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El perjudicado de esta disputa resultó ser Ecuador, que por el Protocolo de Río de Janeiro, suscripto el 29 de enero de 1942 debió

reconocer las pretensiones peruanas. Según Ecuador ese tratado adolece de errores geográficos, ya que en él se menciona una
divisoria de aguas entre los ríos Zamora y Santiago. Sin embargo las divisorias de agua son dos: una entre los ríos Zamora y Cenepa
y otra que se genera entre los ríos Cenepa y Santiago. Se alude también como divisoria de aguas entre los ríos Zamora y Cenepa a
la línea de las altas cumbres de la cordillera El Cóndor, lo que para el país en cuestión, no es certero.

En 1945 se nombró como árbitro al brasileño Bras Dias de Aguiar, quien decidió que sería la Cordillera del Cóndor con sus más
altas cumbres la que dividiría a ambos estados.

Gravísimo el desastre producido por aquella guerra: Incalculable número de muertos y heridos, abandono en masa de las
poblaciones, desolacion en los campos, miseria en familias, deseperacion y sangre....
Triste espectaculo el de tantos refugiados que, en tétrico desfile llegaban a las ciudades de Loja, Cuenca y Guayaquil en busca de
techo y pan con el tatuaje de sus harapos y el rictus de la pena en sus labios.

el conflicto limítrofe denominado como "Falso Paquisha" o "Paquisha" de 1981, y la Guerra del Cenepa de 1995. Esta guerra no
declarada comenzó el 5 de julio de 1941 y como consecuencia de ello el 29 de enero de 1942 se firmó el Protocolo de Paz, Amistad
y Límites de Río de Janeiro de 1942. Las fuerzas armadas peruanas traspasaron la línea del statu quo de 1936 (una frontera
provisional que deslindaba los territorios que de facto ocupaban ambos países)5

El Ecuador, en su deseo de acceder con soberanía al río Amazonas, reclamaba las antiguas provincias de Tumbes, Jaén y Maynas,
en posesión del Perú desde los albores republicanos.

El conflicto empezó con un ataque entre los periódicos de ambos países, haciéndose mutuas provocaciones e injurias. También
ocurrieron lamentables incidentes diplomáticos. El Perú expulsó de Lima al diplomático colombiano Cristóbal Armero,21 mientras
que en Bogotá no se recibió al diplomático peruano, José Villa, a quien se le extendieron sus pasaportes.22

Ante ello Ecuador declaró unilateralmente la "inejecutabilidad" del Protocolo de Río y pretendió una nueva negociación que
considere no solo la antigua línea de "statu quo" sino también los supuestos derechos ecuatorianos como "país amazónico" a través
de una salida soberana a los ríos Marañón y Amazonas.

Debido a la actitud ecuatoriana señalada no solo quedaron sin demarcar 78 km de frontera durante más de 50 años sino que se
originaron frecuentes crisis diplomáticas y algunas escaramuzas entre las tropas ambos países llegando a su fin tal situación luego de
la culminación del proceso demarcatorio que pudo realizarse después del conflicto del Alto Cenepa.

La tragedia y la derrota militar ecuatoriana de 1941 puso en evidencia un relativo descuido incurrido por el Estado Ecuatoriano en lo
referente a la preparación de sus Fuerzas Armadas, no obstante haber adquirido cuantioso material bélico moderno que fuera
capturado por los peruanos en Puerto Bolívar. Durante los cuarenta años anteriores al enfrentamiento con Perú en 1941 los militares
ecuatorianos habían tenido un activo y excesivo protagonismo político mediante golpes de Estado y cuartelazos. unque en el
Ecuador sigue estando muy difundida la creencia de que el Protocolo de Río de Janeiro despojó a la nación de más de 200.000
kilómetros cuadrados de territorio amazónico, lo cierto es que, si se considera la línea de frontera establecida en el statu quo de
1936, la diferencia territorial a favor del Perú a consecuencia del tratado de 1942 fue de 13.480 kilómetros cuadrados. 59

La versión ecuatoriana afirma que los incidentes del 5 de julio se iniciaron cuando una patrulla fronteriza ecuatoriana encontró a
algunos civiles peruanos, protegidos por policías, limpiando de vegetación un terreno en el lado ecuatoriano del río Zarumilla. Al
divisar a la patrulla, los policías peruanos abrieron fuego y mataron a dos soldados ecuatorianos (Emboscada de Bramador), a esto
siguió un intercambio de disparos entre las tropas ubicadas a ambos lados de la frontera, a la vez que dos oficiales ecuatorianos
fueron enviados a Aguas Verdes para hablar con el oficial al mando. Ellos fueron advertidos por las autoridades peruanas de volver
a sus líneas.51

urante 33 días -entre el 26 de enero y el 28 de febrero de 1995- las Fuerzas Armadas del Perú
y Ecuador libraron un nuevo enfrentamiento muy cruento y extremo violento, el cual tuvo
como escenario las nacientes del Alto Cenepa en la Cordillera del Cóndor.

A fin de comprender la razón de este nuevo choque es necesario que retrocedamos -por lo
menos- al 5 de julio de 1941, fecha en la que Ecuador atacó a las guarniciones militares
peruanas en Zarumilla, tras reclamar como suyos los territorios de Tumbes, Jaén y Maynas. Al
cabo de una breve campaña, las fuerzas peruanas al mando del General de Brigada EP Eloy
Gaspar Ureta Montehermoso, no sólo repelieron la invasión sino que se vieron obligadas a
traspasar la línea de frontera y a ocupar la provincia ecuatoriana de El Oro. El 29 de enero de
1942 ambas partes, teniendo como garantes a Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos,
suscribieron el Protocolo de Río de Janeiro que puso fin al conflicto y fijó, en forma definitiva,
los límites entre Perú y Ecuador. El protocolo dispuso la evacuación de la provincia
ecuatoriana de El Oro y se procedió a la demarcación de la frontera en los términos que
fijaron los paises garantes.

De este modo se fijó la frontera occidental, desde Capones hasta la Quebrada de San
Francisco, 613 km., 99 hitos, él último con el mombre de Trinidad, y desde éste hasta el
Güeppi (sobre el Putumayo), se demarcó 1,050 km.
Perú y Ecuador colocaron hitos en la frontera hasta el 11 de Noviembre de 1950.

Desgraciadamente, en 1951, Ecuador, en forma unilateral, suspendió los trabajos de la


comisión demarcadora a la vez que rechazaba la vigencia del Protocolo de Río, a pesar que
faltaban solo 78 km. por demarcar en la zona de la Cordillera del Condor, y se negó a hacerlo
alegando puerilmente que el "Protocolo de Río de Janeiro era Inejecutable", argumento
infantil y que no se ajusta a la realidad, ya que entonces los paises garantes el 14 de Julio de
1945 emitieron su fallo terminante a través del Capitán de Mar y Guerra brasileño Braz Dias
de Aguiar: "La linea de Frontera entre Perú y Ecuador debe seguir la línea de altas cumbres de
la Cordillera del Cóndor".

Es necesario recordar que luego de emitido el laudo arbitral, del Capitán de Mar y Guerra Braz
Dias de Aguiar, los diarios del Ecuador dieron cuenta de la noticia saludando lo establecido.
“El Universo” de Guayaquil de fecha Domingo 15 de Julio de 1945 llegó a decir que se
“Reconoce justicia de reclamos territoriales del Ecuador”, mientras que "La Prensa" de Quito
señaló: “El laudo arbitral fue favorable a nuestro país (Ecuador)”. Del mismo modo el diario
ecuatoriano “El Telégrafo” de Guayaquil del 15 de Julio de 1945 precisó: “El fallo dado es
bastante favorable para el Ecuador”.

El presidente ecuatoriano Galo Plaza (1948-1952) fue más directo "Mi país no aceptará una
frontera que no reconozca los inalienables derechos amazónicos del Ecuador y no le
proporcione una salida propia y soberana al Marañón".

En 1960, el entonces presidente ecuatoriano José María Velasco Ibarra, con el propósito de
negociar un nuevo tratado, declaró unilateralmente que el protocolo de Río de Janeiro "es
nulo" ante la asombrada Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), y su
canciller, José Chiriboga, enfatizó: "Nulo, de nulidad absoluta".

Ante esta posición totalmente antijurídica los cuatro países garantes, en nota dirigida al
gobierno del Ecuador le expresaron lo siguiente: “Es un principio básico del derecho
internacional que la voluntad unilateral de una de las partes no basta para invalidar un
tratado de límites, ni para liberarla de sus obligaciones que el impone. Solo la voluntad
concordante de ambas partes podrá modificar sus estipulaciones o dar competencia a un
tribunal internacional para que conozca de las cuestiones que el mismo pueda suscitar”.

A partir de ese momento, Ecuador comenzó a provocar, premeditada y sistemáticamente, incidentes


fronterizos de diversa índole –apoyados por una férrea campaña a nivel político– casi siempre en
vísperas del aniversario de la firma del Protocolo y en un punto determinado: la Cordillera del Cóndor.
Así, por ejemplo, el 8 de julio de 1977 se detectó cerca del río Cenepa, un área despejada de
aproximadamente mil metros con una bandera ecuatoriana izada. Mientras, en diciembre de ese mismo
año, una de sus patrullas fue interceptada cerca del Puesto de Vigilancia (PV) Llave. Escasamente un
mes más tarde, el Perú tuvo que amenazar con recurrir a las armas para desalojar a otra patrulla que se
había infiltrado en las inmediaciones del PV Capitán Bezada, llegando a construir un puesto avanzado
que incluso contaba con un helipuerto.

El 22 de Enero de 1981, se presentó un nuevo incidente al descubrirse que tropas ecuatorianas se


habían infiltrado en la vertiente oriental de la Cordillera del Cóndor y ocupado tres Puestos de Vigilancia
(abandonados por las fuerzas peruanas en 1978), dos a orillas del río Comaina y el otro muy cerca del
río Campana. El día 28, ante la negativa de Ecuador de retirar a sus efectivos, el Perú inició una
operación militar, culminada cuatro días después con la recuperación de los PV (PV-3 Falso Machinaza,
PV-22 Falso Paquisha y PV-4 Falso Mayaico) y a costa de varios efectivos heridos, un Oficial EP muerto y
un helicóptero del tipo Mil Mi-8T Hip alcanzado por las armas antiaéreas enemigas.

LA ZONA DE OPERACIONES

En la zona de la Cordillera del Cóndor, por donde nace y corre el río Cenepa, la línea de frontera forma
una oreja que, siguiendo las cumbres de la cordillera citada, tiene dos lados limítrofes con Ecuador. Uno
de esos lados, el occidental, mira hacia el río Zamora y al PV Cóndor Mirador, en tanto que el otro, el
oriental, da hacia el río Coangos y a los PV Coangos y Banderas.

En todo el sector, escenario del último conflicto, el terreno es de un relieve extremadamente complejo y
accidentado, con montañas que tienen una altura que oscila entre 800 y 1,600 metros sobre el nivel del
mar. La vegetación es propia de la selva alta: monte túpido y enmarañado que limita la visibilidad y
obstaculiza la orientación, siendo los recursos alimenticios bastante pobres. Las condiciones
climatológicas son sumamente adversas, pues durante el día el calor supera los 35° -bajando a 10 por
las noches- y las lluvias, del orden de los 4,000 mm por año, son constantes.

A unos 15 km de la frontera y a orillas del Cenepa, se encuentra ubicado el PV-1, que fue construido por
el Ejército Peruano (EP) a comienzos de julio de 1950 y cuya guarnición, en diciembre de 1994, era de
alrededor de cincuenta efectivos. Al Sur del PV-1, siguiendo el curso del Cenepa, el EP cuenta con otros
dos puestos de vigilancia: el PV-2 Soldado Vargas, ubicado a una distancia de 8 km, y el PV Teniente EP
Alberto Jiménez Banda, a casi 20 km. Todos esos PV -a diferencia de los ecuatorianos que están
emplazados en las partes más altas y planas de la Cordillera del Cóndor y unidos a una red vial- son
abastecidos de víveres, medicinas y municiones una vez al mes mediante el empleo de helicópteros,
procedimiento que evidentemente es difícil y oneroso.

EL PV-1 está, en línea recta, a una distancia de 140 km al norte de Ciro Alegría y a unos 260 km de
Bagua, donde se ubica el cuartel El Milagro, sede de la 5ta. División de Infantería de Selva (5ta. DIS)
cuyo jefe -hasta el término de las hostilidades- era el General de Brigada EP Vladimiro López Trigoso.
Orgánicamente, la 5ta. DIS está subordinada al General de División EP Enrique Torrico Urrunaga -
comandante de la Quinta Región Militar (QRM) con sede en Iquitos- y cuenta entre sus efectivos con el
Batallón de Infantería de Selva "Callao" Nº 25 (BIS Nº 25) y el Regimiento de Caballería Blindada Nº 113
Teniente Coronel José Buenaventura Sepúlveda (RCB Nº 113), así como con las Compañías Antitanques
Nº 511 y Nº 521.

EL DETONANTE DEL CONFLICTO: EL ATAQUE ALEVOSO DEL 26 DE ENERO.

A comienzos de enero de 1995, específicamente el día 5 -en cumplimiento de una orden del comandante
General de la 5ta. DIS, General EP Vladimiro López Trigoso- el BIS Nº 25 se desplazó al PV-1 con la
finalidad de patrullar la zona del Alto Cenepa. Una medida bastante oportuna, ya que el día 9 cuatro
soldados del EP que habían salido del PV-1 en misión de reconocimiento -siguiendo la margen izquierda
del río Cenepa- fueron interceptados por una patrulla ecuatoriana invasora en las inmediaciones de lo
que se conocería más adelante como falsa Cueva de los Tayos. Dos días después, otra patrulla del EP -
formada por veinte efectivos- fue alevosamente emboscada mientras se dirigía a verificar la posición del
hito 20 de Noviembre, produciéndose un violento intercambio de disparos de armas ligeras.

Estos incidentes, ocurridos ambos en territorio peruano, fueron solucionados por la vía diplomática el 14
de enero, llegando Ecuador a declarar que en la frontera reinaba un clima de absoluta calma y
tranquilidad. Sin embargo, el día 19 -y de nuevo el 22- una patrulla del BIS Nº 25 encargada de la
construcción de un helipuerto al noroeste de falsa Cueva de los Tayos, fue atacada por tropas
ecuatorianas invasoras, las cuales sufrieron un número indeterminado de bajas.

El 23 de Enero, un par de helicópteros Mi-17 Hip H, desplegados desde el Alto Huallaga y que
sobrevolaban la zona de los incidentes, detectaron que la presencia de tropas ecuatorianas allí era
mayor de lo que se creía, por lo que el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA) decretó
alerta amarilla ordenando, como medida preventiva, que el RCB Nº 113 se alistase para ser trasladado
al PV-1 en calidad de refuerzo.

El 25 de Enero el General Nicolás de Bari Hermoza Ríos, entonces Presidente del CCFFAA y Comandante
General del Ejército, mantuvo una reunión con los Comandantes Generales de la Marina, Almirante
Alfredo Arnáiz Ambrossiani, y de la Fuerza Aérea, General del Aire Enrique Astete Baca, a fin de evaluar
la situación e informar (como se hizo desde el inicio de la crisis) al Presidente Fujimori y al Consejo de
Defensa Nacional. Ese mismo día, Ecuador sorprendió a todos cuando, por primera vez en más de 50
años, reconoció la validez y vigencia del Protocolo de Río, pareciendo ello indicar, al menos en ese
momento, que todo sería solucionado una vez más por la vía diplomática.

El 26 de Enero a las 16:30 horas, tal posibilidad se desvaneció por completo cuando alrededor de un
centenar y medio de efectivos ecuatorianos del Grupo de Fuerzas Especiales Nº 26 con sede en Cantón
Quevedo -apoyados por helicópteros AS-332B Super Puma- atacaron a una patrulla del BIS "CALLAO" Nº
25 que construía un helipuerto entre la quebrada Fashin y la cabecera del río Cenepa. El ataque, que
causó siete bajas (cinco muertos y dos secuestrados), dispersando a la patrulla, motivó que de
inmediato el Presidente Fujimori, a la vez que declaraba en sesión permanente al Consejo de Defensa
Nacion

Uno de los primeros contingentes en ser movilizados esa misma noche fueron los aproximadamente
quince mil efectivos de la Primera Región Militar (PRM) -que cambió su denominación por la de Teatro de
Operaciones Norte (TON)- al mando del General de División EP César Ramal Pesantes. Entre esas
fuerzas figuraban la 9na. División Blindada (9na. DB), la 1ra. División de Caballería (1ra. DC) y la 32da.
División de Infantería (32da. DI) que comenzaron a tomar posiciones de combate en las proximidades
de la frontera con Ecuador. A su vez, la Quinta Región Militar (QRM) -que pasaría a ser conocida como
Teatro de Operaciones del Nor-Oriente (TONO)- emprendió los preparativos para reforzar todos sus PV
en la extensa área fronteriza comprendida entre el hito Santiago y el hito Boca Río en las cercanías del
río Putumayo, en la frontera con Colombia.

La Fuerza Aérea Peruana (FAP), por su parte, como primera medida, puso en alerta al Ala Aérea N° 1 al
mando del Mayor General FAP Wilfredo Barrantes Bolívar, la cual comprende al Grupo Aéreo Nº 6
(Mirage M-5P4/DP) con base en Chiclayo, Grupo Aéreo Nº 7 (Cessna A-37B Dragonfly) en Piura y Grupo
Aéreo Nº 11 (Sukhoi Su-22) en Talara. Además dispuso el cierre inmediato de los aeropuertos de la zona
Norte del país al tránsito civil y cursó las órdenes para concentrar a sus helicópteros de ataque Mil Mi-25
Hind D en Ciro Alegría.

Por su parte, la Armada del Perú (AP) ordenó que el BAP Almirante Grau (CLM-81), llevando a bordo al
Comandante de Operaciones Navales (COMOPERNAV), Vicealmirante AP José Texeira Rivarola, y al
Comandante de la Fuerza de Ataque de Superficie, Contralmirante AP Luis Bianchi Muñoz, se alistase
para zarpar con rumbo al norte encabezando la Fuerza de Tareas 70 (TF 70).

El 27 de Enero, al promediar las 06:00 horas, comenzó a funcionar un puente aéreo que, con arranque
en Lima, tenía como destino la pista de aterrizaje de El Valor -propiedad de Petroperú- en las afueras de
Bagua. A esta pista de tierra apisonada de unos 3,000 m, llegaban en forma ininterrumpida las
aeronaves del Grupo Aéreo Nº 8 y de la Fuerza de Aviación del Ejército (AE) transportando piezas de
artillería, repuestos, municiones, víveres y una interminable lista de pertrechos, además de personal
militar. En las jornadas siguientes, dadas las enormes cantidades de pertrechos y personal a transportar,
la pista de El Valor fue insuficiente, por lo que hubo que habilitar, a toda prisa, otras dos pistas de
aterrizaje más, ambas a 40 km de Bagua. Una fue la de Mesones Muro, de 1,800 m de largo, y la otra la
de Shum Ba (1,500 m), la cual había estado inactiva desde 1981 y en la que sólo podían operar los L-
100-20 de la FAP. Desde estas pistas todos los pertrechos, así como los refuerzos, eran transportados
por los Harbin Y-12 y DHC-6 Twin Otter del Grupo Aéreo Nº 42, así como en los Mi-8T y Mi-17 del Grupo
Aéreo Nº 3 y de la AE (y en algunos casos en una travesía de ocho horas por el río Marañón) a Ciro
Alegría y de ahí directamente, y sólo por helicóptero, a la zona de combate.

Ese mismo día, comenzaron a llegar al PV-1 (que fue atacado con fuego de morteros de 81 mm y 120
mm a las 10:00 horas) el Batallón de Comandos "Comandante Espinar" Nº 19 (BC Nº 19) y el Batallón
de Infantería Paracaidista "Coronel Narciso de la Colina" Nº 61 (BIP Nº 61), que poco después
emprenderían una agotadora marcha de más de diez horas hacia las proximidades de falsa Cueva de los
Tayos, en concreto a un punto conocido como la Y. A ellos se sumarían, en las horas y días siguientes,
otras unidades como la Compañía Especial de Comandos Nº 115 (CEC Nº 115) y el Batallón de
Infantería Motorizada Nº 31 (BIM Nº 31), al igual que los Batallones Contrasubversivos (BCS) Nos 16,
28, 30, 32 y 314 Buenaventura Aguirre, normalmente acantonados en los frentes de Huallaga y
Huamanga, y elementos de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOES), de la Compañía de Comandos
Anfibios (CAM) y del Grupo de Fuerzas Especiales de la FAP (GRUFE).

El plan de operaciones (destinado a desalojar a las tropas ecuatorianas de la zona del Alto Cenepa)
elaborado en la sede de la 5ta. DIS (Cuartel El Milagro) y aprobado por el CCFFAA, constaba
básicamente de dos fases bien definidas. En la primera de ellas se debía tomar falsa Cueva de los Tayos,
ubicada a unos 5 km del PV-1, en donde los ecuatorianos (entre ochenta y ciento veinte efectivos según
cálculos posteriores) habían levantado dos tambos e iniciado la construcción de un helipuerto. En tanto
que en la segunda fase se tomaría falsa Base Sur, neutralizándose las posiciones ecuatorianas ubicadas
frente al PV Coangos, a la vez que se iniciaban las acciones contra falsa Tiwinza.

En cumplimiento de ese plan, el mismo día 27 al promediar las 06:00 horas, un Mi-17 y un Mi-25 de la
FAP, acompañados por un Mi-8T de la AE, llevaron a cabo un rápido y muy eficaz ataque a falsa Cueva
de los Tayos. Al concluir el bombardeo, el BIS Nº 25 -que había estado combatiendo desde las 04:00
horas- montó un ataque contra la línea de trincheras enemigas y tras un intenso tiroteo, en el que los
ecuatorianos tuvieron catorce muertos y un número similar de heridos, logró recuperar falsa Cueva de
los Tayos. De inmediato, los efectivos peruanos, que sólo tuvieron un par de heridos, comenzaron las
operaciones de limpieza y a cavar los emplazamientos para una sección de morteros de 81 milímetros.

El 28 de Enero a media mañana, los A-37B y los Sukhoi Su-22 -apoyados por los BAC Canberra de la
FAP- dieron inicio a una serie de intermitentes bombardeos de ablandamiento contra falsa Base Sur y
sus alrededores, así como contra falsa Tiwinza. En estas misiones de combate, que se efectuaban
aprovechando al máximo los breves periodos de buen tiempo, los A-37B iban por lo general armados
con bombas Mk.82 Snakeye y los Su-22 con bombas de 500 kg de fabricación soviética, mientras que
los BAC Canberra portaban bombas Mk.17 de 454 kg.

Ese día a las 13:47 horas, el BIS Nº 25 y el RCB Nº 113, apoyados por un par de patrullas del BC Nº 19,
iniciaron el avance hacia falsa Base Sur, ubicada a no más de 2 km de Cueva de los Tayos. A pesar de
tan corta distancia el avance se tornó sumamente lento y penoso -casi un día y medio- no sólo por lo
accidentado del terreno y las cada vez peores condiciones climatológicas, sino porque los ecuatorianos
en su atropellada y cobarde huida habían sembrado las trochas de acceso con una increíble cantidad de
cazabobos y minas antipersonales, principalmente de los tipos T-AB-1 (brasileñas) y 72A (chinas).

Mina ecuatoriana sembrada en territorio peruano. Hasta un total de cien mil unidades fueron empleadas
por el Ejército Ecuatoriano. Gran parte de ellas permanecieron aún después de finalizado el conflicto
mutilando a inocentes civiles y personal militar peruano encargado de la vigilancia de la frontera. Estas
minas no están destinadas a matar sino a mutilar, obligando a usar varios efectivos para traslada al
herido del campo de batalla a la retaguardia y a tener que proveer de importante equipo médico. Usaron
sobre todo minas chinas del tipo 72, que son minas muy pequeñas, cilíndricas, miden 3,85 cm. de alto y
7.78 cm de diámetro, su peso total es de 125 ó 150 gramos. Al ser su carcasa de plástico su detección
es extremadamente difícil. Su costo: unos pocos dólares la unidad.

En el conflicto del Cenepa, luego de la toma por las victoriosas tropas peruanas de todas las alturas de la
posición ofensiva-defensiva dominantes en falsa Tiwinza un grupo de periodistas extranjeros fue
conducido por los ecuatorianos hasta el supuesto Tiwinza en un avión de las Fuerzas Armadas
ecuatorianas. Un bohío mezquino, construcción precaria, especie de choza maltrecha de material del
monte y sin paredes, donde ondeaba la bandera de Ecuador, es presentada a los ingenuos e incautos
periodistas extranjeros como la “base” de Tiwinza. Lo extraño del todo es que ese lugar no mostraba
ninguna huella de haber sido el escenario de los fieros combates cuerpo a cuerpo ocurridos hasta el 14
de febrero de 1995 y del cual se decía que el aire aun estaba impregnado del fétido olor de los
cadáveres en descomposición de quienes murieron en los enfrentamientos, nada de eso fue mostrado a
los periodistas que visitaron la supuesta base de Tiwinza.

Las fotos mostradas por el Ecuador al mundo obviamente eran de la Tiwintsa que esta a varios
kilómetros dentro de territorio ecuatoriano y que nunca fue escenario de los combates por que no
muestran claramente la Tiwinza donde verdaderamente se combatió.

De acuerdo con los testimonios de los soldados peruanos que capturaron el Falso Tiwinza ubicado en la
Cota 1061 el 22 de febrero de 1995, esta posición constaba de 5 tambitos de material de monte. Estos
testimonios de primera mano demuestran claramente que los periodistas extranjeros, a excepción de los
peruanos, fueron burdamente engañados por los ecuatorianos.

 La organización y equipamiento del terreno, al menor costo posible, para detener o dificultar la
penetración de las unidades mecanizadas y blindadas del Perú, sin tener que invertir inmensas sumas en
adquirir, mantener y operar un material bélico semejante. Acorde con lo anotado, uso intensivo de
minas y armas antitanque, cuyo costo por personal adiestrado en este tipo de combate es sumamente
bajo en relación a los tanques.

 El adiestramiento intensivo en la interceptación y destrucción de aviones que intenten atacar puntos


vitales del país.

 La preparación de un poder naval ágil, flexible y con notable potencia de fuego para enfrentar un
poder naval poderoso, pero que tiene vulnerabilidades.

 La preparación para una intensa guerra de desgaste del adversario, a fin de impedir que obtenga
rápidamente sus objetivos, a la vez que permita equilibrar las fuerzas.

 La preparación de una defensa al menor costo posible que, frente al ingente gasto en materiales y
vidas humanas que tendrá que sufrir el adversario, a la larga nos coloque en mejores condiciones
estratégicas.

 La preparación para actuar, en el momento oportuno, ofensivamente en lugares favorables a este


proposito.

 La formación de las Fuerzas de Resistencia, principalmente en las zonas más amenazadas, con el
propósito de que se integren en la defensa militar de las áreas de retaguardia, inmediatamente
posteriores a la línea del frente, para impedir o neutralizar la acción de paracaidistas y de tropas
helitransportadas.