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[DŌGEN 1243C, 393-6] Sobre el lenguaje en el Budismo Zen%

En el presente ensayo, Dōgen aborda el problema del lenguaje en la práctica del budismo Zen.
Comienza refiriéndose al conocido relato fundacional del budismo Zen: mientras todos los discípulos
se hallaban reunidos para escuchar su sermón, el Buda alzó en silencio una flor, la hizo girar y
parpadeó. Un monje, Mahākāśyapa, sonrió y [: pág. 185; pág. 186:] el Buda le transmitió el «ojo de
la verdad». Tomando como fundamento dicho relato, fueron muchos los que asumieron que la
transmisión Zen trasciende todo lenguaje [toda ciencia, sí; todo lenguaje, no. D. L.], o bien, se integra
en una transmisión especial, secreta, mediante «palabras esotéricas», que es el significado común del
término «mitsugo» que da título a este ensayo. Dōgen responde a esto afirmando que dicho término
no significa «esotérico» en el sentido de «secreto», sino en el de «íntimo». Por tanto, lo maravilloso
radica en el acto comunicativo mismo: mediante el uso de palabras, establecemos intimidad con otros,
e incluso con nosotros mismos. El Zen no utiliza ningún lenguaje especial; por el contrario, el Zen
reconoce que todo lenguaje es especial.%

Palabras esotéricas (1243)%

Aquellos que no hayan escuchado las enseñanzas de un auténtico maestro, aunque permanez-
can sentados en un cojín de meditación como un Buda, desconocen, incluso en sueños, el modo
de ser real de las cosas. Tales individuos aseveran altaneramente que el girar la flor y el
parpadear acontecido en la gran asamblea monástica son el «lenguaje esotérico» del Buda
‘Shakyamuni’. Según dicho razonamiento, la exposición verbal del Buda sería algo meramente
superficial, como lo que puede expresarse combinando nombres y formas. El girar la flor y el
parpadear en la exposición no verbal —eso, ellos creen, sería la ocasión para utilizar el método
del lenguaje esotérico—. […]&

Sin embargo, si consideras la expresión verbal del Buda como superficial, en ese caso, el girar la
flor y el parpadear también son superficiales. Si consideras su expresión verbal como una simple
combinación de nombres y formas, en ese caso, no estás comprometido con la ‘verdad del
Buda’. &

Aunque conozcas que la expresión verbal consiste en nombres y formas, aún desconoces que no
existen nombres ni formas para el Buda —tu percepción ignorante todavía no se ha extingui-
do—. Los Budas y los patriarcas, tras penetrar por completo sus cuerpos-mentes y permitir su
extinción, exponen el dharma, lo hacen de modo verbal y hacen girar la rueda del dharma. Son
multitud los que los ven o los escuchan y obtienen beneficios de ellos. […]&

Tras ver sonreír a Mahākāśyapa, el Buda dijo: «Tengo el repositorio del ojo de la verdad y la
maravillosa mente del nirvana. Se los transmito a Mahākāśyapa». Dicha declaración, ¿es verbal
o no verbal? Si Shakyamuni tuviese aversión a lo verbal y prefiriese hacer girar la flor, habría
reservado el giro para después de hablar.&

[…]&

Respecto al pensamiento, palabras y actos esotéricos de la verdad del Buda, el modo de ser de
las cosas no es como sostienen aquellos que se oponen al uso del lenguaje. Cuando te encuen-
tras con alguien, escuchas y expresas palabras esotéricas. Cuando te conoces a ti mismo, cono-
ces la verdad esotérica. […]&

El término «esotérico» significa el modo de ser de las cosas como «intimidad». […] La acción
íntima desconoce un yo contra otro yo, como si solo yo fuese capaz de conocer mi yo íntimo y
no comprender el yo íntimo de ninguna otra persona. Debido a que «la intimidad es aquello
que está cerca de ti», todo existe mediante la intimidad; cada mitad existe mediante la intimi-
dad. En tu práctica, investiga personalmente este modo de ser de las cosas con claridad y dili-
gencia.&

HEISIG, James W.; KASULIS, Thomas P.; MARALDO, John C., y BOUSO GARCÍA,
Raquel (eds.): La filosofía japonesa en sus textos, traducción coordinada por Raquel
Bouso García, Barcelona, Herder, 2016, págs. 185-186.