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REPUBLICA DE COLOMBIA

TRIBUNAL SUPERIOR DE BUGA


SALA CIVIL FAMILIA

Magistrado ponente: FELIPE FRANCISCO BORDA


CAICEDO.
Guadalajara de Buga, agosto cinco (5) de dos mil
dieciséis (2016).

REF: Proceso ORDINARIO [responsabilidad civil] promovido por


NAYIBE MENA y otros contra OSCAR MARINO CAICEDO
SALCEDO y otros. Llamada en garantía: SEGUROS DEL
ESTADO S.A. Apelación de Sentencia. Radicación No. 76-
520-31-03-002-2010-00154-01

I. OBJETO DEL PRESENTE FALLO

Se decide el recurso de apelación interpuesto por la


parte actora y por la COMPAÑÍA DE TRANSPORTES EXPRESO FLORIDA
LTDA (codemandada) contra la sentencia proferida el 12 de agosto de 2013 por
el Juzgado Segundo Civil del Circuito de Palmira.

II. DATOS RELEVANTES

1. Por demanda cuyo conocimiento correspondió al


JUZGADO SEGUNDO CIVIL DEL CIRCUITO de Palmira, JUAN MANUEL
VILLADA PERLAZA y NAYIBE MENA (en nombre propio y como representantes del

menor ANDRÉS FELIPE VILLADA MENA) y FAUSTO ENRIQUE GILÓN MENA,


pidieron declarar (i) que OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, CARLOS
ALBERTO VELASCO y la COMPAÑÍA DE TRANSPORTES EXPRESO
FLORIDA LTDA [a la sazón convocados al proceso como demandados] son “…civil y
extracontractualmente responsables…” de los daños y perjuicios a ellos
ocasionados “…con la muerte de su familiar GENIBER MANUEL VILLADA
MENA…” en el accidente de tránsito acaecido el día 22 de julio de 2007 en la vía
“…que de Villagorgona conduce a CAVASA (…) a la altura del sector entre Propal
y Samaritanta…”; (ii) que, en consecuencia, se condene a los referidos
demandados a pagar las sumas de dinero que se relacionan en dicho libelo
(folios 19 y 20 fte. cdo. 1o) por concepto de los perjuicios materiales y morales
Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

padecidos.

2. Como fundamento de las anteriores pretensiones


los demandantes adujeron, en síntesis, que (i) el 22 de julio de 2007, en la
vía antes mencionada, fue atropellado GENIBER VILLADA MENA [quien
conducía una bicicleta] por el vehículo de servicio público (buseta) de placas
SET-120 afiliado a la empresa Compañía de Transportes Expreso Florida
Ltda, de propiedad de CARLOS ALBERTO VELASCO, el cual era conducido
por el señor OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, quien “…adelanta un
camión por el carril derecho, vía que se encontraba en mal estado,
desatendiendo la presencia del señor Villada Mena…”; (ii) en ese hecho el
mentado VILLADA MENA sufrió “…graves lesiones…” que ocasionaron su
deceso; (iii) el conductor de la buseta desatendió las normas en el Código
Nacional de Tránsito desprendiéndose de su actuar una responsabilidad civil
extracontractual que debe atender, y en la cual “…concurren el señor CARLOS
ALBERTO VELASCO como propietario y tenedor del vehículo citado al igual
que la COMPAÑÍA DE TRANSPORTES EXPRESO FORIDA (sic) LTDA. como
empresa afiliadora…”; (iv) la víctima fatal conformaba una familia con sus
padres y sus dos hermanos [aquí demandantes] y su intempestiva muerte les ha
causado “…un gravísimo daño moral…”; (v) el fallecido VILLADA MENA, al
momento del accidente, era “…trabajador agrícola…” y percibía ingresos
mensuales del orden de $750.000.oo, de los cuales destinaba en promedio
$450.000.oo a su progenitora NAYIBE MENA “…suma de la cual ésta última
se ha visto privada causándole un perjuicio de lucro cesante a considerar …”
(folios 18 a 24 fte. cdo. 1o).

3. El señor OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO


(conductor de la buseta) no contestó la demanda.

4. El señor CARLOS ALBERTO VELASCO (propietario

de la buseta) se opuso a las pretensiones demandantes aduciendo que según se


desprende del informe elaborado por el agente de tránsito con la placa No. 024-
023 el día del siniestro, la causa probable del accidente en que falleció
GENIBER MANUEL VILLADA MENA fue “...PARA EL VEHICULO No. 1 BICICLETA
<TRANSITAR SIN LOS DISPOSITIVOS LUMINOSOS REQUERIDOS>…”; a lo cual
agregó que no obra prueba de los ingresos económicos de finado y menos de
los perjuicios causados a los demandantes. Adicionalmente propuso las
siguientes excepciones de mérito: (i) el perjuicio alegado no es cierto; (ii) cobro
de lo no debido; (iii) culpa exclusiva de la víctima; (iv) inexistencia de
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

responsabilidad civil; y (v) “genérica” (sic).

La primera, sustentada en que de probarse los daños


materiales que se plantean en la demanda, “…no podrán exceder el monto de
los gastos que verdad incurrieron los actores…”; y que la indemnización
suplicada por los daños morales denotan “…una ganancia injustificada con
base en el accidente ocurrido…”; la segunda, fincada en que no hay prueba de
la responsabilidad del conductor de la buseta ni de los perjuicios [materiales y

morales] padecidos, los cuales “…rebasan notablemente los parámetros de


cuantificación establecidos en la jurisprudencia…”; la tercera, basada en que la
víctima fatal fue la única culpable del siniestro, pues “…transitaba sobre la vía
SIN los elementos LUMINOSOS OBLIGATORIOS siendo la hora del accidente
aproximadamente a las 8:00 PM…”; la cuarta, fundamentada en que la culpa
exclusiva de la víctima rompe el nexo causal, toda vez que “…hay una causa no
imputable al presunto responsable…”. Y en la quinta se plantea que la
sentencia deberá reconocer oficiosamente “…cualquier otra excepción que
resulte probada en el curso del proceso… (folios 112 a 116 cdo. 1).

5. La COMPAÑÍA DE TRANSPORTES EXPRESO


FLORIDA LTDA (empresa afiliadora de la buseta), por su parte, también se opuso a
las pretensiones de la demanda. Al efecto expresó (i) que el accidente ocurrió
por culpa exclusiva de la víctima, pues en ese momento conducía una bicicleta
que no era visible “…por haber omitido de manera imprudente, irresponsable y
temeraria portar tanto su bicicleta la luz delantera y trasera como las prendas
adecuadas…”, teniendo en cuenta que los hechos sucedieron en horas de la
noche, y las características del sitio del suceso; (ii) que no es cierto que el
conductor de la buseta “…hubiera ejecutado maniobra de adelantamiento por el
lado derecho, puesto que lo consignado dentro del bosquejo topográfico no revela
esta situación (..) menos que desatendiera la presencia del señor Villada
Mena…”; y tampoco aparece demostrado “…exceso de velocidad…”; (iii) que
no se encuentra acreditada la responsabilidad del conductor del vehículo
aludido.

También formuló dos excepciones de mérito: la


“innominada”, dirigida a que en la sentencia se reconozca oficiosamente toda
excepción que aparezca probada en el proceso “…como lo indica el artículo 306
del C. P. C…”; y “culpa exclusiva de la víctima”, sustentada en que al
momento del accidente el finado GENIBER MANUEL VILLADA MENA se
expuso de manera imprudente al peligro al conducir una bicicleta en horas de la
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

noche y “…sin portar ningún dispositivo luminoso en su bicicleta tal como lo


ordena el artículo 94 del Código Nacional de tránsito…”, amén que tampoco
atendió que las condiciones de la vía por la que transitaba eran malas, pues
“…se trataba de una vía rural, en mal estado con huecos, sin iluminación,
situaciones que aunadas con las omisiones del ciclista llevaron al fatal
desenlace, colocando en riesgo al mismo tiempo con su conducta irresponsable
al llevar un pasajero menor cuando su bicicleta no tenía adecuación para ello…”,
circunstancias estas que le produjeron a la víctima la pérdida de su vida y
lesiones a su acompañante menor de edad (folios 104 a 110 cdo. 1).

4.1. LLAMAMIENTO EN GARANTIA. Con apoyo


en la Póliza de Seguros No. 45-30-101000128 [responsabilidad civil

extracontractual], vigente -según dijo- para la época de los hechos, la mentada


empresa de transporte llamó en garantía a la compañía SEGUROS DEL
ESTADO S.A, la cual se opuso tanto a las pretensiones de la demanda como a
lo pretendido con el llamamiento en garantía del que fue objeto.

En esa dirección, y bajo la égida de numerosas


excepciones1, la mencionada aseguradora adujo (i) que el accidente no ocurrió
por imprudencia del conductor del vehículo de placas SET-120 pues fue la
víctima quien se desplazaba en bicicleta “…con un menor de edad y sin cumplir
con las normas para el tránsito de dicho vehículo…”; (ii) que el contrato de
seguro de responsabilidad civil extracontractual suscrito con la empresa
TRANSPORTES EXPRESO FLORIDA LTDA es el identificado con el número
45-30-1713 (con vigencia del 15 de diciembre de 2006 al 15 de diciembre de 2007), el
cual excluye expresamente contingencias tales como lucro cesante o perjuicio
moral. En tales condiciones, agregó, su cobertura es sólo el “…perjuicio material
por DAÑO EMERGENTE…” que aparezca debidamente demostrado, y siempre
que no exceda la suma de $26.022.000 (equivalente a 60 SMMLV para la fecha del

acontecimiento) “…límite establecido para las lesiones o muerte de una sola


persona…”; (iii) el conductor de la buseta de servicio público no fue el culpable
del accidente donde perdió la vida el señor GENIBER MANUEL VILLADA

1 (i) configuración de la causal eximente de responsabilidad de culpa exclusiva de la víctima; (ii) no


demostración de responsabilidad; (iii) cobro de perjuicios al seguro de daños corporales causados a
las personas en accidentes de tránsito; (iv) suma asegurada para el amparo de responsabilidad civil
extracontractual; (v) limite de responsabilidad de la póliza de responsabilidad civil extracontractual
para transportadores de pasajeros en vehículos de servicio público; (vi) suma asegurada para el
amparo de responsabilidad civil extracontractual; (vii) el lucro cesante como riesgo no asumido por la
póliza de responsabilidad civil extracontractual para transportadores de pasajeros en vehículos de
servicio público; (viii) el perjuicio moral como riesgo no asumido por la póliza de responsabilidad civil
extracontractual para transportadores de pasajeros en vehículos de servicio público; (ix) inexistencia
de obligación solidaria de Seguros del Estado S.A. y (x) inexistencia de la obligación.
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

MENA pues éste transitaba la vía en bicicleta “…sin portar los elementos
luminosos requeridos y llevando como parrillero un menor de 10 años,
provocando la colisión con el vehículo asegurado, quien se desplazaba por su vía
y cumpliendo a cabalidad la normatividad de tránsito…”; (iv) la aseguradora no
puede ser condenada a pagar indemnización alguna, pues no está demostrada
la responsabilidad del motorista del vehículo aludido; (v) el rodante siniestrado
portaba el seguro obligatorio de daños corporales [S.O.A.T.] “…el cual deberá
ser afectado antes de pretenderse el pago de la indemnización por la póliza de
responsabilidad civil extracontractual para transportadores de pasajeros en
vehículos de servicio público, por cuanto la misma opera en exceso del seguro de
daños corporales causados a las personas en accidentes de tránsito…”; (vi) la
obligación emanada del contrato de seguro exige “…pagar el límite máximo
asegurado (..) frente a los conceptos objeto de aseguramiento, siempre y cuando
se encuentren realmente demostrados…”, mas no “…estipulan la existencia de una
responsabilidad solidaria en cabeza de la aseguradora…”, pues el llamamiento en
garantía no le hace extensible la calidad de tercero civilmente responsable, ya
que la aseguradora no interviene en el ejercicio de actividades peligrosas tales
como la conducción de vehículos, como en el presente caso (folios 49 a 56 fte. cdo.
2).

5. De cara a las excepciones de los demandados y de


la llamada en garantía el apoderado judicial de los actores ripostó indicando que
en la etapa probatoria demostraría que el actuar del conductor de la buseta
(OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO) resultó determinante para la ocurrencia del
siniestro, así como los perjuicios padecidos y su extensión patrimonial (folios 136 y
137 cdo. 1).

6. Finiquitado el término probatorio y agotada la fase


de alegaciones finales, mediante sentencia proferida el 12 de agosto de 2013 el
juzgado a-quo decidió “…DECLARAR PROBADA la excepción denominada
EXCLUSIONES propuesta por SEGUROS DEL ESTADO S.A…”, y por ende
exoneró a dicha compañía aseguradora de las pretensiones que le fueron
impetradas en el llamamiento en garantía arriba mencionado.

Por otra parte, declaró “…civilmente responsables (..) a


los señores OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, CARLOS ALBERTO VELASCO y a
la SOCIEDAD TRANSPORTES EXPRESO FLORIDA LTDA…”, condenándolos
solidariamente a pagar las sumas que aparecen explicitadas en dicho fallo, tras
reducirlas en un 20% por “…concausa…”.
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

El sustento basilar de las anteriores determinaciones se


sintetiza así: (i) el demandado conducía “…una (sic) vehículo buseta de servicio
público (…) cargada con pasajeros, un ayudante y el conductor…”, mientras que
la víctima fatal “…conducía una bicicleta tipo cross de menores dimensiones, con
un menor acompañante por ende con ínfimo peso comparativo y cuya potencia
depende de la capacidad física del conductor…”, por lo que se asume que
“…quien debía tener mayor cuidado, diligencia y prudencia es quien
estaba a cargo del vehículo más grande [buseta de servicio público] e iba
atrás por ser potencialmente un bien generador de mayor riesgo…”; (ii) la
víctima ciertamente contribuyó a la causa eficiente del accidente “…por no usar
los elementos de seguridad que la ley prevé…” (casco y chaleco refractivo, así
como luces delantera y trasera en su bicicleta); sin embargo, ello no es
suficiente para que el conductor del rodante de placas SET-120 sea exonerado
de la responsabilidad que le corresponde por el ejercicio de una actividad
peligrosa, pues para que tal cosa ocurra es necesaria la prueba de “…que la
culpa del hecho recae en la víctima, en un tercero ajeno a ella o radica en una
fuerza mayor o un caso fortuito…”; (iii) como en éste caso está demostrado
que ambas partes contribuyeron a la generación del hecho dañoso, no hay lugar
a eximir de responsabilidad al demandado “…sino que se atenúa…” en
un 20%; (iv) la víctima “…falleció por causa del accidente (..) materia de este
litigio, que las lesiones trascendentales las sufrió en el cráneo (partes occipital y
parietal, es decir atrás y lateral) y en su cerebro…”; lo cual es suficiente para
acreditar la existencia de los perjuicios invocados en la demanda; (v) aunque
los familiares de la víctima hayan reclamado el dinero correspondiente al
S.O.A.T. resulta viable reconocerles los perjuicios derivados de la
responsabilidad civil producto del hecho dañoso pues ambas prestaciones no
son excluyentes, dada su naturaleza diversa; (vi) el llamamiento en garantía no
tiene vocación de prosperidad “…por cuanto en la cláusula 2.18 de las
condiciones de dicha póliza de seguros se convino en forma expresa como motivo
de exclusión del amparo el hecho de que el conductor desatienda las
señales reglamentarias de tránsito…”, y ocurre que, como antes se dejó
expresado, en el expediente aparece probado “…que el conductor
demandado no se ajustó a las normas de tránsito dado que invadió el
espacio que le correspondía al ciclista…” (folios 215 a 225 cdo 1).

7. Los recursos de apelación

7.1. Los demandantes: se duelen de la exoneración


que en la sentencia de primera instancia se hizo de la compañía SEGUROS
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

DEL ESTADO S.A, pues en su sentir, la causal de exclusión del amparo


contractual denominada “…cuando el conductor desatienda las SEÑALES

REGLAMENTARIAS de Tránsito…” no aplica en éste caso, toda vez que “…NO


existían señales de tránsito en el lugar de los hechos…”, y por tanto no era
dable concluir, como lo hizo la jueza a-quo, “…que la delimitación de la berma
en el lugar de los hechos (..) constituye una Señal Reglamentaria, debido a que
esta clase de señales deben cumplir con una serie de características especiales
que no se predican de esta delimitación vial…” (folios 6 a 9 cdo. 6).

En consecuencia, piden que el Tribunal revoque y/o


modifique parcialmente incluyendo como
la sentencia apelada
condenada solidaria a SEGUROS DEL ESTADO S.A. (folio 9 fte. cdo.
6o).

7.2. La empresa TRANSPORTES EXPRESO


FLORIDA LTDA: plantea, en lo esencial: (i) que el referido motorista no
desconoció la normativa de tránsito; (ii) que por el contrario la víctima sí
transgredió las disposiciones de tránsito al conducir su bicicleta “…en horas
nocturnas (…) sin ningún elemento externo que anuncie su presencia, tales como
luces principales de faro delantero, stop, chaleco adecuado u otro tipo de señal
refractivas, agravando su comportamiento, el hecho de llevar sobre la barra de la
bicicleta un pasajero menor de edad…”, convirtiéndose así en el causante único
del fatídico hecho, sobre todo si se tiene en cuenta que el ciclista “…era oriundo
de esa región y (…) conocía que era nula la iluminación de esa vía, con huecos, sin
señales de tránsito, y sin importarle estas situaciones (…) expuso al peligro no solo
su propia vida, sino la del menor que transportaba…”; (iii) que el artículo 1127
del Código de Comercio consagra la obligación a cargo del asegurador de
indemnizar los perjuicios patrimoniales que cause el asegurado para resarcir a
la víctima, los cuales la empresa transportadora pretendió amparar al contratar
la póliza de seguros para automotores de servicio público con la compañía
aseguradora llamada en garantía, pues “…cuando se ha generado un siniestro a
causa del incumplimiento de las normas de tránsito establecidas en la ley (…) se
cubren los daños propios y de terceros por infracciones de tránsito, por ello no se
puede excluir de la responsabilidad que como garantía tiene en el presente asunto
a la Compañía de Seguros del Estado S.A., por tratarse de un delito culposo…”.
Además, resulta equivocado excluir “…a la Compañía de seguros El Estado S.A.,
como garante dentro de esta actuación, cuando procesal y probatoriamente no se
demuestra comisión de infracción de tránsito alguna en contra del señor CAICEDO
SALCEDO, independientemente que la responsabilidad recaiga en el ciclista…”.
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

Consecuencialmente pide revocar la sentencia apelada


para exonerar de toda responsabilidad al conductor del vehículo de placas SET-
120, al propietario del mismo y a la compañía apelante. Y que, en caso de
mantenerse esa decisión “…se garantice que el llamado en Garantía deba de
responder hasta el límite de la póliza de seguro conocida por Responsabilidad Civil
Extracontractual…” (folios 235 a 243 cdo. 1o).

8. Resumidos en lo posible los antecedentes


relevantes del caso que ocupa la atención de la Sala, se procede a adoptar la
decisión de segundo grado que en derecho corresponda, no sin antes
puntualizar que concurren a cabalidad los denominados presupuestos
procesales, y que en la tramitación del proceso no se avista irregularidad
capaz de anonadar total o parcialmente la validez del mismo. En ese designio,
pues, se anteponen las siguientes,

III. CONSIDERACIONES

1. Mediante prueba documental regularmente


incorporada al proceso (auto del 04-03-2016 proferido por la Sala)2 se encuentra
cabalmente demostrado que por el hecho que sustenta las pretensiones de los
demandantes (muerte del señor GENIBER MANUEL VILLADA MENA en el accidente de
tránsito acaecido el 22-07-2007) el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Palmira3
absolvió al demandado OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO [conductor de la
buseta] de los delitos de HOMICIDIO CULPOSO y LESIONES PERSONALES
CULPOSAS por culpa exclusiva de la víctima (folios 38 a 44, cdo. 6o),
decisión que fue confirmada por la Sala Penal de esta Corporación4 (folios 45 a 52,
cdo. ib.), circunstancia que si bien es cierto no hace parte de la argumentativa
puntual que soporta el disenso de la empresa transportadora recurrente, debe
ser analizada en ésta oportunidad por la Sala, desde luego que desde los
albores del litigio -y ahora en su alzada- dicha empresa ha venido aduciendo
que el accidente tantas veces mencionado se produjo por culpa
exclusiva de la víctima.

Debe tenerse en cuenta, a ese propósito, que cuando


la parte demandante solicitó (el 22-07-2010)5 trasladar a éste proceso “…copia

2
Folios 20 a 22 cdo. #6
3
Juzgado Segundo Penal del Circuito de Palmira. Sentencia de 1ª instancia No. 032 del 4 de septiembre de 2015
4 Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, Sala de Decisión Penal. Sentencia del 5 de octubre

de 2015. M.P. José Jaime Valencia Castro.


5
Folio 21 fte. cdo. 1º.
8
Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

auténtica…” de la actuación penal adelantada en la Fiscalía 130 Seccional de


Candelaria, obviamente no se había proferido la sentencia absolutoria de
primera instancia por parte del SEGUNDO PENAL DEL CIRCUITO DE
PALMIRA (lo vino a hacer el 04-09-2015). Y menos se había dictado la de
segunda instancia -el 05-10-2015- por parte de la Sala Penal del Tribunal
Superior de Buga, que confirmó integralmente la de primer grado.

Todo lo cual explica -y justifica- que ni en su escrito de


contestación a la demanda (presentado el 27-07-2011), ni al interponer y
sustentar el recurso de apelación (el 16-09-2013) la citada empresa
transportadora hiciera expresa referencia a la absolución penal de la que se
viene hablando, pues ésta, a riesgo de redundar, solo vino a ocurrir, en primera
instancia, el 04-09-2015, y en segunda instancia el 05-10-2015.

Es de ver, adicionalmente, que el inciso primero del


artículo 306 del C. de P. Civil (hoy art. 282 del C. G. del Proceso) prescribe que
“…cuando el juez halle probados los hechos que constituyen una excepción
deberá reconocerla oficiosamente en la sentencia, salvo las de prescripción,
compensación y nulidad relativa, que deberán alegarse en la contestación de la
demanda…”.

2. Decantado lo anterior ha de memorarse,


primeramente, que las providencias que definen responsabilidad penal en los
mismos hechos u omisiones que ante un juez civil se blanden como fuente de
responsabilidad patrimonial, repercuten o inciden en el proceso civil cuando la
situación jurídica del procesado ha sido resuelta por el juez penal competente
mediante sentencia debidamente ejecutoriada, toda vez que “…una vez sea
decidido, en forma definitiva, un preciso punto por el juez penal, no es dable
a otro, aunque sea de distinta especialidad, abordarlo de nuevo, pues se
encuentra cobijado por la autoridad de la cosa juzgada, postulado que,
´amén de precaver decisiones incoherentes y hasta contradictorias que tanto
envilecen la confianza y la seguridad que los asociados deben descubrir en la
justicia, rinde soberano homenaje a la sindéresis desde que parte de la
premisa incontestable de que un mismo hecho no puede ser y no ser al
mismo tiempo. La verdad es única, ´y no puede ser objeto de apreciaciones
y decisiones antagónicas por parte de la justicia ordinaria, tales como que en
lo penal se dijera que un mismo hecho perjudicial no fue obra del sindicado y
en lo civil se afirmase lo contrario´…” (sentencia número 50 de 11 abril de 2003,
exp.#7270)…”.
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

Cumple señalar, de otro lado, que la anotada incidencia


de las providencias penales “…sobre el proceso civil indemnizatorio no
surge de la simple aplicación de los principios que gobiernan el instituto de la
cosa juzgada en materia civil, pues las diferencias que ontológicamente
caracterizan la actividad jurisdiccional en uno y otro proceso determinadas
fundamentalmente por el bien jurídicamente tutelado, descartan la
coincidencia de los elementos procesales en los cuales subyace el instituto
mencionado…”; sin embargo, el fallo penal tiene cierta preeminencia que
se justifica por razones de orden público, dado que “…lo que se juzga en
el proceso penal tiene alcance de acción pública e involucra el interés
social…”6.

No se trata, desde luego, como lo ha puntualizado la


Corte, “…de consagrar la supremacía de una jurisdicción sobre la otra, sino
de propender por la unidad de la jurisdicción, entendiendo que ésta es una
sola y que si bien admite clasificaciones es con el objeto de dar cabida al
postulado de la especialización. En consideración a la naturaleza pública de
la acción penal y la razón de las causales que impiden iniciar o proseguir
una acción de responsabilidad civil, el legislador entendió que si las mismas
excluyen al sindicado como autor del hecho punible, como ocurre con las
dos primeras causales, o que a pesar de ser típica la conducta de todas
formas no es antijurídica, tal como acontece con las otras dos, es porque
falta uno de los elementos necesarios e insustituibles de la responsabilidad,
como es la imputabilidad. Luego, si el juez penal es el competente, de
acuerdo con la ley, para hacer esas precisas calificaciones en el marco de la
acción pública, no se concebiría que un juez civil arribara a una
conclusión distinta…” (Sala de Casación Civil, sentencia del 25 de
agosto de 2003; expediente C-7228).

Es de advertirse, como también lo ha puntualizado la


Corte, que “…la mera existencia material de esa providencia penal no es
bastante para declarar la cosa juzgada, pues no es cuestión de trasplantar
aquella decisión mecánicamente al litigio civil, sino que constituye menester
ineludible del juez de ésta especialidad, previa la aplicación del precepto 55,
mirar que tal pronunciamiento, ese imputar el resultado dañoso a una
fuerza extraña, no resulte meramente formal; no vaya a ser que en
el punto calen pronunciamientos penales sin ningún análisis serio o,

6 SANTOS BALLESTEROS, Jorge. Instituciones de Responsabilidad Civil, Tomo II, Pontificia


Universidad Javeriana, Pág. 53.
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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

peor aún, carentes de todo análisis, porque entonces el calificativo de


caso fortuito no pasa de ser tal cosa, una simple nomenclatura, pero sin
referirse a la esencia o sustancia del fenómeno jurídico en estudio. En
un lenguaje elíptico, se quiere rescatar que al caso fortuito se le tome por lo
que es, con las características que por ley lo definen, pues sin el debido
desvelo que materia tan delicada y rigurosa exige, llegaríase
irremediablemente a un enojoso formalismo. (…) ‘para que el supradicho
alcance normativo sea de recibo, requiérese que de la decisión penal brote
inequívocamente que la solución descansa en una cualquiera de las
causas ya descritas, porque es natural pensar que la preceptiva en cita,
atendidos sus peculiares efectos, rechaza su aplicación en aquellos eventos
en que, como ocurre a menudo, el pronunciamiento penal se ofrece oscuro,
ambiguo y hasta contradictorio…” (Sala de Casación Civil, sentencia del 3 de
septiembre de 2002, expediente #6358).

3. Para ir concretando el estudio a lo que aquí es


objeto de definición, débese señalar que tratándose de sentencias
absolutorias dictadas en un proceso penal, sus efectos vinculantes u
obligatorios en el proceso civil se presentan únicamente cuando la causa
de la absolución se funda en que (i) el hecho o la conducta causante del
perjuicio no se realizó; (ii) el procesado no lo cometió; (iii) o éste obró en
estricto cumplimiento de un deber legal o en legítima defensa.

Sobre el particular la Corte Suprema de Justicia ha


precisado lo siguiente:

“…Establecida la taxatividad en el punto, conviene enseguida memorar


los eventos que tienen la virtualidad de silenciar al juez civil.
Tradicionalmente se ha hablado de proveído absolutorio que
halla su fuente en que el hecho investigado no existió, o que el
sindicado no lo cometió, o que éste obró en riguroso
cumplimiento de un deber o en legítima defensa. Tanto el
primero como el tercer caso son tan coruscantes que relevan al
intérprete de cualquier comentario y su comprobación se convierte en
una tarea bastante hacedera. Acaso el segundo reclama puntualizar,
pues en él se anidan muchas equivocaciones, de lo cual es muestra
patente el caso que de momento ocupa la atención de la Corte, que
necesariamente abarca todas las hipótesis en que la absolución
penal se debió al reconocimiento de un hecho que rompe el
nexo causal indispensable para la configuración de la
responsabilidad civil; en reducidas cuentas, quedan

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Proceso ORDINARIO (Responsabilidad Civil). Radicación # 76-520-31-03-001-2010-00154-01. Demandantes:
FAUSTO ENRIQUE GILON MENA y otros. Demandados: OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, y otros.
Apelación de Sentencia.

comprendidas allí todas las hipótesis que caen bajo el


denominador común de ‘causa extraña’. Evidentemente,
llegarse a la absolución porque se estima que medió el caso
o la
fortuito o la fuerza mayor, o el hecho de un tercero,
culpa de la víctima, es tanto como asegurar que el
hecho generador de la responsabilidad que se
imputa al procesado no lo cometió éste…".7 (Negrillas y
Subrayas fuera del texto original).

La vigencia y aplicabilidad de la doctrina anterior,


cumple precisarlo, PERMANECE INALTERABLE a pesar que la ley 906
de 2004 no consagró positivamente disposición semejante a la que
sí traía la ley 600 de 2000 (art. 57) y la Ley 81 de 1993 (art. 8). En
primer lugar, porque su sustento teleológico no es precisamente el contenido
de las mentadas disposiciones legales, hoy derogadas, sino que tiene un
calado mayor, a saber, el principio constitucional de la UNIDAD DE
JURISDICCION, bajo cuya égida “…[L]a verdad es única, ´y no puede ser
objeto de apreciaciones y decisiones antagónicas por parte de la justicia
ordinaria, tales como que en lo penal se dijera que un mismo hecho perjudicial
no fue obra del sindicado y en lo civil se afirmase lo contrario´…”.

Y en segundo lugar, porque en realidad no hace falta


disposición legal que expresamente aluda a los EFECTOS DE LA COSA
JUZGADA PENAL ABSOLUTORIA frente a la ACCION CIVIL ejercida en
proceso ordinario ante Juez Civil, para que la consistente construcción
jurisprudencial que la Corte ha elaborado alrededor de tan trascendente
temática tenga razón de ser y aplicabilidad. A la sazón, en la
calificada opinión del profesor JORGE SANTOS BALLESTEROS, distinguido
ex-magistrado de la Sala de Casación Civil de la Corte, “…si bien ésta
disposición [refiriéndose al art. 57 de la derogada ley 600 de 2000] no se
encuentra consagrada en la ley 906 de 2004, no implica que pueda
desconocerse el alcance de la decisión penal absolutoria cuando
se haya declarado que el hecho causante del perjuicio no se
realizó, o que el sindicado no lo cometió, o que obró en
cumplimiento de un deber o en legítima defensa, porque con
fundamento tanto en la unidad de jurisdicción como en motivos de orden
público, no puede haber contradicción entre lo decidido por el juez penal
y lo que provea sobre el hecho causante del ilícito el juez civil, y no
podría poner en duda el juez civil las consecuencias que se derivan de

7 Gaceta Judicial G.J. Tomo CCLXI, Número 2500.


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Apelación de Sentencia.

una decisión penal adoptada con fundamento en el artículo 32 del


Código Penal, en el cual se establece que no hay lugar a
responsabilidad penal en los eventos allí previstos, que se refieren,
unos, a acontecimientos que interrumpen el vínculo causal, y otros, que
constituyen justificación del daño desde el punto de vista civil, como la
legítima defensa, el estado de necesidad, la orden de autoridad
competente, el consentimiento válido de la víctima o el cumplimiento de
un deber…” (“RESPONSABILIDAD CIVIL” Tomo II. Parte Especial. JORGE
SANTOS BALLESTEROS. TEMIS, tercera edición. Página 24).

Por cierto, la construcción jurisprudencial de la que se


viene hablando fue reiterada recientemente en un caso en que la justicia
penal absolvió al conductor de un bus que colisionó con una motocicleta
(absolución penal fincada en la culpa exclusiva de la víctima, esto es, del conductor

de la moto, quien falleció en el hecho, al no observar plenamente una señal de “pare”).

En éstos términos, en efecto, discurrió esa alta corporación: “…[L]a fuerza de


la cosa juzgada penal, por lo tanto, adquiere trascendencia en este proceso,
porque ello equivale a decir que el sindicado no cometió el
hecho causante del perjuicio, circunstancia que, como lo ha
precisado la Sala, “‘abarca todas las hipótesis en que la absolución penal se
debió al reconocimiento de un hecho que rompe el nexo causal indispensable
para la configuración de la responsabilidad civil; en reducidas cuentas,
quedan comprendidas allí todas las hipótesis que caen bajo el denominador
común de causa extraña’, por lo que ‘evidentemente, llegar a la absolución
porque se estima que medió el caso fortuito o la fuerza mayor, o el
hecho de un tercero, o la culpa exclusiva de la víctima, es tanto
como asegurar que el hecho generador de la responsabilidad que se imputa al
procesado no lo cometió éste’…”8 (Sala de Casación Civil, sentencia del 29 de
mayo de 2014, expediente SC 5854-2014).

4. Ahora bien: cuando se produce una decisión


penal absolutoria afianzada en alguna de las causales que se vienen
analizando (para el presente caso, la “culpa exclusiva de la víctima”), “…resulta
patente que se configura la cosa juzgada penal sobre la civil, con efectos
absolutos, así las demás personas contra quienes se deduce la
responsabilidad civil no hayan sido parte en el proceso penal,
porque si los hechos se originaron por culpa exclusiva de la víctima, esto
excluye que otro sujeto haya podido ser el generador del hecho causante del

8
Sentencia de 18 de diciembre de 2009, expediente 005339, reiterando doctrina anterior.
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Apelación de Sentencia.

perjuicio. Además, este es un caso que no ofrece duda al respecto, es decir,


que se trata de una decisión que aparece seriamente fundada, fruto de un
análisis riguroso, del cual emerge razonablemente el fenómeno de la cosa
juzgada. En esos casos, dice la Corte, los efectos erga omnes de la
cosa juzgada penal, pueden ser oponibles a cualquier persona,
así no haya sido parte en el proceso penal, o como lo dice la
doctrina, en tal evento la “autoridad de la cosa juzgada en
lo criminal es absoluta sobre la civil; se impone sean cuales
sean las partes, sean cuales sean el objeto y la causa de la
demanda civil…”…” (Sala de Casación Civil, sentencia C-7228 del 25-08-2003)

Por modo que, ante una decisión penal de ese linaje,


“…los demás organismos de la jurisdicción no pueden desatenderla,
por supuesto que en los términos escuetos en los que fue plasmada, no puede
entenderse como una disquisición sobre la mayor o menor culpabilidad del
sindicado en el percance, o la ausencia de ésta, sino que, yendo mucho más
allá, lo exonera de toda participación en el fatal desenlace o, lo que es lo
mismo, pone al descubierto la inexistencia de cualquier
vínculo o nexo de causalidad entre su conducta y el
evento dañoso…” (Sala de Casación Civil, sentencia del 26 de febrero de 1998,
expediente #4702).

5. Como se hizo notar en páginas anteriores, el


Juzgado Segundo Penal del Circuito de Palmira profirió el 4 de septiembre de
2015 sentencia en la cual ABSOLVIÓ al conductor de la buseta, señor
OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO, “…por el delito de HOMICIDIO
CULPOSO y LESIONES PERSONALES CULPOSAS, por culpa exclusiva
de las víctimas...” (refiriéndose a la víctima fatal GENIBER MANUEL VILLADA

MENA, quien conducía la bicicleta, y al menor VICTOR MANUEL ALBAN CRUZ, a quien

aquel llevaba montado “en la barra” de dicho vehículo, resultando con lesiones en el

accidente).

En dicha providencia, tras analizar detenidamente las


declaraciones de VICTOR MANUEL ALBAN CRUZ (acompañante de la víctima

fatal en la noche del siniestro), ALEXANDER JARAMILLO GARCIA (agente de

tránsito que atendió el accidente), JOSE CARLOS PICO GONZALEZ, RAFAEL


NUÑEZ RAMIREZ, DIEGO SERNA GUTIERREZ y LUIS HERNAN
MARTINEZ BANDERAS (subintendente de la Policía y agentes de tránsito del

municipio de Candelaria que igualmente también atendieron el hecho), las cuales


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articuló con el levantamiento topográfico (croquis) del accidente, el aludido


juzgado de primera instancia concluyó que a la hora en que se produjo el
accidente (aproximadamente las 8 de la noche), y en una carretera carente de la
más mínima iluminación, “…la bicicleta no presenta[ba] los dispositivos
luminosos requeridos, que el ciclista no porta chalecos, ni prendas reflectivas,
esta situación permite al despacho indicar que la situación aquí
investigada ocurrió justamente por una imprudencia de la propia
víctima es decir que las víctimas asumieron su propio riesgo, faltaron
ellos mismo (sic) al deber de cuidado al transitar por esa vía reconocida desde
hace muchos años como una de las de mayor riesgo o peligro para la
ocurrencia de accidentes…”, imprudencia que, destacó más adelante, se
acentuó cuando la víctima fatal decidió llevar sobre la “barra” de su frágil e
inestable vehículo a otra persona, pues “…el ir allí en barra como lo
conocemos coloquialmente ya de por si generaba un riesgo, sin embargo lo que
el conductor de la bicicleta tenía que acatar en ese momento el señor GENIBER
MANUEL VILLADA MENA era haber conducido su bicicleta con el lleno total de
los dispositivos luminosos requeridos: chaleco, caso, la bicicleta que también
tuviera un stop (…) igualmente debía llevar una luz en el frente que le
permitiera observa la vía…”. De ésta manera, anotó finalmente “…mal podría
exigirse de un conductor en la vía que pudiera observar una bicicleta que es
un vehículo de un tamaño pequeño sin ninguna luz de advertencia de su
presencia en la vía, sin ningún chaleco que reflejara la luz de la buseta en éste
caso o de cualquier otro vehículo, o por supuesto de un casco que protegiera de
cualquier caída a los conductores como se exige para motociclistas y
ciclistas…” (folios 38 a 44 cdo. 6).

La Sala Penal del Tribunal de Buga, por su parte,


profirió sentencia el 5 de octubre de 2015 confirmando la anterior, y tras
coincidir en los argumentos expuestos por el juzgado a-quo agregó que “…si
las víctimas hubieran cumplido con los requerimiento que exige la ley
para transitar en horas nocturnas, el accidente que nos ocupa
posiblemente no habría ocurrido, pues el acusado habría podido
percibirlos desde lejos y realizar la maniobra para eludirlos o pasar por
su lado sin tocarlos…”.

En ese contexto aflora evidente que la absolución


penal al sindicado OSCAR MARINO CAICEDO SALCEDO (conductor de la

buseta) no fue meramente formal sino que devino como resultado de un


análisis serio en ambas instancias, bajo cuyo tamiz se arribó al corolario de
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que CAICEDO SALCEDO no cometió el hecho (homicidio y lesiones

personales en accidente de tránsito) por el cual se le investigó penalmente. Y en


tales condiciones fuerza es concluir que ese pronunciamiento penal tiene los
efectos atrás mencionados, es decir, ERGA OMNES.

De ahí que, parafraseando a la Corte en una de las


sentencias antes reseñadas (del 26 de febrero de 1998, expediente #4702), “…[C]omo
la providencia penal asienta de manera absoluta y definitiva que el encartado
no cometió el hecho que se le atribuye y esa imputación es el puntal de
la reclamación de perjuicios de que trata la demanda, (..) es incuestionable
la trascendencia de la omisión en que el juzgador incurrió, pues de haber
visto que el órgano al que la ley le confirió la misión de juzgar lo
pertinente había dictaminado que “el procesado no cometió la acción
que se le imputa”, habría concluido sin ambages, que tampoco
estaba llamada a responder la empresa demandada, pues
resultaría paradójico, por decir lo menos, que ésta estuviese
obligada a indemnizar por una acción que el órgano por el cual
responde, no cometió (..)…”.

En otras palabras: si según lo sentenció la autoridad


penal competente no existió vínculo alguno de causalidad entre el accionar del
conductor de la buseta y los daños materiales e inmateriales por cuyo
resarcimiento abogan los demandantes en el presente proceso (originados en la

muerte de su familiar), tal detrimento tampoco le puede ser imputado


a los terceros civilmente responsables, esto es, a los
guardianes de la actividad que aquel desplegaba al momento de
los hechos.

Ahora bien: aunque se prescindiera de los efectos


vinculantes precedentemente analizados, lo cierto es que las pruebas
recaudadas en el presente proceso civil demuestran exactamente lo mismo que
sirvió de fundamento a la absolución penal, esto es, la culpa exclusiva del
conductor de la bicicleta en los daños (su muerte) por cuya reparación
aquí abogan los demandantes.

6. Antes de finalizar, y en aras de evitar confusiones


derivadas de lo que hasta aquí se ha dicho, la Sala estima pertinente precisar
que cuando la absolución en el juicio penal no se produce por alguna de las
tres causales que se han comentado [(i) que el hecho o la conducta causante del
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perjuicio no se realizó; (ii) que el procesado no lo cometió (hipótesis que comprende,

según se ha visto, la culpa exclusiva de la víctima), y (iii) que éste obró en estricto

cumplimiento de un deber legal o en legítima defensa], sino por ausencia de


culpa del sindicado, y la indemnización que se reclama en el proceso civil
tiene manantial en la ejecución de una actividad peligrosa por parte de quien
en esas condiciones resulta absuelto en el proceso penal, las cosas discurren
de modo diferente, toda vez que ese tipo de decisión absolutoria “…presupone
que el sindicado jugó un papel activo en la producción del daño, pero que
esa actividad no puede imputársele subjetivamente, lo cual significa que
debe admitirse que el hecho dañino sí existió y que el sindicado lo causó,
pero que el ordenamiento penal, precisamente por la anotada razón no le
atribuye responsabilidad penal, situación que evidencia que el
vínculo causal no se ha roto; y como quiera que, tratándose de
actividades peligrosas la defensa del demandado en el juicio de
responsabilidad civil debe plantearse en el ámbito de la causalidad,
la alegación y eventual demostración de una circunstancia de inculpabilidad,
vale decir enderezada a poner de presente que no existió imprudencia,
descuido o impericia punitivamente reprochable, no libera al deudor.
Sobre el particular, esto es relativamente a la influencia del fallo penal en el
proceso civil, es oportuno reiterar que cuando éste es absolutorio por
ausencia de culpa del autor del ilícito, no produce efectos de
cosa juzgada para enervar el litigio civil en los eventos en que
el hecho dañino tenga ocurrencia en el ejercicio de
actividades peligrosas o hubiere sido causado por un animal fiero,
entre otros, en virtud de que, en tales casos, no se exige que el actor pruebe
la culpa del directamente responsable del perjuicio, a la vez que la
acreditación de diligencia y cuidado por éste tampoco lo exoneran, pues sólo
la existencia de una causa extraña lo logra. Y como en este caso la decisión
en lo criminal admite que el procesado causó el daño, pero que no cometió
culpa, tal determinación no es suficiente para liberarlo de la
responsabilidad civil…” (Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Civil, sentencia
del 20 de enero de 2009. Expediente No.170013103005 1993 00215 01)

Por supuesto, casi sobra recordarlo, en el presente


caso la absolución criminal del conductor de la buseta -señor OSCAR MARINO

CAICEDO SALCEDO- no se produjo bajo la égida de la mentada causal de


inculpabilidad, sino que lo fue POR CULPA EXCLUSIVA DE LA VICTIMA,
causal exonerativa de responsabilidad que, como reiteradamente se ha dicho,
traduce que dicho señor NO COMETIÓ EL HECHO y que, por ende, no existe
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Apelación de Sentencia.

“…vínculo o nexo de causalidad entre su conducta y el evento


dañoso…”9. De lo cual no procede deducir responsabilidad civil a él ni a los
que por ley tenían la calidad de guardianes de la actividad peligrosa (conducción

de la buseta) que aquel desplegaba al momento de los hechos.

7. La sentencia apelada, en consecuencia, será


revocada en su integridad. En su lugar, ergo, se denegarán las pretensiones
de la demanda. No habrá condena en costas contra los demandantes debido
al amparo de pobreza que les fue reconocido10.

IV. PARTE DISPOSITIVA

Tomando pie en las motivaciones que anteceden, la


Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Buga, administrando justicia en
nombre de la República y por autoridad de la ley REVOCA la sentencia
apelada, y en su lugar NIEGA las pretensiones de la demanda. En
consecuencia, se ordena el levantamiento de las medidas cautelares que se
hayan decretado y materializado en el curso del proceso.

SIN COSTAS en ambas instancias (inc. 1° artículo

154 del C. G. del Proceso).

NOTIFIQUESE

Los magistrados

FELIPE FRANCISCO BORDA CAICEDO

JUAN RAMÓN PÉREZ CHICUÉ

ORLANDO QUINTERO GARCIA

9 Sala de Casación Civil, sentencia del 26 de febrero de 1998, expediente #4702


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Auto No. 009 de fecha 12-01-2011 (folios 39 y 40 cdo. 1o).
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