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MONICIÓN DE ENTRADA

¡Muy buenos días, hermanos y


hermanas! Sintámonos bienvenidos a nuestra Celebración del VI
Domingo de Pascua. Acercándonos al final de este Tiempo glorioso
y a fiestas tan importantes como la Ascensión del Señor,
Pentecostés, la Santísima Trinidad y Corpus Christi.
Por lo pronto, es día de sentir. Sentir que Dios es amor. Y que
Su amor es origen, fuente del amor que ofrecemos; porque quien
ama a Dios ama a los demás. Es que el fondo de Dios, su esencia,
su ser…es el amor.
Precisamente en eso se nos debe notar que somos amigos de
Jesús: en el amor que ofrecemos. Como un distintivo hemos de llevar
Su amor: debe notársenos, jamás olvidarlo ni dejar que el egoísmo lo
oculte.

Y qué hermoso que en este Domingo del


amor celebremos a tantísimas mujeres que se han prestado para
colaborar con Dios en el proceso creador, al permitirse ser madres.
Privilegiadas criaturas que viven ese sí del servicio al hijo, a la hija,
desde su pequeñez y su grandeza. ¡Dios bendiga a todas las madres!
Así que, con toda nuestra alegría, pongámonos de pie y
sigamos viviendo la Pascua. Iniciemos nuestra celebración cantando
mientras recibimos al celebrante.
PENITENCIAL
 Porque olvidamos honrar a nuestros padres y madres. ¡Señor, ten
piedad!
 Porque creemos que las mamás son responsables de todo en la
casa y las agobiamos. ¡Cristo, ten piedad!
 Porque desconocemos la carga de dolores de nuestras madres y su
gran falta de nuestras expresiones de amor. ¡Señor, ten piedad!
MONICIÓN A LAS LECTURAS
PRIMERA.- Quien sigue a Jesús Resucitado sólo puede ser un
mensajero creíble del Señor. Al verificar que Su poder y Su acción se
manifiestan en ocasiones inimaginables, más allá de la lógica
humana –como narra la Primera Lectura, tomada del libro de los
Hechos de los Apóstoles- todo discípulo del Señor ha de cambiar sus
actitudes de vida, orar con devoción y confiar cada vez más en Él. ¡El
Señor sabe lo que hace y cómo dar vida a Su Iglesia!
SALMO.- Ya próximos a la Ascensión del Señor y la venida del
Espíritu Santo, alabaremos a Dios con el Salmo 97, propio para los
“tiempos finales”, ya que explica el poder de Dios. En esos tiempos,
todos seremos felices; de ahí que esperemos la gracia y la fuerza del
Señor.SEGUNDA.- Amar a Dios es conocerlo. Quien lo conoce ama
a Dios y a las personas. Así lo afirma Juan en su I Carta. Pero no se
trata de un conocimiento teórico o informativo sobre quién es Dios,
no. Es participar íntimamente de Su ser al punto de cambiar nuestras
acciones, nuestras actitudes, hacia las personas, según ese amor de
Dios.
EVANGELIO.- El Evangelio que se nos proclamará trata el mismo
tema del amor de Dios y a Dios. San Juan nos anima a permanecer
en el amor de Dios. Y no se trata simplemente de dejarnos amar por
Dios, sino de permanecer en la tónica del amor divino, dejando que
fluya y fecunde nuestra vida, tanto en el dolor como en la felicidad,
llevándolo a todos.

ORACIÓN DE LOS FIELES


1. Por la Iglesia. Para que al Papa Francisco y a todos los obispos,
sacerdotes, religiosos y religiosas, a cada bautizado, se nos note que
somos capaces de amar; que, a pesar de los limitantes que cada uno
de nosotros tenemos como personas, se pueda descubrir fácilmente
que actuamos desde el más grande amor: el amor de
Dios. Roguemos al Señor.
2. Por todos nosotros. Para que no nos cueste tanto amar. Para que
descubramos que mientras más amemos, seremos capaces de
recibirmás amor. Roguemos al Señor.
3. Para que aprendamos a ver más allá de los rostros, de las arrugas
o de las angustias de quienes nos rodean. Para que aprendamos a
descubrir en ‘los otros’ el Rostro de Cristo, que expresó amor aún en
la Cruz. Roguemos al Señor.
4. Por todas las madres, para que el Señor les conceda amor,
paciencia, capacidad de perdón y de servicio inagotables, de modo
que nos sintamos amados por Dios a través de ellas. Roguemos al
Señor.
5. Por las madres que están enfermas, solas o sufriendo situaciones
difíciles, por las madres que están presas. Roguemos al Señor.
6. Por las madres que decidieron no estar con nosotros. Por las
madres ya no pueden estar con nosotros. Que la encomendemos a
nuestra Mamá María. Roguemos al Señor.
7. Por los niños y jóvenes que pronto recibirán algún nuevo
sacramento: la alegría del Perdón o el Cuerpo de Cristo -por primera
vez o con más plena consciencia- o la Confirmación; para que
dispongan sus corazones y sus vidas para recibir y vivir al Señor
Jesús. Roguemos al Señor.
OFRENDAS
1. Hoy presentamos dos palabras. La primera es “¡Gracias,
Señor!”Porque sentimos que debemos agradecerle al Señor el amor
infinito que nos tiene.
2. La otra palabra es “¡Gracias, Señor, por Mamá!” Porque sentimos
que debemos darte gracias, Señor, porque tenemos una Madre,
bendición Tuya, a pesar de sus errores. ¡Bendícela, Señor,
dondequiera que esté!
3. De tus innumerables bendiciones, la más humilde -pero la más plena-
es la Eucaristía. Por eso te queremos agradecer que este pan y
este vinose han de transformar en Ti mismo. Lo has hecho así por
amor y para nuestra salvación. ¡Gracias, Señor, por tan grande Amor!

Misa por el Día de la Madre

Monición de entrada:
En este mes de mayo dedicado a la Virgen hacemos hoy una memoria
especial de ella y pedimos por todas las madres del mundo, especialmente por las
mamás Olayistas, para que la Virgen sea su modelo, su consuelo y su ayuda.
Queremos que esta celebración de la palabra sea hoy acción de gracias por nuestras
madres. Siempre las hemos tenido a nuestro lado y a ellas les debemos lo que somos
y tenemos. Danos un corazón grande para perdonar sus fallos, agradecer lo que nos
dan y amarlas como se merecen.

Nos ponemos en pie para iniciar esta santa celebracion.

Peticiones de perdón:

- Por las veces que hemos exigido a nuestras madres más de lo que nos pueden dar y
les hemos hecho sufrir. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Por las veces que hemos engañado a nuestras madres, por las veces que hemos
abusado de su confianza. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Por las veces que no las hemos entendido ni hemos sabido ponernos en su lugar.
SEÑOR, TEN PIEDAD.

Ofrendas:

Con el vino y el pan llevamos hoy al altar tantas cosas recibidas de nuestras
madres y que sería imposible enumerar aquí: el primer alimento, las primeras letras,
tantas noches sin dormir, su preocupación constante, su paciencia y su gratuidad en
todo.

Con las flores, todo lo bello que de ellas hemos recibido, nuestras virtudes y
bondades.

Traemos todas estas cosas ante Ti, Señor, porque sabemos que todo lo bueno
que hay en este mundo viene de Ti y Tú lo santificas en la mesa del altar, bendice el
amor de nuestras madres y hazlas cada día más parecidas a la Virgen.

Peticiones:

1) Por la Iglesia, por la paz en el mundo, por todos los que sufren dolor e injusticia.
ROGUEMOS AL SEÑOR.

2) Por todas las madres del mundo, para que vivan su maternidad como una vocación y
sepan hacer de sus hijos niños felices y adultos responsables. ROGUEMOS AL
SEÑOR

3) Por todas las madres que están sufriendo porque no pueden alimentar a sus hijos o no
pueden darles una educación, para que terminen sus angustia. ROGUEMOS AL
SEÑOR

4) Por todas las mujeres embarazadas que por distintas razones tienen miedo de tener
un hijo, para que reciban mucha fuerza y valentía, para que la confianza en Dios les
ayude a no cometer jamás el crimen del aborto. ROGUEMOS AL SEÑOR

5) Por todas nuestras madres, para que reciban paz, consuelo y alegría, para que se
superen cada día y sigan avanzando por el camino de la santidad. ROGUEMOS AL
SEÑOR
6) Por todas las madres que ya no están entre nosotros para que no nos cansemos de
dar gracias por ellas y le pidamos su ayuda, pues ya gozan de la felicidad del cielo.
ROGUEMOS AL SEÑOR

7) Por todos nosotros, para que seamos hijos agradecidos, pacientes, generosos y
responsables de nuestros padres. ROGUEMOS AL SEÑOR

Oración después de la comunión:

En esta celebración queremos que nuestra acción de gracias sea por nuestras madres,
por la mía y por la de cada uno de los que estamos aquí. Un gracias muy grande a Dios
por la mujer que tuvo el coraje de llevarnos nueve meses en su seno y que no se ha
separado de nuestro lado. MAMÁ:
- Gracias por tu dedicación
- Gracias por tus consejos
- Gracias por tus noches y sus días
- Gracias por tu paciencia
- Gracias porque a pesar de no estar de acuerdo en todo siempre nos entiendes
- Mamá. Gracias por todo

Señor, da a nuestras madres salud y alegría. Dales todo lo que se merecen y que tantas
veces no sabemos agradecer. Gracias por darme una madre, Señor.