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JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ

Magistrado ponente

STL17145-2017
Radicación n.° 48720
Acta 38

Bogotá, D. C., dieciocho (18) de octubre de dos mil


diecisiete (2017).

Estudia la Sala, en primera instancia, la acción de


tutela que promovió JUAN CARLOS MENDOZA ANGULO
contra la SALA LABORAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR DEL
DISTRITO JUDICIAL DE CARTAGENA, trámite al cual se
vinculó al JUZGADO QUINTO LABORAL DEL CIRCUITO de
igual ciudad.

I. ANTECEDENTES

El accionante presentó queja constitucional en contra de


la autoridad judicial cuestionada, al considerar que esta le
está vulnerando sus derechos fundamentales a la seguridad
social integral, a la estabilidad laboral reforzada y al debido
proceso, con ocasión del juicio ordinario laboral que instauró
contra la sociedad C.B.I. Colombiana S.A..

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Como sustento de sus pretensiones manifiesta que


suscribió contrato laboral «a término de obra o labor
determinada» con la empresa demandada desde el 16 de
febrero de 2012, a fin de desempeñar las funciones de
soldador, que en el ejercicio de su actividad laboral en el mes
de mayo de 2012 sufrió un accidente laboral, lo que conllevó
a que se emitieran varias recomendaciones médicas laborales
hasta la calificación ante la Junta Regional de Calificación de
invalidez, quien determinó el origen de sus patologías como
de tipo laboral.

Expone que la sociedad CBI Colombiana S.A., el 13 de


enero de 2016 y previo a que el Ministerio de Trabajo con
Resolución número 298 del 17 de julio de 2015, no le
autorizara dar por terminado su contrato laboral y el de
varios de los trabajadores de dicha compañía, le propuso
conciliar ante el Ministerio del Trabajo sus derechos
laborales inciertos e indiscutibles, en los que se tuvo en
cuenta el artículo 26 de la Ley 361 de 1997, donde la
indemnización otorgada fue un equivalente a seis meses de
sueldo, cuatro meses de aportes a la seguridad social, la
inclusión de su hoja de vida en la bolsa de empleo de varias
entidades y el beneficio de asistir un taller de economía
familiar, último que advierte no fue llevado a cabo.

Señala que tal conciliación fue aceptada dada su


situación económica, sin embargo, que decidió promover
proceso ordinario laboral contra C.B.I. Colombiana S.A., el
cual le correspondió por reparto al Juzgado Quinto Laboral

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del Circuito de Cartagena quien decidió declarar


parcialmente la excepción previa de cosa juzgada y por ende
la continuidad del juicio solo en lo referente a las
pretensiones relacionadas con el reconocimiento de la
estabilidad laboral reforzada y el reintegro, decisión que
apelada fue revocada por el tribunal cuestionado quien
declaró en su totalidad probada la excepción de prescripción
y la consecuente terminación del proceso.

Cuestiona el actor la determinación de la autoridad


judicial puesta en reproche, pues en su criterio la existencia
del acta de conciliación que suscribió no le impedía reclamar
sus derechos irrenunciables.

Por lo anterior, solicitó el amparo de sus derechos


fundamentales invocados y como consecuencia de ello se deje
sin efectos la decisión proferida por el tribunal accionado de
fecha 27 de septiembre de 2017 y en su lugar deje vigente la
decisión de primer grado.

Mediante auto de 9 de octubre de 2017, esta Sala de la


Corte admitió la acción tutela, ordenó notificar a las
autoridades accionadas e informar a los demás intervinientes
en el proceso que dio lugar a la presente acción
constitucional, con el fin de que ejercieran el derecho de
defensa y contradicción.

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Dentro del término dentro otorgado, las autoridades


cuestionadas guardaron silencio.

II. CONSIDERACIONES

La Constitución de 1991 consagró la acción de tutela


como uno de los mecanismos para garantizar la eficacia de
los derechos fundamentales.

Esta Sala de la Corte ha sido del criterio que no procede


la tutela contra providencias o sentencias judiciales,
atendiendo los principios de la cosa juzgada, la
independencia y autonomía de los jueces, y entre otras
razones fundamentales, por ausencia de base normativa.

Sobre la premisa de ausencia de norma positiva la Sala


sostuvo la tesis de la improcedencia de la tutela contra
providencias judiciales. Pero esta carencia ha sido suplida
por la jurisprudencia de modo que hoy no es posible
desconocer su arraigo y afianzamiento en todas las
jurisdicciones, en especial, en las otras salas de nuestra
Corporación; esta realidad impone morigerar aquella
postura, cuando en casos concretos y excepcionales, con las
actuaciones u omisiones de los jueces, resulten violados en
forma evidente derechos constitucionales fundamentales.

La prosecución de la eficacia de los derechos


fundamentales ha de acompasarse con otros valores del

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Estado de derecho, en especial, en lo que concierne a la


administración de justicia, con el de la seguridad jurídica, en
especial la que realiza el instituto de la cosa juzgada, y el
principio constitucional de la independencia y autonomía de
los jueces.

Las reglas de interpretación del derecho en el terreno de


los valores y de los principios enseñan que la actuación de
uno de ellos no supone la aniquilación de otro, sino que todos
han de ser ponderados de manera que hallen cabida,
consintiendo grados de aplicación que no afecten su núcleo
esencial.

No obstante lo anterior, sigue siendo valor esencial para


la Sala que la tutela contra sentencias judiciales no puede
ser medio, ni pretexto, para abolir la independencia del juez,
consagrada en el artículo 228 de la Carta Política,
sustituyendo al juez natural.

Ahora bien, analizando el asunto objeto de tutela,


considera esta Corporación que la protección suplicada no
está llamada a ser concedida, como quiera que no se observa
que la autoridad judicial puesta en entredicho haya actuado
de manera negligente, ni que en su decisión haya olvidado
cumplir con el deber de análisis de las realidades fácticas y
jurídicas sometidas a su criterio, siempre dentro del marco
de autonomía y competencia que les es otorgada por la
Constitución y la ley.

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Al respecto, el accionante pretende el amparo de sus


derechos fundamentales deprecados, al considerar que la
autoridad puesta en reproche declaró probada la excepción
de cosa juzgada total y por ende la terminación del proceso
con fundamento en la existencia de una transacción hecha
por las partes en la que se concilió las diferencias «sobre
derechos de origen incierto y discutible» y en la que de mutuo
acuerdo la sociedad CBI Colombiana S.A., le reconoció al
actor por «mera liberalidad» independiente a la liquidación de
las acreencias laborales, una bonificación equivalente a 180
días de salario con fundamento en el artículo 26 de la Ley
361 de 1997, cuatro meses de aportes a la seguridad social,
la inclusión de su hoja de vida en la bolsa de empleo de varias
entidades y el beneficio de asistir un taller de economía
familiar; acuerdo en el que se consignó que una vez pagada
la suma descrita se encontraban las partes a paz y salvo en
relación a cualquier reclamo por concepto de acreencias
laborales y reintegro por protecciones especiales, lo que en
criterio del actor, no le impide demandar con el fin de que se
discuta que la terminación de su vínculo laboral se dio pese
a que gozaba de estabilidad laboral reforzada y que por ello
le asiste el derecho al reintegro.

Ahora bien, el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de


Cartagena declaró parcialmente la excepción previa de cosa
juzgada y por ende la continuidad del juicio solo en lo
referente a las pretensiones relacionadas con el
reconocimiento de la estabilidad laboral reforzada y el
reintegro peticionado por el tutelante, decisión que apelada
fue revocada por el tribunal cuestionado quien declaró en su

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totalidad la excepción cosa juzgada y la consecuente


terminación del proceso.

En efecto, se observa que la determinación adoptada


por el tribunal accionado de revocar la decisión de primer
grado para en su lugar declarar la excepción total de cosa
juzgada, obedece a que al revisar el material probatorio
arrimado al proceso, en especial la conciliación suscrita entre
las partes ante el Ministerio del Trabajo, encontró probada la
excepción de cosa juzgada en la medida en que se conciliaron
reclamaciones futuras, incluso el reintegro por protecciones
especiales que dieron lugar al pago de una bonificación en la
que el mismo inspector del trabajo le advirtió al trabajador
de la posibilidad de tener fuero laboral, a lo cual el mismo
reiteró su intención de terminar el vínculo que los unía,
consignando en la decisión que motivó la presentación de
esta acción constitucional, las razones que tuvo, así como la
interpretación que dio a los hechos y las pruebas del proceso,
sin que en la misma se advierta una actuación subjetiva y
arbitraria del juzgador, independientemente de que se esté
de acuerdo o no con ésta.

Máxime que revisado el audio de la audiencia del 27 de


septiembre de 2017, proferido por la Sala Tercera de Decisión
Laboral del Tribunal Superior de Cartagena, se tiene que
dicha autoridad cuestionada fundamentó la citada
declaratoria en que «el documento transaccional visible a folios
133 a 136 contiene un acuerdo de voluntades donde se llegó
a las siguientes conclusiones. Primero: que prestó sus servicios

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a la demandada C.B.I. Colombiana S.A., desde el 30 de marzo


de 2012 hasta el 13 de enero de 2015, fecha en la cual las
partes de común acuerdo dan por terminada la relación
laboral, el ex trabajador se acoge al plan de retiro voluntario
adelantado por la empresa con ocasión de la finalización de
las actividades contratadas. Segundo: que con el fin de
conciliar cualquier diferencia sobre los derechos de origen
incierto y discutible, se reconocieron en favor del trabajador
una bonificación equivalente a 180 días contenida en el
artículo 26 de la Ley 361 del 97 entre otras. Tercero: que el
total a pagar por concepto de bonificación por mera liberalidad
fue la suma de 31.148.593. Cuarto: que el acuerdo
conciliatorio se dejó constancia de la posibilidad de tener
derechos a la estabilidad reforzada, sin embargo el actor
manifestó conocer sus derechos y reiterar su intención de
finalizar el vínculo contractual y suscribir la conciliación. Pues
bien al analizar esta Sala el mencionado acuerdo da cuenta
que su contenido recae sobre derechos inciertos y discutibles,
como quiera que como consecuencia de la terminación del
vínculo empleaticio podrían resultar controversias que dieran
lugar a la eventualidad de un litigio, como en efecto lo confirma
la presente demanda y bajo ese contexto el acuerdo fungió
como modo de precaverlo o terminarlo extrajudicialmente en
razón a la figura de la cosa juzgada que la acompaña y que
pide el resurgimiento nuevamente de la controversia judicial».

De conformidad con lo anterior, se encuentra la


decisión atacada arraigada en argumentos que consultaron
reglas mínimas de razonabilidad jurídica y que, sin lugar a
dudas, obedeció a la labor hermenéutica propia del juez, sin

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que sea dable entonces al accionante recurrir al uso de este


mecanismo preferente y sumario, como si se tratase de una
tercera instancia a la cual pueden acudir los administrados
a efectos de debatir de nuevo sus tesis jurídicas y probatorias
sobre un determinado asunto, que en su momento fue
sometido a los ritos propios de una actuación judicial, con el
único fin de conseguir el resultado procesal que le fue
esquivo en su oportunidad legal.

En este orden de ideas, y sin que se hagan necesarias


otras consideraciones, no hay lugar a conceder el amparo
constitucional implorado.

III. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

PRIMERO: NEGAR el amparo de los derechos


fundamentales suplicados por JUAN CARLOS MENDOZA
ANGULO contra la SALA LABORAL DEL TRIBUNAL
SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE CARTAGENA,
trámite al cual se vinculó al JUZGADO QUINTO LABORAL
DEL CIRCUITO de igual ciudad.

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SEGUNDO: Comunicar a los interesados en la forma


prevista por el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991.

TERCERO: Esta decisión es susceptible de ser


recurrida en la oportunidad prevista en el artículo 31 del
Decreto 2591 de 1991. Si no fuere impugnada, ENVÍESE el
expediente a la Corte Constitucional para su eventual
revisión.

Cópiese, notifíquese, publíquese y cúmplase.

GERARDO BOTERO ZULUAGA


Presidente de la Sala

JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ

FERNANDO CASTILLO CADENA

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CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO

RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO

LUIS GABRIEL MIRANDA BUELVAS

JORGE LUIS QUIROZ ALEMÁN

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