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BIBUOTECA CLÁSICA GREDOS.

160 PLATÓN

DIÁLOGOS Platón
DIÁLOGOS
Libro digitalizado para el grupo de documentos y t extos de la
Escuela de Filosofía y Humanidades de la U. Sergio Arboleda*.
VI
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LUCRO. NO TIENE OBJETO COMERCIAL LOS CONTENIDOS Y DE- POR
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TORIAL M . • ÁNGELES DURAN Y FRANCISCO LISI

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"'Este grupo no representa de ninguna manera institucional a la Universidad Sergio Arboleda o a sus Dependencias. Es sólo una iniciativa
estudianü l

E DITOR~AL GREDOS
A.sesor p.ara la ~ción griega: CAJU.os GAR.CIA GuAL.

Segúo Las oormas de la B. C. G., las traducdones de este ,·olwnco ban


lido revisadas por Mac!ID~ LóPEZ SALVÁ (Filebo y Tvneo) y CAALOS GAIICIA
Gu.u. (Criaos).

© EDITORIAL CREDOS, S. A.
Sánche:z Parbcro. 81 , Madrid, 1992.
FJLEBO

l.3s traducciooc:s, inlroducciones y notas h1111 $Ído llevadas a cabo por


M. • ~OBlllS OURÁN (Filtbo) y F)w.;ciSCO l1S1 (Timeo y Critio.s).

Depósito legal: M . 473·199'2.

fSBN 84-249-1475-9.
Impreso en EspaOa. Printed in Spaio.
Gráficas Cóndor, S. A., Sánchez Pacheco. 81, Ml\drid, 1992. - 6480.
INTRODUCCIÓN

~imera nota llamativa en el Filebo es su indetermi-


l)._ació.O-d.rí!!Dá:tica en cua~~-~~io.)7 t~en;-eo..:.. Frente a
los diálogos en los que el encuentro de Sócrates con un
amigo o conocido, o con varios, da origen a la conversa-
ción o a su repetición;_frente a los casos en los gue la..J.k-
gada de Sócrates a una reunión d~:.min a el cambio de
r~~i~;rc~~ue se_~.n1a-dl~:9..-~i}';¡
~Y:P..!!..! ~~~.Qit elt!P.s.~~.9.Q..•~t.~s.-~.QJJ!<-d..!~J~tº-.t..~~.!l.
i~~2..-.'!....P-~E~i_sü1ar desde ~~~~Ciertamente el
Hipias Menor -y lo mismo ocurre en el Gorgias- empieza
cuando el sofista ha concluido su conferencia; se ha mar-
chado el público generaJ y quedan solos los que tienen
especial interés en la filosofía. Pero lo dicho anteriormente
no pesa sobre el diálogo que ahora empieza; la previa
exposición de Ripias no hace más que señalar cronológi-
camente el término post quem se inicia realmente el diá-
logo. -~quí, en cambio, ha concluido sin aculli<? un P.ri!l!!f
~~~~ Só.~!.~!S.Y1!l~.l:t~!2~~
<<.!,f~~<!~ conver~~ que seremos autori~~-~­
tir. Nuestro texto e~·-P~lJ..~§.-Q.!l~LC..QJ!lO terminan los
·~~~(iiP""~l'C~:¡5~ una_ convocatoria -a:§ei~lf:Cil.W.~
r~iendo sób~.~ .u~ -~~~~.que ~9..~-~. quttd~dQ,.~efíJ:ÜJÜ']!!l~!l.!~
,.................
lO DIÁLOGOS FILEBO JI

resuelto . En este caso la dilación en el ticmP.O es su pli.fl~ ~ F rente a la perfección literaria del Ba'Jquete, del,
por el c.ambio d e interlq_<l.u~or 1• (edón .. c).eLFedro, enS?ntramo s aquí una lengua volunta-
El diálogo va a co_Eclu!!:.Eositi vam~ tc. d ejando est~blc­ r~amente _ás(>era y¡fumllj la !!!._c..smfundible_.!!!!~!!,1e len~
cida la jerarquía de los elementos de la buena vida; pero no ~o tidiana y lengu'a-técnica ue caracte riza la ex osíción
c~~Juye aqÜi la C'();We"fsación. !i~~~;;;2. e~ ..~.l..Lisis, .2.L4 áctíca. De ella resultan los frecuente anacolutos las
donde agentes externos, los peda~ogos, interrumpen el dis- comparaciones y metáforas poco atrevidas 3, tomadas una
cÜrsO;ño ocur-re tampoco como~ clEutifróñ, donde las y otra vez de los mi$mos dominios, las brom itas, el chiste
pr~~e unos-yo trÓs nos impide~ concluir el proceso de tontorrón. Y, por otro lado, las definiciones precisas y téc-
investigación. Tampoco ocurre, como es característico de nicas, las clasificaciones rigu rosamente trazadas. lllQ.
los diálogos aporéticos, que, agotados los argumentos escolar culmina en a reiterada repetición de los resú!!l~
actualmente disponibles, tengamos que seguir madurando que Platón prodiga aq uí hasta la saciedad.
nuestra reflexión en pos del planteamiento que nos auto- .. Actilud escolar es también la que percibimos en el imer-
rice a resolver el problema. No podla ser así puesto que locutor de Sócrate~. Protarco. Sustituto en la disCJlSión de
est_e diálogo no es aporético. Pero lo que encontramos al \! n Filebo, del que nada sabemos y QUe ba optado P.Q.r
final de los diálogos morales no aporéticos es una exhorta- ~larse.,_call§.ado, segón se dice, de~petir .COll....o.b.s.~.ll
ción, más o menos acusadamente explicita, por la que se ~u postura 4, el joven Prot.ar.s;g1 del gu~ tampoco sabemos
nos emplaza a aplicar a nuestras vidas la lección recién más que lo que se despre nde del propio d iálogo, será
aprendida. En el Filebo tal exhortación desdibuja su cos- encargado de contestar a Sócrates. Antes que el «abogado
tado práctico - sólo es algo que se proclama (66a). Y es déO'ficioll que ve en él D ies 5, parece un buen alumno que se
que la conversación continúa Pero sigue sin nosotros.Jos sabe la lección: su negativa primera a aceptar que un placer
~~ócrate~...):._P rQ.!_arc_2¡ ~ sus amig_os. !lO~ dan _el pueda ser distinto de otrq recuerda argumentos esgrimidos
trato que el Alcibíades b~o.u:..as,!}~Bg_nguete propinaba a por Sócrates eo los diálogos de juventud, cuando bregá-
los criados 2• Ntmka ~;tb.t.IUl.lQS IQ 9-l!.U..e.Jiij~-- ~ continua;: bamos por dar con la unidad del género, y esto, que es casi
~ión. Con todo podemos.teneiJa. certeza dc .que las. concLu- Jo único que defiende con calor, será considerado por
siones a las que se ha llegado en )l\JC,St~ pres~cÍa no serán Sócrates como un argumento de principiantes (13c-d). Y
revocadas. cuando en 37e plantee una objeción que pretende ser seria
-- T~mbién gss.Q~~ist.a. for.malr.,e.l-,..EiLeá.Q...s.QJ;-
prende al lector de los dí á~gos .de madurez por s~!C.; > Podemos exceptuar la del doble maoantj al en 61c.
~--
• P:.ra la relación de la supucs1a discusión con Filebo y la q ue Sócra-
• Estos cambios de iotcrloculor ocum:n en el curso de un mismo di á· les sostiene con Ca!icles en el Gorgi4s. véa.s>e K. G. GAD.\l.!ER. «P latos
logo. V. GOI.DSCRMIDT, Les dialogues de Plo10n . .París, 3a.. 1971, estudia dia!ekli.sc-he Ethik.. Phánomenologiscbe lntcrprela.lionen zum PhilebcS'II.
cómo acontecen eo momentos relevantes desde el p umo de vista de la 1931. recogido en Pioles diolektische Ethik und andere Studh•n zur p/a{o-
eslructura del diálogo. Asl en el lAques. Nicia.s sust ituye a Laques tras la nist:hen Philosophf~. Hambur¡;o, 1968, pág. 83. nota l.
primera aporla.. 5 Platon. Oeuvres t:ompTeres. Tome IX-1' partie. Phílcbt:. Parls. 4.•.

2 &mq. 218b. 1966, pág. VIII.


12 DIÁLOGOS FlLEBO 13

a la ex.islencia de placeres falsos y Sócrates se lo haga ~ P.,OSteq~ado Y.,.9.t,Je se acuda a otro exeedient.e para deci-
notar, Protarco se defenderá diciendo: «No hago más que di r en q ué consiste Ja )lida..buena.-
repetir lo que oígO.l> Al margen de estos casos, su función es Para evitarnos, pues, esas difíciles divisiones recorda-
más la de un «contestador>>' que la de un oponente: sí no remos que el bien es perfecto, suficiente y universa lmente
in1erviene para aprobar lo que Sócrates acaba de decir, es e legible. Puesto .,que .nj.,!<bp.lag;rdli la -Rruden cia cttmpJs:l,. .
que le va a pedir que aclare una e~posición inicial dema- "'fsÍos. tres reg!~JWPs acol daremos gue la vida mixta de
siado abstracta o dificil. El «abogado d e la parte con!!.aria~ ambos es ele ible , or__lo t Después del
llevará su buena disposición hasta el punto de colaborar 1e on puede sorprendernos que la prudencia y sus afines
é2,QSóc!at<z c:!!.!~emos~ra~ió~~p~~ ~rece de sean reput-ados insuficientes para asegurar la felicidad.
las notas caracte risticas d el bien en 65a ss. Recordemos. pues, que aquí no se trata de describir el bien
- ~- varn.os:ai'E2Áte_ñi~u~vo e_.odemos tener motivo del alma libre del cuerpo, ni tampoco )a felicidad del filó-
de ~2-reresa en e l hech o de g ue la ~~...sea..anticip.ada sofo, sino, como sentaba Sócrates en lid, <<un estado y
y a e n las e rimeras págiD.M. Eo efecto, oo bien ha termi- disposición del alma capaces de proporcionar una vida feliz
nado de resumir las dos tesis rivales, §_gcrates apunl.!, ya a todos los hombresH .
.en lle, Ja posibilidad de que resulte triunfante un tercerg. M as con esto no se resuelven todos nuestros problemas
Y así será cuañdo en 20b r_ecupe~mos la cuestión y, tras porqus..._ahora habrá g}le dilucidar cu ál d e sus ingredjentes
~omprob ~q.!-!,e nj .e!acer ni Qrudenqia wede.n sg el bjen. hace buena tal vida. P a ra ello tendremos que cambiar qe
porq ue no son autosuficientes, lleguemos a la conclusión armas y volver a la división d e las especies del placer y de
de q ue la vida buena es la vida mtxta de placer y pru- la--p;:údeñciaque ~nmarcatáJUI! 12s cuarro géneros ,dis-
aeñeii:""" - - - - --- - - - -- tínguídos por 6Crates-t Um.ite, ilimitado, mixto y causas_
Los capítulos intermedios está n ocupados J?..O.I ~u~jo­ Eñ esta ser1e, aparente mente homogénea, debemos separar
nes de singular i!Jlp.ort.ancja: ~e trata de los ro _ ~ . lo el género mixto en el que vemos el producto cuyo ser y
\JT'I O y lo mú lt i~ Jo finit o y lo infinito 1 di ~ o r existencia se explican por la synérgeia de los otros tres. El

-- --
especies. Sin e mbargo, la di.ficultad del méf
-... ----- Sócrates del Gorgias nos venia a decir lo mismo en térmi-
nos de analogía técnica: el érgon es el result..ado de la acti-
vidad del agente que impone el eidos Ji correspondiente a
6J . LABORDF.RIE, ú- dialogue p/utonicim de lo moturité, París, 19?8.
7Sobre esto~ problema.s la bibliograffa es exteosa. Dest.aquemos G.
los materiales. Es, pues, legítimo que separemos el pro~
S 1' RtK f.R, Puas 1md A pe/ron. Das Problcm dcr Formen rn Platons l'hile- • Esto plantea dos tipos d e proble.mas. por un lado la posibilidad de
ho.s. Gott ingen, 1970; RoRIN. Ln tMorle plo1oniclenne des idées et des ampliar la serie agregando un quinto género como sugiere Protarco y
nombrt>.r d'apre,r Aristote, Parb. 1908, reimpr. Hildcsheím, 1963; H . J. como $1: desprende de la interpretación de Plutarco en el tratado De E
K RAM I· R, Arete bci Piolan und Arlstoteles. Heidelberg, 1945; J . STE]Ij2EL, opud Delpho~'. Por otro lado está la cu.cstión de la relación de estos géne-
/.oh/ '"" ' Gesto// hei P/al() und Aristo1eles, 1924, rcimpr. Darmsiadt, ro$ con la doctrina de las ideas. A las obras citadas en la nota anterior
1959; W. D. RtlSS, Tcorlo de /0.1 ideo.r dr Platón, trad. esp., Madrid, 1986; debemos agregar J. MoRiiAU, Lo construction de /'id~ollsme plolonlcien.
l. M. (,.'IWM il lfl, And/Ws de los doctrinos de Plo.J.im, trad. esp., Madrid, y G. M. A. GRUBB, El pensamiento de Platón. trad . esp., Madrid, 1.•
1'179, y K. M. S,\Vnll. T'loto :r ÚJU! Ontology, Princeiown, 1983. rcimpr, 1984.
14 DIÁLOGOS FILE.BO 15

dueto del bloque formado por los elementos que colaboran .S.§~tes. .n.PLM!Y.i.erte..g,~ no .a..,P.~.12.!~. l!!S:~!L~.tYd~Q
en su producción . Tampoco éste es un todo h·o mogéneo: <?.~bal detelace,r....sin...c.Q.l1Si<W'~!P\!-.!l»J1eam.sn.tu!. dolo.r.
cada uno de ellos está Llamado a cumplir en el proceso un Esta exigencia ha sido tomada en cuenta en los diálogos
cometido específico. Esto nos obliga a separar la causa- que anteriormente se h~m ocupado del tema - excepto el
agente de los elementos con los que opera (27a). /fipias Mayor, que sólo considera ka/á los placeres por la
Se trata ahora de averiguar a qué género pert~tll<(~. vista y el oído, esto es, los placeres estéticos- y tiene parti-
~uestros dos c~jdato~ ingredie.nte.s...iliales..~k,.l>u~_!}a cular relieve en el Fedón, donde tanto los sentimientos del
viQ....,Por confes,ión de Filebo el I?lacer guedajnf.L~.m ~J narrador como las sensaciones de Sócrates son mezcla de
g~~2. de lo 9..!:!.e. admite «~ y menos~ esto es, .ruu1 placer y dolor. ~~teami~J.o del Gorgi!!f..!e.~ u~.J?Atli­
género de Jo ilimitado. La adjudicación se ha hecho un culaC'mente atractivo. Calicles encuentra la clave de la feli-
pocó a 1áiig'é'i1i'~fecto, !a única razón aducida por cidac(é-ñfafak~J~ia.J.üiifs.fa~ci6'~'d7i<;~
. """_.,.... . ...... desws]La.w~-
.. .,..,..,..,.~~ ~·

F,i!~9_ J?ara sostener]~ -~~.J?~~.LW p,pJ.!tiJ.:t s.~t: ~~b~~ rencia de Sócr~.!_~~ S,~~ .P~~~2~2~.Y~!.!!r.euaJor -~~P..tq,IJli!J.
absoluto si no fuera, ~.!.Jlª-tJu,al~za..,iofinito...~D. •.!U~m~r,q_y 1e la .. afiri1'ili,ci6n ~de..s.u...iJl.l~J$utor de un_P.rOC~..lJJl.
grá~~-= ~s (J~sm.P,Ql!l.da.-p.ot-S.ócr.at..e.s.... Y, sin embargo, la es!~do ~e~c.QB.ª.{l.!...RQ!..Calicles. Eso sería vivir como una
"adscripción queda hecha. Mi\s !l~~ab,$r.ada... pero igualmente piedra. J.-~ !i~~P.~J?.!~~~Lb..~é_Qj.~.J!.§..~.ilifª~i6J1
ayuna de demostración, .es_La_de .•LtoJi,wtLgt.Qe.t9~!lu~a.: Qe lo.s_d~f;,Q.S..~M. Para aJcanzar esa renovada
~o br~. ~ ~~.~~.,iieLcaa.se1Jsus...J2bJJ,g,.wJ2hg.~.n_a.A!!ilik~rgg_s, satisfacción el kreítón acepta pagar con los dolores pre-
c~~!:~a los_ír.!l..P. í ~ de Leyes 888e ss., y ~U_l~s v~~H.ª-9iP.­ vios: acepta la sed para gozar bebiendo, etc. Al final del
nes de Teeteto en Soj. 265d, <u!t- el Universo está regido d!_!~9.&2)a -~~an Jecc_L6~ e!&_mito !los ofres_e l~1i.ilw ·
E..:!. intel~¿-~_l,J~.~L\gnl9.!9-~_9U~~?...E22
~al:ier _s a2_i~a
~ia
ni intelect.9. Llegamos «como por sor-
fiJ?~~ j e esa.•R~ilil$l.~~Q.2i~Eiio el placer en eull$-
monfa el filósofo acepta con gusto las ~rús
presa» (30e) a sentar la pertenencia de nous al género que leaugüfa C'arrcreS'Co;i"t;íde alcanzar la suprema feli-
causa. cidad én la otra ,vida...
T..ef.ldr~D}.OS gj;!e v~r l!-.• c.2_~i~ ación si e~~vida bu~Qa · t:a ~~lación placer-dolor es cuestión Íll}portante ~~~
s_e_ i!}_c luyen ~t?cl.ªs 1~ y~P!?~l~~- ~~LPJ~LYJQ9.P_1~-g~_ ,la. File'lio;Tras haber penado lar gam; nte en la confusa expo-
prudencia. sición de la clasificación de los placeres que Sócrates va
' A'1 . abordar la cuestión de tas especies del placer 9, enhebrando conforme a distintos criterios, conseguiremos
----·
centrar el problema cuando tomemos como eje el criterio
t El lema del place r es tratad o por todos los autores que tratan de la de la pureza. ~adremos ver entonces gue S O).l iro.Pl:!U>! .JQt
etica platónica y que comentan en su totalidad o los pasajes relativos a que toleran incl~l!~d!2...9. Q).Q_r_,Y.. . ~JJ.Q.. tMtA-SLson...fis.ico..s
esta cuestión, de los diálogos en los que Platón se ocupa de este tem11 . A -e. e., llegan a la consciencia por medio del cuerpo-
las obras y11 citadas de Gadamer, Gold&chmidt, Knimer, Crombie, Grube,
como si so_n puramente anímicos; d ~~g_os, !oUJJ..ac~res or
lendrlamos que afladír una lista desmesuradamente larga. No! limitaremos
a recomendar H. D. VorGTLÁ/WER, Die Lust und das Gure-bei Platon,
anti'cipació; seriin '(fív'í(il(fos-e'n verdaderos Y. falsos. lpsAllia
· ~ o +#- •• ' .. . . , ,. .. - ·M - ·· ~ 000_ . ._ _ ·- ·- - - - -- ..

W Urzburg, 1960. clasificaci_?n _de_l pl~C:e!..~-~~ q~P~l\tQ.Q_f.<>.JYi<l.~.a.fals,o.sJ..o~


16 DIÁlOGOS FILE DO J7

~se apoyan en una falsa ~_a. especi_alql_e!!.~-~..l.Ula drá a plasmarse en el «escolio)) que aceptará los placeres
!~~reencia~n cuanto a la relación_pl~~er_-dolot en una puros en el quinto y último verslculo.
situación dada. La coexistencia con el dolor nos conduce _La ~~!l.Eilll.i.Qn resulta, segón vemos, ~ll&O!~~.S..Q.!L
de nuevo a los placeres que más adelante habrán de ser tQ..<loJQ..Q.I.Jt_s~..e.Lpla~~: nos h_a__:y~_!!iQsu:tj_cieQ_do__Pl~ól}.:
calificados de impuros. Lo mismo nos ocurre cuando el cri- como sabemos p~L.l?rot4Km:as_ necesitamos_de_una_l'.l'l.e·
t~~i? _:~_La in.!$._rtsida..sl Fre-;rte7éstos se aiÜ n los pla~es ~!!!J!5L!!Ef!!:!!~q_u_e n2~~!:_~jerarguizar los placers.s;
'¡)uros que se resumen en la coñterñpíaéi6n9~ la be-lleza la y sabemos _por el Gorgias que esa clasificación ha d~~~­
verdad . -- iit;tiv;, -co-¡; lo que constatáñi9;s__gye el auténtico crite.ti.o
- g¡- c;iteri_Q finah_!;!~nte ..te.Y.e@do efic¡g ~ la c~ifis:.~c:;ión aXiológico n.{es el ~er, sino el bien; s~os por ~
<i~!g~-.l~~EerStl - la pureza- ~er!..!J>lic ado a la clasifica- Fedón de la solidaridad Elacer-dolor, pareja de siameses a
c¿~n_g~jy~Q&.(aá,.~~.YªJetat:q.\lla ~~~-~-~1?-a en 1~ d~aiéctic~. la que -trlbuta [á sensibilidad del alma encarnada. ~.!&-ª
Clasificación necesaria para explicarnos que, si bie·~~~ -la este ~p.rU2.lisJLI.l.2S...b.a.UWPit.id.a..colocar: Los_pl!l~r~s
mezcla de la vida buena han de entrar todas, incluso las f!U.!:os, ~entos de do!.2.t, que culminan ~~jercicio dL
inferiores , no por ello quedan negadas las diferencias entre phró¿¡~_x_g__eJas_.Yl!t!!!d~ en ge11e.!!1 Cabe, pues, pregun-
unas y otras tan laboriosamente establecidas en los diálo- tarse en qué consiste la novedad del Filebo.
g~s a~teri~res. !?~la..~~~~~ r~~.Q~. 9.~~ .l!~J!.tíl:tnQs las cien- J;:ªs importantísimas cuestiones de método, Ja~_m.Q.!l>.§.as
ctas ~nfenores. - para que nuestra vida sea humana- cla§ifi,S!l9i.g!l_e; $l_el..P.!wUI(gún..diS1ioto..s..s~ios., las defi-
asJ.~i!Lremos en la mezcla junto a los placeres pur:os los que ~i~iones de funciones psicológicas, SQffiO la _r.nemori!_.o~
a~~T.~aflan a la ~.ahlQ -Í~s pl;ceres 'ñecesarios de la deseO, etc.,_9§S:fiii:n coñ!Jucidq.. a través de las larga~_g!gi:­
República- ,y.,, en....gene.ral, a la,.ar.eJl,_es_p_e.,j_aJme.nte-a Ja A~ Filébo a unajerarqu{a de los bi~ncs p~siJ:Iida_p.~
y.il.t!.W~,d~s.aphr.apsla, medida. Como declamos, viendo con Kúimer en este con-
~S.tt:>s últimos ingredient<!s de la vid~a .(L9J...e.laceres c~·La prolongación de la doctrina ontológica de kósmos-
9.~~ acompagan_a.JL9We) distan de ser adorno gr:~t~iw. táxis, el escolio final del Filebo refrenda la.ap.O}:al:P..IA...Q.010-
Vlen~n a ser el puente que enlaza con el desarrollo final 16gicad';...liJtTc;lató i a en ios Q.iálo_$.~§....<k_madm:~.
sobre ·la p~senúa del bie.o....en...l.a vld.a_bJt<:na.Rec~;demos, Según- esto, 1_1!.~.{>.2_ftación del Filebo a la éti_:_a platón~a
p·u-e-s;-cfue el Gorgias nos había brindado la deftnicjón de la seria p_robarnos,gue también en nuestro cotJOiano «!!l.J,llldo
are té de cosas, cuerpo y alma en el marco de la doctrina de de aQ.~j.Q~_conservan plena vigencia las conclusioM.§..\W.i-
kósmos-táxis. cuya prolongación encontramos aquí en cas alcanzadas en los niveles utópico~: ~Q.Q....S.§ ª-quello
términos de medida y proporción. Esta symmetrfa y sus que remQ"ñde" a las exigencias del ser. E~ntQ al pla~r..
manifestaciones corno belleza y verdad constituyen las ni es ni puede ser criterio del bien. La dev~~ón que el .
notas del bien a cuyo contraste vamos a someter placer y d~enso1m...e_one al sector phrónesis ~t..e~­
prudencia para d e~idi.r, por fin, cuál de ellos es el que eslá re!lte-l'ifo afecta al a/ethinon háma kol théin ... noü que
más estrechamente emparentado con ta causa que hace ele- SÓcrates defiende como auténticamente elegible en 22c,
gible la vida buena. Al término de lo cual la respuesta ven- sino al del humano cualquiera. Y_s_~o mo lo recQ;_
160. - 2
t8 DI Á LOCOS fiL~BO 19

!!_l!!ndaba el precel?!..O dé l fl.e;o..~. (~~so ~c::Q!!.,o~q,ue .n.Q NOTA BIBUOGRÁFICA


somos dioses •o.
Ln variedad de los aspectos del filosofar platónico que afloran
NOTA AL TEXTO en el Fil~bo basta por sr misma para justificar la sobreabundancia
dt la bibliografla relativa a este diálogo. de referencia obligada en
Seguimos básicamente el texto de J . BURNET (Piotonis Opuo,
los trabajo:; que tratan de ética, de psicologla, de epistc01ologla,
Oxford, 1091, rcimpr. 1986). del que nos separamos en los casos
siguienu~s:
de mctaflsica. de método en Platón y eo la Grecia Antigua en
general. A esto debemos añadir el relieve que la investigación
12e 1 T¡Sao..~ Y' l}So·~ T ¡¡obre Platón oLOrga eo nuestro siglo a cuestiooes como la doctrina
13c9 oi>Sfv ·n ~r.Wcrn )eckscn phn6nica no escrita. la pervivencia o no de la doctrina de las
13c6 ~&.yd6.. T Ideas en el Platón tardio. Sea cuaJ fuere la postura adoptada
21 b 1 ..a. Sfllvta con corchetes Badham sobre estos problemas, el Fikbo participa activamente en la
21 d 1 lxot•~V ii..>.Aws r.ws T polémica. El lector interesado puede acudi r a los grandes manua-
22a4 }..fyc.¡ sin corchetes les de Filosofla Griega entre los cuales hay que de3tacar el de W.
23d2 ns hcct\ICJ$ T K. C. GUTHRI.E., A History oj Greek Phi/osophy. Cambridge,
26aJ lyy•Y"Óil.4VIl sin corchetes 1978, y 3.1 comentario que acompaña a la traducción de J. C. B.
27d8 ¡.wc'tbv h:t.'t\10 Schült GOSLINO en Plato: Plrilebus, Oxford, 1975, y demás obras citadas
28aJ To6-:wv mss en las notas.
29c5 ~PXt"fllL mSlt
30cl ytvc<.JS "T\S Di~s. TCiv 'T1ná~ ... 'TC:VTO sin corchetes
31 a 1 No!is &fl:tC:I Bekkcr
3 1e 1O 1<a! l..GITtS sin corc:bctcs
32c9 ci¡J.d"Toi.S <ciSfcn> Diu
3Ja8 'Tlfl ... ~~'+' ,¡n corchetes
34c 1 oü ¡.Lv()r!a~ Oi~s
36b6 ~o\.s xpWo.s sin corchetes
46d9 sin <tv "Co\s>
46e2 cbto(Áili.S 8T
49a9 nQs .. . ).tyn~ Procarcho mss
52c6 "Ti\& con corchercs
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63d6 va."uc~ ~St"a.s Di~s
66a8 't<vo ~LOv Dies

10
J. GoUl.D. Tht Dt!'velopmtnt of Plato"J F.lhiCJ. Nueva York., rcimpr.
1972, pág. 218. constata que el pesimismo del FYiebo se manifiesta en la
oposición anJhróplnos/lhiloJ. que en este diálogo viene a ser lo imposible. \
FILEBO

SócRATES, PRCYTARCO, fiLEBO

SóCRATES.- Considera, pues, Prot.arco, qué tesis vas a 11


asuoúr ahora por cesión de Füebo y qué otra, sostenida
por nosotros, vas a refutar si no la tienes por formulada
conforme a raz.ón. Resumamos ¿quieres? una y otra. b
PROTARCO.- De acuerdo.
Sóc.- Pues bien, Filebo afirma que es bueno para
todos los seres vivos el disfrutar, y también el placer y el
gozo y todo lo que es conforme con ese género'· La refuta-
ción por parte nuestra es que no son esas cosas, sino que la
prudencia, el intelecto 2 y el recuerdo y las cosas emparen-
ladas con eUas -opinión correcta y razonamientos ver-
daderos- resultan mejores y mas efícares que el placer
para todos cuantos son capaces de participar de ellos, y e

1 El objeto de la discusión no es el ((bien en si», sino el bien emplrico.

La posición de Sócrates nos obligarA a restringirlo al bien del hombre.


Con ello se apunta, de nuevo, la necesidad de transponer el hedonismo en
cudemonismo. Cf. lld6.
2 Traducimos phrónesis por (<prudencial> cnlcndiendo por ell a inteli-

gencia para la acción; noüs por «intelectO» como capacidad de intelecció n


previa o independiente de la acción.
\
22 DIÁLOGOS FlLEBO 23

que son lo más veot..ajoso 1 de todo para cuantos son y Sóc. -~Y qué pasa si algún otro estado aparece como
hayan de ser capaces de participar de ellos. ¿Acaso no superior a éstos? Si aparece como más estrechamente em-,
hablamos aprox.imadamente asl unos y otros, Filebo ~? parentado con el placer, ¿no quedamos derrotados ambos
FILEBO. - Exactlsimamente, Sócrates. por la vida que lo tenga asegurado, y la vida del placer
Sóc.- ¿Aceptas, entonces, Protarco, esa tesis, que ahora dominará a la de la prudencia?
se te encomienda? PRO.-Sl. 12
PRO.- Menester será aceptarla puesto que el hermoso Sóc.- Y si tiene más estrecho parentesco con la pru-
Filebo nos ha dejado en la estacada. dencia, vence la prudencia al place r y éste es derrotado.
Soc. - Es necesario entonces que acerca de ello se ¡,Acepl.áis que esto vaya quedando acordado en estos tér-
alcance la verdad, cueste lo que cuestes. minos o qué?
d PRO. - Eo efecto, es necesario. PRO. - Por lo menos a uú me parece bien.
Sóc. - Ea pues, acordemos además de eso también Sóe. - ¿Y a ti, Filebo, qué d ices?
esto otro. FIL. - A mi me parece y me ha de seguir pareciendo
PRO. - ¿El qué? que el placer vence por completo; por lo que a ti respecta,
Sóc. - Que ahora cada uno de nosotros intentará poner Protarco, tú sabrás.
de manifiesto uo estado y disposición del alma capaces de PRO.- Una vez que nos has pasado la tesis, Filebo, ya
proporcionar una vida feliz a todos los hombres 6. ¿O no es no puedes tener competencia para el acuerdo o no con Só-
así? crates.
PRO.- Asl es. FI L.- Es verdad . Y por ello renuncio solemnemente y b
Sóc.- Por lo Lanto vosotros defenderéis los del dis- pongo ahora por testigo a la propia diosa 1 .
frute y nosotros, por nuestra parte, los de la prudencia. PRO. - Y nosotros podremos dar fe contigo de eso
PRO.- Eso es. mismo, de que declas lo que dices . Sin embargo , Sócrates,
intentemos Jlevar a término lo que viene a continuación,
J Para calificaT a su Cllndidato Sócratc• acude al gran rival del hedo- tanto si Filebo quiere como si hace como guste.
nismo como acc:tso a la autonorula moral, ol utilitarismo. Sóc.- Hay que intentarlo, partiendo de la propia diosa
• P:~rlimos de la oposición de dos 1esis presen1adas como co rrientes en que según dice éste, se llama Afrodita, pero cuyo nombre
Rtp. 6, 505b, como indica GOLDSCUMrDT, us dialogues, pág. 2JS: por el
más verdadero es Placer.
hecho de su rivalidad cst.a.s dos rois oorrientes s.; descallfie:~o muruamcnte
y lcodrán que !Cr supcr:lda.s . PRO. - Muy bien.
J GADA~tEit, PkJ1os dio/.elalsche ElhrJc, p~g. 83, dc:st.ac.a que c:s1.a. Sóc. - Mi temor ante los nombres de los dioses. Pro-
exp res ión COI\S\iruye la morco de la dial~c:.:L tarco, ha sido siempre más que humano, algo más allá del
6
Frente a la RepúbiiCII que opone la felicidad de los lil6soros a la de limite del mayor terror. También ahora a Afrodita la Uamo ~
los demás hombres. aqul se busca un:. der.nición válida paro tod os en del modo que le sea grato 1 ; mas sé del placer que es
general. GAOA~tER, ob. c/1., pfig. 84, scft11la que con los Lhminos diólhi.sis
Y hé:cis del alma, el filósofo nos recuerda que el bien no es oigo que se ~ Filebo utili:r..a una rónnula solemne, de acusado c:trécler reli¡ioso.
posca, ~ino un modo de s~:r. • Recordemos a H snACLITO, Fra~32: uEI/6go1 quiere y oo q\licre ser
24 DIÁLOGOS FILEBO 25

variado y, según decía, empezando por él debemos consi- género, el conjunto es una unidad, pero en cuanto a la u
derar y examinar qué naturaleza tiene. Pues al olrlo así relación de sus elementos entre si, algunos son completa-
simplemente, es una sola cosa y, sin embargo, ha adoptado mente opuestos a o tros, y resulta que otros difieren en infi-
formas de todas clases y en cierto modo distintas unas de nidad de matices y podemos encont rar otros muchos casos
otras. Considera, en efecto, esto: decimos que experimenta as!. De modo que no te fíes de ese razonamiento, que
J placer el disoluto y que también lo experimenta el mode- reduce a unidad todas las cosas absolutamente opuestas. Y
rado en su propia te mplaza; y, por su parte, también expe-- me temo que acabemos por encontrar algunos placeres
rimenta placer el insensato y el que está lleno de insensatas opuestos a otros 11 •
opiniones y esperaruas, y lo e:!tperíment.a por su lado el PRO. - Quizás, pero ¡,en qué va !!SO a perjudicar nues-
prudente en su misma prudeocia9. ¿Cómo podria uno pre- tra tesi s?
tender en justicia no pasar por insensato al afirmar que SóC. - Eo que, siendo distintos. los designes, diremos,
unos y otros de esos placeres son semejantes entre s{? con otro nombre; en efecto, dices que las cosas gratas cons-
PRO. - Es que ésos nacen de situaciones opuestas, S6- tituyen la totalidad de las cosas buenas. Claro está, ningún
~ crates, pero en si mismos no son opuestos. Pues ¿cómo no razonamiento te va a refutar el que las cosas gratas son
iba a ser un placer lo más semejante de todo a un placer, gratas; pero aunque las más de ellas son malas y sólo algu- b
cómo no iba a ser una misma cosa semejante a sí misma •O? nas buenas, según sostenemos nosotros, sin embargo, tú a
Sóc.- Y un color a un color, mi genial amigo; al todas las llamas buenas, aun reconociendo que son distin-
menos en ese preciso aspecto, el hecho de ser puro color, tas si alguien te lo exige en el razonamiento. Entonces, ¿en
no diferirá en nada, pero todos reconocemos que el negro razón de qué elemento común a Jos malos y a los buenos
resulta ser, además de diferente, completamente opuesto al dices que todos los placeres son lo bueno?
blanco. Y asimismo una figura con respecto a uoa figura. PRO. -¿Cómo dices, Sócrates? ¿Crees que alguien,
de acuerdo con este principio 11. Desde el punto de vista del desputs de haber establecido que el placer es el bien, va a
aceptar que a renglón seguido sostengas tú que algunos
llamado Z.Cus», y su eco en .EsQUILO, .Agamen6n 161-2. De los nombres de placeres son buenos, pero que algunos otros son malos 13? e
los d ioses so oeupa S6crClles en Cro1. 396a-d y 400d y sigs.
9 En el sophron el pla.oer trasciende en tudaimonlo puesto que le es

propio reprimir pt.o:res y deseos. Se apunta ya la discriminación de pla- para conducirno~ a la unidad del género. Aqul. por el contruio, se nos
ceres buenos y malos que aparecen eo IJb. Al mismo úempo hay aqul un ind uce a du~rnir en el género las especies.
ceo del arst.uncnlo oon1111 Calicles en Gorg. 497c y sigs., en el que S6cra1es , En t~rmiuos de GoLDSCIIMLDT, ob. cil .. pig. 23S. no basta el
demuestra que, pucSio que lo mismo ¡ou.n cobardes y vahemes. sensatos •género noroioab~ que tan s61o denota las imágenes s.in darnos IJ. «visió n
e in.senutos, el placer no puede ser criterio del bit o. E o c:ua.nto :~ hiS va.na.s de con;untO» c:.x.igida en el Ftdro. para acceder 3. la cual h:.y que llegar a
esperanuu de los bombrcs, ef. Sot.Ol'l, El~la a las Mwas. l a forma de la que partic1pi1.
10 Est:. misma teris es sostenida por Sócratts en el Pro1ágoros (351 by 11 .:.Sta misma es la po~tura que Calicks en Gorg. 495a; sin embargo.

sigs.) y por Calicles co el Gorgías, siendo en esre segundo diAlogo, como en 499 1cndrA que admit i r que unos son beneficioso~)' otros perjudiciales,
en la República y aqu!, recll~edll por Sócrates. con lo ¡¡uc, por v!a del uliliuuismo, volvemos a la oposición d e ~lacere$
11 Es1os mismos ejcmpl~ son utilizado:~ por Sócrates en Men. 74-5 buenos y malos. Para H"RDINC, «Zum Tcxl des Platonischco Ph1lebos»,

\
26 DIALOGOS FlLE80 27

Sóc. - Dirás por lo menos que son distintos unos de discusión se nos perdiese y fuese a pique corno un cuento y
otros y algunos opuestos. nosotros mismos nos salvásemos al amparo de algún dis-
PRO. - Por lo menos no en cuanto que son placeres. parate?
Sóc. - Volvemos de nuevo a la misma tesis, Protarco; PRO. - Pues eso no debe pasar, excepto lo de salvar-
diremos, pues, que un plactr no es cosa diferente de un nos. De todos modos, la paridad de tu tesis y la mía me
placer, si.no que todos soo semejantes y no han de quebran- agrada: sean múltiples y distintos los placeres, múltiples Y
tarnos en nada los ejemplos que acabamos de enunciar. diferentes las ciencias.
sino que diremos convencidos lo que los principiantes más Sóc. - Tengamos el valor de no ocultarnos, sin embar-
incompetenteS en los raz.onamientos. go, la diferencia entre la mía ts y la tuya., sino de colocarla
t1 PRO. - ¿A qué clase de argumentos te refieres? en medio, por si en la refut.aci6n lleganm a revelar si hay b

Sóc. - Que si por imitarte me atrevo a decir eo defensa que decir que el bien es el placer, o la prudencia o algún
de mi postura que lo más di~tínto es lo más semejante de tercero. En efecto, ahora no luchamos precisamente por
todo a lo más distinto, podré replicarte, y no sólo aparece- esto , por la victoria, para que lo que yo sostengo eso sea lo
remos como más novatos de la cuenta sino que además lo que gane, o Jo que tú, sino que ambos, aliados, debemos
discusión se nos caerá por la borda y se nos irá a pique . lu char por la absoluta verdad 16 .
Por lo tanto ciemos de nuevo y quizás, al correr hacia la PRO. - Asl es.
posición inicial, podamos ponernos de acuerdo. Sóc. - Aseguremos todavía más este principio por un
" PRO. - Di cómo. acuerdo.
Sóc. - Supón, Protarco, que ahora soy yo el que es PRO. -¿Cuál?
interrogado por ti. Sóc. - El que da que hacer a todos los hombres por su
PRO. - ¡, Y qué es lo que te pregunto? propia volunLad y Lambién a veces a algunos si.o querer.
Sóc.- Prudencia y ciencia e intelecto y todo lo que yo PRO. - Habla con mayor claridad.
establecía al principio y dije que eran bienes cuando me Sóc. - Apunto al que nos acaba de salir al paso, que
preguntabas qué es eJ bien, ¿no habrán acaso de hallarse en por su naturaleza es, sin la menor duda , admirable. En
el mismo caso que tu tesis? efecto, lo que se ha dicho, que lo múltiple es uno y lo uoo
PRO. - ¿C6mo? múltjple, es admirable; y es fácil refuta r al que sostenga
Sóc. - Las ciencias en su totalidad parecerán ser múl· cualquiera de esw dos afUtDaciones.
t iples y algunas de ellas diferentes de otras; y aunque algu·
14 nas resulten en algún aspecto opuestas, ¿seria yo digno de ttcoic.as. los di~togos de la pri.meJ"a et.apa han concluido sistcmátic:a.D'Iente
dialogar ahora , si, por temor a eso mismo, afirmara que en aporla. cr. J . MOltEAU, Lo COnstfll(/ion de lldl!a/Lsme plotoniclen. Hil·
ninguna ciencia es distinta a otra ciencia ' 4 , aunque luego la dcsl1cim. 1967, C.SJlC(ÍaJmeotc pág. 57, not.a l.
u Acepto la com:cción de Bory, quien de.~pués de «la mían elimina
Hcrml!s 88 ( 1960). 45 y sig.~ .• la úh ima intcf1/tncióo de Sócr:ucs y csla como glo~a ula bucnllll.
rtplica de Protarco constituyen una interpolación. " Recordemos la distinción entre omplríbtsteiu ':1 erlzeln qvc estnble-
14 Por confundir la ciencia del bien y del mal con la~ demás cicn<;ias y cla Pródico eo Prot. 337b.
28 DIÁLOGOS FILEBO 29

PRO. - ¿Acaso aludes a la situación en la que alguien plantear si en los seres sometidos al devenir e ilimitados
a dijera que yo, Protarco, que soy por naturaleza uno, soy a está dispersa y convertida en múltiple, o si eUa_ enter.a
la vez varios y opuestos unos a otros, sosteniendo que soy aparte de sí misma -lo que podría parecer lo más tmpos1~
a la vez alto y bajo, pesado y liviano y otras mil cosas'? ble d e todo- fuera a la vez Jo mismo y uno en lo uno Y en
Sóc. - Has enunciado, Protarco, las paradojas que se lo múltiple 11. La unidad y la multiplicidad acerca de tales e
repiten acerca de lo uno y lo múltiple; por asl decirlo, ha seres, Protarco, y no de aquéJlos, son causa de gran ap~rla
quedado convenido por todos que ya no es necesario tocar cuando no son bien convenidas y de la mejor soluctón
ese tipo de cosas, infantiles y fáciles, pero que son graves cuando se plantean bien.
estorbos en las conversaciones de los que las suscitan. Y ha PRO. - ¿Entonces, Sócrates, es necesario que ahora nos
quedado igualmente convenido que tarupoco es tomado co empeñemos primero en eso?
cuenta esto cuando alguien distingue en el razonamiento Sóc.- Asl lo diría yo.
f Jos miembros y partes de algo, y después de haber conve- PRO. - Cuenta, pues, que todos nosotros convenimos
nido que todo eso es aquella unidad, lo refuta burlándose contigo en tales puntos. En cuanto a Filebo, qui.z.ás sea
porque se ve uno obligado a decir atrocidades, que Jo uno roejor no alterar ahora su buena disposición con nuestras
es múltiple e ilimitado y que lo ruúltiple es una sola preguntas.
unidad 17 • Sóc. - Sea. ¿Por dónde empieza uno entonces una d
PRO. - ¿Y qué otras dices, Sócrates, que no sean toda- batalla, que es importante y compleja, sobre este tema?
vi a tópicos manidos sobre esta cuestión? ¿No será por aquí?
1s Sóc. - Cuando, hijo, uno no se plantea la unidad de lo PRO. -¿Por dónde7
que nace y muere, como deciamos hace un momento. En Sóc.- Decimos en algún modo que la identidad de lo
efecto, como acabamos de decir, en ese preciso sentido ese uno y lo múltiple que resulta de \os razonamientos es ~ecu­
tipo de unidad ha quedado convenido que no se debe refu- rrente por todas partes para cada una de \as afirmac~ones
tar; pero cuando uno intenta plantearse el hombre uno y el que se formulen siempre, antes o ahora. Y es.to m ~a~
bovino uno y lo hermoso uno y lo bueno uno, acerca de posibilidad de que vaya a concluir alguna vez, nt se ha tnt-
esas unidades y las semejan tes, el esfuerzo sostenido se cíado ahora, sino que tal accidente de los discursos, según
convierte con la división en controversia. me parece a mi, es entre nosotros algo inmo':al y no enve-
PRO. -¿Cómo? jece tt; roas, de los jóvenes, el que por pnmera ve'Z. lo
b Sóc. - En primer lugar sobre si es necesario admitir prueba, admirado como sj hubiera encontrado un tesoro •
que algunas de tales un icidades existen realmente; luego de sabidurfa, queda traspuesto de placer y, gozoso, sacude
¿cómo tsas, aunque cada una es siempre la roisma y no lodo el discurso, unas veces globali.z.ándolo y concentrAn~
acepta ni la generación nj la dest.rucción , es, sio embargo,
esa unicidad del modo más firme?: desputs de esto hay que
11 Como subraya GRUBE. EJ penst11711enlo de Plalón. p4¡¡¡. 80-S l. 6tas
son las dificultades de la teorla de las ideas. Cf. Parm. 13lb.
" Cf. Purm . 129- 130a. tt Eco de Od. VI 218.
30 DIÁ.LOGO<'i FlLEBO 31

dolo eo un punto, y otras veces, al contrario, desarrollán- pero, muchas veces ya. me ha abandonado y me ha d ejad o
dolo y separando las panes, lanzando a la aporla ante solo y sin salida.
todo y sobre todo a él mismo y después a aquél con el que PRO. - ¿Qué camino es ése? Que se diga.
vaya topando, tanto si es más joven como si es mayor o si SOC.- Señalarlo no es nada dificil, pero seguirlo es e
16 res ulta ser d e su ed ad, sin exceptuar ni a padre ni a mad re dificillsimo; pues todo lo que se haya descubierto alguna
ni a ninguno de los que tienen capacidad de oír, ni casi a vez que tenga que ver con la ciencia, se ha hecho pa1ente
los animales, y no sólo a los hombres, puesto que no excu- por él. Atiende al camino que digo.
saría siquiera a un bárbaro, con taJ de disponer de un PRO. - Dilo pues.
intérprete lO. SOC. - Don de los dioses a los hombres, segúo me
PRO. -¿Acaso no ves, Sócrates, cuántos somos 2 1, que parece al menos, lanz.ado por los d ioses antaño por medio
somos todos jóvenes y no ternes que con Filebo nos ech~ de un tal P rometeo 2.4 juoto con u o ruego muy brillante. Y
mos contra ti si oos insultas? Y, s in embargo -entendemos, los an1iguos lS, que eran mejores que nosotros y vivían más
en efecto, lo que quieres decir- , si hay algún mod o y pro- cerca de Jos dioses, transmitiero n esta tradición según la
cedimiento para alej arnos dócilmente fuera de la discusión cual lo que eo cada caso se dice que es, resulta de lo uno y
b tal alboroto, y e ncontrar un camino mejor que éste hacia el lo múltiple y tiene en si por naturaleza limite y ausencia de
r azonamiento, e mpréndelo tú con decisión, que nosotros te limite 26, Asl pues, dado que las cosas están ordenadas d e
acornpai'laremos e n la medida de nuesLras fuerzas; pues no este modo, es menester que nosotros procuremos establecer d
es balad! el presente tema, Sócrates 22. e n cada c aso una sola forma que abarque el conjunto
SóC. - Desde luego que oo, hijos, como suele decíros - hay que encontrar, en efecto, la que está presente. Y si
Filebo. No hay ciertamente mejor camino, ni podria haberlo, oos hacemos con ella, que e¡arninemos, d esp ués de esa
que aquél del que yo estoy enamorado l l desde siempre, única fo r ma, dos. si las hay o no, o tres, o cualquier otro
número, y d e nuevo igualmente cada una de ellas, hasta
q ue uoo vea no sólo que la unidad del principio es una y
lO Recordemos d proceder de los jóvenes disdpulos de Sócrau:s en
Ap. 23c:: evitar es ta utilitación insensata de loa a.rgumentos y procedimien-
tos filosóficos es uno de loa mot ivos por los que en Rep. 6, 497c y siga., se 1• El milo de Promcrco C$ desarrollado eo el famoso discurso de Pro-
rctr&.la el acec:'o a ésta hasta la edad adulta . tigora.<~ en Prot. )20d y sigs. Sobre este miro, vtase C. GARCIA G UAI...
11 tstc es t:unbi.!n el 1oargutnen1o» para obligar a Sóctates a qucdal'1e f'romn~o: mito y trag~dia. Madrid, 1980, pAgs. 47.()8. Aqul el mito es
en El Pirco en Rep. 1, J27c.. vchlculo de la solución al problema de lo u no y lo múhiple. Cf. GAOA·
n Generalmente es Sóa-ates el que s ubraya la importancia de la cues- MEk, ob. cit .. pig. 95.
tión debatid a.. u Pan Gosw• O, Plato: Philebus. pág. 165. C3bc la 1en1aci6n de iden-
u El mttodo aquJ alodido podria seT el de la diafre.Jis que apa.rece, ya tificar a Pi r!¡¡ora; oon Prome1eo.
con sus c:ai"IICUrlsticas esenciales, en el GoTK'o.s. Cf. t.ambltn Fedr. 266e, y " SAYRE. Plato's /..Dt~ Ontology. pag. 120, oburva que .ser uno y
Sof. 242d< y cuya liJnit.ac:ión, de acuerdo oon el anilisis de GOLOSCit· ml) lliplen y <~tC!Ic:r limile y a~ocia de: Umitev 110 son expresiones que
MIOT, ot>. cit .. P'8· 2.S8, es que, si bie n u os auro riu a capturar pseudova- indiquen d os modos separados de composicilln y no& recue rda que en
lorcs, cuand o se aplica a temu reahneou fúos6Cicos, no nos capacita para Met. 1004b. 32-34, Aristóteles indica que para algunos llmirc Y ausencia
definir los valores aut~oticos. de l!mile son principios reducibles a unidad y pl~ralidad .
32 OIÁLOGOS FIL.EBO )3

múhiple e ilinútada, sino también su número 27• Y no apli- Sóc.- Por lo demás resulta que lo que nos hace músi-
r car la fo1ma de lo ilimitado a la pluralidad antes de ver su cos es eso mismo.
número total entre lo ilimitado y la unidad, y después dejar PRO. - ¿Cómo?
ya ir hacia lo ilimitado cada una de las unidades de los Sóc.- También con relación a esa c1eocta la voz es e
conjuntos. Como he dicho. los dioses nos hao dado así el sólo una en eUa.
examinar, aprender y cnseí'larnos unos a otros. Pero de los PRO. -¿Cómo no?
hombres, los Q\le abora son sabios, baceo Lo uno como les Sóc.- Pongamos dos tonos. el grave y el agudo, y en
11 sale, y lo múltiple roás deprisa o más despacio de lo tercer lugar el tono intermedio. ¿Cómo'?
debido, y después de lo uno, inmodiatamenlc las cosas ili- PRO. -As!.
mitadas, y se les escapan las de en medio, en las que queda Sóc.- Aunque en modo alguno serias sabio en música
demarcado el que desarrollemos nuestras conversaciones si solamente supieras eso, si no lo supieras. serias, por así
dialéctica o edstícamentell<. decirlo, completamente incompetente en ello.
PRO. - Me parece que te comprendo en algunos pun- PRO. - Claro, ¿cómo no?
tos; en otros, en cambio, necesito oír con mayor claridad SOc. - Mas, querido, cuando captes todos los interva-
aún lo que dices. los -su número- que hay de la voz acerca de lo agudo y
Sóc. -Lo gue digo, Protarco, está claro en las letras; lo grave y de qué clase son, y los límites de los intervalos y d
tómalo en las que aprendiste de niño 29. todas las combinaciones que nacen de ellos -que los ante-
b PRO. - ¿Cómo? pasados reconocieron y nos transmitieron a sus sucesores
SOc.- La voz emitida por la boca de todos y cada uno con el nombre de armonJas, y, por otra parte, que se dan
de nosotros es una sola, y a la vez, ilimitada en diversidad. orros accidentes semejantes que residen en los movimientos
.PRO.-¿ Y bien? del cuerpo, los cuales dicen que deben ser llamados rit-
Sóc.- De ningún modo somos sabios por una u otra rnosJO y metros, y a \a vez hay que considerar que así hay
de estas cosas, ni por reconocer su carácter ilimitado, ni que atender a toda unidad y multiplicidad- cuando, pu~,
por reconocer su carácter unitario. En cambio, saber qué captes eso de este modo, entonces habrás llegado a ser
cantidad tiene y qué cualidades es lo que oos bace a cada sabio, 'i cuando al examinarlo de este modo captes otra t
uno de nosotros gramático. unidad cualquiera, asl habrás llegado a ser competente en
PRO. - Es verdad. ello. En cambio, el carácter ilicrútad o de cada una de las
cosas y la ilimitada multiplicidad que reside en cada uoa de
n Sobre las distiotas interpretaciones de este método, vtase Gosuso. ellas te apartan en cada caso de captarlo y hacen que seas
oh. cit., pág. 153 y sigs.
ll La oposición entre procedimientos erl~licos y dial&tícos es el eje
sobre el que gira el Eutidemo. JO Sobre el prlmilivo valor de rhythmoJ. vú.~c E. B~NV~NlS'H, «La
l'9 CL Teet. 202e y sigs.; Sof. 25Jb; Po/. 277e-278b. Sobre el uso de las no1 ion de ·rythme' dans son expression linguisliquen, Cll Prol;l'emes de
lttras como ejemplo en Platón. véa~e H. M ~YERHOFF, "ScXrates ' Drcam' ling!listlque génüolr!, Pads, 1966, pág. 327 y sigs. (Artfculo oo incluido en
in 11leoetetllt't>, CQ. N.S.8, nóm. 3, pág. 131 y sigs. la traducción española).
160. -3
34 DIÁLOGOS FU.EBO 35

incapaz de dar cuenta de su razón y de su número, porque ilimitado no son una sola unidad sino más, y además, que
nunca has vjsto en ninguna ningún número. otras articulaciones, que no tienen voz., participan, sin <
PRO. - A mi al menos, Filebo, me parece que Sócrates embargo, de algún ruido, y que también de ellas hay un
ha expuesto perfectame nte lo que acaba de decir. número, y separó como tercera especie de letras las que
IS FIL. - También a m! me pare<:e eso mismo; pero ¿qué ahora llamamos mudas ll. Después de eso dividió una por
nos dice ese discurso ahora y qu~ pretende? una las que no tienen ni ruido ni vCYZ y \as que tienen vo1., y
Sóc. - Con razón, Protarco, nos ba preguntado eso las del segundo grupo del mismo modo, hast.a que captó su
Filebo. número en cada una y en todas y las Ua.m6 elementos. Mas
PRO. - Bien, contést.ale. viendo que ninguno de nosotros podria aprender cada Wla
Sóc.- Lo haré después de haber agregado todavía una por si sin el conjunto, calculó también que ese vinculo era
pequeña explicación sobre estos mismos puntos. Pues lo uno y que todo eso constituía en algún modo una unidad, y d
mismo que, según decimos, si alguien capta alguna vez una las someti6 a una sola ciencia llamándola arte gramatical H .
unidad, no debe ése mirar inmediatamente a la nawraleza FlL- He comprend ido, Protarco, esta explicación como
de lo il.i.oútado, sino hacia uo número, así también al con- algo aún más claro que la anterior, al menos consideradas
trario cuando uno se ve obügado a captar primero lo ilimi- en relación la una con la otra. Pero para mí le sigue fal-
b tado, no debe pasar inmediatamente a la unidad, sino tam- tando ahora a la exposición lo mismo que hace un mo-
bién a un número que permita concebir cada multiplicidad mento.
y acabar al final del todo en la unidad 3 1• Captemos de Sóc. - ¿No es, Filebo, el qué tiene también esto que
nuevo lo que quiero decir en las letras. ver con nuestro tema?
PRO. -¿Cómo? FIL. -SI, eso es lo que desde hace un rato buscamos
Sóc.. - Después de que un dios o un hombre divino observó Protarco y yo.
que la voz es ilimitada -según una tradición egipcia fue un Sóc. - En verdad cuando ya estáis sobre eUo lo bus-
tal Theutb J l el que observó el primero que las vocales en lo cáis, según dices, desde hace un rato H .
FlL. - ¿Cómo?
J I La po5i bilidad expu eSla ahora y ¡¡, de 16c y sigs., vuelven a Jo SóC. - ¿Acaso no versaba desde el principio nuestra
mis mo: en un o y o1ro caso se part e d e la multiplicidad -abiertamente conversaci6n sobre la prudencia y el placer, sobre cuál de
aqul, camuOado en la unidad del género nominal en 16c. Cf. GoLDSCH·
los dos debe ser escogido?
MIOT, Ob. el/., pág. 2J8.
J> En el Fedro se nos d ice de Theuth que descubrió, enlfc otras artes, FlL. - ¿Cómo no?
el número, el cálculo, la gco melría, la aslronomla y e n paniGulas las
letras. Si eo el Fedro este iavcnto no es tan apreciado como aquí es por· u M.ienu-as que en Cral. )93d-e Só<:rate.s .61o distingue voc:alcs Yeoo·
que la exposición gira en to rno a la oposici6o lógos vivo/letra muena ~n.antcs, eo 42.4e aaade los que wo son soooros, pero c.ampoco mudOSI•.
(50bre c:sLO, v~ L. Gn.. .,.El lógos vivo y la letra muenau, Emerita 21 :uuicipaodo la clasificación que nos ofrca ahora.
(19S9), 239 y sigs.). Aqul , eo cambio. el de.scubrimicoto es apreciado por· l-1 Oelinici6n de los elementos eo el sistema. Sobre esto, v~ase GIID"·
que se pooc el 11cento ea la clasificación de los son idos, en una considera· MER, ob. cit.. pág. '11 y SÍj¡$.
ci6n que podrlamos llamor fonológica . JS ¿Eco de Sófocles, Ed. 449 y sigs? cr. R.ep. 4, 432d·O.
36 DIÁLOGOS FlLEBO 37

Sóc. - De hecho decimos que cada uno de ellos es una ofrecido para definir cuál de los bienes humanos es el
unidad . mejorl7. Cuando Filebo dijo qué es el placer, el go7..o y la
FIL. - Así es. alegría y todo cuanto es semejante, tú has replicado que no
Sóc. - Pues bien, eso mismo nos exige la exposición era eso, sino Jo que muchas veces nos recordamos volunta- d
anterior, ¿cómo es cada uno de ellos unidad y multiplici- riamente, coo acierto, para someter a prueba unos y otros
dad, y cómo en vez de llegar a ser inmediatamente ilimita- valores que residen en nuestra memoria. Y dices tú, según
''~ dos, ha conseguido cada uno de ellos un número antes de parece, que el bien que ha de ser correctamente procla-
llegar a ser cada uno de ellos ilimitado? mado como superior al placer es el intelecto, la ciencia. el
PRO. - Después de llevarnos dando vueltas no sé por arte y tambien todas las cosas emparentadas con ellos; ésos
qué vericuetos Sócrates nos ha lanzado a una cuestión que son los bieoes que hay que conseguir y no aquéllos. Con la
no carece de importancia, Filebo. Mira, pues, cuál de nos-- oposición de las posturas expuestas te amenazamos de ~
otros contestará a lo que ahora se nos pregunta . Quizás sea broma con no dejarte volver a casan hasta que, una ve'l.
en verdad ridículo el que yo, que te he sustituido a todos analizadas y definidas, se alca.nz.ara una solución suficiente;
los efectos en la discusión, por no ser capu de contestar Jo tú consentiste y te ofreciste a nosotros para ello, y ahora
que ahora se ha preguntado, te Jo encomiende de nuevo; nosotros decimos, como los niños, que lo que se ha dado
pero creo que sería mucho más ridículo el que no pudiera correctamente no se quita. Deja pues de enfrencarte a nos-
b hacerlo ninguno de los dos. Mira, pues, qué vamos a hacer. otros de este modo en la cuestión presente.
Me parece, en efecto. que Sócrates ahora nos pregunta por Sóc. - ¿Cómo dices?
las especies del placer, si las hay o no, y cuántas hay y PRO. - Lanzándonos a la apoda y preguntando por 20
cuáles son; y también de la prudencia, igualmente y del cosas de las que no podríamos darte en el momento actual
mismo modo. una respuesta suficience . No creamos, en efecto, que teoe·
Sóe. - Dices toda la verdad, hijo de Calias; en efecto, si mos el final de las cuestiones ahora planteadas en la apo·
no pudiésemos hacer eso con respecto a cada unidad, seme- ria de todos nosotros 19, sino que, si nosotros no somos
janza o identidad, o su contrario, según ha demostrado la capaces de hacerlo, tú debes hacerlo 40 • Lo has prometido.
discusión anterior, ninguno de nosotros podría llegar a As1, pues. considera tú mismo con respecto a ello si debes
ser nunca digno de aprecio en nada de nada. dividir las especies del placer y de la ciencia, o si debes
PRO. - Parece que ésta viene a ser la situación, S6Gra- dejarlo, si es que puedes y quieres ac.larar por algún otro
c tes. Bien está que el sensato lo conozca todo, sin embargo,
parece que la segunda solución J6 es que no se desconozca a
sí mismo. ¿Por qué digo esto? Te lo voy a explicar. Tú, ): La jcrarquiz.ación de los bienes es un elemeoto Lradicional eo la
liriQ si.rnposlaca. Cf. el escotio que Sócro~lcs ~i1a y «tseenilícan c:n Gorg.
Sócrates, nos has concedido a todos esta reun ión y te has
4Sie y sig&.
u CL Rt-p. 449b·c.
l • 1....3 «~gund:~ navegación», método más penoso e inferior, pero tam- 19 Afirmaci6n paralela a la de Sócrates en 14b.

bién más seguro, ha aparecido ya en Fed. 99d, y en Poli/. 300c. •o Se justifica aqul le insistencia en el sujeto 1ú desde J9c.
38 DIÁLOGOS F1LE80 39

procedimiento las cuestiones ahora debatidas entre nos- PRO. - La suma perfección, Sócrates.
otros ••. Sóc. -¿Y qué? ¿Es suficiente el bien·]
h Sóc. - Entonces no debo seguir abrigando ningun re- PRO. - ¿Cómo no?, y en ello difiere d e todos los demás
celo, puesto que asl lo has dicho: en efecto, la expresión 11si seres.
quieres» liber a de todo temor sobre cada una de las cosas. Sóc.- Pues bien, pienso yo, es absolutamenle forz.oso
Y además me parece que uno de los dioses me ha tra1do un decir esto de él: que todo lo que lo conoce lo acecha y
recuerdo 42 • persigue con la intención de capturarlo y poseerlo, y no se
PRO. -¿Cómo y de qué? preocupa de ninguna de las demás cosas, excepto de las
Sóc. - Habiendo oldo antaño, en sueños o despierto 4 l, que se cumplen con bienes 4 ~.
unas razones, considero ahora sobre el placer y la pruden- PRO. - No es posible replicar a eso.
cia, que oi uoo ni otra es el bico, sino un tercer aspecto, Sóc. -Veamos, pues, y juzguemos la vida del placer y ,.
distinto de eUos y mejor que ambos. Y si esto nos resulta la de la prudencia, considerándolas aisladas.
e claro ahora, el placer queda apartado de la victoria, pues el PR.o.- ¿Cómo dices?
bien no podría ya ser lo mismo que él ¿O no? Sóc.- Que no haya prudencia en la vida del placer, ni
PRO.- Asi es. placer en la de la prudencia 4 5. En efeclo es menester, si uno
Sóc.- En mi opinión ya no necesitaremos para nada de ellos es el bien, que no necesite además de nada para
recurrir a la di visión de las especies del placer. Al avanz.ar, nada; pues si resultara que lo necesita, entonces ya no es 21
el argumento lo indicará de uo modo aún más claro. ese nuestro verdadero bien~.
PRO. - Después que has dicho eso perfectamente, sigue. PRO. - ¿Cómo iba a poder serlo?
Sóc. - Acordemos aún antes unas cositas. SóC. - ¿J ntentamos pues somete rlo a prueba en ti"1
PRO. - ¿Cuáles? PRO. - Muy bien.
" Sóc. - ¿Es necesario que la perfección sea lote del bien SóC. -Contesta pues.
o que no lo sea? PRO. - Di.
SóC.- ¿Aceptarlas tú, Pro tarco, vivir toda la vida go-
•• Se inten ta eludir lo cla$ilicaci6n de las especies del plnccr y de la z.ando de los mayores placeres?
ciencia: en realidad sólo queda aplv.ada hasla 31 b.
' 1 En el análisis estructural de Gold1chmid1. tras la primera aporia el
interlocutor nec.esita una nueva inspiración pasa continuar la invt'Stip- u Asl actúa Ero~ c:u el di.scur:so de Oiotima. &urq. 203d. C(. 2D4d·

ción y se presenta como un3 súbita inspiración, a veces formulad3 por el 20Sa. ~<Pues oo es oua cosa que el bien lo que: aman los hombrcst>, con-
propio Sócrates. Para el recurso a la in.spíraci6o diviDa, eJ. 2Sb8·10; w . cluye en lOSe: la sabia oradora. reiterando lo que ya ;ablamos por Go rg.
2160. 499e. y Us. l20b7.
'' Fórmula para eludir l:a discusión de una h.ip6lCSis, eL Carm. 173a; •1 Esta situación viene a corresponder !il planteamie nto del Fuiim:

Teet. 201 c.-d; úyes 800a. 960b. De hecho la disc~~Sión es ionc-oes.aria por- saJvo la leve alusión al placer de la pr~ctica lilosófica. el placer en este
que las notas eJe! bien - pcrf~í6o, suficiencia, elegibilidad universal- diálogo se restringe a lo flsico y sentimental: los desprecia c:l ftl6so(o cuya
son datos previos. Sobre lo& sueños premonitorios de Sócrates, cf. Crit. vida. pues, se dibuja como cxclusiva.mcotc ocupada por el intelecto.
44a y sigs., Ap. 33c. •4 cr. el argumento sobre la autosuficiencia del bien en el Lisis.
40 DIÁLOGOS ALEBO 41

PRo.- ¿Por qué no? Sóc. - No oos relajemos, sin embargo; cambiemos y
Sóc. - ¿Creerías que necesitas ¡¡demás alguna otra cosa veamos, a su vez, la vida del intelecto.
si tienes eso al cien por cien? PRO. - ¿A qué clase de vida te refieres?
PRO.- De ningún modo. Sóc.- Si alguno de nosotros aceptara VIVIr con pru-
Sóc.- Mira pues, ¿no necesitarías en alguoa medida <lcncia, intelecto, ciencia y pleno recuerdo d~ todo, pero sin •.
b de la prudencia. el intelecto, el ruonamieoto y cuantas participar de placer oí mucho ni poco, ni tampoco de
cosas son sus hermanas? dolor, sino totalmente insensible a todas esas cosas.
PRO. -¿ Po r qué? Podría tenerlo todo aJ cooLar con el PRO.- Ninguoa de csLaS dos vidas. Sócrates, seria,
goto. para nú al menos, elegible, ni tampoco, creo yo, le podría
Sóc. - Entonces, al vivir así ¿podrfas gozar constante~ parecer nunca a otro•a.
mente a lo largo de tu vida con los mayores placeres? Sóc. - ¿Y la que participa de ambas, Protarco, resul- n
PRO.-¿ Por qué no? tado común de la mezcla de las dos?
. Sóc. -Sin tener intelecto Di recuerdo, ciencia ni opi· PRO. - ¿Dices una vida de placer y también de inte-
n16n verdadera, en primer lugar, ¿no es, ciertamente, for- lecto y prudencia·~?
zoso que ignores eso mismo, si estás gozando o no, puesto Sóc.- Sí; así la planteo yo.
que estás vacío de toda prudencia? PRO.- En verdad todo el mundo la preferirá a cual-
PRO. - Es forz.oso. quiera de aquéUas, y añadida a aquéllas, todos sin ex-
Sóc. -E igualmente, al no tener memoria es cierta- cepción.
mente forzoso que tampoco recuerdes que gozaste en otro Sóc.- ¿Comprendemos entonces qué es lo que nos
tiempo, y que no quede tampoco recuerdo alguno del pla· ocurre en los argumentos presentes?
cer que te embarga en el momento actual; asimismo, al DO PRO. - Por s upuesto: han sido propucsLas tres vidas, ni
tener opinión verdadera no puedes estimar que gozas una ni otra de las dos primeras era suficiente ni elegible h
cuando estás gozando, y privado de razonamiento tampoco para ningún humaoo ni ser vivo.
eres capaz de estimar que gozarás en el futuro: vives no Sóc. - ¿Entonces, no resulta ya evidente al respecto
una vida humana. sino la de un pulmón marino o la de que ninguna de esas dos con tenia el bien? pues hubiera sido
alguno de cuantos animales marinos viven en conchas 47. sufi ciente, perfecla y elegible por todas las plantas y los
d ¿Es así o podemos, al margen de ello, discurrir de otro
modo? ' ' El filósofo ba podido postergar y d~preciar el pl~cc:r, pero ni aun
PRO. -¿Y cómo? en los diálogos tajao1cmen1c ascéticos como el Gorgia.f o el Fedón ha
Sóc. - ¿Debernos, en tonces, escoger esa clase de vida? podido eliminarlo: el alma encamada tribuLil a l.a sensibilidad .
PR.O. - Este argumento, Sócrates. me ha reducido ahora .. Freote a los diálogos anteriores que rech.az.an como delioíci6n la
~imple suma de dos 1tnninos. el Fiübo da tal fórmula por bueoa.. Es que
a una completa in~pacidad de hablar.
:~hora no se trata de delioir valores absolutos, sioo un valor derivado. No
buscamos el bien, sino el bien vivir en esle mundo sometido al devenir y 11
41
Según la clasificación de 1Y. 92b-c, son los más es1úpidos. tu d6xo. cf. GOLDSC14MIOT, ob. CÍI., págs. 239·241.
42 DIÁLOGOS FILEBO 43

an.i males que tuvieran posibilidad de vivir así constante- mentos que acabas de exponer. Aunque luchaba por el
mente a lo largo de su vida. Y si alguno de nosotros prefi- primer premio ha sucumbido. Y, según pare~. hay que 2.'
riera otras cosas, escogerla contra la naturaleza de lo ver- decir que prudentemente el intelecto no pretendió la victo-
daderamente elegible, contra su voluntad, por Í8f1orancia o ria, pues hubiera sufrido el mismo revés. Pero si el placer
por alguna otra desafortunada necesidad. quedara privado de plano del segundo premio se granjearía
PRO. - D e hecho parece que es así. alguna deshonra ante sus admiradores; en efecto. ya no les
Sóc. - Me parece que ha quedado suficientemente de- parecería tan hermoso SI .
mostrado que la diosa de Filebo no debe ser considerada Sóc. - ¿Y qué? ¿No es mejor dejarlo ya y no afligirlo
como lo mismo que el bien. aplicándole la critica más rigurosa y refutándolo )1?
FIL.- Tampoco tu imelecto, Sócrates, es el bien, sino PRO. - No dices nada, Sócrates.
que merecerá los mismos reproches. Sóc. - ¡,Porque he dicho ltn imposible, ccafligír al pla- h
Sóc. - El mío, fácilmente, Filebo; no asi, en cambio, el cero?
que considero intelecto verdadero y a la vez divino, pues es PRO. - No es sólo eso, sino que también ignoras que
de otro modo 50• No le disputo a la vida mixta Jos honores ninguno de nosotros va a dejar que te marches antes de que
de_ la victoria para el intelecto, pero hay que mirar y cxa- lleves hasta el final la discusión de estas cosas.
mmar qué vamos a hacer a propósito del segundo premio. Sóc. - ¡Vaya, Protarco! que el argumento que sigue es
d Pues podrlamos atribuir la causa de esa vida mixta el uno
.
al tntelecto, el otro al placer y as(, aunque el bien no sería
. largo y no precisamenle fácil a partir de ahora. Eo efecto.
parece que, a l marchar por el segundo premio para el inte-
ninguno de los dos, alguien podría sospechar que uno u lecto. va a ser necesaria otra máquina de guerra; como
otro es su causa. Sobre esto, más nún que antes, estoy dis- olros dardos, distinlos a los argumentos de antes S.l, aunque
puesto a competir contra Filebo, defendiendo que en esa qui.lás algun o:; sean también los mismos. Entonces, ¿hay
vida mixta, aquello por cuya inclusión esa vida resulta ele- que hacerlo?
gible y buena a la vez, no es el placer sino que el intelecto PRO.- ¿Cómo no?
res algo más emparentado y semejante a ello, y conforme a Sóc. - Procuremos precave rnos al plantear su princi- e
este argumento no podría decirse con verdad que al placer pi o.
corresponden ni el primero ni tampoco el segundo premio;
11 La ob~~.rvaeión de Prot:..reo parece someter el plaocr al criccrio de 1.&
y está más allá del tercero si es menester que ahora conce-
sanción social, a dóxo: pero, a la vez. apunla a otra acepción de dóxo. a
damos algún crédito a mi intelecto.
•lo que p;~rec:c~>. Y tsra encierra canra inccrt1dumbre como la aocerior.
PRo.- Pues bien, Sócrates, a mí al menos me parece ~ Pri01era alusión a la solidaridad plaocr·dolor que apa¡ucr~ en 31b.
q ue ahora el placer ha caido como golpeado por los &rgu- Como es sabido e.sta cuestión e s bAsica en e l FPdvn que los describe en la
fábula como hermanos 'iameses. Al cnismo tiempo la paradójica c~;prc ·
so La espiritualitación de lo divino ~ncnccc a la tradición filosófiCil . s•ón de S6cratcs oos obliga a reconocer la evidencia: lo~ pla.ccrt~ impuros
Por oc ro parte, si, como hemos de ver en 33b, los dioses son inmune~ a la.s van siempre doloridos.
afecciones de dolor y placer, no cabe paro ~llos hablar de vi da mixca: la n Sóerat~s :~nuncia un cambio; en realid~d volvemos 31 mttodo ini-
~uya serA pura y e5tarA anclnda en d intclccco. cial, buscando primero 1:. forma imica.
44 DIÁLOGOS FIUDO 45

PRO. -¿De qué principiO hablas? P RO. -Si me lo explicaras de un modo aún más claro,
Sóc. - Dividamos en dos todos los seres que existen en te podrla $eguir mejor.
el universo, o mejor, si no te importa, en tres. Sóc. - Digo, pues, que Jos dos guc propongo son los '24
PRo.- Podrfas decir con respecto a qué. mismos a los que aludlamos hace un momento, lo ilimitado
Sóc.- Tomemos algo d e los argumentos anteriores. y Jo que tiene límite; y que de algún modo lo ilimitado es
PRO.-¿Qué? múltiple, intentart explicarlo. Que lo que tiene limite nos
Sóc.- Decíamos que el dios se~al6 Lo ilimitado de los aguarde.
seres, y también el limite. PRO. -Aguarda.
PRO. - As{ es. Sóc. - Observa, pues. Lo que te pido que veas es difícil
d Sóc. - Pongamos. pues, esos dos géneros y como ter- y sujeto a discusión; sin embargo, obsérvalo. Mira, pri-
cero uno mixto de esos dos. Mas soy yo, por lo que parece, mero, acerca de Jo más caliente y lo más frio. si podrías
un individ uo ridiculo al separar morosarnente los géneros y concebir un límite, o si lo más y lo menos, residentes en
al enumerarlos . ellos de origen, mientras residan, no impiden que llegue a
PRO. -¿Que dices?, amigo. haber un fin. Pues en el momento en que aco nteciera el b
Sóc. - Me parece que voy a necesitar además un cuarto término también ambos habrían concluido.
género . PRO. - Dices la pura verdad .
PRO. - Di cuál. Sóc. - Constantemente, pues, decirnos, hay mús y me--
Sóc. - Atiende a la causa de la mezcla d e ésos entre si nos en lo más caliente y lo más frío .
y concédeme, además de aquellos tres, este cuarto. PRO. -Y tanto.
PRO. - ¿ Y no necesitarás también un quinto, capaz de SóC. -Por lo tanto el ra:z.onaroieoto nos significa que
separarlos S4? ellos dos nunca tienen fin; y al ser infinitos resultan en ver-
Sóc. - Posiblemente; no creo, sin embargo, que lo dad totalmente ilimitados.
' vaya a necesitar ahora; pero si lo necesitara para algo, tú PRO. -Rigurosamente, Sócrates.
me perdonarás cuando persiga el quinto. Sóc. - Has comprendido muy bien, querido Protarco; e
PRO. -Bien. recuerda también que el «rigurosamente» que tú acabas de
Sóc.- Empecemos por separar en los cuatro los tres pronunciar, como también el ((Suavementen, tienen la misma
primeros; tras ver que dos de ellos se escinden y d ispersan capacidad que lo más y lo menos; en efecto, donde quiera
cada uoo en multiplicidad, reagrupándolos de nuevo en que estén. no consienten que haya una cantidad determi-
unidad, intentemos captar cómo cada uno de ellos puede nada. sino que actualiz.ando constantemente en cada acción
ser uoo y múltiple. lo más violento que sosegado y viceversa, elaboran lo más
y lo menos y eüm.ioan la cantidad. En efecto, como se decía
hace un momento, si no eliminaran la cantidftd, sino que
s• Cf. P LIITA RCO, De E opud D~tlphos IS. Aunque en la continuació n
del di"oso el quinto género no inlervienc pan nada, te polémica sigue dejaran que ella y )a medida surgieran en la sede de lo más J
abierta. y lo menos y de Jo fuerte y \o suave, ellos mismos tendrían
46 DIÁLOGOS F\LEBO 47

que d~salojar la región e o la que estaban. Pues ya no ?RO. - Perfecumente, Sócrates.


podrían ser más c aliente ni más frío al encajar la untidad: Sóc. - Sea, ¿qué forma vamos a decir que tiene el ter-
y es que lo más caliente, e iguaJmente lo más frío, avanzan cer género. el que es mezcla de esas dos?
constantemente y oo se paran, mientras que la cantidad se PRO.- Taoobién tú, pienso yo, me lo vas a explicar.
detiene y d eja de avanza r. De acuerdo con este razona- Sóc. - Será mas bien un d ios, si es que algu no de ellos
rrúento lo ooás caliente y también su contrario podrian ser llega a atender mis súplicas.
ilimitados. PRO. - Suplica, pues, y examina.
PR.O. - Por lo menos asl parece, Sócrates; pero, como Sóc. - Examino, y ademas me parece, P rotarco, que
r declas, esto no es fácil de seguir. Quizás a fuen.a de repe- uno de eUos viene ahora en nuestro socorro.
tirlo una y otra vez podamos encontrar, con tus preguntas PRO. - ¿Cómo dices eso? ¿De qué prueba te vales? ~
y mis respuestas, un acuerdo satisfactorio. Sóc. - Te lo ex plicaré, claro está. Por tu parte sígueme
Sóc. - Bien dices; hay que intentar hacerlo así. Sin en la exposición.
emba rgo, considera aho ra si, con el fin de no alargarnos PRO. - Ve hablando.
pasa ndo revista a todos los casos, estamos dispuestos a Sóc. - Declamos hace un momento que hay lo más
aceptar esto como indicador de la naturaleza de lo ilimi- caliente y lo más frlo, ¿o no?
tado. PRO. -Sí.
PRO. - ¿A qué indicad or te refieres? Sóc . - Agrtgales lo más seco y lo más húmedo, lo más
Sóc.- Todo lo que nos parezca que llega a ser más y y lo menos, lo más rápido y lo más lento, lo mayor Y
menos y que acepta lo fuerte o suave y lo demasiado, y menor y todo lo que anteriormente hemos ido colocando
todo lo semejante, todo eso se de be colocar en la especie de en la naturaleza que acepta lo más y lo menos como en una
2.s lo ilimitado como co una sola. conforme al razonaiDieoto unidad .
q ue hemos expuesto antes, d e acuerdo con el cual, si PRO. - ¿Te refieres a la de lo ilimitado? d

recuerdas, hay que indicar, en la medida d e Jo posible, u na


sola naturaleza reagrupando todo lo que está disperso y prctacióo del Limite y lo ilimttado. U\ primer.\ de ellas, representada por
Jowet, Ross. Taylor. cte., lo> eoúer.de como antici pación de forma Y
escindido.
mateña en Aristóteles. U\ ~guoda, en la que destaca a StriXer, entiende
PRO.- Sí que me acuerdo. que lo ilimit:~do es un conjunto de concxptos y que no tiene direct.amente
Sóc. - En cuanto a lo que no acepte estas calificacio- que ve r con los objetos sensi bles. A 6:tas Gosl ins opooe su propia inter·
nes, sin o tod as las opuestas a ellas, en primer Jugar lo igual preución; para él Platón rtlaciona los estudios sobre los irracionales y el
y lo. igualdad y después de lo igual, lo doble y todo Jo que hedonismo de Eudoxo y, en fin de cueoi.AS. al hablar de pbar Y ópeiron, )'
con relación a un número sea un número o una medida con de su muela. se está ocupando del desarrollo do: 1a téchnai con base
mBtero~tica y no de la constitución de los objeto~. SAYRE, ob. cit., pá·
b relación a una medida, al incluir absolutamente todo eso
gina 147 y sie;s., le reprocha precisamente esta úl timll ofírmación sobre la
en el límite pod rla parecer que actuamos bien. ¿O cómo base de 16c9-IO. 27all, 25c4, 26d9·10 y 27b7·9. Par11 este autor óptiron
d ices tú H? corresponde en el f'i/ebo a lo que Aristóteles llama «lo grnnde y (lo)
pequeño)) en el libro primero de la Metafísica.
~J GoSLING, ob. cit ., pág. I.SS y sigs., d is tingue dos !Incas en la ínter·
48 DJALOGOS FI LE80 49

Sóc. - Sí. Además de eso mez.c.la tambi6n en ella la y todas las cosas hermosas, de la mezcla de lo ilimitado Y
estirpe del limite. lo que tiene límite SS?
PRO. - ¿Cuál? PRO. - ¿Cómo no?
Sóc. - La de lo que tiene forma limiLada, que hace un Sóc. - Y omito el mencionar otras muchas cosas, como
momento deb{amos haber reagrupado también en unidad, belleza y fuerza con salud y eo las almas también otras
como hicimos con la de lo ilimüado, pero no la reagrupa- muchas y muy hermosas cualidades )9 . En efecto, mi her-
reos. Pero quizás pare ahora en lo mismo. si, al quedar moso Filebo, la propia diosa, al ver la desmesura y la total
reagrupadas ambas, también eUa nos resulta manifiesta. perversión de todos los que no tienen en si límite alguno ni
PRO. - ¿Cuál y cómo dices? de los placeres ni del hartazgo, impuso la ley y el orden que
Sóc. - La de lo igual y lo doble y todo Jo que pone fin tienen limite 60, Tú tos reputas aniquiladores; yo, en ca m~
e a la oposición de Jos contrarios, y que, al imponerles un bio, afirmo que son salvadores. Y a ti, Protarco, ¿qué te e
número los hace proporcionados y concordantes .s6. parece?
PRo. - Comprendo. Me parece, en efecto, que quieres PRO. - Totalmente conforme a mi idea.
decir que, al me-zclarlas, resultan en cada caso ciertas Sóc.- Entonces, si lo comprendes, te tengo explicados
generaciones. los tres primeros géneros.
Sóc.- Correcto . PRO. - Creo haberte entendido. M e parece, en efecto,
PRo. - Sigue hablando. que consideras un gtnero lo i1imitado y en segundo lugar
Sóc. - ¿No es cierto que en las enfermedades la correcta también un genero Jo limitado en los seres. Sin embargo,
combinación de estas cosas engendra el estado de salud ~'? en cuanto al tercero, no comprendo muy bien qué quieres
u PRo. - Totalmente. decir con él.
Sóc. - ¿Y e o lo agudo y lo grave, lo rápido y lo lento, Sóc. - Es que, mi admirable amigo, la multitud de la
que son ilimitados, no son acaso esos mismos los que con generación del tercer género te ha sorprendido, aunque
su presencia producen el limite y consiguen con ello la también lo ilimitado proporcionó muchos géneros, al so- d
plena perfección musical? meterlos al sello del género de lo más y su contrario, apa-
PRO. - Perfectamente. reció, sin embargo, como un solo género.
Sóc.- De hecho su presencia en Jos fríos y en los calo- PRo. - Es verdad.
res elimina lo excesivo e ilimitado y produce a la vez mode-
ración y proporción.
SI Cf. Leyes 8893 Y SÍgs.
PRO. - ¿Y bien'l ~ S ay re insí.lte una y o1ra vet. en que, en el Filebo. lartiO las forroas
b Só<:. - Entonces, ¿de ello nos hao nacido las estaciones como las cosas 1cosibles csún constituidas por Umih: y lo ilimitado Y en
que esto mismo es lo que repite Aristóteles en Mer. 987bl<>-ll. De ello
» Sob re la relación del llmitc con la med ida absoluta del Polúlco. cf. podrlan s er IC.SIÍmonio ta.s cualidades aludidas aqul. Cf. ob. dt.. pi¡. 179.
ob. CÍI .. pfog. 8J.
GRUII E, i6 Pata la rc1aei6n de n6mos y r6.xis vtase Gorg. 504d, Rep. SS7a,

n Eco de la doe1rina de Alcmcón, para quien la salud es equilibrio de Leyes 673e, 780d, 83Sb y 875d. T11mbitn conviene recordar equlla delini-
los humores. cr. n. 64a y cigs. ci6n de ore/e en Gorg. 506d5 y sigs., y la de ka16n en 1l'm. 87c4.

160.-4
50 OIÁLOC.OS FILEBO SI

Sóc. - Por su parte el Hmite no ten{a muchos, pero PRO. - i, Y bien?


tampoco nos tuvimos que disgustar porque no fuera uno SóC.- ¿De modo que las cosas que llegan a .ser y aque-
por naturaleza. llns de las que nacen nos proporcionan la totalidad de los
t»Ro. - ¿Cómo (bamos a hacerlo? ltcs géneros?
Sóc. - De ningún modo. Di pues que yo Uamo tercer PRO. - Y tanto.
género, considerándolo una unidad, a todo Jo engendrado Sóc.- Decimos que lo que produce todo eso es el b
por aquéllos, generación al ser que es efecto de las medidas \ u ~rto. la causa. eo la idea de que ha quedado suficiente-
que se realizan con el límit.e t. l . mente demostrado que es distinto de aquellos primeros.
PRO. - He comprendido. PRO. - En efecto, es distinto.
~ Sóc. - Pues bien, además de esos tres hemos dicho Sóc. - Uoa vez defmidos los cuatro, conviene, para
antes que habla q ue examinar un cuarto género. Hagamos memoria de cada cual, enumerarlos seguidos.
juntos la investigación. Mira, pues. si te parece necesario PRO. - Bien.
que todo lo que Uega a ser proceda de aJguna causa 62. Sóc. - En primer lugar digo lo ilimitado, en segundo el
PRO. - A rní, al menos, s{ que me lo parece, pues, limite, luego, en tercer luga r el ser mezclado y producido a
¿cómo podría haberse prod ucido sin ello? pnrtir de esos dos; al deci r que la causa de la mezcla Y la
Sóc. -¿Entonces la naturaleza del agente no difiere en Hcnera':ión es el cuarto, ¿hay riesgo de que desentone eo
nada más que en el nombre de la causa y estarla bien dicho .tlgo?
que lo agente y la causa son uoo? PRO. -¿,Cómo iba a haberlo?
PRO. - Bien . Sóc. - Vale pues. ¿Cuál será nuestro argumento a con-
21 Sóc. - Pues también vamos a encontrar que lo hecho y tinuación y con qué intención hemos llegano hasta aqu.i?
Jo que ha llegado a ser, como antes, no difieren en oada No será esto: andábamos buscando si el segundo pretXl.IO
t. d . ? N
más que en el nombre. O ¿cómo lo ves? hubla de corresponder al placer o a la pru enc1a . ¿ o es
PRO. - Asl. así?
Sóc. - ¿Y, por naturaleza, no precede lo agente, y lo PRO. - Asl es.
hecho, al llegar al ser, lo sigue? Sóc. - Entonces, una vez que hemos hecho así estas
PRO. - Totalmente. divisiones, ¿no podríamos quizás concluir mejor ahora .el
Sóc. - Entonces son cosas distiJltas y no la ro.lsma la juicio sobre el primer y el segundo premio, de los que dts-
causa y lo que obedece a la causa para su generación. c utiamos al principio?
PRO. - Probablemente.
Kk t\ Me.R, Arrte bti Plato und Aristoteles, retaciou e:~ae puajo eoo
61 SóC. - Ea pues: pus.i.mos como vencedora a la vida t1
T~l. 176e, donde hen y ópe/Ton se componan como modelos de la esencia mixta de placer y prudencia. ¿Era as!?
y del oo ~r de todas 1(1.5 cosas. Para Sayre resuha claro que Platón no'
PRO. - A.sl era.
dice aqul que las cosas ~nsibles resuha11 de la irllcracci6n de limite e:
Sóc. - Veamos entonces esa vida, qué es Y de qué
Wmit&do.
61 Cf. Ba.nq. 205b, Fed. 99b, Sof 265b. 7im. 28a. Leyes 891c. ele. clnse.
52 DIÁLOGO!> FILEBO 53

PRO. - Conforme. PRO. - Sócrates lleva razón , F ilcbo. Hay que obede-
Sóc. - Vamos a decir, creo, que es parte del tercer • cric.
género; en efecto, aquel género mixto no lo es sólo de Jos FtL. - ¡,No hablas quedado en hablar tú por m[, Pro-
otros dos, sino de todos los ilimitados al quedar sujetos por tarco?
el limite, de modo que con razón esa vida vencedora resul- PRO. - Sí, pero ahora no sé qué hacer; te ruego, Sócra-
tada formar parte del género en cuestión. tes, que tú mismo te conviertas en nuestro profeta, para
PRO. - Perfectaroente. evi tar que al cometer nosotros algún error en cuanto a tu
~ Sóc. - Sea. ¿Y qué pasa, Füebo, con la tuya, que era l:worito te vayamos a decir algo fuera de la oota.
placentera y sio mezcla? ¿En cuál de los géneros menciona- Sóc. - T endré que atender tu petición, Protarco, que e
dos debemos incluirla para hacerlo correctamente? Pero 1ampoco es difícil lo que me encargas. Pero, ¿de verás te
antes de exponer tu opinión cootésrame a esto. he turbado al adoptar. de broma, un tono solemne, coreo
FIL. - Di. ha dicho Filebo, cuando preguntaba a qué género pertene-
Sóc. - ¿Placer y dolor tienen límite, o son de lo que t:cn intelecto y ciencia?
admite más y menos? PRO.- Del todo, ~ócrates.
FIL.- Sí, de las cosas que admiten lo más, Sócrates; no SOC. Pues es fácil; en efecto, todos los sabios con-
seria. en efecto, el placer bien total si no se diera el caso de t:uerdan -con lo que en realidad se dao incienso a s(
que es por naturaleza ilimitado tanto en número como en misroos- en que en el intelecto tenemos el rey de ci~lo y
intensidad. tierra. Y quizás digan bien. Pero, si quieres, examinemos
28 Sóc. - Tampoco podrla, FUebo, ser el dolor mal total con mayor detenimiento el genero al que pertenece.
de modo que hemos de ver otra cosa distinta a la natura-' PRO. - Habla como quieras, Sócrates, sin preocuparte d
leu. de lo ilimitado que propocione la parte de bieo a los de la extensión por nosotros, convencido de que no vas a
placeres 61. Quédate adquirido el género de esos ilimitados; disgustarnos.
¿y prudencia, ciencia, intelecto, en cuál de los géneros cita- SOC. - Bien dices. Empecemos, pues, por formular esta
dos debemos , Protarco y Filebo, colocarlos para no incu- cuestión.
rrir en impiedad? Pues me parece que no es pequeño el PRO. - ¿Cuál?
riesgo que corremos al acertar o no con la respuesta Sóc. - ¿Afirmamos, Pro tarco, que a todas las cosas Y a
correcta a lo que ahora se pregunta. eslo que llamamos universo los rige el poder de lo irracio-
b F IL. - Reverencias a tu propio dios, Sócrates 6< . nal, el azar y lo que salga 6.S, o, por el contrario, como
Sóc. - Y Lúa tu diosa, compañero; sin embargo, hemos decían nuestros predecesores 66, lo gobiernan el intelecto y
de contestar la pregunta . una admirable prudencia que lo ordena'?

•• 1..4 (atu de limite es, por tanto, una característica nesativa en el


placer. Cf. GADAMER, ob. cit .. pég. 116. u Cf. Sof 265<:. Leyes :189a y sigs.
64 Oposición eotrc. la dio~~~ de Filebo, lfedoné, y la de Sócrates. identi- u Posible alusión a AnaxAgoras. Kll iiMI::R relaciona es11: pasaje con
ficada por Bultv y 01101\MeR con Phrónesls. Rep. 500, donde es misión del poder filosófico la composición y lo mcz.cla.
FILEBO 55
54 I)JÁLOGOS

.; PRO. - Nada de eso, sorprendente Sócrates. Lo que tú ismo de todos. Por ejemplo, el fuego está en nosotros Y
111
dices ahora no me parece piadoso. Sino que decir que el 1nmbién está en el universo.
intelecto lo ordena todo, eso es lo que es digno de lo que PRO.-(.Y bien?
vemos del cosmos y del sol, de la luna y las estrellas y de Sóc. - El que hay en nosotros es pequeño, débil Y~
toda la revolución celeste, y, por lo menos yo, no podrla pobre; el que hay en el universo, en cambio •.es admirable
expresarme ni opinar de otro modo sobre ello. por su cantidad, belleza y por ~u plena capac1dad lgnea.
Sóc. - ¿.Quieres, entonces, que también nosotros apro- PRO. - Grao verdad es lo que dices.
29 hemos algo acordado por nuestros predecesores, a saber
SóC. - ¿Y qué? ¿.El fuego del universo se alimenta. nace
que esto es así y que creemos que, en vez de limitarnos a de y es regido por el que hay en nosot ros , o, al revés, el
repetir sin riesgo las opiniones ajenas, aceptamos también mío y el tuyo y el de los demás seres vivos tienen tod o esto
el de merecer nuestra parte de censura cuando uo hombre por obra de aquél?
hábil afirme que eso no es as!, sino que carece de orden? PRO. - Tu pregunta no merece respuesta .
PRO. - ¿Cómo no iba a querer? Sóc. - Bien. Lo mismo dirás, creo yo, acerca de \a tic- d
Sóc. - Ea pues, considera el argumento que a propó- rra de aquí que entra en la composición de los seres vivos Y
sito de eUo se nos ocurre abara. de Ja que hay en el universo y de todos los demás elemen-
PRO. - Di lo. tos por los que hace un momento te preguntaba. ¿Contes-
Sóc. - Ve rnos que los elementos que constituyen la tas igual?
naturaJeza de los cuerpos de todos los seres vivos, el fuego, P RO. - Dando otra respuest a ¡,quién podria parecer en
el agua y el aire y también la tierra, corno dicen los que ~ u sano juicio7 .
padecen una tempestad ' 7 • entran también en su compo- SóC. - Casi nadie; pero atiende a la consecuenc111. ¿No
sición. llamarnos nosotros cuerpo a todas las cosas rocién c itadas
b PRO. - Con razóo hablas en estos términos, ya que \:uando vemos que se congregan en una uru'd ad').
padecemos una verdadera tempestad por nuestra ignoran- PRO. -¿Y qué?
cia en estas cuestiones. SóC.- Acepta también lo mismo para esa unidad que,
Sóc.- Venga; acepta esto a propósito de cada uno de llamamos cosmos; por la misma razón será un cuerpo,
los que hay eo nosotros. puesto que está compuesto por Jos mismos elementos.
PRo. - ¿El qué? PRO. - Exactamente.
Sóc. - Que cada uno de ellos sólo está en nosotros en Sóc. - ¿Entonces de ese cuerpo el nuestro lo recibe
pequeña y pobre medida, que de ningún modo y en rungún todo. 0 es del nuestro del que aquél se aJimeota, ha tomado
sentido es puro y que carece de la capacidad digna de su y tiene todo lo que decíamos hace un momento'?
naturaleza. Cuando lo hayas captad o en uno, piensa lo · PRO. - Tampoco valla la pena hacer esta pregunta.
Sóc. - ¿Y qué? ¡,Vale esta otra la pena? ¿Qué: vas a l\l
61 Cf. EsQUILO, Ag. 899. U\ imagen C$ recurrente en f>L.IT6N: e(. Lo. conlestar'l
l94c. Eutid. 293a. Rep. 472<1. PRO. - Di cuál es.
56 DIÁLOGOS Fll.EBO 57

Sóc. -¿No vamos a afirmar que nuestro cuerpo tiene PRO . - En e(ecto, no podrla haberlos.
un alma? Sóc. - Entonces dirás que en la naturaleza de Zeus d
PRO. - C laro que lo vamos a a(irmar. hay, por efecto de la causa, un alma de rey y un intelecto
Sóc. -·· ¿De dónde la ha tomado, querido Prot.arco, si uc rey, y en los demás dioses otras muchas cualidades, con-
no se diera el caso de que el cuerpo del universo es ani- forme a lo que a cada uno le es grato ser llamado .
mado y tiene las mismas cosas que éste y aún más hermosas PRo. - Y tanto.
en todos los sent idos 6&? Sóc. - No vayas a figu rarte, Protarco, que hemos ex-
PRo. - Está claro que de oingún o tro Jugar, Sócrates. puesto este razonamiento en vano, sino que es solidario de
Sóc. - No pensamos, sin duda, Pro~rco, en cuanto a los que en el pasado revelaron que el intelecto siempre
aquellos cual ro géneros, limite, ilimitado, cornúo y el género gobierna el universo.
h de la causa que está en t odo como cuarto, que ~te, que es PRO. - En efecto, tal es.
el que en nuest ros cuerpos produce el alma e ioiunde el Sóc. - Y, por lo menos, ha proporcionado respuesta a
ejercicio corporal y la medicina que lo cuida cuando desfa- mi cuesti6n, a saber que el intelecto es un elemento del
llece Y que en otros seres, con las designaciones de todas las género llamado causa universaJ11; y en éste tenlamos uno r
r~mas del saber, compone y res taura otros aspectos, que, de los cuatro. Con esto tienes ya nuest ra respuesta .
sm embargo, aunque en el conjunto del cielo están presen- PRO. - Quedo muy satisfecho con ella. y eso que me
tes los nUsmos elementos, eo mayor medida, y además has contestado sin que me diera cuenta.
hermosos Y puros, en ellos no hubiera conseguido producir SóC. - Es que, Protarco, las bromas so o a vece5 un
la naturaleza más hermosa y cstimabJe69. descanso en las cuestiones serias 72 •
~ PRO. - De ningún modo tend ría eso sentido. PRO. - Bien dices.
Sóc. - Entonces, dado que esto oo es posible, siguiendo Sóc.- Por lo tanto, compañero, ba quedado probado lt
el otro razonamiento, podemos decir mejor lo que muchas por nosotros de modo bastante adecuado a qué género per-
veces hemos reiterado: que hay en el universo gran canti- tenece el intelecto y qué capacidad tiene.
dad de ilimitado y suficiente Umite y además de eUos una PRO. - Totalmente .
causa no mediocre que ordena y regula años, estaciones y Sóc. - Igualmente el género del placer ya habla apare-
meses, llamada c(ln toda justicia sabiduría e intelecto 7o, cido antes.
PR.o.- Con toda justicia, indudablemente. PRO. - Y t.anlo.
Sóc. - Sabidurla e intelecto sin alma, en verdad nunca
podría haberlos. " Un precedente de esta alii"Tllaei6n se encuenua en Frd. 97b. Como
ob~~:rv11 Got.oscHMIOT, ob. cit .• pág. 243, con su pertenencia 111 g6ncro
•• Tambié n en el nmt<o el mundo es un ser vivo doLado de alma. causa qu~da probada la 5Uperioridad dc:l intelecto sobre In vida mixta
bY Arsumeneo dedicado a ensal~ar la dignidad del alma y su superior (producto). que sólo es preferible en esle mundo.
valío ~~bre el cuerpo. Esto es dogma siempre afirmado por Platón. V~ase, n Sobre la filosof!a como el juego serio, v6a.sc J. SAI'IC~ Iil LASSO DE
en ;:rlleular. l..t!yu 726a6 donde afirm:t que es «lo mejor que tenemos... t.A VI!OA, «El D1álogo y la filosofia p)alónic" del artell, EC $4 (1968), 3'20
C(. Sof. 26Sc. Lr:y~s 889a y sigs. y siga.
58 DIÁLOGOS FJLEBO 59

Sóc.. - Recordemos, pues, también acerca de ambos , Sóc. - Pues bien, entendamos por común, de los cua-
que el Intelecto estA emparentado 7l con la causa y viene a tro géneros, el que citamos en tef(;U lugar. .. .
coincidir con ese género, mientras que el placer es, por sí PRO._ ¿El que mencionaste después de lo tll.lllltado Y
misruo, ilimitado y pertenece al género que, eo sí y por sí, el limite, en el que inclulas también la salud y, según creo,
ni tiene ni ha de tener nunca principio ni medio ni fin. la armonía?
PRO. - Lo recordamos, ¿cómo no? Sóc.- Perfectamente. Presta ahora mayor atención J
b Sóc. - Después de esto es menester que veamos dónde aún.
reside cada uno de ellos, y por qué accidente se producen PRo.-Di.
cuando se producen. En primer lugar el placer: lo mismo Sóc. _ Digo, pues, que al deshacerse eñ nosotr~s los
que por él iniciamos el análisis del género, también ahora :.eres vivos la armon.la, simultánea en el tiempo a la dtsolu-
en este aspocto será el primero. Sin embargo, nunca po- ci6n de la naturaleza es la aparición de dolores.
ddamos analizar cabalmente el placer sin tomar en cuenta PRO. - Lo que dices es plenamente veroslmil.
el dolor. Sóc. _ Hay que decir, pues, que al ajustarse de nuevo
P~o .- Pues si hay que avanzar por ese camino, avan- la armonía y volver a su propia naturaleza aparece el pla-
cemos por él. cer si es que hay que hablar de las cosas más importantes
Sóc. -¿Piensas como yo sobre su generación? co~ pocas palabras y lo más deprisa posible.
PRO. - ¿El qué? PRO.- Creo, S6crales, que \levas razón, pero procura- '
Sóc.- Me parece que el dolor y el placer se dan por remos decir eso mismo de modo aun más claro.
naturaleza en el género común '•. Sóc. - ¿Es, entonces, roás fácil entender las cosas co-
PRO. - Recuerdanos , al menos, querido Sócrates, a rrientes y manifiestas?
cuál de los géneros enunciados pretendes apuntar con lo de PRO. -¿Cuáles?
<<oomúnll. Sóc. - Por ejemplo, el hambre, ¿es disolución y dolor?
Sóc. - As! será e n la medida de Jo posible, mi admira- PRo. - SL
ble amigo. Sóc.- y el hecho de comer, que es satisfacción de
P~o .- Bien dices. nuevo, ¿será placer JS?
PRo.-Sí.
" En el mismo scotido se nos dice en Fed. 79b y sig.s. que: el alma csiJ
emparentada con las formas.
Sóc.- y la sed, por su parte, destrucción, dolor y di-
' ' Sócrates acaba de recordaron~ que F ilcbo lo habla incluido en el solución, mientras que la capacidad de lo húmedo, al llenar
género llc lo ilimitado como le corresponde de acuerdo con las indicacio-
nes metodológic.u de 24a y sigs. por Rdmirir má.~ y menos. L:1 su.stitucióo >$ Como indica CROMBIIi, An61i..si.s de las doctrinas de Platón. trad.
de ounixto• por •oeomún» no ímpl.iea <;;~mbio en su conterúdo. como vemos c:sp.• Madrid, 1979, p!ig. 149 y 5igs., Platón .uocia constantemente el pi~·
en las frases siguientes. El problemll. puC$, es que pasamos a collSidcrar el cc.r con la 11oci6n de satisfacerse. Todos los ejemplos que Sócrates ofrece
placer como producto y ya no como tn&ftdientc -aunque sigue pencnc- se re(icren a placeres flsicos, si bien supera la lista habí 1~al de comid:L.
eiendo al género de lo iümirado {cf. J2d)- porque sólo podemos caprar bebida y sexo. Notemos que estos ejemplos no con~tltuycn plec:cre:s
su naturalu.a -y la del dolor- en el g~ne ro mixto. ••reales» conforme a Rep. 583c.
'·i
60 OlÁl.OCOS FILE80 61

l2 lo que estaba seco, es plaur; también la separación y di- Sóc. ~Lo has comprendido bien. En efecto, yo creo
solución contra la naturaleza, efectos del calor sofocante, al menos esa es mi opinión- que en estas especies de
son dolor, mientras que la restitución conforme a la natu- placer y dolor, que son puras 78, según parece, y sin mezcla, d
raleza y el refrescarse, placer. habrá de quedar claro en lo relativo al placer, si todo el
PRO. - Completamente. ~énero es digno de ser querido, o sí d ebemos atribuir esta
Súc. - Y la congelación de los humores del ser vivo, cualidad a algún otro de los géneros antes mencionados, Y
contra su naturaleza. por causa del frio, es dolor. mientras en cambio, el placer y el dolor, como lo caliente y lo ~rio Y
que cuando welven a su estado y se funden , el regreso con- todo lo que es semejante, unas veces debe ser quendo Y
forme a la naturaleza es placer. Eo una palabra, mira si te otras no, en la idea de que no son bienes y que solamente a
parece adecuada la expresión que diga que cuando se des- \Cc.es algunos aceptan la naturaleza de los bienes.
b truye el géoero animado 76 nacido de lo ilimitado y del PRO.- Rabias perfectamente; por ello es menester que
lím.ite, conforme a la naturaleza, al cual aludla anterior- lo que ahora perseguimos continúe por ~ camino. .
mente, la destrucción es dolor y el regreso al ser propio de Sóc.- Entonces veamos esto en pnmer Jugar: SI rea1-
cada cual, ese regreso es para todos los seres placer". mente es lo que hemos dicho, que la destrucción es dolor Y ~
PRO. - Sea. Me parece, en efecto, que esto es un prin- la recuperación placer, consideremos a propósito de los
ci~io general. seres vivos que ni se están destruyendo ni se está n recupe-
Súc.- Pongamos, pues, que una especie del dolor y rando cuál debe ser en ta1 caso el estado de cada uno de
del placer es la que se da en cada una de esas circunstan- ellos 'cuando se encuentran asj, Presta mucha atención Y
cias.
' .
contesta; ¿no es, acaso, de toda necesidad que todo ser VIVO
PRO. - Admjtido. en ese momento oo sienta ni poco oi mucho dolor ni
Súc.- Pon, pues, de acuerdo con la presunción de esos placer 79?
e accidentes por parte del alma, por un lado la esperanza de PRO. - Necesariamente.
placeres corno agradable y causa de confianza, y por otro Sóc.- ¿Tenemos, entonces, en éste un tercer estado
la anticipación de pesares como algo temible y doloroso. además de aquellos en el que se goza y en el que se sufre?
PRO. - De hecho ésta es la otrn especie del dolor y del 33
PRo. -¿Y bien?
placer y, al margen del cuerpo, tiene lugar por la expecta- SúC.- Ea pues, procura recordarlo. En efecto, no es
ción de la propia alma. par a nosotros de escasa importancia con relación al juicio
16
Sobn: las diiicultadcs de imcrpreu.ci6n que plantea aquí d atmúoo
t'idos, ef. SiiYRf, ob. dt .. pig. 181 y sigs., y pág. 301, not:t.S 87 y 90.
n Este planteamiento - d p!lccr es la consecuencia del buen funcio- n Para HAIIOING. /oc. át .. pág. 48 y 'iP~ y de acuerdo con HuuE.L,
namiento de un organismo s.;¡,no- concuerda con la definición onto16gi~ lipis tr kol lredoni; constituyen una interpolaci6o. Por otra pa~c o~t_e­
de la oret¡ en el Gorgios y con sus consecuencias tticas que precis..a la mos que: aqul se apunta el criterio realmente opcnlJite en la c:hlSificactoD
Repitblfro: el hombre juslo, esto es, el que ae1ua.li7..a y preserva en $U alma de los p13ccrcs.
la organí1.nei6n ordenada de sus «elementos~>, es ineomparablémente más n Paro Calicles (Gorg. 492e) este csudo es el de un tad:lvcr o el de
feliz que el tiraoo. un~ picdrn.
62 DIÁLOGOS FILEBO 63

del placer el que lo recordemos o no. Mas si no te importa SóC. - Pon que de los accidentes que en todo momento
detengámonos un poco sobre este estado. ' , xperirnenlamos según el cuerpo, unos ~e ag~tan e~ el
PRO. - Di cómo. 1 uerpo antes de llegar al alma, dejándola msens1ble, m•e n-
Sóc.- Al que haya escogido la vida de la prudencia 11 as que otros penetran a ambos y provocan una especie de
sabes que nada le impide vivir de esta manera. ncudida propia y a la vez común a uoo y otra.
" PRo. - ¿Quieres decir la que no incluye gozo ni dolor? PRO.-Sea.
Sóc. - En la comparación de las vidas se dijo que el SóC. -Si decirnos que los que no penelran a ambos
que escogiera la vida del intelecto y la prudencia no debfa ,·~capan a nuestra alma y no, en cambio, los que sí los
gozar ni mucho ai poco. penetran, ¿hablaremos correct..amente?
PRO. - Y taoto que se dijo. PRO.- ¿Cómo no?
. Sóc. - Enton~s tal seria el estado de ese hombre; y Sóc. _De ningún modo vayas a suponer que en el
qutzás no sea absurdo el que esa fuera la más divina de ucscapar)) vengo a aludir en algún sentido al orige~ del
todas las vidas. ulvido; pues el olvido es éxodo del recuerdo Y e~ la Sltua-
PRO. - Por lo menos no es verosímil que Jos dioses ci6n mentada ahora todavía no ha oacido. Dec1r que hay
gocen, ni Jo conlTario ao. pérdida de lo que no es ni ba sido nunca sería absurdo. ¿O
Sóc. - Eo efecto, no Jo es; pues sería indecoroso que no?
eles aconteciera lo uno o lo otro. Pero eso ya lo volveremos P.RO. - Y tanto.
a ver más adelante, si viene al caso, y Jo aplicare mos al Sóc. - Entonces cambia sólo los nombres.
intelecto con vistas al segundo premio, si es que no pode- PRO.- ¿Cómo?
mos aplicárselo con vistas al primero. Sóc. - En vez. de Uamarla «escapar al alma>>, que es lo
PRO.- Llevas muchisima razón. t.¡ue ahora llamas «olvido>~, a la situación en que q.ueda
Sóc..-Precisamente la segunda e!lpecie de placeres, insensible a las sacudidas del cuerpo llámala «ausencta de
que, dec•amos, pertenece exclusivamente al alma ha nacido sensación>1.
toda ella del recuerdo. PRO.- Entiendo. 3
4
PRO. -¿Cómo? Sóc. - y al hecho de que el alma y el cuerpo sean afec-
. Sóc.- El recuerdo, según parece, habrá que def111ir tad os juntamente en una rn.isma afección y juntamente sean
pnmero qu~ es y posiblemente aun antes que el recuerdo la movidos, si le llamas n ese movimiento «sensación» no
sensación, si es que lo relativo a estas cuestiones ha de hablarlas fuera de tono.
quedarnos debidamente claro. PRo.- Dices la pura verdad.
t1 PRO. -¿Cómo dices? Sóc.- Entonces, ¿comprendemos ya a qué querernos
llamar ((sensa.ci6m1?
" La u isa homl':ricu de los Oltropic.os es contraria ;¡ la serciUdad
divina en Rep. 388e; ig~cnte sus 14grimBS en R~p. 390b " L.e}·es 6Jóc.. PRO. - Y tanto.
En Epin. 98Sa el dios, por la perfccci6o de su narura!cu'. es aje 11o n) Sóc.- Al decir que el recuerdo es «conservación de la
placer Y al dolor, qu e, en cambio, puede afectar a los dalmones. sensación» uno hablaría, en mi opinión, correctamente.
64 OIÁLOGOS F!LESO 65

PRO. - Y tan correctamente. PRO.- Examinemos, pues. No perderemos nada con


b Sóc.- Pero, ¿no deciroos que la reminiscencia es dife· ello.
rente del recuerdo 817 Sóc. - Sl que perderemos, Protarco, porque al encon-
P Ro. - Quizás. trar lo que ahora estamos buscando, perderemos la aporía
Sóc. - ¿Y no será en esto? al respecto.
PRO. -¿En qué? PRO. - Bien te defiendes; mas procuremos exponer lo
Sóc.- Cuando el alma, por si misma y sin el cuerpo, que sigue .
recobre en la mayor medida posible lo que experimentó en Sóc. - Asl pues, ¿no decíamos hace un momento que
otro momento con el cuerpo, entonces decimos que llega a el hambre, la sed y otras muchas cosas por el estilo son
la reminiscencia . ¿O no? deseos?
P RO.- Totalmente. PRO. - Y tanto.
Sóc. - De hecho también cuando ha perdido el recuerdo Sóc. - Entonces, ¿atendiendo a qué idtntico aspecto
de una sensación o de un conocimiento y lo vuelve a adqui- llamamos con un solo nombre cosas tan diferentes?
rir de nuevo ella por s~ misma, también a todo eso lo lla- PRO. - Por Zeus, Sócrates, quizás no sea fácil decirlo;
mamos reminiscencias, no recuerdos . sin embargo hay que hacerlo.
PRO.- Bien dices. Sóc. - Volvamos 11 tomar la cuesú6n en el mismo
Sóc.- La razón por la que se ha dicho todo esto es la punto de ames.
siguiente. PRO.- ¿Dónde?
PRO. -¿Cuál? Sóc. - ¿Llamamos «tener sedn s iempre a lo mismo?
Sóc. -Captar con la mayor precisión posible el placer PRO.-¿C6mo no?
del alma al margen del cuerpo, y a la vez el deseo; pues Sóc.- ¿Y eso es estar vacío il?
gracias a ello parece que arabas cos.as quedan manifiestas. PRO. - Y t.anto.
PRo. - Entonces, Sócrates, hablemos ya de lo que Sóc. - Entonces, ¿la sed es un deseo?
sigue. PRO.-$(, de bebida.
Sóc. -Va a ser necesario, según parece, examinar mu- Sóc.-¿De bebida o de llenarse de bebida'?
chas cosas al hablar del origen del placer y de todas sus PRO. - Creo que de llenarse.
t1 formas. En efecto, ahora parece que previamente hay que Sóc. - Entonces, según parece, aquel de nosotros que
captar qué es el deseo y de dónde nace. está vacío desea lo contrario de lo que está experimen-
tando, puesto que cuaodo está vacío desea llenarse.
11
Evidentemente el tlnn.ino andmn.iris no t it~ que ver aqul eon la PRO. -Clarísimo.
doctrina de l conoci.Jniento de las formas expue:sta en el M~nón, eo el Sóc. -¿Y el que está vacío por primera vet, de dónde
Fi'dón Y en el p-an miro del Ftdro. Sobre la oposición entre anánmlsis y
mn#mi, d . J . P. VEAN.v~T, qAspectos mltic6S de la memoria y del
t iempo~>, e n Mito y pensomilmto tn ID Grecio Antigua, trad. esp., Barce- n C f. Gorg. 492d-e; tambi~n Carm . 167c:. Por el Lisi~ y ¡ obre todo po r
el Banquete sabemos que el deseo es de un bien del que se carece.
lona, 1973, p!g. 113 y, en espcciul, n. 88.
.. .
160.- S
66 DIÁLOGOS Fn.EBO 67

podría por sensación o recuerdo entrar en contacto con In que se está. experimentando demuestra q ue hay recuerdo de
sat isfacción , estad o que no experimenta ahora ni ha ex.pe· , 1l~ estados contrarios.
rimentado ounca anteriormente? PRO. - T otalmente.
PRO. - ¿Cómo? Sóc. _A l demostrar que la memoria es la que conduce d
b Sóc. -Sin embargo, d(!(;irnos, el que desea desea algo. , to deseado, el razonamiento ha revelado que todo impulso,
1
PRO. -¿Cómo no? alcseo, el principio de todo ser vivo, reside en el alma.
Sóc.- Lo que desea no es lo que está experimen tando. P RO. - Perfectamente.
Pues tiene sed, que es un vacío, y desea satisfacción. Sóc.- E.l razonamiento no acepta de ningún modo que
PRO. -Sí. nuestro cuerpo tenga sed o hambre o experimente alguna
Sóc. - .Entonces, algo en el que tiene sed debe tener ,te esas sensaciones.
contacto con la satisfacción. PRO.- P ura verdad .
PRO. - Necesariamente. Sóc.- Hagamos aún una observación sobre estas
Sóe.- fm posible que sea el cuerpo, pues está vacío. mismas cuestiones. Me parece. en efecto, que el razona-
PRO.-SI. miento n os quiere manifestar en \as m ismas u na forma de
Sóc.- Queda pues que sea el alma la que tiene con- vida 84 •
' achl con la satisfaccióo, por la memoria u , claro está; PRO.- ¿En cuáles y de qué vida hablas?
e pues, ¿con qué Olra cosa iba a tenerlo? Sóc.- En el llenarse y estar vaclo y en todo lo que r
PRO. - Exactamente, con ninguna otra. tiene q ue ver con la salvación y destrucción de los seres
Sóc.- ¿Comprendemos lo que para nosotros se deduce vivos y en el hecho de q ue cualquiera de nosotros al estar
de estos razonamientos? en una u otra de esas circunstancias, sufra dolor o goce
PR.o. -;.Qué? !>cgún las alternativas.
Sóc.- Ese razonamiento nos d ice que no hay deseo del PRO. - Así es.
cuerpo. SóC.- ¿Y qu~ pasa cuando uno se encuentra entre lo
PR.o. -¿Cómo? uno y lo otro?
Sóc.- Porque demuestra que el esfuerlO de todo ser PRO.- ¿Cómo ent re lo uno y lo otro?
vivo apuota en dirección opuesta a lo que está experimen- Sóc. - Si uno está sufriendo por el dolor, p ero se
tando. acuerda de los placeres cuya p resencia pondría fm al sufri-
PRO. - Y tanlo. miento, pero de los q ue tod avla no está lleno , ¿qué pasa
Sóc.- Y el impulso que conduce a lo contrario de lo
•• Ya en n . 76 hemos aludido a las dificu\udes de traduc.ci6n .del tér·
11
P or fin se 1ra1o de la función de la mcmori:~. que ha sido aplazada mino eidos. Adoptamo' aqu( forma intentando rnaotcner la arnb1gUedad
en 3k y en 34d. Notemos que la solución al proble~na del primer deseo oo de la expresión gTie¡a. La siguicr.te aclaración de Sóm~lcs la dt:Shacc 11~·
es eJ;plicit:lda. Sobre esto. cl. J. L. CltEJUOfo'NEIX, «La 'véritt' du plaisir v6ndonos a ver una caraclcrlslica de la vida animal (cf. n . 48) eo la suml·
ou le problemc de la biolofie pla1onicicnne••. RMM 3 (1986). 31S. n. 6. sión al proceso de repleción-evacuación.
68 DIÁLOGOS f1l..EBO 69

J6 entonces? ¿Decimos o no que está entre esos estados SS? PRO. - ¿Cómo podrlan ser falsos los placeres o los
PRO. - Digámoslo. pc.~ares, Sócrates?
Sóc. - ¿Sufriendo o goz.ando por entero? Sóc. - ¿Y cómo pueden, Protarco, ser los miedos ver-
PRO. - No, por Ztus, sino sufriendo un doble dolor, en rlttderos o falsos, o las tlCpectativas verdaderas o no, o las
el cuerpo por su estado actual y eo el alma por cierta año- •lJ)in.iones verdaderas o falsas?
ranza de lo que se espera. PRO. - Con respecto a las opiniones por lo menos yo d
Sóc. - ¿Cómo dices, Protarco, eso de la duplicidad del pudóa convenir en ello, pero con respecto a lo demás no.
dolor? ¿No hay, acaso, situaciones en las que cualquiera de Sóc. -¿Cómo dices? Corremos el riesgo de despertar
b nosotros. aun estando vaclo. se mant ieoe en la esperanza ~'t)Jl ~o un argumenlo no exento de importancia.
rnaniliesta d e saciarse y otras situaciones en las que, por el P.RO. - Es verdad.
contrario, no tiene esperaoz.as? Sóc. - Pero, hijo de tal hombre, hay que examinar si
PR o . - Y tanto. esto es conforme con Jo anterior.
Sóc. - ¿Y no piensas que mientras uno mantiene la PRO. - Sin duda, eso por lo menos.
esperao.za de saciarse, goza con el recuerdo, aunque, a la Sóc. - Hay que omitir, entonces, los demás desarrollos
vez, por estar vacío en ~e momento, sienta dolor? 0 cualquier otra exposición que se aparte de lo que tiene
PRO. - Necesariamente. ~ue ver con nuestro tema.
Sóc. - En taJ caso el humano y los demás animales PRO. - Correcto.
sufren y gozan a la vez. Sóc.- Dime, pues. En efecto, no dejo de sorprenderme ~
PRO. - Asl pare<:e. una y otra vez ante los problemas, siempre los mismos, que
Sóc. - ¿Y qué pasa cuando estando vacío no tiene acabamos de adelantar. ¿Cómo dices pues? ¿No bay place-
esperanzas de alcanzar satisfacción? ¿No ~entonces cuando res falsos y ot ros verdaderos?
surge la duplicidad del dolor, atendiendo a la cual haoe un PRO. -¿Cómo iban a serlo?
momento crelas que la duplicidad era general? Sóc. - Nj en sueños ni en vela, según dices, ni en los
.. PRO. - Totalmente cierto, Sócrates. ;1rrebatos de locura ni en otras desviaciones de la razón hay
Sóc. - Utilicemos este análisis de las afecciones en lo narue que crea goz.ar, aunque no goce en absoluto, ni tam-
siguiente. poco qoe crea sentir dolor, aunque oo se duela.
PRO. - ¿En qué? PRO. - Todos damos por supuesto que todo eso es asi,
Sóc.- ¿Vamos a decir que esos pesares y placeres son Sócrates.
verdaderos o que son falsos, o que unos son verdaderos y
otros no 86?
GOLOSCIIMIOT, ob. rlt .. págs. 248·9, no se tral.a de un nuevo criterio eo la
c1Mificaci6o de los plact:res, que ya ha coocluido aunque ti plac::r no haya
., Cf. &p. 583. quedado suficienremeote defutido. en realid ad Sócralcs va a inteotar ~on­
'' Cuc:sli6n ya plilll!tOdll en Rep. 585c donde el placer del fü6sofo es teStar a la pregunta que formul6 a Filcbo eo 28a ~obre lo que propomona
miU real porque llena su alma de neosas» más reales. Como indica 111 «parte de bic[l)) a los placercJ.
70 DIÁLOGOS
FILEnO 71

Sóc. - ¿Con razón? ¿O hay que examinar si eso se dice PRO. -Sí.
con razón o sin ella?
Sóc. - Y además de eso también debemos ponernos de
PRO. - H.ay que examinarlo, diría yo.
ncuerdo sobre si, auoque hay cosas que podemos caiLiicar,
J1 Sóc. - Definamos con mayor claridad aún lo que de- placer y dolor, en cambio, sólo son lo que son y no pueden
ciamos hace uo momento sobre el placer y la opinión. ser calificados.
¿Para nosotros es algo el opinar'7?
PRo.-Cia ro.
PRO. - Si.
Sóc.- Pero no es nada difjcil de ver que también son
Sóc. - ¿Y el placer?
cal.ilicables. En efecto, desde el principio venimos diciendo
PRO. - También.
que unos y otros, tanto los pesares como los placeres, pue-
Sóc. - Por cierto, ¿es también algo lo opinado?
den ser grandes y pequeños o violentos.
PRO. - ¿Cómo no?
PRO.- Por supuesto.
Sóc. - ¿Y aquello por lo que lo que es objeto de gozo
complace? S Oc.-¿Y si, Protarco, a alguno de ellos le sobreviene t1
PR.o. - Y tanto. la maldad, diremos que es una mala opinión o que es un
mal placer?
Sóc. - Entonces, lo opinado, tanto si se opina recta-
PRO.-¿Y bien, Sócrates?
mente como si no, el hecho de estar realmente opinando,
no se elimina en ningún caso. Sóc.- i.Y si a uno de ellos se agrega la rectitud o lo
b PRo. - ¿Cómo iba a eliminarse? contrario de la recti1ud, ¿no d iremos que es recta la opi-
S Oc. - Entonces también lo gozado, tanto si compJace nión que con1enga esa rectitud y Jo mismo del placer?
rectamente como si no, es evidente que el hecbo de estar PRO. - Necesariamente .
realmente complaciéndose no se eliminará en ningún caso. SOC.- ¿Y si lo opinado es errado. no habrá de conve- e
PRo. - Sí, también eso es asi. ni.rse que la opinión que yerra no es correcta ni opina
SOc. - De qué modo, pues. nuestra opinión puede ser rectamente?
verdadera o faJsa, pero lo del placer $Oiamente verdadero, PRO.- ¿Cómo lo iba a ser?
aunque tanto el opinar como el gozar soo ambas acciones Sóc. - Pues bien, si vemos que, por su parle, un pesar
igualmente reaJes. o un placer yerran sobre el objeto por el que el uno se
PRo. -Sí. duele y el otro lo contrario, ¿le aplicaremos los calificativos
SOc. - ¿Acaso dices que lo que bay que examinar es el de correcto o bueno o aJgún otro término positivo?
hecho de que a la opinión se le agreguen mentira y verdad PRO. - No es posible, al menos en la medida en que el
( Y por ello no sólo sea opinión. sino opinión calificable placer haya errado realmente.
según una u otra de estas adjunciones? SOc. - De hecho parece que muchas veces el placer no
nace en nosotros con uoa opinión correcta, sino con una
P Sobre este análisis cle tlóxa y :>u rel ac ión con el del Teeteto. cf. mentira.
GArJAMER, ob. cil., págs. 134-S. PRO. - ¿Cómo no? Incluso en esa círcunstancia, Sócra- 38
72 DIÁLOGOS FrLEBO 73

tes. llamumos falsa a la opinión, que al placer en s(, nadie SóC. -¿Dirías que al que no ve de lejos muy clara-
podría llamarlo falso~~- mente lo que está miraodo, con frecuencia le ocurre el que-
Sóc. ¡Qué decid idamente defiendes ahora la causa rer d iscernir lo que ve?
del placer. Pcotarco! PRO. - Sl que lo di.ria.
PRO.- De ningun modo, sólo digo lo que oigo. Sóc. - ¿Y no se podr(a hacer entonces la pregunta
Sóc. - Pero, compañero, ¿no difiere en nada para nos- siguiente?
otros el placer con opinión correcta y ciencia del que con PRO. -¿Cuál?
frecuencia nac~ en cada uno de nosotros con mentira e Sóc. - u¿ Qué sera eso que se aparece de pie junto a la
ignorancia? roca bajo un árbol~ ¿No te parece que cualquiera podría d
b PRO. - Verosfmilmente no difiere en poco. decirse eso al ver que se le aparecen cosas de este tipo?
Sóc. - Vayamos, pues, a observar la diferencia que hay PRO. -¿Y bien?
eot re ellos. Sóc. - ¿Y no es verdad que al contestarse tras esto, el
PRO. - Vayamos a donde te parezca 1aJ podría decirse: Heso es un hombre)), y acertaría al
SOC. - Por aquí, pues. deci rlo?
PRO. - ¿Por dónde? PRO. - Y tanto.
Sóc. T enemos, decimos, unas veces opinjón faJsa y Sóc. - Y, en cambio , si se despistara podria deci.rS(; que
otras ve rdad era. lo que ve es una estatua, obra de unos pastores S<J.
PR O. - Si. PRO. - Por supuesto.
Sóc. - us siguen mucbas veces, según d ecía mos hace Sóc. - Y si hubiera alguien junto a él, desarrollando en"
un mo me nto, placer y dolor, digo a la opiruón verdadera y voz alta lo que se decía a sí mismo, lo articularia para su
a la falsa. acompañante y lo que antes llamábamos opinión se habría
PRO. - Conforme. conven id o e o discurso "01 •
Sóc. - Ento nces, ¿de la memoria y de la sensación no PRO. - i.Y bien?
nos vienen en cada caso la opinión y el intentar hacernos Sóc. - Pero si está solo cuando se hace a si mismo esas
una opinión? rcnexiones, sigue caminando conservándolas en si a veces
PRo. - Y tanto. bast ante tiempo.
Sóc. - ¿Y no pensamos que necesariamente nuestro PRO.- Totalmente.
componamiento al respecto es el siguiente? Sóc. - ¿Y luego? ¿P iensas lo que yo con respecto a
PR. o . - ¿Cul\1? ello?

•r CH ERl OI'INr:rx, la,·. t:/1., pág. 326 y sigs., ve la ratón del fracaso de 19 Sobre el alcancc d el fu ndamento psicológico en la discrimin11ci6n de
es~c pri mer argumento de Sóerares en la disimerrla que hay entre los rér- pl:~ceres verdaderos y falsos, vwe R. BRANDT, ~tWahn: und falschc
mmos yue pre tende pnncr Clt rela ci ón: la optni6n se refiere a lo que consi- 1\ffd :tc im plaronischen Philt bU.N, AGPH 59 ( 1977), 1 y sics.
dera. con lo que puede occ:rror o fallar el blanco; el plscer, en cambio, no .o Cf. «CI diálogo interior y silencioso del alma consigo misma~> de Sof
anuncia nioguna olr¡¡ cos ;¡ mó~ que a si mismo. 26Ju.
74 FILERO 75
OJÁLOOOS

PR.O. - ¿El qué? Sóc.- Si es necesario que tengamos esta experíencia


Sóc. - Eo mi opinión nuestra alma se parece en tales de Jo presente y pasado, pero oo de lo porvenir.
casos a un libro. PRO. - De todos los tiempos, por igua\.
PRO. ¿Cómo? S6c. - Se dijo anteriormente que Jos placeres del alma t1

39 Sóc. - El recuerdo, al coincidir con las sensaciones solí\ y sus pesares podían anticipar los que se producen por
sobre un mismo objeto, y aquellas reflexiones 91 relativas a mediación del cuerpo , de modo que puede ocurrirnos el
ello, me parece que en tales circunstancias vienen a escribir gozar y sufrir por anticipado acerca de lo que ha de ser en
discursos en nuestras almas9l, y cuando ese escribano que el futuro .
hay en nosotros escribe cosas verdaderas, de ello resultan PRO.- Pura verdad.
coincidir eo nosotros opinión verdadera y discursos verda- Sóc. - Entonces, ¿esas letras y esos dibujos que hace:
deros, mas cuando escribe cosas falsas, resulta lo contrario poco suponíamos que existen en nosotros, se refieren al r
de la verdad. pasado y al presente, pero no al futuro?
b PRO. - Me parece perfecto, y acepto lo que así se ha PRO. - Y tanto que se refieren al futuro.
dicho. Sóc. - ¿Acaso dices ((Y tanto» porque todo esto son
Sóc. - Acepta también que haya al mismo tiempo otro esperanzas para el porvenir, y porque nosotros, a lo largo
artesano en nuestras almas. de toda nuestra vida, estamos constantemente llenos de
PRO . - ¿Cuál? esperanzas?
Sóc. - Un pintor, que después del escribano Lraza en PRO. - Precisamente por eso.
las a.lmas las .imágenes de lo dich.o. Sóc. - Ea pues, ademas de lo que llevamos dicho, con-
PRO. - ¿Cómo y cuándo decimos que opera éste? testa también a esto.
Sóc. - Cuaodo uno, tras separar de la visión o de PRO. -¿A qué?
alguna otra sensación lo entonces opinado y dicho, ve de Sóc. - El hombre justo y piadoso y complctamenre
t algún modo, en si mismo las imágenes de Jo opinado y bueno, ¿no es grato a los dioses?
dicho. ¿O no ocurre esto así en nosotros? PRO. - Claro que lo es.
PRO. - Ya lo creo. Sóc. - ¿Y bien?, el injusto y absolutamente malo, ¿no co
Sóc. - Entonces, ¿l<ls imágenes de las opiniones y dis- es lo contrario de ésd
cursos verdaderos son verdaderas, y las de los (alsos falsas? PRO.- ¿Cómo no'?
PRO. - Totalmente. Sóc. -¿Todo humano, según acabamos de decir. está
Sóc. - Si hemos dicho esto correctamente, veamos tam- lleno de muchas esperanzas?
bién esto otro. PRO. - ¿Por qué no?
PRO.- ¿El qué? SóC. - Lo que l.Jaa:namos esperanzas, ¿son discursos
que están dentro de cada uno de nosotros?
" Aceptamos Ja intcrprcución de pothenrota de Dics. PRO. - SI.
u Recordemos los discur~os escritos en el almn. de Fedr. 276a-277a. Sóc.- Y de hecho las representaciones están pintadas:
76 DIÁLOGOS FlLEBO 77

con frecuencia uno ve que le llega cantidad intinita de oro PRO. - Si.
Y 1 ras éJ muchos placeres; más aún, se ve a sí mismo repre- Sóc. - Y bien, ¿no hAbrá que dar co mo contrapartida
sentado en e sta pintura en pleno gozo. 11 los placeres y a los dolo res un estado correspondiente e n
h PRO. - ¿.Cómo no? , u relación con las cosas?
Sóc. - Digamos, pues, que de esos disefios son la PRO. - ¿Cómo?
mayoría de las veces VeTdaderos los que se presentan a los Sóc. - Que el go;;ar sea siempre totalmente real para el
buenos, por ser gratos a los dioses, y a los malos todo lo que goza, como fuere y con lo que fuere, aunque a veces se
cootrario, ¿o no lo diremos 9J? 1cfiera a lo que no es ni ha sido, y muchas veces. muchísi-
PRO. - Claro que debe decirse. mas veces incluso, a lo que nunca ha de ser.
Sóc. - Entonces no hay en los malos me nos placeres PRO. - También eso es necesariamente asl, Sócrates. ~
representados, pero son falsos. Sóc. - Entonces el mismo razonamiento podría apli-
PRo. - ¿Y bien? carse a los temores y arrebatos y a todo lo que es por el
e Sóc. - Por regla general los malos gozan con placeres c~ tilo. a saber que todo ello es también a veces falso .
falsos Y los hombres buenos con verdaderos 9<~. PRO. - Totalmente.
PRo.- Lo que dices es de toda necesidad. Sóc. - ¿Y bien? ¿Pod emos decir que las opiniones ma-
_ Sóc.- Hay pues, de acuerdo con las pres~ntes conclu- las, aunque sean reales, son otra cosa sino falsas?
Siones, placeres fal sos en las almas de los hombres, que PRO. - No son otra cosa.
•mtlan caricaturizándolos a Jos verdaderos. e igualmente Sóc. - Tampoco, creo yo, consideramos que los place-
dolores. res sean malos de ot ro modo que po r el hecho de ser
PRO. - Los hay. lalsos 9 $.
Sóc. -Ahora bien. el opinar era siempre tot'almente PRO. - Justo al con1rario lo dices, Sócrates. Práctica- 41
real para el que opina, aunque a veces se refiera a cosas mente nadie pondría en la falsedad la maldad de dolores Y
que no son ni ban sido nj hao de ser. placeres, sino en el hecho de coincidir con algún otro vicio
PRO.- Totalmente. de gran importancia 96.
d Sóc. - Y eso era. creo, lo que constituía la o pinión Sóc. - D entro de un momento hablaremos de los pla-
falsa y el opinar en falso. ¡,0 qué? ceres malos y del vicio por el que son tales, si nos sigue
• l Pa ra la cxpl icnción de la cond ucta huma n:~ po r elementos irraciona-
pa reciendo oportuno; pero , por algún o lro procedimiento,
les en Plarón, v~ase E. R. Dooos, Los Gri~goJ y '" iuorionol. erad . <!sp., hay que hablar de los muchos falsos que hay y se dan fre- 1>
Madnd, 1960. cap. Vtr.
"' Si prescindi mos de 13 inrervención di vm:1, podernos decir q ue son •1 GADA MER. ob. e ir., p~g. 139. ve e n esto la· consecuencia de la co n-
falsos los p laccre,; d e los hombres malos porque. cooformc 3 la d octrina vJcción socrática a Virtud es cooocirnicnto••.
de la Repúhlic-o: suponen el predominio de lus dernen ros d el alma q ue •• Termina aqui el segundo argume nto sobu la verdad o faL<cdad de
debe n ser so metid os. Los placeres verdaderos d el hombre bueno ha.o sido los place res. que fracasa por inrent.ar atribuir a la sensación de placer la
a ludidos por Sócrarcs en l2d (goza el moderado en su propia 1cmplv..a. po~ibilid ad de error o acierlo que tiene la opinión que p1ovoca esa sensa-
ere.). Los volveremos a cncon lrar en los placeres puros de; Sin. ción de placer. cr. C a r;Rt.ONNI1.1X, loe. C'ÍI. , pág. 329.
78 DIÁlOGOS Flt.EBO 79

cuentemente en nosotiOS. Pues seguramente hubremos de Sóc. - Si nuestro propósito, al ju1.gar tales cosas, con-
utili2arlos en los juicios. 1\tc en distinguir en cada caso cuál de ellos es mayor y
PRo. - ¿Cómo no?, si es que los hay. , uál menor, cuál más intenso y cuál más violento, en su
Sóc. - En mi opinión al menos, Protarco, si que los mutua relación, dolor con respecto a placer, dolor con res-
hay. Pero hasta tanto esta creencia quede establecida pecto a dolor y placer con respecto a placer 97 .
e ntre nosotros, es imposible que se quede sin refutar. PRO. - Así son esas cosas y esa es la intención de nues-
PRO. -Bien. tro juicio.
Sóc. - Como atle tas abracemos este razonamicnro. Sóc. - ¿Y bien? Eo la visión, el hecho de ver los tama-
PRO. - Adelante . uos de lejos o de cerca oculta la verdad y hace opina r en
~ Sóc. - Pues dijimos hace un ratito, si recordamos., que, lalso, ¿no se da acaso esto mismo en dolores y placeres? 42
cuando los llamados deseos están en nosotros, en tonces el PRO. - Mucho roás, Sócrates.
cuerpo esta alejado y apartado por sus afecciones del alma. Sóc. - Lo de ahora. ba resultado contrario a lo de hace
PRO. - Lo recordamos; eso se dijo. un momento.
Sóc.- ¿Entonces el alma era lo que deseaba los esta- PRO . - ¿Qué dices?
dos contrarios a los del cuerpo, y el cuerpo lo que propor- Sóc. - Entonces las opm10nes, según fueran falsas o
cionaba sufrimiento o algún placer por causa de alguna verdaderas contagiaban a los dolores y los placeres su pro-
afección? pia cnracterlslica.
PRO. - As! era. PRO. - Es toda \a verdad. b
Sóc. - Piensa en lo que pasa en esas circunstancias. Sóc.- Ahora, por el contrario. ellos mismos cambian
PRO. - Djme. por el hecho de ser contemplados de lejos o de cerca, y
d Sóc. - Pues bien resulta que, cuando tal es el caso, se también al ser cotejados entre sí y unos placeres parecen
dan simultáneamente dolores y placeres y, aunque son mayores y más intensos que el dolor, y los dolores, a su
opuestos entre sí, ambas percepciones se dan a la vez, vez, comparados con los placeres, parecen lo contrario de
como también quedó claro hace un momento. aquéllos.
PRO. - Asf parece. PRO. - En tales c ircunstancias es necesario que se den
Sóc. - ¿Entonces también esto ha quedado dicho y esas cosas.
acordado entre nosotros anteriormente? SOC. - Entonces , en la medida en que parecen unos y
PRO. - ¿El qué? otros mayores o menores de lo que son, si se les quita eso
Sóc. - Que ambos, dolor y placer, aceptan lo más y lo que parece pero no es, oo vas a decir que la apariencia es e
menos. y, por ello, forman parte de los ilimitados. correcta. ni tampoco te atreverás nunca a dedr que la parte
PRO . - Ha quedado dicho. ¿Y luego? excedente de placer o dolor es correcta y verdadera 98 .
SOc. -¿Qué proced imiento hay para ju1.g;u esto co-
rrectamente? n Este en el cometido de la meiTétild tühni en el Protág oras.
•• La falsedad del p ls u r consiste ahCira ~:n ser causa de la falsa opi-
.. l?Ro. - ¿Cómo y dónde?
llión ul respecto.
80 OIÁl.OGOS FILEBO 81

PRO. - Efecüvamente, no. unt~ u otra de estas cosas, según dicen Jos sabios; pues
SOc. - A cootinuacíón veremos si por este medio en· l·onstantemente todo nuye y renuye'J').
centramos en los seres vivos placeres y dolores, tanto apa- PRO. - Eso dicen, en efecto, y me pareoe que no hablan
rentes corno reales, aún más falsos que éstos. en vano.
PRO. -¿CuáJes y cómo dices? SóC. -¿Cómo iban a hacerlo, puesto que ellos mísroos
Sóc. - Se ha dicho muchas veces que, al de-st ruirsc la no son vanos? Por eso quiero ceder ante el argumento que
naturaleza de cada uno por combinaciones y disoluciones, , e me ocurre: por aquí pienso escapar y tú, escapa con-
d repleciones y evacuaciones o también aumentos y disminu· migo.
ciones, resulta que se producen penas, dolores, sufrimien- PRO.- Dime por dónde.
tos y todo lo que liene esa clase de nombres. SCc.- Sea, pues, esto así, les diremos. Mas tú con- b
PRO. - Sr, eso se ha dicho muchas veces. testa: ¿Acaso todo ser animado que experimenta algo se da
SOc. - Mas cuando se restablece la naturaleza propia cuenta siempre de lo que experimenta, y no dejamos de
de cada cual, aceptamos nosotros ese restablecimiento como ciamos cuenta de que crecemos ni de que experimentamos
placer. o tros cambios por el estilo, o es completamente al con-
PRO. - Correcto. trario?
SOc. -¿ Y qué pasa cuando no ocurre nada de eso en PRO. - Completamente al contrario; pues prácticamente
nuestro cuerpo? todas esas cosas nos pasan desapercibidas.
PRO. - ¡,Cuándo podría ocurrir eso, Sócrates? Sóc. - Eatooces no ha quedado bien dicho lo que
~ Sóc. - La pregunta que haces ahora. Protarco, no hemos afirmado hace un momento que son los cambios en
tiene nada que ver con nuestro tema. uno u otro sentido los que provocan dolores y placeres .
PRO. - ¿Por qué? PRO.-¿ Y bien?
Sóc.- De este modo la expresión serA mejor y menos <
Sóc. - Porque no impides que yo te vuelva a hacer de
nuevo mi pregunta. expuesta a ataques.
PRO . - ¿CuáJ? PRO. - ¿Cómo?
Sóc.- Que los grandes cambios provocan e o nosotros
Sóc. - Diré, si no ocurriera tal cosa, Protarco, ¿q ué
dolores y placeres, pero que los moderados y Jos pequeños
consecuencia es necesario que derive para nosotros?
no producen en absoluto ninguna de esas dos cosas.
PRO. - ¿Dices cuando el cuerpo no es movido ni en
PRO.- Así es más correcto que de aquel otro modo,
uno ni en otro sentido?
Sócrates.
Sóc. - Eso.
Sóc.- Si esto es así, de nuevo llegarla la vida aludida
PRO. -Esto está claro, Sócrates; en tal caso no podría hace un momento.
haber ni placer ni dolor.
PRO. -¿Cuál?
4J Sóc.- Has contestado perfectamente. Pero, creo, dices
esto en la idea de que es necesario que siempre nos suceda
•t Evidenle nlusilln :1 Hcráclito.
160.-6
82 DIÁLOGOS FlLf.BO 83

Sóc.- La que decíamos que carece de dolores y no PRO. - Por Jo menos eso dicen.
tiene alegrías. Sóc. - Entonces es que creen que en ese momento
PRO. - Dices toda la verdad. 1 -.tán gozando; pues no lo dirian si no fuera así.
Sóc. - A partir de esto pongamos que tenemos tres PRO.- Eso parece.
géneros de vjda, una placentera, otra dolorosa y una que Sóc.- Opinan en falso con respecto a l gozar si es que
d no es ni lo uno ni lo otro. ¿O cómo hablarlas tú de ellas? la naturaleza del hecho de no sentir dolor y la del hec~o de
PRO.- No de modo distinto: hay tres géneros de vida. ¡¡o7.ar son distintas.
Sóc.- ¿Entonc<!s el hecho de no sentir dolor no seria PRO. - Y ciertamente lo son.
lo mismo que gozar? Sóc.- ¿Entonces concluimos que hay en nosotros tres
PRO. - ¿Cómo iba a serlo? ~:stados. como decíamos antes, o solamente dos, el dolor,
Sóc.- "Entonces cuando oigas que la más placentera de que para los hombres es el mal, y la liberación de Jos dolo- b
todas consiste en pasar la vida emera sin dolor, ¿qué 1 c~. que, siendo propiamente el bien, es llamada placer?
entiendes que quiere decir el que tal afirma? PRO.- ¿Por qué nos planteamos ahora esa cuest1óo,
PRo.- A mi al menos me parece que ese llama placeR- Sócrates? No lo entiendo.
tero al hecho de no sentir dolor 100. Sóc.- Es que no conoces a los verdaderos enemigos de
ti
Sóc.- Pon que tenemos tres objetos, los que quieras, Filebo, Protarco.
o, por usar nombres de mérito, uno es oro, otro plata y el PRO. - Dime quiénes son.
tercero ninguno de ellos. SóC. - Gentes muy expertas en hablar de la natUrale-za,
PRO.- De acuerdo. 4 ue aseguran que Jos placeres no existen en absoluto.
Sóc. -¿Es posible que el que no es ni lo uno ni lo otro PRO. -¿Cómo?
se nos convierta en uno de ellos, en oro o en plata? Sóc. - Son remisiones de dolorts todo eso que los de r
PRO. -¿Cómo iba a serlo? Filcbo llaman ahora placeres.
Sóc.- En1onces la vida media no puede ser correcta- PRO. - ¿Nos aconsejas hacerles caso, Sócrates, o qué?
menre juzgada o calificada de agradable o dolorosa y si SóC. - No, sino utilizarlos como a unos adivinos que
alguien la juzgara o clarificara así, no lo harla conforme a no vaticinan por arte, sino por una dificultad de su no
razón correcta. innoble naturaleza, que odian la excesiva fuerza del placer
PRO.-¿Cómo iba a serlo? y estiman que no es nada sano, de modo que en su propio
44 Sóc.- Si o embargo, compañero, nos damos cuenta de atractivo ven un encantamiento, no un placer 10 ' . Así pues J
que hay quienes dicen y piensan c:so. podrlas utiliz.arlos en este sentido, observando tambi~n sus
PRO. - Y tanto. demás muestras de fastidio; y después de eso sabrás qué
Sóc. - ¿Entonces creen que están gozando cuando no placeres me parecen verdaderos para que, una vez que
sienten dolor? hayamos ex:arrunado su poder desde ambos puntos de
vista, lo sometamos a juicio.
'
00
Distinción anticipadft en R~p. 583b y sigs.
101 Cf. Rep. 584a9.
84 DIÁLOGOS FtLEBO 85

PRO. - Bien dices. tumente al decir que si alguien quiere ver los placeres más
Sóc. - Sigámoslos como aliados, sobre la huella de su 111 tcnsos debe ir a verlos, no a la salud, sino a la enferme-
dificultad . C r eo, en efecto, que dicen algo asl: empezando dad? Mira, no te vayas a figurar que te p regunto si go~an
desde atrás, como si quisiéramos ver la naturaleza de 111ás los que están muy enfermos que los sanos , antes b1en,
~ alguna forma, de la dureza, por ejemplo, ¿acaso la capta- piensa que busco la magnitud del placer y dónde se d.a
ríamos mejor atendiendo a las cosas más duras o a las que 11cneralmente la mayor jntensidad al respecto. Pues, d.ecl-
lo son e n grad o m(nirno? Es me nester, Protarco, que, como 111 os . hay que ca ptar qué naturaleza tiene y cuál le atnbu- ó
si fuera a mi, comestes a esos hombres diflciles. yen los que dicen q ue no existe en absolu t ~ .
PRO . - Perfectamente. Les digo, pues, que hay que PRO. - Sigo bastante bien tu razonamiento. .
mirar hacia la s primeras en grado. Sóc. - Por eso, Protarco, pronto lo vas a conducir.
Sóc. - Entonces si quisiéramos ver qué naturaleza tiene Contesta, pues : ¿Ves mayores placeres - no digo más
el género del placer, no hay que atender a los placeres numerosos, sino que excedan por intensidad Y grado - en
45 rninimos, si.no a los llamados extremos y más violentos. la desmesura o en la vida moderada? Piénsalo Y habla.
PRo. - Todo el mundo estaría ahora de acuerdo con- PRO. - He comprendido lo que dices y veo que difieren
tigo en eso. 111ucho. En efecto a los moderados siempre los va fre-
Sóc. - Y, como hemos dicho muchas veces, ¿no son los nando también la máxima tradicional que exhorta al <<Nada
placeres del cuerpo los más inmediatos y mayores? en cxceson, a la que obedecen; en cambio, a los insensatos ,
PRO. - ¿Cómo no? y desmedidos el violento placer que los domina hasta la
Sóc. - ¿Y son y llegan a ser mayores en los que están locura les hace dar gritos de posesos.
afligidos por e nfermedades o en los que gozan de buena Sóc. - Bieo. Si esto es así, es evidente que los mayores
salud? ;Cuidado!, no vayamos a despistarnos por contestar placeres y los mayores dolores nacen en cierta perversión
b apresuradamente. Pues quizás dirlamos, ((en los sanos».
J. o. 102
del alma y del cuerpo, no en su pe. ,ecc10n .
PRO. - Es verosímil. PRO. - Totalmente.
Sóc. - ¿Y bien? ¿No son los más intensos aquellos pla- Sóc.- H ay, pues, que escoger algunos de ellos y exa-
ceres a los que precede n los deseos más intensos? minar qué cualid ad tienen que nos autorice a decir que son
PRO. - Eso es verdad. muy grandes.
Sóc. - ¿Y n o son los que tienen fiebre o están afectados PRO. - Necesariamente.
4(¡

por enfermedades semejantes los que tienen más sed y frío Sóc . - Mira, pues, qué cualidad tienen los placeres en
y todas las dcrnás afecciones que se sufren físicamente, no determinadas enfermedades.
son éstos que se e ncuentran en estado de mayor carencia PRO.- ¿En cuáles?
los que sienten los placeres más intensos al saciarse? ¿O
vamos a decir que esto no es verdad?
oo1 Eo c2 hybrlstes se utiliza con el scotido de akolas1ós. Recordemos,
'PRO. - Lo que bas dicho parece plenamente cierto. por 01ra parte, que co Gorg. SO?a la eufxio del alma cons1 ~t c en
e Sóc. - ¿ Y bien'! ¿Podría parecer que hablamos corree- .róphrosjme.
86 DIÁLOGOS I'ILEBO 87

Sóc. - Los de las enfermedades repugnantes, que los Sóc. - ¿Entonces tales mezclas son unas de dolores Y
hombres diffciles a los que seguirnos odian radicalmente. placeres equivalentes, y otras los comportan a unos o a
PRO. - ¿Cuáles? ntros en mayor medida?
Sóc.- Por ejemplo, los procedirnkntos de aliviar In PRO. - ¿Cómo no?
sarna rascándose 10l y todos los semejantes que no necesi- Sóc.- Di que éstas son las mezclas que se producen
tan de o tros remedios; en efecto, ¿qué diremos, por los dio- ~: ua nd o los dolores superan a los placeres - a este grupo
ses, que experimentamos entonces, placer o dolor? pertenecen los de la sarna que mencionábamos hace un
PRO. - Esa mezcla parece ser mala, Sócrates. momento y los de las cosquillas- ; cuando el bervor Y la
b SOc. - No he sacado a relucir esta cuestión por causa mllamación están dentro, y uno no los alcanza con frotarse
de Filebo; pero sin eso~ placeres, Protarco, y sus conse- ni rascarse, y sólo disuelve lo superficial. unas veces apli· t
cuencias, si no los viésemos, no podríamos prácticamente dndoles el fuego y su contrario Jos, alternándolos sin
nunca discriminar lo que ahora estarnos investigando. re ultado, provocan a veus infinitos placeres: otras veces.
PRo. - Entonces hay que ir a los de su clase. al contrario, es a lo interior en vez de a las partes externas
Sóc. - ¿Quieres decir a los que participan en la mezcla? a las que se les proporcionan dolores mezclados con place-
PRO. - Ex acta mente. fes, según donde anija el mal, coa el disolver por fuerza lo
Sóc.- Pues bien. bay mezclas relativas al cuerpo que se q ue ~taba coagulado o coagulando lo que estaba d isuelto,
dan exclusivamente eo los cuerpos, y las hay del alma sola, p rovocando dolores a la vez que placeres.
~que se dan en el alma; y tambiéo vamos a encootrarlas PRO. - Pura verdad. .s1
dándose en el alma y en el cuerpo, dolores mezclados con Sóc.- Por el contrario, cuando el placer prevalece en
placeres, llamados en conjunto ucas veces placeres y otras estas mez.clas, la parte de dolor que en ella es inrerior pro·
dolores. duce cosquilleo y ha~ que se irrite ligeramente, mientras
PRO. - ¡,Cómo? que la parte del placer, que es dominante. lo tensa y a veces
Sóc.- Cuando en el restablecimiento o la destrucción lo hace saltar. e infundiéndole toda clase de colores. de ges·
uno experimenta afecciones opuestas, cuando tiene frio y tos, de jadeos, provoca una excitación total y le hace dar
va entrando en calor o cuando tiene calor y se refresca, gritos de locura .
buscando, creo, conservar uno de estos estados y liberarse P~o . - Y tanto. 1>
del otro, esta mezcla, como suele decirse, de dulzura y Sóc.- Y, compañero, le hace decir a él mismo, y t.am-
rl amargura, presente con la dificultad de liberarse, produce bién otros lo dicen de él, que se rouere del go~o de esos
irritación y, finalmente, una excitación feroz 104. placeres. Por todos los medios los persigue constantemente,
PRO. - Bien cierto es lo que dices ahora. tanto más cuanto más intemperante e insensato sea, los
llama supremos y considera el más feliz al que viva cons-
tantemente y en la mayor medida posible en ellos.
0
' ' El caso de 1& sarne ha sido utilizo~~do ya ente Calicles en Gorg. 494c.
10
En Gorg. 495c y sigs., Sócrates uliliza la coprcsencia de plecer y
'
dolor par~ demostrar que no pueden ser identificados con el bien y el mal. ,.,, Fórmula frecuente en los tratados hip ocráticos.
88 DIÁLOGOS Fll.EBO 89

PRO. - !{as descrito, Sócrates, en todos sus pormeno- más dulce que la miel destilada ... u 107, as! como los placeres ~
res, lo que cuadra a la opiruón de la mayoría de los que están ruez.clados en los duelos y añoranz.as?
hombres. PRO . - No sigas, pues así y no de otro modo suelen
Sóc.- Al menos, Protarco, en lo que se refiere a los ocurrir las cosas.
placere!; mezclados de lo externo y lo interno en las afec- Sóc. - ¿Recuerdas también los espectáculos trágicos 108,
ciones comunes exclusivamente corporales; pero aquellos ~>n los que los espectadores lloran a la par que gozan7
estados en los que el alma aporta lo contrario al cuerpo, a P.Ro. -¿Córno no?
la vez dolor frente a placer y placer frente a dolor, de modo SóC. - Y e l estado de nuestras almas en las comedias,
que ambos contribuyan a constituir una sola mezcla, esos ¡,· no sabes que también en ellas hay una mezcla de dolor Y
los explicamos antes diciendo que, cuando se está vacío se rlacer?
desea satisfacción y que se goza con la esperarua a la par PRO. - No acabo de entender.
que se siente dolor por la carencia; entonces no dimos tes- Sóc.- Es que oo es nada fácil, Protarco, captar allí el b
d timonio de ello, pero ahora decimos que en todos esos tipo de afección que se produce.
casos, que son muchísimos, en Jos que el a lma se opone al PRO. - Por Jo menos a mí no me parece fác)l.
cuerpo, coincide que tiene lugar una mezcla única de dolor Sóc. - Considerémoslo, pues, co n tanto mayor interés
y placer. cuanto más oscuro es, para que podamos también en los
PRO. - Parece que llevas toda la razón. demás casos entender más fácilmente la meu:la de dolor Y
Sóc.- Todavía nos queda un tipo de mezcla de dolor y placer.
placer. PRO. - Tú dirás.
PRO. - ¿Cuál? Dilo. Sóc. - El recién citado nombre de la envidia, ¿lo tienes
Sóc. - La mezcla que, decimos, con frecuencia adopta por un dolor del alma., o cómo?
el alma sola en si misma. PltO. -Así.
PRO. - ¿Y cómo decimos eso? SOc.- Pero el envidioso se va a revelar gozando con
< Sóc. -Ira, miedo, añoranza y duelo, amor, celos y las desgracias ajenas.
envidia, y todo lo semejante, ¿no los tienes como pesares PRO. - Y mucho. ,.
del alma sola 106? Sóc.- Ciertamente es un mal la ignorancia, y también
PRO. - Por lo menos yo, sí. lo que llamamos estado de estupidez.
Sóc. - ¿No los vamos a encontrar, entonces, llenos de PRO. -¿ Y qué?
placeres iofiniros? ¿O debemos recordar lo de «... que
impulsa a irritarse incluso al muy prudente y que mucho tO> JL 17 107-11 1.
tot Placón se ocupa del leatro en Rl'p. 60Sa~ . )" o:n Ú)'<!J Sl6d-
817e. Ya :~n1es, eo la ultima pjgina. del &nqutlt se babia ocupado de la
relación cnlrC comedia y lrtsgccJia. Sobre este p:~sajc: vtJUC F. RooRIGUEZ
10• Todo& cs1os "JlCUres del alma &ola» tienen como rasgo común su ADRADOS, uEI BtJI1qul'li' platónico y la teor!a del teatro~. Enu!riro 37
caráclc.;r no racional ( 1969), 1 y sigs.
90 DIÁLOGOS F1LE80 91

Sóc. - Mira pues a pan ir de ellas cuál es la naturaleza PRO. - Muchísimos más.
de lo ridículo. Sóc. - Y de entre las virtudes, ¿no es aceren de la sabi- 49

PRO. - Basta con que lo digas. duda donde la mayoda, pretendiendo poseerla por com-
Sóc. - Básicamente es un vicio, llamado con el nombre pleto, está llena de rivalidades y de una falsa apariencia de
de una determinada disposición; en el co njunto del vicio es ~ abidu ri a?
el accidente opuesto al precepto recogido por la inscripción PRO. - ¿Como no? .
de Delfos. Sóc. - Cualquiera podria, por tanto, acertar al dectr
PRO. - ¿Alud~ al ((Conócete a ti mismo», Sócrates 109? que esta afección en cualquiera de sus manifestaciones es
d Sóc. - Si. Claro está que lo contrario serla que la ins- un mal.
cripción recomendara no conocerse en absoluto. PRO. - Sin duda.
PRO. - ¿Cómo no? Sóc. - Pues aún tenemos, Protarco, que dividirla en
Sóc. - Intenta , Protarco, dividir esto último en tres. dos, si hemos de ver una extrai'la mezcla de placer y dolor
PRO. - ¿Por dóode dices? Me temo que no voy a ser al considerar la envidia que conlleva la burla.
capaz. PRo. - ¿Cómo, dices, la partimos en dos?
Sóc. - ¿Quieres decir que teogo que dividirlo yo? Sóc.- A todos los que insensatamente tienen de si b
PRO. - Lo quitro decir y, adémás de decirló, te lo pido. mismos una opinión falsa, coroo al resto de los humanos,
Sóc. - ¿N o es necesario que Jos que se desconocen a si por absoluta necesidad, los siguen, a unos la fuerz.a Y el
mismos sufran esta afección con relación a uno de estos poder, a los otros, pienso yo, lo contrario.
tres aspectos? PRO. - Necesariamente.
PRO. - ¿Cómo? SóC.- Divide, pues, conforme a esto: de entre ellos a
e Sóc. - En primer lugar con respecto al dinero, cuando todos los que, teniendo t.al opinión de sí mismos, son débi-
uno cree que es más rico que lo que corresponde a su les e incapaces de tomar vengMza cuaodo soo objeto de
hacienda. burla llamándolos ridlculos dirás la verdad; en .cuanto' a
)

PRO.- Muchos son los que padecen esa afección. los que son capaces de vengarse, llamándolos ternbles, VIO· ~
Sóc. - Más numerosos son aún quienes se creen más lentos y odiosos, te harás de ellos la idea más acertada. En
allos y guapos - y también que sobresalen en las demás efecto, la ignorancia de los fuertes es odiosa e infame
cualidades flsicas- de lo que son de verdad. - pues es perjudicial incluso para los próximos, ella Y
PRO. - Ciertamente. todas las imágenes que <.le elJa hay- . la débil, en cambio,
Sóc. - Pero muchísimos más son, creo yo, los que alcanz.a para nosotros la categoría y naturaleza de lo
yerran con respecto al tercer punto, la ignorancia relativa a ridículo 110•
las cualidades espirituales, creyendo que soo sobresalientes PRo.- Llevas toda la razóo. Pero todavía no me queda
en virtud, aunque no lo son. clara en esto la mezcla de placeres y dolores.

100
Esta má..~ima yo ha sido estudiada en Carm. l65a y si¡:s. 11 0 Cf. Leyt•s 863a-c.
92 DIÁLOGOS FILF.(IO 93

Súc. -Pues bien, toma en primer Jugar el poder de la PRO.- Necesariamente.


envidia. Sóc. - Entonces, dice el argumento que, al relrnos de
PRO. -Basta con que lo digas. las actitudes ridículas de nuestros amigos, al mezclar placer
d Súc. - ¿Hay un dolor y un placer ínjustos? 'on envidia, estamos mezclando el placer con dolor; pues
PRO. - Necesariamente. desde hace tiempo hemos convenido que la envidia es dolor
Súc. - Entonces, ¿alegrarse de las desgracias de los del alma, y la risa placer, y ambas se dan a la vez,
enemigos no es ni injusto ni testimonio de envidia'"? \Ímuháneamente.
PRO. - ¿Cómo lo iba a ser'? PRO. - Es verdad .
Súc.- Pero al ver la situación de los amigos, el hecho Sóc.- El ra.zonamiento nos indica, pues, que eo los b
de no dolerse an1e sus desgracias, sino alegTarse, ¿no es d~elos y en las tragedias y comedias, no sólo en el teatro
eso acaso injusto? sino también en toda la tragedia y comedia de la vida, los
PRO. - ¿Cómo no? dolores están meu:lados con Jos placeres, y también en
Súc. -¿No hemos dicho que la ignorancia es, para otras muchísimas ocasiones 112.
todos, un mal? PRO. -Es imposible oo reconocer eso, Sócrates, por
PRO.- Exactamente. muy ardientemente que desee uno la victoria de la tesis
Sóc. - Asf pues, la falsa opiwón de nuestros amigos contraria
sobre su sabiduda y mérito y todo Jo que acabarnos de S6C.- Hemos propuesto anteriormente la ira, la año-
~ exponer. al decir que se realiz.a en tres tipos y que son ridí- ra nza, el duelo, el m\edo, el amor y la envidia y todos los
culos los que son débiles y odiosos los fuertes, ¿diremos o sentimientos por el estilo, en los cuales. dedamos que ~
no lo que yo afirmaba hace un momento, esto es, que el habríamos de encontrar la mezcla ahora tantas v~s citada,
estado ese de nuestros amigos, cuando es inofensivo para ¡.o qué?
los demás, es ridlculo? PRO. -Si.
PRO. - Por completo. Sóc.- ¿Comprendemos, entonces, que todas estas ex-
Sóc.- ¿Y oo estamos de acuerdo en que es un mal plicaciones se aplican al duelo, a la envidia y a la ira?
puesto que es ignorancia? PRO. - ¿Cómo no lo íbamos a comprender?
PRO. - Y tanto. Sóc. -¡,Quedan todavía muchos?
Súc. - ¿Y gozamos o nos dolemos cuando nos reirnos PRO. - Y tanto.
de ella? Sóc.- ¿Por qué crees que te he mostrado la mezcla en
.so PRO. - Está claro que gozamos. la comedia? ¿No es acaso para que confles en que la mezcla
Sóc. - Pero, ¿no acabamos de decir que es envidia la
que provoca placer por las desgracias de los amigos? m L~ indisocioblc mezcla de placer y dolor en e~la traged ia y comedia"
de nuestras vid11s aa expresada en el milo hcsiódico de las razJU como
confUlión de los males y los bienes por obra de la insana cu riosidad de
"' Concesión a la moral popular, opuesta a las exigencias de Rep. Pandoro. En csca primera mujer ve VEnNANT, ob. cit., págs. 41-2, el slm-
JJJd-e. bolo d~: C$la vida mezclada.
94 DIALOGOS FILEBO 95

es fácil de señalar en Jos miedos y amores y eo Jos demáo; PRO.- ¿Cómo entendemos eso, Sócrates?
d sentimientos, y para que, habiendo tomado esto a propia Sóc. -Al pronto lo que digo no es plenamcnt..e evi-
cuenta, me eximas de tener que ir a lo demás y de alargar dente, pero hay que intentar acla~rarlo. En efecto, con la e
las explicaciones, sino que simplemente te conformes con belleza de las figuras no intento aludir a lo que entendería
esto, a saber, que el cuerpo sin el alma y el alma sin el la masa. como la belleza de los seres vivos o la de las pintu-
cuerpo y ambos juntos están llenos en sus afecciones de ras, sino que, dice el argumento, aludo a lineas rectas o
placer mezclado con dolores? Por lo tanto, di ahora si me circulares y a las superficies o sólidos procedeotes de ellas
eximes o si me vas a tener aqul hasta media noche. Tras por medio de tornos, de reglas y escuadras. si me vas
añadir unas cosiJias espero conseguir que me Liberes; y es entendiendo. Pues afirmo que esas cosas no son bellas rela-
que estoy dispuesto a dane cuenta de todo esto mañana, tivamente, como otras, sino que son siempre bellas por si
e pero ahora quiero llevar lo que queda al juicio que Filebo mismas y producen placeres propios que no tieoen nada que d
ha impuesto. ver co n el de rasca(se. Y los colores del mismo tipo. ¿Lo
PRO.- Bien dices, Sócrates. Explícanos lo que queda a entendemos así, o qué?
tu gusto. PRO.- Lo procuro, S6crales. Procura tú exponerlo
Sóc.- Conforme a su naturaleza. pues, después de los más claramente todavía.
placeres mezclados, es en cierto modo necesario que vaya- Sóc. - Quiero deci.- que los timbres de las voces que
mos, a su vez., a los que no tienen mezcla. son suaves y claros y emiten un canto puro no son bellos
SI PRO.- Hablas perfectamente. con relación a otra cosa, sino ellos por sí mismos y que les
Sóc.- Pasando, pues, a éstos, intentaré que queden siguen placeres emparentados por naturaleza.
claros para nosotros. En efecto, a los que dicen que todos
PRO.- En efecto, asr es.
Jos placeres sao remisión de dolores, no los sigo. ni mucho
Sóc.- El género de los placeres relativos a los olores .:
menos, sioo que, como decía, los utilizo como testigos de
es roenos divino; pero el hecho de que no se mezclen en
que algunos placeres parecen tales, aunque no Jo son en
ellos dolores necesarios, y eso, como y donde quiera que
absoluto, y de que algunos otros, que nos parecen impor-
los encontremos, supongo yo que constituye un género
tantes y numerosos; están Jntimamente mezclados con do-
totalmente aparte de aquéllos; si lo entiendes, son dos los
lores o con pausas de los mayores sufrimientos, en una
tipos de placeres de los que hablamos.
situación. física o anlmica. sin saüda.
b PRO. - Pero, Sócrates, ¿cuáles podría uno considerar PRO. - Entiendo.
verdaderos para acertar? Sóc. - Pues bien, agreguemos a ésos los placeres rela- ~2
Sóc. - Los relativos a los wlores que llamamos boni- tivos a los conocimientos, a no ser que nos parezca que
incluyen hambres de saber o que se den desde el principio
tos, a las figuras, la mayoría de los perfumes, los de las
voces y todos aquellos cuya carencia no se nota o no causa dolores por causa del hambre de conocimientos.
dolor, y que procu ra n satisfacciones p erceptibles y agTa- PRO. Soy de t u misma opinión.
dables. Sóc. - ¿Y bien?, si a los que se han llenado de conoci-
96 OIALOGOS FILEUO 97

mientos les sobrevienen más tarde pérdidas por causa del Sóc. - Pues bien, además de lo anterior, aú n .hay que
olvido. ¿ves en esos placeres algunos dolores? observar con relación a ello esto olro.
PRO. - Ninguno por naturaleza, sino al reflexionar so- PRO. -¿El qué?
b bre el aconteci miento, cuando uno, al sentirse privado, se Sóc. - ¿Qu¿ hay que decir que apunta a la verdad , lo
duela de su carencia. puro y si.n metcla, o lo intenso, numeroso, grande y
Sóc. - Pe ro, mi afortunado amigo, ahora estamos ex- arrogante 11 '?
poniendo solamente los acontecimientos naturales, al mar- PRO. - i Qué pretendes coo tu pregunta, Sócrates?
gen de la rc nexi6 n. Sóc. - El que no dejemos por refutar ningún aspecto
PR O. - Enton ces estás en lo cieno al decir que en los del placer y de la ciencia, por si ea cada uno de ellos una '
conocimientos el olvido nos afecta una y otra vez. sin dolor. parte es pura y otra no, para que uno y otra, yendo puros a
Sóc. - Por lo tacto hay que decir que esos placeres de la mezcla nos pennitan, a nú, a ti y a todos, emit ir juicio
los conocimientos no implican mezcla con dolores y que de más ffl ciJmente.
ningún modo corresponden a la mayoría de los hombres, PRO. - Perfectamente.
si no a un número exiguo 111 . Sóc. - Ea pues, d iscurramos sobre todas las cosas de
PRO. -¿Cómo no iba a baber que deci.rlo? las que decimos que son géneros puros. Escojamos pri.mero
Sóc.- Entonces cuando ya hemos discriminado con- una de ellas para nuestro examen.
venientemente los placeres puros y los que con motivo PRO. -iCuál escogemos? SJ

podrlan ser llamados impuros, tengamos en cuenta que a Sóc. - En primer lugar, si quieres, vea mos el género de
los placeres violentos hay que sumar la desmesura y, por el lo blanco.
contrario. a los que no lo son, la mesura; y demos por PRO. - Pcrfectameotc.
sentado que los que admiten magnilud e intensidad, fre- Sóc. - ¿C6mo seria y qué lendriamos por purez.a de lo
cuencia y escasez, esos pertenecen al género aquél de lo blanco?, ¿lo mayor y más numeroso o lo menos mezclado,
ilimitado que lleva lo más y lo menos por el cuerpo y el si o Ía meoor partkula de otro color 11 $?
d alma, y que los que no los admiten pen.enecen a l género de PRO. - Está claro que lo que tenga la roenor mezcla
Jo mesurad o. posible.
PRO. - Hablas perfectamente, Sócrates. Sóc. - Bien. ¿No daremos por sentado entonces que
ésta es la más auténtica, Protarco, y a la vez. la más her-
mosa de todas las blancuras, y no la más abundante ni la b
11
' Son p ocos los que encuc.n1ran su auténlica «mitad» - y con ella su mayor?
auténtica felicidad, diec Aristófonc.s en su elogio a Eros en el BanqUJ!Ie- .
Contadlsimos los que la alcanzan coronando la escala de Diotima. Pocos .,. !'ora la relación belleza-pureza, cf. 30b; en cuanto a la suficie ncia,
eran e n el mito del Go rg las 103 destinados a las isl as de los Biena ventura · la hemos encontrado, como not a del bien, e n 20d.
11$ Para la relación bclleza- purcu en cuanto a lo5 colores, vl:ase la
dos. Pocos son en la Rt púbfh'a los que acceden a la pura felicidad de ID$
filósofos. La autón tico felicidad es en Plalón un bien escaso y d ificil de tlé~cripcilln de la tierra 11de arriba>> en el mito del Fedón. especialmente
alcantor. IIOb-d.
160.-7
98 DIÁ LOGOS FILEBO 99

PRO. - Exactamente. cando todo lo que decimos que existe, se parezca a los ,
Sóc. - Si decimos. pues, que un poco de blanco puro miembros de! esa pareja.
es mfls blanco, más hermoso y más verdadero que mucho PRO. - Por tercera vez t.e lo pido, S6crates, formula
blanco mezclado, nuestra expresión será perfectamente co- más claramente lo que dices.
rnxta. Sóc.- No es nada complicado, Protarco; lo que pasa
PRO. - Correctísima. es que el rcuonamiento nos intriga, pero dice que de los
SOc. - ¿ Y bien? En verdad no vamos a necesitar muchos seres. unos son siempre por causa de algo, y o tros en razón
ejemplos de este tipo para la cuestión del placer, sino que de aquello por lo cual las cosas !.legan a ser lo que en cada
oos basta considerar a partir de éste que consecuentemente t:aso llegan a ser.
todo placer, aunque sea pequeño y escaso, si está puro de PRO. - Con dificultad lo he comprendido gracias a tus
e dolor, es más agradable, más real y más hermoso que otro repeticiones .
grande y frecuente. soc.- Quizás, hijo oúo, lo vayamos comprendiendo .s4
PRO. - Y ta oto; este ejemplo basta. mejor aJ avan:z.ar la exposición.
Sóc. - ¿Y qu~ hay de ello? ¿No hemos oído decir que el PRO. - ¿Por qu~ no?
placer es constante génesis y que no tiene existencia alguna? Sóc. -Tomemos este otro par.
Esto es, en efecto, lo que intentan e.xpooernos algunos PRO. - ¿Cuál?
exquisitos 11 6 a quienes debemos estar agradecidos. Sóc. - Sea un término la génesis de todas las cosas. y
PRO.-¿Qué?
otro la existencia.
Sóc. - Eso mismo es lo que, mi querido Protarco, voy
PRO. - Acepto ese par tuyo, génesis y existencia.
a ÍJltentar I!Xplicane por medio de mis preguntas.
Sóc. - Perfecto. Entonces, ¿de cuál de esos términos
J PRO. · Ve preguntando.
decímos que es eo razón del otro, la gé nesis en razón de la
Sóc. - Pongamos que hay dos tipos de cosas, uno de
existencia o la existencia eo razón de la génesis?
las que son en si y por sí, y ~~ o tro de las que tienden
PRO. - ¿Preguntas abara si eso que se llama existencia
siempre a otra cosa.
es lo que es por causa de la génesis'?
PRO. - ¿Cómo y qué son esos dos tipos?
Sóc. - El uno muy digno por naturaleza, el otro infe- SóC. - Eso parece.
rior a él. PRO. - ¡ Por los dioses!, ¿estás acaso preguntéindome b
PRO.- Habla más claro. algo asl?: c<¿Dime, Protarco, dices que la construcción de
Sóc. - Hemos visto sin duda muchachos hermosos y buques se hace por causa de los barcos o que más bien los
valiosos cuyos amantes son hombres de valia. barcos se hacen por causa de la construcción de buques, e
PRO. - Y tanto. igualmente las demás cosas por el estilo?))
Sóc. - Pues bien, busca otras dos cosas que, abar- Sóc.- Eso mismo es lo que digo.
PRO.- Entonces, ¿por qué no te col'\test as lú mismo,
110 Para la id~;nti ricnci6n con Ari&tipo, cf. DIES, págs. LXII y sigs. Sócrates?
100 011\LOGOS FlLEBO 101

. Sóc. -: NJ hay raz.6_n po_r la que no lo haga; pero partí· a lguna de esas carencias que satisface la génesis, gozan gra-
ctpa tambtén tu en la d1scus1ón . l'ias a ella en la idea de que es placer y dicen que no acepté!·
PRO. -- Conforme. dan vivir sin tener sed y hambre y sin experimentar todas
Sóc. - Afirmo, pues, que los remedios y todos los ins- las demlis afecciones que cualquiera puede decir que acom-
trumenlos y t oda clase de material se aplican en todos los pañ an a éstas 118 •
casos con vistas a la génesis, y que cada génesis particular PRO. - Por lo menos lo parecen. ~~
tiene lugar con vistas a cada existencia particular, y que la Sóc. - El caso es que todos podemos afirmar que lo
génesis en generaJ ocurre en raz.ón de la existencia en t:ontrario a la génesis es la destrucción.
general 117 • PRO.- Necesariamente.
PRO. - Clarísimo. Sóc. - A si pues, el que escogiera esa vida estaría esco-
Sóc. - Entonces el placer, si es que es génesis, tendrá J!ICndo la destrucción y la génesis, y no, en cambio, el que
que ocurrir necesariamente en razón de una existencia. c~;cogiera aquella tercera vida en la que no cabía goz.ar ni
PRO.-¿ Y bien? l>tntir dolor, sino pensar del modo más puro posible.
Sóc.- Aquello en razón de lo cual se produce en cada PRO. - Según parece, Sócrates, va a resultar que es un
caso lo que se produce en razón de algo, eso pertenece a la gran absurdo el que alguien sostenga que el placu es nues-
zona del bien; y aquello que se produce en raz6o de algo ha tro bien.
de ser puesto. amigo, en otra zona. Sóc. - Tan grande; digámoslo también por lo si-
PRO. - De 1oda necesidad. g uiente.
J Sóc. - Por lo t.anto, si el placer es génesis, ¿no haremos PRO. - ¿,Por qué'!
bien al colocarlo en otra wna distinta a la del bien? Sóc. - ¿Cómo no iba a ser absurdo que no hubiera b
PRO. - Haremos perfectamente. nada bueno ni dig.no de mérito ni en los cuerpos ni en todo
Sóc. - Así pues. como decía al empezar este argu- lo demás, más que en el alma y en ella sólo en cuanLo que
mento, al que nos ba revelado del placer que es génesis y placer, y que no hubiera valentía o templanza o intelecto o
que no tiene existencia alguna hay que estarle agradecidos, ninguno de los demás bienes que alcanza el alma 11 ~. que no
pues está claro que ése se está burlando de los que dicen hubiera nada de eso?¿ Y además, de eso, que incluso se vea
que el placer es un bien . uno obligado a decir que el que no goza. sino que sufre, es
'PRO. - Y tanto. malo aunque fuera el mejor de los hombres y que. por su
Sóc. -De hecho ese misroo se ba de burlar también parte, el que goz.a, en la medjda en que más goces, mientras
constantemente de los que concluyen en las génesis. esté gozando, en esa medida sobresale en perfección? e
PRO. - ¿Cómo y de quiénes hablas?
Sóc. - De los que calmando su hambre o su sed o 111 Tal es la nclilUd de Calicles en Gorg. 493-4.
11• Estamos an te lo que GoLOSCHMIOT, ob. cit .. póg. 263, llama
e<a rgumc"' ct alimo: el falso vaJor encuentra la competencia de Cllros CJin·
111 Plen1cnmicnlo p nroJ~lo a la jcrarquJa de las téchnai e" el Euti- d1d11!os cuyas pretensiones son, por lo menos, tan legllim:~s como las
demo. suyos.
102 DIÁLOGOS FlLEBO 103

PRO. - Todo eso es el col roo del absurdo, Sócrates. Sóc. - De h~ho, después de esto 124 sólo nos quedaría
Sóc.- No intentemos. sio embargo, hacer la plena el conjeturar y ejercitar nuestros sentidos con la práctica y
refutación del placer y dar la impresión de evitar por todos cierta rutina, utilizando además las sagaces habilidades que
los medios bacer la del intelecto y la ciencia; auscultémos- muchos llaman técnicas, pero que consiguen su fuerza con
los, pues, noblemente, por si tienen algo corrupto tXI, para práctica y trabajo l2J,
que, cuando hayamos detectado lo que en ellos es máll PRO. - Lo que dices es de toda necesidad . Só
puro por naturaleza, utilicemos para el juicio 121 común los Sóc. - En pri01er Jugar, pues, está lleno de eso el arte
elementos más auténticos de éstos y también del placer. de tocar la flauta, porque no ajusta sus armonías por
PR.O.- Bien. medida, sino por práctica de la conjetura, y toda modali-
t1 Sóc. - En la ciencia de los conocimientos tenemos, dad de música que busque la medida de la cuerda pulsada
creo yo, una parte que apunta a la producción y otra rela- por conjetura, tiene en consecuencia un importante ingre-
tiva a la formación y educación. ¿O qué 122? diente de inseguridad y escasa seguridad .
PRO.-Asl. PRO.- Es verdad.
Sóc.- Veamos primero en las técnicas manuales si una Sóc. - Y vamos a encontrar que la medicina, la agri- b
parte de eUas no tiene mayor relación con la ciencia, y otra cultura, el pilotaje y la estrategia se hallan en el mismo
menos, Y hay que considerac la una como muy pura y la caso.
otra como más impura. PRO. - Y tanto.
PRo. - En efecto, es menester. Sóc. - En cambio, creo yo, a la construcción , el hecho
Sóc. - ¿Hay, pues, que distinguir y apartar las que de utilizar muchas medidas e instrumentos, la hace más
gobiernan a cada una de ellas? técoica que otras muchas ciencias, porque le proporciona
PRo.-¿Cuáles y cómo? grao exaccitud .
~ Sóc. - Por ejemplo, si se apartan de todas las ciencias PRO.-¿Cómo?
las d el número, medida y peso, lo que quedara seria, por Sóc. - En la construcción de barcos, de casas y otras
así decirlo, nulo lll. mucbas ramas de la carpintería. Pues, creo yo. utiliza la ~
PRo.- Cienamcote, nulo. regla, el torno, el compás, la plomada y ese ingeo.ioso ins-
trumento que es la escuadra.
•J•
En ':ot.•' d o prop1o
. y aphcado
. a cacharros, como ocurre co Gorg.
PRO. - C iertamente, Sócrates; dices bien.
49k8, e l adJetivo s111hrüs significa .-rajado~>. Sóc. - Dividamos, pues, en dos las llamadas ciencias,
•:• Los manu.scriros dan krlsin, •juicio••: SCHLI"IER!o.(ACI'II'A corTigc c:n unas, a ejemplo de la música, participan en sus obras de
krásin, IU'llC7Cia>>.

m Se inicia aqur la dlolresis th: las ciencias, cuya superioridad so bre la •l• La ~ustraoci6n de la;~ ciencias cirada.s. La devaluación de la prac-
que: cnconrramos en Gorg. 464b y sigs. e3 admirida por lodos. Sin tic.a, ~mp~irlo. se ha oper ado en el GorgioJ a ba~e de: utíli7.ar csre rtrrni no
embargo GOLDSCHMIOT, ob. cit., pág. 165 y sigs .• dcmueslra que las en hendfodiJ con rulina, tribt.
posibilidades del m~todo se rcnliun ya plcna.menrc en el Gorgios. •u Recordemos la descalificación de 111 retórica por parte d e Sócrates
lU Cf. Rep. 602d-60Ja.
en Gorg. 463a-c.
104 DIÁLOGOS FILEBO 105

menor exactitud, las otras, a ejemplo del arte de la cons· PRO. - De confor midad con lo anterior yo por lo
trucción, de mayor. menos votaría por que son dos.
PRO. - Admitido. SOc. - Bien. ¡,Comprendes por qué hemos lnúdo a
Sóc. - De éstas las técnicas más exactas son las que cuenta esta cuestión?
haoe un momento llamamos primeras. PRO. - Qui.zás, pero preferiría que tú contestaras a lo
PRo. - Me parea que aludes a la aritmética y a las que 1¡uc me preguntas ahora.
dijiste entonces con eUa. Sóc. - Pues bien, a mi al menos me parece que ese
Sóc. - Perfectamente. Pero, Protarco, ¿oo habrá que razonamiento, no menos que cuando empezamos a expo-
decir que también éstas son dobles, o qué? nerlo, tiene planteada ahora la búsqueda de un correlat o a
PRO. - ¿Cómo dices? los placeres, el examen de si hay una ciencia roás pura que b
Sóc. - La aritmética e n primer lugar, ¿no hay que otra ciencia como ocurre con los placeres.
decir que hay una de la masa y otra de los que son PRO. - Esto está muy claro: por ello lo ha intentado 117 •
filósofos 126? Sóc. - ¿Y bien? ¿No babia descubierto ya antes que
PRO. -¿Dónde hay que poner la linde para separar una ciencia difiere de otra por su objeto 128 y también por
una y otra aritmética? ~cr más o menos precisa?
SOc. - No es pequeña la diferencia, Protarco. Eo efecto, PRO. - Ciertamente.
algunos de los que se ocupao de los oúmeros cuentan uni- Sóc. - Pero ahora, al nombrar como homónima a una
dades desiguales, como dos ejércitos o dos bueyes, o dos técnica que babia presentado a la opinión como única, pre-
cosas cualesquiera, así sean las más pequeñas o las mayores gunta de nuevo, en la idea de que son dos, po r la precisión e
e de todas; los otr os, en cambio, no los acompañarían a no y pureUI relativas a ellas, si es más exacta la de los que son
ser que se dé por sentado que ninguna de las infinitas uni- filósofos o las de los que oo lo son.
dades difiere de cada una de las demás unidades. PRO. -También a mi me parece que eso es lo que
PRO. -Como bien dices no es pequeiia la diferencia pregunta.
e ntre los que se ocupan de los números, de modo que tiene Sóc. - Eo10oces, Protaroo, ¿qué respuesta le damos?
sent ido el plantear que son dos ciencias. PRO. - ¡Oh Sócrates, hemos llegado a la eltt raordioaria
Sóc. - ¿Y bien? El cálculo y la ciencia de la medida importancia de la diferencia, a la precisión de las ciencias!
que emplean la construcción y el comercio, comparados Sóc. - Podremos, pues, contestar mAs fácilmente .
con la geometrla que emplea la filosofía y los cálculos de PRO. - ¿Y bien? Quede dicho, por lo menos, que ésas
57 los ex:perlos -¿hay que decir que cada uno es una sola difieren en mucho de las demás técnicas, y que entre ellas
ciencia o ponemos dos?-.
m El sujet o de este verbo -y de Jos siguientes- sigue siendo el
11r¡:um~:nto.
116 En R~p. S22c y siBS. Sócrntcs se burla del empeño de Polemarca m Una ciencia. se define por su objeto: cr. IAq. 194e, Corm. 171a. J.,¡,
por cncontror j ust ificación al esludio de las diferentes ramas de las mate- fórmula de Rep. 477c·d es más precisa: tas ciencias, como la' capoc)dad~s.
mát icRs en su aplicación práctica. se definen por el objeto del que tratan o también por el que producen.
106 DIÁLOGOS Fll.E80 107

mismas las relativas al impulso de Jos verdaderos filósofos conforme a si mismo por naturaleza. ¿Y tú, qué piensas?
t1 difieren infinitamente en precisión y verdad acerca de las ¡,Cómo decidirlas, Protarco, esta eliminatoria?
medidas y números ll~. PRO.- Por mi parte yo, Sócrates, he oído muchas
Sóc.- Sea esto como lo has dicho, y confiando en ti veces a Gorgias reiterar que el arte de la persuasión aven-
tomemos valor para contestar a los que son hábiles on taja con mucho a todas las técnicas -consigue, en efecto, b
arrastrar argumentos... que todo se le someta voluntariamente y no por la fuerza,
PRO. -¿Cómo? asi que es, en amplia medida, la técnica superior a to-
Sóc.- Que hay dos aritroetícas y dos melrettcas y das IJI-, pero ahora no quema oponerme ni a ti ni a él.
otras muchas semejantes que dependen de ellas y tienen esa Sóc. - Me parece que en el momento en que te disp~
duplicidad bajo un único nombre común. nias a decir 1das armas» has sentido vergüenza y las aban-
~ PRO. - Demos en buena hora esa respuesta, Sócrates, a donas.
esos de quienes dices que son duros de roer uo. PRO. - Sea ello ahora como te parezca.
Sóc. -¿Entonces decimos que esas son las ciencias más S6c. - ¿Tengo yo la culpa de que no hayas entendido
exactas? bien?
PRO.- Perfectamente . PR O.- ¿El q ué?
Sóc.- Pero, Protarco, la capacidad dialéctica reoega· Sóc.- Lo que yo buscaba ahora, mi querido Protarco,
ria de nosotros si ponemos otra técnica por delante de ella. no era qué técnica sobresale por ser la mejor, la superior y e
PRO. -¿Cómo debe de(inirse ésa? la que en más ocasiones nos ayuda, sino cuáJ, aunque fuera
sa Sóc.- Es evidente que cualquiera sabria cuál es a la pequei'la y nos fuera de ~aso provecho apunta a lo pre-
que aludo ahora; por lo menos yo creo, en efecto, que ciso. lo exacto y lo más verdadero; eso es lo que ahora
todos los que tienen algunas luces, aunque sean pocas, con- estamos buscando. Pero mira. tampoco t.e vas a indisponer
sideran que es con mucho el más verdadero el conoci- con Gorgias, dado que concedes a su arte el ser sobresa-
miento relatjvo al ser, a lo que realmente es y es siempre liente en utilidad para los hombres 132; pero respecto a la
1)1 En Gorg. 44&c, Polo a guis~ de definición del an c de Gorgias nos

dice •cultiva la m~ bella de las anes», y aJltc la crítica socr6tic:a protesta


' ' 0 La cues rí6n de: la doble medida culmina en el famoso pasaje del en 448c .¿Puc& no )le contestado que era la más bella'h>. El propio Gorgjas
Polltito {U3d y sis,s.) en el que Platón distincue una medida relativa y asegura en 452d que su ane ~es el mayor bien; y les procufa la libcrl3d y,
una mcdiua absolula, como ejes. respecrivamcntc, del pens;unieoro mate- a la vet. permiu: a cada uno dominar a los demás en su propia ciudadl>.
mácico y del pcnsamicnlo dialéctico. Aqu{, en cambio, como es explicito En cuanco a la oposición peitho/bfo -un tópioo del pcn~amicnto
en 56c, se oponen aclividad c.mplrica y activid~d 1Cfilos6fic&>>, previa a la ilustrado- es básica en la retórica, que en 453a es definidn por Sócratc.s
diuléctica SCflÚn se desprende de 58 a. como :lrllficc de persuasión.
'"" Deinoús. Ya en lu expresión de Sócrates se solapan el significado m Plarón concede valor práctico a la retórica cuando consiente ~n ser
de •temiblen, impllcito en thorrorinll's, y el de 11hábil~ que sustenta la in~trumcnro subordinado a la dialéctica en el Gorglas y, sobre todo. en el
construcción. Por lo demás, d~in6s conoce usos claramente peyorativos, F~:dro. Lo que aqul se dice es otra cosa. Se admíle el valor y la utilidad de
que vemos, por ejemplo en Rt:p. 613b -coordinado a po.noúrgos- o en la retórica en la vida cotidiana lo mismo que en 62c admitiremos hu rteni-
Tut. 173b3. cas impuras con el fin de poder encontrar el camino que no' lleve a casa.
108 DIÁLOGOS PILEBO 109

actividad a la que ahora me refiero. lo mismo que decla pone su empeño en lo que siempre es, sino eo lo que está,
antes sobre lo blanco, que, aunque fuera escaso, si es puro, ha de esLar y ha estado sujeto al devenir?
d aventaja a lo que sea numeroso y uo sea puro, eo este pre- PRO. - Pura verdad .
ciso aspecto, que es más verdadero, también ahora tras Sóc. - ¿Podernos, por tanto, decir que alguoa de esas
profunda rcflex.ión y su!icieote meditación sin atender a cnsas vaya a Uegar a ser segura con verdad perfecta aunque h
eventuales utilidades de las ciencias ni a su eventual noto- ninguna d e ellas ha sido nunca ni ha de ser ni es en el
riedad, sino tan sólo a si ha nacido en nuestra alma el presente estable en su modo de ser t l 5?
poder de amar lo verdadero y hacerlo tod o en razón de PRO. - ¿C6mo lo (bamos a decir?
ello m, después de haber somet ido esa actividad a pro- Sóc. -¿Cómo, pues, podriamos conseguir un conoci-
fund o examen, digamos si poddamos afumar que ella es miento s61ido de lo que no tiene consistencia alguna?
verosímilmente la que posee en grado má.x..imo la pureza de PRO. - Creo que de ningún modo .
intelecto y prudencia o si tenemos que buscar alguna otra Súc. - Por eso ningún intelecto ni ciencia alcanza el
que la supere. máximo grado de verdad con relación a esas cosas.
,. PRo. - Lo voy examinando, y creo que es difícil reco- PRO. - Por lo menos parece que no.
nocer que ninguna otra ciencia o técnica contenga más Súc. - Entonces hay que prescindir de una vez de ti, de
verdad que cUa. m!, de Gorgias, de Filebo, y, conforme al testimonio del
Sóc. - ¿ Has dicho lo que ahora dices porque has con- ruonaraiento, afirmar lo siguient.e.
e
siderado que la mayorla de las técnicas, y cuantos se afa- PRO. - ¿El qué?
nan en ellas, se valen prioritariamente de opiniones y bus- Sóc. - Que tenemos la consistencia, pureza, verdad y,
59 can con esfueno lo relativo a la opinión D 4? ¿Y porque si como declamos antes, integridad o en aquellas cosas que
alguno pretende que está investigando sobre la naturaleza, siempre son conforme a lo mismo, del mismo modo Y sin
sabes que a lo largo de su vida estudia cuestiones relativas mezcla, o ep las que más emparentadas eslán con ellas; Y
a este mundo, cómo ha nacido, qué modificaciones sufre y todo lo demás hay que decir que es secundario e inferior.
cómo actúa? ¿Podemos decir eso o qué? PRO. - Dices la pura verdad.
PRo. - Eso. Sóc. - y en cuanto aJ uso de los nombres relativos a
Sóc. - Entonces aquél de oosotros que así proceda ¿no estas cosas, ¿no es de toda justicia atribuir los más hermo-
sos a las más hermosas?
PRO. - Asl parece.
au La ,·ertiente práctica de la dialk.lic;a deriva del determin ismo moral
Sóc. - ¿Y no son intelecto y prudencia los nombres d
que imp lica el conocimiento de los valores y cnlau con la mbima socrá-
tica ttVirrud es conocimiento~>. que uno podrla honrar especialmente?
11' Estado de conocimiento correlativo al dc,•eni~ de sus objetos. La
P Ro.-Sí.
CUl-sti6o ba sido e~ puesta detaUadamentc en los fam()soo símiles del Sol y Sóc.- .Entonces cuando residen en pensamientos re la-
de la linea que C()ncluycn el libro sexto de 111 República. El slmil de la
cnvcroa, al principio del libro siguienu:, no$ proporciona~ el paralelo
moral. lll Cf. Tlm. 29c.
FILEBO 111
110 DIÁLOGOS

tivos al auténtico ser, esos nombres están exacta y correc- Sócrates, en cambio, niega que esto sea una unidad, sino ''
tamente empleados u&. que dice que son dos, lo mismo que los nombres, y que el
PRO. - Y tanto. bien y el placer difieren en naturaleza y que la prudencia
Sóc. - Pues bien, los que yo propuse en su momento participa más de la condición del bien que el placer. ¿No
para el juicio no eran otros, sino esos nombres. (uc! eso lo que también entonces se dijo, Protarco "'1
PRO . -¿Y bien, Sócraces? PRO. - Exactamente.
Sóc. -Sea. Acerca de la prudencia y del placer, si SóC. - ¿Estarlamos, por consiguiente, tanto entonces
alguien dijera que estamos respecto de la mezcla que bay como ahora, de acuerdo en esto?
p que hacer con ellos como artesanos ame los materiales con PRO. - ¿En qué?
cuya amalgama deben fabricar algo, haóa una buena com· Sóc. - Que la naturaleza del bien aventaja a todas las
paraci6n. demás en esto.
PRO. - Y tanto . PRO. - ¿En qué?
Sóc. - A cootinuación, ¿no habrá que intentar hacer la Sóc . - En que en aquel de los seres vivos en quien el
mezcla? bien estuviese por siempre y totalmente presente hasta el
PRO. - ¿Y bien? lin. no necesit.aría ya de ninguna otra cosa y estaría perfec-
Sóc. - ¿Y no será lo mejor que empecemos por repe- tameote satisfecho. ¿No es as.í?
tirnos y recordarnos estas cosas? PR.O. - Asi es.
·· PRO. -¿Cuáles? Sóc. - ¿Y no intentamos en el razonamiento separarlos
Sóc.- Ya las recordamos al principio, pero parece que uno de otro, proponiendo para la vida de cada cual placer
60 lleva razón el refrán «dos, e incluso tres veces hay que repe- sin mezcla de prudencia e igualmente prudencia sin la
tir en el discurso lo que está bien» m. m!n.ima parte de placer'?
PRO. - ¿Y bien? PRO. -Así fue.
Sóc. - ¡Vamos, por Zeus! pues creo que lo que enton- Sóe. - ¿Y nos pareció entonces que una de ellas podía d
ces se dijo fue expresado en este sentido. ser suficiente para algujen?
PRO. - ¿Cómo? PRO. - ¿Cómo iba a serlo?
Sóc. - Füebo dice que el placer es para rodos los seres Sóe. - Por si entonces hubiéramos cometido algún
vivos la meta correcta y que todos deben aspirar a él y que, error, que ahora quien quiera recoja la cuestión y la
de hecho, para absolutamente todos, precisamente es el bien exponga más correctamente, incluyendo memoria, pruden-
y que los dos nombres, placer y bien, se aplican ambos cia, ciencia y opinión correcta en el mismo género y exa-
correctamente a una sola cosa y a una misma naturaleza; minando si alguien aceptaría tener o llegar a tener sio ellas

1!4 Oposición a la phrónesu de Calicles cuyos objetivos eran p/eonexfo


y okolo.tfo.
IJ' EsLe n:(rán Dporccc tombitn en Gorg. 497e, y en uyes 754c, y IJI Lfl cuestión de los nombres no apareela en el resumen inicial de la

956e. convcr6ación anterior que Sócrates hace en 11b-e.


112 DIÁLOOOS FILEOO 11 3

cualquier cosa, no ya el placer más amplío e intenso, si no aquel de los dioses al que corresponda el honor de la (
tuviera opinión correcta de estar gozando ni supiera en mezcla 119 •
t absoluto qué experiencia siente ni tuviera por tiempo alguno PRO. - Muy bien.
memoria de su experiencia. Oigase también lo mismo con Sóc. - Pues bit:n, estamos como escanciadores ante
relación a la prudencia, si alguien prefiriera poseer pruden- dos fuentes, una, la del placer, podria uno compararla con
cia sin el menor placer por breve que fuera antes que con una fuente de miel; la otra, la de la prudencia, sobria Y sin
algunos placeres, o todos los placeres al margen de la pru- vino, con una fuente de agua austera y saludable; pues
dencja antes que con alguna prudencia. bien, debemos empei'larnos en mezclarlas de la mejor ma-
PRO.- No es posible, Sócrates, y no es menester reite- nera posible.
rar esa pregunta. PRO. - ¿Cómo no?
61 Sóc. - ¿Entonces ni una ni otra cosa sería lo perfecto Sóc.- Venga, lo primero: ¿podríamos conseguir pleno J
lo elegible por todos, el bien realmente universal? ' acierto si mezclamos todo el placer con toda la prudencia?
PRO. -¿Cómo lo iba a ser? PRO. - Quizás.
Sóc. - En tal caso hay que captilr clarame nte el bieo o Sóc.- Con todo, no dejaría de ser peligroso. Me parece

al menos, un esbozo del mismo, para poder:, segúo decía- que puedo bacer una sugerencia para que hagamos la mez-
mos, otorgar a alguno el segundo premjo. cla con menores riesgos.
PRo.- Hablas perfectamente. PRO. - Di cual
Sóc. -¿No hemos eoconLrado un camino al bien? Sóc. - ¿Teoemos, según creemos, un placer más real
PRO.- ¿Cuál? que otro y una técnica más exacta que Olra'?
Sóc.- Por ejemplo, si, al buscar a un hombre, uno se PRO. - ¿Cómo no?
hubiera informado primero correctamente deJa casa donde Sóc. - Y una ciencia distinta de la ciencia, porque una
b vive, ¿no tendría avanzado un gran trecho para averiguar apunta a lo que nace y perece, mientras que la otra atiende ~
lo que busca? a lo que ni nace ni perece, sino que siempre es conforme a
PRO. - ¿Cómo no? lo mismo y del mismo modo. Examinándola coo respecto a
Sóc. - Tanto ahora como al principio el razonamiento la verdad, concluimos que era más verdadera que aquélla t4C.
nos ha revelado que no debemos buscar el bien en la vida PRO. -Totalmente correCLo.
sin mezcla, sino en la que la compona.. Sóc. - ¿Podriamos ver primero si me-z.clando las sec-
PRO. - TotaJmente. ciones más verdaderas de uno y ot ra, bastarían a1 mez-
Sóc.- ¿Ray mayor espera.n.za de que Jo que buscamos
sea más evidente en la vida bien mezclada que en la que no ,,. Dioniso, como dios del vi.llo. que los griegos mc:zcla~ en un:~
lo esté? c r:¡tcra coo proporciones variables de agua. HeCesto. como dios de la Crll·
PRO. - Mucha. ¡:ua. mC?.cl aba los metales. En JI. 1 598. sirve a los dioses el oécrar. mezcla
de mid y agua, al que S6crate3 aJude en la comparación siguiente.
Sóc. - Hagamos, pues, la mezcla, Protarco, rogando a 1.0 !:sta es, en t~rminos de GotosctrMIDT, •In especie que dcsbord3 al
los dioses, sea Dioniso, sea Hefesto, sea cualquier otro género». el valor aut<:ntico. Cf. ob. cit., pasJim.
160.-8
114 FlLEBO 115
DIÁLOGOS

clarse para proporcionarnos la vida más apetecible, o si tns y deje pasar todas las ciencias y que la inferior se mez·
necesitamos además algunas de las secciones que no son ele con la pura 143'!
tales'? PRO. - Yo no sé, Sócrates, cómo podria uno perjudi- J

61 PRo. - Me parece oportuno actuar así. ca rse al aceptar todas las ciencias, si tiene también )as
Sóc. - Bien. Sea un hombre que ha captado la esencia principales.
de la justicia, con una capacidad de expresión acorde a su Sóc. -¿Entonces dejo que todas se encuentren en la
capacidad de jntelección y además igualmente competente tan poética ttconflueocia de dos valles» homérica 1 ~'!
para concebir todos los demás seres. PRO. - Y tanto.
PRO. - Sea pues. Sóc. -Queden admitidas. Y ahora hay que volver a la
Sóc. - ¿Tendría ése suficiente ciencia al poder dar fuente de los placeres; en efecto no ha podido cumplirse
cuenta del círculo y de la propia esfera divina aunque nuestro proyecto de mezclarlos admitjeodo en principio las
b ignore esta esfera humana y los círculos estos, e incluso en secciones verdaderas, sino que por amor a toda clase de
la construcción de una casa pretenda uti.lizar igualmente ciencia, las hemos admitido en la me2cla todas juntas
los otros el rculos y reglas? incluso antes que los placeres.
PRO. - Proponemos, Sócrates, una disposición que, al PRO. - Dices toda la verdad. ,
residir tan sólo en las ciencias divinas, es ridícula. Sóc.- Nos Uega, pues, el momento de deliberar tam-
Sóc. - ¿Cómo dices? ¿Habría que incorporar y mezclar bién sobre los placeres, si bay que recibirlos también a
también la técnica incierta e impura de la regla y el círculo todos juntos o si debemos aceptar primero a los verda-
falsos? deros 14 ' .
PRO. - Es i..ndispensable. si cada uno de nosouos ba de PRO. - En cuanto a seguridad, importa mucho dejar
encontrar cada vez aunque sea el camino a casa 14 1. pasar primero a los verdaderos.
Sóc. -¿Y t.ambién hay que incluir la música aunque Sóc. - Qu.e pasen pues. ¿Y a continuación? Si los hay
acabamos de decir que está llena de conjetura e imitación y necesarios 1•6, como en el caso ante(ior, ¿no habrá tarnbíén
carece de pure.za? que aceptarlos en la mezcla?
PRO. - Me parece indispensable si queremos que nues- PRO. -¿Por qué no? Aceptemos, pues, los necesarios.
tra vida se& en aJguna medida uoa vida l~l. Sóc. - ¿Y si, lo mismo que el conocer de por vida todas 6l
Sóc. -¿Quieres. pues, que como un portero empujado las técnicas era algo no s6lo inofensivo, sino además 6til, si
y obligado por la masa, me dt por vencido, abra las puer-
111 Como bien observa GOULD, ob. cil .. p~ . 223-4, este imagen
cJtpreu la prc.si6n cJtterna de lu condiciones de le vida humana, que nos
1' 1 GouLO, ob. cil .. p.ig. 223, nos invita a re lacionar esta alírmación obliga a mitigar el c.squema de los valores, rcounciaJido en parte 11 lo¡
con el camino de Lari'Sa en Mem. 97a y sigs. absolutos.
14 ' Por l11 mis!Y\A rQ7.6n, a ins1ancia de Glauc6n, tiene S6cra1cs que 1.. //.IV 452.
aceptar el lujo y lo~ onc~anos del lujo en la ciudad recién fundada de Rep. 1•) Esto es, los puros, los que no comportan dolor.
372c y ~igs. ••' Fueron dolinidos en Rep. 5S8d y sigs.
116 DIÁLOGOS FllEBO ll7

también ahora decimos eso mismo acerca de Jos placeres, ttAdemás de aquellos placeres verdaderos~>, diremos, ((¿ne-
que el gozarlos lodos de po r vida es para todos nosotros cesitáis que cohabi~..en con vosotros los mayores Y más
algo conveniente e inofensivo 1n, habrá que incluirlos todos intensos placeres?». <I¡,Cómo, S6cratCSI>, d)rían sin duda,
en la mezcla? cdos que nos procuran infinitas trabas 1• 9, alborotando las
PRO. - ¡,Cómo vamos en realidad a hablar de ellos? ulmas en las que vivimos con su loco frenesí, y no permiten
¿Cómo vamos a hacer? en principio que lleguemos a nacer y hacen perecer a la
Sóc. - No es meneste r que nos planteemos nosotros la inmensa mayoria de nuestros bijas nacidos, al infundir, por t
cuestión, Protarco, si no que 1a traslademos recíprocamente su descuido, el olvido? En cambio, a los placeres que lla-
a Jos propios pl aceres y a los pensamientos en esta fo rma. mas verdaderos y puros, considéralos casi como parientes
PRO. - ¿Cuál? nuestros, y, además de ellos, mezcla los que van eco la
b Sóc. <tAilllgos. haya que llamaros placeres o con salud y la t.emplanza asi corno los que, tomando parte en el
cualquier otro nombre, ¿preferiríais vivir con toda clase de cortejo de toda virtud como eo el de un dios m. la acom-
prudencia o al margen de eUa?». Creo que necesariamente pañan por doquier; en cambio, a los que siguen a la insen-
ellos contestarían en los términos siguientes. satez y al resto del vicio, sería un gran absurdo que los
PRO. - ¿Cuáles? mezclase con el intelecto quien quiera ver la mezcla Y
Sóc. - Como se dijo antes: ((El que un género esté solo, fusión más bermosas y libres de discordia que sea posible e 64
r aislado 14 *, sin mezcla, no es ni posible ni ventajoso; exami- intentar captar e n ella qué es el bien en el hombre Y en el
nados todos los géneros uno por uno , pensamos que el Universo y vislumbrar cuál es su forma>1. ¿No d iremos que
mejor para convivir con nosotros es el de lo que conoce las razones ahora expuestas en la contestación del inte-
todo lo demás y lllmbiéo a cada uno de nosotros tan per- lecto, en su propio nombre y en el de la memoria y la opi-
fect.a.men te como sea posible». nión correcta, son sensatas y congruentes con él?
PRO. - «Bien habéis habladOI), hemos de decir. PRO. - Totalmente.
Sóc. - Conforme. Después de esto corresponde inte- Sóc. - Pues bien, también esto otro es necesario, pues
rrogar a su vez a la prudencia y al intelecto. <<¿Necesitáis de otro modo no podría nacer nada.
algún placer en la mczcla?1), d ir íamos en nuestra pregunta a PRO. - ¿EJ qué? b

prudencia e intelecto. t<¿Qué placeres?•> contestarlan sin Sóc.- AqueUo a lo que no mezclemos la verdad no
duda. puede nunca en verdad nacer ni haber nacido.
P~o. - Es verosímiL PRO.- ¿Cómo iba a po<ler?
d Sóc. - A continuación nuestro argumento es éste: Sóc.- De ning\Jn modo. Pero si aún falta algo en esa
mezcla. decidlo tú y Filebo. Pues a mi me parece que el
'" Ya en 1)b ~ planteó la existe ncia de placeres perjudiciales.
••a P. M. Sc HUflt., vS ur le mtla.nge dans le PhiTebe.•. REG 80, 1967,
220 y si¡s .. con.sl&lll que, gl ccntr a.ue ahora la cues1i6n en la mejor mez· ~~ Cf. Sof. 230a· 231 A.
cla, el ~djetivo c>ilikr!nts, que has1a este momento fonoaba parle de las 1so Recordemos los corlcjos divinos de Fcdr. 2-48a y sigs .• Y Leyes
«letanlas•> de la perCección -cf. 32c- adquiere car.icter peyor11tivo. 716a.
118 DIÁLOGOS FILEBO 119

actual argumento ha concluido en una especie de orden PRO. - Pura verdad.


incorpóreo 151 que ha de gobernar como es debido a un Sóc. - Resulta, pues, que la potencia del bien se nos ha
cuerpo animado. refugiado en la oaturaleu de lo beUo; en efecto, la medida
PRO.- Di pues que también yo lo acepto asl. y la proporción coinciden en todas partes con belle'Za y
Sóc. - Entonces si decimos que ahora estamos ya en el perfección.
vestíbulo de la mansión del bien, ¿no hablaríamos, en algún PRO. - Totalmente.
modo, correctamente? Súc. - De hecho doclamos que la verdad se une a ellas
PRO.- A mí, al menos, me lo parece. en la mezcla.
Sóc. - En esa mezcla, por tanto, ¿qué elemento puede PRO. - Y tanto.
parecernos el de mayor mérito y, a la vez., causa de que ese Súc.- Entonces, si no podemos capturar el bien bajo &.s
estado sea grato a todos? Después de considerar esto una sola forma, tomémoslo en tres, beUez.a, proporción y
hemos de examinar a continuación si en el conjunto tiene verdad, y d igamos que con todo derecho podemos atribuir
más afinidad natural y parentesco con el placer o con el a esta sola unidad el ser causa de las cualidades de la mez-
intelecto. cla, y que por ella, porque es buena, la mezcla resulta ser
d PRO. - Bien; pues esto nos es de suena utilidad con vis- ta(l.ll.
tas al juicio. PRO. - Perfectamente.
Sóc.- Pues bien, no es difícil ver en el conjunto de SOC.- Por Jo tanto, Pro tarco, cualquiera podrla ya ser
una mezcla la causa por la c ual es digna de todo aprecio o para nosotros un juez competente sobre el placer y la pru-
no vale nada.
PRO. - ¿Có01o dices? diferencia del crevollijo,. pronunciado por Lisias (F"fflr. 264b). debe rene1
Sóc. -De hecho nadie lo ignora. la esuvetura de un ser vivo, •<con cabeza, cuerpo y pa~ como dicumiu
Sócrates en FedT. 2.64c. Como consecuencia de tal sustiruci6o los princi-
PRO. -¿El qué?
pios responsables del caricur orga.oiudo del organismo -k6smos Y
Súc. - Que cualquier mezcla., de lo que quiera que sea, tdxis- SIC tradua:n en m~tron y ~trio. O, como dia: KllÁMD, se
que no consiga la medida y la proporción natural, necesa- «ampllan>~. El preeio que pagamos por esa ampliación es que SIC desdibuja
riamente destruye sus ingredientes y ante todo a si misma; la jerarquía de los ingredientes, a la cual, aio embargo. el Filebo conecde
e pues ésa no llega a ser mezcla, sino un auténtico revoltijo, absolula primaciiL. En efecto, desde que en lla acordamos que la vida
buena era la v¡da mí.xta, lo que esuuoos haciendo es ioteorar jerarqui-
una verdadera desgracia para aquellos seres que la po-
zarlos.
sean 1H.
JU Para SAYRE. ob. cit.. pág. 172 y sigs .• se desdice aq1.1l el canlcter
unitario del bien en la República y en el Banqwte. Estimamos, por el
Pcrvivenci~ de lo definición ontológica de la areri establ~ida en
111
contrario, que tanto en esos dos diálogos, como ya en el Gorglas. el bien
Gorg. S06c-d . plar6nico no es uno, sino «haber llegado a ser uoo» (llén/hi na gineflhai/-
l >l El concepto de me?.da sustiluye la analogfa con un organismo que gcgonénal). y que esa unidad se refracta y refkja. como la IU't en el
preside la doclrina ontol6giea del Gorg/as subsistente en ese 16gos, cuya prisma, como el valor adecuado al punto de visto. adoptado: como bollcu
definición no satisface la enumeración de los elementos - las piezas del desde un punto de vista cstttico, como verdad desde un punlo de vista
carro- en Ten 206c y sis·s., o en ese otro /6gos, discurso , esta vez, que, a cpislemo16gico, etc.
120 DIÁLOGOS FlLEBO 121

deocía y sancionar cuál de los dos está más emparentado mayor medida el intelecto que el género del placer, de
b con lo mejor y merece mayor honor entre los hombres y los modo que el intelecto es más digno de mérito us que el
dioses. placer, o al contrario?
PRO. - Es evidente; sin embargo, mejor será acabar de PRO. - Nunca nadie, Sócrates, ni en vela ni en sue-
exponerlo. i)os JS6 ni ha visto ni ha imaginado que la prudencia y el
Sóc. -Juzguemos uno por uno cada uno de estos tres intelecto, en ningún modo y en ningún sentido, hayan lle-
aspectos en sus relaciones con el placer y el intelecto; pues gado a ser, fueran o vayan a ser feos.
hay que ver a cuál de ellos atribuimos cada uno de esos Sóc.-Bien.
aspectos en razón de su mayor parentesco. PRO. - Los placeres, en cambio, y en pan icular los
PRO. -¿Hablas de belleza, verdad y medida? mayores -cuando vemos a alguien g o ~ do de ellos- al
Sóc. - Si. Toma en primer lugar la verdad, Protarco. percatarnos de su carácter ridículo o de la extrema inde-
T6mala y constdera estos tres términos, intelecto, verdad y cencia que los acompaña., sentimos vergüenza nosotros 66
e placer; párate mucho tiempo y contéstate a ti mismo si el mismos y, tratando de hacerlos desaparecer, los ocultamos
placer está más emparentado que el intelecto con la verdad. lo más posible, entregand o todo eso a la noche como si la
PRO. - ¿Para qué tanto tiempo? Creo, en efecto, que la luz no debiera verlo.
diferencia es mucha: el placer es, ciertamente, lo más Sóc. - Entonces, Protarco, en todas partes has de: pro-
embustero que hay y, según el djcho, incluso en los place- clamar, a lo lejos comunicándolo por medio de tus mensa-
res del amor, que son al parecer los mayores, los dioses jeros, y 8 los presentes por ti mismo, que el placer no es ru
d perdonan el perjurio 15", en la idea de que:, como niños, los el primer bien ni el segundo, sino que hay que pensar que
placeres no tienen ni chispa de juicio; el intelecto, en cam- cualquiera escogerla con mayor agrado IS1 lo relativo a la
bio, o es lo mismo que la verdad o lo más parecido y lo medida, lo mesurado y opon uno us y todo lo sewejantc:.
más verdadero que hay. P RO. - Así se desprende de lo que venimos diciendo.
Sóc.- Entonces examina a continuación del mismo
modo la medida, si tiene más el placer que la prudencia o ul Oc nuevo tropezamos con la ambigüedad del predicado kalón,
la prudencia que el placer. «hermoso o bcllo>l cu¡¡ndo n;sponde a un cri terio estético, se convierte en
PRO.- También ahora me has propuesto un examen predicado "un iversal>), simple marca de aprobación, cuando un juicio de
valor reposa en cualquier otro criterio. Esto es lo que prclcnd~mos reflejar
fácil; creo, en efecto, que no es posible encontrar nunca
31 traducir ka/lfo por ~m&s digno de mérito•>.
nada tan desmesurado por oaturaleu como el placer y el rl6 Cf. 20b. 36c.
delirio, n.i t..amp<>eo nada más mesurado que el intelecto y l l l Aa:pro la corrca:i6n de OiC:s (véase la discusi6o eo su introducción

la ciencia. págs LXXXJX y sigs..). q ue da lugar a u o evtdentc juego de palabras.


, Sóc.- Bien dicho. Sin embargo, dime también el ter- n l Kaít6s. r~oponunidad•. es uo térnúno que respoode ¡s un conc::pto
importante en la Sofistica. especialmente en Gorgia.~; Platón lo rchúye,
cer aspecto. En nuestra opinión, ¿participa de la belleza en
incluso en frases hcchiSS, en $OS primeras etapas . .En cambio. cuando
empicu a ocuparse del mundo «de abajon. kalr6s se va haciendo más
ts• Cf. Banq. 183b. frecuente .
122 DIÁLOGOS FlLEBO 123

b Sóc.- En segundo lugar lo relativo a la proporción, lo SóC. - Filebo sostenía que nuestro bien es el placer,
hermoso, lo perfecto y suficiente y todo lo que pertenece a todo y en todas sus formas.
esa estirpe. PRO. - Segúo parece, Sócrates, con «por tres veces))
PR.o. - Así parece. querias decir antes que hay que resumir el argumento desde
Sóe. - En tercer lugar, según mi vaticinio . al poner el el pri ncipio 161.
intelecto y la prudencia no te despistarías mucho de la Sóc. - SI, oigamos lo que sigue. En efe<to, porque r
verdad. tengo presente lo que acabo de exponer y, a la vez, porque
PRO. - Quitás. me repugna el planteamiento que no sólo es de Filebo, sino
Sóc. - ¿Acaso no serán cuartas las cosas que atribui- también de muchísimos otros, dije yo que el intelecto es
mos al alma sola , las ciencias y las técnicas y 1as opiniones con mucho superior y mejor que el placer para la vida del
llamadas correctas, después de las tres primeras clases, hombre.
e todas esas cosas serán las cuartas, si estan más emparenta- PRO. - Así fue.
das con el bieo que el placer? Sóc. - Mas sospechando que hay también otros muchos
PRO. - Posiblemente. bienes. dije que si alguno de ellos parecía mejor que éstos
Sóc.- En quinto lugar colocaremos los placeres que dos, competiría por el segundo premio para el íoteleclo
hemos definido como exentos de dolor, llamándolos puros contra e l placer, y el placer se vería privado también del
y del alma sola, placeres que acompañan a las ciencias y a segundo.
las sensaciones . PRO. - Eso dijiste, en efecto. ~7
PRO. - Puede. Sóc. - Y a continuación ha quedado perfectamente
Sóc. - <•En la sexta generación>>, dice Orfeo, «poned fin claro que ninguno de los dos es autosu{ícieote.
al canto>> 1S9; pues bien, también nuestro discurso parece PRO.- Pura verdad.
d terminar en la sexta sentencia. Después de esto ya no nos Sóc. - Entonces, ¿intelecto y placer no han quedado
queda más que, por así decirlo, dar una cabeza a lo apanados de ser ni el uno ni el otro el bien, porque carecen
dicho 160. de autarqula y de capacidad de suficiencia y perfección?
PRo. - Es menester. PRO. - Exactamente.
Sóc. - Ea, pues, ccpor ter~ra vez, eo honor de Zeus SóC. - Habiendo aparecido un tercer candidato, supe-
salvadon>16 1, repasemos el mismo argumento. rior a cada uno de los dos primeros, el intelecto se revela
PRO. - ¿Cuál? mucho más pr6xjmo y vinculado por naturalez.a que el pla-
cer con la forma del vencedor.
PRO. - ¿Cómo np?
ISt Cf. PL\IT, D<: E op. 01!/p. 391d. SóC.- Entonces, de acuerdo con el juicio que el argu-
16• Para la <<cabe<:&>> de un lógos, además de Fedr. 264c, que hemos
visto en n. 152, e f. Gorg. SOSc·d.
161 Alusión a las tres libaciones que se haclan en los banquetes. Cf.

Corm. 167n, Rep. 583b, Ep. VTI 340a. 162 Protarco se refiere al refrán que Sócrates citabn en 60a.
124 DIÁLOGOS

mento nos lleva a emitir ahora, el placer iría en quinto


lugar.
PRO.- Parece.
b Sóc. - Y no en primero, aunque todos Los bueyes y los
caballos y todas las demás bestias lo concedan a la persecu-
ción del gozo; pues bien, confiando en ellas como los adi-
vinos en los pájaros, la masa estima que los placeres son lo
más importante para nuestro bien vivir y creen que los
amores de las bestias son testimonios rnás poderosos que
los de los discursos emitidos en cada caso en el oráculo de
la musa filosófica.
PRO.- En adelante todos diremos, Sócrates, que lo
que tó has dicho es absolutamente verdad.
Sóc. - Entonces, ¿dejáis que me marche? TI MEO
PRO . - Aún queda un poco, Sócrates; que no vas tú a
renunciar antes que nosotros. Te voy a recordar Jo que
queda.
INTRODUCCIÓN

El Tímeo es una de las obras acerca de cuya autentici-


dad no existen prácticamente dudas. Los testimonios que
lo citan se remontan a Aristóteles (De cae/o 11 293b32
[Tim . 40b-c], Tl1300al; De generalione l 315bJO [11m. 54<1
y sigs.], 325b24, 11 329a13, 3J2b29) 1• Esta unanimidad casi
total no significó en ningún momento consenso acerca de
su interpretación 1 •
Las dificultades interpretativas tienen diversas razones.
En primer lugar,~ dificil determinar si la dQ.Cjrina que
expone el personaje erincipal es la del autor. A. E. Tay-
lor l , en el comentario más importante, afi.Illla que las teo-

t A. E. T AYLOR, A Commenrory on Plaro's Timoeus, Ox(ord, 1928.


pllog. l. Entre las c.xoepcione.t, hay que ailadir a la posición de SCHI!J..liNG
(Philosopltie und Rt.lig'ion, en Werke, VI, pág. 36), mencionada por A. E.
TAYLOR, la de C. H. WEtS.S (Die ldu der Gotrhtit, Dresde, 1833, pág.
97). Schelling cambió posteriormeote de opinión (Scripto Plrllosoph/co, /,
co lYerke. Vll, pág. 3?4).
, Quizá sea TH. H. MARTIN (ituder sru 'Le 1imée' de PlaJon. 1., Parls,
1841, pág. VIl) quien delinc con rnayot concisión la situación al comienzo
de sus monumentales estudios sobre el diálogo: Parmi /e, dialogues de
Platon, ctlui qui o jOIJé les p/w grand role dans lñi3toire de la phlloJO-
ph/e, celut dont ft 3 Plotonic/ens de tous les ó.gts ont invoqué l'autorilé, ce/u/
qu' on o le plus cité, er qu' on a le molns compris, e' estle 1Ymée.
' Commentory, cit., pág. 10 y sigs.
128 DiÁLOGOS TI MEO 129

rías corresponden a uo ecléctico del siglo v, defensor de rncionaJ, corno su objeto lo es del mundo ideal. Su .exacti-
una mezcla de pitagorismo y materialismo jónico. Aunque 1ud es. por lo tanto, aproximada (eikós) y bay no sólo un
esta hipótesis ha sido rechazada (cf. los convincentes ar· momento de error, sino, sobre todo, de ioexplicabiljdad en
gumentos F. M . Comiord 4 ), es significativa de los proble- términos racionales (álogon).
mas herrnenéuücos eltisteotes. No sólo d carácter, por así decirlo, mitológico del dis-
Ya los d iscípulos de Platón ten!an divergencias acerca curso de Timeo, o sea la descripción objetiva, dificulta la
de si la creación del mundo, por ejemplo, deb[a ser lomada tarea interpretativa. También la naturaleza de los potencia-
literalmente o sólo de manera alegórica l . Con los primeros les lectores hace que sea un conocimiento difícil de trans"
se alineaba Aristóteles y con los segundos, Jen6crates, que mi ti r: no todos están en condiciones de entender las doctri-
se destacó por su .fideJjda.d a la palabra platónica y dedicó nas allJ expuestas. Asl, se afirma que es difícil descubrir aJ
gran parte d e su actividad al frente de la Academia a la hacedor y padre del universo e imposible comunicárselo a
interpretación de la cosmología 6. todos, una vez descubierto (28c).
Platón mismo ofrece en el Timeo una base para esta Asimismo, el carácter concreto del logos presente con-
diversidad de interpretaciones. El orador principal caJi1ica tribuye a obstaculizar la capUlción inmedjata de lo expre-
su discurso de relato probable (29d2; 30b7; cf. 34c2-4), sado. El discurso no aclara sus propios principios. se
que está determinado por la naturaleza del objeto descrito: e ncuentra limitado a una esfera precisa. La ocasión y la
sensible, opinable y en cambio permanente sin alcanzar forma adoptada hacen posible entender sólo en pane su
nuoca el ser (28d2-4; cf. 29b-c). Aunque mucho se ha espe- contenido . Por ello, al bablar de los principios de los cua-
culado sobre el significado del aserto platónico, su sentido tro e le mentos - fuego , aire, agua y t ierra-, se aftrma que
parece ser simplemente que, dada la calidad del objeto, es s ólo le son conocidos al dios y a quien es querido por él
imposible hacer sobre el particular una exposici6n que se (53d), alusión a una doctdna superior y no aclarada en el
ajuste a la racionalidad y la exactitud propias de otra diálogo s. Timeo mismo excluye expresamente de la discr-
esfera del ser 7 • La disertación no es, sin embargo, mera tacióh presente esa esfera que ayudarla a esclarecer el dis-
fabulación , dado gue es imagen del discurso exacto y curso ( 48c-e), al igual que el tratamiento de Jo concerniente
a los problemas metafisicos fundamentales , ser, no ser y
• F. M . CoJU>'FOP.o, Plato :r Cosmology. 17re Tcm.aew of Placo trotUitJ· d evenir (38b) 9.
ud with o r.mning commenJary, lAndre.<, 1937, págs. VDT-XI.
1
Cf. A. E. T11Yl.OR.. Comm~ntlUy, pág. 68 y sigs.; F . M. CORN-
FOJU>, Cosmolcgy. p~g. 26. • Se suele ver en este pasaje uoa alusión a la doarioa oo escri1a de
' Sobre el problema.. cf. los trabajos de G. VtASTM (ot'The Disorderly Pla tón (H. J. KliAME'R, Plorone e i jondomenli dvlla metaftska. Sagglo
Motíon in the Timuu.s» y <1Creat..ion in Lhc 1ímaeus: ll; it a Fíet..ion?u, sulla teoría del pdncipi e sulle dourou non scriue di Platone con una
ambos co Sludies in Plato$ Metophyslts, lAndrc:s., 1967, págs. 379-399 y raccolta dei documenJi fondommfoli in edizione bilingue e bibliogrofia,
40 l-409, respOC(Ívamente). Publica1ioni del Centro di Ricercbe di Metafísica. Sezioni di MetaftSic:.a e
' Esta af'~rtnaeión platónica ha servido para introducir todo tipo de Storia della Metafisica 1, Mihin, 1982, pág. 367).
a rbitrariedad exegé tica y ha sido, en general, la ó nica limitación que se ha ~ Como una puesta entre paréntesis de la problemática, para una oca-
te nido en cuento (cf., p. ej., F. M. COI\N FORD, Cosmo/ogy, págs. 28-32). sión y un discurso mái apropiado hay que entender eslc pasaje, en el que
160. - 9
130 DIÁLOGOS TIME.O 131

P latón sei:iala. por tanto, tres tipos de limitaciones para primera se refiere a la fecha de composición y su relación
la comprensión de su cosmologla: la proveniente del objeto, con el resto de los diáJogos. La segunda alude a la cone-
la del discurso y la d e los potenciales receptores. Esta xión que se establece en el Timeo con otras obras (otro
úllima no se refiere, por cieno, a los participantes del diá· ejemplo de agrupación dramática es la trilogía Teeteto,
logo, que son a su vez expositores, sino a los posibles lccto· So/isla, Polltico).
res no cualificad os de la obra . Es de notar que los persona-
jes, tal como lo subrayan las expresiones del propio Só· Cronología absoluta.-EI debate acerca de la posición
crates (19e-20c), poseen los conocimientos filosóficos nece- del Timeo en la obra de Platón se remonta al siglo pasado,
sarios para la tarea emprendida 1°. Esto indica, por otro cuando solla sostenerse que su pensamiento habría variado
lado, que nos encontramos ante una auténtica exposición sustancialmente en la últiroa época de su vida, colocada
cosmológica parcial, que, por su dificultad y especificidad, generalmente después de la aparente crítica del Parménides
no es1á dirigida al público en general, sino a una audiencia a la doctrina de las ideas. Aunque aún hoy persisten quie-
que conoa ya, básicamente, la fa.Josofla platónica, y, más nes pretenden descubrir eo el legado p latónico huellas de
concretamente, a los miembros de la Academia ''· una evolución semej ante, dicha posición se hace insosteni-
ble tras los trabajos de P. Shorey 13 , H. M. Chemiss •~ y
ülti.mamente de H . J . Kriimer •s.
Duración del Timeo Esta interpretación dio lugar a diferentes hipótesis acerc.1
de la datación. Durante el siglo XIX, se consideró que su
En cuanto a la posición en el corpus plaronicum 12, hay composición rue inmediatamente posterior a la República.
que distinguir la cronología abs{'lluta de la dramática. La G. Stallbaum 16 estima que fue escrito poco después de este
diálogo. No obstante, estudios posteriores tendían a colo-
sólo hay una aparencc concradicción con el Sofista. Contrariamente, G. E.
carlo, en consonancia con los testimonios antiguos, hacia el
L. 01VEN, <•Thc Place of !he Tlmoeus in Plato ~ Oi3logueS», n1e C/assica/
Quarterly, N. S. J. 47 ( 1953), 79-9.5. final de la vida d el filósofo ateniense. La redacción tardla
10 nmeo, al inccrnar$4: en la pane Cl!ntral del diAlogo y. por ende, la pareció ser conftrmada por el análisis estilométrico, que,
má..~ diflcil de oomprender desde el punto de vista Cilos6fico, lo pone de
relieve (1Tm. Hb7·c3).
" Cf. A. RIVAUD, Ploum. Orovres complrtis. X, Pari.s, 1925 ( 1970): Wgfa. Critón. EuTifrón. Ión. l.J.sis. Cármides, RipltJJ Mt:nor. HipiDs Mayor.
T1111ü. Critüu. Tute t!tabli el troduit par A. R.. p~g. 5. coo una conclusión La~s. Protógorcu. Madrid, B. C. G., nú01. 37. pá~. 45-55.
similar. F. M. CORSFORD (Cosmo/ogy, p~g . 61) ha Uamado la ~cención u The Unity of Plo1o's Thought. Chicago. 1903.
sobre la exmencia de muchos pasajes del nmto que están escritos para to Aristotk's Crtllcl.rm o.f Plato and the Acad~my. B.alumore. 1944.
al umnos ya ... ersados. en lo que ~1 denomina hu [Plato''] loter thought. u Arete ~~ Ploton und Aristottles. z.w, Westn und zur Gesch~ehte
Dejando de lado la limitación propia dé su 1ntcrpretaeión evolutiva del dn plolonischen OntOiogte. Heidelberg. 19S9 (Sit7unpberichte der Hci-
pensamiento platónico, su observación apunu en un caso parcial a la delbcrgcr Aluldemic dcr Wis:scnschafcen Philosophi.(Ch-Historiscbe Kli\SSe
c.o nclusión general aqul Cltll'll!da (cf. ibWtm. pfl!. 73). Jahrgang, 1959, Abhandluns 6).
, Acerca del problema de la cronologin de los diálogos platónicos, cf. •• 1'/aronis opera rccmsu/1 et commentor/is lnstru.til G. STALLB.AVM,
E. LL.ñnO fRrco. <el ntroducción genera\r,, PL.ATóN, Diálogos. vol. 1: Apo- Vll (Timoe/Js et Crllios), Gota Erfo rd, 1838, pAg. JS.
132 DIÁLOGOS 11M f.O 133

basándose en ciertas características de la obra platónica, Owen, H. M. Chern.iss zo intenta demostrar que el estilo
sobre todo eo la presencia o ausencia de hiato 17, mostraba correspondía aJ de Platón tardío y que la doctrina expuesta
que el Timeo pertenecía al grupo de diálogos escritos según <.:oincidia plenamente con su filosofia.
el principio isocrático. El abrupto cambio de estilo parcela
indicar una actitud consciente, asumida tras una época de Las dificultades que ha de encontrar quien intente aislar
silencio relativamente larga. El periodo se situarla a partir las contradicciones y fijar las etapas dentro de la doctrina pla-
del 360 a. C., después de los avatares del segundo viaje a tónica son innegables. Una lectura atenta de sus diálogos
Siracusa 18, Esta interpretadón, no obstante, presentaba muestra un pensamiento que, si bien ama la oscur idad Y la
ciertas diHcultades para los partidarios de la evolución del ambigüedad de \a expresión, es asombrosamente coherente
pensamiento platónico, dado que en el presente escrito sos- y unitario . También es evidente que las conclusiones esli-
tiene la teoría de las ideas sin limitación alguna. lométricas son un fundamente demasiado endeble para
A mediados de este siglo, el trabajo de G. L. Owen 19, ubicar cronológicamente el momento de composición 21 • En
volvió a llamar Ja atención sobre la datación del Timeo. el caso particulas- del Timeo, la ausencia de bjato y el res-
Owen consideraba que no se adecuaba a la doctrina plató- peto de Jos principios retóricos isocráticos se explican pro-
nica tal como se encuentra expuesta en el grupo de diálo - bablemente por la naruralez.a discursiva de su exposición,
gos del que forma parte (Político. Sofista, Filebo y Leyes). diferente del clima de conversación relajada de otros diá-
Además, se basaba en consideraciones acerca de los perio- logos.
dos de las frases platónicas para concluir que debin colo- Los defensores de la datación tardla tienen de su parte
carse antes del Fedro, dado que comparte una fe absoluta como único argumento de relativa validez el peso de la tra-
en la doctrina de las ideas que parece no haber sido aún dición antigua. A faJta de criterios decisivos, parece aconse-
sometida a las criticas del Parménides. En oposición a jable considerar al Timeo, conjuntamente con el Critias,
como un diálogo de vejez, al que habrían seguido, proba-
" Las caractcrlslicas principales de la obra uudla son cuatro: reduc- blemente, el Filebo y, seguramente, las Leyes.
ción del elemento dramácico al mln.imo, pérdida de importancia de la
figura de Sócrates hasu. su coca! desparición en las L..eye.s. car:ícccr no La fecha de composición del diálogo adquiere una
aporétioo de Jos úiilogo.s y ufueno por adecuarse a las oonnas y perlo·
importancia relativa para la comprensión de la doctrina
dos propios de la rccórica i.socráuca. Como puede observa~e. la fragilidad
platónica si se parte de la unidad de su pensamiento y,
de los criterios es evid ente. El primero no es válido sino para dos obras de
C$lC periodo: Timt•o y Critias; el segundo no se verifica en el caso del
sobre todo, de la recepción unitaria que se ba hecho de su
Filebo; el tercero es propio t.ambién de obr;¡,¡ del periodo juvenil y medio. filosofia. La idea de que la doctrina platónica habría
El único que parece ofrecer cierta firmeza es el cuarto, porque prcsL~pone sufrido una evolución no deja de ser un prejuicio del
la ausencia de hiato (cf. H. M. CHIORNISS, f•Timaeus 38n8-b5~>, JournDI of
He/lcnk Srudie.r 77 ( (957). 18-23, y r1Tbe Rclacíon of the Trmaeus 10 Pin-
t o'~ Later D ía l<'gucs». Amencan Joumal of Phi/ology í8 (1957). 225-266). 2A1 H. M . CHERNISS. 1imaevs y Re/a.Jion, cit.
" Así lo hace A . E . TAYLOR, Commenrory. págs. 3-n. 11 Cl. las crftic&s de G. E. L. OwEN, Place, págs. 79·82, parcial·
" G. L. OWEN, Place. mente aceptadas por H. M. CHI!RNISS, Relation, cit.
134 DIÁLOGOS TI MEO 135

romanticismo decimonónico. Por otra parte, Platón mismo , umir que es también un anciano 26 • Por esta causa, es poco
pone en relación el diálogo tanto con la obra escrita - en plausible quesea de uno de los treinta tirano~ que forma-
la introducción- como los principios filosóficos últimos, IOn parte del gobierno oligárquico eotre 404-403 21 • Es pro-
propios de la enseñanza oralll. hable que sea bisabuelo de Platón, es decir. abuelo del
tirano. Poco es lo q ue Sócrates dice de furrn_9.ctéUes como
para sacar alguna conclusión cierta. Es también un extran-
Cronología dromárico. -La acc1on se desarrolla en Jero y goz.a de buena reputación. Asimismo, posee una
Atenas, al final de los años veinte del siglo v l.J . _El diáJo&.o educaCión ade.cuada, lo q ue parecería indicar su avanzada
comienza llamand o la atención sobre la ausencia de un edad u. Nos encontramos, pues, en un ambiente tlpico d el
pariiéíj)ante. Se han propuesto div~rs~s-nombrcs ;;a iie- diálogo ftlosófico, tal como se conoce a través de otra obra
nar este vacío, desde el mismo Platón, hasta Fiiolao o H1rdía de Platón, las Leyes.
algún otro filósofo pitagórico. Sea quien fuere el personaje, Como ya se: ha señalado más arriba, el Tin1eo se refiere
Platóo, evidentemen te, no introduce aquí un detalle caren- a una conversación sostenida el día anterior por los mis-
te de significado. La figu r a del ausente al comienzo del diá- mos interloculOres. Aunque, si exceptuamos el Crilios.
logo DO hace si n o aludir a las ljm.itaciones del discurso que ninguno de los ahora presentes, a excepción d e Sócrate~,
·se mencionaron más arriba 2~. Aqui no se encont rará la panicipa en ningún otro diálogo platónico, el resumen que
última sabiduria. que se transmite de manera oral. El dis- éste hace al coca.ienzo recuerda en muchos aspectos particu-
curso llegará sólo hasta UD punto del cam.i.oo. lares la conversación que mantuviera en casa de Céfalo
Sócrates, el maestro de Platón, adopta expresamente sobre el hombre justo y el mejor orden político. Además,
una posición secundaria .y es probable queenesta obra se otro diálogo, el Criti.os. es anunciado como la continuación
presuponga que tenia poco menos de cincuenta años u . El del discurso cosmológico 29 •
interlocutor principal, Timeo, proviene de Lócride y. ade-
más de ser un politico eximiÓ y haber ocupado los puestos :. Est a suposición se ve forzada por cl bocbo de: que cuando Critiu
publicas más importantes, h~!_do a_J~- cima del cono- e ra un nil\o c:s1aban de moda los poemas de Sol6n. que entonces eran muy
cimiento fi~osófico (20a). La descripción lo presenta como recie ntes (2 1b), es decir fines de\ siglo VI. principios del v. y agrega. ade-
Üna persÓna de edad avanUlda. Aunque no se dice nada m~. que recuerda muy bien Jo que se le cont:ua de nillo. micnlrns que,
qu id. no po<lrla dar cuenta de lo que $e le contó ayer (26b; d . b5-6).
acerca de su filiación filosófi ca, su prov~nienciA.P~ . l,.óc~
» A. E. TAYLOR. Commmlory. p~g. 23.
lo coloca del)tro d e la tradición pitagór~iJ..ias se '~ Con1rariamcntc a lo que sostiene A. E. TAYLOll. Commcntary,
~_!!CU~.!:!Ha en el csp.lendor de_su carrera política y es un p!ig: 14. no creo que pueda suponerse a par1 ir de lo que expresa S6c ra1cs
ciudadano notorio en Atenas (20a), por lo q~e ~e deb~r~e- en 20a que H erm6crste~ era en esa tpocajovc:n. El hecho de ser filósofo Y
polltico {cf. 19c), indica más bien lo conlrario.
n Vid. supra. pá~. 120. 1~ Se hit hecho couumbrc hablar de una lrilog(a: 7l"meo. Crltias, Hcr-
21 Cf. A. E. TAYLOR, Cumm~ntory, pág. 15 y sigs. mócrott.r. F. M. CoRNFORD (Cosmology, pág. 1) afirme, por ejemplo:
2• Cf. ~uwo. pág. 119 y sigs. 11 l$ pruboble. then, ¡}wt Plato wos nearer JI'Vtnt)' 1hau slxly wlrtn ht
lS A. E. TAYIOR. Commentury. pág. 22, prujected the tri1 11 gy nmaeuJ. CritiaJ. HermocrateJ· the mo.tt ambltlous
136 OtÁLOGOS TI MEO 137

La relación del Timeo con la República, ha sido objeto Schleiermacher en su introducción al diálogo defiende una
de largas controversias desde el siglo pasado. Al comienzo posici6n semejante. En la historia de la interpretación,
de la obra, Sócrat.es recuerda a sus interlocutores (Timeo, como es natural, las opiniones se dividlan entre los que
Critias y Hermócrates) que el dla anlerior habían acordado intentaban considerar al Timeo una continuación del diá-
continuar la conversación que mantenían acerca del estado logo entablado en la Repúbfical 1 y los que se negaban a
ideal. La tarea de la que se encargarán consiste en describir aceptar Lal hipótesis, a primera vista la más evidente n.
el origen del universo (Tirneo), la constitución del estado Th. H . Marrin n. supuso una conversación intermedia
ideal ateniense y su acción en la guerra de defensa de Ate- que daba cuenta de la aparente divergencia de las fechas.
nas frente a la invasión de los atlántidas (Critias; Tim. La disertación resumida oo seria sino la narración del diá-
27a2-b6). logo con Adimanto y Glaucón en casa de Céfalo dos días
La identificación de la conversación anterior con la antes del relato que aquí se inicia y que Sócrates habría
República parecería ser, a primera vist.a, evidente. La dis- hecho a sus interlocutores presentes el dla anterior J•. La
tinción de los estamentos, la doble naturaJeza, prudente y tesis de que los libros centrales de la República no están
valiente, de los guardianes, el comunismo, parecen alusio- incluidos en el resumen, no resiste la menor lectura atenta
nes demasiado concretas a dicho diálogo. del texto: la educación filosófica es mencionada expresa-
Sin embargo, ya desde comienzos del siglo pasado no mente como uno de los capítulos fundamentales cuando
dejó de extrañar que en el resumen de Sócrates faltara jus- Sócrates afirma que los guardianes deb.ían ser educados en
tamente lo que se consideraba la parte principal del tratado gimnasia, música y en todas las disciplinas que les conven-
platónico, a saber, la formación a la que se verían someti- gan (18a9-10), giro que muestra claramente que se trata de
dos los guardianes, y, especialmente, los libros centrales, la educación filosófica a la que se dedican los libros V-VJl.
VI y Vil, en los que se hadan también aproximaciones a la Suponer que en un resumen de \as características esenciales
metafísica platónica, as[ como la analogía e ntre alma y del d;scurso que di acerca de la república (Tim. 17c) debe
estado, el análisis del alma individual en tres partes y la
discusióo de las virtudes individuales y las del estado lo. JI A C:$te grupo pc.rtenecen los trabajos de A. E. TAYI.OR, Commen-
lary. pág. 13; T H. H. M11~T1S , t.mdeJ. J. pág. J sig.5.
d6rgn he had eve1 wnc.eived. Too omhiliow f¡ wo uld uem:for he abtm- 11 El argumento mas fuene de esta corriente es la no concordancia de

doned il when he W4.! less tlum ha/f'MVIJ' thmugh. 71re C1itias br~ks off in las fechas en que tuvieron ocasión el diálogo a ludido e n la introducción
on unftnished stntence: thc Hermocrates war never 1vri11en. Only the del Timeo )' la Repúbliro. Asl F. M. CoRNFOR D (Cosmology, pági-
nmoeu.s is complete: but iu inlrod11ctory par1 offords som~ ground f or a nas 4~. para quie n es fuodaroeotal t.ambién que el resume n ignore la
conjecturol reconstruction oj the w/roll! plan. A pC$3r de estas precisiones parte ccnrral del diálogo sobre el estado.
accrc11 de las intenciones de Plu6n , no hay nada e11 la introducción que n Tft. H . MAI!TIN, P.tuúes, 1, pág. 1 y sig5.
indiq ue IJUC se trata de una lrilogfo, m f1s bien lo contra.rio (cf. A. E. T AY· " De manern semejante A. E. TAYLOR, Commemory, pág. 13.
LOR . Commenrory, pág. 14; el mismo F. M . CottNFORO, Coo1mology, Los argumentos de F. M. COnNFORD, Co.mro/ogy, pág. 4 y sigs., acerca de
pág. 20). En el Crilias (lOSa-e} se alude a u o presunto discurso de Hermó- la fecha, apane de presuponer una cronología de los fc~tejos que ya era
cral~. poro su mención es vaga y contradice el pl an expuesto en el T'imeo. incierto en época de P roclo, carecen -como el mismo Co rnfo rd debe
JO cr. F. M . CortNFORO, Cosmolog)', págs. 4, 11 . aceprar- de impo rtancia.
138 DtÁI.OOOS TI MEO 139

incluirse la analogía entre el alma y el estado y la discusión que los libros VIII-X se dedican a mostrar su degeneración.
de las virtudes individuales y las del estado, es no sólo pre- Algo similar sucederá ahora; Timeo describe el comienzo
tender determinar por Platón qué es lo principal en su diá- del mundo, mient{as Criüas toma a los hombres as! surgi-
logo y qué no , sino, además, confundir el estado (pólis) dos, hace una descripctón de su estado y los conduce hasta
con el orden estatal (polite/a). Sócrates habla sólo de lo el comienzo de su decadeocía l6. Por otra parte, as! como
que ayer había dicho acerca de la organización del estado, en el centro de la República se encuentra el tratamiento de
pero en ningún momento se excluye que no hubiera tra- In idea del bien (cf. especialmente Rep. 6, 508b5- 1O) -lo
tado otros asuntos. El tema central de la República - la que es comprensible, dado que se est.á descrjbiendo una
justicia, y, sobre todo, si el hombre justo es más feliz que el fenomenología ideal-, la parte central del Timeo -reflejo
injusto- queda finaJi.zn.do en el libro X, pero la conversa- del otro diálogo- está dedicada al principio opuesto en la
ción habla abordado toda una serie de problemas comple- constitución del mundo, el espacio (cf. especialmente Tim.
mentarios, pero f undament.ales. Es lógico suponer que 49a [-50c6).
se continuara no con una biografía particular, sino con el
trata.rrUento de la temática poUúca. Finalmente, es dificil de La relación del Trm.eo y el Critías entre si tambitn
creer que alusiones tan precisas al mismo tema de la Repú- puede ser explicada a través de la comparación con la
blica H no estuvieran pensadas más para marcar la relación República. En ésta hay una relación analógica entre la
de los dos diálogos, incluso desde el punto de vista dramá- estructura del todo y la alegoría central de la caverna VII
tico, que para subrayar alguna supuesta diferencia. 514a 1-521 b 10), en la que se describe el ascenso del filósofo
desde este mundo al de las ideas y a la idea del bien y su
retomo a las tinieblas de la realidad física . El conjunto del
Sócrates caracteriza el relato que ha de coroenz.ar como tratado tiene una organización semejante que va desde la
una ·concreción· del anterior ( 19b3-c9), es decir, una imita- constitución del estado de los guardianes (libros H-IV) a la
ción de la forma ideal que yace quizás como modelo en el descripción del estado de los ftlósofos (libros V-Vl[) y su
ciclo (Rep . 9, 592bl-2). En otras palabras, la rewci6n que caída en la injusticia (libros VTIT-TX). Este núcleo c<lroposi-
liene el grupo de diálogos que inicia el 1Ymeo L·on la Repú- tivo va acompañado de una introducción sobre la justicia
blica es la misma que existe entre lo forma ideal y el
mundo fenoménico. Pero hay, además, razones estructura- Jo Una de l.u causll! que ban llevado a generall.z.ar la tesis de la trilogla
les que marcan la estrecha relación entre las dos obras: los es la continuación del paralelismo con la República, suponiendo un tercer
siete primeros libros de la República hacen una fenoroeno- d i ~logo que com..-spondcrla a lO$ libros V111 y IX. Sin embargo, esto no se

logfa del surgimiento del estado y su culminación, mientras afirma <:xpllcilamcnte en el texto, ni parece scguir~c de ninguna de hu
expresiones de los personajes. Acerca de la decadeccia de la Atenas pri-
mordial, cf. F. L. LISI, Eínheit und Vielheil des plotonischen Nomosbe-
lS Sobre todo hoy que pensar aqul en la relación modelo-copia o [(ri/Jes. Eine Untersuchung zur Beziehung von Philosop/Jie und Pol/1/k be/
absLracción-concreeión que establece el mismo Sócrates entre el diáloso Plotnn, Beitriige :wr klassischen Pbilologic, 187, Konigstcin/Ts., 1985,
anleríor y t:1 prcse11tc {Tim. 191¡-c). págs. 308-311.
OIALOGOS TIMEO 141

(libro 1) y un epilogo consistente en una justificación de lu nodriza, ..elemento )n.(9rq¡e .9.!l.e. recibe en sí la limitación de
expulsión de los poetas del estado y un mito final sobre el la for~a (47e-69c). ~1 te.rcer l~g~s describe la mezcla der
premio a la justicia {libro X). limite y de lo .ilim.it-;do~-~taL~.mo -se dá en el homb-re
Los diálogos que nos ocupan tienen una estructura (69c-92c).
semejante. El Timeo describe el ascenso del estado caótico y La estructura se puede sintetizar de la siguiente manera:
d~~o~denado a un -~smos..qu~ es l.!l. ~ejo_r · i~.~-poSibi~ A) DIALOGO INfROOUCTORIO (17a-27b). -Sócrates hace un
del mundo ideal, mientras que e l Crilias se ocupa del resumen de la conversación mantenida el dla anterior en lo
estado ideaP 7 • Falta la descripción de la decadencia, es que concierne al estado ideal (17b-19a) y expresa su deseo de
decir, el tercer momento de la caverna, que algunos han olr una exposición que describa el funcionamiento concreto
supuesto en el Hermócrares; pero, como ya se afirmara de un estado semejante ( 19b-20c). Critia.s refiere, entonces,
más arriba, acerca del tercer discurso calla nuestra fuente. una historia que Sol6n bahía escuchado en Egipto y que
mue.'>tra cómo la Atenas primordial rechazó la invasión de
Platón ha descrito tal situación en el libro IIJ de las Leyes.
los atlántidas· y liberó Europa, África y Asia (20d-26c).
Nada indica, sin embargo, que este libro contenga materia- Finalmente, se distribuyen las tareas para la futura conversa-
les de un supuesto Hermócrates. ción: Tunco ba de di.sen.ar acerca del cosmos y el hombre,
Critias describirá la historia de la Atenas primordial.
B) ExPOSICió N DE TrMEO (27d-92c).
Estructura y finalidad del diálogo
1) Las obras de la raztm (27d-47e). - El discurso de Timco
avarua aquÍ des~ndiendo de lo mayor a lo menor, de lo
El diálogo posee una clara estructura tripartita prece- general a lo panicular y de la unidad a la multipUcidad.
d ida de una introducción (17a-27b). Tim~ desc~be la O. Introducción (27d-30c) . - Ti meo ac a cuáles han .!!_e
~reaci6n del mundo desde tres puntos de vista distintos._En ser los p riDcipios fundamentales de este primer Jogos
1 ----~
· prime! lugar, c~ns~de!_ll_ la obr:.a_4~ l~_taZ~!:tJ47e): .!.apresen- acerca de la creación. Distingue ireS'"'fmbitos,Jelser
cia del límite en el mundo.. .El cosmos es visto desde su 11·, eterno, el devenir -~l!unca es y_~tace y_ D:~U~c.o·ni i- ·~
periecció~ . po7 la -~ccj~n. ~e la _fo~ma
(27c-4ie). En el ' nuamente_/y ~a cau~!..d._!:~~r 27d-28b). Al primer
· ámbito pertenece el modelo eterno, al segundo, c.l
• s_3undo relato es tu4_ia~ontribuci6n de un segundo prin-
mundo sensible y al tercero, el demiurgo inteligente
ciP.ío (arché) e!!. la C?Of!Stitu06n del f!l.Und9:_.el es.p.a~
(28b-30a). Finalmente, el universo es caracterizado
como un ser viViente dotado de razón, puesto ue ~
" Evid~ntemente , uM cont idcracíón touúiz.adore de la concepción demiurgo al crearlo e n su bondad quiso hacerlo lo
}list órica de Platón debe incluir el mito dcl Polftico (269c-274c) y el de la mejor posible '(306=C). - -
época de Crono~ del cuarto libro de las Leyes (713a-714a). Sobre la teoria 1. lcreacióp dtfOs- seres vivientes eternos (30c-47e). \
histórica de Pt3t6n, cf. K. Gi\ISER, Plaron.r Ungeullriebene Lehre. Stu-
dien zur sy.<lemarl.rchcn und gl'sd!icht/it!hen Begründung der Wissenschaf-
1. 1. !creación .Q.e!_~~ndo ((30c-34b).
tcn In Jer Plotoni.<du:m Schule. Stullgart, 1968 [2.• edición), págs. 203-289, 1.1.1. Bl cuerpo del mundo (30c-34b). - El universo~ un_
y La melilfi.! k a del/a xtorln in Pln1onc, Milán, 1988. con las correcciones ser v.frientC< .P~J:.!.ºJ Ím.~gen d el ser vivienleinteligible
(30c--d) ~s único (31 a-b) yestácoñ'si.ítúiilo-po·r- ét.iatro
de F . L. L1s1, Einhcit. págs. 195-345.
--
..... .. - ---
142 DIÁLOGOS TI MEO 143

;_l~ncntos _ .(~egoLaire, a~y tier:@._{31 b-32b) paro 2.1. Encargo del demiurgo a los dioses inferiores (4 t a-
poseer una proporcionalidad adewada e indestructible d). - El demiurgo, que se encargó directamente de In
(32c-33b). Su forma es esf~rÍc¡i_y__g!ra_ ~.otu"~isll).Cl creación de los seres divinos, enconúenda ahora la tarea
(33b-J4b}. de engendrar el cuerpo humano a Jos dioses creados por
1.1.2. El alma del mundo (J4b-36bJ.- El alma del él. La razón es el único elemento en el alma humana
mundo, aunque posee prioridad oncológica, es tracada que es obra suya.
posteriormente en el discurso de 1ímeo, lo que no signi- 2.2. Creación del alma humana (4 ld-42c). ·Una VC'l crea-
fica que haya sido creada después del cuerpo (34b-c). El das las almas humanas con los restos de la sustancia
demiurgo la c{)mpone de lo mismo, lo otro y la mezcla que habla servido para crear el alma del mundo. el
de estos dos elementos. dividiéndola en un ciiéulo de lo demiurgo les muestra las leyes del destino, que implican
mismo.(Ja c~~a de las_f!..s!c:ellas fijas) y d~-~«? ~ii-oc:¡ue-a su transmigración según su conducta en e..~ta vida.
su vez es dividido en siete círculos-interiores, desiguales 2.3. La obr? de los dioses menores (42e-47e).
entre sí, que se mueven con un movimiento ordenado 2.3.1. Cr~ac]ó_!! del cue~ U\l ~ni~n con el alma (42d-
(35a-36d). 44d).- Los dioses menores crean el cuerpo del hombre
. -+
l. U. Untón del cuerpo y del alma del mundo (36d- al que unen el"iliña in\irando la acción del denúurgo, El
38c). - g1 demiUrgo exti!nde el alma~d~t..~Ls:~Jllm. alma sé convufsionaai ent.rar en el ruerpo mortal.
del cuerpo del mundo _hasta su~ext,remos, cubriéndolo 2.3.2. Estructura del cuerpo (44d-45b). - La estructurll
complctamcote. ~sta, una vez unida!~ puede,~ del cuerpo es explicada teleológicamente. La cabeza
propiedades de sus con:ipoñeñtes, llegar al conocimiento sirve para albergar la parte más divina del alma, la inte-
de todos los objetos, sean estos sensible~ o -in ~J!gibl!:s ligencia. Las funciones de las otras partes san aclaradas
(J6d-37c). El demiurgo e~_ eT tiempo pa_ra qu_e .elu.ni::- a pan ir de esta estructura jerárquica.
vcrso sea imagen móvil de la eternidad J37o-38a). 2.3.3. Las sensaciones (45b-47c). - El relato concluye con
1.2. JCreación de~ resto (Jelos seres divin"§(38c-41a). el tratamiento, tambicn desde una perspectiva tcleol6·
1.2. 1. Los cu~os celestes (38c-4úc).- A continuación, gica, de dos sensaciones: la vista (45b-47c; mecanismo
Timco describe la creación de los planetas y sus movi- de visión, 45b-d. visión en sueños, 45d-46c, renejos en
iñlcntos en el cielo en los siete períodos del círculo de lo superficies, 47a-c) y el oído (47c-e). Hay un ~xcurso
otro (38c-39e). las estrellas fijas_y su ~fera, oo~eon­ sobre las causas auxiliares de estos fenómenos y !:U
diente "al circulo de lo mismo del alma del universo explicación teleológica (47a-c).
(39e-40b); )'finaliza en _la ~;e-~ció;~d;·¡a tie!f!-(40~
11) La contríbvción dé la necesidad (47e-69c).- Ellogos avan7.a
1.2.2. Los dioses de la mitología (40d-41 a). - El paso
siguiente 'scrl:locuparse de la genealogía de los dioses en est.a parte del discurso de la indeterminación a la
mitológicos, pero Timeo aqul se atiene a lo narrado por determinación.
los poetas. O. Introducción (47e-48d). - El relato que acaba de fina·
@!creación del hombrej ~ ta-47e).- EI último paso de lizar da sólo una visión incompleta. Debe ser comple-
est'é primer J'ogos lo constituye el relato de la creación tado explicando la causalidad de la necesidad, porque
dt:l hombre por parte de los dioses más jóvenes. En .ti. el mundo es el producto de la mezcla de inteligencia y
la creación del alma sirve de puente ~tre la creació;;" de necesidad (48a 1-3). Es necesario aclarar los principios
lo generado fnmorta! ' alacieTo generado mortal. de lo devenido (48e-52c) desde una nueva perspectiva e
144 DIALOGOS TlMEO

introducir un nuevo principio, el receptáculo (48e-5ld). duce orden y proporción, comenzando por los elemen-
en el gue se reOejan las ideas y que, en constante cam- tos. Tras crear el mundo y los dioses. encarga a ~stos la
bio, adopta las disrintas formas del mundo ideal y du creación del hombre.
lugar al mundo fenoménico que nos rodea. Las idea¡, l . El hombre (69c-90d).
funcionan a la manera de un padre sobre esta madre 1.1. Anatomía (69c-77c).
que e~ el receptáculo (50c-S2d). 1.1.1. El alma (69c-72e).-Los dioses crean en primc:r
l. Los elementos (52d-61c). lugar las partes monales del alma, lo irascible y lo con-
1.1. La situación antes de la creación (52d-53b). - Antes cupiscible (69c-70a). l.a primera se encuentra en el
de la ordenación de la materia, tsla se hallaba en un tórax (70a-d), mientras que la segunda ocupa la 7.ona
continuo movimien to caótico que mostraba como hue- del vientre {70d-72e).
llas de los elementos primordiales, fuego, aire, tierra y l. 1.2. El cuerpo (72e-79a).- Timeo describe a continua-
agua. ción las panes del cuerpo creadas por los dioses: vientre
1.2. Estructur~~e l o~e_!!l~otos (53c-ólc). -Los elemen- e intestinos (72e-73a), huesos y médula ósea (7Jb-74a).
tos están co ns tituidos por triángulos rectángulos e isós- carne, nervios y tendones (74a-75d), boca (75d-e), piel y
celeS. que -dan cuenta 00 sófo de la diferencia, sino pelos (75e-76d), uñas (76d-e) y sistema circulatorio
tambié n de la mutación~ de un· eleme nto en otro(53c- (77c-79a). Hay un excurso sobre las plantas (76c-77c).
57d). En esta transformación constante, se producen 1.2. Fisiologla (79a..S 1e).- Soo descritos dos aspectos de
movimientos de los elementos desde y hacia sus regio- la fisiología del cuerpo humano: 1) relac ión entre circu-
nes propias en el universo (56c-57c), dando Jugar así a lación. rcspi.ración y alimentación (79a-80c}, y 2) la al í-
subespecies y formas mixras (58c-ó 1b). mentación y la sangre y su sign.ificación para el crecí-
mie nto, el envejecimiento y la muene (80d-81 e).
2. Las cualidades sensibles (6lc-68d).- Los objeros cons-
tituid os por los ele mentos poseen unas cualidades sen- 1.3. Patología (81e-87b) . - La exposición d esemboca en
sibles que son percibidas por todo el cuerpo (61d-65b), un tratamiento de las diversas enfermedad~ que pue-
como la re lac ión calor-fria (61 d-62.b), duro-blando den atacar el cuerpo (81e-86a) y el alma (86b-87b).
(62b-c), pesado-liviano (62c-63e), áspero-suave (63e- 1.4. Tcrapéurica (87c-90d). - Las propuestas curalivas a
64a), plac.c ntero-doloroso (t>4a-65b), o por órganos las disfunciones del cuerpo y el alma se centran sobre
especiales (6Sb-6&d), corno los sabores (65b-66c). olores todo en la relación correcta enrre ambos elementos
(66d-67a), sonidos (67a-c), colores (67c-68d). (87o-89d) y en el cuidado de las tres especies de alma
3. Conclusión (68e-69a).- Esto fue lo que el demiurgo (89d-90c). El ape nado terrruna con una loa al intelecto
tomó de la necesidad en la creación del mundo. Po r (90a-d).
ello, es necesario reconocer dos tipos de causas, lo nece- 2. El resto de los animales (90e-92c).- Finalmente es
sario y lo divino. explicado el mecanismo de las leyes del destino, que
hacen que el mundo se pueble d e animales, dado que
lll) La mezcla de inteligencia y necesidad (69b-92c).- En su los hombres que no han sabido respetar el orden natu-
tercer movimic:nto, el logos discurre de lo superior a lo ral son condenados a reencarnarse en una vida subse-
inferior. cuente en un animal inferior: mujer (90e-91 d), pájaros,
O. Introducción (69b-c). - El final del discurso describe la cuadrúpedos, reptiles y gusanos, peces y moluscos
obra conjunta de la razón y la necesidad. El dios intro- (91d-92c).
160.- lO
146 DIÁLOGOS TI MEO J47

La estructura del diálogo depende de su perspectiva opinión, juicios sobre el devenir en los que impropiamente
teleológica: el fin es explicar la creación del hombre 38 para se aplica la noción de ser. La comprensión última de los
dilucidar un est.ado polltico de acuerdo con su naturaleza. procesos flsicos le es posible sólo a aquel que co]loce los
Sólo en segunda instancia es el Timeo una cosmología. principios metafisicos que dominan el universo. La doclrina
Forma parte de un proyecto político. Sobre todo, procura física de Platón debe ser necesariamente complementada
poner eo claro la analogía existente entre el mundo de las por la asl llamada doctrina no escrita, como se manifiesta
ideas y este mundo y entre este mundo (macrocosmos) y el una y otra vez en el diálogo (cf. supra, pág. 11 9 y sigs.) l'l. A
hombre (microcosmos). El Timeo trato, entonces, de dar partir de ella se hace claro que los principios que actúan en
una fundamentación natural a la ética y la po/frica, o la vez este mundo son los mismos que tienen vigencia para toda
que alude o la fundamentación ontológica de /afísica. Esto la realidad ontológica: la unidad y la dualidad indetermi-
también aclara la relación con otros diálogos que la intro- nada. El primero es principio de forma y Hmite, el segundo,
ducción postula. Platón pone su cosmogonía en relación de multiplicidad e indeterminación . La ontología platónica
con la República porque en ésta se explica la relación se caracteriza por ser un sjstema derivativo que deduce
hornbre-póNs y en aquélla la del hombre y el mundo. Mos- toda la realidad de estos dos principios últimos o, si se
trar la intima conexión entre los tres niveles debería de quiere, reduce la complejidad del mundo fenoménico a
haber sido la tarea del Crilio.s. ambos elementos. La forma en que actúan en este mundo
es mediada, a través del limite que imponen las ideas a la
indeterminación del receptáculo . Aunque en la multiplici-
Significación de la jisica platónica dad de éstas ya se man.ifíesta la presencia del segundo prin-
cipio, es en este mundo doode su i.nfluencia llega a un
La obra del fundador de la Academia no transmite un
grado tal que impide la existencia d e un relato estable y
cuerpo independiente de doctrina física. El Ttmeo es la
verdadero sobre los acontecimientos que en él tienen lugar.
exposición escrita más acabada de la doctrina flsica de Pla-
Por ello. la forma d el relato físico tampoco es dialécüca,
tón. El a~bience en el que se desarrolla el diálogo así lo
sino que su lógos se vuelve mito 4 0 y nada impide que sea
indica. Los interlocutores, cuatro ancianos filósofos, se
fijado por escrito.
diferencian tanto de los jóvenes inexpertos de la República,
como de los personajes de las Leyes. donde si bien los tres
interlocutores son ancianos, dos de ellos, Meguilo y Cli- '' Aún falta un tratalllicnto de oonjUIIIO de la relación del diálogo
nias, carecen de educación filosófica. con la doctrina no escrita. L. ROBIN (<&tud~ sur l& Signification et la
Place de la Physiquc dans la Philosophie de P lato o>). Rcvue Philosophiquc
La fisica, por otro lado, es el relato del mundo fenom6-
tldn Franu. el de I'Éirong~r 43 ( 19 18), 177-220 y J70-415) dio los pr imeros
nico, por ende no es cienci.a en sentido estricto, sino sólo
pasos hace más de setenta años .
•o Aqul el término mito no está usado en el sentido que le ha ciado la
J• A. RtVI\UD (Oeuvn:.<. pág. 7 y sigs.) ha señalado también que la vulgarización moderna y que opone, equivocadamente, mito a lúgo.•. en
finalidad del diálogo se realizo en la descripción de la creación del hom- Pintón, mito y lógos no se contraponen, sino que el milo es uno de las
bre, pero oo 1)~ .~i.!tO la conexión con el proyecto político platónico. formas que puede :uumir el lógos.
148 DIALOGOS TI MEO 149

Recepción del Timeo no son sino exposiciones de partes del diálogo. En el siglo
IV, Calcidio escribió un comentario y Proclo otro en el
El Timeo tuvo unn recepcióo significativa en la Anti- :.iglo v.
giledad y la Edad Media. En el seno de la Academia Anti- En la Edad Media, la iofluencia del Timeo fue indi-
gua la obra fue objeto de especial atención, principalmente recta, principalmente a través de la influencia oeopJat6nica
por parte de Jenócratcs. segundo sucesor (ca. 335 a. C.) de e n el cristianismo. Las fuentes principales del platonismo
Platón al frente de la Academia. y Craotor, su discípulo. durante esa época fueron Los dos tercios finales de la lra-
Según el testimonio del Proclo (Comm. in Tim. 1 76), este tlucci6n de Calcidio, la Consolación de lo Filosoflo de Boe-
último escribió un comentario. cio y el comentario de Macrobio al Sueño de Escipión de
Aristóteles se refiere frecuentemente a las doctrinas del Cicerón. Esta última obra también se basa ampliamente en
Timeo y, aunque en la mayoría de las ocasiones se aparta e l Timeo. Así, durante la alta Edad Media y principios del
de Platón, su propia doctrina man.ifiesta una profunda Renacuruento, se Uegó a identificar eo Occidente la doc-
influencia de la física y ontología del Timeo 41 . Teofrasto, trina de Platón coo la de este diálogo ~l. En Espa6a, el
en su tratado Del Senliao (§§ 83-9[), describe el relato de comentario y traducción al latín de S. Fox MorciUo &.4 des-
las cualidades sensibles de los objetos que aparecen eo la taca por su erudición y precisión.
presente obra. También las otras gTandes escuelas íllosófi-
cas del helenismo, el estoicismo y el epicureísmo, ban sido
influidas por el Timeo ·n . Tradición manuscrita
Lo influencia del diálogo tarobién fue notable, tras el
período de escepticismo que dominó la Academia, en el Aunque en la Antigüedad existía una tradición textual
réoaciaüento de la visión sistemática durante el platonismo múltiple H, el texto de Platón que poseemos se basa (un-
medio. Cicerón nos ha legado una traducción incompleta dame.otalmente en un manuscrito copiado alrededor de los
que realizó al final de su vida. Los fragmentos que nos han siglos IX o x de nuestra era (Parisinus graecus 1807 (A)) 4 6,
llegado de Numenio de Apamea y el tratado de Plutarco con las correcciones provenientes sobre todo de un códice
De w generación del olmo en el Timeo, entre otros, testi- vienés (Yinaobonensis 21 [Y] que fue aparentemente escrito
monian que era objeto de intensa investigación en Jos cír- en el siglo XIV 4 ' , pero cuya fuente es un ejemplar muy
culos filosóficos durante el siglo 11 de nuestra era. antiguo en letras unciales y dependiente de una tradición
El ncoplatonismo tambien vio en él una pieza funda-
mental de la doctrina platónica. La EneodD.s 11 1, y lV 1-5, '' A. E. TAVLOR, Comm~tntary, pá.g.. 2 y Jigs.
" In Plotoni.• Tlmoeum Commmtarii. Bru:ilea, 1558.
4l l. RunNET, Plotonis Opero recognovit breviqur odnototlour criiiCb
<~ Para la íonu~ncío plorónica en un punto tan fundamental como la tns~ruxit. 1 B Tomus 1V tctralogiam VJil continens, Oxfnrd, 1902, (. 2 r.
doctrina d e lrjll!. v~ase IK invc~tignción de H. HAPP (Hyle, Francforl del •6 Juan lá.scaris descubrió el manuscrito en 1490 y lo trajo o Occi-
Meno. 1973). d~nl~ (A . RtVA UD , Oeuvres. pág. 120).
41 cr. A. l~ tVAUO. OtuVrts, pág. ), 4 ' A. RtVA UO, Oeuvre.~. pág. 121.
150 DIÁLOGOS

diversa de la de A y anterior al siglo v 48, Entre estas dos


ramas de la recensio ha habido contaminación 49. Uno
fílmilia diversa es la representada por otra copia vienesa
(Vindobonen sis 54 [W)). que, aunque independiente de
las dos anteriores y quizás anterior a Y. es de una calidad
muy inferior ~o. Lo mismo puede afirmarse del Parisinus
Graecus 1812, que probablemen te sirvió de base a las pri- EIBLIOGRAFÍA
meras ediciones del diá.logo, especialmente la de Henri
Estienoe jf .
La tradición indirecta del texto es amplia. Además de
las traducciones de Cicerón y Calcidio, el diálogo es co- 1) EDICIONES:
mentado por Proclo y citad o por Plutarco, Numenio,
J. Plotonis Opero recognovit brevique odnotatione cri-
8URN E.T.
Galeno, Eusebio, Jámblico y Estobeo. Para la presente tiro instruxit f B. Tornus. IV t.etraJogiam VI II cootinen~.
traducción el texto base ha sido el de J. Bumet n, cotejado Oxford, 1902.
con el de A. R.ivaud Sl. A. R rVAUD, PhJ/on. Oeu11res completes. X, París. 1925 (1970):
Tim~e. CrítilU. Texte établi et troduit por A . R.
u J. 8 URNET , 0{Xra, r. 1 V.
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152 DIÁLOGOS TI MEO 153

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TIMEO

SóCRATES, TIMEO, HERMÓCRATES, CRITLAS

SóCRATES.- Uno, dos, tres ... , pero, por cierto, querido 11


Timeo, ¿dónde está el cuarto de los que ayer fueron hués-
pedes míos y ahora son dueños de la casa?
TlMEO.- Le sobrevino un cierto malestar, Sócrates.
pues no habría faltado voluntariamente a esr..a reuruón.
Sóc.- ¿Os encargaréis tú y tus compañeros, entonces,
de la parte que le correspondía al ausente?
TtM. -Por supuesto, y, eo lo posible, no omitiremos h
nada, pues no seria justo que, despues de gozar ayer de los
apropiados dones de tu hospitalidad, los que quedamos no
estuviéramos dispuestos a agasajarte a nuestra vez.
SóC. - ¿Es que recordáis cuántos son los temas de los
que os encomendé hablar?
TI M.- Sólo algunos, pero, como estás aqu(, nos recor-
darAs lo que hayamos olvidado. Mejor aún, si no te
mol'esta, vuelve a repetirnos otra vez eJ argumento desde el
principio de manera resumida para que lo tengamos más
presente.
Sóc.- Así lo haré. Tengo la impresión de que lo prin- e
cipal del discurso que hice ayer acerca de la organización
156 DIÁLOGOS TI MEO 157

polltica fue cuál consideraba que sería la mejor y qué hom· cs~aban educados en gimnasia y en música. y en todas las
bres le darían vida. materias convenientes para ellos?
TI M. - Y a todos nos pareció que la habías descrito de TIM . - Por cierto .
una manera muy conforme a los principios de la razón. SOC. - Sí, y me parece que se sostuvo que los as[ edu- b
Sóc. - ¿No fue acaso nuestra primera medida separar c.:ados no debían considerar como propios ni el oro ni la
en ella a los campesinos y a los otros anesanos del esta· piara ni ninguna otra posesión, sino que, como fuerzas de
mento de los que luchan en defensa de ellos? policía, habían de recibir uo salario por la guardia d e aque-
TlM.-Sí. llos a quienes preservaban -lo suficiente para gente pru-
d Sóc.- Y luego de asignar a cada uno una ocupación dente- , y gastarlo en común en una vida en la que com-
única para la que estaba naturalmente 1 dotado, una única panían todo y se ocupaban exclusivamen te de cultivar la
técnica, afirmamos que aquellos que teoian la misión de cx.celencia l, descargados de todas las otras actividades.
luchar por la comunidad deberían ser sólo guardianes de la TrM . - Tambie n esto fue dicho así.
ciudad, en el caso de que alguien de afuera o de adentro Sóc. - Y, además, por lo que bace a las mujeres, bici- e
intentara dañarla, y que, mientras que a sus súbditos tenian mos mención de que debíamos adaptar 4 a los hombres a
IS que administrarles justicia con suavidad, ya que son por aquellas que se les asemejaren y asignarles las mismas acti-
naturaleza sus amigos, era necesario que en las batallas
fueran fieros con los enemigos que les salieran al paso.
J Aretl . Se ha preferido excelencia (<<Superior calidod o bondad que
TrM.- Efectivamente. constituye y hace digna de singular aprecio y cs1imación en su género a
SOc.- Pues decíamos, creo, que la naturaleza del alma una cosall , Dicrionotio de lo R.A .E. s.v.) a vinud. que tiene un significado
de los guardianes debía ser al mismo tiempo violenta y más restringido al ámbito etico (cf. acepciones 5 y 6 del Diccionario de lo
tranquila 2 en grado excepcional pa.ra que pudjerao llegar a R.A.E. s.v.).
' la traducción de F. M. CORNFOJU>, CosmoiOSJ'. pág. 10: We
ser correctameote suaves y fieros con unos y con otros.
rl'morked 1/uJt ti~ notuu.~ should be formed to the same hatmonious
TIM.-Sf.
b!Rnd oj quolilies a.< 1hose oj men) erra en el anális is sint áct ico de la frase,
Sóc.- ¿Y qué de la educación? ¿No decíamos que su nota ;;obre el synotmostkm es un ejemplo tlpico de robn:interpreta-
ción. Cf. A. E. TAY LOR (Commemgry. ciL), comentario al pasaje: ho! las
1
:la Repúbliro, cuyo contenido es rc:sumido aquí (cf. lnlroducción. ph}>$ei.r tois ondrtúin poraplesiru eíe spronno.stéon. braquilog{a p<>r hos
págs. 125-131) se caracteriz:aba por proponer una polltica acorde con la natu- tas phfsei.r las 101"".1 androsin poraplesias wútols eil.'. Por lo t.anto, ondrtúiJr
ralcz.a (phfsei kota physin). Ace ren de la relación entre organización legal hay que totnarlo. J difcrenciJ de lo que sostiene T11YLOtt tanto con SJ11111T·
Y naturaleza, cf. F. L. lls1, Einlreit. págs. 173-193; ••Nomos y physis mostéon !olr ondráslll como con poroplesias. A. RtVAVO. Oe11vres,
en el pensamiento politioo de Platón>>. Actas drl YJI Congreso Nac•onal pág. 127. tic nc en el manUS>CrltO que ha consultado un uludón (jusqu· a lo
úe Estudios Clásicos (Madrid. 20-24 de abril de 1987). 11. Madrid, 1989. [la natu.n: des fem.mes} rendre preJque stmblab/e it lo leur (la nature des
pá_ss. 239·243. hommes]) que no me ha sido posible localizar ni en su edicióo, IÚ en
~ phi/ósophon no se refiere en este contexto a ninguoa cualidad filosó· ninguna otra de las conocidas. Su traducción equivoca tambi~n el matiz
fica, sino a una disposición del alma a la tranquilidad y la reflexión (cf. platónico: se trata de c~coger aquellas naturalezas femeninas que tuvieran
f>ol. .306a·3llc). Contrariamente A. RIVAUD, Oeuvr~s. pág. 126; modba· las mismas cualidades innatas que se exig(an de los hombrh seleccionados
tion. y. luego de educarlas, a~<ignarles las mismas funciones potllicas.
158 DIÁLOGOS TI MEO 159

vidades que a ellos en la guerra y en todo otro ámbito de lo Htismo que ayer o deseáis todavía algo que yo haya dejado
vjda. de lado, querido Timeo?
TIM.- También esto se dijo de esta manera. TIM. - En absoluto, esto era lo que ayer dijimos, Só- h
Sóc. -¿Y qué de la procreación?, ¿o la singularidad de rrates.
Jo dicho no hace que se recuerde fácilmente?, porque dis· Sóc.- Quizás queráis escuchar ahora lo que me sucede
pusimos que todos tuvieran sus matrimonios y sus hijos en con la continuación de la historia de la república que
común, cuidando de que nunca nadie reconociera como hemos descrito. Creo que lo que me pasa es algo así como
propio al engendrado por él sino que todos consideraran a si alguien, después de observar bellos animales, ya sea pin-
ti todos de la misma familia: hermanas y hermanos a los da tados en un cuadro o realmente vivos pero en descanso,
la misma edad s, a los mayores, padres y padres de sus fuera asaltado por el deseo de verlos moverse y hacer, en e
padres y a los menores, hijos de sus hijos. un certamen, algo de lo que parece corresponder a sus
TlM. - Sl, también esto se puede recordar bien, tal cuerpos. Lo mismo me sucede respecto de la ci udad que
como dices. hemos delineado. Pues con placér escucharfa de alguien el
Sóc. - Y, además, que llegaran a poseer desde el naci~ relato de las batallas en las que suele participar una ciudad,
miento las mejores naturalezas posibles, ¿o acaso no recor- que las combate contra otras ciudades, llega bien dispuesta
damos que decíamos que los gobernantes, hombres y muje- a la guerra y, durante la lucha, hace lo que corresponde a
e res, deblan engañarlos en las uniones matrimoniales con su educación y formación no sólo en la acción, sino tam-
una especie de sorteo manipulado en secreto para que los bién en Jos tratados con cada uno de los estados. Critias y d
buenos y Jos malos se unieran cada uno con las que les Herrnócrates, me acuso de no llegar a ser capaz nunca de
eran semejantes de modo que no surgiera entre ellos nin- alabar de forma satisfactoria a esos hombres y a esa ciu-
gún tipo de enemistad, convencidos de que el azar era la dad. Lo que me sucede no es nada extraño, pues tengo la
causa de su unión? misma opinión de los poetas antiguos y de los actuales y,
TIM . - Lo recordamos. aunque no desdeño en absoluto su linaje, es evidente que el
19 Sóc. - ¿Y también que decíamos que tenlan que criar y pueblo de los imitadores imitará muy fácilmente y de
educar a los hijos de los buenos y trasladar secretamente a manera óptima aquello en lo que ha sido educado. Sin
los de Los mal~a la otra ciudad y observarlos durante su embargo, a cualquiera le resulta muy difícil imitar bien en
crecimiento para hacer regresar siempre a los aptos y pasar obras lo que está f\lera de su propia educación y le es aún
a la regjón de la que éstos hablan vuelto a Los ineptos que más dificultoso imitarlo con palabras. Creo que la estirpe ,.
se hablan quedado con ellos ó? de los sofistas es muy entendida en muchos otros tipos de
TIM. - Así es. discursos , y bellos además, pero temo que, puesto que vaga
Sóc. - ¿He expuesto ya en sus puntos principales lo de ciudad en ciudad y en ningún lugar habita en casa pro-
pia, de alguna manera no acierte a describir hombres que
s Cf. Rep. 5, 461d-e. son a la vez filósofos y políticos y lo que harían o dirían al
• Cf. Rep. 5, 460c. guerrear o batallar o al relacionarse entre ellos de obra o
160 DIÁLOGOS TI MEO 161

de palabra. Resta, ciertamente, el tipo de gente de vuestr u tamos, y aún antes, en el camino, reflexionamos sobre
disposición que por naturaleza y educación participa de estos mismos asuntos. Éste nos contó una antigua saga. d
20 ambas categorlas. Pue~ éste, Timeo, natural de Locride, lu ¡Cuéntasela también a él, Critias, para que opine si res-
ciudad con el mejor orden político de Italia 7, no inferior n ponde o no al encargo!
ninguno de los de alll ni en riqueza oi en saogre, ha ocu- CRITIAS. - Lo haré, si también le parece al tercera
pado los cargos públicos más importantes y recibió los máb compañero, Timeo.
altos honores de aquella ciudad y, además, ha llegado, en TrM. - Claro que estoy de acuerdo.
mi opinióo, a la cumbre de la filosofia . Todos los habitan- CRI. - Escucha, entonces. Sóc.r.ues, un relato muy extraño.
tes de esta ciudad, supongo, sabemos que Critias no es lego pero absolutamente verdadero, tal como eo una ocasión lo
en nada de lo que hablamos. Finalmente, puesto que hay relataba Solón, el más sabio de los siet.e 9 , que era pariente ,
muchos que lo testifican, debernos creer que la naturaJeza y y muy amigo de mi bisabuelo Drópida, como él mismo
la educación de Her m6crates son suficientes para todos afirma en muchos pasajes de su obra poética . Le contó a
b estos temas . Cuando ayer solicit.ásteis una exposición sobre Critias, nuestro abuelo, que de viejo nos lo relataba a nos-
la república, convine de buen grado porque sabía que, si otros, que grandes y admirables hazañas antiguas de esta
os lo proponéis, nadie podna ofrecer una continuación ciudad habían desaparecido a causa del tiempo ITanscu-
mejor del discurso que vosotros, ya que sois los únicos que rrido y la destrucción de sus habitantes, y, de todas, una, la
en la actualidad pueden implicar a esa ciudad en una gue- más e;(traordioaria, convendría que ahora a través del 21
rra adecuada a su condición y, después, asignarle todas las recuerdo te la ofreciéramos como presente, para elevar al
excelencias que le correspondan. Una vez. que expuse Jo que mismo tiempo loas a la diosa con jus1icia y verdad en el dla
me hablais encargado, os encomendé a mi vez lo que ahora de su tiesta nacional, como sj le cantáramos un himno.
digo. Habéis acordado que una vez que bubiérais reflexio- Sóc. - Bien dices. Pero, por cierto, ¿no explicaba Cri-
nado, ibais a saldar la deuda de hospitaJidad hacia mí con t ias cuál era esta ba.z.aña que, según la historia de SoIón, oo
~el presente d iscurso. Estoy aquí preparado, entonces, para era una mera fábula, sino que esta ciudad la realizó efecti-
ellos y soy el más d ispuesto de todos a recibirlos. vamente en tiempos remotos?
HE.RMÓCRATES.- En efecto, Sócrates, como dijo Tiroeo CRI. - Te la diré, aunque escuchada como un relato
ni cederá la voluntad de hacerlo ni habrá ningún pretexto antiguo de u o hombre no precisamente joven. Pues eotonces
que nos impida llevarlo a cabo. Por tanto, también nos-
otros ayer, inmediatamente después de salir de aquí, cuando • Es1a mención de Critias, vuelve a bacer apa.rcccr in<hrec:u meotc la
llegamos a casa de Critias, nuestro huésped , donde pernoc- Cisura del cuarto participante, que se encuentra ausente (cf. suprll 17a,.:
lnuoducdón. pág. 7).
• Se trOJ In de una mención de los siete ~abios, personajes en p:Hte mhi-
' La referencia n 13 perfección del orden polhico de L6cride era Ujual cos y .:n parle históricos que eran considerados en la Antiglledad !:1 expre-
y probablemente cSl4ba gobernada en el moment o de la fecha dramática si6n máxime dt! la sabidur!a humana. Los eomponcnles del grupo varill-
del diálogo por los pilo(l6ricos. Cf. nola al pasaje de A. E. TAVLOR, ban fuertemente seg6n época y lugar. Plat6n menciona unu liMa en el
Commentory , cil. Protdgoros J43a.
160. - 11
162 OIÁI.OGOS TJM.EO 163

Critias, así decía, tenia ya casi noventa años y yo, a lu Nilo se divide en dos en el extremo inferior del Delta,· hay
~>s umo diez. Era, casualmente. la Kureotis, el tercer dia de una región llamada Sailica, cuya ciudad más import~nte,
los Apaturia 10 • A los muchachos les sucedió lo que e~ Sais - de donde, por cierto, también era el rey Amasts- ,
siempre habitual en esa fiesta y lo era también entonces. tiene por patrona una diosa cuyo nombre en egipcio es
Nuestros padres h icieron certámenes de recitación . Se de- Neilh y en griego, según la versión de aquéllos, Atenea.
clamaron poemas de muchos poetas y, como en aquella Afirman que aprecian mucho a Atenas y sostienen que en
época los de Solón eran recientes, muchos niños los can- t.:ierta forma están emparentados con los de esta ciudad .
tamos. Uno de los miembros de la fratría, sea que Jo crela So l6o contaba que cuando llegó allí recibió de ellos rnucbos
realmente o por hacerle un cumplido a Critias, dijo que si honores y que, al consultar sobre las antigüedades a .los 22
bien Solón le pereda muy sabio en todos los otros campos, sacerdotes que más conocían el tema, descubrió que nt él
~en la poesía lo teofa por el más libre de todos los poetas. El mismo ni ningúo otro griego sabia, por decir as{, práctica-
anciano, en tonces - me acuerdo con gran claridad- se mente nada acerca de esos asuntos . En una ocasión, para
puso muy contento y sonriendo dijo: ct¡ Ay Aminandro!, entablar conversación con ellos sobre esto, se puso a contar
¡ojalá la poe:sla no hubiera sido para el una actividad los hechos más antiguos de esta ciudad, la historia de
secundaria! S i se hubiera esforzado como los otros y Foroneo, del que se dice que es el primer hom.brc, y de
hubiera terminado el argumento que trajo de Egipto y, si, al Niobe y narró cómo Oeucalión y Pirras sobrevivter~n des- h
d llegar aquí, las contiendas civiles y otros males no lo hubie- pués del diluvio e hizo la genealogla de sus descendtentes Y
ran obligado a descu.idar todo Jo que descubrió allí, ni quiso calcular el tiem po transcurrido desde entonces r~r­
Hesíodo ni Homero, en mi opinión, ni ningún otro poeta dando cuántos años habla vivido cada uno. En ese tns-
jamás habría llegado a tener una fama mayor que la suya». tanle un sacerdote muy anciano exclamó: '¡Ay!, Solón.
((;,Qué historia era, Critias?11, preguntó el otro. «La historia Sol6~. ¡los griegos seréis siempre niños!, ¡no existe el
de la haz.aña más importante y, con justicia, )a más renom- griego viejo!' Al escuchar esto, Solón le preguntó: '¿Por
br.ada d e toda~ las realizadas por nuestra ciudad, pero que qué lo dices?' "Todos', repücó aquél, 'tenéis almas de jóve-
no llegó hasta nosotros por el tiempo transcurrido y por la nes·, sin creencias antiguas transmitidas p or una larga tra-
desaparición de los que la llevaron a cabon, dijo el anciano. dición y carecéis de conocimientos encanecidos por el
(tCueota desde el comieozo11, exclamó el otro, «qué decía tiempo. Esto se d ebe a que tuvieron y tendrán lugar
Solóo, y cómo y d e quiénes la habla escuchado como algo muchas destrucciones de hombres, las más grandes por ~
verdadero~>. fuego y agua, pero también otras menores provocadas por
•. ((En Egipto,,, comenzó Crilias, «donde la corriente del otras innumerables causas. Tomemos un ejemplo, lo que se
cuenta entre vosotros de que una vez Faetón, el hijo d el
1° Fiesta de los clanes jónicos q ue duraba tres dlas. En el último
Sol montó en el carro de su padre y, por no ser capaz de
(Ku rcoli ) se b;¡clan dh·er as ofrendas para los que hablan sido recien te-
marchar por el sendero paterno, quemó lo que estaba sobre
mente encorpor.ado~ al cl;¡n por nacimiento, cfebí& o cas.amicnto. Espe-
cialmente, $C eortaha el cab~llo 11 los adolescentes y se ofrendaba a la
la tierra y murió alcanzado por un rayo. La historia, aun-
diosa Artemisa. que relatada como una leyenda, se refiere, en realidad , a ,1
164 DIÁLOGOS l ' IMEO 165

una desviación de los cuerpos que en el cielo giran alrede· una ciudad. después del periodo habitual de años, os
dor de la tierra y a la destrucción, a grandes intervalos, de ,•uelve a caer, como una enfermedad. un torrente celestial
lo que cubre la superficie terrestre por un gran fuego. IJile deja sólo a los iletrados e incultos. de modo que nacéi~
Entonces, el nómero de habitantes de las montañas y de lll: nuevo, como niños, desde el principio, sin saber nada n1 b
Jugares altos y secos que muere es mayor que el de los que de nuest ra ciudad ni de lo que ha sucedido entre vosotros
viven cerca de los dos y el mar. El Nilo, salvador nuestro durante las 6pocas antiguas. Por ejemplo, Solón, las genea-
en otras ocasiones 11 tambi~n nos salva entonces de esu logías de los vuestros que acabas de expo~er poco se dif~­
desgracia. Pero cuando los dioses purifican la tierra con rcnciao de los cuentos de niños, porque, pnmero, recordáis
aguas y la inundan, se salvan los habitantes de las mon- un diluvio sobre la tierra, mientras que antes de él habían
tañas, pastores de bueyes y cabras, y los que viven en ,ucedido muchos y, eo segundo lugar, no sabéis ya que la
, vuestras ciudades soo arrastrados al rnar por los ríos. En raza mejor y mas bella de entre los hombres nació en vue~­
esta región, ni entonces ni nunca fluye el agua de arriba tra región, de la que tú y toda la ciudad vuestra descendéis
sobre los campos, sino que, por el contrario, es natural que ahora, al quedar una vez un poco de simiente. Lo habéis (
suba, en su totalidad, desde el interior de la tierra. Por ello olvidado porque los que sobrevivieron ignoraron la escri-
se dice 12 que lo que aqur se conserva es lo más antiguo. En tura durante muchas generaciones. En efecto, antes de la
realidad, sin embargo> en todas las regiones en las que no gran destrucción por el agua, la que es ahora la ciudad de
lJ se da un invierno riguroso y un calor extremo, la raza los atenienses era la mejor en la guerra y la más absoluta-
humana, en mayor o menor número, está siempre presente. mente obediente de las leyes. Cuentan que tuviero n lugar
Desde antiguo registramos y conservamos en nuestros las hazañas más hermosas y que se dio la mejor organiza-
templos todo aquello que llega a nuestros oídos acerca de ción polllica de todas cuantas hemos recibido noticia bajo
lo que pasa entre vosotros, aquí o en cualquier otro lugar, el cielo.,, Solón solía decir que al escucharlo se sorprendió
si sucedió algo bello, iruponante o con otra peculiaridad. y tuvo muchas ganas de conocer más, de modo que pidió
Contrariamente, siempre que vosot ros, o los demás, os que le contara con exactitud todo lo que los sacerdotes
acabáis de proveer de escritura y de todo lo que necesita conservaban de los antiguos atenienses. El sacerdote replicó:
'Sin ninguna reticencia, oh Solón, lo contaré por ti Y por
vuestra ciudad , pero sobre todo por la diosa a la que tocó
11 aux6m(!ntls 001'\ ~OK W ILSOri y A. E. T I\YLOR (Comm~ntory,
en suerte vuestra patria y tambit:n la nuestra y las crió Y
pág. S.l y s igs.). El lyó mmw es evidenteroc:otc corrupto y la conje1ura es
paleográficamcnle probable. la argumentación de f . M. COI\NFOttD, educó, primero aquélla, mil años antes, después de recibir
COJmology, cit., pág. 366. aducicodo la presencia de hia!o. frenle a la simiente de Gea y Hefesto, y, mas tarde, ésta. Los escritos
escasa. de este fenómeno en el 1Tnreo. carec-e de seriedad. En 1~ misma sagrados establecen la cantidad de ocho lllil años para el
página de la edición de BuR~ ET cuento 16 hiatos, uoo de ellos igual al orden imperante entre nosotros. Ahora. te haré un resumen
rechaudo por ~RWORD (kqi out6s. l2b6). En caso de no aceptarse la
de las leyes de los ciudadanos de hace nueve mil años y de
conjetura.. IJ;.y que darle ~ ly6ml'nOs valor mc<lio.
u /egetol: ~<se dicx·•· La interpretación de F. M. CoRIIF'ORD (Cosmo·
la hazaña más heroica que realizaron. Más tarde, tomare- 24
/ogy. pág. 1S, n. 2) es insostenible. cf. el siguicnle 16 dé alethés. mos con tranquilidad los escritos mismos y discurriremos en
166 DIÁLOGOS TI MEO 167

detalle y ordenadamente acerca de lodo. En cuanto a las tmportante aún, las respetabais y superabais en virtud a
leyes, observa las nuestras, pues descubrirás ahora aquí todos los hombres, como es lógico, ya que erais hijos y
muchos ejemplos de las que existlan cnlonces entre voso- alumnos de dioses. Admiramos muchas y grandes hazañas
tros. En primer lugar, el que la casta de los sacerdoles esté de vuestra ciudad registradas aquí, pero una de entre todas
separada de las otras; después, Jo de los artesanos, el que se destaca por importancia y excelencia. En efecto, nues- ~
cada oficio trabaje individualmente sin mezclarse con el !ros escri tos refieren cómo vuestra ciudad detuvo en una
otro, ni tampoco los pastores, los cazadores oi los agricul- ocasión In marcha insolente de un gran imperio, que avan-
b tares. En particular, supongo que habrás notado que aquí :z.aba del exterior, desde el Océano Atlántico, sobn: toda
el estamento de los guerreros se encuentra separado de los Europa y Asia. En aquella época, se podía atravesar aquel
restantes y que sólo tie ne las ocupaciones guerreras que la océano dado que había una isla delante de la desemboca-
ley le ordena. Además, la manera en que se arman con dura que vosotros, asl decís, llamáis columnas de Heracles.
escudos y espadas. que (uimos los primeros en utilizar en Esta isl~ era mayor que Libia y Asia juntas y de ella los de
Asia tal como la diosa los dio a conocer por primera vez en entonces podían pasar a las otras islas y de las islas a toda
aquellas regiones entre vosotros. También, ves. creo, cuánto la tierra firme que se encontraba frente a ellas y rodeaba el 2s
se preocupó nuestra ley desde sus inicios por la sabidurla océano auténtico 14, puesto que lo que quedaba dentro de
e pues, tras descubril'lo todo acerca del universo, incluidas la la desem bocadura que mencionamos parecía una bahla con
adivinación y la medicina, lo trasladó de estos seres divinos un ingreso estrecho . En realidad , era mar y la región que lo
al ámbito humano para saJud d e éste y adquirió el resto de rodeaba totalmente podría ser llamada con absoluta co-
los conocimientos que están relacionados con eUos ll. En rrección tierra firme . En dicha isla, Atláotida, había sur-
aquel tiempo, pues, la diosa os impuso a vosotros en pri- gido una confederación de reyes grande y maravillosa que
mer lugar todo est.e orden y disposición y fundó vuestra gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como panes
ciudad después de elegjr la región en que oa.cisteis porque d e la t ierra firme. En cst.e continente, dominaban tarobién
vio Q'Ue la buena mezcla de estaciones que se daba en ella los pueblos de Libia rs, hasta Egipto, y Europa hasta Tirre-
rJ podría llegar a producir los hombres m&s prudentes. Como nia t6. Toda esta potencia unida intentó una vez. esclavizar b
es amiga de la guerra y de la sabidurla, eligió primero el en un ataque a toda vuestra región, la nuestra y el interior
sitio que daría los hombres más adecuados a ella y lo de la desembocadura. Entonces, Solón, el poderlo de vues-
pobló . Viv!ais, pues, bajo estas leyes y, lo que es más tra ciudad se hiz.o famoso entre todos los hombres por su
excelencia y fuerz.a, pues superó a todos en valentfa y en
11 En e'te oscuro párrafo, no sigo la punluoci6n de BURNFT. El análi- artes guerreras, coodujo en un momento de la lucha a los
sis del pasaje de A. E. TAYLOR (Commentory, cit.) sigue la aclamci6n de griegos, luego se vio obligada a co mbatir sola cuando los ~
G. STAL L8-\ UM (Timoeus. cil.), con uo a inexactit ud: este úhimo en ningün
Cl!SO to ma luJpanto como acuJativo stngular (omma od mundum ~rfinm· .. E d . el mar que: &C encootraba entre I:IS' ul:IS y l.r úernt firme. ce. A.
tío). El sentido generaJ parccia ser que Jos egipciOS basan todas las anes en E . TAYLOI\, Commenltuy, c11., comeou.rio al pnsaje.
el conocimicnlo de la aslronomla (F. M. C ORNFORD, Cosmology. 1) Lo paree occidental de África.
pág. 1?, n. 2). •• llali:~ occidental.
!68 DIÁLOGOS TIMEO 169

otros se separaron, corrió los peligros más extremos y nd mirable en el recuerdo. Pues no sé, si quizás podría
dominó a los que nos atacaban. Alcanzó así una gran vic- n:cordar todo lo que escuché ayer, pero me maravillaría
toria e impidió que los que todavla no habían sido esclavi- ,obreroanera que se me hubiera escapado algo de esto que
zados lo fueran y al resto, cuantos habitábamos más acá de oí hace tanto tiempo. Emonces, lo hice con mucho placer y
los confines heráclidas, nos liberó generosamente. Poste· corno juego, y e l anciano me lo contó de buen grado, b
riormente, tras un violento terremoto y un diluvio extraor- cuando vio que yo lo interrogaba con interés, y, de esta
d dinario, en un día y una noche terribles, la clase guerrera manera me quedó grabado como una pintura a fuego de
vuestra se hundió toda a la vez bajo la tierra y la isla de una escritura indeleble. A Timeo y Hermócratcs les estuve
Atlántida desapareció de la misma manera, bundiéndosc en relatando la historia desde por la mañana temprano para
el mar. Por ello, aún ahora el océano es allí intransitable e que pudieran participar conmigo en la conversación. Estoy
inescrutable, porque lo impide la arcilla que produjo la isla preparado, e ntonces , para decirte, Sócrates. aquello por lo
asentada ·en ese Jugar y que se encuentra a muy poca que se dijo todo esto, no sólo de manera resumida, sino tal
profundidad 11,,_ como escuché cada particular. Ahora trasladaremos a la
Acabas de oír un resumen, Sócrates, de lo que relató el realidad a los ciudadanos y la ciudad que l\Í ayer nos descri-
e anciano Critias según el cuento de Solón. Cuando ayer biste en la fábula, los pondremos aqui como si aquella ciu- d
hablabas de la república y de sus hombres, me asombré al dad fuera ésta y diremos que los ciudadanos que tú conce-
recordar lo que acabo de contar, pensando que por algún biste eran nuestros antepasados reales que dijo el sacer~
azar no muy desacertado compart!as milagrosamente mucho dote. Armonizarán completamente y no desentonaremos
de lo que Solón decía. Pero, sin embargo, no quise hablar cuando digamos que eran los que vivlan en aquel entonces.
26 en vano, pues no lo recordaba muy bien por el tiempo que Cada uno tomará una parte a su cargo e intenta remos
había transcurrido. Decidl, entonces, que primero debía devolverte, en la medida de lo posible, lo adecuado a lo
decirme a mí mismo todo de esta manera y repetirlo sufi- que ordenaste. Debemos considerar, Sócrates, si esta histo·
cientemen te. Por eso, acord6 de inmediato contigo el orden ría nos es apropiada o si hemos de buscar alguna otra en su
que dispusimos ayer, porque pensé que nosotros íbamos a lugar.
estar bien provistos en lo que es la dificultad más grande en Sóc. -¿Qué otra podríamos preferir a esta, Critias, r
taJes casos: hacer un discurso adecuado a lo que se pre- que por su parentesco se ajusta de manera excelente a la
tende. Así, ayer, corno dijo éste, ni bien sali de a.qul, les presente fes tividad de la diosa? .El que no sea una fábula
referí a mis compañecos lo que en ese momento me venía a ficticia, sino una historia verdadera es algo muy importante,
la memoria y cuando llegué a casa, recordé casi todo des- creo. Pues ¿cómo y de dónde podrlamos descubrir otros
b pués de pensar en ello la ooche entera. Sin duda, taJ corno c iudadanos, si abandonamos a éstos? l m posible. Vosotros
se suele decir, lo que se aprende de niño se fija de manera debéis hablar acompañados de buena fortuna y yo ahora
tengo que escuchar en silencio la parte que me corresponde
17 kutii brachéos con la vario lectlo de A, Cf. F. M. CORNPORO, Cos- por lo que relaté ayer.
mo/ogy, pég. 366 y sigs. CRl. - Observa, pues, Sócrates, cómo hemos orgarai- 21
170 DIÁLOGOS TJMEO 171

zado la disposición de Jos obsequios. Decidimos que Timoo, ¡;omprendido por la inteligencia mediante el razonamiento,
puesto que es el que más astronomía conoce de nosotros y d ser siempre inmutable; el otro es opinable, por medio de
el que más se h a ocupado en conocer la naturaleza del uni In opinión unida a la percepción sensible no racional, nace
verso, hable en primer lugar, comenzando con la creación y fenece, pero nunca es realmente. Además, todo lo que
del mund o y terminando con la naturaleza de los hombres. deviene, deviene necesariamente por alguna causa; es im-
Después de eso, yo, como si tomara de éste los hombres posible, por tanto, que algo devenga sin una causa. Cuando
nacidos en el relato y de ti algunos con la mejor educación, d artífice de algo, al construir su fo rma y cualidad, fija
b los pondré ante nosotros como frente a jueces, según In constantemente su mirada en el ser inmutable y lo usa de
historia y la ley de Solón, y Jos haré ciudadanos de estu modelo, lo asJ hecho será necesariamente bello. Pero aque- b
ciudad , como si fueran aquellos atenienses de los que los llo cuya forma y cualidad hayan sido conform~das por
textos sagrados afirman que desaparecieron, y, en adelante, medio de la observación de lo generado, con un modelo
contaré la historia como si ya fueran ciudadanos ate- generado, no será bello. _Acerca del univ~rso -o cosmos o
nienses. si en alguna ocasión se le hubiera dado otro nombre más
Sóc. - Creo que con el banquete de discursos recibiré apropiado, usémoslo- debemos indagar primero, lo que se
una recompensa perfecta y brillante. Timeo, te toca hablar supon_e que hay qu~ .con~iderar ~n primer lu&ar en toda
a continuación, así parece, no sin antes invocar a los dio- ocasión: si siempre ha sido 1 sin comi.e.ozo_de la generación ,
ses, según la costumbre. o sC~e· gc;ner6 y tu.vq algún inic:io . Es generado, pues es
T!M. -Pero, Sócrates, cualquiera que sea un poco pru- visib~e_y tangible y tiene un cuerpc;> .Y t ~les ·cosas son toda~
dente invoca a un dios antes de emprender una tarea o un sensibles y lo sensible, captado por la opinión unida a la
asunto grande o pequeño. También nosotros, que vamos a sensación, se mostró generado y engendrado. Decíamos, e
hacer un discurso acerca del universo, cómo nació y si es o además, que lo generado debe serlo necesariamente por
no generado, si no desvariamos completamente, debemos alguna causa. Descubrir al hacedor y padre de este uni-
invocar a los dioses y diosas y pedirles que nuestra exposi- verso es difícil, pero, una vez descubierto, comunicárselo a
ción sea adecuada, en primer lugar, a ellos y, en segundo, a todos es imposible. Por otra parte, hay que observar acerca
d nosotros. Sirva esto como invocación a los dioses. En de él lo siguiente: qué modelo contempló su artífice al 29
cuanto a nosotros, debo rogar para que vosotros podáis hacerlo, el que es inmutable y permanente o el generado.
entender mi discurso con la mayor facilidad y yo mostrar Bien, si este mundo es bello y su creador bueno, es evidente
de la .mejor manera Jo que pienso acerca de los temas que miró el modelo eterno. Pero si es lo que ni siquiera
propuestos. está permitido pronunciar a nadie, el generado. A todos les
Pues bien, en mi opinión hay que diferenciar primero Jo
siguiente: ¿Qué es Jo que es siempre y no deviene y qué, lo preferido traducir glg11omoi por 'devenir' en su sentido filosófico y no por
2s que deviene ·c¿ñtlñuamente;· pero-ñuñca~~ í&? ú~o· pÜede ·ser- 'nacer' (tal como hace A. RIVAUD, Oeu11res, pág. 140, por ejemplo).
porque este último en castellano tiene un sentido muy preciso (al igual que
en otras lenguas romances) que no se corresponde en absoluto con la
18 El verbo 'ser' está aquí utilizado en su sentido fuerte, existencial. He inte nció n de Platón en este pasaje.
172 (JJ¡\LOGOS TI MEO 173

es absol utamente evidente que contempló el eterno, ya que TIM. - Digamos ahora por qué causa el hacedor hizo el
este universo es el más bello de los seres generados y aquél devenir y esfeüñ'i'Vei'So~ Es bueno y el bue.noo~~ca anida •.
la mejor de las causas. Por ello, engendrado de esta mauern, ninguna mezquindad acerca- de nada. Al carecer de ésta,
fu~ fabricado según lo que se c~pLa P..~r eL.cazon.am¡;;~to y la ltueria que t<?dQ_II.eg~a a s~r l9. ft!.~.)~.~g¡~ja~t~ _posib}ea:ti
b ~nteligencia y es in mutable. Si esto es as L. e~ 9e ~Qf::'!Lt;~ec~idad lllÍsmo. fiarlaroos muy bien en aceptar de hombres inteli-
que este mundo sea una imagen de algo- Por cierto, lo máll gentes este principio imponantísimo d el devenir y del
importante es comenzar de acuerdo con la naturaleza del mundo. Como el di ~s-<tl!.~.':.¡~ g,ue todas las cosas fueran Jo
tema. Entonces, acerca de la imagen y de su modelo hay que buenas y ñO'hü.~ie~a_ en lO. RQSihle nada maJo, tomó todo
hacer la siguiente distinción en la convicción de que los dis· cuanto es vis.ible, que se movía sin reposo de manera ca6-
cursos estáo emparentados con aqueUas cosas que explican: lica y desordenada, y
lo -éonduj9 del d esorden al orden,
los concernientes al orden estable, flrme y evidente con la ayu- porque pensó que éste es en todo sentido mejor que aquél.
c da de la inteligencia, soo estables e infalibles - no deben care- Pues al óptimo sólo le estaba y le está permitido hacer lo
cer de n'ada de cuanto conviene que posean los discursos irre- más bello. Por medio d el razonamiento llegó a la conclu-
futables e íovuloerables-; los que se refieren a lo que ha sido sión de que enlTe los seres visibles nunca ningún conjunto
asemejado a Jo inmutable, dado que es una imagen, han de ser carente· de ra2ón sera mas ñerrnoso que el que la posee y .
verosímiles y proporcionales a los infalibles. Lo que el ser es a que, a su vei. es impos1bleqüe6Sta se genere en algo sin b
la generación, es la verdad a la creencia. Por tanto, Sócrates, alma. Á causa de este razonamiento, a1 ensamblar el mundo,
si en muchos ternas, los dioses y la generación del universo t9, colocó la razón en el alma y'ei alma- en el cuerpo, para que
no Uegamos a ser eventualmente capaces de ofrecer u o discur- su obra fuera la más bella y mejor 'por náturafeia. Es así
so que sea tol.almente coherente en todos sus aspectos y exac- que según el discurso probable debemos afirmar que ~e
to, no te admires. Pero si lo bacemos tao verosímil como cual- universo Ueg6 a ser verdaderamente un viviente provislo de
quier otro, será necesario alegrarse, ya que hemos de tener alma y razón porTa p~o ...id~nci~-diviñ8..- ·- · - -
J presente que yo, el que habla, y vosotros, los jueces, tenemos ·si esto es así, debemos exponer Ío-que se sigue de ello:
una naturaleta hu mana, de modo que acerca de esto convie- a cuál de los seres vivientes lo asemejó el hacedor. No lo
ne que aceptemos el relato probable y no busquemos más alJá. degrademos asemejándolo a uno de los que por naturaleza
Sóc.- Absolutamente bien, Ti meo, y hay que acep- son parciales en cuanto a la forma -pues nunca nada
tarlo como mandas. Nos ha agradado sobremanera tu pre- semejante a algo imperfecto llegaría a ser bello-, sino que
ludio, interprétanos a continuación el tema 20. supongamos que es el que más se asemeja a aquel del cual
los otros seres vivientes, tanto individuos como clases,
•• 1htim kol te.s tov pontos gméseoJ es claramente una glosa que, forman parte. Pues aquél comprende en sí todos los seres
sigui~ndo la costumbre, he traducido.
¡o Aqul hoy un juego do palabras con el signiJicado de nómos. que
designa tamo la ley, el uso o la costumbr~ como una monodia acampa- prevalece está dividida. Es necesario o[r ambos significados. Si en la
fiada de citara o naut:~. Acerca de la rc0cxi6n platónica sobre el panicular traducción he preferido el musical, se debe a la peculiaridad del proemio a
cf. Ú!yes 4, 719c-720c. La opinión de los intérpretes sobre el sentido que la ley, un uso t!picamenle plfttónico y derivado del musical.
174 DIÁLOGOS TI MEO 175

vivientes inteligibles, asl como este mundo a nosotros y los unir bien dos elementos aislados sio un tercero, ya que es ,
d demás animales visibles. Como el dios quería aserne·arlo lo necesario uo vinculo .en et .medio Q.u.e los una. ?.1vinculo.
~ás posible al más bello y absolutamer\te- ~ri~~~ de lol> más bello es aquél que puede lograr que él mismo y Jos
JI seres inteligibles, lo hjzo un ser viviente visible y único con elementos por él vinculados alcancen el mayor grado posi-
todas las criaturas vivientes que por naturaJ~za le son afi: ble dG unidad. La · pr~l6"n es la que por naturaleza
11es dentro de .sí. ¿Es verdadera la afirmación de la unicidad realiza esto de la manera más perfecta. En efecto, cuando
del universo o seria más correcto decir que hay muchos e de tres número.s cualesquiera, sean enteros o cuadrados 11.
incluso infinitos mundos? Uno, si en realidad ha de estar el término medio es tal que la relación que tiene el primer l2
fabricado según su modelo. Pues lo que incluye todos los extremo con él, la tiene él coo el segundo, y, a la inversa, la
seres vivos inteligibles existentes nunca podría formar un que tiene el segundo ex tremo con el término medio, la tiene
par con otro porque sería necesario otro ser vivo adicional éste con el primero; entonces, puesto que el medio se ha
que los comprendiera a estos dos, del que serian partes. y convertido en principio y fin. y el principio y fin, en medio,
entonces seria más correcto afirmar que este mundo no se 1>ucedcrá necesariamente que así todos son lo mismo y, al
asemeja ya a aquéllos sino a aquel que los abarca. Por ello, convenirse en idénticos unos a otros, todos serán uno. Si el
para que eo la singularidad fuera semejante al ser vivo per- cuerpo del universo hubiera tenido que ser una superficie
b fecto, su creador no hizo ni dos ni infinitos mundos, sino sio profundidad, habria bastado con uoa magnitud media
que éste, generado como un universo único, existe y exis- que se uniera a si misma coo los extremos; pero en reali-
tirá solo 2t. dad. convenía que fuera sólido y los sólidos nunca son b
Ciertamente, lo generado debe ser corpóreo, visible y coneclados por un término medio, sino siempre por dos.
tangible, pero nunca podría haber nada visible sin fuego, ni Asi, el dios colocó agua y aire en el medio del fuego y la
tangible, sin algo sólido, ni sólido, sin tierra. Por lo cual, el tierra y los puso, en la medida de "lo posible. en la misma
dios, cuando comenzó a construir el cuerpo de est.c mundo relación proporcional mutua -la relación que tenia el
lo hizo a partir del fuego y de la tierra. Pero no es posible fuego con el aire, la ten.ía el aire con el agua y la que tenía
el aire con el agua, la tenia el agua con la tierra-, después.
11
la frase de Timeo puede ser leida segúo el te,.to de B URNET y tal ató y compuso el universo visible y tangible. Por esta causa
como aqul ha sido traducida o siguiendo otros inttrpretes hois hódt y ··a partir de tales elementos, en número de cuatro, _se e
monogmh ouronin &tgonos lstin kai h'isroí (ef. A. E. TAYLOR, Com- generó el cuerpo del mundo. · Como concuerda por medio
mmrory. pflg. 86 y ~igs.). Dcsacxnada es. por d contrario, la versión
F. M. CoRNPORD, Cosmolocy. cit., p~g. 42, especinlmenle n . 1): has bem
ond is ond siJo/1 he o is or o/1 timl'.s. porque el participio se encuentra 11 ~ltt ógkon eíte dynómton, cf. la nota de KJ. W!DORA {Piaton.
claramente en un nivel di"into de los dos verbos si se toma la acepción Tlmoios. en Platon. nmolos. Kritias. Philtbos. &orbtitet von Kl. W.
fuerte de ésrf y pesa a 1:-"tar coordinado con el adjetivo demostr111ivo, Gritchlschcr Ttxt von A. Rivaud und A. Dies. Dturscht ÜbtYSI!tzung von
siendo monogtnes y ouronós alributos de la eoMtrucción. Los ejemplo., H. MU IIcr und F. Schleiermacher, DMmstadt, 1972. T'laton. Werkc in
aducidos por COI\NfORO car~cen de valor justamente por estas ratones Achl Bindcn. Gricchisch und Deutscb. 7, pág. 41 y sigs.) a este pasaje quo
sintácticas. Correcta e' la traducción de TAY LOR en su comentario an tes ac lara los errores de F. M. CORNFORD, Cosmology. cit., pé gs. 4.3-52, y A.
citado: hov/ng come Jo be l.t tmd st/11 sho/1 bt. E.. TAVLOR, Commentary. cit., pág.~. 96-99.
176 DIÁLOGOS T I MEO J77

de la proporción, alcaoz.§ la amistad ll, de manera que, oídos, porque nada había que se pudiera oír. Como no
despúés de esta unión, llegó a ser indisoluble para otro que estaba rodeado de aire. no necesitaba respiración, ni le
no fuera el que to había atado. hada falta ningún órgano por el que recibir alimentos, ni
La composición del mundo incluyó la totalidad de cada para expulsar luego la alimentación ya digerida.. Nada salla
uno de estos cuatro elementos. En efecto, ~creador lo hizo ni entraba eo él por ningún lado - tampoco había nada-.
d.~ ~odo el fuego, agua, aire y tierra, si~ dejar fuera ninguno pues nació como producto del arte de modo que se ali- d
d parte o propiedad, porq-Üesep-ropuso lo siguiente: pri· menta a sí mismo de su propia corrupción y es sujeto y
mero , que el conjunto fuera lo más posible un ser vivo objeto de todas las acciones en sí y por sP5 • En efecto, el
33 completo de partes completas y, segundo, único, al no hacedor pensó que si era independiente sería mejor que si
quedar nada de lo que pudiera generarse otro semejante; necesitaba de otro. Consideró que no debla agregarle en
tercero, que no envejeciera ni enfermara, ya que pensó que vano manos, que no precisaba para tomar o rechazar nada,
si objetos calientes o fríos o, en general, de fuertes propic· ni pies n.i eo general ningún instrumento para desplazarse.
dad es 14 rodean a un cuerpo compuesto y lo atacan inopor- Pues le proporcionó el movimiento propio de su cuerpo, el 34
tunamente, lo disuelven y lo corrompen porque introducen más cercano al intelecto y a la inteligencia de los siete. Por
enfermedades y vejez. Por esta causa y coo este razona- tanto, lo guió de manera uniforme alrededor del mismo
miento, lo conformó como un todo perfecto constituido de punto y le imprimió un movimiento giratorio circular, lo
b la totalidad de todos los componentes, que no envejece ni privó de los seis movimientos restantes y lo hizo inmóvil
enferma. Le dio una figura conveniente y adecuada. La con respecto a ellos. Como no necesitaba pies para ese cir-
figura apropiada para el ser vivo que ha de tener en si a cuito, lo eogeodró sin piernas ni pies.
todos los seres vivos debería ser la que incluye todas las El dios eterno razonó de esta manera acerca del dios
figuras. Por tanto, lo con~~r_!lt_Ó e.sférico, con 1.~ mis~~ ~is­ que iba a ser cuando hizo su cuerpo no sólo suave y liso
tancia del centro n los ex~ernos en todas .part~s. circular,.]! sino también en todas partes equidistante del centro, com- ¡,
ª
más-pe.rfecta y semejante si misma de ~o~as J~ _[!guras, pleto, entero de cuerpos enteros . .P_~imer~coloc6 el ~l[ll_!..~l.l­
porque consideró muchísimo más bello lo semtj_ante que lo su ce11~r<? y .l~~gp.Ja extendió a través de toQ.a J.a SURer.ficie
disímil. Por múltiples razones culminó su obra . ~lisando y cubrió el cuerpo con ella . CreÓ así un mundo, circular
e: toda la superficie externa del universo. Pues oo necesitaba que gira en círculo, único, solo_y_aislado. que por su virtud-
ojos, ya que no habla dejado nada visible en el exterior, ni puede cOiivíVír- coo.Sigo mismo y no necesita de ningún
otro, que se conoce y ama suficientemente a si mismo. Por
l l El pasaje tiene ecos de la filosofía de Emp!d ocles, en la que la ami~­ todo esto, lo engendró como un dios feliz.
tad (/iba) es la fuerza natural que une los elcrnenws y movimientos El dios no pensó en hacer el alma más joven que el
discordantes y se opone a ncikos (batalla, pelea. discordia). la futru de
separación en la oat u raleza.
1' dynámei.< «fucn.as''· en e-ste caso las cuolid;tdes o propiedades de los 11 Aqu( Platón hace referencia a que el orden del mundo es prodUC(O
cuerpos considerados en tanto agentes o pacientes. Cf. F. M. CORN FORO, de una inteligencia ttcnica y no del simple azar. Una discusión cont ra las
Cosmology, pág. 53. tesis materialistas es llevada a cabo en el libro X de las uyu.
160.-12
178 DIÁLOGOS TtMEO (79

~ cuerpo, tal como hacemos ahora al intentar describirla rl conjunto resultante en tantas partes como e~a conve-
después de aquél -pues cuando los ensambló no habría niente, cada una mezclada de lo mismo y de lo otro y del
permitido que lo más viejo fuera gobernado por lo más ~\:r. Comenzó a dividir así : primero , extrajo una parte del
joven- , mas nosotros dependemos en gran medida de lo Indo: a continuación, sacó una porción el doble de ésta;
casualidad y en cierto modo hablamos aJ azar. Por el con· posterionnente tomó la tecera porción, que era una vez y
trario, el demiurgo hiz.o al alma primera en origen y en media la segunda y tres veces la primera; y la cuar1a, el
virtud y más antigua que el cuerpo. La creó dueña y 1loble de la segunda, y la quinta, el triple de la tercera, y la ~
gobernante del gobernado a partir de los siguientes elemen- sexta, ocho veces la primera, y, finalmente, la séptima,
~5 tos y como se expone a continuación. En medio del serló veintisiete veces la primera. Después, llenó los intervalos
indivisjble, eterno e inmutable y del divisible que deviene dobles y triples, cortando aún porciones de la mezcla origi- 3ó
en los cuerpos me1..cló uoa tercera clase de ser, hecha de los naria y colocándolas entre los trozos ya cor1ados, de cnodo
otros dos. En lo que concierne a las naturalez.as de lo que en cada int.ervalo hubiera dos medios, uno que supera
mismo y de lo otro 27, también compuso de la misma y es superado por los extremos en la misma fracción, otro
manera una tercera clase de naturaleza entre Jo indivisible que supera y es superado por una cantidad numéricamente
y lo divisible en los cuerpos de una y otra. A continuación, igual. Después de que entre los primeros intervalos se ori-
tomó los tres elementos resultantes y los mezcló a todos en ginaran de estas cone:-:iones los de tres medios, de cuatro
una forma: para ajustar la naturaleza de lo otro, diflcil de tercios y de nueve octavos, llenó todos los de cuatro tercios
me-zclar, a la de lo mismo, utilizó la violencia y las mezcló con uno de nueve octavos y dejó un resto en cada uno de h
b con el ser 28, Después de uni.r los tres componentes, dividió ellos cuyos términos tcnlan una relación numérica de dos-
cientos cincuenta y seis a doscientos cuarenta y tres 29 • De
'" ousfa es tr3due ida por f . M . Co~NFORD (Cosmulogy. pági·
nas 59-66, esp. pág. 62) por exisrencc, acercando el texto de manera indebida l' Oc las divisiones que h:.ce el demiurgo surgen dos series geométri-
al Sofista. Sin embargo, esta interpretación dc:ja de lado que dicho diá· cas de dos (1, 2. 4. 8} y de tres ( 1, 3, 9, 27). Cada uno de esto¡ intervalos
logo se refiere el\clusivamen tc al ámbi to de I3S ideas, mientras que oqul tiene a su vez dos medios, uno que supera y es superado por los extremO$
los elementos enumerados incluyen tanto al mundo de las ideas como al en In misma proportión (medio annóoieo) y otro que se diferencia de ellos
de la charo (cf. infra. 48c-52.d). Por ello, paroce conveniente una t.raduc- por el mismo número (medio aritml:tlco). El medio aritmético es la suma
ción .más ge neral, yo que el l~rm.ino puede aplica~ de manera amplia a de los valores consecutivos de la serie, divídida por su cantidad. El medio
un :lmbito de la realidad. por ejemplo. al muodo de las ideas y no a una =
aritmético de 2 y 4 es, ~~egiln esta fórmula.. 6:2 3. U! diferencia existente
idea cspccllica {cf. Fed. 76d, 77a, 78d, p. ej ). Dado que los t¿rminos entre los extremos}' el té rmino medio es. la misma ti). El medio armónico
·esencia' y 'sustancia' (asi A. Rtv"uo. Otvvus, pág. 147) tienen en el es el valor recíproco del medio aritmético de los va.l ores recíprocos de la
vocabulario f1Jos6iico u n seolido aristottlico mu~· pn:C\So, be preferido serie. El medio armónico entre 1 y 2 es 2/ (l/1 + l / 2) = 4/3. Este término
'ser'. medio es 1/ 3 roayor que el extremo inferior y 2/3 menor que el extrcroo
1) La lnlduccion acepta cl an ptrf con una panc de la t.radici6n. Para ~upcrior, es decir existe la misma diferencia proporcional con cada uno de
la aclaración de este dificil pasaje, cf. F. M. CoRNFORD, Cosmology. los extremos.
pág~ . 59-66. El ordenamiento de los ténninos medios en cada serie y lic ambas
>! La traducción se aparta de la punt uaeión del texto de DURNF.T. cr. •.:ríes e ntre si da la siguiente sucesión: t, 4/3,3 / 2, 2, 8/3. 3, 4, 9/ 2. 16/ 3,
F. M. CORNFORO, Cusmology, pág. 60, n. l . cí, 8, 9, 27{2, 18, 27, La imagincrla no hace sino resaltar la estructuro
180 DI Á LOCOS 11MEO 181

esta manera consumió completamente la mezcla de la que durará eternamente. Mientras el cuerpo del universo nació
habla cortado todo esto. A continuación , partió a lo largo visible, ella fue generada invisible, part[cipe ')O del razona-
todo el compuesto, y unió las dos mitades resultantes por miento y la armenia_ creada la mejor de las creaturas por el 37
el centro, formando una X. Después, dobló a cada mitad mejor de los seres inteligibles y eternos. Puesto que el dios
~en clrculo, hasta unir sus respectivos extremos en la cara la compuso de estos tres elementos -la naturaleza de lo
opuesta al punto de unión de ambas partes entre sí y les mismo, la de lo otro y el ser-, la dividió proporcional-
imprimjó uo movimiento de rotación Wl.iforme. Colocó un mente y despul:s la unió, cuando [el alma], al girar sobre sí
circulo en el interior y otro en el exterior y proclamó que misma, toma contacto con algo que posee una esencia divi-
el movimiento exterior correspondía a la naturaleza de lo :.i blc o cuando lo hace con algo que la tiene indivisible,
mismo y el interior a la de lo otro. Mientras a la revolución dice, moviéndose eo su totalidad, a qué es, eventualmente, iJ
de lo mismo le imprimió un movimjeoto giratorio lateral id~ ntico, de qué difiere o de qué es relativo y, más precisa-
hacia la derecha, a la de lo otro la hizo girar en diagonal mente, cómo y de qué manera y cuándo sucede que un
hacia la izquierda y dio el predominio a la revolución de lo nbjeto particular es relativo a o afectado por otro objeto
c1 mismo y semejante; pues la dejó única e indivisa, en tanto d el mundo del devenir o del de los entes eternos e inmura-
que cortó la in1erior en seis partes e hizo siete círculos desi- hJesll . Cuando en el ámbito de lo sensible tiene lugar el
guales. Las revoluciones resultantes estaban a intervalos razonamienlo verdadero y no contradictorio sobre lo que
dobles o triples entre sí y había tres intervalos de cada es diverso o lo que es idéntico, que se traslada sin sonido n.i
clase. El demiurgo ordenó que los círculos marcharan de vo1. a través de lo que se mueve a sí mismo, y cuando el
manera conuaria unos a otros, tres oon una velocidad círculo de lo otro, en una marcha sin desviaciones, lo
semejante, los otros cuatro de manera desemejante entre si anuncia a toda su alma, entonces se originan opiniones y
y con los otros tres. aunque manteniendo una proporción. c..:rcencias sólidas y verdaderas, pero cuando el ra1..ona- e
Una vez que, en opinión de su hacedor, toda la compo- miento es acerca de lo inteligible y el círculo de lo mismo
sición del alma hubo adquirido una forma racional, éste con un movimiento suave anuncia su contenido, resultan,
•. entramó todo lo corpóreo dentro de ella, para lo cual los
ajustó reuniendo el centro del cuerpo oon el del alma. f:sta,
después de ser entrelazada por doquier desde el centro .w p.rycht (37ol): glosa (cf. U. vo~ Wn.AMowm MoEL.Ll!NDORI·F, Plo·
1on 11. Berlín. 1918. pág. 389, y F. M.. CokNFORD. Cosm()/ogy, pág. 94,
hacia los extremos del universo y cubrirlo exteriormente en
n. 2). Aunque: PluUirco ha Jeldo psychi la oposici6o oórotos mPII, logis-
círcu lo, se puso a girar sobre sí misma y come112ó el moL/ di: nu:téchnu<a kof hormonÚls muestra claramente que tn.nto el lldjc:-
gobierno divino de una vida inextinguible e inteligente que tivo como la construcción panicipial modiocaJl a olllé .
•11 La traducción difiere de las inte'l>retaciones dadas hasta el presente
geom~trico-musical del mundo: la astronomía mostrará que el ordeo que del pasaje en que se elimina la coma detrás de hélnon, de modo qw 'e d~
impera en los cuerpos cclcslcs es unn forma de la armonía musical. El In sucesión te... koi ... te y en otro níve1. e. d . dependiendo del lllt imo te.
creador actúa como un músico creando una escala tonal y el modelo de la ntdlista ... kaí. Para la sucesión le... Je ... , ef. R. KÜHNER.· S. Gt!RTtt, Au~·­
creación es el del monocordio. Cf. F. M. CoRNPORD, Cosmology, .führ/iche Grammatik der grlechischen Sprachc. Parte /1: Satzlehre 11,
págs. 59-72. Hunnover-Leip7.ig, 1989 ( 19661, 251, n. l.
182 DIÁLOGOS 183

necesariamente, el conocimiento noéticoJ2 y la ciencia. Si más joven en el tiempo, ni corresponde que baya sido gene-
alguna vez alguien dijere que aquello en que ambos surgen rado, ni eslé generado ahora, ni lo sea en el futuro , ni en
es algo que no sea el alma, dirá cualquier cosa, menos la absoluto nada "de cuanto la generación adhiere a los que se
verdad. mueven en lo sensible, sino que estas especies !lurgen
Cuando su padre y progenitor vio que el universo se cuando el tiempo imita la eternidad y gira segón el número
movia y vivía como imagen generada de los dioses eter- - y, además, también lo siguiente: lo que ha devenido es b
nos D, se alegró y, feliz, tomó la decisión de hacerlo todavla devenido. lo que deviene está deviniendo, lo que devendrá
J mas semejante al modelo. Entonces, como éste es un ser es lo que devendrá y el no ser es no ser: nada de esto está
viviente eterno, inteotó que este rnundo lo fuera también en expresado con propiedad. Pero ahora, quizá, no es el
lo posible. Pero dado que la oaturalez.a del mundo ideal es momento oportuno para buscar exactitud.
sempiteroa y esta cualidad no se le puede otorgar comple- El tiempo, por tanto, n~.c~ó Fln el univ~_GQ, para que,
tamente a lo generado, procuró reaJizar una cierta imagen generados si~ult.anearoente, también desaparezcan a la
móvil de la eternidad y, al ordenar el cielo, hiz.o de la eter- vez, si en alguna ocasión tieoe lugar una eventual disolu-
nidad que permanece siempre en un punto una imagen ción suya, y fue hecho según el modelo de la naturaleza
eterna que marchaba según el número, eso que llamamos eterna pnra que este mundo tuviera la mayor similitud
~ tiempo. Antes de que se originara el mundo, no existían los posible con el mundo ideol l 4 , pues el modelo posee el ser t
días, las noches, los meses ni los años. Por ello. planeó su por toda la eternidad, mieotras que éste es y será todo d
generación al mismo tiempo que la composición de aquél. tiempo completamente generado. La decisión divina d~
Éstas son todas partes del tiempo y el 11era>> y el ccserá11 son cre<lr el tiempo hizo que surgieran el sol, la luna y los otros
fonnas devenidas del tiempo que de manera incorrecta cinco cuerpos celestes que Uevan el nombre de planetas
aplicamos irrenex..ivameote al ser eterno. Pues decimos que para que dividieran y guardaran las magnitudes tempora-
era, es y será, pero según el razonanúeoto verdadero sólo le les. .Después de hacer el cuerpo de cada uno de ellos, el
38 corresponde el 1ces>>, y el <1era>1 y el «será» conviene que sean dios los colocó en los circuitos que recorria la revolución
predicados de la generación que procede en el tiempo de lo otro, siete cuerpos en siete circuitos, la luna en la d
-pues ambos representan movimientos, pero lo que es primera órbita alrededor de la tierra, el sol, en la segunda
siempre idéntico e inmutable no ha de envejecer ni volverse sobre la tierra y el lucero y el que se dice que está consa-
grado n Hermes, en órbitas que giran a la misma velocidad
n Se Hala !Id grado m~s .airo de conocim iento y se caracto:riu por su
per~pci6n inmedia1s y unitaria del objeto n~tico ya sea la ide11 o el que la del soPS pero coo una fuena contraria a él, razón
principio trascendente a ellas, la móoada (e f. Eput. 1, 342c-d).
)J Contrariamente a lo que: supooe F. M . CoRNFORo, Cosmo/ogy. Jo! homo1óto1os en 38b8 no ~e refiere a dm'>nos ca )8bó. sino a

pAg. 99 y si¡s.; K. WrODRA, TimaioJ. cir., oot:t al p35aje, el gcnirivo ton ouranoii en la miro1a Hnca.. De la misma ma.ncm que au11ii en 38cl no s.e
oidion theón no se rcfierr a los aSiros, sino al mundo ideal (e(. afd1on ón. refiere a poródeigma en J8b8, sino a por6dtigma en J&cl. 1:.1 como lo
37d 1). ógolmo. imagen en sentido religioso y como ~mejaol.a: cf. Bonq. demuestra la frase siguiente.
218d-c, donde los ogálmoto que ~e encuentran dentro de Sócrates no son J~ Para la aclaración de esta construcción, cf. A. E. IAYLOR . Com-
~ino sopllrosynf! (218d7). mentary. cit., pág. 196; F. M . CORNFORD, Cosmology, pág. lOS, n, 2.
184 DIÁLOGOS nMEO 185

por la que regularmente se superan unos a otros el sol, el una luz en el segundo circuito contando desde la tierra, la
planeta de H.ermes y el lucero. Si alguien quisiera detallar que actualmente llamamos sol, con la finalidad de que todo
dónde colocó los restantes planetas y todas las causas por el cielo se iluminara completamente y los seres vivientes
las que así lo hizo, la argumentación, aunque secundaria. correspondientes participaran del número, en la medida en
e presentaría una dificultad mayor que la que merece su l JUC lo aprendian de la revolución de lo mismo y semejante.
objeto. No obstante, quizá más tarde, con tranquilidad, Así y por estas razones, nacieron la noche y el dla, el ciclo e
podamos explicarlo de manera adecuada. Una vez que de tiempo de la unidad de revolución más racional. El mes
cada uno de los que eran necesarios para ayudar a crear el se produ~, cuando la luoa, después de recorrer toda su
tiempo estuvo en la revolución que le correspondía y, tras órbita, supera al sol; el año, cuando el sol completa su
sujetar sus cuerpos con vínculos animados, fueron engen- revolución. Como tan sóto unos po~s entienden las revo-
drados como seres vivientes y aprendieron lo que se les luciones de los restantes, ni se las nombra ni, por medio de
ordenó, comenzaron a girar según la revolución de lo otro, la observación, se hacen mediciones relativas, de modo d
J9 que en un curso oblicuo cruza la de lo mismo y es domi- 4uc, en una palabra, no saben que sus caminos errantes de
nada por ella 36. Uoos recorren un círculo mayor y otros. una magnitud enorme y maravillosamente variada son
uno menor; los del menor tienen revoluciones más rápidas, tiempo. Sin embargo, es posible comprender que, cuando
los del mayor más lentas. Como giran alrededor de la revo- las velocidades relativas de las ocho órbitas, medidas por el
lución de lo mismo, los más rápidos parecen ser superados circulo de lo mismo en progresión uniforme, se completan
por los más lentos, aunque en reatjda.d los superan . Aqué- l>imultáneamente y alcanzan el punto inicial, entonces el
lla, ~mo todos los círculos avanzan en dos direcciones número perfecto de tiempo culmina el año pufeeto. De
b opueS"tas al mismo tiempo, los retuerce en espiral y hace esta manera y por estos motivos, fueron engendrados todos
aparecer al que se aleja más lentamente de ella como si la los cuerpos celestes que en sus marchas a través del cielo
siguiera más de cerca a ella que es la más rApida. Para que aJcanzan un punto de retorno, para que el universo sea lo
hubiera una medida clara de la lentitud y rapidez relativa más semejante posible al ser vivo perfecto e inteligible en la
en que .17 se mueven las ocho revoluciones, el dios encendió imitación de la naturaleza eterna.
A pesar de que ya el demiurgo había ~mpletado todo .:
16 k oto de tfn thou!rou pho1on plagian oii=n. dii:J t2s 1aútoü ioii.s'"' ~~ lo demás en lo que atañe a la similitud con aqueUo a lo que
kol krotvummen... a. A. E. TI\YLOR, Commemary. pág. m y sigs. se asemejaba, hasta la generación del tiempo inclusive, el
Contrariament e a lo que pretende F. M . CORNFO'IID (Cosmology,
p~g. ll l, n. 2), el lema de Proclo no ~nuestra que la actual fuera la lectura
universo todavía no poseía en su interior todos los anima-
de su m•nuscrito. les gener11dos, en lo que aún era disímil. Este resto lo llevó
n La conjetura kDth · h6 de R. D. AltCifi!R HtND (711e 1ímo~us of
Plato &hted wlth lntrodu(liOn ond Notes. Londres, 1888, pág. 128 y sigs.) págí!l3 liS) ni R . 0 . AltCHER HtND (l<moew. pág. 129) con e l sóbilo
~ J;¡ propu~st11 más plausible al texto exi&tentc, sobre todo si se tiene en resultado de que los siete planetas se mueven ahora en ocho órbitas. El
cuenta que to peri 1011 oku)phorós es una pcrlt"rasis por haí októphorol, ' humorous touch' platónico que le sirve a TAYLOR pa ra juslificar d texto
como nccrtadamcnte observa A. E. T" YI.OR (Commentary. pá'g. 212), de BunNIIT es tan in¡¡lés que no alcanzo a notarlo (cf. F. M. CoRNf'ORO,
lo que no ha sido advertido por F. M. CoRNFOR.O (Cosmology. Cosmology, pág. 115, n. 4).
186 DIÁLOGOS TlMEO 187

a cabo estampando una impresión en la naturaleza de la para que sea nodriza nuestra y, por medio de su rotación 4 () e
copia 38 . Pensó, pues, que este mundo debia tener en si nlrededor del eje que se extiende a través del universo,
especies de una cualidad tal y en tanta cantidad como el guardia y artesana de la noche y del dla, la primera y más
intelecto ve que hay en el ser viviente ideal. Hay, cierta- nnciana de las divinidades que hay en el universo. Seria un
meo te, cuatro: u.:.;n~a es esfuerzo vano nombrar sin representaciones visuales las
7=-7e ,_l..,&!~én:.:.e::::r:..:o:...=ce=les:::!.:::t.e;..:d;:.e..:.l:.:o::s....:d:::i:.:o:.::s::es~1c..:;OI ra,
el alado y de los animales que surcan el aire; la tercera es eJ danzas corales de estas últimas, sus mutuas conjunciones,
género acuático_y la cuarTa - corresp~od~ ~ ue marcha el retorno •1 de las órbi.tas sobre sí mismas y sus avances y
~ sobre los eje:§. y a los ·animales t~.rr~tre.S~· Hiio la mayor qué dioses se u nen en los encuentros y cuántos se oponen,
parte de la forma de lo divino de fuego para que fuera el y en qué y después de qué tiempos se nos ocuhan colocán-
género más bello y más luminoso para la visr.a, y lo cons- dose uno delante de otro y, al reaparecer, producen temor
truyó perfectamente circular, sernejante al universo. Lo y dan signos de lo que ha de suceder a los que no son
colocó en la in teligencia de lo excelso J9, para que lo capaces de calcular. Sea éste, por tanto, un final adecuado d
siguiera, y lo distribuyó por todo el cielo en c(rcuJo, de para estos asuntos y para lo dicho acerca de la nat uraleza
modo que fuera uo verdadero adorno bordado en toda su de los dioses visibles y generados .
superficie. A cada uno le dio dos movim.ieotos, uno en lo Decir y conocer el origen de las otras divinidades es una
mismo y según lo mismo, para que piense para sí siempre tarea que va más allá de nuestras fuerzas. Hay que creer,
b lo mismo acerca de lo mismo, el otro hacia adelante, por consiguiente, a los que hablaron antes, dado que en
dominado por la revolución de lo mismo y semejante, pero tanto descendientes de dioses, como afirmaron, supongo
inmóvil y lijo respecto de los cinco movimientos, para que que al meoos conocerían bien a sus antepasad os. No es
cada uno de ellos llegara a ser lo más perfecto posible. Por posible, entonces, desconfiar de hijos de dioses, aunque ,
esta causa, por tanto, su rgieron las ~trellas fi~, que ~ hablen sin demostraciones probables ni necesarias, sino.
seres vivos divinos e inmortales que giran según lo mismo siguiendo la costumbre, debemos creerles cuando d icen que
é n cl miSmo punto per"iña neceñsrempre:- Las que tie~
y relatan asunt os familia res. Aceptemos y refi ramos pues el
Ün "¡)un to de retorno y"un curso errático, como fue descrito origen de los dioses tal como lo exponen ellos. Océano y
más arriba, nacieron como fue dicho. ConS1ruyó la tierra Tetis (ueron hijos de Gea y Urano, de ellos nacieron For-
cis, Cronos, Rea y todos los de su generación; de Cronos y -11
31
Rca, Zeus, Hera y todos los que sabemos que son llamados
por6dt!igma s ignifica en este pasaje 'copia', cf. Rep. 1, 529d7. El
sus hermanos y, además, los restantes que son descendien-
pasaje d el Timeo 28b2, mcncioMdo por E. oe.s PLACES (Piaton. Oeuvres
<·ompletes. X IV, Le.-.:lquc 11, 1946, pág. 402), no tiene en absoluto este tes de éstos. Después de que nacieran todos los dioses que
significado.
19 LA traducción de A. RIVIIIJO (Oeuvrcs, pág. !54), copia de la de •o Para la aclaración de este pasaje y en especial del1énnino h~I/Jomé­
TH. H . MI\RTIN (E:rudel. 1, pág. 109). equivoca el sentido y la cons- nen, cf. F. M . CoRNFORO. Cosmol(lgy, págs. 120- 134.
1rucción ~i nl.áct ica al rornper la unidad del sintagma eis tln toú kratístou •r i!panakykMseis: la traducción de F. M. CORNFORO (Comrology.
phrónesin, con lo culllloma el participio synepómenon como femenino, lo cit., pág. 135) 'counter-revolutions· no hace justicia a l significado del tér·
que es imposible. Se trntu dc:l circul o de lo mismo en el alma del mundo. mino griego.
188 DIÁLOGOS TI MEO 189

marchan de manera visible y todos los que aparec:en cuando vivientes, alimcntadlos, hacedlos crecer y recibidlos nue-
quieren, el creador de este universo les dijo lo siguiente: vamente cuando mueran.)>
«Dioses hijos de dioses, las obras de las que soy arte- Dijo esto y vertió nuevamente en el recipiente 4 l, en el
sano y padre, por haberlas yo generado, no se destruyen si que antes habla mezclado el alma del universo, los restos
yo no lo quicro"' 2• Por cierro, todo lo atado puede ser des- de la mezcla anterior y los mezcló 4 de una manera que era
b atado, pero es propio del malvado el querer desatar lo que en cierto sentido igual, aunque ya no eran igualmente
está construido de manera armónicamente bella y se en- puros, sino que poseían una pureza de segundo y tercer
cuentra en buen est.ado. No sois en absoluto ni inmortales grado. Una vez que hubo compuesto el conjunco, lo dividió
ni indisolubles porque habéis nacido y por las causas que en un número de almas igual a los cuerpos celestes y distri-
os han dado nacimiento; sin embargo, no seréis destruidos buyó una en cada astro. Desputs de montarlas en una ~
oi tendréis uo destino mortal, porque habéis obtenido en especie de carruaje, les mostró la naturaleza del universo y
suerte el vínculo de mi decisión, aun mayor y más pode- les proclamó las leyes del destino. Todas tendrían prescrita
roso que aquellos con los que fuisteis aLados cuando nacis- una primera y única generación, para que nadie fuera per-
teis. Ahora. enteraos de lo que os be de mostrar. Hay tres judicado por él. Después de implantadas en los instrumen-
géoeros mortales más que aún no han sido engendrados. Si tos del tiempo correspondientes a cada una, deberlan nacer
~ éstos oo llegan a ser, el universo será imperfecto, pues no en el más piadoso de los animales, pero, puesto que la
tendrá en él todos Jos géneros de seres vivientes y debe naturaleza humana es doble, tal género mejor seria el que J2
tenerlos si ha de ser suficientemente perfecto. Pero si nacie- Juego se habría de llamar hombre. Cuando se hubieran
ran y participaran <le la vida por mi intermedio, se iguala- necesariamente implantado eo cuerpos, al entrar o salir.
rían a los dioses. Entonces, para que sean mortales y este dcberla.o tener, primero, una ún.ica percepción connatural a
universo sea rcal..meote un todo, aplicaos a la creación de todas producida por cambios violentos; en segundo Jugar,
los seres vivos de acuerdo con la naturaleza e imitad nú amor mezclado coo placer y dolor; además, temor e ira y
poder en vuestra generación. Comenzaré por plantar la todo lo relacionado con ellos y cuanto por naturaleza se les
simiente de lo que conviene que baya en eUos del mismo opone. Si los dominaran, habrían de vivir con justicia. pero b
nombre que los inmortales, dado que es llamado divino y si fueran dominados, en injusticia. EL que viviera correcta-
gobierno en los que quieren obedeoer siempre a la justicia y mente durante el lapso asignado, al retornar a la casa del
J a vosotros, y os lo entregaré. Vosotros haréis el resto, astro que le fuera atribuido, tendría la vida feliz que le
entretejiendo lo mortal con lo inmortaL Engendrad seres corresponde, pero si fallara en esto, cambiaría a la natura-
leza femenina en la segunda generación; y si en esa vida '
~.
1
' La propuesta de F. M. CORNFORD (Co3mology, págs. 367-370)
(cf. pág. 140, n. l) no es acertada por las razones de ritmo que aduce <J La conjetura de F. M. CoRNFORD (Ccsmology. pág. t42, n. 2)
contra la conjetura de ll11dham (vid. K L. WIDORA, TimaioJ, o. 95}, su es oo <,lt:cha(jo de imprecisión filológica .
conjetura 1á sobre la base de la glosa 1ódt1 es desde el punto de vista de la •• L:. misma observación que en nota anterior para su propuesta k até-
crhico textual inferior t1 la ll!ctlo dljficllior de Y preferida por Burnet. chef por katecheito (ibld., pág. 142, o. 3}.
190 DIÁLOGOS TJMEO 191

aún no abandonara el vicio, sufriría una metamorfosis :Hadas a la gran corrienle, ni dominaban ni eran doru.ína-
hacia una naturaleza animal semejante a la especie del das, eran movidas con violencia y con violencia mov[an, de
carácter en que se hubiera envilecido. Sometido al cambio, modo que todo el animal se movía y, de manera desorde- b
no dejaría de sufrir si, conjuntamente con la revolución de nada e irracional, avaru.aba sin dirección porque posela Jos
lo mismo y semejante que hay en él, no controlara la gran .~cis movimientos. En efecto, iba hacia adelante y hacia
multitud de ruidos e irracional hecha de fuego, agua, aire y atrás, hacía la derecha y la izquierda y bacía arriba y hacia
d tierra que le ha nacido como un agregado posterior y, tras abajo y erraba en todas direcciones según los seis lugares.
haberla dominado con el razonamiento, no llegara a la Aunque la ola alimenticia que fluía y refluía era grande, los
forma de la primera y mejor actitud moral. Después de procesos desatados por lo que se introd.ucla ocasionaban
establecer estas leyes para oo ser culpable luego del vicio de una conmoción todavla mayor, cuando el cuerpo de alguien .:
cada una, las plantó, unas, en la tierra, otras, en la luna y chocaba con un fuego ajeno exterior, con la solidez corpó-
las demás, en los restantes instrumentos del tiempo. Tras la rea de la tierra o con el deslizamiento húmedo de las aguas
siembra, encargó a los dios~ jóvenes plasmar los cuerpos o era atrapado por uo huracán de vientos movidos por el
mortales y comenzar a hacer cuanto aún restaba por gene- aire, y, los movimientos que éstos suscitaban, tras transmi-
erar del alma humana y todo lo relacionado con eUo v tjrse a todo el cuerpo, afectaban el alma. Por eso, más
gobernar en la medida de lo posible de la manera más ~~~~ tarde se denominó a estos procesos percepciones y aún hoy
Y mejor aJ animal mortal, para que no se convirtiera en se los llama así. En ese momento en panicular, produclan
culpable de sus males. un movimiento extremadamente intenso y muy violento,
Una vez que hubo dispuesto lo que antecede, retornó a porque, conjuntamente con Ja corriente que afluía de modo d
su actitud habitual. Mienl·ras permanecía en eUa4l, sus cont inuo, movlan y agitaban las revoluciones del alma con
hijos, después de meditar sobre la orden del padre, la Ueva- violencia. AJ fluir en sentido contrario a la revolución de lo
ron a cabo. Tomaron el principio inmonal del viviente mor- mismo, la encadenaron completamente y le impidie ron
tal e imitaron al que los habra creado. Tomaron prestadas gobernar y marchar. Asimismo, convulsionaron totalmente
del universo porciooes de fuego y tierra_ agua y aire - por- la revolución de lo otro, de modo que los intervalos dobles
ciones que posteriormente le deber(ao ser devueltas- y las y triples, tres de cada clase, y los medios y uniones de lres
43 unieron y pegaron, no con los vlnculos indísoll!bles que medios, cuatro tercios y nueve octavos -como no eran
ellos mismos posdan, si no que las ensamblaron con nume- completamente disolubles, excepto por el que los habla
rosos nexos invisibles por su pequeñez. Hiciera~· d:e todo unido- se retorcieron completamente y sus clrculos se ~
un cuerpo individual y ataron las revoluciones.•del alma rompieron y destruyeron cuando era posible, de forma que,
inmortal a un cuerpo somelido a flujos y reOujos. Éstas, aunque, mantenidos unidos con dificultad, se movlan, lo
hadan de manera desordenada, unas veces enfrentados,
otras oblicuos, otras de espaldas; como cuando uno, acos-
<j La utili:tnción tlel verbo m~no se hace aqul para mostrar la oposi-

ción de la actitutl natural del demiu rgo que no está sometido al cambio, tado boca arriba, con la cabeza sobre la tierra, levanta los
por conl raposioión a lo que es propio del resto de los dioses y del devenir. pies y los apoya sobre algo; entonces, al que lleva a cabo
192 DIÁLOGOS TI MEO 193

esta acción y a los que Jo ven se les aparecerá respectiva~ más probable de manera consecuente, debemos tratarlo
mente a cada uno lo derecho del otro izquierdo y lo como sigue.
izquierdo, derecho. Si las revoluciones sufren con violencia P ara imitar la figura del universo circular, ataron las
44 estos y otros procesos semejantes, cuando se encuentran con dos revoluciones divinas a un cuerpo esférico, al que en la
un objeto exterior d el género de lo mismo o de lo otro, actualidad llamamos cabeza, el más divino y el que gobierna
anuncian d e manera contraria a lo verdadero lo que es todo lo que hay en nosotros. Los dioses reunieron todas las
igual y lo difeN:.ntc de él y se vuelven mentirosas y carentes partes del cuerpo y se las entregaron para que se sirviera de
de inteligencia. En ese momento, ninguna de las dos revo- él porque hablan decidido que debla poseer todos los
luciones es jefe ni gula. Cuando algunas sensaciones prove- movimientos que iba a haber. Se lo díeroo como ágil vehl-
nientes del exterior asaltan las revoluciones del alma y las culo para que, al rodar sobre tierra que tuviera variadas ele-
arrastran junto con toda la cavidad del alma, entonces, vaciones y depresiones, no careciera de medíos para supe- ~
rar las unas y salir de las otras. P or eso, el cuerpo recibió

·---
aunque dominadas, pareceo dominar. Por todos estos fe-
nómenos, tanto ahora como al comieozo 46 cuando el una eKtensión y, cuando dios concibió su modo de trasla-
b ~Lma es atada al c~o mo.rtal;-en-u·~ci.m.er momento se_ ción, le nacieron cuatro miembros extensibles y nexibles
vuelve irracional. Pero cuando la anuencia de crecimiento con c uya ay\lda y sostén Uegó a ser capaz de marchar por
-~ .
y alimentactón es menor y, al pasar el tiempo, las revolu- todas partes con la morada de Jo más divino y sagrado 45
ciones, tranquilizadas, retoman y restablecen su camino, encima de nosotros. Asl, y por estas razones, les nacieron a
las órbitas, que se han corregido y reiosenado en el curso todos piernas y macos. Los dioses concedieron el peso
que recorre cada uno de los círculos y anuncian correcta- principal de la traslación a la parte anterior del cuerpo,
mente lo ig\lal y lo diferente, haceo que se vuelva prudente porque la consideraban más valiosa y más digna d e ejercer
el que ha llegado a poseerlas. En caso de que se reciba, el mando que la posterior. Cienamente, era necesario que
además, una correcta formación educativa, se llegará a ser la parte delantera del cuerpo humano se diferenciara y dis-
completamente sano, puesto que se habrá evitado la en- tinguiera de la trasera. Por ello, primero pusieron la cara
e fermedad más grave. Pero cuando uno se descuida y lleva en el recipiente de la cabeza, le ataron los instrumentos b
una forma de vida coja, como un oo iniciado e insensato, necesarios para la previs ión del alma y dispusieron que lo
retoma al Hades. Mas este discurso teodrá lugar más tarde anterior por naturaleza poseyera el maodo. Los primeros
en alguna ocasión; acerca de lo planteado ahora debemos instrumentos que construyeron fueron los ojos portadores
discurrir con mayor exactitud y también lo anterior a este de luz y los ataron al rostro por lo siguiente. ldearon uo
asunto: sobre los cuerpos, la generación de sus partes, y cuerpo de aquel fuego que sin quemar produce la suave
resp~to del alma, por qué causas y con qué intenciones los luz, propia de cada día 47. En efecto, hicieron que nuestro
t1 dioses la engendraron, todo lo cual, si nos atenemos a lo
., olkeion hekústls heméras concierta con ph~s htmtron como correc-
tamente vio J. 8URHET y sub raya A . E. T A VLOR (Commentory. pAgjna
•• Estos procesos :>e produjeron en el momento de la creación del 277; contrarillJllcntc F. M. CORNPORD (Cosmology, pág. 152, n. 2). Los
mundo Y aotuolmcnu:, ondn vez que un Lima se encarna en un cuerpo. dioses J)U~ic rnn .:11 los hombres un fuego de la misma naturalcta que el
160.-))
194 DIÁLOGOS TI MEO 195

fuego interior, hermano de ese fuego, nuyera puro a través prender la formación de imágenes en los espejos y en todo
de los ojos, para lo cual comprimieron todo el órgano y lo que es reflectante y liso. En efecto, fenómenos semejan-
especialmente su centro hasta hacerlo liso y compacto o tes tienen lugar necesariamente por la combinación de los
para impedir el paso del más espeso y filtrar sólo al puro. dos fuegos , el interior y el exterior, porque el fuego del
e Cuando la luz diurna rodea el flujo visual., entonces, lo rostro [que se refleja) se funde con el fuego de la vista en la b
semejante cae sobre lo semejante, se combina con él y, en superficie lisa y brillante una vez que en ésta se ha origi-
Hnea recta a los ojos, su rge un único cuerpo afín, donde nado un fuego que sufre múltiples distorsiones .so. Lo que se
quiera que el rayo proveniente del interior coincida con encuentra a la izquierda aparece a la derecha porque, coo-
uno de los ex ternos. Como causa de la similitud el con- tra lo que es usuaJ en el choque de los rayos, las partes
junto tiene cualidades semejantes 4' , siempre que entra en entran en cont acto con las partes opuestas de la visión.
t1 contacto con un objeto o un o bjeto con él. transmite sus Contrariamente, lo que está a la derecha aparece a la dere-
movimientos a través de todo el cuerpo basta el alma y cha y lo que se encuentra a la izquierda, a la izquierda ,
produce esa percepción que denominamos visión. Cuando cuando la lu-z cambia de posición al unirse con el olro
al llegar la noche el fuego que le es afín se marcha, el de la rayo, esto es, cuando la superficie pulida de los espejos está e
visión se interrumpe; pues a l sali.r hacia lo desemejante curvada hacia arriba eo ambos lados y desplaza la parte
muta y se apaga por no ser ya afín al aire próximo que derecha hacia la izquierda de la ";sión y la otra parte, hacia
carece de fuego. Entonces, deja de ver y se vuelve ponador la derecha. Si se retuerce el espejo loDgjtudinalmente a la
del sueño. pues los dioses idearon una protección de la cara, todo aparece cabeza abajo, desplazando la parte infe-
~ visión, los párpados. Cuando se cierran, se bloquea la rior del brillo bacía arriba y la superior hacia abajo.
potencia del fuego interior que disminuye y suaviza los Todas éstas son causas auxiliares de las que se sirvió
movimientos interiores y cuando éstos se han suavizado, dios aJ reali-zar la idea de lo mejor según \a posibilidad . La é
nace la calma., y cuando la calma es mucha, el que duerme mayorfa cree que lo que enfría o calienta., solidifica o funde
tiene pocos sueños. Pero cuando quedan algunos movi- y cuanto produce efectos semejantes oo son causas secun-
mientos de mayor envergadura, según sea su cualidad y los darias sino las causas efectivas de todo. Sin embargo, care-
lugares en los que quedan, asl es el tipo y la cantidad de las cen absolutamente de raciocinio e inteligencia. En efecto,
46 copias inter iores que producen y que, al despertar, recor- hay_gue afirmar Jlll~ el alma_ es ~ únic.o sei .aLque le. -
damos como imégencs exteriores. No es nada difícil com- corresQO~e tener inteligenc!a :-:PI:Ies ésta es invisible,

rue¡¡o solDr, que por o tr3 p11rtc hRbl11 sido ya creado por el demiurgo y no 1u Como observa F . M. COR.NFORD (Cosmology, p,g, 155). se
es creado ahora por los dioses como se deduce de la trad ucción de COR~­ refiere probabl~mc ntc a la transposición de izquierda y derecha mcncio·
FORD y quienes lo sisuen. n~da un poco m~s adelante. límeo expone la reflexión de un rostro en un
•a Siguiendo la DCerlHda interpreta.ci6n de f . M. CoRNFORD (Cosmo- espejo. Lo uni6n del fue¡o imc:rior de la persona reOejada con el rucso
logy. póg. 152) tomo leion y pyk11ón concertando con sympilbantes y proveniente del espejo produce la reflexión en la superficie lisa que, a su
no con rheín. vc 7., irradia un rayo que se encuentra con el provcnicnle de los ojos del
•~ homoíopathés por pdlhcmn: «cualidades~. perceptor.
196 DI A LOCOS TlMEO 197

mientras que el fuego, el agua, la tierra y el aire son todos imperturbables, y o.rdeoáramos nuestras revoluciones erran-
cuerpos visibles- y el que ama el esplritu y la ciencia debe tes por medio del aprendi1...aje profundo de aquéllas, de la
investigar primero las causas de la naturaleza inteligente y, participación en la corrección natural de su aritmética s• y
, en segundo lugar, las que pertenecen a los seres que son de la imitación de las revoluciones completamente estables
movidos por otros y a su vez mueven necesarjamente a del dios. Y acerca de Ja voz y el oído, otra vez el mismo
otros. Por cierto, nosotros debemos actuar de la misma razonamiento: nos fueron concedidos por los dioses por las
manera. Es necesario que tratemos ambos géneros de cau- mismas razones y con la misma finalidad. Pues el lenguaje
sas por separado las que conjuntamente con la razón son 1icne la misma fmalidad, ya que contribuye en su mayor
anesanas de lo bello y bueno y cuantas carentes de inteli- parte a lo mismo y, a su vez, cuanto de la música utiliza la
gencia son origen de lo desordenado casual en todos los voz para ser escuchado ha sido dado por la annonia 52 .
procesos. Ya hemos tratado, pues, las causas auxiliares tsta, como tiene movimientos afioes a las revoluciones que d
adicionales de los ojos que colaboran para que alcancen la pose~mos en nues1ra alma, fue otorgada por las Musas al
capacidad que ahora poseen. A continuación tenemos que que se sirve de ellas con inteligencia, no para uo placer
"' considerar su utilidad principal, por la que dios nos los irracional, como parece ser utilizada a hora, sino como alia-
obsequió. Ciertamente, la vista, según mi entender, es da para ordenai la revolución disarmónica de nuestra
causa de nuestro provecho más importante, porque nin- alma y acordarla consigo misma.También nos otorgaron el
guno de los discursos actuales acerca del universo hubiera ritmo por las mismas razones, como ayuda en el estado sin
sido hecho nunca si no viéramos los cuerpos celestes ni el medida y carente de gracia en el que se eocuentra la mayo- r
sol o i el ciclo. En realidad, la visión del día, la noche, Jos rla de nosotros.
meses, los periodos anuales, los equinoccios y los giros La descripción anterior, salvo unos pocos detalles,
astrales no sólo dan lugar al número, sino que éstos nos constituye la demostución de lo que ha sido creado por la
dieron tambiéo la noción de tiempo y la investigación de la inteligencia. Debemos adjuntarle también lo que es pro-
6 naturaleza del universo, de lo que nos procuramos la ftlo- ducto de la necesidad . El universo nació, efectivamente <~8
sofia. Al género humano nunca llegó ni Uegará un don por la combinación de necesidad e iñie'lige-ncia. Se-formó al
divino mejor que ~st.e. Por taJ afirmo que éste es el mayor ·princi pio por medio de la necesidad sometida a la coovic-
bien de los ojos. Y de Jo restante que proveen, de menor ci6n inteligente, ya que la inteligenci a se impuso a la nece-
valor, aquello que alguien no amante de la sabiduria sidad y la convenció de ordenar la mayor parte del devenir
lamentaría en vano si hubiera perdido la vista, ¿qué po-
dríamos ensalzar? Por nuestra parte, d igamos que la visión ~· logismol, la ciencia de los números, aritmctica como en Prof. 3 18o,
fue producida con la siguien1e finalidad: dios descubrió la llnp. SlOe, cte.
mirada y nos hizo un presente con ella para que la obser- ,, La lectio difflcillor del texro de B URNF.T es recomendable desde el
pun1o de vista de la c ritica tex1ual frente a la /utia faci/ior preferida por
vación de las revoluciones de la inteligencia en el cielo nos
F. M. CoR,.;FoRO (Cosmology. p:lg. 158, n. 4}. phónli chrt $/mon sig·
t permitiera aplicarlas a las de nuestro entendimiento, que
nilica j ustame nte vocal music si se lo toma en sentido climol6gico y
les son afines, como pueden serlo las convulsionadas a las activo.
198 OIÁLOCOS TI MEO 199

de la mejor manera pos ible. Por 1anto. una exposición de rnisroo de que actuaría coi'Ttttameme si me propusiera
cómo se originó realmente según estos principios debe tamaña empresa . Teniendo presente lo dicho al conúenzo J
combinar t.ambién la especie de la causa errante en tanto de la exposición respecto de las características de los dis-
b fo rma natural de causalidad u. Debemos reiniciar, por ello. Cll{'SOS probables, intentaré uoo no menos probable que
nuestra tarea y, tal como hicimos anteriormente, empezar ningún otro. sino más. y procuraré disertar acerca de cada
ahora otra vez desde el principio, adoptando un nuevo uno de los elementos en particular y acerca del conjunto,
punto de partida adecuado a esta perspectiva. Tenemos tornando un punto de partida anterior al usual 55• Rec<r
que considerar la naturaleza del fuego, agua, aire y tierra y meneemos el discurso, después de invocar también ahora al
su estado antes de la creación del universo, pues creo que principio de nuestra disertación aJ dios prot.ector para que
nadie basta ahora reveló su origen, sino que como si nos nos conduz.ca sanos y salvos de esta ex.posici6n rara y des-
dirigiéramos a quienes ya saben lo que es el fuego y cada a.costumbr<lda a la doctrina probable.
un o de ellos, los llamamos principios y Jos hacemos ele- El comienzo de nuestra exposición acerca del universo, r
mentos del universo, aunque quienquiera que tenga un por tanto, debe estar articulado de una manera más deta-
poco de inteligencia deberla utilizar dicha similitud sólo de llada que antes. Entonces diferenciamos dos principios,
e manera aproximada y no como si se tratara de tipos de mientras que ahora debemos mostrar un tercer tipo adicio-
sflnba 54• Pues bien, nuestra pos ició n es la siguiente. Ahora nal. En efecto, dos eran suficientes para lo dicho antes, uno
no he de hablar ni de principio ni de principios de todas las supuesto co mo modelo, inteligible y que es siempre inmu-
cosas ni de lo que me parece acerca de ellos, no por nada, table, el segundo como imagen del modelo, que deviene y
sino por lo di((ciJ que es demostrar lo que creo en la forma es visible . En aquel momento, no diferenciamos una tercera 49
presente de exposición y ni vosotros creéis que sea necesa- clase porque considerarnos que estas dos iban a ser sufi-
rio que yo lo diga, ni yo seria capaz de convencerme a mi cien tes. Ahora, sin embargo, el discu rso pa"rece cl\t.ar obli-
gado a intentar aclarar con palabras una especie dificil y
u Acertadamente señala F. M. CoR'>~~ORO (Co$mo/Qgy. pág. 160. vaga. ¿Qué características y qué naturaleza debemos sup<r
n. 2), s1gu~e:ndo a R . D. ARCHEII-HINO (Timaeus). que phero no puede ner que posee? Sobre todas, la siguiente: la de: ser un recep-
te ner el significado que le asignan G. STA LLIIAIJlo! rrrnroeus) y Otros táculo de toda la generación, como si fuera su nodriLa.
lsoponar, comportal'$e). No ot»lante, el 1ex1o de la Epinonris (983b) no Aunque lo dicbo es verdadero, deberíamos hablar con
sine eomo pasaje paralelo, d~o que allf se trata ooocreamenlc del
movJmie nlo, mientras que aqui el \"eTbo lienc el significado más general de
mayor propiedad acerca de él, lo que no es fácil, espe-
rousor (d . LJOOEL- S COTT -JO'IES. s. v. A . IV.3. cr. A. RIVAUO (Oe~~>r~. cialmente porque hay que comenzar con las dificultades
P~&· 166: lo 114/JJte de son mouvcmenl propre).
J • sroiclreion Si&Jlüica origin-..riamenlc la unidad de sonido del lenguaje SJ koi ¡mprostltctr ap 'orches peri hekásllJn kai sympánron ltgein ex-
como el primer oompoa(ote de la silaba (cf. Cr6t. 424d, 426d; Tect . 202e), presión que, COI\I rari.amcnle a lo que sostiene F. M . CoRNfORO (CormQ-
opuesto o grdmmo, la letra escrita del al(abcto (en cont ra de lo que desde logy, pág. 161, n. 3). es perfecl8rnerlle lraduciblc. Su conjetura (hei
ARCtiER-HrNo pan~ aquí vienen plagióndosc mutuamcnlc los traduc.l orcs) ka/ tmprosthen) debe ser rechauda por carecer de fundamento palcogra-
Y. ~;n segundo lugar, en un sentido derivudo de origen plat ónico, principio, fico y con1rswnir las leyes clernenlales de la lellgu3 gricg11. Platón hubiera
sinónim o de orchl. usado en ese caso ho• , aunque, de Indas maneras. el k al seria inexplic:~ble.
b
200 DIÁLOGOS

preliminares acerca del fuego y de los otros elementos por


TIMEO
/,
.b:)
nece rehúye la aseveración del 'eso' y el 'esto' y 1~ .de l \para.
'

"
\
201 •
.
V
'.
lo siguiente: porque es difici.l decir acerca de cada uno de esto· st y toda aquella que lo designe como si ttl ·era una
ellos a cuál se le apl ica con más propiedad el nombre de cierta permanencia 59 . Pero si bien no es posible a~laÍ!!,ar
agua que el de fuego o a cuál qué nombre más que todos o cada uno de ellos 'esto', lo que tiene tales caracterlsticas y
uno en particular, de tal modo que se use un discurso fiable permanece siempre semejante en el c~clo de las mutaciones
y sólido. ¿Cómo trataríamos, entonces, esto mismo de puede ser denominado según las cualidades que posee, y así
manera probable 56 y de qué manera y planteándonos qué es fuego lo que posee en todo momento 1..31 rasgo e, igual-
problemas? En pdmera instancia, tomemos lo que acaba- mente, todo lo generado 60. Sólo aquello en lo que conti-
mos de denomi.nar agua. Vemos que cuando se solidifica, nuamente aparece cada uno de ellos al nacer y eo lo que
asi creemos, se convierte en piedras y tierras, pero cuando nuevamente desaparece, debe ser nombrado por medio de so
~:se disuelve y separa, se convierte en viento y aire, y el aire, 'esto' y 'eso', pero a nada de lo que tiene alguna cualidad,
cuando se quema, en fuego, y el fuego se vuelve a combi- calor o blancura o cualquiera de los contrarios y todo lo
nar, se apaga y retoma a la forma del aire, y el aire torna a que proviene de estos, se le puede aplicar la denominación
reunirse y condensarse en nube y niebla y de éstas, q ue se de 'aquello'. Mas tengo que intentar expresamente de ma-
concentran to<lavla más, Ouye e.l agua; del agua, nueva- nera más clara todavía acerca de eso. Bien, si alguien
mente, tie rra y piedras y así, como parece, se dan naci- modelara figuras de oro y las cambiara si o cesar de unas en
miento en ciclo unos a otros. Por cierto, si ninguno de otras, en caso de que alguien indicara una de ellas y le b
éstos se manifiesta nunca de la misma manera, ¿cómo no se preguntase qué es, lo más correcto con mucho en cuanto a
d poodda en ridículo quien afinnara sio reservas que cual- la verdad sería d ecir que es oro -en ningún caso afirmar
quiera de ellos es éste y no otro? Imposible; es mucho más que el triángulo y todas las otras figuras que se originan
seguro hablar acerca de ellos suponiendo Jo siguiente: poseen existencia efectiva, puesto que cambian mientras
cuando vemos que algo se convierte permanentemente en hace dicha afuma.ción- y contentarse si eventualmente
otra cosa. por ejemplo el fuego, no hay que denominarlo
en toda ocasión 'este' fuego, sino siempre ' lo que posee tal j i No hay ninguna aclar·ación sati.sfactotia parn el texto exis tente tin

cual.idad' 57 y no 'este' agua, sino siempre 'lo que tiene tal toidt!, pero, a dütn:ncia de F. M. CORNFORD (Cosmology. pág. 179.
caracterlstica ·, ni hay que tratar jamás nada de aquello esp. n. 3), he preferido traducirlo.
para lo que uti.lizamos los términos 'eso' y 'esto• para su s• A. E. TA YLOR (Commentary, pág. 317) ha puesto de relieve que
aqul 1'lat6n C1tá utilizando términos técnicos provenientes de la esfera
e designación, en la creencia de que mostramos algo, como si
judicial y aludiendo a una situación en la que lo que deviene debe hacer
poseyera alguna estabilidad, puesto que Jo que no perma- frcntt.: a. la acusación de ser 'e-so' o 'esto' concreto. TAYLOR ofrece la
siguienh: traducción: they will not face a tria/, but evade the fssue of on
6
l ciluíto:s lomado con M¡:olmcn y no coo diaporeth¿ntes (lo que tam- im{'cochment of being o 1his or a rhut ... or any other indictmenJ of
bién es posible:), porque Ti meo se refiere, seguramente, a la probabilidad permonence.
del discurso. 61l 10 dla pontos toioúton es sujeto de la oración y retoma en el ejem-
17
Corrcewmcnte supone F. M. ConNPORD (Cosmology, pág. 179, plo introducido por kai di! kol al 10 tfe tuioiíton aci pcrlphcrtJmenon
n. 1) que pjr en 49d6 debe ~er eliminado. hómoion heká.rtou pérl kai sympántón.
202 OIÁLOOOS TIMBO 203

aceptan con alguna certeza la designación de <do que tiene seres eternos carezca por naturaleza de toda forma. Por
tal característica»). El mismo razonamiento vale también tanto, concluyamos que la madre y receptáculo de lo visi-
para la naturaleza que recibe todos los cuerpos. Debemos ble devenido y completamente sensible no es ni la tierra, ni
decir que es siempre idéntica a si misma, pues no cambia el aire, ni el fuego ni el agua, ni cuanto nace de éstos ni
e para nada sus propiedades . En efecto, recibe siempre todo aquello de lo que éstos nacen. Si afirmamos, contraria-
sin adoptar en lo más minimo ninguna forma semejante a mente, que es una cierta especie invisible, amorfa, que b
nada de lo que entra en ella, dado que por naturaleza sub- admite todo y que participa de la manera más paradójica y
yace a todo como una masa que, por ser cambiada y con- difícil de comprender de lo inteligible, no nos equivocare-
formada por lo que entra, parece diversa en diversas oca- mos. En la med ida en que sea posible alcanzar a compren-
siones; y tanto Jo que ingresa como lo que sale son siempre der su naturaleza a partir d e lo expuesto, uno podria
imitaciones de Jos seres, impresos a partir de ellos de una expresarse d e la siguiente manera: la parte de él que se está
manera diflcil de concebir y admirable que investigaremos quemando se manifiesta siempre como fuego, la mojada,
d más adelante. Ciertamente, ahora necesitamos diferenciar como agua; como tierra y a ire, en tanto admite imitaciones
conceptualmente tres géneros: J.o que d<?~_iene, 3:9}1E.!!~e._n,.!2__ de éstos. Pero, ciertamente, debemos investigarlos ioten~
~ue_.~.~.~.i ~!le.'i aq~:~?. .~.~.~-:_~s ..~:..~~X~J..~!~~!.?..~--~~~~ 1?. tan do dar una definición 6 1 más precisa de aquello que
q~! ..~.~~J.~.'2~...Y tamoten se puede asemeJar el rectptente a la habíamos definido como ~do que tiene tales característi-
'madre, aquello que se imita, al padre, y la naturaleza cas» 62 ¿Acaso el fuego es algo en sí y todo aquello a lo que
intermedia, al hijo, y pensar que, de manera similar, cuando hacemos referencia en el lenguaje tiene una entidad inde- t
un relieve ha de ser de una gran variedad, el material en pendiente?, ¿o lo que vemos y cuanto percibimos a través
que se va a realizar el grabado estaría bien preparado sólo del cuerpo, es Lo único que posee una realidad semejante, y
si careciera de todas aquellas formas que ha de recibir de no hay, además de esto, nada en absoluto y en vano afir-
t algún lugar. Si fuera semejante a algo de lo que entra en él, mamos que hay una forma inteligible de cada objeto,
al recibir lo contrario o lo que no está en absoluto relacio- puesto que esto seda una mera palabra? En verdad , no es
nado con eso, lo imitaría mal porque manifestaría, además, correcto que, mientras dejo el asunto presente sin juicio ni
su propio aspecto . Por tanto, es necesario que se encuentre resolución, hable y afi rme que es nsl, ni tampoco debo
exento de todas las formas lo que ha de tomar todas las añadir un largo excurso a una larga exposición. Lo más t1
especies en si mismo. Como sucede en primera instancia oportuno seria que surgiera una definición relevante de
con los óleos perfumados artificialmente, se hace que los pocas palabras. Por lo tanto, yo, al menos, hago el siguiente
lfquidos que han de recibir los perfumes sean lo más inodo-
ros posjble. Los que intentan imprimir figuras en algún 6 1 La definición (lógol) debe proceder a una mayor precisión. No hay

material blando no permiten en absoluto que haya nioguna ninguna opo!ieión con lo anterior, sino un perfeccionamiento. Errónea-
mente F. M. CoRNFORO (Cosmology, pág. 18&), nrgumtnt. (cf. su n. 3).
SI figura, sino que lo aplanan primero y lo dejan completa-
61 ti> toiónde no significa 'lo que sigue' (F. M . CoRNFORO, Co3mology.
mente liso. Igualmente corresponde que lo que va a recjbir pág. 188: there is o question). sino que relama ro toloúton d e 49d5 y
a menudo y bien en toda su extensión imitaciones de los 50b4; cf. toi te toúto koi toi re tóde referido al reeept,culo en 50al·2.
204 DIÁLOGOS TI MEO 205

voto. Si se dan como dos clases diferenciadas la inteligen- mirarlo, soñamos y decimos que necesariamente tod o ser
cia y la opinión verdadera, entonces poseen una existencia está en un lugar y ocupa uo cierto espacio, y que lo que n o
plena e independiente estas cosas en sí -ideas no percepti- est..á en algún lugar en la tierra o en el cielo no existe.
bles de manera sensible por nosotros, sino sólo captables Cuando despertamos, al no distinguir claramente a causa
por medio de la inteligencia-. Pero si, como les parece a de csla pesadilla todo esto y lo que le está relacionado ni r
algunos, !a opinión verdadera no se diferencia en nada de definir la naturaleza captable solament e en vigilia y que
la inteligencia, hay que suponer que todo lo que percibimos verdaderamente existe, no somos capaces de dec1r la ver-
r por medio del cuerpo es lo más firme. Sin embargo, hay dad : que una imagen tiene que surgir en alguna otra cosa y
que sostener que aquéHas son dos, dado que tienen dife- depender de una cierta manera de la esencia o no ha de
rente origen y so n disimiles. En efecto, la una surge en existir en absoluto, puesto que ru
siquiera le pertenece
nosotros por medio de la enseñanza razonada y la otra es aquello mismo en lo que deviene, sino que esto continua-
producto de la persuasión convincente. Mientras la pri- mente lleva una representación de alguna otra cosa (>.1 .
mera va siempre acompañada del razonamiento verdadero, Además, el razonamiento exacto y verdadero ayuda a lo
la segunda es irracional; la una no puede ser alterada por la que realmente es: que mientras uno sea una cosa y el otro,
persuación, mientras que la otra está abier1a a ella y hay otra. al no generarse nunca uno en otro, oo hao de llegar a d
que Jecir que aunque cualquier hombre participa de esta ser uno y lo mismo y dos a1 mismo tiempo 65 •
última, de la inteligencia sólo los djoses y uo género muy P:lr tanto, recapitulemos los puntos principales de mi
pequeño de hombres. Si eslo se da de esta manera, es nece- posición: hay ser, espacio y <!_~.,..,!res realidades diferen-
.S2 sario acordar que una es la especie inmutable, no generada es
ciadas, y lo antes de que naciera el mundo. La nodriza
e indestructible y que ni admite en si nada proveniente de del devenir mientras se humedece y quema y admite las
otro lado ni ella misma marcha hacia otro lugar, invisible formas de la tierra y el aire y sufre todas las otras afeccio-
Y~ más precisamente 1 oo perceptible por medio de los senti- nes relacionadas con éstas, adquiere formas múltiples y, ~
dos, aquello que observa el acto de pensamiento. Y lo
segundo lleva su mismo nombre y es semejante a él, per- ... F. M. CoRr<FORn (Cosmology. pág. 370 y sig.s.) ha puesro de
ceptible por los sentidos: generado, siempre cambiante y rchevc las dificultades que surgeo en la interpretactón de la frusc au1o
IOÜIO tplt • hó1 gfgonur. Su solución, sin embargo, no aclara la relación
que surge en un lugar y desaparece nuevamente, captable
existente entre la primera y segunda frase de la ubordinada causal. En la
por la opinión unida a la percepción sensible. Además, bay traducción propongo darle a ~ph' hói sentido locl\tlvo y encender auto
un tercer género eterno u, el del espacio, que no admite 1ou1n como suJeto de la primera y segunda frase de la subordinada ausal.
b destrucción, que proporciona una sede a todo lo que posee !Sl.tn olución aclara el texto, dado que aquí no se trata ni de la.s condicio-
un origen, captable por un raz.ooaroiento bastardo sin la nes en que se da una imagen. ni de la relación de la imagen con s u
ayuda de la percepción sensible, crelble con dificultad, y, al modelo. sino de diferenciar la imagen de su receptflcuto. Por ello, auto
IOÜio cph' hói g;gon~n se refiere a la choTo.
6~ Miernras la oración anterior diferenciaba el c:~pacio de la imagen. la
u F. M. CoR"'l'ORI> (Cosmology, pAg. 192, n. 2) tome, corrcctü· prescn1e lo diferencia de la idea, como bien sclla ln F. M. CoR~Fonn
m~ntc, 6n con ael. (Comullogy. pág. 194, ..:~pecialmenle n. 2).
206 DIÁLOGOS TIME O 207

como está llena de fuerzas disímiles que no mantienen un ll~:.a par~ ir. d.e .9!?.~.. SªQl:l.. ~n9 .. ~?.~-':1.~ . ~n.g.!J!Q _r~~~9 .Y.los.d
equilibrio entre sí. se encuentra toda ella en desequilibrio: otros ag~-~.9.$.· . U.QQ ti~n~..f\..~m.P.c:>..s. la~f.o~ una fracción de
se cimbrea de manera desigual en todas partes, es agitada áñg~t~..~~~t.~.~j_v!düi~.P-9..r 1.1\{I,Q~jg_~.!!.l~~•.~J .~t~o partes desi~
por aquéllas y, en su movimiento, las agita a su vez. Los guaJes de un ángulo recto atribuida a ladÓs "dé.sigúales 6(
diferentes objetos, al moverse, se desplazan hacia diversos .En nuestra marcha según el discurso probable acompañado
53 lugares y se separan distinguiéndose, como lo que es agi- de necesidad, suponemos que éste es el principio del fuego
tado y cernido por los cedazos de mimbre y los instrumen- y de los otros cuerpos. Pero los otros principios anteriores
tos utilizados eo ta limpieza del trigo donde los cuerpos a éstos Jos conoce dios y aquél de entre los hombres que es
densos y pesados se sedimentan en un lugar y los raros y amado por él. Ciertamente, debemos explicar cuáles serian
livianos en otro. Entonces, los más disímiles de los cuatro los cuatro cuerpos más perfectos, que, aunque disimiles "
elementos -que son agitados así por la que los admitió, entre sí, podrían nacer unos de otros cuando se desinte-
que se mueve ella misma como instrumento de agitación-, gran. En efecto, si Jo logramos, tendremos la verdad acerca
se apartan más entre sí y los más semejante se concentran del origen de la tierra y el fuego y de sus medios propor-
en un mismo punto, por lo cual, incluso antes de que el cionales. Pues no coincidiremos con nadie en que hay
uni·•erso fuera ordenado a partir de ellos, los distintos ele~ cuerpos visibles más bellos que éstos, de los que cada uno
mentas ocupaban diferentes regiones. Antes de la creación, representa un género particular. Debemos, entonces, esfor-
por cierto, todo esto carecía de proporción y medida. zarnos por componer estos cuatro géneros de cuerpos de
b Cuando dios se puso a ordenar el universo, primero dio extraordinaria belleza y decir que hemos captado su natu-
forma y número al fuego , agua, tierra y aire, de los que, si raleza suficientemente. De los dos triángulos, al isósceles le .S<~
bien había algunas huellas, se encontraban en el estado en tocó en suerte una naturaleza única, pero las de aquel cuyo
que probablemente se halle todo cuando dios está ausente. ángulo recto está contenido en lados desiguales fueron
Sea siempre esto lo que afirmamos en toda ocasión: que infinitas. Para un buen comienzo hay que hacer otra elec-
dios los compuso tan bellos y excelsos como era posible de ción, es necesario elegir en la clase de los triángulos de
aquello que no era así. Ahora, en verdad, debo intentar infinitas formas aquel que sea el más perfecto. El que even-
demostraros el orden y origen de cada uno de los elemen- tualmente esté en condiciones de afirmar que el triángulo
c tos con un discurso poco habitual, pero que seguiréis por- por él escogido es el más bello para la composición de los
que por educación podéis recorrer los caminos que hay que elementos, impondrá su opinión, puesto que no es un
atravesar en la demostración. adversario, sino un amigo. Por nuestra parte, nosotros
.En primer lugar, creo que para cualquiera está más allá dejamos los demás de lado y suponemos que e~iJili:..
~_:.JQ9.~. ~~d~ qu~ fuego, tierra, agua y aire son cue.~~ cidad de los trián~~~n_o_ es..e~ ~~!?.<:.!!9.~-~1?.~
Ahora bien, toda 1ar·ma··corporai üéñeTambieñ profundi-
dad. Y, además, . es. de -tó'd~ ·necesida:d"'·q\:.fé""la··súpéi1icie
roOéeTa "iiro'fü ndid'a d: ·ta supet'ficie de una cara plaña está 66 El primer lipa corre!ponde al tri:\ngulo isósceles y el segundo, al
..
c~rr!pu·~SÚl de 'triángÚ.lÓs." ~O~·¿S·· i~s 't ~iáng~Í~~-~e..de~;;;;- escaleno.
208 DIÁLOGOS TI MEO 209

_surge en t~~r eJ is.~les ~~ Pero especificar el por- mentos y a partir de ~ó.n..de..c.uántos..t.r-iángulo,s69 • F'!
b qué exige un razonamiento mayor y los premios amistosos primer lugar, trataré la figura primera y más pequeña cuyo
yacen allí para el que ponga a prueba esta aftnn.aci6n y elemento es el triángulo que tiene una hip otenusa de una
descubra que es asl efectivamente 68. Sea o elegidos, por extensión del do ble del lado menor. Cuando se unen clos de~
tanto, dos triángulos de los cuales están construidos el éstos por la hipotenusa y' esto sucede tres veces. de modo e
cuerpo del fuego y el de los otros elementos: uno de ellos que las hipoten usas y los catetos menores se orícnien hac ia
isósceles, el otro con un lado mayor cuyo cuadrado es tres un mismo punto como centro, se genera un triángu lo equilá-
veces e l cuad rado del menor. Ahora, debemos precisar más t ero de los seis. La uni ó n de cuatro triángulos equiláteros
lo que dijimos antes de manera oscura. Pues los cuatro según tres ángulos plaños g~ner·a un ángufo sólido, el
eleme ntos pareclan tener su origeo unos de o tros, aunque síguiente -del mas oofu.Só de los ángulos· llanos. Cuatro 55
esa apariencia era falsa , pues a pesar de que los cuatro ángulos de éstos generan la primera figura sólida, que
e elementos nacen de los triángulos que hemos elegido, mien- divide toda la superficie de la esfera en partes iguales y
tras t res derivan de uno -el que t iene los lados desigua- semejantes. El_s~ n~ elem~_!lto se 90J!)J~on e de ..los.....mis-
les-, ti cuarto es el único que se compone del triángulo mos trj_!ngulos cuan_dQ. se un_e n ocho tr~~ ngulos equiláteros
isósceles. Por ende, no es posible que, mectiaote la d.isolu- y SeCónstruyc un ~ngulo sólido a partir de cuatro ángulos
ción de todos en todos, muchos pequeños deo origen a planos. Cuando se han generado seis de tales ángulos, se
unos pocos grandes y viceversa; pero sí lo es en el caso de completa asi el segundo cuerpo. ~~creer cuerp~ _ nacc de
tres elementos, porque cuando se disuelven los mayores de ciento veinte elementos ensamblados y d oce ángulos sóli-
aquellos que por naturaleza están constituidos por uo tipo dos, cada uño rodeado de cincÓ triángulos equiláteros pla-
de triángulo, se componen muchos pequeños a partir de no y con veinte triángulos equiláteros po r base. La fun- b
e llos, que adoptan las figuras correspondientes y, a su vez, ción -<!e uno de los triángulos elementales se completó
d cuando muchos pequeños st. dividieran en triángulos, al cuando gener ó estos elementos; el triángulo isósceles, por
surgir una cantidad de volumen único, podría dar lugar a otra parte, dlo nacimiento al cuarto elemento , por compo-
otra forma grande. Ésta es, pues, nuestra leoría acerca de la sición de cuatro triángulos y reunión de sus ángulos rectos
génesis de unos en otros . A continuación deberíamos decir en el centro para formar un cuadrilátero equilátero. La
de qué maoera se originó la figura de ..__.._.
cada uno
____ . de tos ele- reunión de seis figuras semejantes produjo ocho ángulos
sólidos, cada uno de ellos compuesto según tres Angulos e
61 L:l idea expresada aqul es que In generacióo de la figura del lli,n·
planos rectos. La figura del cuerpo creado fu e cúbicft con
gulo is6scclcs tiene n tres pa.sos: a) la gcneracilln del triángulo e$Caleno
1
correspondiente. b) su duplicación. y e) la uruón de los dos para confor-
seis caras de cuad riláteros equiláteros . Puesto que todavfa
mar el trilingulo isóscele$. Es lo 6nica forma posible de entender el giro ek había una qui nta composición, el dios la utilizó para el
lrfiOIJ (cf. H. G. L IOOELL · R . Scorr-H. St JONES, A Greek-English universo cuando lo pintó.
1
l.Lxicon. Oxfo rd, 1940 (9.• t dici6n), s. v. ,(los, 111.1 ).
•- Leo con BuRNI!T dé. po rque no hay ninguna razón de peso para
cambiar la lección. El c¡uc llégue a la misma conclusión que el exponente ~9 ex hó.t ün .t }•mpesonlñn ar ithmiin. Entiendo que se refiere al nt,mcro

go1.arJ\ de los mismos placen:.~ propios de la !abiduria. de trióflgulo& que deben coincidir para formar el cuerpo de un elemento.
160. - !4
210 DIÁLOGOS T IMEO 211

Si uno, al razonar sobre todo esto, tropezara con lu la figura que tiene las caras más pequeñas sea por natura-
natural dificultad de si se debe decir que los mundos son leza la m ás móvil, la más cortante y aguda de todas en b
infinitos o de un número limitado, podría pensar, quizás, todo sentido, y, además, la más liviana, pues está com-
que el afirmar su infinitud es una doctrina de alguien que puesta del mJnimo de partes semejaales, y que la segunda
t1 no conoce lo que debe 70 ; pero, por ot.ra parte , si se encuen- tenga estas mismas cuaJidades en segundo grado y la ter-
tra en este punto sería más razonable que dudara si con- cera_ en tercero. Sea, pues, según el raz.onarniento correcto
viene a(irmar a lguna vez que es uno o eo reaJidad son cin- y el probable, la figura sólida de la pirámide demento y
co. S i bieo Jo que nosotros exponemos según el discurso pro- simiente del fuego, digamos que la segunda e n la genera-
bable proclama que: es por naturaleza un dios único, es ción corresponde aJ aire y la tercera, al agua. Debemos
probable que algún otro, al considerar otros aspectos, sos- pensar que todas estas cosas son en verdad tan pequeñas
tenga algo difere nte. Pero ahora debemos dejar esto de que los elementos individuales de cada clase nos son invisi- e
lado, y atribuyamos los tipos de figuras que acaban de sur- bles por su pequeñez, pero cuando muchos se aglutinan, se
~ gir en el discurso al fuego, tierra, agua y aire. Asignemos. pueden observar sos masas y, también, que en todas partes
pues.!J~.!."~~ra ~úpica ~ la tierra., puesto.. <JE.«?..esla_¡p~ dios adecuó la cantidad, movimientos y otras caractcristi-
móvil de los cuatro tipos y las más maleable de entre los cas de manera proporcional y que todo lo hizo con la exac-
e:ucrpos y es d e toda necesidad que tales cü'alida(fes las titud que perm.ltió d e buen grado y obediente la necesidad .
posea el elemento que tenga las cá.ras más estables. Entre A partir de todo aquello cuyos géneros hemos descrito
los triángulos supuc~tos ni corojeo2.o, la su perficie de lados ant.es, muy probablemente se daria lo siguienle 72 • Cuando
iguales es por na!Urale~a más segura que la de de lados el fuego choca con la tierra y con su agudeza la disuelve,
desiguales y la superficie cuadrada formada por dos equüá· ésta se trasladaría, ya sea que se hubiera diluido en el
teros está sobre su base necesariamente de forma más esta- mismo fuego o en uoa masa de aire o de agua, hasta que
ble q ue un triángu lo, t.anto en sus partes como en el con· sus partes se reenco ntraran en algún lugar, se volvieran a
56 junto 79. Por tanto, si atribuimos esta figura a la tierra sal- unir unas con otras y se convinieran en tierra -p ues
vamos el discurso probable. y, además, de las restantes, al nunca pasarían a otra especie-, pero si el agua es part\da
agua, la que con más dificultad se mueve; la más móvil, al por el fuego , o 1ambién por el aire, es posible que surjan un
fuego y la intermedia, al aire: y, otra ve2, la más pequeña, cuerpo de fuego y dos de aire. Cuando se disuelve una por-~
al fuego, la más grande, al agua, y la mediana, al aire; y, ción de aire, sus fragmentos daóan Jugar a dos cuerpos de
finalmente, la más aguda, aJ fuego, la segunda más aguda, fuego. A la inversa, cuando el fuego, rodeado por el aire o
al aire y la tercera, al agua. En todo esto es necesario que el agua o alguna tierra, poco entre muchos, se mueve entre

10 Aqul h~y un jucso de palabra.' con el doble significado de ópelros, n E11 la traducción se respeta la lección preferida por Bu RNfiT. Con-
«infinito~> (de r>ho.<, ullmitC)I) e inexperto (de peiro. uprueba, experiencia»). trarillmcntc a lo que superficialmente; pretende F. M. CoR.N FORO (Cou110·
71 Hay que recurrir a la traLiucción de S. Fox MoRCILLO (Tímoeum, logy. pég. 224, n. 1). no sólo es científico, sino de absoluta necesidad.
pág. 299) para t:ncontrnr un:~ versión que respete las reglas elementa- Nuevgmcnte hay que recurrir a S. Fox MOR.CILLO (Timaeum. pág. 31 1)
les de la lengua grieg;~. pArll encontrar unn traducción correcta del p asaje.
212 Ot•\LOGOS TI MEO 213

sus portadores, lucha y, vencido, se quiebra; dos cuerpos ci6n de cada uno de los elementos 14, ya que ésta al princi-
de fuego se combioan en una figura de aire; mas cuando el pio no sólo dio lugar a un tipo de triánguros de una única
aire es vencido y fragmentado, de dos partes y media se magnitud sino también a triángulos menores y mayores,
forjará una figura cmera de agua . Renexionemos esto nue- cuyo número se correspondía con las variedades de las
S7 vamente así: cuando el fuego encierra alguno de los otros especies. Por tanto, dado que se mezclan entre sí y con
elementos y lo corta con el rilo de sus ángulos y sus lados, ot ros. su variedad es infinita, de la que, por cieno, deben
dicho elemento deja de fragmentarse cuando adquiere la llegar a ser observadores los que han de utilizar un razo-
naturaleza de aquél - pues nada es capaz de cambiar a un namiento probable acerca de la naturaleza.
género semejante e igual a él ni de sufrir nada a causa de lo Si no se acordara de qué manera y con qué se prodUC(;n
que le es semejante e idéntico - , pero mientras el que se el movimiento y el reposo, surgirían muchas dificultades en
convierte ea otro elemento, aunque inferior, luche contra el razonamie nto que sigue. Acerca de ellos ya se dijeron •.
uno más fuerte, no cesa de disolverse. Y, a su vez, cuando algun3s cosas, a las que, sin ern bargo, todavía hay que
h unos pocos corpúscu los más pequeños, rodeados por mu- agregar lo siguiente: el movimiento nuuca existirá donde
chos mayores, son destrozados y se apagan 'J, si mutan en haya un estado de equilibrio. Pues es difícil que se dé lo
la figura del que domi11a, cesan de extinguirse y nace del que ha de ser movido si.n lo que ha mover o lo que ha de
fuego el aire y del aire, el agua . Pero siempre que se con- mover sin lo que ha de ser movido, más aún, es imposible.
centran y alguno de los restantes géneros los ataca y com- Sí estos dos elementos no están presentes, no hay movi-
bare, oo cesan de disolverscr basta que, batiéndose en reti- miento y es imposible que estén alguna vez en equilibrio.
rada y dispersados, huyen hacia lo que es del mismo Así. pues, hemos de ideolificar el descanso con el c:quilibrio
género, o, vencidos, de muchos cuerpos pequeños surge y el movimiento con el desequilibrio. La causa es, a su vez.
uno semejante aJ vencedor y permanece junto a él. Además. la desigualdad de la naturaleza desequilibrada y ya heroos ss
Lodos los elementos ca mbian de región por estos fenóme- descrito el origen de la desiguaJdad . Pero no mencionamos
~ nos. En efecto, la cantidad principaJ de cada uno de los de qué manera cada uno de los elementos, aunque separa-
elementos está separada en un lugar propio por el movi- dos en gtneros, no cesa nunca de convertirse uno en otro y
miento del receptáculo y cuando unos co rpúsculos se dife- de trasladarse de uo lugar a o!ro. Lo expondremos de la
rencian de sí mismos para asemejarse a otros, se trasladan, manera siguiente. Dado que la revolución del universo al
a causa de la vibración existente, al lugar donde se encuen- incluir n los elementos es circular y por naturaJeza tiende a
tran los cuerpos a los que eventualmente se bao asemejado. retorn:~r sobre si misma, los mantiene juntos y no permite
Estas causas produjeron todos los cuerpos puros y pri- nunca que quede un espacio vacío. Por tanto, el fuego es lo b
meros; pero también hay que mencionar como causa de que más se expande en todas direcciones, el aire en segundo
que haya diversas variedades en sus especies la estructura- lugar, porque es el segundo elemento más tenue por natu-
raleza y los restantes lo hacen de manera análoga; pues lo
1
'· Como bien scllolo F. M. CORNfOllO (Cosmology, pág. 227, n. l).

t<apagam> mu.:Jtra que Platón está pensando aquí en el ruego. H Se refiere a los triángulos elementales descritos en S:lc-d.
214 01¡\LOGOS TI MEO 215

que se compone de partes mayores deja el mayor vacío en hecho muy móvil. el aire circundante lo empuja y extiende
su estruct ura. lo que tiene partes menores, menos. La con- sobre la tierra. Cada uoo de estos fenómenos recibe una
centración de elementos durante la condensación empuja a denominación, la reducción de su dimensión, licuefaccióQ,.
los pequeños en Jos intersticios de los grandes. Cuando los y la ex.tensi6n so bre la tierrá, flujo. Cuando el fuego se 59
pequeños están colocados junto a los grandes de tal modo refi'(éf ouev~mente de -allí; como no sale al vacío, empuja al
que los menores separan a los mayores y éstos juotan a aire circundante, que comprime violentamente la masa
aquéllos, todos los elementos se cambían de posición de húmeda, que aún es muy móvil, hacia el lugar que ocupaba
arriba a abajo, trasladándose a las regiones que les son el fuego, y la mez.cla consigo mismo. La masa co mprimida
~ propias 1S, Pues cuando cada uno cambia su magnitud, y nuevamente equilibrada por el alejamiento del fuego,
cambia también de lugar. De esta manera, el origen del artífice del desequilibrio, recupera su estado anterior. La
desequilibrio se preserva y produce continuamente el mo- liberación del fuego se llama enfriamiento y se dice que la
vimiento present.e y futuro de estos cuerpos. compresión que se produce cuando éste se aleja es el
A continuación, debemos observar que hay muchas cla- estado s6Jido. De todos Jos tipos d e agua que hemos b
ses de fuego, por ejemplo, la llama y lo que se desprende de denominado fusibl es. el más denso, nacido de las partículas
la llama, que aunque no quema proporciona luz a los ojos, más tenues y homogéneas, único y de color amarillo bri-
y lo que queda de fuego en las ascuas tras apagarse la llante, es la posesión más preciosa, el oro, que, una vez
d llama. Del mismo modo, en lo que concierne al aire, uno, filtrado a través de In piedra, se solidifica . Un retoño del
el mAs brillante, lleva el nombre de éter, otro, el más tur- oro, muy duro por su densidad y negro, es llamado ada-
bio, es llamado niebla y oscuridad y hay otras formas anó- mante. El género que tiene partkulas próxima!' al o ro, pero
nimas, nacidas a causa de la desigualdad de los 1riángulos. con más de una especie y con una densidad mayor que éste,
Las clases de agua son dos, en primera instancia, una por participar de la tierra en una parte reducid a, lo que lo
liquida y otra fusible. Dado que el gtnero líquido panicipa hace más duro, es, sin embargo, m~ liviano que él porque ~
de las clases pequeñas de agua. al ser éstas desiguales, a tiene eo su interior grandes intersticios; este género, com-
causa de su desequilibrio y de la forma de su figura, puede puesto de aguas brillantes y solidificadas, es el cobre. Se
moverse por sí rn.i.smo o por la acción de otro agente. El denomina herrumbre a la parte de tierra que viene mez-
que está formado de las clases grandes y equilibradas, clada coo él y que se hace visible cuando ambos envejecen
e sólido y pesado a causa de su equilibrio, es más estable que y se vuelven a separar. Pero no es en absoluto difíciJ de
aquél; no obstante bajo la acción del fuego que se le apro- comprender que distinga el resto de tales especies el que
xima y lo diluye, pierde el equilibrio y, una vez que lo ha investiga el género de los mitos probables, que uno podría
destruido. participa más del movimiento. Cuando se ha practicar en su vida como un juego moderado y prudente
cuando, para descansar de los discursos sobre los seres
eternos, se dedica a los probables acerca de la generación y
H Cont rllriamcntc a lo que supone F. M. CoRNFORD (Cosmology,
p:\g. 242, n. S), Timco no alude "quf n la mulación de unos elementos en alcanza un placer despreocupado. Así, también nosotros d
Olro~. sino simplemente a su cambio de lugar. dejaremos de lado ahora las especie~ restantes y expon-
216 DIÁLOGOS TIM EO 217

dremos lo probable que viene a continuación. El agua mez- Las especies de la tierra: una, filtrada a través del agua,
clada con e l fuego que es tenue y líquida se llama liquida se hace piedra de la siguiente manera. Cuando el agua
por e l movimiento y el camino por el que rueda sobre la entremezclada choca dentro de la mix.tura, se convierte en
tierra y, además, es blanda porque sus bases ceden al ser ai.re y el aire producido vuel.a a su lugar propio. Como no e
menos estables que las de la tierra. Este agua, cuando está hay vado por encima de ellos n, empuja al aire vecino.
f separada del fuego y del aire y aislada, se vuelve más uni- Éste, puesto que es pesado, cuando es empujado y derra-
forme, se condensa por los elementos que salen y, de esta mado alrededor de la masa de la tierra, la comprime vio-
manera, alcanza el estado sólido. Cuando el agua se ha lentamente y la rechaza a la sede de donde subía el nuevo
solidificado totalmente, si está en lo alto sobre la t.ierra se aire. La tierra, comprimida por el aire hasta hacerla inso-
llama granizo; si se encuentra directamente encima de la luble al agua, se hace piedra; la transparente de partes igua-
tierra, hielo. Cuando aún no se ha hecho del todo sólida, la les y uniformes es la más bella y la más fea, la contraria. La d
que está en lo alto sobre la tierra se denomina nieve y la tierra a la que la rapidez del fuego ha extraído tod a la
que está directamente encima de la tierra, surgida del rocíe, humedad y ha hecho más frágil que aquélJa es lo que lla-
escarcha. Las clases de aguas se entremezclan, por cierto, mamos arcilla. A veces, cuando queda humedad, se origina
60 en su mayor parte. Cuando se filtran a través de las plantas tierra fusible al fuego que, al enfriarse, se convierte en la
de la tierra se llaman humores, que son disímiles a causa de piedra de color negro. Además, están los dos com puestos
las mezclas que los constituyen 76. Muchos conforman otros que, por el mismo procedimiento, se decantan de la mezcla
tantos géneros anónimos, pero cuatro, todas ellas especies de una gran cantidad de agua y están constituidos por par-
que contienen fuego y han llegado a ser muy conocidas, tículas de tierra muy tenues; ambos son salados. Sí, cuando
recibieron un nombre: el género capaz de dar calor al alma se han vuelto semis61idos, el agua los disuelve nuevamente,
y al cuerpo, vino; el suave y capaz de cortar el rayo de la uno, la soda, limpia el aceite y la tierra; el otro, qne se
vista y, por esto, de aspecto brillante y resplandeciente y de adapta bien a la percepción gustativa, es la substancia ~
apariencia grasienta, género aceitoso -la brea, el aceite de salada, según el dicho, cuerpo querido al dios. Los com-
ricino, el aceite de oliva y todo lo demás que posee la puestos que participan de ambos (agua y tierra), no solu-
b misma cualidad-; cuanto tiene la propiedad de relajar los bles por el agua, pero sí por el fuego, se solidifican de la
conductos bucales hasta su tamaño natural y proporciona siguiente manera. Ni fuego ni aire disuelven masas de tie-
dulzura con esta capacidad, recibió el nombre general de rra; no es soluble por ellos porque, al ser sus partículas por
miel; el que disuelve la carne quemándola, un género naturaleza menores que la estructura de los vacíos de aqué-
espumoso, d iverso de todos los humores, es llamado jugo lla, atraviesan los grandes espacios sin violentarla ni diluirla.
ácido.
n Cont rariamente a lo que supone F. M. CoRNFORO (1937, pág. 255,
76 Como correctamente ho observado f. M. CORNFono (Cosmology. n. 2), no hay ninguna razón para seguir la conjetura del com:clor de A,
pág. 254, n. 2) dé, 60al, contesta al mé11 de S8e6. No obsta ole su inven- frente a la Jecrio difficilior de los códices. El genitivo autbn puede referirse
ción inglesa de la primera parle de la oración no se corresponde con el tanto a los elementos en general como al aire que sale de la tierra y al aire
original griego. circundante.
218 DIÁLOGOS TI MEO 219

Las partes del agua, puesto que por naturaleza son mayo- otras, pero todavla he de intentar aclarar las causas que
61 res, se abren paso con violencia y la diluyen. Así. el agua dan Jugar a sus cuahdades. En primer lugar, dichas cuali-
sólo disuelve la tierra que no está comprimida con violen- dades necesitan siempre de una percepción, sin embargo
cia; a la compacta, empero, oo la disuelve ningún elemento aún no hemos explicitado el origen de la carne y de lo que
salvo el fuego; pues no queda posibilidad de ingreso para la carne rodea, ni de la parte mortal del alma. Pero ni estas J
nada a excepción de éste. Cuando la concentración de agua cosas se dan separadas de las cualidades que denominamos
se ha producido con suma violencia, la disuelve sólo el sensibles, ni las últimas pueden ser suficientemente tratadas
fu ego, pero cuando es más débil, el fuego y el aire. Éste lo sin las primeras, aunque es casi imposible hacerlo al mismo
haoe por los intersticios, aquél también por los triángulos. tiempo. Primero hay que dar por supuesto uoo de los fac-
El a.ire que ha aJcanz.ado uoa estructura fija por una acción tores y luego retornar a él. Para que el tratamiento de las
violenta sólo puede ser disuelto en sus elementos constitu- cualidad siga al de los elementos, demos por supuesto Jo
tivos; el que se ha estructurado de manera no violenta es concerniente a la existencia del cuerpo y del alma. En pri-
fusible sólo al fuego. Mientras el agua ocupa en los cuerpos mer lugar veamos por qué decimos que el fuego es caliente
mezclados de tierra y agua los intersticios de la tierra que y observemos que pensamos que produce una escisión y
b están comprimidos con violencia. las partículas de agua corte eo nuestro cuerpo. Pues casi todos percibimos que se ,
provenientes del exterior, al carecer de una entrada, (luyen trata de uoa sensación conante. Cuando recordamos el
alrede{!or y dejan el cuerpo sin disolver. Contrariamente, origen de su figura, debemos razonar respecto del filo de
las partículas de fuego que se introducen en los intersticios sus lados, de la agudeza de sus ángulos, de la pequeñez de
del agua, como tienen el mismo efecto que la acción del sus partículas y la rapidez de su movimiento -cual idades
agua sobre la tierra 11 , son las únicas causantes de que la con las que, violento y ftloso, cona siempre todo lo que
totalidad del cuerpo Ouya cuando se diluye. Estos com- encuentra eo su camino-, que es sobre todo este elemento
puestos son de los siguientes tipos: por un lado, los que y no otro, el que por división y partición de nuestros cuer- 62
tienen menos agua que tierra, el género de los crislales y de pos en pequeñas partículas, produce las cualidades y da
todo lo que es denominado especies fusibles de la piedra, y, nombre a ese fenómeno que ahora llamamos razonable-
<-por otro lado. los que tienen más agua, los que constilUyen mente calor. El proceso contrario a éste, aunque evidente,
los cuerpos cerosos y los aptos para quemar como incienso. no ha de carecer de explicación. Cuando ingresan en el
Ya están casi totalmente expuestas las especies en su cuerpo part[culas grandes de líquidos situados alrededor,
variedad de figuras, rasgos comunes y cambios de unas en expulsan las menores al exterior, pero, al no ser capaces de
ocupar sus lugares, comprimen la humedad de nuestro
7• Omito pyr oéro en 61b5 por considerarlos una glosa. oéra no tiene interior y por su homogeneidad y compresión la in mov ili~ b
explicación po~iblc. La eonjc:tura de Cook Wilson (pyr hydor). adoptada zan sacándola de su estado de movimiento y la congelan.
por F. M. CoRNFORO (Cosmology, pág. 251. n. 1), no es exigida por la
Pero lo reunido contra natura por naturaleza lucha y se
sim~lrla como éste prolondc y parece má.:i bien una glosa. En caso de
aceptar una clara glose, es preferible dejar la existente, que se explica empuja a sl mismo hacia el estado contrario. A esta lucha y
perfccrnmcotc a portir de 61 a6-7. vibración se le añade un temblor y estremecimiento, y todo
220 DIÁLOGOS TI MEO 221

este fenómeno, as! como lo que lo produce, recibe el nom- esta guisa en todos lados, ¿cómo podría pensar alguien que
bre de frío. Duro es todo aquello a lo que cede nuestra se expresa correctamente aJ utilizar respecto de él qué
carne; blando, todo lo que lo hace ante ella. De la misma denominaciones contrarias? Pues si un cuerpo sólido se
manera se dan las relaciones mutuas de blando y duro. encontrara en el medio del universo en situación de equili-
<" Cede lo que avanza sobre una base pequeña; pero lo com- brio, nunca se trasladaría hacia ninguno de )os extremos <1 él
puesto de bases cuadriláteras es, al ser muy estable, la causa de las semejanza absoluta entre eUos. Además, si
figura más resistente, ya que eventualmente a lcanza una a lguien marchara en círculo alrededor de él, se encontraría
alta densidad y resistencia. Si se investigaran lo pesado y Jo a menudo en su región antípoda y Uaroaría al mismo puoto
liviano conjuntamente con la asl llamada naturaleza de lo del universo abajo y arriba. Por tanto, no es propio de
inferior y de lo superior podr ían ser explicados con la alguien inteligente afirmar que, aun cuando el universo es
máxima claridad. En efecto, no seria correcto en absoluto esférico, como acabamos de establecer, tiene una región
considerar que por naturaJeza dos regiones contrarias divi- superior y otra inJerior. No obstante, por medio de la
den el un.iverso, la de abajo, hacia la que se desplaza todo siguiente suposición debemos acordar de dónde nacen estos
lo que posee una cierta masa de cuerpo, y la de arriba, nombres y en qué objetos tienen vigencia para que nos
d hacia la q ue nada se mueve por propia voluntad. En efecto, hayamos acostumbrados a causa de ellos a expresarnos y a 11
aJ ser e l u n.iverso esférico, están todos los extremos a la dividir todo el universo así. Si alguien se introdujera en la
misma distancia del centro, por lo que por naturaleza región del universo e n la que hay más fuego -cuya mayor
deben ser extremos de mane.ra semejante. Además, hay que parte estaría concentrada en el lugar hacia el que este ele-
considerar que el centro, como se encuentra a la misma mento se dirige naturalmente- y, si pudiera, arrancara
distancia de los extremos, se baJla frente a todos. Ahora partes de fuego y las colocara en los platil.los de uoa
bien, si el mundo es así por nat.uraleu, ¿cuál de los puntos balanza, tomara la balanza y el fuego y los arrastrara con
mencionados debe uno suponer como arriba o abajo para violencia hacia el aire disímil, es evidente que podría ejer-
que no parezca, con razón, que utili2a un ténníno total- cer violencia más fácilmente sobre la porción meoor que
mente inadecuado? Eo él, la región del centro, aJ no estar sobre la mayor. En efecto, cuando dos objetos son levanta- ~
ni arriba ni abajo, no recibirá con justicia ninguno de los dos por una única fuerza simultáneamente, es necesario
dos oombrcs, sino que se dirá que está en el centro. El que el menor siga más la dirección de la fuerza y el mayor,
lugar circundante ni es, por cierto, centro ni posee una menos, y se dice que el grande es pesado y se desplaza
parte que se distinga más que otra r~pecto del centro o hacia abajo y que el pequeño es liviano y se mueve hacia
alguno de los puntos opuestos 79. Pero si el universo es de arriba. Ciertamente, debemos observar el mismo fenómeno
cuando hacemos eso en nuestra región. Cuando sobre la
c~igc que se refiera é a prós 16 méson junto
"' La sintuxis de la frase
con G. FRACCAROI.I (Pialone, 11 Timeo, lrad. de G. P., Turín, t9061; A. E.
TAYLOR (Commentary. pág. 437). y BuRY (HP!ato. "Timaeus">>, en Plato c;n The Dialogues oj Plato translated by B. J., 111, Oxford, 1953); KL.
with an Engllsh mmslotion. nmneus, Crftias. Cltilophon. Menexenus, W IOOI\1\ (Timaios. pág. 125); 0 . APELT; A . RIVA UO (Oeuvres, pág. 186) Y
Epistles by R. G. B .. Londres, 192Q), contra F. )OWETT («Plato. Timaeus)), F. M. COIINFORO (Co.rmology, pág. 262).
222 DIÁLOGOS nMeo 223

tierra separamos so sustancias térreas, y, en ocasiones, la sustancias con mucha y con poca capacidad de moví- b
tierra misma, las arrastramos hacia el aire disímil con vio- miento, pues, en verdad, así tenemos que investigar lodo lo
lencia y contra la naturaleza, ya que ambas tienden a lo que pensamos tratar. Lo que (>Or naturaleza es muy móvil,
d que es de su mismo género. Cuando ejercemos la fuerza, la .~Uan~C! SUfI~l,!~~.recciÓñ~ -~unq uueq_uefla-:-!atrans~ite ·-
porción más pequefia nos sigue primero hacia lo diferente, en circulo a las otras partículas, que hacen lo propio a
con 'más facilidad que la mayor. Entonces, denominamos -O'tras~hasta que1feganalainteTJgeñ'é'lay anuñCiañia'cüaTi-=--'
liviano al pequeño y el lugar hacia el que lo coaccionamos, dad del' age~te. Las sÜSiañCías o'j)üestas-:BiSer est~l~~ y- ~-¡;­
arriba; al fenómeno contrario a éste, pesado y abajo. bstas ·a:Q"añza'r en círculo, sólo .son afectadas y no ~~éven_a, i~; .
son, necesariamente, diferencias relativas porque la mayor cúerpos vecinos, de tal mañera que, c"ómo- siíff pa'rfícülasñoc
parte de los elemen tos ocupan una región contrar ia a los t'ransmiteñ el primer esfím'u[o-a"laS' 'de 'Jos Otros' "org_~~~.Q~L~
otros -en efecto, se descubrirá que lo que es liviano en un 'Slño que éste se qÜeda en ellas sin .éxpándlrsea ia 'lotalidad
e lugar es pesado en el otro, y lo pesado, liviano, y Lo infe- del ser viviente, el que es afectado no percibe el estímulo.
rior, superior y lo superior, inferior, y que todos son y lle- Éste es el caso de los huesos, pelos y el resto de nuestros
gan a estar y están en zonas contrarias o laterales o com- órganos que están constituidos en su mayor parte de partí-
pletamente diferentes unas de otras-. Sin embargo, acerca culas térreas. Las sustancias móviles se encuentran sobre
de todos ellos debemos pensar únicamente que el camino todo en la visión y el oldo, que poseen en ellos la mayor
que un elemento recorre hacia la que se mueve es «abajm1 y cantidad de fuego y aire. El placer y el dolor deben ser
los que se comportan de una manera diferente, son lo con- concebidos de la siguiente manera. Doloroso es el proceso
trario. Estas son las causas de estas cualidades. Cualquiera que, de manera súbita, se produce en nosotros con violen- d
seria capaz de discernir y decir la causa de la suavidad y La cia y contra la naturaleza; el que nos hace retornar repentina-
aspereza. Pues la dureza unida a la falta de homogeneidad mente a nuestra situación natural es placentero; el tran-
64 produce la última, la homogeneidad y la densidad dan quilo y paulatino es imperceptible y lo contrario a éstos,
lugar a la primera. contrario. Todo lo que se da con facilidad es lo más per-
Lo más importante de Jo que resta de las afecciones ceptible, aunque no participe del dolor ni del placer, como
comunes a todo el cuerpo es la causa del placer y del dolor los fenómenos que conforman la visión misma, de la que se
en Jo que hemos tratado y todas las sensaciones de las afirmó antes que durante el día es un cuerpo unido natu-
partes del cuerpo acompañadas simultáneamente de dolo- ralmente a nosotros. Pues a ésta no le producen dolor los
res y placeres. Para entender las causas de todo proceso cortes, quemaduras ni nada de lo que sufre, ni tampoco
sensible e insensible, recordemos la división anterior entre siente placer cuando vuelven a la forma que les es propia;
sin embargo, hay fenómenos sensibles muy intensos y bri- e
llantes que eventualmente la afectan y con los que entra en
10 diistómenol es traducido por «separ8.1'11 siguiendo a H. G. LtDOeLL,
contacto, cuando de una cierta manera se proyecta hacia el
R. ScoTT, H. S. JONES (uxicon, s.l(. lll), contra G. FRACCAROLI (Tímeo)
y A. E. TAYLOR (Commenlory, ch.) ((pesar" y F. M. CORNfORD (Colmo- objeto. En la división o en la concentración de la visión no
logy, pág. 264, n. 1) «disti nguir~>. hay violencia en absoluto. Aunque los cuerpos compuestos
-
224 OIÁLOOOS TI MEO 225

de partículas mayores ceden con dificultad ante el agente, venas y las seca. Si es más áspero, parece acre y si es menos
transmiten- al 'co n}uñto 'sus moviiñieñtosy producen placer áspero, amargo. Todo lo que limpia las venillas y lava lo
y dolor: cuando son sacados · de s u ..c:on-dlci6il"ña1ural, que se encuentra alrededor de la lengua, si lo hace de
6s dotor,_ y_ cuando .se r:cstabtece et es~ac!q . a~!erLor. laeer. forma desmesurada y la ataca fundiéndola parcialmente,
- Cua-ndo se descarga •• y vada paulatinamente y se carga de tal como suade con la soda, posee el nombre de picante;
manera súbita y en grandes cantidades, de modo que no se las sustancias que con un menor grado de cuaJidades 6ódi- e
percibe el vacinmiento, pero si el llenado, no ocasiona cas son mesuradamente detergentes, son saladas sin e l
dolores a la parte mortal del alma, sino grandes placeres. picor áspero y oos parect:n más agradables . Las sustancias
Esto es evidente en el caso de los buenos olores. Todo lo que, tras calentarse y suavizarse en la boca, donde son con-
b que lleva a un estado diferente de manera súbita, pero sumidas por el fuego bucal y a su vez queman al órgano
vuelve poco a poco y con dificultad al estado origi nario, que les da calor, suben, a causa de su liviandad, a los órga-
ocasiona todo lo contrario. Así sucede cuando se producen nos de percepción en la cabeza y cortan todo lo que
quemaduras y cortadwas en el cuerpo. encuentran eo su camino, reciben. por esta cualidad, el 66
Han sido tratados casi todos los fenómenos comunes a nombre de punzant es. Cuando sustancias u, alioadas por la
todo el cuerpo y hemos mencionado los nombres de sus putrefacción, se introducen en las venas estrechas y cho-
agentes; pero debemos intentar decir, si podemos, los pro- can ol con las partículas térreas en su interior y las que tie-
pios de nuestros órganos paniculares, sus características y nen la proporción debida de aire, de tal manera que las
e cómo la.s causan sus agentes. Primero, tenemos que expo- mueven unas alrededor de otras y las agitan, éstas, en su
ner, en la medida de lo posible, los que omitimos anterior- agitación, chocan entre sí y las que penetran en unas dejan
mente al hablar de los humores porque eran fenómenos a otras huecas que se eKtienden alrededor de la.s que
propios de la lengua. l::stos parecen darse también, como, entran. Cuando la humedad ahuecada, a veces térrea, a
por cierto, muchos, por aJgún tipo de condensación o sepa- veces pura. rodea el aire, nacen como vasijas de aire, aguas h
ración y, junto a esto, estar más relacionados que cual- huocas circulares. Las de humedad pura se aglutinan claras
quiera de los otros casos con la asperez.a y suavidad. Pues y se llaman burbujas; las de humedad térrea, que se agitan
cuando lo que ingresa en las veoillas -que como si fueran y alz.an, reciben la denominación de ebullición y fermenta-
medios de prueba de la lengua se extienden hasta el co- ción. Se dice que la causa de estos procesos es ácida. El
d razón- ataca la.s partes húmedas y tiema.s de la caree y
funde sus partlculas térreas, entonces contrae las pequeñas ~~ t5n áe out~n. scg~n lo&códices.
•1 Suponiendo prosplprómon (cf. prospíptei, 66al) por construcción
JI La nota de F. M. CORl'/FORO (CcJsmolof.J', pág. 268, n. 2) sobre braquilógica. El pasaje es, segón la ioterprelac\6n que se ha impuesto
la expresión opnchoréscis hcouton revela, adcm!s de una dudosa intcrp~· dC3de O. STALLDAUM (Timoeu.s, cit.), corrupto, pero todos los ~mbio5
to
taci6n (cf. opoclroroün =excreción. ARIST.. De Gen. Anim. 72Sb 1S, para propuestos no hacen sino oscurecerlo y son m:ls 1ruostenibles que cst!l
más pasaj~ H. G. LJDOF.t.L. R. SC:HOTT, H. S. JoNES [Lcxicon. s.v. 11), un propuc~la desde el punlo de vista de la crítica textual , dc:l sc:mido y de 1~
cxtrailo sentido tic la lógica de la lengua inglesa (dcpartures frnm them· sintaxis griega. Para una discusión, cf. F. M. CoRNFORO, Cusmolocy.
se/ves). página 271, nn. 2-J.
160. - 15
226 DIÁLOCOS TI MEO 227

fenómeno opuest-o a todos los mencionados tiene un motivo ccsos. Supongamos, en general, por un lado, la voz, trans-
' opuesto. Cuando la estructura de lo que entra con las sus· mitida por el aire como un golpe a través de las orejas, del
taocias húmedas, por ser apropiada para la lengua, suaviza cerebro y de la sangre hasta el alma y. por otro, el movi-
y lubrica lo que se habla hecho áspero y contrae o distiende miento comenzado por ella, a partir de la cabeza y que
lo que estaba contraído o distendido contra la naturaleza, termina en la sede hepática: la audición. Cuando es rápida,
restablece todo de la manera más natural posible; seme- es aguda; si es más lenta, es más grave, y la regular es uni-
jante sustancia, placentera y amena a todos, remedio de las fo r me y suave; la contraria, áspera; potente, la que es
afecciones violentas, es llamada dulce. abundante, y la opuesta, débil. La armonla de estos moví- e
d Esto es todo en cuanto a e3te tema. Eo lo que atañe a la mientos debe ser considerada en lo que ha de ser tratado
capacidad que poseen los orificios nasales, no hay diferen- más adelante. ··yo 1·. r .
tes clases. Pues todo olor es incompleto y ninguna figura es Nos resta aún un cuarto sentido que debemos dividir
apta para teoer uo olor específico; s ioo que las venas que se porque posee en sí esas grandes variedades que llamamos
encuentran alrededor de los orificios nasales son dema- colores, !J~ma q\J_c fluye de cada uno de los cuerpos y con
siado estrechas para las sustancias térreas y las de agua y sÜs p~rtículas propo;ci"O~ii~ a nueStra visión posibilita la
muy amplias para las ígneas y aéreas, por ello nunca se percepción. Ante's se ha.biÓ de fas causas que· pro·d·ucian el
percibe el olor de ninguna de eUas, sino que lo:; olores se rayo visual. ·Pero aqw seria más lógico y conveniente a un J
producen cuando algo se humedece, pudre, funde o bu~mea. discurso apropiado discurrir acerca de los colores de la
Se originan, efectivamente, cuando el agua se convierte en siguiente manera. Las partículas que proceden de los otros
~ aire y el aire, en agua, al alcanzar la figura intermedia entre cuerpos y afec~-ia visión son; unas, menores, Olras,
estos dos elemen tos. Todos los olores son humo o niebla; mayores y ot rás,'"'íg~!C~a las_ ~rt:.culas v ísWlTes _proeia-
ésta nace durante el pasaje del aire al agua y aquél en el del mente ~i~has._L~s iguales son imperceptibles, las que de~
agua aJ aire. Por e:~o, todos los olores son más finos que el norn.inamos transparentes; en cuanto a las mayores y las
agua, pero más gruesos que el aire. Esto se hace evidente menores, aquéllas contraen el rayo visual. éstas lo dilatan,
cuando un objeto obstaculiza la inspiración y se hace similares a los calores y frias en la caroe. a las sustancias "
entrar el aire con violencia, entonces no se filtra ningún astringentes en la lengua y a todo lo que llamamos pun-
67 olor y pasa sólo el aire limpio de olores. Sus dos varieda- zante por producir calor; lo blanco y oegro, aunque son los
des, que carecen de nombre, no las constituyen mucbas mismos fenómenos que aquéllos., parecen diferentes por
especies simples, sino que aquí hay que dividir claramente darse en otro nivel. Hay que designarlos como sigue: lo que
sólo en dos clases: lo placentero y lo doloroso. ~te hace ~}e.QL!!J.roP.iedad de _dilatar el rayo visual es blanco;
áspera y violenta toda la cavidad que poseemos entre la negro, su contrario. El movlÍniento- más aguoo, perterié-
cabeza y el ombligo, aquél la tranquiliza y la retorna ama- cicnte 8 otro gé~er¿·· dé fuego, que dilata el rayo visual
blemente a la situación que le es natural. hasta los ojos, abre con violencia sus salidas y las funde en
Debemos tratar ahora en nuestra jnvestigación nuestro una masa de fuego y agua, que llamamos lágrima cuando 68
tercer sentido, el ofdo: por qué causas se producen sus pro- desde allf se vierte. La misma es fuego y se encuentra con
228 DIÁLOGOS T IMEO 229

fuego que avanza desde el lado contrario. Cuando un fuego cuando engendró al dios independiente y más perfecto.
salta como un rayo mientras otro entra y se apaga en la Aunque utilizó para ello todas estas causas auxiliares, fue
humedad y, en esta conmoción, nacen múltiples colores, él quien ensambló en todo Jo que deviene la buena d isposi-
llamamos a este fenómeno destellos y denominamos a lo ción. Por ello es necesario distinguir entre dos tipos de cau-
¡, que lo produjo brillante y esplendoroso. El tipo de fuego sas, uno necesario, el otro dívíno , y con el fin de alcanzar
intermedio es el que, a pesar de roe"tclarse con la parte la felicidad hay que buscar lo divino en todas partes, en la 69
húmeda de los ojos, cuando la alcanza no es resplande- medida en que nos lo permita nuestra natu raleza. Lo nece-
ciente. Aplicamos el nombre de rojo al rayo de fuego mixto sario debe ser investigado por aquello, puesto que debemos
que atraviesa la humedad y da un color sangre. El brillante pensar que sin la necesidad no es posible comprender la
mezclado con el rojo y el blanco es castaño rojizo. Aunque causa divina, nuestro único objeto de esfuerzo, ni captarla
alguien lo supiera, no tiene sentido decir en q ué cantidad ni participar eo alguna medida de ella.
están mezclados estos componentes, de los que nad ie podría Ahora que, al igual que los carpinteros la madera,
dar una demostración exacta o hacer una exposición me- tenernos ante nosotros los tipos de causas que se han
dianamente probable. Ciertamente, el rojo, mezclado con decan1ado y a partir de los cuaJes es necesario entretejer el
e el negro y el blanco produce el púrpura; el gris amarrooado resto del discurso, volvamos un instante al comienzo para
se origina cuando a éstos, que bao sido mezclados entre si marchar rápidamente hasta el punto desde donde vinimos
y quemados, se les agrega más negro . El rojo amari.lleoto hasta aquJ e intentar poner una coronación final al relato b
nace de la mezcla del castaño rojim y el gris; el gris, del que se ajuste a lo anterior. Como ya fuera dicho al princi-
blanco y el negro; el amarillento, cuando el blanco se mez- pio, cuando el universo se encontraba en pleno desorden, e)
cla con el castaño rojizo. El blanco, cuando se une al bri- dios introdu¡o en cadáUñOde sus componenteSlas p..!_<_l_Eo"r::._
llante y se hace intenso en dirección al negro, produce el cianes !le!=_c;.~·ª·º-ª$-P-ªra consigo mismo y eara con el resto L
color azul oscuro; el azul oscuro mezclado con eJ blanco da los hizo. t~n proporcionados y armónicos <:_o mo le _fue _p_osi-
el verde azulado, el rojo amariJiento con el negro da el verde ble. Enton~s; ~ada participaba ni de la proporción ni de la
d suave. Es casi evidente a partir de estos ejemplos con qué medida, si no era de manera casual, ni nada de aquello a lo
mezclas el resto podría salvar el milo probable. Si alguno que actualmente damos nombres t.a.les como fuego, agua o
pretendiera obtener una prue ba por la observación de sus alguno de los restantes, era digno de llevar un nombre, sino (
efectos, ignoraría lo que diferencia la naturaleza divina de que primero los ordenó y, luego, de ellos compuso este
la humana: que dios sabe y es capaz al mismo tiempo de universo, un ser viviente que contenía en si mismo todos
convertir la multiplicidad en una unidad por medio de una los seres vivientes morlales e inmortales. El dios en persona .
mezcla y también de disolver la unidad en la multiplicidad, se convierte en artífice de los seres divinos y manda· a sus__
pero ninguno de los hombres ni es capaz ahora de nin- criaturas llevar á -cabo éí nacimiento de los mortales._
guna de estas cosas ni lo será nunca en el futuro. Cuando éstos re~i_!?ieron un principiO inmortl_!.l de alma_,J.e_.
" El artífice del ser más bello y mejor entre los que devie- tornearon u~ -~uerpo mortal alrededor~ a imitación de Jo
nen recibió entonces todo esto que es as{ necesariamente,
a• Se trata de la cabc:te (cf. F. M. CORNFOno, Cosmology. páginll
230 DIÁLOGOS TI MEO 231

que él habla hecho. Como vehículo te dieron el tronco y lns porque la razón le comunica que desde el exterior los
extremidades en los que anidaron otra especie de aJm~. la afecta alguna acción injusta o, también, alguna proveniente
d mona!, que tiene en sí procesos terribles y necesarios: en de los deseos internos, todo lo que es sensible en el cuerpo
primer lugar el pla.cer, la incitación mayor al mal, después, perciba rápidamente a través de los estrechos las recomen-
los dolores, fugas de las buenas acciones, además, la osadía daciones y amenazas, las obedezca y cumpla totalmente y
y el temor, dos consejeros insensatos, el apetito, difícil de permita así que la parte más excelsa del alma los domi ne.
consolar, y la esper anza, buena sed uctora. Por medio de la Como previeron que, en la palpitación del corazón aote la e
mezcla de todos estos elementos con la sensibilidad irra- expectativa de peligros y cuando se despierta el coraje, el
cional y e l deseo que todo lo intenta compusieron con fuego era el origen de una fermentac ión tal de los encoleri-
necesidad Vl el alma morta l. Por esto, como los dioses zados. idearon una forma de ayuda e implantaron el pul-
menores se cuidaban de no mancillar el género d ivino del món, débil y sin sangre, pero coo cuevas interiores, aguje-
alma, a rnenos que fuera totalmente necesario, implantaron readas como esponjas para que, al recibir el aire y la
la parte mortal en otra parte del cuerpo separada de aqué- bebida, lo enfrie y otorgue aliento y tranquilidad en el d
~ lla y construyeron un istmo y Hmite entre la cabeza y el incendio. Por ello, cortaron canales de la arteria en direc-
tronco, el cuello, colocado entremedio para que estén sepa- ción al pulmón y a éste lo colocaron alrededor del corazón,
radas. Ligaron el género mortaJ del alma al tronco y al asl como una almohadilla, para que el corazón lata sobre algo
llamado tórax. Puesto que una parte del alma mortal es que cede, cuando el coraje se excita en su interior, y se
por naturaleza mejor y otra peor, volvieron a dividir la enfríe, de modo que sufra menos y pueda servir más a la
cavidad del tóra." y la separa ron con el diafragma colocado razón con coraje.
10 en el medio, tal como se hace con las habitaciones de las Entre el diafragma y el limite hacia el ombligo, hicieron
mujeres y los hombres. l mplant aroo la parLe belicosa del habitar a la parle del alma que siente apetito de comidas y
alrna que participa de la valcntla y el coraje más cerca de bebidas y de todo lo que necesita la naturaleza corporal,
la cabeza, entre el diafragma y el cuello, para que escuche a pa·ra lo cual constNyeron en todo este lugar como una t
la razón }'junto con ella coaccione violentamente la parte especie de pesebre para la alimentación del cuerpo. AHi la
apetitiva. cuando ésta no se encuentre en absoluto dis- ataron, por cierto, como a uoa fie ra salvaje: era necesario
puesta a cumplir voluntariamente la orden y la palabra criarla atada, sí un género rnonal iba a existir realmente
b proveniente de la acrópolis. Hicieron al corazón, nudo de alguna vez. La colocaron en ese lugar para que se apaciente
las venas y fuente de la sangre que es distribuida impetuo- siempre junto al pesebre y habite lo más lejos posible de la
samente por todos los miembros, la habitación de la guar- parte deliberativa, de modo que cause el meno r ruido y
dia, para que, cuando bulle la furia de la parte volitiva alboroto y permita rdlexionar al elemento superior con
tranquilidad acerca de lo que conviene a todas las partes, 11
28 1, n. 1), mi<!ntras que el resto del cuerpo c:-1 utili zado como vchlculo. tanto desde la perspectiva común como de la particular.
11/d. supra. 44d -46c.
Sabían que no iba a comprender el lenguaje racional y que,
*S anógkoios hace referencia aqul a lo acción del segundo principio
que interviene en la composición del mundo, la nec~idad.
aunque lo percibiera de alguna manera, no le era propio
232 DI Á LOCOS TI MEO 233

ocuparse de las palabras, sino que las imágenes y aparicio- humana el arte adivi11atoria. En efecto, nadie en.tra en con-
nes de la noche y, más aún, del día la arrastrarían con sus tacto coñ'1a adivinació~ins¡;Irada y verdadera en estado
b hechizos. Ciertamente, a esto mismo V6 tendió un dios consciente, sino cuando, durante el sueño, está impedido
cuando construyó el hígado y lo colocó en su habitáculo. en la fuerza de su inteligencia o cuando, en la enfermedad.
Lo ideó denso, suave, brillante y en posesión de dulzura y se libra de ella por e.stado de frenesj, Pero corresponde al
amargura, para que la fuerza de los pensanúeotos prove- prudente entender, cuando se recuerda, lo que dijo en sue-
niente de la inteligencia, reflejada en él como eo un espejo ños o en vigilia la naturaleza adivinatoria o la frené:tica y
cuando recibe figuras y deja ver imágenes, atemorice al l:lnalizar coo el ra.wnam.lento las eventuales visiones: de
alma apetitiva. Cuando utiliza la pane de amargura inna- qué manera indican algo y a quién, en caso de que haya
ta e, irritada, se acerca y la amenaz.a, entremezcla la sucedido, suceda o vaya a suceder uo mal o un bien . No es n
amargura rápidamente eo todo el hígado y hace aparecer tarea del que cae en trance o aún está en él jmgar lo que se
una coloración amarillenta., lo contrae totalmente, Jo arruga 1<: apareció o Jo que él mismo dijo, sino que es correcto el
e y hace áspero, dobla y contrae su lóbulo, obtura y cierra antiguo dicho que afirma. que sólo es propio del prudente
sus cavidades y accesos, causa dolores y náuseas. Cuando, hacer y conocer Jo suyo y a sí mismo. Por ello, ciertamente,
por otro lado. alguna inspiración de suavidad proveniente la costumbre colocó por encima de las adivinas inspiradas
de la inteligencia dibuja las imágenes contrarias, le da un al gremio de los intérpretes, como ju~. A éstos algunos b
reposo de la amargura, porque no quiere ni mover ni los llaman adivinos, porque ignoran absolutamente que
entrar en contacto con la oaturalez.a que le es contraria, y son intérpretes de Jo que ba sido dicho de manera enigmá-
le aplica al hígado la dulzura que se encuentra en él n. tica y de las visiones, pero para nada adivinos, sino que su
d Entonces, endereza todo el órgano, lo suaviza y libera y denou-.inación sería, con absoluta justicia., intérprete.
hace agradable y de buen carácter a la parte del alma que Por eso, la naturaleza del hígado es tal y se encuentra
babit.a en el lúgado y le otorga un estado apacible durante en el lugar que dijimos, a saber, para la adivinación. Ade-
la noche con el don de adivinación durante el sueño, ya más, tal pane tiene signos muy precisos eo todo ser viviente,
que éste no participa ni de la razón ni de la inteligencia. pero cuando es despojada de la vida, se oscurece y sus sig-
Como nuestros creadores recordaban el mandato del padre nos adivinatorios se enturbian demasiado como para indi-
cuando ordenó hacer lo mejor posible el género mortal, car algo claramente. A su izquierda se halla la estructura y e
para disponer también asf nuestra parte innoble, le dieron asiento del órgano vecino, el baz.o, para mantener al hlgado
a ésta la capacidad adivinatoria con la finalidad de que de en toda ocasión brillante y limpio, como un trapo para

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alguna manera entre en contacto coo la verdad. Hay una limpiur un espejo se encuentra siempre listo junto a él. Por
prueba convincente de que dios otorgó a la irracionalidad ello, cuando a causa de enfermedades corporales se origi-
- - -·- -- - nan algunas impurezas aJrededor del hlgado, puesto que el
bazo es hueco y s.ín sangre, su porosidad las asimila y puri-
16 E. d . a 11rraslrarla. F. M. CORNFORn (Cosmology, pág. 286, n. 2).
17 Es inneccs11rio su poner aqul un segundo g/yky teti como hace F. M. fica completamente. De ahí que, al llenarse de los elemen- d
CORNFORT> (Cosmology. pt\g. 287, n. 3). tos purificados, aumente de tamaño y se haga purulento, y,
234 DlÁI..OGOS TI MEO 235

nuevamente, después de que el cuerpo se haya purgado, se primordiales que por ser firmes y lisos eran capaces de
achique y se reduzca a su estado anterior. proporcionar con la máxima exactitud fuego, agua, aire y r

En lo que concierne al alma, cuánto tiene de mortal y tierra, los mezcló en cantidades proporcionales y confec-
cuánto de divino, de qué manera fue creada y en qué órga- cionó con ellos la médula. Después implantó y ató las par-
nos habita y por qué causas lo hacen en partes separadas, tes del alma a ella. En la distribución que hizo al principio,
sólo afirmaríamos que as{ como está expuesto es verda- dividió la médula misma directamente en tantas y tales
dero, si un dios lo aprobara. Sin embargo, tanto ahora figuras cuantas y cuales especies de alma iba a poseer. Hizo
como después de una consideración más detallada hemos totalmente circular a la que como un campo fértil iba a
de arriesgarnos a sostener que hemos expuesto al menos Jo albergar la simiente divina y llamó a es~a parte de la
probable. Tengámoslo, por tanto, por afirmado. De la médula cerebro ss, porque el recipiente alrededor de ella d
e misma manera, debemos invesüga( el tema siguiente: cómo sería la cabeza de todo ser viviente una vez terminado.
surgió el resto deJ cuerpo. Convendría, sobre todo, que la Dividió, además, la parte que iba a retener89 el resto mor-
exposición fuera a partir de un razonamiento como el que tal del alma en figuras que eran al mismo tiempo esféricas
sigue. Nuestros creadores conocían nuestra futura intempe- y oblongadas, y llamó al conjunto médula. Después tendió
rancia con las bebidas y comidas y que por glotonería con- de éstas, como de anclas, ataduras de toda el alma. y cons-
sumiríamos mucho más de Jo que es mesuradamente nece- truyó todo nuestro cuerpo a su alrededor 9o, para lo cual
sario. Entonces, para prevenir que no hubiera una primero rodeó el conjunto co.n una cobertura ósea. Cons-
destrucción rápida por enfermedad e, jmperfecto, el género truyó el sistema óseo de la siguiente manera. Tamizó tierra e
mortal no se extinguiera al punto sin haber llegado a la limpia y suave y la mezcló y mojó con médula. Después,
n madurez, colocaron la cavidad llamada inferior como reci- colocó la masa resultante en fuego; a continuación la bañó
piente contenedor de la bebida y comida sobrantes. Enro- en agua, nuevamente en fuego y otra vez en agua y la fue
Jlaron los intestinos para que el alimento, con su rápida poniendo as) alternativamente en uno y en otro hasta que
dispersión, no obligara al cuerpo a necesitar enseguida una la hizo tal que ninguno de los dos elementos puede fundirla
nueva comida; ya que así produciría una insaciabilidad que ni disolverla. Con este compuesto torneó una esfera ósea
haría que por su glotonería la especie humana no amara la alrededor de su 9 1 cerebro, a la que dejó una salida estre-
sabidurla ni la ciencia ni obedeciera las indicacjones de lo
que hay de más divino en nosotros. t' Hay aquí un juego de palabras intraducible al castellano entre
'cerebro' (egképholos) y cabeza (kephalt).
h Los huesos, la carne y los elementos semejantes fueron
•• kathéxein según la traducción de A. E. TAYI.OR (Commentory,
creados de la siguiente manera. La médula es el origen de página 522), adoptada por F. M. CoRNFORD (Cosmology, pág. 293,
todos éstos; pues, mientras cJ alma está atada al cuerpo, los n. 4} y l<.L. WJDDRA (Tlmoios, pág. 155).
vínculos vitales dan raíces firmes al género humano, pero '10 peri toüto no es como afirma A. E. TAYLOR (Commentary,

la médula misma se origina en otros elementos. El dios, al página 523) el alma, ni como sostiene F. M. CO.RNFORD (Cosmology,
página 294, n. 2) el cerebro y la médula, sino simplemente la médula. Es
idear una mezcla de todas las simientes para todo el género
evid ente que el cuerpo no se construye alrededor de la cabeza.
mortal, seleccionó de todos los elementos los triángulos •• (fiJtoü se refiere a la criatura que está siendo creada en ese momento
236 DIÁLOGOS TI MEO 237

74 cha . Moldeó vértebras óseas alrededor de la médula del Lendones y luego cubrió todo con carne desde la parte
cuello y de la espalda y las extendió como pivotes desde la superior. Protegió con muy poca carne las part.e~ de los "
cabeza a lo largo de todo el tronco. De esta manera, con el huesos que más alma cobijan; las más inanimadas en su
fin de preservar toda la simiente, la protegió con un cer- interior, con mucha y densa. Además, en las uniones de los
cado pétreo al que puso aniculaciones, insertando entre huesos, donde su razonamiento le mostró que no era de
ellas la fuerza de lo diferente para el movi.m.iento y la fle- ninguna necesidad, hizo nacer poca carne, para que ni
b xión. Como pensó que el tejido óseo, más frágil y rígido de entorpeciera el traslado del cuerpo por ser un obstáculo
lo debido, si se calentaba y volvía a eofriar, se ulceraría y para las Oexioncs, ni éste se moviera con dificultad, oi, por
corromperla rápidamente la simiente que se encontraba en encontrarse en gran cantidad y alta densidad y compre-
su interior, ideó los tendones y la carne: los primeros para sión, ocasionara insensibiüdad por su solidez e hiciera la
lograr un cuerpo flexible y extensible, por medio de la inteligencia torpe en el recuerdo y superficial. Por ello,
unión de todos los miembros a través del género de los llenó de carne lo~ muslos y piernas, las caderas y Jos huesos
tendones que se tensa y relaja alrededor de los pivotes; res- de brazos y antebrazos y todos los que en nosotros son ?S
pecto de la carne consideró que servirla de protección con- inarticulados y por la poca cantidad de alma en la médula
tra las quemaduras, valla contra los fríos y, además, reparo están vacíos de inteligencia. Rodeó con menor cantidad de
r en las caldas como las prendas de fieltro, puesto que cede a carne todo lo que tiene inteligencia -excepto algún órgano
los cuerpos blanda y suavemente y posee una humedad que hizo totalmente de carne por la percepción, como la
cálida dentro de eJla, de modo que mientras transpira y se lengua- , mas la mayorla la hizo de aquella manera. Pues
humedece durante el verano, proporcionando en todo el la naturaleza nacida de y criada por la necesidad no admite h
cuerpo uo frío apropiado, durante el invierno, en cambio, en absoluto una estructura ósea densa y mucha carne junto
rechaza adecuadamente la escarcba exterior circundante con una percepción aguda. Sobre todo se habria dado
con su calidez. Con estos pensamientos, el modelador de dicha combinación eo la estruCtura de la cabeza, si ambos
cera hizo carne jugosa y blanda. Para ello, mezcló y elementos hubierao querido coincidir, y el género humano,
d ensambló agua, fuego y tierra y, después, compuso uo fer- con una cabeza carnosa, llena de !endones y más fu erte
mento de ácido y sal que agregó a la mezcla. Para los ten- sobre sí, habría alcanzado una vida el doble o muchas
dones hizo una combinación de características intermedias veces más larga, más saludable y menos dolorosa que eo la
de la mezcla de hueso y carne sin fermento y agregó color actualidad . Pero los creadores de nuestra raza, cuando se
dorado. De ahí que los tendones obtuvieran una mayor plantearon si deblan crear un género que viviera más
elasticidad y viscosidad que )a carne, pero también mayor tiempo pero peor o uno que viviera menos, pero mejor, r
blandura y humedad que los buesos. El dios rodeó con coincidieron en que todo el mundo debe, sin dudarlo, pre-
estos tejidos los huesos y la médula: los ató entre sí con ferir la vida más corta pero mejor a la más larga pero peor.
Por tanto, cubrieron la cabeza con hueso poroso, mas,
puesto que no tiene puntos de flexión, no la rodearon de
Y depende de cgképholon (cf. F. M. ConNFORO, Cosmology. pág. 295,
n. 3).
carne y tendones. Por todo esto, fue agregada una cabeza
238 DIÁLOGOS TlMIW 239

al cuerpo de todo hombre, más sensible e inteligente, pero exterior por sus poros, salieron toda la humedad y el calor
también mucho más débil. Por estas núsroas causas, el dios puros, pero la mezcla de éstos que compone la piel se elevó
extendió asl Jos tendones en círculo hasta el extremo de la a causa de la salid a y se extendió mucho hasta ser tan
d cabeza y los pegó alrededor del cuello por medio de la tenue como la perforación, pero, debido a su lentitud, repe-
semejanza 92 y ató a ellos las mandlbulas bajo el rostro; y el lida al interior por el aire exterior circundant-e, se enrolló y
resto lo esparció en todos los miembros, uniendo articula- echó ralees debajo de la piel. Por estos procesos, nació el
ción con articulación. Nuestros artífices dispusieron las pelo en la piel, aunque emparentado con ella en la fibrosi- ~
caracterlsticas de nuestra boca con dientes, lengua y labios, dad, más duro y denso por el proceso de contracción por
tal como ahora está ordenada, a causa de lo necesario y lo enfriamiento que sufre cada pelo cuando, al separarse de la
mejor, ya que la idearon para entrada de lo necesario y piel. se enfrla. Con esto, nuestro hacedor hizo la cabeza
.. como salida de lo mejor. Pues todo lo que entra para dar pilosa, por las causas mencionadas y porque pensó que
alimento al cuerpo es necesario, y la corriente de palabras, tenia que tener una cobertu ra liviana alrededor del cerebro
cuando fluye hacia afue ra y obedece a la inteligencia, es la en vez de carne para su seguridad, que proporcionara en d
más bella y mejor de todas las corrientes. Además, ni era verano y eo invierno suficiente sombra y cubri.mieoto, sin
posible dejar la est ructura ósea de la cabeza desnuda por el convertirse en un impedimento de la buena percepción. En
exce~o de frío o calor en cada una de las estaciones, ni el entretejido de los tendones, piel y huesos que rodea log
pasar por alto que cubiert.D se volvería obtusa e insensible dedos, d e la mezcla de los tres elementos y de su seca-
por la cantidad de carne. De la carne no seca separaron miento se originó una piel dura, que, si bien realizaron
76 una corteza excedente mayor, lo que ahora se Uama p iel, estas causas auxiliares, la inteligencia, la causa principal,
que a causa de la humedad del cerebro avanzó hasta j un- hizo por todos los que iban a nacer en el futu ro. Coreo los
tarse consigo misma y revis tió la cabeza en círculo como si que nos construyeron sabían que en alguna oportunidad de t
fuera un retoño. La humedad, que sube de abajo de las los hombres iban a nacer las mujeres y las resta ntes bestias
sururas, la irriga y cierra en la coronilla, atándola como un y se percataron de que muchos animales también necesita-
nudo. Las variadas suturas se produjero.n por ta fuerza de rían usat: las uñas a menudo, por eso modelaron en los
las revoluciones y de la alimentación; si éstas luchan más hombres que estaban naciendo en ese momento p rincipios
entre si, serán más; en caso contrario, menos. La parte de uñas. Por estas razones, nacieron en las puntas de las
b divina perforó con fuego toda esta piel en círculo. Cuando extremidades la piel, los cabellos y las uñas.
la perforación de la piel hizo que la humedad se escapara al Cuando ya estaban todas las partes y miembros propios
de un ser viviente mortal, y tenia que pasar necesariamente n
• 1 homoióleil t:s un dativo instromenral, la significación del giro puede su vida entre fuego y aire, y, como era disuelto y vaciado
entenderse a partir de 74a5-6. As! como lo diferente es el origen del por ellos y se desgastaba, los dioses concibieron una ayuda
movimiento de lo C<:>lumn:J y. por ende, de la pane inferior de la mtdul.a, para él. Mezclaron una naturaleza relacionada con la hu-
lo mismo lo es d~ la permanencia de la cabeu y de la parte superior de la
mana con otras figuras y sensaciones, de modo que hubiera
médula. Aqul !e observa una vez más la acción do los dos principios últi-
mos de la lilo8oCin platónica. un ser viviente diferente, y la plantaron. Los árboles, plan-
240 DIÁLOGOS TJMEO 241

tas y simientes domésticas actuales, cultivadas por la agri- posible y el flujo originado desde allí, al ser descendente,
cultura, fueron domesticadas para nosotros, pero antes exis- fuera abundante y proporcionara una irrigación equilibrada
b tían sólo Jos géneros salvajes, que son más antiguos que los al resto del cuerpo. Después dividieron en dos las venas
domésticos. En verdad, todo lo que eventuaJmente parti- que circulan alrededor de la cabez.a., las entrela2.aron entre
cipa de la vida deberla ser llamado con justicia y con la sí y las hicieron nuir en dirección contraria, para Jo cual e
mayor corrección ser viviente. Lo que ahora mencionamos inclinaron algunas de la derecha hacia la izquierda del
posee al menos la tercera especie de alma, de la que el dis- cuerpo y otras de la iz.quierda hacia la derecha para que
curso afirma que se asienta entre el diafragma y el ombligo hubiera otro vínculo entre la cabeza y el cuerpo junto con
y no participa en nada de la opinión ni del ruonam.iento ni la piel, ya que ~sta no estaba ceñida alrededor de la coroni-
de la inteligencia, sino de la percepción placentera o dolo- lla por tendones, y, además, para que desde cada una de las
rosa acompañada de los apetitos, pues todo lo realiza por partes se hiciera evidente a todo el cuerpo el proceso de
medio de la pasión y, cuando percibe algo de sí misma, su percepción. Desde allí prepararon la irrigación de uoa
("origen, por naturaleza, no le permite razonar [como razona manera que observaremos fácilmente si acordamos de an- 78
el aJma raciona l que] gira sobre si rnism~ rechaza el temano lo siguiente, que lodo Jo que está compuesto por
movimiento proveniente del exterior y utiliza el propio 9l , elementos menores es impenetrable a los mayores, pero lo
Por ello, aunque vive y no difiere de un animal, enraizado que está compuesto de mayores no puede detener a los
en un lugar, está fijo, porque ha sido despojado del movi- menores, y que el fuego es el elemento que tiene las partícu-
miento propio. las más pequeñas, por lo que atraviesa agua, aire, tierra y
Una vez que nuestros superiores hubieron plantado todo lo que está hecho de estos elementos, pero ninguno de
para nosotros, sus inferiores, todas estas especies para ellos puede impedirle el paso. Lo mismo hay que suponer
nuestra alimentación, abrieron canales en nuestro cuerpo, de la cavidad de nuestro tronco, que obstruye el paso de las
como en un jardln, para que fuera irrigado como desde u.oa comidas y bebidas cuando caen en ella., pero no puede
d fuente. En primer lugar, cariaron dos venas dorsales como detener el aire ni el fuego, dado que están compuestos de b
canales oculros bajo la unión de la piel y la came, dado que partículas menores que las que tiene su estructura. Dios
el cuerpo es gemelo a la derecha y a la izquierda. Las colo- utilizó estos dos elementos para el sistema de irrigación que
caron junto a la columna vertebral, con la médula genera- va de la cavidad del tronco hacia las venas , un tejido de
dora entre ellas, para que ésta alcanzara el mayor vigor aire y fuego como las nasas que sirven para atrapar peces,
<l Aqul se oponen las ci rcunvoluciones propias del nus a la actividad
con ingresos dobles eo la entrada, de los que, a su vez, uno
del alma apetitiva. No es necesario cambiar phY,tei por phjsin como pro- tiene una bifurcación. Desde los pasajes de entrada exten-
pone P. M. CoRNFOitD (Cosmology. pág. 302, n. 2). Las especulacio- dió como aderras alrededor de todo el órgano, hasta el
nes ftlológicas sobre el hiato no son un argumento para cambiarla lectura extremo del tejido. Hizo todo el interior del tejido de fuego
unánime de los manuscritos. Propongo para páschon no el significado de y la entrada y la cavidad de aire 9-t, Después lo tomó y se lo e
«sufrim dado que la referencia aqu! no es la concepción moderna de la
vidn vegetal, sino la noción platónico de alma apetitiva que se rige por \a , . Para la explicación de este pasaje, cf. F. M . CoRNFOI\0 (Co.smo-
pasión en oposición ni movimiento refle)(ivo d el alma racional. /ogy, págs. 308-312).
160.-16
242 DIÁLOGOS TI MEO 243

colocó al ser viviente que habla modelado de la siguiente Veamos otra vez el proceso de respiración, por medio
manera: puso la doble entrada '~S e o la boca e hizo bajar de qué causas llega a ser tal como es ahora. Se produce de
una parte por los tubos bronquiales hacia el pulmón, y la esta manera, entonces, puesto que no hay un vaclo en el b
otra a lo largo de ellos a la cavidad del tronco . Dividió que pueda ingresar un cuerpo en movimiento y el aire se
después el otro acceso en dos e hizo tenninar cada parte mueve de nosotros hacia el exterior, lo que se sigue de esto
conjuntamente en los conductos de la nariz, de modo que es ya evidente para cualquiera: que no sale al vado, sino
cuando no funciona el de la boca. desde esta entrada se que empuja la sustancia vecina fuera de su región . Lo
pueden llenar todos sus fl ujos. Hizo crecer el resto de la d empujado siempre desplaza, a su vez, a lo que le es vecino
cavidad de la nasa alrededor de toda la concavidad de y, según esta ne~sidad, todo es arrastrado concatenada-
nuestro cuerpo y que, unas veces, todo confluya suave- mente hacia el lugar de donde partió el aire, entra aUf, lo
mente hacia los accesos, puesto que es de aire, y, otras, que llena y sigue al aire. Todo esto su~de simultáneamente
las entradas refluyan y que el tejido, como el cuerpo es corno el rodar de una rue<la porque el vacío no ex iste. Por('
poroso, se hunda hacia adentro a través de él y nuevamente ello, el pecho y el pulmón, cuando exhalan el aire, se llenan
salga. Los rayos de fuego interior, atados, siguen en ambas nuevamente del que se encuentra alrededor del cuerpo, que
direcciones el aire que entra y esto no deja de suce<ler es hundido y arrast:rado a través de la carne porosa. Ade-
mjentras el animal está con vida. Decimos que el que da los t más, cuando el aire se vuelve y sale del cuerpo, em puja el
nombres llamó a este proceso Lnspiracióo y espiración. Este hálito hacia dentro por el camino de la boca y la doble vla
fenómeno le sucede a nuestro cuerpo cuando se humedece de las fosas nasales. Hay que suponer la siguiente causa de t1
y enfria para alimentarse y vivir. Cuando en el interior el su origen. Todo animal tiene sus partes internas muy
fuego toma contacto con el aire que entra y sale y lo sigue, calientes alrededor de su sangre y sus venas, como si pose-
se eleva cominuamente para introducirse a través de la yera en si una fuente de fuego. Ciertamente, lo que habla-
cavidad, donde recibe los alimentos y bebidas que disuelve 79 mos asemejado al tejido de la masa, está totalmente entrete-
y divide en pequeñas partículas, conduciéndolas a través de jido con fuego en su centro, y el resto, la parte exterior,
las salidas por las que habla entrado, y, como desde una con aire. Debemos acordar que el calor sale naturalmente a
fuente en los canales, las vierte en las venas, y hace fluir los su región propia eo el exterior, pero como hay dos salidas,
humores de las venas a través del cuerpo como a través de una por el cuerpo y otra por la boca y la nariz, cuando el ~
un acueducto. fuego avanza hacia una de ellas, empuja a lo que está aire~
dedor de la otra y lo empujado cae en el fuego y se
O$ Desgraci:~damcntc, los comeotadores (F. M. CO~l'POR.O, Co.< mo·
logy, p'g. 312: K t,.. WIDORA, 7imoios. pág. 169) siguen la desacertada calienta, mientras que lo que sale se eofrla. Si la tempera-
explicación de A. E. TAVt.OR (Commentory. pág. 551) y G. STAt..l-OAVM tura cambia y el aire que se encuen tra en una salida se
(Timueus) oon1ra Tu. H . Ml\ltTIN (ÉtudeJ) dando así una versión del texto c alienta más, se apresura a retornar a aquel lugar de donde
que contradice Jo descri pción de 7Sb4-6. A pesar de lo que ptetenden estos partió y, al moverse hacia su naturaleza propia, empuja al
intérpretes, tomen ton egkyrtlon no es una pcrl(rasis porto egk)írtia. sino
que se desplaza por la otra salida. En la medida en que
que r:l to mtilt I!S correspondido no por el td d' de e 5, sino por el td d'
héteron de e 6.
sufre siempre los mismos procesos y desencadena a su vez
244 DIÁLOGOS TI MEO 245

los mismos fenómenos , gira as) en un ciiculo aquí y allí y venas en su oscilación, porque vierte desde ellas las sustan-
posibilita, producto de ambas causas, que se produzcan la cias que ha cortado. Esta es la causa, por cierto, de que las
inspiración y la espiración. corrientes de la al.imentación fluyan así en todo el cuerpo
Además, debemos investigar de esta manera las causas de los animales. Las partícuJas que acaban de ser separadas
so de los efectos de las ventosas medicinales, de la deglución y de las sustancias alimenticias, unas de frutos, otras de
de los proyectiles, que una vez. lanzados van por el aire o se hierba, que dios plantó para alimento, son de variados colores •·
mueven sobre la tierra, y de todos los sonidos, rápidos y a causa de la mezcla entre si. El calor rojo producido por la
lentos, que parecen agudos y graves, unas veces desafina- impresión del corte del fuego en la humedad es el más
dos por la disimilitud del movimiento que producen en común en eUas. Por eso, el color de lo que fluye en el
nosotros y otras acordes, por la semejanza. En efecto, los cuerpo tiene el aspecto que describimos, lo que llamamos
movimientos más lentos alcanz.ao a los primeros y más sangre, alimento de la carne y de lodo el cuerpo, a pan ir de
rápidos cuando se están apagando y se asemejan ya a aque- la cual las partes irrigadas llenan la base de lo que se vacía.
llos moviaúentos con Jos que los mueven los sonidos emiti- La forma de llenado y vaciado es como la revolución de 8l
b dos posteriormente y, cuando los alcanzan, no los desorde- todo lo que elÜste ea el universo, que mueve todo lo afln
nan con la interc.alación de ot ro movimiento, sino que hacia si mismo. Lo que nos circunda disuelve y distribuye
unen el comienzo de una revolución más lenta y acorde con continuamente 1~ sustancias que despide nuestro cuerpo,
la más rápida que se está apagando y conforman una sen- para enviar las de un mismo tipo hacia su propia especie.
sación mezcla de agudo y grave, con la que proporcionan Los corpúsculos sanguíneos, por su parte, cortados en
placer a los brutos y felicidad a los inteligentes, porque en nuestro interior y rodeados como por un cosmos por la
las revoluciones mortales se produce un a imitación de la estructura del ser viviente, están obligados a imitar la revo- b
e arrnonía divina. Y, además, todas las corrientes de agua y lución del universo. Por tanto, transportada hacia el ele-
también las caldas de rayo:. y la sorprendente atracción de meato afln, cada uoa de las partículas interiores vuelve a
los ámbares y de las piedras herácleas: ninguno de estos llenar lo que se había vaciado en ese momento. Cuando
fenómenos posee una fuena tal, sino que al que investiga sale más de lo que entra, el conjunto fenece, cuando sale
adecuadamente se le hará evidente que el vacío no existe, menos, crece. La estructura de un animal joven posee
que todas estas cosas se empujan cíclicamente entre sí y triángulos elementales todavía nuevos de pies a cabe·z a que
que, por separación o reunión, todos los elementos se tras- están estrechamente unidos unos con otros, pero su masa
ladan a su región propia. cambiando de sitio, as{ como que es tierna, ya que acaba de ser generada desde la médula y
los fenómenos maravillosos son prod ucto de la combina- alimentada con leche. Con sus nuevos triángulos, domina y e
ción de estos procesos entre si. corta en su interior los de comida y bebida provenientes del
d En especial, la respiración, de donde partió nuestra exterior, más viejos y más débiles que los suyos y, ol ali-
exposición, surgió asl por estas causas, como fue dicho mentar de muchos corpúsculos semejantes a la joven cria-
anteriormente, porque el fuego corta los alimentos y, al tura, la hace crecer. Cuando la raf2 de los triángulos se
oscilar dentro, sigue al aire y desde la cavidad llena las anoja, porque han combatido intensamente durante mucho
246 OIAt.OGOS TI MEO 247

<1 tieropo contra muchos adversarios, ya no pueden cortar, Dado que hay es1ructuras secundar ias por naturaleza,
haciéndolos semejantes a ellos a los que ingresan por la el que pretenda comprender necesita considerar u o segundo e
alimentación, sino que eiJos mismos son divididos con faci- tipo de enfermedades. Puesto que la médula y los huesos,
lidad por los que entran del exterior. Entonces, todo el la carne y los tendones se componen de los cuatro elemen-
animal se consume vencido en este proceso y el fenómeno tos y aun la sangre, aunque de una manera diferente tam-
recibe el nombre de vejez. Finalmente, cuando los vínculos bién proviene de ellos, la mayoría de las enfermedades
unidos a los triángulos de la médula ya no soportan el su~den de la manera mencionada arriba, pero las más
esfuerzo y se separan, desaw.o a su vez los vincules del alma grandes y graves se originan cuando su formación se da en
~ y ésta, liberada naturalmente, parte con placer en vuelo, sentido invertido; entonces estos tejidos se destruyen. La
pues todo lo que sucede contra la naturaleza es doloroso, carne y los tendones nacen naturalmente de la sangre, los
pero lo que se da corno es natural produce placer. Así, la tendones, de la fibrina por afinidad; la carne, del coágulo
muen e que se produce por enfermedad o heridas es dolo- que se genera cuando se separan las fibrinas . lo que se d
rosa y violenta, pero la que llega al fin de manera natural segrega de los tendones y la carne, resbaladizo y graso al
con la edad es la rnenos penosa de las muertes y sucede mismo tiempo, pega la carne a los huesos y, alimentado el
más coo placer que con dolor. hueso mismo que se encuentra alrededor de la médula. lo
Para todos es evidente, me pareoe, de dónde provienen hace crecer. El género más puro de triángulos, el mas suave
82 las enfermedades. Dado que los elementos de los que se y graso, cuya filtración es posible por la estructura com-
compone el cuerpo son cual/o, tjerra, aire, agua y fuego, su pacta del tejido óseo, mientras cae y se vierte gota a gota
exceso o carencia contra la natunlez.a y el cambio de la desde los huesos, irriga la médula. Cuando todo sucede de ~
región propia a una ajena producen guecras internas y esta manera, la salud es buena; las enfermedades se produ-
enfermedades y, además, como los tipos de fuego y de los cen en el caso contrario. E11 efecto, cuando la carne, al
element os restantes son más de uno, también el hecho de disolverse, expulsa nuevamente a las venas su putrefacción,
que cada uno reciba lo que no le es conveniente y todas las la sangre, mucha y múltiple, se mezcla en las venas coo a.ire
causas semejantes. Cuando algo surge o cambia de lugar y adquiere colores variados y es diversamente amarga.
contra la naturalez.a, se calienta todo lo que antes estaba Además, se vuelve ácida y salada y tiene bilis, suero y
frío y, si era seco, después se vuelve húmedo y, si liviano, nema de todo tipo. Los restos de carne expulsados y
b pesado, y sufre todo tipo de cambios. Pues sólo aquello, corrompidos acaban primero con la sangre misma y se
afirmamos, que es igual a una sustancia desde todo punto mueven a través de las venas por todo el cuerpo sin pro- 87
de vista, añadido o sacado en la correcta relación y de la porcionarle ningún alimento. Al no poseer ya el orden
misma manera, permitirá que ésta siga siendo idéntica a sí natural de las revoluciones, enemigas entre s{ porque no
misma y pe rmane1.ca sana e Integra. Lo que eventualmente tienen ningún provecho de si mismas, en guerra con lo
infrinja alguno de estos principios, ya sea que salga o entre estructurado del cuerpo y Jo que permanece en el sitio que
del exterior, ocasionará mutaciones múltiples y, por tanto, le corresponde, destruyen y disuelven lo que e ncuentran A
enfermedades y corrupciones infinitas. su paso. Toda la carne que se consume por haber envejecido
248 DIALOOOS TI MEO 249

demasiado rechaza ser asimilada y se ennegrece por la trozo de carne, pero permanei::en sus bases, la magnitud de
larga combustión y, como es amarga porque está total- la calamidad será la mitad, pues, aún puede recuperarse
b mente carcomida, ataca con ferocidad las partes del cuerpo con facilidad. Siempre que enferma lo que une la carne con
que todavla no están eventualmente destruidas. A veces, el los huesos y - por haberse separado al mismo tiempo 9 7 de 8.4
color negro adquiere acidez en vez de amargor porque se los vasos fibrosos en los músculos y de los tendones- ya
na afinado ruás la sustancia amarga; otras, la materia no es alimento para los huesos y vinculo de la carne con
ácida, bañada por la sangre, alcanza un color más rojo y, éstos, sino que, en vez de graso, liso y resbaladizo, se hace
cuando el negro se mezcla con él, se vuelve verdoso. Ade- áspero y salado por la mala dieta: entonces, cuando sufre
más, cuando el fuego consume carne nueva, el color amari- esto, se desintegra de nuevo totalmente bajo la carne y los
llo se mezcla con el am argor. Quizás aJgún médico les puso tcndon~ rrúentras se separan de los huesos. La carne se pre-
a todos el nom bre común de bilis o puede ser también que cipita con él desde las raíces y deja los tendones desnudos y
baya sido alguien capaz de observar la multiplicidad disi- llenos de saJmuera. Las partículas de carne, a s u vez, b
<" mil y ver que en ella hay un único género digno de designar entran eo la circulación sanguínea y acrei::ientao las enfer-
a todos los particulares. Cada una de las restantes formas medad~ mencionadas antes. Aunque e.stos procesos corpo-
de bilis recibió una definición propia según su color. El rales son graves, son peores todavía los que van más allá:
suero: uno, el suave liquido acuoso de la sangre; otro, el cuando el hueso, al no airearse suficientemente por la den-
saJvaje de la bíüs negra y ácida; cuando éste se mezcla por sidad de la carne. calentado por el moho, se ·carla y no
el calor con la fuerza salada, tal sustancia se llama flema recibe alimentación suficiente, sino que, siguiendo el camino r
ácida. Además, el que se encuentra disue lto junto con aire,
d proveniente de la carne nueva y tierna, cuando se llena de tu ces humt'ttr:> :.-ont les Í11Jiru17U!1lls des mol4die.s, lorsque le sang n'es1
viento, la humedad lo rodea y, por este fenómeno, se pro- p as entrelenu. comme le v-e111 lo noture, fHl' les oliments n les breu•·agc.r.
ducen burbujas, invisibles individualmente por su pequ<> mois quond N masu s' ocuoi1 .selon des /oís opposée.s ullu de la a
11olure; compir* T H. H . MARn~. Etudes. l. p'"g. 1, 22.3: Toutc..s us
ñez., pero que, en conjunto, dan una masa visible y tienen humeurs sont du causes de malaáie.s. lorsque le song n est pa.t entrn.mu,
un color blanco por la produccióo de espuma. Decimos commt il doir l'im · notwe/lement, pllT le baile etle mongRr, mois quiltire
que toda esta putrefacción de la carne tierna entremezclada sun ollment doilleurs. en sen.s in11erse. comre l~t.s /oís de lo notute). $i no a
con aire es flema blanca . Además, sudor, lágrimas y otras 1~ co.s1umbrc de ingerir alimentos segün la naruraleza. e. d . no excedién-

sustancias semejant es que afluyen y se eliminan diaria- dose en ellos F. M. CORNFORD (Cosmology, pllg. 339, n. 1): ·conltory
10 the /ows of noture • is o mistrtJI'ISlotion. AU thot is m eont is thr cu>Wr
~ mente son suero de flema reciente. Todos éstos se convier-
mory o11d 11ormol process by 1vhiclt blood ls hcalthily formed. No ~ólo
ten en instrumentos de las enfermedades cuando Ja sangre errón eo, sino lambién contradictorio. puesto que lo q\le la fnue significa
no se llena naturalmente de comidas y bebidas, sino que, según Cornford es toque niega en la primera oración.
por el contrario, recibe una cantidad de alimento opuesta a " El pasaje cllá corrupto y los intentos d e reconstrucción no ban
d:~do huta el momento una versión convincente. Leo hnma en vez de
la costumbre naturaJ96. Si las enfermedades separan un
holmo con G. s ·ri\LLBAUM (Timaeus). La conjetura niima por hoTmo de F.
01
• paró loils lls ph)íseoY nómous no se refiere a un tipo de legalidad M. CORNI'OR D (CoJmology. pág. 339, n. 2) es diflcilmeotc tllplicablc
natural (como parece tnlcnucr A. RIVAim, Oeuvre.r, pág. 216: Or. tou- desde el punto de visln paleográfico, amén de hacer el texto incoherente.
250 DIÁLOGOS TI MEO 251

inverso, se desintegra nuevamente en ella, y ésta en la carne tilaci6n exterior, se suaviza y motea el cuerpo, causando la
y la carne, cuando cae en la sangre, ocasiona enfermedades lepra blanca y otras enfermedades relacionadas con ella.
que son todas más graves que las anteriores. El caso más Cuando se mezcla con bilis negra y se dispersa por las revo-
extremo de todos: cuando la médula enferma por alguna luciones más divinas de la cabeza y las convulsiona, es más
carencia o algún exceso, produce las enfermedades más suave si se produce en sueños, pero si ataca a los que están h
graves e importantes en cuanto aJa muerte, porque toda la despiertos, es más difícil despojarse de ella. Dado que es
naturaleza corporal necesadamente fluye en sentido in- una enfermedad de la parte sagrada, lo más justo es lla-
verso. marla sacra. La flema ácida y salada es la fuente de todas
Debemos pensar que el tercer tipo de enfermedades se las enfermedades catarrales. Como los lugares hacia los
ocasiona de manera triple: por el aire, la flema y la bilis. que fluye 101 son múltiples, ha recibido varios nombres.
d Cuando el administrador del aire en el cuerpo, el pulmón, T odas las inflamaciones del cuerpo, llamadas así por el
obstruido por flujos, no tiene las salidas limpias, el aire, 'quemarse' e 'inflamarse', se produce por la bilis. Ésta,
unas veces no llega y otras entra más de lo conveniente. cuando alcanza una salida al exterior, se pone a hervir y
En un caso, corrompe lo que no se refresca y, en el otro, produce erupciones variadas; pero cuando está enceuada e
violenta las venas y las retuerce, disuelve el cuerpo y es dentro causa muchas enfermedades inflamatorias . La más
interceptado al alcanzar la barrera en su centro 98. De estos grave se origina cuando se mezcla con sangre pura y des-
e procesos nacen innumerables enfermedades dolorosas. a truye el orden de las fibrinas, que están distribuidas en la
menudo acompañadas de gran cantidad de sudor. En mu- sangre para que su espesor y su grosor sea proporcional y
chas ocasiones, cuando la carne se descompone, el aire ni fluya del cuerpo poroso, líquida a causa del calor, ni se
generado en el cuerpo, incapaz de salir, ocasiona los mis- desplace con dificultad en las venas, torpe de movimiento ó
mos dolores que produce cuando entra por las vías obtura- porque es muy densa. Las fibrinas guardan la debida
das; los más intensos cuando, al rodear: e hinchar los ten- medida de todo esto en la sangre. Cuando se extraen las de
dones y las venillas de la espalda 99 tensa los músculos de sangre muerta y fría, el resto de la sangre se licúa, mientras
esa zona y los tendones contiguos hacia atrás. Estas enfer- que si se las deja, rápidamente la coagulan juntamente con
medades son denominadas, a causa del fenómeno de ten- el frto circundante. Dado que las fibrinas en la sangre tie-
sión, tétanos y curvación tetánica too. Su remedio es des- nen esta propiedad, la bilís, que por naturaleza se ha pro-
agradable, pues, en verdad, los accesos de fiebre son Jos ducido de sangre vieja, cuando se separa de la carne y
85 que mejor las curan. Cuando la flem a blanca se retiene, es vuelve a disolverse, caliente y liquida, en el torrente san- e
peligrosa por el aire de las burbujas. Cuando tiene una ven- gul.neo -primero en pocas unidades-, por la pr:opiedad
de las fibrinas, se coagula tras verterse . Una vez coagulada
oJ Refere ncia al diaftagma.
" 1ai.Í1eí se refiere a la zona dorsol (cf. epitón ou.r en e6). 101 J uego de palabra! q ue incluye la rs.f't gr iega pti v q ue significa Ouír
roo l'!ay aqui un juego de palabras e ntre el verbo telnein (ex tender, y pre.!lente en las voces castellanas calarro y catarral, Implica todo lipo de
lcnsar) y la denominación griega de las enfe rmed ades (1élanoi, opi.r· enfermedades en las que el organismo expulsa un flujo por algún orificio
rhó ton ol). corporo.l.
252 PIÁLOGOS TI MEO 253

y violentamente enfriada, ocasiona el frto y los escalofrios esperma abundante que fluye libremente alrededor de la
interiores. Pero si se vierte una cantidad mayor en el médula, como si fuera por naturaleza uo árbol quce es
torrente sangulneo y se impone con su calor, entonces pone mucho más frucllfero de lo adecuado, sufre muchos dolo-
en ebullición a las fibrinas y las agita en desorden. Si acaso res e n cada cosa y también goza de muchos placeres en los
llega a ser capaz de imponerse totalmente, después de pene- deseos y en las acciones que son producto de ellos, de
trar hasta la médula y quemarla, suelta tas cuerdas que allí modo que enloquece la mayor parte de la vida por los
amarran el alma como las de una oave y la deja partir grandes placeres y dolores. Como su alma es insensata y
libre. Pero cuando es dominada y el cuerpo soporta la diso- está enferma a causa de su cuerpo, parece malo , no como si d
lución, una vez vencida, o es expulsada en todo el cuerpo estuviera enfermo, sino como si lo fuera voluntariamente.
o empujada a través de las venas hacia la cavidad inferior o Pero, en realidad, el desenfreno sexual es una enfermedad
superior. Arrojada del cuerpo como los que huyen de una del alma en gran parte porque una üoica sustancia se
ciudad en guerra civil. causa diarrea, disentería y enferme- encuentra en estado de gran fluidez en el cuerpo y lo irriga
86 dades semejantes. El cuerpo que enferma principalmente a causa de la porosidad de sus huesos. En verdad, casi toda
por uo exceso de fuego, tiene continuos calores y fiebres; el la critica a la incontinencia en los placeres, en la creencia
que lo hace de un exceso de aire, fiebres cotidianas, y de de que los malos lo son intenciooal.mente, es incorrecta;
agua, tercianas, porque ésta es más roma que el aire y el pue3 nadie es malo voluntariamente, sino que el malo se
fuego. El enfermo de un exceso de tierra - como ésta es el hace tal por un mal es1ado del cuerpo o por una educacióo t
cuarto elemento más obtuso-- purgado en períodos de inadecuada, ya que para todos son estas cosas abominables
tiempo del cuádruple, tiene fiebres cuartanas y cura con y se vuelven tales de manera involuntaria. Y también eo lo
dificultad. que concierne a los dolores, et alma recibe de la misma
b Mientras las ~nferme~s- del cuerpo suceden de la manera mucho daño a causa del cuerpo. Pues si las flemas
manera antedicha, las qel al.m..a...que son consecuencia del ácidas y saladas de éste o sus humores amargos y biliosos
estado del cuerpo se dan del siguiente modo. Es necesario vagan por el cuerpo sin encontrar salida al exterior, ruedan
acordar, ciertamcnLe, que la demencia es una enfermedad de un lado a otro dentro y mezclan el vapor que expiden
del alma y que hay dos clases de demencia, la locura y la con la revolución del alma, de modo que dan lugar a múl- 1!7
ignorancia. Por tanto, debemos llamar enfermedad a todo tiples enfermedades -en mayor y menor número. de menor
Jo que produce uno de estos dos estados cuando alguien lo o mayor importancia-, al trasladarse a los tres asientos de
sufre y hay que suponer que para el alma los placeres y aquélla. Donde eventualmente atacada una, multiplica las
dolores excesivos son las enfermedades mayores. Pues varias formas de desenfreno y desgana o las de osadla y
cuando un hombre goza en exceso o sufre lo contrario por cobardla y también el olvido y dificultad de aprendizaje.
dolor, al esforzarse fuera de toda oportunidad por atrapar Además, cuando los que tienen una constitución tan mala
( el uno y huir del otro, no puede ni ver ni escuchar nada dicen sus malos proyectos politicos tol y sus discursos en las
correcto, sino que enloquece, absolutamente incapaz de
1~1 Entiendo aqul poliuiai como titulo general de obras sobre el ord.:-
participar de la razón en ese momento. Quien posee el
namicnto polltico. La interpretación de F. M. CoRNFORD (Cosmology.
254 DIÁlOGOS TI MEO 255

b ciudades, en privado y en público y, por otro lado, cuando cuando un cuerpo tiene miembros demasiado largos o ~
tampoco se estudia en absoluto desde joven aquello que algún otro exceso que Jo hace desproporcionado consigo
pueda servir de remedjo a esto, todos los malos nos hace- mismo, es no s6lo feo sino también, al realizar esfuerzos en
mos malos por dos motivos involuntarios, de los que siem- los que debe emplearse todo, recibe muchos golpes y torce-
pre hay que culpar más a los que engendran que a Jos que duras y, por su bamboleo, se cae a menudo y se causa
son engendrados y a los que educan, más que a los educa- innumerables males a s{ mismo; lo mismo debemos pensar
dos. Sin embargo, hay que procurar, en la medida en que acerca del complejo 103 que llamamos animal, que, cuando
se pueda, huir del mal y elegir Jo contrario por medio de la en él el alma, por ser mejor que el cuerpo, es demasiado ss
educación y la práctica de las ciencias. Pero, por cierto, osada, convulsiona todo en el interior y Jo llena de enfer-
esto corresponde a otro tipo de discursos. medades y, cuando se embarca intensamente en algún
Seda razonable y conveniente ofrecer a su vez lo que aprendizaje o investigación, lo desgasta y, también, cuando
completa a esto, lo concernjente aJ cuidado del cuerpo y de enseña o lucha con palabras en público o en privado a tra-
la inteligencia, los principios con los que se conservan. vés de las disputas y las ansias de victoria que se originan,
Pues es más lógico dar un discurso acerca del bien que Jo enciende y agita, produciendo Oujos con los que engaña
sobre el mal. Por cierto, todo lo bueno es bello y lo bello a la mayoría de los así llamados médicos y hace acusar a lo
no es desmesurado; por tanto, hay que suponer que un ser que es inocente. Y cuando, a su vez, un cuerpo grande y
vivit!nte que ha de ser bello será proporcionado. Sin em- altivo nace con una inteligencia pequeña y débil, dado que b
bargo, de las proporciones distinguimos con. claridad y cal- por naturaleza los deseos de los hombres son de dos tipos,
culamos las pequeñas, pero las más potentes e importantes por el cuerpo, de alimentación y, por lo más divino que
d nos son incomprensibles. En efecto, para la salud y la hay en nosotros, de conocimiento, los movimientos del
enfermedad, para la virtud y el vicio, ninguna proporción o elemento más fuerte, al imponerse y hacer prosperar su
desproporción es mayor que la del alma cespecto del parte, hacen el alma estólida, con dificultades de aprendi-
cuerpo. No observamos nada de esto ni pensamos, que zaje y olvidadiza, de modo tal que ocasionan la enferme-
cuando una figura más débil e inferior transporta un alma dad más grave, la ignorancia. Para ambos desequilíbrios
más fuerte y en todo sentido grande, o cuando ambas están hay un método de salvación: no mover el alma sin el
ensamblados en la relación contraria, el conjunto del ser cuerpo ni el cuerpo sin el alma, para que ambos, contra-
viviente no es bello -pues es desproporcionado en las rrestándose, lleguen a ser equilibrados y sanos. El matemá- e
proporciones más importantes-, pero el que es de la tico o el que realiza alguna otra práctica intelectual intensa
manera contraria es el más bello y más amable de todos los debe también ejecutar movimientos corporales, por medio
objetos de contemplación para el que sabe mirar. Como de la gimnasia, y, por otra parte, el que cultiva adecuada-
mente su cuerpo debe dedicar los movimientos correspon-
pág. 345, esp. n. 4) no d.a cuenta del k01o póleis. dado que para que su dientes al alma a través de la música y toda la filosofla, si
ínterpretación fuera posible (lógoi kata póleis= 'discourses in confonnily
with (such) cirieJ) se esperaría el giro más probable katá taútos (tus
poliTelos). 103 synamphotérou PY.
256 DlALOGOS TI MEO 257

ha de ser llamado con justicia y corrección 104 bello y bueno miento médico, producto de la purificación con drogas. En
simultáneamente. Asl debe cuidar el cue rpo, el alma y sus tfecto, no hay que excitar con medicamentos las enferme-
J partes, imitando al universo. En efecto, como las suscancias dades que no impliquen grandes peligros, pues la estruc-
que entran en el cuerpo queman y enfrían su interior y, tura de las enfermedades se asemeja de alguna manera a la
además, las exteriores lo secan y humedecen y éste sufre las de los seres vivientes. De hecho, el conjunto nace con un
consecuencias de estos dos tipos de cambio, cuando uno tiempo de vida preciso asignado a toda la especie y cada
pone en movimiento el cuerpo en reposo, lo dominan y animal particular es engendrado con un período de vida
destruyen. Pero siempre que alguien imita to que antes determinado, independientemente de las afecciones que
denominamos aya y nodriza del universo -es decir, con necesariamente sufra. Los triángulos, que ya desde el prin- e
movimjent.os continuos, p rocura que el cuerpo se encuentre cipio poseen la capacidad de cada individuo, escán consti-
Jo menos posible en situación de reposo; por medio de tuidos de taJ manera que son capaces de durar hasta un
e vibraciones de todas sus partes lo guarda de manera natu- momento, más allá del cual no se pue<le vivir. El mismo
ral de los movimientos interiores y exteriores y, coa una argumento vale, por t.a.Oio, para la estructura de las enfer-
agitación mesurada de los fenómenos corporales errantes, medades: cuando se pooe ft.n a la dolencia con me<licamcn-
ordf.na los elementos según su afinidad, de acuerdo con el tos antes del tiempo de duración que le es propio, de sua-
discurso anterior acerca del universo-, no permitirá que Jo ves y pocas enfenne<lades suelen ocasionarse muchas y
enemigo colocado junto a Jo enemigo provoque guerras y graves. Por eUo es necesario cuidar todo esto con regíme-
enfermedades somáticas, sino que hará que lo afin, colo- nes mientras se esté a tiempo, sin irritar el mal problemá- d
89 cado junto Jo afín, produzca salud. Además, el movimiento tico con medicación.
óptimo es el que el cuerpo mismo hace en sí, pues es el más Quede así expuesto lo que concierne al ser viviente
afín al movimiento inteligente y al del universo. El causado general y a sus partes corporales, de qué manera alguien
por otro agente es peor, mas el peor de todos es el que vivirla más de acuerdo con la razón. mientras cuide y sea
tiene lugar cuando otros mueven panes del cuerpo que cuidado por si mismo. En primer lugar y especialmente,
yacen en descanso. Por ello, ciertamente, de las purificacio- debemos procurar que lo que lo cuida sea en lo posible lo
nes y acumulaciones del cuerpo, ta mejor es la que se da a más bello y mejor para tal fin. Disertar con exactitud
través de la gimnasia, en segundo lugar, et balanceo en los acerca de esto requeriría por s( solo una obra. Pero quiz.ás, e
viajes por agua o de cualquier manera en la que el medio si se observa el problema desde la perspectiva que hemos
de transporte no cause fatiga. La tercera clase de movi- utilizado antes, se lo podría exponer de manera no desacer-
mientos es útil si alguien se encuentra en alguna ocasión tada en un excurso como sigue. Así como dijimos a menudo
b muy necesitado; de otra manera, no la debe aceptar en que en nosotros habitan tres especies del alma en tres luga-
absoluto el que tenga un poco de inteligencia: eJ movi- res, cada una con sus movimientos propios, de la misma
manera también ahora debemos afirmar brevemente que lo
10
' Alu&i6n a In reformulación platónica del ideal griego del kolós que de ellas vive en ocio y descansa de sus movimientos
kogath6s. propios se vuelve necesariamente lo más débil, y lo que se
160.-17
258 DIALOGOS TIMEO 259

90 ejercita, Jo más fuerte. Por ello hay que cuidar que las dífe~ circuitos de la cabeza destruidos al nacer, cada uno debe
rentes clases de alma tengan movimientos proporcionales asemejar lo que piensa a lo pensado 107 de acuerdo con la
entre sí. Debemos pensar que dios nos otorgó a cada uno naturaleza originaria y, una vez asemejado, alcanzar la
la especie más importante en nosotros como algo divino, y meta vital que los dioses propusieron a los hombres como
sostenemos con absoluta corrección que aquello de lo que la mejor para el presente y et futuro.
decimos que habita en la cúspide de nuestro cuerpo nos Bien, ahora parece haber llegado casi a su fin Jo que se e
eleva hacia la familia celeste desde la tierra, como si fuéra- nos había encomendado al principio, hablar acerca del
mos una planta no terrestre, sino celeste. Pues de allí, de universo hasta la creación del hombre. Tenemos que recor~
donde nació la primera generación del alma, lo divino dar, además, brevemente, cómo nació el resto de los anima-
b cuelga nuestra cabeza y raíz y pone todo nuestro cuerpo en les, tema que no hay ninguna necesidad de prolongar; pues
posición erecta. Por necesidad, el que se abona al deseo y a así uno creería ser más mesurado respecto de este tipo de
la ambjción y se aplica con intensidad a todo eso engendra discursos. He aquí la exposición correspondiente. Todos
todas las doctrinas mortales y se vuelve lo más mortal los varones cobardes y que llevaron una vida injusta, según
posible, sin quedarse corto en ello, puesto que esto es Jo el discurso probable, cambiaron a mujeres en la segunda
que ha cultivado. Para el que se aplica al aprendizaje y a encarnación. En ese momento, los dioses crearon el amor a 91
Jos pensamientos verdaderos y ejercita especialmente este la copulación, haciendo un animaJ animado en nosotros y
aspecto en él, es de toda necesidad, creo yo, que piense lo otro en las mujeres de la siguiente manera. Perforaron el
e inmortal y lo divino y, si realmente entra en contacto con conducto de salida de la bebida en dirección a la médula
la verdad, que lo logre, en tanto es posible a la naturaleza -que en la exposición anterior llamamos simiente y que se
humana •os participar de la inmortalidad. Puesto que cuida encuentra fijada a lo largo de la columna vertebral desde la
siempre de su parte divina y tiene en buen orden al dios cabeza y el cuello hacia abajo- allí donde evacúa el
que habita en él, es necesario que sea sobremanera feliz I06. liquido que ha recibido y que fue comprimido por el aire a
Ciertamente, para todos hay un único cuidado del con- través del pulmón y Jos riñones hasta la vejiga. La médula,
junto: atribuir a cada parte los alimentos y movimientos tras ser animada y haber recibido una ventilación, infunde
que les son propios. Los pensamientos y revoluciones del un deseo vital de expulsar el fluido al conducto por donde
universo son movimientos afines a lo divino en nosotros. se ventila y lo hace un Eros [amor] de la reproducción los.
c1 Adecuándose a ellos para corregir por medio del aprendi- Por ello, las partes pudendas de los hombres, al ser des-
zaje de la armonía y de las revoluciones del universo los obedientes e independientes, como un animal que no escu-
cha a la razón, intentan dominarlo todo a causa de sus
1os onlhroplnei physeí con F e l. BURNET (Opera), que, contraría- deseos apasionados. Los así llamados úteros y matrices en ,.
mente a lo que supone F. M. CoRNFORD (Cosmology, pág. 354, n. 1),
es la verdadera lectio difficilior. Su recurso aJ hiato es una arbitrariedad 107 Es decir, la pnrlc superior del alma a su objeto de pensamiento, las
que no se apoya en el estilo tardío de Platón. revoluciones ordenadas del cosmos.
•o6 Juego de palabras entre el buen orden en que se encuentra el dios tos Alusión al falo como representación del eros masculino (F. M.
interior (daímon) y el término griego feliz (eudalmon; eu =bien). CORNFORO, Cosmology, pág. 357, n. 1).
260 OlÁLOGOS T I M EO 261

las mujeres -un animal deseoso de procreación en ellas, nació de los más carentes de inteligencia y más ignorantes:
que se irrita y enfurece cuando oo es fertilizado a tiempo a los que qu.ienes transformaban a los hombres no conside-
durante un largo período y, errante por todo el cuerpo, raron ni siquiera dignos de aire puro, porque eran impuros
obstruye los conductos de aire sin dejar respirar- les oca- en su alma a causa del absoluto desorden, sino que los
siona, por la misma razón, las peores carencias y les pro- empujaron a respirar agua turbia y profunda en vez de aire
voca variadas enfermedades, basta que el deseo de uoo y el suave y puro. Asl nació la ra2a de lqs peces, los moluscos y
d amor de otro, como si recogieran un fruto de los árboles, los animales acuáticos en general, que recibieron los babi-
los reúnen y, después de plant.a.r en el útero como en tierra táculos extremos como castigo por su extrema ignorancia.
fértil animaJes invisibles por su pequeñez e informes y de De esta manera, todos los aoimales, entonces y ahora, se (
separar a los amantes nuevamente, crían a aquéllos en el convierten unos en otros y se transforman según la pérdida
interior, y, tras hacerlos salir más tarde a la luz, cu.mplen la o adquisición de inteligencia o demencia 109.
generación de los seres vivientes. Así surgieron, entonces, Y ahora también afirmemos que nuestro discurso acere:.~
las mujeres y toda la especie femenina. El género de los del universo ha alcanzado ya su fin, pues este mundo, tras
pájaros, que echó plumas en vez de pelos, se produjo por el recibir los animales monaJes e inmortales y llenarse de esta
cambio de hombres que, a pesar de no ser malos, eran manera, ser viv1ente visible que comprende Jos objetos visi-
superficiales y que. aunque se dedicaban a los fenómenos bles, imagen sensible del dios inteligible, Uegó a ser el
, celestes, pensaban por simpleza que las demostraciones mayor y mejor, el más bello y perfecto, porque este uni-
más firmes de estos fenómenos se producian por medio de verso es uno y único.
Ja visión. La especie terrestre y besúal nació de los que no
practicaban en absoluto la tilosofia ni observaban nada de 10'> J uego de palabras en griego entre noil.s y ónoia intraducible 31
CII$1CIIano.
la naturaJez.a celeste porque ya no uúlizaban las revolucio-
nes que se encuentran eo la cabez.a, sino que teolan como
gobernantes a las parleS del alrna que anidan en el tronco.
A causa de estas costumbres, inclinaron los miembros
superiores y la cabez.a hacia la tierra, empujados por la afi-
nidad, y sus cabezas obtuvieron formas alargadas y múlti-
92 ples, según hubieran sido comprilll.Ídas las revoJuciones·de
cada uno por la inactividad. Por esta razón nacjó el género
de los cuadrúpedos y el de pies múltiples, cuando dios dio
más puntos de apoyo a los más insensatos, para arrastrar-
los más hacia la tierra. A los mÁs torpes entre éstos, que
inclinaban todo el cuerpo hacia la tierra, como ya no
tenían ninguna necesidad de pies los engendraron sin pies y
b arrastrándose sobre el suelo. La cuarta especje, la acuática,
CRJTIAS
INTRODUCCIÓN

El tema del Crilias ~ 8!!E!a ev~re_ la Alenas-primor-


díaí y un imperio occidental, Atlántida, situado más aJiá de
las colurnñasdélier~es~1 diálog; ha Í~ado in¿~~~l·u~o
y lo qué queda de él se limita a describir la geografía y la
o rganización política de las fuerzas enfrentadas. Si bien no
hay dudas acerca de Atenas, las correspondencias de
Atlántida eo la realidad están lejos de ser evidentes. No
parece que los conocimientos geográficos existentes en la
época permitan formuJar hipótesis muy aventuradas, aun-
que éstas no han faltado. La intención de Platón es clara:
lo que cuenta es el valor paradigmático de la historia y
basta con considerar cada uno de los contendientes desde
la perspectiva de la poUtíc.a ootologizante caracterJstica del
pensador ateniense para dar cuenta de ciertos detalles o
comprender que en un caso proyecta los rasgos esenciales
de la constitución ateniense en el pasado y en el otro los de
las constituciones lacedemórücas o incluso las de la Pcrsia
contemporánea 1•
La autenticidad del Critias no ha sido puesta práctica-
mente en duda y se encuentra confirmada por la estrecha
relación con el Timeo. Tanto desde el punto de vista del

1 J. O . TIIOMI'SON, History of Ancienl Geography, Cambridge, 1948,

pág. 90 y sigs.
u

266 DIÁLOGOS CRITIAS 267

momento en que (ue compuesto corno de la cronologia b) Invocación de Crilías (108a-d). -Sócrates se declara
d ramálica. es posterior 2 • Desde K. F. Hermann 3 se ha dispuesto a conceder su benevolencia, pero seí\ala la
supuesto que la interrupción abrupta del diálogo se debía a dificultad en que se encuentra Critias tras la brillante
que lo habla abandonado para escribir las Leyes. Sin intervención de Tiroeo. Critias invoca a los dioses.
csp~ialmente a Mncmósine.
embargo, el final podría ser también intenciooaJ: en el
panegírico de la Atenas primordial difícilmente encajarla la e) Resumen del relaw (108~ 109a).- Critias anuncia que
ha de describir en primer lugar los órdenes polhicos
descripción de su degradación y castigo. Un indicio eo esa
imperantes en la Atenas p r imitiva y en AtiAntida a ntes
dirección podrla ser el estilo acabado de Jo que ha llegado de _que se desencadenara la guerra hace 9.000 años.
hasta nosot ros~ . De todas maneras, la (orrna eo que cul-
Jl. DESCRIPCIÓN DEL ORDEN POLfnCO DE ATENAS (109b-l 12b).
mina ha contribuido no poco a la recepción que ha tenido,
a) A signación de Ática a Atenea y He[es1o ( 109b-110c). -
sobre todo en la literatura ut ópica posterior.
En una distribución sin rencilla de la tierra a las diver-
sas divi.o..idades, Atenea y Hefesto obtuvieron Ática, qu.:
poblaron y organizaron pollticamente. Critias describe
Esrroc1uro del diálogo por qué esa tradición se ha perdido.
b) Condiciones geográfu;as (J I Oc- llld). - Las condiciones
El fragmeoto del diálogo está dividido eo cuatro panes: geográficas de Át ica en esa época permitlan una pobla-
Una introducción general es seguida de una descripción de ción que tu'riera una casta de guerreros que vivla sepa-
la Atenas originaria a la q ue se opone a coot.inuacióo la de rada practicando el comunismo y sin ocuparse de las
labores agricolas y artesanales. Critias describe los llmi-
Atlántida. Fioalment.e, un epilogo interrumpido anuncia el
t.es, la feracidad de la tierra y la abundancia de agua.
castigo divino a causa de la degeneración paulatina.
e) lA ciudad (lile- lile). -La acrópolis cst.aba habitada
l. TNTRODUCCIOI' (106a-109a). por los guerreros. El r~o de la población vivía alrede-
a) Dificullades metodológicas (106a-108a).- Tras termi- dor. Se narra su fonna de vida, su numero y su vínud.
nar su discurso, Timco invoca a los dioses y Critias Hl. EL IMPERIO ATLÁl"'TTDA (113a-120d).
solicítll la b enevolencia del auditorio: El objeto a tratar
a) lnlroducci6n ( 113a -b).- La situación en All~ntida y
presen ta dificultades especiales. además de las p ropias
aclaración acerca de la utilización de nombres griegos
de toda ex posición fiable de acontecimientos humanos.
pora los atlántidas.
~
Cf. Sllpra, la ÍnltOdUOCión 61 TimtO 127-131. b) Descripci/m geográfico de Atlánrid.a (113h-115e). - La
J K. F. HERMANN, GeJchid11e und Sys1em du plolonischen Phi/oso· isla de Atlántida es asignada a Poseidón. En su llanura
phie, Heidelberg, 1839, 1, pág . .S 14 : e(. A. RtV.AU D, ~JIIoticie», en Plolon central existe una colina en la que habit.aban los aborl-
Otuvres wmple1es, Parls. 1925 P970], X: Timée-Crltlas. Texte élobfi el genes Euenor y Leucipe, a cuya hija Clito, se uoe
trodull por A. R.. p~g. 233. Poseidón. Crilias detal la su descendencia y la d ivisión
• A. RIVAUD, <~Nolicic~>, cil., reconoce: «Dans la panie que nous est del pals entre ella. Riquezas.
parvenu~. le Crltlos donnc l'imprcssion d'une oeuvrC' acbe~c ct soigncu-
e) Descripción de la acrópolis y sus tJirededores ( 115c-
scment étudiéc: daos ses détails. Ce n'est ni un ébauche, ni un brouillom el 117e).- Crilias hace una descripción pomcnorizada de
il e~t méme difflcilt: d' y voir un prcmier jet•> (pag. 233).
la ciudad principal: los puentes, el palacio real, el canal
268 DIÁLOGOS CRJTIAS 269

que la une con el mar, los puertos, Jos anillos de tierra y esbozados en el mito del Político (269c-274e). No obstante,
mar, sus pri ncipales edilicios. la relación de la Atenas originaria con el cuadro pintado en
d) Naturaleza y orden del resto del país (117e-ll&e)- dicho diálogo no es la que pretenden ambos estudiosos'· El
Ailántida era de una riqueza extraordinaria por sus extranjero de Elea describe la vida del género humano bajo
bosques, agricultura y animales. Descripción de la
la gula directa de los dioses en un período anterior que la
Uanura.
mitologia identificaba con la época de Cronos. En el Cri-
e) Organización militar (118c-119b).- La organización
lias, Platón ubica expresamente la Atenas origina.ria en el
militar estaba basada en las numerosas fuerus terres-
tres y navales que aportaba cada uno de los reyes. período de Zeus (Crit. l21 b). Además, el estado ateniense
f) Formo de gobierno ( 119c-120d).- Los reyes particula- rca.liz.a el gobierno de los filósofos y no son los dioses los
res tenían una forrna de cooperación establecida. En sus que rigen directamente los hombres. El cataclismo que
as:unbleas deliberaban acerca del gobierno y juzgaban provoca la desaparición de la Atlántida y la Atenas origi-
las infracciones que sc: pudieran haber cometido. Critias naria no es \Lniversal, como lo muestra la continuidad his-
enumera las leyes que regulaban la acción conjunta de tórica de .Egipto (Tim. 2.2c-e}, en tanto que el descrito eo el
los reyes. Político abarca todo el universo y modifica la naturaleza
fV. DEGENF.RACtON DF. ATLÁI\'TIDA Y CASTIGO DE ZEUS del cosmos (269e-271 e). Es esta diversidad de períodos lo
( J20d- 121 e). que hace necesaria una técnica política -arte no existente
bajo el dominio de los dioses- con la consiguiente apari-
ción de la organización estataJ y el abandono del comu-
El Critias y la concepción platónica de lo histon·a nismo absoluto predicado como la mejor forma de relación
social en las Leyes (5, 739a-e). No hay dudas de que Platón
La similitud del orden politice descrito al comienzo del diferencia intencionalmente y de manera consistente el
1imeo y en el Critias con el estado ideal de la República ya momento histórico descrito en el presente diá1ogo del mito.
ba sido puesta de manifiesto en la introducción al primer Hay un avance progresivo de la disolución en el mundo y
diálogo. De mayor importancia aúo es el becbo de que, tal u n alejamiento cada vez mayor del orden y la unidad. El
como han mostrado H. Herter~ y K. Gaiser6, la historia de Politíco adjudica ese momento al período actual y sostiene
la Atenas originaria sigue los principios tilosófico-históricos que la decadencia progresiva sólo será interrumpida por la
acción del demiurgo. que ha de volver a tomar la conduc-
s H. HERTER, uUrathcn dcr ldcnlsra:l(J>, en Polireío und Respublico. ción del universo cuando éste amenace con disolverse en el
&i1rage zum Versrúndnfs von Pollllk, Recht und Staot in der Anlike. mar de la diferencia (Poi. 273d-e).
Dem Andenken R. Storks gewfdmer. Wiubaden. 1962, pág. 302 y si~. La filosofla de la historia platónica reconoce, por tanto,
• K. G,\rSER, Platon und die Geschlchre, Slullgar1, 196!; Plorons dos ciclos bien diferenciados. En uno no hay historia en
ungeschriebene Lehrtt. Studíen zur .<ystemotischen und geuhichtlichen
BeJir(}ndung der W!J'unschoflen fn der Plotonischen Schule, 2.• edición,
Stuttgan, 196&, pág,, 203-21!9; Lo Metofisica del/a storia in Platone, 1 K. GAt5ER., M<!lajisica .... cit. , págs. 104-144, persiste en la interp reta-

Mil:ln, 1988. ción errónea.


270 DIÁ LOGOS CRITIAS 271

sentido estricto, porque bajo la conducción directa del Crit. 1J3a, 116c-d). Esto muestra que cada período histó-
demiurgo el cosmos y el hombre no conocen el devenir rico es una imitación del anterior y de la misma manera
desordenado, sino que son la imitación más perfecta de la reflejo cada vez más imperfecto de la inmutabilidad del
estabilidad y permanencia del mundo ideal. En el otro, se mundo ideal.
instaura el devenir histórico que presupone una decadencia
y una disgregación paulatina del cosmos y del orden polí-
tico y humano. En este segundo per[odo pueden distin- La tradición manuscrita
guirse diversos segmentos históricos introducidos por cata-
clismos parciales que indican el progresivo alejamiento del El Parisinus Graecus 1807 (A] conserva el texto del Cri-
mundo del orden ideal. La historia de Atlántida y la Ate- tias y es, como en el caso del 1Ymeo el manuscrito princi-
nas primitiva se ubica, por tanto, al comienzo de dicho pal. Los manuscritos vieneses Vindobonensis 2J [Y] y Vin-
periodo. dobonensis 54 (W], que eran importantes para la constitu-
En la elaboración de la historia, Platón se ha valido de ción -del primer diálogo de la trilogía, no Jo contienen. Otro
los relatos mitológicos existentes g y de la proyección de sus manuscrito vienés (Vindobonesis 55 [F]} tiene, como ha
principios histórico-político-filosóficos en la historia origi- señalado A. Rivaud lecciones interesantes 11_ Algun as va-
naria. Es evidente que el estado ateniense es la concreción riantes de relevancia pueden encontrarse en el Vaticanus
en el nivel histórico de la formación política descrita en la 228 y el Venetus 184. La presente traducción sigue, corno
República'~, con lo cual el as{ llamado estado ideal no es en el caso del Timeo, la edición de Burnet 12_
sino una de las fo rmas que pueden adqui rir las formaciones
políticas perfectas, Ja aristocrática. La monárquica corres- 11A . RIVAUD, cNOIÍCCll, Cit., pág. 253.
ponde a la adversaria de la Atenas primitiva, Atlántida. P . n J. B UilNET, Plotonis Opero Tomus IV. Tetralogiam Vtll contincns,
Friedlander 10 señaló que ambas partes representaban una Oxford, 1902.

idealización de la Atenas y la Persia contemporánea y mos-


tró la re1ación de la historia de Critias con el tercer libro de
las Leyes. Efectivamente, mientras la Atenas primitiva era
la concreción de la helenidad y los atenienses son los jefes
de los otros griegos (Crit. 112d-e), los atlántidas son bárba-
ros y llevan un tipo de vida que acuerda con la naturaleza
de los bárbaros, tendente a la organización monárquica (cf.

• Cf. A. R IVAUD, «Noticie», cit., págs. 234-238.


9 Cf. supro. la introducción al Time(). págs. 127-131.
10
P. FRII!Ol..ÁNDER, Ploton, 3.• ed., Berlín, 1964-1975, l , pá¡. 21 4 y
sigs. Vid. quoque E. WOt.F, Griechisches Rcchisdenken, Franc fon del
Meno, 1950- 1970, IV 2, pág. 190 y sigs.
a

CRI1'1AS 273

Coirns. with /ntroduction ond hefatury Notes, 11 .• edición,


Prince ton, 1982 ( Bollengen series 71). 1212-1224.
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Timaeus and the Critios or Atlanticus. The Tbomas Taylor
']}oflSiotion. Foreword by R. C. Talíafero, s.L. s.o., 22.5-249.
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PIJif~bos. Bearbcitet von Kl. W . GriechiJcher Text von A.
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F. DE P. SAMARANCH, Platón. c<Crítias», en Platón. Obras Com- die Künste. Feszschrifrfür H . Lutzeler, Dusseldorf, 1962, 177-
pletos, 2." edición, Madrid, 1972, 11 81-1202. 195. Ahora también en Kleine Schriften, Munich, 1975
A. E. T AY LOR, I<Piato. "Criti as"\>, en The Collected Dialogues of (Studio ct Testimonia Antiquia, 15), 316-325. ..
Plato lncluding the Le11ers Edited by E. Hamilton and H. «Urnthen der Idealstaab>, en Politeia und Respub/lca. Beltrage

160. - 18
274 DIÁLOGOS

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134. Ahora también el Kleine Schriflen, Murucb, 1975 (Studia
et Testimonia Antiqua, 15), 279-304.
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(eds.), Plrilomothe.!. Studies and essoys m the humanities in
memory of Ph. Merlon, La Haya, 1971, 12-24. Ahora también
el Kleine Sc/rriften, Muních, 1975 (Studia ct Testimorua CRJTIAS O ATLÁNTICO
Antiqua, 15), 30-340.
F. NETSKE, (<Piaron und Atlantis>l, Das Altenum 26 (1980),
197-203.
O. THOMPSOII{, History of Ancient Geography, Cambridge, 1948.
TIMEO. CRITlAS, SócRATES, HE.RMÓCRATES
R. WEtL, L. archéologie di! Platon. Parls, 1959 («Études et Com-
mcntaircso>, 32).
TI MEO.- Couteoto, Sócrates, como si descansara de t06
un gran camino, roe despido ahora con alegria de la trave-
l\Ía del discurso. Al dios que en la realidad nació hace
mucho tiempo, roas acaba de hacerlo eo nuestro relato 1• le
pido que preserve lo expuesto de manera correcta y que, si
respecto de algo, sin quererlo, desaiinamos, nos dé el cas-
tigo adecuado. Un castigo,justo es ordenar al desordenado 2• b
Eotonces, para que. en lo que resta, nueslros discursos
acerca de los dioses sean correctos, le pedimos que nos dé
la ciencia como el más perfecto y el mejor de los remedios.
Después de estos ruegos, dejamos a Critias, según lo acor-
dado, el discurso siguiente.
CRtTIAS.- Bien, Timeo, lo acepto, pero también haré

1 Cf. Tim. 92c.

, El párrafo es une alusión a Ttm. 28d. pasaje en el que S6cr:llcs,


a ludiendo al sign.ificado mu~ical de nómos compara el discurso de Timco
eon un aire musical. En la última oración hay un juego de palabras intra-
ducible 111 castellano cn1n: p/emmelem («dar una fals¡ nota en música• y,
en sentido metafórico, "ofende()), «erraro) y emmel#s (~en ton011, «armo-
nioso•> y, en sentido metafórico, de una persona ~armoniosa>), «Orde-
nado»).
160.- 18•
276 DIÁLOGOS CRITIAS 277

e como tú al principio, cuando pediste excusas porque ibas a de la continua familiaridad de nuestra percepción, nos vol-
hablar de temas importantes. Solicitaré lo mismo ahora y vemos duros jueces del que no ba logrado una semcj~nza
creo que merezco obtener una indulgencia aún mayor en total. Es necesario comprender que lo mismo sucede con
t07 los temas que he de tratar>. Aunque estoy prácticamente los discursos: que nos agradan los temas celestes y divinos,
seguro de que voy a hacer una petición pretenciosa y más incluso cuando son expuestos con escasa verosimilitud,
descortés de lo debido, es preciso que la haga. Pues ¿quién pero que analizamos minuciosamente los mortales y hu-
se atreverja a afirmar con cordura que tu exposición oo ha manos . Respecto de lo que vamos a exponer abora sin pre-
sido acertada? Sin embargo, yo, de alguna manera, debo paración alguna, hay que perdonarnos si no podemos e
intentar demostrar que, por ser más dülcil, lo que voy a reproducir exactamente lo apropiado, pues debemos pen-
trat.ar requiere una benevolencia mayor. Ciertamente, sar que no es fácil , sino difícil, representar a los mortales
Timeo, cuando se dice a los hombres algo acerca de los de manera adecuada a la opinión de los otros. Digo todo toa
dioses es más Cácü dar la impresión de hablar con sufi- esto. Sócrates, porque quiero advertíroslo y pediros no
b ciencia que cuando se oos babia sobre los mortales. En menos indulgencia, sino más en lo que expondré a conti-
los temas ignorados por el auditorio, su inexperiencia y nuación. Si os parece que solícito el presente con justicia,
su completa ignorancia en ese campo facilita eno rmemente dádmelo de bueo grado.
la tarea al que va a exponer aJgo acerca de ellos. Sabemos SóCRATES. - ¿Por qué no íbamos a dártelo, Critias?
que tal es nuestra disposición respecto de los dioses. También a.l tercero, Hermócrates, otorguémosle lo mismo,
Acompañadme en el siguiente razonamiento para que os pues evidentemente, dentro de poco, cuando le toque hablar,
muestre con mayor evidencia lo que quiero decir. Todo lo lo solicitará como vosotros. Para que comience de otra b
que decimos es, necesariamente, pienso, una imitación y manera y no se vea obligado a repetír, hable en ese
~ representación. Consideremos la representación pictórica moroento convencido de que ya dispone de nuestra indul-
de cuerpos divinos y humanos desde la perspectiva de su gencia. Mas a ti, querido Critias, te haré conocer antes el
facilidad o düicultad para dar a los espectadores la impre- pensamiento del público: el poeta am.erior ha logrado ante
sión de una imitación correcta y veremos que en el caso de él muy nlta consideración, de manera que necesitarás mucha
la tierra, las montai\as, los dos, el bosque, todo el cielo y indulgencia si quieres tomar el relevo.
todo lo que se encuentra y se mueve en él, en primer lugar, HERMóCRATES.- Me promeles lo mismo que a éste,
nos agrada si alguien es capaz de imitar algo con un poco Sócrates. M11s hombres sin valor nunca alcanz.aron una
de exactitud . Además, como no sabemos nada preciso victoria, Critias. Por tanto debes abordar la exposición con e
acerca de ellos, ni investigamos ni ponemos a prueba lo pin- valentla y, después de invocar al Peán 4 y a las Musas, mos-
tado, nos valemos de un esbozo impreciso y engañoso. trar y celebrar a los antiguos ciudadanos en su bondad.
t1 Contrariamente, cuando alguien intenta retratar nuestros CRIT. - Como estás en las filas posteriores, querido
cuerpos, como percibimos claramente lo deficiente a causa Hermócrates, y tienes a otro por delante, eres aún val iente.

l Cf. Tim. 29c. ~ Sobrenombre del dios Apolo.


278 DIÁLOGOS CRin AS 279

Dentro de poco se te hará evidente cómo es esto. Pero regiones de toda la tierra por medio de la suerte - sin dis-
debo obedecerte cuando me consuelas y das ánimo e invo- put a; pues no serra correcto afirmar que ignoraban lo que
J car, junto a los dioses que mencionaste, a los restantes 'j, convenia a cada uno ni, tampoco, que, a pesar de saberlo,
especialmente, a M nemósioe 5 porque casi todo lo esencial intenlaban apropiarse unos y otros de lo más conveniente a
de nuestro discurso se encuentra en el dominio de esta los restantes por med io de rencillas. Una vez que cada uno
diosa; pues si recordamos suficientemente y proclamamos obtuvo lo que le agradaba a través de las suen es de la jus-
Jo que dijeron una vez los sacerdotes y Solón trajo aquí, ticia, poblaron las regiones y, después de poblarlas, nos
casi te ngo la certeza de que este público será de la opinión criaban como sus rebaños y animales, como los pastores
de que hemos cumplido adecuadamente lo que es debido. hacen con el ganado, sólo que oo violentaban cue rpos con
Debo hacerlo ya y no dudar más aún. cuerpos, como los pastores apacientan las manadas a gol- e
Ante todo recordemos que el total de años transcurri- pes, sino como es más fácil de manejar un animal: dirigían
dos desde que se dice que estalló la guerra entre los que desde In proa. Actuaban sobre el alma por medio de la
habitaban más allá de las columnas de Heracles y todos los convicción como si fuera un timón, según su propia inten-
que poblaban las zonas interiores, es de nueve mil; ahora ción, y asf conduelan y gobernaban todo ser mortal.
debemos narrarla en detalle. Se decía que esta ciudad Mie ntras los olros dioses recibieron en suerte las restantes
mandaba a estos últimos y que luchó toda la guerra. A la regiones y las ordenaron, Hefesto y Atenea, por su natura-
cabeza de los olros estaban los reyes de la isla de Atláotida, leza común -su hermana por provenir del mismo padre y
de la que dijimos que era en un liempo mayor que Libia y porque por amor a la sabiduría y a la ciencia se dedicaban
!M Asia , pero que ahora, hundida por terremotos, impide el a lo mismo- . recibieron ambos esta región como úoica
paso, como una ciénaga intransitable, a los que navegan de parcela, apropiada y útil a la virtud y a la inteligencia por d
aJU al océano, de modo que ya no la pueden atravesar. En naturaleza, implantaron hombres buenos, aborfgenes , e
su desarrollo, la exposición del relato mostrará singular- introdujeron el orden constitucional en su raciocinio 6 . Pe
mente e n cada caso lo que correspo nde a los muchos pue- éstos se conservan los nombres, pero sus obras y baz.añas
blos b¡irbaros y a las ra.z.as helenas de entonces. Pero es desaparecieron a causa de las destrucciones que sufrieron
necesario ex poner aJ principio. en primer lugar, lo concer- los que las heredaron y por la gran cantid ad de tiempo
niente a los atenien ses de aquel entonces y a los enemigos transcurrido desde entonces. En efecto, los que e n cada
con los que lucharon, las fu en.as de guerra de cada uno y ocasión sobrevivlan, como ya fue dicho a nteriormente,
sus formas de organización pollt ica. De éstas, hay que pre- eran cerriles y analfabetos, de modo que sólo se hablan
feri r habla r antes de las de esta ciudad . enterado de los nombres de los gobernantes del país y,
b En una ocasión, los dioses distribuyeron entre s( las ade más de éstos, de muy pocas ha1.añas. A sus tújos les

1
Personificació n divinizada de.:! rtcucr<lo y la memoria, perrcnecc a la f Tol como lo muestra todo el relato de l Cri1ios no se trata de un
generación de d ioses mAs antigua, hij~ de Urano y Gea; según Hsslooo c uid ado directo de los diosc5, sino a tfaV6§ del correcto orden im plantado
(T,ogonfo IJS) es la madre de la& Musas, e n lo sociedod y en e l ulma de los h ombres.
282 DIÁLOGOS CRJTIAS 283

cabo. El mar q ue la rodea es profundo cerca de la costa en Tal era entonces por naturaleza el resto del pals, al que (
todas partes. Como se produjeron muchas y grandes inun· cultivaban, corno es probable, verdaderos agricultores, que
b daciones en los nueve mil años tl - pues todos esos años haclan sólo ~ so, amantes de lo bello y de buena naturaleza
transcurrieron desde esa ~poca hasta hoy- lo que se des· y que disponlan del mejor suelo, de agua en abundancia y,
liza desde las alturas en los procesos que tienen lugar en de estaciones templadas de la mejor manera sobre la tie·
estos tiempos no se apila. como en otros lugares, en un rra ••. En esta época, la ciudad estaba establecida de la
mont ículo digno de mención, sino que fluye siempre en cír- siguiente manera. En primer lugar, la acrópolis no e ra
culo y desaparece en la profundidad. En comparación con entonces como es ahora, pues ahora una noche de lluvi a t 12
lo que habla entonces, Jo de ahora ha quedado - tal como torrencial erosionó toda la tierra que la rodeaba Y la dejó
s ucede en las pequef'las islas- semejante a los huesos de un desnuda, pues hubo terremotos unidos a un gran diluvio, el
cuerpo enfermo, ya que se ha erosionado la pane gorda y tercero •s antes de la destrucción en época de Dcucali6n 16 •
débil de la tierra y ha quedado sólo el cuerpo pelado de la En cuanto a su tamaño anterior en la otra época, aJean·
región. Entonces, cuando aún no se había desgastado, teo.ía zaba hasta el Erídano y el Iliso e incluía en su interior el
e montañas coronadas de tierra y las llanuras que ahora se Pnix con Licabeto como límite del lado opuesto del Pnix .
dicen de suelo rocoso estaban cubiertas de tierra fénil. En Estaba toda cubierta de tierra y era llana en su pane supe-
sus montañas babia grandes bosques de Jos que persisten rior, salvo en uoos pocos lugares. Los artesanos y los cam- b
signos visibles, pues en las montañas que ahora sólo tienen pesioos que labraban los campos de las cercanías habita-
alimento para las abejas se talaban árboles no hace mucho ban en el exterior a los pies de sus laderas. El estamento de
tiempo para tcchSJ las construcciones más imponaotes los guerreros ocupaba independiente y aislado el sitio supe·
cuyos techos todavla se conservan. Había otros muchos rior alrededor del templo de Atenea y Hefesto, circundado
aJtos árboles útiles y la zona producía muchísimo pienso por una valla como el jardín de una casa. Habitaban la
para el ganado. Además, gozaba anualmente del agua de parte norte de la acrópolis, donde habían construido habi-
J Zeus, sin perderla, como sucede en el presente que fluye del taciones comunes y comedores para el invierno y todas las
suelo desnudo al mar; sino que, al tener mucha tierra y construcciones de ellos y los templos de los dioses que con-
alberga r el agua en ella, alma~nánd ol a en d iversos lugares venia que tuviera la república cornón, sin oro ni plata e
con la tierra arcillosa que servía de retén y enviando el
agua absorb ida de las alturas a las cavidades, proporcio- " cr. 7ím. 24c-d.
11 Cf. oota 13. La eoumcrací6n de Critias pareccrl11 indicar que Pl•tón
naba abundantes fuentes de manantiales y ríos, de las que sos11mfa la clti~tcncía de al mecos dos diluvios imporl anlcs, des pués de lu
los lugares sagrados que perduran hoy en las fuente s de dcstructi6n de b Atenas primitiva: el de Deucalión y otro ~ntcrior.
ant año son signos de que nuestras afirmaciones actuales " Htroe del diluvio griego, hijo de Prometco y Ctimcnc. Cuando Zc u~
son verdaderas . d~:cidi6 d e~truir el género humano por su corrupción e inundar l ~ mllyor
parle de Grecia, Ocueoli6n coMtruyó un arca con la que nav~g6 duran1c
nueve dl:u junto a Pirra, su mujer. Cuando se retiran las aguas dcs.;m-
'l Como se ve Critins supone otras inundaciones luego del hundi- borca en Otr\s en la región de la Fti6tide. el Parnaso, Calcidin, el monte
miento de la Atenas primitivn mencio nado en Tim. 2.5c·d. Atos o incluso el Etna segú n las diversas versiones de la leyenda .
284 DIÁLOGOS CRITIAS 285

-pues no los usaban nunca para nada, sino que buscaban tradujeron a su propia lengua al escribirlos. y él, a su vez,
el término medio entre la prepotencia y la pusilan.i.m.idad v tras captar el sentido de cada uno, los vertió a la nuestra b
habitaban en casas ordenadas, en las que eUos y Jos hijo~ cuando los escribió. Esos documentos se encontraban eo
de sus hijos envejeclan y traspasaban siempre en el mismo casa de mi abuelo, y, actualmente. están todavía en rru
estado a otros semejantes. Usaban la parte sur, que habían poder y me ocupé diljgentemeote de ellos cu ando era niño.
d_ejado como instalaciones de verano para jardines, gimna- P or tanto, no os admire s1 escucháis nombres como los de
SIOS Y lugares de comida en común, con esa finalidad . En el aqui, pues ya couocéis la razón . .El siguiente era entonces el
lugar que ocupa en el presente la acrópolis, babia una comien2o de un largo relato.
fuen te de la que quedaron los pequeños manantiales actua- Tal como dije a ntes acerca del sorteo de los dioses 17
" les en círculo cuando los terremotos la cerraron. A todos -que se distribuyeron toda la tierra, aquí en parcelas e
los de entonces les proporcionaba una corriente abundante mayores, all¡ en menores e instauraron templos y sacrificios
tem~lnda en invierno y en verano. Con esta confíguració~ para sí-, cuando a Poseidón le tocó en suerte la isla de
hab1taban eJ lugar, guardianes de sus conciudadanos y Atlántida la pobló con sus descendientes, nacidos de una
ca~dillos de los otros griegos por la voluntad de éstos, y mujer mortal en un lugar de las siguientes caracterís-
cuidaban que el número de hombres y mujeres, el d e los ticas. El centro de la isla estaba ocupado por una lla-
que ya eran capaces de luchar y el de los que todavía lo nura en dirección al mar, de la que se dice que era la más
e- eran, permaneciera siempre constante, alrededor de veinte bella de todas, y de buena calidad, y en cuyo centro 18, a su
mil. vez, había una montaña baja por todas partes, que distaba
Puesto que éstos eran así y de una manera semejante a unos cincuenta estadios 19 del mar. En dicha montaña
gobernaban siempre con justicia su ciudad y el ·resto de habitaba uno de los hombres que en esa región habían
Grecia, en toda Europa y Asia eran famosos por la belleza nacido de la tierra, Evenor de nombre, que convivia coo su d
de los cuerpos y la completa excelencia de las almas y los mujer Leucipe. Tuvieron una única hija, Clito. Cuando la
más renombrados de todos los de aquel tiempo. Ahora, si muchacha alcanza la edad de tener un marido, mueren su
no quedamos despojados del recuerdo de lo que escucha-
mos cuando aúo éramos niños, os expondremos cuáles :: Cf. supra, J09b.
:• Tal como sellala I<L WroDJV. (Piaton.. 7imaios. Kri.JiD!I. PhiJ~bos.
eran las cualidades de los que lucharon contra ellos y cómo
IktrTbei~t von Kl. W. Gríechisdrrr T~:rt von A. Rit~oud WJd A . Díes.
nacieron en uo principio, para que estos rrusmos relatos os Deur~che Ubersetzung von H. /1..111/Jer urul F. Schleiermacher. Dannstadt,
sean comunes a los amigos. 1972, pág. 233 noaa), prós de~ tener aqul el sentido de m (cf. K ORNER-
113 Antes de la narración todavla es necesario Uamar la GERTli, 1, SI S) y koto m h on tiene que e$W referido al medio de la lla-
atención sobre un detalle, para que no os maravilléis si nura. La intcrpn:tacióo de A. RIVAUO (Pioton . Oeuvrt'J completes. X:
7imie. Crltias. Ttxle ¡tabli (/ traduit par A. R.. Parls, 1925, 1970, 263) no
escucháis nombres griegos de hombres bárbaros. Conoce-
parece posible porque para depender de aphtstós ml.von deberla estar
ré~s. la razón de dic hos nombres. Puesto que Salón quería simplemente en geni1ivo sio katd. Esta interprelac ión se ve confirmada
ut1l1zar el relato para su poesla, investigó el significado de por la longitud que dd canal que une la isla central con .:1 mar ( 115d).
los nombres y descubrió que aquellos primeros egipcios los 1t Un estadio "" 600 pies.

160. -19
286 OIÁLOOOS CRITIAS 287

roadre y su padre. Poseidón la desea y se une a ella, y, para y al segundo, Autóctono. Al primero del cuarto par le dio
defender bien la colina en la que habitaba, la aísla por el nombre de Elasipo, y el de Mésto r, al posterior. Al '-
roedio de anillos alternos de tierra y de mar de mayor y mayor del quinto par de gemelos le puso el nombre de
menor dimensión: dos de tierra y tres de mar en total, Azaes y al segundo, el de Diáprepes. Todos éstos y sus
cavados a partir del centro de la isla, todos a la misma descendientes vivieron allí durante muchas generaciones y
" d.istancia por todas partes, de modo que la colina fuera gobernaron muchas otras islas en el océano y también
inaocesible a los hombres . dominaron las regiones interiores hacia aquí, como ya se
Entonces todavía no había barcos ni navegación. Él dijo antes, hasta Egipto y Etruria 21 •
mismo, puesto que era un dios, ordenó fácilmente la isla La estirpe de Atlas llega a ser numerosa y distinguida.
que se encontraba en el centro: hizo subir dos fuentes de El rey más anciano transmüia siempre al mayor de sus des- d
aguas subterráneas a la superficie -una Ouia caliente del cendientes la monarquía, y la conservaron a lo largo de
manantial y la otra fria- e hizo surgir de la tierra alimen- muchas generaciones. Poseían tan gran cantidad de rique-
tación variada y suficiente. Engendró y crió cinco genera- zas como no tuvo nunca antes una dinastla de reyes ni es
ciones de gemelos varones, y dividió toda la isla de Allán- fácil que l.legue a tener en el futuro y estaban provistos de
r ¡, tida en diez partes, y entregó la casa materna y la parte que todo de lo que era necesario proveerse en la ciudad y eo el
estaba alrededor, la mayor y mejor, aJ primogénito de los resto del pals. En efecto, aunque importaban mucho del
mayores y lo nombró rey de los otros. A los ouos los hizo exterior a causa de su imperio, la mayorla de las cosas e
gobernantes y encargó a cada uno el gobierno de muchos necesarias para vivir las proporcionaba la isla; en primer
hombres y una región de grandes dimensiones. A todos les lugar, todo lo que, extraldo por la m.inerla, era sólido o
dio nombre: al mayor y rey, aquel del cual Ja isla y todo el fusible, y lo que ahora sólo nombramos - entonces era
océano llamado Atlántico úenen un nombre derivado; más que un nombre la especie del oricalco que se extrala de
porque el primero que reinaba enton~ Uevaba el nombre la tierra en muchos lugares de la isla., el más valioso de
b de Atlante w. Al gemelo que nació después de él, al que tocó todos los metales entre los de entonces, coo la excepción
en suerte la parte extrema de la isla, desde las columnas de del oro- y todo lo que proporciona el bosque para los
Heracles hasta la zona denominada ahora en aquel lugar trabajos de los carpinteros, ya que todo lo producla de
Gadirica, le dio en griego el nombre de Euroelo, pero en la manera abundante y alimentaba, además, suficientes ani-
lengua de la región, Gadiro. Su nombre fue probablemente males domésticos y salvajes. En especial, la raza de los ele-
el origen del de esa región. A uno de los que nacieron en fantes era muy numerosa en ella. También tenia comida el
segundo lugar lo llamó Anferes, aJ otro, Evemo. Al que resto de los animales que se alimenta en los pantanos,
nació primero de los terceros le puso el nombre de Mneseo lagunas y rlos y Jos que pacen en las montañas y en las
llanuras, para todos había en abundancia y asr también 115
para este animal que es por naturaleza el más grande y el
lo El hijo del titán lápcto, hermano de J>rometeo y que tiene la
misión de sostener el cielo aparece aqul como el primogénito de Poseídón
y el rey más importante de Allántida. 11 Cf. Ttm. 25a-b.
288 DIÁLOGOS CRITIAS 289

que más come. Además. producla y criaba bien todo lo mar. El anillo mayor, en el que habían vertido el mar por
fragante que hoy da la tierra en cualquier lugar, raíces, medio de un canal, tcrúa tres estadios de ancho. El siguiente
follaje , madera, y j ugos. destilados, sea de nores o frutos . de tierra era igual a aquél. De los segundos, el Uquido tenia
Pero también el rrulo cultivado, el seco, que utilizarnos un ancho de dos estadios y el seco era, otra vez, igual al
para aJimenLamos y cuanto usarnos para comida -deno- Hquido anterior. De un estadio era el que corrla alrededor
1.> minamos legumbres a todas sus clases- y todo lo que es de la isla que se encontraba en el centro. La isla, eo la que 116
de árboles y nos da bebidas, comidas y aceites, y el que estaba el palado real, tenia un diámetro de cinco estadios.
usamos por solaz y placer y Uega a ser dificil de almacenar, Rodearon ésta, las zonas circulares y el puente, que tenia
el fruto de los árboles frutales , y cuantos presentamos una anchura de cien pies, con una mUialla de piedras Y
como postres agradables al enfer mo para estimulo de su colocaron sobre los puentes, eo los pasajes del mar, torres
apetito, la isla divina, que es taba entonces bajo el sol, pro- y puertas a cada lado. Extrajeron la piedra de debajo de la
ducía todas estas cosas bellas y admirables y en una caoti- isla central y de debajo de cada una de las zonas circulares
c dad ilimitada. Como reciblan todas estas cosas de la tierra, exteriores e interiores; las piedras eran de color blanco,
construyeron los templos, los palacios reales, los puenos, negro y rojo. Cuando las exuanjeroo, construyeron dársenas
los astilleros y todo el resto de la regi6n, disponiéndolo de huecas dobles en el interior, techadas con la misma piedra. b
la manera siguiente. Uoas casas eran simples, otras mezclaban las piedras y las
Eo primer lugar, levantaron puentes en los anillos de combinaban de manera variada para su solaz, haciéndolas
mar que rodeaban la antigua metrópoli para abrir una vía naturalmente placenteras. Recubrieron de hierro, al que
hacia el exterior y hacia el palacio real Instalaron directa- usaban como si fuera pintura, todo el recorrido de la mura-
mente desde el principio el palacio real en el edificio deJ lla que circundaba el ·anillo exterior fundieron casiterita
dios y de sus progenitores y, como cada uno, al recibirlo sobre la muralla de la zona interior, y oricalco, que posela r
d del otro, mejoraba lo que ya estaba bien, superaba e n lo unos resplandores de fuego, sobre la que se encontraba
posible al anterior, hasta que lo hicieron asombroso por la alrededor de la acrópolis.
grandeza y la belleu de las obras. A partir del mar, cava- El palacio dentro de la acrópolis estaba dispuesto de la
roo un canal de trescientos pies de ancho, cien de profun- siguientes manera. En el centro, hablan consagrado un
didad y una eJt.tensión de cincuenta estadios hasLa el anillo templo inaccesible a Clito y Poseid6n, rodeado de una
exterior y alll hicieron el acceso del mar aJ canal como a un valla de oro: ése era el lugar en el que al principio concibie-
puerto, abriendo una desembocadura como para que pu- ron y engendramn la estirpe de las diez familias reales. De
dieran entrar las naves más grandes. También abrieron, las diez. regiones enviaban cada año hacia aUI frutos de la
siguiendo la d ire~i ón de los puentes, los clrculos de tierra estación como ofrendas para cada uno de ellos . Habla un
~ que separaba los de mar, lo necesario para que los atravesara templo de Poseid6n de un estadio de longitud y trescientos d
un trirreme, y cubrieron la parte superior de modo que el pies de ancho. Su altura parecla proporcional a estas
pasaje estuviera debajo, pues los bordes de los anillos de medidas, puesto que tenia una forma algo bárbara. Recu-
tierra tenlan una altura que superaba suficientemente al brieron todo el exterior del templo de plata, excepto las
290 DIÁLOGOS CRITIAS 291

cúpulas, que revistieron de oro. En el interior, el techo de seguían la dirección de los puentes. Habían construido en ~
marfil, entremezclado con oro, plata y oricalco, ten.la una aquel Jugar muchos templos para muchos dioses, muchos
apariencia multicolor. Revistieron las paredes, columuas y jardines y muchos gimnasios, unos de hombres, otros,
pavimento de oricaJco. Dentro del templo colocaron íraá~ separados, de caballos, en las dos islas de los anillos. Ade-
e genes de oro: el dios de pie sobre un carro llevaba las rien- más, eo el centro de la isla mayor había un hipódromo de
das de seis caballos aJados y tocaba, a causa de su altura, el un estadio de ancho colocado aparte, cuya extensión per-
techo con la cabeza; lo rodeaban cien Nereidas 2l sobre del- mitía que los caballos compitiesen ljbremente todo el perl-
fines -pues los de aquel enton~ creían que eran tantas. metro. Alrededor de éste había, aqul y allí, casas de guar-
En el interior habfa muchas otras estatutas que eran ex- dia para la mayoría de guardianes. La guardia de los más
votos de particulares . Afuera, alrededor del templo, habla fieles estaba dispuesta en el anillo más pequeño y más cc:r- d
estatuas de oro de todos, de las mujeres y de los hombres cano a la acrópolis y a los que más se distinguían eo su
que hablan pcrteoecido a la familia de los diez reyes, así fidelidad les habían dado casas dentro de la acrópolis eo
como muchos ot.ros exvotos grandes de los reyes y de par- torno a los reyes. Los astilleros estaban llenos de trirremes
ticulares de la ciudad y de todas las regiones exteriores que y de todos los artefactos correspondientes, todo adecua-
dominaban. Habla un altar que concordaba en su grandeza damente preparado. Los alrededores de la casa de los reyes
lli y su manufactura con esta construcción. El palacio, igual- estaban arreglados de la siguiente manera: cuando se atra-
mente, se adecuaba a la grandeza del imperio, así como al vesaban los puertos desde afuera -que eran tres- una
orden alrededor del templo. Para utilizar las fuentes de muraUa se extend[a eo círculo, a partir del mar -a cin- e
agua fria y caliente que por naturaleza tenían una abun- cuenta estadios por todas partes del anillo mayor y de su
dante cantidad de agua en sabor y calidad excelente para el puerto- y se cerraba eo la desembocadura del canal en el
uso, construyeron alrededor edificios, hicieron plantaciones mar. Mucbas casas poblaban densamente toda esta zona;
de árboles adecuadas a las aguas, levantaron cisternas al la entrada del mar y el puerto mayor estaban llenos de bar-
aire libre e invernales cubiertas para los baños calientes cos y comerciantes llegados de todas partes que, por su
b -aparte las reales, las públicas y las privadas, además de multitud, ocasionaban vocerío, ruido y bullicio variado de
otras para mujeres y otras para caballos y el resto de los dla y de noche.
animales de tiro- y ordenaroo convenientemente cada una Ahora ya teJlemos casi recordados la ciudad y los alre-
de ellas. Dirigieron la corriente de agua hacia el bosque dedores de la antigua edificación, tal como se describieron
sagrado de Poseid6n -múltiples y variados árboles de entonces . Debemos intentar recordar el resto de la región,
belleza y altura sobrena tural por la calidad de la tierra- y cómo era su naturaleza y la forma eo que estaba ordenado. 11s
hacia los círculos exteriores por medio de canales que En primer lugar, se decía que todo el lugar era muy alto y
11
escarpado desde el mar, pero que los alrededores de la ciu-
Hij:.s de Nerco, dios del mar padre de Tetis, y de Dóride, hija de
dad eran llanos, suaves y planos, circundados a su vez de
Océano y Tctis. Ninf:u marinu asociadas 8cnernlmente al culto de Po,ei-
dón. Son cincuenta y aqur Critias menciona cxpre~aruente la divergencia montaffas que llegaban hasta eJ mar. Esta llanura era de
de la tradición. forma oblonga y len[a por un lado tres mil estadios y dos
292 DIÁLOGOS 293

b mil en el centro desde el mar hacia arriba. Esta zona de la En cuanto al número, estaba d ispuesto que cada dis-
isla estaba de cara al viento sur, de espaldas a la constela- t rito de la llanura con hombres útiles para la guerra prove-
ción de la Osa y protegida del viento norte. Entonces se yera un jefe. La extensión del distrito era de diez. veces diez 119
loaba que las montañas que la rodeaban superaban por su estadios y los distritos eran sesenta mil 1J. Se decía que la
número, grandeza y bellez.a a todas las que hay ahora y que cantidad de bombres de la montafía y del resto de la región
tenían e n ellas muchas ricas aldeas de vecinos, ríos, lagos y era innumerable; todos estaban distribuidos en estos distri-
prados que daban alimento sufícieot.e a todos los arumales, tos y asignados a jefes según las zonas y las aldeas. Estaba
domésticos y salvajes, bosques variados en ca.otidad y espe- reglamentado que cada jefe proveyera en caso de guerra la
cies que provefan abundantement-e para todas y cada una sexta parte de un carro de guerra hasta d iez mil carros, dos b
~"de las obras. La naturaleza y mucbos reyes, con su largo caballos y jinetes, además de u o par de caballos sin carro, un
esfuerzo, habían conformado la Uanura de la siguiente infante coo escudo pequeño y el guerrero que lucha sobre
manera. En su mayor parte era un cuadri látero rectangular, el carro v conduce los dos cabaUos, dos hoplitas, arqueros
y lo que faltaba para formarlo lo habla corregido por y honde;os, también dos cada uno, lanz.adores de piedras Y
medio de una fosa cavada a su alrededÓr. Aunque la pro- lanceros con armamento ügero, tres cada uno, y cuatro
fundidad, ancho y longitud que les atribuyeron eran tan marineros para cubrir la tripulación de mil doscientas
grandes, sin contar con las otras obras, que resulta increr- naves. Así estaba dispuesto lo concerniente a la guerra en
ble para algo hecho por las manos del hombre, debemos la ciudad real, lo de las nueve restantes lo estaba de otra
decir lo que escuchamos. Hablan cavado una profundidad manera que llevarla mucho tiempo relatar.
de cien pies; el ancho era en todos lad os de un estadio y, Lo relalivo a los puestos de gobierno y los honores e
d como había sido cavada alrededor de toda la llanura, su estuvo ordenado desde el principio de la siguiente manera.
longitud era de d iez mil estadios. Tras recibir las corrientes Cada uno de los diez reyes imperaba sobre los hombres y
que bajaban de las montañas y rodear la Uanura, Uegaba a sobre la mayorla de las leyes en su pane y en su ciudad , y
la ciudad por ambos lados y alli dejaba Ouir el agua al mar. castigaba y mataba a quien queria. El gobierno y la comu-
Desde su parte superior babían abierto canales rectos de nidad de los reyes se regían por las disposiciones de Posei-
cien pies de ancho que corrlan a lo largo de la llanura hasta dón tal como se las transmitían la constitución y las leyes
desembocar nuevamente en la fosa que daba al mar y dis- escritas por los primeros reyes en una columna de oric.:alco
taban e ntre sí cien estadios de distancia uno de otro. Así que se encontraba en el centro de la isla en el templo de
, bajaban a la ciudad la madera de las mont.añas y proveían Poseidón, donde se reunían bien cada luslro, bien, de d
con barcos el resto de los productos estacionales, ya que manera alternativa, cada seis años, para honrar igualmente
hablan abierto comunicaciones transversales de unos cana- lo par y lo impar. En las reuniones, deliberaban sobre los
les a otros y hacia la ciudad. Cosechaban Ja tierra dos veces
1J La \lanur11 ten!~ una extensión de 6.000.000 de estadios cuadrado~ Y
por año, e n invierno con las aguas provenientes de Zeus, y
un sist~ma de canales la d ivid la en 600 cuadrados de 10.000 c1radios cadn
en verano conducían desde los canales las corrientes que uno, cada uno con 100 distritos de 100 estadios, lo que da 60.000 distritos
produce la tierra. (K L. W !ODRA, Krilios. cit., 446).
294 DIÁLOGOS CRJTIAS 295

asuntos comunes e investigaban si alguno había infringido de cada uno de los reyes; lo más importante: no atacarse
algo y lo sometían a juicio. Cuando iban a dar el veredicto nunca unos a otros y ayudarse todos en caso de que
se daban primero las siguientes garantías unos a otros. alguien intentara destruir la estirpe real en alguna de sus
r Rogaban a Poseidón que tomara la ofrenda sacrifica] que ciudades, y tomar en común, como antes, las determina-
le Agradara de entre los toros sueltos en su templo y ellos, ciones concernientes a la guerra y a ot ras actividades, bajo d
que eran só lo diez, lo cazaban sin h.ierro, con maderas y la conducción de la estirpe de Atlante. Ningún rey pod1a
redes . Al que atrapaban lo conduelan bacía la columna y lo matar a ninguno de sus parientes, si no contaba co n la
degollaban eocima de eUa, haciendo votos por las leyes aprobación de más de la mitad de los diez.
escritas. En la columna, junto a las leyes, había un jura- Según el relato, tan grao potencia y _de taJes caracterls-
mento q ue proclamaba grandes maldiciones para los q ue ticas existente entonces en aqueU(lS zonas ordenó y envió el
las desobedecieran. T ras hacer el sacrificio según sus leyes dios contra nuestras tierras por la sigujeote razón . Durante
120 y ofrecer todos Jos miembros del toro, llenaban una crátera muchas generaciones, mientras la naluraJeza del dios era e
y venían en ella un coágulo de sangre por cada uno. El suficientemente fuerte, obededan las leyes y estaban bien
resto lo arrojaban al fuego una vez que habían limpiado la dispuestas hacia Jo divino emparentado con ellos. Poseían
columna. Luego, ro.ieotras extraían sangre de la crátera con pensarnieotos verdaderos y grandes eo todo sentido, ya que
fuentes doradas y hacían una libación sobre el fuego , jura· aplicaban la suavidad junto con la prudencia a los avatares
ba.n juzgar según las leyes de la columna y castigar si que siempre ocurren y unos a otros, por lo que, excepto la
b alguien hubiera infringido algo antes, y, además, no infrin- virtud, despreciaban todo lo demás, tenían en poco las cir- 121
gir intencionalmente en el futuro, njoguna de las leyes cunstancias presentes y soportaban con facilidad, como
escritas, ni gobernar ni obedecer a rungún gobernante, una molestia, el peso del oro y de las otras posiciones. No
excepto a aquel que orde nara segúo las leyes del padre. se equivocaban , embriagados por la vida licenciosa, ni per-
Uoa vcl que cada uno de ellos hubo prometido esto de sí y dlan el dominio d$! sí a causa de la riqueza, sino que,
de su estirpe, bebido y dedicado la fuente como exvoto en el sobrios, reconocian con claridad que tod as estas cosas cre-
templ o del dios y se hubo ocupado de la comida y de las cen de la arnisLad unida a la virtud común, pero que con la
otras necesidades, cuando tlegllba la oscuridad y se habia persecución y la honra de los bienes exteriores, éstos
enfriado d fuego sacrificial, se vestían coa un bellísimo ves- decaen y se destruye la virtud con eUos. Sobre la base de
tido púrpura y se sentaba n en el suelo junto a las ascuas del tal razonam iento y mientras permanecia la naturaleza di-
juramento sacrifícial. Durante la noche, tras apagar el fuego vina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes.
~ que se encontraba alrededor del templo, eran juzgados y Mas cuando se agotó en ellos la parte divina porque se
juzgaban si alguien acusaba a alguno de ellos de haber habla mezclado muchas veces con muchos mortales y pre- ó
infringido alguna ley. Cuando terminaban de juzgar, al dominó el carácter humano, ya no pudieron soportar lns
hacerse de día, escribían los juicios en una tablilla de oro y circunstancias que Jos rodeaban y se pervirtieron; y 'al que
la ofrendaban como recuerdo junto con las vestimentas. los podla observar les parecían desvergonzados, ya que
Habla muchas otras leyes especiales acerca de los honores hablan destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los
296 DIÁLOGOS

que no pudi$'ron observar la vida verdadera respecto de la


felici~ad, crelan entonces que eran los más perfectos y feli-
ces, porque estaban Uenos de injusta soberbja y de poder.
El dios de dioses Zeus, que reina por medio de leyes,
puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenca de que una
(' estirpe buena estaba dispu~ta de manera indigna y decidió
aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y (N DICE GENERAL
alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los cüoses en su
mansión más importante, la que, instalada en el centro del
universo . tie ne vista a todo lo que participa de la genera-
ción y, tras reunirlos, dijo ... Págs.

FlLEBO . • ..... .. ... • .••. ...•...•.. • .. ..•... . .. . .. 7

TlMEO .. ... ... •. ... ... .. .. . •.•.....•... .. .. . .•. . 125

CR ITIAS ..••.• •. .. . .•.. ... . ..... • ••. ....• ... ... . . 263