Está en la página 1de 6

INTRODUCCIÓN

El informe pericial es un documento que constituye un medio de prueba en virtud


del cual un perito judicial aporta al juez los datos necesarios para valorar mejor la
naturaleza de los elementos de prueba. Como representa un medio de prueba,
este documento debe contar con las garantías de calidad propias de la comunidad
científica. A continuación mencionamos los puntos más importantes que debe
tener en cuenta el perito a la hora de elaborar el informe pericial.
El informe pericial

Ejemplo. Accidente con atropello o volteo de un niño

Caso de peritación real elaborado como perito privado a solicitud del letrado de la
familia de un niño fallecido en accidente (que ha conseguido por medio de este
dictamen influir decisivamente en la instrucción judicial ), para el que se ha
examinado la documentación disponible en autos y se han hecho diversas
consideraciones y estudios para intentar determinar la velocidad del vehículo

Fundamentos y bases técnica

El Magistrado Miguel López-Muñiz ( Accidentes de Tráfico. Problemática e


Investigación ), clasifica los accidentes mediante numerosas y detalladas
descripciones, y en principio puede considerarse que este caso corresponde
claramente a un volteo (pág. 198), del que se dice que, "al igual que el atropello ,
en el volteo podemos distinguir las siguientes fases:

1. Empujón o encontronazo

2. Volteo propiamente dicho, o acción de levantar a la persona (niño) y lanzarla


sobre el propio vehículo, o simplemente elevarla, situándose el automóvil debajo
por la acción de su propia velocidad .

3. Caída . Si el encuentro se produjo por la parte central del morro del vehículo,
el volteo ocasionará, generalmente, que la persona se golpee contra el parabrisas
o vaya a parar al techo del automóvil. Si el empujón se dio con el lateral del
vehículo, la víctima caerá por el lado contrario del capot si la velocidad era
elevada, o por el mismo lado si no lo era tanto, o si el ángulo de incidencia fuera
demasiado abierto".
Considerando la documentación proporcionada con las declaraciones, y muy
especialmente. El Croquis Y Las 2 Fotografías Del Atestado puede observarse
una importante deformación con polifragmentación en el parabrisas y debido a la
mala calidad y falta de resolución de las fotocopias, y también a la falta de enfoque
del detalle sólo cabe suponer que también hay un daño en el parachoques (se
recomienda que quien hizo esas fotografías, y cuantos testigos apreciasen esos
daños, presten declaración oportunamente).

Teniendo en cuenta que la víctima era un niño, la única explicación física que se
encuentra para la muerte cerebral, y para la más importante de las deformaciones
en el vehículo, se deben al impacto-choque del parabrisas contra la cabeza del
niño Concentrando nuestra atención en este punto, cabe preguntarse:

¿QUÉ VELOCIDAD ES NECESARIO ALCANZAR PARA PRODUCIR ESOS


DAÑOS ?

Para deducirlo puede hacerse el análisis dinámico , y de las deformaciones tanto


en la cabeza como en el cristal, y para el mejor esclarecimiento de los hechos, se
recomienda:

1. Que los médicos describan con más detalle y claridad los daños en la cabeza
del niño, aportando radiografías, escáneres y cualquier otra prueba que pueda
conseguirse por las personas y entidades (Hospital XXX, servicio de neurología,
sección de electro encefalografía) y que estos datos se comparen con otros que
se hayan registrado y estudiado en este tipo de casos, buscando una lógica
correlación entre velocidad y daños . Orientativamente se sugiere estudiar los
resultados de las investigaciones sobre accidentes de ciclistas para el diseño de
cascos y chichoneras con las que hacer oportunas comparaciones.

2. Que el taller y el mecánico que reparó los daños en el vehículo evalúen


la velocidad que cabe suponer para que un impacto con la cabeza de un
niño produzca la importante deformación por polifragmentación en el
parabrisas que puede apreciarse en la fotografía del atestado.

Es en este último punto en donde cabe hacer un análisis de mayor precisión, que
en mi opinión, debería de llevarse hasta las últimas consecuencias, ya que un
planteamiento puramente científico permite llegar a la conclusión de que existe
una correlación entre velocidad y los daños en el parabrisas de tal manera que
podemos afirmar lo siguiente:

La velocidad de aproximación del vehículo al lugar del accidente NO puede ser


igual o inferior a 30 km/h, sino que debía ser bastante superior, porque resultaría
inverosímil, al haberse producido ciertamente los daños en el parabrisas que se
observan en la fotografía.

Es más, resulta difícil creer que a esa velocidad un niño pueda


ser atropellado y volteado , en las circunstancias que se describen, considerando
especialmente la velocidad de aproximación e incluso estimando importante la
de rotación por volteo , con resultado de muerte , siendo mucho más probable que
el fatal desenlace tenga lugar cuando la velocidad de aproximación sea mayor.

Siempre es más probable que a mayor velocidad sean también mayores


los daños como los que se describen, y la opinión de este perito es que las
probabilidades de que a 30 km/h se produzcan los daños con el detalle descrito en
diligencias previas son muy bajas, resultando bastante más altas en el valor medio
de la velocidad de máxima probabilidad , volviendo a ser menos probables por
encima de esa velocidad , según se demuestra con investigación operativa
mediante curvas normales de análisis probabilístico de causas . En definitiva, un
estudio riguroso terminaría dando el valor de máxima probabilidad de la
velocidad y su desviación típica con que se podría ofrecer un aceptable nivel de
confianza en la estimación definitiva de la velocidad .
Este estudio preliminar puede ampliarse y documentarse más detalladamente,
hasta fundamentar una estimación tan precisa como los datos de partida permitan,
si lo solicita expresamente el juzgado o tribunal que corresponda, y muy
especialmente si se cuenta con la colaboración del fabricante del vehículo, así
como la de los testigos, policías municipales y médicos.
CONCLUSIÓN

Se concluye que se debe recurrir a la pericia siempre que en el proceso civil o


penal, aparezca un problema técnico, y que es conveniente que el juez disponga
de esta colaboración de manera estable, por lo cual puede hablarse de perito
necesario cuyo previo concurso es indispensable para la decisión.

Se concluye que el juez debe recurrir al peritaje no solamente cuando la ley


ordene su práctica en un caso determinado y cuando la cuestión por investigar se
halle fuera de sus conocimientos técnicos, artísticos o científicos, sino aun cuando
se considere capacitado para verificarla e interpretarla, si aquélla no es perceptible
de forma completa por el común de las personas, en virtud del principio del
carácter social del convencimiento, o de la certeza judicial, porque la sociedad
debe estar en condiciones de controlar, mediante su opinión, la decisión judicial
sobre la existencia y sobre la naturaleza de los hechos.