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Marco teórico

Dado que el presente trabajo tiene como marco conceptual la democracia como participación de
los colectivos sociales, será necesario que en un primer momento nos aboquemos a definir y
comprender a qué le llamamos democracia, cómo se presenta, saber si se ha transformado a lo largo
de la historia y comprender si el resultado teórico puede ser confrontado con la realidad mexicana.

Para desarrollar lo anterior se van a utilizar dos autores fundamentales en el pensamiento político,
Norberto Bobbio y Michelangelo Bovero. De Norberto Bobbio nos interesa la definición mínima de
democracia que responde primordialmente a un conflicto teórico entre diversos autores de filosofía
política de izquierda, que al parecer habían banalizado la utilización de democracia, hasta saturarlo
de inconsistentes elementos, lo que probaba que se estuviera hablando más bien de un concepto
sociológico, histórico o antropológico, más que de un concepto bien limitado que pudiera
funcionarnos al momento de analizar los problemas que surgen en la participación social.

Después de que utilicemos la propia definición de Bobbio, desarrollaremos las reglas que erige éste
para poder determinar cuando estamos ante una democracia y cuando ante un autoritarismo, una
dictadura, o cualquier otra forma de gobierno distinta a la democracia. Ello nos llevara a plantear
un análisis comparativo de todas aquellas realidades que no se asemejan a estas reglas, lo que
podría llamarse niveles de procesos de democratización, es decir, realidades sociales que se acercan
o se alejan de las reglas formales que ha establecido el filósofo italiano. En este orden de ideas, es
que se presentan los fracasos o problemas que ha tenido la democracia desde su surgimiento por
el incremento del número de individuos en las sociedades y países del mundo. Por lo que es el
momento oportuno para llevar la discusión con la aportación del Profesor Bovero.

Michelangelo Bovero retoma la propuesta planteada por Bobbio, es decir, aun entiende a la
democracia como una forma de gobierno que adopta un Estado para dar a los gobernados la
oportunidad de tomar decisiones sobre todo lo que van a estar obedeciendo. La democracia
definida formalmente, según Bovero, funciona para quitarnos un sinfín de problemas, incluso llega
a afirma que no comparte la posición de Ferrajoli en relación a una unificación de la democracia
formal con la democracia sustantiva. Bovero evidentemente sigue a su maestro para proponernos
una Teoría de las condiciones de la democracia, por lo que su reconstrucción nos servirá para
redefinir los principios Bobbianos y manejar un solo eje rector de la democracia moderna.

Para finalizar, después de haber explicado y relacionado ambas concepciones de democracia


moderna en los autores mencionados. Haremos la comparación directa con la forma en cómo se
está desarrollando la democracia en nuestro país y primordialmente la experiencia de los procesos
democráticos vividos los últimos años. Lo anterior para poder concluir, primero: si los conceptos
formales que nos da Bobbio y Bovero nos sirven para analizar a la sociedad mexicana; segundo: si
es posible reconfigurar y recurrir teóricamente estos conceptos y enfocarlos hacia la circunstancia
particular histórica de nuestro país; tercero: saber si actualmente podemos hacer una relación
teórica-practica y contestar a la siguiente pregunta ¿Existe la democracia en México?
Objetivos

Se responderá de forma adecuada y con los límites teóricos correctos, si en nuestra sociedad
mexicana existe una verdadera democracia y si la misma nos provee de las herramientas suficientes
para incidir en la toma de decisiones de nuestro país.

Hipótesis 3 3 a 7 renglones

Si la democracia para Bobbio consiste en construcción formal de reglas procedimentales. Entonces


parece que desde un primer momento la cuestión sustantiva pasará a un segundo término o incluso
desapareceré del complejo conceptual del Profesor. En ese sentido creo que, en lugar de ayudarnos
con la heterogeneidad del concepto, más bien lo está limitando y deja de lado los procesos de lucha
política que provocaron que una serie de reglas fueran necesarias para la toma de decisiones.

Si en el desarrollo del trabajo observamos que los conceptos de los autores que estamos utilizado -
Bovero y Bobbio-, se asemejan en su formalidad y procedimentalización, la cual constantemente
hemos estado señalando. Entonces toda comparación necesariamente tiene que partir de este
supuesto, por lo que, si no estamos convencidos de este primer paso, lo que se tiene que hacer es
darle la vuelta a la propuesta y complementarla con nuestras propias afirmaciones, ello nos llevará
a un análisis más complejo y satisfactorio.

La democracia formal no es suficiente para analizar los procesos democráticos de las sociedades
contemporáneas, por ello en la actualidad existen diversas propuestas que intentan impulsar la idea
de la sustantividad en la democracia junto con las ideas de la deliberación o participación directa de
la sociedad, más allá de la representatividad o principio de mayoría. Por ello, los autores que
analizaremos solo nos ayudarán a fortalecer la idea del origen de la crisis de la democracia, y no
para formular un nuevo concepto.

Desarrollo demuestrar hipótesis con citas 5 cuartillas


De nuestro tema: “Democracia”, se ha escrito una infinidad de literatura que ha llenado bibliotecas
enteras, y es un tema que no sólo ha sido tratado por politólogos; sino que debido a la pluralidad
de significados y trasformaciones que ha sufrido tal concepto, su estudio se ha expandido hasta los
filósofos, abogados, sociólogos, historiadores etc. Todos ellos han realizado acercamientos
interesantes desde sus áreas de estudio. Sin embargo, a nosotros propiamente nos interesa el
ámbito político y jurídico.

La palabra democracia proviene del griego demokratia, palabra que está conformada por los
vocablos demos, que puede traducirse como pueblo, y krátos, que puede traducirse como poder o
gobierno. En ese sentido, la palabra democracia refiere desde su origen griego, al gobierno de todos.
Aunque debemos de hacer una aclaración importante, si bien en cierto que se ha aceptado de forma
común que el significado de democracia sea el que hemos establecido, existe un debate entre
especialistas que más bien nos dicen que los vocablos hacen referencia a más significados y
etimologías complejas, además (como la historia nos ha hecho explicado), el todos no está referido
a la sociedad griega en general, pues ni los esclavos, pobres o mujeres podían tener incidencia en la
toma de decisiones de la polis.

Como lo hemos mencionado, los casos más conocidos en los cuales por primera vez apareció la
democracia, fueron en Atenas en el 500 a.C., año donde en la Ciudad griega llamada polis, se
convocaba a celebrar asambleas del pueblo para tomar las decisiones sobre el rumbo que tendría
la comunidad, es decir, una democracia directa de varones griegos. Desde este primer momento
hasta la democracia que llamamos moderna, la democracia se ha transformado múltiples veces
debido a los aportes de diversos intelectuales y a los cambios circunstanciales históricos que le han
precedido. Por tal motivo, Bobbio nos dice que en lugar de decir que la democracia moderna está
en crisis, debemos decir que se encuentra en constante transformación “Uso el termino
transformación en sentido axiológicamente neutro, sin atenerme a un significado positivo o
negativo. Prefiero hablar de trasformación más que de crisis, porque crisis hace pensar un colapso
inminente”1. En razón de lo anterior, parece claro que el objeto de estudio al cual nos estamos
refiriéndonos es heterogéneo, por lo que antes de continuar con nuestra investigación es necesario
aclarar que en este trabajo vamos a utilizar únicamente nuestro termino en dos sentidos: como
democracia moderna atendiendo a las características que nos proporcionan Bobbio y Bovero, y a la
democracia contemporánea, que es la que impera con todo y sus cambios en pleno siglo XXI.

Bobbio es muy claro cuando nos ofrece su definición de democracia, sus palabras son las siguientes:
“llamo la definición mínima de democracia, de acuerdo con la cual inicialmente se entiende por
régimen democrático a un conjunto de reglas procesales para la toma de decisiones colectivas en el
que esta provista y propiciada la más amplia participación posible de los interesados”2 como es
evidente en la afirmación anterior, tenemos frente a nosotros una definición formal y
procedimental, es decir, la democracia son reglas establecidas que nos ayudan a determinar quién
tiene derecho y quién no tiene derecho de tomar las decisiones en la colectividad; quién tiene la
autoridad y quién tiene el deber de obedecer. Es claro que se mencione la amplia participación,
aunque esto se escuche vago, porque si partimos de un nivel teórico general, la cantidad de
participación depende de cada circunstancia particular, puede que en algunos lugares se tenga

1
Norberto Bobbio, El futuro de la democracia, Trad. de Fernandez Santillan, FCE, 1986, pág.7.
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mayor participación que otros y viceversa, además de que el número de individuos también varía
según el Estado.

El profesor Bobbio alude que la definición mínima de democracia como definición procesal, es clara
y la única que nos ofrece un criterio infalible para distinguirla de otras definiciones ideales, las cuales
propiamente ha proporcionado la izquierda. Incluso llega a afirmar que, si algún estudioso de la
democracia comienza a introducir conceptos que estén ligados a los movimientos sociales o a
problemas de contenido, utilizando esto como método para desarrollarla, está abierta a todo y
causaría conflicto poder delimitar cuando estamos ante un régimen democrático y cuando no lo
estamos. Hasta este momento no abordaremos la critica a esta postura, pero desde este instante
notamos que el profesor Bobbio tiene como herencia intelectual el formalismo jurídico, posición
con la cual no estamos del todo convencidos, por ello, más adelante volveremos a este punto. Para
que no reforcemos la idea anterior leamos la siguiente afirmación de Bobbio

“Un funcionamiento correcto de un régimen democrático solamente es posible en el ámbito del


modo de gobernar que, de acuerdo con una tradición que se remonta a los antiguos, se llama
gobierno de las leyes. Retomo mi vieja idea de que el Derecho y el poder son dos caras de la misma
moneda: solo el poder puede crear derecho y solo el Derecho puede limitar el poder”3

Lo anterior parece simple porque para que exista la democracia deben existir derechos: libertad e
igualdad, y para que existan estos derechos el Estado, a través de un sistema normativo coactivo
debe de garantizarlos, de lo contrario no existiría ningún proceso de toma de decisiones. Sin
embargo, parece ser que, de nuevo, Bobbio ve en el derecho un conjunto de normas jurídicas, no
va más allá, por lo menos en esta aseveración, rompe con una idea interdisciplinaria de las
categorías que estamos utilizando.

¿Cuáles son los elementos, según Bobbio, que debe tener la democracia? Son principalmente tres
condiciones. Primera. Atribución del derecho de participar; Segunda. Existencia de reglas
procesales; Tercera. Alternativas reales para que los sujetos puedan optar por alguna de ellas. Es
claro que estos elementos son generales, pero son los fundamentos principales de la democracia
moderna que defiende el profesor italiano ¿Por qué era necesario mencionarlos? Porque en primera
instancia serán la forma en que conectaremos el pensamiento de Bovero, y en una segunda
instancia van a ayudarnos a reafirmar nuestra tercera hipótesis.

Los tres principios de Bobbio nos sirven como referencia evaluativa de los gobiernos que se dicen
democráticos, (aunque ya hicimos anteriormente la aclaración correspondiente y afirmamos
nuestra postura al respecto), los que carezcan de alguno de estos principios serán según
corresponda, más democráticos que otros, a eso llamamos niveles de procesos de democratización.
En este sentido, Bobbio señala que nos estamos refiriendo a una democracia moderna ideal y que
casi nunca puede darse de forma completa, porque estuviéramos hablando de dioses y no de seres
humanos.

Los problemas a los que se enfrenta la democracia ideal son los siguientes: sociedad pluralista y
creciente; ausencia del mandato libre, poder oligárquico, espacio limitado, los poderes invisibles,
falta de educación ciudadana, tecnocracia, incremento del aparato burocrático e ingobernabilidad.

3
Pag. 10
En esta parte estamos completamente de acuerdo con Bobbio e incluso retomaremos sus ideas más
adelante, aunque tenemos que diferenciar que el proceso está pensado en Italia y no en México,
por lo que sería necesario reformular algunos de esos problemas.

Como observamos, hasta el momento hemos tenido aproximación a una definición de democracia
de uno de los autores más importantes en el pensamiento político occidental. Además de la
enunciación de los problemas que aquejan a la democracia después de haber pasado diversas
etapas hísticas de transformación, lo que ahora nos interesa es ahondar más en esta posición teórica
con el pensamiento del profesor Bovero, pues nos ilustra con una explicación reformulada de la
postura de su maestro Bobbio. Para Bovero, la democracia son reglas constitutivas, las cuales
pueden ser comparadas con reglas de un juego, es decir, Bovero al igual que Bobbio creen que la
situación inflacionaria en el lenguaje común de la palabra democracia ha originado que incluso la
palabra se pierda en un sinfín de significados e interpretaciones, y del mismo modo en como Bobbio
sale del conflicto, es como Bovero responde a la misma problemática: restaurar el significado de la
palabra democracia para tener un concepto plausible y aceptable.

El concepto “aceptable” es un concepto procedimental y formal, concepto que como Bovero lo dice,
es de tradición histórica occidental, “no latinoamericano”, por ello creemos que no responde a los
movimientos sociales que ha tenido nuestro continente en respecto a los hechos históricos de
grupo.

“el régimen democrático se distingue de los otros regímenes por sus reglas específicas, es decir, por
una clase determinadas de respuestas a las preguntas relativas al quien y al como de las decisiones
políticas. Podamos decir también, utilizando una metáfora común, que la democracia es un juego, o
sea un sistema de acciones e interacciones típicas regido por un cierto conjunto de reglas
fundamentales, a las que denominamos precisamente reglas del juego”4

En esta tesitura es el punto de unión de ambos autores, un concepto procedimental que tiene como
ejes rectores a los principios de igualdad y de libertad política. Aquel Estado que no logre respaldar
y garantizar estos principios mínimos de cada individuo, no puede considerarse un Estado
Democrático de Derecho ¿Cuál es entonces la propuesta distintiva? Lo es la teoría de las condiciones
de la democracia, mientras que para el profesor Bobbio lo eran los tres principios mencionados
anteriormente, para Bovero lo son la condición formal, precondición liberal, precondición social,
precondición constitucional, condición de no concentración del poder, condición decisiva, condición
institucional, condición de representatividad, son llamadas condiciones sustanciales.

“Los imperativos que se pueden considerar implícitos en la sexta regla del juego con la cual se cierra
el elenco de Bobbio corresponden a otras tantas condiciones de la democracia, ya no de tipo formal
como las primeras cinco, sino sustanciales: no son normas de competencia (quién), ni procedimientos
(cómo), sino normas de conducta política, en la medida en que la limitan y/o vinculan con
obligaciones positivas y negativas del comportamiento -y en consecuencia el contenido (el qué cosa)
de los actos- de los sujetos autorizados para toda decisiones políticas. De esta manera, se delinea un
decálogo de condiciones de la democracia. Formales y sustanciales”5

4
Michelangelo Bovero, la democracia y sus condiciones, IIJ, pag. 1km
5
Pag. 4
En resumen, para Bovero la transición democrática a lo largo de la historia ha sido compleja y
heterogénea, por lo que para poner en orden el pensamiento teórico sobre el tema, pretende
retomar a Bobbio y replantear con sus condicionantes, los elementos que debe tener un Estado para
decirse democrático, por eso lo plantea como un juego de reglas específicas y condiciones que deben
cumplirse. Bovero defiende que si bien la democracia hasta el momento ha tenido conflictos, le
queda claro que es el único camino que se debe tomar y que en estos momentos se encuentra en
pleno desarrollo. La democracia hoy se encuentra enferma pero no morirá. Por lo tanto, es necearía
restaurarla como una obra de arte y tenerla como proyecto ideal a alcanzar por el bien de las
sociedades.