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TÉCNICAS DE

TERAPIA COGNITIVA

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ROBERT L. LEAHY

TÉCNICAS DE
TERAPIA COGNITIVA

Una Guía para Profesionales

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Robert L. Leahy
Técnicas en terapia cognitivas - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
Librería AKADIA Editorial, 2018.
560 p. ; 18 x 26 cm.

Traducción de: Silvia Malek.


ISBN 978-987-570-360-5

1. Psicología Cognitiva. I. Malek, Silvia, trad. II. Título.


CDD 158

Este libro es una traducción de:


Robert L. Leahy: Cognitive therapy techniques. A Practitioner´s Guide 2nd. edition
© Guilford Press, 2017.
Publicado en acuerdo con esa editorial.

Armado y diagramación por Lorena Grinberg | DG


lorgrinberg@gmail.com

ISBN: 978-987-570-360-5

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, archivada o
transmitida en forma total ni parcial, sea por medios electrónicos, mecánicos, fotocopiado o
grabado, sin el permiso previo de los editores que deberá solicitarse por escrito.

Librería AKADIA Editorial, 2018


Paraguay 2078 (1121) Buenos Aires, Argentina
Paraguay 2065 (1121) Buenos Aires, Argentina
E-mail: editorialakadia@gmail.com
http://www.editorialakadia.com.ar

Hecho el depósito que marca la ley 11.723


Impreso en Argentina. Printed in Argentina

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Sobre el Autor

Robert L. Leahy, PhD, es Director del Instituto Americano de Terapia


Cognitiva en Nueva York, y Profesor de Psicología Clínica en el Departa-
mento de Psiquiatría del Weill Cornell Medical College.
Sus investigaciones están focalizadas en las diferencias individuales rela-
tivas a la regulación emocional.
Es Editor Asociado en el International Journal of Cognitive Therapy y ha
sido presidente de la Asociación de Terapias Cognitivo-Conductuales, de
la Asociación Internacional de Psicoterapia Cognitiva y de la Academia
de Terapia Cognitiva.
En el año 2014 le fue otorgado el premio “Aaron T. Beck” de la Academia
de Terapia Cognitiva.
Ha publicado varios libros, incluyendo Overcoming Resistance in Cogniti-
ve Therapy y ha sido coautor de otros tantos, entre ellos: Treatment Plans
and Interventions for Bulimia and Binge-Eating Disorder; Treatment Plans
and Interventions for Depression and Anxiety Disorders, Second Edition;
and Emotion Regulation in Psychotherapy.

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Revisado y Supervisado

Javier Mandil. Psicólogo Clínico Egresado UBA 1998. Miembro del Direc-
torio de Fundación Equipo de Terapia Cognitiva Infanto Juvenil (ETCI).
Profesor a cargo de la materia “Clínica con Niños y Adolescentes”, Carrera
de Psicología, Universidad Favaloro. Co-autor del libro “Terapia Cognitiva
con Niños y Adolescentes. Aportes Técnicos”, 2008. Buenos Aires, Akadia.
Co-autor del “Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con Niños y
Adolescentes”, 2016. Buenos Aires, Akadia. Co-autor del libro “Terapia de
Aceptación y Compromiso con Adolescentes”, 2017. Buenos Aires, Akadia.
Co-autor del libro “CBT Strategies for Anxious and Depressed Children and
Adolescents”, 2017. New York, Guilford Press.

Cristian J. Garay. Doctor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), área


Psicología. Prof. Adjunto de “Clínica Psicológica y Psicoterapias”, Psicolo-
gía, UBA. Terapeuta Cognitivo certificado por la Asociación Argentina de
Terapia Cognitiva (AATC), sociedad integrante de la International Associa-
tion for Cognitive Psychotherapy (IACP). Miembro del Comité Académico
Asesor y Docente Responsable de la Carrera de Especialización en Psicolo-
gía Clínica y Terapia Cognitiva, Psicología, UBA. Miembro de la Society for
Psychotherapy Research (SPR).

Guido P. Korman. Doctor en Psicología, Universidad de Ciencias Socia-


les y Empresariales. Doctor en Cultura y Sociedad, Universidad Nacional
del Arte. Prof. Adjunto de “Clínica Psicológica y Psicoterapias”, Psicología,
UBA. Investigador Adjunto, CONICET. Miembro del Comité Académico
Asesor y Docente Responsable de la Carrera de Especialización en Psicolo-
gía Clínica y Terapia Cognitiva, Psicología, UBA. Terapeuta Cognitivo cer-
tificado por la AATC, sociedad integrante de la IACP. Miembro de la SPR.

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Prólogo a la Primer Edición en Español
de Técnicas de Terapia Cognitiva

El Dr. Robert Leahy, Director del Instituto Americano de Terapia Cognitiva de Nueva York
y Profesor de Psicología Clínica en el Departamento de Psiquiatría del Weill Cornell Medical
College, es un reconocido docente, investigador y supervisor clínico que, desde hace décadas
contribuye al desarrollo y la diseminación de la Terapia Cognitiva Comportamental (TCC) a
nivel mundial. Resalta en su prolífica obra el preciso desarrollo respecto a la conceptualiza-
ción e intervención en relación a la regulación de las emociones, el cual tomando aportes tan
diversos como el Constructivismo, la Neurobiología, las Ciencias Cognitivas y del Comporta-
miento, ha permitido un enriquecimiento y flexibilización de la práctica psicoterapéutica con
base en la evidencia. Es por tanto una alegría disponer de la traducción española de la segunda
edición de “Técnicas de Terapia Cognitiva”, uno de sus aportes más reconocidos.
En la presente obra, el autor focaliza en la compleja tarea de ofrecer una revisión, por una
parte, de los aspectos generales e introductorios de la teoría y práctica de la TCC y por otra,
de los desarrollos recientes suscitados por las investigaciones en los procesos de resolución de
problemas y toma de decisiones, en la conceptualización y el abordaje de la regulación emocio-
nal y en la incorporación de los avances prodigados por desarrollos heterogéneos de esa gran
familia que constituyen las Terapias Cognitivas y Conductuales Contemporáneas.
En este sentido, los aportes de los enfoques basados en la aceptación y la meditación con
conciencia plena, aquellos orientados a la auto-regulación emocional, centrados en esquemas
o meta-cognitivos, enriquecen y flexibilizan el marco de trabajo tradicional, para favorecer su
adaptación a la idiosincrasia de los consultantes y a la complejidad inherente a las presentacio-
nes en la clínica cotidiana. En tanto que trasciende las filiaciones escolásticas rígidas, en favor
de un pragmatismo y una sensibilidad clínica notables, consideramos al contenido de “Técni-
cas de Terapia Cognitiva” como un material de lectura imprescindible para los profesionales
noveles y a la vez como una fuente de actualización considerable para quienes ya cuentan con
un recorrido y experiencia en la práctica clínica. Asimismo, la provisión de cuestionarios de
evaluación, ejemplificaciones clínicas y fichas de trabajo, proveen al lector de herramientas
sumamente útiles para la atención rigurosa y comprensiva de sus consultantes. Con el ánimo
de compartir la satisfacción y el aprendizaje que nos ha prodigado la revisión técnica de esta
primera traducción al español, los invitamos entonces a iniciar la lectura de esta obra, un ilus-
trativo, amplio y profundo recorrido.

Lic. Javier Mandil


Fundación ETCI
Universidad Favaloro

Dr. Cristian J. Garay


Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

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Prólogo

La primera edición de Terapia Cognitiva ofrece una amplia variedad de técnicas cognitivo-
conductuales destinadas a expandir el arsenal de intervenciones en la práctica clínica. En di-
cha oportunidad, al considerar los temas que quería cubrir, simplemente pensé en lo que me
gustaría aprender si estuviera estudiando terapia cognitivo-conductual (TCC) o saber si no
me hubiera dedicado durante tantos años a este campo. En ocasiones, muchos de nosotros nos
sentimos “atascados” o acostumbrados a usar unas pocas técnicas simples, como por ejemplo,
identificación de pensamientos automáticos, análisis de los costos y beneficios de dichos pen-
samientos y observación de las evidencias, para luego desarrollar un pensamiento más adap-
tativo. Hasta cierto punto, esto podría resultar apropiado.También podríamos pensar: “voy
a emplear algunas técnicas de activación conductual”, y ello también sería correcto. O bien
emplear técnicas de concientización sumamente útiles. No obstante, lo que he aprendido a lo
largo de los años, es que los pacientes presentan una amplia variedad de problemas y creencias
relativas al cambio, a las razones para no cambiar y a los obstáculos que les impiden mejorar.
Por lo tanto, creo que he volcado mi propia frustración como profesional en este libro, con la
intención de ayudar al lector a ver más allá de las técnicas a las que recurre habitualmente , y
comprobar así si puede instrumentar alguna otra.
He tenido la suerte de contar con colegas maravillosos y creativos en el Instituto Americano
de Terapia Cognitiva de la ciudad de Nueva York (www.CognitiveTherapyNYC.com). En vez
de transformarlos en meras copias de mí mismo, los alenté a dar lo mejor de sí, respetando
su propio criterio, cualquiera fuera la técnica que utilizaran: terapia cognitiva, conductual, de
aceptación y compromiso, conductual-dialéctica, de concientización, etc. Esta experiencia ha
sido muy enriquecedora, por cuanto me ha permitido aprender mucho de ellos. Por ende, este
libro refleja la integración de las técnicas de TCC provenientes de una amplia variedad de abor-
dajes. Y, por supuesto, también he aprendido mucho de mis pacientes, quienes me han confia-
do su cuidado, y enseñado cómo las cosas pueden cobrar sentido cuando se está deprimido y
ansioso, y quienes, en ocasiones, han elaborado sus propias ideas sobre el cambio. No creo ser
el único terapeuta que ha vivido la experiencia de sentir que lo que un paciente dice o sugiere
puede resultarle útil al punto de pensar “Bien, podría intentarlo en mi propia vida”.
He organizado este libro en base a ciertas categorías de intervenciones o técnicas, comen-
zando con algunas de las técnicas tradicionales para identificar y evaluar pensamientos y su-
puestos. Los capítulos 2, 3, 4 y 5 “Elicitación de Pensamientos”, “Evaluación de los Pensamientos
y Comprobación de su Validez”, “Evaluación de Supuestos y Reglas” y “Examinación de Errores
Lógicos en el Procesamiento de la Información”, proporcionan diversas técnicas que abordan el
contenido cognitivo del pensamiento frecuentemente sesgado e improductivo. En el capítulo 6,
“Modificación del Proceso de Toma de Decisiones”, se analizan las suposiciones y sesgos típi-
cos- o heurísticos- que dificultan la toma de decisiones, tema que ha sido de gran interés para
mí durante años, razón por la cual este capítulo se centra en cuestiones tales como los efectos
del costo hundido, la aversión al riesgo, las decisiones basadas en información limitada, el foco
excesivo en las consecuencias inmediatas y otro smuchos factores. El capítulo 7, “Evaluación
y Respuesta a los Pensamientos Intrusivos”, le debe mucho al modelo metacognitivo avanzado
de Adrian Wells, que conforma, sin lugar a dudas, uno de los modelos más innovadores de la
década pasada. A menudo, los pensamientos intrusivos conducen a una sobrevaloración de su

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Prólogo

contenido, a la tendencia a tomarse un determinado pensamiento de forma personal, a creer


que se deben eliminar los pensamientos desagradables o indeseados, o que están fuera de con-
trol. Espero que este capítulo proporcione al terapeuta algunas técnicas que le permitan idear
otras formas de promover el cambio.
Quienes están familiarizados con mis obras, no se sorprenderán por la inclusión del capí-
tulo intitulado “Cómo Modificar Preocupaciones y Rumiaciones” (Capítulo 8), que brinda una
gran cantidad de técnicas que pueden combinarse entre sí para sobrellevar los pensamientos
intrusivos. Este material será relevante para ayudar a pacientes con trastorno de estrés pos-
traumático u otro tipo de trastornos, a superar sus preocupaciones, rumiaciones y pensamien-
tos intrusivos. El Capítulo 9, “Cómo Poner las Dificultades en Perspectiva,” ofrece numerosas
técnicas que pueden contribuir a lograr que los pacientes no sobrereaccionen ante los sucesos
y, a la vez, ayudarlos a aceptar las dificultades inevitables de la vida. En el Capítulo 10, “Iden-
tificación y Modificación de Esquemas” se ilustran una amplia variedad de técnicas diseñadas
para abordar problemas esquemáticos de larga data, a menudo asociados con trastornos de la
personalidad o “estilos de personalidad”. Estas técnicas son especialmente útiles para aquellos
terapeutas que trabajan con pacientes con problemas recurrentes de relación, de identidad y
laborales, en quienes las TCCs más prolongadas suelen funcionar mejor. El Capítulo 11, “Téc-
nicas de Regulación Emocional”, no refleja sólo mi trabajo, sino que también parte de la labor
de otros terapeutas y colegas cuyo objetivo es el de de ayudar a los pacientes a desarrollar su ca-
pacidad de sobrellevar sus emociones turbulentas. De hecho, es probable que algunos pacientes
precisen la instrumentación de técnicas de regulación de sus emociones antes de recurrir a
alguno de los otros métodos incluidos en este libro.
La última sección de esta obra incluye un breve capítulo (Capítulo 12) con ejemplos de dis-
tintos enfoques creados para abordar cada una de las distorsiones cognitivas mencionadas con
anterioridad. A continuación, se presentan otros tres capítulos igualmente breves referentes a
problemas comunes, tales como “Cómo Modificar la Necesidad de Aprobación” (Capítulo 13),
“Cómo Rebatir la Autocrítica” (Capítulo 14) e “Cómo Manejar la Ira” (Capítulo 15). Podríamos
cubrir muchos otros problemas, sin embargo, espero que estos ejemplos sirvan como guía para
mostrar cómo los terapeutas pueden utilizar una amplia variedad de técnicas para tratar pro-
blemas comunes y no tan comunes.
Es de esperar que los profesionales puedan integrar las nuevas técnicas y estrategias para
superar los inevitables callejones sin salida que habrán de producirse, ayudando así a sus pa-
cientes a desarrollar nuevas habilidades para manejar las dificultades que enfrentan. Ninguna
de estas técnicas es una panacea y ningún modelo es perfecto. Si tomamos en cuenta las limita-
ciones del mundo en el que vivimos, la posibilidad de contar con diversas estrategias de afron-
tamiento puede marcar la diferencia entre quedarse atascado o producir un cambio realmente
significativo. Esto forma parte de la flexibilidad que todos deberíamos adoptar.

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Agradecimientos

Me siento complacido de tener la posibilidad de reconocer la influencia y el apoyo


de quienes me han acompañado en la preparación de este libro a lo largo de todos
estos años. En primer lugar, deseo agradecer a Jim Nageotte, quien ha demostrado ser
un maravilloso editor desde la publicación de mi primer libro con The Guilford Press.
También a Jane Keislar y Jeannie Tang de Guilford y a Margaret Ryan, la correctora,
quienes contribuyeron en gran medida a convertir este proyecto en realidad.
Han sido tantas las personas cuyos trabajos han influido en mí, comenzando por
Aaron T. Beck, el padre de la terapia cognitiva. Quisiera reconocer además la importan-
te influencia de Jill Abramson, Lauren Alloy, Arnoud Arntz, David Barlow, Judith Beck,
David Burns, David A. Clark, David M. Clark, Frank Dattilio, Keith Dobson, Michel
Dugas, Edna Foa, Paul Gilbert, Allison Harvey, Steve Hayes, Stefan Hofmann, Emily
Holmes, Sheri Johnson, Marsha M. Linehan, Doug Mennin, Cory Newman, Christine
Purdon, Stanley J. Rachman, John Riskind, Paul Salkovskis, Debbie Sookman, John
Teasdale, Dennis Tirch, Adrian Wells, Mark Williams, Jeffrey Young, y Zindel V. Segal.
También estoy en deuda con mis colegas del Instituto Americano de Terapia Cognitiva,
quienes probablemente hayan escuchado alguna versión de casi todo lo que he publi-
cado durante estos años. Quisiera agradecer especialmente a Melissa Horowitz, Laura
Oliff, Susan Paula, Mia Sage, Scott Woodruff, Maren Westphal, y Peggilee Wupperman,
y en particular a mi asistente editorial, Sindhu Shivaji, quien ha trabajado incansable-
mente, más allá de su deber, en cada etapa del proceso editorial y de investigación.
Agradezco a mi amigo y colega Philip Tata, de la Asociación Británica de Psicoterapias
Cognitivo-Conductuales, quien me ha guiado y respaldado durante muchos años.
Y, por supuesto, no sé dónde yo estaría sin mi encantadora, atenta y sabia esposa
Helen, quien continúa aún proporcionándome la cuota de humor y apoyo necesarios
para emprender todos estos proyectos. Es a ella a quien dedico este libro.

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Indice General

Sobre el autor..................................................................................................................................... V
Revisado y supervisado..................................................................................................................VII
Prólogo a la primer edición en español de técnicas de terapia cognitiva.................................. IX
Prólogo.............................................................................................................................................. XI
Agradecimientos........................................................................................................................... XIII

PARTE I. INICIANDO UNA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL...............................17

Capítulo 1: Introducción....................................................................................................................19

PARTE II. TÉCNICAS......................................................................................................................29

Capítulo 2: Elicitación de Pensamientos..........................................................................................31


Capítulo 3: Evaluación de los Pensamientos y Comprobación de su Validez.............................69
Capítulo 4: Evaluación de Supuestos y Reglas...............................................................................117
Capítulo 5: Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información..................169
Capítulo 6: Modificando el Proceso de Toma de Decisiones.......................................................207
Capítulo 7: Evaluando y Respondiendo a los Pensamientos Intrusivos.....................................247
Capítulo 8: Modificando la Preocupación y la Rumiación..........................................................277
Capítulo 9: Poniendo las Dificultades en Perspectiva..................................................................351
Capítulo 10: Identificando y Modificando Esquemas..................................................................393
Capítulo 11: Técnicas de Regulación Emocional..........................................................................447

PARTE III. APLICACIONES ESPECÍFICAS ............................................................................487

Capítulo 12: Examinando y Rebatiendo Distorsiones Cognitivas..............................................489


Capítulo 13: Cómo Modificar la Necesidad de Aprobación........................................................507
Capítulo 14: Cómo Rebatir la Autocrítica......................................................................................513
Capítulo 15: Cómo Manejar la Ira...................................................................................................523
Capítulo 16: Conclusiones................................................................................................................531

Referencias bibliográficas.................................................................................................................535

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PARTE I

INICIANDO UNA TERAPIA


COGNITIVO-CONDUCTUAL

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Introducción

C A P Í T ULO 1

Introducción

Esta segunda edición de Técnicas de Terapia Cognitiva proporciona una amplia variedad
de intervenciones cognitivo-conductuales que pueden emplearse para tratar trastornos tales
como depresión, ansiedad, problemas de ira, de relación y otras psicopatologías diversas. Si
bien la orientación primaria es cognitiva, por cuanto se enfoca en el contenido, funcionamien-
to y forma del pensamiento, he incluido también técnicas que reflejan el aporte de terapias
meta cognitivas, de aceptación, dialéctico-conductuales, de activación conductual y la terapia
focalizada en la compasión.
El modelo cognitivo original ha sido ampliado desde que fuera formulado por Ellis y Beck.
Los primeros modelos cognitivos hacían hincapié en el contenido específico del pensamiento,
como por ejemplo las categorías típicas de distorsión de los pensamientos automáticos, las su-
posiciones subyacentes o los esquemas o creencias centrales. Este modelo enfatiza la necesidad
de determinar el rol que cumplen estos esquemas en la atención y memoria emocionales, y en
la persistencia de creencias problemáticas. De este modo, se podría identificar el papel del ses-
go confirmatorio y del procesamiento esquemático en la perpetuación de creencias negativas
que presenta el paciente deprimido, aún en presencia de información positiva que pudiera,
presumiblemente, contradecir dichas creencias.
Esta arquitectura cognitiva, preservada tanto en el modelo original como en el expandido,
reconoce que los trastornos de la personalidad se caracterizan por esquemas persistentes so-
bre uno mismo y los demás, e incluye estilos de compensación, evitación o mantenimiento
de esquemas. Además, el concepto de escalas presenta patrones sistémicos y coordinados de
respuestas que organizan la cognición, la motivación, el funcionamiento interpersonal y las
reacciones emocionales a sistemas autoperpetuables y consistentes como la ira, la manía o la
depresión (Beck & Haigh, 2014). La escala es un constructo superordinado que representa la
coordinación de estos diversos componentes y que sirve para mantenerlo y expandirlo a otras
áreas de la vida.
Existen otros modelos que, si bien reconocen el importante aporte del modelo cogniti-
vo, han permitido desarrollar una amplia variedad de formulaciones, estrategias y técnicas a
disposición del terapeuta. En esta nueva edición en particular, se convalidan las significativas
contribuciones del modelo meta cognitivo de Wells (2007, 2008, 2011); el modelo de activación
conductual de Martell, Dimidjian, y Herman-Dunn (2010); la terapia de aceptación y compro-
miso (TAC) de Hayes, Strosahl, y Wilson (2003); la terapia dialéctico-conductual (TDC) de

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INICIANDO UNA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

Linehan (2015); la terapia centrada en la compasión (Gilbert, 2009); y otros abordajes. Asimis-
mo, he incluido algunas ideas del modelo cognitivo de toma de decisiones (Kahneman, 2011),
del modelo de concientización (Teasdale y col., 2012), y de mi propio trabajo sobre esquemas
emocionales (Leahy, 2015).
Tal como quedará en claro en los próximos capítulos, el modelo cognitivo postula que la
depresión, la ansiedad y otros trastornos son perpetuados, activados o exacerbados por pen-
samientos sesgados. Los esquemas, que son patrones consistentes de organización de la infor-
mación en base a un concepto preexistente, se encuentran especialmente en el centro de estos
sesgos. El concepto de esquema en psicología es de larga data, se lo puede rastrear hasta Barlett
y Piaget. En la década del ‘70, los campos de la ciencia cognitiva y de la cognición social enfa-
tizaron el rol de los esquemas en la determinación de la atención selectiva, la memoria y la in-
terpretación de la información. Por ello, el modelo cognitivo deriva, en parte, de la revolución
en el procesamiento de la información que la psicología atravesó en dicha época. Si bien tanto
el modelo de esquemas de Beck como el de Young se centraban en el desarrollo precoz de los
mismos durante la infancia, las investigaciones sobre el procesamiento esquemático indican
que éstos pueden formarse en cualquier momento de la vida, sin una conciencia inmediata de
que está ocurriendo (Bargh & Morsella, 2008; Andersen, Saribay, & Przybylinski, 2012; Fiske &
Macrae, 2012). Aunque funcionan automáticamente, el modelo cognitivo sugiere que se puede
acceder a ellos con conciencia plena a través de diversas técnicas. De este modo, el objetivo
consiste en transformar lo implícito en explícito.
El modelo de terapia cognitiva se centra en la psicoeducación del paciente en lo referente
a sus suposiciones básicas y al abordaje terapéutico a emplear. Así, el psicoterapeuta puede,
en la primera sesión, explicarle que van a enfocarse en su pensamiento consciente y en lo
que hace, en la forma en que podría cambiar su perspectiva y, por ende, su comportamiento,
y comentarle también cómo las tareas para el hogar podrían reforzar los logros de la sesión.
Asimismo, la biblioterapia constituye un componente importante de la terapia cognitiva, dado
que el terapeuta le suele entregar cuadernillos con información relativa a diversos problemas o
recomendaciones de libros que podrían guiarlo durante el proceso.
El abordaje cognitivo hace hincapié en la importancia de analizar la construcción que hace el
paciente de la realidad en contraposición a los hechos reales a medida que estos van apareciendo.
Así, la terapia intenta revelar, a través de preguntas y experimentos conductuales, lo que el pa-
ciente cree que es real, y los patrones de pensamiento habituales que subyacen a su trastorno. Por
ejemplo, a menudo, el individuo depresivo presenta una visión negativa de sí mismo, de la vida
en general y del futuro; y, como resultado, duda en asumir una nueva conducta, porque teme fra-
casar y que ello pueda desmoralizarlo y abatirlo aún más. La terapia busca estimular una mayor
concientización de los pensamientos que pueden estar modelando y alimentando esta negativi-
dad, e introducir dudas fundamentales sobre la infalibilidad de esta forma de pensar. El terapeuta
alienta el escepticismo respecto a cualquier pensamiento que incapacite al paciente y señala que
como todos los pensamientos tienen consecuencias, deberían ser evaluados para comprobar si
son pragmáticos o si se ajustan a los hechos. En resumen, este enfoque se centra en un acerca-
miento empírico a la realidad: “¿Cuáles son las consecuencias de pensar así?,” “¿Cuál podría ser el
resultado de una visión alternativa?,” o “Comparemos su pensamiento con la realidad.”
Más aún, el terapeuta cognitivo examina el significado o la falta de significado de los con-
ceptos que van surgiendo y con los que el paciente depresivo o ansioso se flagela, incluyendo
aquellos sin referente empírico alguno, tales como “persona sin valor” o “perdedor”. En mi
experiencia, es muy provechoso pedirle a los pacientes que eviten etiquetar de manera genera-
lizada determinadas cualidades fijas (por ej., “Soy un fracasado”) y que consideren descripcio-
nes conductuales más específicas (por ej., “No logré mi objetivo en esta tarea en ese momento”).

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Introducción

Al especificar y limitar las descripciones a conductas, situaciones y épocas, tanto el terapeuta


como el paciente pueden comprender que su comportamiento varía dependiendo del contexto,
sus creencias, sus motivaciones para comprometerse y la conducta adoptada hasta entonces.
Esta perspectiva más matizada le permite al paciente pasar de un pensamiento rígido a otro
más flexible y considerar un abordaje experimental para analizar sus pensamientos negativos—
por ejemplo, el terapeuta podría decir: “Intentemos una forma distinta de encarar esto, y vea-
mos que sucede.” Los comportamientos pueden modificarse, pero los rasgos de la personalidad
nos dan una ilusión de permanencia y, por ende, la creencia posterior en la futilidad de lograr
cambio alguno.
En el modelo cognitivo, la “realidad” es un sistema abierto. Por consiguiente, se trata de un
enfoque constructivista a punto tal que “quienes saben”- en este caso el terapeuta y el pacien-
te- nunca tendrán todos los hechos. No hay una comprobación exhaustiva de la información.
Las decisiones en el mundo real se toman con datos incompletos, en tiempo real, y en circuns-
tancias inciertas. Esta visión conforma una aceptación importante dentro del proceso de toma
de decisiones, que será abordado de forma más detallada en el Capítulo 6. El saber dentro del
mundo empírico es una declaración de probabilidades más que de certezas. Las predicciones
se basan siempre en información incompleta. La aceptación de que el pensamiento referencial
es siempre incompleto, indeterminado y que está basado en probabilidades es un componente
fundamental de la perspectiva del terapeuta cognitivo. Así, cuando el paciente exige certeza—
“Sí, pero yo podría ser pasajero en el avión que se estrella”—el terapeuta cognitivo debería
reconocer que no se pueden eliminar las posibilidades existenciales. La pregunta real que de-
bería formularse al paciente que requiere certeza es: “¿Por qué es tan difícil aceptar la incerti-
dumbre?”. Este tipo de preguntas conduce a un nuevo enfoque en cuanto a lo que el paciente
“necesita saber”: es decir, la necesidad de predecir con exactitud. A menudo, el análisis de esta
necesidad revela que el paciente ve a la “certeza” como parte de un deseo de lograr un control
absoluto, sin el cual se habrán de producir hechos catastróficos. Más adelante veremos cómo el
entrenamiento en la incertidumbre es un antídoto importante contra la preocupación y la ru-
miación, por medio del cual el “pensador” intenta agotar todas las posibilidades de resultados
y soluciones, con el objeto de conseguir la certeza buscada. Los pacientes precisan aceptar que
todos tomamos decisiones en un mundo incierto, y que no existen certezas. La vida transcurre
en tiempo real, en condiciones de información y control limitados.
La terapia cognitiva no ofrece la fuerza del pensamiento positivo. El terapeuta no es un
porrista del optimismo; le solicita al paciente que examine las evidencias a favor y en contra
de sus creencias y que considere las implicancias pragmáticas de los distintos modos de ver las
cosas. Es importante que entienda que el simple examen de un pensamiento no constituye un
veredicto final. Siempre puede surgir nueva información. La realidad es un sistema dinámico.
Esta perspectiva le permite aceptar que se pueden revisar las creencias y modificar las con-
ductas, tomar nuevas decisiones e implementar nuevas estrategias. Por ende, la búsqueda de
soluciones es orgánica y se encuentra en constante evolución, a través de un sistema dinámico
de retroalimentación mutua, es decir, la retroalimentación entre pensamientos, conducta y
resultados, lo que podríamos imaginar como un antídoto epistemológico contra la indefensión
y la desesperanza. Siempre existe otra posibilidad, otra manera de ver las cosas, y siempre se
puede intentar algo nuevo.
La terapia cognitiva abarca, necesariamente, técnicas conductuales tales como planifica-
ción de actividades, prácticas de exposición, auto recompensas, construcción de menús de re-
compensas, práctica de estrategias asertivas y otras técnicas muy valiosas. La implementación
de alguna de estas técnicas conductuales debe ser evaluada después de obtener las predicciones
iniciales (“¿Qué piensa que podría pasar si se expone a esto?. ¿Cuánto durará su ansiedad?.

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INICIANDO UNA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

¿Cuán intensa será? ¿Qué piensa que no podrá hacer si siente ansiedad?”), de recopilar evi-
dencias (“¿Qué sucedió exactamente?”), y de comparar estos datos con dichas predicciones
iniciales. La modificación de las creencias y por ende de las expectativas para el futuro, y el
deseo de adoptar estrategias conductuales son elementos importantes dentro de las técnicas
conductuales. El comportamiento afecta la cognición, y la cognición afecta la disposición a
asumir una determinada conducta, así como también lo que se aprende de estos experimentos
conductuales. Nos gusta considerarlos “experimentos conductuales”, dado que no sólo incre-
mentan el repertorio a disposición del paciente, sino que también modifican las creencias que
perpetuaron el problema durante tanto tiempo. El terapeuta podría invitar al paciente a probar
su creencia de que las consecuencias de no obtener la aprobación del otro serían catastróficas.
Esta prueba podría incluir experimentos conductuales tales como ejercicios de asertividad,
mediante los cuales el paciente aprende que si no consigue la aprobación de los otros (o si él
desaprueba a los demás), ello no habrá de producir indefectiblemente cambio alguno en la vida
real. Al modificar las creencias asociadas con la inactividad, el psicoterapeuta puede ayudarlo
a desarrollar una nueva perspectiva a la hora de accionar. Estas pruebas conductuales también
son importantes para tratar ataques de pánico; el terapeuta estimula al paciente a inducir de-
liberadamente las situaciones temidas a fin de comprobar lo que realmente podría suceder y
a recrear, durante la exposición, los pensamientos temidos. Aquí, el punto clave consiste en
expresar lo que se ha aprendido. La conducta es seguida por reflexión.
Si bien el modelo cognitivo tradicional enfatiza el contenido de un pensamiento (por ej.,
“Soy un perdedor”), los modelos más modernos de terapia cognitivo–conductual (TCC) sugie-
ren que la respuesta del paciente al pensamiento es más significativa. En este libro, he incluido
diversas técnicas, desde abordajes de conciencia plena (Mindfulness), terapia metacognitiva
y modelos de aceptación, hasta un modelo cognitivo integrador en el que se reconoce que, a
menudo, el paciente responde a los pensamientos intrusivos con rumiación y preocupación.
Con frecuencia, los pacientes se sienten “secuestrados” por el pensamiento, y lo consideran
una experiencia mental inaceptable. Los distintos enfoques arriba descriptos ayudan al tera-
peuta a abordar lo siguiente: la interpretación del pensamiento como peligroso, personalmente
significativo y fuera de control, la capacidad de “desenfocarse” o distanciarse del pensamiento;
la disposición a tomar cartas en el asunto a pesar del ruido ambiental que éste provoca y su
contextualización dentro otras experiencias mentales transitorias. Existe una amplia variedad
de técnicas que el psicoterapeuta puede utilizar para tratar estas cuestiones.
A menudo, las terapias tales como TACs, de conciencia plena (Mindfulness), conductual,
TCCs y de esquema emocional producen malestar, ya que pueden surgir temas desagradables
y activarse recuerdos que producen tristeza y ansiedad. La modificación de una determinada
conducta puede provocar un gran desasosiego, que aunque molesto, resulta inevitable, pero,
a la vez, permite sacar provecho de la experiencia en pos del resultado buscado. El paciente
aprende que puede tolerar el malestar si ello posibilita alcanzar el objetivo propuesto. En este
libro, he incluido una amplia variedad de abordajes focalizados en la regulación emocional y en
las técnicas para sobrellevar los sentimientos desagradables. Por ejemplo, mi terapia de esque-
mas emocionales puede ayudar a los pacientes a reconocer y modificar la creencia de que sus
emociones se intensificarán y prolongarán de manera indefinida en el tiempo y que, por ende,
deberían ser eliminadas o controladas. Estas creencias problemáticas conducen a una mayor
evitación y pasividad. La pregunta para ellos sería: “¿Son válidas estas creencias sobre tus emo-
ciones?”. Por ende, el terapeuta tiene a su disposición una gran diversidad de técnicas para
confrontar este tipo de creencias, con el propósito de facilitar no sólo un cambio conductual,
sino que también profundizar la terapia y su significado. Si la terapia no es superficial, entonces
en ocasiones será desagradable y hasta dolorosa.

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Introducción

El uso de técnicas debería incluir también una conceptualización del caso. En la actualidad,
no existe una única conceptualización, y los terapeutas de las distintas orientaciones cuentan
con diferentes formas de encararla. A menudo, el terapeuta cognitivo se centra en los niveles de
cognición—pensamientos automáticos, suposiciones subyacentes y esquemas sobre sí mismo y
los demás—y relaciona estos esquemas y las estrategias de afrontamiento con las experiencias
vividas durante la infancia, con hechos cruciales (presentes y pasados) y con el resultado de
dichas estrategias. He descubierto que la conceptualización del caso va evolucionando durante
el curso de la terapia, ya que el terapeuta aprende más sobre las estrategias metacognitivas
problemáticas del paciente (por ej., preocupación y rumiación) y su tendencia a la evitación
conductual, inercia, patrones disfuncionales de toma de decisiones, elección inadecuada de
parejas o amigos y otros elementos importantes que pueden perpetuar su patrón de dificul-
tades. El psicoterapeuta puede profundizar el significado y la importancia de lo que se revela
en la terapia, formulando, de manera periódica, determinadas preguntas, como por ejemplo:
“¿Cómo encaja esto dentro de lo que ya sabemos?”. Así, si bien estas técnicas pueden ayudar al
paciente a superar obstáculos y a cambiar su manera de pensar, la conceptualización del caso
puede ampliar el panorama y contribuir a que reconozca vulnerabilidades futuras, no sólo
respecto a los disparadores de los problemas en sí, sino que también en lo referente a aquellos
pensamientos, conductas y elecciones que podrían, potencialmente, empeorar sus dificultades.
De hecho, la meta de la terapia no debería ser simplemente la de “sentirse mejor”, sino que la
de ayudarlo a desarrollar una amplia variedad de técnicas efectivas que le permitan sobrellevar
posibles problemas en el futuro. Por ende, estas técnicas, sumadas a la conceptualización, po-
drían fortalecerlo.
El terapista cognitivo reconoce que el análisis racional y las descripciones de los procesos del
pensamiento pueden ser insuficientes para lograr un cambio. La evocación de una emoción, el
desarrollo de la motivación y las técnicas empíricas, que pueden activar nuevas experiencias y
sentimientos, también son esenciales. El paciente necesita confrontar la realidad con nuevos
pensamientos y conductas, de forma tal de experimentar, a nivel emocional, la importancia
existencial de una respuesta “racional” o simplemente de un nuevo modo de pensar. Los tera-
peutas cognitivos lo ayudan a transformar los pensamientos en acción, al incluirlos en experi-
mentos conductuales que traducen ideas en práctica.
Algunos críticos argumentan que la terapia cognitiva es muy racional y simplista, más un
ejercicio de palabras que de emociones. He incluido un capítulo sobre las técnicas empíricas
de la terapia centrada en emociones, así como también otros modelos, entre ellos, parte de mi
trabajo sobre procesamiento emocional. Es sumamente importante equilibrar las técnicas de
terapia cognitiva con empatía, validación y entrevistas emocionales- estilos terapéuticos que
ayudan al paciente a considerar que las intervenciones cognitivas tienen relevancia emocional.
No obstante, a menudo me pregunto cómo podrían dichas críticas explicar los drásticos cam-
bios emocionales que la terapia cognitiva facilita en individuos con depresión y ansiedad. Al
fin y al cabo, si ayuda a las personas a disminuir su grado de ansiedad y depresión, entonces sí
aborda la cuestión emocional del modo más importante, es decir, modificando los sentimien-
tos negativos.
Con frecuencia, los terapeutas cognitivos suelen tener “técnicas favoritas”. Algunos se basan
en la planificación de actividades, el examen de evidencias y los registros diarios de pensamien-
tos disfuncionales, en tanto que otros recurren a técnicas de dramatización, de doble estándar
y pruebas predictivas. El problema con este repertorio tan acotado radica en que las diversas
técnicas son útiles, pero para distintos pacientes y distintos problemas. Algunos responden bien
a la reestructuración cognitiva, otros a la activación conductual, algunos a las técnicas metacog-
nitivas y otros a las de aceptación. El terapeuta no debería sentirse limitado a una escuela tera-

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INICIANDO UNA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

péutica en particular. Al fin y al cabo, los pacientes llegan a nosotros con la esperanza que uti-
licemos las mejores herramientasa nuestro alcance. Al igual que sucede con la farmacoterapia,
ningún tratamiento funciona para todos. Es importante adecuarlo al paciente y no vice versa.
Recuerdo que hace algunos años un practicante me preguntó. “¿Pero, cómo sabe qué pre-
gunta formular?”. Yo supuse que se refería a “qué técnica” utilizar. Al principio, pensé que no
era una pregunta muy buena, probablemente debido a que no tenía preparada una respuesta,
pero luego me di cuenta que era excelente (y me lamenté de no haberla hecho yo mismo). Han
pasado varios años ya, y aún no puedo responderla, pero sí tengo un gran bagaje de técnicas.
Los lectores interesados podrán encontrar numerosas técnicas que nunca han utilizado (y ni si-
quiera oído hablar de ellas). No obstante, lo más probable, es que aquí encuentren un compen-
dio de técnicas que “refresquen” su memoria—es decir algo que los ayude a reconocer que, por
ejemplo, a las cinco técnicas que están usando, pueden sumar otras 50 que no han empleado
durante los últimos meses (o años). Me imagino que los terapeutas podrán recurrir a este libro
con cierta regularidad, no sólo a la hora de planificar las sesiones, sino que también al momen-
to de encarar los obstáculos que, inevitablemente, habrán de experimentar. La flexibilidad que
nos permite preguntarnos “¿Qué más puedo intentar?” puede producir cambios significativos.
En este libro se describen diversas técnicas que pueden utilizarse para casi todos los trastor-
nos psiquiátricos. En este sentido, podríamos decir que se trata de un enfoque transdiagnóstico.
Por ejemplo, si bien la esquizofrenia y la ansiedad generalizada son totalmente distintas, ambas
patologías incluyen pensamientos intrusivos y estrategias e interpretaciones problemáticas que
pueden ser modificadas.
A pesar que esta obra no es una descripción paso a paso de una TCC, es fundamental que
el terapeuta ayude al paciente a comprender la naturaleza de la terapia. Esto es, por supuesto,
un proceso continuo, en el que el profesional presenta la idea de que los pensamientos y senti-
mientos sobre una determinada cuestión y la realidad de esa cuestión pueden ser bastante dife-
rentes, y que una de las metas de la TCC consiste en analizar cómo los hábitos del pensamiento
pueden afectar negativamente su vida. Muchos pacientes llegan a terapia con preconceptos—
por ejemplo, que ésta consiste en una simple ventilación emocional, que revisar el pasado cons-
tituye el eje central, o que todos los problemas psicológicos tienen causas biológicas, por lo que
deben ser tratados con psicofármacos.
Si bien algunas de estas ideas comparten un cierto grado de validez, el abordaje cognitivo-
conductual está orientado a la conducta, se enfoca en los problemas presentes, e implica autoa-
yuda y el compromiso del paciente de mantener una relación de cooperación con el terapeuta.
Por ejemplo, en la primera sesión con una paciente con antecedentes de intentos de suicidio,
el último de los cuales casi resultó exitoso, le pregunté qué esperaba de la terapia, a lo que ella
respondió “Quiero entender por qué soy tan negativa”.
Yo le contesté “Entenderlo puede resultar interesante, y en ocasiones, también útil, pero
esta terapia se trata de cambiar. Por lo tanto, estoy interesado en lo que quiere cambiar. Su
pensamiento, su conducta, su forma de relacionarte con los demás, su tendencia a rumiar, su
desesperanza—estos son aspectos que podríamos intentar modificar. La comprensión que bus-
ca podría aportarnos una teoría bastante interesante, pero creo que podríamos lograr mejores
resultados si nos enfocáramos en el cambio”.
Regresó a la sesión siguiente diciendo “Hace muchos años que estoy en terapia, y esta es la
primera vez que pienso de este modo—“¿Qué es lo que quiero cambiar?”.
El énfasis con que se busca identificar los pensamientos problemáticos y como afrontarlos,
sugiriendo luego que existe otra alternativa, constituye el principio fundamental de cualquier
abordaje mediante TCC. Se trata de cambiar. Por lo tanto, cuando pensamos en la “primera
técnica” a la que recurrir, la pregunta a hacer es “¿Qué quiere cambiar”?. Con frecuencia, yo

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Terapia cognitiva.indb 24 06/06/2018 12:03:52 a.m.


Introducción

presento esta idea empleando lo que denominé “la técnica de la varita mágica”. “Si tuviera una
varita mágica—que no tengo—y pudiera sacudirla en el aire, ¿qué podría cambiar para que se
sienta mejor?”. Al hacer hincapié en el cambio, logrando que el paciente busque otras alternati-
vas, se obtiene el mejor antídoto contra la indefensión y la desesperanza.
Los primeros cuatro capítulos—“Elicitación de Pensamientos,” “Evaluación de los Pensa-
mientos y Comprobación de su Validez”, “Evaluación de Supuestos y Reglas,” y “Examinación
de Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información”—proporcionan un resumen de las
técnicas básicas que se emplean en terapia cognitiva. Se los debe leer respetando el orden en
que se encuentran. En el capítulo 2 se repasan numerosas técnicas que pueden ayudar al pa-
ciente a comprender la diferencia entre pensamientos, sentimientos y realidad, y a reconocer
los pensamientos automáticos que pueden determinar su estado de ánimo y conducta. Por
ejemplo, un pensamiento puede ser una descripción de la realidad y dicha descripción coinci-
dir o no con sucesos reales. Estos pensamientos o interpretaciones de la realidad conducen a
sentimientos específicos. La meta terapéutica consiste en evaluar la correspondencia entre los
pensamientos y la realidad a la que se refieren. El capítulo 3 incluye una amplia variedad de
técnicas para evaluar y probar la validez de estos pensamientos en los hechos y desarrollar for-
mas más adaptativas y flexibles de visualizar la experiencia. El capítulo 4 se refiere a las reglas
condicionales (“debería”, “si–entonces” y “reglas sobre lo que se debe hacer”) que, a menudo,
llevan a conclusiones incorrectas, afrontamientos problemáticos, y persistencia de esquemas
negativos. En el capítulo 5 se examina el procesamiento de la información y los errores lógi-
cos que suelen producir sesgos confirmatorios y la perpetuación de creencias negativas más
generales. El reconocimiento y la corrección de estos errores son parte fundamental de una
terapia cognitiva eficiente. En el Capítulo 6, “Modificación del Proceso de Toma de Decisio-
nes” se repasan diversas cuestiones que subyacen a determinados abordajes problemáticos a la
hora de tomar decisiones, brindándole al terapeuta conceptualizaciones, estrategias y técnicas
para mejorar dicho proceso. Muchas personas padecen depresión y ansiedad como resultado
de decisiones inadecuadas o de su tendencia a rumiar y posponer en vez de aceptar asumir
riesgos razonables. Al fin y al cabo, cambiar implica tomar decisiones. El capítulo 7 presenta
una revisión de las técnicas de distintos modelos teóricos, que se refieren al modo en que una
persona experimenta, evalúa y responde a pensamientos intrusivos indeseados. Al recurrir a
abordajes metacognitivos, de aceptación o de conciencia plena entre otros, el terapeuta ad-
quiere estrategias útiles para tratar estos obstáculos frecuentes. En el capítulo 8 se repasan
numerosas técnicas para encarar las preocupaciones (o rumiaciones), que le proporcionan al
terapeuta la herramienta que necesita para tratar este tipo de vulnerabilidad. Una vez más,
las técnicas pertenecen a modelos cognitivos y de evitación emocional, tolerancia a la incer-
tidumbre, teoría meta cognitiva, aceptación y otros enfoques. Según mi vasta experiencia en
el tratamiento de la preocupación, es muy útil contar con una amplia variedad de técnicas,
dado que algunos pacientes pueden sacar provecho de ciertos abordajes, en tanto que otros
requieren otra clase de estrategias. El lector deberá probarlas y decidir cuál de ellas es apro-
piada para un determinado paciente. El capítulo 9 versa sobre un problema frecuente en casos
de ansiedad, depresión e ira: cómo poner las dificultades en perspectiva. De hecho, deberíamos
siempre recordar que la palabra “racional” deriva de la palabra griega “ratio”, que se refiere,
precisamente, a poner las cosas en perspectiva. El capítulo 10 presenta una descripción de los
esquemas, de los problemas a la hora de elicitarlos e identificarlos, de su origen evolutivo, de
los patrones de evitación, compensación y perpetuación de estos esquemas, y de la reversión de
su rigidez y omnipresencia mediante una amplia variedad de técnicas. En el capítulo 11 se hace
un paneo sobre la regulación emocional, utilizando técnicas tomadas de la TCC, de la terapia
de esquemas emocionales, de la terapias orientadas a la aceptación con conciencia plena, así

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INICIANDO UNA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

como también de otros abordajes. En algunos casos, la regulación emocional debe constituir la
primer cuestión a tratar, en particular si la desregulación emocional del paciente es tan grave
que impide la reflexión cognitiva, la activación conductual y la exposición, o si peligraran su
seguridad física o la de otra persona.
En la Parte III sobre aplicaciones específicas, incluí cuatro capítulos. El capítulo 12 ofrece un
listado de técnicas específicas para cada una de las distorsiones cognitivas. Por ejemplo, incluye
de 10 a 15 técnicas, con ejemplos breves para examinar, afrontar y cambiar la lectura del pen-
samiento, la personalización, el etiquetado y otras categorías de pensamientos distorsionados.
(Algunos terapeutas pueden objetar el uso del término “distorsionado”, pero yo lo empleo por-
que creo, firmemente, que la depresión, la ansiedad y la ira pueden ser causadas por distorsio-
nes del pensamiento. El lector puede reemplazar el calificativo “distorsionados” por “sesgado”,
“inútil” o “problemático” si considera que estos términos son menos peyorativos o más útiles).
Este capítulo puede conformar una guía práctica para los terapeutas que buscan la forma de
estructurar una sesión, o una serie de sesiones, y para aquellos de desean agregar otras técnicas
al listado de estrategias para cada distorsión cognitiva. En el capítulo 13 se presenta un ejemplo
de caso, junto con diálogos, sobre la forma en que se puede modificar la necesidad de aproba-
ción. Nuevamente, no hay una manera única y fija de abordar cada sesión, pero puede darle al
lector una idea de cómo planificarla y qué decir. En el capítulo 14 se puede hallar un ejemplo
similar sobre cómo modificar el pensamiento autocrítico. El lector podrá leer un diálogo y de-
cidir si su propio estilo es o será diferente.
Siempre me ha resultado útil observar a otros terapeutas experimentados conduciendo una
sesión terapéutica. Pero, ¿cómo hacer que la terapia refleje su propio estilo y las técnicas que
le son útiles? En el capítulo 15 se presenta la descripción del tratamiento de un paciente con
problemas para manejar su ira, y bajo amenaza de un divorcio inminente. En casos de ira, las
motivaciones son diversas—algunos pacientes desean cambiar, en tanto que otros prefieren
continuar culpando a los demás y minimizando sus problemas. Los diálogos aquí descriptos
ejemplifican la forma de abordar el manejo de la ira en un caso en particular. Las estrategias
de intervención específicas para trastornos tales como pánico, fobia social y TOC no han sido
tratadas en este libro, no obstante lo cual podrán hallarse referencias al respecto en Leahy,
Holland y McGinn (2012). Para una descripción detallada de un caso específico, utilizando las
diversas técnicas de terapia cognitiva, véase la fantástica obra de Judith Beck (2011): Cognitive
Behavior Therapy: Basics and Beyond, Second Edition.
Posiblemente, algunos críticos estén ansiosos por afirmar que la terapia cognitiva es muy
estructurada y que se centra demasiado en las técnicas. Concuerdo en que puede tornarse me-
cánica, invalidante, sin contenido, superficial y francamente aburrida. Precisamente por esta
razón, escribí un libro sobre la resistencia en terapia cognitiva, haciendo hincapié en cuestio-
nes tales como validación, aversión a los riesgos, victimización, procesamiento esquemático,
autolimitación y auto consistencia (Leahy, 2001b), y explicando las razones por las que escribí
acerca de la importancia de las emociones en la TCC y cómo abordarlas (Leahy, Tirch, & Na-
politano, 2011; Leahy, 2015). Hay varios excelentes libros que describen la conceptualización
de casos en TCC (Persons & Tompkins, 1997; Beck, 2005; Kuyken, Padesky, & Dudley, 2009).
La contratransferencia puede conceptualizarse y abordarse dentro del marco de la terapia cog-
nitiva, ayudando así al terapeuta a utilizar su propia respuesta de contratransferencia para com-
prender el mundo interpersonal del paciente y sus estrategias interpersonales (Leahy, 2001b;
Bennett-Levy, Thwaites, Haarhoff, & Perry, 2015). No obstante, debemos recordar que estas
técnicas permiten, esencialmente, elicitar, examinar, probar, afrontar y modificar pensamien-
tos y conductas. La terapia cognitiva está basada en estos enfoques debidamente verificados y
comprobados.

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Introducción

Algunos terapeutas prefieren practicar su propio estilo de terapia y sus propios modelos de
integración. Si bien la independencia y la innovación son loables, deberían quedar en segundo
plano a la hora de trabajar por primera vez con un paciente, e iniciar un tratamiento que cuente
con respaldo empírico. Por ejemplo, en casos de depresión y ansiedad, convendría posponer el
trabajo con esquemas, e instituir módulos terapéuticos cuya eficacia ya ha sido comprobada.
¿No les debemos acaso a nuestros pacientes la posibilidad de emplear en primer lugar técnicas
que ya sabemos que funcionan bien (en base a la literatura disponible)?. Recuerdo que una
de nuestras practicantes, bastante inteligente, quien solía pensar que podía llevar a cabo una
terapia cognitiva “a su manera”, logró una tasa de alta de pacientes significativamente elevada.
Cabe destacar que para ello, modificó su estilo ecléctico (que no incluía tareas para el hogar) y
recurrió a un modelo de terapia cognitiva más básico y estructurado, centrado en técnicas y ta-
reas para el hogar. Así, mejoraron drásticamente su eficacia y tasa de alta prematura. Por ende,
siempre recomiendo utilizar primero técnicas y tratamientos de comprobada eficiencia. Antes
de desarrollar un esquema teórico sobre la forma en que debe modificarse la terapia cognitiva
para un paciente en particular, sería mejor emplear intervenciones empíricamente validadas.
En general, cuando llevo a cabo una terapia cognitiva, utilizo diversas técnicas en un mismo
paciente, aún cuando éste haya conseguido, en apariencia, cambiar un pensamiento negativo.
Creo en la práctica contínua o sobreaprendizaje— en especial para modificar hábitos de pen-
samiento persistentes. Una de las ventajas de emplear diversas técnicas para probar o rebatir
un único pensamiento negativo radica en el hecho que el paciente puede contar con técnicas
alternativas para usar en un futuro, si no funcionara su estrategia de afrontamiento inicial. Este
abordaje me quedó grabado hace años, cuando estudiaba terapia cognitiva bajo la supervisión
de David Burns, el maestro de la técnica. Yo tenía que presentar un problema con un paciente,
supongamos, un pensamiento negativo de larga data, y David me dijo: “Dígame las 10 técnicas
que utilizaría”. En la práctica real, descubrí que esta confianza en la multiplicidad de técnicas
servía como método para estructurar sesiones que ejercieran un enorme impacto en los pa-
cientes. De este modo, podían idear muchas formas de afrontar sus pensamientos negativos.
He descubierto que esto es esencial para lograr un feedback continuo con los pacientes.
Además, tanto al paciente como al terapeuta les resulta muy útil resumir, de tanto en tanto, las
técnicas utilizadas, escribirlas y luego analizar cuales resultaron exitosas y cuales no y por qué.
Por ejemplo, siempre conviene examinar la razón por la que no sirve sopesar la evidencia para
un pensamiento automático. Quizás, existe una creencia más importante, alguna regla condi-
cional o una exigencia de certidumbre que deben ser exploradas. Cuando las técnicas fallan,
ello nos permite descubrir algo crucial subyacente, tales como esquemas o reglas absolutas. De
hecho, un psicoterapeuta ambicioso y curioso debería buscar que las técnicas fracasen, porque,
en terapia, el fracaso (y la resistencia) pueden servir como ventana para visualizar problemas
más complejos, lo que a su vez proporciona una excelente oportunidad para desarrollar con-
ceptualizaciones del caso y luego recurrir a otras técnicas para examinar las principales creen-
cias del paciente.
Pienso que las técnicas conductuales son esenciales, y he incluido una lista de las mismas en
el Apéndice A del libro Treatment Plans and Interventions for Depression and Anxiety Disorders
(Leahy, Holland, y col., 2012). Los lectores interesados en una revisión completa de la terapia
conductual pueden consultar el texto intitulado Contemporary Behavior Therapy, Sixth Edition,
editado por Michael D. Spiegler (2016). Como terapeuta cognitivo (o cognitivo-conductual),
considero que las técnicas conductuales sirven para probar los pensamientos negativos. Por
ejemplo, la planificación de actividades, la asignación de tareas graduadas y adivinar el pla-
cer constituyen intervenciones conductuales que le permiten al paciente probar sus creencias
negativas, tales como “No disfruto nada” o “Estoy siempre deprimido”. El entrenamiento aser-

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INICIANDO UNA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

tivo se utiliza para comprobar la validez de pensamientos como “No le gusto a nadie” y “Sólo
soy tímido”. Las técnicas de distracción o focalización atencional se emplean para probar, por
ejemplo que “No controlo mis pensamientos” o “Estoy siempre preocupado”. Las jerarquías de
exposición pueden modificar la creencia de que un estímulo específico es peligroso y que no se
lo puede tolerar. La exposición imaginaria confronta la idea de que pensar en algo es insopor-
table. Las técnicas de relajación pueden lograr diversas metas: (1) probar un determinado pen-
samiento, por ejemplo “Estoy siempre nervioso”; (2) ayudar al paciente a inducir pensamientos
o estados de ánimo más tranquilos para rebatir pensamientos negativos y (3) disminuir el nivel
total de excitación, disminuyendo, de paso, la posibilidad de prepararse emocionalmente para
pensamientos negativos. Por último, la auto recompensa y la auto contingencia pueden ser
útiles para modificar creencias negativas sobre competencia. En cada caso, al utilizar técnicas
conductuales, se recomienda que el paciente identifique sus pensamientos negativos automáti-
cos y que utilice las pruebas conductuales para cuestionarlos.
Incluí también, para cada técnica, ejemplos de diálogos entre terapeuta y paciente. Siempre
me resulta provechoso observar cómo un terapeuta habla con un paciente—a mi criterio, ello
me proporciona un buen modelo a seguir. Aunque espero que este libro les sea útil, no pue-
de reemplazar a la capacitación y supervisión directas. Afortunadamente, existen excelentes
oportunidades de continuar su educación a través de seminarios virtuales, conferencias patro-
cinadas por la Asociación de Terapias Conductuales y Cognitivas, la Asociación Británica de
Psicoterapias Conductuales y Cognitivas, la Asociación Americana de Ansiedad y Depresión,
así como también en talleres y conferencias locales y regionales. La Academia de Terapia Cog-
nitiva es una organización de acreditación y membresía, con participación a nivel mundial, que
ofrece la posibilidad sin precedentes de llevar a cabo debates sobre cuestiones terapéuticas. Y,
por supuesto, la mejor fuente de conocimientos está en nuestros pacientes, se los debe escuchar
cuidadosamente, para saber qué funciona y qué no. En cierto modo, si escuchamos y aprende-
mos de aquellos a quienes ayudamos, podremos elaborar una terapia más apropiada para otros
pacientes. La terapia no es una tarea abstracta y teórica. Se experimenta en tiempo real, con
gente real, que enfrenta dificultades reales.
Este es un libro sobre técnicas; sin embargo, la técnica más valiosa y la intervención más
significativa consiste en todo aquello que Ud. pueda hacer para ayudar a su paciente a sentirse
cuidado y escuchado. Recuerdo que cuando cerré mi consultorio en Filadelfia para mudarme a
Nueva York, hace ya muchos años, les pregunté a mis pacientes qué les había gustado y qué no
del tratamiento. Para mi sorpresa, ninguno de ellos manifestó que hubiera sido muy estructu-
rado y racional. Una mujer captó el espíritu de la pregunta: “Me di cuenta que Ud. realmente
se preocupaba. Me di cuenta que siempre estaría allí si lo necesitara”. Y, ¿ qué no le gustó?. “No
me dejó abrazarlo”.
Al utilizar este libro, por favor recuerde que detrás de cada técnica, debería haber una perso-
na auténtica a la que le importe su paciente, que sienta compasión por quienes están sufriendo.
Quizás, esta última técnica sea la mejor. Podemos denominarla compasión.

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PARTE II

TÉCNICAS

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Terapia cognitiva.indb 30 06/06/2018 12:03:53 a.m.
Elicitación de Pensamientos

C A P Í T ULO 2

Elicitación de Pensamientos

Existen diversos modelos cognitivos de estrés, ansiedad y psicopatología que hacen hincapié
en el papel que juegan la valoración, la atribución de causas y la interpretación de sucesos en
la elicitación y perpetuación de un afrontamiento problemático. La terapia racional emotiva
conductual de Ellis (TREC) propone que las “distorsiones” o “sesgos” tales como “awfulizing”
(espantoso), es decir predecir las peores circunstancias (“Es terrible haberme sacado una nota
baja”), la “sobrexigencia” o los “debo” (“Debo ser perfecto” o “Deberías satisfacer mis necesida-
des”), el “pensamiento global” (“Siempre me pasa a mí”), y la “baja tolerancia a la frustración”
(“No soporto tener que esperar tanto”) suelen constituir las raíces de las dificultades psico-
lógicas (Ellis & Harper, 1975; Ellis, 2001). Por ejemplo, la estudiante que cree que es terrible
haber obtenido una “C” en su examen piensa que todo su trabajo debe ser perfecto, y no puede
“soportar” la idea de no estar a la altura de sus propias expectativas. Como se considera un
completo fracaso, probablemente sea proclive a sufrir depresión y ansiedad.
Del mismo modo, el modelo cognitivo de psicopatología de Beck se enfoca en el rol central
del pensamiento en la elicitación y perpetuación de la depresión, la ansiedad y la ira (Beck,
1967, 1976; Beck, 2011; Beck, Emery, & Greenberg, 1985; Beck, 1979). Los sesgos cognitivos
le atribuyen vulnerabilidad a las situaciones cotidianas negativas, de forma tal que cualquier
pérdida u obstáculo tiende a ser interpretado de manera exagerada, personalizada y negativa
(Beck & Alford, 2009). El modelo cognitivo de Beck sugiere que existen diversos niveles de
valoración cognitiva (Beck, 2011). En el nivel más superficial se encuentran los pensamientos
automáticos, que se producen espontáneamente, son válidos en apariencia, y están asociados
a conductas problemáticas o alteraciones emocionales. Se los puede clasificar según sus sesgos
o distorsiones específicas—por ejemplo, lectura del pensamiento, personalización, etiquetado,
adivinación del futuro, visión catastrófica y pensamiento dicotómico (todo o nada) (véase Beck,
1976; Beck, Emery, & Greenberg, 1985; Beck, 1995, 2011). Pueden ser verdaderos o falsos; por
ejemplo, si bien el pensamiento automático “Yo no le gusto” puede estar basado sólo en una
lectura del pensamiento (es decir, no tengo la suficiente evidencia para probar esta creencia),
ello no quita que sea cierto. La vulnerabilidad emocional de este pensamiento puede provenir
de supuestos, creencias o reglas condicionales (por ejemplo, “Debo contar con la aprobación
de todos para sentir que valgo la pena”), y esquemas personales subyacentes (“No soy querible”
o “No valgo nada”) del individuo. Los supuestos o reglas desadaptativas subyacentes suelen ser
rígidas, sobreinclusivas, imposibles de lograr, y proclives a ocasionar episodios de depresión o

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Terapia cognitiva.indb 31 06/06/2018 12:03:53 a.m.


ansiedad en el futuro (véase Dozois & Dobson, 2001; Dykman, Abramson, Alloy, & Hartlage,
1989; Halberstadt y col., 2007; Ingram, Miranda, & Segal, 1998; Persons & Miranda, 1992; Eve-
raert, Koster, & Derakshan, 2012).
Los suicidas se caracterizan por sesgos cognitivos negativos (Pinto & Whisman, 1996). Los
esquemas personales son creencias más generales sobre la propia incapacidad de inspirar amor,
la indefensión, algunas situaciones especiales y ciertas características personales propias, y la
convicción de que los demás son críticos, controladores, irresponsables, etc. Trataremos el
tema de esquemas de manera más detallada en el capítulo 10, no obstante, los individuos con
un esquema personal de incompetencia suelen predecir que habrán de fracasar (adivinación),
concluyendo que eso es algo terrible (visión catastrófica), que no hace más que ratificar su
incompetencia general (esquema). Asimismo, las personas que piensan que deben obtener la
aprobación de los demás son más proclives a la depresión y a la ansiedad, porque no pueden
satisfacer sus propias expectativas. Su lectura de pensamiento y personalización hacen que
perciban un rechazo inexistente.
La información entrante es canalizada a través de estos pensamientos automáticos (por ej.,
“¿Ella me rechazó?”) y luego evaluada conforme a los supuestos subyacentes (por ej., “Si no
obtengo su aprobación, entonces no valgo nada”) relacionados con su esquema personal (por
ej., “No soy querible”), reforzando así aún más la creencia personal negativa y reafirmando la
desconfianza y el miedo al otro. Dichos esquemas personales negativos (“No soy querible,” “no
valgo la pena,” “tengo defectos”) favorecen el desarrollo de sesgos en la atención y en la memo-
ria —es decir, estos individuos tienden a detectar, interpretar y recordar sólo aquella informa-
ción que valide y corrobore sus esquemas. Así, se puede afirmar que el estilo de pensamiento
del paciente depresivo o ansioso está “motivado por la teoría” y “basado en la investigación”,
por cuanto “busca continuamente información” para confirmar el esquema- esto es el “sesgo
confirmatorio”. Por ejemplo, los individuos con depresión tienden a recordar experiencias ne-
gativas y a sobregeneralizar sus recuerdos de sucesos pasados (Kircanski, Joormann, & Gotlib,
2012; Rude, Wenzlaff, Gibbs, Vane, & Whitney, 2002; Williams y col., 2007), en tanto que las
personas con ansiedad están más preocupadas por la posible aparición de amenazas, aunque
ello no implica que sean más proclives a recordar esta clase de información que quienes no
padecen este trastorno (Coles & Heimberg, 2002; Mogg, Bradley, Williams, & Mathews, 1993).
El modelo cognitivo identifica sesgos cognitivos específicos y estrategias de afrontamiento para
cada uno de los trastornos psicológicos, permitiendo así una conceptualización más detallada
del caso (Beck & Haigh, 2014).
El modelo cognitivo actual, basado en el modelo de Beck y sus colegas, hace hincapié en el
aspecto del pensamiento científico que busca la “desconfirmación” o “refutación” de una creen-
cia—es decir, analizar cómo se puede probar que una creencia es incorrecta o inadecuada, en
vez de limitarse a buscar evidencias confirmatorias (véase Popper, 1959). El individuo depri-
mido puede enfocarse, de manera selectiva, en aquella información que le resulta coincidente
con su estado de ánimo, ignorando la relevancia de la evidencia no confirmatoria. Este modelo
cognitivo intenta examinar ambos tipos de evidencias.
Si bien en este texto me he focalizado en el modelo de terapia cognitiva de Beck, no por
ello puedo dejar de reconocer el importante aporte de Albert Ellis y sus colegas (véase Dryden
& DiGiuseppe, 1990; Ellis, 1994; Tafrate, Kassinove, & Dunedin, 2002). El sistema de Ellis,
contemporáneo con el modelo de Beck, aborda la psicopatología de un modo más general,
haciendo hincapié en un grupo de vulnerabilidades cognitivas comunes: baja tolerancia a la
frustración, los “debería” y otras distorsiones cognitivas complejas e irracionales (David, Lynn,
& Ellis, 2010). El enfoque actual no se contradice con el modelo TREC de Ellis, sino que puede
integrarse exitosamente al mismo.

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Terapia cognitiva.indb 32 06/06/2018 12:03:54 a.m.


Elicitación de Pensamientos

Los sesgos del pensamiento automático y los supuestos desadaptativos son parte de cada uno
de los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad. Por ejemplo, en el individuo con trastorno
de ansiedad social, la lectura de pensamiento (“Ella se da cuenta de mi ansiedad, estoy sudan-
do”) y la visión catastrófica (“Es horrible que la gente se de cuenta que estoy ansioso”) son ha-
bituales. La persona con trastorno obsesivo compulsivo presenta adivinación del futuro (“¡Me
voy a contagiar si toco esto!”) y pensamiento catastrófico (“¡Voy a contraer Ebola!”). En el
paciente con ataques de pánico, la adivinación del futuro (“Voy a descontrolarme”) y los pensa-
mientos catastróficos (“Voy a tener un infarto si mi ansiedad sigue empeorando”) también son
frecuentes. Y, el paciente deprimido se enfrenta a una amplia variedad de sesgos cognitivos—
descartando lo positivo (“Cualquiera puede graduarse de la universidad”), etiquetando (“Soy
un fracasado”), y adivinando el futuro (“Nunca será feliz nuevamente”) (Beck & Haigh, 2014).
A lo largo de este capítulo (y de todo el libro), reexaminaremos la forma en que los terapeu-
tas pueden ayudar a sus pacientes a identificar y evaluar pensamientos de diversos tipos (véase
Leahy, 2011a). El modelo cognitivo de psicopatología reconoce similitudes en las distorsiones
y sesgos del pensamiento entre los distintos diagnósticos (por ej., distorsiones del pensamiento
automático), pero también el hecho de que existen conceptualizaciones específicas para cada
grupo diagnóstico. Aquí, la meta consiste en lograr que los pacientes adopten un enfoque cog-
nitivo para su problema, acentuando la importancia de identificar los patrones de pensamien-
to, a fin de cambiar aquellos que sean perjudiciales.

TÉCNICA: Diferenciando Eventos,Pensamientos


y Sentimientos

Descripción

Un “evento” puede ser una situación específica (“Obtuve una C en el examen”) que ocurre
en el pasado, en el presente o en el futuro (“Podría sacar una C”). También puede tratarse de
una sensación (“Siento que mi corazón late rápidamente) fáctica o anticipada (en el capítulo 11
se describe cómo una “emoción” puede transformarse en un “hecho”) en la que el individuo es
consciente de su “ansiedad” y la interpreta de diversas maneras—por ejemplo: “Siempre estaré
ansioso” o “Mi ansiedad es signo de debilidad”. A menudo, los pacientes con depresión, ansiedad
o ira afirman que su manera de actuar o sentir han sido causadas por un acontecimiento especí-
fico: “Me sentía inútil porque perdí mi trabajo”, o “Estoy ansioso porque tengo un examen”. Aquí,
la conclusión implícita es que un evento necesariamente conduce a un sentimiento. Asimismo,
la persona puede atribuir la causa de su conducta a un determinado suceso: “Me fui de la fiesta
porque no conocía a nadie”. Estas explicaciones son plausibles y bastante comunes, sin embargo,
el terapeuta cognitivo debe indagar un poco más sobre cómo la interpretación del aconteci-
miento llevó a ese comportamiento o a esa emoción. Por ejemplo, es posible no sentirse inútil
después de perder el empleo o elegir quedarse en una fiesta a pesar de no conocer a nadie. El
elemento central es el pensamiento sobre el evento y las emociones y conductas que éste evoca.

Preguntas a Formular/Intervención

El terapeuta puede ayudar al paciente a distinguir entre eventos, pensamientos, sentimientos


y conducta diciendo lo siguiente: “Estamos interesados en cómo piensa y siente sobre lo que

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Terapia cognitiva.indb 33 06/06/2018 12:03:54 a.m.


ocurre en su vida. Digamos que atraviesa la siguiente situación o evento. Su jefa le dice que su
trabajo está atrasado y que necesita que lo termine para esta tarde. En este caso, el evento es que
su jefa le hizo una crítica. Ahora bien, en este caso Ud. podría decir: “Ello me pondría ansioso”,
y eso es algo que cualquier otra persona podría sentir bajo la misma circunstancia. Sin embar-
go, los demás podría también tener distintos pensamientos y sentimientos sobre este mismo
suceso. Algunos no se preocuparían— es más, podrían hasta sentirse motivados a trabajar duro
y concentrarse, y pensar: “Ahora realmente tengo que enfocarme en esto y no puedo dejar que
nada me distraiga”. No obstante, otro individuo sí podría sentirse ansioso y pensar: “Nunca lo
voy a terminar, y entonces mi jefa se va a enojar y me va a despedir”. Por lo tanto, tenemos una
misma situación, pero pensamientos y sentimientos diferentes”.

Ejemplo

Terapeuta: ¿Puede contarme brevemente por qué sintió tanta ansiedad en su trabajo?
Paciente: Bueno, mi jefa corrigió mi trabajo y me pidió que se lo llevara cuando estuviese
terminado.
T: De modo que esa corrección despertó su ansiedad.
P: Sí. Por eso, ayer pasé un día terrible. Es así todo el tiempo. Yo le desagrado. Lo sé.
T: Bien, parece que ya tenemos bastante material con el que trabajar aquí. Comenzaremos
por diferenciar un evento- como por ej., la crítica de su jefa- de sus pensamientos y senti-
mientos. En este caso, su sentimiento es de ansiedad y quizás también un poco de resen-
timiento, en tanto que su pensamiento es que Ud. le disgusta a ella.
P: Bueno, ella simplemente criticó mi trabajo.
T: OK, entonces el evento- o la situación—es que ella lo criticó. ¿Puede imaginarse que algu-
na otra persona reaccione distinto bajo las mismas circunstancias?
P: Creo que sí.
T: Entonces, en este caso, podríamos decir que Ud. está pensando en ello de un modo parti-
cular— que se trata de algo personal, Ud. está adivinando lo que ella piensa, y le preocupa
que esto ocurra todo el tiempo. Esos son sus pensamientos, pero el evento es que ella cri-
ticó su trabajo. Ahora bien, sus pensamientos podrían ser correctos o extremos, e incluso
podrían surgir otros, pero un mismo acontecimiento puede producir distintos sentimien-
tos porque tenemos distintos pensamientos.

Tarea para el hogar

El paciente puede utilizar el Formulario 2.1 para registrar eventos, pensamientos y senti-
mientos.* El terapeuta le puede explicar que la meta consiste en identificar qué tipo de pensa-
mientos y sentimientos surgen cuando se producen distintos acontecimientos, y establecer la
relación entre ellos.

Posibles Problemas

Algunos pacientes insisten en que una situación o un evento bastan para explicar sus senti-
mientos, pensamientos o comportamiento. Por ejemplo, el paciente podría decir: “Cualquiera
podría sentirse ansioso si su jefa corrigiera su trabajo” o “Por supuesto que me preocupé, eso
es lo que ocurrió.”

* Todos los formularios se encuentran al final de cada capítulo.

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Elicitación de Pensamientos

De hecho, en nuestra comunicación diaria, a menudo consideramos que un evento consti-


tuye una explicación suficiente de un pensamiento o un sentimiento: “Por supuesto que ella se
desesperó. Perdió su empleo”. Básicamente, la terapia cognitiva busca ayudar al paciente a reco-
nocer que un mismo evento puede originar distintos pensamientos, sentimientos y conductas.
Tomemos el caso de un individuo que había sido despedido de su trabajo: “En este momento
me siento bastante desesperado. Me despidieron hace sólo dos semanas”. El terapeuta le res-
pondió: “Es difícil perder el empleo, pero las personas pueden tener distintas formas de pensar
y de reaccionar ante una situación como esa, por más problemática que sea. Si piensa que tiene
que desesperarse, podría aislarse y dejar de intentarlo, lo cual le ocasionaría mayor tristeza.
Pero, si en cambio pensara que podría hacer algo productivo hasta conseguir un nuevo empleo,
entonces podría sentirse más activo, y con más energía para enfrentar el desafío. ¿Conoce Ud. a
alguna otra persona quien tras ser despedida, pusiera inmediatamente manos a la obra, concer-
tando entrevistas laborales o aprovechando el tiempo de manera productiva hasta emplearse
nuevamente?”. Aquí, lo importante es ayudar al paciente a entender que un evento no origina
necesariamente una única respuesta, sino que ésta puede ser flexible, curiosa, imaginativa y
adaptativa, y que se pueden buscar pensamientos y comportamientos alternativos.

Remisión a Otras Técnicas

A menudo, esta distinción entre eventos, pensamientos y sentimientos constituye el primer


paso que permite luego utilizar una amplia variedad de otras técnicas, como por ejemplo, ex-
plicarle al paciente cómo los pensamientos crean sentimientos, cómo diferenciar pensamien-
tos de hechos, y cómo variar el grado de creencia en los pensamientos. Además, también son
relevantes todas las técnicas relativas a interpretaciones alternativas, resolución de problemas
y aceptación.

Formulario

Form. 2.1 (Diferenciando Eventos, Pensamientos y Sentimientos).

TÉCNICA: Explicar cómo los Pensamientos


Crean Sentimientos
Descripción

La premisa fundamental de la terapia cognitiva se basa en que la interpretación que hace un


individuo de un evento determina la forma en que se siente o se comporta. De hecho, muchas
personas se sorprenden al enterarse que los sentimientos son el resultado de cómo piensan
respecto a un cierto acontecimiento y que, al modificar la forma en que lo interpretan, pueden
tener distintos sentimientos. En este capítulo, se presenta una revisión de las diversas técnicas
que se utilizan para ayudar a los pacientes a aprender a reconocer la manera en que interactúan
sus pensamientos y sus sentimientos. Al fin y al cabo, las personas acuden a terapia no porque
se consideren irracionales, sino porque sus sentimientos, conductas y relaciones son problemá-
ticas. Vale la pena examinar dos puntos fundamentales:
1. Los pensamientos y los sentimientos son fenómenos diferentes.
2. Los pensamientos originan sentimientos (y comportamiento).

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Terapia cognitiva.indb 35 06/06/2018 12:03:54 a.m.


Los pensamientos y los sentimientos son fenómenos distintos (aunque podemos tener pen-
samientos sobre nuestros propios sentimientos). Los sentimientos son la vivencia interna de las
emociones; por ejemplo, me puedo sentir ansioso, deprimido, enojado, temeroso, desesperado,
feliz, excitado, indiferente, curioso, inútil, arrepentido o autocrítico. El afirmar que tengo un
sentimiento o una emoción en particular es similar a decir “Esta plancha caliente quema” o
“Este scon es muy rico”. No cuestionamos los sentimientos—no tendría sentido alguno decirle
al paciente “En realidad, Ud. no siente ansiedad”. El hacerlo sería equivalente a decirle básica-
mente que la plancha caliente realmente no lo está quemando aún cuando está gritando “¡Ay!”.
Este “Ay” señala una sensación—del mismo modo en que las frases “Estoy feliz” o “Estoy triste”
comunican sentimientos. No rebatimos los sentimientos, pero sí evaluamos los pensamientos
que originaron dichos sentimientos. Los pensamientos pueden probarse con hechos.
El terapeuta le explica al paciente cómo sus pensamientos pueden crear sentimientos o in-
tensificar o disminuir su intensidad. Por ejemplo, observe los distintos sentimientos que estas
dos afirmaciones generan: “Pienso que no soy querible, y, por lo tanto, me siento desesperado”
o “Pienso que estoy mejor sin él, y, por ende, me siento aliviada y esperanzada”. La Figura 2.1
proporciona más ejemplos explicativos.

Pensamiento: Yo pienso . . . Sentimiento: Por lo tanto, me siento . . .

Voy a fallar… Ansioso, frustrado

Yo fallé Triste

Él piensa que soy aburrido Ansioso, triste

Él me está insultando Enojado, ansioso

FIGURA 2.1. Cómo los pensamientos crean sentimientos

Preguntas a Formular/Intervención

Los terapeutas pueden utilizar las siguientes expresiones como modelo para explicarles estas
ideas a sus pacientes, empleando un lenguaje directo y sin terminología técnica: “Antes de eva-
luar y cambiar sus pensamientos, debe entender cómo ellos afectan sus sentimientos. Cuando
se siente deprimido o ansioso, puede tener ciertos pensamientos. Por ejemplo, imagine que está
caminando por la calle, de noche, en un lugar desconocido de la ciudad, y que escucha que al-
guien se le acerca por detrás. Da vuelta su cabeza y ve que se trata de dos hombres corpulentos.
Su pensamiento podría ser : “Me van a asaltar”. ¿Qué sentiría?. ¿Miedo?. Pero, ¿qué sucedería
si pensara:“Son mis compañeros de trabajo”?. ¿Cómo se sentiría?. ¿Aliviado?. Cuando se siente
deprimido o ansioso durante el transcurso del día, tiene distintos pensamientos. Entonces,
déjeme preguntarle, ¿en qué pensaba cuando, comenzó a sentirse ansioso en la soledad de su
departamente?”.

Ejemplo

Tal como se indica en la Figura 2.1, los pensamientos pueden crear sentimientos, tanto po-

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Terapia cognitiva.indb 36 06/06/2018 12:03:54 a.m.


Elicitación de Pensamientos

sitivos como negativos. En ocasiones, el paciente se focaliza tanto en lo que está sintiendo, que
no puede reconocer que es precisamente ese pensamiento en particular el que está creando el
sentimiento. Observe el siguiente diálogo:

T: ¿Por qué está preocupado?


P: Tan sólo me siento triste.
T: ¿Puede decirme por qué?
P: Me siento horrible, un tanto pesimista. Lloro mucho.
T: OK. Quizás pueda ayudarme a entender lo que se está diciendo a sí mismo y que lo en-
tristece tanto. Complete esta oración: “Estoy triste porque.. . ”
P: Me siento infeliz.
T: Infeliz es un sentimiento. ¿ Pero, qué es lo que se está diciendo a sí mismo que lo en-
tristece tanto?. Por ejemplo, ¿algo sobre Ud. como persona, sobre su futuro, sobre esta
experiencia?
P: Creo que estoy diciendo que nunca seré feliz.

En este ejemplo, el terapeuta pudo elicitar la predicción de desesperanza “Nunca seré feliz”.
Esta predicción puede evaluarse usando las siguientes técnicas: análisis de costos y beneficios,
examinación de la evidencia para comprobar la validez o invalidez de dicha predicción, análisis
de errores lógicos (Por ej., “Ahora estoy triste, por lo tanto siempre me voy a sentir así”). Todas
estas técnicas serán descriptas en las páginas subsiguientes.

Tarea para el hogar

Se les pide a los pacientes que estén atentos a sus sentimientos y a cómo estos se relacionan
con sus pensamientos. El terapeuta podría decir: “Quiero que durante la próxima semana re-
gistre sus sentimientos negativos en el Formulario 2.2. Cuando perciba un sentimiento o una
emoción, anótelos en la columna derecha. Por ejemplo, triste, ansioso, temeroso, descorazonado,
enojado y confundido. En la columna izquierda, registre el pensamiento que viene con ese sen-
timiento. Por ejemplo, el sentimiento podría ser “ansioso” y el pensamiento “Temo hacer mal
mi trabajo”. Entonces, el pensamiento completo sería “Me siento ansioso porque temo hacer
mal mi trabajo”.

Posibles Problemas

En general, los pacientes confunden pensamientos con sentimientos. Conviene anticiparse


a este problema con un ejemplo: “En ocasiones, la gente confunde un pensamiento con un
sentimiento. Por ejemplo, alguien podría decir “Me siento ansioso porque estoy nervioso”. De
hecho, esta es una declaración de dos sentimientos o emociones—es decir, ansioso y nervioso.
‘Me siento ansioso’ es un sentimiento y “estoy nervioso” otro. El pensamiento podría ser “Pien-
so que lo voy a hacer mal” o ‘Pienso que siempre voy a estar ansioso’. Además, algunos pacientes
igualan pensamientos y sentimientos, informando dos pensamientos: “Siento que nunca más
seré feliz, porque no volveré a encontrar alguien como ella.” Estos son dos pensamientos—
una predicción sobre la felicidad y otra sobre hallar una pareja. El terapeuta podría entonces
señalar que una predicción puede estar relacionada con sentimientos específicos tales como
tristeza, soledad, desesperanza y ansiedad. Nuevamente, se debe mencionar que se pueden
analizar los pensamientos a fin de comprobar su validez: por ejemplo, “Veamos si su estado de
ánimo cambia durante la próxima semana para ver si logra sentirse feliz o menos miserable.”

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Terapia cognitiva.indb 37 06/06/2018 12:03:55 a.m.


En cambio, las afirmaciones sobre sentimientos se consideran válidas (a menos que la persona
esté mintiendo): “No tengo esperanzas para el futuro” no es un argumento que podamos cues-
tionar----pero sí deberíamos analizar la razón por la que el paciente se siente desesperanzado.
Otro problema habitual al inicio de la terapia es que los pacientes no pueden identificar los
pensamientos asociados con sus sentimientos.

Remisión a Otras Técnicas

Tal como se indicara con anterioridad, en este capítulo podemos emplear diversas técnicas,
por ejemplo, “adivinación del pensamiento” o técnicas de inducción de imágenes. La lectura de
libros sobre terapia cognitiva, como los de mi autoría
(The Worry Cure: Seven Steps to Stop Worry from Stopping You (Leahy, 2005); Beat the Blues:
How to Overcome Depression (Leahy, 2010); Anxiety Free: Unravel Your Fears Before They Unra-
vel You (Leahy, 2009) puede ayudar a los pacientes a identificar sus pensamientos automáticos.
Asimismo, la entrega de una lista de las distorsiones cognitivas más comunes es bastante útil
(Form 2.7).

Formulario

Form 2.2 (Cómo los Pensamientos Crean Sentimientos).

TÉCNICA: Como Distinguir Pensamientos de Hechos


Descripción

A menudo, cuando estamos enojados o deprimidos, tratamos a nuestros pensamientos como


si fueran hechos. Por ejemplo, yo podría decir “Él piensa que puede aprovecharse de mí”, y pensar
que tengo toda la razón, pero también estar equivocado. Si me sintiera ansioso, podría pensar
“Sé que la presentación va a salir mal”, lo cual podría resultar correcto o incorrecto. Puedo creer
o pensar que soy una jirafa, pero ello no significa que lo sea. Que uno crea que algo es cierto no
significa que lo sea. Los pensamientos son interpretaciones, descripciones, perspectivas e incluso
supuestos. Pueden ser verdaderos o falsos. O ser parcialmente ciertos. Los pacientes necesitan
primero aprender a identificar sus pensamientos, para poder examinar los hechos después. A fin
de diferenciar entre pensamientos, sentimientos y hechos, los terapeutas emplean la técnica del
A-B-C, en la que los pacientes tienen la oportunidad de reconocer cómo un mismo evento acti-
vador puede llevar a distintas creencias (pensamientos) y consecuencias (sentimientos y compor-
tamiento). Si creo que nunca voy a aprobar un examen (mi pensamiento), puedo sentirme desco-
razonado y obrar en consecuencia- por ejemplo, dejando de estudiar. Por otra parte, si pienso que
las probabilidades de aprobarlo son buenas, puedo sentirme esperanzado y seguir estudiando.
Lo interesante de este ejemplo, es que mi pensamiento inicial—“No voy a aprobar el exa-
men”—produce una conducta desadaptativa: no prepararse para el mismo, lo que luego lleva a
la profecía autocumplida de reprobarlo.
Muchos pacientes con depresión, ansiedad o ira tratan a sus pensamientos como si fuera
hechos— es decir, “Es cierto que no voy a pasar el examen” o “Yo sé que ella me va a rechazar.”
La Figura 2.2 incluye diversos ejemplos de un mismo evento activador que genera distintos

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Elicitación de Pensamientos

pensamientos, sentimientos y comportamientos. La Figura 2.3 ilustra la importancia de dife-


renciar un pensamiento negativo de los posibles hechos. Aquí, se le pide al paciente que ima-
gine que está teniendo un pensamiento negativo, como por ejemplo “No estoy preparado para
mi examen”. La columna derecha lo estimula a considerar los hechos que podrían ser relevantes
para una evaluación válida de su predisposición. El pensamiento original es una creencia; los
posibles hechos pueden transformarse en creencias teniendo en cuenta las circunstancias. Se le
puede preguntar: “¿Es posible que sus pensamientos no sean lo único que deba considerar? ¿No
querría examinar otros posibles hechos?”. Los hechos y los pensamientos no son equivalentes.
Otra forma de ilustrar la relación entre pensamientos y hechos consiste en formular la siguiente
pregunta: “¿Alguna vez comprobó que sus pensamientos sobre determinadas situaciones eran
incorrectos? ¿Alguna vez predijo que algo pasaría, y luego no sucedió?”.

A = evento B = creencia C = consecuencia: C = consecuencia:


activador (pensamiento) sentimientos conductas
Oigo la ventana Alguien está Ansioso Cierro la puerta,
crujir. tratando de llamo a la policía.
entrar en mi
casa..

Oigo la ventana Afuera sopla Levemente irritado Trato de ajustar


crujir. mucho viento y la la ventana, vuelvo
ventana está vieja a dormir.
y floja.
Un hombre se Me va a asaltar. Aterrorizado Corro.
acerca en una calle
oscura y vacía.
Un hombre se Me pregunto si es Curioso, Llamo a Steve por
acerca en una calle mi viejo amigo complacido su nombre.
oscura Steve.
y vacía.
Mi marido está No le interesa lo Enojada, Le digo que es
sentado leyendo el que siento. resentida egoísta..
periódico.

Mi marido está No me habla Triste, culpable Evito interactuar


sentado leyendo porque está con él.
el períodico. enojado conmigo.

Siento que mis Estoy teniendo un Ansioso, con Me traslado a


latidos se aceleran. infarto. pánico un centro de
emergencias.
Siento que Tomé mucho café. Un poco Trato de tomar
mis latidos se arrepentido menos cafeína.
aceleran.

FIGURA 2.2. La técnica del A-B-C. Un mismo evento origina distintos pensamientos que
conducen a diferentes sentimientos y comportamientos. Al examinar los hechos, podrá
determinar si su pensamiento es correcto.

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Pensamiento negativo Posibles hechos positivos

Afuera está lloviendo y no voy Quizás ya dejó de llover, dado que llegué
a llegar a casa a tiempo. hace una hora. Puedo salir y fijarme.
No estoy preparado para mi Leí el material, asistí a clase y estudié
examen. un poco.
Voy a estar siempre solo. No tengo todos los hechos, ya que no sé
que me deparará el futuro. Tengo muchas
cualidades que le agradan a la gente.

FIGURA 2.3. Pensamientos versus posibles hechos.

¿Ha notado que, en ocasiones, otras personas no interpretan una misma situación del mis-
mo modo que Ud.?
¿Cree que es posible que ahora se esté focalizando sólo en algunos hechos, pero que con el
tiempo pueda ver otros con mayor claridad?
¿Alguna vez disiente con otras personas respecto a un mismo hecho?

Preguntas a Formular/Intervención

“Pensamientos y hechos no son lo mismo. Sólo porque piense que algo es cierto no significa
que necesariamente lo sea. Puedo pensar que soy una cebra—pero mi pensamiento no implica
que lo sea. Debemos comprobar el pensamiento con hechos.”

Ejemplo

T: ¿Puede contarme qué es lo que está pensando que le genera tanta ansiedad?
P: Pienso que van a despedirme.
T: ¿Cómo lo sabe?
P: Simplemente lo sé. Lo veo venir.
T: Puede creer o pensar que lo van a despedir, pero ¿no podría estar equivocado?
P: Tengo un fuerte presentimiento. Sé que va a suceder.
T: Aunque fuera cierto—que lo despidieran—también podría ser posible que no. Una creen-
cia no es lo mismo que un hecho. El creer que es cierto no lo hace verdadero. ¿Podría
considerar la posibilidad de analizar las razones por las que lo despedirían y las razones
por las que no?
P: Pero, no lo sé, realmente, realmente creo que esto va a ocurrir. Me preocupa mucho.
T: En ocasiones, pensamos que cuanto mayor es nuestra ansiedad, más cierta es nuestra
creencia. Es como si razonáramos a partir de nuestras emociones: “Me siento preocupa-
do, por ende, algo malo va a suceder.” ¿Pero, es esto lógico?. Puedo sentirme inquieto y
realmente creer que voy a fallar, pero eso no significa que vaya a ocurrir. Tan sólo es lo que
pienso y siento en un determinado momento.
P: Sí, creo que hago eso todo el tiempo—usar mi ansiedad como base para lo que pienso
que va a ocurrir.
T: Lo interesante de examinar los hechos es que, a menudo, descubrimos que nuestra ansie-

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Terapia cognitiva.indb 40 06/06/2018 12:03:55 a.m.


Elicitación de Pensamientos

dad no nos guía hacia la verdad. Yo lo denomino “razonamiento emocional”—es decir,


uso mis emociones para probar los hechos. Aún las creencias más firmes no suelen sobre-
vivir a la prueba de la realidad. Supongo que ya lo corroboraremos.

En este ejemplo, el terapeuta hace acuse de recibo de la firme creencia del paciente y le ex-
plica que una creencia no es igual a un hecho real. Luego lo invita a examinar las evidencias y
el razonamiento que lo llevan a creer que será despedido. El reconocimiento de que los pensa-
mientos no son hechos constituye el punto de clave a partir del cual se puede ayudar al paciente
a construir interpretaciones alternativas de los eventos.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirle al paciente que registre los eventos activadores o previos que
originaron sus creencias y sentimientos específicos, utilizando el Formulario 2.3. En especial,
resulta interesante descubrir si existe un patrón de eventos que dispare sentimientos y pensa-
mientos problemáticos. ¿Muestra el paciente una mayor propensión a sentir ansiedad cuando
debe asumir un nuevo comportamiento, interactuando o no con otras personas, o cuando debe
enfrentar una tarea nueva y desafiante? ¿ Siente mayor ansiedad cuando está rodeado de perso-
nas o cuando se encuentra en sitios que le recuerdan experiencias pasadas que aún lo afectan?
Además, puede utilizar el Formulario 2.4 para examinar cómo un pensamiento específico no
siempre toma en cuenta todos los hechos posibles. Por ejemplo, el pensamiento “No estoy
preparado para el examen” no incluye los siguientes factores: soy inteligente, asistí a clases y
leí todas las consignas. El terapeuta puede sugerir, “Cuando tenga dudas, recopile más hechos”.
Esta directiva refuerza la diferenciación entre pensamientos y hechos.

Posibles Problemas

Algunas personas creen que sus pensamientos constituyen la verdad más absoluta. De he-
cho, en ocasiones, los pensamientos negativos son verdaderos. No queremos que los pacientes
tengan la impresión de que creemos que todo lo que dicen es falso. Ni tampoco darles la idea
de que la terapia versa sobre un pensamiento positivo. Más bien, se enfoca en un pensamiento
realista. Esta distinción puede realizarse de la siguiente forma: “A veces, sus pensamientos pue-
den describir hechos de manera precisa, y otras veces no pueden reflejar con exactitud todos los
hechos. ¿No sería una buena idea usar una regla general para probar la validez de sus pensa-
mientos negativos teniendo en cuenta todos los factores relevantes?” O, puede ocurrir también
que el pensamiento del paciente describa sólo “parte” de la realidad—por ejemplo, “Obtuve
una C en el trabajo práctico, pero B y A en otros trabajos y exámenes.” De hecho, si analizamos
su rendimiento laboral o escolar, seguramente encontraremos una multiplicidad de “hechos”
que deban ser examinados, pero el paciente se enfoca, de manera selectiva, sólo en aquellos que
confirman sus creencias negativas.
Algunos responden diciendo que consideran que el análisis de los hechos implica una inva-
lidación o una crítica a sus sentimientos o su situación. En el texto de mi autoría, Overcoming
Resistance in Cognitive Therapy (Leahy, 2001b), el lector podrá hallar una descripción de este
problema. El sentimiento de invalidación puede explorarse de manera directa, pidiéndole al
paciente que indique si las preguntas sobre los hechos lo “ofenden” o le provocan “rechazo”.
Además, el terapeuta puede sugerirle que cada vez que se crea invalidado, no pierda la exce-
lente oportunidad de compartir esos sentimientos con él. Asimismo, sería recomendable que
le comente que si bien algunas de las técnicas realmente parecen invalidantes, ello no significa

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Terapia cognitiva.indb 41 06/06/2018 12:03:55 a.m.


que no lo respete o que no le interese lo que le pasa, sino que ambos deben trabajar juntos para
lograr que se sienta mejor. Imagine que acude al médico creyendo que tiene una cardiopatía,
pero que un examen clínico completo la descarta. ¿Pensaría que los resultados son incorrectos?.
Una vez más, es importante destacar que el analizar los hechos no significa necesariamente que
el paciente esté equivocado. Por supuesto, si tiene razón (“No voy a aprobar el examen”), el te-
rapeuta debe examinar la causa de este desenlace (por ej., haber elegido un curso para el que no
estaba preparado, malos hábitos a la hora de estudiar, carencia de recursos, faltar a clases) y el
modo de abordar cualquiera de estos problemas de forma práctica. Las estrategias de solución
de problemas ayudan a modificar hechos reales negativos, transformándolos en positivos.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes permiten analizar las evidencias a favor y en contra de la validez
de un pensamiento, diferenciando pensamientos de sentimientos, clasificando las distorsiones
cognitivas y analizando las variaciones en la creencia de un pensamiento. Por ejemplo, al pa-
ciente con una variación de pensamientos tal como “Soy un fracasado”, se le puede preguntar si
su creencia en ese pensamiento depende de los hechos que lo preocupan.

Formularios

Form 2.3 (La Técnica del A-B-C); Form 2.4 (Otros Hechos Posibles).

TÉCNICA: Clasificando el Grado de Emoción y el


Grado de Creencia en un Pensamiento
Descripción

Si bien podemos tener distintas emociones y creencias con respecto a un solo evento, lo
que realmente importa es el grado de intensidad con el que sentimos y la firmeza con la que
nos aferramos a una creencia. Obviamente, las emociones varían en gran medida. Podemos
sentirnos tristes, algo tristes, muy tristes, extremadamente tristes o abrumadoramente tristes.
Dado que, con frecuencia, la mayoría de las personas tristes, preocupadas o enojadas piensan
y perciben sus propias emociones de manera indiferenciada, se les debe enseñar que existen
distintos niveles de intensidad. Más aún, como el cambio que se experimenta en una terapia
suele ser gradual, es importante que los pacientes puedan detectar estas variaciones emocio-
nales o sentimentales. Por ejemplo, un paciente que pasa de sentirse abrumadoramente triste
a algo triste podría llegar a la conclusión bastante realista de que ha logrado un progreso. Más
que a visualizar la “realidad” como blanco y negro (“O estoy triste o no estoy triste”), el tera-
peuta puede animarlo a percibir mayores grados de intensidad y diferenciación—“ Me siento
triste en un 60%, y creo que esto no saldrá bien ni aunque mi tristeza disminuya a un 50%)”.
Más adelante, el terapeuta podrá ayudarlo a ampliar la gama de hechos potencialmente rele-
vantes, examinando toda información negativa, neutral y positiva, y la forma en que los hechos
pueden cambiar a lo largo del tiempo y conforme a las distintas circunstancias. Esta “fluidez”,
“flexibilidad” y “diferenciación” le proporcionan la oportunidad de visualizar los eventos con
una perspectiva más amplia y de entender que cambiar es posible.

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Terapia cognitiva.indb 42 06/06/2018 12:03:55 a.m.


Elicitación de Pensamientos

Preguntas a Formular/Intervención

“¿Cuánta tristeza siente? Califique su sentimiento [emoción] de 0 % a 100%, donde 0% impli-


ca que no está triste y 100% que su tristeza lo abruma. Categorice de la misma forma la firmeza
de sus creencias: 0% corresponde a una creencia mínima y 100% a que se aferra firmemente
a su convicción. ¿En qué medida van cambiando sus sentimientos y pensamientos? ¿Cuáles
podrían ser las razones que expliquen por qué se siente mejor en determinados momentos que
en otros? ¿Hace distintas actividades cuando está deprimido?, ¿Y cuando está de buen ánimo?
¿Piensa de manera diferente cuando está bajoneado que cuando está eufórico?”

Ejemplo

T: Dice que se siente triste desde que rompió su relación con John. ¿Podría describir
esa tristeza?
P: Oh, me siento muy triste. A veces, lloro cuando pienso en la forma en que me dejó.
T: Sus sentimientos son importantes, por eso quiero entender cómo se siente realmente
cuando piensa en la ruptura. Si fuera a calificar su tristeza de 0% a 100%, donde 0%
representa la ausencia total de tristeza, y 100% la mayor tristeza imaginable, ¿qué por-
centaje elegiría?
P: Creo que nunca antes pensé en calificar mis sentimientos. Diría que un 90%.

Asimismo, la paciente puede aferrarse a una creencia absoluta—por ejemplo, “Nunca podré
ser feliz sin John”—y sin embargo su grado de creencia (es decir, la credibilidad o firmeza de
la misma) ser inferior al 100%. Al aceptar que la firmeza de una creencia puede variar, puede
comenzar a distanciarse de las creencias que la angustian. Si puedo tener una creencia en la que
invierto menos del 100% de veracidad, eso significa que ya la he puesto en duda y que dicho
porcentaje puede variar y, por ejemplo, disminuir. En cierto sentido, la terapia cognitiva versa
sobre “el poder de la duda”—si puedo poner en duda un pensamiento negativo, entonces estoy
dando el primer paso para modificarlo.

T: Dice que se siente muy triste cuando piensa en que John la abandonó. ¿Puede completar
esta oración con el primer pensamiento que le venga a la mente? “Me siento muy triste
cuando pienso en que John me abandonó porque pienso…. ”
P: Que nunca podré ser feliz sin él.
T: OK. El pensamiento automático es “Nunca podré ser feliz sin él.” ¿Por qué no lo anota?
[El terapeuta ya le había entregado un portapapeles con una hoja y una lapicera para que
tomara notas durante la sesión.] Ahora veamos cuánto cree en su pensamiento: “Nunca
podrá ser feliz sin él”. Si tuviera que calificarlo con un porcentaje, de 0 a 100%, donde 0%
representa la ausencia total de esta creencia y 100% la certeza absoluta de que es verdade-
ra, ¿qué porcentaje le atribuiría?.
P: Diría que uno bastante alto. Realmente creo esto la mayor parte del tiempo. Le daría
aproximadamente un 90%.

A algunas personas les resulta difícil utilizar este tipo de escala. La idea de calificar las emo-
ciones y las creencias es ajena a su pensamiento. En ese caso, el terapeuta debe proporcionarles
ayudas visuales.

T: Dijo que se siente triste, pero le cuesta usar esta escala. Entonces, vamos a definirla (Di-

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Terapia cognitiva.indb 43 06/06/2018 12:03:56 a.m.


buja la escala que aparece en la Figura 2.4.). Supongamos que 0% representa la ausencia
total de tristeza, y 100% el mayor grado de tristeza que alguien pueda imaginar—se siente
abrumado de tanta tristeza, por lo tanto, no puede pensar en nada más. El 50% representa
una tristeza moderada, en tanto que el 90% una tristeza extrema—un porcentaje muy
alarmante—sin embargo, Ud. aún está activa. Ahora bien, cuando piensa en que John la
está abandonando, ¿en qué sitio de la escala ubicaría su tristeza?
P: Diría que cerca del 90%. Me siento extremadamente triste, pero aún activa, aunque hasta
cierto punto.

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Ausencia Leve Moderada Mucha Tristeza


de tristeza Extrema y
Abrumadora

FIGURA 2.4 Calificando emociones en una escala del 0% al 100%.

Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide al paciente que registre cómo su grado de creencia en sus pensamientos
va cambiando durante el curso de la semana siguiente, y que utilice el Formulario 2.5 para
calificar sus emociones y creencias, anotando los eventos que precedieron a sus pensamientos
y sentimientos, y categorizando el grado de creencia y de emoción asociados con cada evento.
Además, le puede sugerir que una vez completado este ejercicio, reflexione sobre la posible
causa de esta variación.

Posibles Problemas

Uno de los problemas que suele producirse con este ejercicio es la falta de motivación para
escribir la misma creencia más de una vez a la semana. El paciente puede pensar, “Ya lo hice”.
No obstante, la finalidad de esta tarea es la de examinar, de manera meticulosa, la variación
de sus creencias y sentimientos, e identificar qué la ocasiona. Esta diferenciación también nos
ayuda a determinar posibles “momentos difíciles”—es decir, aquellas circunstancias en las que
el paciente sea más proclive a deprimirse o angustiarse. Al conocer estos “momentos”, el tera-
peuta puede focalizar el tratamiento en ellos.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: (a) examinar la forma en que los pensamientos conducen
a sentimientos, diferenciando pensamientos de hechos, (b) técnica de descenso vertical, (c)
categorización de pensamientos negativos (d) búsqueda de variaciones para un pensamiento
en particular.

Formulario

Form 2.5 (Clasificando Emociones y Creencias).

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Terapia cognitiva.indb 44 06/06/2018 12:03:56 a.m.


Elicitación de Pensamientos

TÉCNICA: Buscando Variaciones en un


Pensamiento Específico
Descripción

Los pensamientos, los sentimientos, la conducta y los hechos son dinámicos y se encuentran
constantemente sujetos a cambio. A menudo, el individuo con depresión o ansiedad queda fi-
jado en un determinado pensamiento o sentimiento en el presente, sin poder darse cuenta que
estas experiencias varían con el tiempo. Y, tal como se indicara más arriba, los hechos cambian
a medida que vamos adquiriendo más información—ya sea contradiciendo los pensamientos
(o hechos) originales, o incorporándolos al contexto atenuante en el que los experimentamos.
Con frecuencia, para tomar distancia de una creencia, es útil reconocer que, aún en el presente,
la fuerza y la credibilidad de nuestras creencias pueden modificarse. En consecuencia, el tera-
peuta evalúa, de manera directa, la variabilidad de la creencia. Esta técnica está muy vinculada
con la técnica de clasificación del grado de emoción y del nivel de creencia en un pensamiento
descripta con anterioridad. Aquí, se hace hincapié en una creencia específica y en sus variacio-
nes a lo largo del tiempo, y conforme a las distintas situaciones que se puedan presentar.

Preguntas a Formular/Intervención

“¿Hay algún momento en el que crea en este pensamiento con menor convicción? De ser así,
¿qué le sucede en ese instante? Si su pensamiento es totalmente cierto, entonces ¿cómo puede
ser que en ocasiones crea que no es tan veraz?”

Ejemplo

T: Dijo que nunca podrá ser feliz sin John, y clasificó su nivel de creencia en un 90%.
P: Así es. Realmente lo creo. Por eso me siento tan infeliz.
T: Ahora bien, me imagino que durante el transcurso del día su estado de ánimo va cam-
biando— ¿hay momentos en los que se siente más triste que en otros?
P: Sí, no estoy siempre llorando por John ni pensando en él.
T: ¿Qué es lo que piensa cuando no está pensando en él?
P: En mudarme de departamento—o quizás en cambiar los muebles. O en almorzar con mis
amigos. En otras cosas.
T: Obviamente, cuando no está pensando en él, la intensidad del pensamiento disminuye
a un 0%—a partir de ese preciso momento, ya no se siente triste, a pesar de su ausencia.
P: Bueno, es otra forma de verlo. Pero, diría que tiene razón.
T: ¿Hay momentos del día en los que piense en él, pero no se sienta 90% infeliz?
P: Sí. A veces pienso: “Quizás, estoy mejor sin él.”
T: Entonces, si yo pudiera meterme en su cabeza en ese momento y preguntarle, “Dígame—
ya mismo— “¿cuánto cree realmente en ese “Nunca seré feliz sin John”?, ¿cuál sería su
respuesta?”
P: Oh, bien, en ese caso el porcentaje disminuiría a menos de un 10%.
T: Entonces, esta creencia que tiene ahora puede cambiar—incluso en unas pocas horas.
¿Qué le parece?
P: Que mis pensamientos sobre la ruptura podrían cambiar.

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Terapia cognitiva.indb 45 06/06/2018 12:03:56 a.m.


T: Cuando las personas atraviesan rupturas suelen tener creencias muy intensas, negativas y
firmes. Estoy seguro que tiene amigos que ya han pasado por esta situación.
P: Sí, mi amiga Alice se divorció hace 5 años.
T: Tal vez, en eso momento, ella creía lo mismo que Ud. ahora. ¿Cambió eso con los años?
P: ¡Tiene razón, sí! Ahora, no puede ni imaginarse estar en una misma habitación con su ex
marido.
T: Bien, entonces tenga en cuenta y recuerde que tanto sus creencias como las de los otros
pueden cambiar.

Tarea para el Hogar

El paciente debe, utilizando el Formulario 2.6, registrar el grado de creencia en un pensa-


miento específico durante varios días. Cabe suponer que su foco de atención e interés respecto
a una creencia habrán de variar según el momento del día, los acontecimientos que se sucedan
y otros pensamientos. Esta variación refuerza aún más la idea de que se puede modificar una
creencia arraigada. Además, puede variar incluso durante la sesión. A medida que ambos se
focalizan en rebatir creencias y planificar conductas, de tanto en tanto el terapeuta puede pre-
guntarle al paciente cuán intensa es su creencia durante los distintos momentos de la sesión. Es
bastante habitual que comience la sesión con un 90% y que la finalice con un 40%.
Esta modificación genera luego una variación emocional—por ejemplo, el grado de tristeza
disminuye como resultado de la menor intensidad de la creencia—reforzando así los supuestos
de la terapia cognitiva y dándole al paciente la esperanza de que puede cambiar sus creencias
arraigadas y las emociones que lo angustian. El terapeuta puede preguntar: “Si su grado de
creencia cambiar tras 20 minutos de sesión, imagínese cuanto podrá variar en un futuro.”

T: Su creencia ha variado de 90 a 40 % en 30 minutos, y su tristeza ha disminuido bastante.


¿Qué le parece?
P: Supongo que mis pensamientos y sentimientos pueden cambiar con este tipo de terapia.
T: Si podemos modificar sus pensamientos y sentimientos en tan sólo media hora, ¿qué
piensa que sucedería si pudiera utilizar estas técnicas cuando está solo?
P: Bien, supongo que me sentiría mejor.
T: Entonces, veamos qué sucede, ¿de acuerdo?

Posibles Problemas

Tal como sucede con las técnicas antes descriptas, la motivación del paciente para anotar
una creencia disminuye cuando se siente mejor. El terapeuta debe dejar en claro que esa mejo-
ría del ánimo contiene mucha información útil. Por ejemplo, si el paciente cree: “No tengo nada
para ofrecer porque soy un perdedor”, pero nota que el grado de creencia en su pensamiento
disminuye a 0% cuando está conversando con amigos, entonces posee datos muy útiles que
conducen a la siguiente intervención y pregunta: “Si su creencia cambia, entonces asígnese
tareas asociadas con pensamientos más positivos. Si su creencia se modifica, entonces es proba-
ble que no sea tan firme. ¿Qué información tiene en cuenta cuando se siente menos negativo?

Remisión a Otras Técnicas

Tal como se sugiriera más arriba, otras técnicas incluyen: asignación gradual de tareas, exa-
minación de toda la información o hechos, refutación de creencias analizando las evidencias a

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Terapia cognitiva.indb 46 06/06/2018 12:03:56 a.m.


Elicitación de Pensamientos

favor y en contra de su validez, y diferenciación de hechos y pensamientos, y de pensamientos


y sentimientos.

Formulario

Form 2.6 (Registrando el Grado de Creencia en un Pensamiento).

TÉCNICA: Categorizando la Distorsión del


Pensamiento
Descripción

La distorsión constante e idiosincrásica de los pensamientos, por ejemplo, precipitándose


a sacar conclusiones, personalizando los eventos negativos o etiquetándose a sí mismo como
fracasado, constituye un patrón habitual en personas con depresión o ansiedad. El modelo
cognitivo sugiere que las emociones desagradables suelen estar asociadas con estos sesgos o
distorsiones del pensamiento. Los pensamientos automáticos (es decir, los pensamientos es-
pontáneos) están asociados con sentimientos negativos o conducta disfuncional y son creíbles
para el individuo. Los siguientes son algunos ejemplos de pensamientos automáticos: “Nunca
seré feliz,” “Soy un estúpido,” “No le gusto a nadie,” “Todo es mi culpa,” y “Ella piensa que soy
aburrido.” Estos pensamientos pueden ser verdaderos o falsos, o tener diversos grados de va-
lidez. Un mismo pensamiento puede contener más de una distorsión—por ejemplo, “Cuando
vaya a la fiesta, ella va a pensar que soy aburrido”. Este pensamiento refleja tanto adivinación
del futuro como lectura del pensamiento. Beck (1976; Beck y col., 1979) y otros (Leahy y col.,
2012) han identificado diversas distorsiones del pensamiento automático. El Formulario 2.7
ilustra las distorsiones más comunes relacionadas con depresión, ansiedad e ira.

Preguntas a Formular/Intervención

“¿Distorsiona Ud. su pensamiento de manera constante y característica? Observe la lista


de distorsiones cognitivas. ¿Puede identificar algún tipo de distorsión que esté utilizando?.
¿Cuál?”

Ejemplo

El terapeuta elicita los pensamientos automáticos del paciente al preguntarle: “¿En qué pen-
saba cuando se sentía triste?” o proporcionando una oración incompleta para que la termine,
como por ejemplo: “Me siento inquieto porque pienso. . . .” Acto seguido, se categorizan los
pensamientos automáticos. El terapeuta explica: “Anote su pensamiento negativo o perturba-
dor en la columna izquierda, y califique la distorsión en la columna derecha.” Véase la Figura
2.5 como ejemplo.

Tarea para el hogar

Se le asigna al paciente la tarea de registrar cualquier pensamiento negativo que pueda sur-

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Terapia cognitiva.indb 47 06/06/2018 12:03:56 a.m.


gir durante la semana, y que lo categorice utilizando los Formularios 2.7 y 2.8. Este ejercicio
es importante porque permite que los pacientes vean cómo se repiten las mismas categorías
de pensamientos automáticos—por ejemplo, adivinación del futuro: “Nunca seré feliz,” “Nada
saldrá bien,” “Nadie me querrá” “Estaré siempre solo.” Si se produce una repetición clara de una
categoría específica, entones el terapeuta y el paciente pueden desarrollar una serie igualmente
específica de cuestionamientos, a los que podrán recurrir reiteradamente para disminuir la in-
tensidad de los pensamientos. Por ejemplo, si la distorsión es lectura del pensamiento (por ej.,
“Él piensa que soy un perdedor”, “No les gusto”, “Debo parecer patético”), se le puede pedir al
paciente que elabore una lista de refutaciones a estos pensamientos repetitivos, incluyendo lo
siguiente: “No tengo pruebas”, “Estoy sacando conclusiones precipitadas,” “¿ Por qué no habría
de agradarles si ni siquiera me conocen?,” “Simplemente, soy tan bueno como cualquier otro de
los aquí presentes,” “No necesito su aprobación,” “No necesito impresionar a todos,” o “Quizás
están pensando si ellos me gustan.”

Pensamiento automático Distorsión

Soy un fracasado. Etiquetado inapropiado

Ella piensa que no soy atractivo. Lectura del pensamiento

Nada de lo que hago funciona Todo o nada

Cualquiera puede hacer este Descartando lo positivo


trabajo—no significa nada.

FIGURA 2.5. Ejemplos de distorsiones del pensamiento automático

Posibles Problemas

Tal como se indicara con anterioridad, algunos pacientes creen que el calificar sus pensa-
mientos como distorsiones implica que son estúpidos o locos. Es importante aclarar que al-
gunos pensamientos negativos son ciertos. Tomemos como ejemplo el siguiente pensamiento:
“No le gusto a ella”. Si bien se trata de lectura de pensamiento, también puede ser verdadero.
Personalmente, les explico a los pacientes que utilizamos el formulario para “distorsiones cog-
nitivas” porque permite clasificar los pensamientos de una manera práctica—no obstante lo
cual, muchos de los pensamientos negativos conllevan un cierto grado de certeza. Una vez
que logramos hallar un patrón de pensamiento—supongamos, lectura de pensamiento—que se
relaciona con el sentimiento de tristeza, entonces ya estamos en condiciones de planificar una
intervención específica para tratarlo. No se debe equiparar la categorización de pensamientos
con su refutación o negación. Debemos examinar los hechos. En determinados casos, quizás
el terapeuta prefiera utilizar términos tales como “hábitos cognitivos”, “sesgos” o “patrones” en
vez de “distorsiones”, dado que algunos pacientes sienten que la denominación “distorsión” es
muy crítica.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen un registro de los pensamientos, mediante el cual el pa-
ciente anota los pensamientos, hechos, sentimientos y variaciones del grado de creencia en un

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Terapia cognitiva.indb 48 06/06/2018 12:03:56 a.m.


Elicitación de Pensamientos

pensamiento. Además, el Formulario 2.7, Listado de Distorsiones Cognitivas, puede ayudar al


terapeuta a planificar las intervenciones o preguntas, empleando técnicas tales como descenso
vertical, identificación de supuestos y esquemas subyacentes, evaluación de la fantasía temida,
determinación de costos y beneficios y análisis de las evidencias a favor y en contra de la validez
de ciertos pensamientos.

Formularios

Formulario 2.7 (Listado de Distorsiones Cognitivas); Formulario 2.8 (Categorizando Sus


Pensamientos Distorsionados).

TÉCNICA: Descenso Vertical


Descripción

En ocasiones, los pensamientos negativos resultan verdaderos. Supongamos que un pa-


ciente predice que será ignorado o desairado en una fiesta. Si bien esto constituye adivina-
ción del futuro, puede llegar a ser cierto. El análisis de las creencias subyacentes al miedo de
sufrir un desaire ayuda a aminorar el impacto del pensamiento. Con esta técnica, el terapeuta
continúa formulando preguntas sobre ese pensamiento o evento: “¿Qué podría pasar si fuera
cierto?” o “¿Qué implicaría si sucediera?” Este proceso se denomina descenso vertical, por-
que así intentamos socavar la creencia más profunda. En consecuencia, el terapeuta anota el
pensamiento del paciente en la parte superior de la hoja y luego dibuja una flecha descen-
dente, debajo de la cual va escribiendo la serie de pensamientos o eventos implícitos en el
pensamiento (véase Figura 2.6).

Si le hablo, no le voy a agradar.

Si no le gusto, debo ser aburrido.

Nunca le gustaré a nadie.

Siempre estaré solo.

Nunca seré feliz si estoy solo.

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Terapia cognitiva.indb 49 06/06/2018 12:03:57 a.m.


Evento y pensamiento Consecuencia

Evento: Considerar ir a una fiesta.


Pensamiento: “Me sentiré ansioso cuando
me acerque a esa mujer en la fiesta”.
¿Qué piensa que va a ocurrir? Me van a rechazar.

Si eso ocurre, entonces significa que . . . Debo ser un perdedor.


Si soy un perdedor, entonces eso implica. . . Nunca podré tener una relación con alguien.
Si no encuentro otra pareja, entonces . . . Estaré siempre solo.
Si estoy siempre solo, entonces eso me No puedo ser feliz solo—siempre me sentiré
molestaría porque . . . miserable.
¿Cuál es mi supuesto subyacente? Necesito estar con otra persona para
sentirme feliz.

FIGURA 2.6. Implementando el descenso vertical para analizar la consecuencia de un pensamiento.

Preguntas a formular/Intervención

“Si su pensamiento es verdadero, ¿por qué le molesta?, ¿qué le hace sentir?, ¿qué piensa
que sucederá después?” El terapeuta continúa indagando con mayor profundidad los pensa-
mientos o eventos que podrían ocurrir si el pensamiento precedente fuera cierto o si el evento
previo hubiera acaecido. La meta consiste en revelar la consecuencia final del pensamiento o
hecho negativo.

Ejemplo

El descenso vertical es un método útil para revelar los miedos ocultos del paciente. Utili-
zo esta técnica con bastante frecuencia, porque he descubierto que realmente nunca puedo
establecer con certeza cuáles son las posibles creencias y miedos del paciente. Por ejemplo, la
mayoría de nosotros tenemos miedo de morir—pero, ¿a qué le teme realmente cada uno de
nosotros? Tomemos el ejemplo de estos dos pacientes con temor a la muerte.

T: Dice que a veces tiene miedo de padecer cáncer. Aunque su doctor ya le corroboró que se
encuentra bien, ¿qué implica para Ud. tener cáncer?
P: Miedo de morir.
T: Casi todos tenemos ese miedo, por supuesto, pero permítame preguntarle sobre su propio
temor. Complete esta oración: “Tendría miedo de morir porque. . . . ”
P: Tendría miedo de no estar realmente muerto—de estar sólo en coma—y de despertar del
coma en mi tumba, de ser enterrado vivo.

El miedo de esta paciente a ser enterrada viva es bastante simbólico (para usar un término
no cognitivo). Muchos de sus problemas giran en torno a ciertas limitaciones, como por ejem-
plo restricciones dietarias, límites impuestos por su jefe, y problemas financieros. Se aconseja
anotar en una hoja de papel o en una pizarra, la sucesión de pensamientos que muestran una
progresión descendente hacia el miedo central. La Figura 2.7 muestra el ejemplo de la primera
paciente, con miedo a ser enterrada viva.

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Terapia cognitiva.indb 50 06/06/2018 12:03:57 a.m.


Elicitación de Pensamientos

Otro paciente, a quien podría describir como un cuidador compulsivo, pues trataba siempre
de atender las necesidades de los demás, también tenía miedo a la muerte. Su temor se centraba
en el bienestar de su esposa y de su hija en caso de fallecer.

T: ¿ Qué es lo que más le molestaría de morir?


P: No se trata del dolor físico. Eso realmente no me inquieta. Y ya he hecho lo suficiente
como para cinco vidas. Es que si muriera, no podría cuidar a los demás.
T: ¿ A quiénes debería cuidar?
P: A mi esposa y a mi hija. Podría morir tranquilo sólo si supiera que ellas habrán de
estar bien.
T: Entonces, ¿dice que podría aceptar su propia muerte si supiera que alguien se ocuparía
de las personas que ama?
P: Así es.
T: ¿Supone que no podrían sobrevivir sin Ud.?
P: Supongo que no lo harían.

Tendría miedo de morir.

Tendría miedo de no estar realmente


muerta, sino que en coma

Tendría miedo de despertarme


enterrada viva.

FIGURA 2.7. Implementando el descenso vertical para analizar la consecuencia de un pensamiento.

El terapeuta puede formular una serie de preguntas sobre un determinado suceso o pensa-
miento. Por ejemplo:

“¿Por qué considera que es un problema?”


“¿Qué podría ocurrir?”
“¿Por qué le molestaría?”
“¿Y luego qué?”
“¿Qué significaría ello para Ud?” “¿ Qué pensaría?”
“¿Qué es lo peor que se imagina podría suceder si ello ocurriera?”

Tarea para el hogar

Se le pide al paciente que grafique las consecuencias de sus pensamientos negativos utili-
zando el formulario de descenso vertical (Form.2.9), en el que debe identificar una sucesión de
consecuencias. El terapeuta podría decirle: “Sus pensamientos negativos están conectados con
otros pensamientos negativos. Estamos interesados en averiguar cómo piensa y en lo que cada
pensamiento negativo significa para Ud. Por ejemplo, el siguiente pensamiento negativo “No

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Terapia cognitiva.indb 51 06/06/2018 12:03:57 a.m.


estoy preparado para el examen”, lleva luego a otro pensamiento “Voy a desaprobar el examen”,
que se topa con otro pensamiento “Tendré que dejar de estudiar.” Intente identificar alguno de
sus pensamientos negativos y luego examine la sucesión de pensamientos que desencadena.
Siga preguntándose, ‘Y si eso fuera cierto, me molestaría porque significaría que. . . . ’ ”

Posibles Problemas

Algunas personas dejan de identificar sus pensamientos negativos en la mitad de la se-


cuencia. Por ejemplo, el paciente puede detenerse en un determinado pensamiento: “Voy a
reprobar el examen” y no avanzar más en el descenso vertical. Podría decir, “Desaprobar ya
es bastante malo” o “Realmente no creo que vaya a reprobar”. Es importante pedirle que siga
indagando en busca de pensamientos “más profundos” o “cada vez más negativos”. A menu-
do, los pensamientos sobre fracaso o rechazo están asociados con fantasías de consecuencias
horrendas y catastróficas. Estos “miedos crecientes” ocultos alimentan la ansiedad sobre los
pensamientos iniciales.

Remisión a Otras Técnicas

Las técnicas relacionadas con el descenso vertical incluyen: (a) identificación de pensa-
mientos y sentimientos, (b) examinación de evidencias a favor y en contra del pensamiento,
(c) análisis de los costos y beneficios de su validez, (d) evaluación de saltos en la lógica que
subyace al pensamiento, (e) cálculo de probabilidades secuenciales, y (f) estrategias para re-
futar el pensamiento.

Formulario

Form 2.9 (Utilizando el Descenso Vertical).

TÉCNICA: Asignando Probabilidades en la


Secuencia
Descripción

Las personas proclives a la depresión y ansiedad suelen presentar un pensamiento dicotó-


mico (todo o nada), a menudo sobregeneralizado e indefinido. Estos estilos de pensamiento
frecuentemente llevan al individuo a afirmar un pensamiento—por ejemplo, “No va a funcio-
nar”—sin especificar con precisión qué es lo que va a suceder. Más aún, la sobregeneralización
e indefinición dificultan la tarea de determinar la probabilidad de un hecho—y de infundir
“dudas”. El cálculo de probabilidades constituye una excelente técnica que permite considerar
la posibilidad de que no ocurra el evento temido y definir el grado de exageración del riesgo.
Al usar el procedimiento de descenso vertical arriba descripto, el paciente puede ahora
estimar la probabilidad de cada evento de manera secuencial, teniendo en cuenta que el evento
previo es verdadero. No sólo nos interesan los pensamientos implícitos en el descenso vertical,
sino que también los cálculos subjetivos de probabilidades, los que, con frecuencia, sobrepasan
las expectativas de veracidad que tenemos en base a la información de referencia de la pobla-
ción general.

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Terapia cognitiva.indb 52 06/06/2018 12:03:57 a.m.


Elicitación de Pensamientos

Preguntas a Formular/Intervención

“¿Cuál es la probabilidad de que X suceda? ¿ Cuál es la probabilidad, de 0% a 100%?”

Ejemplo

El terapeuta podría presentar la idea de estimar probabilidades de la siguiente forma:

T: La posibilidad de que algo ocurra se denomina probabilidad. Las probabilidades pueden


variar entre 0% y 100%—posiblemente, existen muy pocas cosas que tengan una probabi-
lidad del 0 o del 100%. Por ejemplo, la probabilidad de sacar cara al tirar una moneda es
del 50%. Le hago la siguiente pregunta, “¿Cuál es la probabilidad de que cada uno de sus
pensamientos sea verdadero?” Analicemos el primer pensamiento, “No estoy preparado
para el examen.” ¿Cuál es la probabilidad de que este pensamiento sea cierto?
P: Diría que de aproximadamente un 90%.
T: Su siguiente pensamiento fue que desaprobaría el examen. ¿Cuál es la probabilidad de
que lo repruebe teniendo en cuenta que no está preparado?
P: Oh, diría que de un 30%. En realidad, sí sé algunos de los temas incluidos en el examen.
T: OK. Pero si reprobara, ¿cuál sería la probabilidad de que abandonara sus estudios?
P: Posiblemente, del 2%. Ya he asistido a muchas clases y las he aprobado.
T: OK, pero si abandonara la escuela, ¿cuál sería la probabilidad de no conseguir jamás
un empleo?
P: Inferior al 1%.
T: Entonces, estamos ante una secuencia de eventos cada vez menos probables—desaprobar
el examen 30%, abandonar los estudios 2%, no conseguir jamás un empleo 1%. Y cada
uno de ellos tendría ocurrir—uno atrás del otro.
P: Eso pareciera ser poco probable.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirle al paciente que utilice el Formulario 2.10 para registrar el cálculo
de probabilidades de los diversos eventos que lo inquietan. Aquí, la meta es la de identificar
el porcentaje de probabilidades que los pacientes pueden asignar a los eventos negativos. En
algunos casos, es mejor que solicitarle que califique las probabilidades de eventos positivos.

Posibles Problemas

Al igual que en el ejercicio anterior de descenso vertical, el paciente puede abandonar la


secuencia de manera prematura, afirmando que no cree realmente en el pensamiento que si-
gue en la secuencia, o que los pensamientos iniciales eran bastante malos de por sí. Una vez
más, el terapeuta debería hacer hincapié en el hecho de que aún si los otros pensamientos no
parecieran ser creíbles o probables, deberían ser igualmente identificados, dado que podrían
ilustrar miedos subyacentes que precisan ser examinados. Otro tipo de problema surge cuando
el paciente dice: “Bien, sé que es poco probable, pero ¿y si soy yo a quien le ocurriera esto? Ud.
no puede demostrarme que eso es imposible.” A los pacientes que exigen “certidumbre” se les
puede preguntar,“¿Cuáles son los costos y beneficios de exigir certidumbre?” “¿Existen cosas
inciertas en su vida?” “En ese caso, ¿por qué tolera esa incertidumbre?”
Además, las personas suelen ser proclives a la “aversión a las pérdidas”—es decir, miedo a

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Terapia cognitiva.indb 53 06/06/2018 12:03:57 a.m.


las pérdidas—y cuando los eventos son “enmarcados” como pérdidas son propensos a sentir
aversión al riesgo o a eventos negativos (Kahneman, 1979, 2011). Por ende, una alternativa a
las probabilidades secuenciales de sucesos negativos consiste en reformular la pregunta, pero
como probabilidad secuencial de un evento positivo. En el siguiente ejemplo, el terapeuta pre-
gunta, “¿Cuáles son las probabilidades de que apruebe el examen?,” “¿cuáles son las probabi-
lidades de que se gradué de la universidad?,” y “¿cuáles son las probabilidades de que consiga
un empleo?”. Al contextualizar estas preguntas en términos de resultados positivos, el paciente
tiende a ver que la situación tiene consecuencias más positivas.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: todas las técnicas presentadas en el Capítulo 8 sobre
preocupaciones y rumiaciones.

Formulario

Formulario 2.10 (Observando las Probabilidades en una Secuencia).

TÉNICA: Adivinando el Pensamiento


Descripción

El paciente no siempre puede identificar el pensamiento negativo; en ocasiones, la intensidad


de la emoción es tan fuerte que le impide reflexionar sobre los pensamientos que acompañan a
los sentimientos. Beck (1995) recomienda que el terapeuta le proponga posibles pensamientos
para determinar si alguno de ellos coincide con lo que está pensando o sintiendo. Debe tener
cuidado de no sugerirle que tiene una creencia “inconsciente” que sólo el terapeuta puede de-
terminar. Tanto el paciente como el terapeuta pueden tratar de conjeturar sobre la naturaleza
del pensamiento subyacente.

Preguntas a Formular/Intervención

“No está logrando definir con exactitud su pensamiento. ¿Qué clase de pensamientos po-
drían acompañar a estos sentimientos negativos? ¿Es posible que se esté diciendo esto a si
mismo?” (El terapeuta sugiere posibles pensamientos.)

Ejemplo

La paciente se siente apesadumbrada y desesperanzada tras romper su compromiso. Se foca-


liza en sus quejas físicas: “No puedo comer, me siento tan cansada.” Y luego reitera: “Me siento
horrible desde que rompimos. No puedo pensar con claridad.” El terapeuta intenta elicitar sus
pensamientos negativos específicos.

T: Dijo que se siente muy mal desde la ruptura. ¿Podría contarme qué tipo de pensamientos
está teniendo?

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Terapia cognitiva.indb 54 06/06/2018 12:03:57 a.m.


Elicitación de Pensamientos

P: Simplemente, me siento terrible. No puedo dormir.


T: Bien, esos son los sentimientos que está describiendo aquí y ahora. Pero, ¿podría completar
la siguiente oración?, “Me siento horrible desde que rompimos porque pienso que. . . . ”
P: No pienso nada. Simplemente me siento morir.
T: ¿Puede identificar a alguno de los pensamientos que acompañan a su
desesperanza?
P: No, el sentimiento es demasiado intenso.
T: Me pregunto si podríamos tratar de adivinar cuáles son esos sentimientos negativos.
Como no los conozco, le haré algunas sugerencias y me dirá si alguno le suena familiar.
P: OK.
T: ¿Podría estar diciéndose: “Nunca será feliz nuevamente”?
P: Sí. Eso tiene sentido. Eso es lo que estoy pensando.
T: Entonces, está diciendo, “Nunca podré ser feliz a menos que tenga a Roger en mi vida.”
P: Definitivamente. Eso es lo que estoy sintiendo.

Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide a la paciente que registre cuando está de malhumor y que identifique o
“adivine” el pensamiento subyacente en ese instante.

Posibles Problemas

El terapeuta podría haber intentando que la paciente repasara las diferencias entre emoción
y pensamiento. Sin embargo, en ocasiones, el o la paciente no pueden distanciarse lo suficiente
como para identificar un pensamiento. Una vez definidos los pensamientos negativos, el te-
rapeuta puede continuar con el procedimiento de descenso vertical: “Nunca podría ser feliz
sin Roger porque . . . Roger era único. . . . Nunca podré amar a alguien como lo amé a él.. . No
podré ser feliz sin un hombre en mi vida.” A veces, puede insistir en que no tiene pensamientos,
sólo sentimientos. El terapeuta le pide que cierre (en este caso) sus ojos y que intente inducir
un sentimiento negativo con la mayor intensidad posible y que luego imagine la situación que
ha despertado este sentimiento—por ejemplo, “sentada sola en casa pensando en [Roger].”
El terapeuta puede guiar al paciente en la identificación de sus pensamientos negativos en el
momento en que el sentimiento y la emoción son percibidos con gran intensidad: “Cuando se
siente realmente triste, ¿puede imaginar lo que está pensando? ¿Podría ser que estuviera pen-
sando “Nunca podré ser feliz sin Roger?”
El Formulario 2.11 les permite tanto al paciente como al terapeuta anotar sus “suposiciones”
respecto a estos posibles pensamientos negativos, las que deberán ser luego examinadas con
bastante cuidado, por cuanto muchos pacientes creen que todo está manejado por pensamien-
tos y motivaciones inconscientes y misteriosas. Ambos deben analizar la posibilidad de que
estos sean los pensamientos reales subyacentes al sentimiento. Más aún, la próxima vez que se
sienta triste o desesperanzado, quizás logre verificar estos supuestos siempre y cuando perma-
nezca alerta al surgimiento de posibles pensamientos problemáticos.

Remisión a Otras Técnicas

Las técnicas relacionadas incluyen descenso vertical; control de las emociones, pensamien-
tos y situaciones; revisión de la lista de trastornos cognitivos a fin de determinar si existen

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Terapia cognitiva.indb 55 06/06/2018 12:03:58 a.m.


sugerencias que puedan recordarle al paciente el pensamiento subyacente; técnicas de imagi-
nería; evocación emocional; punto-contrapunto; refutación del pensamiento y dramatización
de pensamientos positivos y negativos con el terapeuta.

Formulario

Formulario 2.11 (Adivinando el Pensamiento Negativo).

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Terapia cognitiva.indb 56 06/06/2018 12:03:58 a.m.


FO R M 2 . 1

Diferenciando Hechos, Pensamientos y Sentimientos


Los ejemplos de hechos o eventos, pensamientos y sentimientos están enumerados en el
siguiente formulario. Vea si puede identificar correctamente cada afirmación en la columna
izquierda como hecho, pensamiento o sentimiento. Coloque una “X” en la casilla correspon-
diente. Por ejemplo, “Mi jefe criticó mi trabajo” es un evento.

Evento Pensamiento Sentimiento

Mi jefe criticó mi trabajo.

Voy a perder mi empleo.

Me siento ansioso

Jamás tendré una


oportunidad.

Estoy triste.

Estoy atascado en el
tráfico.

Está lloviendo.

Pienso que no le gusto.

Me siento avergonzado.

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FO R M 2 . 2

Cómo los Pensamientos Crean Sentimientos


A menudo, nuestros pensamientos están relacionados con la forma en que nos sentimos. Por
ejemplo, el pensamiento “Voy a desaprobar el examen” puede generar sentimientos de ansiedad
y tristeza. Por otra parte, el pensamiento “Voy a aprobar el examen” puede despertar sentimien-
tos de tranquilidad y confianza. En el siguiente formulario, sírvase identificar sus pensamientos
en la columna izquierda y los sentimientos que éstos originan en la columna derecha.

Pensamiento: Pienso que . . . Sentimiento: Por lo tanto, me siento . . .

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Terapia cognitiva.indb 58 06/06/2018 12:03:58 a.m.


FO R M 2 . 3

La Técnica del A‑B‑C


“Un “evento activador” se refiere a un hecho que precede a su pensamiento o creencia. Por
ejemplo, es útil reconocer que “El examen es mañana” es el evento activador que precede al
pensamiento “No estoy preparado” que da como resultado un “sentimiento” de ansiedad y
preocupación y un “comportamiento” que lo lleve a prepararse mucho para rendirlo.
Un mismo evento activador puede ocasionar distintos pensamientos, sentimientos y con-
ductas. Supongamos que su jefe critica su trabajo (evento activador). En cierta circunstancia,
podría decir: “Está teniendo un día difícil y esto ya ha ocurrido con todos aquí”. Por lo tanto,
podría sentirse un poco frustrado (sentimiento), pero no especialmente ansioso, y simplemen-
te continuar con su trabajo (conducta). Por otra parte, podría pensar “¡Va a despedirme!” Este
pensamiento podría ocasionar una ansiedad intensa (sentimiento) y Ud. podría decidir faltar
al trabajo al día siguiente porque se siente apenado (conducta). Así, un mismo evento activador
puede generar distintos pensamientos, sentimientos y conductas.
Anote en la Columna A un evento reciente que haya despertado fuertes sentimientos en Ud.
En la Columna B, resuma la creencia o el pensamiento surgidos tras dicho evento. En la tercera,
anote los sentimientos que resultaron de ese pensamiento o creencia, y en la última, indique
qué conducta asumió como resultado de los antedichos pensamientos y sentimientos.

A = evento B = creencia C = consecuencia: C = consecuencia:


activador (pensamiento) sentimientos conductas

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Terapia cognitiva.indb 59 06/06/2018 12:03:58 a.m.


FO R M 2 . 4

Otros Posibles Factores


En ocasiones, tenemos un pensamiento negativo, pero no consideramos otros posibles efec-
tos. Por ejemplo, podría pensar que no está preparado para un examen, y sin embargo, existir
otros posibles hechos positivos—es inteligente, ha leído y estudiado parte del material. En el
siguiente formulario, identifique sus pensamientos en la columna izquierda y anote otros posi-
bles hechos positivos en la columna derecha.

Pensamiento Negativo Posibles factores positivos

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FO R M 2 . 5

Clasificando Emociones y Creencias


El grado de su creencia en pensamientos negativos puede variar con los distintos eventos
y bajo distintas circunstancias. Anote el evento o la situación en la que se encuentra cuando
experimenta un pensamiento negativo. Por ejemplo, “sentado solo” o “pensando si ir a una
fiesta” o “tratando de trabajar”. Luego anote sus pensamientos negativos, cuanto cree en ellos,
sus emociones y la intensidad con que las experimenta.

Evento/situación Pensamiento negativo y grado de Emoción e intensidad de la


creencia (0–100%) misma (0–100%)

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Terapia cognitiva.indb 61 06/06/2018 12:03:58 a.m.


FO R M 2 . 6

Calificando el Grado de Creencia en un Pensamiento


El nivel de intensidad de una creencia negativa específica puede cambiar durante el trans-
curso del día. Por ejemplo, la creencia,“No puedo hacer nada” puede ser muy firme al levan-
tarse a la mañana, alcanzando un 95%. Sin embargo, cuando está en su trabajo, este porcentaje
puede disminuir a un 10%. Registre una creencia negativa durante un par de días y trate de
notar si se cambia o varía. ¿Qué estaba haciendo cuando se produjo dicha variación? ¿Estaba
acompañado? ¿Cambia la intensidad de su creencia según el momento del día?

Creencia negativa:
% %
Hora/actividad Hora/actividad
Creencia Creencia

6 A.M. 4 P.M.

7 5

8 6

9 7

10 8

11 9

12 Mediodía 10

1 P.M. 11

2 12

3 1 A.M.

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Terapia cognitiva.indb 62 06/06/2018 12:03:59 a.m.


FO R M 2 . 7

Listado de Distorsiones Cognitivas


1. Lectura del pensamiento: Supone que sabe lo que la gente piensa, sin tener prueba suficiente de ello.
Por ejemplo: “Él piensa que soy un perdedor.”
2. Adivinación del Futuro: Predice el futuro—que las cosas van a empeorar o que existe algún peligro.
Por ejemplo: “Voy a desaprobar el examen” o “No conseguiré el empleo.”
3. Pensamientos catastróficos: Cree que lo que ha sucedido o que lo que va a ocurrir será tan horrible
e insoportable que no podrá tolerarlo. Por ejemplo: “Sería terrible desaprobar.”
4. Etiquetado: Le asigna atributos negativos globales a los otros y a sí mismo. Por ejemplo: “No le
caigo bien a los demás” o “El es una persona malvada.”
5. Descartar lo positivo: Afirmar que sus logros positivos o los de los demás son triviales. Por ejemplo:
“Eso es lo que se espera de las esposas—de modo que no cuenta si ella me trata bien” o “Sus éxitos
eran fáciles de lograr, entonces no tienen importancia.”
6. Filtro negativo: Se enfoca casi exclusivamente en lo negativo y prácticamente no reconoce nada
positivo. Por ejemplo: “Mire cuantas personas no me quieren.”
7. Sobregeneralización: Percibe un patrón negativo generalizado basándose un un solo incidente. Por
ejemplo: “Esto suele sucederme. Aparentemente, no hago nada bien.”
8. Pensamiento dicotómico: Considera a los eventos o a las personas en términos de todo o nada. Por
ejemplo: “Siento que todos me rechazan” o “Fue una pérdida de tiempo.”
9. “Deberías”: Interpreta eventos en términos de cómo las cosas deberían ser en vez de simplemente
centrarse en lo que son. Por ejemplo: “Debería hacerlo bien. De lo contrario, seré un fracasado.”
10. Personalización: Se atribuye una culpa desproporcionada por los eventos negativos que le ocurren
y no logra ver que algunos son causados por otras personas. Por ejemplo: “Mi matrimonio terminó
porque yo fallé”.
11. Atribución de culpabilidad: Culpa al otro de ser la fuente de sus sentimientos negativos y se niega
a asumir la responsabilidad de cambiar por sí mismo. Por ejemplo: “Ella tiene la culpa de cómo me
siento ahora” o “Mis padres son la causa de todos mis problemas.”
12. Comparación injusta: Interpreta los eventos en términos de patrones poco realistas, centrándose,
principalmente, en que otros lo hacen mejor que Ud., y considerándose inferior en comparación.
Por ejemplo: “Ella es más exitosa que yo” o “A los demás les fue mejor que a mí en el examen.”
13. Orientación hacia el remordimiento: Se focaliza en la idea que podría haber obtenido mejores
resultados en el pasado, en vez de centrarse en su buen rendimiento en el aquí y ahora. Por ejemplo:
“Podría haber conseguido un mejor empleo si lo hubiera intentado” o “No debería haber dicho eso.”
14. ¿Y qué si?: Realiza una serie de preguntas sobre “y qué importa si esto o aquello ocurre’” y nunca se
siente satisfecho. Por ejemplo: “Bueno, ¿pero y qué si soy ansioso?” o “¿Y qué si no puedo controlar
mi respiración?”
15. Razonamiento emocional: Permite que sus sentimientos guíen su interpretación de la realidad. Por
ejemplo, “Me siento deprimido; por lo tanto, mi matrimonio no está funcionando.”
16. Inhabilidad para confirmar: Rechaza cualquier evidencia o argumento que pueda contradecir sus
pensamientos negativos. Por ejemplo, cuando piensa, No soy querible”, considera irrelevante cualquier
prueba de que otra persona pueda quererlo. En consecuencia, su pensamiento no puede ser refutado.
Otro ejemplo: “Esa no es la cuestión real. Hay problemas más profundos. Existen otros factores.”
17. Foco en opiniones propias y ajenas: Se evalúa a sí mismo, a los otros y a los eventos en términos de
blanco o negro (bueno o malo, superior o inferior), en vez de simplemente describir, aceptar o com-
prender. Se la pasa todo el tiempo juzgándose a sí mismo y a los demás en base sus propios criterios
arbitrarios y pensando que tanto Ud. como los otros no cumplen con sus expectativas. Se centra
tanto en sus propias opiniones como en las ajenas. Por ejemplo: “No me fue bien en la universidad”
o “Si comenzara a jugar al tenis, no me iría bien”“Fíjate cuan exitosa es ella. Yo no lo soy”.
De Leahy (1996). Copyright ©1996 Jason Aronson, Inc. Reimpreso con autorización.

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Terapia cognitiva.indb 63 06/06/2018 12:03:59 a.m.


FO R M 2 . 8
Categorizando sus Pensamientos Distorsionados
Anote en la columna izquierda un pensamiento automático. Luego, identifique en la co-
lumna derecha la categoría (o categorías) de distorsión a la que pertenece este pensamiento:
lectura del pensamiento, adivinación del futuro, visión catastrófica, etiquetado, descarte de lo
positivo, filtro negativo, sobregeneralización,pensamiento dicotómico, “deberías”, personaliza-
ción, atribución de culpa, comparación falsa, orientación hacia el remordimiento, “y qué si”,
razonamiento emocional, inhabilidad para confirmar, foco en opiniones propias y ajenas.

Pensamiento Automático Distorsión

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Terapia cognitiva.indb 64 06/06/2018 12:03:59 a.m.


FO R M 2 . 9
Utilizando el Descenso Vertical
(¿Por qué debería Molestarme que mi Pensamiento sea Real?)
Una forma de evaluar lo que un evento significa para nosotros consiste en observar la su-
cesión de pensamientos que tenemos sobre sl mismo. Por ejemplo, la soledad podría ser el
evento y el primer pensamiento:“Nunca podré estar con alguien.” Si ese pensamiento fuera
cierto, podría concluir “...porque no soy querible”; y si ello fuera verdadero, podría pensar “No
puedo ser feliz sin alguien más.” Esto se denomina “descenso vertical” porque observamos un
pensamiento detrás de otro. Identifique en el siguiente formulario el evento y la sucesión de
pensamientos que éste va originando sobre la marcha.

Evento:

Pensamiento

Esto me molestaría porque me haría pensar que . . .

Pensamiento

Esto significaría que

Esto significaría que

Esto significaría que

Esto significaría que

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Terapia cognitiva.indb 65 06/06/2018 12:03:59 a.m.


FO R M 2 . 1 0

Observando las Probabilidades en una Secuencia


A menudo, nos sentimos amargados por una sucesión de eventos, cuya probabilidad de
producirse va disminuyendo de manera secuencial. Por ejemplo, puede pensar “Mi jefe está
disconforme”, dándole a dicho evento una probabilidad del 50%. Y luego pensar:“Si está dis-
conforme, puede echarme” y adjudicarle a este hecho una probabilidad del 10%.

Evento:

Me molestaría porque me haría pensar que . . .

Pensamiento

Esto significaría que


Probabilidad

Esto significaría que

Probabilidad

Esto significaría que

Probabilidad

Esto significaría que

Probabilidad

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Terapia cognitiva.indb 66 06/06/2018 12:03:59 a.m.


FO R M 2 . 1 1

Adivinando el Pensamiento Negativo


Las “emociones” se refieren a sentimientos tales como tristeza, ansiedad, ira, indefensión o
desesperanza. En la columna del medio,“Posibles Pensamientos Negativos”, anote los pensa-
mientos que cree acompañan a estos sentimientos. En la columna derecha, califique el grado de
creencia en cada uno de estos pensamientos, utilizando una escala de 0 a 100%.

Emociones Posibles pensamientos negativos Creencia


(0–100%)

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Terapia cognitiva.indb 68 06/06/2018 12:04:00 a.m.
Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

C A P Í T ULO 3

Evaluación de los Pensamientos y


Comprobación de su Validez

Una vez que el paciente y el terapeuta lograron ya identificar y categorizar los diversos pensa-
mientos negativos, y examinar la forma en que éstos se relacionan con la depresión, la ansiedad
y la ira, se inicia la etapa de su evaluación, análisis y refutación. La terapia cognitiva comprende
tanto la identificación de los pensamientos asociados con los trastornos antes mencionados,
como la evaluación de su validez en términos de una representación razonable o equilibrada de
la realidad. No basta con limitarse a reconocer que tenemos pensamientos negativos. Debemos
focalizarnos en su credibilidad y analizar si existen hechos que los respalden, si son útiles, ló-
gicos y si son de aplicación universal o no. De este modo, en la terapia cognitiva, el examen de
los pensamientos vinculados a la disforia se basa en el supuesto de que su credibilidad o validez
percibida es lo que perpetúa las dificultades del paciente.
El terapeuta trabaja con el paciente para elicitar e identificar los pensamientos problemáticos
y evaluar su credibilidad o impacto. Por ejemplo, es posible tener el siguiente pensamiento:
“Soy un perdedor”, pero a la vez, asignarle poca credibilidad porque las evidencias contradicen
abrumadoramente esta etiqueta. Más aún, el terapeuta cognitivo-conductual puede ayudar al
paciente a comprobar si la presencia de pensamientos negativos implica necesariamente que
deba asumir un comportamiento acorde. Por ejemplo, si una persona se cree aburrida, es iló-
gico pensar que sí o sí deba abstenerse de opinar. En cambio, puede actuar en oposición a su
pensamiento—como si no creyera en él. Aquí examinaremos esta escisión entre pensamiento y
acción al describir diversos experimentos y técnicas conductuales, y delinearemos el modo en
que la terapia meta cognitiva permite reconocer que un determinado pensamiento- e incluso
su credibilidad- no controlan necesariamente las elecciones conductuales.
Una premisa fundamental del modelo cognitivo es que la duda y el escepticismo fortalecen.
De hecho, se puede estimular al paciente quien, al inicio de la sesión, expresa sus dudas—por
ejemplo, “No sé si esto va a ayudarme”—a elaborar un cierto grado de escepticismo saludable.
El terapeuta puede sumarse a la duda y explicar: “Creemos que el escepticismo sincero puede
ser la herramienta más poderosa en este tipo de terapia. Quisiera que lo aplicara tanto al trabajo
que aquí realizamos como a sus pensamientos negativos. Cuanto más dude, más serias serán
la evaluación de sus pensamientos y las acciones que emprenda. La duda nos permite analizar
con libertad lo que estamos haciendo y pensando. Probablemente, no quiera verse limitado
por sus viejas costumbres ni por sus sentimientos. Puede tomar cualquier pensamiento y decir:
‘Déjeme ver qué sucede si intento contrarrestarlo.’ Incluso, podríamos avanzar un poco más y

69

Terapia cognitiva.indb 69 06/06/2018 12:04:00 a.m.


sugerir, ‘Quizás sea el momento de entrar en acción, aunque dude.’ Por ejemplo, analicemos la
siguiente duda: ‘No creo que la pase bien si salgo con mis amigos’, y sin embargo elegir hacer-
lo—puede dejar de lado la duda y actuar.”
Se puede tener un pensamiento negativo y no creer en él. Esta “credibilidad” constituye el
eje central del modelo cognitivo a la hora de examinar, analizar y refutar los pensamientos. Po-
demos tener cualquier pensamiento sin creer completamente en él y sin permitir que controle
nuestras elecciones. La terapia cognitiva no busca suprimirlos.
En este capítulo, describimos las diversas técnicas que se utilizan para probar la validez de
los pensamientos negativos, teniendo siempre en cuenta que, en ocasiones, son verdaderos. La
terapia cognitiva no propugna el “poder del pensamiento positivo” sino más bien el poder de
identificar cualquier cosa que se esté pensando y examinar su validez. Algunos individuos sub-
estiman las implicaciones negativas de su comportamiento—por ejemplo los alcohólicos y los
adictos a las drogas, o los pacientes con tendencias maníacas (Leahy, 1999, 2002a, 2002b). Téc-
nicamente, los terapeutas cognitivos evalúan o ponen a prueba la validez de los pensamientos,
analizando sus consecuencias y las evidencias, e intentan hallar interpretaciones alternativas.
No obstante, a veces, pueden pedirles a los pacientes que refuten sus pensamientos de manera
más enérgica, a fin de elaborar nuevas interpretaciones más adaptativas a través de un debate
activo. En cierto sentido, estos debates constituyen una forma de comprobar la validez de un
pensamiento negativo. Si este es válido, debe ser capaz de tolerar un cuestionamiento rotundo.
Sin embargo, el terapeuta debería reconocer que demasiadas discusiones pueden hacer que el
paciente se sienta invalidado, dominado, humillado o incomprendido. Con estas salvedades en
mente, en las siguientes páginas podrán hallar ejemplos de las diversas técnicas desarrolladas
para examinar la validez de los pensamientos objetados.

TÉCNICA: Definiendo Palabras


Descripción

El terapeuta puede explicarle esta nueva etapa al paciente del siguiente modo: “Para poder
examinar y desafiar sus pensamientos, tenemos que saber de qué está hablando. Si se auto eti-
queta como ‘fracasado,’ precisamos saber lo que el término fracaso significa para Ud. ¿Cómo
lo definiría? ¿Está utilizando palabras y conceptos que nunca antes definió ni para Ud. ni para
otras personas? Esta técnica—definiendo palabras—se denomina “técnica semántica” porque
se le pide que defina el significado de los términos que está empleando. Imagínese que es un
científico (o un psicólogo) llevando a cabo una investigación. Alguien dice, ‘Bill es un fracasa-
do’ y Ud. quiere determinar si esta afirmación refleja una percepción exacta sobre Bill. Lo pri-
mero que debemos hacer es definir el término “fracasado”. Por ejemplo, podría definirlo como:

• ‘No exitoso’
• ‘Incapaz de alcanzar objetivos’
• ‘Inferior a casi todos en todo’

“O, si es proclive a la autocrítica y a la depresión, quizás tenga su propio modo de definir esta
palabra, y probablemente nadie más concordaría con ésta. Por ejemplo:

• ‘No lo hago tan bien como quisiera’


• ‘‘No doy el 100% de mí ’.
70

Terapia cognitiva.indb 70 06/06/2018 12:04:00 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

• ‘ No lo hago tan bien como los demás’


• ‘No puedo hacer bien una simple tarea’

“Entonces, hoy descubriremos su definición de fracaso.”

Preguntas a Formular/Intervención

“¿Cómo definiría aquello que le está molestando? Por ejemplo, ¿cómo podemos saber si
alguien es inútil, exitoso, fracasado, etc.? ¿Cómo sabemos si no lo es? Elabore una definición
más detallada. ¿Qué podemos observar en la realidad que pueda ejemplificar lo que Ud. está
diciendo? Si le estuviera enseñando a otro a ver lo que Ud. ve, ¿qué señalaría como ejemplo?
¿Podría esa persona aceptar de inmediato su definición? ¿Por qué sí y por qué no?”

Ejemplo

T: Dijo que se siente fracasada desde que Bill la dejó. ¿Cómo definiría el término fracaso?
P: Bueno, el matrimonio no funcionó .
T: Entonces, ¿cree que su matrimonio no funcionó porque Ud. es un fracaso como persona?
P: Si no lo fuera, aún estaría conmigo.
T: Entonces, ¿podemos concluir que todas las personas cuyos matrimonios no funcionan
son fracasadas?
P: No, supongo que no diría eso.
T: ¿Por qué no? ¿Deberíamos definir el fracaso de una forma para Ud. y de otra para los
demás?

En este ejemplo, el terapeuta ayudó a la paciente a identificar el modo en que ella utilizaba el
término “fracasada” y la implicancia de generalizar esta definición a otras personas. El elemen-
to clave de una definición es su aplicación universal. Debe ser clara, universal e internamente
coherente—por ejemplo, no podemos decir “Soy una fracasada porque mi relación no funcio-
na”, si esta definición no puede aplicarse a todos los demás. No “podemos” tener un “lenguaje
privado” que se aplique sólo a nosotros mismos. Los individuos que definen al fracaso como
“no ser extraordinariamente exitoso” pueden comprobar que su definición está polarizada en
términos de todo o nada—es decir, “éxito completo” versus “fracaso total.” ¿Extendería esta de-
finición a todos los demás? Existe una variante de la técnica semántica en la que se les pregunta
a los pacientes cómo creen que otros definirían las palabras “éxito” o “fracaso”. Personalmente,
prefiero que se enfoquen en el extremo positivo del espectro, pidiéndoles que definan palabras
tales como “éxito” o “útil.” De esta forma, pueden comprobar que sí tienen atributos positivos,
y no sólo negativos.

T: Como puede ver, su definición de fracaso es bastante diferente a la de otras personas.


Muy pocos dirían que una divorciada es una fracasada. Ahora vamos a focalizarnos en lo
positivo. ¿Cómo definiría la mayoría de la gente al éxito en relación a una persona?
P: Bueno, podrían decir que alguien es exitoso cuando logra alguna de sus metas.
T: OK. Entonces, ¿podríamos decir que si una persona cumple sus objetivos es exitosa?
P: Correcto.
T: ¿Podríamos decir también que las personas tienen distintos niveles de éxito? ¿Que algu-
nas triunfan más que otras?
P: Sí.

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Terapia cognitiva.indb 71 06/06/2018 12:04:00 a.m.


T: Entonces, si nos basáramos en esas ideas, ¿podríamos afirmar que Ud. ha conseguido
algunos de los objetivos que se propuso para su vida?
P: Sí, me gradué de la universidad y he estado trabajando durante los últimos 6 años. Estuve
ocupada criando a Ted, quien tuvo algunos problemas de salud hace unos pocos años,
pero encontré los médicos adecuados para él.
T: ¿Podríamos decir que estas han sido conductas exitosas?
P: Bueno, sí. He logrado algunos objetivos.
T: Entonces, hay una contradicción en lo que piensa—por un lado dice que es una fracasada
y al mismo tiempo afirma que conseguido cumplir sus metas.
P: Sí, no es muy lógico, ¿verdad?

Tarea para el Hogar

Los pacientes pueden usar el Formulario 3.1 para definir los términos con que denominan a
sus pensamientos negativos de la mejor manera posible. La Figura 3.1 ejemplifica las definicio-
nes que elaboró un paciente para probar que su pensamiento era idiosincrásico

Posibles Problemas

Para algunos pacientes, el sentimiento es la definición—“Siento que soy un fracasado.” Este


“razonamiento emocional” es la prueba con la que respalda su noción de fracaso. Personalmen-
te, suelo sugerirles que analicen las definiciones del diccionario. Allí, se incluye el uso habitual
de una palabra—es decir, la forma en que la mayoría de las personas definen el término fracaso.

Pensamiento negativo: “Ninguna de mis relaciones funciona.”

Palabras Definiciones Problemas con mis definiciones

Ninguna Ni una sola Pensamiento polarizado:


todo o nada. Tengo diversas
cIases de relaciones, con
pensamientos positivos y
negativos de distinto grado

Relaciones Relaciones Tengo distintos tipos de


románticas amistades, relaciones
románticas y relaciones
breves.

Funcionar Lograr un “Funcionar” no quiere


matrimonio decir tener un “matrimonio
eternamente feliz eternamente feliz”. Las cosas
pueden ser relativamente
más positivas que negativas
en distintos momentos.

FIGURA 3.1. Ejemplo de definición de términos.

72

Terapia cognitiva.indb 72 06/06/2018 12:04:00 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

En general, les explico a los pacientes que estamos tratando de elaborar definiciones que po-
dríamos usar en un estudio científico—es decir, que otras personas también podrían emplearlas
y, ante los mismos hechos, llegar a las mismas conclusiones. Por ejemplo, si la definición de
“frío” es “menos 30 grados Fahrenheit”, entonces las personas pueden determinar fácilmente si
afuera hace frío. Si la definición de “conducta exitosa” es” avanzar hacia una meta”, entonces pue-
do evaluar si alguien está progresando hacia su objetivo y así precisar si lo está logrando o no.
Otro problema que se produce frecuentemente con las definiciones de los pacientes es que
son demasiado generales, confusas, idiosincrásicas y/o incoherentes y que pueden variar según
el estado de ánimo. Es importante señalarles cuando una definición es poco clara o imprecisa,
preguntando, por ejemplo: “Si otros usaran su definición de ‘perdedor,’ ¿podrían salir a la calle
y determinar quienes son perdedores y quienes no?” Vale la pena destacar que las definiciones
de los pacientes pueden ser tan idiosincrásicas que apenas se asemejan al modo en que otros
definirían a la misma palabra. El terapeuta debería preguntar, “¿Es así como la mayoría de las
personas definirían este término?” o “¿Cómo utilizan los demás esta palabra?”. Se puede recu-
rrir también a una cierta cuota de humor: “¿Puede su médico examinarlo y ubicar donde se
encuentra su fracaso?” o “¿Existe un análisis de fracaso al que todos puedan someterse?”
Además, la palabra puede estar tan sobrevaluada y ser tan subjetiva que de algún modo im-
pide su definición. Por ejemplo, a nuestros fines, el término “persona valiosa” no tiene sentido
alguno, dado que no hay forma que podamos salir a la calle y determinar quien es valioso y
quien no. Podríamos lidiar con la frase “acciones que valen la pena”—es decir, acciones que
tienen valor para uno y también para los demás—pero incluso aquí estaríamos pisando terre-
no pantanoso, ya que puede ser valedera para un solo individuo, en un determinado contexto
y en un cierto período. Otro modo de refutar la definición ofrecida consiste en preguntar si
existe una manera más simple de describir lo sucedido—sin utilizar la evaluación negativa de la
palabra. Por ejemplo, “¿Sería más exacto decir, ‘Esta conducta no me sirvió esta vez’?” Al reem-
plazar un término general e idiosincrásico por otro más descriptivo y neutral—que detalle más
específicamente lo que ocurrió—disminuye su impacto negativo. En los siguientes capítulos,
volveremos sobre el tema de la vaguedad de los términos, el pensamiento sobregeneralizado
y las evaluaciones negativas. Es muy habitual que los individuos se sientan ofendidos con pa-
labras tales como “persona valiosa”, “perdedor” o “fracaso total”. Recién después de ayudar al
paciente a focalizarse en aquellas conductas que son más o menos adecuadas para él, se puede
comenzar a evaluar cómo aumentar o disminuir su frecuencia. De hecho, podríamos decir que
las definiciones más útiles son aquellas que son claras, reproducibles, que todos pueden verifi-
car y que brindan flexibilidad y libertad de acción.

Remisión a Otras Técnicas

Las técnicas relacionadas incluyen: elicitación de pensamientos automáticos, categorización


de pensamientos en distorsiones cognitivas, análisis de las evidencias a favor y en contra de la
validez y calidad de los pensamientos.

Formulario

Form 3.1 (Definiendo Palabras).

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TÉCNICA: Definir Palabras con Claridad
e Imparcialidad
Descripción

Tal como se indicara con anterioridad, es bastante habitual que las personan definan las
palabras relacionadas con depresión, ansiedad e ira de manera confusa y prejuiciosa. A fin de
llevar a cabo una investigación o un debate inteligente, debemos utilizar los mismos términos,
a fin de hallar intereses en común. Algunos pacientes proclives a la depresión emplean un len-
guaje sobregeneralizado, de modo tal que los detalles específicos suelen ser poco claros (Wi-
lliams, Teasdale, Segal, & Soulsby, 2000). Por ejemplo, el individuo que afirma que la definición
de “fracaso” es “cuando las cosas no andan bien” está usando un lenguaje sobregeneralizado,
confuso y difícil de evaluar. ¿Cómo podemos valorar—cómo podemos tergiversar— que “las
cosas no andan bien”? Más aún, algunas definiciones o palabras suelen ser notablemente in-
justas para el individuo—por ejemplo, aseverar que “fracaso” significa “no hacer que las cosas
funcionen del modo que uno quiere que lo hagan.” Esta definición idiosincrásica es hostil para
sí mismo, dado que casi todos podemos afirmar, en algún momento, que las cosas no están
saliendo exactamente del modo que esperábamos. Podemos considerar que una definición es
“parcial” si es tendenciosa y apunta a un resultado negativo para la mayoría de las personas que
la utilizan. La técnica consiste en evaluar la claridad e imparcialidad de una definición.

Preguntas a Formular/ Intervención

“Ud. ha sugerido una definición de esta palabra, pero prefiero evaluar primero si la misma
es completamente clara. Por ejemplo, ¿puede cualquier persona que la escuche entender exac-
tamente lo que significa? ¿Cómo puede saber si lo que está observando es lo que Ud. quiere
decir? Un ejemplo de una definición clara y fácil de comprobar en la vida real podría ser “una
silla es un mueble que tiene patas y un asiento sobre el cual se puede sentar.’ Nadie confundiría
una silla con un perro. Podrían distinguirlos fácilmente. Sin embargo, quizás la forma en que
Ud. define las cosas puede resultar confusa o ambigua. Por ejemplo, si define “fracaso” como
no obtener lo que quiere, ¿le parece que todos los que escuchen esa definición podrán enten-
der exactamente lo que significa?” Además, el terapeuta puede indagar un poco más sobre la
“imparcialidad” de la definición. Por ejemplo: “Si definimos “fracaso” como no conseguir lo
que quiere, entonces, ¿todo aquél que no consigue lo que desea es un “fracasado”? Si no es así,
entonces la definición que está usando puede ser arbitraria para Ud. mismo. Nuestra meta con-
siste en buscar palabras y definiciones que sean claras e imparciales.”

Ejemplo

T: Es importante que cuanto utilice términos que le molestan, pueda expresar con claridad
lo que está pensando. De alguna forma, un pensamiento es como una herramienta y a la
vez un objetivo. Es una herramienta por cuanto hace que las cosas ocurran. Por ejemplo,
el pensamiento “soy un fracasado” es una herramienta de autocrítica y también un obje-
tivo para nuestra evaluación. Podemos comenzar focalizándonos en dicho pensamiento
para comprobar si los términos que utiliza para definirlo tienen sentido. ¿Son claros?
¿Son imparciales?
P: No estoy muy seguro de lo que quiere decir con “claro”.

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Terapia cognitiva.indb 74 06/06/2018 12:04:01 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

T: Bien, ese es exactamente el punto. ¿Cómo podemos evaluar las ideas si son tan confusas
que tan sólo uno o ninguno de nosotros sabe de lo que estamos hablando? Tomemos
como ejemplo el pensamiento “Soy un fracasado” que Ud. ha definido como “No lograr
lo que quiero”. ¿Cómo puede aquel que está observando su comportamiento decir que
Ud. “no está consiguiendo lo que quiere”? Si esa persona lo siguiera desde que se levanta
a la mañana hasta que se acuesta a dormir en la noche, ¿le parece que podría entender
claramente su definición?.
P: (hace una pausa) Nunca lo pensé de esa forma. Es sólo como me siento cuando pienso
que soy un fracasado.
T: Esa es una observación interesante—“como me siento.” Es casi como si su pensamiento
“soy un fracasado” fuera una emoción—es más emocional que verdaderamente fáctico. A
menudo, descubrimos que nuestros pensamientos emocionales son bastante confusos. El
pensamiento “Esta es una silla” es claro, podemos estar de acuerdo—o no— en que esto es
una silla. Pero la frase “Soy un fracasado” no tiene ese tipo de claridad, ¿cierto?
P: No, es intensa, pero difícil de determinar.
T: Entonces, piense en la ironía que hay en ello. Si realmente no puede identificarla, si otras
personas no pueden saber lo que significa, y si se está sintiendo mal por algo tan confuso
y difícil de especificar, ¿no podría ser que se esté autocastigando con esta confusión e
imprecisión?
P: Supongo que sí.
T: Y si la definición es tan confusa, entonces le dificulta saber si tiene razón o no y eso lo
hace sentirse inútil e indefenso.
P: Así es como me siento.
T: Entonces, parte de lo que necesitamos hacer es utilizar palabras más claras y más precisas,
con el fin de descubrir finalmente si la realidad es tal como la pensamos. Una manera de
ser claros consiste en definir los términos por medio de comportamientos o cosas que to-
dos podemos observar. Por ejemplo, todos podemos ver que esto es una silla y aquello un
reloj. Todos podemos observar que levanté mi brazo derecho y que luego lo bajé. Buenas
definiciones permiten buenas observaciones. ¿Piensa que todos podrían, al observar su
comportamiento, concluir que es un fracasado?
P: No, porque sienten lo mismo que yo.
T: Entonces, ¿qué le parece si comenzamos a pensar en conductas y cosas que puedan ob-
servarse en vez de usar palabras confusas como “fracasado” o “valioso”? Imagínese que
le está enseñando a otra persona a entender exactamente lo que quiere decir la palabra
“fracasado”. E imagínese que esa persona se cuestiona si Ud. está usando el término del
mismo modo en el que lo emplean todos los demás.

Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide al paciente que haga una lista de las palabras que utiliza cuando se siente
deprimido— por ejemplo, “fracasado,” “perdedor,” o “aburrido” y que luego defina su significa-
do y se formule las siguientes preguntas: (1) “¿es esta definición lo suficientemente clara como
para que todos entiendan exactamente de lo que estoy hablando?,” (2) “si aplicara esta defini-
ción a todos los demás, ¿pensarían que es imparcial?” y (3) “¿qué conductas podrían ejemplifi-
car la definición general que estoy usando?” Por ejemplo, si el paciente define al fracaso como
“no conseguir lo que yo quiero,” entonces, probablemente sea difícil que otras personas puedan
observar esa conducta en los demás. Si esta definición se aplicara a otros, podríamos concluir
que todos son fracasados, lo cual sería ridículo. Y, por último, podría notar que ciertas conduc-

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Terapia cognitiva.indb 75 06/06/2018 12:04:01 a.m.


tas específicas no produjeron los resultados esperados—y enumerarlas. Estos serían ejemplos
de conductas que no sirvieron en “esta situación” y podrían emplearse para reemplazar al tér-
mino “fracasado”, que es más general y confuso. El paciente puede usar el Formulario 3.2 para
analizar sus definiciones; véase la Figura 3.2 donde se ejemplifica la forma en que un paciente
utilizó este formulario.

Palabra que uso Cómo defino esta ¿Podrían otros saber de lo que estoy
cuando me siento palabra hablando? ¿Es confusa, idiosincrásica,
molesto difícil de determinar? ¿Por qué?

Nada de lo que “Nada”—ni una La gente podría pensar que


hago funciona. sola cosa. esta definición es confusa y
sobregeneralizada y que no
estoy viendo el panorama
racionalmente.

FIGURA 3.2. Aclarando definiciones.

Posibles Problemas

A menudo, no es tarea fácil lograr que los pacientes especifiquen y aclaren sus definiciones,
porque muchos están tan acostumbrados a usar su “idioma privado” que no pueden ni imagi-
narse que otros no puedan entenderlos. Sin embargo, la transformación de términos confusos,
imperceptibles e incomprobables en palabras claras, específicas, conductuales y verificables
puede ser “revolucionaria”. El paciente que insiste en frases como “Pero me siento un fracasado”,
está confundiendo una afirmación sobre una emoción (por ejemplo sentirse inútil, desmora-
lizado, derrotado) con una afirmación sobre una realidad que todos conocen, tal como “Él es
un fracasado, todos estarían de acuerdo en eso.” El terapeuta puede pedirle que intente reem-
plazar los términos confusos y sobregeneralizados por conductas específicas: “¿Qué cree que
cambiaría si dejara de lado estas palabras tan confusas y generalizadas y comenzara a mostrar
conductas simples para describir las cosas? Por ejemplo, ¿qué pasaría si substituyera una pala-
bra tan autocrítica como “fracasado” por una afirmación más precisa como “en esta situación
en particular, esta conducta no sirvió”? Con frecuencia, los pacientes pueden reconocer que los
términos conductuales específicos son menos denigrantes y más fáciles de tolerar. De hecho,
pueden ser utilizados por todos, sin conllevar un gran bagaje emocional, permitiendo, además,
un cambio conductual.

Remisión a otras Técnicas

Otras técnicas relevantes son: la técnica semántica, la examinación de las evidencias a favor
y en contra, la técnica de doble estándar y el análisis de distorsiones cognitivas tales como ra-
zonamiento emocional, sobregeneralización y pensamiento dicotómico.

Formulario

Formulario 3.2 (Aclarando Definiciones).

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Terapia cognitiva.indb 76 06/06/2018 12:04:01 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

TÉCNICA: Análisis de los Costos y


Beneficios de un Pensamiento
Descripción

Una vez que el paciente ya ha identificado un pensamiento que origina sentimientos pertur-
badores, se le debe preguntar, “¿Se siente motivado a cambiar su pensamiento?” Estamos inte-
resados en lograr que analice las consecuencias—tanto positivas como negativas—de aferrarse
a una creencia en particular. Cuando ya tenga en claro los posibles efectos, podrá elegir entre
seguir atrapado en su creencia o reemplazarla por otra. Al focalizarse en los costos y beneficios
de un pensamiento o conducta, el terapeuta puede ayudarlo a analizar si los costos y beneficios
son a largo o a corto plazo, y si los pensamientos o el comportamiento coinciden con las metas
o valores a largo término. Por ejemplo, un estudiante puede pensar que el costo de quedarse
estudiando de noche, en vez de salir con sus amigos, es más alto, por cuanto el beneficio in-
mediato sería asistir a la fiesta. Sin embargo, las metas y valores a largo plazo de ser un buen
estudiante y graduarse indican que sería mejor asumir una pérdida a corto plazo y buscar una
ganancia a largo plazo. Los costos y beneficios deben examinarse en función de los valores y
objetivos que el paciente considera más importantes.

Preguntas a Formular/Intervención

“¿Cuáles son los costos y beneficios de su creencia? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de
su pensamiento? Enumérelos. ¿Qué cambiaría si no se aferrara tanto a esta creencia? ¿Y si se
aferrara un poco más? Si tuviera un 100% para asignar entre costos y beneficios, ¿le parecería
correcto dividirlo en 50/ 50? ¿quizás 60/40? o ¿40/60?. ¿Cómo asignaría el 100%? Alternativa-
mente, analice un pensamiento que sea más positivo o menos crítico. ¿Cuáles son sus costos
y beneficios? ¿Cómo se compara este análisis con el de su pensamiento original?” La Figura
3.3 representa un análisis de costos-beneficios de una paciente quien está considerando las
ventajas y desventajas de quedarse sentada en su casa en vez de asistir a una fiesta. El terapeuta
puede pedirle que utilice el Formulario 3.3 para registrar y comparar los costos y beneficios de
su pensamiento.

Ejemplo

T: Analicemos su pensamiento, “Seré rechazada si asisto a esa fiesta”. Me gustaría que anote
ese pensamiento y que dividida la hoja en dos partes. Sobre el lado izquierdo, en la parte
superior, escriba “Ventajas” y sobre el lado derecho “Desventajas” [como en la Figura 3.3].
Ahora, examinemos las ventajas de creer que será rechazada en la fiesta.
P: No puedo pensar en ninguna.
T: Las personas siempre tienen razones o motivos por los que creen en algo. ¿No será que
este pensamiento la está protegiendo de algún modo?
P: Bien, supongo que si creo que voy a ser rechazada, no me sorprenderé tanto—Estaré
preparada.
T: OK. ¿Alguna otra ventaja?
P: Podría evitar el rechazo no yendo a la fiesta. (Ahora, ambos analizan las desventajas). Si
creo que voy a ser rechazada, mi ansiedad aumenta y mi autoestima baja. Esto hace que
evite el contacto con la gente. (Continúan buscando más ventajas y desventajas, y comple-

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Terapia cognitiva.indb 77 06/06/2018 12:04:01 a.m.


tan el Formulario 3.3. Luego reparten 100 puntos entre ambas.). Las desventajas sobrepa-
san a las ventajas. Si tuviera que repartir los 100 puntos, diría que un 10% para beneficios
y el 90% restante para costos.
T: De modo que las desventajas superan a las ventajas por 80 puntos.

El terapeuta no termina aún con esta paciente. Analizan un supuesto o pensamiento alter-
nativo: “Debería preocuparme menos por lo que la gente piensa de mí”. Ambos organizan un
análisis de costos-beneficios para este nuevo pensamiento y sopesan el costo de oportunidad
(usando el Formulario 3.3). La paciente llega a la conclusión que las ventajas suman un 90%
en tanto las desventajas alcanzan un 5%—una resultante del 90% a favor de las ventajas. Cla-
ramente, la paciente se siente mejor creyendo que debería preocuparse menos por lo que los
demás opinan de ella.

Pensamiento negativo: “Debería quedarme sentada en casa en vez de ir a la fiesta.”

Ventajas y desventajas del pensamiento: “Me sentiré rechazada si voy a esa fiesta.”

Ventajas Desventajas

No me sorprendería. Estoy ansiosa.


Evito el rechazo. Mi autoestima se hunde.
Evito el contacto con las personas.
Soy menos asertiva.
No consigo lo que quiero—me conformo con
menos.
Me siento inferior a los demás.
No me encuentro con personas a las que me
gustaría conocer.

FIGURA 3.3. Analizando las ventajas y desventajas.

¿Qué sucedería si el paciente descubriera que las ventajas de un supuesto desadaptativo


superan a sus desventajas? ¿Qué pasaría entonces? Tomemos el siguiente ejemplo. Bill cree lo
siguiente: “Siempre debo satisfacer las expectativas de mi jefe, aunque estas sean irracionales.”
Afirma que una de las ventajas de esta creencia es que lo impulsa a trabajar más y a “mentali-
zarse”, y que “todos en el trabajo son así”, y, por lo tanto, él no puede ser distinto. Las desven-
tajas incluyen ansiedad, autocrítica, exceso de trabajo y sumisión a las exigencias irracionales
de su jefe. Tras realizar la correspondiente comparación, asigna un 70%, a los beneficios y un
30% a los costos. En consecuencia, él cree que las ventajas superan a las desventajas— es decir,
a fin de cuentas, este pensamiento le “sirve”. Incluso cuando el terapeuta analiza las evidencias
que prueban que creer que tiene que satisfacer todas las expectativas irracionales de su jefe
para motivarse, el paciente afirma que necesita dicho pensamiento para poder realizar un
trabajo productivo.

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Terapia cognitiva.indb 78 06/06/2018 12:04:01 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

T: ¿Ud. está seguro que este pensamiento le sirve?


Bill: Sí. Si no pensara de este modo no podría trabajar allí.
T: OK. Bien, tiene derecho a pensar lo que quiera. Si está entregado a este pensamiento y
elige creer en él, entonces supongo que está dispuesto a absorber sus costos.
Bill: ¿Qué quiere decir?
T: Supongo que está dispuesto a asumir los costos de ansiedad, exceso de trabajo, y autocrí-
tica, y que su estado de ánimo dependa de los caprichos de su jefe.
Bill: No quiero sentirme ansioso ni autocrítico.
T: Sí, sé que no le gustan estos costos. Pero si es el pensamiento que cree necesitar, no hay
forma de evitarlos. Son los costos de ese pensamiento.

Este fragmento ejemplifica cómo los pacientes deben confrontar sus elecciones—tienen dos
opciones, o modificar el pensamiento problemático, o bien pagar sus costos. En esta sesión en
particular, Bill decidió mantener su creencia. Esta técnica libera a los pacientes de analizar las
consecuencias de sus creencias—pueden elegir aferrarse a cualquier creencia siempre y cuando
acepten sus costos.
Para el terapeuta, este toma y daca puede funcionar en el corto plazo, sin embargo, así se
sacrifican las metas a largo plazo. Por ejemplo, el paciente que quiere rebajar 20 libras puede te-
ner “razón” al afirmar que “esta mañana no vale la pena hacer ejercicio, dado que los resultados
serán mínimos”, en cuyo caso, el terapeuta podría preguntarle: “¿Está centrándose principal-
mente en los beneficios a corto plazo más que en las metas a largo plazo? ¿Cuáles son los costos
y beneficios de este modo de pensar?

Tarea para el Hogar

El análisis de costos-beneficios es útil para afrontar la desidia, la evitación o los supuestos


subyacentes del paciente. Tomemos el ejemplo de un paciente que está considerando la posi-
bilidad de anotarse en un gimnasio. Se le pide que haga una lista de los costos y beneficios de
quedarse sentado en su casa mirando televisión vs. los costos y beneficios de asistir al gimna-
sio (usando el Formulario 3.3), después de identificar la siguiente creencia subyacente: “Debo
estar seguro antes de hacer algo.”, la que puede ser sometida a un análisis de costos beneficios
y comparada con otro pensamiento: “Puedo asumir riesgos razonables.” El objetivo es el de
confrontar a los pacientes con la posibilidad de elegir entre varias alternativas y focalizarse en
la motivación para cambiar.
La tarea para el hogar incluye el uso del Formulario 3.3., en el que tanto el paciente como el
terapeuta pueden identificar los pensamientos y elecciones que confronta el paciente y analizar
sus posibles recompensas. El terapeuta puede decir “Hemos identificado diversos pensamien-
tos (o conductas) problemáticos. Me gustaría que los enumere y que luego anote los costos y
beneficios de cada uno y los compare.”

Posibles Problemas

Negar que un pensamiento disfuncional puede acarrear algún beneficio constituye un pro-
blema bastante común: “Oh, sé que es irracional. No obtengo ninguna ventaja. No sé por qué
lo sigo haciendo.” Aquí, el terapeuta debería insistir en examinar los posibles beneficios “silen-
ciosos”: “Son pocas las cosas que hacemos que no tengan algún provecho. Por ejemplo, aún
cuando se afirma que el fumar tiene costos muy altos y ningún beneficio real, los fumadores sí
consiguen cierto rédito en el corto plazo, ya que al fumar se sienten mejor y libres de ansiedad.”

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Terapia cognitiva.indb 79 06/06/2018 12:04:02 a.m.


El terapeuta puede pedirle al paciente que trate de no ser racional: “Intente pensar irracional-
mente en las posibles ventajas de su pensamiento negativo: evitar frustraciones, desesperanza,
fracasos, riesgos, malestar, sopresas, estar siempre preparado, y automotivarse”. En ocasiones,
resulta útil pedirle que cierre los ojos y que se imagine afrontando una elección (por ejemplo,
ir al gimnasio en vez de quedarse en casa mirando televisión) y que piense en todas las razones
y sentimientos que se cruzan por su mente.
Otro problema habitual es que algunas de las ventajas de un pensamiento o comportamiento
negativos, si bien breves, producen resultados inmediatos y reafirmantes. Por ejemplo, fumar,
beber alcohol, comer en exceso y asumir una conducta pasiva confieren una satisfacción rápida
y muy intensa. Por ende, los pacientes deben analizar las consecuencias negativas a largo plazo
de estos pensamientos y conductas. Los costos de cambiar son altos o directos—aquí, sería útil
recurrir a la analogía con los costos de inversión—la recompensa se logra con el tiempo (véase
Leahy, 2001a). Por lo tanto, las ventajas de una conducta adaptativa tardan en acumularse—
exactamente del mismo modo en que lleva tiempo comprobar los efectos positivos de hacer
ejercicio físico.

Remisión a Otras Técnicas

Las técnicas relacionadas incluyen: elicitación de pensamientos automáticos, descenso ver-


tical, dramatización y adivinación del pensamiento. Las técnicas de imaginería pueden ayudar
a hallar las razones que impiden asumir una conducta o pensamiento positivos.

Formulario

Formulario 3.3 (Análisis de Costos-Beneficios de un Pensamiento).

TÉCNICA: Analizando la Validez de los Costos y


Beneficios a Corto y Largo Plazo
Descripción

El individuo que presupone que los costos de hacer o pensar algo serán excesivamente altos
está realizando una predicción sobre lo que realmente sucederá y sobre el modo en que se
habrá de sentir al respecto. Por ejemplo, el siguiente pensamiento “Si salgo a caminar, voy a ter-
minar agotado y dolorido” es una predicción sobre un costo (sobre como se habrá de sentir esa
persona). Asimismo, el pensamiento “No voy a sentir ni placer ni orgullo al ejercitarme” cons-
tituye otro vaticinio sobre cómo se sentirá. De hecho, las investigaciones realizadas hasta hoy,
indican que las predicciones sobre como habremos de sentirnos en el futuro son notoriamente
inexactas (Wilson & Gilbert, 2003, 2005). Las personas tienden a creer que un evento negativo
habrá de producir sentimientos negativos un tanto extremos y duraderos, subestimando así
los efectos mitigantes o atenuantes de otros sucesos positivos. Los pacientes con depresión y
ansiedad suelen preocuparse mucho por las consecuencias negativas de sus elecciones y subes-
timar los aspectos positivos de lo que pueda llegar a ocurrir. En este caso, los costos y beneficios
anticipados acarrean una negatividad exagerada.
Además, algunas ventajas son acumulativas y tardan en ejercer su impacto positivo. Por
ejemplo, el hacer ejercicio para bajar de peso puede resultar un proceso largo, en el que trans-

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Terapia cognitiva.indb 80 06/06/2018 12:04:02 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

curran varios meses hasta lograr la meta deseada. El terapeuta puede ayudar al paciente a eva-
luar si la “meta final” es el único beneficio importante y a considerar la posibilidad de “hacer
progresos” o “practicar la autoayuda” como objetivo positivo, intermedio y diario. El paciente
suele tener la idea de que estas “ganancias admisibles” son limitadas, y por ello los costos le
parecen mucho más altos.
Por último, muchos individuos con depresión y ansiedad no se comprometen totalmen-
te con esta técnica, y si se topan enseguida con algún costo, simplemente la abandonan
o renuncian. Este tipo de comportamiento será analizado en mayor detalle más adelante
(véase capítulo 5); por ahora, es importante recordar que al proporcionarle al paciente más
argumentos motivacionales, se lo puede ayudar a flexibilizar su búsqueda de una conducta
más adaptativa.

Preguntas a Formular/Intervención

“Ya ha identificado los costos o beneficios de su pensamiento, pero me pregunto si se está


focalizando en los resultados a corto plazo más que en la recompensa a largo plazo. Si pensara
hacia más adelante, ¿cuál sería la posible ganancia? A veces, los beneficios tardan en acumu-
larse. No se trata de pensarlos en términos de todo o nada o de su inmediatez. Si asumiera una
conducta positiva y la sostuviera en el tiempo, ¿podrían cambiar los beneficios?
“Además, a menudo descubrimos que no somos tan buenos a la hora de predecir cómo nos
sentiremos con el tiempo. Me pregunto si Ud. ha notado que en el pasado frecuentemente va-
ticinó hechos negativos, que finalmente resultaron neutrales o positivos. ¿Es posible que tenga
un sesgo negativo sobre sus sentimientos en el futuro?”

Ejemplo

T: Cuando describió los costos y beneficios de reunirse con sus amigos, parecía focalizado
en sentirse mal ante la mera idea de verlos y pasar un momento incómodo. De modo que
se inclina por no verlos. Sin embargo, me pregunto si no se está centrando demasiado en
los costos y beneficios inmediatos, en vez de considerar las recompensas a largo plazo.
Por ejemplo, si llevara una vida más activa— visitando amigos, haciendo ejercicio, salien-
do y haciendo cosas—los réditos se irían acumulando con el tiempo.
P: Bueno, supongo que pienso que me sentiría extraño reuniéndome con mis amigos cuan-
do me siento tan deprimido.
T: Sí, puede ver que ello lo haría sentirse incómodo. No obstante, a veces, cuando pensamos
en los costos de algo, nos centramos en las consecuencias inmediatas. Por ejemplo, ¿al-
guna vez ha pensado, “Si voy al gimnasio, después me voy a sentir agotado,” pero luego lo
hizo y se dio cuenta que se sentía mejor después de entrenar?
P: Sí, eso me ha pasado. Me cuesta mucho motivarme.
T: Quizás, cuando piensa en los costos de hacer algo, primero piensa en los posibles resulta-
dos negativos, encuentra uno, cree que es el único que importa y luego decide no hacerlo.
La incomodidad al ver a sus amigos puede representar el costo inicial, pero, probable-
mente el beneficio de estar con ellos pueda percibirlo un poco más tarde. ¿Le ha pasado
alguna vez?
P: Puede que tenga razón. No lo sé. Supongo que cuando mis amigos y yo hablamos, me
siento menos deprimido.
T: Entonces, los resultados positivos llegan con el tiempo. Analicemos la idea de bajar de
peso. Si alguien se ejercitara solo una vez a la semana, seguramente no lograría los fines

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Terapia cognitiva.indb 81 06/06/2018 12:04:02 a.m.


buscados, pero si lo hiciera cinco veces a la semana durante un año, la pérdida de peso
sería significativa. ¿Tal vez los beneficios sean acumulativos?
P: Sí. Lo sé. Hace dos años me propuse ir al gimnasio con regularidad y bajé bastante de
peso—pero me llevó mucho tiempo.
T: ¿Qué lo motivó a disciplinarse?
P: Pensé que quería mejorar mi vida social. Y me sentía bien cada vez que iba al gimnasio
porque me estaba cuidando.
T: Tal vez, sería muy bueno pensar que los resultados positivos se logran con el tiempo,
sentirse orgulloso de los progresos realizados y reconocer que está trabajando para sus
propios intereses a largo plazo.
P: Supongo que mi pensamiento original sobre lo mal que me sentiría en el corto plazo era
bastante prejuicioso.
T: Es importante que pueda conocer bien los costos y beneficios- considerarlos a largo plazo,
recordar que son acumulativos, focalizarse menos en el malestar inmediato, y sentirse
orgulloso de estar haciendo lo máximo posible para mejorar. En ocasiones, simplemente
nos damos por vencidos porque vaticinamos que nada bueno ocurrirá a pesar de nuestro
esfuerzo, o porque los costos y las molestias resultantes serán muy grandes; no obstante,
a veces, estas predicciones pueden ser erróneas.

Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide al paciente que piense en sus vaticinios y pensamientos actuales, y que
sopese la gama de posibles resultados que podrían producirse: positivos, negativos y neutrales.
Luego, al repasar las predicciones previas, puede formularle una o más preguntas: “¿Alguna no
se materializó? “¿Es proclive a elaborar predicciones muy negativas o a pensar que la forma en
que se siente en determinado momento será el modo en el que se sentirá siempre?” “¿Cuáles
con las consecuencias de estos sesgos predictivos?” “¿Intensifican sus sentimientos de desespe-
ranza, indefensión, depresión y ansiedad?” El terapeuta debe lograr que el paciente se concen-
tre en analizar los costos y beneficios a corto y a largo plazo.de un pensamiento o de un com-
portamiento El Formulario 3.4 le permite al paciente evaluar si aún sigue tomando decisiones
a corto plazo que impliquen sacrificar los réditos a largo plazo. En la Figura 3.4 se ejemplifica
el modo en que un paciente utilizó este formulario.

Pensamiento Costos y beneficios a Costos y beneficios a


corto plazo largo plazo

Si salgo a cenar Costos: aislamiento, Costos: más depresión y


con mis amigos, autocrítica, soledad, aislamiento, me siento
todos me van a
rechazar. depresión, obsesión por lo más inútil y no sucede
negativo, preocupación. nada bueno.

Beneficios: Evito el rechazo. Beneficios: ninguno.

FIGURA 3.4. Analizando la validez de los costos y beneficios a corto y largo plazo.

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Terapia cognitiva.indb 82 06/06/2018 12:04:02 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

Posibles Problemas

Algunos de los pacientes que realizan predicciones negativas pueden sentir que cualquier
cuestionamiento a su validez es despectivo, condescendiente y/o invalidante. El terapeuta debe
explicarles que si bien la examinación de los pensamientos puede parecer invalidante, un pen-
samiento realmente válido debería ser capaz de tolerar objeciones, y que buscar interpretacio-
nes o predicciones alternativas no hace daño. Algunos pacientes dirán que están seguros de
que las cosas saldrán de cierta manera—y estas certezas podrán ser analizadas en virtud de la
evidencia disponible. El terapeuta podría decir, “Parece tratarse de una creencia firme, por lo
tanto, tal vez sería conveniente hablar sobre ella, anotarla y recopilar algunos hechos para ver
como saldrán las cosas.”

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: examinación de la evidencia, análisis de predicciones


previas, institución de experimentos conductuales, observación de las “reglas del pulgar” o la
“heurística” que el paciente emplea, y la técnica de punto y contrapunto.

Formulario

Formulario 3.4 (Analizando la Validez de los Costos y Beneficios a Corto y Largo Plazo).

TÉCNICA: Examinando las Evidencias


Descripción

Al explicar esta técnica, el terapeuta debe decir lo siguiente: “Ahora que ya ha definido las
palabras, y señalado la forma en que se puede poner a prueba su pensamiento, incluyendo las
predicciones, debería analizar las evidencias tanto a favor como en contra de la validez de sus
creencias negativas. Tomemos como ejemplo el pensamiento negativo, ‘Soy un fracasado.’ Ud.
ha definido al fracaso como ‘no alcanzar las metas propuestas’, y al éxito como ‘alcanzar las
metas propuestas’. Divida la hoja por la mitad trazando una línea, y escriba ‘Soy un fracasado’
en la parte superior. Enumere todas las evidencias que coincidan con su creencia en la columna
izquierda, y todas las que la contradigan en la columna derecha (véase Figura 3.5).
“Además de enumerar los items a favor y en contra de la validez de su pensamiento, es im-
portante que los sopese desde un punto de vista psicológico—es decir, ¿cuán convencido está
de las pruebas a favor o en contra? De esta forma, podrá notar que casi siempre existe alguna
evidencia que respalde una creencia; lo importante es analizar todas las pruebas incluida en
ambas columnas.
“Cuando se examina una creencia, es importante trabajar con ella bajo el formato de una de-
claración de hechos—es decir, una afirmación sobre lo que Ud. cree es cierto. Evite usar frases
que se refieran simplemente a sentimientos—tales como, ‘Me siento triste, deprimido, enojado,
etc.’—ya que estos no son pensamientos o creencias que podamos poner a prueba. No tendría
sentido argumentar que no se siente triste si realmente dice que es así. Asimismo, no debemos
analizar frases retóricas, tales como ‘¿No es la vida horrible?’ o ‘No puedo creer que esto esté
pasando.’ Nuevamente, estos no son pensamientos objetables. Puede parafrasearlos como de-

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Terapia cognitiva.indb 83 06/06/2018 12:04:02 a.m.


claraciones de hechos, por ejemplo ‘La vida es horrible’ o ‘Es terrible que esto esté pasando,’ de
modo tal de recopilar evidencias a favor y en contra de la validez de sus pensamientos.
“Analice sus afirmaciones para comprobar si son triviales porque son ciertas para casi todas
las personas. Por ejemplo, ‘Es posible que haya sufrido un ataque de pánico’ es una frase que
no tiene sentido a nuestros fines porque a todos nos puede pasar. Lo que realmente interesa es
aquello que sí podemos probar basándonos en los hechos—las creencias implícitas, tales como
‘Probablemente, tendré un ataque de pánico’ o ‘Sería terrible si sufriera un ataque de pánico’
o ‘Me volvería loco si sufriera un ataque de pánico’. Por último, no podemos recabar eviden-
cias sobre afirmaciones del tipo ‘Y qué importa si’ ya que no expresan claramente la realidad.
En consecuencia, debe transformarlas en proposiciones—predicciones y afirmaciones sobre
hechos. Por ejemplo, ‘Y qué si tengo un ataque de pánico’ podría convertirse en ‘Voy a tener
un ataque de pánico’ o ‘Sería terrible tener un ataque de pánico’ o ‘Moriré si tengo un ataque
de pánico”.

Pensamiento negativo: “Soy un fracasado.”

Evidencias a favor. . . Evidencia en contra . . .

Estoy soltero. Tengo amigos.


No gano mucho dinero. Soy una buena persona—con buenos
valores.
Los demás no me aprecian tanto Mi desempeño laboral es bueno.
como a otras personas.

Me siento deprimido. Soy amable y considerado con mis


parientes.

Evidencia más importante a favor de este pensamiento: Evidencia más importante en contra de este argumento:
No gano mucho dinero. Soy una buena persona.

% de evidencia a favor de este pensamiento: 10 % de evidecia en contra de este pensamiento: 90

Evidencias a favor – evidencias en contra = -80

Conclusión:
Muchas buenas personas se deprimen, y ganar mucho dinero no los hace
mejores ni peores. Todos están solteros en algún momento. Necesito dejar de
subestimarme y de usar palabras como “fracasado”.

FIGURA 3.5. Examinando las evidencias.

Preguntas a Formular/Intervención

“Compare las evidencias a favor y en contra de su pensamiento. ¿Qué porcentaje obtiene,


50/50? 60/40? 40/60? Si restara los costos de los beneficios, ¿cuál sería el resultado? Además,
podría considerar un pensamiento alternativo más positivo. Realice un análisis similar de cos-

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Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

tos-beneficios y compare los resultados. ¿Cuáles son los costos más importantes? ¿Y los bene-
ficios más significativos? ¿Por qué?”

Ejemplo

T: Dijo que es una “perdedora” porque Roger y Ud. se divorciaron. Ya definimos lo que sig-
nifica ser un perdedor—alguien que no logra nada.
P: Correcto. Eso realmente me parece un tanto extremo.
T: OK. Analicemos las evidencias a favor y en contra de la validez de lo que piensa en cuanto
a no haber conseguido nada. Trace una línea para dividir la hoja por la mitad. Me gustaría
que en la parte superior escriba “He logrado algunas metas.”
P: (Traza la línea y escribe la frase)
T: ¿Cómo puede probarlo?
P: Tengo un título universitario, crié a mi hijo, trabajé en una oficina, tengo algunos amigos
y hago ejercicio. Soy una buena persona—soy confiable y me preocupo por mis amigos.
T: OK. Escriba todo esto en la columna izquierda. Ahora, anote en la columna derecha, toda
evidencia en contra de la validez de su antedicho pensamiento.
P: De acuerdo, quizás sea irracional, pero debería escribir que me divorcié.
T: OK. Ahora, analizando las pruebas a favor y en contra, ¿qué porcentaje les daría?
¿ 50/50? ¿ Algún otro porcentaje?
P: Diría 95% a favor del pensamiento positivo.
T: Entonces, ¿cuánto cree ahora en el pensamiento que sí ha logrado algunas metas?
P: 100%.
T: ¿Y cuánto cree en el pensamiento que fracasó por haberse divorciado?
P: Tal vez, yo no sea un completo fracasao, pero mi matrimonio sí. Me daría un 10%.

Tarea para el Hogar

El paciente debe llevarse el Formulario 3.5 y anotar en él un pensamiento negativo todos los
días (o los pensamientos disfuncionales identificados en la última sesión), y comparar las evi-
dencias a favor y en contra del mismo. Personalmente, prefiero que el paciente sopese también
las pruebas a favor y en contra de la validez de un pensamiento positivo, dado que ello suele
servir para levantarle el ánimo.

Posibles Problemas

Al igual que sucede cuando se intenta refutar cualquier pensamiento negativo, el paciente
podría decir: “Sé que es irracional, pero siento que es cierto.” Tal como se mencionara con an-
terioridad, este tipo de respuesta se denomina “razonamiento emocional”, y se la puede abordar
mediante una amplia variedad de técnicas, incluyendo la técnica de doble estándar, el análisis
de costos y beneficios, la técnica de punto y contrapunto, la inducción y reestructuración por
imaginería, la fantasía temida y la dramatización. Otros pacientes consideran que estas evalua-
ciones de sus pensamientos negativos son invalidantes, despectivas, críticas, o mitigantes. El
terapeuta podría explicarles que el propósito de este ejercicio es simplemente el de examinar
las evidencias sobre sus pensamientos negativos tal cual ellos las ven. Por cierto, algunos pensa-
mientos negativos son ciertos, y esta validez permite analizar rápidamente los supuestos subya-
centes que alimentan su impacto emocional, o instituir estrategias de resolución de problemas
que puedan modificar la realidad externa a la responden patológicamente.

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Remision a Otras Técnicas

Las técnicas relacionadas incluyen: elicitación e identificación de pensamientos automáti-


cos, análisis de costos y beneficios, categorización de distorsiones cognitivas, definición de pa-
labras, técnica de doble estándar, examinación de la poca información registrada y análisis de
esquemas.

Formulario

Formulario 3.5 (Examinando Evidencias).

TÉCNICA: Examinando la Calidad de la Evidencia


Descripciónn

Al describir esta técnica, el terapeuta puede decir lo siguiente: “Ahora ya ha enumerado las
evidencias a favor y en contra de la validez de su pensamiento negativo—una creencia con la
que se persigue y autocastiga. Y, tal vez, ya tenga en claro que se sentiría mejor sin ella. Sin
embargo, cuando analiza las pruebas que la respaldan, descubre que pueden existir razones
para aferrarse a su pensamiento negativo. Entonces, debería preguntarse “¿Cuán acertada es
la evidencia?”. En términos directos, ¿podría convencer a los demás de su creencia negativa?
¿Aceptaría un jurado su evidencia como válida? Tomemos el ejemplo del siguiente pensamien-
to negativo, ‘Soy un fracasado.’ Es posible que haya proporcionado las siguientes pruebas a
favor de su creencia:

“Siento que soy un fracasado.”


“Dan piensa que no soy tan buena como él.”
“No me fue bien en el examen.”
“Perdí el partido de tenis.”

“Imagínese que está presentando esto como evidencia del caso contra sí mismo frente a un
jurado. Se dirige a sus miembros y les dice, ‘Siento que soy un fracasado—eso prueba que lo
soy.’ ¿Cree que aceptarían sus sentimientos como evidencia de su valía? No”.
“O ¿qué le parecería decirles, ‘Soy un fracasado porque Dan piensa que no soy tan buena’?
¿Aceptaría el jurado este testimonio referencial como evidencia? Una vez más, no. Si declaró
que no le fue bien en el examen, ¿llegaría el jurado a la conclusión que Ud. es un fracaso como
persona? Nueva y definitivamente, no. Sus sentimientos, su necesidad de aprobación o su
mala calificación en el examen no serían considerados como prueba fehaciente de su fracaso
como persona”.
“El punto importante a destacar aquí es que está usando como prueba, información que es
emocional, personal, debatible e irrelevante. El hecho que se haya topado con muchas razones
para respaldar su creencia negativa, no implica que la evidencia sea conclusiva ni tampoco re-
levante. Por ejemplo, puede concluir que es un fracasado porque está usando un razonamiento
emocional, personalizando un evento, sobregeneralizando, empleando patrones perfeccionis-
tas, descartando lo positivo, haciendo oídos sordos a lo negativo, leyendo el pensamiento, sa-
cando conclusiones apresuradas sobre el futuro, consultando material irrelevante, o realizando
deducciones ilógicas.”
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Terapia cognitiva.indb 86 06/06/2018 12:04:03 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

Preguntas a Formular/Intervención

“¿Cuán fehacientes son las evidencias a favor y en contra de su creencia? ¿Piensa que otras
personas las considerarían convincentes’ ¿ Irracionales?¿ Extremas? ¿Cree que pensarían que
podría convencer a un jurado acerca de la veracidad de su afirmación? O pensarían que es de-
masiado exagerada? ¿Por qué? ¿Cuáles son algunos de sus errores de pensamiento?”

Ejemplo

T: Dijo que sentirse fea y que Roger rompiera su relación prueban que no es atractiva.
P: Lisa y llanamente, no me siento atractiva.
T: Bien. También dijo que las mujeres que aparecen en las revistas son mucho más lindas
que Ud.
P: Así es. Se ven perfectas.
T: ¿Qué piensa sobre la calidad de su evidencia en relación a su pensamiento “soy fea”?
¿Podría convencer a un jurado de que alguien es feo porque se siente feo?
P: No. Supongo que necesitarían otro tipo de información.
T: Quiere decir, ¿información imparcial?—¿distinta a la que Ud. siente?
P: Sí, por ejemplo lo que otros piensan de esa persona.
T: ¿ Hay hombres que piensan que es atractiva?
P: Bueno, sí, algunos me consideran linda. Pero no estoy interesada en ellos.
T: Cita como prueba de su fealdad el hecho que Roger rompiera su relación. ¿Cuáles fueron
las causas de la ruptura?
P: No nos estábamos llevando bien. Simplemente, no puede comprometerse con nadie. Y es
un mentiroso.
T: De modo que Ud. personalizó los defectos de Roger y concluyó que Ud. no es atractiva?
P: Cierto.
T: Me pregunto si podríamos analizar las evidencias que utiliza para respaldar sus creen-
cias negativas y ver si son relevantes o convincentes, o si se caracterizan por este tipo
de distorsiones.

El paciente puede anotarla las evidencias a favor de sus creencias negativas y evaluar su ca-
lidad en el Formulario 3.6, tratando de detectar posibles distorsiones. A muchos pacientes les
resulta provechoso descubrir que sus pruebas no son tan convincentes o relevantes.

Tarea para el Hogar

El paciente puede registrar diversos pensamientos durante la semana, identificando cada


pensamiento negativo y las evidencias a favor y en contra de su validez. O bien repasar las
tareas anteriores o las notas de las sesiones terapéuticas, en las que enumerara las pruebas
de dichos pensamientos. La tarea consiste en examinar los posibles problemas en base a las
evidencias disponibles, tratando de determinar si son distorsiones cognitivas, sesgos o razona-
miento ilógico. El terapeuta podría decir: “Después de enumerar las pruebas a favor y en contra
de sus pensamientos negativos, utilice el formulario 3.6 para examinar la calidad de las mismas.
Luego, pregúntese si hay alguna distorsión en ellas. Puede utilizar las letras de la A hasta la F,
o basarse en la validez de sus pensamientos negativos para calificar la calidad de las pruebas”.

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Terapia cognitiva.indb 87 06/06/2018 12:04:03 a.m.


Posibles Problemas

Tal como se mencionara con anterioridad, muchos pacientes se aferran a sus sentimientos
como evidencia: “Siento que es cierto, a pesar que sé que es irracional. Sé que las evidencias
no respaldan esta visión.” Son diversas las preguntas que pueden formularse para este tipo de
respuesta. Primero, el terapeuta puede utilizar la técnica de punto-contrapunto descripta más
adelante. Segundo, puede señalar que si bien los sentimientos son importantes, no constituyen
evidencia, y, por lo tanto, es necesario que aprenda a diferenciar entre sentimientos y hechos.
Tercero, puede explicar que el sentir la validez o invalidez de una creencia conforma un nivel de
experiencia distinto al del conocimiento mental o cognitivo. Si los pacientes realmente sienten
que una creencia en particular es verdaderamente inválida, podrán modificarla íntegramente.
Más aún, el terapeuta puede notar que podrán sentir que una creencia antigua y habitual no
es realmente cierta puede ocurrir un poco más adelante, después de examinar los hechos y la
lógica de sus pensamientos.

Remisión a Otras Técnicas

Tal como se señalara anteriormente, se pueden utilizar la técnica de punto y contrapunto, la


técnica de doble estándar, la dramatización, el descenso vertical y el análisis de las distorsiones
cognitivas y de la lógica o las interferencias suscitadas.

Formulario

Formulario 3.6 (Examinando la Calidad de la Evidencia).

TÉCNICA: El Abogado Defensor


Descripción

Para describir esta técnica, el terapeuta puede decir lo siguiente: “Al refutar sus pensamien-
tos, ¿puede imaginarse siendo llevado a juicio, donde el fiscal (representado por sus pensa-
mientos automáticos) lo hostigue durante varios días, etiquetándolo de perdedor perezoso, in-
competente y generalmente culpable?. Ahora, deberá representar el rol de su abogado defensor,
quien tendrá que refutar las pruebas, la credibilidad del testigo en su contra (el demandado) y
la lógica de la acusación. Tras varios días de acusaciones, no puede simplemente esperar que su
abogado defensor se pare y diga: ´Mi cliente es inocente, la defensa descansa ‘y luego se siente,
sino más bien una defensa vigorosa, que le permita presentar evidencias y testigos de su parte.
Como abogado, no debe creer en la inocencia de su cliente (o sea, la suya), tan sólo tomarse su
trabajo en serio.” (Para esta analogía, véase Freeman, Pretzer, Fleming, & Simon, 1990; Reinec-
ke, Dattilio, & Freeman, 1996; de Oliveira, 2014.)

Preguntas a Formular/Intervención

“Si tratara de actuar como su propio abogado defensor, ¿qué diría en su propia defensa?
Intente ser el mejor abogado defensor posible. Piense en los errores de razonamiento que el
pensamiento negativo representa. ¿Personalización, etiquetado, atribución de culpa, exclusión

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Terapia cognitiva.indb 88 06/06/2018 12:04:03 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

de lo positivo, sobregeneralización, uso excesivo de “deberías”, focalización sólo en lo negativo


o visión catastrófica? ¿Podrían ser los pensamientos negativos justos en un sistema de justicia
y moral?. ¿Podríamos atribuírselos a todos?”

Ejemplo

T: Se ha estado autocriticando durante la mayor parte de su vida adulta, llamándose perde-


dor, inútil, perezoso. Ahora quiero que se imagine que fue contratado como el “abogado
de Tom” y que tiene que defenderlo contra estas injurias. No es necesario que crea en la
inocencia de Tom, ni siquiera que le agrade. Simplemente quiero que se transforme en
un abogado competente que pueda defenderlo. Yo haré del fiscal y le diré lo malo que es.
Ud. defiéndalo.
P: OK.
T: [como fiscal] Tom es un perdedor perezoso que nunca ha logrado nada en su vida.
P: [como abogado defensor] Eso no es cierto. Se graduó de la universidad. Tiene un buen
empleo, mantiene a su familia, y su jefe piensa que trabaja bien.
T: [como fiscal] Bueno, Tom me parece un perdedor.
P: [como abogado defensor] Los sentimientos no sirven como evidencia en un tribunal. Los
hechos no respaldan la idea de que es un perdedor.
T: [como fiscal] Bien, como no es perfecto, entonces es un perdedor.
P: [como abogado defensor] Si eso fuera cierto, todos serían perdedores.

La ventaja de esta técnica en la que se invierten los papeles radica en que a muchos personas
les es más fácil imaginarse como abogados defensores de otros que de sí mismos. Al asumir este
“rol profesional”, pueden exigir pruebas, cuestionarlas, refutar al fiscal—es decir, todo aquello
que esperamos que haga un verdadero letrado.

Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide al paciente que se imagine actuando como su propio abogado defensor,
planteando las preguntas enumeradas en el Formulario 3.7 (véase la Figura 3.6 para ejemplo de
cómo completar bien este formulario).

Posibles Problemas

Al igual que sucede con otras técnicas que contrarrestan de manera activa los pensamientos
negativos, los pacientes pueden visualizar este ejercicio como un intento ingenuo de mentirse
a sí mismos para sentirse mejor. En algunos casos, creen que son dignos de autocrítica y que
no deberían defenderse, ya que ni siquiera merecen ser despreciados. Se deberían intentar eli-
citar dichos pensamientos saboteadores: “¿Puede decirme si tiene alguna dificultad con la idea
de representar a su propio abogado defensor?” Algunos creen que no pueden luchar contra
sus pensamientos negativos a menos que crean completamente en su otro lado positivo. El
terapeuta puede señalar que el rol de un buen abogado consiste en asumir ambos lados de un
pensamiento, para darle al jurado la oportunidad de considerar todos los puntos de vista.

Remisión a otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de la evidencia, técnica de punto y contra-

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Terapia cognitiva.indb 89 06/06/2018 12:04:03 a.m.


punto, evaluación de interferencias lógicas, dramatización y categorización de distorsiones
cognitivas.

Formulario

Formulario 3.7 (Representando el Papel de su Propio Abogado Defensor).

¿Qué “ley “infringió? ¿De qué delito se está autoacusando? ¿Existen pruebas abrumadoras?
Estoy deprimido y no debería sentirme así porque tengo un buen empleo y me
llevo bien con mi pareja.

¿Cuál es el delito del que se lo acusa? Estoy deprimido sin motivo alguno.
¿Existen pruebas abrumadoras contra el acusado? Hay pruebas fehacientes de que
estoy deprimido. Ya he sufrido episodios depresivos anteriormente.

¿Hay alguna otra explicación para la conducta del acusado? Aparentemente, mi depresión
es hereditaria. Mi mamá era depresiva y, a menudo me criticaba mucho.

¿Actuó el acusado con malicia? No. Simplemente me sucede.


¿Actuaba el acusado como lo haría una persona razonable? Desconozco la respuesta.
Supongo que cuando está deprimido, se comporta como alguien deprimido.

¿Hay algún otro culpable—o co-responsable? Supongo que podría decir que mi
genética y mi experiencia al crecer con una madre depresiva y crítica, y un
padre distante causaron esto.
Dado que el fiscal puede probar lo sucedido, ¿podríamos afirmar que el acusado es culpable
de un hecho terrible? No, sería más razonable decir que soy una víctima inocente.
¿Podríamos aplicar estas reglas a todos? No creo que debamos culpar a las personas
por estar deprimidas.

¿Lo condenaría el jurado? No.


¿Cómo se defendería? No elegí deprimirme. Tengo mala suerte.
¿Tiene alguna otra explicación para su conducta? Sólo depresión. Genética, y crianza
problemática. Las cosas a veces no funcionan, reacciono desmesuradamente
porque estoy deprimido.

¿Actuó con malicia o crueldad? No.


¿Cómo se comportaría una persona responsable? Buscaría tratamiento, que es lo que
estoy tratando de hacer.

¿Cómo es la calidad de las evidencias a su favor y en su contra? La calidad de las


pruebas en mi contra es mala. No culpamos a las personas por deprimirse, las
ayudamos. Las evidencias a mi favor son buenas.

¿Cómo evaluaría un jurado estas evidencias? Los jurados deberían simpatizar


conmigo. Rechazarían las pruebas.

¿Lo castigaría el jurado tan severamente como lo hace Ud.? Nunca.

FIGURA 3.6. Representando el rol de su propio abogado defensor.

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Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

TÉCNICA: ¿Es la Respuesta Racional Relevante


para el Pensamiento Automático?
Descripción

Muchas veces, el paciente puede enumerar “respuestas racionales” a la refutación de un pen-


samiento negativo, pero el pensamiento racional es simplemente una afirmación positiva (por
ej., “soy una buena persona”) más que un argumento o evidencia que pueda contradecirlo o
contrarrestarlo. Como resultado de esta “irrelevancia” de la respuesta racional, el paciente con-
cluye que las técnicas no funcionan dado que aún cree firmemente en su pensamiento negativo.
Un ejemplo típico de esto puede comprobarse cuando el paciente utiliza un formulario con dos
o tres columnas, en el que enumera los pensamientos automáticos y las respuestas racionales,
registrando en la columna izquierda un torrente de pensamientos negativos, y en la derecha,
la “columna racional”, una sucesión de pensamientos positivos. El punto clave consiste en con-
centrarse en el pensamiento automático más significativo y luego utilizar técnicas de terapia
cognitiva para analizarlo, examinarlo y refutarlo. La simple enumeración de afirmaciones posi-
tivas no basta para contradecirlo. El hallazgo de agujeros lógicos en el pensamiento, la ausencia
de pruebas, las contradicciones internas y su parcialidad son más efectivas que la mera enume-
ración de atributos positivos o logros del paciente. Su respuesta racional debería ser lo bastante
relevante como para poder rebatir, frustrar y debilitar la fuerza de sus pensamientos negativos.

Preguntas a Formular/Intervención

“Algunas veces, cuando las personas refutan o analizan sus pensamientos negativos, se limi-
tan a enumerar afirmaciones positivas. En ocasiones, éstas pueden ayudarlo a sentirse mejor,
sin embargo, también pueden resultar irrelevantes para los pensamientos específicos que lo
perturban. Por ejemplo, el pensamiento ‘soy un fracasado’ puede llevarlo a escribir “refutacio-
nes” tales como “Le gusto a mi esposa”. No obstante, el hecho de que le agrade a su mujer no
siempre basta para rebatir el pensamiento “Soy un fracasado”. O, a este otro pensamiento: ‘No
me va a ir bien en la escuela” puede contrarrestarlo con: ‘Estoy tratando de hacer un buen tra-
bajo´, afirmación que si bien es útil, no contrarresta realmente el pensamiento de que le irá mal
en la escuela. Por lo tanto, queremos ver si sus respuestas racionales son realmente pertinentes
para los pensamientos automáticos que lo están molestando.”

Ejemplo

T: A la hora de contrarrestar sus pensamientos negativos, es importante que se concentre en


un pensamiento a la vez, y que luego direccione sus argumentos o evidencias a este único
pensamiento. En otras palabras, queremos saber cual es el pensamiento que está analizan-
do en un determinado momento, y cuáles son sus argumentos en contra. Tomemos como
ejemplo “Soy un fracasado”. Ahora bien, este es un pensamiento muy negativo, muy gene-
ral y debe ser difícil creer en él. Veo que en su tarea enumeró una serie de pensamientos
negativos en la columna izquierda y luego algunos positivos en la columna derecha. Pero
no queda en claro cual es el pensamiento positivo relativo al pensamiento negativo. Por
ejemplo, el pensamiento “soy un fracasado” está en la columna izquierda y “voy a trabajar”
y “estoy haciendo lo mejor que puedo” en la derecha. Sin embargo, me pregunto si esos
pensamientos positivos realmente están relacionados con pensamiento negativo.

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Terapia cognitiva.indb 91 06/06/2018 12:04:04 a.m.


P: Bueno, estoy tratando de pensar positivamente. ¿Acaso, no es eso a lo que apunta esta
terapia?
T: De hecho, es fácil tener esa impresión, pero la terapia cognitiva no versa sobre el pen-
samiento positivo, sino sobre uno realista, racional y útil. De modo que el análisis de la
frase “soy un fracasado” me lleva a pensar que necesitamos elaborar algunos argumentos
relevantes para contrarrestar dicho pensamiento. ¿Qué evidencia podría ser lo suficiente-
mente importante como para rebatir la idea de que es un fracasado?
T: OK, ya veo adonde quiere llegar con esto. Sí, a lograr que mis pensamientos positivos sean
relevantes. Jamás lo había pensado así.
T: Eso es bastante frecuente, porque los pensamientos automáticos son tan emocionales que
no siempre permiten un pensamiento lógico y fáctico. No obstante, la terapia cognitiva se
refiere a la realidad. Por ende, ¿qué podría probar que Ud. no es un fracasado?
P: Bueno, tengo un empleo, amigos, un título universitario, y ya pagué varios de mis prés-
tamos estudiantiles.
T: Ahora sí estamos avanzando, con evidencia relevante en contra de ese pensamiento. ¿Al-
guna otra cosa que considere pertinente mencionar?
P: Bien, supongo que pienso que, tal como Ud. lo señalara, el término “fracasado” es muy
confuso y general, y que es injusto decir que todo en la vida de una persona es un fracaso.
T: Por ende, el argumento relevante sería que no es ni lógico ni justo ni preciso etiquetar
toda la vida de una persona basándose en un par de conductas negativas.
P: Sí. Eso tiene más sentido.
T: Y, entonces, ¿lo ayuda esto a sentirse más confiado a la hora de contrarrestar su pensa-
miento negativo de ser un fracasado?
P: Sí, me parece que ahora estoy mejor focalizado.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirle al paciente que anote algunos pensamientos automáticos típicos
durante la semana, las respuestas racionales a los mismos y que luego describa cómo cada una
de ellas puede rebatir o refutar el pensamiento automático (usando el Formulario 3.8). Es fre-
cuente que un paciente escriba un “pensamiento negativo” (por ej., “soy un fracasado”) y que
luego anote otro “positivo” (por ej., “tengo algunos amigos”), aunque sin aclarar de qué modo
podría refutar su pensamiento negativo o automático. Las respuestas racionales irrelevantes no
pueden reducir de manera eficaz la credibilidad de un pensamiento automático.

Posibles Problemas

En algunos casos, el paciente puede afirmar que las respuestas racionales lo hacen sentirse
mejor, y que entonces no necesita analizar su relevancia o lógica. “¿Para qué molestarme si me
siento mejor?” Si bien esto es plausible—e incluso útil—el terapeuta puede sugerir que el probar
que el pensamiento negativo no está basado en hechos, o que es ilógico o injusto resulta más
provechoso a largo plazo. Además, puede explicar que no basta con sentirse bien ahora; es más
importante desalentar los pensamientos negativos a fin de sostener la mejoría en el largo plazo.
La manera más eficaz de lograrlo es probando que el pensamiento es irracional y falso. “Imagí-
nese a una niña que creía en fantasmas. Yo la distraje con un helado y ella dijo, ‘Ahora me siento
mejor. No tengo miedo. Está conmigo y tengo mi helado.’ ¿Alcanzaría ésto para que vencer su
miedo a los fantasmas? O ¿simplemente sería más eficaz en el largo plazo hacerle entender que
los fantasmas son parte de la imaginación y que no tienen ningún fundamento en la realidad?”

92

Terapia cognitiva.indb 92 06/06/2018 12:04:04 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

Remisión a Otras Técnicas

Las técnicas relacionadas incluyen: identificación de los costos y beneficios de un pensa-


miento, análisis de la evidencia y de la calidad de la misma, dramatización y técnica del abo-
gado defensor.

Formulario

Formulario 3.8 (¿Son mis Refutaciones Relevantes para mis Pensamientos Negativos?).

TÉCNICA: Dramatización (Role Playing)


de Ambos Lados de un Pensamiento
Descripción

A fin de modificar el pensamiento negativo, el terapeuta y el paciente pueden alternar entre


ambos lados del mismo. Por ejemplo, al principio, el terapeuta puede adoptar la posición posi-
tiva o racional, y el paciente la negativa. Tras ello, pueden invertir los roles, y el terapeuta repre-
sentar el pensamiento negativo y el paciente el positivo. Una de las ventajas de este intercambio
de roles radica en que el paciente puede observar algunas refutaciones sumamente útiles, tal
como las presenta el terapeuta, y éste determinar cuáles son las respuestas racionales que le sir-
ven al paciente y cuáles son los pensamientos automáticos que lo perturban. Se pueden realizar
varias rondas de intercambio de roles.

Preguntas a Formular/Intervención

“Tomemos su pensamiento negativo y hagamos una dramatización. Yo voy a representar al


pensamiento positivo— es decir, voy a responder de manera positiva y racional. Ud. asumirá
el rol del pensamiento negativo—tratando de convencerme que sus pensamientos negativos
son realmente ciertos.” Durante la dramatización, el terapeuta puede pedirle al paciente que
identifique las respuestas positivas que le sirvieron, las que no y los pensamientos negativos que
le resultaron más difíciles de manejar. Puede preguntarle también si quedaron pensamientos
negativos sin mencionar.

Ejemplo

T: Ahora vamos a recurrir a la dramatización (role play). Ud. puede representar sus pensa-
mientos negativos de fracaso, y yo lo interpretaré a Ud. siendo racional y positivo.
P: [como negativo] Jane y Ud. rompieron su relación, por lo tanto Ud. es un fracasado.
T: [como positivo] Bien, ese es un pensamiento polarizado, a todo o nada. ¿Está diciendo
que soy un fracaso completo?
P: [como negativo]. No, pero sí fracasó.
T: [como positivo] ¿Está diciendo que una de mis conductas no sirve?
P: [como negativo] No, estoy diciendo que Ud. es un fracaso como persona.
T: [como positivo] No estoy seguro de lo que significa “un fracaso como persona”. ¿Cómo
podemos darnos cuenta de que lo soy?

93

Terapia cognitiva.indb 93 06/06/2018 12:04:04 a.m.


P: [como negativo] Podemos analizar como arruinó su relación.
T: [como positivo] ¿Quiere decir que podría analizar alguna de mis conductas?
P: [como negativo] Sí, OK.
T: [como positivo] ¿Qué conducta específica mencionaría?
P: [como negativo] Bueno, Ud. criticó a Jane.
T: [como positivo] OK, ¿entonces piensa que su comportamiento fue inútil? ¿Fueron algu-
nas de mis conductas positivas o neutrales?
P: [como negativo] Hizo algunas cosas positivas. Fue generoso con ella. Le compró regalos,
le preparó la cena.
T: [como positivo] De modo que ¿ asumí conductas positivas y negativas? ¿Cómo puedo ser
un fracaso como persona si también hice cosas positivas?
P: [como negativo] Supongo que Ud. tiene cosas negativas y positivas.
T: [como positivo] Es decir, ¿al igual que cualquier otro ser humano?
P: [como negativo] Supongo que sí.

Al finalizar la dramatización, el terapeuta puede preguntarle qué respuesta racional no sir-


vió para refutar un determinado pensamiento automático. En el ejemplo arriba mencionado,
el paciente manifestó que le había resultado difícil aceptar que había criticado a su novia. El
creía que nunca debía criticar ni cometer errores. Este intercambio permitió analizar su nivel
de perfeccionismo y de autocrítica, y elaborar la siguiente suposición: “Puedo aprender de mis
errores y tratar de corregirlos”.

Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide al paciente que anote en el Formulario 3.9 los argumentos positivos o ra-
cionales en respuesta a sus pensamientos negativos y que luego escriba una serie de respuestas
negativas a estos argumentos racionales. Además, debe indicar también cuales son los pensa-
mientos automáticos que aún le resulta difícil de manejar y cuáles fueron las respuestas racio-
nales que no le sirvieron. En la siguiente sesión, podrán analizar todo esto teniendo en cuenta
los supuestos subyacentes: “Debería ser siempre perfecto” o “No debería equivocarme jamás”

Posibles Problemas

Algunos pacientes concuerdan con su pensamiento negativo, por lo que les resulta difícil
luchar contra algo en lo que creen. Se les debe indicar que utilicen la clase de argumentos
que emplearían un terapeuta o un amigo—por ejemplo: “No tiene que creer nada ahora; sim-
plemente estamos tratando de idear formas alternativas de pensar.” Asimismo, los pacientes
pueden decir que tienen pensamientos negativos distintos a los que expuso el terapeuta, quien
podría responder: “Puede ser que no tenga estos pensamientos justo ahora, pero me gustaría
ver cómo los manejaría si los tuviera.” Otro problema con la dramatización es que algunos
pacientes pueden pensar que el terapeuta se está burlando de ellos o que los está ridiculizando.
En ese caso, el terapeuta puede responder lo siguiente: “No estoy tratando de burlarme de Ud.
Más bien, lo contrario, quiero ayudarlo a encontrar nuevos modos de pensar y de sentir. A ve-
ces, la dramatización puede ser molesta; simplemente avíseme cuando se sienta así y entonces
podemos detenernos y pensar en hacer otra cosa.”

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Terapia cognitiva.indb 94 06/06/2018 12:04:04 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

Remisión a otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: categorización de distorsiones cognitivas, análisis de cos-


tos y beneficios, examen de las evidencias, la técnica semántica, la técnica de doble estándar y
la técnica de punto y contrapunto.

Formulario

Formulario 3.9 (Dramatización de Ambos Lados del Pensamiento).

TÉCNICA: Diferenciando Conductas de Personas


Descripción

Uno de los errores más comunes de pensamiento es equiparar una determinada conducta
con toda la persona. De modo tal que si cometo un error, soy un completo fracaso. Esta técnica
ayuda a los pacientes a aislar los errores y separarlos de su autocrítica global. Además, les per-
mite modificar con mayor facilidad algunas categorías específicas de distorsiones cognitivas:
en especial, etiquetado, personalización, pensamiento polarizado (todo o nada) y sobregenera-
lización. Al diferenciar el comportamiento de la persona en sí, el paciente puede identificar las
conductas que deben ser cambiadas. Es difícil imaginar que se pueda modificar una “persona.”

Preguntas a Formular/Intervención

“Es importante establecer la diferencia entre conducta y persona. A veces, podemos decir:
“Soy un fracasado”, pero la realidad se ajusta más a: ‘No me fue bien en el examen᾿ o ‘Me des-
pidieron’. Veamos algunos de sus pensamientos autocríticos y analicemos si realmente está
hablando de alguna de sus conductas o si se está etiquetando en términos globales. Si considera
que un determinado comportamiento es problemático, entonces, tal vez pueda imaginar for-
mas de modificarlo para mejorar las cosas.”

Ejemplo

T: Dijo que se sintió fracasada después del examen. Me pregunto si puede explicar la di-
ferencia entre equivocarse en algunas respuestas a las preguntas de un examen y ser un
fracaso como persona.
P: Pero me sentí fracasada.
T: Bien, ese es un razonamiento emocional, ¿verdad? ¿Está diciendo que sus emociones son
la evidencia de su fracaso como persona?
P: Sé que es irracional.
T: OK, pero, analicemos esta idea de “soy una fracasada”. ¿Ha hecho otras cosas bien en
su vida?
P: Me anoté en muchos cursos y los aprobé todos. Tengo amigos. Tengo un novio.
T: OK, de modo que esas son conductas exitosas. Incluso en este examen de 40 preguntas,
¿piensa que pudo responder algunas bien?
P: Probablemente, la mayoría de ellas. Sin embargo, realmente me equivoqué en cinco.

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Terapia cognitiva.indb 95 06/06/2018 12:04:04 a.m.


T: ¿No sería más justo decir que respondió bien la mayoría de ellas y que se equivocó sólo
en unas pocas?
P: Sí, eso es más exacto.
T: Entonces, ¿coincide realmente su evaluación con su pensamiento de ser un total fracaso
como persona, o más bien concuerda con la idea de que sólo cometió algunos errores?
P: Simplemente me equivoqué en algunas respuestas.

Tarea para el Hogar

La tarea apunta a diferenciar entre etiquetas globales y conductas específicas. Se alienta al


paciente a utilizar el Formulario 3.10 para enumerar las etiquetas personales negativas—por
ejemplo, “perdedor,” “fracasado,” “inútil”—establecer el nivel de creencia en dichas etiquetas y
luego hacer una lista de las conductas negativas que las prueban y de las conductas positivas
que sugieren que no siempre son tan negativas. Además, debe enumerar también las conductas
negativas y positivas que predice puedan ocurrir en el futuro—ayudándolo de este modo a
contrarrestar las etiquetas globales—y expresar sus conclusiones y recalificar su creencia en la
etiqueta negativa después de analizar las evidencias. ¿Existe algún modo más equilibrado de
juzgarse a sí mismo y a la situación?

Posibles Problemas

Algunos individuos son proclives a aferrarse a sus criterios morales respecto a su propio com-
portamiento y al de los demás. Piensan que sus opiniones son concienzudas, éticas o morales. A
este patrón lo he denominado “resistencia moral”. Además, he delineado una serie de preguntas
como forma de contrarrestar este tipo de pensamiento (Leahy, 2001b). Por ejemplo, si el pacien-
te dice: “Bien, si yo hice algo malo, significa que soy malo” podemos preguntarle si esta regla se
aplica a todas las personas—es decir, que si todo aquel que hace algo malo es una mala persona.
Podemos preguntarle también si esta regla promueve la dignidad humana—un interrogante
planteado por el filósofo Emmanuel Kant. Otra afirmación problemática típica de algunos pa-
cientes es que “las personas malas hacen cosas malas.” De hecho, podemos argumentar que to-
das las personas hacen cosas malas, que las personas buenas hacen cosas buenas y las personas
malas también hacen cosas buenas. Por último, podemos sugerir también que los términos tales
como “buena persona” o “inútil” no son especialmente significativos. Podríamos intentar reem-
plazar estas etiquetas globales y cargadas de valor por patrones de pensamiento más empíricos,
tal como: “¿qué puedo presuponer sobre el comportamiento de esta persona?” Por ejemplo, la
empleada que etiqueta a su jefe como “bastardo” puede suponer que todo lo que él hace será ne-
gativo. No obstante, al reemplazar la etiqueta global por predicciones pragmáticas y empíricas,
podrá comprobar que su “jefe bastardo” realmente puede hacer cosas positivas (este entendi-
miento es muy importante) y hallar la forma de aprovechar lo positivo y evitar lo negativo.

Remisión a otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: categorización de pensamientos negativos, descenso ver-


tical, análisis de costos y beneficios y el examen de la evidencia.

Formulario

Formulario 3.10 (Evaluando las Etiquetas Negativas).

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Terapia cognitiva.indb 96 06/06/2018 12:04:04 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

TÉCNICA: Examinando las Variaciones de


Conducta en Distintas Situaciones
Descripción

Un error de pensamiento frecuente consiste en focalizarse en un único momento durante el


cual se asumió una determinada conducta y luego generalizarla a toda la persona. Muchas de
nuestras descripciones en el lenguaje común se refieren estados de ánimo, cualidades o tempe-
ramento. Por ejemplo, decimos “él fue hostil” en vez de: “lo observé en 50 situaciones diferentes,
y sólo en esta ocasión fue hostil en un 20%, teniendo en cuenta el lenguaje crítico que utilizó.”
Más aún, cuando decimos, “él fue hostil”, le estamos atribuyendo la cualidad de la conducta a
la persona más que a los hechos. Al enfocarnos nuevamente en los factores situacionales—por
ejemplo, qué fue lo que provocó este comportamiento, lo que sucedió después o la historia de su
relación con la otra persona—podremos comprender su conducta en el contexto adecuado. La
dispersión de nuestro foco más allá de un determinado momento, nos permite ver la variabili-
dad de la frecuencia e intensidad del comportamiento y de la ocasión en el que se produce. Este
enfoque amplio reduce las probabilidades de etiquetar a una persona en términos unidimensio-
nales, a la vez que incrementa la capacidad de comprender los factores (causantes o potencial-
mente consecuentes) que pueden intensificar o mitigar la conducta en cuestión.

Preguntas a Formular/Intervención

“A menudo, cuando etiquetamos a alguien, pensamos en términos de todo o nada. Si se


autorotula como “fracasado” o “estúpido” (o cualquier otra etiqueta negativa), probablemente
esté ignorando una gran cantidad de evidencia. Considere la etiqueta negativa que está usando
contra Ud. mismo (o contra alguien más). Ahora piense cuanto cambia su conducta en dis-
tintas situaciones. Observe sus diversos comportamientos. Por ejemplo, si se etiqueta como
‘perezoso’, trate de categorizar su conducta en distintos momentos, en términos de cuan pere-
zoso es, usando una escala de 0% a 100%. ¿Se siente menos perezoso en ciertas situaciones? ¿Se
siente más activo en otras? ¿Cómo justifica esta variabilidad conductual? ¿De qué modo esta
variación se contradice con su supuesta pereza?”

Ejemplo

T: Dijo que no hace ejercicio porque es “perezoso”. ¿Cuán perezoso piensa que es, en una
escala de 0 a 100%, en la que 100% representa la inmovilidad total?
P: Supongo que un 95%.
T: ¿Alguna vez hizo ejercicio?
P: Sí, fui al gimnasio la semana pasada, pero había faltado otras dos.
T: Entonces, ¿cuán holgazán se sentía cuando fue al gimnasio?
P: Supongo que un 0%.
T: OK. Ud. trabaja full-time como ejecutivo. ¿A qué hora comienza a trabajar y a qué hora
termina?
P: Llego al trabajo a las 8 a.m., termino aproximadamente a las 6 p.m. y luego vuelvo a casa
manejando mi auto, el viaje dura casi una hora—y, por supuesto, también tardo una hora
en llegar a la mañana.
T: Entonces, ¿realmente, cuán haragán puede ser teniendo en cuenta sus horarios?

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Terapia cognitiva.indb 97 06/06/2018 12:04:05 a.m.


P: No tanto. Trabajo todo el tiempo.
T: Y además se ocupa de sus hijos. Lleva a su hijo a practicar baseball. ¿Cree que es perezoso
en esa circunstancia?
P: Para nada.
T: Entonces, si no lo es, ¿por qué justificó su falta de ejercicio diciendo que era haragán?
P: Tal vez estaba cansado.
T: ¿Cómo es eso distinto a decir que es vago?
P: No es tan autocrítico.

Tarea para el Hogar

Los pacientes deben usar el formulario 3.11 para enumerar diariamente una etiqueta nega-
tiva con la que se rotulen a sí mismos o a los demás y luego analizar la forma en que esta con-
ducta varía en distintos momentos y bajo distintas circunstancias. Se les solicita que examinen
la razón de dicha variación y lo que esta indica respecto al modo en que se autoetiquetan en
términos de todo o nada. ¿No sería más exacto decir que las personas son flexibles y variables?
Si su conducta puede cambiar dependiendo de la ocasión, ¿qué nos dice esto sobre el uso de
etiquetas globales?

Posibles Problemas

Algunos individuos se aferran a sus etiquetas negativas porque creen que la autocrítica es
tanto realista como motivadora. A menudo, piensan que necesitan autodenominarse estúpidos
o inferiores para no ser autocomplacientes. A este tipo de pacientes, el terapeuta puede pedirles
que examinen los costos y beneficios del etiquetado y de la autocrítica, y que sopesen el valor
de incrementar la autorecompensa por sus conductas positivas. Algunos creen que este ejer-
cicio podría “liberarlos de la culpa”, en tanto que ellos no se perdonarían tan fácilmente. En
este caso, sería práctico que el terapeuta les explicara que las variaciones de conducta pueden
determinar los factores que fomentan un comportamiento positivo, de modo tal de incremen-
tar su asiduidad. Asimismo, podría llevarse a cabo un experimento conductual para ayudarlos
a analizar las ventajas y desventajas de la autorecompensa durante un período de 2 semanas, a
fin de comprobar si se intensifican o no los atributos negativos. Este ejercicio es especialmente
útil en el caso de parejas que creen que aferrarse a etiquetas negativas sobre el otro es lo que lo
motiva a conformarse.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: categorización de distorsiones cognitivas, la técnica del


continuum, la técnica de doble estándar, el descenso vertical, el análisis de costos y beneficios
y el examen de las evidencias.

Formulario

Formulario 3.11 (Buscando Variaciones).

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Terapia cognitiva.indb 98 06/06/2018 12:04:05 a.m.


Evaluación De los Pensamientos y Comprobación de su Validez

TÉCNICA: Modificando el Comportamiento para


Abordar el Pensamiento Negativo
Descripción

Muchas veces, el pensamiento automático es verdadero y el paciente no está distorsionando


la realidad. En este caso, quizás las refutaciones a dicho pensamiento no basten para ayudarlo
a sentirse mejor. No obstante, un pensamiento automático no distorsionado realmente puede
resultar más positivo y hacerlo sentir menos indefenso, porque el enfoque se desplaza hacia la
resolución del problema o su aceptación. Este desplazamiento le permite accionar para iniciar
un cambio, adquiriendo las habilidades que necesita para lograrlo, ya sean sociales, comuni-
cacionales, laborales, etc. Si realmente existiera una conducta negativa, podrá entonces focali-
zarse en modificarla.

Preguntas a Formular/Intervención

“Pregúntese lo siguiente, ‘Si mi pensamiento negativo es verdadero, entonces, ¿qué puedo


hacer para mejorar las cosas? ¿De qué modo puedo optimizar mis capacidades, resolver el
problema o cambiar la situación?’

Ejemplo

T: Parece que no le fue bien en su entrevista laboral.


P: Sí. Ya se lo dije varias veces, nadie quiere contratarme. Simplemente arruino las entrevistas.
T: OK, bien, tratemos entonces de dramatizar una situación hipotética. Yo seré su entrevis-
tador, y Ud. puede actuar de sí mismo (El paciente y el terapeuta interactúan, y el paciente
muestra un comportamiento exagerado, culpando a sus anteriores empleadores).
P: Entonces, ¿cómo lo hice?
T: Tenía razón. Realmente no le fue bien en la entrevista. Su idea de que las arruina es
correcta.
P: Oh, maravilloso. Ahora realmente me siento desesperanzado.
T: No. De hecho, esta información es muy buena. Ahora debemos enfocarnos prepararlo
mejor para este tipo de citas laborales. Comencemos analizando lo que una persona bus-
ca al contratar a alguien.
P: De modo que, ¿está diciendo que mis pensamientos negativos son verdaderos?
T: En este caso, fue bueno descubrir que podemos acotarnos a este problema, porque ahora
estamos en condiciones de enfocarnos en prepararlo mejor. Imagínese que está jugando
al tenis y que su entrenador se da cuenta que la pelota termina siempre contra la red
porque agarra mal la raqueta. Entonces, él le muestra como sostenerla bien. Por ende,
aunque su pensamiento “lancé la pelota contra la red” es correcto, ahora puede cambiar
su conducta y convertirse en un mejor tenista.

El paciente y el terapeuta trabajaron juntos para mejorar sus habilidades para desempeñarse
en una entrevista laboral, haciendo una lista de lo que se debe y no se debe hacer durante la
misma y grabando las dramatizaciones realizadas durante la sesión. Al cabo de un tiempo, el
paciente recibió una oferta de trabajo.

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Terapia cognitiva.indb 99 06/06/2018 12:04:05 a.m.


Tarea para el Hogar

El terapeuta puede explicar lo siguiente: “A veces, nuestros pensamientos negativos son cier-
tos. En ocasiones, no le agradamos a alguien o algo no funciona bien. No obstante, esa realidad
puede llevarnos a preguntas más positivas: ‘¿Qué puedo hacer para solucionar el problema?’ o
‘¿Qué alternativas tengo?’. Si su pensamiento negativo es verdadero, entonces podría preguntar-
se, ‘¿Cómo puedo modificar mi conducta para mejorar?’.
“Use el Formulario 3.12 para enumerar lo que le molesta, y luego haga una lista de las cosas
que podría hacer para mejorar su situación”.

Posibles Problemas

Algunos pacientes creen que si sus pensamientos negativos son verdaderos, entonces no hay
esperanzas. En consecuencia, es muy importante que se le explique que la terapia cognitiva
es una forma de comprobar la realidad, o que es una terapia de la realidad por cuanto en ella
se analizan y evalúan los pensamientos negativos. Y, por ende, que estamos abiertos a la posi-
bilidad de que éstos sean ciertos. Otros creen que si el terapeuta acepta que un pensamiento
negativo es verdadero, entonces serán criticados por ello. Por el contrario, el terapeuta pue-
de explicarles que el reconocimiento de la certeza de un pensamiento negativo, los fortalece,
permitiéndoles hallar alternativas para efectuar los cambios necesarios. No obstante, algunos
pacientes son tan autocríticos que creen que no pueden realizar estas modificaciones Estas
afirmaciones negativas pueden probarse con tareas conductuales: “Hagamos una lista de sus
conductas positivas y cuénteme cual de ellas cree que puede poner en práctica y cuales no.
Analicemos los costos y beneficios de cada una”.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: asignación gradual de tareas, entrenamiento en aserti-


vidad, resolución de problemas, descenso vertical, análisis de costos y beneficios y examen de
la evidencia.

Formulario

Formulario 3.12 (Cambios Conductuales para Modificar Pensamientos Negativos).

100

Terapia cognitiva.indb 100 06/06/2018 12:04:05 a.m.


FO R M 3 . 1

Definiendo Palabras
En ocasiones, utilizamos términos bastante confusos. Quizás, otras personas no puedan en-
tender a lo que nos referimos o empleen las palabras de un modo diferente. Identifique, en el
siguiente formulario, el pensamiento negativo que lo perturba en la parte superior del cuadro.
Enumere en la columna izquierda las palabras que utiliza. En la del medio, anote cómo defini-
ría a cada una de ellas. Y, en la columna derecha, identifique el tipo de problemas que tiene con
estos términos y cómo los definiría.

Problemas con mis


Palabras Definiciones
definiciones

De Técnicas de Terapia Cognitiva: Una Guía para el Profesional, Segunda Edición. Robert L. Leahy. Copyright ©
2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
personal o con pacientes (véase la página de copyright para más detalles). Los compradores pueden descargar copias
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101

Terapia cognitiva.indb 101 06/06/2018 12:04:05 a.m.


FO R M 3 . 2

Aclarando Definiciones
Una buena definición es aquella que casi todos pueden comprender y determinar fácilmente
su veracidad. Por ejemplo, si bien la mayoría de las personas coincidirían en si está lloviendo
o no, quizás no todos entenderían lo que queremos decir al afirmar “eso es terrible” o “él es
un idiota” ¿Son sus palabras claras y precisas? Si no lo son, entonces ¿está molesto por cosas
que son confusas, difíciles de determinar e incluso insignificantes? En el siguiente formulario,
escriba en la columna izquierda una palabra o expresión que utilice para describir lo que le
molesta. En la del medio, escriba cómo define habitualmente este término. Y, en la columna
derecha, anote cómo supone que los demás podrían interpretar esta expresión y si espera que
la entiendan con facilidad.

¿Podrían otros saber de lo


Palabras que utilizo cuando que estoy hablando?. ¿Es mi
Cómo defino esta
estoy molesto frase confusa, idiosincrásica o
palabra
difícil de determinar?.
¿Por qué?

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Terapia cognitiva.indb 102 06/06/2018 12:04:05 a.m.


FO R M 3 . 3

Análisis del Costo-Beneficio de un Pensamiento


En ocasiones, tenemos pensamientos que nos hacen sentir peor, pero también podemos
creer que dichos pensamientos son útiles, que pueden motivarnos o que simplemente estamos
siendo realistas. Escriba un pensamiento negativo que lo perturbe y luego analice los costos
(columna izquierda) y beneficios (columna derecha) de aferrarse al mismo.

Analizando Ventajas y Desventajas

Pensamiento negativo:

Ventajas Deventajas

Después de enumerar los costos y beneficios de su creencia, marque con un círculo los más
significativos. ¿Por qué son importantes? ¿Cómo podría rebatir su visión de que estos costos y
beneficios son importantes? ¿Qué es una creencia alternativa—o más adaptativa? ¿Cómo haría
un análisis de costos y beneficios de dicha creencia?

Creencia:

Costos Beneficios

Resultado: Costos = Beneficios =


Costos – Beneficios =

Conclusiones:

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Terapia cognitiva.indb 103 06/06/2018 12:04:06 a.m.


FO R M 3 . 4

Analizando la Validez de Los Costos y Beneficios a Corto y Largo Plazo


A menudo, tenemos pensamientos y supuestos que nos parecen muy reales—casi ciertos, sin
embargo pueden resultar extremos e inexactos a medida que examinamos las evidencias. Es
importante pensar sobre lo que significan las recompensas a corto y largo plazo. Por ejemplo,
puede pensar que el hacer ejercicio le otorgará poco rédito en las próximas horas, pero, si lo
piensa en el largo plazo—y en la posibilidad de ejercitarse con regularidad—podrá visualizar
los posibles beneficios. Examine algunos de sus pensamientos, decisiones y predicciones y ana-
lice sus recompensas a corto y largo plazo.

Costos y beneficios a
Pensamiento Costos y beneficios a corto plazo
largo plazo

Costos: Costos:

Beneficios: Beneficios:

Costos: Costos:

Beneficios: Beneficios:

Costos: Costos:

Beneficios: Beneficios:

Costos: Costos:

Beneficios: Beneficios:

De Técnicas de Terapia Cognitiva: Una Guía para el Profesional, Segunda Edición. Robert L. Leahy. Copyright ©
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Terapia cognitiva.indb 104 06/06/2018 12:04:06 a.m.


FO R M 3 . 5

Examinando la Evidencia
A menudo, tenemos pensamientos negativos y pocas evidencias que los respalden. En el si-
guiente formulario, puede examinar las evidencias a favor y en contra de los mismos. Responda
las preguntas al final para evaluar si las pruebas corroboran realmente su pensamiento.

Pensamiento negativo:

Evidencias a favor. . . Evidencia en contra . . .

Evidencia más importante a favor de este pensamiento: Evidencia más importante en contra de este argumento:

% de evidencia a favor de este pensamiento: % de evidecia en contra de este pensamiento:

Evidencias a favor – evidencias en contra =

Conclusión:

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Terapia cognitiva.indb 105 06/06/2018 12:04:06 a.m.


FO R M 3 . 6

Examinando la Calidad de la Evidencia


Identifique un pensamiento automátioc que desee evaluar. Luego, la primer evidencia que
lo respalde. Por último, evalúe cada prueba buscando signos de distorsiones cognitivas, tales
como razonamiento emocional, personalización de un evento, sobregeneralización,patrones
perfeccionistas, exclusión de lo positivo, información parcial, lectura del pensamiento, conclu-
siones apresuradas o ilógicas sobre el futuro, o referencia a material irrelevante. En la última
columna, califique las evidencias usando letras de la A a la F, donde “A” es la evidencia más
firme y “F”la más débil. Luego anote las conclusiones a las que llegó basándose en este análisis.

Posibles problemas respecto a su Clasifique la


Evidencia
calidad o relevancia evidencia

Conclusiones:

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FO R M 3 . 7

Representando el Rol de su Propio Abogado Defensor


Muchas veces nos autocriticamos, pero no nos tomamos el tiempo para defendernos de
nuestros pensamientos negativos. En este ejercicio, representará el papel de su abogado, de-
fendiéndose de las “cargas” negativas o de las críticas en su contra. Responda a cada una de las
preguntas de este formulario y analice si no está siendo muy duro con sí mismo.

¿Qué ley infringió? ¿De qué delito se autoacusa? ¿Existen pruebas fehacientes?

¿De qué delito se lo acusa?

¿Existen pruebas fehacientes en su contra?

¿Existe alguna otra explicación para justificar la conducta del acusado?

¿Actuó el acusado con malicia?

¿Actuó el acusado como lo haría cualquier persona racional?

¿Hay algún otro culpable—u otra persona que comparta parte de la responsabilidad?

Teniendo en cuenta lo que el fiscal puede realmente probar, ¿podemos deducir que el
acusado es culpable de un delito terrible?

(continúa)

107

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Representando el Rol de su Propio Abogado Defensor

¿Aplicaría estas mismas reglas a todos los demás?

¿Lo condenaría el jurado?

¿Cómo se defendería?

¿Hay alguna otra explicación para su conducta?

¿Actuó con malicia o crueldad?

¿Cómo actuaría una persona responsable?

¿Cómo son las evidencias a su favor y en su contra?

¿Cómo evaluaría un jurado estas pruebas?

¿Lo castigaría un jurado tan severamente como se castiga Ud.?

De Técnicas de Terapia Cognitiva: Una Guía para el Profesional, Segunda Edición. Robert L. Leahy. Copyright ©
2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
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FO R M 3 . 8

¿Son Mis Refutaciones Relevantes para Mis Pensamientos Negativos?


Identifique un pensamiento automátioc que desee evaluar. Luego, la primer evidencia que
lo respalde. Por último, evalúe cada prueba buscando signos de distorsiones cognitivas, tales
como razonamiento emocional, personalización de un evento, sobregeneralización,patrones
perfeccionistas, exclusión de lo positivo, información parcial, lectura del pensamiento, conclu-
siones apresuradas o ilógicas sobre el futuro, o referencia a material irrelevante. En la última
columna, califique las evidencias usando letras de la A a la F, donde “A” es la evidencia más
firme y “F”la más débil. Luego anote las conclusiones a las que llegó basándose en este análisis.

Pensamiento alternativo ¿Sirve o no para contrarrestar


Pensamiento automático
positivo su pensamiento automático?

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Terapia cognitiva.indb 109 06/06/2018 12:04:06 a.m.


FO R M 3 . 9

Dramatización de Ambos Lados de un Pensamiento


Utilice ambas hojas de este formulario. En la primera,comience representando el pensa-
miento negativo y luego refútelo con otros positivos. En la segunda hoja,invierta el procedi-
miento. Revise sus respuestas y marque con un círculo aquellos que considere no tan útiles y
los pensamientos negativos que aún son muy fuertes.

Negativo Positivo

(continúa)

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Terapia cognitiva.indb 110 06/06/2018 12:04:07 a.m.


Dramatizando Ambos Lados de un Pensamiento

Negativo Positivo

¿Cuáles respuestas son más útiles?

¿Por qué?

¿Cuáles no son útiles?

¿Por qué?

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FO R M 3 . 1 0

Evaluando las Etiquetas Negativas


A menudo, utilizamos términos muy generales sobre nosotros mismos y sobre los demás.
Por ejemplo, si somos negativos, podemos etiquetarnos como fracasados, perdedores, feos o
aburridos. Estas etiquetas negativas nos desaniman y nos llevan a ignorar que podemos ser
capaces de modificar nuestro comportamiento. En la parte superior izquierda del formulario,
escriba una etiqueta negativa sobre sí mismo (o sobre alguien más) y califique su porcentaje
de creencia en la veracidad de la misma. Luego anote las conductas negativas que prueban esta
característica negativa y las las conducta positivas que sugieren que ni Ud. ni la otra persona
son siempre así de negativos. Además, enumere las conductas negativas y positivas que puede
predecir para el futuro. ¿Qué conclusiones puede sacar a partir de esta información? ¿Aún cree
que esta etiqueta negativa es tan cierta como pensaba al principio?

Etiqueta negativa:

Creencia (%):

Conductas negativas relevantes Conductas positivas relevantes

Conductas negativas relevantes Conductas positivas relevantes

Conclusión:

Vuelva a calificar la conducta negativa (%):

(continúa)

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Evaluando las Etiquetas Negativas

¿Por qué razón podría cambiar mi comportamiento o el de alguien más


en distintos momentos?

Negativo Positivo

Dramatización de ambos lados del pensamiento

Positivo Negativo

¿Cuáles respuestas son más útiles?

¿Por qué?

¿Cuáles no son útiles?

¿Por qué?

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FO R M 3 . 1 1

Buscando Variaciones
En ocasiones, nos etiquetamos a nosotros mismos o a los demás con términos taxativos (a
todo o nada), como por ejemplo, perezosos, aburridos, crueles, etc. Es como si pensáramos que
la persona es así todo el tiempo. Escriba la etiqueta negativa con la que se rotula a sí mismo o
a los demás. Ahora piense cuál podría usar para describir el extremo más negativo de la esca-
la—por ejemplo, “cruel”—y luego piense en el extremo opuesto más positivo —por ejemplo,
“gentil.” Anote ambos extremos en la esquina superior derecha del cuadro. Ahora escriba las
variaciones de ese tipo de conducta en la columna izquierda. En la columna derecha, describa
las situaciones en las que se producen estos distintos comportamientos. Por ejemplo, suponga-
mos que se etiqueta como “perezoso”. El lado opuesto de la escala sería “motivado” o “activo”.
Escriba ejemplos de la variación del grado de intensidad de estas tres etiquetas en su conducta.
Detalle las situaciones. ¿Cuáles son sus conclusiones?

Etiqueta negativa: Extremo negativo de la escala:

Extremo positivo de la escala:

Ejemplos de conducta positiva: Describa la situación:

Ejemplos de conducta negativa: Describa la situación:

¿Por qué su conducta cambia ante estas situaciones?

Conclusión: ¿Cuáles son las situaciones más


positivas?

¿Y las más negativas?

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FO R M 3 . 1 2

Modificando la Conducta para Cambiar los Pensamientos Negativos


Muchas veces, nuestros pensamientos negativos son verdaderos—o, al menos, tienen cierto
grado de veracidad. Cuando esto ocurre, tiene la gran oportunidad de pensar cómo modificar
su conducta para mejorar las cosas o de hallar alternativas que le permitan sentirse mejor. Por
ejemplo, el paciente que piensa que no se desempeña bien en las entrevistas laborales puede
descubrir que su pensamiento negativo es cierto. Ello podría cambiar si tratara de incorporar
nuevas capacidades para desenvolverse en una entrevista. La paciente que se lamenta diciendo:
“Estoy totalmente sola” puede estar en lo cierto la mayor parte del tiempo, pero aprender a ser
más asertiva, a participar en nuevas actividades, y también a hacer tareas que le resulten más
gratificantes aún estando sola. En este formulario, enumere algunos de sus pensamientos nega-
tivos en la columna izquierda, y luego haga una lista de las actividades que podría llevar a cabo
o de las conductas que podría modificar para sentirse mejor.

Pensamiento negativo Posibles cambios de conducta o de la forma de resolver el


problema

Conclusión:

Lista de:

Conductas ¿Cuándo lo haré?

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Evaluación de Supuestos y Reglas

C A P Í T ULO 4

Evaluación de Supuestos y Reglas

En ocasiones, los pensamientos automáticos son verdaderos. Por ejemplo, el paciente con
una distorsión cognitiva como la lectura del pensamiento puede pensar: “No le agrado a
Susana”, y que ello sea cierto. El paciente con una distorsión cognitiva como la adivinación
del futuro puede predecir: “Voy a desaprobar el examen “y, de hecho, desaprobarlo. Es im-
portante tener en cuenta que la terapia cognitiva no es equivalente a “la fuerza del pensa-
miento negativo” o a un mero “pensamiento optimista”. Más bien, representa la energía del
“pensamiento realista”, que incluye aceptar que los pensamientos negativos sí ocurren, que
las personas cometen errores, que los problemas pueden ponerse en perspectiva y que, a
veces, pueden resolverse.
Aún en el caso que los pensamientos automáticos sean ciertos, conviene plantear la siguiente
pregunta: “¿Por qué es tan problemático que sean verdaderos?”. Personalmente, tuve la oportu-
nidad de analizar, usando la técnica del descenso vertical, las consecuencias del rechazo en un
paciente, a quien le pregunté: “¿Por qué le molesta tanto desagradarle a otra persona?”, a lo que
él respondió: “Porque eso significa que no valgo nada.” Así es como se puede relacionar un sim-
ple pensamiento negativo con una regla más generalizada y rígida: “Si fracasas, no vales nada.”
Los problemas recurrentes de depresión y ansiedad, y los conflictos maritales suelen ser el
resultado de reglas rígidas, de supuestos, de los “debería”, de los “debo” y de creencias del tipo
“y ¿qué importa si?”. Las investigaciones realizadas sobre la susceptibilidad a sufrir recaídas
depresivas indican que los supuestos subyacentes sobre la importancia del perfeccionismo y
la necesidad de aprobación son activados por estados de ánimo y acontecimientos negativos
(Dozois & Beck, 2008; Miranda & Persons, 1988; Miranda, Persons, & Byers, 1990; Segal &
Ingram, 1994). Además, el estilo atribucional negativo y las actitudes disfuncionales incluídas
en la Escala de Actitudes Disfuncionales (EAD) contribuyen a esta propensión a la depresión
(Haeffel y col., 2005).
Estos supuestos no se revelan cuando las cosas andan bien—por ejemplo, el paciente que
sólo cree que es querible cuando está en pareja, es feliz cuando tiene una relación. Sin embargo,
la amenaza de ruptura o la ruptura real pueden precipitar un episodio depresivo grave, porque
activan el supuesto subyacente (por ej., “No puedo ser feliz si estoy solo”) y el esquema negativo
personal (“No soy querible”).
Durante los períodos relativamente estables, estas suposiciones subyacentes no suelen ser
visibles. El terapeuta puede examinar episodios anteriores de depresión o conflicto (por ej.,

117

Terapia cognitiva.indb 117 06/06/2018 12:04:08 a.m.


“Cuénteme un poco sobre alguna época en la que se sintiera realmente mal— ¿cuál fue el fac-
tor desencadenante?”). De este modo, se puede revelar si algún acontecimiento desagradable
(por ej., una crítica, una ruptura o una tarea mal realizada) activó los pensamientos negativos
automáticos (por ej., “Siempre hago todo mal”) que luego llevaron a un supuesto desadaptativo
más general (por ej., “Si fallas, entonces eres un fracasado”).
Opcionalmente, el terapeuta puede pedirle al paciente que imagine algún hecho que pudiera
perturbarlo (a lo que él responde, “Si desaprobara un examen”). ¿Qué pensamientos y supues-
tos negativos se activarían?. Por ejemplo, “Cuando rompimos, me hizo pensar que nunca podrá
ser feliz estando solo”; o “Si desapruebo el examen, significa que no me esforcé lo suficiente,
lo que implica que soy un fracasado.” En este capítulo, analizaremos cómo el terapeuta puede
ayudarlo a identificar y comprobar los supuestos y reglas subyacentes que persisten aún cuando
se siente bien.

TÉCNICA: Identificando Supuestos


o Reglas Subyacentes
Descripción

Con frecuencia, el procedimiento de descenso vertical nos guía a los supuestos subyacentes,
que pueden consistir en afirmaciones del tipo “si-entonces”, reglas, “debería”, “debo”, “tengo
que”, que son rígidas, imperativas y que están relacionadas con la propensión a la depresión, la
ansiedad y la ira. Por ejemplo, el descenso vertical puede llevar a las siguientes suposiciones y
reglas (o patrones):

“Si estoy solo, debo ser infeliz [o despreciable].”


O “Si estoy solo, entonces estaré siempre solo.”
O “Los solteros son perdedores.”
O “Debo tener una pareja para ser feliz.”
O “No puedo sentirme feliz estando solo—la felicidad sólo la brindan los demás.”
“Si hago algo mal, entonces debo ser un fracasado.”
O “Debería hacer todo bien siempre.”
O “Debería hacerlo mejor que cualquiera.”
O “Es horrible fallar.”
O “Si me equivoco, entonces debo hacer una autocrítica.”

La depresión, la ansiedad y la ira están asociadas con una amplia variedad de supuestos y
reglas; basta con un solo acontecimiento para que dichas creencias se activen en un mismo
individuo. Tomemos el ejemplo de una paciente que le desagrada a su supervisor, a pesar de
haber sido siempre una buena empleada. Desde la perspectiva del terapeuta, esta situación es el
resultado de un choque de personalidades. Si bien efectivamente la despiden, puede conseguir
un empleo productivo en otra parte. No obstante, este acontecimiento desencadena la activa-
ción de los siguientes supuestos:

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Terapia cognitiva.indb 118 06/06/2018 12:04:08 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

“Si me despidieron, significa que fallé.”

“Si fallé en este trabajo, entonces soy una fracasada.”


O
“Si me despidieron una vez, nadie va a querer contratarme [antes de su primer entrevista
post despido].”

“Si le desagradaba a mi jefe, entonces también debo estar alejando a todos los demás.”
“Si les desagrado a los demás, entonces no debo valer nada.”
“Si no valgo nada, entonces no puedo ser feliz.”
“Si no valgo nada, entonces no vale la pena vivir.”

En realidad, un despido suele ir acompañado de una indemnización generosa, brinda


la oportunidad de alejarse de un ambiente laboral estresante y la posibilidad de buscar un
nuevo trabajo o de capacitarse en algo más. Por supuesto, también puede ocasionar una
pérdida de ingresos y de gratificaciones laborales, así como también un aumento del estrés
ante la incertidumbre que supone hallar un nuevo empleo. No obstante, tal como se indi-
cara con anterioridad, sus supuestos colocan a esta paciente en mayor riesgo de depresión,
por cuanto son absolutos, rígidos y autoincriminatorios. Estas suposiciones son muy poco
proactivas o prácticas.

Preguntas a Formular/Intervención

“Trabajemos con algunos de los supuestos y reglas que recién ha identificado. Muchas veces,
tenemos reglas para nosotros mismos o para los demás, que a menudo son del estilo: ‘Debería
ser exitoso’ o ‘Debo tener la aprobación de los demás.’ En ocasiones, suponemos que “Si (tal o
cual cosa) sucede, entonces (tal o cual cosa) es cierta.’ Por ejemplo, “Si no soy exitosa, entonces
no valgo la pena” o “Si le desagrado, entonces no debo ser querible.’ ” El terapeuta puede usar
el formulario abreviado de la EAD para evaluar estos supuestos subyacentes de la paciente
(Beevers, Wells, & Miller, 2007) o la versión ampliada de Weismann y Beck (1978), que propor-
ciona puntajes para calificar las distintas dimensiones de interés. Ambos podrán luego analizar
cualquier respuesta radical dada en la EAD, a fin de determinar su propensión a la depresión,
ansiedad o ira en el futuro.

Ejemplo

T: Dijo que está molesta porque la despidieron. Me pregunto cuáles fueron sus pensamien-
tos. Por favor, trate de completar la siguiente oración: “Perder mi empleo me molesta
porque . . . ”
P: Pareceré que soy una fracasada.
T: Y si parezco que soy una fracasada, entonces eso significaría que . . .
P: soy una fracasada.

Tomemos ahora el caso de otro paciente quien había roto su relación con su pareja. El tera-
peuta lo indagó respecto a lo que ese acontecimiento significaba para él.

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Terapia cognitiva.indb 119 06/06/2018 12:04:08 a.m.


T: Sé que está triste porque Ellen y Ud. rompieron. Pero, veamos que es lo que está pensan-
do, que aumenta tanto su angustia. Complete esta oración: “Cuando pienso en que Ellen
y yo rompimos, me molesta porque significa que. . . .”
P: Nunca encontraré otra pareja.
T: Y si no tiene otra pareja, eso significa que. . . .
P: Me sentiré muy triste.
T: Parece que piensa que tiene que estar en una relación comprometida para ser feliz.
P: Supongo que sí, eso es lo que pienso.

Tarea para el Hogar

Los “debería” o las “reglas” específicas del paciente pueden identificarse y analizarse utilizan-
do el Formulario 4.1. El terapeuta podría decir: “Veamos si puede identificar y registrar las re-
glas y supuestos ocultos debajo de esos pensamientos durante la semana siguiente.” Y explicarle
que las “reglas” suelen contener frases como “si-entonces” o “debería”, por ejemplo “Si alguien
me rechaza, entonces debo ser un perdedor” o “Debería tener éxito en todo lo que emprendo”.
La Figura 4.1 ejemplifica la forma en que un paciente usó dicho formulario.

Posibles Problemas

He notado que algunos terapeutas consideran que un pensamiento automático negativo es


causa suficiente para sentirse deprimido o ansioso. Por ejemplo, pueden acordar tácitamente
con el paciente en que “es terrible ser rechazado”, a menudo tratando de convencerlo de que
no será rechazado. El valor terapéutico de focalizarse en el supuesto desadaptativo más general
radica en que, en la vida real, las personas sí fallan, sí son rechazadas y sí son tratadas injusta-
mente. Por ende, es mucho más conveniente ir más allá de los pensamientos automáticos para
identificar las creencias subyacentes, que sumar una negatividad más generalizada. Uno puede
sentirse rechazado, fracasado o ser despedido sin caer en una depresión grave.
Algunos pacientes creen que sus reglas, expectativas, supuestos y opiniones constituyen me-
ros hechos—es decir, creen, por ejemplo, “Si no gana mucho dinero, entonces es un fracasado,”
o “Si no es atractivo, entonces es feo.” Se refieren a sus expectativas, reglas y valores personales
como si fueran datos científicos y objetivos. Cuando estas reglas o expectativas son comparti-
das culturalmente—por ejemplo, que deberíamos casarnos o ser exitosos—se “transforman” en
realidades muy fuertes. A esta altura de la sesión, el terapeuta puede aclarar que la idea no es
refutarlas, sino simplemente registrarlas.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: identificación de pensamientos automáticos, descenso


vertical, técnicas de imaginería, dramatización racional, y análisis de costos y beneficios.

Formulario

Formulario 4.1 (Supervisando sus Supuestos, Reglas y Principios).

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Terapia cognitiva.indb 120 06/06/2018 12:04:08 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

Ejemplos de mis supuestos, reglas y principios típicos: Aprobación de una


Creencia (0–100%)

Si no hago un trabajo perfecto, entonces soy un 90%


fracasado.
Siempre debo hacer todo lo mejor que pueda. 90%
Las personas me menospreciarán a menos que mi 85%
trabajo sea excelente.
Debería autocriticarme por mis fracasos. 80%

Problemas con mis supuestos

Estas creencias intensifican mi ansiedad y estrés, y no me permiten


disfrutar nada. Me preocupa fracasar y no me valoro por el trabajo que
hago. No puedo relajarme. Estas ideas hacen que me sea difícil aceptar un
trabajo nuevo. Tengo miedo de asumir riesgos.

FIGURA 4.1. Supervisando sus supuestos, reglas y principios.

TÉCNICA: Refutando los “Debería”


Descripción

Muchas reglas o patrones globales son experimentados como imperativos morales, por ejem-
plo: “Debería ser siempre perfecto” o “Debería ser siempre exitoso.” Al ser formuladas de este
modo, a menudo implican un juicio de valor sobre uno mismo o sobre los demás. Por ejemplo,
“Debería ser siempre perfecto” podría implicar lo opuesto—“No valgo la pena” o “Soy inferior”,
y “No merezco ser feliz” si no se cumple con la regla o el principio subyacente. La autocrítica, la
culpa y la vergüenza constituyen efectos colaterales habituales de estos “debería” moralistas. Ellis
(1994) observó que muchas de estas frases con “debería” están compuestas por ideas irracionales,
sobregeneralizadas y disfuncionales. Se las puede rebatir de diversas formas, por ejemplo:

“¿Cuál es el fundamento, la lógica o la evidencia que respaldan que debería hacer X cosa?”
“¿Cuál es el origen de esta regla?”
“¿Podría aplicarla a todos los demás?”
“¿Podría esta regla constituir más una preferencia que un dogma?”

La terapia cognitiva y la terapia racional emotiva intentan desmontar estos “debería” para
revelar su naturaleza irracional, parcializada y peyorativa.

Preguntas a Formular/Intervención

Tal como se indicara con anterioridad, el terapeuta puede plantear una serie de refutaciones
cognitivas. Por ejemplo, analicemos la siguiente frase con “debería”: “Debería ser perfecto”.
Posibles preguntas:

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“¿Cómo puede probar que Ud. debería ser perfecto [y que no puede serlo]?”
“¿Cuál es el origen de esta regla? ¿Quién o qué autoridad le ordenó ser perfecto?”
“¿Todos deberíamos ser perfectos? “¿Por qué su regla sería distinta a la de los demás?”
“¿No sería más realista decir que preferiría hacer un mejor trabajo que insistir en esa nece-
sidad fútil de ser perfecto?”
“Cuando utiliza frases con “debería”, se está refiriendo a hechos cotidianos como cuestiones
morales. ¿Hay algún problema moral en lo que está analizando? ¿O poco ético? ¿O se
trata simplemente de la expresión de una preferencia?”
“Si visualiza los hechos cotidianos como cuestiones morales—“debería” y “debo”—entonces
queda atrapado en la autocrítica y la autoincriminación. Sinceramente, ¿le sirve de algo?”

Ejemplo

T: Dijo que podría haber resuelto mejor el examen. ¿Por qué?


P: Porque soy inteligente, y debería hacerlo lo mejor que pueda.
T: ¿De qué modo?
P: Sacándome una A (excelente), como si realmente hubiera estudiado.
T: Pero como no siempre obtiene A, aparentemente no es perfecto. ¿Debería hacer cosas
para las cuales podría no estar capacitado?
P: Probablemente, si me esforzara más, podría obtener una A.
T: ¿Cuáles son los costos y beneficios de autoexigirse tamaña perfección?
P: El costo es que me siento presionado y decepcionado. El beneficio—quizás me obliga a
esforzarme más.
T: Bien, ¿y cómo le va con eso?
P: Me siento triste.
T: ¿Qué tal si pudiera decir “Intentaré hacer un buen trabajo”?. ¿Cuál sería la ventaja com-
parativa respecto al perfeccionismo?
P: Tal vez no me sentiría abrumado.
T: ¿ Todos sus amigos obtienen calificaciones perfectas?
P: No. Algunos aprueban raspando, y otros sacan buenas calificaciones, pero no conozco a
ninguno que saque sólo A.
T: ¿Qué piensa de ellos?
P: Que lo están haciendo bien. Quizás soy más duro conmigo mismo.
T: ¿Y qué pasaría si tuviera esas mismas expectativas?
P: Me sentiría mucho más aliviado.

Tarea para el Hogar

“Elija una de sus frases con ‘debería’. Anótela en el Formulario 4.2. Mencione su grado de
creencia en ella, la emoción que activa y cuanto tiempo le dedica, sus costos y beneficios y lue-
go refútela respondiendo las preguntas.” La Figura 4.2 ejemplifica la forma en que un paciente
completó este formulario.

Posibles Problemas

Algunas personas creen que al refutar sus “debería”, su comportamiento se torna irresponsa-
ble o inmoral (véase Leahy, 2001b). He realizado una distinción entre afirmaciones con “debe-

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Evaluación de Supuestos y Reglas

rías” positivas y negativas. Las positivas son reglas por las que todos nos podríamos guiar—por
ejemplo, “No debería violar”. No obstante, la mayoría de los “debería” de los pacientes no son
afirmaciones morales válidas, dado que no se extienden a todas las personas. Los pacientes que
se oponen a refutar sus “debería” pueden tener dudas acerca de qué constituye una regla moral
justa. Por ejemplo, una regla moral justa es aquella que puede usarse para todos los individuos
y que realza la dignidad humana (véase Leahy, 2001b). Decir que una persona debería ser per-
fecta para valer la pena implica que no todas son valiosas, ya que nadie es perfecto. La mayoría
de los individuos rechazarían una regla tan tajante y peyorativa.
Algunos pacientes creen que sus “debería” los lleva a esforzarse más y a ser más productivos.
En dichos casos, el terapeuta debería indagar si estas reglas rígidas han ocasionado desidia, evi-
tación, ineficiencia, distracción y falta de concentración. De hecho, dado que algunas de estas
normas están asociadas con la ansiedad y la depresión, suelen afectar su rendimiento.
Más aún, la idea de que una conducta irresponsable sea el resultado de descartar los “debe-
ría” arbitrarios y taxativos, puede ser refutada con las pruebas disponibles: “¿Son estas normas
perfeccionistas válidas?¿Siempre piensa en términos tan absolutos?” Como no se puede ser
perfeccionista en todos los aspectos, las evidencias indican que el individuo no se transformará
en una persona irresponsable por aceptar expectativas más flexibles. La técnica de doble están-
dar también es útil: “Si otras personas no son perfeccionistas, entonces, ¿por qué cree que no
son irresponsables?”

Frase con “debería”: Siempre debería hacer un excelente trabajo.

Grado de creencia (0–100%) 90%

Emoción (y grado/ de 0–100%) ansiedad 90%; frustración 90%; ira 80%

Costos y beneficios: Costos: Estoy todo el tiempo estresado. No puedo


relajarme. Me preocupa cómo lo haré. No me doy
crédito a menos que mi trabajo sea perfecto y
nunca lo es. Soy muy crítico conmigo mismo.

Beneficios: Quizás me motiva a esforzarme más.

¿Quién estableció esta regla? Esta es mi regla. Mi padre me exigía mucho.

¿Es válida para todos? ¿Por qué no? Realmente, no. Tiendo a ser más tolerante con
los demás que conmigo mismo. A veces, sin embargo, los demás me frustran, en
especial si retrasan mi trabajo.

Reformule esta regla en términos de preferencia en vez de “debería” Preferiría hacer un


trabajo excelente, pero no es necesario.

¿Cuál podría ser una expectativa más sensata? Para mí, sería más razonable intentar
hacer un trabajo excelente, pero aceptar que está bien hacer un muy buen o un
buen trabajo.

Vuelva a calificar su creencia o emoción Creencia: 60%

Emoción: ansiedad 60%; frustración 60%; ira 40%

FIGURA 4.2. Examinando y refutando los “debería”.

123

Terapia cognitiva.indb 123 06/06/2018 12:04:09 a.m.


Remisión a Otras Técnicas

Diversas son las técnicas que pueden utilizarse para refutar los “debería”: análisis de costos
y beneficios, la técnica de doble estándar y el análisis de los fundamentos y las evidencias.
Además, el terapeuta puede emplear las técnicas de descenso vertical, examinación exámen de
reglas en un continuum, dramatización y oposición a la creencia.

Formulario

Formulario 4.2 (Examinando y Refutando los “Debería”).

TÉCNICA: Identificando Reglas Condicionales


Descripción

Supongamos que el supuesto subyacente del paciente es, “Si le desagrado a alguien, entonces
significa que no valgo nada.” A fin de evitar el rechazo o la valoración negativa de los demás,
el paciente puede elaborar “reglas condicionales”—pautas y estrategias—que lo protegen del
rechazo. Estas podrían incluir normas tales como: “Si le doy a todos lo que quieren, no me
van a rechazar,” o “Si sacrifico mis propias necesidades en pos de las de los demás, no me van
a repudiar.” Las reglas condicionales sobre el perfeccionismo engloban frases como: “Si trabajo
todo el tiempo, obtendré un resultado perfecto” o “Si intentara hacer algo difícil, seguramen-
te fallaría—de modo que debería evitar cualquier desafío.” Estas normas le permiten tolerar
los miedos y la incompetencia ya sea por compensación—es decir, tratando de superar sus
sentimientos de inferioridad realizando un esfuerzo mayor—o evitación de situaciones que
conlleven el riesgo de rechazo o fracaso—esto es, no interactuar con otras personas para no
ser rechazado, o evitar asumir desafíos que puedan implicar una derrota o fracaso. Estas ideas
fueron originalmente planteadas por Alfred Adler (1964a, 1964b) y luego aplicadas al modelo
cognitivo por Guidano y Liotti (1983) y Beck, Davis, y Freeman (2014).
Dos son los problemas que surgen al confiar en estas reglas condicionales. En primer lugar,
son imposibles de cumplir, y en segundo lugar, no permiten refutar el supuesto subyacente. Por
ejemplo, la regla: “Si pongo al otro en primer lugar, le voy a gustar y entonces me va a querer”,
impide que la persona pueda comprobar y refutar el supuesto más profundo o la creencia nu-
clear: “No valgo nada si no les agrado a los demás” O bien, un paciente alcohólico puede creer:
“No puedo sobrevivir a menos que beba”, pero es incapaz de rebatir esa suposición ya que no
deja de tomar.

Preguntas a Formular/Intervención

“En ocasiones, tratamos de evitar que nos sucedan cosas peores guiándonos por determina-
das reglas. Ya hemos identificado su supuesto o creencia nuclear—‘Si alguien me rechaza, enton-
ces no valgo nada.’ Ahora, debemos preguntarnos: ¿qué norma o regla está empleando para evi-
tar ser rechazado?. Por ejemplo, ‘Para no ser rechazado, tiendo a. . . . ’ (Opcionalmente: ‘Si hago
[tal o cual cosa], entonces, no seré rechazado,’ o ‘Si hago [tal o cual cosa], entonces no fallaré’).
“Asimismo, a veces tenemos reglas sobre lo que no deberíamos hacer para impedir que ocu-
rran cosas malas. Por ejemplo, si analizamos un poco su esquema cognitivo, según el cual no

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Evaluación de Supuestos y Reglas

vale nada si alguien lo rechaza, es probable que esté siguiendo ciertas reglas o estrategias para
evitar ser rechazado. ¿Cómo completaría la siguiente frase?: ‘Para impedir que me rechacen
tiendo a evitar (¿qué tipo de cosas y qué tipo de personas?).’ (Opcionalmente: ‘Para impedir que
me rechacen, tiendo a evitar [¿qué tipo de conductas o tareas?]’)”.

Ejemplo

Este es el caso de una paciente sumamente inteligente y perfeccionista, quien se sentía atra-
pada trabajando en el sector municipal, en vez de hacerlo en el sector privado, donde habría
más exigencias, pero también un mayor riesgo de fracaso.

T: Se queja de su empleo actual, pero duda en buscar otro nuevo tanto en el sector privado
como en la misma municipalidad. No se decide a buscar algo más desafiante. ¿Por qué?
P: Tengo miedo de fracasar.
T: ¿Qué pensaría si fallara?
P: Que soy estúpida.
T: ¿Hay alguna otra cosa que esté evitando o ni siquiera intentando hacer porque le teme
al fracaso?
P: Sí. No inicié mis estudios en la facultad de derecho—a pesar de haber ingresado.
T: ¿De modo que tiene como norma evitar todo aquello en lo que pueda fallar?
P: Correcto. Supongo que eso es cierto. No quiero descubrir que soy estúpida.
T: Me pregunto si existe otra forma de probar si es o no estúpida. Por ejemplo, ¿cómo le fue
en las SATs (Scholar Aptitude Test - Prueba de Aptitud para la Admisión Universitaria en
Estados Unidos)?.
P: Me fue bien, saqué 95.
T: ¿Cómo le fue en el ciclo básico de la universidad?
P: OK. Pero no tanto como me hubiera gustado. No sacaba siempre A.
T: ¿Qué calificaciones obtuvo?
P: Muchas A, y también algunas B.
T: Entonces, si analiza las evidencias, ¿le parece que es estúpida o que no lo es?
P: Bueno, no soy estúpida. Pero tampoco soy la más inteligente.
T: Entonces, ¿supone que necesita ser la más inteligente para no ser estúpida?
P: Podría ser.
T: Me pregunto cuál es la consecuencia de ese pensamiento.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede explicarle a la paciente esta idea básica y asignarle la tarea para el hogar
de la siguiente forma: “Muchas veces confiamos en ciertas reglas con la esperanza de evitar que
algo malo suceda. Por ejemplo, algunas personas se aferran a determinadas creencias o normas
como: ‘Si me preocupo, entonces no me van a tomar por sorpresa.’ Esto se denomina ‘creencia
condicional ’—una creencia que pensamos que nos protege y nos prepara para posibles pro-
blemas. Otras creencias condicionales habituales incluyen: ‘Si saco 100%, entonces no seré un
fracasado,’ o ‘Si los impresiono a todos, entonces me aceptarán.’ Examinemos un poco estos
tipos de afrontamiento. Utilice el Formulario 4.3 para identificar las creencias condicionales
por las que se suele guiar.”

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Terapia cognitiva.indb 125 06/06/2018 12:04:09 a.m.


Posibles Problemas

Tal como ocurre con los supuestos subyacentes (arriba descriptos), algunos pacientes creen
que sus creencias condicionales son objetivas y útiles. A esta altura, hacemos hincapié en que
simplemente estamos tratando de recopilar información y que más adelante evaluaremos los
beneficios reales de dichas creencias.

Remisión a Otras Técnicas

Otras creencias relevantes incluyen: identificación de suposiciones, descenso vertical, análi-


sis de costos y beneficios, examinación de la evidencia y técnica de doble estándar.

Formulario

Formulario 4.3 (Identificando Creencias Condicionales).

TÉCNICA: Evaluando los Supuestos Secundarios


Descripción

En la mayoría de los casos, los pacientes tienen supuestos secundarios que aumentan su ries-
go de depresión y ansiedad. Un supuesto maladaptativo primario podría ser: “Si hago algo mal,
entonces debo ser un fracasado.” De este modo, en vez de etiquetar una conducta, se etiqueta
a la persona. No obstante, la suposición secundaria se focaliza en cómo la persona debería res-
ponder a la conclusión del supuesto primario. Algunos ejemplos:

“Si soy un fracasado, entonces debería realizar una autocrítica.”


“Si soy un fracasado, entonces no merezco sentir placer o felicidad alguna.”
“Si soy aburrido, entonces no puedo tener una relación.”
“Si me equivoco, debería darme por vencido.”

Estos supuestos secundarios generan autocrítica, evitación y autoincriminación generaliza-


das. Al evaluarlos, podemos decirles a los pacientes que, aunque decidan que son “fracasados”,
aún pueden responder a esa creencia con pensamientos y conductas que no sean autoincrimi-
natorias. Por ejemplo, “Aún si pienso que soy un fracasado, todavía puedo hallar el amor y la
felicidad.” O “Aún si pienso que soy aburrido, todavía puedo encontrar personas que disfruten
de mi compañía.” O “Aún si pienso que soy un fracasado, todavía puedo sentir autocompasión
y ser más bondadoso conmigo mismo.”

Preguntas a Formular/Intervención

“Quizás, una serie de creencias acompañan a sus supuestos desadaptativos. Por ejemplo,
tomemos su pensamiento automático—‘Desaprobaré el examen’—y luego analicemos su su-
puesto, ‘Si desapruebo el examen, entonces soy un fracasado’. Sin embargo, ahora puede tener
otra serie de creencias: ‘Si soy un fracasado, debería hacer una autocrítica.’ O ‘No debería ser

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Evaluación de Supuestos y Reglas

feliz—no lo merezco.’ Quizás, podamos analizar estos ‘supuestos secundarios’—es decir, lo que
piensa que debería hacer tras autocriticarse con expresiones globales y negativas.”

Ejemplo

T: Entonces, primero dice: “Voy a desaprobar el examen” y luego aflora su supuesto: “Si
no apruebo el examen, entonces soy un fracasado”, al que podemos considerar como su
supuesto desadaptativo primario, tan fuerte que constituye una creencia. Sin embargo,
intente luego responder la siguiente pregunta: “Si soy un fracasado, entonces ¿qué debería
hacer o pensar?”
P: (haciendo una pausa) Hum. Supongo que me sentiría mal—probablemente porque me
criticaría bastante.
T: Entonces, ¿cree que debería sentirse deprimido o hacer una autocrítica por ser un
fracasado?
P: Sí
T: OK, analicemos esto. Si es un fracasado ¿qué rédito sacaría de la autocrítica?
P: No lo sé . . . quizás me esforzaría más la próxima vez.
T: ¿Es eso lo que hace después de deprimirse por haberse criticado? ¿Se esfuerza más?
P: No, me doy por vencido y me aíslo. Realmente no hago nada.
T: Entonces, ¿puede imaginarse cómo podría sentirse si modificara su supuesto?. Prue-
be lo siguiente: “Si pienso que soy un fracasado, puedo intentar ser un poco más
autocompasivo”.
P: No, no puedo imaginarlo.
T: Bien. Imaginemos que hubo alguien en su vida a quien realmente amó. Alguien especial.
Y que esa persona le falló y que entonces Ud. pensó que él/ella era un/a fracasado/a. ¿Le
hubiera ofrecido un poco de compasión?
P: Supongo que sí, por supuesto.
T: ¿Qué tal si hiciera lo mismo con Ud.?
P: Me sentiría mucho mejor.

Tarea para el Hogar

El paciente debe identificar diversas frases con “debería” y supuestos desadaptativos. Y luego
de enumerarlos, intentar detectar y evaluar los supuestos secundarios—“Si la primer afirma-
ción es cierta, entonces ¿qué cree que debería pensar o hacer al respecto?”, usando para ello el
Formulario 4.4.
La Figura 4.3 proporciona un ejemplo de la forma en que debe completarse dicho formula-
rio. Una vez que el paciente identifica su supuesto secundario, puede someterlo a un análisis de
costos y beneficios. Además, ¿qué pasaría si considerara hacer lo opuesto a lo que indica dicho
supuesto secundario?. Por ejemplo, “Si pienso que soy un fracasado, en vez de criticarme tanto,
debería ser más compasivo y aceptarme tal como soy” ¿Cuáles serían los costos y beneficios en
ese caso?

Posibles Problemas

Algunos pacientes creen que estas suposiciones secundarias siguen “lógica o necesariamen-
te” a las primarias. Así, “Las personas que fracasan deberían hacer una autocrítica” o “Las per-
sonas aburridas no pueden tener relaciones”. El análisis empírico puede conducir a la siguien-

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Terapia cognitiva.indb 127 06/06/2018 12:04:09 a.m.


te pregunta, “¿Existen personas que hayan fracasado varias veces o que le parecen aburridas,
pero que no son autocríticas y tienen amigos? ¿Son felices? ¿Sonríen alguna vez?”. Algunos
pacientes también creen: “Esa es mi forma de pensar—no puedo cambiar.” Esta postura puede
contrarrestarse pidiéndoles que intente hacer lo contrario para ver como se sienten: “¿Cómo se
siente cuando se permite ser más indulgente con sí mismo?” El terapeuta puede recurrir a la
dramatización (role play), representando al paciente que dice “soy un fracasado”, a la vez que
este último le ofrece compasión y consuelo.

Si esto ocurriera Entonces pienso que Y si fuera cierto, entonces


debería yo debería

No lo hago tan Preocuparme Hacer una autocrítica.


bien como me
gustaría.
Sentir que hice todo Preocuparme por lo que
Parece que le
mal. otras personas puedan
desagrado.
pensar de mí.

Preocuparme por Seguir preocupándome,


No estudié todo el
la posibilidad de para motivarme a estudiar
temario para el
examen. No estoy desaprobar. más.
bien preparado.

FIGURA 4.3. Evaluando los Supuestos Secundarios.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: descenso vertical, análisis secuencial de probabilidades,


técnica de irrelevancia y técnica de indiferencia.

Formulario

Formulario 4.4 (Evaluando los Supuestos Secundarios)

TÉCNICA: Examinando el Sistema de Valores

Descripción

Muchos supuestos atañen a una sola dimensión del individuo—por ejemplo, la necesidad de
triunfar en lo laboral para obtener un buen ingreso a cambio. Cuando el paciente se deprime
o se angustia a causa de esta única dimensión, otros valores quedan eclipsados. Es importante
analizar y entender el sistema de valores del paciente para que éste pueda modificar sus opi-
niones autodenigrantes, y reemplazarlas por otras. Por ejemplo, al individuo que se focaliza
casi exclusivamente en su autovalía, la cual depende de su éxito personal, se le puede sugerir

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Terapia cognitiva.indb 128 06/06/2018 12:04:09 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

que considere otros valores como el amor, el perdón, la bondad, la curiosidad, el crecimiento
personal, la diversión y el ocio, o bien forzarlo a elegir entre dos opciones: “Si tuviera que elegir
entre triunfar o amar más, ¿qué elegiría?” La primer tarea consiste en elaborar una lista de va-
lores, incluyendo los arriba nombrados. Luego, se podrán incorporar otros que el paciente vaya
mencionando, tales como salud, amistad y valores religiosos. Finalmente, deberá compararlos
y decidir cuales tienen mayor o menor jerarquía. Otra alternativa consiste en solicitarle que
identifique aquellas cualidades que le gustaría ver en sus hijos o en su pareja (una variante de
la técnica de doble estándar) o en las personas en general.

Preguntas a Implementar/Intervención

“Analicemos los distintos valores que Ud. considera importantes. Amor, perdón, amabili-
dad, curiosidad, crecimiento personal, diversión, ocio, autoestima, religión, logros culturales/
financieros/laborales, atractivo físico y la aprobación de los demás. Examinemos ahora la cues-
tión del éxito laboral, que es lo que más le está molestando en este momento. Si tuviera que ele-
gir entre triunfar laboralmente y recibir y dar más amor [opcionalmente, perdón, amabilidad,
curiosidad, crecimiento personal, etc.], ¿cuál elegiría?”

Ejemplo

T: Dijo que era realmente importante que trabajara bien en este proyecto y ahora está cri-
ticando su desempeño, porque le parece inadecuado. En ocasiones, le damos una gran
prioridad a algo—en este caso, su éxito laboral. Sin embargo, existen también otros valo-
res importantes, por ejemplo, el amor, el perdón, la bondad, la curiosidad, el crecimiento
personal, la diversión, el ocio, la autoestima, la religión, los logros culturales, y financie-
ros, el atractivo físico y la aprobación de los otros (Los escribe). Si tuviera que elegir entre
su triunfo laboral y estos otros atributos, ¿cuál de ellos sería más importante?
P: Prácticamente, todos, a excepción, quizás, del ocio—aunque realmente necesito un
descanso.
T: OK. De modo que le importan también otro valores ¿Qué tal si intentara ya mismo
quererse, tratarse con amabilidad y perdonarse?
P: ¿De qué manera?
T: Siendo más amable y amoroso, y perdonándose por no hacerlo tan bien como hubiera
querido.
P: Supongo que si así lo hiciera, me sentiría mucho mejor.
T: ¿No acaba de decir que estos son sus valores más importantes?

Tarea para el Hogar

Se le entrega al paciente el formulario 4.5, en el que debe identificar los valores que le preocu-
pan—por ejemplo, el éxito laboral—y luego analizar y enumerar por orden de importancia
otros 16. Este formulario le permite determinar la significancia relativa de los distintos valores
y establecer las acciones específicas que puede emprender en función de los mismos.

Posibles Problemas

A veces, el paciente se angustia por algún valor que considera el más importante para sí—

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Terapia cognitiva.indb 129 06/06/2018 12:04:10 a.m.


por ejemplo, el éxito laboral. El terapeuta puede abordar esta circunstancia, formulando las
siguientes preguntas:

“¿No sería mejor si intentara buscar como objetivo todos estos otros valores, o alguno
de ellos?”
“¿Usaría el mismo sistema de valores para un ser querido? ¿Por qué no?”
“¿Qué sistema de valores cree que elegiría la mayoría de la gente?”
“¿Por qué su escala de valores sería distinta a la suya?”

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, técnica de doble estándar
y descenso vertical.

Formulario

Formulario 4.5 (Explicando Valores).

TÉCNICA: Diferenciando Progreso


de Perfeccionismo
Descripción

El perfeccionismo puede ser adaptativo o desadaptativo. Un estándar alto es sano si nos en-
camina y motiva en la dirección adecuada, sin imponernos una autocrítica severa cuyos efectos
nos debiliten. En cambio, el perfeccionismo desadaptativo se caracteriza por expectativas que
perpetúan la autoexigencia aún cuando ya se ha logrado la meta buscada, y, su incumplimiento
genera autocrítica, y, posiblemente, depresión y/o ansiedad (Egan, Wade, Shafran, & Antony,
2014; Di Schiena, Luminet, Philippot, & Douilliez, 2012; Cox, Enns, & Clara, 2002).
Otro elemento característico del perfeccionismo desadaptativo es el contínuo ascenso del
estándar: es decir, el “alejamiento del punto de referencia.” No importa cuán bien lo haga-
mos, nunca alcanza, porque siempre “podemos hacerlo mejor”. El perfeccionista no se siente
complacido ni con sus logros ni con sus progresos. El terapeuta debe ayudarlo a analizar si
sus estándares de desempeño son cada vez más altos, a entender que su insatisfacción lo lleva
a la autocrítica, que menosprecia todo progreso realizado al decir que lo que hace “no es lo
bastante bueno” y a determinar si su perfeccionismo lo motiva o, por el contrario, lo frustra.
El paciente puede completar el Inventario de Perfeccionismo (Hill y col., 2004), que consta de
ocho subescalas: Preocupación por Cometer Errores, Estándares Altos para los Demás, Nece-
sidad de Aprobación, Organización, Presión Paterna, Planificación, Rumiación y Búsqueda de
la Excelencia (véase Formulario 4.6). Al emplear una técnica que apunta al progreso más que a
la perfección, puede enfocarse en cómo mejorar algunos aspectos de su rendimiento previo, en
vez de luchar por alcanzar un objetivo imposible.
Los progresos pueden ser evaluados de diversas formas. Por ejemplo, una paciente con un
puntaje de 36 en su primer Inventario de Depresión de Beck (IDB) se quejó de que la terapia
no funcionaba y que todavía se sentía deprimida, aún después de disminuir dicho puntaje a
22 tras 6 semanas de tratamiento. En este caso, le sugerí que, en vez de evaluar el tratamiento

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Terapia cognitiva.indb 130 06/06/2018 12:04:10 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

en términos de la ausencia absoluta de síntomas depresivos, aceptara los progresos realizados,


evidenciados por la reducción en 14 puntos del primer puntaje y que analizáramos qué fue lo
permitió esta mejora, a fin de seguir trabajando en esa dirección.

Preguntas a Formular/Intervención

“Analice las ventajas de intentar mejorar en vez de buscar la perfección. De lo contrario, se


sentirá inevitablemente frustrado. En cambio, si simplemente tratara de progresar, vería que
podría tener un mayor control de la situación y sentirse más optimista. ¿Qué aspecto ha logra-
do mejorar? ¿Valora por sus progresos?, ¿Qué pasaría si lo hiciera?”

Ejemplo

T: Ahora está molesto porque sacó una calificación más baja de la que esperaba en el exa-
men. ¿Cuál?
P: Una C. No esperaba que me fuera bien porque no estudié mucho. Pero esta calificación
es muy decepcionante.
T: ¿Qué está pensando en este momento?
P: Que soy un verdadero perdedor y que probablemente fracase en el mundo “real”.
T: ¿Piensa que le podría ir mejor en el próximo examen?
P: ¡No imagino cómo podría irme peor!
T: ¿Qué aprendió sobre la importancia de prepararse para un examen?
P: Que tengo que estudiar y que lo haré mejor la próxima vez.
T: Entonces, ¿no sería mejor concentrarse más en progresar y aprender?
P: Sí.
T: Esta experiencia podría servir como una lección gratuita sobre lo que realmente es im-
portante—como por ejemplo, estudiar y prepararse sin dar por sentado su rendimiento.
¿Piensa que esta lección podría extenderse a todos los aspectos de su vida?
P: Supongo que sí.
T: Entonces, vamos a concentrarnos en lo que ha aprendido y en cómo este traspié transito-
rio puede motivarlo a progresar en el futuro. Eso es mejor que pensar que es un perdedor
porque no es perfecto.
P: Sí: Sería mejor verlo de ese modo.

Tarea para el Hogar

El terapeuta le entrega al paciente el Formulario 4.6, que permite evaluar y calificar el gra-
do de perfeccionismo en distintas áreas de la vida. Además, el paciente puede completar el
Formulario 4.7A para analizar los costos y beneficios del perfeccionismo en contraposición al
progreso, y el Formulario 4.7B, para enumerar aquellas áreas que desencadenan su autocríti-
ca—por ejemplo, desempeño laboral o escolar, relaciones, salud, finanzas, etc.—y anotar luego
qué podría hacer para mejorarlas—esforzarse más en el trabajo, estudiar más, comunicarse
mejor, practicar ejercicio, hacer dieta, y ahorrar dinero. La Figura 4.4 ejemplifica la forma en
que un paciente completó ambos formularios.

Posibles Problemas

Algunas personas creen que la autocrítica los motiva a esforzarse más. En terapia cognitiva,

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Terapia cognitiva.indb 131 06/06/2018 12:04:10 a.m.


intentamos focalizarnos en resolver el problema más que en la autocrítica, y les explicamos que
diagnosticar un problema no equivale a solucionarlo. Por ejemplo, diagnosticar un sobrepeso
de 4,5 kg no es lo mismo que bajar de peso haciendo ejercicio y dieta.

Mi comportamiento perfeccionista: Cómo causar una buena impresión cuando


conozco a alguien.

Al aceptar mejorar Al exigir perfección

Costos: Quizás baje la guardia Me siento ansioso. No me acerco a


y parezca estúpido. los demás. Estoy siempre alerta. Me
Tal vez no me esfuerce preocupo. Miro hacia atrás y me
tanto. arrepiento.

Beneficios: Me puedo relajar más. Tal vez pueda intentar hacerlo lo


Puedo ser yo mismo. Me mejor posible y eso logre motivarme.
preocupa menos lo que
piense la gente.

Conclusiones:
Me siento mucho mejor apuntando a progresar más que a buscar la
perfección. Todavía puedo esforzarme y causar una buena impresión sin
tener que ser perfecto. No espero que los demás sean perfectos conmigo.

Autocrítica: Cómo puedo progresar:

Cómo dar una buena Puedo concentrarme más en conocerlos


impresión cuando conozco y dejar que la conversación fluya
gente nueva. con mayor naturalidad. No intentar
impresionarlos todo el tiempo.

¿Por qué sería mejor progresar que buscar la perfección?


No necesito estar tan alerta. Siempre puedo intentar mejorar y valorarme
por ello. Nunca será perfecto, pero puedo hacer mejor las cosas.

FIGURA 4.4. Costos y beneficios del progreso y la perfección.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: identificación de supuestos, tareas conductuales como


asignación gradual de tareas, programación de actividades, resolución de problemas y análisis
de costos y beneficios.

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Evaluación de Supuestos y Reglas

Formularios

Formulario 4.6 (Inventario de Perfeccionismo); Formulario 4.7A (Costos y Beneficios del


Progreso y la Perfección); Formulario 4.7B (Progresar en vez de Buscar la Perfección).

TÉCNICA: Reaprender después de una Recaída


Descripción

Una forma de refutar los supuestos perfeccionistas consiste en reestructurar una recaída
como una experiencia de aprendizaje. El paciente con suposiciones polarizadas (todo o nada)
sobre conceptos como el fracaso y la aceptación (o cualquier otro valor) considera que su re-
caída es un síntoma de su desesperación. Por ejemplo, una paciente que había logrado reducir
su consumo de alcohol a un trago por noche, tuvo una recaída en la que comenzó a beber
cinco tragos por noche. Su autocrítica fue muy grande y sintió que ya no tenía esperanzas. Sin
embargo, le propuse que consideráramos que esta recurrencia era un experimento educativo—
o un “experimento natural”—mediante el cual analizar cómo se sintió al no seguir las pautas
de autoayuda (Leahy & Beck, 1988). Lo que ella pudo aprender de su recaída fue que nuestro
análisis era correcto: (1) se sintió peor durante la mañana siguiente a la borrachera; (2) intentar
complacer a su amigos bebiendo con ellos no fue lo mejor para ella; y (3) en definitiva, no valió
la pena tomar más de un trago por noche. Otra forma de visualizar una recaída es replantearla
como un tipo de dolor útil: “Amíguese con el dolor, admitiendo que éste constituye, a veces,
una parte fundamental del aprendizaje y que está tratando de ayudarla a reconocer lo que no
le sirve.”

Preguntas a Formular/Intervención

“Aunque se siente mal por su recaída, podemos considerar a este traspié como una experien-
cia de aprendizaje. En primer lugar, es importante tener en cuenta que recurrir significa que
había logrado mejorar. Puede pensarlo en términos de dos pasos adelante y uno atrás. Asimis-
mo, al poder identificar qué la llevó a recaer, podrá estar mejor preparada y aprender técnicas
y capacidades que eviten una recaída futura. ¿Qué ha aprendido sobre sí misma? ¿Y sobre qué
le sirve y qué no? ¿Cómo puede usar su dolor y su decepción para guiarse en el futuro?” El te-
rapeuta puede emplear un “análisis secuencial”, identificando los pensamientos, las emociones
y las sensaciones experimentadas durante la situación que precedió a la recaída.

Ejemplo

Una paciente, que había logrado evitar atracones alimenticios, refirió una recaída la noche
anterior a su sesión terapéutica. Expresó una gran autocrítica y desesperanza.

T: Puedo ver que el atracón la desanimó y que tiene ganas de rendirse.


P: Sí, nada funciona.
T: Esa es una afirmación fuerte que estoy seguro la hace sentirse aún peor. Pero tengamos
en cuenta que no podría haber sufrido una recaída si primero no hubiera mejorado. Si

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Terapia cognitiva.indb 133 06/06/2018 12:04:10 a.m.


viajara 10 millas, pero luego tuviera que desviarse, aún podría comprobar que avanzó.
¿Qué progresos logró en los últimos tres meses?
P: Bueno, supongo que tuve menos atracones y ahora comprendo que puedo recurrir a de-
terminadas estrategias para manejar mis emociones y no recaer.
T: De modo que experimentó diversos progresos, sin embargo, no es perfecta y la recaída la
lleva a descartar todo lo que logró con su esfuerzo.
P: Así me siento por momentos. Cuando las cosas no funcionan, me siento abrumada y me
doy por vencida.
T: Eso debe ser difícil, no poder valorar sus progresos. OK, veamos en qué estaba pensando
y qué estaba sintiendo antes del atracón.
P: Estaba sola en casa, y me sentía triste, vacía, y pensaba que “nunca encontraría una pa-
reja” y entonces la tristeza y la ansiedad pudieron más, y me pregunté, “¿Por qué no? Y
agarré un pote de helado. Y luego me calmé un poco.
T: Entonces, si analizamos esto detenidamente, podría considerar que cada paso del camino
es una oportunidad de aprendizaje. Por ejemplo, ¿cómo cree que podría refutar su pensa-
miento de que estará siempre sola?
P: Tengo amigos, y sé que he tenido otras relaciones en el pasado. Y, realmente no puedo
predecir lo que ocurrirá en el futuro, pero sí tengo algo que ofrecer.
T: OK, eso es algo para recordar la próxima vez que se sienta de este modo. Puede refutar
sus pensamientos. ¿Cómo podría utilizar la técnica de concientización o atención plena
la próxima vez?
P: Podría tomar distancia y analizar mis pensamientos y sentimientos, y aceptarlos como
algo que está sucediendo en ese momento y que ese instante pasará.
T: Sí, los momentos van y vienen. La atención plena o mindfulness es una herramienta que
podrá usar, de ser necesaria, en un futuro. ¿Y qué podría haber hecho en ese momento
para evitar el atracón? ¿Cómo lo haría la próxima vez?
P: Podría haber tomado un baño reparador, prendido algunas velas y escuchado buena mú-
sica. Simplemente, podría haberme relajado, e incluso haber practicado un poco de yoga.
T: Entonces, esta recaída le brinda la gran oportunidad de pensar en las herramientas que
podrá emplear la próxima vez que sienta triste y ansiosa.
P: Sí. Podría aprender algo.
T: Aprender no es lo mismo que rendirse o autocriticarse.
P: Sí. Lo sé, lo sé.

Posibles Problemas

“Cuando recaemos, se abre una buena oportunidad de aprender algo. Por ejemplo, si está
haciendo dieta y luego come en exceso y se siente hinchada, ello podría desencadenar una
fuerte autocrítica. Sin embargo, lo realmente valioso de esta experiencia consiste en apren-
der qué le sirve y qué no. Utilice el siguiente cuadro [Formulario 4.8; véase la Figura 4.5, que
ejemplifica el modo en que una paciente completó dicho formulario], y piense qué es lo que
le funcionaba hasta ese momento—por ejemplo hacer dieta y ejercicio, comunicarse mejor y
autodisciplinarse—y luego piense cómo recayó. Más que autocriticarse, intente identificar qué
le convenía y qué no.”

La conducta que me preocupa es: beber mucho—tomé seis tragos

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Terapia cognitiva.indb 134 06/06/2018 12:04:10 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

Qué funcionaba antes Qué aprendí para mejorar las Qué provocó mi recaída
cosas en el futuro

Contaba los tragos, Me sentía ansiosa y quería Me siento peor cuando


y me limitaba a estar en sintonía con mis tomo mucho. En el
tomar sólo dos. amigos quienes estaban pasado, he dicho
tomando mucho. muchas estupideces

¿Cuáles son las ventajas de utilizar las recaídas o los errores como experiencias
educativas?
Siempre puedo usar los errores como experiencias de aprendizaje. Gracias
a mi última recaída, pude darme cuenta de que no valía la pena intentar
estar en sintonía con los demás. No necesito la resaca.

¿Cuáles son las desventajas?


A decir verdad, me gustaría poder tomar todo lo que quiero. Por ende, tengo
que enfrentarme al hecho de que rendirse no es bueno en el largo plazo. No
quiero enfrentar eso. No quiero rendirme.

FIGURA 4.5. Aprendiendo de las recaídas

Posibles Problemas

Una recaída puede activar la desesperanza y la autocrítica. Los pensamientos habituales in-
cluyen: “No funcionó, entonces bien puedo darme por vencido” y “Soy un fracasado.” Estas
autocríticas son muy comunes en pacientes alcohólicos, fumadores y bulímicos. Es importante
señalarles que no existe recaída sin mejoría previa. A menudo, los supuestos perfeccionistas lle-
van a descartar lo positivo y a sobregeneralizar la recurrencia. Se pueden emplear ciertas estra-
tegias, como por ejemplo repasar la recaída en su contexto temporal, quizás con alguna ayuda
visual, como gráficos o ilustraciones, y preguntar: “¿Cuánto tiempo pasó sin recaer durante el
último mes?” o “¿Cómo calificaría su desempeño total durante el último mes en comparación
al año pasado?”

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: distorsiones cognitivas (por ej., pensamiento polariza-
do, adivinación del futuro, exclusión de lo positivo, sobregeneralización, etiquetado negativo),
concentrarse en los progresos más que en la perfección, identificar los costos y beneficios de
modificar los supuestos, técnica de doble estándar, establecer un punto cero para comparación
y dramatización racional.

Formulario

Formulario 4.8 (Aprendiendo de las Recaídas).

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Terapia cognitiva.indb 135 06/06/2018 12:04:11 a.m.


TÉCNICA: Cómo Usar la
Conceptualización de Casos
Descripción

La identificación de los supuestos subyacentes y de las reglas condicionales de los pacientes


es útil para elaborar la conceptualización de un caso (véase Beck, 1995; Kuyken y col., 2009;
Needleman, 1999; Persons & Miranda, 1992; Tompkins, 1996) en la que podamos relacionar
la valoración cognitiva actual de sus pensamientos automáticos, creencias nucleares, creencias
condicionales y esquemas personales con sus problemas evolutivos y estilos de afrontamiento
actuales y previos. Por ejemplo, el individuo con un esquema personal que lo hace sentirse
poco querible y susceptible a las críticas y al rechazo de los demás, puede tener los siguientes
pensamientos automáticos:

“Ella piensa que soy un perdedor.”


“Soy un perdedor.”
“No aceptará si la invito a salir.”
“Es horrible ser rechazado.”
“Nada funciona.”
“Voy a terminar solo.”

Y, además, los siguientes supuestos desadaptativos:

“Jamás debería dejar que alguien sepa lo que realmente piensa.”


“Si confía en las personas, lo abandonarán.”
“Si la gente supiera como era en realidad, no les hubiera agradado”
“Se necesita la aprobación de los demás para ser feliz.”

Sus creencias condicionales podrían incluir:

“Si soy muy complaciente y cedo, entonces les gustaré a los demás.”
“Si satisfago las necesidades de todos, entonces nadie me abandonará.”

Este individuo puede intentar confrontar su miedo al rechazo mediante evitación (por ej.,
no relacionándose, ni sincerándose con los demás, ni invitándolos a salir) o compensación
(por ej., sonriendo ante todo lo que dice el otro, o posponiendo o sacrificando sus propias
necesidades). La creencia nuclear que tiene sobre sí mismo es que es inútil y poco querible.
Sus antecedentes personales pueden revelar que su padre lo criticaba mucho y que su madre
amenazaba con abandonar la familia. Además, sus pares se burlaban de él por no ser tan alto
como ellos. La conceptualización de este caso podría diagramarse según el modelo expuesto
en el Formulario 4.9.

Preguntas a Formular/Intervención

El terapeuta proporciona la conceptualización del caso en la sesión, explicando lo siguiente:


“Es útil identificar la manera en que sus pensamientos y supuestos se relacionan entre sí. Lo

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Evaluación de Supuestos y Reglas

ayudaré a graficar una conceptualización de la forma en que se relacionan sus pensamientos,


sus emociones y su comportamiento.”

Ejemplo

T: Dijo que pensaba que era un perdedor porque una mujer en esa fiesta no parecía interesa-
da en Ud. Ese es su pensamiento automático: “Soy un perdedor.” Luego dijo que pensaba
que nunca conocería a alguien porque no tiene mucho que ofrecer. Grafiquemos ésto
[usando el esquema de la Figura 4.6].
P: Sí, eso se asemeja a lo que estoy diciendo.
T: OK. Avancemos un poco más. Entonces, ¿qué significa para Ud. su pensamiento “no le
agradé a ella”?
P: Que no soy querible.
T: ¿Tuvo otros pensamientos similares alguna vez? Sería bueno que se preguntara, “Si dejara
que otros me conocieran, ¿a qué le tendría miedo?”

Antecedentes familiares
Padre crítico—nada era lo suficientemente bueno.
La madre amenazaba con abandonarlos.

Esquema Personal Esquema Personal


Perdedor, solo, no querible Perdedor, solo, no querible

Pensamientos automáticos
1. Ella piensa que soy un perdedor.
2. Soy un perdedor.
3. No aceptará si la invito a salir.
4. Es horrible ser rechazado.
5. Nada funciona.
6. Voy a terminar solo.

Supuestos desadaptativos
1. Si me rechazan, significa que no soy querible.
2. Si confías en alguien, te abandonará.
3. Si supieran como soy en realidad, no les gustaría

Creencias condicionales Estrategias


1. Si soy muy complaciente y cedo, entonces les voy 1. Evitar acercarse a los demás.
a gustar. 2. Posponer mis necesidades
2. Si satisfago las necesidades de los demás, no me 3. No expresar mis necesidades.
van a abandonar.
3. Necesito detectar los primeros signos de rechazo.

FIGURA 4.6. Diagrama de conceptualización de caso.

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P: Oh, cuanto más me conozcan, menos les voy a gustar. Entonces me abandonarán. Des-
cubrirán quien soy en verdad.
T: Parece que siente que las personas lo criticarán automáticamente y que lo rechazarán
y abandonarán.
P: Correcto.
T: OK. Incluyamos esto en nuestro gráfico. ¿Qué hace para impedir que lo critiquen?
P: Sí. En general no disiento con la gente. Trato de satisfacer sus necesidades antes que las mías.
T: ¿Evita hacer algo?
P: Oh, sí. Evito acercarme a gente que no conozco e iniciar una conversación. No permito
que los demás me conozcan demasiado
T: Ahora, esas ideas de no ser querible y que los demás lo van a criticar, ¿de dónde cree que
provienen?
P: Mi padre me criticaba mucho y era muy frío conmigo.
T: OK. Pongamos eso en el recuadro de “antecedentes familiares” ¿Y su madre, cómo era?
P: Ella solía decirle a papá que ojalá no se hubieran casado. Decía, “Quisiera poder irme y
dejarlos a todos para que se las arreglen. Entonces me apreciarían.”
T: OK. Entonces, su mamá los amenazaba con abandonarlos. ¿Qué pasaba con los otros
niños en la escuela?
P: Me criticaban porque era más pequeño que ellos. Creo que les gustaba molestarme. Y
realmente me molestaban.
T: OK. Entonces, al analizar el gráfico de su esquema personal, podrá comprobar que su
padre lo criticaba mucho, que su madre amenazaba con abandonarlos, y que interactuaba
con niños que se burlaban de Ud. Todo esto lo llevó a pensar que era un perdedor, que
se quedaría solo, y que no era querible y alimentó sus pensamientos automáticos sobre
ser un perdedor, ser rechazado y terminar solo. Su supuesto es que si las personas lo re-
chazan, es porque no es querible e intentó compensarlo tratando de complacer a todos, o
evitando el contacto con quienes pensaba podían rechazarlo.
P: Sí, eso describe quien soy.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede entregarle al paciente la conceptualización del caso elaborada en la se-


sión y pedirle que escriba sus pensamientos y sentimientos al respecto, incluyendo recuerdos
adicionales o ejemplos o respuestas emocionales a la conceptualización. En el formulario 4.9,
los pacientes pueden agregar todos los pensamientos, sentimientos, estilos de afrontamiento,
supuestos, estrategias o información sobre las experiencias de su infancia que consideren re-
levantes. Se puede emplear cada “recuadro” del formulario para diseñar estrategias e interven-
ciones. De este modo, el terapeuta podrá analizar, más adelante, los efectos de los antecedentes
personales y familiares, los esquemas, los supuestos y las creencias del paciente. En el capítulo
10, “Modificando los Esquemas,” trataremos la terapia focalizada en esquemas.

Posibles Problemas

Si bien la conceptualización de casos suele constituir una intervención muy efectiva, que
ayuda a los pacientes a tomar conciencia de sus problemas, puede también perturbarlos. Por
ejemplo, algunos podrían creer que son casos perdidos, ya que las experiencias vividas duran-
te su niñez los “arruinaron”. Estas inquietudes sobre sus defectos “de base” pueden refutarse
preguntándoles si alguna vez tuvieron creencias que luego lograran modificar, o si alguna vez

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Terapia cognitiva.indb 138 06/06/2018 12:04:11 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

aprendieron nuevas conductas. Si tenemos en cuenta que las personas aprendemos y cambia-
mos a diario, el saber que los viejos hábitos y las viejas creencias fueron establecidos en el pa-
sado puede constituir el primer paso hacia su modificación en el presente. Una buena pregunta
sería: “Si ya sabe que algunas de las creencias que lo perturban fueron definidas cuando tenía
6 años de edad, ¿le parece correcto seguir creyendo en lo que aprendió de niño?” Y podría
agregar: “Cuando aprendió esta creencia durante su infancia, no tenía la capacidad de pensar
como un adulto. Ahora puede rebatir esas ideas, con todas las ventajas que supone el ser mayor
y más sabio.”

Remisión a Otras Técnicas

Todas las técnicas descriptas en este libro son muy útiles. Personalmente, comienzo a elabo-
rar la conceptualización del caso desde el momento de la admisión del paciente, continuándola
luego, con su colaboración, durante el tratamiento. Este procedimiento despeja el misterio de
la terapia y lo ayuda a entender que sus problemas son comprensibles y tratables.

Formulario

Formulario 4.9 (Diagrama de Conceptualización de Caso).

TÉCNICA: Examinando las


Consecuencias del Perfeccionismo
Descripción

En general, muchos perfeccionistas suponen que las reglas rígidas que adoptaron para sus
vidas tendrán consecuencias duraderas y positivas. La técnica del descenso vertical antes men-
cionada permite analizar las repercusiones que genera el incumplimiento de una meta—por
ejemplo, “Si no soy perfecto, entonces soy un fracasado. Si soy un fracasado, entonces no vale
la pena vivir.” Sin embargo, también podemos examinar las implicaciones de alcanzar este ob-
jetivo de perfección—o de cualquier meta (por ejemplo, conseguir la aprobación de los demás).

Preguntas a Formular/Intervención

“Aparentemente, cree que es importante alcanzar la perfección [o conseguir la aprobación de


todos, o tener certidumbre, etc.]. Pero, pensemos con mayor profundidad y analicemos lo que
realmente significaría lograr esa meta. Por favor, complete la siguiente oración: ‘Si alcanzara la
perfección, entonces significaría que . . . ’ o ‘Una vez alcanzada la perfección, entonces ocurrirá
lo siguiente. . . . ’ ”

Ejemplo

T: Ha estado enfocado en su miedo a fallar en su trabajo, y ya hemos examinado algunas


de las consecuencias negativas de este temor. Aparentemente, piensa que si no hace algo
bien, entonces significa que es un fracasado; y, a la vez, si es un fracasado, no puede
ser feliz—de hecho, podría ser infeliz toda su vida. Pero, analicemos lo que sucedería si
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Terapia cognitiva.indb 139 06/06/2018 12:04:11 a.m.


triunfara y lograra la perfección tan deseada. Complete la siguiente oración: “Si triunfo y
finalmente alcanzo la perfección, entonces. . . .”
P: Pero, en realidad, es imposible ser perfecto.
T: Puede que así sea, pero pensemos más detenidamente. ¿Qué pasaría si lo lograra?
P: Supongo que me sentiría feliz.
T: OK, ahora imaginemos el día después, ¿qué sucedería?
P: Creo que me preocuparía retroceder.
T: ¿Cuánto tiempo le duraría entonces la felicidad después de alcanzar la perfección?
P: Nunca lo pensé bien. No lo sé.
T: ¿Se sentiría entonces satisfecho con su vida entera?
P: Es difícil imaginar eso. La vida es tan complicada.
T: Entonces, con una vida complicada, alcanzar la perfección sólo le daría un placer mo-
mentáneo que luego desaparecería. Ahora piense en las personas más exitosas que re-
cuerde y pondere si realmente están completamente felices y satisfechas.
P: No, a veces la vida es dura para todos. La alegría dura poco.
T: Entonces, perseguir algo que dura solo un instante—la perfección—, que no afectaría
otros aspectos de su vida y que tendría que preocuparse de no perderlo ¿no es buscar algo
efímero, que va y viene y que finalmente desaparece?
P: Nunca lo pensé de esa forma.

Posibles Problemas

El paciente puede usar el formulario 4.10 para examinar las consecuencias de alcanzar las
metas tan rígidas y exigentes que lo inquietan. Por ejemplo, “¿Qué pasará una vez que haya
logrado la aprobación de todos?,” “¿Qué pasará una vez que alcance la perfección?,” o “¿Qué
pasará una vez que tenga total certeza?”. Puede analizar cuanto tiempo durarán el placer y la
satisfacción, si afectarán cada aspecto de su vida, o si su breve impacto se confinará a un tema
en particular, esfumándose luego. El terapeuta puede preguntar: “¿Vale la pena sacrificar su
felicidad para lograr algo que es tan efímero?” La Figura 4.7 ejemplifica el modo en que un
paciente completó este formulario.

Posibles Problemsas

Algunos pacientes creen que si no son perfeccionistas habrán de perder su motivación, dis-
minuir su nivel de exigencia, y transformarse en personas mediocres y fracasadas. Realmente,
piensan que los que los mantiene en pié es su ideal de perfeccionismo, que necesitan “aterro-
rizarse” para lograr un desempeño óptimo. El terapeuta puede explicarles que si bien la impo-
sición de ciertas expectativas altas es saludable, el perfeccionismo puede generar dilaciones y
desesperanza, por cuanto constituye un objetivo imposible de lograr, y también preguntarles
si alguna vez se sintieron orgullosos de alguno de sus trabajos, aunque no fuera perfecto. Ade-
más, ¿cuáles son las evidencias que prueban que alcanzar el estándar de desempeño más alto
proporciona una satisfacción duradera?.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: descenso vertical, análisis de costos y beneficios, exami-
nación examen de la evidencia, acción contraria, aceptación, abordajes enfocados en la com-
pasión y aplicación universal de una regla.

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Terapia cognitiva.indb 140 06/06/2018 12:04:11 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

Formulario

Formulario 4.10 (Examinando las Consecuencias del Perfeccionismo).

Si logro la perfección en esta actividad Entonces, ocurrirá lo siguiente

Obtener la máxima calificación en Aprobaré el curso con una A.


un examen. Mi promedio subirá.
Ingresaré a la mejor Facultad de
Derecho.
Conseguiré un gran empleo y ganaré
mucho dinero.
Seré un triunfador.

¿Cuán probable es que la búsqueda de la perfección genere los resultados que anhela?
Describa los problemas de este enfoque.
Es tan sólo un examen más. Mi promedio ha tenido altibajos. ¿Quién sabe a
qué Facultad de Derecho ingresaré? Y no puedo saber cómo seguirá mi vida
basándome solo en este examen.

¿Cuántas veces alcanzó realmente la perfección? ¿Por qué fue tan difícil?
Nunca la logré. De modo que no es probable que la consiga ahora. Es una
ilusión. Es imposible ser perfecto.

FIGURA 4.7. Examinando las consecuencias del perfeccionismo.

TÉCNICA: Propiciando la Curiosidad, Una


Experiencia Positiva de Desafío y Crecimiento para
Reemplazar los Ideales de Perfección
Descripción

Muchos supuestos son sumamente demandantes e intransigentes. La persona cree que debe
gustarles a todos los demás y ser aceptada por ellos, o bien que debe sobresalir en cada tarea
que emprenda. En consecuencia, cuando los eventos no resultan perfectos, pierde las esperan-
zas y asume una postura muy autocrítica. Dweck y col. (Dweck, Davidson, Nelson, & Enna,
1978; Dweck, 2000, 2006) hallaron que las personas pueden proseguir con sus vidas de manera
más eficaz cuando se los confronta con determinados desafíos, siempre y cuando los conside-
ren experiencias educativas que despiertan su curiosidad e interés, y no meras evaluaciones.
De hecho, Dweck señala que la teoría de la mente y las capacidades difieren entre los distintos
individuos, y que algunos de ellos creen las capacidades son fijas, en tanto que otros piensan

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Terapia cognitiva.indb 141 06/06/2018 12:04:12 a.m.


que pueden modificarse. Esto refleja la diferencia que existe entre las personas que se dan por
vencido cuando se sienten frustradas (mentalidad fija) y aquellas que insisten y perseveran
(mentalidad de crecimiento). El perfeccionismo socava la perseverancia, dado que la persona
puede sentirse desalentada ante el primer “fracaso” o la primer “frustración”, y creer que jamás
podrá cambiar su conducta.

Preguntas a Formular/Intervención

El terapeuta puede plantear cualquiera de las siguientes preguntas: “¿Qué aprendió?,” “¿Qué
le interesó de esta experiencia?,” “¿Por qué esta experiencia constituye un desafío?,” y “¿Cómo
se sentiría si lo hiciera mejor la próxima vez?” En términos más específicos: “Si no le va bien en
el examen, en vez de focalizarse en su calificación como medida definitiva de su valía, analice
cómo podría interesarse en la materia, o motivarse a hacerlo mejor en un futuro”; “¿Cuál sería
la ventaja de pensar que existe la posibilidad de esforzarse más?”, “¿Y qué pasaría si pensara
que su capacidad podría acrecentarse con la experiencia y el aprendizaje?”; “¿Piensa que sus
habilidades pueden cambiar y mejorar?. ¿O piensa que son fijas y que no pueden ser modifi-
cadas? ¿Qué habilidades y aptitudes logró internalizar? ¿Cómo ocurrió? ¿Qué aprendió de los
contratiempos, errores y fracasos?”.

Ejemplo

T: Parece que se siente desanimada porque no le fue tan bien en el examen como esperaba.
P: Sí. Esperaba una A, pero saqué una B.
T: ¿Qué temas de la prueba de historia aprobó, y cuáles reprobó?
T: Me fue bien en el desarrollo de los temas—soy bastante bueno para explicar hechos. Pero
respecto a los nombres y fechas históricas—simplemente no los sabía.
T: OK. Intentemos interesarla en la importancia de las fechas en la historia.
P: Nunca lo pensé de ese modo. Evidentemente, debemos conocer el orden cronológico de
los hechos.
T: ¿Cómo podría transformar esta tarea de recordar fechas y nombres en un autodesafío?
P: Quizás podría armar algunas fichas y ver si puedo comenzar a aprender algo de este modo.
T: ¿Cómo cree que se sentiría si esto diera resultado la próxima vez?
T: Supongo que sentiría que aprendí algo que debía aprender.
T: Pensemos entonces que este es el próximo paso a dar en su desafío por mejorar y apren-
der de esta experiencia.

Más aún, el terapeuta puede preguntar lo siguiente: “¿Cuál es su objetivo en esta situación?
¿Triunfar en todo? ¿Que todos la acepten? ¿Podría modificar su meta transformándola en
‘aprender cuan bien lo puedo hacer’ o ‘conocer nuevas personas’? A menudo, los objetivos de
los pacientes giran alrededor de pautas poco realistas. Al considerar nuevas metas, pueden
buscar otras formas de encarar un desafío.
El terapeuta puede usar el formulario “Transformando el Trabajo en Juego” (Formulario
4.11) para convertir pensamientos críticos en pensamientos que fomenten la curiosidad y
el interés.

Posibles Problemas

El terapeuta puede pedirle a los pacientes que utilicen el Formulario 4.11 para analizar las

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Terapia cognitiva.indb 142 06/06/2018 12:04:12 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

experiencias que los hicieron sentirse frustrados o fracasados. Deben describir, en pocas pala-
bras, los hechos que ocurrieron y los pensamientos o conductas negativas que estos desenca-
denaron y luego escribir lo que aprendieron, lo que harían de otro modo en un futuro, y cómo
podrían interesarse en los posibles problemas a enfrentar. La Figura 4.8 ejemplifica la forma en
que un paciente completó este formulario.

Conducta en la que pienso en términos de evaluación: Resolver bien el próximo examen

Pensamientos críticos Pensamientos que fomentan la curiosidad y


el interés

Habrá preguntas que no podré Estoy realmente interesado en el tema.


contestar. Otras personas La psicología es mi carrera, por lo
están mejor preparadas. No lo tanto, estudiar significa que estaré
haré bien. Fui un estúpido por aprendiendo lo que me interesa. Si deseo
no comenzar a estudiar antes. ser psicólogo, estos temas podrán servirme
Mi mente se pondrá en blanco. algún día. Puedo madurar y aceptar
el desafío de aprender cosas nuevas. Es
divertido aprender cosas nuevas.

¿Cuáles serían las ventajas de estos pensamientos?


Me sentiría mucho mejor, porque la curiosidad es un sentimiento positivo e
implica que el nuevo material es interesante y emocionante. Aprendo mejor
cuando me interesa el material. Disminuye mi grado de autocrítica. La
curiosidad puede motivarme.

FIGURA 4.8. Transformando el trabajo en juego: reemplazando la crítica


y la decepción por curiosidad e interés.

Posibles Problemas

A veces, y tal como sucede con la técnica de focalización en el progreso más que en la perfec-
ción, los pacientes piensan que los estándares de desempeño altos y la autocrítica son esenciales
para el logro de sus metas. El terapeuta puede evaluar este supuesto perfeccionista preguntan-
do, por ejemplo: “¿Cuáles son los costos y beneficios del perfeccionismo en contraposición a
la curiosidad y los desafíos?” o “¿Le interesan otras conductas?”. Y, cuando el paciente analiza
sus experiencias exitosas previas, puede plantearle: “¿cree que fueron en parte el resultado de
su perseverancia y esfuerzo?
¿Qué evidencias existen a favor y en contra del hecho que la curiosidad pueda motivar a
una persona a entrar en acción? Asimismo, se les puede pedir a los pacientes que identifiquen
aquellas conductas que asumen simplemente porque las disfrutan o les interesan. La autocrí-
tica desmedida puede disminuir su curiosidad a punto tal de considerar que una determinada
tarea es tan solo una obligación o un requerimiento— por ejemplo, “No me interesa la histo-
ria—sólo la curso porque es una materia obligatoria.” El terapeuta podría promover la curio-
sidad de este paciente solicitándole que analice la razón por la que a otras personas sí les atrae

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Terapia cognitiva.indb 143 06/06/2018 12:04:12 a.m.


la historia—es decir, ¿qué la hace tan interesante? O bien preguntarle si ciertas conductas que
alguna vez le resultaran intrínsecamente interesantes, se tornaron aburridas por estar sujetas
a evaluaciones críticas.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, examinación de evidencias,


técnica de doble estándar, descenso vertical, examinación de filtros negativos y dramatización.

Formulario

Formulario 4.11 (Transformando el Trabajo en Juego: Reemplazando la Crítica y la Decep-


ción por Curiosidad).

TÉCNICA: Creando Nuevas Reglas, Normas y


Supuestos Adaptativos
Descripción

A menudo, dudamos en abandonar nuestras creencias a menos que podamos elaborar me-
jores alternativas. Después de haber refutado y rechazado sus normas, valores o supuestos de-
sadaptativos, el terapeuta puede ayudar al paciente a crear otros nuevos, más flexibles y realis-
tas. Con frecuencia, estas afirmaciones son expresadas como preferencias más que como reglas
rígidas e inmediatas. Por ejemplo, el paciente podría reemplazar la siguiente frase: “Debería
hacerlo todo perfecto” por otra más adaptativa tal como “Es positivo tener altas expectativas,
pero también es bueno poder aceptarme sin importar la calidad de mi desempeño” O, quizás,
“Me gustaría sobresalir, pero no siempre es posible, así que puedo darme por satisfecho con
lo que sí puedo lograr.” En general, las normas desadaptativas incluyen conclusiones absolutas
(todo o nada) —por ejemplo, “Debo triunfar siempre”—seguidas por autocrítica u opiniones
de los demás (Las palabras siempre y nunca son señales inequívocas de este tipo de manifes-
taciones). Las nuevas reglas, normas, valores y supuestos pueden ser flexibles, diferenciados,
orientados a la acción, y hacer hincapié en el crecimiento y la aceptación más que en la crítica,
el rechazo o la renuncia; por ejemplo, “Cuando me encuentro con un obstáculo, puedo asumir
un comportamiento productivo que me permita superarlo.” Estas nuevas creencias pueden ser
analizadas en términos de sus costos y beneficios, de la evidencia que respalda su utilidad y
de su relevancia para otras personas (por ej., “¿Cómo se sentiría si usara esta misma regla (en
contraposición a algún antiguo supuesto rígido) para los demás?”

Preguntas a Formular/Intervención

“Muchas veces, nos aferramos a determinados supuestos y elaboramos reglas que no po-
demos satisfacer—por ejemplo ‘Debería triunfar siempre’ o ‘Debería tener la aprobación de
todos’. Ya hemos analizado la forma en que estas reglas rígidas dificultan la vida. Ahora, elabo-
remos algunas normas y supuestos nuevos más realistas, más flexibles y que le permitan crecer.
Dejemos de lado sus viejas reglas y supuestos y creemos otros nuevos. Por ejemplo, podemos
tomar la siguiente norma: ‘Debería hacer todo extremadamente bien siempre’ y reemplazarla

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Evaluación de Supuestos y Reglas

por una nueva tal como: ‘Me gusta hacerlo bien, pero también puedo aprender de mis errores y
valorar lo que estoy logrando, en vez de dejarme guiar por principios poco realistas’ ”.

Ejemplo

T: Realmente se sintió mal después del examen de historia porque no obtuvo una buena ca-
lificación. Su regla era: “Siempre debo lograr calificaciones altas.” Elaboremos una nueva,
que le permita despertar su interés y su sentido de crecimiento y aceptación.
P: Supongo que podría decir que puedo aprender de mis errores y valorarme por aquellas
preguntas que respondí bien.
T: OK. ¿Cuáles los costos y beneficios de aprender de sus errores?
P: La autocomplacencia podría ser el costo; podría holgazanear y ni siquiera intentar obte-
ner calificaciones altas. El beneficio radicaría en que seguiría motivado aún cuando las
cosas no salieran bien. No sería tan autocrítico.
T: ¿Qué le parece eso?
P: Supongo que podría sentirme mejor al enfrentar el desafío y aprender de mis errores.
T: ¿Qué conducta concreta cree que podría seguir a esta nueva formulación? ¿Qué podría
hacer durante la siguiente semana para poner en vigencia esta nueva regla o norma?
P: Podría analizar lo que hice bien y lo que aún debo mejorar, y diseñar un plan de estudio.
Podría instituirlo como un desafío para memorizar algunas de esas fechas y nombres que
me cuesta aprender.
T: Entonces, ¿podría enfocarse en sus progresos en vez de autoexigirse perfección?
P: Correcto.

Durante una sesión con otro paciente, muy focalizado en conseguir la aprobación de todos
quienes lo rodeaban, el terapeuta le pidió que sopesara los costos y beneficios de un nuevo
supuesto. Elaboró la siguiente lista:

Nuevo supuesto: “Soy una persona valiosa, sin importar lo que otros piensen de mí.”
Costos: Envanecerse y alejar a los demás.
Beneficios: Confianza en uno mismo, puedo tomar riesgos, ser independiente, más asertivo
y osado.
Costos: 5% Beneficios: 95% Costos–Beneficios = –90%
Conclusión: Este supuesto me satisface más que el anterior en virtud del cual debía agradarle
a los demás para gustarme a mí mismo.

Al evaluar los supuestos, se le debe pedir al paciente que analice lo siguiente: “En vez de
quedarse atrapado en su reacción, intente identificar a otra persona a quien considere muy
adaptativa. ¿Cómo podría esta persona pensar y actuar en la misma situación?” A menudo,
otros individuos sirven para ejemplificar pensamientos adaptativos. Tomemos el caso de un
paciente soltero a quien le preocupaba ser rechazado si invitaba a una mujer a una cita. El tera-
peuta le pidió que pensara en algún amigo más desenvuelto con las mujeres y que considerara
qué opinaría éste en esta misma circunstancia. Él pudo identificar el supuesto adaptativo de su
amigo: “Siempre es mejor arriesgarse.”
Por último, los pacientes pueden analizar los beneficios de establecer una flexibilidad adap-
tativa: “Examine las ventajas de tener expectativas y comportamientos más flexibles. ¿Qué su-
cedería si se permitiera equivocarse?”.

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Terapia cognitiva.indb 145 06/06/2018 12:04:12 a.m.


Posibles Problemas

Se debe enseñar a los pacientes a identificar cualquier regla o supuesto desadaptativo y a


elaborar alternativas más razonables (usando el Formulario 4.12), teniendo en cuenta las si-
guientes pautas: “La nueva regla o el nuevo supuesto deben ser más adaptativos, más flexibles,
más justos, más realistas y más positivos. Debe enfocarse en la imparcialidad, el crecimiento,
la aceptación y las metas positivas. Debe ser la clase de regla que usaría para alguien a quien
ama o quiere.” Más aún, se les debería pedir también que evalúen dicha regla o supuesto y que
propongan las posibles conductas resultantes. La Figura 4.9 ejemplifica la forma en que un
paciente completó parte de este formulario.

Posibles Problemas

Al igual que sucede al refutar el perfeccionismo, los pacientes pueden creer que las reglas
más razonables son muy indulgentes y que corren el riesgo de convertirse en personas negli-
gentes, holgazanas e irresponsables. Estas ideas perfeccionistas pueden ser rebatidas, tal como
se indicara con anterioridad, analizando las evidencias a favor y en contra, usando la técnica de
doble estándar o llevando a cabo un experimento conductual con estas nuevas reglas.

Norma Supuesto Califique la norma Nuevo supuesto Califique la norma


Anterior adaptativo

Flexible Debería No distraerme Debería darme Intento


hacer todo nunca—0. espacio para concentrarme
al pié de Hacerlo siempre respirar profundo pero me doy
la letra y muy bien—2. y aceptar que no cuenta que
permanecer No tolerar puedo saber todo. distraerme es
errores—1. humano—8.
Me doy cuenta
de que estoy
distraído pero
retomo la tarea
de inmediato—7.

Justa Las personas La gente no es Aceptar un poco


me felicitan siempre justa y de inequidad—8.
por todo lo que yo tampoco lo Aceptar que a
hago—5. soy. Me sentiría veces los demás
Todos son mejor aceptando no reconozcan
justos, amables que las personas mi trabajo—7.
y razonables responden de Aprender
conmigo—5. distinta manera. a elaborar
No todos pueden estrategias para
tratarme tratar con las
equitativamente. personas que me
rodean—6.

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Evaluación de Supuestos y Reglas

Evaluando y Actuando en base a Reglas/Supuestos Más Adaptativos

Nueva regla o supuesto: Aceptar que la injusticia forma parte de la naturaleza

Costos Beneficios Conductas a asumir

Debo tolerar lo Esto es mucho más Intento hacer lo mejor que puedo
que no me gusta. lógico y realista. No mientras acepto el hecho de que
Es como decir que sentiré rencor ni me no todo puede ser reconocido ni
está bien que me tomaré las cosas de recompensado. No me tomo las
traten mal. manera personal. cosas como algo personal. No soy
el centro del mundo.

¿Qué sería proclive a hacer si creyera en este nuevo supuesto?


Seguramente, me llevaría bien con mis colegas. No me resistiría tanto a
aceptar sus críticas.

¿Qué sería proclive a no hacer si creyera en este nuevo supuesto?


Discutiría menos. No me afligirían tanto las injusticias.

FIGURA 4.9. Reemplazando viejas reglas/supuestos por otros nuevos.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, descenso vertical, evalua-
ción de las evidencias a favor y en contra, la técnica del doble estándar y pruebas conductuales.

Formulario

Formulario 4.12 (Transformando Viejas Reglas/Supuestos en Nuevas Reglas/Supuestos).

TÉCNICA: Declaración de Derechos


Descripción

Se puede instar a los pacientes a leer la Declaración de la Independencia de los Estados Uni-
dos de América, focalizándose específicamente en el artículo referente al derecho a la vida, a la
libertad y a la búsqueda de la felicidad. Se pueden evaluar los supuestos nuevos, y también los
viejos, teniendo en cuenta estos derechos básicos. La idea es que nuestros derechos provienen
de suponer que una regla positiva es aquella que promueve la dignidad humana, la cual se
define como el derecho que tiene todo ser humano a ser respetado, compasivo y a interesarse
en otros seres humanos, asumiendo además la responsabilidad de cuidar de aquellos menos
privilegiados. La dignidad humana puede definirse en términos del respeto y la compasión que
mostramos a quienes amamos.

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El terapeuta podría explicar lo siguiente: “Haga una lista de sus derechos como persona e
indique cómo puede ejercerlos. Se pueden inferir nuevas reglas y supuestos más adaptativos
a partir de un sentido humanitario más generalizado de los derechos personales, incluyendo:
el derecho a ser libre de sufrir depresión, ansiedad e ira; el derecho de aceptarse como es; el
derecho a madurar, a sentir curiosidad y a enfrentar los desafíos; el derecho a aprender de sus
errores, y el derecho a aceptar que le va a desagradar a algunas personas.”

Preguntas a Formular/Intervención

“Como ser humano, está de acuerdo en que tiene ciertos derechos. Tal como lo establece la
Declaración de la Independencia, estos incluyen el derecho a la vida, a la libertad y a la bús-
queda de la felicidad. Confeccionemos su propia Declaración de Derechos, e imaginemos que
no sólo se aplican a Ud. sino que también a cada nuevo bebé que nazca durante este año. Estos
serían derechos humanos”.

Ejemplo

T: Está molesta porque su esposo ha estado bebiendo, como es habitual y criticándola y


diciéndole que es estúpida. ¿Cómo se siente?
P: Atrapada, a punto de explotar.
T: ¿Y qué le parecería si confeccionáramos su propia Declaración de Derechos?. Imagine
que estos derechos no serán sólo para Ud. sino que también para cada nuevo bebé que
nazca durante este año. Estos serían derechos humanos. ¿Cuáles adoptaría para sí misma?
P: Comenzaría con el derecho a no ser maltratada, a no ser criticada, ni a tener que convivir
con un alcohólico. Tengo derecho a ser feliz.
T: ¿Y si la situación empeorara tanto que ya no pudiera soportarla?
P: El derecho a abandonarlo.
T: Tiene una nieta de dos años. ¿Le gustaría que ella gozara de estos derechos?
P: Sin lugar a dudas.

Posibles Problemas

Los pacientes pueden examinar algunos de los problemas, reglas o supuestos que lo han
estado estresando, y luego confeccionar una lista de sus derechos básicos. Es útil que utilicen
como raíz de la oración “Tengo derecho a . . . ” para cada derecho que identifiquen (véase For-
mulario 4.13). Se debe hacer hincapié en los derechos que derivan del supuesto de dignidad
humana y que los pacientes desean extender a todos aquellos a quienes aman y respetan. Por
ejemplo: “Ud. desea dirigir su compasión, aceptación, generosidad y bondad hacia alguien a
quien ama. No quiere criticarlo, marginarlo, ni hacerle pasar privaciones u odiarlo”. La Figura
4.10 ejemplifica el modo en que un paciente completó el Formulario 4.13.

Posibles Problemas

Las personas con expectativas muy altas o esquemas de autosacrificio pueden creer que deben
pasar dificultades para ser éticos. Es útil prestar atención a la doble moral que suelen usar, pidién-
doles que analicen las consecuencias del autosacrificio y de las altas exigencias para un recién
nacido que debe crecer en este mundo. Los pacientes pueden examinar también los resultados
de no haber exigido el cumplimiento de sus derechos o de no haber actuado en función de ellos.

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Terapia cognitiva.indb 148 06/06/2018 12:04:13 a.m.


Evaluación de Supuestos y Reglas

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: la técnica de doble estándar, preguntar a otras personas
qué opinan sobre los derechos humanos (encuestas de opinión), análisis de costos y beneficios,
descenso vertical y dramatización racional.

Formulario

Formulario 4.13 (Mi Nueva Declaración de Derechos).

Tengo derecho a . . . Por lo tanto puedo . . .

Ser humano y equivocarme. Hacer un trabajo imperfecto e


igualmente sentirme satisfecho y
valorar mis progresos. Pudo librarme

¿De qué forma podría ayudarlo esta nueva declaración de derechos?


Menos autocrítica, menos preocupación, menos insatisfacción, menos estrés.

Si tuviera un hijo o una hija, ¿qué declaración de derechos redactaría para ellos?
¿Por qué?
Querría que mi hija se estresara menos y que se aceptara como un ser
humano que no necesita ser perfecto. Querría que se sintiera amada sin
importar sus logros.

FIGURA 4.10. Mi Nueva Declaración de Derechos.

149

Terapia cognitiva.indb 149 06/06/2018 12:04:13 a.m.


FO R M 4 . 1

Controlando sus Supuestos, Reglas y Normas


Sería útil examinar sus supuestos, reglas y normas típicas. A medida que vaya registrando
sus pensamientos negativos durante las próximas semanas, vea si puede identificar toda frase
que contenga “debería”, “debo”, “si-entonces” o ciertas reglas. Anótelas en este formulario junto
con un porcentaje que represente cuanto cree en ellas (100% significa creencia absoluta). ¿Cuá-
les son sus “debería” subyacentes? ¿Tiene algún supuesto tal como “Si esto ocurre, entonces eso
otro debe ser verdadero”?. En la parte inferior de la hoja, enumere los posibles problemas que
pueden acarrear estos supuestos.

Ejemplos de supuestos típicos Grado de creencia


(0–100%)
Debo ser perfecto en todo lo que hago. 55%

Si hago algo mal, entonces soy un fracasado. 75%

El fracaso es intolerable. 90%

Debo recibir la aprobación de los demás para 40%


gustarme.

Mis supuestos, reglas y normas típicas: Grado de creencia


(0–100%)

Problema que acarrean mis supuestos:

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150

Terapia cognitiva.indb 150 06/06/2018 12:04:13 a.m.


FO R M 4 . 2

Examinando y Refutando Frases con “Debería”


Piense en una de sus frases habituales con “debería”, tal como “Debería haberlo hecho mejor”
o “Debería ser perfecto” o “Debería ser hermosa”. Responda a cada una de las preguntas en este
formulario. Piense de qué modo podría transformar esta frase en una preferencia—por ejem-
plo, “Preferiría hacerlo mejor” en vez de “Debería hacerlo mejor.”

“Frase con “Debería”:

Grado de creencia (0–100%) Emoción (y grado de 0–100%)

Costos y beneficios: Costos:

Beneficios:

¿Quién estableció esta regla?

¿Usa esta regla para todos? ¿Por qué no?

Reestructure esta regla como preferencia más que como “debería”.

¿Cuál sería una expectativa más razonable?

Vuelva a calificar su creencia y su emoción: Creencia:

Emoción:

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Terapia cognitiva.indb 151 06/06/2018 12:04:13 a.m.


FO R M 4 . 3

Identificando Creencias Condicionales


Inquietud Porcentaje de inquietud Cómo intento afrontar . . .
(0–100%)

Ejemplo: ¿Soy inteligente? 95% Para ser competento, necesito


(Inteligencia) hacerlo mejor que los demás.
o
Si evito los desafíos, no fallaré.
Inteligencia
Atractivo
Cercanía con los demás
Confianza en sí mismo o en
los demás
Tolerancia a los demás y a
sí mismo
Ser rechazado por otros
Ser controlado por otros
Ser humillado
Saber las cosas con certeza
Ser interesante
Estar solo
Otros:

Ejemplos de creencias condicionales o de afrontamiento:


Para ser competente, necesito hacerlo mejor que los demás.
Para ser atractiva, mi físico debe ser perfecto.
Necesito controlar todas mis emociones, o perderé el control por completo
Si soy precavida, puedo evitar que me rechacen.
Si antepongo los intereses de los demás a los míos propios, les voy a agradar.

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Terapia cognitiva.indb 152 06/06/2018 12:04:13 a.m.


FO R M 4 . 4

Evaluando los Supuestos Secundarios


A veces, tenemos una creencia o supuesto a los que sigue otra suposición. Por ejemplo, algu-
nas personas piensan “No debería equivocarme”, a lo que le sigue “Y si me equivoco, entonces
debo criticarme” o “Si fuera a ocurrir algo malo, entonces debería preocuparme por anticipa-
do,” y luego “Debería seguir pensando al respecto, y no bajar la guardia.” Use este formulario
para ver si puede identificar los supuestos o reglas que siguen a otros supuestos o reglas.

Si esto ocurre Entonces pienso que debería Y si esto es cierto, entonces


debería

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Terapia cognitiva.indb 153 06/06/2018 12:04:14 a.m.


FO R M 4 . 5

Explicando Valores

Analice algún valor que lo esté molestando—por ejemplo, el éxito financiero. Compárelo
con cada uno de los valores incluidos en la columna izquierda. Ordénelos en la columna del
medio, en una escala de 1 a 17, donde 1 representa el más importante. Use un número diferente
para cada uno. En la columna derecha, enumere otras formas de buscar el resto de los valores
aquí incluidos.

Valor que me preocupa:

Valor Grado Cómo puedo buscar este valor:


(1–17)

Amor
Perdón
Relaciones familiares/íntimas
Éxitos laborales
Amistad
ExitoFinanciero
Autoestima
Crecimiento personal
Belleza o atractivo físico
Salud física
Aprobación de los demás
Bondad
Diversión
Aprendizaje
Religión
Emprendimientos culturales
Libertad personal
Otros:

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Terapia cognitiva.indb 154 06/06/2018 12:04:14 a.m.


FO R M 4 . 6

Inventario de Perfeccionismo
Por favor, utilice las siguientes opciones para calificar su grado de concordancia
con cada afirmación.

1 2 3 4 5
absoluto Desacuerdo No concuerda Acuerdo Acuerdo
relativo ni desacuerda relativo absoluto

1. Necesito que mi trabajo sea perfecto para quedar satisfecho. (se1)


2. Soy demasiado susceptible a los comentarios de los demás. (na1)
3. En general, les digo a los demás si su trabajo no satisface mis
expectativas. (hso1)
4. Soy muy organizado. (o1)
5. Pienso muy bien mis opciones antes de tomar una decisión. (p1)
6. La gente me valorará menos si me equivoco. (cm1)
7. Siempre me sentí presionado por mi/s padre(s) a ser el mejor. (pp1)
8. Si no lo hago perfecto, me cuesta superarlo. (r1)
9. Toda mi energía está puesta en lograr un resultado perfecto. (se2)
10. Cuando comparo mi trabajo con el de los demáss, suelo sentir que es
inadecuado. (na2)
11. Me molesta cuando los demás no pueden mantener mi mismo nivel.
(hso2)
12. Pienso que las cosas deberían ser guardadas en su lugar. (o2)
13. Planifico muchas de mis decisiones. (p2)
14. Me avergüenza el fracaso. (cm2)
15. Mis padres me impusieron metas muy altas. (pp2)
16. Paso mucho tiempo preocupándome por las cosas que hice o que
necesito hacer. (r2)
17. No soporto hacer algo por la mitad. (se3)
18. Soy muy susceptible a la forma en que los demás responden a mi
trabajo. (na3)
19. No soy muy paciente ante las excusas que pone los demás por un
trabajo mal realizado. (hso3)
20. Diría que soy una persona organizada. (o3)
21. Pienso mucho antes de tomar la mayoría de mis decisiones. (p3)
22. Reacciono exageradamente cuando me equivoco. (cm3)
23. Mis padres son difíciles de complacer. (pp3)
24. Siento que me día se arruina cuando me equivoco. (r3)
25. Tengo que ser el mejor en cada cosa que hago. (se4)
(continúa)

Copyright © Robert W. Hill, PhD. Todos los derechos reservados.Se otorga permiso escrito para
usar y reproducir esta medición a los fines académicos y de investigación a Robert W. Hill,
Department of Psychology, Appalachian State University, Boone, NC 28608; hillrw@appstate.edu

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Terapia cognitiva.indb 155 06/06/2018 12:04:14 a.m.


Inventario de Perfeccionismo

26. Me preocupa que los demás aprueben o no mis acciones. (na4)


27. Suelo criticar a los demás. (hso4)
28. Me gusta ser organizado y disciplinado en toda ocasión. (o4)
29. Con frecuencia, necesito pensar bien las cosas antes de saber lo que
quiero. (p4)
30. Si alguien me señala un error, siento que, de algún modo, perdí su
respeto. (cm4)
31. Mis padres tienen altas expectativas en cuanto a mis logros. (pp4)
32. Si digo o hago algo tonto, suelo pensar en ello durante el resto del día.
(r4)
33. Me esfuerzo mucho por alcanzar un estándar de desempeño alto.
(se5)
34. A menudo no digo nada, porque temo decir algo erróneo. (na5)
35. Con frecuencia, me exasperan la holgazanería o el trabajo
descuidado de los demás. (hso5)
36. Limpio mi casa con mucha frecuencia. (o5)
37. Necesito tiempo para pensar un plan antes de entrar en acción. (p5)
38. Si me equivoco, los demás podrían comenzar a cuestionar todo lo que
hago. (cm5)
39. Al crecer, me sentía muy presionado a hacer todo bien. (pp5)
40. En general, cuando me equivoco, no puedo dejar de pensar en ello.
(r5)
41. Debo alcanzar la excelencia en todo lo que hago. (se6)
42. Me cohíbe lo que los demás piensan de mí. (na6)
43. No tolero los errores por descuido de los demás. (hso6)
44. Me aseguro de guardar las cosas ni bien termino de usarlas. (o6)
45. Suelo reflexionar antes de tomar una decisión. (p6)
46. Para mí, error equivale a fracaso. (cm6)
47. Mis padres me presionaron mucho para triunfar. (pp6)
48. A menudo, me obsesiono con algunas cosas que he hecho. (r6)
49. Con frecuencia, me preocupa que los demás se tomen a mal lo que
digo (na7)
50. A menudo, me frustran los errores de los demás. (hso7)
51. Mi ropero está ordenado y organizado. (o7)
52. No suelo tomar decisiones inmediatas. (p7)
53. Los errores son signos de estupidez. (cm7)
54. Siempre sentí que mis padres querían que fuera perfecto. (pp7)
55. Tras entregar un proyecto, no puedo dejar de pensar que podría
haberlo hecho mejor. (r7)
56. Mi espacio de trabajo suele estar organizado. (o8)
57. Si cometo un error grave, pienso que valgo menos. (cm8)
58. Mis padres sólo esperan lo mejor de mí. (pp8)
59. Paso mucho tiempo preocupándome por lo que los demás opinan de
mí. (na8)

(continúa)

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Terapia cognitiva.indb 156 06/06/2018 12:04:14 a.m.


Inventario de Perfeccionismo

Puntuación del Inventario de Perfeccionismo

1. Preocupación por Cometer Errores (8 items) AVE Items: 6 14 22 30 38 46 53 57


2. Expectativas Altas para los Demás (7) AVE Items: 3 11 19 27 35 43 50
3. Necesidad de Aprobación (8) AVE Items: 2 10 18 26 34 42 49 59
4. Organización (8) AVE Items: 4 12 20 28 36 44 51 56
5. Presión Paterna Percibida (8) AVE Items: 7 15 23 31 39 47 54 58
6. Planificación (7) AVE Items: 5 13 21 29 37 45 52
7. Rumiación (7) AVE Items: 8 16 24 32 40 48 55
8. Búsqueda de la Excelencia (6) AVE Items: 1 9 17 25 33 41
9. Escalas de Perfeccionismo Riguroso: HSO, O, P, SE
10. Escalas de Perfeccionismo autoevaluativo: CM, NA, PP, R
11. Escala Compuesta. Suma de las escalas de Perfeccionismo

Interpretación: Datos representativos descriptos en www1.appstate.edu/~hillrw/Perfection.


Inventory.JPA.pdf.
En general, los puntajes de 1 DS por encima del promedio representarían los puntajes más altos,
en tanto que 1 DS por debajo del promedio reflejarían los puntajes más bajos. Promedios de la
Escala de PI, muestra representativa de estudiantes universitarios (N = 366):

Escala Items Promedio DS


Preocupación por Cometer Errores 8 2.46 .75
Altas Expectativas para los Demás 7 2.83 .78
Necesidad de Aprobación 8 3.22 .77
Organización 8 3.5 .86
Presión Paterna Percibida 8 3.17 .89
Planificación 7 3.4 .76
Rumiación 7 2.83 .82
Búsqueda de la Excelencia 6 3.1 .80
Perfeccionismo Riguroso 12.83 2.41
Perfeccionismo Autoevaluativo 11.68 2.61
PI Compuesto 59 24.51 4.40

(continúa)

157

Terapia cognitiva.indb 157 06/06/2018 12:04:14 a.m.


Inventario de Perfeccionismo

Escalas del Inventario de Perfeccionismo, Definiciones de Constructos, Ejemplos y Relaciones


Esperadas con las Escalas MPS

Indicador de Perfeccionismo Definición del Constructo Ejemplo

Preocupación por Cometer Tendencia a experimentar “Me avergüenza el fracaso”


Errores angustia o ansiedad al
equivocarse

Altas Expectativas para Tendencia a arrastrar a los “Me molesta cuando los
los Demás demás hacia los ideales demás no pueden mantener mi
perfeccionistas propios mismo nivel”

Necesidad de Aprobación Tendencia a buscar la “Si comparo mi trabajo con el


validación de otros y a ser de los demás, suelo sentir que
susceptible a las críticas es inadecuado”

Organización Tendencia a la pulcritud y “Siempre me gustaron la


al orden organización y la disciplina”

Presión Paterna Percibida Tendencia a sentir la necesidad “Mis padres me impusieron


de ser perfecto para lograr la metas muy altas”
aprobación paterna

Planificación Tendencia a planificar el futuro y “Tiendo a reflexionar antes de


a reflexionar sobre las decisiones tomar una decisión”
Rumiación Tendencia a preocuparse por “Paso mucho tiempo
errores pasados, desempeño preocupándome por las cosas
imperfecto o errores futuros que hice o las que necesito
hacer”

Búsqueda de la Excelencia Tendencia a perseguir resultados “Me esfuerzo mucho por


perfectos y estándares elevados alcanzar el nivel más alto”
de desempeño

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Terapia cognitiva.indb 158 06/06/2018 12:04:14 a.m.


FOR M 4 . 7 A

Costos y Beneficios del Progreso y la Perfección

En ocasiones, nos complicamos la vida al exigirnos o exigirles a los demás ser perfectos.
Piense en algo en lo que se considere perfeccionista y luego compare los costos y beneficios de
aceptar que se puede progresar en vez de buscar la perfección.

Soy perfeccionista en:

Aceptar progresar Exigir perfección

Costos:

Beneficios:

Conclusiones:

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Terapia cognitiva.indb 159 06/06/2018 12:04:15 a.m.


FO R M 4 . 7 B

Progresar en Vez de Buscar la Perfección

Identifique algunos de los aspectos de su vida que autocritica—por ejemplo, su desempe-


ño académico o laboral. Luego, enumere las medidas que podría tomar para mejorarlos—por
ejemplo, estudiár más, trabajar más, aprender determinadas habilidades. Haga una lista de los
aspectos que autocritica y de las acciones específicas que podría emprender para mejorarlos.

Lo que me critico Cómo puedo mejorar

¿Por qué progresar sería mejor que buscar la perfección?

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Terapia cognitiva.indb 160 06/06/2018 12:04:15 a.m.


FO R M 4 . 8

Aprendiendo de las Recaídas

Analice una conducta que haya logrado mejorar—por ejemplo, hacer ejercicio, seguir una
dieta, beber menos, fumar menos, etc. Anótela en la primera columna (por ej., “Hacer ejercicio
tres veces por semana”). En la columna del medio, escriba qué causó su recaída (por ej., “Estaba
muy cansado para hacer ejercicio”). En la columna derecha, anote lo que aprendió para me-
jorar las cosas (por ej., “Puedo hacer ejercicio aún si me siento cansado” o “Puedo retomar mi
rutina de ejercicios mañana”). Las recaídas constituyen experiencias de aprendizaje.

La conducta que me preocupa es:

Qué aprendí para mejorar las


Qué funcionaba antes Qué provocó mi recaída
cosas en el futuro

¿Cuáles con las ventajas de utilizar las recaídas o errores como experiencias educativas?

¿Cuáles son las desventajas?

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Terapia cognitiva.indb 161 06/06/2018 12:04:15 a.m.


FO R M 4 . 9

Diagrama de Conceptualización de Casos

Antecedentes familiares

Esquema Personal Esquema Personal

Pensamientos automáticos

Supuestos desadaptativos

Creencias condicionales Estrategias

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Terapia cognitiva.indb 162 06/06/2018 12:04:15 a.m.


FO R M 4 . 1 0

Examinando las Consecuencias del Perfeccionismo

En ocasiones, creemos que si alcanzamos la perfección, obtendremos ciertos beneficios. Po-


demos creer que seremos admirados o queridos, que nos sentiremos satisfechos, que subirá
nuestra autoestima o que nos sentiremos seguros. Veamos qué significa para Ud. alcanzar la
perfección o satisfacer un estándar de desempeño elevado.

Si alcanzo la perfección en esta actividad Entonces lo siguiente será cierto

¿Cuán probable es que la búsqueda de la perfección le permita lograr los resultados que
desea?. Describa los problemas que plantea este abordaje.

¿Cuántas veces logró realmente realizar un trabajo perfecto? ¿Por qué fue tan difícil?

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Terapia cognitiva.indb 163 06/06/2018 12:04:15 a.m.


FO R M 4 . 1 1

Transformando el Trabajo en Juego: Convirtiendo la Crítica


y la Decepción en Curiosidad e Interés

En la columna izquierda, anote algunos ejemplos de críticas u opiniones negativas sobre Ud.
o sobre los demás. En la columna derecha, escriba algunas formas en las que podría despertar
su interés en las cuestiones incluidas en la otra columna. Por ejemplo, “Mi jefa es cruel. No es
nada amigable” es un pensamiento crítico. Los pensamientos que reflejan curiosidad podrían
ser “Me pregunto por qué eso me molesta” y “Me pregunto si será más amigable en otras cir-
cunstancias Si lo es, “¿cuál es la razón?”

Conducta a evaluar:

Pensamientos críticos Pensamientos que despiertan curiosidad


e interés

¿Cuál sería la ventaja de tener estos pensamientos?

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Terapia cognitiva.indb 164 06/06/2018 12:04:15 a.m.


FOR M 4 . 1 2

Reemplazando Viejas Reglas/Supuestos por Nuevas Reglas/Supuestos

En ocasiones, las reglas que tenemos para nosotros mismos son inflexibles, injustas, poco
realistas, y difíciles de cumplimentar. En el siguiente formulario, analice los criterios incluidos
para evaluar una de sus reglas. Por ejemplo, ¿Es flexible? ¿Es justa? Luego, enumere en la se-
gunda columna algunos de sus viejos supuestos. Califíquelos de 0 a 10, donde 10 representa la
calificación máxima. Escriba un nuevo supuesto en la cuarta columna, y califíquelo del mismo
modo antes descripto, de 0 a 10. Cuando finalice, analice la siguiente pregunta: ¿Qué cambiaría
si tuviera este nuevo supuesto adaptativo?.

Criterio Supuesto Calificación Nuevo supuesto Criterio


Anterior adaptativo

Flexible

Justa

Realista

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Terapia cognitiva.indb 165 06/06/2018 12:04:15 a.m.


Reemplazando Viejas Reglas/Supuestos por Nuevas Reglas/Supuestos

Criterio Supuesto Calificación Nuevo supuesto Criterio


Anterior adaptativo

Positivo

Orienta-
do al cre-
cimiento

Ayuda
a lograr
metas
positivas

Promueve
la au-
toestima

Regla
que apli-
caría a
todos

(continúa)

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2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
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Reemplazando Viejas Reglas/Supuestos por Nuevas Reglas/Supuestos

Evaluando y actuando con Reglas/Supuesto Más Adaptativos


Nueva Regla o Supuesto:

Costos Beneficios Conducta a implementar

¿Qué sería proclive a hacer si creyera en este nuevo supuesto?

¿Qué no haría si creyera en este nuevo supuesto?

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FO R M 4 . 1 3

Mi Nueva Declaración de Derechos

Es importante que conozca y ejerza sus derechos. En la columna izquierda, enumere los
derechos que cree debería gozar. En la columna derecha, haga una lista de las formas en que
puede conseguir estos derechos. Piense en “planes de acción”—acciones que podría tomar en
el futuro para asegurarse de satisfacer sus derechos y necesidades.

Tengo derecho a . . . Por lo tanto puedo . . .

¿Cómo podría estar mejor con esta nueva declaración de derechos?

Si tuviera un hijo o una hija, ¿qué declaración de derechos querría para ellos?. ¿Por qué?

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Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

C A P Í T ULO 5

Examinando Errores Lógicos en el


Procesamiento de la Información

La teoría cognitiva sugiere que los sesgos y distorsiones en el procesamiento de la informa-


ción perpetúan y exacerban la ansiedad y depresión. Tal como se menciona más adelante en
el capítulo 10 (Identificando y Modificando Esquemas), el modelo cognitivo propone que los
individuos se enfocan en y recuerdan selectivamente sólo aquella información que coincide
con sus creencias preexistentes. Este capítulo se centra en los errores en el procesamiento de
la información, que producen una confirmación selectiva de las creencias negativas, exami-
nando además los errores lógicos que cometen las personas al sacar conclusiones en base a
dicha información.

TÉCNICA: Sesgo Confirmatorio


Descripción

La naturaleza del procesamiento esquemático es la que nos hace proclives a buscar infor-
mación que coincida con nuestras creencias o esquemas. De este modo, si pienso que soy un
perdedor, automáticamente me focalizaré y valoraré únicamente aquella información que con-
cuerde con dicha creencia. Este no es un proceso intencional ni consciente, sino más bien auto-
mático, se produce rápidamente y refuerza la creencia preexistente (Gotlib & Neubauer, 2000;
Bargh & Morsella, 2008; Beck & Haigh, 2014). El sesgo confirmatorio puede afectar la atención,
la cantidad de tiempo que nos concentramos en una información, la memoria, cómo se “anali-
za” dicha información con el objeto de formar una impresión, y su importancia crucial a la hora
de determinar atributos o características generales. Este sesgo de atención y memoria continúa
en “un segundo plano” o “plano secundario”, sin que seamos conscientes del mismo, sólo para
magnificar la creencia preexistente. El psicólogo cognitivo se refiere a este patrón específico
como “sesgo confirmatorio.” En palabras sencillas, significa que sólo buscamos información
que coincida con nuestras creencias. Por ende, si creemos que las personas con ojos azules son
desagradables, detectaremos cualquier dato que corrobore esta creencia y luego dejaremos de
buscar más información al respecto. En el proceso de búsqueda, podemos ignorar toda infor-
mación que no concuerde con dicha creencia (véase Simon, 1983).

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Preguntas a Formular/Intervención

“A menudo, cuando estamos deprimidos o ansiosos, tenemos creencias preexistentes nega-


tivas como por ejemplo, ‘Soy un fracasado.’ En consecuencia, tendemos a prestar atención o
a recordar sólo aquella información que coincida con dichas creencias. Nos resulta más fácil
recordar los errores que cometimos en el pasado o focalizarnos únicamente en las cosas que
no están saliendo bien en el presente, e incluso predecir que el futuro será malo. Esta tendencia
se denomina ‘sesgo confirmatorio’ o ‘sesgo negativo’. En ocasiones, se conoce como ‘mi propio
sesgo’ (My-side bias), porque nos enfocamos automáticamente en información concordante
con ‘Mi Visión’. No se trata de algo intencional y no significa que quiera sentirse mal; es simple-
mente una forma de pensar automática e inmediata. Ahora podemos analizar si se está enfo-
cando básicamente en un solo tema—es decir, en algo negativo—y si ello contribuye a reforzar
sus creencias preexistentes. Al fin y al cabo, si se concentra sólo en lo negativo, sólo notará lo
negativo. Sin embargo, puede ser que estén ocurriendo otras cosas.”

Ejemplo

T: A veces, algunas personas tienen una visión habitualmente pesimista de las cosas, y re-
cuerdan sólo hechos negativos de su pasado, haciendo hincapié únicamente en todo lo
negativo que ocurre en sus vidas cotidianas. Es una especie de hábito de pensamiento.
¿Podría decirme si Ud. piensa de este modo?
P: Sí, mi esposa dice que tiendo a ser muy pesimista la mayor parte del tiempo.
T: Bueno, es como si tuviera un filtro negativo a través del cual contemplara el mundo con
gafas para sol—en este caso, las gafas son muy oscuras, y Ud. inmediatamente recuerda
sólo hechos negativos y, en el presente, también percibe únicamente sucesos desafortuna-
dos. De hecho, a través de este filtro, puede incluso predecir hechos negativos. ¿Le parece
que eso es lo que está ocurriendo?
P: En ocasiones, me parece una sucesión interminable de hechos negativos.
T: Y, por lo tanto, si vuelve una y otra vez a esta creencia preexistente: “Soy un fracasado”, y
su filtro sólo es disfuncional, ello sigue confirmando y fortaleciendo su creencia negativa,
¿verdad?
P: Sí, me parece que eso es lo que está sucediendo. Pero todo esto es realmente cierto. No
hice bien el proyecto. No lo estoy inventando.
T: No, no se trata de que esté inventando algo. Estos recuerdos pueden tranquilamente te-
ner un cierto grado de exactitud, sin embargo, quizás se esté focalizando únicamente en
los hechos negativos y descartando los positivos. Y esto no hace más que confirmar su
creencia de ser un fracasado. Esta tendencia se denomina “sesgo confirmatorio”, porque
se enfoca, de manera selectiva, en corroborar sus creencias negativas. No lo hace ni cons-
ciente ni intencionalmente—es tan solo un sesgo o hábito automático.
P: No es que esté tratando de sentirme mal, ¿verdad?
T: No, para nada, es simplemente un hábito de pensamiento que tienen algunas personas.
Por lo tanto, debemos descubrir si esto es lo que está sucediendo, y si así fuera, hallar
alternativas que equilibren y den mayor precisión a sus pensamientos.
P: No me está pidiendo que me limite a pensar positivamente, ¿verdad?
T: No, entiendo que pueda creer eso. No, le estoy proponiendo que intentemos comprobar si
se está enfocando sólo en un aspecto de su vida, descartando así otras cosas que puedan
estar ocurriendo. En algún sentido, le estoy sugiriendo que el focalizarse sólo en lo nega-
tivo no constituye un modo de pensar realista. Por ende, podría decir que estoy tratando

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Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

de demostrarle que, más que pensar positivamente, queremos elaborar una manera más
realista y equilibrada de pensar.
P: Supongo que eso tiene sentido. Tal vez, me esté enfocando mucho en lo negativo.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede sugerirle que registre todas las ocasiones en las que se sintió triste, ansio-
so o enojado durante la semana, y que escriba lo que estaba pensando en ese momento. Luego,
el paciente podrá analizar si estas emociones estaban vinculadas o no a una sucesión de pensa-
mientos negativos. Además, también puede solicitarle que describa los primeros pensamientos
o imágenes que vengan a su mente cuando piensa en sí mismo en términos de una experiencia
actual o futura. ¿Le resulta más fácil tener pensamientos negativos que positivos o neutrales?.
El paciente podrá también enumerar las ventajas y desventajas de los sesgos negativos, em-
pleando para ello el Formulario 5.1.

Posibles Problemas

Tal como se mencionara con anterioridad, algún paciente podría afirmar que su pensamien-
to es realista, porque los hechos que recuerda son verdaderos. Tal vez, sí desaprobó un examen
o fue rechazados. En ese caso, el terapeuta podría explicarle que, sin lugar a dudas, los eventos
reales pueden ser negativos, y sugerirle que sólo está recordando y centrando su atención en
experiencias negativas, descartando así otros acontecimientos neutrales, e incluso positivos.
Una forma de ejemplificar este punto consiste en preguntarle si piensa que otras personas in-
terpretaron los mismos hechos con menor negatividad, o si intentaron levantarle el ánimo
remarcando lo positivo. De ser así, ello podría deberse a que quizás esas personas lograron rea-
lizar un análisis más equilibrado de la situación, por carecer de sus mismos esquemas negativos
y sesgos confirmatorios que tanto le complican la vida.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: categorización de pensamientos automáticos, análisis de


las evidencias a favor y en contra, dramatización para refutar el pensamiento, creación de una
narrativa positiva sobre resultados positivos, observación de la experiencia/vivencia negativa
percibida desde la perspectiva de otra persona, e inducción del estado de ánimo.

Formulario

Formulario 5.1 (Examinando los Sesgos Confirmatorios).

TÉCNICA: Búsqueda Limitada


Descripción

Cuando las personas están deprimidas o ansiosas, automáticamente buscan evidencias que
confirmen su creencia negativa, y, una vez que las encuentran, dejan de explorar información
adicional. Esta búsqueda limitada, similar al sesgo confirmatorio arriba descripto, impide en-
contrar pruebas que refuten la creencia negativa original.
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Terapia cognitiva.indb 171 06/06/2018 12:04:17 a.m.


El terapeuta podría explicar este concepto de la siguiente forma: “Vamos a examinar lo que
denominamos “búsqueda limitada”, es decir un procesamiento de la información que restringe
su conciencia y atención, para probar que su pensamiento depresivo o ansioso es verdadero.
Por ejemplo, supongamos que su pensamiento negativo es ‘Soy un fracasado.’ A fin de confir-
marlo, se focaliza sólo en evidencias que lo corroboran, y, una vez que las haya, deja de buscar
cualquier otro tipo de información—en especial aquella que pudiera contradecirlo. Como re-
sultado, se dice sí mismo ‘¿Lo ves?, fallaste’—como si hubiera probado más allá de toda duda
que es un fracasado. Tal como lo mencionara con anterioridad, esto es lo que llamamos ‘sesgo
confirmatorio.’ Sin embargo, este desestimiento de la búsqueda de todo otro dato que pueda
probar la falsedad, o por lo menos, el desequilibrio de su creencia, es tan importante como su
sesgo confirmatorio. Simplemente no explora toda la información disponible.”
“Compare este proceso tan selectivo con la función de búsqueda de su computadora. ¿Qué
pasaría si le pidiera que hallara cualquier mención a la palabra ‘fracaso’? Seguramente, encon-
traría millones de sitios en los que aparece este término. Si yo tuviera un esquema de búsqueda
limitada, podría concluir que sólo escribo sobre el fracaso. [De hecho, mientras estoy escri-
biendo este capítulo, aparecen 10.095 palabras, pero el término ‘fracaso’ sólo 24 veces, lo que
significa que hay otras 10.070 palabras diferentes].”
“Casi siempre, el pensamiento depresivo y ansioso, se caracteriza por una búsqueda limita-
da, guiada por el procesamiento sesgado de la información,. Al sentir ansiedad, podría pregun-
tarse, ‘¿Será posible que me haya equivocado?’ Dado que siempre es posible cometer errores, la
respuesta podría ser ‘Sí,’ lo que lo llevaría a dejar de buscar más información inmediatamente.
Una búsqueda limitada genera un comportamiento igualmente limitado. El sesgo confirma-
torio lo hace focalizarse únicamente en información que coincida con su creencia negativa,
en tanto que la búsqueda limitada evita que siga buscando evidencias que puedan refutar su
creencia. No es que Ud. quiera estar deprimido o ansioso, sino que tiene una ‘regla’ automáti-
ca—‘Una vez que encuentro lo negativo, suspendo la búsqueda.’ ”
Cuando diserto para profesionales, recurro a la siguiente explicación: “Examine el siguiente
ejemplo, tomado de un curso elemental sobre estadísticas mediante prueba de chi-cuadrado.
Supongamos que detecta 15 muestras conformadas por individuos con cabellos claros que son
inteligentes, y entonces concluye que las personas rubias son inteligentes. Sin embargo, quizás
quiera plantear otros interrogantes: ‘¿ Existen personas rubias que no sean inteligentes? ¿Y
personas con cabello oscuro que sean inteligentes, o que no lo sean? ¿Y qué hay del resto?’ Se
podría confeccionar el siguiente cuadro:

Rubios Castaños Calvos

Inteligentes 15 30 10
No inteligentes 15 30 2

“Para su sorpresa, notará que en este muestreo, la mitad de las personas rubias son inteligen-
tes, al igual que la mitad de las castañas. De hecho, hay el doble de personas castañas inteligen-
tes, pero sólo porque duplican en cantidad a las rubias incluidas en la muestra. Más interesante
aún, en especial para quienes no son calvos, es que los resultados de la prueba arrojan que el
número de individuos calvos inteligentes es abrumador, a pesar que fueron muy pocos los in-
corporados en la muestra.
“La mayoría de las personas no analizan todas las posibilidades de la prueba de chi cuadrado
o del sesgo de la muestra. Por ejemplo, cuando está deprimido, podría enfocarse sólo en sus
errores y concluir que es un fracasado, aunque sería útil que observara el siguiente cuadro, que
refuta su conclusión:

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Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

Propias Ajenas

Tareas mal resueltas 3 30


Tareas bien resueltas 57 70
Total de tareas 60 100

“Al analizarlo, podrá observar que sí falló en 3/60 tareas (5%), en tanto que otros resol-
vieron mal 30/100 (30%). Su búsqueda de información puede ser tan limitada que sólo ve la
cuadrícula en la que figuran esas tres tareas mal resueltas, concluyendo así es un fracasado. No
obstante, una búsqueda más completa y precisa podría permitirle notar que también realizó
correctamente otras 60 y que la “media” de tareas mal resueltas asciende a un 30% (una tasa
mucho más elevada que su 5%). Imaginemos que cree que todos los cisnes son blancos, y que
va a un parque y ve cinco cisnes blancos. Rápidamente llega a la siguiente conclusión “Todos
los cisnes son blancos”. Sin embargo, esta única y muy limitada experiencia no prueba que
tenga razón. Quizás también haya cisnes negros, y, seguramente, podría encontrarlos si se lo
propusiera. “Examine el siguiente ejemplo, imaginando que ocurre durante una de sus sesio-
nes terapéuticas. Digamos que acaba de oír a un paciente diciendo que quiere abandonar la
terapia. Su primer pensamiento es, ‘No ayudé a ese paciente.’ Entonces, se siente impotente.
No obstante, ¿qué ocurriría si mirara el vaso medio lleno del año anterior y hallara que el
80% de sus pacientes no terminaron el tratamiento anticipadamente?. Seguramente, se sentiría
mejor. ¿Y qué si descubriera que sólo el 40% de los pacientes de otros terapeutas no dejaron el
tratamiento prematuramente?. Seguramente, sentiría compasión hacia sus colegas, pero, a la
vez, más satisfecho consigo mismo. (Por supuesto, los números podrían jugarle en contra si los
resultados fueran diferentes)”
Los elementos clave para reconocer este hábito de búsqueda limitada son los siguientes: (1)
Una vez “confirmada” su creencia negativa, deja de buscar más información; (2) como resulta-
do, pierde la oportunidad de sopesar y analizar toda la información disponible; (3) refuerza su
creencia negativa de manera involuntaria; y (4) reduce las chances de refutarla. De hecho, en la
ciencia se intenta hallar, mediante experimentos, evidencias que prueben que una afirmación
es falsa (Popper, 1959).

Preguntas a Formular/Intervención

“A fin de determinar si tiene un patrón de búsqueda limitada, debería plantearse las siguien-
tes preguntas: ‘¿Cómo podría comenzar a buscar información que contradiga mi creencia ne-
gativa? ¿Qué tipo de información podría contrarrestar mi visión negativa?’ Además, sería reco-
mendable que analizara los costos y beneficios de restringir su búsqueda sólo a lo negativo. Por
último, ¿cuáles serían los resultados positivos o neutrales que podría predecir?”.

Ejemplo

T: Dijo que ahora está realmente muy triste porque le fue mal en el examen de química.
¿Cuál fue su calificación?
P: 75%. Para mí, eso equivale a fracasar. Y también obtuve un 70% en otra prueba del mismo
curso.
T: ¿Cuál es su conclusión teniendo en cuenta estas calificaciones?

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P: Que soy realmente un idiota.
T: ¿Cuál ha sido su promedio hasta ahora?
P: Casi 10 (A)- en aproximadamente 25 cursos.
T: ¿De modo que sólo se está enfocando en las notas de estas dos pruebas?
P: Sí.
T: ¿Cuál es la media general en su escuela?
P: Entre 9 y 8 (B). Supero al promedio.
T: Al realizar una búsqueda limitada y focalizarse sólo en estos dos exámenes en los cuales no
le fue tan bien, está ignorando el resto de la información disponible. ¿Se da cuenta de ello?
P: Estaba considerando sólo estas pruebas.
T: ¿Qué tal si comparara todas sus pruebas con las de sus compañeros? ¿Cuál sería su
conclusión?
P: Que me está yendo bastante bien.
T: A veces, cuando estamos deprimidos, nuestro pensamiento está tan sesgado que sólo nos
enfocamos en lo negativo, y no buscamos información positiva. Quizás, el vaso está mitad
vacío y mitad lleno.

Tarea para el Hogar

Como los pacientes pueden estar acotando la búsqueda de información en base a una vara
negativa, el objetivo de la tarea para el hogar consiste intentar hallar evidencias que equilibren
o “falseen” dicha negatividad. Para ello, deberán examinar las posibles ventajas y desventajas
de ampliar la búsqueda, de modo tal de incluir más datos que puedan contradecir sus creencias
negativas, y elaborar una lista de sus decepciones y pensamientos negativos sobre sus proble-
mas o su desempeño en alguna tarea. Luego, deberán buscar evidencias adicionales que refuten
dichos pensamientos, y pruebas a favor y en contra de la idea de que a los demás les va bien
o mal en las mismas tareas. Asimismo, el terapeuta podrá pedirles que evoquen otros pensa-
mientos negativos, pasados o actuales, sobre sí mismos, y que generen información positiva o
neutral para contrarrestarlos. Pueden usar el Formulario 5.2 para analizar la información alter-
nativa y evaluar si son propensos a buscar información que coincida únicamente con sus pen-
samientos negativos. La Figura 5.1 ejemplifica el modo en que un paciente usó este formulario.

Posibles Problemas

Algunos pacientes argumentan que esta búsqueda más exhaustiva de información constituye
simplemente una racionalización de un comportamiento negativo que es real, por ejemplo: “Al
fin y al cabo, es un hecho que no lo hice bien”, a lo que el terapeuta podría responder explican-

Creencia o predicción Ejemplos a favor de Ejemplos en contra de la


negativa la creencia creencia

Nunca terminaré Todavía no lo terminé y En general, dejo las cosas


este trabajo.
debo entregarlo mañana para último minuto.
por la tarde.
Ya realicé este tipo de
Estoy confundido y pienso proyectos anteriormente y
que no podré concentrarme. lo hice bien.

FIGURA 5.1. Usando toda la información.

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Terapia cognitiva.indb 174 06/06/2018 12:04:17 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

do que también es un hecho que existan otros hechos—y que podría lograr un panorama más
preciso si usara toda la información disponible. Los pacientes perfeccionistas suelen protestar,
afirmando que no toleran “fallar” en una tarea simple. A fin de contrarrestar su perfeccionismo,
se pueden plantear los siguientes interrogantes: “¿Qué podría suceder exactamente si no hiciera
un buen trabajo?” y “¿Qué seguiría igual?”.

Remisión a Otras Técnicas

Otras intervenciones útiles incluyen: refutación del pensamiento dicotómico, continuum


cognitivo, diagrama de doble estándar y técnica semántica.

Formularios

Formulario 5.2 (Usando Toda la Información).

TÉCNICA: Ignorando las Tasas Base


Descripción

En general, para determinar el riesgo de una cierta acción, nos preguntamos, “¿Cuáles son
las chances de que esto no funcione?” Pero, ¿cómo obtenemos la información necesaria para
evaluar las probabilidades? Kahneman (1995) y Tversky y Kahneman (1974, 1979) señalaron
que la mayoría de nosotros nos focalizamos indebidamente en datos recientes, destacados y
que nos resultan personalmente relevantes, a la vez que ignoramos información abstracta so-
bre nuestras “tasas base”—es decir, la distribución de la frecuencia de un evento en la toda la
muestra bajo análisis. Tomemos el ejemplo de una persona con miedo a volar, que debe abor-
dar un avión al día siguiente y está sopesando los riesgos de viajar. Los noticieros informan que
acaba de ocurrir una tragedia aérea y ve los restos de la aeronave incendiada por televisión.
Inmediatamente llega a la conclusión que es probable que su avión se estrelle al día siguiente,
ignorando así la tasa base, esto es que el avión es mucho más seguro que cualquier otro medio
de transporte para recorrear la misma distancia. Sin embargo, como la información en los noti-
cieros es reciente, destacada (restos del avión en llamas) y personalmente relevante (debe volar
mañana), su impacto es mayor que el de otros datos estadísticos abstractos.
Siempre prescindimos de la tasa base. Por ejemplo, casi todas las mujeres americanas son
propensas a sobrestimar su peso, y prácticamente todos los americanos/as creen que pertene-
cen a la clase media, sin importar su posición económica. Tversky y Kahneman (1974) hallaron
que la mayoría de las personas utilizan sólo aquella información que les es relevante para “me-
jorar” sus estimaciones de la probabilidad de un evento. Asimismo, los individuos con miedo
a volar, prestan mucha atención a cualquier ruido que escuchen a bordo del avión intentando
así estimar la amenaza percibida.
Muchas de las personas que padecen de depresión o ansiedad creen que sus problemas psi-
quiátricos no son comunes, a pesar que las encuestas nacionales revelan que la mitad de la
población experimenta algún tipo de trastorno psiquiátrico. Al evaluar la capacidad de un
individuo para valorar su propio desempeño o juzgar el riesgo que supone cierto comporta-
miento, resulta útil examinar primero las tasas base que emplea, tanto de manera consciente
como inconsciente.

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Terapia cognitiva.indb 175 06/06/2018 12:04:17 a.m.


Preguntas a Formular/Intervención

“Cuando sucede algo desagradable, a menudo nos focalizamos sólo en lo negativo del mo-
mento, e ignoramos con cuanta frecuencia esto mismo le ocurre a los demás. Tomemos como
ejemplo el caso de una persona que teme que su dolor de cabeza implique la presencia de un
tumor cerebral—sin embargo, sería adecuado que conociera el porcentaje general de personas
que, padeciendo dolores de cabeza, también tienen tumores cerebrales. Esta información se
denomina “tasa base”. Nos indica con qué frecuencia algo es verdadero. Analicemos la cuestión
que le preocupa. Considere la forma en que estas tasas base son relevantes para su miedo de
volar. ¿Con cuánta frecuencia se producen accidentes aéreos? ¿Cuál es el porcentaje de colisio-
nes aéreas en el mundo real?”

Ejemplo

P: Realmente tengo miedo de volar la semana próxima. Acabo de ver que casi se produce un
accidente en el aeropuerto.
T: Los cuasi accidentes asustan, pero, ¿qué creencia activó este hecho?
P: Que volar es peligroso. El año pasado un avión explotó sobre Long Island.
T: Me parece que se está focalizando en dos noticias muy destacadas. ¿Y entonces concluyó
que estos eventos indican que viajar en avión es ahora riesgoso?
P: Supongo que sí.
T: Si quisiéramos saber si volar es realmente peligroso, ¿no deberíamos más bien analizar
la cantidad de personas muertas por milla recorrida? ¿O quizás examinar la cantidad de
vuelos despegados que finalmente se estrellaron?
P: Creo que sería lógico averiguarlo.
T: Bien, en primer lugar, sabemos que el avión es, por lejos, el medio de transporte más
seguro por milla recorrida.
P: Sí. Ya escuché ese dato. Pero igualmente me asusta volar.
T: ¿Sabía que 65 millones de pasajeros partieron y regresaron al Aeropuerto O’Hare de Chi-
cago durante el año pasado y que ninguno de ellos falleció en un accidente aéreo?
P: Eso es interesante.
T: ¿O que podría volar ida y vuelta todos los días durante 45.000 años en una aerolínea co-
mercial antes que le “llegue” su hora?
P: Parece más seguro de lo que pensaba. Pero ¿y qué hay del accidente en Long Island?
T: Precisamente es la colisión aérea lo que hace que la noticia sea relevante. ¿Realmente
piensa que querrían entrevistar a 65 millones de pasajeros que aterrizaron a salvo en el
O’Hare para preguntarles cómo se sintieron porque no les sucedió nada?

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede recabar las estimaciones de las “tasas base” del paciente planteando los
siguientes interrogantes: “¿Con qué frecuencia se produce X?” o “¿Qué porcentaje de la pobla-
ción padece X?” Estas cifras pueden extrapolarse en conclusiones que al individuo le cueste de-
fender. Por ejemplo, la paciente arriba mencionada afirmó que la probabilidad de un accidente
aéreo era del 1%. Como varios centenares de aviones despegan o aterrizan a diario en Nueva
York, podríamos concluir, teniendo en cuenta su tasa base “estimada”, que varias aeronaves
podrían colisionar todos los días en dicha ciudad. Este porcentaje resultó indefendible
Los pacientes pueden usar el Formulario 5.3 para examinar sus estimaciones y tasas base.

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Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

(Véase Figura 5.2. para ejemplo ilustrativo.) y escribir sus predicciones—por ejemplo, “El avión
se va a accidentar”—y el porcentaje de frecuencia real del resultado temido—por ejemplo, 1%.
Asimismo, este formulario puede emplearse para realizar comparaciones. Por caso, el paciente
que cree ser pobre, puede anotar su afirmación en la columna izquierda (“Soy pobre”), y su
estimación del ingreso promedio de la población en la columna derecha. El terapeuta podrá
luego usar una curva de distribución normal para graficar en qué punto creen estar ubicados
los pacientes en comparación a los demás.

Predicción o creencia negativa ¿Cuál es la probabilidad de que esto


ocurra realmente? (0-100%)

El avión se va a estrellar. 20%

¿Qué fuentes informativas puede usar para determinar la probabilidad de que algo
vaya a ocurrir?

Puedo buscar la cantidad de aviones que se accidentaron en el último


año y la cantidad de vuelos.

¿No esta sobreestimando acaso la probabilidad de que algo realmente vaya a ocurrir?

Sí. Hay decenas de miles de vuelos y no ha habido fatalidades comerciales


en los Estados Unidos durante el último año.

¿Qué pasaría si analizara los hechos en términos de probabilidades reales?

Me sentiría mucho menos ansioso. Creo que estaba angustiado por el avión
ruso que explotó en Egipto.

FIGURA 5.2. Estimaciones de la probabilidad de un evento.

Posibles Problemas

La exigencia de certidumbre constituye uno de los posibles problemas—“¡Me podría pasar


a mi!”. Esto le permite al terapeuta determinar la orientación del tratamiento, en este caso,
analizando los costos y beneficios de esta exigencia en contraposición al valor de la aceptación,
e instituyendo una terapia de inundación e implosión. La impresión que tiene el paciente de
que esta intervención es invalidante supone otra dificultad. El terapeuta puede explicarle que el
propósito de este ejercicio es el de examinar toda la información disponible, a fin de lograr una
interpretación válida de los acontecimientos.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios y evidencias, sobregenera-


lización, visión catastrófica, técnica de doble estándar y búsqueda exhaustiva.

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Formularios

Formulario 5.3 (Estimación de la Probabilidad de un Evento).

TÉCNICA: Examinando Errores Lógicos


Descripción

Gran parte del pensamiento depresivo y ansioso se caracteriza por conclusiones ilógicas.
Por ejemplo:

“Estoy soltero, por lo tanto no soy querible.”


“Desaprobé el examen, por lo tanto soy un fracasado.”
“Dado que pueden suceder cosas malas, van a ocurrir cosas malas.”
“Si no le gusto a Bill, entonces no valgo nada.”
“Si me pasa algo bueno, entonces probablemente luego me ocurra algo malo.”

A menudo, las conclusiones ilógicas son precedidas por “porqués” o “por lo tanto”. Muchos
pensamientos depresivos comienzan con la observación de un hecho, que lleva a una conclu-
sión negativa, que no sigue la lógica del hecho. Los errores lógicos incluyen:

Extrapolar un suceso simple transformándolo en una generalización universal.


Identificar una conducta con la persona entera.
Confundir posibilidad con necesidad o probabilidad.
Creer que todos los sucesos son interdependientes entre sí (es decir, un hecho
bueno debe ser compensado con un hecho malo).

Los ejemplos de refutaciones de un pensamiento ilógico incluyen:

Examinar las contradicciones internas: “¿Tiene dos pensamientos contradictorios? Por ejem-
plo, ‘Debería ser perfecto, pero no quiero hacer una autocrítica’ o ‘Me gustaría conocer
mucha gente, pero no quiero ser rechazado’ ”.
Reductio ad absurdum (reducción al absurdo): “Analice las conclusiones de sus creencias—
¿no le parecen absurdas? Por ejemplo, ‘Si estoy soltero, entonces no soy querible.’ Con-
clusión: ‘Todas las personas casadas alguna vez fueron solteras; por lo tanto, todas las
personas casadas no son queribles’ ”.
Refutar la autocrítica recurrente: “Analice si está atrapado en una espiral ineludible de auto-
crítica. Por ejemplo, ‘Pienso que soy un perdedor porque estoy deprimido, y estoy depri-
mido porque pienso que soy un perdedor’ ”.

Preguntas a Formular/Intervención

El terapeuta puede formular las siguientes preguntas:

“¿Qué conclusiones puede sacar teniendo en cuenta los hechos?”


“¿Existen otras conclusiones posibles? ¿Podría imaginar otro resultado?”

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Terapia cognitiva.indb 178 06/06/2018 12:04:18 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

“¿Podría alguien más imaginar un resultado distinto al de su conclusión/predicción?”


“¿Está confundiendo posibilidad con resultado necesario? ¿Y con probabilidad?”
“¿Alguna vez sucedió realmente eso que pensaba que nunca pasaría?”
“Cuando predice que indefectiblemente un evento causará otro, ¿cómo ocurre esto realmen-
te? ¿Mediante violencia física? ¿Existe alguna conexión entre los eventos?”
“¿Podrían los demás llegar a la misma conclusión [en cada situación]?”

Ejemplo

T: Dijo que piensa que no vale nada porque está soltero. ¿Estaría de acuerdo en afirmar que
todas las personas casadas alguna vez fueron solteras?
P: Sí. Claro.
T: Entonces, siguiendo su lógica—si está soltero, entonces no vale nada—podemos decir
que toda persona casada se casó con alguien que no vale nada, y que ninguno valía nada
hasta que contrajo matrimonio.

O, examine lo siguiente:

T: Dijo que como es posible que el ascensor se caiga, entonces es probable que lo haga.
P: Sé que suena tonto, pero es lo que pienso.
T: ¿Sería posible que un extraterrestre aterrizara una nave sobre su cabeza?
P: Supongo que sí, pero nunca vi una.
T: Tampoco vio un ascensor estrellarse. Ambos eventos son posibles. La pregunta es, “¿Cuán
probables son?”
P: No lo sé. Lo del extraterrestre, muy improbable. Lo del ascensor, no lo sé.
T: De acuerdo, ¿cuántas veces escuchó que un elevador se cayera?
P: Nunca.
T: ¿Sería lógico pensar que es improbable—muy improbable?
P: Supongo que sí.
T: ¿Qué pasaría si pensara que todo lo que es posible es probable?
P: Viviría todo el día preocupado.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede usar el Formulario 5.4 para ayudar al paciente a evaluar las distorsiones
comunes de sus conclusiones, explicando lo siguiente: “Todos solemos razonar indebidamente
o sacar conclusiones erróneas. Me gustaría que analizara alguno de sus pensamientos negativos
y que identificara los problemas que éstos acarrean. Por ejemplo, imagine que asiste a una fiesta
y que alguien no es amigable con Ud. Si realmente fuera una persona negativa, podría concluir:
‘No le gusto a nadie.’ En ese caso, el error aquí estaría en sacar una conclusión general partiendo
de única experiencia con una sola persona”.

Posibles Problemas

Algunos pacientes afirman que sus conclusiones negativas son realmente exactas. Este ejer-
cicio busca examinar la lógica de tales inferencias o conclusiones. Además, podemos examinar
también la validez empírica de estos pensamientos, analizando las evidencias a favor y en contra
de los mismos o el supuesto subyacente (por ej., “Debería conseguir la aprobación de todos”).

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Terapia cognitiva.indb 179 06/06/2018 12:04:18 a.m.


Remisión a Otras Técnicas

Otras intervenciones relevantes incluyen: identificación del supuesto subyacente, técnica de


doble estándar, análisis de reglas condicionales y evaluación de las evidencias a favor y en con-
tra de la validez de un pensamiento.

Formulario

Formulario 5.4 (Examinando Errores Lógicos).

TÉCNICA: Vinculando Acontecimientos Inconexos


y Buscando Patrones Ilusorios
Descripción

En algún momento, la mayoría de nosotros vincula dos acontecimientos que, en realidad,


no están relacionados entre sí, y sin embargo, concluimos que uno es causal del otro. Ya sea que
lo denominemos pensamiento mágico, superstición, o simplemente naturaleza humana, gene-
ralmente buscamos identificar las razones detrás de los sucesos que se encuentran o no bajo
nuestro control. La tendencia a ver patrones inexistentes forma parte del procesamiento esque-
mático y contribuye a reducir la sobrecarga de información que nos afecta a todos. Más aún,
tal como se indicara con anterioridad, muchos de los sesgos confirmatorios del pensamiento
se producen cuando buscamos evidencias que confirmen nuestras visiones negativas. Las co-
rrelaciones ilusorias, las declaraciones categóricas y la percepción de patrones y tendencias que
no existen pueden incrementar la sensación de ansiedad y depresión—incluso en presencia
de pruebas que las contradigan. La tarea del terapeuta consiste en refutar estas correlaciones
ilusorias y estos patrones falsos.
A menudo, creemos que dos eventos están relacionados entre sí, simplemente porque hemos
observado que, a veces un Evento 1 se produce junto con un Evento 2. Por ejemplo, tenemos
previsto tomar un avión a Florida desde Nueva York el próximo sábado. Escuchamos en la
radio que una aeronave se estrelló en el Aeropuerto Kennedy e inmediatamente recordamos
que un avión fue secuestrado en Indonesia hace un año. Y llegamos a la conclusión que es muy
probable que otro avión vaya a estrellarse o a ser secuestrado cerca del Aeropuerto Kennedy.
Esta es la ilusión de correlación—atribuimos una relación predecible significativa entre dos
sucesos cuando, en realidad, no hay predictibilidad posible.
Las personas con ansiedad o propensas a esta ilusión de correlación suelen tener un
pensamiento mágico: “Usé esta corbata roja cuando Susan me dejó, por lo tanto trae mala
suerte.” O “Cuando estoy en un ascensor, necesito escuchar cualquier ruido extraño que
indique la posibilidad de un desperfecto. Lo he estado haciendo por años, y hasta ahora
ninguno se cayó.”
El problema con la correlación ilusoria es que el patrón de relación en base al cual estable-
cemos una creencia puede ser inexistente. Por ejemplo, si estamos tratando de predecir si un
ascensor puede caerse, entonces deberíamos conocer las probabilidades de que ello ocurra
si no estamos atentos a los ruidos extraños. De este modo, un “controlador” obsesivo podría
concluir: “El elevador no se cayó porque controlé los ruidos.” Si deseamos saber cuan peligroso
es despegar desde el aeropuerto JFK y cuantos aviones despegaron y aterrizaron anteriormente

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Terapia cognitiva.indb 180 06/06/2018 12:04:18 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

sin inconveniente alguno. En otras palabras, necesitamos analizar la probabilidad de un evento


en presencia o ausencia de otro evento.

Preguntas a Formular/Intervención

“Ud. concluye que como ambos eventos coinciden en tiempo, uno es causa del otro. Imagine
si fuera de visita a una casa y notara que hay ceniceros por todas partes. ¿Pensaría que los ceni-
ceros hacen que la gente fume? O supongamos que nota que Mary utiliza un vestido rojo todos
los lunes. ¿Concluiría que el hecho de usar un vestido rojo los lunes es lo que da comienzo a la
semana laboral? Piense en otros dos acontecimientos que pueda estar vinculando. Por ejemplo,
dijo, ‘Me enteré que se estrelló un avión; por lo tanto, deben ser muchos los accidentes aéreos
que están ocurriendo en estos días.’ Para comprobar si un hecho es causa de otro, debemos
examinar la cantidad de veces que uno sucede sin el otro. Por ejemplo, si tiene miedo de volar,
probablemente piense que viajar en avión es peligroso porque hace poco leyó que un avión se
estrelló. Sin embargo, ¿cómo podría entonces justificar los millones de veces que las personas
vuelan sin inconveniente alguno?”
En otras palabras: “Parece que piensa que estos dos eventos están interrelacionados. Por
ejemplo, si sucede X, luego, indefectiblemente, ocurrirá Y. Quizás hasta piense que uno causa
el otro. No obstante, a fin de comprobar esta posible correlación, necesitamos conocer cuan
probable es que Y suceda si X no ocurre.

Ejemplo

El paciente era un inversor de Bolsa profesional preocupado por la volatilidad de sus acciones.

T: Está preocupado por su compulsión a estar pendiente de la pantalla durante casi todo el
día, para comprobar si sus acciones suben o bajan. Analicemos un poco ésto.
P: Supongo que pienso que así puedo adelantarme a los hechos.
T: ¿No corre así el riesgo de comprar y vender sus acciones con mayor frecuencia de la que
corresponde por el simple hecho de estar tan pendiente?
P: Definitivamente sí. Perdí mucho dinero de esta forma.
T: ¿Qué sucede con sus acciones cuando no está en su oficina?
P: Lo que sea que tenga que suceder. No soy más pobre por eso. Recuerdo una vez que estaba
muy preocupado por irme de vacaciones, y sin embargo, cuando regresé, comprobé que
mis acciones habían subido en mi ausencia.
T: Entonces, ¿cree que las acciones no van a bajar si está pendiente de ellas, y que eso le per-
mitirá anticiparse a algún posible derrumbe algún día?
P: Sí.
T: ¿Estaría dispuesto a acotar la cantidad de horas frente a la pantalla? Veamos si durante el
próximo mes sus acciones suben o bajan cuando no las controla.
P: OK.

Este paciente redujo la cantidad de horas que pasaba frente a la pantalla buscando correla-
ciones y patrones ilusorios inexistentes. Huelga decir que esta merma no tuvo efecto alguno
sobre el desempeño de sus acciones, pero sí lo ayudó a disminuir su frecuente compra-venta de
acciones impulsadas por su pánico. El siguiente constituye otro ejemplo de correlación ilusoria
o patrón falso:

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Terapia cognitiva.indb 181 06/06/2018 12:04:18 a.m.


T: Aparentemente, piensa que volar es muy peligroso. Recién escuchó en el noticiero que un
avión se estrelló en el Aeropuerto JFK.
P: Sí, recordé también los aviones secuestrados en septiembre.
T: Cierto. Fue una terrible tragedia. ¿Piensa que es peligroso volar?
P: Sí. Los aviones explotan o se accidentan. Pareciera que está ocurriendo mucho últi-
mamente.
T: ¿En qué basa esa conclusión?
P: Un avión se estrelló hace poco y luego dos aviones fueron secuestrados en septiembre.
T: ¿Piensa que existió una relación entre el último accidente y los secuestros?
P: No, dijeron que se trató de algún tipo de problema técnico. Algo sobre una falla estructural.
T: ¿De modo que estos eventos no están conectados?
P: No lo están.
T: ¿Cuántos aviones despegan y aterrizan en el JFK en el lapso de un mes?
P: Miles.
T: ¿Y en un año?
P: Supongo que decenas de miles.
T: ¿Cómo explica que todos los otros aviones aterrizaran sin problemas? ¿Habrá ahí
algún patrón?
P: Oh—basta con estar en el avión equivocado.
T: Eso sería tener mala suerte. Pero, si estos dos eventos no están interrelacionados y prácti-
camente todos los aviones despegaron y aterrizaron sin inconvenientes, ¿ realmente cree
que existe realmente un patrón de accidentes?
P: Supongo que realmente no existe un patrón per se.
T: ¿Y qué hay de elaborar un patrón para dos tragedias aéreas inconexas? Ud. vinculó al
terrorismo con una falla mecánica.
P: Bien. Supongo que no están vinculados.
T: ¿Cree que se trata de una coincidencia?
P: Así es.

Tarea para el Hogar

El terapeuta les pide a los pacientes que anoten ejemplos de patrones o correlaciones que
creen puedan estar contribuyendo a su angustia o depresión. Por ejemplo: “Me angustio por-
que pienso que [patrón X] está ocurriendo,” o “Estoy preocupado porque pienso que A oca-
sionará que suceda B.” Se pueden monitorear comportamientos tales como vigilancia y control
excesivo, evitación o empecinamiento en predecir calamidades. Pueden usar el Formulario 5.5,
para analizar posibles refutaciones a estos patrones o correlaciones: “¿Existen excepciones a es-
tas reglas o patrones? ¿Hay algún momento en que esto no ocurra?” El objetivo de esta tarea es
el de facilitar una perspectiva más diferenciada, de modo tal que puedan comenzar a reconocer
que “a veces, esto no es cierto” La Figura 5.3 ejemplifica la forma en que un paciente completó
este formulario.

Posibles Problemas

Pueden existir algunos patrones correlacionados, los cuales deberían ser tratados. Por ejem-
plo, una paciente nota que su nuevo novio bebe más durante los fines de semana. Cuando se lo
dice, él la trata con crueldad y condescendencia. Es importante visualizar la intervención como
un medio a través del cual recopilamos información. A menudo, los pacientes traen ejemplos

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Terapia cognitiva.indb 182 06/06/2018 12:04:18 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

para respaldar su correlación infundada: “Conozco a un hombre quien . . .” o “Vi varios ejem-
plos de . . . .” Con frecuencia, estos sesgos confirmatorios contribuyen a reforzar la creencia.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: evaluación de las evidencias, análisis de probabilidades,


técnica semántica, examinación de la calidad de las evidencias, experimentos conductuales y
evaluación de las reglas a refutar.

Formulario

Formulario 5.5 (Buscando Patrones Ilusorios).

Patrón observado Evidencias en contra de este patrón

Un avión estalló en Egipto, y hubo Hay 325 millones de habitantes en


un ataque terrorista en París. Por Estados Unidos de América, y son
lo tanto, volar no es seguro y es muy poca las fatalidades causadas
probable que pueda ser asesinado por terrorismo. Es más probable que
por un terrorista. muera de cáncer de piel que durante
un ataque terrorista.

¿Podrían estos eventos ser causados por otros motivos? (más que por un patrón
de colisión)

El único patrón que veo aquí es que hay actos de terrorismo en diferentes
partes del mundo en distintos momentos. Esto no significa que sea probable
que ocurran. Volar en una aerolínea comercial es una de las formas más
seguras de viajar.

¿Podrían no estar relacionados entre sí’?

Probablemente, los actos terroristas sí están vinculados entre sí, pero


realmente no están relacionados con volar desde Nueva York a Chicago.
Si existe un patrón, es que los aviones están aterrizando sin problemas.

¿Qué saca en limpio de estos acontecimientos?

Los ataques en Egipto y en París no están relacionados con los vuelos desde
Nueva York. Necesito enfocarme en las probabilidades reales basadas en
vuelos anteriores—que son seguros.

¿Pueden todos los demás observar este mismo patrón? ¿Por qué no?

Algunas personas pueden sentir miedo porque ven los accidentes en los
noticieros. Pero la gente sigue volando y viajando—millones de personas lo
hacen. La gente sigue con sus vidas, y eso es lo que necesito hacer.

FIGURA 5.3. Buscando patrones ilusorios

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Terapia cognitiva.indb 183 06/06/2018 12:04:19 a.m.


TÉCNICA: Creando Falsas Dicotomías
Descripción

El paciente depresivo suele pensar que sólo existen dos opciones, ninguna de las cuales es
atractiva, razón por la cual se siente atrapado e indefenso. Tomemos como ejemplo el caso de
una mujer infelizmente casada, quien vivía un romance con un hombre también casado. Ella
creía que debía elegir entre estas dos relaciones poco satisfactorias. No se le ocurría que existían
otras numerosas alternativas más interesantes (por ej., hombres más adecuados, amigos, pasar
un tiempo a solas).
La clave para solucionar efectivamente un problema se encuentra en la búsqueda creativa
de una tercera, cuarta e incluso quinta opción. En vez de quedarnos atascados en una postu-
ra—por ejemplo, “O hacemos exactamente lo que quieres o hacemos exactamente lo que yo
quiero”—podríamos explorar otras alternativas que satisfagan las necesidades de ambos. Por
ejemplo, veamos el caso de una gerente de una empresa, quien estaba enojada porque no la ha-
bían ascendido. Estaba tan furiosa que quería ir a la oficina de su jefe a decirle que era un idiota
y que renunciaba en ese mismo instante. Juntos analizamos los costos y beneficios de esta ac-
ción y luego examinamos sus objetivos a largo plazo en la empresa, los cuales logró identificar
rápidamente: aumento de responsabilidades, respeto y recompensa económica. Primero deter-
minamos su falsa dicotomía: “Si no lo increpo, entonces soy un felpudo.” Y luego elaboramos
una alternativa: “Permítame explicarle cómo puedo contribuir al crecimiento de esta empresa.”
Después de ensayar el plan que le presentaría a su jefe con esta tercera opción, se entrevistó
con él, y no sólo lo impresionó con su visión comercial y su habilidad diplomática, sino que
también logró que la ascendiera a otro sector. Ya han pasado varios años desde esa experiencia,
aún trabaja allí, gana un muy buen salario y se siente segura en su puesto. Al dejar de lado su
falsa dicotomía— ya fuera increpando a su jefe o aceptando la situación pasivamente—pudo
elaborar una opción mucho mejor y más conveniente para sí misma.

Otros ejemplos de falsas dicotomías incluyen:

“O soy un ganador, o soy un perdedor, un fracasado o un gran triunfador, rico o pobre.”


“Tengo que elegir entre estos dos empleos…..amantes…..lugares donde vivir.”
“Debo hacerlo ahora o nunca.”
“Debo conservar este empleo porque nunca conseguiré otro”
“O John o Bill—y ninguno me gusta tanto.”

Preguntas a Formular/Intervención

“Puede que esté viendo las cosas en términos de todo o nada. Esto se denomina “pensa-
miento dicotómico (todo o nada/ blanco y negro).’ Por ejemplo, ‘Siempre hago todo mal’ o
‘Siempre me rechazan’. Aquí, el punto importante consiste en analizar todos los posibles grises
y las evidencias que sugieren que las cosas van cambiando y variando. Intente hallar pruebas
que refuten su pensamiento dicotómico. Busque ejemplos de momentos en los que siente que
las cosas mejoran un poco.”

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Terapia cognitiva.indb 184 06/06/2018 12:04:19 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

Ejemplo

T: Dijo que se considera un completo fracaso porque siempre está “metiendo la pata”. Su-
pongo que una persona fracasada es aquella que nunca termina nada.
P: Correcto. Soy un perdedor.
T: OK. Este parece ser un pensamiento dicotómico—todo o nada/blanco y negro. Veamos si
podemos hallar algunos grises. Cuénteme algo que haya hecho bien el año pasado.
P: Aprobé un curso de Contabilidad. Y rebajé 4,5 kg. Eso lo hice bien.
T: ¿Cree que sus amigos lo quieren?
P: Sí, piensan que soy un buen amigo. Los sé escuchar, y puedo ser divertido cuando no
estoy deprimido.
T: OK. Entonces “Soy un completo fracaso” es un pensamiento que no me parece que se
ajuste a los hechos.
P: Ajá, pero obtuve una B en el examen y esperaba una A.
T: Entonces, ¿está menospreciando la B? ¿Es su pensamiento dicotómico “Si no obtengo una
A, entonces soy un completo fracaso”?
P: Supongo. Sé que no parece muy racional.
T: ¿Por qué?
P: Porque siempre obtengo distintas calificaciones. Soy muy bueno en algunas materias, y
no tanto en otras.
T: Tal vez deba pensar de ese modo…..escalas de grises, variaciones.
P: Me sentiría mejor si así lo hiciera.

Tarea para el Hogar

Esta tarea consiste en identificar el pensamiento dicotómico. Los ejemplos incluyen pen-
samientos que utilizan el siguiente lenguaje: todo, total, completo, siempre, nunca y lo más o lo
máximo. El paciente debe registrar ejemplos de este tipo de pensamiento en el Formulario 5.6,
anotar cuando detecta que un pensamiento no es verdadero, y, por último reescribir las afirma-
ciones dicotómicas comenzando con la siguiente raíz de oración: “A veces, yo. . . .” El objetivo
es lograr un pensamiento más flexible, condicional y calificado.

Posibles Problemas

Algunos pacientes afirman que las evidencias de su inutilidad e ineptitud son abrumadoras.
Pueden refutar este ejercicio por considerarlo una mera racionalización, a lo que se les debe
responder que, a pesar de las numerosas pruebas que puedan respaldar sus pensamientos ne-
gativos, esta técnica permite examinar las evidencias que indican que las cosas están mejoran-
do—“. . . para que podamos comprender por qué las cosas funcionan cuando salen bien.” Por
ejemplo, una paciente se quejaba de que sus relaciones con los hombres “eran siempre disfun-
cionales”. Cuando examinamos las evidencias que probaban que sí había logrado relacionarse
mejor con otros hombres, descubrimos que se trataba de vínculos con individuos solteros que
no padecían depresión. Esta conclusión la ayudó a evitar relaciones futuro.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: búsqueda de variaciones de una creencia, análisis de las

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Terapia cognitiva.indb 185 06/06/2018 12:04:19 a.m.


evidencias, dramatización de ambos lados de un pensamiento, diferenciación entre conductas
y personas y entre progreso y perfección.

Formulario

Formulario 5.6 (Refutando Falsas Dicotomías).

TÉCNICA: Reductio ad Absurdum


Descripción

Una técnica habitual que se utiliza para refutar un argumento consiste en dirigir la lógica
del argumento hacia una conclusión absurda. Esto puede hacerse de diversas maneras. Por
ejemplo, tomar la estructura del argumento y examinar otro paralelo que resulte absurdo, del
siguiente modo:

1. Algunas personas que se equivocan son estúpidas.


2. Yo me equivoco.
3. Por lo tanto, soy estúpido.

Un argumento paralelo sería:

1. Algunos animales tienen cuatro patas.


2. Yo soy un animal.
3. Por lo tanto, tengo cuatro patas.

O:

1. Algunos caballos tienen ojos marrones.


2. Yo tengo ojos marrones.
3. Por lo tanto, soy un caballo.

Otro modo de reducir un argumento a lo absurdo consiste en buscar las consecuencias irra-
cionales de las afirmaciones. Por ejemplo, muchas personas solteras creen: “Si estoy soltero,
entonces no soy querible”. A fin de reducir este pensamiento a lo absurdo, podemos considerar
lo siguiente: “Todas las personas casadas alguna vez fueron solteras. Por lo tanto, todas las per-
sonas casadas no son queribles”. Tomemos el siguiente pensamiento:

1. No terminé aún.
2. Por lo tanto, nunca terminaré.

La conclusión absurda de estas afirmaciones sería:

1. Todo aquel que terminó una vez, no lo hizo antes.


2. Por lo tanto, todos los que han terminado nunca terminarán.

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Terapia cognitiva.indb 186 06/06/2018 12:04:19 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

Preguntas a Formular/Intervención

“Podemos examinar las consecuencias lógicas de sus pensamientos. Estudiemos un poco su


razonamiento para comprobar si está analizando las cosas con racionalidad. Escriba sus distin-
tos pensamientos y las razones que los justifican, y veamos adonde arribamos siguiendo el hilo
de los mismos. Tomemos el siguiente pensamiento: ‘Si estoy soltero, entonces no soy querible.’
Esta creencia conduce a la siguiente premisa: ‘Todas las personas casadas alguna vez fueron
solteras’ y a la siguiente conclusión: ‘Todas las personas que se casaron no eran queribles.’ Tal
vez, Ud. tenga algunos pensamientos ilógicos que podamos explorar.”

Ejemplo

T: Dijo que no vale nada y que por eso desea morir.


P: Parece que hago todo mal.
T: ¿Qué significa para Ud. “no valer nada”?
P: Alguien que no ha logrado mucho en la vida.
T: ¿Y mucho?
P: Alguien que no es ni muy exitoso ni muy rico.
T: Entonces, ¿está diciendo que las personas que no son exitosas o ricas no valen la pena?
P: Supongo que sí. Suena muy prejuicioso.
T: Si siguiéramos el hilo de su pensamiento, podríamos decir que las personas que no son
valiosas no merecen vivir.
P: Bueno, eso parece muy elitista.
T: Y entonces, ¿podríamos concluir que deberíamos matar a todo aquel que no es exitoso
o rico?
P: Oh, no iría tan lejos.
T: ¿Por qué no? Los nazis lo hicieron. Asesinaron ancianos, discapacitados y retrasados
mentales. Como ve, si llevásemos este argumento a su conclusión lógica, entonces debe-
ríamos librarnos de todos los que no son ni exitosos ni ricos.
P: Eso sería inhumano.
T: ¿Cómo podría entonces ser más humano con sí mismo?

Tarea para el Hogar

El paciente debe usar el Formulario 5.7 para identificar sus diversos pensamientos negativos
e inferencias cuando se sigue el hilo de los mismos. Por ejemplo, si afirmara: “Soy un fracasado,
no merezco vivir” debería indicar cuáles serían las consecuencias de extender este razonamien-
to a todos los demás—es decir, todos los que fracasan deberían morir.

Posibles Problemas

Algunos pacientes creen que sus conclusiones irracionales son válidas. Este ejercicio no
cuestiona la validez del pensamiento, sino más bien las consecuencias de generalizarlo. De este
modo, no se trata de si el pensamiento es “verdadero” o “lógico”, sino de sus resultados como
principio general o proceso de razonamiento: El terapeuta puede explicar lo siguiente: “No
estamos analizando si su pensamiento es verdadero o falso. Sólo lo que ocurriría si extendiéra-
mos este razonamiento a todos los demás.”

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Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: refutación de los “debería”, análisis de costos y beneficios,
examinación del sistema de valores y elaboración de nuevos supuestos adaptativos.

Formulario

Formulario 5.7 (Reduciendo Pensamientos a lo Absurdo).

TÉCNICA: Heurística Emocional


Descripción

Una característica común del pensamiento ansioso y depresivo es la de basar la estimación


de la realidad en el propio estado emocional actual. Por ejemplo, Finucane, Alhakami, Slovic,
y Johnson (2000) hallaron que cuando se induce un estado de ansiedad en la persona, aumen-
ta su estimación del riesgo y del peligro que suponen ciertos eventos inconexos. Esto sugiere
un razonamiento emocional subyacente: “Me siento ansioso, por lo tanto, existe un peligro”
(Keller, Siegrist, & Gutscher, 2006). Las emociones no constituyen un buen indicador de even-
tos externos. Al examinar la heurística emocional, les pedimos a los pacientes que analicen el
modo en que sus emociones afectan sus pensamientos—una dirección causal (emociones→
pensamientos) que podría resultar un tanto extraña para algunos cognitivistas. Las técnicas de
inducción del estado de ánimo, mediante las cuales los pacientes aprenden a “crear” un estado
de ánimo específico, pueden emplearse para modificar la heurística afectiva. Por ejemplo, si
el paciente está utilizando un razonamiento emocional o si sus pensamientos emanan de un
estado de ánimo negativo, este puede modificarse induciendo otro positivo. Por ejemplo, en la
técnica de Velten, los pacientes repiten palabras positivas o evocan imágenes positivas hasta lo-
grar un estado emocional igualmente positivo, para luego examinar el problema que los aqueja
(Snyder & White, 1982; Velten, 1968).

Preguntas a Formular/Intervención

Razonamiento Emocional

“Cuando estamos preocupados, ansiosos o deprimidos, solemos dejarnos guiar por nuestras
emociones. Por lo tanto, Ud. podría pensar: “las cosas realmente están mal” porque se siente
triste o ansioso. Esto se denomina ‘razonamiento emocional’. Identifique que es lo que lo aque-
ja y pregúntese si está usando sus emociones para guiar su pensamiento. ¿Existe algún modo
alternativo de ver las cosas?”

Heurística Emocional

“En ocasiones, su estado de ánimo afecta directamente su modo de pensar. Por ejemplo, si
se siente triste, esa tristeza produce muchos pensamientos negativos y matiza sus vivencias. Le
voy a pedir que haga tres cosas para examinar este patrón. Primero, escriba su estado de ánimo
negativo actual y cualquier pensamiento negativo que esté teniendo en este momento. Segun-

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Terapia cognitiva.indb 188 06/06/2018 12:04:19 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

do, repita palabras positivas durante 10 minutos, hasta que comience a sentirse mejor. Tercero,
intente pensar en la situación que lo aqueja desde la perspectiva de este nuevo ánimo positivo.
Anote estos nuevos pensamientos positivos o constructivos.”

Ejemplo

Razonamiento Emocional

T: Dijo que realmente le molesta tener que viajar en avión la semana próxima. ¿Cómo des-
cribiría esta sensación de “molestia”?
P: Estoy realmente muy nervioso. No puedo pensar en otra cosa más que en la posibilidad
que el avión se accidente. Estoy muy tenso. No puedo dormir.
T: O sea que es así como sabe que está molesto: se siente nervioso y tenso y no puede dormir.
Cuando piensa en volar, ¿cómo relaciona su miedo de volar con su nerviosismo?
P: Me siento ciertamente muy estresado y asustado, y pienso: “Realmente va a ser peligroso.”
T: Parece que está usando su miedo y su tensión para probar que el vuelo será riesgoso.
P: Así es, siempre que me siento muy inquieto, pienso que va a suceder algo malo.
T: No obstante, ¿pueden su tensión y ansiedad probar con certeza que algo malo va a suceder?
P: No, es sólo lo que siento.
T: ¿Qué pasaría si ignorara sus sentimientos y se preguntara: “¿Existen evidencias fehacien-
tes de que este vuelo será peligroso?”
T: No tengo prueba de ello.

Heurística Emocional

T: Últimamente, se ha estado sintiendo realmente deprimido, y ahora que rompió su rela-


ción con Nancy, lo inundan pensamientos y sentimientos negativos. En ocasiones, cuan-
do nos sentimos realmente deprimidos, nuestro estado de ánimo negativo desencadena
un torrente de pensamientos pesimistas.
P: Sí, estuve pensando que nunca encontraré alguien como ella. No volveré a ser feliz.
T: OK. Hagamos un experimento. Me gustaría que cierre sus ojos y trate de relajarse. Inten-
taremos crear un sentimiento positivo. Ahora quiero que los vuelva a abrir y que lea estas
palabras. En la medida de lo posible, concéntrese en los sentimientos positivos que ellas
evocan. (Le entrega la lista de palabras de Velten.) ¿Cómo se siente ahora?
P: Mejor. Mucho menos triste que antes.
T: Examinemos como se siente ahora respecto a su ruptura con Nancy. ¿Algún pensamiento
positivo o neutral?
P: Bueno, quizás fue para mejor. Lo intentamos, pero simplemente éramos muy distintos.
T: ¿Piensa que esta ruptura puede traerle algo bueno?
P: Tal vez pueda conocer a alguien que se ajuste más a mi tipo.
T: ¿Cómo lo hace sentir este pensamiento?
P: Mejor. Esperanzado.
T: O sea que sus pensamientos se modifican cuando cambia su estado de ánimo.
P: Sí. Me siento menos triste después de leer esas palabras, y ahora estoy pensando que…..
de cierta forma, estoy pensando las cosas de manera más positiva.
T: De modo que lo que aprendimos es que nuestros sentimientos pueden afectar la forma
en que vemos las cosas.

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Terapia cognitiva.indb 189 06/06/2018 12:04:20 a.m.


Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide a los pacientes que utilicen el Formulario 5.8 para: (1) examinar algunas
de las creencias negativas a las que se aferran en la actualidad (por ej., “No le gusto a nadie”
o “Estaré siempre solo”, “No puedo hacer nada bien”) y (2) analizar las emociones asociadas a
esos pensamientos (por ej., ansiedad, depresión, tristeza, ira, soledad). Por último, deben tener
en cuenta la forma en que podrían visualizar la situación actual si se sintieran “particularmente
bien u optimistas”

Posibles Problemas

A algunos individuos les cuesta imaginar que puedan cambiar la forma en que se sienten
habitualmente. Los pacientes muy ansiosos o muy tristes quedan envueltos en su estado de
ánimo negativo. El terapeuta puede ayudarlos a inducir un estado de ánimo positivo mediante
ejercicios de relajación y técnicas de inducción de imágenes positivas, las que pueden les per-
miten evocar recuerdos felices o serenos del pasado. Esta emoción positiva o relajada puede
luego utilizarse para contrarrestar la heurística emocional característica de la situación en la
que se encuentra en la actualidad.

Remisión a Otras Técnicas

A menudo, resulta útil emplear técnicas de distanciamiento como la de doble estándar, con-
templar la situación actual desde “el balcón” o poner las dificultades en perspectiva. Además,
también se puede recurrir a la técnica de la máquina del tiempo, el análisis de costos y bene-
ficios y la examinación de las evidencias a favor y en contra de la validez de un pensamiento.

Formulario

Formulario 5.8 (Inducción del Estado de Ánimo y Pensamientos Alternativos).

TÉCNICA: Efecto reciente


Descripción

Una “regla del pulgar” (o heurística) habitual consiste en hacer mayor hincapié en la in-
formación reciente que en aquella recabada durante un período de tiempo más extenso. A
menudo, se considera que los eventos más recientes son más representativos que los sucesos
repetidos o de referencia. Por ejemplo, un individuo que se entera de un nuevo accidente aéreo
puede concluir que ahora volar es muy peligroso; un sujeto que atraviesa una ruptura amorosa
puede sentirse rechazado y llegar a la conclusión que este “rechazo” habrá de marcar cómo
serán todas sus relaciones futuras.

Preguntas a Formular/Intervención

“Aparentemente, está focalizándose en lo que ha estado sucediendo recientemente. Por ejem-


plo, se enteró que [X] acaba de ocurrir, y ahora piensa que va a seguir sucediendo. Tomemos

190

Terapia cognitiva.indb 190 06/06/2018 12:04:20 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

un poco de distancia de lo inmediato y tratemos de enfocarnos en una visión a más largo plazo.
¿Cuántas veces [X] no ocurrió durante el último año? ¿Cuántas sí?”

Ejemplo

T: Tiene miedo de volar la semana próxima porque la semana pasada ocurrió un accidente
aéreo.
P: Así es. Pienso que viajar en avión es peligroso.
T: ¿Siente que es más peligroso volar ahora que hace dos semanas—antes del accidente?
P: Sí, ¡por supuesto!
T: Parece que piensa que la tragedia reciente refleja lo peligroso que es volar. Pero, ¿cuántos
aviones despegaron y aterrizaron sin problemas durante el año pasado?
P: Supongo que miles
T: De modo que si se estrella sólo uno de mil aviones, ¿cuáles son las probabilidades de que
le suceda lo mismo a la próxima aeronave?
P: Ínfimas.
T: En ocasiones, nos focalizamos en hechos recientes más de lo que es conveniente. A fin
de establecer cuan peligroso es volar, necesitaría analizar todos los vuelos que despegan y
aterrizan durante un cierto período de tiempo. Imagine que está jugando a la ruleta, juega
100 veces y pierde cada vez. Sin embargo ahora, en su próximo tiro, gana. ¿Concluiría
entonces que tiene una racha ganadora?
P: No.
T: Seguramente pensaría que el próximo juego sería similar a los primeros 100—a cada uno
de los que perdió.
P: Eso tiene sentido.
T: Entonces, no debería considerar únicamente el evento más reciente, sino que también
todos los anteriores.

Tarea para el Hogar

La tarea está enfocada en contrarrestar los hechos recientes que se perciben negativamente
con eventos anteriores que puedan contradecir los resultados. El terapeuta le pide al paciente
que haga una lista de los nuevos sucesos o experiencias que lo angustian y que luego enumere
la mayor cantidad posible de hechos previos—en especial los más remotos—que no coinciden
con los hechos o experiencias actuales. (Se puede usar el Formulario 5.9) De este modo, podrán
surgir pensamientos alternativos más positivos. Asimismo, es conveniente obtener también
información de tasas base válidas para contrarrestar los cálculos de las probabilidades de riesgo
de los eventos recientes (por ej., el paciente que cree que los aviones son inseguros porque se
enteró de un nuevo accidente aéreo). El paciente con miedo de volar puede consultar el sitio
web www.airsafe.com para comprobar cómo millones de pasajeros vuelan a diario sin incon-
veniente alguno.

Posibles Problemas

A causa de estos efectos recientes, los pacientes pueden evocar una mayor cantidad de even-
tos negativos que positivos para respaldar sus pensamientos automáticos. Por ejemplo, un pa-
ciente, quien había desaprobado un examen, recordó vivencias anteriores en las que no logró
sus objetivos o en las que se sintió rechazado por ser un fracasado. El terapeuta podría entonces

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Terapia cognitiva.indb 191 06/06/2018 12:04:20 a.m.


preguntarle si alguna vez aprobó un examen, alcanzó una meta o logró cualquier objetivo que
le proporcionara placer. De cuando en cuando, es útil pedirles que traigan su curriculum vitae
a la sesión.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: examinación y revisión de la calidad de la evidencia,


visualización de las probabilidades en una secuencia y análisis de los costos y beneficios de la
preocupación. Además, se puede recurrir a la exposición a pensamientos inciertos para apren-
der a tolerar la incertidumbre.

Formulario

Formulario 5.9 (Examinando el Efecto de Recencia).

TÉCNICA: Argumentos Basados


en Falacias Lógicas
Descripción

Aristóteles identificó una cantidad de falacias comunes en los argumentos o deducciones


lógicas. Muchas personas utilizan los testimonios referenciales o de oídas, proporcionados por
personas que consideran confiables, como prueba de la verdad, afirmando que algo es cierto
porque alguien con autoridad sobre ellas dicen que lo es. Por ejemplo, es habitual escuchar de-
claraciones que comienzan con “Mi padre siempre dice . . . ” o “Mi jefe dice . . . ” o “Mi terapeuta
dice. . . . ” Otro ejemplo de falacia argumental consiste en referirse a una convención como
prueba—es decir “Todos lo hacen” El argumento basado en eventos anteriores está relaciona-
do con esta falacia—por ejemplo, “Así es como se hizo siempre.” Este discurso no prueba que
algo sea correcto, lógico, práctico, deseable o ético. Muchos eruditos han manifestado hechos
incorrectos—por ejemplo, que la tierra es el centro del sistema solar. Asimismo, el hecho de
que alguien más haga algo de cierta manera no implica que funcione del mismo modo para
todos. Por cierto, puede existir más de una forma de hacer algo, y cada uno debe considerar sus
propias cualidades, preferencias y oportunidades que se presentan. Otro argumento falaz es el
“ad hominem” (es decir, contra la persona): “La única razón por la que cree [tal o cual cosa]
es porque es una persona terrible.” Este tipo de discurso ataca la naturaleza de la persona en
vez de establecer la validez del argumento. Véase Halpern (2002), Thought and Knowledge: An
Introduction to Critical Thinking, y Cohen y Nagel (1993), An Introduction to Logic para una
excelente exposición sobre falacias argumentales.

Preguntas a Formular/Intervención

“Muchas veces nos aferramos a creencias negativas en respuesta a ideas o argumentos que no
son válidos, porque se sustentan en base a una convención o autoridad. Por ejemplo, alguien
poderoso o “erudito” afirma que algo es cierto. O, el argumento se basa en la aserción, que no
es más que un supuesto sin fundamento: ‘Eso es lo que todos hacen.’ Asimismo, las argumen-
taciones pueden apoyarse en un comportamiento anterior—por ejemplo, ‘Eso era lo que se

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Terapia cognitiva.indb 192 06/06/2018 12:04:20 a.m.


Examinando Errores Lógicos en el Procesamiento de la Información

hacía en el pasado,’ o constituir simplemente una agresión— ‘Cualquier idiota podría hacerlo.’
Piense cual es la razón por la que insiste con estas creencias negativas y luego pregúntese si
está fundamentando su criterio en alguna autoridad, convención, necesidad de aprobación,
miedo a una agresión personal o simplemente en cosas que antes se llevaban a cabo de deter-
minada manera.”

Ejemplo

T: Dijo que siente vergüenza de ser gay. ¿Por qué?


P: Otras personas desprecian a los homosexuales.
T: ¿Todas?
P: Bueno, no todas. Pero mi padre siempre los criticó y la Biblia los condena.
T: Parece que está basando su vergüenza en la necesidad de sentirse aprobado, en una auto-
ridad o en una convención. ¿Escuchó hablar de Galileo?
P: Era un astrónomo.
T: Correcto, y la Iglesia Católica lo condenó porque afirmaba que la Tierra no era el centro
del sistema solar, sino que giraba alrededor del sol. Pero las autoridades eclesiásticas—y
casi todos los demás—lo criticaron. ¿Quién tenía razón, Galileo o ellos?
P: Galileo.
T: OK. Ahora piense en el hecho de que es gay y que se siente avergonzado a causa de los
criterios morales y la desaprobación de su padre. ¿Realmente está su padre informado
sobre la homosexualidad?
P: No.
T: Y cuando dice que ser gay no es algo habitual, ¿quiere decir que es algo malo? No todos
son zurdos. El chocolate no les gusta a todos.
P: No. Es algo personal, algo con lo que se nace.
T: Entonces, si rechazamos los argumentos basados en autoridad, aprobación o el deseo de
los demás, sólo nos queda su orientación personal.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirles a los pacientes que enumeren, en el Formulario 5.10, todos los
argumentos que alimentan su autocrítica o sus pensamientos negativos. Por ejemplo, el pacien-
te que se avergüenza de su homosexualidad, debe anotar esta creencia negativa. Asimismo, si
tiene un alto nivel de autoexigencia—por ejemplo, “Debería triunfar en todo lo que empren-
do”—entonces deberá enumerar las creencias negativas subyacentes. Luego, podrá incluir la
mayor cantidad de argumentos que pueda pensar para respaldar su negatividad., por ejemplo,
razonamientos basados en convenciones (“La mayoría de las personas no son gay”), autoridad
(“Mi padre piensa que ser gay es malo), ad hominem (“Las personas gay son defectuosas”),
emociones, ridiculez, popularidad, etc., y después indicar la razón por la que estas afirmaciones
son ilógicas. Por ejemplo, el argumento de que las convenciones determinan lo que está bien o
lo que está mal es irracional, por cuanto las las mismas son dinámicas, y las conductas cambian
todo el tiempo en una sociedad globalizada. Las declaraciones ad hominem son inválidas por-
que denigrar la naturaleza de una persona no invalida el punto de vista con el que desacuerda.

Posible Problemas

Algunos individuos tienen problemas para analizar los errores del pensamiento lógico en

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Terapia cognitiva.indb 193 06/06/2018 12:04:20 a.m.


estos argumentos falaces. Por ejemplo, es muy difícil de eliminar una creencia de larga data
en una convención (“La mayoría de la gente piensa que las personas que hacen X son Y”). El
terapeuta puede ayudar a sus pacientes a analizar los errores lógicos de estos argumentos exa-
minando la forma en que pueden usarse según las distintas circunstancias. Por ejemplo, los dis-
cursos basados en convenciones pueden ser refutados ilustrando normas del pasado referentes
a la esclavitud y el antisemitismo; los argumentos ad hominen pueden eliminarse mencionan-
do a otras personas que fueron denigradas anteriormente (Jesús, Moisés, Buda, Lincoln, etc.).

Remisión a Otras Técnicas

Las técnicas relacionadas incluyen: análisis de costos y beneficios, técnica de doble estándar,
dramatización racional y reductio ad absurdum.

Formulario

Formulario 5.10 (Falacias Argumentales: Analizando las Creencias Negativas).


(Ver página 188)

194

Terapia cognitiva.indb 194 06/06/2018 12:04:20 a.m.


FO R M 5 . 1

Examinando el Sesgo Confirmatorio


En ocasiones, nos encontramos automáticamente focalizados en algo que es negativo. Es
como si usáramos anteojos para sol y llegáramos a la conclusión que afuera está oscuro. Supon-
gamos que lo estremece un pensamiento negativo y que, a partir de ese momento, comienza a
ver negatividad en todas partes. Esto se denomina “sesgo confirmatorio”—es atraído hacia lo
negativo, y no porque así lo quiera, sino porque ese es, lisa y llanamente, su hábito de pensa-
miento particular, que lo lleva a prestar atención a y recordar todo aquello que no es positivo,
como así también a interpretar los eventos de esa misma manera. En la columna derecha del
cuadro que aparece a continuación, enumere su estado de ánimo negativo actual (ansiedad,
tristeza, enojo, frustración). En la segunda columna, anote lo que está sucediendo (lo que real-
mente ocurrió), y, en la tercera, su interpretación de lo acontecido. En la cuarta columna, des-
criba el modo en que otra persona más positiva podría analizar esta situación. ¿Piensa que
existe un patrón que esté guiando su visión de las cosas?

Estado de Ánimo Lo que realmente Interpretación Como podría


Negativo ocurrió Negativa visualizarlo alguien
más positivo

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Terapia cognitiva.indb 195 06/06/2018 12:04:20 a.m.


FO R M 5 . 2

Usando Toda la Información


Cuando nos sentimos ansiosos o deprimidos, somos propensos a limitar nuestra búsqueda
de información. Cuando nos encontramos con un ejemplo negativo, pensamos que hemos
logrado probar que todo lo que nos rodea es muy negativo. Debemos plantearnos si realmente
estamos realizando una búsqueda limitada, descartando cualquier otro dato que pudiera con-
trarrestar nuestras creencias negativas. Es importante usar la mayor cantidad de información
posible. Anote su creencia negativa en la columna izquierda y recopile, durante la semana
ejemplos de información (actual o previva) que concuerde (columna del medio) y que no con-
cuerde con su creencia negativa (columna derecha). ¿Qué puede notar?

Creencia o predicción Ejemplos a favor de Ejemplos en contra de


negativa la creencia la creencia

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FO R M 5 . 3

Estimaciones de la Probabilidad de un Evento


Anote su predicción o creencia negativa. En la columna derecha, indique las probabilidades
de que sean reales o se conviertan en realidad (donde 100% representa la certeza absoluta).
Luego, responda las preguntas planteadas en la parte inferior del formulario.

¿Cuáles son las probabilidades


Predicción o creencia negativa
que sean reales para la
población general? (0–100%)

¿Qué fuentes de información puede utilizar para determinar la probabilidad de que algo
sea cierto?

¿Está sobreestimando las probabilidades de que algo sea real o se transforme


en realidad?

¿Qué pasaría si analizara los eventos en términos de probabilidades reales?

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FO R M 5 . 4

Examinando Errores Lógicos


Ejemplos de errores lógicos: Sacar conclusiones falaces, confundir posibilidad con probabi-
lidad, y comportamiento con persona, vincular dos eventos independientes, realizar afirmacio-
nes auto contradictorias (por ej., “Soy muy exitoso, pero soy un fracasado), basar la autovalía
en la opinión de los demás.

Pensamientos negativos Errores de pensamiento

¿Cuál podría ser una forma más racional, fáctica o lógica de ver las cosas?

¿Cómo se sentiría si pensara las cosas de otra manera?

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FO R M 5 . 5

Buscando Patrones Ilusorios


Muchos de nosotros percibimos un desarrollo de los acontecimientos un tanto inexacto. Por
ejemplo, alguien podría decir “Todo me sale mal”, obviando reconocer que hay otras cosas que
sí le han salido bien. O pensar que una acción es necesariamente la causa de otra; por ejemplo,
“Cada vez que intento tener una conversación, ésta termina mal”. Es importante que examine-
mos si estos patrones son reales o si sólo existen en nuestras mentes. Trate de hallar ejemplos
que refuten los antedichos pensamientos.

Patrón Evidencias en contra de este patrón

En vez de pensar que estos acontecimientos están basados en un patrón determinado,


¿no cree que puedan existir otrs causas que los ocasionen?

¿Podrían estos acontecimientos no estar interrelacionados?

¿Existen acontecimientos que no se ajusten a este patrón?

¿Cómo interpreta estos acontecimientos?

¿Cree que todos los demás perciben este mismo patrón? ¿Por qué no?

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Refutando Falsas Dicotomías


A veces, empleamos un pensamiento polarizado que crea dicotomías falsas. Por ejemplo: “O
soy un ganador o soy un perdedor”, o “Siempre me rechazan” Anote en la columna izquierda
algunos ejemplos de este tipo de pensamiento. En la columna del medio, escriba ejemplos de
los momentos en que este pensamiento es irreal. En la columna derecha, reescriba sus afir-
maciones negativas (blanco y negro) usando tanto frases positivas como negativas—A veces
lo hago bien y a veces no.” Si su pensamiento negativo atañe a una elección (“O es A o es B”),
entonces elabore al menos otra alternativa.

Ejemplo de dicotomía Ejemplo de


“A veces yo . . . ”
falsa (todo o nada) pensamiento falaz

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FO R M 5 . 7

Reduciendo Pensamientos a lo Absurdo


Analice el resultado lógico de su creencia— ¿es absurdo? Por ejemplo, la consecuencia del
siguiente pensamiento: “Si estoy soltero, entonces no soy querible “es “Todas las personas casa-
das fueron alguna vez solteras. Por lo tanto, todas las personas casadas no son queribles.” Tome
alguno de sus pensamientos más negativos y llévelo al absurdo más extremo. ¿Qué piensa aho-
ra sobre estos pensamientos irracionales?

¿Por qué sería absurdo pensar de


Pensamiento negativo actual
este modo?
Toda persona soltera no está casada, Por lo Ser soltero o casado no tiene nada que ver
tanto, todo individuo soltero es un perdedor. con los defectos personales. La lógica de
Por consiguiente, las personas siempre esta idea “Estoy soltero, por lo tanto soy un
se casan con perdedores porque tienen perdedor” indica que todos son perdedores,
que casarse con solteros/as. Por lo tanto, lo cual es absurdo.
todo individuo casado es un perdedor. Por
consiguiente, todos son perdedores.

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Terapia cognitiva.indb 201 06/06/2018 12:04:21 a.m.


FO R M 5 . 8

Inducción del Estado de Ánimo y Pensamientos Alternativos


Escriba en la columna izquierda sus pensamientos negativos actuales y en la columna del
medio sus sentimientos o emociones negativas actuales. Luego, intente lo siguiente:

Inducción del Estado de Ánimo: Cierre sus ojos y trate de imaginar una escena positiva y
tranquila. Relaje todos sus músculos y respire lentamente. Con esa imagen en su mente, co-
mience a pensar en palabras positivas como relajado, calmado, cálido, amable, seguro, etc. Des-
pués de serenarse y relajarse con esta imagen positiva, piense en su situación actual con mayor
optimismo—a la luz de sus nuevos sentimientos positivos. Luego abra nuevamente los ojos y
escriba sus pensamientos positivos en la columna derecha, preservando su buen ánimo.
Pensamientos positivos
Pensamientos negativos Sentimientos negativos
alternativos cuando está de
actuales actuales
buen ánimo

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Terapia cognitiva.indb 202 06/06/2018 12:04:21 a.m.


FO R M 5 . 9

Examinando el Efecto de Recencia


En la columna izquierda, enumere sucesos recientes que hayan desencadenado sus pensa-
mientos negativos (por ej., bajo rendimiento, accidentes, rechazos, decepciones). En la columna
derecha, haga una lista de eventos no tan recientes, pero que contradigan las antedichas experien-
cias. Por ejemplo, la persona que dice, “Resolví muy mal el examen—soy realmente tonto” puede
estar basando este pensamiento negativo únicamente en un hecho reciente, y por lo tanto, debería
enumerar todos los ejemplos de ocasiones en las que sí rindió bien otros examenes.

Acontecimiento o vivencia reciente que Hechos anteriores que


causaron mi sobregeneralización contradicen esto

¿Cuáles son las consecuencias de centrarse únicamente en datos recientes?

¿Qué sucedería si basara mi criterio en la probabilidad de un evento para la población


general en vez de tomar en cuenta sólo su recencia?

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Terapia cognitiva.indb 203 06/06/2018 12:04:22 a.m.


FO R M 5 . 1 0

Falacias Argumentales: Analizando Creencias Negativas


Observe estos ejemplos de equivocaciones y errores (falacias) de pensamiento. Todos los
tenemos en algún momento de nuestras vidas. Ahora analice algunos de sus pensamientos
negativos y vea si alguno de ellos corresponde a estas falacias de razonamiento. ¿Puede idear
alguna forma de corregirlas? ¿Qué tiene de malo su razonamiento?

Falacias Ejemplos de falacias de Ejemplos de cómo yo ¿Qué tiene de malo


lógicas creencias negativas uso esta falacia este pensamiento?

Agredir a la El está equivocado,


persona porque es una mala
persona.

Apelar a la Mi papá piensa que


autoridad está mal.

Convención Así se hizo siempre.

Me molesta pensar en
Emoción ello, por lo tanto está
mal.

Van a pasar cosas


Miedo
terribles si cree en eso.

No debería hacer eso


Lástima porque alguien podría
sentirse infeliz.
Si lo hace, todos van
Temor al ridículo a pensar que es un
perdedor.

Popularidad Es lo que todos hacen.

No debería hacer algo


Petición de Principio que les desagrade a
los demás. Por lo tanto,
sería incorrecto hacerlo.
Post hoc Debo haber sido un
idiota—no funcionó.
(continúa)
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Terapia cognitiva.indb 204 06/06/2018 12:04:22 a.m.


Falacias Argumentales: Analizando Creencias Negativas

Falacias Ejemplos de falacias de Ejemplos de cómo yo ¿Qué tiene de malo


lógicas creencias negativas uso esta falacia este pensamiento?

La falacia del Debo tener una racha


apostador de buena suerte.
[Alternativa: Mi suerte va
a cambiar porque acabo
de perder mucho].

Culpa por Ella debe ser una mala


asociación persona porque sale con
ese muchacho.

No puedo pensar
Falta de razones que justifiquen
imaginación su accionar—debe estar
loco.

Ningún hombre
Falacia del “falso
verdadero haría eso—él
escocés”
lo hizo, no es un hombre
verdadero.

Todo es relativo.
Falacia relativista Cualquiera puede tener
una opinión. No existe
la realidad.
Falacia de Todo se derrumbará si
la pendiente se equivoca.
resbaladiza

He notado que muchas


Correlación significa de las personas que
causalidad hacen X son así. Ella
lo hizo, por lo tanto,
también es así.

Mis dos amigos tuvieron


Muestra pequeña una mala experiencia
con las citas por Internet;
por lo tanto, no es una
buena idea,

Elección forzada Tengo que elegir entre


falsa Susan y Carol.

Confundir Me gustaría ser rico,


preferencia con por lo tanto, debería
necesidad ser rico.

205

Terapia cognitiva.indb 205 06/06/2018 12:04:22 a.m.


Terapia cognitiva.indb 206 06/06/2018 12:04:22 a.m.
Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

C A P Í T ULO 6

Modificando el Proceso
de Toma de Decisiones

El proceso de toma de decisiones es fundamental en casi todos los aspectos de nuestras vi-
das: debemos decidir qué comer, si hacer ejercicio, qué comprar, en qué relaciones involucrar-
nos, donde vivir, qué carrera seguir y también si es conveniente revertir una decisión previa y
cambiar de empleo o terminar una relación. La indecisión es característica de la depresión; a
menudo, los individuos suelen postergar actividades importantes porque no pueden decidirse
y porque temen que luego, en caso de tomar una determinación incorrecta, los inunde una
catarata de pensamientos autocríticos. Con frecuencia, el paciente con ansiedad decide evitar
aquellas situaciones que puedan incomodarlo, por cuanto lo inquieta la posibilidad de sufrir un
ataque de pánico, de contagiarse alguna enfermedad, de quedar como un tonto o de enfrentar
un riesgo de vida. Es bastante habitual que exagere la intensidad y duración de un potencial
resultado, y que más adelante se dé cuenta de que las cosas salieron mejor de lo esperado. Las
personas con problemas de adicción a distintas sustancias confrontan ciertas decisiones, como
por ejemplo, elegir entre beber otro trago o inyectarse una droga ilegal, enfocándose así en sus
sentimientos y sensaciones a corto plazo más que en las consecuencias a largo plazo.
En este capítulo, examinaremos una serie de problemas que pueden dificultar este proceso,
y repasaremos las técnicas y estrategias diseñadas para ayudar a los pacientes a tomar determi-
naciones más adaptativas. Los modelos clásicos se han focalizado tradicionalmente en la “uti-
lidad”—es decir, en las ventajas (o desventajas) asociadas con alternativas específicas. A menu-
do, estos modelos se basan en ciertos supuestos (que pueden ser incorrectos) sobre la persona
que toma la decisión, como por ejemplo, que cuenta con toda la información pertinente, que la
analiza de manera racional, que no da preferencia sólo a información reciente o destacada por
sobre otras fuentes, que ignora las decisiones previas, enfocándose en la utilidad futura, que
no se deja guiar por sus emociones y que es consecuente con sus preferencias. No obstante, las
investigaciones al respecto han demostrado que cada una de estas suposiciones es falsa. Como
resultado, las decisiones pueden conducirnos en la dirección equivocada, intensificando aún
más el grado de depresión y de ansiedad.
En oposición al “modelo normativo”, en el que el sujeto toma sus decisiones con racionali-
dad, sopesando costos y beneficios, y utilizando únicamente información relevante, las eviden-
cias disponibles hoy día indican que los individuos emplean la “regla del pulgar” a la hora de to-
mar resoluciones. Ello les permite decidir con mayor rapidez, sin tener en cuenta las tasas base
ni recurrir a la comparación por pares. La regla de “satisfacción” es un ejemplo de heurística: es

207

Terapia cognitiva.indb 207 06/06/2018 12:04:22 a.m.


decir, “Seguiré buscando hasta encontrar una alternativa que simplemente satisfaga mi deseo,
sin intentar optimizar el resultado o llegar a la mejor decisión.” Por ejemplo, voy a almorzar a
un restaurante, pero me apremia el tiempo, ya que debo regresar enseguida a la oficina para una
cita. Cuando me entregan la carta, veo que puedo realizar una comparación por pares de 100
entradas, aperitivos y ensaladas. ¿Qué estrategia podría usar para decidirme? “Escojo algún
plato que ya conozco y que es ‘bastante rico’ ” (regla del pulgar). También podría emplear la
regla del “primero”—es decir, “El primer plato que satisfaga este criterio será lo suficientemente
bueno.” Opcionalmente, y sin que ello constituya atajo alguno, podría preguntarle al mozo los
pros y los contras de cada plato, y pedirle que él los compare. Como en este caso el tiempo urge,
elijo el primero que me satisfaga (Simon, 1979). Ahora, si bien es cierto que podría existir una
opción mucho mejor—que seguramente encontraría si pudiera seguir buscando—también es
cierto que el tiempo es valioso y por eso me conformo con escoger algo que me gusta. Una bús-
queda continua conlleva ciertos “costos”—en este caso, menos tiempo para comer, frustración
y, personalmente, no me gusta realizar comparaciones por pares entre ensaladas y stroganoff.
No obstante, como corolario, quizás tenga un sesgo confirmatorio—sólo intento hallar alter-
nativas que confirmen mi creencia original. Por ejemplo, si creo que soy un perdedor, dejo de
buscar evidencias que refuten esta creencia en cuanto encuentro el primer indicio de fracaso,
el cual me basta para seguir aferrado a ella.
La “aversión a la pérdida” es otra heurística—es decir, sufro mis pérdidas más de lo que dis-
fruto mis ganancias. Así, una pérdida de $1.000.- es más grave que una ganancia de $1.000. La
teoría de los prospectos o prospectiva de Kahneman y Tversky’s (1979) propone que el modo en
que se enmarcan o analizan las alternativas— por ejemplo, como pérdidas o ganancias—puede
violar la teoría de la utilidad esperada, generando decisiones irracionales. Por ejemplo, cuan-
do analizan las siguientes disyuntivas—“50% de probabilidades de perder $1.000 contra una
ganancia segura de $500”—los individuos eligen la primer opción “más riesgosa”, a pesar que
la utilidad esperada de ambas alternativas es la misma ($500). El “efecto legado” o aversión a la
desposesión, refleja la tendencia a darle más valor a algo por lo que ya hemos pagado o que ya
poseemos—es decir, “Le doy más valor a lo que tengo simplemente porque lo tengo.” Así, los
inversionistas exigirán un precio más alto por sus acciones del que ellos mismos estarían dis-
puestos a pagar si jamás las hubieran comprado (Thaler, 1992). Como resultado, las personas
dudan a la hora de renunciar a lo que tienen o de realizar un cambio—lo cual es característico de
la indecisión depresiva. Este efecto está conceptualmente vinculado al “costo hundido” que será
descripto más adelante en este mismo capítulo (y también en otros, véase Leahy, 2000). Como
las personas sobrevalúan sus posesiones (o decisiones), son propensas a “cabalgar (o soportar)
las pérdidas”— ya sea que se trate de una inversión en acciones, una relación o una opinión.
A menudo, cuando estimamos un riesgo, nos focalizamos únicamente en información re-
ciente y destacada. Por ejemplo, si nos enteramos de una nueva tragedia aérea—que es una
noticia digna de mención porque aparece en los periodicos y en la página principal de algún
nuevo sitio web—generalmente sobreestimamos la probabilidad de un nuevo accidente. Con
frecuencia, ignoramos la información de referencia abstracta—es decir, el porcentaje de avio-
nes que despegan y aterrizan a diario sin inconvenientes— y nos enfocamos más en aquellos
datos que activan imágenes visuales intensas, que parecen concretos, y a los que nuestras cons-
ciencias pueden acceder fácilmente (Kahneman, 1995; Tversky & Kahne man, 1974, 1979).
Este hallazgo es muy significativo, en especial para los pacientes con trastorno de ansiedad
generalizada (TAG), quienes se ponen sumamente nerviosos cuando toman conocimiento de
una nueva tragedia aérea muy difundida (“Pienso que volar no es seguro porque ayer se produ-
jo un accidente”). Cuando un paciente hipocondríaco navega en la web buscando datos sobre
todos los posibles “síntomas” de cáncer, la información que obtiene y la enfermedad misma

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Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

le resultan más accesibles que las tasas base abstractas y poco convincentes que casi nunca
examina. Por último, la excitación emocional afecta la sensación de riesgo, de forma tal que el
aumento de la ansiedad (mediante inducción del ánimo) podría incrementar las estimaciones
de peligro en otras áreas (Finucane y col., 2000; Slovic, 2000). Una vez activada, la ansiedad
sirve como catalizador principal de la percepción de un posible riesgo. Los terapistas cogniti-
vos (quienes considerarían que este es un ejemplo de “razonamiento emocional”) tienen razón
en afirmar que podemos usar nuestras propias emociones para estimar una amenaza externa.
Esta heurística emocional—y la consecuente percepción del riesgo o escasez de recursos—es
uno de los elementos fundamentales del proceso de toma de decisiones y de la percepción de
alternativas en casos de depresión y de distintos tipos de trastornos de ansiedad. El paciente
depresivo o ansioso ve riesgo en todas partes.
He propuesto un modelo de evaluación de riesgos en el proceso de toma de decisiones,
que se basa en la premisa que la tolerancia al riesgo es variable entre los distintos individuos y
que estas diferencias están fundamentadas en creencias sobre numerosos factores que pueden
influir en la exposición, probabilidad, recuperación y manejo del riesgo (Leahy, 1997, 1999,
2001a, 2003). Las personas propensas a la depresión y ansiedad sienten una especial aversión
al riesgo, por creer que: (a) tienen pocos recursos para emplear tanto en el presente como en
el futuro, (b) su horizonte temporal (o expectativa de ganancia positiva) es breve, (c) sufren las
pérdidas, (d) no se sienten capaces de repetir o replicar la conducta necesaria para alcanzar una
meta (Hawley, Ho, Zuroff, & Blatt, 2006), (e) no disfrutan sus logros, (f) son proclives a arre-
pentirse, y (g) no confían en su propio juicio. Como resultado, tienden a “manejar el riesgo”
del siguiente modo: buscan mucha información y reconfirmación, suelen renunciar antes de
tiempo (se alejan), consideran que las ganancias son anormales, tardan mucho en decidirse y
dedican gran parte de su tiempo a hallar signos de peligro o riesgo (Leahy, 1997, 1999, 2001a,
2003). Por ejemplo, el individuo depresivo que está analizando si “asumir el riesgo” de ir a una
fiesta para conocer gente nueva, quizás cree que tiene poco que ofrecer en una relación, que el
costo de ser rechazado será muy alto, que se arrepentirá de su decisión, que tardará un largo
tiempo en recuperarse, y que si no logra interactuar con las demás personas, bien puede darse
por vencido. Necesita certidumbre y seguridad para tomar la decisión. Tiene aversión al ries-
go. En cambio, una persona con más confianza en sí misma cree que tiene mucho para ganar
asistiendo a una fiesta, ve muchas oportunidades de interacciones futuras con gente valiosa, y
piensa que ser “rechazada” no constituye un problema importante porque, en su opinión, algo
de rechazo es normal en el proceso de socialización. En definitiva, no es propensa a focalizarse
en arrepentimientos y sí en oportunidades. Los sujetos arriba mencionados ejemplifican las
dos caras, optimista y pesimista, de las estrategias empleadas para estimar los potenciales ries-
gos, en base a distintas evaluaciones y supuestos.
Las evidencias respaldan la visión general que señala que los individuos con un alto grado
de depresión o ansiedad se caracterizan por su mayor aversión al riesgo. Por ende, al analizar
el proceso de toma de decisiones en terapia cognitiva, es recomendable evaluar sus creencias
respecto a su capacidad de generar resultados positivos, de recuperarse de acontecimientos
negativos, de diversificar las fuentes o su sistema de recompensas y su propensión a focalizarse
en el arrepentimiento, a menospreciar sus logros y a necesitar una gran cantidad de informa-
ción para tomar una resolución. Estos factores son elementos fundamentales en la evitación,
la falta de perseverancia, el arrepentimiento y la detección de amenazas, como estrategias pro-
blemáticas en el manejo del riesgo (Leahy, 1997, 1999, 2001a, 2003). Según este modelo, los
individuos consideran numerosas circunstancias a la hora de tomar una decisión o asumir
un riesgo, incluyendo: la percepción de los recursos con los que cuentan, la anticipación de
futuras ganancias o pérdidas (independientemente de la decisión actual), su capacidad para

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predecir y controlar los resultados, la generalización de las potenciales consecuencias negativas
y positivas, el criterio conforme al cual definen una ganancia o una pérdida, su propensión a
autoinculparse o a culpar a los demás, la posibilidad de replicar una “inversión” o una conducta
dirigida hacia una meta, el horizonte temporal, la necesidad de información y su aversión o
tolerancia al riesgo. Estos temas serán tratados de manera más detallada más adelante, cuando
se discutan los modelos optimistas y pesimistas para la de toma de decisiones.
Las investigaciones y teoría sobre la “predicción afectiva” están relacionadas con la toma
de decisiones. Este término se refiere al proceso mediante el cual las personas predicen como
habrán de sentirse en el futuro, teniendo en cuenta ciertos acontecimientos. Los estudios rea-
lizados indican que, a menudo, los individuos sobrestiman hasta qué punto pueden cambiar
sus emociones ante un determinado evento—una especie de “sesgo de impacto”. Por ejemplo,
si prevemos casarnos o recibir la titularidad de una cátedra, es probable que exageremos el
posible impacto emocional—nos sentiremos maravillosamente bien. Esto es así, tanto para los
efectos positivos como para los negativos. El efecto de “durabilidad” es una forma de sesgo de
impacto, que se refiere a la creencia de que las emociones durarán mucho tiempo. Podremos
sentirnos felices—para siempre. Al anticipar el impacto emocional de las decisiones y los acon-
tecimientos, las personas suelen enfocarse en un solo elemento, dejando de lado otros real-
mente relevantes. Por ejemplo, al mudarnos, podemos focalizarnos en el clima agradable del
nuevo lugar, y subestimar la importancia de otros factores que podrían afectar nuestro estado
de ánimo, tales como nuevas relaciones, empleos y oportunidades de recreación. Este proceso
se denomina “focalismo o anclaje”. En general, en caso de una experiencia negativa (por ej.,
un divorcio) las personas subestiman su capacidad para sobrellevar dicha situación en el fu-
turo, excluyendo así las nuevas oportunidades y relaciones que pudieran surgir. Esto se llama
“ignorancia de los efectos del sistema inmune psicológico” (inmune neglect), es decir que no
reconocemos que podemos ser inmunes a los efectos negativos perdurables anticipados. Más
adelante, en este mismo capítulo, describiremos breves intervenciones para abordar una serie
de errores en la predicción afectiva.

TÉCNICA: Identificando Metas a Corto


y Largo Plazo
Descripción

A menudo, a la hora de tomar decisiones, las personas se enfocan en demasía en sus objeti-
vos a corto plazo—en especial en sus predicciones sobre cómo habrán de sentirse. Por ejemplo,
al analizar la posibilidad de hacer ejercicio, suelen focalizarse en los malestares que habrán
de padecer, en la inconveniencia de asistir a un gimnasio y en las actividades menos “arduas”
que se perderán por estar entrenando. De este modo, se centran únicamente en el corto plazo;
podríamos decir que son “miopes”, porque sólo consideran las consecuencias inmediatas y no
pueden reconocer la importancia de los beneficios a largo plazo. Por el contrario, los indivi-
duos que sí tienen en cuenta las ventajas a largo plazo, reconocen que las molestias que puedan
sentir en el corto plazo son simplemente el precio a pagar por bajar de peso y estar en forma,
y que deben mantenerse firmes en esta conducta porque lleva tiempo lograr los resultados
deseados. Otra característica del pensamiento cortoplacista es la “exclusión” de las ganancias
a largo plazo—es decir, se aspira a una recompensa inmediata. El ejemplo clásico de la prueba
de “malvavisco” de Mischel ilustra esta negativa a postergar la gratificación—es mejor comer

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Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

dos malvaviscos ahora que dejar cuatro para más tarde (Mischel, Cantor & Feldman, 1996). Su
investigación demuestra que esta incapacidad de posponer la recompensa ejerce efectos a largo
plazo en el rendimiento académico y laboral/profesional.

Preguntas a Formular/Intervención

“A menudo, tomamos decisiones basadas en nuestras metas a corto o a largo plazo. Por ejem-
plo, puedo decidir gastar cierta suma de dinero ahora porque disfruto comprando determinada
comida o prenda de vestir, o bien ahorrar e invertir ese mismo monto, con el fin de adquirir
algo más grande más adelante— un coche. Piense en sus objetivos a largo plazo—las cosas
que siente que son importantes en su vida, metas relacionadas con su salud, su educación, su
bienestar económico, su carrera o sus relaciones personales. Ahora piense en objetivos a corto
plazo, que le permitan obtener una gratificación inmediata—estar cómodo, comer o tomar
algo que lo tiente, salir para disfrutar de su tiempo libre, realizar alguna actividad que lo entu-
siasme o cualquier otra cosa que le resulte atractiva. ¿Cómo cree que toma sus decisiones? ¿Se
focaliza en la recompensa a corto plazo sin pensar en las consecuencias a largo plazo?. ¿Cuál es
el resultado de enfocarse más en el corto que en el largo plazo?”

Ejemplo

T: Entiendo que se siente frustrado por su peso y su vida social, incluyendo sus amistades.
¿Cuáles serían sus metas a largo plazo, bajar de peso y mejorar su vida social?
P: Sí, necesito bajar aproximadamente 9 kg. Y no me gusta salir con mis amigos cuando
estoy deprimido, así que me quedo en casa comiendo helado o mirando televisión.
T: Parece que comer helado, evitar los dolores habituales después de hacer ejercicio o salir
con amigos son metas significativas a corto plazo. ¿Qué cree que podría hacer para bajar
de peso en el largo plazo?
P: Sé lo que debo hacer—dieta y ejercicio—pero es muy difícil.
T: A veces puede ser frustrante y desalentador. Pero, ¿qué sucedería si consumiera menos
calorías e hiciera ejercicio todos los días durante un año? ¿Cuál sería el resultado?
P: Estoy seguro que bajaría de peso y que me sentiría mejor.
T: ¿Ha tomado alguna vez una decisión a largo plazo y siguió con su plan hasta alcanzar su
objetivo?
P: (pensando) Hum, pensándolo bien, así es como ingresé a la facultad que quería. Decidí
estudiar casi todas las noches y enfocarme en mis calificaciones, y así lo logré. Me llevó
bastante tiempo.
T: ¿Y se siente orgulloso de eso?
P: Sí, miro atrás y pienso “Lo logré”
T: Entonces, quizás pudiera enorgullecerse haciendo dieta y ejercicio, que son actividades
con costos a corto plazo, pero ganancias a futuro.
P: Supongo que es la única manera de mejorar, pero es difícil hacerlo.
T: Sí, es difícil hasta que se convierte en un hábito automático—probablemente como mu-
chos de los buenos hábitos que tiene o ha tenido y que ahora son simplemente tan auto-
máticos que los hace pase lo que pase.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirle al paciente que identifique algunas metas a largo plazo, en espe-

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cial aquellas que se relacionan con su “calidad de vida”, como por ejemplo, mejorar su estado
físico, sus relaciones íntimas o personales, su rendimiento laboral, etc. Estos son los objetivos a
largo plazo que debe tener presentes. Luego, puede solicitarle que (durante la próxima semana)
identifique alguna de las conductas diarias que considera podrían acercarlo a estas metas y que
analice lo siguiente: (1) los costos y beneficios de estas conductas tanto en el corto como en el
largo plazo; (2) las ventajas y desventajas de persistir con el proceder asignado. Puede utilizar el
Formulario 6.1 para identificar estos distintos componentes temporales de sus objetivos (¿Tie-
ne poca visión de futuro?) y el Formulario 6.2 para evaluar estas conductas y las consecuencias
a largo plazo de sus decisiones. Las Figuras 6.1 y 6.2, respectivamente, muestran ejemplos de
las respuestas provistas en ambos formularios.

Conducta problemática Beneficios a corto plazo Costos a largo plazo

Dar vueltas sin Simplemente puedo Continuaré subiendo de


hacer nada. No relajarme. No tengo peso, me sentiré fuera de
hacer ejercicio. que ir al gimnasio y forma e incómodo en una
siento que no estoy en cita. No estoy mejorando.
forma. Quedarse aquí
me resulta más cómodo
y acogedor.

FIGURA 6.1. Conducta problemática al enfocarse en metas a corto plazo.

Meta a largo plazo Qué debo hacer ahora Cómo me sentiré en el futuro si
hago lo que debo hacer ahora

Bajar de peso y Ejercitarme cuatro Me sentiré menos cansado,


ponerme en forma. veces por semana. más cómodo en una cita,
Caminar al trabajo. con más más energía y más
Ingerir menos calorías. autoestima.

FIGURA 6.2. Enfocándose en metas a largo plazo.

Posibles Problemas

Muchas de las personas que se focalizan en las ganancias a corto plazo tienen dificultades
para regular sus emociones y mirar más allá de lo inmediato. Por ejemplo, un paciente podría
decir, “Pero ese helado es muy tentador”, prediciendo así que los beneficios de una gratificación
a tan corto plazo serán muy significativos. El terapeuta podría preguntarle, “¿En una escala de
0 a 10, cuánto placer cree que sentirá al comerlo? ¿Cuánto tiempo piensa que durará esa sensa-
ción? ¿Cómo se sentirá luego por haber sucumbido a la tentación de un deleite tan inmediato?
Y, opcionalmente: “Si no se hubiera dado por vencido tan fácilmente y hubiera hecho lo más
difícil [ejercicio, renunciar al postre, estudiar], ¿cree que habría logrado controlarse y progre-
sar?. ¿Sería eso importante para Ud.?”

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Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, predicción de gratifica-


ciones, programación de actividades, comprobación de predicciones, y examen de ejemplos de
conductas adaptativas en el pasado.

Formularios

Formulario 6.1 (Enfocándose en Metas a Corto Plazo); Formulario 6.2 (Enfocándose en


Metas a Largo Plazo).

TÉCNICA: Estrategias de Compromiso Previo


Descripción

Muchas personas reconocen que tienen dificultades para tomar una decisión en “tiempo
real” si están expuestas a la tentación de actuar de otra manera. Por ejemplo, algunas prefieren
que se les deduzca mensualmente una cierta cantidad de dinero de su salario para derivar a
una caja de ahorro o de jubilación, dado que reconocen que, de otro modo, podrían mal-
gastar ese dinero (Thaler & Shefrin, 1981; Thaler, 1992). Al reconocer que no puede confiar
en su autocontrol espontáneo, el individuo puede planificar por adelantado cómo confrontar
las tentaciones. Estas estrategias de “precompromiso” incluyen: débito automático de facturas,
dedución automática de una parte del salario para derivar a una caja de ahorro, adquisición
de algún abono que lo “obligue” a asistir al gimnasio, contratación de un entrenador que lo
haga ejercitarse aunque se sienta desmotivado y configuración de recordatorios automáticos.
Opcionalmente, puede comprometerse también a hacerse reponsable por el cumplimiento de
sus metas ante otra persona—por ejemplo, contarle a un amigo lo que hace como una forma
de autoayuda. Otra tipo de compromiso previo consiste en llevar una agenda en la que anote
todo lo que se propone hacer, por ejemplo, qué alimentos comer, qué ejercicios realizar, qué
método de estudio utilizar. Asimismo, el precompromiso puede incluir recompensas y multas
por cumplimiento e incumplimiento, respectivamente, por ejemplo: “Le enviaré un cheque de
$10 a una fundación si no cumplo con la conducta pactada.”

Preguntas a Formular/Intervención

“Muchos de nosotros reconocemos que, a menudo, las tentaciones son excesivamente tenta-
doras, y que si esperamos hasta último minuto, probablemente no logremos hacer aquello que
resulte en nuestro propio beneficio a largo plazo. Por lo tanto, recurrimos a soluciones tales
como adherirnos al débito automático de facturas y a la deducción automática de un cierto
porcentaje de nuestro salario para destinar a un plan de jubilación, comprometernos ante otra
persona a asumir conductas de autoayuda, o planificar minuciosamente lo que comeremos o
haremos durante los próximos dos días. Esto es lo que denominamos “precompromiso”. Toma-
mos la decisión antes de adentrarnos en la situación. Una de sus ventajas es que nos permite
estar emocionalmente tranquilos de antemano, y así tomar decisiones que realmente favorez-
can nuestros intereses a largo plazo.”

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Terapia cognitiva.indb 213 06/06/2018 12:04:24 a.m.


Ejemplo

T: Dice que quiere ponerse en forma, pero que el helado lo tienta mucho, especialmente
cuando se siente solo a la noche. Una manera de pensar esto es que podemos ser lo sufi-
cientemente inteligentes como para darnos cuenta que nuestro autocontrol no es tan bue-
no como deseamos que sea, y que, por ende, debemos tratar de tomar decisiones cuando
estamos tranquilos, libres de tentaciones y enfocándonos en nuestras metas a largo plazo
y no en el placer inmediato. Por ejemplo, si sabe que es propenso a gastar todo su salario
si lo recibe completo a fin de mes, se puede comprometer—decidir—a autorizar que le
deduzcan el dinero automáticamente de su salario para derivarlo a una caja de ahorro.
P: Sí. Reconozco que me resulta difícil no gastarlo cuando lo tengo.
T: Esto es lo que denominamos estrategia de “compromiso previo”—decide comprometerse
a hacer algo antes de tener que confrontar la situación real. Por ejemplo, en el caso del
helado—tan tentador y delicioso—su precompromiso podría consistir en resolver no te-
ner helado en su heladera. Asimismo, puede comprometerse a auto enviarse un e-mail o
remitirmelo a mí por si llegara a comprarlo, asumiendo así automáticamente su respon-
sabilidad por ello.
P: Si lo tengo en mi heladera, lo voy a comer.
T: Otra estrategia consiste en hacer un cheque por $10 que deberá entregarme por adelan-
tado, y, por ejemplo, si comiera comida chatarra, yo lo enviaría a alguna organización de
beneficencia que no le guste.
P: Eso me motivaría. Es como una multa por incumplir la promesa que me hice.
T: Es una buena forma de verlo.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede explicar lo siguiente: “A menudo, nos damos cuenta que nuestra capaci-
dad de resistirnos es bastante limitada cuando nos encontramos frente al estímulo u objeto que
nos tienta. Sabemos a ciencia cierta que nos arrepentiremos si sucumbimos a la tentación. En
ocasiones, podemos anticiparnos a esta situación y elaborar un plan. Por ejemplo, si pensamos
que no podemos aguantar las ganas de comer helado, nos comprometemos de antemano a no
comprarlo y llevarlo a casa. Hacemos un precompromiso antes de entrar a la heladería. Esta
estrategia nos permite estar seguros de no sucumbir: o bien eliminamos la tentación, o acepta-
mos sus consecuencias. Otro ejemplo: autorizar que se deduzca automáticamente parte del sa-
lario, derivándolo a una caja de ahorro o plan de jubilación, a fin de no gastar más de lo debido.
Asimismo, puede pensar en las consecuencias que no le gustaría soportar, y comprometerse a
pagar una especie de multa en caso de romper su regla, o en comprar un abono para un curso
o un gimnasio, destinando así parte de su dinero a educación o entrenamiento.” El terapeuta
puede también preguntarle al paciente: “Hay alguna otra actividad que desee intensificar o
moderar, para la que podamos preacordar sus efectos?”. Asimismo, puede comprometerse de
antemano a enviarle a alguien (incluyendo al terapeuta) un mensaje de texto en caso de sentirse
tentado a realizar determinada acción. El paciente debe usar el Formulario 6.3 para reforzar
sus estrategias de precompromiso. La Figura 6.3. ejemplifica el precompromiso de un paciente.

Posibles Problemas

En algunos casos, el paciente puede dudar en establecer un “costo de respuesta” para su con-
ducta indeseable, argumentando lo siguiente, “¿Por qué autocastigarme si realmente lo estoy

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Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

intentando?” El terapeuta puede explicarle que el tomar la decisión de cambiar generalmente


implica que elige aceptar las consecuencias, aunque estas sean negativas. Un resultado leve-
mente negativo puede motivarlo aún más a realizar el cambio deseado. A veces, el paciente
sobrestima su capacidad de autocontrolarse: “No necesito restricciones artificiales para hacer
lo que me conviene” Esta es una interpretación errónea bastante común de lo que es el autocon-
trol. El terapeuta puede sugerirle que realice un experimento por un par de semanas, durante
el cual no podrá usar estrategias de precompromiso, para comprobar si así las cosas funcionan
bien, e indagar además si hubo alguna ocasión en la que creyera que podía autocontrolarse,
pero que fracasara en el intento. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de conocer sus limita-
ciones y de planificar estrategias para superarlas?

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: planificación de actividades, predicción del placer,


análisis de costos y beneficios, toma de decisiones para el futuro y examinación de la predic-
ción afectiva.

Formulario

Formulario 6.3 (Comprometiéndose para el Futuro Tomando Decisiones en el Presente).

Lo que me comprometo a hacer


Conducta que deseo Ventajas de modificarla (multarme, enviar mensaje,
modificar contarle a un amigo, etc.)

Hacer ejercicio Bajar de peso, tener Voy a registrar cada día


cuatro veces a la más energía, sentirme que ejercite. Usaré la app
semana. mejor con mi aspecto de mi celular para que me
físico, ponerme en recuerde hacerlo. Le contaré
forma, sentir que me a mi amiga Karen lo que
estoy cuidando. realmente hice.

FIGURA 6.3. Comprometiéndose para el futuro tomando decisiones en el presente.

TÉCNICA: Superando el Costo Hundido


Descripción

La toma racional de decisiones se focaliza en la relación de costos- beneficios futuros, es


decir, en la utilidad futura: “¿Cuál será mi ganancia si hago esto?. ¿Y mi costo?” El costo de una
decisión es la pérdida de otras opciones—por ejemplo, si viajo a Boston para ver a un amigo,
estoy sacrificando la oportunidad de ir a una playa cerca de mi casa. Esta pérdida se denomina
“costo de oportunidad”. No obstante, muchas personas se enfocan en un costo en el que ya
han incurrido a causa de una acción o compromiso previo (un “costo hundido”) más que en la
utilidad futura, ignorando a la vez los costos de oportunidad . Al pensar en costos hundidos,

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nos centramos en costos pasados más que en utilidades futuras: estamos preocupados por lo
que ya “pagamos” por algo, más que en lo que podamos obtener de ese algo más adelante. El
costo hundido es una decisión retrospectiva. El ser humano es el único animal que honra el
costo hundido (Arkes & Ayton, 1999). Las ratas de laboratorio muestran un brote de actividad
cuando se enfrentan a su extinción una vez eliminados los estímulos, sin embargo, aprenden
rápidamente a buscar recompensas en otra parte. ¿Por qué las ratas son “más inteligentes” que
los seres humanos?. ¿O somos nosotros demasiado inteligentes para nuestro propio beneficio?
A diferencia de la rata “racional”, los seres humanos parecemos condenados a reflexionar con-
tinuamente acerca de nuestras decisiones pasadas, en un intento por darles “sentido” y justifi-
carlas. La aceptación del costo hundido puede ser explicada por la aversión a la pérdida (no nos
gusta la idea o el sentimiento de pérdida- Wilson, Arvai, & Arkes, 2008); la teoría del compro-
miso (quedamos atrapados en una promesa, sin importar el costo-Kiesler, Nisbett, & Zanna,
1969); la teoría de la disonancia cognitiva (tratamos de dar sentido o de justificar un costo
exagerando los beneficios-Festinger, 1957, 1961); la teoría prospectiva y el marco de referencia
de las pérdidas (enmarcamos el cambio como pérdida más que como ganancia-Kahneman &
Tversky, 1979); el temor a desperdiciar tiempo (queremos probar que continuar el proyecto no
fue una pérdida de tiempo y que simplemente estamos esperando que las cosas mejoren- Ar-
kes, 1996; Arkes & Blumer, 1985); y la inacción por inercia—es más fácil dejar todo como está,
en parte debido al temor a arrepentirnos inmediatamente después -Gilovich & Medvec, 1994;
Gilovich, Medvec & Chen, 1995). En cada caso, la ausencia de recompensa nos desconcierta
hasta que finalmente logramos reconocer que es la interpretación del cambio y la “necesidad
de explicar” el pasado lo que nos impide desistir del costo hundido.
Analicemos un poco más esto. Existen diversos motivos por los cuales honramos el costo
hundido. En primer lugar, tenemos miedo de y ni siquiera queremos pensar que hemos per-
dido nuestro tiempo o desperdiciado nuestro esfuerzo. Tomemos el siguiente ejemplo: Estoy
sosteniendo un billete de $100 y le digo que prefiero quemarlo antes que dárselo a otra persona
o gastarlo. Su respuesta inmediata es de indignación. ¿Por qué? No puede tolerar la idea de des-
perdiciar, aún si no le afecta personalmente observarme quemar mi billete. Y este temor es aún
más acentuado cuando pensamos que hemos malgastado dinero en algún traje o desperdiciado
tiempo estudiando historia del arte, o perdido dos años en una relación sin futuro. En segun-
do lugar, podemos creer que necesitamos comprobar que nuestra decisión fue acertada y que
desistir del costo hundido implica que nos equivocamos. Tenemos temor de arrepentirnos, así
que “cabalgamos las pérdidas” esperando que las cosas mejoren. En tercer lugar, nos preocupa
lo mal que nos sentiremos si desistimos de este costo, creemos que nuestra infelicidad será tan
intensa que no podremos tolerarla. En cuarto lugar, tal vez no podemos anticipar las oportu-
nidades positivas que puedan surgir una vez que hayamos renunciado al costo hundido. No
reconocemos que podrían abrirse nuevas posibilidades tras “hacernos a la mar”. Y, en quinto
lugar, quizás nos preocupamos demasiado por lo que pueden pensar y hacer los demás si desis-
timos de un costo hundido, por ejemplo, criticarnos, culparnos por no haber renunciado antes
o considerar que nos rendimos fácilmente.
A menudo, personas inteligentes quedan atrapadas en sus malas decisiones, a las que se afe-
rran con la esperanza de probar que valdrán la pena en el largo plazo. No estoy sugiriendo que
los pacientes deban, caprichosamente, abandonar matrimonios, carreras, empleos o incluso
donar ese traje o vestido que jamás usaron, sólo propongo que se detengan unos minutos y exa-
minen su grado de compromiso con una decisión previa que aparentemente ya no les reditúa
nada, a fin de poder tomar una mejor decisión en el aquí y ahora. Cabe destacar que las buenas
decisiones deben apuntar a obtener beneficios futuros y no a justificar motivaciones pasadas.

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Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

Preguntas a Formular/Intervención

El terapeuta puede pedirle al paciente que analice lo siguiente:

“¿Cuáles con los costos y los beneficios de continuar en la actual situación?”


“Si tuviera que decidir hacer esa compra nuevamente [o involucrarse en esa relación, etc.],
¿Tomaría la misma decisión? ¿Por qué no?”
“Si perdiera ese traje o ese vestido [o su situación actual], ¿compraría nuevamente el
mismo?¿Por qué no?”
“¿Está sacrificando otras oportunidades porque se siente atrapado en este costo hundido?
Por ejemplo, ¿está renunciando a la posibilidad de iniciar una nueva relación, o de conse-
guir un nuevo empleo o de cursar nuevos estudios por aferrarse a algo que no conduce a
nada? ¿Cuál es el costo de oportunidad de su compromiso con esta decisión?”
“¿Disminuyeron con el tiempo los beneficios de su decisión a la vez que se se incrementaron
los costos? De ser así, ¿entonces cambió la relación costo- beneficio?”
“Cuando tomó la decisión original, no contaba con toda la información necesaria, pero
ahora, basándose en los nuevos datos disponibles, ¿puede afirmar que no ocurrió lo que
esperaba?”
“¿Está tratando de probar que no se equivocó, aún cuando sigue aferrado a una decisión
errada? ¿Es más importante tener razón que ser feliz?”
“Si observara a otra persona en el mismo dilema, ¿le recomendaría que no desistiera del cos-
to hundido o que sí lo hiciera?. Con frecuencia, nos resulta más fácil dar buenos consejos,
porque no estamos tratando de justificar nuestra propia conducta, sino que nos estamos
refiriendo a alguien más”
“¿Podría la renuncia al costo hundido ser un signo de una buena decisión? Todos nosotros
hemos tomado decisiones que no funcionan, pero el saber retirarse a tiempo es uno de los
elementos centrales de una buena decisión.”
“¿Admira a la persona que logra abandonar una mala inversión?. El saber cuando retirarse
es característico de un buen jugador de póquer”
“¿Está sobreestimando la importancia de la ansiedad a corto plazo que implica desistir de un
costo hundido? ¿No cree que esta inquietud inicial pueda dar luego paso a una sensación
de alivio?”
“¿Desistió de alguna vez de un costo hundido? ¿Está contento de haberse retirado a tiempo?
¿Ocurrió algo positivo tras su desestimiento?”

Ejemplo

T: Sé que hace 4 años que está en pareja con Ron y ahora dice que no se siente feliz en esta
relación. ¿Desde cuándo?
P: Para ser honesta conmigo misma, diría que desde aproximadamente 3 años. El primer
año fue bastante bueno, pero él ha estado irritable y emocionalmente inaccesible durante
mucho tiempo. Realmente no me siento feliz. Sigo pensando que debería haberlo aban-
donado, pero he estado con él durante 4 años.
T: ¿Cuáles cree que son los costos y beneficios a largo plazo de quedarse con él?
P: Bien, quizás las cosas puedan solucionarse en el largo plazo. Tal vez podamos resolverlo.
Pero sé que los costos a largo plazo probablemente representen más de lo mismo: no
sentirme conectada ni feliz. Y, estoy envejeciendo, así que posiblemente sea una pérdida
de tiempo.

217

Terapia cognitiva.indb 217 06/06/2018 12:04:24 a.m.


T: ¿Y qué hay de los costos y beneficios a corto plazo?
P: La infelicidad es el costo de no abandonarlo, y supongo que no tener que enfrentar el
dolor, la soledad y el arrepentimiento de la ruptura, su beneficio.
T: ¿Qué le aconsejaría a una amiga?
P: Le diría que rompa la relación, que no vale la pena seguir, que se está engañando.
T: ¿Alguna vez le pasó que compró algo, por ejemplo un vestido muy caro, y al llegar a su
casa, lo colgó en el armario, lo miró nuevamente y se dio cuenta que no era realmente
para Ud.? ¿Y, que a pesar de no poder devolverlo porque lo había adquirido en liquida-
ción, sabía que jamás lo usaría, pero tampoco quería donarlo porque había pagado un
precio tan alto por esa prenda? Esto se denomina “costo hundido”. No puede aceptar que
algo no le sirve, pero lo guarda porque ya invirtió en él.
P: Sí. Así soy yo—acumulo cosas y nunca las tiro ni las regalo.
T: Me pregunto si no está sucediendo lo mismo con su relación. ¿No es un costo hundido?

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirle a la paciente que analice cómo manejaría los problemas que pu-
dieran surgir en el corto y largo plazo si se decidiera a cambiar su situación. El Formulario 6.4
puede ayudarla a identificar los problemas y errores que subyacen a la necesidad de honrar el
costo hundido. La Figura 6.4 ejemplifica la respuesta de una paciente que está considerando la
posibilidad de romper su relación con un hombre casado.

Posibles Problemas

Los pacientes suelen plantear diversas objeciones a la hora de abandonar un costo hundido,
como por ejemplo, que desistir ahora significa que perdieron mucho tiempo, que no saben to-
mar decisiones, que otras personas pueden burlarse y decir “Te lo dije “y que no son capaces ni
de tolerar, ni de admitir, ni de aceptar las pérdidas. El terapeuta puede explicarles que aunque
los beneficios solían superar a los costos, esta situación cambió y que continuar con el costo
hundido es lisa y llanamente una pérdida de tiempo y que, a pesar que ya hubieran invertido
mucho tiempo, ello no justifica proseguir en ese derrotero. Si bien es cierto que todos perde-
mos tiempo en algún momento, la cuestión acá es si toman o no la decisión de buscar otras
oportunidades. Más aún, un buen proceso de toma de decisiones implica reconocer el costo
hundido y desistir del mismo. De hecho, abandonarlo indica que ya están tomando mejores
decisiones. En cuanto a la preocupación por las burlas de los demás, el terapeuta puede acla-
rarles que los verdaderos amigos se sentirán felices de saber que se alejaron de algo que no les
redituaba beneficio alguno. Por último, a pesar que al principio puedan sentirse angustiados
por tener que admitir y aceptar la pérdida, el desistir puede darles la libertad necesaria para
plantearse objetivos más alcanzables.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, toma de decisiones para el
futuro y examen de predicciones afectivas.

Formulario

Formulario 6.4 (Examinando el Costo Hundido).

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Terapia cognitiva.indb 218 06/06/2018 12:04:25 a.m.


Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

Conducta problemática: Salir con un hombre casado

• ¿Cuáles son los costos y beneficios de continuar en la situación actual?


Costos: Siento que ocupo un segundo lugar, eso me provoca enojo y rencor
durante los fines de semana; me siento atrapada; me da vergüenza
hablarlo con mis amigas.
Beneficios: Me gusta estar con él, tenemos buen sexo, evito el dolor de
una ruptura.
• ¿Cuáles con los costos y beneficios a largo plazo de continuar en la situación actual?
Costos: No encontraré una pareja adecuada y me lamentaré aún más por
ello. Me sentiré más deprimida y atrapada.
Beneficios: Puedo seguir deseando que rompa la relación con su esposa.
• Si tuviera que comprar nuevamente ese vestido o iniciar esa relación, ¿tomaría la
misma decisión? ¿Por qué no?
No, no iniciaría esta relación si supiera como me sentiría luego. No
tenemos futuro y me siento cada vez más atrapada y resentida.
• Si perdiera ese traje o ese vestido (o su situación actual)¿compraría nuevamente el
mismo? ¿Por qué no?
Nunca volvería a involucrarme con un hombre casado. Es tonto hacerlo.
• ¿Está sacrificando otras oportunidades porque se siente atrapada por el costo hundido?
Por ejemplo, está dejando de lado la posibilidad de iniciar otras relaciones, buscar otro
empleo o estudiar otra carrera por quedarse en algo que no la lleva a ninguna parte?
¿Cuál es el costo de oportunidad de su compromiso con esta decisión?
Sí, afuera hay otros hombres con los que podría salir, pero esta relación
me impide abrirme a esa posibilidad.
• ¿Cree que los beneficios de su decisión disminuyeron con el tiempo a la vez que
aumentaron los costos? Si así fuera, ¿ considera que cambiaron las compensaciones
(costos-beneficios)?
Eso es cierto. Al principio, cuando me engañaba pensando que podía
manejarlo, disfrutaba más. Pero, con el tiempo, fui sintiendo más rencor
y tristeza.
• No tenía toda la información necesaria cuando tomó la decisión inicial, pero ahora,
con la nueva información disponible, queda en claro que esto no es lo que esperaba,
¿verdad?
En cierto sentido no, porque él se la pasaba hablando de lo malo que
es su matrimonio y yo tenía la esperanza que se separaría de su esposa.
Realmente me engañó.
• ¿Está intentando probar que tiene razón, aún cuando sigue comprometida con la
decisión incorrecta. ¿Es más importante tener razón que ser feliz?
Sé que parece estúpido, pero supongo que estoy tratando de probar que tengo
razón porque me pongo a la defensiva cuando hablo con mis amigos.

FIGURA 6.4. Ejemplo de examen de costos hundidos en una relación.

(continúa)

219

Terapia cognitiva.indb 219 06/06/2018 12:04:25 a.m.


• Si observara a alguien más en la misma situación, ¿le recomendaría seguir con el costo
hundido o desistir del mismo?
Buen punto. A otras amigas que se encontraban en situaciones similares
les dije que estaban atrapadas en relaciones en las que eran segundonas
y que existían alternativas mejores.
• ¿Podría el desistimiento del costo hundido ser un signo de una buena decisión?
He estado tomando una mala decisión durante casi un año—quedarme
en esta relación. Es hora de tomar una buena determinación y comenzar
a cambiar la situación.
• ¿Admira a quien ha logrado salir de una mala inversión?
Sí. Me doy cuenta que admiro a una amiga quien dio por terminado un
mal matrimonio.
• ¿Está sobreestimando la importancia de la angustia a corto plazo que acarrea el
desistir del costo hundido?¿No sería posible que se sintiera aliviada después de
hacerlo?
Sí, porque creo que me sentiría devastada y mal durante algún tiempo,
pero que, probablemente, podría sentirme aliviada después de unos meses.
• ¿Ha desistido de algún costo hundido anteriormente? ¿Está contenta de haberse
retirado a tiempo? ¿Sucedió algo positivo después?
Sí, anteriormente puede terminar relaciones sin futuro, y si lo pienso,
nunca me arrepentí de ello. Solo lamento haber tardado tanto en hacerlo.

FIGURA 6.4. (continuación).

TÉCNICA: Modificando el Razonamiento


Emocional en la Toma de Decisiones
Descripción

Confiar en las emociones para determinar riesgos, resultados y alternativas (expresados en


términos de “heurística afectiva” o del “riesgo como sentimiento”-Lowenstein, Weber, Hsee,
& Welch, 2001) constituye un elemento clave en la problemática de la toma de decisiones.
Cuando las personas están ansiosas o deprimidas, suelen utilizar sus emociones para predecir
resultados. Por ejemplo, un individuo que debe viajar en avión puede pensar: “Me siento tan
ansioso que volar debe ser realmente peligroso.” Cuando alguien le pregunta cómo sabe que es
peligroso, responde que no lo sabe, que simplemente lo siente. Esta “heurística emocional “es
un factor común en la toma de decisiones, y puede impedir que se asuman riesgos razonables o
que, por el contrario, se elija correr riesgos innecesarios (Finucane y col., 2000; Slovic, Finuca-
ne, Peters, & MacGregor, 2004). Por ejemplo, una persona puede considerar que una determi-
nada actividad es especialmente gratificante—beber alcohol, drogarse, tener relaciones íntimas
sin protección, conducir sin usar cinturón de seguridad—y anticipar que los riesgos serán mí-
nimos (Alhakami & Slovic, 1994). “Si es placentero, entonces es seguro” suele ser generalmente
la creencia implícita. La toma de decisiones puede ser más deliberativa o más automática (los
procesos “rápidos” o “lentos” descriptos por Kahneman [2011]), y, demorar este proceso puede
disminuir el impacto de sus efectos sobre la estimación del riesgo. Asimismo, Peters y Slovic

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Terapia cognitiva.indb 220 06/06/2018 12:04:25 a.m.


Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

(1996) hallaron que la respuesta emocional a la elección se ve afectada por la percepción de que
la amenaza inminente es desconocida, invisible o difícil de determinar. Por ejemplo, el miedo
a la radiación o a ser envenenado podría evocar una respuesta más emocional que la amenaza
de un accidente vehicular.
La mera exposición a un estímulo produce una aumento de sentimientos positivos, aún
en ausencia de contingencias positivas (Zajonc, 1982). Los individuos son más propensos a
estimar mayor riesgo o probabilidad de daño al pensar en aquello que los atemoriza (por ej., el
cáncer), que al sopesar otras secuelas nocivas (por ej., accidentes) (Slovic, Finucane, Peters &
MacGregor, 2007).

Preguntas a Formular/Intervención

“En ocasiones, basamos nuestras decisiones en nuestros sentimientos. Por ejemplo, si es-
tamos tristes o ansiosos, tal vez dudemos en asumir riesgo alguno y deseemos evitar ciertas
situaciones que suponen un desafío. Por el contrario, si estamos felices y confiados, somos
más proclives a enfrentar los retos y menoos propensos a la evitación. Analice ahora cómo se
siente en este momento y pregúntese si su estado de ánimo negativo está afectando su proceso
de toma de decisiones. ¿Se siente más pesimista y menos dispuesto a intentar cosas nuevas o
enfrentar desafíos? ¿Qué haría si se sintiera realmente alegre?. Piense en alguno de sus mo-
mentos más felices; proyecte algunas imágenes y recuerdos en su mente. Imagine que se siente
confiado, fuerte y contento. ¿Qué cree que pensaría o haría?”

Ejemplo

P: Estoy muy preocupado por mi hijo. La semana pasada fue muy difícil para él.
T: Sí, lo sé. Parece estar realmente muy triste. ¿A qué se debe?
P: Sé que ha tenido altibajos durante los últimos meses, pero me siento muy ansioso y pienso
que algo malo podría suceder.
T: ¿Qué teme que pueda ocurrir?
P: Realmente no lo sé. Simplemente me siento ansioso.
T: ¿ Y qué desea hacer?
P: Supongo que ir hasta su departamento para ver como está, pero sé que eso lo va a enojar.
No quiere que interfiera en su vida.
T: Eso debe ser frustrante. Pero, ¿por qué piensa que está ocurriendo algo realmente malo?
P: No puedo pensar en otra cosa excepto en lo ansioso que me siento.
T: ¿Podría ser que esté pensando lo siguiente: “Como me siento ansioso, está sucediendo
algo malo?” ¿Como si usara sus emociones para probar la realidad?
P: Sí, supongo que suelo hacer eso.
T: ¿Y qué ocurre entonces?
P: Aumenta mi ansiedad. Y luego pienso que se trata de algo realmente terrible.
T: Muchas veces, tomamos decisiones basadas en nuestras emociones. Esto es correcto en
algunas ocasiones. No obstante, quizás ello no se ajuste a lo que está ocurriendo en rea-
lidad. ¿Existe alguna evidencia que indique que las cosas podrían mejorar para su hijo?
P: Supongo que sí. Comenzó con una nueva terapia con otro profesional.

Tarea para el Hogar

El paciente debe examinar sus decisiones problemáticas actuales o las tomadas en el pasado,

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Terapia cognitiva.indb 221 06/06/2018 12:04:25 a.m.


identificar la emoción desagradable que le generan (por ej., ansiedad, tristeza, ira) y determinar
qué decisión podría resultar de esa emoción negativa; y luego imaginar qué podría haber suce-
dido si se hubiera sentido feliz y optimista, induciendo este estado de ánimo al evocar imágenes
positivas del pasado. Así, estará en condiciones de analizar qué decisión tomar basándose en
este nuevo estado de ánimo positivo. ¿Qué información considera ahora menos o más impor-
tante? ¿Por qué?. El Formulario 6.5 le permitirá evaluar el impacto potencial de su estado de
ánimo negativo (por ej., tristeza, ira, ansiedad) sobre el proceso de toma de decisiones, y las
alternativas que podría considerar bajo un ánimo más positivo. La Figura 6.5 ejemplifica la
respuesta de una paciente a esta problemática.

¿Qué pensaría si me ¿Qué pensaría si me encontrara


Decisión que deseo encontrara en un estado de en un estado de ánimo positivo?
analizar ánimo negativo?

Romper con Mark Nunca seré feliz sin él. Pensaría que tendría
porque es casado. Es el único que puede mejores oportunidades con
hacerme feliz. Jamás hombres solteros, disponibles
encontraré alguien a y honestos. Reconocería que
quien amar. me están pasando muchas
cosas que no lo incluyen.

FIGURA 6.5. Analizando los efectos del estado de ánimo sobre la toma de decisiones.

Posibles Problemas

Algunos pacientes creen que sus emociones están basadas en la realidad y que “hacerles
creer” que pueden sentirse de otra forma es poco realista. El terapeuta puede explicarles que
este es un experimento que tiene por objetivo lograr que cambien su modo de pensar, que es
una manera de abrir su imaginación a nuevos enfoques y asimismo aclararles que siempre
existe la posibilidad de evaluar las opciones o de adoptar una nueva conducta más adelante, e
indagar un poco más acerca de las predicciones que realizaran en el pasado, guiadas por sus
emociones, cargadas de pesimismo y ansiedad. ¿Alguna vez se materializaron sus prediccio-
nes?. Si alguien más observara su situación actual, pero sin dejarse llevar por sus mismas emo-
ciones, ¿podría ver las cosas de un modo diferente?

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: programación de actividades, predicción del placer, aná-
lisis de los costos y beneficios del razonamiento emocional y examen de predicciones y resul-
tados en el pasado.

Formulario

Formulario 6.5 (Estado de Ánimo y Toma de Decisiones).

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Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

TÉCNICA: Reestructurando el Cambio como


Ganancia más que como Pérdida
Descripción

Un error habitual en el proceso de toma de decisiones consiste en considerar que el cambio


significa una pérdida más que una ganancia. En general, las personas sienten aversión a las
pérdidas, y por ende, dudan en cambiar, dado que enmarcan la decisión en términos de lo que
se pierde y no de lo que se gana. Esto se denomina “teoría prospectiva”, la que sugiere que el
marco de referencia de una decisión puede ser más importante que la compensación real. Por
ejemplo, la paciente descripta en el caso de costo hundido (véase técnica anterior) visualiza la
finalización de su relación más como pérdida que como una puerta a nuevas oportunidades,
o un alivio a la situación de impotencia que está viviendo ahora (Kahneman & Tversky, 1979;
Thaler, 1992). En consecuencia, puede llegar a elegir la alternativa más riesgosa, es decir, no
modificar nada y soportar las peores consecuencias. Quedarse en un relación nociva o preser-
var un mal hábito suponen un riesgo mayor en el largo plazo.

Preguntas a Formular/ Intervención

“A menudo, pensamos que un cambio acarrea más pérdidas que ganancias. Por supuesto,
con frecuencia, incluye tanto ventajas como desventajas, de modo tal que a la vez que perdemos
algo, ganamos algo, o también podemos arriesgarnos aceptando algún costo, a fin de obtener
un determinado beneficio. Cuando analiza tomar una decisión, ¿cree que se focaliza principal-
mente en las pérdidas, subestimando así las posibles ganancias?”

Ejemplo

T: Cuando analiza si romper o no su relación con Brian, parece focalizarse mucho en lo mal
que se sentirá al principio y en cuanto lo extrañará. Eso me parece bastante normal, dado
que este vínculo ha sido muy importante en su vida. Sin embargo, me pregunto si la rup-
tura podría producir también hechos positivos, por ejemplo, que desaparezcan algunas
experiencias desagradables y dolorosas que vivió con él ¿cree que eso es posible?
P: Sí. Ya no tendría que preocuparme de que me esté engañando. Una vez discutimos mu-
cho y desapareció durante varios días, sin decirme donde estaba. Y luego, descubrí en su
teléfono que se había contactado con su ex novia. De modo que me libraría de este tipo
de situaciones.
T: Entonces, una de las ventajas de romper con él sería la de no tener que lidiar más con el
engaño y la desaparición. ¿Algo más?
P: Sí, siempre—bueno, quizás no siempre—discutimos mucho y nos cuesta llevarnos bien.
Y, una cosa más, durante los últimos meses no tuvimos intimidad. Nada de nada.
T: Sería bueno deshacerse de todo esto ¿verdad?
P: Supongo que sí, pero lo extrañaría.
T: Es normal extrañar a su ex pareja. ¿Cuánto tiempo cree que podría añorarlo?
P: No lo sé. Creo que lo superaré.
T: ¿Cree que podrían surgir nuevas oportunidades tras la ruptura?
P: Tal vez, podría conocer a alguien que me tratara bien y en quien pudiera confiar.

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Terapia cognitiva.indb 223 06/06/2018 12:04:25 a.m.


T: Entonces, la comparación entre ganancias y pérdidas parece arrojar un gran potencial
positivo.
P: Supongo que sí.
T: ¿Cree que es proclive a pensar en el cambio principalmente en términos de pérdidas y no
de ganancias?
P: Sí. Es por eso que me siento atrapada en esta relación.

Tarea para el Hogar

El paciente puede repasar sus decisiones problemáticas, tomadas tanto en el pasado como
en el presente, teniendo en cuenta el hecho que solía enfocarse más en las potenciales pérdidas
que en las probables ganancias. ¿Adónde lo condujo este enfoque? ¿Qué otras opciones podría
haber encontrado si hubiera considerado las posibles ganancias? Dado que las pérdidas y las
ganancias constituyen posibilidades objetivas, ¿qué pasaría si tuviera en cuenta ambos factores
y elaborara una hipótesis de comportamiento en base a cada uno de ellos? Puede usar el For-
mulario 6.6. La Figura 6.6 ejemplifica las respuestas de un paciente.

Posibles Problemas

Algunos pacientes no pueden ver las potenciales ganancias como una alternativa plausible.
Por ejemplo, si afirman: “Oh, sólo me estoy engañando al pensar “positivamente”, el terapeuta
darles la razón en el sentido que sería poco realista exigirle a una persona que pensara sólo en
lo positivo, pero también explicarles que el objetivo de la sesión consiste en buscar alternativas
y analizar la posibilidad de que todas las decisiones incluyan compensaciones—costos y bene-
ficios. Tomemos el caso de un paciente que consideraba que el divorcio constituía una pérdida
total. Finalmente, logró visualizar las posibles ganancias derivadas de terminar la relación, tales
como la disminución de la cantidad de conflictos cotidianos y la oportunidad de establecer
un mejor vínculo con otra persona en el futuro. Esto no negaba la realidad de la pérdida de
la relación, o la menor cantidad de tiempo que pasaría con sus hijos, pero le dio un marco de
referencia a lo positivo como parte del proceso de toma de decisiones.

¿Qué pasa cuando me ¿Qué pasa cuando me


Posibles decisiones enfoco principalmente en enfoco principalmente en las
las pérdidas? ganancias?

Romper la relación Me enfoco únicamente Puedo focalizarme en


con un hombre en lo mal que me nuevas oportunidades con
casado. sentiré, en lo sola que otros hombres, en salir de
estaré y en cuanto lo esta relación sin futuro.
extrañaré. Me sentiría mejor con mí
misma ahora que puedo
plantearme metas positivas
que quizás realmente.

FIGURA 6.6. Pérdidas vs. ganancias como epicentro de la toma de decisiones.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, configuración y compro-

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Terapia cognitiva.indb 224 06/06/2018 12:04:26 a.m.


Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

bación de predicciones, examinación de evidencias de decisiones anteriores, dramatización


para refutar el pensamiento negativo y recurrir al punto de vista de otra persona a la hora de
tomar una decisión.

Formularios

Formulario 6.6 (Pérdidas y Ganancias como Epicentro de la Toma de Decisiones).

TÉCNICA: Superando la Evitación


del Arrepentimiento
Descripción

La idea de que el arrepentimiento puede ser intenso, duradero y desmoralizante constituye


un factor clave a la hora de decidirse a modificar una conducta o adoptar una nueva. La “teo-
ría del arrepentimiento” sostiene que las personas toman sus decisiones basándose en cómo
minimizar un futuro arrepentimiento, subestimando así información más objetiva que podría
resultar más relevante (Zeelenberg, van Dijk, Manstead & van der Pligt, 2000). Por ejemplo,
un inversor podría tomar la decisión más “convencional” o “popular”—aceptar una apuesta
segura o acciones de bajo precio—en vez de considerar las ventajas de otras alternativas más
prometedoras. Seguir a las masas es una estrategia de arrepentimiento, ya que, de este modo,
siempre se puede decir “No fui el único”. Asimismo, la necesidad de buscar más información, el
aplazamiento de la decisión, la búsqueda de seguridad e incluso el dejar la decisión en manos
de otros también son formas de mitigar un potencial arrepentimiento. Así, se pueden tomar
decisiones focalizándose más en menguar un arrepentimiento eventual que en maximizar las
posibles ganancias. Tal como se mencionara en la discusión sobre la toma de decisiones en la
depresión, el arrepentimiento puede ser visto como una fuente permanente de rumiación y
autocrítica, y, por ende, ocasionar un alto costo traducido en decisiones “fallidas”.

Preguntas a Formular/Intervención

“A menudo, nos quedamos en una mala situación o no accionamos porque creemos que
podremos arrepentirnos más adelante. Como resultado, nos quedamos paralizados y nos sen-
timos atrapados. ¿ Piensa que está basando sus decisiones en su temor a arrepentirse después?
¿Alguna vez miró atrás y se arrepintió de no haber hecho algo?. Algunas veces, lamentamos
más lo que no hicimos que lo que sí hicimos. ¿Se puede realmente vivir sin tomar decisiones
equivocadas?”.

Ejemplo

T: Parece un tanto ambivalente respecto a esta decisión de cambiar de empleo. La oferta


laboral le parecía bastante buena cuando la discutimos por primera vez, pero ahora no
está tan seguro. ¿Por qué?.
P: Bueno, tengo algunas dudas. Si acepto el empleo, y luego no funciona, me sentiré atrapa-
do y arrepentido.
T: Entonces, ¿está diciendo que quiere asegurarse de no arrepentirse jamás de nada? ¿Qué

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Terapia cognitiva.indb 225 06/06/2018 12:04:26 a.m.


piensa del hecho de que ha estado decepcionado de su trabajo actual durante los últimos
dos años?
P: Creo que sé que no es el trabajo adecuado para mí, pero eso no quiere decir que esté to-
mando la decisión correcta.
T: Supongo que eso es siempre así, pero tomar una decisión implica resultados potencial-
mente inciertos. Sin embargo, Ud. sabe lo que tiene y lo que no le gusta. Si se quedara un
año más donde está, ¿no cree que podría lamentar esa decisión?
P: Sé que sí.
T: A veces, las personas deciden continuar en algo que no es tan bueno porque piensan que
cambiar podría conllevar un arrepentimiento mayor. Y, no obstante, es posible arrepen-
tirse de ambas cosas, de quedarse o de irse. No debe preguntarse si lo lamentará luego,
sino más bien analizar cuáles son las ventajas y desventajas de quedarse o irse.
P: Le temo al cambio, porque no quiero arrepentirme de lo que hago.
T: E, irónicamente, eso mismo es lo que hace que se arrepienta de no cambiar.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirle al paciente que analice la importancia de la evitación del arrepen-
timiento en su proceso de toma de decisiones y que enumere las decisiones que le resultaron
difíciles de tomar en el pasado—o que, en retrospectiva le parecen poco positivas. Luego, puede
preguntarle si, a la hora de decidir, tuvo en cuenta un potencial arrepentimiento. ¿Alguna vez
se quedó en medio de una situación problemática por miedo a arrepentirse de salirse de ella?.
¿Se enfoca más en el arrepentimiento a corto o a largo plazo? Al examinar las determinaciones
que tomó en los últimos años, ¿se arrepiente de haber elegido cambiar o se lamenta por decidir
quedarse en la misma situación? El paciente puede usar el Formulario 6.7 para identificar las
decisiones problemáticas motivadas por un fuerte deseo de evitar un futuro arrepentimiento.
La Figura 6.7 ejemplifica el modo en que un paciente utilizó este formulario.

Posibles Problemas

Algunos pacientes pueden argumentar que se arrepentirán de tomar la decisión de cambiar,


haciendo referencia a arrepentimientos en el pasado. El terapeuta puede explicares que, a veces,
las decisiones se toman bajo condiciones de incertidumbre, con información limitada, y que la
elección de quedarse en la misma situación conlleva tantos riesgos como la de no cambiar. Se
trata de riesgo contra riesgo. Decidir implica comparar ventajas y desventajas en tiempo real.
Por ende, no se pueden garantizar sus implicaciones. Una buena toma de decisiones no puede
medirse por un solo resultado; sólo puede evaluarse al filo mismo de la decisión. La evitación
del arrepentimiento puede impedir que se tome decisión alguna. El terapeuta puede pregun-
tarles si alguna vez se arrepintieron de no modificar alguna circunstancia. Más aún, el arrepen-
timiento no tiene que conducir a rumiación—por ejemplo, podríamos decir, “Lamento haber
elegido esto” y no volver a pensar en ello durante mucho tiempo. Además, tampoco implica
necesariamente autocrítica. Podemos decir que lamentamos haber seguido un determinado
camino sin hacer autocrítica alguna.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: examinación de las evidencias que indican que en el pa-
sado decidimos quedarnos en la misma situación; análisis de costos y beneficios; distinción

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Terapia cognitiva.indb 226 06/06/2018 12:04:26 a.m.


Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

entre arrepentimiento, rumiación y autocrítica; examinación de la capacidad de lidiar con los


resultados en el pasado, en el presente y en el futuro, y análisis de riesgo contra riesgo.

Formulario

Formulario 6.7 (Evitación del Arrepentimiento).

Decisión que estoy considerando o que he considerado tomar Cambiar de empleo

Ejemplos
Esperé mucho tiempo Lo vengo pensando hace meses—desde hace casi un año.

Hice lo que los demás En realidad, nadie me está diciendo que haga nada.
me indicaron Algunas personas con las que hablo no se dan cuenta
de cuanto me desagrada mi trabajo.
Me enfoqué en razones Sí. Siempre puedo pensar en razones para no hacer
para no cambiar algo.—siempre quedo atrapado.

Busqué seguridad Siempre lo hago y les molesta a mis amigos.

Dejé que otro tomara la Sigo pensando que uno de mis amigos debería tomar
decisión la decisión por mí. Pero eso no ha sucedido. Y creo que
tampoco sería una buena idea.

Intenté no pensar en ello A veces me aislo y como en exceso y bebo demasiado


vino a la noche para no enfrentar la realidad.

Otros Extraño mucho mi trabajo. Simplemente no quiero


enfrentar las cosas. Quiero escaparme.

FIGURA 6.7. Intentando evitar arrepentimientos.

TÉCNICA: Decisión para mi Yo del Futuro


Descripción

Un problema frecuente en la toma de decisiones es la preferencia que se le da a una pequeña


recompensa a corto plazo por sobre otra mayor a largo plazo. Analice esta cuestión en térmi-
nos de un modelo de inversión. Puede invertir en hacer ejercicio físico durante un año con
una cierta constancia, teniendo como meta a largo plazo, mejorar su salud general, su estado
físico y su silueta. No obstante, también puede elegir enfocarse en la gratificación a corto plazo,
comiendo comida chatarra, bebiendo y holgazaneando en casa. Ya hemos revisado algunas
de estas cuestiones al tratar el tema de preferir recompensas a corto plazo antes que mayores
beneficios a largo plazo—una especie de “descuento temporal”—es decir que se descuenta el
valor de una meta futura simplemente porque tiene que esperar más tiempo para ver los re-
sultados. Es como decir: “Prefiero quedarme ahora con $10 en vez de tener $20 dentro de un
año—“pagando” una tasa de interés del 100% para obtener estos $10. (Considere qué pasaría

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Terapia cognitiva.indb 227 06/06/2018 12:04:26 a.m.


si tomara un préstamo con una tasa de interés del 100%; Ersner-Hershfield, Garton, Ballard,
Samanez-Larkin, & Knutson, 2009; Hershfield, Goldstein, Sharpe, & Fox, 2011). Esto ocurre
porque somos proclives a valorar más a nuestro “yo” del presente que a nuestro “yo del futuro”.
La técnica de “decisión para el yo del futuro” revierte este enfoque.

Preguntas a Formular/Intervención

“A menudo, tomamos decisiones basándonos en cómo nos sentiremos al conseguir algo en


lo inmediato—somos impacientes, lo queremos ahora, no podemos esperar hasta más tar-
de. Entonces, en su caso, analice cómo se está hablando a sí mismo ahora—o durante los
siguientes 20 minutos—sin considerar cómo podrá pensar o sentirse en el futuro. Pero ahora
imaginemos a su “yo del futuro”’—un yo que podría hablarle dentro de 1 ó 10 años. Si ese yo
le dijera qué hacer ahora mismo, ¿qué le diría? Si hiciera todas las cosas que realmente cree
que podían beneficiarlo en el largo plazo, y su yo del futuro le estuviera hablando, ¿qué cree
que le estaría diciendo?”.

Ejemplo

T: Imaginemos que existen dos “Yo”—el que está aquí y ahora y durante los próximos 10
minutos, y el que va a venir dentro de un mes o un año. El Yo del presente dice que deci-
dió quedarse tirado en el sofá, comiendo helado y mirando televisión porque es así como
elige sentirse durante los próximos 10 minutos—relajado y satisfecho después de comer
un helado tan delicioso. Pero pensamos en el otro Yo—el Yo que mira lo que pasó hace
un mes o un año y que le está hablando de las decisiones que quiere que tome para llegar
de “aquí” a “allá”—es decir, desde donde está sentado ahora hasta donde su Yo del futuro
desea que llegue dentro de un mes o de un año. ¿Qué cree que este Yo le diría?
P: Que me levante del sofá, que deje de quejarme y que entre en acción.
T: Parece bastante exigente su Yo del futuro. Hagamos una dramatización, en la que yo lo
personifico a Ud. tratando de decidir si come ahora ese helado, a la vez que Ud. personi-
fica a su yo del futuro.
P: De acuerdo.
T: [como el Yo del presente] Sólo quiero tirarme en el sofá, comer este helado y relajarme.
P: [como el Yo del futuro] Hey, escucha, necesito que te levantes y hagas ejercicio. Quiero
estar en forma. No estás haciendo tu parte.
T: [como el Yo del presente] Pero el ejercicio cansa y no quiero hacerlo.
P: [como el Yo del futuro] No es tan cansador como piensas, peor es estar deprimido y fuera
de forma. Necesito que hagas tu parte y me ayudes a lograr lo que quiero.
T: [como el Yo del presente] Estás tratando de hacerme sentir culpable.
P: [como el Yo del futuro] No, te estoy diciendo que lo puedes hacer y que quiero que lo
hagas. Te necesito ahora.
T: ¿Cómo se siente ser su Yo del futuro?
P: Nunca pensé realmente de este modo. Me hizo darme cuenta de lo que quiero ser y siento
que me estoy decepcionando a mí mismo, es decir, a mi Yo del futuro.
T: Con frecuencia, olvidamos que lo que hacemos hoy, ya sea que se trate de algo que desee
hacer o que no, determinará cómo será nuestro Yo del futuro, pero la decisión depende de
su Yo presente. Recuerde que su Yo del futuro algún día hará una retrospectiva y analizará
lo que hizo hoy.

228

Terapia cognitiva.indb 228 06/06/2018 12:04:26 a.m.


Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

Tarea para el Hogar

El terapeuta le pide al paciente que analice sus decisiones presentes y pasadas en relación a
su Yo del futuro—dentro de 1 ó 10 años—y como él (o ella) podría considerar las elecciones
del Yo dentro de un minuto. Por ende, existen tres Yo—el del presente, el Yo dentro de 1 año y
el Yo dentro de 10 años. Luego, puede formularle las siguientes preguntas: “¿Cuáles serían los
factores más importantes si pensara en su decisión en términos de cómo se sentirá dentro de
un minuto’? ¿ Y los menos importantes? Opcionalmente, ¿qué debería tener en cuenta desde
la perspectiva de su Yo del futuro dentro de 1 ó 10 años? ¿Qué cambiaría si hubiera tomado las
decisiones considerando lo que su Yo del futuro podría pensar o sentir? El Formulario 6.8 puede
contribuir a aclarar estas diferencias entre el Yo del presente y el Yo del futuro, a fin de orientar
las decisiones que deban tomarse en el aquí y ahora. La Figura 6.8 ejemplifica la forma en que
este formulario ayudó a una paciente a decidirse a romper su relación con un hombre casado.

Decisión que
debo tomar en el Lo que me parece Yo del Futuro: dentro Yo del Futuro: dentro
presente importante ahora de 1 año de 10 años

Romper mi Tenerlo en Mi Yo del futuro No puedo


relación con mi vida para dice que esta es imaginarme
Mark. compartir cosas. una mala idea atrapada de esta
Sentirlo cerca y que me voy a forma durante 10
cuando lo veo. arrepentir si me años más. Me haría
quedo más tiempo pensar que no vale
con él. la pena vivir.

FIGURA 6.8. Tomando decisiones desde la perspectiva del Yo del presente y del Yo del futuro.

Posibles Problemas

Algunos pacientes afirman que no pueden imaginarse un Yo del futuro positivo. Se ven a sí
mismos atrapados en un patrón negativo que continuará inalterable por siempre. El terapeuta
puede averiguar si el paciente alguna vez ha tenido planes a largo plazo que hayan funcionado.
Por ejemplo, simples planes a corto plazo, como pasos intermedios (planificar un viaje o unas
vacaciones) o planes a largo plazo (ingresar a la facultad o prepararse para una carrera). En
caso que el paciente responda que le es difícil imaginar a su Yo del futuro, el terapeuta puede
usar esta creencia como una oportunidad de cambio: “Tal vez sea precisamente esta dificultad
de imaginar a su Yo del futuro la que le ha impedido emprender una acción más productiva.
A veces, las buenas decisiones se basan en proyectarse al futuro y pensar en cómo desearemos
sentirnos más adelante, en vez de tomar decisiones fundadas sólo en el presente y en nuestro
nivel de ansiedad o intolerancia a la incomodidad.”

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, análisis de pérdidas y


ganancias como epicentro de la toma de decisiones, aversión a las pérdidas y estrategias de
precompromiso.

229

Terapia cognitiva.indb 229 06/06/2018 12:04:27 a.m.


Formulario

Formulario 6.8 (Decisiones Tomadas por el Yo del Presente y el Yo del Futuro).

TÉCNICA: Diversificando las Fuentes


de Recompensa
Descripción

Reconocer que existen diversas fuentes de recompensa o conductas potencialmente positi-


vas es un factor clave dentro del proceso de toma de decisiones. La percepción de las personas
a la hora de involucrarse en una amplia variedad de actividades positivas y de crear nuevas
oportunidades es un indicador de su disposición a asumir riesgos (Leahy, 1997; Leahy, Tirch,
& Melwani, 2012). Por ejemplo, si creen que ya tienen una buena vida social, pueden estar más
dispuestas a acercarse a otros sujetos en un evento social—están menos “desesperadas”, menos
necesitadas. Pueden arriesgar algo que no anda bien. Algunos pacientes pueden decir: “Si esta
vez no funciona, entonces no tendré nada” o “Nunca funcionará”. En cambio, si creen que es-
tán “diversificados”, que tienen muchas fuentes de recompensa y el potencial para crear otras
nuevas, entonces serán menos proclives a desmoralizarse por algún traspié en cierta actividad,
dado que tienen otras fuentes de recompensa a su disposición.
El terapeuta podría explicar esta idea de la siguiente forma: “Imagine que invirtió todos los
ahorros de su vida en una sola acción, que ahora es muy volátil, por lo cual su valor sube y baja
todo el tiempo. Eso lo haría sentirse sumamente ansioso. En cambio, suponga ahora que sus
ahorros están diversificados en 10 distintas acciones, y en otras inversiones en propiedades y
bonos. Si bajara el valor de alguna de ellas, eso no significa que disminuirá el precio de todas
las demás. Esta “diversificación” proporciona la confianza necesaria para asumir determinados
riesgos. “Si trasladamos esto a la toma de decisiones, el individuo puede animarse a arriesgarse
y cambiar si piensa que tendrá a su alcance una amplia variedad de fuentes de recompensa,
tanto en el presente como en el futuro.

Preguntas a Formular/ Intervención

“En ocasiones, cuando pensamos en tomar una decisión, no nos percatamos de que tenemos
diversas fuentes de gratificación, recompensas y recursos a nuestro alcance a los que recurrir si
algo saliera mal y solemos enfocarnos en una sola cosa. Imagine que va a un restaurante y que
se agotó su plato favorito. Ahora bien, tienen dos opciones, o enfocarse en ese plato y sentirse
mal, o examinar la amplia variedad de opciones aún disponibles. De algún modo, podemos
hacer lo mismo con nuestras vidas, es decir, considerar las diversas actividades gratificantes
que tenemos a nuestra disposición.”

Ejemplo

T: Parece que se está enfocando mucho en pensar que su ruptura con Brian la va a dejar sin
nada, vacía. Hábleme un poco más de ello.
P: Bien, hemos estado juntos un par de años y sinceramente, no sabría qué hacer si me que-
dara sola. Esto es muy deprimente.

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Terapia cognitiva.indb 230 06/06/2018 12:04:27 a.m.


Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

T: Y sí, es difícil, pero me me intriga esa idea de no tener nada. ¿Qué significa?
P: No sé qué haría sola—no tengo nada que hacer.
T: ¿Qué le gustaba hacer antes de conocer a Brian?
P: (hace un pausa) Tenía muchos amigos, trabajaba todos los días, viajaba, practicaba yoga
y hacía más ejercicio.
T: ¿Cree que aún podría realizar alguna de estas actividades si estuviera sola y libre para
hacer lo que desee?
P: Supongo que tendría más tiempo para estar con mis amigos. Estuve bastante aislada du-
rante el último año. ¿Sabe?, me gustaba ir a museos de bellas artes y al cine, pero a Brian
no, así que no fui más a ninguno de estos lugares.
T: ¿Y qué hay de su trabajo? ¿No le resulta gratificante?
P: Me he estado sintiendo tan deprimida con esto de la ruptura que perdí mi interés en el
trabajo. Pero antes de todo esto, me gustaba, me iba bien.
T: Entonces, si pensara que tiene muchas actividades placenteras por delante, y que no ne-
cesita a Brian para hacerlas, ¿cómo se sentiría?
P: Supongo que me decidiría a cambiar y olvidar a Brian.
T: Tal vez se esté enfocando únicamente en Brian, y dejando de lado toda otra fuente de
recompensa y oportunidades de crecimiento. Quizás, podemos incluso comenzar a cla-
sificar determinadas actividades que le resulten placenteras y significativas. Por ejemplo,
Ud. mencionó estar con amigos, practicar yoga, hacer ejercicio, inscribirse en cursos,
viajar, ir al cine y leer. Vamos, anímese a dar el puntapié inicial. Y luego, enumere aquellas
que realiza a diario para comprobar si existe una amplia variedad de experiencias recon-
fortantes a su alcance.

Tarea para el Hogar

El terapeuta puede pedirle a la paciente que piense en numerosas y diveras actividades grati-
ficantes y significativas a su alcance tanto en el presente como en el futuro. “¿Cuáles le resulta-
ban placenteras en el pasado? ¿Cree que podría retomarlas ahora o más adelante?
¿Podría comenzar a planificar algunas? ¿Cómo cree que se sentiría si realmentere toma-
ra alguna de ellas?” La paciente puede enumerar experiencias reconfortantes de su pasado o
presente y anticipar las futuras, en el Formulario 6.9. En la Figura 6.9, una paciente analiza su
decisión de romper su relación amorosa en términos de diversas conductas positivas.

Posibles Problemas

Algunos pacientes tienen dificultades para imaginar posibles actividades placenteras, como
resultado de su depresión o ansiedad. El terapeuta puede abordar esta problemática pidiéndo-
les que confeccionen un programa de actividades, y que clasifiquen cada una de ellas durante
la semana, teniendo en cuenta su propia destreza y los beneficios que conllevan y asimismo
recurrir también a la técnica de predicción del placer para evaluar su eficacia a la hora de antici-
par una posible gratificación. Es más, se puede usar una lista de recompensas para ejemplificar
posibles conductas placenteras. Por último, el terapeuta puede pedirles que mencionen alguna
conducta que les resultara satisfactoria en el pasado, independientemente de su decisión actual.
A menudo, las dudas a la hora de tomar una decisión están vinculadas a la creencia de que no
existen otras recompensas disponibles en caso de realizar una elección equivocada.

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Terapia cognitiva.indb 231 06/06/2018 12:04:27 a.m.


Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, toma de decisiones para el
Yo del futuro, precompromiso, programación de actividades y lista de recompensas.

Cosas que hice en el Cosas que podría hacer Cosas que podria hacer en
pasado ahora el futuro

Ver a mis amigos. Todo lo que figura en Todo lo que figura en la


Hacer ejercicio. la columna izquierda. columna izquierda.
Ir al cine y al teatro. Tener citas con nuevas
Leer. personas.
Viajar Viajar más.
Tener citas con Inscribirme en cursos.
distintas personas. Ver más a mis amigos.
Jugar con mi perro.
Pasear por la ciudad.
Trabajar.
Visitar a mi familia.

FIGURA 6.9. Enumerando actividades placenteras en el pasado, en el presente y en el futuro).

Formulario

Formulario 6.9 (Actividades Placenteras en el Pasado, en el Presente y en el Futuro).

TÉCNICA: Comparando Riesgo contra Riesgo


Descripción

Muchas personas dudan a la hora de tomar una decisión porque creen que hay riesgos im-
plicados, y que al no decidir, no tendrán que asumirlos. Tomemos el caso de la joven que
piensa que será rechazada y, por ende, humillada, si se acerca a alguien en una fiesta. Se está
enfocando en el riesgo de actuar más que en el potencial riesgo de no hacerlo. En virtud de esta
estrategia, decide esperar mucho tiempo hasta “sentirse cómoda” y buscar el momento ade-
cuado y signos que le indiquen que la otra persona está interesada, o bien aguardar a sentirse
más confiada. No obstante, mientras espera, la oportunidad puede desvanecerse y así perder la
chance de conocer a una persona interesante. Al momento de tomar decisiones, es aconsejable
comparar los riesgos que conllevan tanto el decidir como el no hacerlo. No existen alternativas
libres de riesgo, de modo tal que el individuo necesita sopesar el costo de oportunidad perdida
que acarrea la indecisión.

Preguntas a Formular/Intervención

“Aparentemente, le está tomando mucho tiempo decidirse, está esperando encontrar un

232

Terapia cognitiva.indb 232 06/06/2018 12:04:27 a.m.


Modificando el Proceso de Toma de Decisiones

punto intermedio en el que no exista riesgo alguno ni al avanzar ni al quedarse donde está. Es
como si estuviera buscando una opción libre de riesgo. Sin embargo, al igual que sucede con
muchas cosas en la vida, la espera también tiene sus costos: el costo de oportunidades perdidas.
Esto se denomina costo de “oportunidad”. Por lo tanto, tomar una decisión implica comparar
riesgos y costos tanto de decidir como de no hacerlo.”

Ejemplo

T: Carol y Ud. han estado juntos durante aproximadamente 18 meses, y me parece que le
cuesta decidirse entre casarse o romper la relación y seguir adelante. ¿Necesita más infor-
mación para decidir entre una opción u otra?
P: Creo que me sería más fácil poner punto muerto y no hacer nada, pero Carol me está
presionando para que me decida a comprometerme y no quiero hacerlo. Simplemente no
creo que esta relación tenga futuro.
T: ¿Cuál sería la potencial desventaja de casarse con Carol?.
P: Bueno, me aburre la mayor parte del tiempo, como si no tuviéramos nada en común. Y,
sinceramente, creo que nada ha cambiado durante los últimos 18 meses. Es linda, real-
mente se dedica a mí, pero yo no me divierto. No la extraño y pienso que me gusta viajar
por negocios simplemente para alejarme de ella. No estoy seguro si romper la relación o
no, pero sé que no quiero tener esa conversación con ella—es difícil de imaginar.
T: Entonces, ¿cuál sería el riesgo de romper?— las posibles desventajas de esta decisión.
P: Tendría que decírselo, y ella se sentiría realmente triste. Le dedica mucho tiempo a esta
relación. Y creo que, además, tendría miedo de tener citas nuevamente—no me resulta
sencillo conocer gente nueva.
T: Sí, veo que se preocupa por sus sentimientos y que ella parece ser una buena persona. En-
tonces, la tristeza que le ocasionaría y su propia dificultad para tener citas representan los
costos—y eso es incómodo para ambos. Esos son los riesgos de la ruptura. ¿Cuáles serían
las desventajas de seguir con la relación?.
P: Si nos casáramos, tendría que lidiar con la posibilidad de aburrirme con mi esposa. Y
quizás, más adelante podría conocer otra mujer más adecuada, pero no podría estar con
ella porque ya estaría casado. Y, probablemente, para ese momento ya tendría hijos, lo
cual complicaría aún más terminar el matrimonio.
T: Entonces, realmente se trata de riesgo contra riesgo—el riesgo de dejarla y el riesgo de
quedarse. Debemos recordar que no decidir también es una decisión. No hay alternativas
sin riesgo, ¿verdad?.
P: Supongo que no. Creo que sólo me enfoco en el riesgo de abandonarla, pensando en la
tristeza que le provocaría, y en cuan difícil me sería volver a tener citas.
T: Una forma de pensar en tomar una decisión consiste en sopesar las oportunidades que
podría perder si se quedara con ella o si la abandonara.
P: Si me quedara con ella, perdería la oportunidad de conocer a alguien que me hiciera sen-
tir bien, alguien que me interesase de verdad.

Tarea para el Hogar

El paciente puede examinar las opciones bajo consideración, y el terapeuta reiterar que “No
existen elecciones libre de riesgos—todas tiene costos y beneficios potenciales. Tanto la acción
como la inacción tienen ventajas y desventajas. Tal vez, esté buscando una alternativa sin ries-
gos, pero eso es imposible.” Luego puede pedirle que compare los riesgos de no hacer nada con

233

Terapia cognitiva.indb 233 06/06/2018 12:04:27 a.m.


los riesgos de hacer algo diferente, y, además, preguntarle: “¿Cuál es la consecuencia de buscar
una opción sin riesgos?”

Posibles Problemas

Algunos pacientes creen que si lo piensan detenidamente y recopilan mucha información,


y datos seguros, no correrán riesgo alguno. Como resultado, esperan demasiado tiempo para
decidirse y, a menudo, pierden diversas oportunidades. El terapeuta puede explicar que existen
los denominados “costos de búsqueda”, que implican esperar y recopilar información. Cuanto
más se busca, más oportunidades se pierden. Tomemos el caso de un joven que se sentía atra-
pado en una relación sin futuro, pero que seguía rumiando sobre la cuestión, buscando segu-
ridad e intentando hallar nuevos datos. El terapeuta le señaló que aunque la relación no era del
todo mala, él estaba tratando de tomar una decisión libre de riesgos, lo cual era imposible, ya
que el hecho de quedarse o de irse conllevaba un riesgo en sí mismo. Por ende, debía pregun-
tarse cuál de los riesgos estaba dispuesto a asumir para generar el mejor resultado. El paciente
puede usar el Formulario 6.10, que proporciona el espacio suficiente y el formato adecuado
para comparar las ventajas y desventajas de los posibles riesgos, y luego tomar una decisión en
base a estas comparaciones.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: análisis de costos y beneficios, comprobación de predic-


ciones sobre determinada conducta y comparación de las consecuencias a corto y largo plazo.

Formulario

Formulario 6.10 (Riesgo contra Riesgo).

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Terapia cognitiva.indb 234 06/06/2018 12:04:27 a.m.


FO R M 6 . 1

Enfocándose en las Metas a Corto Plazo


Muchas veces, nos focalizamos en lo que queremos sentir en lo inmediato más que en los
objetivos a largo plazo. Por ejemplo, quizás quiera bajar de peso, pero esté barajando la posibi-
lidad de comer esa torta deliciosa que tiene delante suyo. Piense en alguna decisión o conducta
que considera problemática y enumérela en la columna izquierda. Anote los beneficios a corto
plazo en la columna del medio y los costos a largo plazo en la columna derecha.

Conducta problemática Beneficios a corto plazo Costos a largo plazo

De Técnicas de Terapia Cognitiva: Una Guía para el Profesional, Segunda Edición. Robert L. Leahy. Copyright ©
2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
personal o con pacientes (véase la página de copyright para más detalles). Los compradores pueden descargar copias
adicionales de este material (véase el recuadro al final del Indice General).

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Terapia cognitiva.indb 235 06/06/2018 12:04:27 a.m.


FO R M 6 . 2

Enfocándose en las Metas a Largo Plazo


A fin de progresar en la vida, necesitamos pensar en metas a largo plazo. Por ejemplo, si
quiere mejorar su estado físico, deberá hacer ejercicio aún cuando no tenga ganas. Enumere
en la columna izquierda alguna meta a largo plazo; en la columna del medio, la conducta que
debería poner en marcha para alcanzar dicha meta; y en la columna derecha como piensa que
se sentirá en el futuro (dentro de unos meses) si lograra mantener una conducta constante.

¿Cómo me sentiría en el futuro si


Lo que debo hacer
Meta a largo plazo hiciera lo que necesito hacer en
ahora
el presente?

De Técnicas de Terapia Cognitiva: Una Guía para el Profesional, Segunda Edición. Robert L. Leahy. Copyright ©
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Terapia cognitiva.indb 236 06/06/2018 12:04:28 a.m.


FO R M 6 . 3

Comprometiéndose para el Futuro Tomando Decisiones en el Presente


A menudo, somos bastante buenos para elaborar metas y afirmaciones sobre lo que quere-
mos lograr, pero luego, no acabamos lo que empezamos. No obstante, una forma de alcanzar la
meta consiste diseñar un plan específico con el que podamos comprometernos antes de encon-
trarnos en esa situación. Por ejemplo, pagar una “pequeña multa” o “enviar un mensaje de texto
o un e-mail” antes de poner en marcha una nueva conducta. En la columna izquierda, enumere
las conductas que quiere cambiar. Luego, en la del medio, anote las ventajas de modificarla o
de no modificarla. Y, en la columna derecha, enumere algunas de las acciones que estaría dis-
puesto a emprender (por ej., pagar una multa, enviar un mensaje de texto, contarle a un amigo).

Estoy dispuesto a
Conducta que Ventajas de comprometerme a (pagar una
quiero cambiar cambiarla multa, enviar mensajes, contarle
a un amigo, etc.)

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Terapia cognitiva.indb 237 06/06/2018 12:04:28 a.m.


FO R M 6 . 4

Examinando el Costo Hundido


Muchas veces, continuamos haciendo algo porque no queremos admitir que no funciona
más, y tendemos a justificar este proceder porque pensamos que no podemos modificarlo. Por
ejemplo, imagine que compró una campera, pero que casi nunca la usa, y que queda colgada
en su ropero durante 10 años. Su pareja le dice: “¿Por qué no la tiras o la regalas?” y Ud. res-
ponde: “No puedo hacerlo, pagué mucho dinero por ella.” Aunque ya no le sirve, siente que no
se puede desprender de ella. Con frecuencia, muchas veces perseveramos en un determinado
proceder porque necesitamos justificar habernos comportado de esa manera durante tanto
tiempo. Esto se denomina “costo hundido”, o “gastar más dinero en algo por lo que ya hemos
pagado”. Lea y responda las preguntas que aparecen a continuación.

• ¿Cuáles con los costos y beneficios actuales de continuar en esta situación?

• ¿Cuáles son los costos y beneficios a largo plazo de continuar en esta situación?

• Si pudiera elegir nuevamente si comprar esa prenda o iniciar esa relación, ¿tomaría la
misma decisión? ¿Por qué no?

(continúa)

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2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
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Terapia cognitiva.indb 238 06/06/2018 12:04:28 a.m.


Examinando el Costo Hundido

• Si perdiera ese traje o ese vestido (o su situación actual), ¿iría a comprar el mismo? ¿Por
qué no?

• ¿Está sacrificando otras oportunidades porque está atrapado en este costo hundido?
Por ejemplo, ¿está renunciando a la posibilidad de establecer otras relaciones, o de
conseguir un nuevo empleo o de estudiar otra carrera por quedarse en una situación
que no tiene futuro? ¿Cuál es el costo de oportunidad de su compromiso con una
decisión tomada en el pasado?

• ¿Cree que los beneficios de su elección decrecen con el tiempo, en tanto que aumentan
los costos? Si así fuera, ¿cuáles son las ventajas y desventajas (costos-beneficios) que se
modificaron?

• Al momento de tomar la decisión inicial, no contaba con toda la información necesaria,


pero ahora—con esta nueva información a su alcance— ¿tiene en claro que esto no es lo
que esperaba?

• ¿Está intentando probar que tiene razón aún cuando ello no le permita cambiar su
decisión errónea? ¿Es más importante tener razón que ser feliz?

(continúa)

239

Terapia cognitiva.indb 239 06/06/2018 12:04:28 a.m.


Examinando el Costo Hundido

• Si observara a alguien en su misma situación, ¿le recomendaría que ignore el costo


hundido?

• Si ignorara el costo hundido, ¿sería eso un síntoma de un buen proceso de toma de


decisiones?

• ¿Admira a aquel que ha logrado renunciar a una mala inversión?

• ¿Está sobreestimando la importancia del malestar a corto plazo que conlleva el


ignorar el costo hundido? ¿Es posible que pueda sentirse aliviado después de desistir
de este costo?

• ¿Ha renunciado alguna vez a un costo hundido en el pasado? ¿Se siente contento por
haber renunciado a tiempo? ¿Sucedió luego algo positivo?

240

Terapia cognitiva.indb 240 06/06/2018 12:04:28 a.m.


FO R M 6 . 5

Estado de Ánimo y Toma de Decisiones


En ocasiones, cuando tomamos decisiones, nos basamos en el estado de ánimo o en las
emociones que sentimos en ese momento. Por ejemplo, cuando estamos tristes o ansiosos,
nuestras decisiones se fundan en una perspectiva pesimista. En cambio,cuando nos sentimos
confiados y optimistas, están fundamentadas en nuestro estado de ánimo positivo. En la co-
lumna izquierda, escriba alguna decisión del presente o del pasada que desee examinar. En la
columna del medio, explique cómo la abordaría si se sintiera deprimido o ansioso. Por último,
en la columna derecha, anote cómo pensaría al respecto si se sintiera feliz y confiado. ¿Qué
diferencias puede observar?

Cómo pensaría al respecto


Decisión que deseo Cómo pensaría al respecto si
si mi estado de ánimo fuera
examinar estuviera deprimido
positivo

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2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
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Terapia cognitiva.indb 241 06/06/2018 12:04:28 a.m.


FO R M 6 . 6

Pérdidas vs. Ganancias como Epicentro de la Toma de Decisiones


A menudo, tomamos decisiones ponderando más las pérdidas que las ganancias. Por ejem-
plo, podemos analizar algún cambio o alguna nueva conducta que queremos implementar en
términos de las pérdidas potenciales. O bien, pensar una decisión focalizándonos en sus posi-
bles ventajas. ¿Cuál de estos dos factores tuvo en cuenta al tomar decisiones en el presente o en
el pasado? ¿Cree que se pueden ponderar ambos factores de un modo más equilibrado?.

¿Qué pasa cuando me ¿Qué pasa cuando me


Posibles decisiones focalizo principalmente en focalizo principalmente en
las pérdidas? las ganancias?

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Terapia cognitiva.indb 242 06/06/2018 12:04:28 a.m.


FO R M 6 . 7

Evitación del Arrepentimiento


A menudo, cuando estamos considerando distintas alternativas, nos enfocamos en la posibi-
lidad de arrepentirnos de nuestra decisión en el futuro. Como resultado, dudamos en cambiar
o elegimos una opción que nos parece “menos riesgosa” en ese momento. Algunas personas
intentan evitar el arrepentimiento eligiendo la alternativa más “popular”, buscandos seguridad,
pidiéndole a otros que tomen la decisión por ellas, esperando más tiempo del recomendable,
recopilando mucha información o intentando no pensar en la decisión. Examine alguna de las
decisiones que haya tomado o que esté por tomar y luego escriba una de ellas en el siguiente
cuadro. Piense en algunas de las estrategias que pueda haber utilizado para evitar el arrepen-
timiento e incluya ejemplos en la columna derecha. ¿Qué piensa de este abordaje para la toma
de decisiones?
Decisiones que estoy considerando o que he considerado tomar:

Ejemplos

Esperé mucho tiempo

Hice lo que los demás


me indicaron

Me enfoqué en razones
para no cambiar

Busqué seguridad

Dejé que otro tomara la


decisión

Intenté no pensar en ello

Otros

De Técnicas de Terapia Cognitiva: Una Guía para el Profesional, Segunda Edición. Robert L. Leahy. Copyright ©
2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
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adicionales de este material (véase el recuadro al final del Indice General).

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Terapia cognitiva.indb 243 06/06/2018 12:04:29 a.m.


FO R M 6 . 8

Decisiones Tomadas por el Yo del Presente y el Yo del Futuro


A menudo, cuando tomamos decisiones, nos focalizamos en sus efectos inmediatos, en las
cuestiones a corto plazo. Pero, ¿qué sucedería si considerara las decisiones en términos de
como podrá sentirse dentro de 1 o 10 años—su “Yo” del futuro”? Quizás, le daría mayor im-
portancia a otros asuntos. Esto podría afectar la forma en que piensa ahora. Escriba en este
formulario alguna decisión que esté pensando tomar en la actualidad y luego anote alguna de
las cuestiones que seguirán siendo significativas al minuto de tomarla. Ahora, ingrese en una
máquina del tiempo y anote lo que cree que podría ser importante dentro de 1 o 10 años. ¿Qué
puede observar? Intente hacer lo mismo con las elecciones que haya realizado en el pasado.

Decisión que estoy


Que le parece Yo del futuro: Yo del futuro: dentro
considerando en la
importante ahora dentro de 1 año de 10 años
actualidad

De Técnicas de Terapia Cognitiva: Una Guía para el Profesional, Segunda Edición. Robert L. Leahy. Copyright ©
2017 The Guilford Press. Se otorga permiso para fotocopiar este material a los compradores de este libro para uso
personal o con pacientes (véase la página de copyright para más detalles). Los compradores pueden descargar copias
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FO R M 6 . 9

Actividades Placenteras en el Pasado, el Presente y el Futuro


Una de las mejores formas de sentirse más positivo consiste en llevar a cabo tareas placen-
teras y significativas. Cuantas más fuentes de recompensa y gratificación tenga, mejor habrá
de sentirse. En la columna izquierda de este formulario, anote actividades que haya disfrutado
en el pasado—pueden ser bastante simples. En la columna del medio, enumere algunas de las
actividades que le producen placer en el presente, y en la columna derecha, incluya algunas
que crea puedan gratificarlo en el futuro¿Cómo piensa que podría sentirse si se involucrara en
varias de ellas?.

Cosas que hice en el Cosas que podría Cosas que podría hacer en
pasado hacer ahora el futuro

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FO R M 6 . 1 0

Riesgo contra Riesgo


Con frecuencia, intentamos minimizar nuestros riesgos evitando tomar una decisión, o ha-
ciendo sólo aquello que consideramos seguro. Y, sin embargo, cada decisión es realmente un
asunto de riesgo contra riesgo. No existen decisiones libres de riesgo. Examine algunas de las
decisiones que haya tomado en el pasado y en el presente y luego enumérelas como Alternativa
1 y 2, respectivamente. Ahora, haga una lista de los riesgos o desventajas de hacer o de no hacer
aquello que motiva su decisión. ¿Cuáles son las consecuencias de intentar evitar todo posible
riesgo?.

Decisión que estoy


Riesgo de tomarla Riesgo de no tomarla
considerando tomar

Alternativa 1

Alternativa 2

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Evaluando y Respondiendo a los Pensamientos Intrusivos

C A P Í T ULO 7

Evaluando y Respondiendo a los


Pensamientos Intrusivos

Los pensamientos intrusivos, las imágenes y las compulsiones son síntomas comunes a di-
versas patologías (trastorno obsesivo-compulsivo [TOC], TAG, TEPT, fobia social, trastorno
de pánico, hipocondría, esquizofrenia y trastorno dismórfico corporal) y constituyen la base de
la rumiación depresiva y la preocupación crónica. Se producen espontáneamente, el individuo
los considera plausibles y son involuntarios. El paciente con TOC experimenta pensamientos
intrusivos que le resultan intolerables (por ej., miedo a contaminarse o temor a equivocarse),
por cuanto son una señal de que algo malo habrá de ocurrir y, por ende, debe neutralizarlos
(lavándose las manos frecuentemente, o verificando una y otra vez todo lo que hace). A menu-
do, cree que pensamiento y acción (o pensamiento y “realidad”) son equivalentes—es decir, “Si
pienso que voy a matar a alguien, ese pensamiento se hará realidad a menos que lo contrarreste
o evite el blanco temido.”. Esta “fusión de pensamiento y acción es el origen de una amplia va-
riedad de creencias y comportamientos en los TOCs —por ejemplo, que los pensamientos son
peligrosos, insoportables y que necesitan ser controlados . Más aún, seguirá tratando de neu-
tralizarlos hasta que instintivamente sienta que “Ya es suficiente”—que ha logrado mitigarlos.
En el TAG, los pensamientos intrusivos se vivencian como preocupaciones que constituyen
pensamientos negativos y repetitivos sobre el futuro. Estos pacientes viven en un futuro que
quizás nunca suceda, sobrestimando los resultados negativos, exigiendo certidumbre, descar-
tando lo positivo, y subestimando su capacidad para afrontar los problemas reales que pu-
dieran acaecer. En el TEPT, los pensamientos intrusivos consisten en imágenes, sensaciones,
recuerdos, pensamientos o compulsiones que evocan un hecho traumático primario. Por citar
un caso, una persona, víctima de un asalto violento, permanece despierta toda la noche por
temor a ser atacada nuevamente si baja la guardia. Se sobresalta fácilmente al escuchar el ruido
del viento contra la ventana, porque piensa que van a asaltarla una vez más. En los pacientes
con este tipo de trastorno, las imágenes y las sensaciones pueden ser activadas por cualquier es-
tímulo que tenga alguna similitud con el evento traumático original, si bien ahora las interpreta
como “novedad”—“¡Está ocurriendo AHORA!” Como resultado de su miedo a estas intrusio-
nes, suelen beber alcohol en exceso o consumir drogas para disminuir su agitación, calmar sus
sentidos, y evitar situaciones que pudieran evocar recuerdos traumáticos. De modo similar, el
trastorno de pánico se caracteriza por la creencia de que las sensaciones físicas (taquicardia,
mareos) son señales de potenciales acontecimientos catastróficos—como infartos, síncopes o
descontrol. En esta patología, dichas sensaciones conforman las “intrusiones” y el individuo
las equipara con potenciales hechos catastróficos, a menos que adopte ciertas medidas de se-

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guridad (por ejemplo, no salir solo a la calle), controle su pulso cardíaco para determinar si
está perdiendo el control, evite cualquier conducta que desencadene estas sensaciones (por ej.,
nadar), busque opinión y confirmación médica, o se someta a farmacoterapia (por ej., con in-
hibidores selectivos de la recaptación de serotonina [ISRSs] o betabloqueantes) para aliviarlas.
En la hipocondría, los pensamientos intrusivos suceden tras una observación hipervigilante
de “síntomas”, los que pueden consistir en sensaciones físicas o imperfecciones, que luego son
interpretadas como manifestaciones de una enfermedad grave. Así, un lunar equivale a un cán-
cer de piel, o una indigestión a un cáncer de estómago. Las intrusiones están incluidas dentro
de un “modelo de enfermedad del Yo”, el individuo cree que basta simplemente con pensar en
una patología para que aumente su riesgo de padecerla tanto en el presente como en un futuro,
razón por la cual debe actuar de inmediato.
En la esquizofrenia, los delirios y las alucinaciones se vivencian como pensamientos intru-
sivos válidos. El delirio de persecución (la persona cree que alguien o algo malvado la está
vigilando) no es interpretado como un pensamiento que deba ser resistido o dominado, sino
más bien como un retrato realista de los peligros existentes. La intrusión puede tomar la forma
de una advertencia o de una señal de que el individuo debe asumir una conducta de hipervigi-
lancia. Al igual que ocurre con las intrusiones en casos de TOC—“fusión de pensamiento y ac-
ción”—el paciente paranoico considera que su delirio de persecución le confiere un beneficio,
ya que lo protege de potenciales daños o lesiones. Por último, en el trastorno dismórfico corpo-
ral, las imperfecciones leves del cuerpo o de la cara son entendidas como fealdad, obesidad o
deformidad, por lo que el paciente evita mirarse en el espejo o bien lo hace con suma frecuencia
(autoexaminación) para observar su defecto específico. Por ejemplo, la persona que cree estar
muy gorda (y quien, objetivamente ni tiene sobrepeso y mucho menos es obesa) suele mirarse
el abdomen en un espejo con aumento para agrandar la imagen, pellizcarse el estómago, buscar
confirmación de su gordura, hacer más ejercicio de lo recomendable, seguir una dieta muy baja
en calorías, vomitar u ocultarse para no sentirse humillada a la vista de los demás.
Se han desarrollado diversos abordajes cognitivo-conductuales para explicar cómo los indi-
viduos evalúan y responden a sus pensamientos e imágenes intrusivas. Por ejemplo, los pacien-
tes con TOC suelen tener pensamientos, imágenes y compulsiones indeseadas, personalmente
relevantes y peligrosas; sienten que tienen la responsabilidad de hacer algo para apaciguar o
eliminar dichas intrusiones (Purdon, 1999; Purdon & Clark, 1999; Salkovskis, Forrester & Ri-
chards, 1998). Así, si su pensamiento intrusivo es, “Mis manos están contaminadas con gérme-
nes”, evalúan que existe algo personalmente relevante (“Seguramente pienso esto porque algo
anda mal”), que requiere una acción inmediata (“Debo lavarme las manos”), que confiere res-
ponsabilidad (“Si no las lavo, voy a enfermarme y será mi culpa”) y que deben evitar potencia-
les intrusiones posteriores (“Debo hacer algo hasta que este pensamiento desaparezca”). Estas
valoraciones y estrategias de control conducen luego a una autoverificación del pensamiento
como pronosticador de un peligro, y a la activación de una serie de estrategias de control y
evitación tales como neutralización, pensamientos mágicos (supersticiones), o no exponerse a
situaciones donde puedan producirse o evocarse estas intrusiones.
En este capítulo, repasaremos las diversas técnicas desarrolladas para abordar los pensa-
mientos intrusivos o indeseados. Algunas de ellas coinciden con las terapias metacognitivas,
las terapias de aceptación y compromiso, y los modelos integradores conductivo-conductuales
para el tratamiento de los pensamientos intrusivos en TOCs. Pueden emplearse para tratar una
amplia variedad de problemas, desde trastornos de ansiedad de todo tipo, traumas, depresión,
hasta los pensamientos intrusivos que caracterizan a los delirios psicóticos. En el Capítulo 8,
revisaremos los métodos diseñados para tratar preocupaciones y rumiaciones, aclarando que,
en dichos casos, también pueden emplearse las herramientas incluidas en el presente capítulo.

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Evaluando y Respondiendo a los Pensamientos Intrusivos

TÉCNICA: Desapego consciente


(Mindful Detachment)
Descripción

Cuando se produce una preocupación o un pensamiento intrusivo , ello no significa que


necesariamente se los deba controlar o negar. Wells y sus colegas crearon una “terapia metacog-
nitiva” sofisticada y efectiva, que aborda la respuesta del paciente a los pensamientos intrusivos,
sugiriendo que el contenido de los mismos es menos importante que el significado que se les
atribuye. Según Wells, el síndrome cognitivo atencional (SCA) se activa cuando una persona se
obsesiona con un pensamiento intrusivo (Wells, 2005, 2008), precipitando una preocupación
y rumiación incesantes, que provocan ansiedad generalizada y persistencia de la depresión.
La atención plena desapegada es una técnica que nos permite tomar distancia y observar, sin
intentar controlar, reprimir u opinar sobre la validez o importancia de un pensamiento En este
ejercicio, nos permite imaginar que el pensamiento que nos perturba es una nube pasajera, o
una llamada de telemarketing a la que no respondemos, o un tren que arriba y parte de la esta-
ción, mientras que simplemente nos limitamos a verlo pasar. En apariencia, es similar al uso de
la atención plena propuesto por Roemer y Orsillo (2002), sin embargo, el modelo metacogniti-
vo emplea a la atención plena desapegada como prueba de que, en ocasiones, la mejor manera
de abordar un pensamiento consiste en no hacer nada, por cuanto no siempre precisamos
controlar las instrusiones, ya que éstas irán perdiendo sentido por sí solas.

Preguntas a Formular/Intervención

“A menudo, un pensamiento indeseado viene a su mente. Se enfoca en él, lo interpreta,


quiere eliminarlo, o responder de algún modo. Siente que lo atrapa y que no tiene escapatoria.
Vamos a trabajar con una nueva técnica, que le permitirá percibir el pensamiento y limitarse a
observarlo, sin hacer realmente nada. Esta técnica se denomina “atención plena desapegada”,
Ud. puede notar el pensamiento, tomar distancia y simplemente dejarlo ser. Podemos usar di-
versas metáforas para ejemplificar esto.”

Ejemplo

T: Entonces, me estaba contando que hace poco comenzó a tener pensamientos sobre su
muerte, y que eso lo pone ansioso porque lo hace cuestionarse el significado de la vida, y
lo que pasará con su esposa y sus hijos cuando ya no esté. Pero, tiene solo 36 años y está
sano, así que no creo que realmente piense que va a morir pronto.
P: Sé que suena irracional, pero estos pensamientos vienen a mi mente y no puedo librarme
de ellos.
T: Cuando intenta librarse de un pensamiento, este rebota y vuelve. Imagine que le pidiera
que intentara no pensar en osos blancos. ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que pensara en
uno?
P: Acabo de pensarlo.
T: Entonces, no sirve reprimir los pensamientos. Aparentemente, piensa que tiene que ha-
llar la respuesta a su pregunta—cuál es el significado de la vida—cada vez que tiene un
pensamiento como ese. Es como si le diera órdenes.
P: Sí, no puedo sacarlo de mi cabeza.

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Terapia cognitiva.indb 249 06/06/2018 12:04:30 a.m.


T: Quizás, deberíamos cambiar el objetivo y observar que el pensamiento está allí y que no
va a hacer nada al respecto.
P: ¿Cómo podría hacerlo?
T: Bien, imagine si pudiera limitarse a observar que está allí y no darle importancia. Como
si escuchara el ruido de la calle y simplemente pensara que es ruido de fondo.
P: Supongo que eso me alviaría un poco. No estaría tan obsesionado.
T: Sí. Es casi como si el pensamiento apareciera y Ud. saliera a perseguirlo, pero a la vez
tratara de librarse de él.
P: Es que me enloquece.
T: OK. Entonces, imagine lo siguiente. Cuando recibe una llamada de telemarketing, ¿habla
mucho tiempo con el operador?
P: No, simplemente le digo que no estoy interesado.
T: ¿Qué pasaría si tratara a su pensamiento intrusivo del mismo modo?
P: (risas) Es cierto, es como esas llamadas.
T: Lo atiende y corta. O acciona el contestador automático y no lo contesta. Analice el si-
guiente ejemplo: Está en una estación ferroviaria esperando que llegue el tren para ir a
Boston, pero llega uno que tiene un cartel que dice Newmark. ¿Lo abordaría?
P: No, no es mi tren.
T: OK, lo mismo ocurre con el pensamiento intrusivo. Ud. vio el tren, pero no era el que
necesitaba, entonces no subió.
P: Sería maravilloso hacer algo así.
T: O imagine que está contemplando las nubes en el cielo, desplazándose sin rumbo fijo y
que Ud. simplemente las observa.
P: Eso sería relajante.
T: De modo que el pensamiento intrusivo podría ser una llamada de telemarketing, un tren
al que no sube, o nubes que vagan a la deriva.
P: Eso sería fantástico.
T: ¿Le dedica mucho tiempo a leer los mensajes en la bandeja de correo no deseado?
P: No.
T: Entonces, la meta consiste en reconocer que lo mejor que puede hacer es no hacer nada.

Tarea para el Hogar

Se le explica al paciente que la meta consiste en observar un pensamiento si hacer nada para
reprimirlo, afrontarlo, refutarlo o juzgarlo, que un pensamiento es “tan solo eso, un pensamien-
to”. Observar un pensamiento intrusivo a la distancia incluye imaginarlo como una llamada de
telemarketing a la que no responde, un mensaje en la bandeja de correo no deseado, una nube
que se desplaza sin rumbo fijo o un tren que nadie aborda (Wells, 2000a, 2008). Puede usar el
Formulario 7.1 para alejarse y simplemente observar un pensamiento, y el Formulario 7.2 para
practicar cómo reconocerlo y dejarlo ir. En la Figura 7.1 podemos hallar la respuesta de un
paciente a las instrucciones proporcionadas en esta técnica.

Posible Problemas

Algunos pacientes dicen que les resulta imposible tomar distancia, observar un pensamiento
y dejarlo ir. Creen que el pensamiento ejerce alguna especie de fuerza magnética sobre ellos.
Esta idea de que uno queda inevitablemente atrapado por un pensamiento puede abordarse
preguntando lo siguiente: “Imagine que su jefe entra en su oficina y le dice, ‘Tenemos que ha-

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Terapia cognitiva.indb 250 06/06/2018 12:04:30 a.m.


Evaluando y Respondiendo a los Pensamientos Intrusivos

Factores que me distraen al Ventajas de limitarme a Desventajas de limitarme a


tratar de tomar distancia y observar mi pensamiento observar mi pensamiento y
observar mi pensamiento y dejarlo ir dejarlo ir

Mi mente no dejaba Creo que si pudiera Creo que tengo miedo de


de enfocarse en lo que ignorar algo importante
limitarme a observar
necesitaba hacer—como
si precisara hallar el pensamiento y no y de no hacer lo que
una respuesta. Luego sentirme atrapado por necesito hacer. Pero,
comencé a pensar si esto él, podría relajarme realmente no puedo
realmente era útil. Noté
más. Aparentemente, pensar en qué podría
el ruido del tráfico en
la calle y también que tengo esta idea de hacer para mejorar las
me sentía nervioso, como que necesito buscar cosas.
que me resultaba difícil
una respuesta
quedarme quieto.
cada vez que estos
pensamientos vienen
a mi mente.

FIGURA 7.1. Practicando la Atención Plena Desapegada.

blar sobre algo urgente.’ ¿Le diría que no puede hablar en ese momento porque está envuelto en
sus pensamientos?” O bien el terapeuta puede pedirle que identifique alguna intrusión que lo
esté molestando, y que luego describa todas las formas y objetos verdes y azules dentro del con-
sultorio, de la manera más detallada posible. Una vez que el paciente ha realizado este ejercicio
de distracción, puede preguntarle que ocurrió con el pensamiento intrusivo. Aquí, el punto
central consiste en remarcar que la obsesión con una intrusión es una cuestión de elección, y
que podemos escuchar una llamada telefónica, o contemplar cómo los trenes entran y salen de
la estación sin sentirnos abrumados.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: aceptación, programación de tiempo de preocupación


específico, observación desde un “balcón”, ejercicios de respiración consciente.

Formularios

Formulario 7.1 (Atención Plena Desapegada); Formulario 7.2 (Imaginando el Pensamiento


como Algo Más: No conteste la Llamada).

TÉCNICA: El Globo de Pensamientos


Descripción

La técnica que proponemos, la de imaginar que nuestros pensamientos, impulsos o emo-


ciones son “globos” que flotan en el aire, está relacionada con la atención plena desapegada. El
paciente puede fantasear que lo sostiene de una cuerda que le permite moverlo de un lado a

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Terapia cognitiva.indb 251 06/06/2018 12:04:30 a.m.


otro en el aire y mirar como sube y baja. Y que luego lo suelta y contempla como se desplaza
sin rumbo fijo hasta, finalmente, desaparecer. Esta técnica se emplea para abordar la creencia
del paciente de estar “fusionado” o “identificado” con un pensamiento—“Soy lo que pienso”—
reemplazándola por, “Mis pensamientos pueden alejarse volando.”

Preguntas a Formular/Intervención

“Imagine que su pensamiento intrusivo (molesto) es un globo pequeño que contiene todos
los pensamientos, emociones e impulsos contra los que está luchando. Tal vez es rojo y tiene
dibujado el rostro de un payaso sonriente. Lo agarra de la cuerda y lo flamea de aquí para allá
y lo mira subir y bajar. Sopla una leve brisa, así que cuando lo suelta, se aleja volando. Flota
suavemente en el aire, se detiene un momento y luego se desvanece en el horizonte.”

Ejemplo

T: En ocasiones, pensamos que nuestros pensamientos son realmente poderosos y que nos
abruman y dominan. Invaden su mente y asumen el mando. Estos son “pensamientos
intrusivos”, nos molestan, nos invaden y nos controlan. ¿Le resulta familiar?
P: Sí, siempre estoy obsesionado con este pensamiento de quedarme solo.
T: Entonces, el pensamiento invade su mente y toma el control, como si lo hubiera raptado.
P: Sí, y no puedo disiparlo.
T: Se siente atrapado y no puede liberarse. Hagamos algo diferente. Trabajemos con este
pensamiento que mencionó. Imagine ahora que su pensamiento está dentro de un glo-
bo, al que voy a denominar “globo del pensamiento”. Imagine que es rojo, como los que
se usan en una fiesta de cumpleaños. Lo sostiene de la cuerda y lo agita de arriba abajo.
¿Puede visualizarlo?
P: OK. Sí, puedo ver un globo rojo.
T: Ahora, imaginemos que sale a caminar con él. Hay una leve brisa y ve como el globo se
mueve de un lado a otro, pero todavía lo sostiene de la cuerda.
P: Sí, esto se siente realmente bien.
T: Ahora imagine que decide soltarlo. El globo vuela sin rumbo fijo impulsado por la brisa.
P: Puedo verlo.
T: Y ahora se detiene un momento y Ud. lo ve. Aún está allí. Y lo contempla. Y luego retoma
el vuelo y desaparece.
P: Me gusta esto. (riendo)
T: Entonces, con el pensamiento encerrado dentro del globo, Ud. ya no es el pensamiento,
No está tratando de reprimirlo. Imagine que el globo es muy muy grande, como el que
usan en el Desfile de Día de Gracias de la tienda Macy’s. Es mucho más grande que Ud. Y
que al rodearlo con sus brazos, éste toma vuelo y lo lleva con él, raptándolo.
P: Uf.
T: Sin embargo, el globo de este ejemplo es pequeño, tiene dibujado el rostro de un payaso y
vuela a la deriva mientras Ud. lo contempla. Y luego, lo suelta y lo deja ir.

Tarea para el Hogar

Se le indica al paciente que cuando note algún pensamiento problemático, imagine que es
un globo (véase formulario 7.3) de color, que tiene dibujada una cara graciosa, e incluso a otros
globos flotando alrededor, cada uno de los cuales contiene distintos pensamientos, sentimien-

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Evaluando y Respondiendo a los Pensamientos Intrusivos

Pensamientos/sentimientos sobre Pensamientos/sentimientos al soltar


intrusiones el globo

Esta idea de que voy a estar Esto me hace sentir que puedo liberarme
siempre solo realmente me molesta. por unos minutos. Lo veo alejarse en
No puedo sacarla de mi mente. Me el cielo. Me gusta la imagen del rostro
imagino acostado en mi cama, del payaso, como si fuera algo que no
sintiéndome solo, desesperanzado necesitara tomarme en serio. Puedo ver
y triste en mi departamento. mi mano soltando la cuerda y al globo
alejarse flotando en el aire.

FIGURA 7.2. Usando un globo para alejar los pensamientos.

tos o impulsos. Debe visualizarlo como parte de una fiesta para pensamientos intrusivos y
sostenerlo de la cuerda, y luego soltarlo y contemplar como se aleja. En la Figura 7.2 se muestra
la respuesta de un paciente a esta técnica.

Posibles Problemas

En algunos casos, el pensamiento intrusivo es atemorizante, y, al principio, al paciente le


resulta difícil visualizar la imagen feliz de un globo. En ese caso, puede imaginar que el pen-
samiento intrusivo es un globo muy grande, mucho más grande que él y luego, utilizando la
técnica de imaginería, fantasear que extrae el aire del mismo presionando una válvula imagi-
naria y escuchar el chirrido del aire que se escapa. Ahora que el globo es mucho más pequeño,
puede imaginar que está paseando por un parque, agarrándolo de la cuerda, y que después lo
suelta y lo deja ir.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: atención plena desapegada e imaginar al pensamiento


como algo más (trenes en una estación ferroviaria, nubes, llamadas de telemarketing).

Formulario

Formulario 7.3 (El Globo de Pensamientos).

TÉCNICA: Examinando la Fusión de


Pensamiento y Acción
Descripción

Muchas personas con pensamientos intrusivos equiparan sus pensamientos con un mayor
riesgo de potenciales hechos o acciones indeseadas. Esto se denomina “fusión de pensamiento
y acción”, y subyace a todos los trastornos de la ansiedad en los que las intrusiones afectan la
calidad de vida de los pacientes (Rachman & Shafran, 1999; Rachman, 2003). Por ejemplo,

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las personas que piensan que pueden contaminarse, realmente creen que van a contagiarse;
quienes creen que pueden actuar con violencia también creen que deben librarse de este pen-
samiento para no materializarlo; y quienes creen que pueden enloquecer, también consideran
que tan sólo pensar en ello puede conducirlos, indefectiblemente, a la locura. De esta forma, los
pacientes temen y desean controlar sus pensamientos, y creen que tener un pensamiento es lo
mismo que llevarlo a la práctica. Al analizar y contrarrestar sus creencias, finalmente entienden
que pensamiento no equivale a acción o realidad.

Preguntas a Formular/Intervención

“Quizás crea que pensamiento es lo mismo que realidad. Así, si piensa que está contaminado
con gérmenes, sustancias tóxicas o suciedad [o que está perdiendo la razón, o que puede actuar
con violencia, o abusar sexualmente de otra persona, etc.], puede creer que su pensamiento está
vaticinando una realidad [conducta]. El pensamiento se convierte en realidad o en acción. Esto
se denomina ‘fusión de pensamiento y acción’, y constituye un componente importante de su
ansiedad. Tal vez note que tiene muchos pensamientos durante el día, y que algunos le ‘llaman
la atención’, porque considera que son peligrosos o que están augurando algún posible suceso.
Por ejemplo, imagine que [nombre] tiene un ‘accidente automovilístico.’ ¿Le cuesta visualizar-
lo?. A la mayoría de las personas sí. Eso es porque muchos de nosotros opinamos que es arries-
gado escribir un pensamiento indeseado. Por supuesto, si lo piensa racionalmente, escribir algo
no significa que ello vaya a ocurrir. Los accidentes no se producen porque alguien lo escribió en
una hoja de papel. Sólo lo estoy mencionando para explicar que todos somos propensos a esta
fusión de pensamiento y acción.”
“Pero analicemos cómo Ud. responde a sus pensamientos. ¿Cree que la aparición de un pen-
samiento conduce indefectiblemente a una acción? ¿Es lo mismo pensamiento que realidad?
¿Cómo se diferencian? Si fuera a su médico y le dijera que cree que tiene neumonía, ¿qué haría
el profesional, analizar sus pensamientos o controlar su temperatura, escuchar sus pulmones
y ordenar una placa de tórax? ¿Cuántas veces pensó en una acción y luego no la llevó a cabo?
¿Por qué no?

Ejemplo

T: A veces, consideramos que nuestros pensamientos constituyen la más pura realidad. Por
ejemplo, Ud. piensa que el pensamiento “Estoy contaminado” significa que realmente lo
está. Por eso, se lava las manos frecuentemente o hace todo lo posible para evitar tocar
cosas que puedan evocar ese pensamiento.
P: Lo sé, pero a mí me parece real.
T: Por supuesto que le parece real, por eso le resulta tan duro. Cada vez que tiene ese pensa-
miento, significa que está contagiado y eso le provoca un gran malestar. Pero, me pregun-
to si podemos analizar esta cuestión con mayor profundidad. ¿Es lo mismo pensar que
está contaminado que estarlo?
P: No entiendo.
T: Bueno, imagine que pensara que tiene neumonía y que acudiera a su médico. ¿Qué cree
que examinaría, su cuerpo o sus pensamientos?
P: Mi cuerpo, sin lugar a dudas
T: Pero si sus pensamientos fueran lo mismo que la enfermedad, entonces serían tan impor-
tantes como una placa radiográfica.
P: Lo sé. Me parece absurdo.

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Terapia cognitiva.indb 254 06/06/2018 12:04:30 a.m.


Evaluando y Respondiendo a los Pensamientos Intrusivos

T: Es casi como si tuviera que lavarse las manos porque está contaminado por el mero hecho
de pensar que lo está.
P: Así es. Cuando pienso en ello, me urge llavarme las manos.
T: Sí, lo sé. Eso es lo que denominamos fusión de pensamiento y acción, en virtud de la
cual pensamiento y realidad son lo mismo. Sin embargo, los pensamientos son simples
eventos electroquímicos dentro de su cerebro. Por ejemplo, repita 10 veces el siguiente
pensamiento “Allí hay una cebra”.
P: (Repite “Allí hay una cebra.”)
T: ¿Cualquier cebra?
P: No. (risas)
T: OK, ahora repita “Estoy contaminado”.
P: (Repite “Estoy contaminado”)
T: ¿Cómo se siente?
P: Contaminado.
T: Entonces, el pensamiento se convierte en realidad—fusión de pensamiento y acción o de
pensamiento y realidad. El pensamiento “Estoy contaminado” se transforma en conta-
minación. ¿Qué pasaría si tratara al pensamiento como un ruido de fondo irrelevante e
insignificante?
P: Sería un alivio.
T: OK, cierre sus ojos y simplemente escuche los ruidos que lo rodean.
P: (Cierra sus ojos.)
T: ¿Qué escuchó?
P: El ruido del tráfico en la calle y el ruido del motor del aire acondicionado.
T: OK, pero no lo notaba antes que yo se lo pidiera, es decir que lo consideraba ruido de
fondo. Puede hacer lo mismo con sus pensamientos.

Tarea para el Hogar

El paciente puede enumerar los pensamientos (o imágenes) que lo perturban y las razones
por las que cree que lo afectan en el formulario 7.4. Por ejemplo, ¿cree que su pensamiento
significa que algo está sucediendo o que está por suceder?. Puede luego explicar de qué modo
se diferencian pensamiento y acción o realidad. ¿Cuántas veces tuvo ese pensamiento y nada
malo ocurrió? ¿Por qué? La Figura 7.3 muestra el caso del paciente con miedo a contaminarse.

Posibles Problemas

Algunos pacientes argumentan que sus pensamientos son reales. Por ejemplo, dicen: “Pero
no lo estoy inventando. Estos son mis pensamientos.” Si bien esta es una afirmación legítima,
pueden estar confundiendo el hecho de que tener un evento mental (un pensamiento) no es lo
mismo que observar algo por fuera de su Yo. La fusión de pensamiento y acción puede expli-
carse pidiéndole al paciente que cierre los ojos y que imagine que es una cebra, visualizando
al animal con rayas, observándolo andar y escuchándolo decir “Gracias.” Luego el terapeuta le
indica, “Ahora, abra los ojos y vea lo que tiene delante. Una imaginación vívida no es una repre-
sentación de la realidad.” Más aún, puede demostrarle la fantasía de dicha fusión solicitándole
que haga levitar la silla. “Intente con todas sus fuerzas levitar la silla.” Nada ocurre. Asimismo,
puede preguntarle cuantas veces tuvo pensamientos intrusivos equivocados en el pasado. Si
considera que pensamiento y realidad son lo mismo, ¿cómo explica estos errores?

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Qué pienso que significa— ¿Cómo diferenciar el
Pensamiento perturbador ¿qué puede pasar si pienso pensamiento de la realidad?
en ello?

Me contaminaré Creo que esto significa Tan sólo pensar que


con algún germen que sentiré cada vez puedo contaminarme,
por tocar el asiento mayor ansiedad, a no significa que vaya a
donde otra persona menos que me lave las ocurrir. Todos los días
se acaba de sentar. manos ahora mismo. tocamos un montón de
cosas y eso no implica
que vaya a enfermarme.
Si tocar algo implicara
enfermarse, entonces
viviría enfermo. Mis
pensamientos no son lo
mismo que la realidad.

FIGURA 7.3. Examinando pensamientos vs. realidad.

Remisión a Otras Técnicas

Otras técnicas relevantes incluyen: diferenciar pensamientos de realidad, relacionar pensa-


mientos con sentimientos, atención plena desapegada, globo de pensamientos y aceptación.

Formulario

Formulario 7.4 (Pensamientos vs. Realidad).

TÉCNICA: Indagando si el Pensamiento


es Relevante
Descripción

La creencia de que un pensamiento intrusivo es específicamente relevante para el paciente


constituye un elemento clave en los diversos trastornos de ansiedad y rumiación. Por ejemplo,
el paciente con TOC cree que un pensamiento intrusivo sobre contaminación significa que
existe un contagio que debe ser tratado (Clark, 2005; Purdon, 2009). Asimismo, el paciente con
TGA considera que una preocupación intrusiva por la posibilidad de desaprobar un examen
requiere que haga algo al respecto. El individuo con TOC cree que un pensamiento “bizarro”
o “inapropiado” indica que tiene algún rasgo nefasto, a pesar que la mayoría de las personas
que no padecen este tipo de trastorno pueden tener pensamientos similares, pero considerarlos
irrelevantes. Por ende, la ocurrencia de un pensamiento negativo no es un problema per se,
aunque sí lo es su evaluación inicial como personalmente relevante y, en determinados casos,
censurable, peligroso o pronosticador de algún acontecimiento desafortunado. La importancia
que el pensamiento tiene para el paciente, le permite al terapeuta comenzar a conocerlo.

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Evaluando y Respondiendo a los Pensamientos Intrusivos

Preguntas a Formular/Intervención

“Muchas veces, cuando tenemos un pensamiento, creemos que nos está diciendo algo sobre
nosotros mismos, que el mero hecho de considerar que un pensamiento sobre actos violentos,
sexo, contenidos sacrílegos o cualquier otro idea negativa, nos resulte personalmente relevante,
significa algo. Por ejemplo, quizás crea que pensar en actos violentos significa que tendrá un
comportamiento violento, o que pensar en contaminarse implica que se contagiará. Por lo tan-
to, sería bueno analizar si su pensamiento tiene alguna relevancia para Ud.”

Ejemplo

P: Estuve pensando en la posibilidad de volverme loco y eso me preocupó mucho.


T: ¿Qué es lo que le preocupó?
P: Que fuera una señal de que estoy enloqueciendo.
T: Entonces, este pensamiento sobre la locura parece ser relevante para Ud. Es como creer,
“Si pienso que puedo enloquecer, significa que voy a enloquecer.” ¿ No es posible acaso
que este pensamiento sea aleatorio y que no signifique nada?
P: ¿Por qué pensaría así?
T: Bueno, todos tenemos miles de pensamientos que van y vienen todo el día, y no nos
preocupan. Aparentemente, Ud. cree que este único pensamiento expresa algo sobre su
persona. ¿ Está obsesionado con él?
P: Sí, me provoca mucha ansiedad.
T: De modo que como cree que no es bueno tener este pensamiento, lo espera y cuan-
do lo encuentra piensa: “Estoy teniendo este pensamiento una y otra vez. Algo debe
andar mal!”
P: Es un círculo vicioso.
T: Entonces, si piensa tanto en él, ¿por qué no enloqueció aún?
P: No lo sé. Quizás ocurra más adelante.
T: Ajá, si pensara que va a ganar la lotería, ¿cree que ello incrementaría sus chances de ganar?
P: No, por supuesto que no.
T: Por ende, los pensamientos pueden ser meras ideas aleatorias y no tener relación con la
realidad.

Tarea para el Hogar

El paciente puede usar el Formulario 7.5 para identificar los pensamientos que lo alteran
y los porqués del malestar que le generan y de su relevancia. Por ejemplo, “¿Tengo este pen-
samiento porque estoy perturbado, o perdiendo el control, o porque siento que algo malo va
a suceder? ¿Qué clase de persona tiene este tipo de pensamientos?” Luego, puede indicar la
razón por la que dicho pensamiento no está relacionado con algún rasgo propio importante.
Por ejemplo, ¿puede alguien tener fantasías sexuales o violentas sin correr el riesgo de mate-
rializarlas? ¿Cuáles serían las ventajas y las desventajas de considerar que el pensamiento no
está vinculado a una característica propia?. La Figura 7.4 muestra el caso de un paciente que
pensaba que se volvería loco porque se sentía ansioso.

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Terapia cognitiva.indb 257 06/06/2018 12:04:31 a.m.


Pensamiento intrusivo Por qué es irrelevan