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EL PRIMER ARTE

MEDIEVAL
John Beckwith

EDITORIAL HERMES, S. A.
M EX I CO - B U ENOS AIRES
Título original
EARLY MEDIEVAL ART

Traducción Je
CONCHA DE MARCO

Dirección y revisión
JUAN ANTONIO GAYA NU~O

© Thames and Hudson 1964


EDITORIAL HERMES, S. A.. Ignacio Mariscal, ·P · MEXICO D. F.
Núm. de Registro: r.528-65 Depósito legal B. 27.228-1965
Impresión gráfica EMEGÉ - E. Granados, 9 r y Londres, 98 - Barcelona
Las láminas fueron impresas bajo el cuidado de TIIAMES ANO HUDSON.
lndice

Página 6 Gratitud
8 Mapa
9 Introducción

11 CAPÍTULO PRIMERO
Resurrección de la Tradición Imperial
81 CAPÍTULO S E G U N DO
Consolidación de la Tradición Imperial
153 CAPÍTULO TERCER O
Difusión y desarrollo
221 Notas

255 Lista de Ilustraciones

266 Bibliografía

268 Indice alfabético


Maárid

1ntroducción

Acerca del comienzo de la Edad Media las opiniones difieren.


Algunos insinúan que sea entre los años 312 a 313, cuando el em-
perador Constantino el Grande reconoció al cristianismo como la
religión oficial del Imperio Romano. Otros prefieren el año 476,
en que el último emperador romano de Occidente abdicó ante
Odoacro el Ostrogodo. Muchos, sin embargo, aceptan la fecha de
Navidad del año 800, cuando Carlos, rey de los francos, fue coro-
nado emperador en Roma por el papa León III. La intención era
volver a crear la antigua pax romana, pero en su lugar nació el con-
cepto de la joven Europa, bien que menospreciado en la historia.
Hacia el año 800, la serena y próspera paz del Imperio Roma-
no había sido oscurecida por más de tres siglos de invasiones bár-
baras. El más serio rival de la cristiandad, el Islam, había arrolla-
do victoriosamente la cuenca del Mediterráneo desde el desierto
de Arabia hasta los muros de Constantinopla y el estrecho de Gi-
braltar. La victoria de los francos sobre las fuerzas del Islam en
Poitiers, en 7 32, contuvo el peligroso alud que amenazaba
inundar Occidente, alentando en los francos la creencia de ser el
nuevo pueblo elegido de Dios. La tribu elegida de la Biblia se con-
virtió en modelo para la de los francos que iba a configurar la faz
de Europa. El rey franco empezó a representar un nuevo tipo de
gobernante improntado en el de David, y lo mismo que David sería
el ungido de Dios; en realidad, fue ungido por el Papa, y el Pon-
tificado, de acuerdo con estos hechos, podría ya constatar su auto-
ridad espiritual sobre el poder temporal. La coronación de Cario-
magno dio origen a una lucha por el poder que duraría varios siglos
dominando toda la historia medieval primitiva. El propio Cario-
magno s~ sintió disgustado por el acto del papa León III , asegu-
rando que si hubiese sabido las intenciones del Pontífice no habría
entrado en la iglesia a pesar de la santidad del día. Parece muy
cierto que hubiese previsto el peligro y deseado coronarse él mis-
mo, ya que mantenía firmes opiniones sobre la posición de la Igle-
sia que deseaba subo;dinar al poderío imperial.

9
Hubo otras varias dificultades. El imperio de Carlomagno era
una estructura continental nada manejable, privada del mar Medi-
terráneo, mínimamente poblada, semibárbara y desacostumbrada a
la obediencia de la ley. Después de poco más de dos generaciones,
el imperio se disolvió casi por su propia voluntad, pues a pesar de
que Carlomagno y sus sucesores fueron autócratas prudentes y res-
ponsables, nunca podrían aspirar a la mística de los emperadores
bizantinos, a las tradiciones políticas e intelectuales del gran pala-
cio de Constantinopla, a la estabilidad del servicio civil bizantino;
el ejército y la flota que pudieran mantener el orden en las ocasio-
nes en que el emperador pareciera incapaz de cumplir sus propósi-
tos tampoco existía. En el sentido bizantino de la palabra no ha-
bía en Occidente ejército ni flota, y el servicio civil, comúnmente,
tenía que ser extraído de la clerecía secular más elevada y de los
monasterios. En este último aspecto, el Papa estaba mejor servido
que los emperadores francos. Hasta muy avanzado el reinado de
Carlomagno, incluso faltó una capital fija del reino. Es significativo
que, cuando el hecho se remedió, la capital no fuera ya Roma sino
una pequeña ciudad junto al Rhin.

'
CAPÍTULO PRIMERO

Resurrección de la Tradición Imperial

Después de 794, la v1e¡a costumbre merovingia de continuo


avance real a través del territorio fue abandonada por algún tiempo.
Carlomagno hizo de A~sgrán su lugar de residencia principal y
permanente. También él quería tener un palacio sagrado como el
sacrum palatium de Constantinopla, pero tenía que adaptarse
al nuevo Constantino que Carlomagno gustaba de ver en sí mismo,
en oposición a la mujer que estaba gobernando el imperio orien-
tal,1 pero también referido a Roma. Aquisgrán debía convertirse
en una Roma Secunda. 2 Dado que el Laterano, según la tradición,
había sido el palacio de Constantino el Grande, a él regalado por
la Iglesia, el palacio de Carlomagno recibió el mismo nombre.3 En
el vestíbulo de la capilla palatina, un bronce representando una
loba (en realidad, parecía más bien un oso) paralelizaba la loba ca-
pitalina conservada durante toda la Edad Media en Letrán. Una
estatua ecuestre, probablemente la de Teodorico, posiblemente la
del emperador Zenón (474-491), traída de Rávena, se alzó en el
patio columnado del palacio como paralelo a la imagen broncínea de
Marco Aurelio, ahora en el Capitolio, pero que en la Edad Media
permaneció en Letrán porque se suponía que representaba al pri-
mer emperador cristiano. 4
Puede presumirse que los arquitectos de Carlomagno hubiesen
estudiado anteriores construccio;es de Roma, Rávena, Milán y Tré-
veris, quizás incluso en Inglaterra,5 pero es probable que la idea
transparentada en la capilla palatina de Aquisgrán procediese del
Chrysot_!iclif!io construido por el emperador Justino II (565-578)
corno sala oficial dentro de los recintos del gran palacio de Cons-
tantinopla. La construcción -no llegada hasta nosotros- era de
planta octogonal con nichos abiertos en los lados y ricamente deco-
rada con mosaicos que incluían una imagen de Cristo, entronizado
sobre el trono dorado del emperador. La capilla de Carlomagno
(fig. 1), proyectada por Otón de Metz y dedicada al Salvador y a
la Virgen posiblemente por el papa León III en 805 es, básicamen-

11
1 Aquisgrán. Capilla palatina de Carlomagno. 2 San Vitale, Rávena. Consagrado en 547.
Finales del siglo VIII. Planta.

te, un octógono central rodeado por un ambulatorio y se ha so-


lido comparar con la iglesia de San Vitale de Rávena (fig. 2), pero
las sutiles curvas y los claros y fluidos ámbitos espaciales del tem-
plo del siglo VI (y sin duda en la sala oficial de Constantinopla)
han desaparecido en la versión carolingia (figs. 3 y 4 ). Los rechon-
chos pilares angulares han sido sustituidos por columnas en la plan-
ta baja; la técnica bizantina de construir la bóveda con ladrillo lige-
ro ha sido reemplazada por pesadas bóvedas de cañón y de aristas.
La entrada se discurrió desde un patio con galerías en dos niveles
a través de un sombrío pórtico flanqueado por escalera de caracol.
El gran nicho del centro (fig. 5) recuerda el palacio de los Exarcas
en Rávena (fig. 6), y ha sido comparado a la puerta monumental de
algún castellum romano, pero la fachada de la estructura carolingia
es esencialmente nórdica, medieval y anticlásica. Se demolieron rui-
nas romanas para proveer de la piedra necesaria, y materiales de
varios géneros fueron traídos desde Rávena.6 Como en el Chrysotri-
clinio de Constantinopla se subrayó el culto imperial. En la cúpula
sobre el octógono los mosaicos figuraban a Cristo entronizado entre
los cuatro símbolos evangélicos y los veinticuatro ancianos (Apoca-

12
3 (arriba, a la izquierda) Interior de la capilla pa-
latina. Aquisgrán. Fi nales del siglo VIII.
4 (arriba, a la derecha) Interior de San Vitale,
Rávena. Consagrado en 547.
5 (abajo, a la izquierda) Fachada de la capilla
palatina de Aquisgrán. Finales del siglo VIII.
6 (abajo, a la derecha) Fachada del Palacio de los
Exarcas, Rávena Siglo vr.
lipsis, IV), y bajo el conjunto se colocó el trono.7 Realmente,
hubo diferencias en cuanto a la interpretación. El Chrysotriclinio
era esencialmente una construcción secular con fuertes adherencias
religiosas; la construcción de Aquisgrán era una capilla cortesana
con función religiosa desde su comienzo y como tal, específicamen-
te, una creación carolingia.8 En el Chrysotriclinio el trono impe-
rial se erigía en el ábside oriental en lugar del altar, y el emperador
era adorado como vicario de Dios. Carlomagno no estuvo de acuer-
do con este aspecto del culto imperial ni adoptó el complicado y
hierático ceremonial de la corte bizantina. Concedió a Dios lo que
era de Dios y alzó su trono en la tribuna sobre la puerta occidental.
Una fuente primitiva asegura que el pequeño oratorio de Ger-
migny-des-Prés, parte de una villa construida por Theodulfo, obispo
de Orleáns y abad de Saint-Benoit-sur-Loire (Fleury), una de las más
distinguidas figuras de la corte de Carlomagno, y apodado Píndaro
en el círculo cortesano, era una imitación de la capilla de A_gyis-
grán.9 Aparte la característica gen~l del plano central y del hecho
de que el oratorio fuera una dependencia de la villa igual que la
capilla se adhería al palacio, la semejanza es difícil de admitir. El
oratorio de Theodulfo (figs. 7 y 8) consta de nueve compartimientos
abovedados, las bóvedas sostenidas por cuatro pilares en medio
de la construcción, sobre los que probablemente se alzaba una torre
cuadrada; había ábsides en tres de los lados y otro triple.. en el

7 Planta del oratorio de Theodulfo. Ger-


migny-des-Prés. Consagrado en 806.
8 Interior del oratorio de Theodulfo. Germigny-des-Prés. Consagrado en 806.

muro oriental. Tanto la planta como el alzado de la construcción,


en la que se utilizaron arcos de herradura, estaban inspirados en r
l'
la arquitectura visigoda. 10 Los fragmentos de decoración en piedra
y estuco, ahora en el Museo de Orleáns, también sugieren influjos
visigodos. Dado que Theodulfo era un visigodo de la Septimania,
que escribió versos sobre el jardín de las Hespérides, Galicia y
Córdoba, que consideraba muy naturalmente a Prudencio como
poeta de su propio país, y que poseía aguda visión para las obras
de arte, será lógico hallar elementos visigodos en una villa cons-
truida para su retiro privado. Al mismo tiempo, tanto la decoración
de estuco como la de mosaico recuerdan lo oriental (fig. 9). En tan-
to cuanto pueda juzgarse después de tres etapas de inepta restau-
ración emprendida en el siglo XIX, los grandes ángeles a cada lado
del Arca de la Alianza en el ábside oriental ofrecen un sabor bizan-
tino en el tratamiento de rostro y cabello, bien que este sabor, en

15
tal tiempo, podría haber sido extraído de Italia, particularmente
de Roma. Los restos de grandes palmetas en las impostas de los
arcos recuerdan la decoración de mosaico realizada en el momento
triunfal del Islam por la dinastía omeya con ayuda bizantina en la
cúpula de la Roca, en Jerusalén en 691. Ciertamente se ha sugeri-
do que todo el esquema de Ja decoración refleja un pasaje de los
Libri Carolini, I, c. 20, comentando el Libro de los Reyes (I, vi.
19), que se refiere a la decoración del templo de Salomón. La des-
cripción se apoya con la presencia y la actitud de una pareja menor
de ángeles, mientras la mayor se identifica en todos los detalles con
la descripción de los querubines del templo de Salomón. Conviene
recordar que el Arca de la Alianza era la única decoración conser-
vada en las .e_rimitivas biblias judías datando del siglo x, y que las
biblias que Theodulfo había copiado en Fleury estaban influidas
por otras hispanohebreas.U Si Theodulfo o Alcuino fueron los au-
tores de los Libri Carolini -la protesta carolingia contra los decre-
tos del Concilio de Nicea (787)- es evidente que la decoración de
mosaico de Germigny-des-Prés representa una forma de arte icono-
clasta, al parecer de amplia inspiración judía. Una inscripción en
verso bajo el arca constata que Theodulfo era el responsable de la
obra, que difícilmente _podría haber sido comenzada antes de que
fuese abad de Fleury en 799 u 802 y que puede haber sido com-
pletada para la consagración en 806. Theodulfo cayó en desgracia
tras una intriga palatina en 818, y aunque protestó de su inocencia,
sus propiedades fueron confiscadas y murió dos años después en la
prisión de Angers. Desgraciadamente, como resultado de la bárb:tra
' restauración de 1867-1876, llevada a cabo a despecho de las protes-
tas de la Societé Franr;aise d'Archéologie, uno de los más impor-
tantes monumentos del eclecticismo carolingio ha sido transformado
en un «inexacto pastiche moderno». 13 Nada subsiste de la villa que
ardió durante las expediciones normandas en el tercer cuarto del
siglo IX, pero sabemos que Theodulfo tenía una «galería» de pintu-
ras y frescos reproduciendo las siete artes liberales, las cuatro esta-
ciones y un mapa del mundo. 14
Para los ojos francos , la abadía de Saint Denis era de mayor im-
portancia que la capilla palatina de Aquisgrán. Esta abadía había
sido ricamente dotada por los reyes merovingios a los que servía de
panteón. Una iglesia nueva se comenzó bajo Pipino, probablemente
después de 754, y fue consagrada en presencia de Carlomagno en

16
9 Mosaico del Arca de la Alianza del oratorio de Theodulfo. Germigny-des-Prés.
Principios del siglo IX.

el año 77 5. La posición de los abades carolingios como conseje-


ros y embajadores del rey aumentó el prestigio de la abadía, que
contenía ciento cincuenta monjes en tiempo de Carlos el Calvo,
en 862. Fue completado, próbablemente, este número al ser edifi-
cada la nueva iglesia; esto imponía al mismo tiempo la construc-
ción de un gran coro, hecho poco corriente en la época, o de una
nave suficientemente grande para acomodar los sitiales de los ·mon-
jes y proveer espacio para los miembros de la parroquia y muchos
peregrinos, porque la iglesia era también un santuario. En su extre-
mo oriental fue construida en 832 por el abad Hilduino una
capilla para albergar las numerosas reliquias que contribuyeron mu-
cho a la fama de la abadía. El plano de la iglesia (fig. 10) era el de
basílica romana de tres naves con la adición de dos torres en la fa-
chada occidental; ésta es una de las construcciones más tempranas
en Europa occidental, aunque se ha asegurado que este tipo había
sido introducido en Francia por influencias mediterráneas y que ya

17
existía antes del siglo IX. La única parte de esta iglesia que perma-
nece hoy bajo tierra es la parte baja de los muros exteriores del ex-
tremo oriental, porque apenas ha escapado una piedra de la atención
de los restauradores del siglo xix. 15
Saint Denis no fue la única iglesia carolingia construida romano
more. Bajo el abad Rugiero, la iglesia de Fulda fue construida con
la deliberada intención de hacer en el norte de los Alpes una ré-
plica de la basílica de San Pedro de Roma (fig. 11 ). Las reliquias
de San Bonifacio, que había fundado la primera iglesia en 742, ha-
bían sido llevadas al monasterio, y para proporcionarles un albergue
digno fueron construidos un ábside y crucero al oeste de la nave
central similares al crucero occidental de San Pedro, pues era jus-
to que la tumba del apóstol de los pueblos germanos fuera modela-
da según la del Príncipe de los Apóstoles. La iglesia se comenzó
hacia 802 y fue consagrada en 819, a pesar de que en 812 los mon-
jes habían suplicado a Carlomagno que obligara al abad a suspen-
der las obras basándose en que «las enormes y superfluas cons-
trucciones y todas las demás necedades (inutilia opera) fatigaban
indebidamente a los hermanos y habían dejado a los siervos exhaus-
tos». Desgraciadamente, la iglesia subsistente, ahora catedral de
Fulda, es una construcción de comienzos del siglo xvm; pero el as-
pecto de la estructura carolingia y algunas añadiduras del siglo x
han podido ser establecidas fuera de toda duda mediante excavacio-
nes.16
La iglesia del monasterio de Centula (Saint Riquier), cerca de
Abbeville, ha sido presentada como «el proyecto más enérgico y ca-
racterísticamente nórdico de iglesia». La obra fue comenzada hacia
790 por el abad Angilberto, apodado Homero en el círculo corte-
sano y declarado enamorado de una de las hijas de Carlomagno. La
construcción se puso bajo el patronazgo de éste; basas, columnas
y molduras se trajeron de Roma sin ahorrarse ningún dispendio. La
planta (fig. 12) parece haber sido cruciforme con un segundo crucero
a los pies, y el ábside sobresalía del crucero oriental, alzándose so-
bre cada uno de ellos una torre redonda u octogonal (fig. 14), pro-
bablemente de madera, con pisos abiertos en arcadas, cada uno de
ellos retrasado respecto del inferior y el efecto total resultando de
una esbelta elegancia bien diversa de las macizas torres de piedra
de los siglos XI y XII. Flanqueando el presbiterio por el lado occi-
dental, dos torres cilíndricas contenían escaleras de caracol y domi-

18
[? o o e;]
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• • •• •• • ••
• • • • • • • • •
10 Planta de la iglesia abadía de St. Denis. Consagrada en 775 .
...- ..
• •

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11 Planta de la iglesia abadía de Fulda. Consagrada en 819.

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12 Planta de la abadía de Centula (Saint Riquier). Comenzada hacia 790.

. 1
13 Fachada de la iglesia
abadía de Corvey. 873-
885.

14 (opuesto) Exterior de
la abadía de Centula
(Saint Riquier), según
grabado del siglo xvm

naban un patio abierto con galerías cubiertas. La iglesia enlazaba


seis tramos con naves laterales y una central de grandes ventanas
culminadas en curva. Reconstruida hacia 1090, fue después destrui-
da. La planta de esta gran construcción ha sido deducida de fuen-
tes contemporáneas y de las reproducciones de un dibujo (fig. 13)
hecho antes de la reconstrucción de fines del siglo XI. Parece cierto,
entre buena cantidad de reconstrucciones fantásticas , que Centula '
compendiaba ciertos principios generales de arquitectura carolingia:
El patio con galerías cubiertas, el doble crucero repetido en Colonia,
las grandes ventanas redondeadas, la importancia del lado occidental
que contenía una sala baja probablemente abovedada y una galería
superior utilizada como capilla. 17 Un ejemplo de fachada occidental
carolingia puede hallarse todavía en la iglesia abacial de Corvey en
el Weser (fig. 13 ), fundada según Corbie en la Francia nordeste
y construida entre 873 y 885. 18 Muchos de estos rasgos debían per-
sistir durante varios siglos en Renania, pero un rasgo no previsto
en Centula era un ábside a cada extremo de la iglesia hallable

20
frecuentemente en las iglesias carolingias. La planta en un manus-
crito (fig. 16) datando de hacia 820 en la biblioteca de Saint Gall
subraya no solamente esta forma, sino la extensión de un complejo
monástico del período carolingio. El plano fue enviado por un
miembro del círculo cortesano al abad de St. Gall como esquema
ideal para la reconstrucción total del monasterio/9 y no difiere del
revelado por recientes excavaciones efectuadas en la catedral de
Colonia (figura 15).20
La parte superior de la cripta en la iglesia de Saint-Germain de
Auxerre, comenzada en 851 por Conrado, conde de Auxerre y tío
materno del emperador Carlos el Calvo, se supone terminada poco
antes del traslado de las reliquias de San Germán en 859. Es
probable que los frescos todavía conservados en la cripta superior
se acabasen antes de 859, aunque 865, el año de la consagración,
también deba ser tenido en cuenta. Es igualmente posible que no
todas las pinturas conservadas se hicieran al mismo tiempo. Las de
la pequeña capilla lateral dedicada a San Esteban, realizadas en
rojo, ocre amarillo, blanco y verde grisáceo, constan de tres esce-
nas de la vida del santo: su juicio ante el sumo sacerdote, los
miembros del Sanhedrín preparados para caer sobre él, y su marti-

22
16 Planta de un complejo monástico según un manuscrito de St. Gall. Hacia 820.
17 Fresco de San Esteban ante el Sumo Sacerdote, en la cripta superior de la
iglesia de St. Germain, Auxerre. Probablemente hacia 859.

río (fig. 17 ). Los frescos han sido comparados con los manuscritos
realizados para Carlos el Calvo, y, por consiguiente, han sido da-
tados entre 870 y 877, pero el cotejo entre frescos y manuscritos
es más bien de tipo general y no establece una fecha firme. La com-
paración con mosaicos y frescos romanos sugiere posibles modelos;
los frescos de la catacumba de Hermes datando de la segunda mitad
del siglo IV, los de la catacumba de Domitila, de la primera mitad del
mismo siglo, y los mosaicos de Santa María la Mayor, con la
lapidación de Moisés, José y Kalet, pueden muy bien haber sido es-
tudiados por el artista nórdico.21
El más importante de los varios y fragmentarios ciclos de fres-
cos supervivientes del período carolingio es el que hallamos en la
iglesia de San Juan Bautista, en Müstair, en los Grisones.22 Se cree
que la iglesia fue fundada hacia 780-790, y se menciona por vez
primera un monasterio en un documento fechado en 805. En
la nave, las escenas conservadas del Antiguo Testamento, dispuestas
en cinco hileras, y otras varias del Evangelio muestran claramente
la riqueza de decoración normal en las iglesias del siglo IX. El Jui-
cio Final representado en la pared occidental es el primero que se
conoce en esta colocación. Pero es necesario advertir que el estilo

24
18 Fresco de Cristo curando al paralítico, de la iglesia de San Juan Bautista.
Müstair. Principios del siglo IX.

de estos fragmentos no es carolingio con respecto a la influencia que


pudieran tener los talleres de la corte o sus dependencias. Los
frescos de Müstair (fig. 18) mantenían las tradiciones de los ar-
tistas romanos ejemplificados por las obras de Santa María la Anti-
gua, de la iglesia baja de San Clemente y en San Vicente en el
Volturno.23 Las características de este estilo pueden o deben ser
reconocidas por un plano arquitectónico algo reducido, un cu-
rioso manierismo en el estilo de las figuras en el cual las propor-
ciones del hombro a la cadera son iguales que las de la cadera a los
pies, y alternativamente, en las figuras sentadas o acurrucadas el
muslo es desproporcionadamente alargado y cubierto por amplias
superficies de ropaje,Z4 así como otras porciones del cuerpo. Los
frescos de Müstair están complerpentados por otro ciclo pintado,
probablemente, antes de 881 en el pequeño oratorio de San Bene-
detto de Malles, en el Tirol italiano, cerca de Bolzano, que era una
dependencia de Müstair. En los ábsides, Cristo de pie, San Esteban
y San Gregario el Grande; en los estrechos paneles entre los ábsi-
des, dos retratos de donantes, un noble y un clérigo sosteniendo la
maqueta de la capilla (fig. 19); en el muro norte, escenas de la vida
de San Gregario y de otros mártires una vez más según las tradi-

25
ciones romanas. La postura de los retratados sigue una práctica co-
rriente en Roma y aunque han sido descritos como «los mejores re-
tratos de la era carolingia», tienen poco que ver con el arte de dicha
corte.25 Por otra parte, una serie de frescos de la cripta de San
Maximino de Tréveris se acerca más al estilo de los manuscritos y
esculturas contemporáneas del Norte. 26 El santuario, ya de conside-
rable antigüedad, fue devastado por los normandos en 882, pero
en el curso de una reedificación por el abad Ogo hacia 933, la
cripta no fue tocada e incluso llegó a ser, parcialmente, tapiada.
Por lo tanto, los frescos de la cripta datan seguramente de los años
que siguieron a la invasión escandinava. En el muro trasero sobre
un altar de piedra hay una representación de la Crucifixión en la que
la figura de San Juan Evangelista (fig. 20) refleja en la fisonomía,
tratamiento de paños y alargamiento de la silueta, la de los manus-
critos y marfiles (fig. 57) realizados en Metz hacia el año 900.
Aunque se ha hecho mucho durante este siglo para esclarecer
los planos de las iglesias y otras construcciones carolingias y con-
tinúan descubriéndose pinturas murales,27 subsiste el hecho de que

19 Fresco de un donante
eclesiásúco, en el Orato-
rio de San llenedctto;
anterior a 881.
20 Fresco de San Juan Evangelista,
perteneciente a una Crucifixión en la
cripta de la abadía de San Maximino.
fréveris. Finales del siglo IX.

la contribución estricta de la época carolingia a la civilización euro-


pea se apoya en evidencias literarias y en las llamadas artes meno-
res de miniaturas de manuscritos, marfiles tallados y trabajos de or-
febrería. Pareció obvio a Carlomagno que la iglesia debería ser
un modelo de vida para el resto de la cristiandad, pero resultaba
igualmente claro para él que los obispos y el clero debían poseer
la educación y la inteligencia que les capacitaran par a el servicio
de Dios y del Imperio. El propio Carlomagno había recibido su
educación en una especie de escuela de la corte de su padre. Podía
recitar sus plegarias en latín, leer algo de griego, y como cosa nor-
mal en la realeza, estaba dispuesto a ser iniciado sobre cualquier
materia. Procuraba mantener eruditos a su lado y sabía muy bien
que éstos no podian ser hallados entre su propio pueblo. La igno-
rancia y analfabetismo de los clérigos francos le molestaba. La ci-
vilización europea debe mucho a Carlomagno por su espíritu alerta
sobre la necesidad de la educación, su urgencia, la magnitud del pro-
blema y la forma de solucionarlo. Los maestros eran suministrados
por los anglosajones irlandeses, lombardos y españoles, formando

27
un círculo literario estrechamente conectado con la escuela real
de la corte. No sólo lós hijos de Carlomagno sino los de los nobles
francos y hasta el mismo Carlomagno en época tardía de su vida y
después de muchos años de guerrear, tomaron lecciones de gramá-
tica de Pedro de Pisa, así como lecciones de otras artes, proporcio-
nadas por Alcuino de York.
Durante el siglo VIII había sido reunida en York una gran bi-
blioteca dependiente de la escuela de la catedral conteniendo un
gran número de textos patrísticos y una representativa selección de
los clásicos. Alcuino fue el más distinguido maestro de la escuela
de York. En su largo poema sobre los santos de la ciudad, Alcuino
señala las disciplinas, que incluyen gramática, retórica, astronomía,
historia natural, aritmética, geometría, métodos de calcular las fe-
chas de Pascua y estudio de las Escrituras. De los grandes poetas
paganos, Virgilio fue el más estudiado por Alcuino, pero también
le era familiar Ovidio, aunque aparentemente no lo fuera Horacio.
Atribuía la misma importancia a la literatura latina cristiana que a
la pagana y, como Beda, admitía a los grandes autores religiosos en
igualdad con los paganos. Esta actitud contrastaba con la de San
Jerónimo a finales del siglo rv, quien temía que su admiración por
los escritores de la antigüedad clásica pudiera costarle la salvación.
Al mismo tiempo, sería un error considerar los gustos de los literati
carolingios como de anticuarios. Estudios humanísticos como aqué-
llos tenían que inclinarse inevitablemente hacia fines teológicos. El
latín cristiano y algo de la literatura griega formaba la base cierta
del renacimiento carolingio. Las obras y personalidades de los au-
tores paganos eran frecuentemente reinterpretadas para hacerlas
aceptables a los eclesiásticos del siglo IX, que sólo podían ver el
universo desde un punto de vista cristiano. Al fin y al cabo,
Carlomagno no estaba interesado en la educación por sí misma; él
deseaba instructores oficiales para el acertado gobierno del imperio.
Tampoco al principio había ninguna intención de reforma religiosa
o de alto tono moral; la mayoría de los sabios de Carlomagno no
eran clérigos, el grado de moralidad de la corte habría sido censu-
rado en otra época y considerado como relajado, y las reformas reli-
giosas de San Benito de Aniano no tendrían lugar hasta la siguiente
generación.28 Sin embargo, la atmósfera de la corte era auténtica-
mente culta. Eginardo, el biógrafo de Carlomagno y uno de sus ar-
quitectos, había leído a Suetonio con tal cuidado que era capaz de

28
reproducir bastante fielmente el estilo del historiador romano inclu-
so en su descuido acerca de la veracidad de los hechos. Theodulfo de
Orleáns admitía que detrás de la frivolidad de sus fábulas los poe-
tas clásicos establecían muchas verdades.29 El autor de los Libri
Carolini sostenía que el valor de una imagen estaba determinado
por el éxito del artista en conseguir su intención y por la adaptabi-
lidad e intrínseco valor de los materiales empleados, añadiendo aca-
so la consideración, en el caso de una figura consagrada por la anti-
güedad, de lo bien que había resistido los embates del tiempo. El
mismo autor aludía a la dificultad de identificar los temas del arte
antiguo; se supone comúnmente, continuaba, que una bella mujer
con un niño en sus brazos representa a la Virgen y el Niño, pero,
¿puede un artista estar seguro de que ambos no fueran originaria-
mente Venus y Eneas? 30 El llamado renacimiento carolingio de las
artes y literatura no era la restauración de las formas y estilos de
la Antigüedad, sino un intento de recrear lo que se consideraba
haber sido la edad de oro de la primera Roma cristiana. Los con-
temporáneos llamaron a esto renovatio, una renovación más bien
que un resurgimiento, una serie de mejoras y avances en el arte,
literatura, caligrafía, liturgia, administración, etcY En cierto senti-
do, el arte carolingio salió de la nada. Aquisgrán, Reims, Metz,
Tours, todos estos centros extrajeron vida de la Corte, la cual era
una creación personal de Carlomagno y de sus sucesores. Carlomag-
no es el árbol de Jesé de la civilización medievaJ.32
Una de sus primeras tareas, según Alcuino y sus colegas, fue la
multiplicación de los textos. La conservación de la mayor parte de
las obras de autores clásicos que han sobrevivido hasta los tiempos
modernos es el resultado de la industria de los escribas carolingios
de Tours, Fulda, Fleury y St. Gall, que los escribieron en nuevos
manuscritos reformados. La contribución de los irlandeses fue de
considerable importancia; los monasterios irlandeses habían sido
fundados en el continente en Luxeuil en 590, en Bobbio en 613
y en St. Gall en 614. Parece probable que los monjes irlandeses
trajeron con ellos y recibieron después unos cuantos manuscritos
clásicos irlandeses, pero solicitaron códices de Italia y de donde-
quiera que los hubiera. Bobbio en particular se convirtió en un al-
macén de libros antiguos y los ejemplares de estas colecciones eran
enviados a la fuente principal del movimiento intelectual que se-
guía su curso bajo la dirección imperial.33 Cuando Carlomagno con-

29
vocó a los representantes de la intelectualidad italiana para reunir-
los en su corte, Pedro de Pisa y Pablo el Diácono trajeron un cier-
to número de libros de fuentes italianas. Existen pocas dudas de
que Theodulfo de Orleáns, que, como Alcuino, había dejado un
poema describiendo el contenido de su propia biblioteca, introdu-
jera en el círculo de la corte las obras de los españoles Marcial
y Cipriano.34
Lo más importante, sin embargo, era la necesidad de poseer tex-
tos correctos de las Sagradas Escrituras y litúrgicos. Alcuino fue
encargado de preparar un texto de la Biblia, tarea en la cual estaban
empleados aún «consejeros» sirios y griegos cuando Carlomagno
murió. La erección de nuevas iglesias implicaba la presentación de
nuevos libros de Evangelios, nueva colección de sermones, formas
revisadas de canto gregoriano, y los medios de conocer las fiestas
movibles de la Iglesia para celebrarlas en su día apropiado. Resul-
taba inevitable que la corte franca pidiera la aclaración de sus du-
das a Roma. El papa Adriano recibió la petición de un ejemplar del
código canónico y de un «auténtico» sacramentario del papa Gre-
gario el Grande, y cuando estas versiones fueron entregadas entre
784 y 791 , se unió a las copias un certificado garantizando que
habían sido sacadas de los originales «auténticos». Semejante culto
por lo «auténtico» es una de las principales características de la
renovación carolingia. En lo que concierne a la decoración de evan-
geliarios y salterios, tampoco queda duda acerca de la profunda
impresión que los mosaicos, frescos 1 pinturas sobr~ tabla y manus-
critos iluminados de Roma deben haber ejercido en la primera gene-
ración de artistas carolingios.35 Pero no se ha subrayado suficiente-
mente, sin embargo, que éste era un arte romano relativamente
reciente1 y no precisamente el de la Roma antigua o tardíamente
antigua, esto es, el que fue faro de la civilización mediterránea ante
la barbarie nórdica. Así, la miniatura de Cristo bendiciendo, en el
Evangeliario de Godescalco (París, Bibl. Nat., nouv. acq. lat. 1203,
fol. 3 recto) (fig. 22), encargado por Carlomagno y su esposa Hil-
degarda en 781 y completado antes de la muerte de Hildegarda
en 783 , refleja en sus formas, especialmente en el alargamiento del
cuerpo entre los hombros y la cintura, el estilo del icono de la
Virgen coronada como reina, en Santa María del Transtévere, reali-
zado para el papa Juan VII (705-707) (fig. 21), o pinturas en
Santa María la Antigua datando de mediados del siglo vm. El Evan-

30
21 Icono de la Virgen coronada como Reina.
Realizado para el Papa Juan VII, (705-707).

geliario de Godescalco fue encargado por razones particulares: La


conmemoración de la visita de Carlomagno a Roma en la Pascua
de 781 y el bautismo de su hijo Pipino en el Sábado Santo por el
papa Adriano I, por lo cual la sucesión del poder de la antigua
Roma estaba ya bosquejada.36 El Evangeliario está escrito ente-
ramente en letras de oro y plata sobre purpúreo pergamino -Go-
descalco subraya en un poema que las letras de oro significaban el
esplendor del cielo y de la vida eterna- , pero las miniaturas no
llegan al grado de perfección que los artistas posteriores de la Corte
llegarían a alcanzar.37 La comparación, por ejemplo, entre la minia-
tura que representa la Fuente de la Vida del Evangeliario de Go-
descalco (fig. 23) y la de los Evangelios de Saint-Médard-de-Sois-
sons ejecutada más tarde en el reino, presenta una clara distinción

31
.,

22 Cristo bendiciendo. Evangeliario de Godescalco. Escuela cortesana de Cario-


magno. 781-783.

de calidad, pero por esta época habían sido aportadas otras influen-
cias al arte de la corte, incluyendo las tradiciones metropolitanas de
la Roma Oriental.38
Los mismos principios estilísticos pueden ser hallados en las
encuadernaciones de marfil esculpidas con representaciones del rey
David y de San Jerónimo (fig. 25), ahora en el Louvre, pero original-
mente cubriendo el salterio escrito por Dagulfo (Viena, Natío-

32
23 La Fuente de la Vida. Evangeliario
de Godescalco. Escuela palatina de
Aquisgrán. 781-783 .

..

24 La Fuente de la Vida. Evangelios


de Saint-Médard-de-Soissons. Escuela
palatina de Aquisgrán. Principios del
siglo I X.
nalbibliothek, Ms. 1861 ) proyectado para ser presentado al papa
Adriano I (772-795), donde el tratamiento de las formas sobre alar-
gados fondos arquitectónicos presenta el aspecto del estilo corriente
romano.39 En ciertos casos, por supuesto, pueden ser advertidas
copias directas de modelos tempranos. La encuadernación de marfil
decorada con la figura de Cristo pisoteando a las bestias y peque-
ñas escenas de la vida de Cristo (fig. 26 ), ahora en la Biblioteca
Bodleiana de Oxford, es una clara repetición en estilo burdo de un
antiguo modelo como el de los paneles de marfil que datan de
hacia 430 y ahora divididos entre Berlin, París y Nevers.40 Un
díptico de Monza esculpido con representaciones de David y del
papa Gregorio el Grande (fig. 27 ) está basado claramente en un díp-
tico consular del siglo V o VI, aunque las figuras de David y Gre-
gorio han sido transformadas en esquemas decorativos, en lugar de
las hieráticas epifanías de poderes terrenos.41 Las encuadernaciones
de marfil que habían protegido los Evangelios de Lorsch, ahora di-
vididas entre el Vaticano y el Museo Victoria y Alberto (figs. 28
y 29), los mayores y más espléndidos del período carolingio esta-
ban casi con certeza basados en un díptico sacro romano oriental

34
25 (opuesto) Tapas de marfil del Salterio
de Dagulfo, mostrando a David escogien-
do poetas de los Salmos; David tocando
el arpa. Bonifacio abriendo la carta del
papa Dámaso que le ordena corrija y edite
los Salmos; y San Jerónimo dictando el
Salterio. Escuela palatina. Aquisgrán. An-
tenor a 795.

26 Cubierta de libro, de marfil: Cristo


amansando a las fieras y escenas de la
Vida de Cristo. Escuda palatina. Aquis-
grán. Finales del siglo VIII o principios
del IX.

27 Díptico de marfil,
probablemente de una
escuela monástica alpina.
El rey David y el papa
Gregario el Grande. Ha-
cia 900.
28 Tapa de marfil de los Evangelios de Lorsch. Cristo, entre ángeles,
amansando a las fieras; debajo, los Reyes Magos ante Herodes y la
Adoración de los Magos. Principios del siglo IX.

yue debía tener mucho en común con el que está ahora en Berlín,
esculpido con representaciones de Cristo y de la Virgen y el Niño
entronizados y con el estilo del sitial de Maximiano en Rávena,42
regalado por el emperador Justiniano (527-565) a su virrey en 547.
Tal díptico puede muy bien haber sido introducido en la Corte
por los «extranjeros» autores del más bello y más «helenís-
tico» de los manuscritos carolingios (fig. 30). En todo caso, los
modelos han sido transformados. En el marfil carolingio la relación
entre forma y distribución y de los ropajes con la forma envuelve
un carácter de tipo ornamental, las formas se convierten en diagra-
mas más bien que en detalladas notaciones de presencia física y su

36
29 La Virgen y el Niño entronizados entre Zacarías y San Juan Bau-
tista ; debajo, la Nati vidad y la Anunciación a los pastores. Principios
del siglo IX.

relación con el espacio envuelve un elemento de azar. Las figuras


de l¡¡ Virgen, Zacarías y San Juan Bautista en la encuadernación de
Lorsch son vacíos corpóreos sobre los u...!les los ropajes se mueven
en caprichoso abandono; estos paradigmas de forma flotan sobre
la distribución arquitectónica empujados ante el espectador como
una visión extrañamente abstracta de los seres divinos.
S~Evangeliario de Godescalco y las cubiertas de mar@ del
Salterio de Dagulfo representan la primera fase de la renovatio
carolingia, en la época en que la Corte se estableció en Aquisgrán
después de 794, los artistas convocados ~ntonces por Carlomagno
representan la segunda. Una vez más es necesario subrayar su m1-

37
ctatlva personal en lo referente a atracción de artistas. Estos, cuya
nacionalidad está en duda, eran responsables de una doble serie de
particularmente e~pléndidos manuscritos. El primero ha sido cla-
sificado bajo el nombre de Ada, dado que en el libro de los Evan-
gelios de Tréveris un poema se refiere a mater Ada ancilla Dei.
Se supone que esta señora fue hermana de Carlomagno, aunque la
única hermana registrada por la historia resulta ser Gisela y el nom-
bre de Ada era bastante común en el valle del Mosa y la Renania
en los siglos IX y x. El estilo de estas series está basado en parte
en modelos procedentes de Umbría del Norte y en parte son imi-
tación directa, posiblemente, de modelos romanos antiguos, aunque
no debe descartarse la influencia de Constantinopla. Técnicamente
este gmpo muestra una fase más avanzada que la producción de las
escuelas anglo~onas. El grupo entero fue realizado antes, acaso
bastante tiempo antes, de la muerte de Carlomagno, en 814. El
libro de los Evangelios, ahora en Abbeville, era probablemente un
regalo de Angilberto (h. 790-814) a su monasterio de Centula. An-
gilberto murió antes que Carlomagno.43 La representación de San
Marcos en el Museo Británico (Harley, Ms. 2788) es un retrato so-
lemne del evangelista (fig. 31) sentado en un ábside bordeado de
azul oscuro y columnas de mármol blanco, capiteles corintios roji-
zos y un arco triunfal realizado con gemas y copiado de modelos
antiguos. La masiva forma carnosa, ampliamente velada con ttínica
de oro y capa rojiza, está apoyada, más que sentada, sobre un
sitial rojo ante un altar-trono. La atmósfera de audiencia imperial
del Chrysotriclinio del Gran Palacio de Constantinopla invade la
escena. Pero la extraña postura del pie y el inusitado esguince
de la mano que esgrime la pluma introduciéndola sobre el tintero
en posición incómoda por excesivamente elevada indica que no se
intentaba ninguna representación naturalista. Así como el Evangelio
se apoya de forma improbable en la rodilla del Santo y es desple-
gado ritualmente en el acto de mojar la pluma sin corresponder a
ninguno de los actos caligráficos, el Santo, cuya faz es la de una
bellamente modelada máscara de juventud, ofrece una remota idea
de lo que debe ser un autor divino en trance de i::1spiración. In-
cJuso es tal la magnificencia de la escena que el autor quiere que
sea imperial, como si evocara a Teodosio o a Justiniano compo-
niendo el códice de la ley. Los colores no son deslumbradores e
incluso cuando les da la luz tienen una textura apagada; aunque

.38
30 San Mateo. Evangelios de la Coronación del Sacro
Imperio Romano. Escuela palatina. Aquisgrán. Anterior al
año 800.

el oro se emplea con largueza en letras, ornamentación, detalles


del traje y delineación de los pliegues, a diferencia de las escenas
cortesanas de los manuscritos bizantinos del siglo x, nunca se em-
plea para decorar el fondo.
Que había artistas bizantinos, sin embargo, trabajando en la
corte de Carlomagno, parece incuestionable. La evidencia es
suministrada por una segunda serie de manuscritos, de los cuales
el más celebrado es el de los Evangelios de la Coronación de Vie-
na, y que según una tradición fueron tomados de la tumba de
Carlomagno por Otón III durante el reconocimiento sepulcral del
año 1000, ~ro también hay un libro de evangelios, aún en Aquis-
grán, de una singular belleza (figs. 30 y 33 ). Estos manuscritos
fueron realizados dentro de una total tradición helenística de so-
berbia a~anía, y son inconcebibles como obra de un artista nór-
dico incluso después de haber estudiado profunda y sensitivamente
los modelos clásicos o de algún artista italiano de finales del si-
glo VIII, dado que en Roma era habitual un seco linealismo y una

39
31 San Marcos. Libro de Evangelios. Escuela palatina. Aquisgrán. Principios
del siglo IX.
32 San Mateo. Evangeli:~rio del arzobispo Ebbo, de Reíros. Hautvillers, cerca
de Reims. Anterior a 823.
33 Los cuatro Evangelistas. Evangeliario. Escuela palatina. Aquisgrán. Principios
del siglo IX.

forma esquemática. 44 Sólo un artista educado en la atmósfera del


eterno helenismo que sabemos había subsistido aisladamente en
Constantinopla podría haber realizado tales obras. E incluso esta
segunda serie está íntimamente conectada con la primera. Los de-
talles ornamentales y las iniciales guardan estrecho paralelismo,
pero la evidencia paleográfica, el arreglo de textos y cánones y la
repetición de variantes en el texto de los Evangelios no solamente
prueban que ambas series habrían sido realizadas en el mismo
~ar, sino también que los evangelios de la Coronación de Viena
deben relacionarse con los manuscritos anteriores del grupo de
Ada y datar, por consiguiente, de la última década del siglo VIII,
mientras los otros tres manuscritos de la segunda serie guardan
relación con los últimos del grupo Ada, particularmente los evan-
gelios de Saint-Médard-de-Soissons, y datarán de la primera déca-
da del siglo x.
Las representaciones de evangelistas en los evangelios de Viena
y Aquisgrán difieren de los del grupo Ada en casi cualquier de-

42
,1
talle. Mientras los evangelistas del grupo Ada aparecen entre toda
la panoplia de una audiencia imperial, los de Viena son vistos escri-
biendo sus textos al aire libre y vistiendo una sencilla toga. San
Mateo (fig. 30), por ejemplo, es aquí un vigoroso joven --ca5i po-
dría decirse que un pugilista del hipódromo posando como un
evangelista- sentado con gran seguridad en una silla, sus pies
firmemente plantados en tierra y sobre una pila de libros en la
base del pupitre, la mano izquierda tomando un tintero de cuerno
y el borde de una página; sólo la mano que mantiene la plunu
está menos satisfactoriamente dibujada. En el modelado de figura y
paños -adviértase cómo éstos se aprietan sobre la rodilla y cómo
se pliegan bajo el muslo derecho-, en la brillante ilusión de espa-
cio, y en los suaves colores blancos, azules, púrpuras y grises, una
viva tradición helenística se evoca de modo calmoso, sereno y auto-
ritario.
Cuando esta tradición fue aceptada una generación más tarde
en Reims, los artistas nuevos y sin duda norteños comenzaron a
insertar en estas tranquilas formas una especie de apatía en rela-
ción con la cual el asunto, el espacio, el paisaje, el evangelista, el
pupitre y la pluma vibran y trepidan. 45 Esta nueva tendencia, pa-
rodia del ilusionismo helenístico, tuvo lugar bajo Ebbo, arzobispo
de Reims (816-835). Ebbo era hijo de un siervo real -alguien de
su tiempo observó con cierta acritud que el emperador le había
concedido la libertad, pero no la nobleza, porque esto era impo-
sible 46- pero antes de que llegase a arzobispo había sido un ser-
vidor distinguido de la casa imperial y más tarde bibliotecario de
Ludovico Pío. Los versos dedicatorios de sus Evangelios aseguran
que el libro se hizo bajo la dirección de Pedro, abad del monas-
terio de Hautvillers, cerca de Reims, por orden de Ebbo. Dado
que el panegírico sobre las realizaciones del arzobispo no hace re-
ferencia a la conversión de los daneses, que tuvo lugar en 823,
los Evangelios se miniaron probablemente antes de esta fecha. 47 La
comparación de la figura de San Mateo (fig. 32) con la representada
en los Evangelios de Viena deja bien evidente la nueva senda que
había de hacerse tan importante para los artistas anglosajones en
el temprano medievo. Las ilustraciones de los Evangelios están
pintadas en oro y sombreadas con verde, rojo, azul, castaño, púr-
pura y blanco, pero la pintura queda dominada por la vivacidad
de lo silueteado. Además, la estrecha correspondencia de estilo entre

43
34 Salmo 88 del Salterio de Utrecht. Reirns. Hacia 820.

los Evangelios de Ebbo y el Salte~iQ de Utrecht sugiere que tam-


bién éste debe ser fechado hacia el comienzo de la tercera década
s!_el siglo IX.
El Salterio de Utrecht (figs. 34 y 35 ) proporciona una de las
más extraordinarias secuencias icono~áficas de toda la historia del
arte. Los Libri Carolini habían sostenido que el arte del pintor no
tenía nada que ver con las Escrituras, cuyos preceptos, a menudo
puramente verbales, y prohibiciones no eran, de hecho, adaptables a
las representaciones pictóricas. 48 Los artistas del Salterio de Utrecht,
o su patrono, pensaban de otra manera. Para cada salmo y cántico
hay una interpretación visual del texto; así como cada metáfora
empuja a la siguiente en el poema..} latr-ad'iiCc16n visual_proyecta
una escena sobre la otra. El efecto total es una asombrosa riqueza
de imágenes pintadas con tinta roja castaño con una fuerza diná-
mica que excede a la de cualquier modelo de la antigüedad tardía
que pueda haber sido utilizado. Hay quienes entienden gue el Sal-
terio de Utrecht será una creación original de la renovatio carolin-
gia, y así puede ser, pero hay poca duda acerca de lo que el Salterio

44
35 Salmo 111 del Salterio de Utrecht. Hacia 820.

significaba en cuanto a su as.2_ecto antig_uo_y_en otras palabras «au-


téntico», tanto en la elección de la escritura como en el arreglo de
cada página. Las miniaturas están llenas de alusiones a lo antiguo
tardío, y la circunstancia de que los artistas utilicen diferentes
fuentes puede contar respecto de algunas oscuridades en las ilus-
traciones; el vocabulario visual de un hecho se aprovecha para ilus-
trar otro. Esto es evidente respecto del manuscrito Physiologus, en
Berna, de un manuscrito de Terencio en el Vaticano, de los Evan-
gelios de Ebbo y del Salterio de Utrecht, mostrando cómo los ar-
tistas de Reims estaban familiarizados con varios manuscritos de
la antigüedad tardía. Alguna de las miniaturas sólo pueden ser
explicadas por referencias a comentarios primitivos sobre el Salte-
rio, particularmente los de San Agustín. Se ha sugerido que un
sacramental romano de hacia 600 pueda haber servido parcial-
mente como modelo.49 De todas maneras, cualesquiera que fueran
las fuentes a su disposición, los artistas del Salterio de Utrecht
insertaron algo totalmente nuevo en su obra. Nos enfrentamos,
aparentemente por primera vez, con una forma plástica que ni es

45
totalmente narrativa ni enteramente expreswn de misterios teofá-
nicos; la forma artística deriva en parte de especulaciones teoló-
gicas y de comentarios eruditos a un texto poético, y ante seme-
jantes comentarios y textos se pensaría que el elemento prevaleciente
en la atmósfera sería el de un tranquilo academicismo. Pero no hay
nada de tal género; la violencia, la agitación y el espanto sacuden
el orden cósmico y se esparcen por cada página. Las colinas se
funden como cera en presencia del Señor, Dios aparece con un
ejército de ángeles en la mandorla, sobre la Cruz; príncipes en sus
palacios son despreciados y amonestados, los profetas gesticulan y
el justo lleva sus asuntos con discreción. Dado que los contenidos
de las miniaturas son guiados por una interpretación literal del
-salmo, una escena puede desarrollarse sobre fragmentos proféticos,
como en el salmo 88, donde Dios promete su amor y merced al
reino de David, o bien. puede contraerse en la seguridad de lo
divino como en el salmo 111, donde un hombre bueno da limos-
na al pobre y su enseña, un par de astas de venado sobre el
tejado, es exaltada con honor. En todas estas escenas, las figurillas
y sus posturas y piruetas garbosas y gentiles parecen amenazadas
en todo momento e incluso en el más esperanzador, sus brazos agi-
tándose en el aire y sus ropajes vibrando enérgicamente. No hay
36 (opuesto) Salmo 50 del
Salterio de Utrecht. Reims.
Hacia 820.

37 Salmo 50 en una tapa áe


marfil de Reims. Hacia 860·
870.

que maravillarse de que los artistas anglosajones dc:- los siglos XI


y XII estuvieran sobrecargados de espanto y llegaran a obsesionarse
con similares manifestaciones.
El estilo se trasladó a otros medios. En algunas escenas t!!lladas
en marfil se tradujeron directamente las del Salterio, como en una
cubierta de libro de la Bibliotheque Nationale (fig. 37) decorada
con los salmos 50 y 56, y realizada probablemente unos cuarenta
años después. Sin embargo, hay diferencias; el salmo 50 (folio 29
recto) fue escrito a propósito de la venida de Natán a David
afeándole haber matado a Urías y tomado a Betsabé. En la parte
superior izquierda del dibujo (fig. 36) tiene lugar la entrevista de
Natán con David; Urías está muriendo ante ellos; Natán señala
la mitad derecha de la composición, donde se refiere la historia
de la cordera (II, Samuel, XII); el rico permanece junto a sus ca-
bras y ganados y da instrucciones a su criado para quitar la cor-
dera al pobre, que está sentado ante una construcción a la derecha.

47
38 Placa de marfil de un
libro de Pericopios reali-
zado para Enrique II,
antes de 1014. La Cru-
cifixión y las Santas Mu-
jeres. Reims. Hacia 870.

En la talla de marfil, esta escena ha sido abreviada, hay diferencias


en la arquitectura, y, en general, todo se hace más compacto. Las
mismas características pueden ser observadas en las placas de mar-
fil que antaño encuadernaron el Oracional del emperador Carlos el
Calvo, cuyas tallas adaptan los salmos 24 y 26 (fig. 40) (Salterio
de Utrecht, fol. 14 recto, fol. 15 recto). La virtuosidad de la talla
se refuerza por la profundidad del relieve, por la extraordinaria
complejidad de las escenas, manejadas con la mayor facilidad, y por
la vivacidad de formas y de ropajes. Las placas quedan ricamente
enmarcadas con franjas de acanto, pero el artista nunca se sintió
limitado por el marco, y frecuentemente sobrepasó las jugosas ho-

48
39 Salmo 26 del Salterio de Urrecht. Reims. Hacia 820.

40 Salmo 26. Marfil del Libro de Oraciones de Carlos el Calvo. Reims. Hacia
el año 870.
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.. ......
_ •' -~ . . . ,·..-.. ·•. ~-
' · ·,• ;._: .•. ., ':·~-.
.. · ·

41 Tapa de oro del Codex Aureus de Lindau. Cristo en 42 Altar portátil de Arnulfo. Oro y
la Cruz entre ángeles. Reims (?). Hacia 870. piedras preciosas. Reims (?).Hacia 870.

jas con el ala de un ángel, con el techo de un palado o con un


soldado dormido, como en una cubierta de libro tallada hacia 870
con escenas de la Crucifixión y de las Santas Mujeres en el sepul-
cro (fig. 38 ).50
En la metalurgia, el relieve es más bajo. El altar portátil de
oro de Arnulfo de Carintia, las cubiertas de oro del Codex Aureus
de San Emmeram en Ratisbona y las de Lindau (figs. 41, 42, 43)
todas ellas usualmente atribuidas a Reims hacia 870 están cincela-
das en relieve relativamente bajo, pero la vivacidad de las figuras,
sus gestos expresivos y sus ropajes agitados coinciden con la misma
fuente estilística.51 El ciborio de Arnulfo, resplandeciente de oro,
joyas y esmaltes, está decorado con escenas del Nuevo Testamento;
el estilo de los paños y de las figuras es más animado que los del
Codex Aureus de San Emmeram o que los de la cubierta de Lin-
dau, y habrá pocas dudas para atribuir las tres obras al mismo cen-
tro. Por supuesto, aunque el uso de la perspectiva de vista de pájaro

50
43 Tapa de oro con perlas y piedras preciosas del Codex Aureus de San Emme-
r:.m. Cristo en Majestad, los Cuatro Evangelistas, escenas de la Vida de Cristo.
Reims o St. Denis. Hacia 870.
y la atmósfera de expres1va discusión del ciborio de Arnulfo queden
más relacionados con el Salterio de Utrecht, incertidumbres sobre
la data en un plazo de unos cincuenta años hacen casi imposible
una atribución más precisa.
En la iluminación de manuscritos, aunque conozcamos los he-
chos históricos, aparecen semejantes dificultades. Por este tiempo
y bajo la supervisión de Hincmar, arzobispo de Rcims (845-875),
el escritorio produjo un notable manuscrito, una Biblia, ahora en
la iglesia de San Pablo Extramuros en Roma. La Biblia fue en-
cargada por el emperador Carlos el Calvo en ocasión de su matri-
monio con Richildis en enero de 870. Se ha hecho notar que
todas las miniaturas a página entera, así como buen número de
páginas conteniendo grandes iniciales o incipits han sido sobrepues-
tas a la Biblia. Las miniaturas delatan manos de artistas diferentes;
algunas de las ilustraciones fueron realizadas apresuradamente, los
bordes ornamentales quedan sin terminar y los espacios de púrpura
dejados para inscripciones en letras de oro quedan ocasionalmente
vados. Parece, pues, que las ilustraciones fueron añadidas a toda
prisa y para un propósito especial a un texto bíblico ya escrito por
un tal Ingoberto. También se ha sugerido que la Biblia fuese un
regalo de Navidad de Carlos el Calvo al papa Juan VI II en 875,
papa del que había recibido la diadema imperial, bien que el es-
tado inacabado del manuscrito resulte sorprendente en este caso.
Algunas de las miniaturas derivan de Biblias hechas en la escuela
de Tours con la añadidura de nuevas escenas, e incluso la minia-
tura que muestra la Ascensión y Pentecostés (6g. 44) más parece
dentro de la tradición de Reims que de la de Tours. Aunque
la Biblia, según ciertos eruditos en paleografía, pertenezca a la es-
cuela de Rcims, queda un resquicio de duda sobre la procedencia
de las miniaturas.52
La escuela de Tours había sido un gran centro desde tiempos
\ (Y
de Carlomagno, pero bajo Alcuino, que fue abad de 796 a 804, la
;¡.'>- atención se dirigió más a la corrección del texto y al contenido
,, \i científico de los libros que a su decoración. Hasta una generación
más tarde no aparecieron las grandes biblias en un volumen que
se tomaría como modelo a lo largo de la primera Edad Media.
Estas biblias, según se ha sugerido, están basadas en una muy bella
del siglo v encargada en Roma por el papa León el Grande. 53 Las
ilustraciones de las biblias de Tours son muy limitadas. Sin em-

52
...

44 Ascensión y
tés. Biblia de San
Reims ( ?). H acia 870.

bargo, no puede haber duda de que la Biblia Moutier-Grandval y la


Biblia del conde Vivían, abad seglar de Tours, en ocasiones cono-
cida como la Primera Biblia de Carlos el Calvo, fueron comenzadas
teniendo a mano un modelo de la antigüedad tardía. En la minia-
tura de Moisés recibiendo la Ley y la exposición de ésta a los
israelitas en la Biblia Moutier-Grandval (fig. 45) realizada bajo el
abad Adalhardo, _un prototipo de la antigüedad tardía parece evi-
dente en las vestiduras, los tipos faciales, las formas ampliamente
~ilueteadas y el detalle arquitectónico. La ilusión de perspectiva en
la sala de ceremonias ha vencido al artista carolingo y la represen-
tación gráfica de los israelitas delata claramente al copista. Por otra
parte, .!9sué manteniendo la cortina a la izquierda y encima los
árboles al otro lado del monte Sinaí y toda la escena de Moisés
recibiendo las tablas son impresionantes tentativas de reproducir
un modelo del siglo v. El mismo delicado tratamiento de árboles,
de arbustos florecidos y de la guirnalda que cuelga sobre el cenador

53
45 Moisés recibiendo las tablas de la Ley, y él mismo predicándola a los israelitas.
Biblia Moutier-Grandval. Tours, 834-843.
46 Escenas del Génesis. Biblia Moutier-Grandval. Dios creando a Adán y Eva;
la Caída; la Expulsión del Paraíso. Tours, 834-843.
de Eva (fig. 46) puede hallarse en el ciclo del Génesis, donde inci-
dentalmente Dios Padre aparece como un_joven imberbe y donde
las formas reflejan aún más fuertemente sus orígenes de la an!!-
güedad tardía. Como en los manuscritos de Corte del grupo Ada,
los colores tienden a ser de sombríos y apagados tonos -púrpura,
castaño, rojizo, herrumbroso, verde y gris decorados con oro-, pero
en general, la calidad de la pintura no es la de la Corte.
En la Biblia del conde Vivían el número de escenas se du-
plica y la atmósfera de la corte emerge en una elevación de calidad
y a través de las miniaturas que muestran al rey David (fig. 47)
tocando el arpa ante los músicos, los guardas imperiales y la per-
sonificación de las virtudes imperiales -Prudencia, Justicia, Forta-
leza y Templanza-, los monjes de San Martín de Tours (fig. 49)
presididos por su abad, el conde Vivían presentando (843-851) la
Biblia a Carlos el Calvo_¡ componiendo todo una de las primeras
representaciones de un acontecimiento contemporáneo en el arte
occidental medieval. El retrato idealizado de Carlos el Calvo, de
frente y con corona, resulta estrechamente relacionado con el tam-
bién idealizado de David y, problablemente, fue intentado para sig-
nificar el novus David, a~ecto de la teoría política carolingia.
La identificación en la escena de otras personalidades ha dado ori-
gen a alguna controversia, pero parece probable que los coronados
dignatarios situados a los lados de Carlos fueran sus primos Con-
tado y Hugo o acaso el senescal y un conde palatino; el grupo de
eclesiásticos de la derecha son los clérigos del palacio detrás de los
cuales figura un chambelán o tesorero; el grupo de la izquierda son
los canónigos de San Martín, tres de los cuales sostienen la Biblia;
la figura del centro, en primer plano, ligeramente aislada de los
otros grupos, ha sido identificada como la del conde Vivían vestido
con ropas eclesiásticas. Alternativas sugerencias identifican la figura
coronada de la derecha de Carlos como el conde Vivían, y los
cuatro dignatarios de la derecha como las personalidades mencio-
nadas en los versos de la dedicatoria: Sigualdo, Tesmundo, Are-
gario y un cuarto innominado. La Biblia fue l'resentada seguramente
a Carlos el Calvo en el tiempo que residió en Tours, a principios
de 851. El hecho que renovó el interés de la Corte y acrecentó
también la calidad de la producción está sugerido en los ~Evangelios
de Lotario, medio hermano de Carlos el Calvo, el cual fue nombrado
alto empleado de Tours como recuerdo de su reconciliación algunos

56
47 El rey David to-
cando el arpa ante
músicos, guardias im-
periales y la perso-
nificación de las vir-
tudes imperiales Pru-
dencia, Justicia, For-
taleza y Templanza.
Biblia del conde Vi-
vían, o primera Bi-
blia de Carlos el
Calvo. Tours, 84.3·
851.
l 2
.
C . ! .;11

años despues de 846 y antes de la muerte de la mujer de Lotario,


Hermingarda, en 851.64 El retrato de Lotario en los Evangelios
(fig. 48) es una soberbia evocación de un príncipe de la primera
época medieval. El tipo facial es parecido al del rey David de la
Biblia del conde Vivían, pero el pródigo empleo del oro, sobre
todo en la decoración del vestido de Lotario y su guardia personal,
la delicadeza de formas, los paños del trono, señalan que cuando
un escritorio monástico alcanza grandes alturas de perfección es
siempre debido al resultado del patronazgo imperial. Por esta
razón, entre otras, es difícil hablar de «escuelas» carolingias en el
sentido de un desarrollo lógico en una determinada área . Los
monasterios proporcionaban el plantel de donde salían los artistas
que habían de ser elegidos para cubrir las demandas de las auto-
ridades de la corte. Un artista educado en Tours o Reims podía
actuar en Metz o en cualquiera de los monasterios favorecidos
particularmente por la Corte, como Compiegne. Por esto es tan
difícil distinguir escuelas del último período carolingio y situar geo-

57

...........____
48 El emperador Lotario I (840-855). Evangelios de Lotario. Tours, 849-85l.
49 Los monjes de la abadía de S. Martín de Tours, con el conde Vivían, pre-
sentando la Biblia a Carlos el Calvo. Biblia del conde Vivían. Tours, 843-851.
50 Escenas del Génesis. Biblia de Bamberg. Segundo cuarto del siglo IX.
51, 52 (izquierda y derecha) Raganaldo de Marmoutier bendiciendo. y la Natividad, Bautis-
mo de Cristo y la Ultima Cena del Sacramentario de Marmoutier. Tours, mediados del siglo IX.

gráficamente la escuela de corte de Carlos el Calvo. La misma corte


estaba moviéndose constantemente y los artistas, sin duda, se tras-
ladarían con ella.
Otro tipo de ilustración de Biblia corriente en Tours, un tanto
diferente del estilo de corte, reside más en la naturaleza del dibujo
que en la pintura. Una Biblia de Bamberg (fig. 50) contiene un ci-
clo del Génesis realizado en el segundo cuarto del siglo IX, con pe-
queñas y más bien desgarbadas figuras en un paisaje estilizado; el
efecto total es casi en silhouette y sugiere otro prototipo antiguo
tardío. Pero una de las producciones más extrañas del escritorio de
Tours, ejecutado bajo el conde Vivían hacia 850 es un Sacramental
del abad Raganaldo de Marmoutier, hermano del conde Vivían ,
que contiene entre las ilustraciones a toda página una representa-
ción de Raganaldo bendiciendo al pueblo (fig. 51) en un gran me-

61
dallón central rodeado por las virtudes Prudencia, Fortaleza, Tem-
planza y Justicia, situadas en redondeles. Las pequeñas figuras es-
tán pintadas en oro sobre fondo verde, un resplandeciente jero-
glífico de ritual. En el manuscrito hay por doquiera medallones
conteniendo escenas de la Natividad, el Bautismo de Cristo y la Ul-
tima Cena (fig. 52); una vez más, las menudas figuras están pinta-
das con siluetas de oro y sugieren un conocimiento de las ampullae
de Monza y Bobbio, vidrio tallado antiguo tardío, y posiblemente
la influencia de esculturas de cristal de roca, tales como las ejecu-
tadas probablemente para Lotario II, aunque este cristal (fig. 59)
en particular, fue esculpido después de haber sido realizada la de-
coración del Sacramentario de Raganaldo 55 • El trabajo de este escri-
torio llegó a su fin por la invasión escandinava de 853, pero la
influencia del escritorio no cesó por tal calamidad; se sintió en
Metz, Fulda, St. Gall, Tréveris y Echternach hasta por lo menos
el siglo xr 56 •
Un taller de Metz estaba también afiliado a la corte y su ma-
nuscrito más celebrado fue el Sacramentario de Drogo, arzobispo de
Metz (826-855) e hijo ilegítimo de Carlomagno, capellán de Lotario
y con posterioridad vicario apostólico del imperio del norte de los
Alpes, aunque este último título parece probado que fue meramente
honorario. Se ha sugerido que el Sacramentario pudo haber sido en-
cargado para aumentar el prestigio de Drogo como legado papal y fue
probablemente realizado durante la última década de su vida. La
producción manuscrita en Metz antes de la llegada del arzobispo es
más bien indescriptible, y el Sacramentario es, una vez más, un claro
ejemplo de la influencia de la corte sobre un taller local, llegando a
producir obras de alta calidad. El manuscrito está decorado con una
interesante serie de iniciales historiadas, todas a una escala bastante
pequeña, pero conteniendo figuras pintadas de forma muy viva y
con marcados medios tonos clásicos (fig. 53). La fuente del estilo
de estas figuras es todavía desconocida. Además las letras capitales
están embellecidas con tallos y hojas de acanto pintados en oro, los
cuales invaden a menudo el espacio de alrededor (fig. 54). Dos
Evangelios del mismo grupo, por supuesto que del mismo artista
que decorara el Sacamentario de Drogo están influidos, el primero
por los Evangelios de Viena y el segundo por los manuscritos de
Tours, particularmente en lo que se refiere al texto y en la prime-
ra página de cada Evangelio y ambos datan de mediados del si-

62
53 La Ascensión. Sacramentario del arzobispo Drogo de Metz (826-855). Metz, hacia 842.
glo IX. Además, una colección de textos astronómicos y cronológi-
cos realizada entre 820 y 840, ahora en Madrid, está basada, en par-
te, en un prototipo perdido producido en Metz en 809 y en parte
en un manuscrito que se cree haber sido ejecutado en Aquisgrán
por «extranjeros» autores también de los Evangelios de Vie-
na. El Sacramentario de Drogo fue también producido bajo la in-
fluencia de Tours, pero ha sido apuntado que la característica or-
namental de Metz, que había de tener influencia sobre los dibujos
e iluminaciones anglosajonas, no tiene efecto en ninguna otra es-

54 Te igitur. Canon de la mtsa del Sacramentario de Drogo.


55 Tapa de marfil. La Anunciación, la Adoración de los Magos y la Degollación
de los Inocentes. Metz. Mediados del siglo IX.

cuela carolingia; su fuente, así como la de su iconografía y estilo


todavía es desconocida.57
Las tallas de marfil atribuidas a los talleres de Metz a me-
diados del siglo IX también atestiguan un profundo estudio de un
temprano ciclo narrativo cristiano. Los soberbios relieves más
tarde utilizados como encuadernación de manuscritos procedentes
de la catedral de Metz y pertenecientes al tesoro son casi un
pastiche de estilo antiguo tardío (fig. 55). Los detalles arquitectó-
nicos, cortinas, árboles, variados movimientos de las figuras, la su-
tilidad y tratamiento de los paños, el realismo de cada escena, todo
apunta hacia un artista empapado de la antigüedad cristiana que se
esfuerza, una vez más, en realizar reproducciones «auténticas». Las
frondosas ramas de acanto y de vid que bordean los paneles narrati-

65
56 Cristo en la Cruz. Sacramentario de Carlos el Calvo.
Escuela cortesana de Carlos el Calvo. Segunda mitad
del siglo IX.

vos están esculpidos con igual virtuosismo 58 • La tradición continuó


a través de otros talleres durante el siglo x. Un panel esculpido
con una representación alegórica de la Crucifixión tachonada de
oro, en el Museo Victoria y Alberto de Londres, revela un endu-
recimiento del estilo (fig. 57) y al mismo tiempo la influencia del
último estilo de corte del Sacramentario de la coronación de Carlos
el Calvo (fig. 59 ). 59 Pero el impacto del primitivo modelo cris-
tiano todavía permanece notablemente vivo. Un pequeño panel
esculpido hacia 900, con la Adoración de los Magos y la Presen-
tación en el Templo, del Museo Victoria y Alberto, muestra en
la realización de los detalles arquitectónicos y la comprensión de la
forma en movimiento una admirable percepción de un modelo ante-
rior (fig. 58 ).60 Los talleres produjeron una serie de peines litúrgicos
y uno de los mejores está ahora en el Museo Schnütgen, de Colo-

66
58 Adoración de los Magos y Presentación en el Templo. Cubierta
de libro en marfil, Metz, primeramente en Sens. Ultimas del siglo IX
o principios del x.

...
nia, y cofrecillos, tales como los de París y Brunswick, y una vez
más el estilo temprano de Metz, ligeramente endurecido, se com-
bina con influencias de la escuela cortesana.61
El cristal de roca de Lotario II (855-862), rey de Lotaringia,
antiguamente en la abadía de Waulsort o Vasor, en el Mosa, no
lejos de Dinant, ahora en el Museo Británico (fig. 59), esculpido
con ocho escenas de la historia de Susana, puede proceder también
de un taller de Metz.62 Se ha intentado atribuir esta talla a Reims
pero el estilo es bastante diferente del Salterio de Utrecht y
sus subalternos. Sus tranquilas y más bien rechonchas figuras, los
pliegues paralelos de los paños, la sobriedad de los gestos tienen
grandes afinidades con el que sabemos fue realizado en Metz. La
historia de Susana fue considerada en los primeros tiempos cristia-
nos como un símbolo de la Iglesia perseguida y de la redención de
la Humanidad de los poderes del Maligno, y no puede caber duda
de que un modelo cristiano temprano estaba a mano cuando este
cristal fue tallado. Han sido identificadas bastantes tallas en cristal de
roca del período carolingio -una gema con el busto de Lotario
está colocada en la gran cruz de oro otoniana de Aquisgrán y el res-
to está decorado con la figura de San Pablo, o la del Bautismo de
Cristo o la Crucifixión-, pero la preciosidad y rareza del material
implican un entusiasta y personal patronazgo. Como los grandes ca-
mafeos de Constantino, los cristales de roca carolingios son la di-
recta expresión del arte cortesano.
La situación de la escuela de corte de Carlos el Calvo todavía
está bajo debate: Corbie, Saint Denis, de donde era Carlos abad
honorario, Reims y Compiegne han sido los lugares apuntados. La
escuela produjo el Sacramentario de la Coronación, antiguamente en
el Tesoro de la catedral de Metz, y acaso no deje de tener inte-
rés que Carlos el Calvo fuera coronado rey de Lotaringia en Metz
en 869, que su entonces amante y después esposa Richildis per-
teneciera a una prominente familia lotaringia, que por el Tratado
de Meersen, concluido con Luis el Germano en 870, Carlos perdiera
Metz y la mitad de su reino de Lorena para explicar el hecho de
no haber sido concluido el Sacramentario. Por otro lado, hay tan
marcados elementos de patronazgo privado en todos los manuscri-
tos ejecutados bajo Carlos el Calvo, que su muerte en 877 puede
ser la razón de que la producción quedara detenida. El retrato de un
príncipe carolingio entre dos obispos ha sido variamente interpretado

68
--

59 Leyenda de Susana. Cristal de roca tallado para Lotario II (855-862), rey de


Lotaringia, Metz. Antes en la abadía de Waulsort, en el Mosa, Metz.

(figura 60): Mientras unos han reconocido al rey merovingio Clodo-


veo entre San Remigio de Reims y San Arnulfo de Tréveris, otros
ven a Pipino entre los papas Esteban II y Gregorio el Grande, a
Carlomagno entre los pontífices Adriano y Gregorio, y a Carlos el
Calvo entre Hincmar de Reims y Advenrus de Metz. La sugeren-
cia más ingeniosa es la de que las figuras correspondan a Cado-
magno entre los papas Gelasio y Gregorio el Grande, hipótesis
basada en los libros cerrados y abiertos en las manos de los prela-
dos que se supone se refieran al Sacramentario de Gelasio (libro ce-
rrado) reemplazado por el Sacramentario gregoriano (libro abierto),
según un cambio del que fue inspirador Carlomagno.63 Pero la
idea sustancial puede ser simplemente la de la elección divina de
la casa carolingia y su apoyo por la Iglesia. También procede de la

69
60 Carlomagno entre el papa
Gelasio y el papa Gregorio el
Grande (?). Sacramentario de la
Coronación de Carlos el Calvo.

escuela cortesana un libro de horas destinado a Carlos, ahora en


Munich, su Salterio donde es comparado a Josías y Teodosio, data-
ble mediante una referencia a la reina Hermintrude con la que se
casó en 842 y que murió en 869, escritos enteramente en letras de
oro, un tiempo en la catedral de Metz, y el magnífico Evangeliario
ahora conocido como el Codex Aureus de San Emmeram. El estilo
de las ilustraciones del último ha sido comparado con el del escri-
torio de Reims, pero la caligrafía no pertenece a este centro. Las ta-
blas canónicas están basadas en los Evangelios de Saint-Médard-de-
Soissons, realizado para Carlomagno en Aquisgrán y el resto del
manuscrito es ecléctico, incluyendo influjos de Tours y Saint
Amand. La pródiga utilización de oro, de letras doradas, de jas-
peados salpicados con oro, grandes hojas de acanto de oro, el es-
plendor de los colores púrpuras, azules, verdes y anaranjados, la
magnificencia de la cubierta de oro, todo apunta hacia un directo

70
patronazgo imperial. Se ha sugerido que la influencia de Dionisio
el Areopagita puede ser hallada en la iconografía de las iluminacio-
nes y en la obra de oro; estos escritos fueron traducidos al latín
en Saint Denis bajo el abad Hilduino entre 832 y 835 y después
por Juan Escoto Eriúgena entre 855 y 858 por encargo de Carlos
el Calvo. Hilduino también compuso la Areopagitica identificando
a Dionisio con Saint Denis. Los argumentos litúrgicos, por ejemplo,
la letanía del Salterio de Carlos el Calvo contiene santos venerados
especialmente en Saint Denis y todo ello ha sido empleado para
sostener la atribución de este grupo a la Abadía de Saint Denis.64
Ciertamente, la combinación de varios factores incidentales parece
apuntar hacia dicha abadía. Cualquiera que sea la localidad no
puede caber duda de que para uno de los más espléndidos monar-
cas carolingios -Carlos llegó al Concilio de Ponthion, cerca de
Chalons, en 876 «graecisco more paratus et coronatus», ataviado y
coronado al modo bizantino, y como los emperadores de Bizancio
fue recibido con aclamaciones y cánticos de la asamblea- el artista
del Codex Aureus realizó una de las máximas obras maestras de la
pintura carolingia. La Adoración del Cordero (fig. 61) es sorpren-
dente por su manera de tratar una visión apocalíptica. Un cordero
dorado, permaneciendo sobre un rollo, flanqueado por una inscrip-
ción y estratos de gloria, rodeado por planetas y estrellas, coloca-
do sobre un soporte de luz malva y oro y una gran estrella, adorado
por una masa de ancianos llevando coronas, sus túnicas y mantos
sombreados de rosa, naranja, púrpura y azul, todo ello fuerte-
mente silueteado en oro. Aún más abajo, la personificación de la
Tierra y el Mar; toda la representación rodeada de un rico borde
de ovas y acantos; el texto resalta con letras de oro sobre un fondo
púrpura. La vibración del color, el sentido del movimiento en el
éxtasis, elevan la visión mística. El estilo de las figuras del manus-
crito es un tanto diferente del de la cubierta (fig. 43 ), el cual es
más afinado y elegante. Las flexibles y delgadas formas, el sentido
de comunicación inmediata, los nerviosos gestos, las figuras posa-
das o flotantes sobre el suelo y los fondos arquitectónicos parecen
apuntar hacia Reims como lugar de origen, pero una vez más,
dondequiera que la cubierta se haya realizado, es una de las
obras maestras del arte de la orfebrería. Incluso la colocación de
las piedras preciosas rodeadas de filigrana de hojas de acanto y dis-
puestas en arqueados soportes, con pilitas para las perlas agrupa-

71
das a veces de cuatro en cuatro como las patas de una mesa -los
cálices en forma de monte se asociaban con la sangre de los márti-
res, las piedras preciosas con la Ciudad de Dios- son maravillo-
sas obras de arte. Dominando estas riquezas apiladas, porque todo
el panel se eleva sobre los demás relieves, Cristo se muestra en
Majestad, circundado por un firmamento estrellado de piedras pre-
ciosas, cálices de oro y salpicaduras de esmalte. La visión surge del
fondo dorado en suaves curvas, Cristo, imberbe, de larga cabelle-
ra, ceñido en un rítmico remolino de pliegues estrechos y amplia-
mente espaciados que terminan en caprichosas estrías y arrugas ha-
cia los pies, Dios mayestático sentado entre sus evangelistas
y entre escenas de su ira, su juicio y su amor. Tanto en el ma-
nuscrito como en la encuadernación, una y otra vez, pueden descu-
brirse intensos estudios de los primeros modelos cristianos. El
Codex Aureus de San Emmeram debe haber sido encargado por el
emperador Carlos para evocar las glorias de Constantino y Teodo-
sio y para rivalizar con las riquezas de los romanos de Oriente.
Porque el techo de Saint Denis brillaba con sus oros; sus muros
estaban cubiertos de plata, y toda la construcción reflejaba el es-
plendor del Rey de los Cielos; el altar se revestía de oro y sostenía
cruces de oro y candelabros mientras colgaban coronas votivas de
oro, esmalte y piedras preciosas; splendens, radians, coruscans.
Los monasterios en contacto con la Corte aún debieron con-
tinuar las tradiciones anteriores a la renovación. La escuela franco-
sajona, que generalmente se supone ahora tenía su centro en el mo-
nasterio de Saint Amand, cerca de Tournay, aunque su abad Milo
fuese amigo de Carlos el Calvo y tutor de sus hijos y aunque otro
hijo, Carlomán, llegase después a ser abad, produjo manuscritos que
mientras demuestran una deuda para con los artistas de Reims se
concentró más en grandes iniciales y tablas canónicas diseñadas se-
gún las formas animales y los entrelazados anglosajones. Por bellos
que pudieran ser los escritos, la impresión que dan los surgidos de
este centro -y no era el único-- es esencialmente retardataria.
Por otra parte, parece no haber duda de que la segunda Biblia de
Carlos el Calvo, realizada en Saint Amand, es una síntesis soberbia,
verdadero alarde de la experiencia estética insular. Esta Biblia,
legada por Carlos a la abadía de Saint Denis, contiene una referencia
a la muerte del hijo de Carlos, su homónimo, rey de Aquita-
ma en 865, como sí se tratara de un suceso reciente, pero proba-

72
61 Adoración del Cordero. Codex Aureus de San Emmeram de Ratisbona. Escuela de
Carlos el Calvo (Saint-Dcnis?); hacia 870.
blemente se realizó después de 871, el año de la desgracia de Car-
lomán -fue cegado y enca;:cdado por su padre (Carlos el Calvo
nunca fue más bizantino que cuando cegó a su hijo}-- y antes de
877, el año del fallecimiento de Carlos. Los versos de la dedica-
toria han sido atribuidos a Hucbaldo, abad de Saint Amand, quien
también escribió un poema erudito y del todo insoportable, el Eglo-
ga de los calvos, justificando y alabando la calvicie, en el que no sólo
los hombres más grandes y mejores habían sido distinguidos de tal
suerte, sino que cada palabra de los ciento cuarenta y seis ver-
sos comienza con la letra C. La decoración de esta segunda Biblia
(fig. 62 ), es un recuerdo de que, a despecho de la consciente acepta-
ción del arte del Mediterráneo fomentado por la Corte imperial, el
estilo bárbaro del Norte no había muerto por completo; continua-
ría haciendo imitaciones hasta tan tarde como el siglo xrr. Pero
también este centro nórdico llegó a un final; en 881 los monjes de
Saint Amand huyeron de los normandos para refugiarse en Saint
Germain des Prés.65
Una mescolanza de elementos insulares y renovadores puede
ser hallada en las producciones del monasterio de Saint Gall, fun-
dación irlandesa que se alzó a gran eminencia en el siglo IX y co-
mienzos del x. Bajo una serie de grandes abades, Grimvaldo (842-
872), un discípulo de Alcuino, Hartmuto (872-883) y Salomón
(890-920), que también fue obispo de Constanza y canciller del
reino franco del Este, el monasterio adquirió grandes posesiones
y se convirtió en renombrada escuela de música, literatura y artes.
Fue aquí donde Notker Balbulus escribió la Gesta Karoli a ins-
tancias de Carlos III, hombre piadoso y erudito, después de una vi-
sita a St. Gall en la Navidad de 883. La Gesta, con su mezcla de
anécdota y leyenda. fue pensada para aportar a las generaciones
posteriores a su muerte el significado de la vida de Carlomagno.
La décoración de los manuscritos especulaba principalmente con
grandes iniciales realizadas con entrelazados, forma s foliadas y hojas
de acanto. Un salterio escrito y decorado por Folchardo antes de
872 es una de las producciones más bellas de St. Gall. La letra
«Q» en la página 135 (fig. 63 ) es un típico ejemplo de la severa
elegancia de este estilo híbrido con ecos de varios escritorios caro-
lingios. La página, sobre vitela púrpura, se enriquece con oro y
plata; la letra «Q» es de oro con decoraciones en verde pálido y
azul celeste; las franjas de oro sobre azul. La utilización de frescas

74
,.,

1;

62 Inicial de la Se-
gunda Biblia de Car-
los el Calvo, Saint
Amand, 871-877.

63 Inicial del Salterio


de Polchardo, St.
Gall. Anterior a 872.
-
hojas de acanto por doquier sugiere en el manuscrito elementos
decorativos de la escuela cortesana de Carlos el Calvo. Los artistas
de St. Gall procuraron desinteresarse de la representación de figu-
ras, aunque las del rey David en el Salterio de Folchardo tengan
considerable encanto y el Psalterium Aureum, realizado para el
abad Salomón, sea un bello punto de partida de esta tendencia. La
representación de David en dicho salterio muestra una fuerte de-
pendencia de los estilos cortesanos {fig. 64 ). Las figuras quedan
silueteadas en oro y rellenas con sombras de verde pálido y rosa
sobre un fondo púrpura. La arquería contiene columnas verdes con
decoración dorada o de oro sobre púrpura. David se sienta sobre un
tronco dorado y el supedáneo es de oro, aunque sus pies descan-
sen sobre una superficie anaranjada. El aspecto total es bello, pero
la calidad no es la cortesana. 66

64 El rey David tocando el


arpa. Psalterium Aureum,
del abad Salomón . St. Gall.
890-920.
65 Cristo en maj est~d entre serafines y los Cuatro Evangelistas (izquierda).
66 Asunción de la Virgen de la Leyenda de St. Gall (derecha). Tapas de li-
bros, en marfil, realizadas en St. Gall por Tuotilo, hacia 900.

Las tallas de mar6.1 realizadas en St. Gall son notables tanto por
la artesanía decorativa y foliada como por los temas figurados. Las
cubiertas del Evangelium Longum, casi seguramente trabajadas ha-
cia 900 por el monje Tuotilo, al que se refiere Ekkehardo en su
Casus Sancti Galli, muestran en un lado la talla de Cristo en Ma-
jestad (fig. 65) y en la otra la Asunción de la Virgen (fig. 66) y una
escena de la leyenda de St. Gall en la que un oso recibió del santo la
orden, en nombre de Cristo, de que trajese leña y la echara al fuego;
después de lo cual el oso recibió pan y el mandato de irse para siem-
pre. Tales escenas aparecen jtmto a paneles de rollos de acanto, y el
estilo es muy distinto del de otros talleres; un amplio trabajo de las
hojas surgiendo de carnosos tallos, figuras firmemente modeladas y
revestidas en un complejo sistema de pliegues paralelos, un fuerte
sentido de movimiento dentro de una gran firmeza envolvente. Si

77
la talla, de la más alta calidad, muestra alguna influencia, será la
de la escuela cortesana de Carlos el Calvo con débiles ecos de
Reims, Tours y Metz. Considerando las escenas de la chapa del
reverso y la referencia a Ekkehardo, no puede quedar duda acerca
de la procedencia de St. Gall, aunque ninguna obra anterior de
este centro nos conduzca a él. El plegado de paños es más sutil
que el que aparece en la fotografía. La placa con la talla del Cristo
en Majestad es muy compleja de dibujo y de pleno acierto pese al
hecho de que San Lucas parece estar mojando su pluma en el cuer-
no de la abundancia, esto es, la tierra, y San Marcos está aguzando
la suya sobre la cabeza de un dios fluvial, es decir, el mar. Es de
advertir la variedad de posturas de los ángeles. Una segunda cu-
bierta de libro se decora con rollos foliados incluyendo bestias sal-
vajes que atacan al ganado (fig. 67) --es de notar cómo las bestias
agarran los pliegues de la piel en la parte superior de la talla y
cómo tal escena se da en el recuadro de la Asunción- o bien todo
un tapiz de artificioso follaje con suprema elegancia de diseño con-
cebido en dos planos sin proyecciones irregulares desde la super-
ficie. Estos juegos de cubiertas parecen haber sido tallados por la
misma mano y constituyen una realización totalmente aislada.67
Durante la segunda mitad del siglo IX las guerras civiles entre
reyes o entre condes turbulentos y una serie casi anual de invasio-
nes noruegas destruyeron la frágil paz del Imperio carolingio. París
fue saqueado por los normandos en 861, quemado en 865 y sitia-
do en 885. En 881 y 882 los daneses incendiaron Lieja, Tongres ,
Colonia, Bonn, Stavelot, Prüm, Aquisgrán y se posesionaron de
Tréveris . Ni había armada para detenerlos o controlarlos ni ejérci-
to para parar esta amenaza en tierra. Hombres libres empezaron a
reunirse en grupos bajo la jefatura de otros suficientemente fuer-
tes para protegerlos en tiempos de azares. El Mediodía de Francia
fue asediado por bandidos y saqueadores musulmanes; no queda
evidencia de que los árabes se posesionaran de ciudades, a las que
frecuentemente saqueaban, pero sí eran dueños del campo y de las
montañas.68 Carlos III estaba falto de la energía y del vigor para
resolver las disensiones imperiales por una parte y las amenazas
exteriores por otra. Fue depuesto en 887 y murió un año después.
«Entonces --dice el cronista lotaringio Regino de Prüm- los reí-

67 Tapa de marfil esculpida probablemente por Tuotilo, en St. Gall. Hacia 900.

78
nos que habían estado sujetos al gobierno de Carlos saltaron en pe-
dazos rompiendo el lazo que los unía y sin esperar a su señor natu-
ral, cada uno trató de crearse un reino propio extraído de sí mis-
mo.» Realmente, el centro político del Imperio comenzaba a osci-
lar más hacia el Este. Arnulfo de Carintia, rey de los Germanos,
iba a asumir el título imperial y los ornamenta palatii que incluían
el altar portátil de oro que ahora lleva su nombre y el Codex A u-
reus de Carlos el Calvo fueron dados a Arnulfo. Este los legaría
en 899 al monasterio de St. Emmeram de Ratisbona, donde fue
enterrado. En 892, los húngaros aparecieron en las fronteras orien-
t:~les. En 900 llevaron a cabo una expedicióa de saqueo hacia Ita-
lia y por espacio de los diez aiíos siguientes devastaron Carintia,
Sajonia, Turingia y Alemani2.69 Fue una época de considerables tur-
bulencia e inestabilidad.
Pero la fábrica de la cristiandad europea, reforzada por el em-
perador Carlomagno y salvaguardada por el Papado, de la que éste
se creía dueño, no ib2 a disolverse tan fácilmente como el Imperio.
La nueva oleada de bárbaros, por temible que pareciera en su arre-
metida pudo ser soportable tras sesenta años de destrucción. Los ci-
mientos de la civilización medieval , afianzados por el emperador
Carlos, habían sido hincados, tanto si se reconocía como si no, en la
roca de San Pedro y sobre la sede, más que del Imperio, de Roma.

80
Notas
CAPÍTULO PRIMERO

1 Carlomagno estaba bien predispuesto, 4 H. HoLman, "Die Aacher Theoderich·


de modo totalmente romántico, hacia statue" , Das erste ]ahrtausend, Kultur
la emperatriz Irene. Incluso hubo tmd Kunst im werdenden Abenland
propuestas matrimoniales a la empcra· an Rhein und Ruhr, Düsseldorf, 1962,
triz, a la sazón de edad considerable, 1, 318.
y claro está que ésta las iba a acoger
5 Alcuino describió la catedral de York:
favorablemente. No lo harían igual los
Tenía treinta altares y muchos arcos
patricios bizantinos, quienes la depu-
y columnas. Hexham, hacia 700, era
sieron en 802 por estas y otras razo-
mirabtli longitudine et altitudine y
nes casi ante los ojos de los enviados
tenía muchas columnas. Con relación
de Carlomagno. Para éste fue de con-
al supuesto plano T de Hexham, debe
siderable embarazo el advenimiento de
ser señalado que dicho plano es raro
un nuevo emperador, Nicéforo I, ya
en la temprana Italia cristiana y su
que en lo sucesivo no podrla continuar
repetición en tiempo de Carlomagno
argumentando que era inapropiado
puede ser debida a la influencia nor-
para una mujer llevar el título impe-
teumbria. Criptas de corredor semicir-
rial. Había habido también propuestas
cular se encuentran en Roma (v. g.
de matrimonio entre Rothruda, la hija
San Pedro, h. 590), pero el primer tipo
mayor de Carlomagno, y el joven Cons·
más parecido a las catacumbas y más
tantino VI, por loo años 781 y 787.
irregular de Hexham fue copiado de
Constantino VI fue depuesto y cega-
Soissons (817-841 ) y Steinbach (821).
do por su madre, la emperatriz Ire·
El último fue construido por Eginar-
ne, en 797; Rothruda murió en 810.
do, que pudo haber sido informado
Cf. E. H. Kantorowicz, Laudes Regi~e.
por Alcuino acerca de la arquitectura
A Study in Liturgical Acclamations
norteumbrosana. Canterbury se calcó
and Ruler Wlorship, Bcrkc!ey y Los
de una basílica romana y se destruyó
Angeles, 1946, p. 37.
por incendio en 1067. La pnmera ca-
2 ]. von Schlosser, Quellenbuch zur tedral de Paderborn muestra influen·
Kunstgeschichte des abendliindischen cia anglosajona. Por otra parte, St .
.Mittelalters , Quellenschri/ten fiir Albans, un edificio mayor, pudo ser
Kunstgeschichte, N. F. VII , Viena, construido bajo influencia carolingia.
1896, p. 25. Cf. P. Kidson y P . Murray, A History
o/ E11gli.rh Architecture, Londres, 1962,
3 Cf. Krautheimer en Art Bulletin,
p. 28; E. A. Fischer, The Grealer
XXIV, 1942, p. 35; H . Fichtenau,
A11glo-Saxon Churcbes, Londres, 1962.
The Carolingian Empire, Oxford, 1957,
p. 67. No hay evidencia de que los 6 La tradición occidental de las capillas
papas tuvieran un sacrum palatium an- centralmente planeadas del palacio co·
tes de 813. Carlomagno estaba bien mienza con no menos de tres ejern·
enterado acerca de Constantinopla me- plos datando de últimos del siglo VIII
diante sus enviados, y había griegos o principios del IX: Una iglesia de
no sólo en Italia, sino en su propio Bencvcnto construida por el gobernan-
séquito, que podrían informarle sobre te A:echis II , hacia 765; Aquisgrán,
los edificios de la metrópoli. Cf., tam· dedicada posiblemente por León III
bién, Krautheimer, <<An introduction en 805; Germigny-des-Prés, consagra·
to an " I conography of Mediaeval Ar- da en 806. Cf. I. Lavin, <<The House
chitecture">>, ]oumal o/ the Warburg of Lord. Aspects of thc role o( Pa lace
and Courtauld Institutes, V , 1942, 2. Triclinia in the Architecture of Late

221
Antiquity and the Early Middle Ages», Kunstwissenscha/t, XXIX, 1906, pá.
Art Bulletin, XLIV, 1962, Jff., esp. gina 195, 310; J. Buchkremer, «Un·
15. Eginardo, uno de los arquitectos tersuchungen zum karolingischen Bau
de Carlomagno, había estudiado a Vi· der Aachener Pfalzcapelle», Zeitschri/t
trubio. Cf. E. de Bruyne, Etudes d'Es· d. Deutschett Vereins /. Kunstwissen·
thétique Afédiévale, I, Brujas, 1946, scha/t, I, 1947, I; H. Beenken, «Die
p. 243. Aachener Pfalzkapelle. Ihre Stellung in
Carlomagno recibió permiso del papa dcr abendlandischen Architekturcnt·
Adriano (772-795) para decorar las pa· wicklung>>, ]b. des Rhein. Vereins /.
redes de las iglesias de Rávena con Dcnkmalp/lege u11d Heimatschutz,
mosaicos y paneles de mármol. Musive 1951, 67; F. Kreusch, «Über PfaJz.
marmorea urbis raven/1! tam in temp/is kapelle und Atrium zur Zeit Karls des
quam in parietibus et stratis, tam mar· Grossen», Dom zu Aachen, Beitriige
marea quamque musivmn, caeteraque zur Baugeschichte, IV, 1958.
exempla de eoden palatio vobis con· Sobre l:t influencia de la capilla del
cedimus au/erenda! Cf. del Monico en palacio de Aquisgrán: G. Bandrnann ,
Afon. Piot., tomo XXXIX, 1943, p:Í· Mittelalterliche Architektur als Bedeut·
gina 85. ungslriigcr, Berlín, 1951, 103, 201; L.
Grodecki, Au seuil de l'Art Roman.
7 H. Fichtenau, «Byzanz und die P falz
zu Aachem>, Mitt. des Inst. /ür oste· L'Architecture otto11ienne, París 1958,
rreich, Gestchichts/orschung, L IX , p. 168; A. Grabar, Mart yrium, I , P:Í·
gina 559.
1951, Iff. Ilay alguna duda de que
Escritos recientes sobre arquitectura
León III dedicase la iglesia en 805;
carolingia en general: H. E. Kubach
fue probablemente dedicada y consa·
y A. Verbeek, «Die vorromanische und
grada por 800. J. Hubert, «La mo-
romanische Baukunts in Metteleuropa
salque disparue de la chapelle du pa·
Literaturbericht», Zeitschri/t /ür Kunsl·
lais de Charlemagne», Bu/l. de la Scc.
p,cschichte, XIV, 1951, p. 124; ibíd.,
des Antiquaires de France, 1932, pá·
gina 132. Las puertas de bronce y las XVIII, 1955, p. 157.
balaustradas de las tribunas, según 9 Schloser, Schri{quellen, p. 216, nÚ·
Reinhardt (Vita Karoli, 2·6 ), datan mero 682: «Basilica instar eius qu/1!
del tiempo de Carlomagno; el mo· Aq11is est constituta». Los arcos de
saico también está datado de cornien· herradura son raros en Frnncin: Des-
zos del siglo JX. Hermann Schnitzler houlicres, «Le premier art roman d'a·
arguye que en el tiempo de Cario· pres M. Puig y Cadafalch», Bu/l. Mon .
magno los veinticuatro ancianos adora· LXXXVII, 1928, p. 103: A. Khatcha·
rían al Cordero de Dios; la figura de trian, «Notes sur l'Architecture de
Cristo en majestad fue sustituida hacia Germigny-des-Prés», Cahiers Archéolo·
finales del siglo XII por Federico Bar· giqucs, VII, 1954, p. 161.
barroja, probablemente cuando fue ins·
10 H. Liebeschutz, «Théodulph0 of Ü r·
talada la gran lámpara que todavía
leáns and the problems of thc c~rn·
cuelga del techo de la capilla del pa·
lin¡!ian Renaissance», Fritz Suxl. 1980·
lacio. H. Schnitzler, «Das Kuppeimo·
1948, a Volume o/ Memnria! Fssarr,
saik der Aachener Pfalzkapelle», Aa·
Londres, 1957, p. 77; A. Freeman,
chener Kunstblatt, XXIX, 1964, l.
«Theodulf of Orldn< ""d rhc Libri
8 ]. Fleckstein, «Die Hofcapelle der Carolini», Speculum, XXXTT. 1957,
deutschen Konige», Schri/ten der Mon. p. 663. Tambié'l F . .T. R1by, Secular
Germ. Hist. XVI , I, Stuttgart, 1959, lAtín Poetry, T, p. 178: M. G. H.,
I, p. 43, Lavin, en Art Bulle/in, XLIV, Pol't/C carolinl!ii avei. l. cd. Dnmmler,
1962, p. 24. También en E. von Som· 1881; Theodulfns , Ca•mina, XXVTIT,
merfeld, «Westbau der Palastkapelle Vers11s ud ]rtdices. V. p. 171. 498.
Karls des Grossen», Repcrtorium für 211-221, p. 499; M. R. Pri ~tcr, «les

222
tissus orientaux de la Bible de 1'héo- der Zcit Karls des Grossen», Codex
dulphe,., Coptic Studies in honor o/ Beroensis 348, Zeitschri/1 fiir schwez-
\Va/ter Ewmg Crum, Boston, 1950, zerische Archiiologie und Geschichte,
501. V, 1943, 149.
.Miss Freeman subraya la importan·
11 G. Bouet, «Germigny·de>-Prés», Con- cia del uso de la literatura litúrgica
gres Archéologique, LlX, 1892, 25-1; de la antigua iglesia española, el uso
]. Hubert, «Germigny-des-Prés». Con· de una antigua biblia latina (pre·
gres Archéologique, XCIII, 1931, 534. Vulgata). Señala lo anterior después
El mosaico fue restaurado en 1841 por de considerar Jos notables pasajes del
un italiano, Ciuli, y después por Chré- Primer libro de los Reyes, vi, 23-28,
tain y Lisch; A. Grabar, «Les mosai· el II de las Crónicas, iii, 10-13; Li-
ques de Germigny-des-Prés», Cahiers bri Carolini, I, c. 20, está claro que
Ar:heologiques, VII, 195-1, 171; H. E. es algo más que las dimensiones y la
del Monico, «La mosJique de 1'abside curva del ábside de Gcrmigny Jo que
orientale a Germigny-des-Prés», Mon. determina que las alas interiores de
Piot., XX..'CIX, 1943, 81, sugiere que los ángeles deban tocarse entre sí }' la>
es obra de un refugiado bizantino em· exteriores las paredes. Dos c~pítulos
pleando en parte tesserae de Rávena importantes de Jos Libri Carolini están
y materiales locales. Grabar compara dedicados a los querubines y a su sig-
el estilo de los arcángeles con el ángel nificación en el tabernáculo de Moisés
de la luneta imperial de Santa Sofia, y el Templo de Salomón; parece haber
Constantinopla, y con un ángel de San- estrecha conexión entre la iconografía
ta Sofía de Salónica, aunque éste es de Germigny y el argumento de Libri
posterior en fecha. Acaso sea más ins- Carolini. Sobre la importancia de la
tructivo considerar los mosaicos de comunidad judía hispánica véase Free·
iglesias romanas: Santa Maria in Domi- man, op. cit., p. 677, 692. «Las Biblias
nica, S. Prassede, San Marcos, etc. de Teodulfo eran únicas en su época
Consideraciones técnicas y la mezcla de en guardar fidelidad a la tradición he·
optts sectile con mosaicos sugieren in- brea.» Los plausibles argumentos de
fluencias italianas mejor que bizanti- Miss Freeman han sido rechazados por
nas. Grabar también señala las marca- L. Wallach, «The unknow author of
das influencias islámicas, Jos vínculos the Libri Carolini», DidascaliiE, Nueva
con el arte Omeya de Siria y, sin duda, York, 1961, p. 469, quien arguye que
de España. También G. de Franco- la edición fiml de Libri Carolini fue
vich, «Üsservazione sull'altare di Ra· realizada probablemente por Alcuino y
teling in Cividale», Scritti di storia no acepta a Teodulfo como autor, aña-
dell'arte in onore di M. Salmi, Roma, diendo que Jos libros nunca fueron
1961, p. 208. Nota 82, señala la in- publicados y tuvieron poco que ver
fluencia de Siria, y M. Viaillard-Troie· con el arte carolingio contemporáneo.
kouroff, <<Tables de canons et stucs
carolingiens» Atti dell'SO Congresso di 13 K. J. Conant, Carolingian and Roma-
Studi sull'arte dell' Alti Medioevo, Mi· ltesque Architecture, 800-1200, Pelican
lán, 1962, 154. History of Art, 1959, p. 17.

12 A. Freeman en Speculum, XXXII, 14 El mapa del mundo de Teodulfo pue-


1957, 700; M. Metzger, «Quelques ca· de estar reproducido en un manuscrito
racteres iconographiques et omamen· del Vaticano (Regina, p. 123) rdi·
taux de deux manuscri ts hébraiques zado en Ripoll y que contiene un
du Xe siecle», Cahiers de Civilisation mapa circular de un tipo bien conocido
Médiévale, Xe-XIIe Sieclcs, I , 1958, a través de la descripción de Eginardo
205. Sobre manuscritos realizados en de la mesa de plata de Carlomagno;
Fleury: O . H omburger, <<Eine unver· F. N. Estey, «Charlemagne's Silver Ce-
offentlichte Evangelienhandschrift aus lestial Table», Speculum, XVIII, 1943,

223
112. El mapa de Ripoll está decorado 16 D. Groszman, «Kloster Fulda und
con una pequeña figura de la Tierra seine Bedeutung für den frühen dcut·
rodeada por Jos doce vientos, con una schen Kirchcnbau», Das erste Jahrtau.
inscripción que contiene dieciséis lineas send, I, 1962, 344; Krautheimer en
del poema de Teodulfo. Ripoll estaba Art Bulletin, XXIV, 1942, pp. 7·8; ].
en esrrecha relación con Fleury duran· Toynbee y J . Ward Perkins, The Shri·
te el siglo xr; M. A. Vidier, «La map· ne of St. Peter and the Vatican exca·
pemonde de Théodulphe et la mappe· vations, Londres, 1946, 240.
monde de Ripoll», J3ultetin de Géo·
17 W. Effmann, Centula. Saint Riquier.
graphie historique et descriptive, 1911,
Eine Untersuchung zur Geschichte der
285.
kirchlichen Baukunst in der Karolin·
Se ha sugerido que la villa fuera da· gerzeit, Münster, 1912; J. Hubert,
ñada por un incendio durante la vida L"Art préroman, p. 21; G. H. Forsyth,
de Teodulfo, pero se reunió una asam· Jun., cSt. Martin's at Angers and the
blea de nobles }' prelados en 843 u Evolution of Early Mediaeval Church
844, y Carlos el Calvo estuvo allí dos Towers», Art Bulletin, XXXII, 1950,
veces, en 854 u 855; Del Monico en 308, pp. 315-316. «Una torre carolin·
Mon. Piot. XXXIX, 1943, pp. 81-82. gia era una enorme y adelgazada es·
15 S. K. Crosby, The Abbey o/ St. Denis, tructura de madera compuesta de varios
475·1122, I. Yale University Press, campanarios circulares colgados de un
1942; J. Formigé, Labbaye roya/e de poste central, alineados con arcadas
Saint Denis. Recherches nouvelles, Pa· decorativas y separados entre s( por te·
rís, 1960. También ]. Hubert, L'Art jados de forma cónica. En Saint Ri·
prérom(m, París, 1938, 191. Sobre la quier la linterna sustentadora era re·
importancia del culto de reliquias en donda ... », Conant, Carolingian and Ro·
conexión con el desarrollo arquitectó· manesque Architecture, p . 11.
nico de las iglesias occidentales: A. 18 La función y el concepto de la obra
Grabar. Martiryum, Recherches sur le occidental ha sido discutido amplia·
culte des reliques et l'art chretién an· mente. A. Fuchs, Die Karolingischen
tique, París 1946, I, V.; ldem, «Saint· Westwerke und andere Fragen der ka·
Front de Périgueux et le chevet-rnar· rolingischen, Baukunst, Paderborn,
ryrium», Misce/lanea Guillaume de 1929; ídem, «Entstehung und Zwecke·
]erphanion, Orientalia, Christiana Pe· stirnmung red Westwerke», Westfii·
riodica, XIII, 1947, p. 501; F. Des· lische Zeitschri/t, 1950, pp. 227-291;
houlieres, «Les criptes en France et ldem, cZum Problem Westwerke»,
l'influence du culte des reliques sur Karolingische und ottonische Kunst,
l'architecture religicuse, Mélanges a la Forschungen zur Kunstgeschichte und
mémoire de Fr. Martroye, París 1940, chrisstlichen Archiiologie, III, Wies·
2U; ]. Hubert, L'Art Préroman, 53. haden, 1957, p. 109; H. Rcinhardt y
El abad Hilduino compuso la Aereo· E. Fels, «~tude sur les églises-porches
pagitica identificando el Pseudo-Dioni· carolingiennes et leur survivance dans
sio con San Denís y dirigiendo el l'art roman», Bu/l. Mon ., XCVI, 1937,
escrito de Miracula sancti Dionisii, el p. 425; O . Gruber, «Das Westwerk:
cual ha sido adscrito a Hincmar de Simbo! und Baugelstalrung germa·
Reims; J. M. Wallace-Hadrill, The nischen Christentums», Zeitschrift des
Longhaired Kings, Londres, 1962, 97. Deutschen Vereins f. Kunstwissen·
Sobre las dos torres de la fachada véa· scha/t. JII. 19-16, 149; E. Lehmann,
se la obra de J. IIubert, L'Art préro· Der /rühe Deutsche Kirchenbau, Ber·
man, pp. 11·13, 83; H. Schiifer, «The lín, 1938, p. 89, donde se reúnen las
origin of the two-Tower Fa~ade in opiniones germanas sobre la materia:
Romanesque Architecture», Art Bulle· «Des Kern des Westwerks sei die
tin, XXVII, 1945, p. 102. K3iserloge in der Mitte der Westem·

224
pore. Die Westwerke seien Symbolc vom Historischen Verein des Kantotzs
der Kaiseridee». Incidentalmente, Leh- St. Callen, :h.'LII), St. Galleo , 1962.
mann considera que en Centula está 20 O. Doppelfeld, «Die Ausgrabung des
el germen de todos los conceptos ar- karolingischen Doms», Der Kolner
quitectónicos carolingios. W. Lotz, ::Jom (Festchri/t 1248-1948), Colonia.
«Zum PtJblem der Karolingischen 1948, 1959¡ ídem, Der alte Dom von
Westwerke», Kunstchronik, V, 1952, Küln und der Bauriss von St. Galleo»,
65¡ E. Gall, «Zur Frage der West- Das Münster, V, 1948-1949, I ¡ idem,
wcrke», ]b. des rom.-german. Zentral· <<Stand der Grabungen und Forschun·
museums, Maguncia, 1953, pp. 245- gen am Alteo Dom von Koln», For·
291 ¡ Bandrnann, Mittelalterlicbe Archi- schtmgen zur Kwzstgeschichte und
tektur, 207, también en 112: «So ist christlicben Arcbiiologie, I, 2, Friib-
das Westwerk nicht nur Schutz und mittelalterliche Kunst, Baden-Baden,
Trutzburg für die anschliessende Basi- 1954, 69.
lika, mcnt nur Eigenkirche farden
Herrscher, sondern auch Abbreviatur 21 Sobre criptas altas y bajas en general
der Gesamtkirche unter dem Symbo. véase A. Verbeek, «Die Aussenkrypta.
der Stadt», y la nota 289 sobre una Werden einer Bauform des frühen
inscripción de Corvey que data del Mittelalters», Zeiteschri/t für Kunst·
tiempo de la edificación (873-885); geschichte, XIII, 1950, 7¡ ). Hubcrt,
«Civitatem islam tu circunda, Domine, "«Cryptae inferioreS>> et «cryptae su-
et angeli tui custodian/ muros eiuS'»; periores» dans l'architecture religieuse
C. Heitz, Recherches el les rapports carolingienne", Mélanges Louis Hal-
entre Architecture el Liturgie, Parls, pen, París, 1951, 351.
1963. ]. Hubert, L' Art préroman, p. 123; R.
Sobre Corvey: W. Hel/mann, Die Kir- Louts, Autossiodorum chrtstianum. Les
che der Abtei Corvey, ed. A. Fuchs, ~glires d' Auxerre des origznes au X le
Paderborn, 1929¡ F. ]. Eseterhues, siecle, París, 1952, 123¡ E. S. King,
«Zur frühen Baugeschichtc dcr Corvc- «The Carolingian Frescoes of the Ah-
rey Abtcikirche>>, Zeitschri/t \\7est/a- bey of St. Germain d'Auxcrre», Art
len, XXXI , 1953, 320; Corvey (Führ- Bulletin, X I , 1929, 357. Louis opina
ungsbeft), Hoxter o. ]. que es más que probable que los fres-
cos fueran realizados antes de 859. En
19 J . M. Clark, The Abbey o/ St. Ga/1 el ambulatorio oriental del martyrium
as a centre o/ Literature and Art, que contiene las reliquias de San Ger-
Cambridge University Press, 1926, 71. mán hay dos paneles simétricos en Jos
Sobre el plano de St. Gall véase H. cuales están retratados cuatro obispos
Reinhardt, «Comment interpréter le canonizados sobre los altos pedestales
plan carolingien de Saint-Gall?», Bu/l. sin inscripciones y decorados por una
Mon., 1937, 265¡ ídem, Der St.-Galle- serie de largos y estrechos nichos. Las
ner Kloseterplan, St. Gall, 1952; V. reliquias de varios obispos de Auxerrc
Boeckelmann, «Die Wurzel der St.- fueron trasladadas aUl hacia 862, y po-
Galler Plankirche», Zeitschri/t für siblemente las efigies datan entre 859
Kunstwisenscha/t, VI , 1952, 107¡ idem, y 862, con seguridad antes de la
Zur Interpretation des Pergamentplanes traslación de algunas reliquias hacia
von St. Gallen», Kunstchronik, VII, 885, por temor a los ataques csc:m-
1954, 277 ¡ B. Bischoff sugiere que el dinavos. El estilo de los retratos está
plano es una copia de un original en la misma tradición que los frescos
realizado en Reichenau, «Die Entsteh- pintados en Roma durante el pontifi-
ung des Klosterplanes in palaogra- cado de Juan II (560-573) en la cata-
pischer Sicht>>, Studien zum St.-Galler cumba de Lucina, representando dos
Klosterplan ( Mitteilunger zur vater- grupos de obispos canonizados, Sixto
liindischen Geschichte. Herausgegeben y Üptato, Cornelio y Cipriano, en la

225
tumba de San Cornelio (Wilpert, Ro- cenzo tiene analogías con los manus-
mische Mosa1ken und Malericn, IV, critos y marfiles carolingios; E. W.
1917, 256). El estilo puede también Anthony, Romanesque Frescoes, Prin-
ser relacionado con los manuscritos ceton, 1951, p. 43 y lám. 117. Una
realizados en Tours entre 845 y 855 representación de la Virgen en atuendo
(Evangeliario de Lotario y Biblia de de reina, tema específicamente romano,
Vivían) o los de Fulda anteriores a adorada por Epifanio, abad del mo-
844 [Amicns, Bibl., Ms. 223, Raba- nasterio de San Vincenzo al Volturno,
nus, Maurus, De laudibus sancta! cm- data Jos frescos entre 826 y 843.
cis, fol. 2 verso, página dedicatoria al Según de Francovich (véase arriba),
papa Gregorio IV (827-844); París, las tradiciones lombardas deben ser
Bibl. Nat., lat. 2423, que una vez discernidas en Jos frescos de Müstair.
perteneció a Raúl, arzobispo de Bour-
24 Considérense las escenas del Antiguo
ges (840-866)] .
Testamento de la nave izquierda de
22 ]. Zemp y R. Durrer, «Das Kloster Santa María la Antigua, realizadas
St. Johan zu Münster in Graubündem>, bajo el pontificado del papa Pablo I
Mitt, der Schweiz. Ges. :r.ur Erhaltung (757-767) (Wilpert, op. cit., Jám. 192-
hit. Kunstdenkmiiler, Ginebra, 1910; 193) y las escenas del Nuevo Testa-
L. Birchler, Zur karolingischen Archi- mento, en San Clemente, realizadas
tektur und Malerei in Münster-Müs- bajo el papa León IV (847-855) (Wil-
tair», Akten :r.um JI! Internationalen pert, op. cit., Parte 2, lám. 209, 3).
Kongress /ür Frühmittelalter/orschung,
25 Sobre la arquitectura de Malles véase
Lausana, 1954, 167; G . de Francovich,
P. Verzone, L'architettura dell'alto me-
«ll ciclo pittorico della chiesa di S.
dioevo 11ell'1talia settentrionale, Milán,
Giovanni a Münster (Müstair) nei Gri-
1942, 119.
gioni>>, Arte Lombarda, II, 1956, 28;
A. Grabar, en Early .Medieval Painting,
J. Garber, «Die karolingische St.-Bc-
ncdikt-Kirche in Mals», Zeitschri/t des
Londres, 1957, 54; de Francovich, «I
Ferdinandeums, LIX, 1915; A. Gra-
problemi della pittura e della sculrura
bar en Early Medieval Painting, Lon-
preromanica», Centro italiano di studi
dres, 1957, pp. 58-59; de Francovich,
S/J/1-Aito Medioevo, Spo/eto, Settima-
«l problemi della pittura>>, Settimane,
ne, II, 1955, 435, sugiere sea obra de
II, 452, compara las pinturas de
un artista lombardo y acepta una fe-
Malles con las de S. Satiro de Milán,
lha del siglo IX. Las pinturas datan
realizadas hacia 876; N. Rasmo, «No-
probablemente de comienzos de dicho
te preliminari su S. Benedetto di
siglo.
Malles>>, Atti dell'8" Congresso di studi
23 Hay un considerable número de es- sull'arte del/' Alto Medioevo, Milán,
cenas del Antiguo y Nuevo Testamen- 1962, 86. Sobre un panorama general
to en Santa María la Antigua que da- de la pintura al fresco de la primera
tan de la segunda mitad del siglo vm, Edad Media en Italia véase también:
y en San Clemente, Roma, datando de La Chiesa di San Salvatore in Brcscia.
mediados del siglo IX . También hay Atti dell'8" Congresso di studi sull'
una escena de la Leyenda de San Quí- arte deli'Aito Medioevo, II, Milán,
rico y Santa ]ulira en el fresco de San- 1962 . La basílica, construida con tres
ta :'vlar!a la Antigua realizado bajo el naves y triple ábside, data de 816; el
papa Zacarías (741-752) (\Vilpett), IV, fresco y la decoración de estuco, ahora
I, l:ím. 187; Grabar y Nordenfalk, Ear- muy fragmentada, está asignada a Gae-
ly Medieval Painting, Londres, 1957, tano Panazza sobre b misma fecha.
p . 49). Carlomagno visitó Montecassi- En relación con el retrato del ecle-
no y San Vincenzo al Volturno y pi- si•ístico de Malles, véase la representa-
dió al abad enviase libros y monjes ción en el fresco de San Lorenzo de
al Norte. La Crucifixión de S1n Vin- la iglesia de S. Saba de Roma, que

226
data de comienzos del siglo vm (Wil- Carolingta. Sobre el arte carolingio:
pert, IV, I, lám. 169), aunque San E. Patzelt, Die karolmgtscbe renats·
Lorenzo está representado frontal- sanee, Viena, 1924; R. Hinks, Caro·
mente. lingian Art, Londres, 1935; G. de
F rancovich, «Arte carolingia ed arte
26 H . Eichler, «Peintures murales caro-
lingiennes a Saint Maximin de Tre- ottoniana in Lombardia», Rom. Jb. f.
Kunstgeschichte, VI, 1942-1944, 113;
ves», Cahiers archéologiques, VI, 1952,
83; ídem, «<Carolingische Wandmalerci ídem, «Problemi delb Pitrura e della
aus Sr Maximin in Trien•, Neue Bei- Scultura preromanica», Celllro italiano
triige zur Kunstgeschichte des l. di studi suii'Aito Medioevo, Spo!eto,
Settimane, 1955, 355; E. K¡rzingcr,
Kahrhunderts, Forschung zur 1\unstge·
schichte tmd christlichen Archiiologie, Early Mediaeval Art, Londres, 1955;
W. Oakeshott, Classical bspiratio11 in
I , 2, Baden·Baden, 1954, p. 211.
Mediaeval Art, Londres, 1959; J. H u-
27 P . Deschamps, «Peintures murales de bert, «Quelques sources de l' Art ca-
l'epoque carolingienne en Francc», rolingien», Centro italiano di studi
Arte dell Primo Mil/enio, Atti de/1 mii'Alto Medioevo, Spoleto, 1, 1954,
JI• Convegno per lo studio del!' Arte 215; V. H. E lbcrn, «Die bildende
deii'Aito Medioevo, Turín, 1953, 335. Kunst der Karolingerzeit zwischcn
28 San Benedicto de Anianc fue un visi· Rhein und Elbc», Das erste Jahrtau-
godo de la Septimania, nacido Witiza, send, I, D üsseldorf, 1962, 412; C.
hijo de un conde de Maguelonne en Beutler, «Documents ~ur la sculprure
la Galia meridional, que estuvo al carolingienne», Gazette des Beaux Arts,
servicio de Pipino y Carlomagno. s~n XI, 1963, 193, X, 1962, 445; P. E.
Benedicto fue muy admirado por Luis, Schramm y F. Mütherich, Denkmale
rey de Aquitania, después emperador dcr deutschen Konige tmd Kaiser, Mu-
Ludovico Pío, y en 817 vino a ser el nich, 1962.
principal propagador de las reformas 33 M. D. Knowles, «The Preservation of
monásticas. the Classics», The English Library be-
29 E. de Bruyne, op. cit., I, p. 200. El /ore 1700 (ed. F. y C. E. Wright),
único erudito franco entre los reuni- Universid~d de Londres, 1958, p. 40;
dos por Carlos fue Angilberto (m. Raby, Secular Latin Poetry, I, p. 247.
814). 34 Raby, Secular Latif¡ Poetry, I, pp. 178-
30 Freeman en Speculum, XXXII, 1957, 182; ibíd., pp. 191-192.
p. 697. 35 C. Berrelli, La Madonna di S. Maria
31 E. Panofsky y F. Saxl, Classical My· in Trastevere, Roma, 1961, p. 91.
thology in Mediaeval Art, p. 235; 36 W. Koehler, Die karolingischen Minia·
Krautheimer en Art Bulletin, XXII, turen, Il, 22.
1942, pp. 30-31. 37 Contrasta el Evangeliario de Godcs-
32 Sobre la era carolingia véase: M. L. calco con unos Evangelios realizados
W. Laistner, Thought and Letters in por el escriba Gundohinus, de cerca
\Vestem Europe, A. D. 500.900, Lon- de Luxeuil, en 754, para una señora
dres, 1931; F. J. Raby, Christian La- llamada Fausta y un monje llamado
tin Poetry, p. 155; ídem, Secular Latin Fuculph, combinando una fuerte in-
Poetry, I , pp. 182-183; E. de Bruyne, fluencia insular con clemen tos lom-
Etudes d'Esthétique Médiévale, I , 165; bardos (Autun, Ms. 3, fol. 12 verso).
W. von der Sreinen, «Knrolingische ]. Porcher, <<Les débuts de l'art caro-
Kulturfragen», Welt als Gescbichte, X, lingien et de l'art lombard», Atti
1950, 156; Centro italiano di studi de/1'8' Congresso di studie sull'ar/e
sull'Alto Medioevo, Spoleto, Settima· dell'Aito Medioevo, Milán, 1962, pá-
ne, I , 195·1, 1 Problemi del/a Civilta gina 55.

227
38 W. Koehler, op. cit., 70; P. A. Un· 41 Volbach, op. cit., n.• 43 y n.• 6.
derwood, «Thc Fountain of Life»,
Dumbart011 Oalu Papers, V, 1950, p. 42 Goldschmidr, I, núms. 13, 14; Vol-
67. Los Evangelios de Saint-Medard- bach, op. cit., núms. 137, 140; H.
de-Soissons pueden haber pertenecido Schnitzlcr, «Die Komposition der Lor-
a Carlomagno; fueron regalados a la scher Elfenbeintafeln,., Münchner Jb.
iglesia abadía de Saint-Medard en la I, 1950, 21.
Pascua de 827 por Ludovico Pío junto 43 Koeh!er, op. c1t., 49; A. Boeckler,
con un cáliz y una patena que osten- «Die Evangelistenbilder der Adagrup-
taban el monograma de Cu-lomagno. pc», Münchner ]b. der bild. Kunst,
39 Koehler, op. cit., 42; A. Goldschmidr, 3.• serie, III-IV, 1952-1953, 121, atri-
D1e Elfenbemskulpturen aus der Zeit buye modelos bi7.antinos a las efigies
der karolitzgischen und siichsischen Kai- de los evangelistas; ídem, <<Form-
ser, Berlín, I, 1914, núms. 3 y 4. El geschichtliche Srudien zur Adagrup-
Salterio de Dagulfo puede ser datado pe», Miinchen, Bayerische Alead. d.
desde el punto de vista paleográfico Wissenschaften, AbhandiUizg Phi 1 .
y estilfstico probablemente después de Hist. Kl., N. F., Heft 42, Munich,
783 y antes de la muerte del papa 1956. También R. M. Walker, Ilustra-
Adrián (795). No son miniaturas; la rions ro rhe Priscillian Prologues in
decoración consiste en ornamentos re- the Gospels Manuscripts of the Caro-
lativamente simples -pequeñas lámi- lingian Ada School», Art Bulletin,
nas con clásicas cenefas y florecitas-, XXX, 1948, l. El escritorio de Fulda
pero se aprecia un pródigo empleo dependía considerablemente del grupo
del oro combinado con un poco de Ada, A. Goldschmidr, Cerman Illumi·
rojo y azul y una bella escritura. El nation, I, p. 21; E. H. Zimmermann,
Salterio, con sus cubiertas de marfil, «Die Fuldaer Buchmalerei in karolin·
probablemente perteneció durante el gischer und ottonischer Zeit», Kunsl·
siglo XI al tesoro de la catedral de geschichtliches ]b. d. K. K. Zentral·
Espira, distante de Lorsch sólo unas kommission, IV, 1910, l. Sobre un
pocas millas. H. ]. Hermano, Die früh- grupo de marfiles atribuidos a Fulda
christlichen Hss.: in Oste"eich, N. F., véase K. Weitzmann, «Eine Fuldaer
VIII, i, Leipzig, 1927, 53, atribuye a Elfenbeingruppe,., Festchri/t G o 1d-
Dagulfo parte de los Evangelios de schmidt, 1935, 14.
Lorsch. 44 Kochler, op. cit., Il, 56; lll, 57. En-
Sobre el estilo de las cubiertas de tre Jos monumentos romanos están
marfil recuérdense las escenas de mar- los mosaicos del arco triunfal de los
tirio en el fresco de San Prassede, de santos Nereo y Aquilco bajo León III
Roma, realizado durante el reinado de (795-816), el mosaico de San Marcos,
Pascual I (817-824) (Wilpert, IV, I , bajo Gregorio IV (827-844), y los mo·
lám. 202-203); escenas de la leyenda saicos de S. Prassede, S. Cecilia y S.
de San Quírico y }ulita en Santa Ma- Maria in Dominica bajo el papa Pas·
ria la Antigua, pintadas por Teodolo cual I (817-834) (Wilperr, Romische
a mediados del siglo vm (Wilpert, IV, Mosaiken und Malelereien, III, lám.
I, 166, 1); La Curación del Paralítico 114. E. Kirzinger, Romischc Malerci
de San Saba, de la segunda mitad del vom Begimz des 7. bis zur Mitte des
siglo vm (Wilpert, IV, I, lám. 188, 2). 8. Jahrhunderts, Munich, 1934, 28.
40 V . F. Volbach, Elfenbeinskulpturen der También está el Codex }uvenianus ro-
Spiitantike und des /rühen Mittelal· mano del siglo IX (Roma, Bibl. Valli-
ters. Maguncia, 1952, núms. 112-114, cell., Ms. B. 25), \V . .Meserer, «Zum
221; J. Schwarz, «Quelques sources }uvenianus-Codex der Biblioteca Val-
antiques d'ivoires carolingiens», Ca- licelliana», .Misce/laniae Bibliothecae
hiers archéo/ogiques, XI, 1961, 145. Hertzianae, Munich, 1961, 58, y lo<

228
receptáculos de plata para cruces del Jerónimo: romana, gala y hebrea. Mrs.
Sancta Sanctorum, de los cuales uno Panuisky ha demostrado que el Sal-
lleva una inscripción refiriéndose al terio de Utrecht depende al mismo
papa Pascual I (817-824), A. Haseloff, tiempo de la versión hebrea y de la
Preromanesque Sculpture in Ita/y, Flo- gala, aunque es prefenda la última,
rencia, 1930, láms. 57 y 58. acaso por ser más susceptible a una
l:.s razonable suponer que gran parte traslación visual. G. M. Benson, <•New
de artistas bizantinos escaparan hacia Light on the Utrecht Psaltcr», Art
occidente durante las persecuciones Bu/l., Xlll, 1931, 53; E. T. de Wald,
iconoclastas. En Bari solamente había The Illustrations on the Utrecht Psal-
5.000 refugiados bizantinos; del Mo- ter, Princeton, 1933; D. Panofsky,
nico en Mont. Piot., XXXIX, 1943, <<The Textual Basis of thc Utrccht
p. 87. También se refiere a ello H. Psalter lllustrations>>, Art Bu/l., XXV,
Swarzenski, «T he Xanten Purple Leaf 1943, 50; F. Wormald, The Utrecht
and the Carolingian Renaissance», Art. Psalter, Utrecht, 1953; D. Hemmerdin-
Bu/l., XXII, 1940, 7; ídem, Early Me- ger-Ilindou, «L'illustration du Psautier
dieval Illumination, Londres, 1951, d'Utrecht et le sacramentaire lóonien»,
p . 10; M. Schapiro, «The Carolingian Cahiers archéo/ogiques, X I , 1%1, 257;
Copy of the Calendar of 354», A rt. H. \XIooddruff, <<Tre P hisiologus of
Bull., XXII, 1940, 270. Bern», ,1rt Bull., XII, 1930, 226; C.
45 Reims era la llave episcopal del impe- R. Morey, The Miniatures o/ the Ma-
rio de Carlomagno. Pocos reyes del nuscripts o/ Terence, 1931; O. Ilom-
siglo rx y comienzos del x dejaron burger, Die illuslrierten Handschri/ten
der Burgerbibliothek Bern, Berna,
de apreciar la importancia táctica de
Reirns o dejaron de hacer lo posible 1962, 101.
No deja de tener interés el comparar
para controlarla. J. Wallace-Hadrill,
The Long-haired Kmgs, Londres, 1962, el estilo del Salterio de Utrecht con
p. 22. Sobre Reims como centro de un fresco figurando el Angel de la
vida espiritual durante el período ca- Anunciación en Santa María la Anti-
rolingio: Schade en Wallraf-Richartz- gua, Roma, realizada bajo el papa
Martfn I (649), Wilpert, Romische Mo-
Jb., XXI , 1959, p. 32, y también en:
saiken und Malereien, I V, l , 16m.
Reinhardt, La Cathédrale de Reims,
143, l.
París, 1963.
46 Fichtenau, Carolingian Empire, pági- 50 Goldschmidt, I, núms. 40, 41, 42
na 148. y 43.
G. Swarzenski, «Die karolingische Ma-
47 París, Bibliotheque Nationale, Les Ma- lerei und P lastik in Reims», ]b. d.
nuscrits iJ Peintures en France du VI!e Kgl. preuss. Krmstsamml, XXIII,
au X IIe siecles, 1954, núm. 41; Gra- 1902, 81.
bar y Nordenfalk, Early Medieval
Painting, Londres, 1957, 144. 51 A este grupo ha sido algunas veces
asignado el antipendio de oro de Vuol-
48 Freeman en Speculum, XXXII, 1957, vinus, regalado por el arzobispo An-
701. gilberto li (824-859) a la iglesia de
49 El manuscrito del Salterio de San Je- San Ambrosio de Milán hacia 835; H.
rónimo, en la versión gala, se acom- Schwarzenski, «The Dowry Cross of
paña de una serie de Cánticos, la Ora- Hcnry lb, Studies in honor of A. M.
ción del Señor, el Credo de los Após- Friend, ]un., P rinceton, 1955, 301. Pa-
toles y el Quic:.mque vult. Al final rece, sin embargo, haber pocas razones
del libro está el salmo "Pusillos eram", para dudar que este antipendio fue
conmemorando la victoria de David hecho en Milán, posiblemente por ar-
sobre Goliat. Son conocidas tres ver- tistas nórdicos; V. H. Elbern, Der ka
siones del Salterio Latino de San rolingische Goldaltar t•on Maila11d,

229
Bonn, 1952; ídem, «Der Mailiinder des Codex Aureus L'On St. Emmeram,
Goldaltar in neuerer Forschung», Re/a Ein Cotdschmiedewerk des 9. ]ahr·
tiones, Fetschri/t Mgr. H. Krey, Milán, lumderts, Studien zur deutscben Kuns!·
1961, 1; G. B. Tatum, «The Paliotto geschichte, 332, 1963.
of Sant'Antonio at Milam•, Art. Bu/l.,
XXVI, 1944, 25. La sugerencia de El «escritorio>> de Carlomagno, des-
Francovitch de que el antipendio de truido en 1794 y del que sólo se con·
Milán dara del período otoniano no ;erva una gema graba, hoy en el Ca-
ha sido generalmente aceptada; de Fran- binet des Médailles, de París, fue pro-
covich, «Arte carolingia ed ottoniana bablemente un altar portátil donado
in Lombardia», Riim. ]b. für Kunst- por Carlos el Calvo a la abadía de
geschichte, VI, 1942-1944, 182. El· Saint-Denis. J. Hubert, «L'cscrain dit
bern sugiere que el antipendio es de Charlemagne au trésor de Saint-
obra de cuatro, entre los cuales Vuol- Denis», Cahiers archéo/ogiques, IV,
vinus debe haber sido el maestro. La 1949, 71. Sobre un fragmento de la
representación del arzobispo Angil- Cruz de San Eloy, un tiempo en dicha
berto ofreciendo el altar a San Am- abadía véase: M. B. de Montesquiou-
brosio refleja el estilo romano contem- Fezensac, «Une épave du trésor de
poráneo, y el hecho de que haya ele- Saint-Denis. Fragment retrouvé de la
mentos del estilo de Rcims en algu- croix de Saint Eloi», Mélanges en
nos de los paneles acaso se deba a hommoge a la mémoire de Fr. Mor-
que los monumentos romanos son en troye, París, 1940, 213. Tampoco aña-
parte la fuente (Nota 49). El estilo de ninguna decisión sobre el Codex
del antipendio es en general más só- Aureus de San Emmeram. Sobre el
lido, deliberado y expresivo que la ciborio de Arnulfo, cf. H. Thoma.
obra de la escuela de Reims. Schotzkommer der Residen:r., München,
Según Friend, el «grupo de Reims» Kotalog, 1958, 17: «probablemente
junto con el elevado altar, primera- Reims, hacia 890». La inscripción se
mente en la abadla de San Denís, pero refiere al rey Arnulfo, coronado rey
destruido durante la Revolución Fran· en 887 y emperador en 896. A pesar
cesa, había sido todo realizado en San de la inscripción, la fecha del ciborio
Denís; A. M. Friend, Jun., «The Ca- parece ser demasiado tardía desde el
rolingian Art in the Abbey of Saint punto de vista estilístico; R. Otto,
Denis», Art Studies, 1, 1923, 67. Pero «Zur stilgeschichtliche Stellung des
esto no resuelve el problema planteado Arnulf-Ciboriums und des Codex Au-
por el ciborio de Arnulfo, tan estre- reus aus St. Emmeram in Regensburg»,
chamente relacionado con el estilo de Zeitschri/t /ür Kunstgeschichte, XV,
Reims. La abadía de Saint-Denis, sin 1952, 1; H. Swarzenski, Mouumenls o/
embargo, fue famosa por sus trabajos Romanesque Art, Londres, 1954, nú-
de orfebrería bajo el abad Luis, pre- meros 8, 10, 11. Se puede intentar
decesor de Carlos el Calvo, que vino desarrollar las fechas de esta forma:
a ser abad honorario. Lupus de Fe- Antipendio de Milán, h. 835; ciborio
rrieres, en una de sus cartas a Luis, de Arnulfo, el cual formaba parte de
anuncia que le envía dos de sus mon- los ornamenta palatii de Carlos el
jes para que aprendan el trabajo de Calvo, h. 860; Codex Ameus de San
orfebrería que se realizaba en San Emmeram, también parte de la oma·
Denís, famoso en gran manera por la menta po/otii, h. 870; Codex Aureus
calidad de sus obras. Werck.meister pro- de Lindau, h. 870.
pone que San Denís fue el taller donde
se realizó el Codex Aureus de San 52 F. M. Carey, «The scriptorium of
.I:mmeram y sugiere que éste fuera un Reims during the Archbishopric of
regalo de Pascua ofrendado a la abadía Hincmar (845-882)>>, Clossicol and Me-
en 871; O. Werkmeister, Der Deckel dioevo/ Studies iu honour of E . K.

230
Ra11d, Nueva York, 1938, 41. Reúne touronischen Buchmalcrcix, Acta Ar-
22 m1nuscritos que llevnn el ex-dono cbaelogica, VII, 281; J. Croquison,
del arzobispo Hincmar, escritos en <<Une vision eschatologique carolin-
Rcims antes de 1100, en esta lista ~enne», Cahiers archéologiques, IV,
Carey no incluye la Biblia de Paolo 1949, 105. De hecho, los tres modelos
fuori le Mura, por cf. H. Schade, de Koehler parecen casi demasiado res-
«Studien zu dcr karolingischcn Bilder- tringidos en número, y es razonable
bidel aus Sr. Paul von der ~Iauern in suponer que igual que el escritorio de
Rom>>, \Valtraf-Richardtz-]b., X XI , Reim>, el de Tours tendría varios ma-
1959, 99; XXII, 1960, p. 13, que ad- nuscritos antiguos a su disposición.
voca firmemente por Reims. 54 Ph. Lauer, «lconographic carolingien-
P. Durrieu, «ln¡;obert, un ¡;rand calli- nc. Vivten et Charlemagne», Mélanges
graphc du IXc siecle», Mélanges a la mémoire de Fr. Marlro)'e, Pal'Ís.
o¡fcrts a Emite Chate!ain, Pací , 1910, 1940, 191. El Tratado de Verdún de
1, sugiere que lngoberto debía ser un 843 cmre los hermanos Lotario, Luis
mo;1je de la ab1día de Saint-Germain- el Germano y Carlos el Calvo, fue la
des-Prés. A. M. Fried, Jun. , «The primera etapa de la disolución del im-
Carolingian Art in :he Abbey of Saint- perio carolingio. En 8-13, Lotario rete-
Dcnis», Art Studies, I, 1923, 132; nía el título imperial, pero no había
ídem; «Two manuscripts of the School podido asegurarse ninguna superiori-
of Saint-Denis», Speculum, I, 1926, dad sobre sus hermanos, Luis, rey de
59; E. H. Kantorowicz, «The Caro- los francos orientales (tierras germa-
Jingian King in the Bible of San Paolo nas) y Carlos, rey de los francos occi-
fuori le Mura>>, Late Classical and dentJles (Francia y España), incluso al
Mediaeval Studies in honor o/ A. M. obtener una gran extensión de terri-
Frie11d, ]un., Princeton, 1955, 287; A. torio extendida desde Italia al Mar
Boeckler en Ars Sacra, Municb, 1950, del Nol'te. Cuando Lotario murió, en
21-22; C. Nordenfalk en Earl:; Mediae- 855, su reino fue otra vez dividido en-
v.-1 Pamting, Londres, 1957, p. 151. rre sus hijos: El título imperial e Ita-
lia recayeron en Luis JI , Lorcna, du·
53 W. Koehler, Die karolingische11 Mi- rante un tiempo, en !-Otario II, los
lliaturen, l. Vie Schule von Tours, lione:.c:. y vieneses recayeron bajo el
Berlín, 1930-1933. Kochler supone tres dominio del débil y epiléptico Carlos.
modelos para la escuela de Tours: una Cf. J. M. Wallacc Hadrill, The Long-
l.liblia romana del segundo cuarto del
haired Kings, Londres, 1962, pp. 18-19.
siglo v, un Evangeliario romano de
Los dos tratados de partición de Ver-
h~cia 650-750, y un Evangeliario de
dún y de Meersen arruinaron para
Reims de principios del siglo IX. El
siempre el poder económico carolingio.
último influenciado, por ejemplo (J3rit.
Mus. Add. 11848), por Nevers, rea- 55 A. Grabar, Les Ampoules de Tcrre
lizado bajo el abad Fridugisus (807- Sainte, París, 1958; G. Ferrari, The
834), Koehler, I, 2, p_ 239. Pero cf. Gold-g/ass Collection in the Vatican
el escepticismo de E. B. Garrison en Library, Catalogo del Museo Sacro
Studies i11 tbe Hist. o/ Med. Italian del/a Bibliotec¡¡ Vatica11a, IV, 1959.
Painting (IV, 1960-1961, 196), opi- 56 Sobre la influencia de Tours en Fulda,
nando que ninguna de las ilustracio- por ejemplo, d. J. Scblosser, «Eine
nes de ningún manuscrito italiano su- Fuldaer Miniaturrandschrift dcr K. K.
perviviente da base para creer en la Hofbibliothek>>, ]b. d. ku11sthirt.
pasada existencia de ningún ciclo de Samml. d. al/erh. Kaiserh.1uses, XIII,
ilustmciones de la Biblia romano o 1892, l. El se refiere a Viena Natio-
incluso generalmente italiano, que ha- nalbibl., Ms. 652. Rabahus Maurus,
yan podido sel'VÍI' de modelo. C. Nor- Líber de laudibus sanctO! crucis, y otra
denblk, <<Beitrage zur Geschichte dcr copia del Vaticano, cod., Reg. 124. Ra-

231
banus Maurus nació en Maguncia en norte de Europa; cf. Friend en Specu-
776 pero fue ampliamente educado en lum, I, 1926, 69.
la escuela de Tours, sienJo discípulo
favorito de Alcuino; después fue abad 58 L. Weber, Einbanddecken, Elfenbein-
de Fulda y arzobispo de Maguncia. El tafeln, Miniaturem, Schriftproben aus
libro fue concluido en 806; fueron Metz:er Liturgischen Handschriften, !,
enviadas copias a su hermano Hatto, ]etziger Pariser Handschri/ten, Metz y
quien le sucedió como abad de Fulda, Francfurt am Main, 1912; Gold-
al papa Gregario IV, a quien estaba schmidt Elfenbeinskulpturen, I, 38-39,
dedicado el libro, al conde Eberhard, núms. 72, 73; H. Schnitzler, «Eine
margrave de Friuli, a Otgar, arzobis· Metzer Emmaustafeh>, Wallraf-Richarlz-
po de Maguncia y a los monjes de ]b., XX, 1958, 41; ]. Schwartz,
Sainr-Denis. Presumiblemente, la aba- «Quelques sources antiques d'ivoires
día de San Martín de Tours también carolingies», Cahiers archéologiques,
recibió una copia. Cf. también A. XI, 1961, 145.
Boinet, «Notice sur deux manuscrits
carolingiens a miniatures exécutés ii 59 Goldschmidt, El/enbeimkulpturen, I,
l'abbaye de Fulda», Bibl. de l'Ecole núm. 85; Longhurst, Catálogo, 1, 66-
de Chartres, LXV, 1904, 355, que 67; ambos datan el relieve de finales
se refiere a Amiens, Bibl. mun. Ms del siglo IX o principios del x; H.
223, y París, Bibl. Nat., lat. 2423, am- Fillítz, «Die Wiener Gregor-Platte»,
bos de la misma fecha y de la misma ]b. d. kunsthist. Samml. in Wien,
mano que los Ms. de Schlosser. E l LVIII, 1962, 7, 16. Fillitz arguye que
texto, inspirado en Porfirio, del si- este grupo de Metz debe ser fechado
glo IV y en ciertos poemas de Forru- hacia mediados a tercer cuarto del si-
nato (siglo Vt) está en hexámetros y glo x, pero cf. los datos históricos de
prosa, proporcionando ésta una deta- Goldschmidt sobre la cubierta de los
llada interpretación del verso. El libro Evangelios de Gandcrsheim. Estos per-
tuvo gran reputación y se realizaron tenecieron sin duda a la reina Aed-
varias series de copias en Fulda. Los gifu y al rey Arhelstan de Inglaterra,
manuscritos de Amiens, Viena y el su hermano (m. 940). Aedgifu fue
Vaticano tienen retratos dedicatorios. esposa de C~rlos el Simple y hermana
El manuscrito Amiens tiene también de la primera mujer de Otón 1, Edith;
un retrato del emperador Ludovico su hijo se casó con una hermana de
Pío en atuendo de guerrero (fol. 3 Otón I; ella debió llevar el manus-
verso). Uno de los retratos dedicato- crito desde Inglaterra a FrJncia )' fi-
rios del manuscrito del Vaticano mues- nalmente a Gandersheim. El manus-
tra a San Martín de Tours sosteniendo crito es obra de Metz, hacia 860 (cf.
el libro y bendiciendo a Rabanus Mau- \YJ. Koehler, op. cit., lii, 2, p. 106).
rus y Alcuino; el segundo retrato La cubierta de los Evangelios de Gan-
muestra a Rabnnus ofreciendo el libro dersheim, probablemente contemporá-
al papa Gregorio IV. Según una carta nea de los manuscritos, está dividida
de Rabanus al conde Eberhard, el entre el Museo Victoria y Alberto (nú-
primero envió este libro al papa Grc- meros 251-1967) y Herzoglichen Samm-
gorio IV por dos eclesiásticos, Ascrich lungen, Veste Coburg. Se debe seña-
y lirudpert, que iban a Roma, pero
lar, sin embargo, que otros relieves
el papa murió antes de que ellos lle- -París, Bibl. Nat. lat. 9383, 9390-
garan y los clérigos entregaron el libro reúncn respectivamente manuscritos da-
a su sucesor, Sergio. tando de la primera mitad del siglo IX
y mediados del siglo x. Es un punto
57 W. Koehler, Die karolingischen Ali- discutible si el 9383 pertenece al
niaturen, III, 97. Metz fue el más im- 9390 o viceversa; el 9-153 cubre unos
portante centro de canto gregoriano del evangelios que datan de b primera

232
...

mitad del siglo XI. Todos los libros distinto del de la escuela cortesana de
de París vinieron de Metz en 1802 y Carlos el Calvo. Cf. ]. Porcher, «Les
hay cierta evidencia de que hubo un débuts de l'art carolingien et l 'art
trastrueque de cubiertas. La cubierta longobart», Alli dell'8" Congresso de/1'
de Gandersbeim fue restaurada en Alto Medioevo, 1\Wán, 1962, 55. Cf.
1.555; por entonces ya estaba perdida también H. Janitscheck, Dte Trierer
una de l as tapas de marfil. Handscbri/1, 72; Friend en Arl Stu·
dies, I, p. 70: «Los únicos manuscritos
60 Goldschmidt, El/enbeinskulpturen, I ,
que pueden ser realmente atribuidos a
núm. 118; Lonhurst, Catalogue, I,
Corbie es el Sacramentario de Rodra·
página 69. do, quien fue ordenado sacerdote en
61 Goldschmidt, El/enbeinskulpturen, I , 853. Este manuscrito está muy lejos de
núms. 92, 95 y 96. ser típico de la escuela de Janitscheck».
Janitseheck está inlluido en parte por
62 O. M. D alton, e<Tbe Crystal of Lot-
la escuela franco-sajona de St. Denis,
hair», Archaelogia, Ll X, Parte l,
basada en el Sacramental de St. Denis
1904, pp. 24 y ss. H . Swarzenski, Mo·
(París, Bibl. Nat. lat. 2290), pero está
numenls o/ Romanesque ilrl, núm. 13,
aún m:ís relacionada con la segunda
sugiere Feims o Corbie; G. E. Pazau.
Biblia de Carlos el Calvo. O. Hom·
rek, «Glas· und Gemmenschnit im
burger, «Eine spatkarolingische Schu·
ersten Jahrtausend», Belvedere, 1932,
ler von Corbie», Karolingische rmd
I , esp. 14; ] . Baum, «Karolingische
ollonische Kunsl, Forschungen zur
geschnittene Bcrgkristalle», Frühmillel·
Kunstgeschichte u11d christlichen Ar·
.1lterliche Kunst 111 den Alpenliider,
chiiologie, I II, Wiesbaden, 1957 , 412.
Akten zum III. lnternalionalem Kon·
Los manuscritos asignados por Hon1·
gress /ür Frümillelalter/orschrmg, 01·
burger a Corbie son franco-sajones en
ten Y Lausana, 1954, pp. 111 Y SS. f.
e> tilo.
Mütherich, «Das Bcrgkristallsiegel des
Sobre St. Dcnis: A. M . Friend , Jun.,
Erzbischofs Radpod von Trien>, Fesl·
«The Carolingian Art in thc Abbcy
schri/t Ericb Meyer, Hamburgo,
of St. Dcnis», Art Studies, I, 1923,
1959, 68.
132; ldem, «Two Manuscripts of thc
63 Ph. Lauer, «lconographie carolingien· School of Saint-Denis», Speculttm, I ,
ne. Vivien et Charlemagne», Mélanges 1926, 59. Friend pensaba que la es·
a la mémoire de Fr. Martroye, París, cuela dt: Metz tardía era «realmente
1940, 201; Lautier y Hubert, Les ori· la continuación de la escuela de Saint·
gines de l'arl /ran~ais, París, 1946, pá· Denis».
gina 173; ] . Croquison, «Le "Sacra· Sobre Compiegne, cf. Nordenfalk en
mentaire Charlemagne"», Cahiers ar· Early Mediaeval Pai11ting, Londres,
chéologiques, VI , 1952, páginas 55 y 1957' p. 154.
siguientes; París, Biblioteca Nacional,
64 Friend en Speculum, I , año 1926, 59.
Manuscrits a Peintures du V JIe au
X lle Siecles, año 1954, núm. 53. 65 A. Boutcmy, <<Le style franco-saxon,
Sobre Corbie: cf. Mss. clasificados por style de Saint-Amand», Scriptorium,
Porcher, los cuales incluyen un Salte· III, 1949, 260; C. Niver, A Study o/
rio (Amiens, Bibl. Mun. Ms. 18), una certain o/ the more importan/ Mss . o/
traducción latina de una crónica ale· the Fra11co·Saxon School, Summaries
jandrina (París, Bibl. Nat. lar. 4884), o/ theses, Harvard Universiry Gradua·
un martirologio de Corbie seguido de te School of Arts and Sciences, Cam·
una pastoral de San Gregorio (París, bridge, Mass. 1941; V. Leroquais, «Les
Hibl. Nat. lat. 12260) y una colección Evangiles de Jouarre, un manuscrit in·
de t ratados de gramática (P arís, Bibl. connu de !'Ecole franco-saxone», Mis·
Nat. lat. 13025) todos datando de co· cellnnea Giovanni Mercal. V T, Studi e
micnzos del siglo IX. El estilo es muy T erti, 126. Citta del Vaticano, lám. 4,

233
-,

p. 249. Los mejores manuscritos de Le incurstone ungl're in Europa nel


Prudencia fueron hechos en Saint· sec. X, Florencia, 1945; idem, <<Points
Amand; cm. Nordenfalk en Early Me- de vue sur les incursions hongroises
diaeval Painting, Londres, 1957, ptí- en Europe au x sicde», Cahiers de Ci-
gina 147. Los llamados Evangelios de vtlisation Médiévale, x-xu Siecles, II,
Francisco II (París, Bibl. Nat., lat. 257) 1959, p. 17.
y los Evangelios de Arras son las úni-
cas obras con figuras pertenecientes a CAPÍTULO SEGUNDO
esta escuela. Sobre la Segunda Biblia
1 El mon.ls<erio de Gorze fue fundado
ele Carlos el C.1lvo, cf. Par;s, Bibl.
en 933. La reforma se esparció a tra-
Nat., !lfanuscrits a Peintures du VIIe
vés de Lotaringia. San Maxir.1ino de
au XTie Sieclcs, núm. 58, 195-l. Milo
Tréveris fue reformado en 934, y des-
dcJicó a Carlos el Calvo una vida de
de allí, el movimiento llegó a Reicbe-
San Amando en verso y también un
nau (972) y Ratisbona (974). Varios
poema, De sobrietate.
de Jos monasterios estaban bajo el
66 A. llardegger, Die alte Stirftskirche control directo y el patrocinio del em
tmd die ehemaligen Klostergebiiude in perador y se utilizaban como base don
St. Callen, Zurich, 1917; J. M. Cbrk, de reclutar gente para la cancillería
The llbbey of St. Cal! as a centre o/ imperial. Cf. K. H allinger, O. S. B.,
Litera/tiTe and Art, Cambrid¡¡e Univer- Gorze-Kluny, Studien zu den mona'
sity Press, 1926; A. Fah, Die Stiftsbi- tischen Lebens formen und Gcgen'
bliothek in St. Callen der Bau und siitzen im Mittelalter, 2 vols., Roma,
seine Scbiitzc, St. Gallen, 1929; F. 1950-51. Para las cartas del abad Sig-
Landsbcrger, Der St.-Galler Folchard- frido, cf. W. von Gisebrecht, Ces-
Psa/ter, St. Gall, 1912; A. Merton, chichtc der deulschen Kaiserzcit, Il,
Die Buchmalerei in St. Callen, Leip- Brunswick y Leip7ig, 1855-88. Doku-
zig, 192.3, segunda edición; J. Dufe mente, 10, 11.
y P. Mt:yer, The Irish Miniaturcs in
thc Abbey Library oj St. Call, Olten, 2 Raby, Secular Latin Poetry, I, pági-
Berna, Lausam, 1954. na 308.

67 Goldschmidt, El/enbeinkulpturen, I, 3 II. P. Lattin, Tbe letters o/ Cerbert


núms. 163, 164, 165, 167; E. T. de with bis Papal Privileges as Syh·es-
Wald, <<Notes on thc Tuotilo ivoires ter, II, Columbia University Prcss,
in St. Gall», Art. Bu!l., XII, 1933, 1961, p. 137.
202. 4 S. Collin-Gevaert, Art Roman dans la
68 Ekkehard, Cams S. Calli, c. 3; Mon. Vallée de la Meuse atiX Xlc et X!Ie
Germ. SS., II, p. 137, <Saracenos qtw- siecles, Bruselas, 1962, 35-36.
rum natura est in 111011tibus multum 5 Oh, noble Roma, dueña del mundo, la
va/ere». Citado en R. Poupardin, Le más excelente de las ciudades, roja
Royaume de Bourgogne (888-1038), Pa- por la sangre de los mártires, blanca
rís, 1907, p. 89, nota 2. No fue hasta por los nevados lirios de las vírgenes,
972, con la capt ura de la fortaleza de te saludamos sobre toda otrJ y te ben-
Frainet, cuando los árabes fueron ex- decimos. Que vivas por espacio de to-
pulsados de Provenza . Sobre invasio- dos los tiempos.
nes sarracenas en la Francia meridional Tú, Pedro, el poderoso portador de
a últimos del siglo IX y principios las llaves del cielo, oye las plegarias
del x, cf. R. Poupardin, Le Royaume de tus devotos. Cuando te sientes a
de Provence sous les Carolb:giens, Pa- juzgar a las doce tribus, sé favorable
rís, 1901, 243. a nosotros y júzganos con benignidad.
69 Sobre las invasiones húngaras, véase: Apoya con tu merced a los que ahora
R. Poupardin, op. cit., 61; G. Fasoli, te están rogando en este mundo.

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