El adelantado Torres de Navarrete. Alonso de Vera: Concepción del Ber­
En 1690, el co rs a rio Juan S trong, al fre n te de una nave, cruzó p o r vez melo. Fundación de Corrientes.
Vera y Aragón.
prim era el e strech o que separa las dos islas más grandes del arch ip ié la g o .
P o ste riorm ente a rrib a ro n algunas exp e d icio n e s francesas, dedicadas a
Hernandarias de Sus gobiernos: obra.
activida des pesqueras. Uno de e sto s navegantes — llam ado S a in t Jean— las
Saavedra.
denom ino M a lo u in e s ,’ vocablo que más ta rd e los españoles tra n s fo rm a ro n
en M alvinas.
El Tucumán. Situación geográfica. La expedición de Diego de Rojas. In­
O tra expedición francesa al mando de Luis A n to n io de B o u g a in ville cidentes entre los conquistadores. Regreso de Nicolás de
lego a las islas en 1764 e in ic ió la ocupación e fe c tiv a , pues fun d ó P uerto Heredia.
Luis (en hom enaje al rey Luis XV) en la isla Soledad.
A l año s ig u ie n te el inglés Juan B yron — abuelo del poeta— fun d ó en la
isla occid e nta l (G ran M a lvin a ) la población de P uerto Egm ont y llam ó Falk-
1and al arch ip iélago .
i La usurpación de nuestras Malvinas por parte de Inglaterra en 1833, se estudia, por razones
cronológicas, en el próximo curso (HISTORIA III).
1 En recuerdo del puerto de Saint Maló, de donde había partido.

223
222
Fundaciones en La ciudad del Barco. Francisco de Aguirre: Santiago del
Cuestionario — -------------------------------------------------------
el Tucumán. Estero. Gregorio Castañeda y el gran alzamiento de los 1. Explique la expedición de Garay y la fundación de la ciudad de
indígenas. Diego de V illarroel: San M iguel del Tucumán.
Jerónimo Luis de Cabrera: Córdoba. Hernando de Lerma: Santa Fe. 2. ¿Cóm o llegó a la Asunción el Adelantado Ortiz de
Salta. Ramírez de Velazco: La Rioja. Francisco de Argaña- Zárate? 3. ¿Por qué causa Vera y Aragón no pudo ocupar de in ­
raz: Jujuy. Mate de Luna: Catamarca. mediato su cargo de Adelantado? 4. ¿Qué sabe con respecto a la
segunda fundación de Buenos Aires? 5. ¿En qué forma murió
Fundaciones en Expediciones de Francisco de Villagra y Francisco de Agui­ Garay? 6. ¿Quién fundó Concepción del Berm ejo? 7. ¿Y la ciudad
el Cuyo. rre. Pedro del C astillo: Mendoza. Juan Jotré: San Juan.
Jotré de Loaiza: San Luis.
de Corrientes? 8. ¿Qué puede decir sobre los gobiernos de H er-
nandarias de Saavedra? 9. ¿A qué se llamó el Tucumán? 10. E x­
Las dos plique la arriesgada expedición de Diego de Rojas. 11. ¿Qué par­
Motivos que provocaron la división del territorio. Regiones
gobernaciones. que com prendían las gobernaciones del Rio de la Plata y ticularidades ofrece la fundación de la ciudad del Barco? 12. ¿C ó­
Paraguay. mo se produjo la fundación de Santiago del Estero? 13. ¿Cuándo
el Tucumán fue separado de Chile? 14. ¿Quién fundó a San Miguel
El Tucumán, Cuyo y el La declinación de España en tiempos de los últim os m o­ del Tucumán? 15. ¿Y a Córdoba? 16. ¿Qué otras fundaciones se
Rio de ia Plata en narcas de la Casa de Austria. Repercusión en Am érica his­
el siglo XVII.
produjeron entre 1582 y 1683? 17. ¿Qué actuales provincias com ­
pana y en el Rio de la Plata.
La región del Tucumán. El servicio personal de los indios.
prendía la región de Cuyo? 18. ¿Quiénes fundaron Mendoza, San
Las Ordenanzas de Alfaro. La llam ada “ guerra de los cal- Juan y San Luis? 19. ¿Por qué Felipe III dividió las provincias
chaquíes” : sus periodos. del Río de la Plata en dos gobernaciones? 20. ¿Cóm o repercutió
El Cuyo. Rebeliones de indígenas. La acción espiritual. La en el Río de la Plata la decadencia española del siglo X V II?
población. El Rio de la Plata. El obispado de Buenos Aires.
El m onopolio com ercial. Los piratas y corsarios. Mención 21. Resuma la situación del Tucumán, Cuyo y Río de la Plata en
de algunos gobernadores. esa centuria. 22. ¿Qué dispuso el Tratado de Tordesillas? 23.
¿Cómo se establecieron los portugueses en el Brasil? 24. ¿Qué
Pretensiones El tratado de Tordesillas. Los portugueses en el Brasil: actitud asumió España cuando los portugueses fundaron la C olo­
extranjeras sobre Alvarez Cabral y Alfonso de Souza. Fundación de la Colonia nia? 25. ¿Cuáles fueron las consecuencias del Tratado de Badajoz?
el Río de la Plata. del Sacramento. Primera ocupación española: Vera y Mu-
26. ¿Cóm o se produjo la segunda ocupación española? 27. ¿Y la
jica. Segunda ocupación portuguesa: el Tratado de Bada­
joz. Segunda ocupación española: García Ros. Tercera ocu­ tercera ocupación portuguesa? 28. ¿A qué se llamó la “ guerra
pación portuguesa: la Paz de Utrecht. Contrabando po r­ guaranitica” ? 29. ¿En qué forma se producen la tercera ocupa­
tugués en el Plata. M auricio de Zavala y la fundación de ción española y la cuarta portuguesa? 30. ¿Qué resolvió Carlos III
Montevideo. Fernando VI y el tratado de Permuta. La guerra
guaranitica. Tercera ocupación española: Pedro de Ceva-
para poner fin al largo conflicto? 31. ¿Qué dispuso el Tratado de
llos. Cuarta ocupación portuguesa: el Tratado de París. San Ildefonso con respecto a la Colonia? 32. ¿Qué fundaciones
Cuarta ocupación española: creación provisional del Vi­ efectuó Sarmiento de Gamboa en territorio patagónico? 33. ¿Q uié­
rreinato del Rio de la Plata. El tratado de San Ildefonso. nes descubrieron el Cabo de Hornos? 34. ¿Quiénes fueron los pri­
meros evangelizadores de la Patagonia? 35. ¿Cóm o se produjo la
ocupación efectiva del vasto territorio? 36. ¿Qué puede decir
sobre el descubrimiento de las Islas Malvinas? 37. ¿Quiénes e fe c­
La Patagonia. Expediciones de Magallanes. Jofré de Loayza y Simón de tuaron las primeras fundaciones? 38. Qué reclamaciones diplom á­
Alcazaba. Sarmiento de Gamboa: fundación de Nombre de ticas m otivó la ocupación de puerto Egmont por los ingleses?
Jesús y Real Felipe. Los holandeses Schouten y Le M aire:
el Cabo de Hornos. Los evangelizadores: Diego Rosales y
Nicolás Mascardi. El viaje de Quiroga, Strobel y Cardiel.
O cupación de la Patagonia. Francisco de Viedma: funda­
ción de Patagones. Exploraciones de Basilio Villarino.

El descubrim iento: Esteban Gómez y Sebaldo de Weert. La Actividades Prácticas


ocupación efectiva: Juan Strong, Antonio de Bougainville
y la fundación de Puerto Luis. Juan Byron y la fundación
de Puerto Egmont. • S in te tiz a r las fu n d a cio n e s de la c o rrie n te p o b la d o ra d e l no rte .
Reclamaciones diplom áticas. El gobernador Bucarelli y el • H a c e r u n cu a d ro s in ó p tic o con las fu n d a cio n e s en el C u yo :
comandante Ignacio Madariaga.

225
224
® E s q u e m a tiz a r los c o n flic to s e n tre E spaña y P o rtu g a l, u b ic a n d o a la aquéllos estuvo orientada a procurar vo. Y cuando un gobierno, por cual­
iz q u ie rd a los p eríodos de o c u p a ció n p o rtu g u e s a (co m enzando con el adelanto de la empresa y fue ge­ quier razón, deja de ser aceptado
neralmente respetuosa de los dere­ por la opinión pública, se producen
la fu n d a c ió n de la C o lo n ia ) y a la derecha, las ocupaciones espa­ chos a jen os, ta m b ié n aparecieron in e v ita b le m e n te los movimientos
ñolas. gobernadores que se destacaron por destinados a reemplazarlo, con ab­
el despotismo y la arbitrariedad de soluto desprecio por la legalidad.
su acción, como ocurrió en el Tucu­ Así ocurre en la Asunción con A l­
mán con Gonzalo de Abreu y Her­ var Núñez Cabeza de Vaca (1544),
Lectura nando de Lerma. En términos gene­ Francisco de Mendoza (1548) y Fe­
lipe de Cáceres (1572), y en Santa
rales, puede afirmarse que en este
período la estabilidad y permanen­ Fe con Diego de Mendieta (1577) y
Las form a s p olíticas cia de los gobiernos dependió mucho con las autoridades locales (1580).
y sociales en el Río de la Plata de lo que hoy Otros movimientos populares no al­
se llamaría la opinión pública, mien­ canzaron la victoria, pero todos ellos
tras en el Tucumán pudieron afian­ revelaron la existencia de un am­
zarse m a n d a ta rio s tiránicos que biente político en el cual la opinión
obligaron a intervenir, en más de procuraba r e s o lv e r los problemas
La descripción de los diversos re­ tigio de su jefatura que por el con­ una ocasión, a las autoridades supe­ prescindiendo de la consulta a las
gímenes políticos que impulsaron el tenido jurídico de sus poderes. Y riores. Tales fu e r o n los casos de autoridades superiores.
desarrolló de la conquista en el Río así surgen, en medio de estas co­ Francisco de Aguire en 1570 y Her­
de la Plata, en el Tucumán y en marcas aisladas de las autoridades nando de Lerma en 1584. Pero lo
Z o rra q u ín Becú, R icardo.
Cuyo, ha puesto en evidencia su ca­ superiores y expuestas a peligros cierto es que en ambos distritos se
rácter diverso e inestable. El siglo L a o r g a n iz a c ió n
permanentes, las grandes persona­ presentaron formas políticas irregu­ POLÍTICA ARGENTINA
X V I es, en efecto, en todo el Nuevo lidades que han de dirigir, promover lares, que no eran las que el dere­ EN EL PERÍODO H ISPÁN ICO .
Mundo, una época de gran variedad y orientar la empresa hispánica. Ira- cho vigente apetecía.
en las formas políticas, de ensayos la, Garay, Aguirre, Ramírez de Ve- La fuerza y la predonderancia de Buenos Aire?:, 1959.
que se van sucediendo, de tentativas lazco, Juan Jufré, son otros tantos la opinión pública en el Río de la
de organización diferentes según las ejemplos de un sistema político en Plata constituyen un fenómeno de
regiones, hasta que se ¡lega en todas el cual la autoridad del jefe depen­ características singulares, que sólo
ellas, después de una etapa más o de más de su propio valor y habili­ puede explicarse como un trasplan­
menos larga, al ordenamiento defi­ dad que del derecho que ejercita. te de las tendencias ya vencidas en
nitivo. Las empresas de conquista se llevan España, que germinan en el Para­ • ¿Por qué su rg ie ro n en nuestro te ­
Lo mismo ocurre en el territorio a cabo gracias al acatamiento es­ guay al amparo de su aislamiento. r r it o r io gobiernos frecuentem ente
actualmente argentino. El sistema pontáneo que los capitanes y solda­ El localismo peninsular y el arraigo personalistas?
señorial de las capitulaciones coexis­ dos prestan al caudillo que los guía; de las libertades comunales dan ori­ • ¿Cuál era la im p o rta n c ia del je fe
te con las empresas oficiales desti­ y a la inversa muchas expediciones gen en la Asunción —y luego e;n en las expediciones de conquista?
nadas a realizar o proseguir la con­ y gobiernos fracasan cuando falta Santa Fe y en Corrientes— a un • ¿ In flu yó la o p in ió n p ú b lica en la
quista. Casi siempre, sin embargo, esa adhesión personal que es el ner­ sistema político que en los hechos e stabilidad de los gobiernos en el
se trata de expediciones costeadas vio de la empresa. depende del consentimiento colecti­ Río de la Plata?
por quienes las presiden o partici­ Ese sistema, in d isp e n sa b le para
pan en ellas. La actividad del Esta­ llevar a cabo una hazaña que es
do se limita a promover su organi­ principalmente militar, y que no
zación y a s a n cio n a r las normas cuenta en estos escenarios con el
jurídicas que han de orientar su de­ aparato ju r íd ic o del Estado para
sarrollo. La conquista fue una em­ asegurar el imperio del derecho,
presa de Estado hecha por particu­ trasciende también durante el siglo
lares, que si bien se sometían al X VI a la vida política del Río de la
derecho establecido, se reservaban Plata y del Tucumán. Y así pueden
en cambio una gran lib e r ta d de advertirse las ventajas y los defectos
acción. de un régimen cuya estabilidad de­
El resultado de esas expediciones pende del prestigio de cada gober­
sucesivas fue la aparición, en nues­ nante. La acción eficaz de Irala, de
tro territorio, de gobiernos frecuen­ Garay, de Pérez de Zorita, de Ra^
temente personalistas. La fa l^ de mírez de Velazco, alterna con moti­
un sistema orgánico y estable —im­ nes y revueltas destinados a elimi­
posible en aquellos años iniciales— nar m a n d a ta rio s im p o p u la re s o
da lugar a la exaltación de los va­ abusivos, como Alvar Núñez Cabeza
lores individuales que se imponen a de Vaca, Diego de Mendieta o Fran­
los conquistadores más por el pres­ cisco de Aguirre. Y si la obra de

226 227
LAS NUEVAS IDEAS
Hasta m ediados del s ig lo X V III, la organización p o lític a y social de
Europa se basaba en el a b so lutism o , la in to le ra n cia re lig io sa y la desigualdad.
Los siguientes principios — considerados tradicionales— caracterizaban el
llamado Antiguo Régimen:
a) Políticos: la monarquía absoluta y despótica, basada en el derecho divino
de los reyes.
b) Sociales: existía una acentuada desigualdad entre los privilegiados (clero,
nobleza) y los no privilegiados (burguesía, obreros, campesinos).
c) Religiosos: el clero ejercía una autoridad absoluta sobre los fieles y no
se admitía que los súbditos profesasen una religión distinta de la del soberano.
En esta forma se trataba de obtener la “ unidad religiosa” .
d) Económicos: se aplicaba el sistema mercantilista, que favorecía la expor­
tación de los productos y se oponía al libre cambio, pues gravaba con pesados
impuestos aduaneros los artículos de importación.
Los obreros carecían de libertad, porque estaban sometidos a un régimen
coi porativo.
En la segunda m itad del s ig lo XVIII se produjo un intenso m o vim ie n to
id e o ló g ico y c ie n tífic o que reaccionó contra los p rin c ip io s tra d ic io n a le s en
m ateria p o lític a , social y económ ica. F ilósofos y eco nom istas tra ta ro n de
re s o lv e r los problem as de la sociedad in spira dos p o r la fe en la razón
humana.
G uiados por un fin e m in e ntem ente p rá ctico , los hom bres de e studio
buscaron el progreso m a te ria l del in d ivid u o y pro pusieron un co n ju nto de
nuevas ideas, según las cuales, sólo la razón podía p e rfe cc io n a r a la Huma­
nidad y c o n d u cirla a una nueva era de progreso. En esta fo rm a , reaccionan

229
Origen de las nuevas ideas
Los go b iern o s a b s o lu tista s europeos habían surgido , no sólo con el apoyo
de la nobleza, sino ta m bién con el ben eplácito de la naciente burguesía,
c o n s titu id a por co m e rcia n tes y pro fe sio n a le s e nrique cid os. Pero con el
tra n s c u rs o de! tie m p o , esta clase social se to rn ó poderosa y entonces aspiró
a p a rtic ip a r a ctivam e nte en el gobierno p o lític o de los Estados. De ta l manera
nació un m o v im ie n to de oposició n co n tra el tra d ic io n a l a b so lutism o de la
época.
Las nuevas ideas lib e ra le s surg ie ro n en Inglaterra a m ediados del s ig lo
X VIII. A llí la burguesía — en la R evolución de 1688— aprovechó los d is tu r­
bios re lig io s o s para e sta b le ce r una m onarquía lim ita d a y to le ra n te .
El m édico inglé s Juan Locke (1632-1704) fu e el más destacado p recursor
de las d o c trin a s lib e ra le s, que p o s te rio rm e n te defe ndieron los filó s o fo s
fra n ce se s del s ig lo X VIII.

Locke expuso sus doctrinas filo sófico -política s en el libro titulado Ensayo
contra la situ a ció n im perante, niegan el poder ab so luto del m onarca, reclam an sobre el gobierno c iv il (1690).
la igualdad so cia l, bregan p o r la to le ra n c ia re lig io s a y proponen la lib e rta d Afirm ó que, en principio, la humanidad vivió en un estado natural, sin ningún
de com e rcio. Este m o v im ie n to id e o ló g ico ha sid o llam ado la Ilu s tra c ió n . gobierno que la controlara, con libertad e igualdad absolutas. Para la normal con­
vivencia, el individuo sólo debía respetar la ley de ia naturaleza.
Los in te le c tu a le s europeos, p a rtid a rio s de las nuevas ideas, e studiaron
Sin embargo, con el transcurso del tiem po surgieron graves inconvenientes,
los problem as p o lític o s y económ icos. Los que c ritic a ro n las in s titu c io n e s por causa de que cada uno trataba de hacer valer sus propios derechos, lo que
y atacaron p rin c ip io s re lig io s o s , se llam aron filó s o fo s .' A q u e llo s que se de d i­ produjo gran inseguridad y confusión. Entonces, los hombres fundaron una socie­
caron a la producción, al c o m e rcio y a las finanzas, fu e ro n llam ados eco­ dad civil y delegaron ciertos poderes en un gobierno.
nom istas. Pero, destaca Locke, ese gobierno no era absoluto por cuanto sólo le fue
conferido el poder ejecutivo o la ley de la naturaleza. En consecuencia* el Estado
La frívola sociedad de la época — debilitada en su fe— aceptó con optim ism o
las nuevas ideas que propiciaban el progreso material y daban ala vida un
sentido utilitario.
Los filósofos del siglo XVIII consideraron al hombre como un ser superior,
capaz de ordenarlo todo con las luces de su razón. Por eso predicaron la libertad
individual, la tolerancia para la expresión del pensamiento, la bondad humana pri­
mitiva, la filantropía, el amor hacia lo salvaje, a todo lo natural, etc.
En m ateria religiosa propagaron las doctrinas deístas, según las cuales la
razón humana reconoce un D io s'co m o creador de la Naturaleza, pero sin adm itir
revelación ni culto externo. También recibía el nombre de religión natural.
Sobre la base del equilibrio arm ónico del Universo (de acuerdo con las teorías
de Newton), sostuvieron que todo debía dejarse librado a sus propias leyes: el
gobierno, la sociedad, la economía y los demás aspectos de la actividad humana.
También iniciaron un movimiento de simpatía hacia los pobres y trataron de elevar
su condición económ ica y social.
No se lim itaron a c ritic a r las instituciones existentes, sino que "ilu s tra ro n "
(Ilustración) a los gobiernos y a los pueblos para que se aplicaran lasnormas por
ellos indicadas.

La nueva c o rrie n te id e ológica, que se había p ropuesto tra n s fo rm a rlo


todo, chocó co n tra los reyes a b s o lu tis ta s y las clases p riv ile g ia d a s , que tra ­
taron de d efe n d e r sus riquezas e in te re se s.
Los pensadores del s ig lo XVIII atizaron el de sco n te n to p opular y prepa­
raron el am biente que c u lm in ó con la R evolución Francesa.

1 Por la naturaleza de los temas que abarcaron — al margen de ia verdadera filosofía—


fueron, en realidad, filó so fo s p o lítico s.

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“ es la suma del poder de todos los individuos y su autoridad no puede ser mayor
nnp la aue tuvieron éstos” . Si el gobierno abusa de la autoridad, se hace tiránico
y entonces el pueblo tiene derecho de rebelarse, pues ha faltado al contrato social

eStabEsCte°filó sofo, considerado el padre de la teoría liberal, fue partidario de la

m0naEnU<^trorTtrtabajo^0tUulad^ar^ T fa s tCsobre la tolerancia, afirm a que los gobiernos


no deben im poner ninguna religión, sino “ tolerarlas todas .

El m ovim iento filosófico francés


A unque la cuna de las nuevas ideas fu e In g la te rra , el m o v im ie n to de
renovación in te le c tu a l alcanzó en Francia su m ayor flo re c im ie n to .
La p rim e ra etapa de la filo s o fía ilu s tra d a se in ic ió durante los ú ltim o s
años del reinado de Luis XIV. En p rin c ip io , los hom bres de le tra s aco stu m ­
braban re u n irse en lugares p ú b lico s, llam ados cafés (p o r la in fu s ió n que
bebían), para hablar sobre tem as de la época. Luego se im puso el salón,
com o fo rm a de con vive ncia social y ce n tro de polém ica id e ológica, p o lític a
y lite ra ria .
Un núcleo de damas tomó por costumbre reunir en sus casas de París a
grupos de estudiosos. Allí se leían trabajos, se discutían doctrinas y exponían
criterios que luego orientaban a la opinión pública.
En esos centros intelectuales, donde las reuniones semejaban conferencias
académicas, las nuevas ideas encontraron un ambiente propicio a su difusión,
m ientras el absolutism o oficial las había prohibido en las Universidades.
De origen burgués, se destacó desde tem prana edad por su fa c ilid a d para
las le tra s.
Los grandes filósofos políticos Ingenioso y p o lem ista, sus p rim e ro s tra b a jo s lite ra rio s le orig in a ro n con­
Los más destacados re p re se nta n te s del m o vim ie n to filo s ó fic o p o lític o flic to s con la nobleza; fu e encarcelado en la B a stilla y luego hubo de expa­
del sig lo XVIII fu e ro n tre s e s c rito re s fra n ce se s: M o n te sq u ie u , V o lta ire y tria rs e a In g la te rra , donde s in tió adm iración por las In s titu c io n e s y la poli-
tic a re lig io sa .
Rousseau. . ,„ ^ . ,
M o n te sq u ie u (1689-1755). C arlos S econdat, barón de M onte sq u ie u , des­ A su re g re so p ublicó las C artas F ilo só fica s, en las que c ritic ó el régim en
cendía de una noble fa m ilia de m a g istra d os y ocupó a lto s cargos en el par­ im perante en Francia; por eso fu e perseguido y tu vo que radicarse en
lam ento de Burdeos. En 1721 p u b licó las C artas Persas, hábil s á tira en la Lorena^ A llí e s c rib ió sobre tem as filo s ó fic o s e h is tó ric o s y obras te a tra le s.
que un v ia je ro persa censura con agudeza el a b so lutism o francés. M as tarde se tra sla d ó a Potsdam, donde fu e huésped del rey Federico
M on tesquieu v ia jó por Europa y re s id ió dos años en In g la te rra , lapso que II, y por u ltim o se radicó en el c a s tillo de Ferney, en la fro n te ra franco-suiza
aprovechó para e stu d ia r la organización p o lític a y social de ese país. Hasta su m u e rte, e je rc ió un pre d o m in io In te le ctu a l sobre toda Europa.
En 1748 e d itó su obra m aestra, titu la d a El e s p íritu de las leyes, después
Voltaire fue un crítico mordaz, polem ista e ingenioso. Profundo adm irador de
de tra b a ja r en e lla v e in te años.
las instituciones inglesas, defendió con todo vigor la libertad individual.
Adm irador del régimen inglés, se in clin ó hacia la monarquía parlamentarte Agresivo, intencionado y sarcástico, in ició una “ lucha general contra toda
basada en el honor (la nobleza) y controlada por las leyes. autoridad". Profesaba el deísmo y creía en la inm ortalidad del alma. Con m últiples
Enemigo de la opresión y del despotismo, enunció su famosa teoría sobre la escritos atacó al clero y a la monarquía absoluta.
separación de poderes: el ejecutivo, en la persona del rey, quien hace cu m p lir las
leyes; el legislativo, encargado de redactarlas, debe recaer en una Cámara de la Juan Jacobo Rousseau (1712-1778). N acido en G inebra, h ijo de un re lo ­
nobleza (análoga a la de los Lores) y otra de representantes, de la que deben je ro francés, c re ció en m edio de abandono e in d ife re n c ia ; su h u m ilde origen
excluirse los pobres. Por último, el poder ju d ic ia l debe ser totalmente independiente, le o b lig ó a e je rc e r d ife re n te s o fic io s .
única form a de que pueda proteger los derechos de los individuos contra las arb itra­ De ta le n to s u p e rio r, in q u ie to y vo lu n ta rio so , lle vó una vida aventurera,
riedades de los otros dos poderes. agitada e irre g u la r. B ohem io im p e n ite n te , rodó por el m undo y s u frió muchas
La se