Está en la página 1de 14

Universidad

de
Guanajuato

Biomagnetismo:
El Magnetismo del
Cuerpo Humano

Sosa, Modesto

ISSN 0188-6266
Vol. 12 (2002) No. 1
Guanajuato, Gto., México

RESUMEN / ABSTRACT
Biomagnetismo: El Magnetismo
Los seres vivos son capaces de del Cuerpo Humano
generar campos magnéticos. A
pesar de ser muy débiles, estos Modesto Sosa*
campos ya pueden ser detecta-
dos por instrumentos
sofisticados, lo que abre un INTRODUCCIÓN
nuevo campo de investigación.

E
n el siglo XVIII, el médico austríaco Franz Anton Mesmer
Estudios recientes sobre este
fenómeno revelan que la detec- (1734-1815) propuso la teoría de que todos los seres vivos
ción y el análisis de los campos estaban constituidos por un “fluido magnético”, lo que
generados en órganos como el permitía que fuesen influenciados por campos magnéticos. Con
cerebro, corazón, pulmones, base en esas ideas, él aseguraba que podía curar enfermedades a
hígado y otros, pueden facili- través del contacto de partes del cuerpo con imanes y otros objetos
tar el diagnóstico y los trata- imantados, y de ahí pasó a la práctica. Sin embargo, no demoró
mientos de enfermedades, en- mucho para que sus procedimientos fuesen desenmascarados como
tre otras aplicaciones. puro charlatanismo (Crabtree, 1993).
Lo que Mesmer no podía saber en su época, es que de hecho los
seres vivos generan campos magnéticos. Hoy las relaciones entre el
Biological systems are able to
generate magnetic fields. In
magnetismo y los organismos, no sólo en el hombre, sino también
spite of the fact that these en animales y plantas, conforman un campo de investigación
fields are weak, now it is promisorio, dividido en dos áreas básicas: Magnetobiología y
possible to detect them by Biomagnetismo (Williamson y Kaufman, 1981). La primera trata
means of sophisticated de los efectos producidos por esos campos en los organismos, lo
equipments and thus opens a que incluye desde la capacidad de orientación de algunos animales,
new research field. Recent como las aves, en sus vuelos migratorios, hasta los controversiales
studies on this phenomenon daños a la salud que provienen de la exposición a ondas electro-
reveal that the detection and magnéticas de baja frecuencia, como las generadas por teléfonos
analysis of the generated fields celulares o por redes de electricidad. El biomagnetismo por su
in organs such as the brain,
parte trata de la medición de los campos magnéticos generados por
heart, lungs, liver and others
can facilitate the diagnosis and
los propios seres vivos (Figura 1). La medición de estos campos es
treatment of illnesses among útil para obtener información que ayude a entender sistemas
other possible applications. biofísicos, a realizar diagnósticos clínicos y a crear nuevas tera-
pias. Por exigir instrumental altamente sensible, que surgió sólo
hasta los años 70s, el biomagnetismo es una área relativamente
Recibido: 14 de Febrero de 2001 nueva, si se compara con otras áreas interdisciplinarias que
Aceptado: 16 de Octubre de 2001 involucran a la física.
El propósito de este artículo es describir en forma sucinta los
fundamentos y aplicaciones del magnetismo en los seres vivos. En
particular, se enfatiza la importancia del magnetismo biológico en
la medicina y se describen diversas aplicaciones en:
* Instituto de Física, Universidad de Neuromagnetismo, Cardiomagnetismo, Pneumomagnetismo y
Guanajuato. Lomas del Bosque
103, Col. Lomas del Campestre, PALABRAS CLAVE: Biomagnetismo, Magnetobiología.
37150 León, Guanajuato.
KEYWORDS: Biomagnetism, Magnetobiology.

VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002 31


po magnético de la Tierra es del orden de
50,000 nT (Halliday et al., 1996).
Los campos magnéticos biológicos tienen
su origen en corrientes eléctricas que circu-
lan en algunas células, como en el sistema
nervioso y en el corazón, o en materiales
magnéticos acumulados en ciertos órganos,
como el hígado y los pulmones. Medir tales
campos permite localizar la región que los
produce y determinar la intensidad de la
corriente o la concentración de los materia-
les magnéticos acumulados (Carneiro et al.,
2000). Esa tarea es dificultada por su baja
intensidad y por la presencia de otros cam-
pos magnéticos, de la Tierra y de la red
eléctrica, por ejemplo, mucho más inten-
sos, el llamado “ruido ambiental”, según se
muestra en la Figura 2.
En las células nerviosas, la corriente eléc-
trica responsable de la propagación de un
pulso eléctrico a lo largo del cuerpo celular
Figura 1. Diagrama indicando la diferencia entre Magnetobiología y
Biomagnetismo.

Gastromagnetismo. Se establecen además algu-


nas comparaciones de las técnicas biomagnéticas
con métodos estándares aplicados en la medici-
na. Al final se describen en forma muy breve
aspectos más técnicos como el tipo de detecto-
res utilizados en la medición de campos
biomagnéticos, el ruido magnético ambiental y
el problema inverso.

LOS CAMPOS MAGNÉTICOS


BIOLÓGICOS
Los campos magnéticos producidos por el
cuerpo humano y por otros seres son extrema-
damente tenues, situándose en la escala de
nanoteslas nT (10-9 T) a femtoteslas fT (10 -15
T). El tesla T es la unidad de medida de la
inducción magnética o simplemente campo
magnético, y su nombre homenajea al ingeniero
croata, radicado en los Estados Unidos, Nikola Figura 2. Representación de las intensidades de los diferen-
tes campos biomagnéticos en relación con el rui-
Tesla (1857-1943). Como comparación, el cam- do magnético.

32 VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002


es generada por variaciones en la permeabilidad pueden ayudar también a entender ciertas pato-
de la membrana celular al paso de iones de logías y a formular nuevas terapias.
sodio y potasio. En el corazón, la corriente es
producida por el mismo mecanismo, aunque de El alto costo aún limita el uso clínico de la
forma sincronizada (García, 1997). magnetoencefalografía (MEG), que consiste en
el registro de los campos magnéticos cerebrales.
Por otra parte, campos magnéticos produci- Sin embargo, la rapidez en la obtención de
dos en otros diversos órganos ya han sido medi- datos, la no invasividad y la excelente resolu-
dos en seres humanos. Tales campos son inves- ción temporal la convierten en una técnica de
tigados por cerca de 50 grupos en todo el gran potencial. Su aplicación es creciente en la
mundo, siendo Brasil el único país latinoameri- determinación pre-quirúrgica de áreas afectadas
cano hasta ahora con grupos de investigación, 4 del cerebro, en el mapeo de las regiones de
en total, establecidos en esta área. actividad cerebral y en la localización de activi-
dad ligada a la epilepsia (Hummel et al., 2001;
Pataraia et al., 2001a).
LAS POSIBLES APLICACIONES
El estudio de las actividades magnéticas cere-
Las investigaciones en esta área han explora- brales es realizado básicamente de dos maneras:
do diversos métodos, no invasivos, de medición por el registro de señales espontáneas del cere-
de los campos biomagnéticos, que pueden ser bro, como las ondas alfa y por el registro de
usados para diagnósticos más precisos, auxilio a respuestas a estímulos externos o campos evoca-
tratamientos e identificación pre-quirúrgica de dos. En ambas, el registro necesita ser hecho en
áreas afectadas en diferentes órganos del cuerpo. diversos puntos para que la fuente sea localiza-
Otras técnicas si bien ya consiguen, en gran da. Los estímulos externos, por ejemplo, pue-
parte, estos resultados, en general son invasivas. den ser alterados de modo controlado,
Así, el biomagnetismo podrá ser una alternativa obteniéndose la información de interés por un
práctica, rápida y segura y en algunos casos, proceso de promedio de las señales magnéticas
menos costosa. provenientes de las regiones activadas. Reciente-
mente, ese tipo de imagen ha sido combinada a
Las áreas de investigación en las cuales es
las obtenidas por resonancia magnética nuclear,
mayor el potencial para futuras aplicaciones son
lo que genera las llamadas imágenes
el neuromagnetismo (Hämäläinen et al., 1993),
multimodales (Fenici et al., 2001; Pizzella et
el cardiomagnetismo (Baule y McFee, 1963), el
al., 2001).
gastromagnetismo (Baffa y Oliveira, 2001), el
pneumomagnetismo (Cohen, 1973) y la Un aspecto interesante es la comparación de
biosusceptometría (Andrä y Nowak, 1998). la MEG con otros métodos estándares de uso
cotidiano en la medicina. Particularmente rele-
Neuromagnetismo vante es su comparación con la
electroencefalografía (EEG). Varias diferencias
En el neuromagnetismo, los datos obtenidos importantes, así como similitudes entre los dos
sobre los campos magnéticos cerebrales permi- métodos pueden ser establecidas. Ciertamente,
ten varias aplicaciones, como en la investigación los méritos relativos de la EEG y la MEG han
sobre el funcionamiento del órgano. Los cam- sido objeto de discusión en un gran número de
pos pueden ayudar a “mapear” el procesamien- artículos (Balish et al., 1991; Cohen et al.,
to, hecho a través de impulsos eléctricos, de las 1990; Crease, 1991; Cuffin et al., 1991;
informaciones en el cerebro. Saber dónde y Malmivuo, 1980; Malmivuo, 1993; Malmivuo
cuándo ciertas informaciones son procesadas es y Plonsey, 1995; Suihko y Malmivuo, 1993;
importante para la neurociencia, y los datos Wikswo et al., 1993).

VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002 33


Por un lado, ambas, la MEG y la EEG, con electrodos con el cuero cabelludo. Por
proporcionan información sobre la distribución otro lado, el sujeto debe estar inmóvil du-
de corrientes primarias en el cerebro. Cuando rante las mediciones de MEG, en tanto que
un tejido eléctricamente activo produce un cam- mediciones de mayor duración son posibles
po bioeléctrico, éste simultáneamente produce durante el EEG.
un campo biomagnético. Así, el origen de am-
bas señales bioeléctricas y biomagnéticas, es la Otro aspecto objeto de discusión en las com-
actividad bioeléctrica del tejido. Por consiguien- paraciones entre estas dos técnicas es la precisión
te, la MEG y la EEG están formalmente sobre absoluta en la determinación de la fuente eléc-
las mismas bases. trica. Un reciente ejemplo acerca de los aspectos
controversiales de comparación entre MEG y
Sin embargo, la detección magnética de la EEG es la discusión acerca del artículo de Cohen
actividad bioeléctrica de los tejidos es técnica- et al., (1990). Estos autores argumentaron que
mente distinta al método eléctrico. Una ventaja la MEG es sólo marginalmente más precisa que
técnica del método magnético es que las señales la EEG en localizar la actividad eléctrica cere-
biomagnéticas pueden ser detectadas sin colocar bral. Cohen et al., (1990) midieron el campo
electrodos sobre la piel. Por otro lado, la tecno- eléctrico con 16 electrodos sobre el cuero cabe-
logía biomagnética requiere, especialmente en lludo y el campo magnético con un
los estudios del cerebro, una instrumentación magnetómetro de un solo canal de SQUID en
costosa. Así mismo, hay diferencias en el conte- 16 sitios fuera de la cabeza. La localización de
nido de la información de las señales magnéticas varias fuentes de pruebas fue calculada sobre la
y eléctricas y en la capacidad de estos métodos base de las mediciones de MEG y EEG, respec-
de localizar las fuentes eléctricas. tivamente. Se reportó un error promedio de 8
mm para MEG y 10 mm para EEG en la
Sus diferencias pueden ser resumidas como localización de las fuentes. Sin embargo, este
sigue: artículo ha sido criticado por Hari et al., (1991)
1) En un modelo esférico del cráneo, la MEG y por Williamson (1991), sobre bases
es sensible sólo a los componentes metodológicas. Discusiones más comprensivas
tangenciales del campo, mientras que la EEG sobre este tópico fueron presentadas también
puede detectar los tres componentes por Anogianakis et al., (1992) y por Van den
ortogonales de corrientes primarias. Noort et al., (1992).

2) El campo eléctrico es afectado por las conduc- En el estudio de Cohen et al., (1990) dos de
tividades del cráneo y del cuero cabelludo. las fuentes de prueba estaban colocadas
Por consiguiente, la interpretación de la se- tangencialmente. Para este caso el error reporta-
ñal del EEG requiere un conocimiento más do en la determinación magnética fue sólo de
preciso del espesor y las conductividades de 5.5 mm. Por consiguiente, los resultados de
los tejidos en la cabeza. En un modelo esféri- Cohen et al., (1990) apoyan la superioridad de
co, la ausencia de homogeneidad concéntrica la MEG en la localización de fuentes
no afecta el campo magnético en absoluto, tangenciales. Esto concuerda con el error máxi-
en tanto que esto debe ser tomado en cuenta mo de 3 mm encontrado por Yamamoto et al.
en el análisis de los datos del EEG. (1988) en la localización de dipolos dentro de
una esfera.
3) La instrumentación necesaria para MEG es
más sofisticada y por consiguiente, más cos- Por otro lado, Hämäläinen et al. (1993) re-
tosa, que aquella para EEG. portaron que bajo condiciones favorables, la
MEG tiene una discriminación espacial de 2 a 3
4) Las mediciones de MEG son más rápidas, mm para fuentes en la corteza cerebral, en tanto
puesto que no se necesita establecer contacto que su resolución temporal es superior a 1 ms.

34 VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002


De las discusiones presentadas se puede argu- magnetocardiografía (MCG) tiene el mismo
mentar que el EEG y la MEG son métodos potencial de diagnóstico que la electrocar-
complementarios, en el sentido de que las me- diografía (ECG) (Chaikovsky et al., 2001;
diciones con una técnica no siempre revelan Golbach, et al., 2001) y se asegura que es posi-
todo lo que puede ser encontrado con el otro ble localizar fuentes de actividades eléctricas
método. Por consiguiente, los mejores resulta- anormales en el corazón sin la fijación de dispo-
dos se obtienen combinando la información de sitivos en la piel del paciente o en el órgano
ambas técnicas. Así, el valor del diagnóstico (Uchida et al., 2001). La localización de esas
clínico de la MEG y más aún, la justificación fuentes de actividad anormal aún depende de la
de su uso, a pesar de su alto costo comparada a resolución del llamado “problema inverso”, es
la EEG, está basada precisamente en su utilidad decir, encontrar las fuentes del campo magnéti-
en el desarrollo de estudios paralelos a la EEG co a partir de la medición de los mismos. El
(Malmivuo, 1997; Pataraia et al., 2001b). avance de las investigaciones en ese sentido per-
mitirá a la MCG identificar las áreas afectadas
La MEG puede también ser combinada con con gran precisión, orientando la cirugía. Hoy
métodos de imágenes. La tomografía de rayos X en día, esto es hecho de modo extremadamente
asistida por computadora (CAT) y la imagen invasivo: un catéter introducido en el corazón
por resonancia magnética nuclear (MRI), pro- produce descargas eléctricas en varios puntos del
veen imágenes precisas de la anatomía del cere- músculo cardíaco, hasta que el área afectada es
bro con resolución de milímetros. La tomografía localizada. Cuando se torne operacional, la
por emisión de positrones (PET) da informa- MCG facilitará la localización de las áreas afec-
ción de la actividad metabólica con una resolu- tadas, reducirá el trauma y agilizará la recupera-
ción espacial de aproximadamente 4 mm, pero ción de los pacientes (Karvonen et al., 2001;
la resolución temporal es decenas de segundos. Hailer y Van Leeuwen, 2001).
Se puede prever la combinación de estos méto-
dos de imágenes con EEG y MEG a varios El biomagnetismo posibilita aún estudiar el
niveles. Se puede superponer, por ejemplo, la latido cardíaco del feto, a través de la
localización de la actividad cerebral, encontrada magnetocardiografía fetal (MCGf). Desde que
por MEG, con las MRI’s (George et al., 1989; el primer MCGf fue registrado por Kariniemi
Schneider et al., 1989; Suk et al., 1989; et al., (1974) varios grupos en todo el mundo
Hämäläinen, 1991). Otra posible aplicación de han explorado el potencial de investigación de
esta combinación de MEG y métodos de imá- la actividad cardíaca fetal, tanto en embarazos
genes es la determinación de las fuentes de co- en condiciones normales, como en otros que
rrientes en el cerebro. involucran diversas patologías (Van Leeuwen,
1997).
Cardiomagnetismo El bienestar del feto está directamente aso-
Dentro de las aplicaciones del biomagne- ciado a su actividad cardíaca, lo que torna im-
portante acompañarla durante el embarazo. El
tismo, el corazón es el segundo órgano más
latido cardíaco fetal puede ser registrado por
importante, en función de la gran incidencia de
electrodos fijados en el abdomen de la madre,
enfermedades cardíacas y de las posibilidades de
por ultrasonido y actualmente por
intervención.
biogradiómetros, que son dispositivos que de-
Hace ya más de tres décadas que Baule y tectan de modo selectivo los campos magnéti-
McFee (1963) utilizaron bobinas de inducción cos a los que son expuestos (Romani et al.,
para detectar el campo magnético del corazón 1982). En general, las señales obtenidas por
humano, siendo esta la primera detección reali- electrodos sufren mucha interferencia del cora-
zada de un campo biomagnético. Hoy en día, la zón de la madre, especialmente al final de la

VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002 35


gestación, cuando la piel del feto está envuelta (Cohen, 1973; Nakadate et al., 2001). La mag-
por una capa de cera, la vérnix caseosa, que actúa netita se encuentra comúnmente en el polvo y
como aislante eléctrico. El ultrasonido tiene es fácilmente inhalada. Existen además otros
buena resolución señal/ruido, mas no propor- reportes de acumulación de contaminantes mag-
ciona la razón de latido cardíaco instantáneo, ni néticos en pulmones de trabajadores del área de
la forma de la onda de la actividad eléctrica del fundición y mineros (Swithenby, 1989).
corazón. La magnetocardiografía fetal en cam-
bio, tiene buena relación señal/ruido durante En el hígado, el depósito de partículas
toda la gestación y una óptima definición de la paramagnéticas en la proteína ferritina ocurre,
forma de la onda, lo que la hace excelente para por ejemplo, en personas con talasanemia, que
observar la actividad cardíaca de los fetos (Van es una alteración en la síntesis de la hemoglobi-
Leeuwen y Hailer, 2001; Van Leeuwen et al., na y quienes requieren de frecuentes transfusio-
2001; Van Leeuwen, 2001; Stinstra et al., nes de sangre. Determinar la concentración de
2001). esas partículas es, por tanto, indispensable. Va-
rias técnicas consiguen esto, mas la gran mayo-
Al igual que en el caso del EEG y el MEG, ría exige exámenes invasivos, lo que no ocurre
es importante enfatizar que el ECG y el MCG con las medidas biomagnéticas. La concentra-
están fundamentados sobre las mismas bases ción de partículas ferromagnéticas en los pul-
físicas. Las fuentes de corrientes en el miocardio mones es obtenida midiendo la magnetización
pueden ser investigadas por mediciones del po- remanente, o sea, la que resta después de la
tencial eléctrico y componentes del campo mag- aplicación de un campo externo. Este método
nético (Kosch et al., 2001). se conoce como pneumomagnetismo. En el caso
de la acumulación de partículas ferromagnéticas
En general, ambas técnicas pueden ser usadas en otros órganos, como en el hígado o en otros
en forma complementaria, ya que no toda la tejidos, se mide la susceptibilidad magnética o
información proporcionada por uno de estos biosusceptometría (Farell, 1983; Brittenham et
métodos es necesariamente proporcionada por al., 1983; Paulson et al., 1989). La medición es
el otro (Chaikovsky et al., 2001). En varios hecha durante la aplicación de un campo poco
artículos se ha discutido además la importancia intenso. El campo aplicado es alterado por el
de la anisotropía y la falta de homogeneidad de magnetismo inducido en las partículas
la conductividad en el tejido cardíaco (Franzone paramagnéticas presentes en el órgano evaluado
et al., 1998), lo cual produce algunas diferen- y el campo resultante es proporcional a la con-
cias en la información contenida en la ECG y la centración de las partículas (Cohen, 1973;
MCG (Kosch et al., 2001). Brittenham et al., 1983).

Pneumomagnetismo y biosusceptometría Gastromagnetismo


Los órganos que almacenan partículas mag- El estómago es otro de los órganos que pue-
néticas, como los pulmones y el hígado, son de ser estudiado con las técnicas biomagnéticas
también objeto de estudios biomagnéticos. En (Baffa y Oliveira, 2001). En general, el uso de
general, las personas expuestas a ambientes insa- medidas magnéticas para estudiar el estómago
lubres por mucho tiempo acumulan partículas puede ser dividido en dos categorías: la primera
ferromagnéticas en los pulmones, lo que puede se refiere a campos magnéticos producidos in-
afectar la respiración. En particular, la determi- trínsecamente por corrientes eléctricas en el
nación de la acumulación de partículas órgano, en tanto que la segunda se refiere a
ferromagnéticas, como la magnetita Fe3O4, ha campos magnéticos producidos por la ingestión
sido reportada por varios autores en personas de trazadores magnéticos. En el primer grupo,
que trabajan con soldadura eléctrica de arco las mediciones magnéticas son usadas para de-

36 VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002


tectar corrientes eléctricas asociadas con el estó- ta 1820 el físico danés Hans Oersted (1777-
mago. En el segundo grupo, la medición de los 1851) descubrió, utilizando una brújula, la rela-
campos magnéticos producidos por los marca- ción entre fenómenos eléctricos y magnéticos.
dores ingeridos permite la determinación de la Poco después, en 1831, otro físico, el inglés
posición, evolución temporal y cantidad del Michael Faraday (1791-1867) percibió que la
marcador, proveyendo información de la diferencia de potencial o voltaje surgida entre
motilidad gastrointestinal (Weitschies et al., las terminales de una bobina, al ser cargada, es
1994; Baffa y Oliveira, 2001). La medida del igual a la variación del flujo magnético que la
campo magnético generado por la actividad eléc- atraviesa; el flujo es el conjunto de las líneas de
trica del estómago es llamada magnetogastro- inducción de un campo magnético. Esa relación
grafía. Esa técnica ha sido desarrollada para eva- conocida como la Ley de Faraday, dice que el
luar la frecuencia de esa actividad, su velocidad voltaje es igual a la variación de flujo magnético
de propagación y su comportamiento bajo dife- en el tiempo, V=dΦ/dt, lo que permite deter-
rentes condiciones alimenticias o en el caso de minar la variación del campo magnético en una
ingestión de drogas. Las contracciones del estó- bobina midiendo el voltaje entre sus terminales.
mago también pueden ser estudiadas a través de El primer detector de campos biomagnéticos
la susceptibilidad magnética y de la fue construido con base en ese principio.
magnetización remanente. Aproximándose un
biosusceptómetro al órgano, las ondas de con- El flujo está vinculado al área de la bobina
tracción son registradas en un gráfico. Tales que lo produce y a la intensidad del campo, así,
ondas provocan la mezcla del alimento con el aumentando el área de la bobina y el campo,
jugo gástrico y lo empujan en dirección del crece el número de líneas de flujo. Esa variación
intestino. Frei et al., (1970) y Benmair et al., puede ser producida de modo ingenioso, por la
(1977) fueron los primeros en usar un modulación de la permeabilidad magnética de
susceptómetro para estudiar el vaciamiento gás- un material ferromagnético. En términos sim-
trico de trazadores ferromagnéticos. El mismo plificados, la permeabilidad, denotada por μ, es
proceso puede ser estudiado midiéndose, con la capacidad del material de “absorber” un cam-
magnetómetros, la disminución de la po magnético cuando es expuesto a él. Cuanto
magnetización remanente. Un alimento que con- más alta es la permeabilidad, mayor campo es
tiene magnetita, Fe3O4, es ingerido y magnetiza- “drenado” hacia dentro del material (Figura 3).
do en una cierta dirección por bobinas, pero la Si el material en estudio es insertado en el eje de
magnetización inducida pierde intensidad con el una bobina, ocurre una variación de flujo, aso-
tiempo. Esa disminución está ligada al movi- ciada a la “absorción” o no del campo, modula-
miento que el estómago impone sobre el bolo da por la alteración de la corriente y por tanto
alimenticio en su interior. Tales estudios son del campo. La variación del voltaje equivalente
una alternativa a ciertos métodos invasivos ac- es registrada por un voltímetro unido a las ter-
tuales, que usan sondas, tubos, radiación minales de la bobina. Ese dispositivo permite
ionizante, medios de contraste con bario y con medir campos estáticos o de baja frecuencia con
fármacos radiactivos (Carneiro et al., 1999; gran sensibilidad, ya que el campo magnético
Forsman, 2000). en estudio puede ser ligado-desligado o alterado
con una frecuencia mucho mayor que aquella
de la señal que se quiere medir; la frecuencia es
DETECTORES DE CAMPOS el número de ciclos por segundo de una onda.
Ese dispositivo es llamado magnetómetro de
BIOMAGNÉTICOS
flujo saturado o fluxgate. El nombre en inglés
El primer detector de campo magnético fue parece reflejar mejor lo que acontece: Es como
con certeza la brújula, utilizada por navegantes si una puerta (gate) se abre o cierra al paso del
desde el siglo XII. Sin embargo, solamente has- flujo magnético, provocando su variación.

VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002 37


efecto Josephson. Su descubrimiento, en 1962,
dió al inglés Brian Josephson, junto con otros
investigadores, el Premio Nobel de Física en
1973. En ese tunelamiento, el superconductor
separado por una barrera aislante, llamada
junción Josephson, mantiene sus propiedades,
más la corriente superconductora es alterada en
la presencia de un campo magnético. Los
SQUIDs registran tal alteración y eso permite
determinar el flujo magnético (Zimmerman,
1989; Tsukada et al., 1995).
Figura 3. Efecto producido en las líneas de flujo magnéti- Los SQUIDs pueden medir campos del or-
co al atravesar un material de cierta permeabili-
dad magnética. (a) material de alta permeabili-
den de femtoteslas, 10-15 T (Hoenig et al.,
dad magnética. (b) material de baja 1991), y tienen amplia aplicación en la física,
permeabilidad magnética. desde investigaciones con ondas gravitacionales
hasta la construcción de voltímetros altamente
sensibles. La elevada sensibilidad de los SQUIDs
En general, los detectores de campos magné- tiene un alto precio. Los utilizados hoy en el
ticos pueden ser clasificados en dos grandes gru- área de biomagnetismo son a base de niobio
pos: aquellos que funcionan a temperatura am- con titanio. Tales materiales sólo adquieren
biente y aquellos que funcionan a bajas superconductividad en temperaturas muy bajas,
temperaturas, es decir, temperaturas del helio o del orden de 4 oK, por lo que tienen que ser
del nitrógeno líquido. Los magnetómetros de enfriados a través de su inmersión en helio lí-
flujo saturado pertenecen al primer grupo y quido. El helio líquido, además de su alto costo
permiten medir campos del orden de nanoteslas, de producción, requiere, para conservar este gas
10 -9 T. raro, un reciclaje también costoso (Takeda y
Takae, 2001). La esperanza de reducción de
Dentro de los detectores que funcionan a costos en esa área aumentó con el descubri-
bajas temperaturas están los dispositivos miento en los años 80s, de superconductores
superconductores de interferencia cuántica, cerámicos, formados con uniones de itrio, ba-
SQUIDs, de (Superconducting Quantum rio, cobre y oxígeno, que tienen temperaturas
Interference Devices). Estos son hoy los detec- de transición más altas. La superconductividad,
tores de flujo magnético más sensibles que exis- en esos materiales, ocurre en torno de 35 oK, lo
ten. Como el nombre lo indica, su funciona- que equivale a -238 oC. Poco años después,
miento se basa en un fenómeno cuántico, el fueron descubiertos materiales superconductores
efecto Josephson. En una corriente eléctrica que a cerca de 95 oK, es decir, alrededor de -178 oC,
circula por un conductor separado de otro por lo que ya permite usar nitrógeno líquido, mu-
una fina capa de material aislante, los electrones cho más barato, para su enfriamiento. La bús-
pueden, en condiciones especiales, atravesar esa queda de superconductores con temperaturas de
barrera. El fenómeno, explicado por la mecáni- transición más alta continúa, visualizando redu-
ca cuántica, es llamado de tunelamiento. Eso cir el costo de fabricación de los SQUIDs (Kraus
también ocurre en materiales superconductores, et al., 2001).
aquellos que no ofrecen resistencia al paso de
una corriente eléctrica. Sin embargo, en esos Todos esos nuevos dispositivos permiten una
casos los electrones están unidos en pares, lla- serie de aplicaciones no-invasivas promisorias,
mados pares de Cooper. El tunelamiento de los tanto en la identificación de estructuras como
pares de Cooper, en superconductores, es el en el planeamiento de terapias, que involucran

38 VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002


regiones muy delicadas y poco comprendidas hecho de que el campo magnético producido
del cuerpo humano (Cohen, 1970; Koyanagi et por un dipolo decae como r-3, al colocar dos
al., 1989). En conjunto con otros métodos sensores de campo, uno muy cerca de la fuente
también recientes, como la imagen funcional que se desea medir y el otro más alejado, ambos
por resonancia magnética, que permite visualizar sensores registrarán una lectura que estará com-
órganos durante su funcionamiento, las técnicas puesta por señal + ruido. Debido a que el ruido
biomagnéticas se tornan cada vez más impor- se puede considerar uniforme en una región más
tantes y eficaces. o menos amplia y a que la señal registrada por
el sensor más cercano a la fuente es mucho más
intensa que la registrada por el sensor que se
EL RUIDO AMBIENTAL encuentra alejado, entonces al obtener la dife-
rencia de lecturas de ambos registros se cancela-
Cuando se consigue construir un dispositivo
rá el ruido constante y se obtendrá esencialmen-
para medir campos magnéticos tan poco inten-
te la medida del campo producido por la fuente
sos, surge un problema serio; el ruido magnéti-
que se desea medir.
co ambiental es, en algunos casos, decenas de
millones de veces más intenso que los campos Hoy en día existen biogradiómetros, conec-
que pretenden detectarse. Es como intentar ver tados a SQUIDs, con varios cientos de canales,
la luz de las estrellas al medio día. ¿Cómo supe- capaces de cubrir toda la cabeza y realizar una
rar ese problema? La solución más simple es la imagen instantánea de los campos magnéticos
construcción de una cámara magnéticamente producidos por la actividad cerebral (Weiskopf
blindada. Ellas de hecho, existen y son inevita- et al., 2001; Pizzella et al., 2001).
bles en ciertos casos, pero tienen como gran
inconveniente el costo elevado (Nowak et al.,
2001). EL PROBLEMA INVERSO
Las cámaras magnéticamente blindadas se La actividad eléctrica presente en una área
construyen recubriendo las paredes con materia- limitada del cerebro puede ser vista como un
les como el μ-metal, que es un material de alta segmento aislado de corriente. Esa corriente es
permeabilidad magnética. Hoy en día se fabri- la producida por los potenciales eléctricos gene-
can cámaras con varias capas de este material. rados en las sinapsis de las neuronas. Es posible
Con estas cámaras, el ruido magnético residual calcular el campo magnético generado por un
en el interior de la cámara se reduce a unos segmento dado a través de la Ley de Biot-
pocos fT/ Hz , para frecuencias muy bajas, del Savart, según la cual el campo es directamente
proporcional a la intensidad de corriente. Ese es
orden de unos pocos Hz (Nowak et al., 2001).
el llamado problema directo o sea, determinar
Es importante mencionar que las señales
el campo a partir de la fuente.
biomagnéticas de interés son precisamente de
bajas frecuencias. Ahora, localizar una región cerebral que está
siendo activada es semejante a encontrar un
Otra solución ingeniosa son los
alambre que genera un campo magnético. Para
gradiómetros, dispositivos capaces de detectar
eso, es preciso medir el campo magnético, o
las líneas de campos magnéticos que atraviesan
uno de sus componentes, y resolver el llamado
el interior de sus bobinas. Dependiendo de su
problema inverso, que consiste en determinar la
construcción, los gradiómetros pueden registrar
fuente a partir del campo.
de forma selectiva esos campos y contener un
detector (monocanal) o varios (multicanal). En Ahora bien, ¿por qué usar medidas magnéti-
general, el principio de operación de los arreglos cas y no eléctricas? La respuesta está en una gran
gradiométricos es muy simple; haciendo uso del ventaja de las primeras: El tejido biológico no

VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002 39


afecta los campos magnéticos, en cuanto los of EEG and MEG. Electroencephalogr. Clin.
campos eléctricos o potenciales medidos en la Neurophysiol. 82, 317-319.
piel sufren interferencias de diferencias de Baffa, O. y Oliveira, R. B. (2001). Biomagnetic research
conductividad eléctrica en los tejidos. Desafor- in gastroenterology. Proc. of the 12th International
tunadamente, aún no es posible determinar de Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000,
modo preciso las fuentes de corriente a través de Helsinki.
la medición de los campos magnéticos que ellas
Balish, M., Sato, S., Connaughton, P. y Kufta, C. (1991).
producen, o sea, el problema inverso, ya que un Localization of implanted dipoles by
mismo campo puede ser el resultado de varias magnetoencephalography. Neurology 41, 1072-1076.
distribuciones de corriente. La resolución del
problema inverso exige la simulación teórica de Baule, G. M. y McFee, R. (1963). Detection of the
magnetic field of the Herat. Am. Heart. J. 66, 95-96.
las fuentes que generan los campos, a través de
un modelo computacional al cual son agregadas Benmair, Y., Dreyfuss, F., Fischel, B., Frei, E. H. y
informaciones anatómicas y comparaciones con Gilat, T. (1977). Study of gastric empting using a
medidas experimentales directas de esos campos ferromagnetic tracer. Gastroenterology 73, 1041-1045.
(Ziolkowski et al., 2001; Stok, 1987). Año tras
Brittenham, G. M., Farrell, D. E., Harris, J. W., Feldman,
año son desarrollados modelos más realistas. El E. S., Danish, E. H., Muir, W. A., Tripp, J. H.,
aumento de la precisión de esas simulaciones Brennan, J. N. y Bellon, E. M. (1983). Diagnostic
posibilitará determinar, sin interferencias ni exá- assessment of human iron stores by measurement of
menes invasivos, áreas eléctricamente activas o hepatic magnetic susceptibility. Il Nuovo Cimento
que acumularon partículas magnéticas, abriendo 2D, 567-581.
una nueva era para los diagnósticos clínicos y Carneiro, A. A. O., Baffa, O. y Oliveira, R. B. (1999).
para otras aplicaciones innumerables. Study of stomach motility using magnetic tracers.
Fis. Med. Biol. 44, 1691-1697.
Por otra parte, la precisión de las soluciones
del problema inverso puede ser mejorada sumi- Carneiro, A. A. O., Ferreira, A., Moraes, E. R., Araujo, D.
nistrando información complementaria para res- B., Sosa, M. y Baffa, O. (2000). Biomagnetismo:
Aspectos instrumentais e aplicações. Rev. Bras. Ens.
tringir el conjunto de configuraciones posibles
Fis. 22, 324-338.
de fuentes de corrientes. Con la suposición de
que la MEG principalmente refleja la actividad Chaikovsky, I., Kohler, J., Hecker, Th., Hailer, B., Auth-
de la parte tangencial de las fuentes de corrien- Eisernitz, S., Sosnytsky, V., Feinzilberg, L., Budnik,
tes corticales (Takada et al., 2001), se puede, al N. y Steinberg, F. (2001). Detection of coronary
artery disease in patients with normal or
menos en principio, extraer información
unspecifically changed ECG on the basis of
geométrica de la corteza por imágenes de reso- magnetocardiography. Proc. of the 12th International
nancia magnética y usar el resultado como una Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000,
restricción en el procedimiento de estimación Helsinki.
de la fuente (Wolters et al., 2001).
Cohen, D. (1970). Magnetocardiograms taken inside a
shielded room with a superconducting point-contact
magnetometer. Appl. Phys. Lett. 16, 278-280.
REFERENCIAS
Cohen, D. (1973). Ferromagnetic contamination in the
Andrä, W. y Nowak, H. (1998). Magnetism in medicine: lungs and other organs of the human body. Science
A handbook. New York: Wiley. 180, 745-748.

Anogianakis, G., Badier, J.M., Barrett, G., Erné, S., Cohen, D., Cuffin, B.N., Yunokuchi, K., Maniewski, R.,
Fenici, R., Fenwick, P., Grandori, F., Hari, R., Purcell, C., Cosgrove, G.R., Ives, J., Kennedy, J.G. y
Ilmoniemi, R., Mauguière, F., Lehmann, D., Perrin, Schomer, D.L. (1990). MEG versus EEG localization
F., Peters, M., Romani, G.L. y Rossini, P.M. test using implanted sources in the human brain.
(1992). A consensus statement on relative merits Ann. Neurol. 28, 811-817.

40 VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002


Crabtree, A. (1993). From Mesmer to Freud: Magnetic sleep Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000,
and the roots of psychological healing. New York: Yale Helsinki.
University Press.
Halliday, D., Resnick, R. y Krane, K.S. (1996). Física.
Crease, R. P. (1991). Images of conflict: MEG vs. EEG. Vol. 2. México: Compañía Editorial Continental.
Science 253, 374-375.
Hämäläinen, M. (1991). Anatomical correlates for
Cuffin, B.N., Cohen, D., Yunokuchi, K., Maniewski, R.,
magnetoencephalography: integration with magnetic
Purcell, C., Cosgrove, G.R., Ives, J., Kennedy, J. G.
resonance images. Clin. Phys. Physiol. Meas. Suppl.
y Schomer, D. L. (1991). Test of EEG localization
A12, 29-32.
accuracy using implanted sources in the human brain.
Ann. Neurol. 29, 132-138.
Hämäläinen, M., Hari, R., Ilmoniemi, R. J., Knuutila, J. y
Lounasmaa, O. V. (1993). Magnetoencephalography
Farrell, D. E. (1983). The magnetic biopsy. Biomagnetism.
– Theory, instrumentation, and applications to
An interdisciplinary approach. New York: Plenum
noninvasive studies of the working human brain. Rev.
Press.
Mod. Phys. 65, 413-497.
Fenici, R. R., Brisinda, D., Fenici, P., Morana, G. y Hari, R., Hämäläinen, M., Ilmoniemi, R. J. y Lounasmaa,
Ruggieri, M. P. (2001). Multimodal cardiac imaging O.V. (1991). MEG versus EEG localization test
in the clinical electrophysioloy laboratory. Proc. (Letter to the editor). Ann. Neurol. 30, 222-224.
of the 12 th International Conf. on Biomagnetism,
Agosto 13-17 del 2000, Helsinki. Hoenig, H. E., Daalmans, G. M., Bär, L., Bömmel, F.,
Paulus, A., Uhl, D. y Weisse, H. J. (1991).
Forsman, M. (2000). Intragastric movement assessment by Multichannel DC SQUID sensor array for
measuring magnetic field decay of magnetized tracer biomagnetic applications. IEEE Trans Magnetics 27,
particles in a solid meal. Med. Biol. Eng. Comput. 38, 2777-2785.
169-174.
Hummel, C., Hopfengärtner, R., Tilz, C., Kober, H. y
Franzone, P. C., Guerri, L., Pennacchio, M. y Tarcadi, B. Stefan, H. (2001). MEG source localization in
(1998). Spread of excitation in 3-D models of the extratemporal epilepsy. Proc. of the 12th
anisotropic cardiac tissue. II. Effects of fiber International Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17
architecture and ventricular geometry. Math. Biosci. del 2000, Helsinki.
147, 131-171.
Kariniemi, V., Ahopelto, J., Karp, P. J. y Katila, T. E.
Frei, E. H., Benmair, Y., Yerashalmi, Y. y Dreyfuss, F. (1974). The fetal magnetocardiogram. J. Perinat. Med.
(1970). Measurements of the empting of the 2, 412-416.
stomach with a magnetic tracer. IEEE Trans. Magn.
6, 348-349. Karvonen, M., Takala, P., Kaartinen, M., Korhonen,
P., Montonen, J., Oikarinen, L., Rossinen, J.,
García, A.C. E. (1997). Biofísica. São Paulo: SARVIER. Nieminen, M. S., y Katila, T. (2001). Detection
of left ventricular hypertrophy by multichannel
George, J. S., Jackson, P. S., Ranken, D. M. y Flynn, magnetocardiography. Proc. of the 12th International
E. R. (1989). Three-dimensional volumetric Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000,
reconstruction for neuromagnetic source localization. Helsinki.
Advances in Biomagnetism, edited by Williamson, S.
J., Hoke, M., Stroink, G. y Kotani, M. New York: Kosch, O., Meindl, P., Steinhoff, U. y Trahms, L. (2001).
Plenum. Physical aspects of cardiac magnetic fields and
electric potentials. Proc. of the 12th International Conf.
Golbach, E. G. M., Stinstra, J. G., Grot, P. y Peters, M. J. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000, Helsinki.
(2001). Reference values for fetal MCG / ECG
recordings in uncomplicated pregnancies. Proc. of Koyanagi, M., Kasai, N., Chinone, K., Nakanishi, M. y
the 12th International Conf. on Biomagnetism, Agos- Kosaka, S. (1989). An integrated DC SQUID
to 13-17 del 2000, Helsinki. gradiometer for biomagnetic application. IEEE Trans
Magnetics 25, 1166-1169.
Hailer, B. y van Leeuwen, P. (2001). Prediction of
malignant arrhythmias after myocardial infaction on Kraus, R. H. Jr., Matlachov, A., Espy, M. y Ruminer, P.
the basis of MCG. Proc. of the 12th International (2001). A high-Tc SQUID array Microscope for

VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002 41


biological measurements (micro-MEG). Proc. of the Pizzella, V., Della Penna, S., Erné, S. N., Granata, C.,
12th International Conf. on Biomagnetism, Agosto Pasquarelli, A., Torquati, K., Rossi, R. y Russo, M.
13-17 del 2000, Helsinki. (2001). A 165-channel neuromagnetometer for
multimodal imaging. Proc. of the 12th International
Malmivuo, J. (1980). Distribution of MEG detector Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000,
sensitivity: An application of reciprocity. Med. & Biol. Helsinki.
Eng. & Comput. 18, 365-370.
Romani, G. L., Williamson, S. J. y Kaufman, L. (1982).
Malmivuo, J. (1993). Sensitivity distribution of MEG Biomagnetic instrumentation. Rev. Sci. Instr. 53,
measurement and energy distribution in magnetic 1815-1845.
stimulation of the central nervous system. Proc. of
the 2nd Far Eastern Conf. Medical and Biological Schneider, S., Abrham - Fuchs, K., Daalmans, G.,
Engineering, Agosto 15-18, Beijing, p. 370. Folberth, W., Hoenig, H. E., Reichenberger, H.,
Röhrlein, G., Seifert, H. y Wirth, A. (1989).
Malmivuo, J. y Plonsey, R. (1995). Bioelectromagnetism Development and performance of a multichannel
– Principles and applications of bioelectric and system for studies of biomagnetic signals of brain and
biomagnetic fields. Oxford University Press, New York, heart. Advances in Biomagnetism, edited by
p. 480. Williamson, S. J., Hoke, M., Stroink, G. y Kotani,
M. New York: Plenum.
Malmivuo, J. (1997). Sensitivity distributions of EEG
and MEG measurements. IEEE Trans. Biomed. Eng. Stinstra, J. G., Peters, M. J. y Quartero, H. W. P. (2001).
44, 196-208. Extracting reliable data from the fetal MCG. Proc. of
the 12th International Conf. on Biomagnetism, Agos-
Nakadate, T., Yagami, T., Zheng, Y., Kotani, M. y Nishida, to 13-17 del 2000, Helsinki.
A. (2001). Longitudinal change in
magnetopneumographic measurements in Japanese Stok, C.J. (1987). The influence of model parameters
arc welders, in relation with working conditions, on EEG/MEG single dipole source estimation. IEEE
pulmonary function, and chest x-rays findings. Proc. Trans. Biomed. Eng. 34, 289-296.
of the 12th International Conf. on Biomagnetism,
Agosto 13-17 del 2000, Helsinki. Suihko, V. y Malmivuo, J. (1993). Sensitivity
distributions of EEG and MEG measurements. Proc.
Nowak, H., Schulze, V., Schnabel, A., Bork, J., Klein, R., of the 2nd Ragnar Granit Symp., Tampere, p. 11-20.
Stolz, R., Chwala, A., Haueisen, J. y Trahms, L.
(2001). Attenuation and noise of the 8-layered Suk, J., Cappell, J., Ribary, U., Yamamoto, T. y Linás, R.
magnetically shielded room of the PTB Berlin – first R. (1989). Magnetic localization of somatically
results. Proc. of the 12th International Conf. on evoked responses in the human brain. Advances
Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000, Helsinki. in Biomagnetism, edited by Williamson, S. J., Hoke,
M., Stroink, G. y Kotani, M. New York: Plenum.
Pataraia, E., Lindinger, G., Deecke, L. y Baumgartner, C.
(2001a). MEG evaluation in temporal lobe epilepsy. Swithenby, S. J. (1989). Biomagnetic studies of organs
Proc. of the 12th International Conf. on Biomagnetism, other than the heart and brain. Advances in
Agosto 13-17 del 2000, Helsinki. Biomagnetism, edited by Williamson, S. J., Hoke,
M., Stroink, G. y Kotani, M. New York: Plenum.
Pataraia, E., Feucht, M., Lindinger, G., Deecke, L. y
Baumgartner, C. (2001b). Combined EEG and Takada, K., Nomura, K., Ono, Y., Kurosawa, M.,
MEG study of rolandic discharges in benign Ishiyama, A., Kasai, N. y Nakasato, N. (2001). MEG
childhood epilepsy. Proc. of the 12th International / EEG hybrid method for source localization of a
Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000, dipole with radial component. Proc. of the 12th
Helsinki. International Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17
del 2000, Helsinki.
Paulson, D. N., Engelhardt, R., Fischer, R. y Heinrich, H.
C. (1989). The Hamburg biosusceptometer for liver Takeda, T. y Takae, T. (2001). A liquid helium circulation
iron quantification. Advances in Biomagnetism, edited system for biomagnetometers. Proc. of the 12 th
by Williamson, S. J., Hoke, M., Stroink, G. y Kotani, International Conf. on Biomagnetism, Agosto 1 3-
M. New York: Plenum. 17 del 2000, Helsinki.

42 VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002


Tsukada, K., Kawai, J., Takada, Y. y Adachi, A. (1995). Weitschies, W., Wedemeyer, J., Stehr, R. y Trahms, L.
Low-noise superconducting quantum interference (1994). Magnetic markers as a noninvasive tool to
device with a high dV/dΦ optimized by thermally monitor gastrointestinal transit. IEEE Trans. Biomed.
controlling critical current. IEEE Trans. Appl. Eng. 41, 192-195.
Superconduct. 5, 3488-3493.
Williamson, S. J. y Kaufman, L. (1981). Biomagnetism.
Uchida, S., Goto, K., Tachikawa, A., Iramina, K. y Ueno, J. Magnetism and Magnetic Materials 22, 129-201.
S. (2001). Measurement of high spatial resolution
magnetocardiogram and source localization in rats with Williamson, S. (1991). MEG versus EEG localization
occlusion. Proc. of the 12th International Conf. on test (Letter to the editor). Ann. Neurol. 30, 222.
Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000, Helsinki.
Wikswo, J. P., Gevins, A. y Williamson, S. J. (1993). The
Van den Noort, S., Altrocchi, P., Brin, M. F., Ferguson, future of the EEG and MEG. Electroenceph. Clin.
J., Greenberg, J., Jacobs, L., Kittredge, F., Markham, Neurophysiol. 87, 1-9.
C., Nuwer, M. y Tindall, R. (1992). Assessment:
Magnetoencephalography (MEG). Report of the Wolters, C., Reitzinger, S., Basermann, A., Burkhardt, S.,
therapeutics and technology assessment. Hartmann, U., Kruggel, F. y Anwander, A. (2001).
Subcommittee of the American Academy of Neurology. Improved tissue modeling and fast solver methods
for high resolution FE - modeling in EEG / MEG -
Van Leeuwen, P. (1997). Fetal magnetocardiography. source localization. Proc. of the 12th International
Herzschr. Elektrophys. 8, 184-194. Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000,
Helsinki.
Van Leeuwen, P. y Hailer, B. (2001). Fetal arrhythmias
as detected magnetocardiography. Proc. of the 12th Yamamoto, T., Williamson, S. J., Kaufman, L., Nicholson,
International Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 C. y Linás, R. (1988). Magnetic localization of
del 2000, Helsinki. neuronal activity in the human brain. Proc. Natl.
Acad. Sci. USA 85, 8732-8736.
Van Leeuwen, P. (2001). Future topics in fetal
magnetocardiography. Proc. of the 12th International Zimmerman, J. E. (1989). Evolution of the SQUID
Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000, and its use in biomagnetic research. edited by
Helsinki. Williamson, S. J., Hoke, M., Stroink, G. y Kotani,
M. New York: Plenum.
Van Leeuwen, P., Lange, S., Hackmann, J., Klein, A.,
Hatzmann, W. y Grönemeyer, D. (2001). Assessment Ziolkowski, M., Haueisen, J. y Leder, U. (2001).
on intra-uterine growth retardation by fetal Application of equivalent ellipsoid technique to
magnetocardiography. Proc. of the 12th International analysis of 3D current density reconstructions. Proc.
Conf. on Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000, of the 12th International Conf. on Biomagnetism, Agos-
Helsinki. to 13-17 del 2000, Helsinki.

Weiskopf, N., Braun, C. y Mathiak, K. (2001). MEG-


recordings of DC fields using a 151- channel whole-
head device. Proc. of the 12th International Conf. on
Biomagnetism, Agosto 13-17 del 2000, Helsinki.

VOL. 12 No. 1 ABRIL 2002 43