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Etimología y significado acerca de la

palabra “evangelio”
La palabra «Evangelio», como todos saben, significa «Buenas Nuevas», pero son
buenas nuevas muy especiales, ya que se trata del mensaje salvador que Dios se
digna hacer llegar al hombre. a pesar de su rebeldía. No hemos de buscar el origen
último del Evangelio en los libros que estudiamos, ni siquiera en el misterio de la
encarnación: tenemos que remontarnos mucho más alto, llegando a los designios
eternos del Trino Dios. El apóstol Pablo describe en sublimes palabras tanto el
origen como la manifestación del Evangelio en 2 Timoteo 1:8-1 I : «Sufre conmigo
los trabajos por el Evangelio, según el poder de Dios. Quien nos salvó y llamó con
vocación santa, no conforme a nuestras obras, sino conforme a su propio propósito
y gracia, que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos eternos; mas ahora
se mostró por la manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús. el cual abolió la
muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio; para el cual fui
constituido predicador y apóstol y maestro». Este sustancioso pasaje nos señala el
origen del Evangelio, su manifestación en Cristo. y su promulgación por los
apóstoles, que viene a ser un resumen bíblico del contenido de esta introducción.

En su estilo peculiar, el apóstol Pedro describe también el origen del Evangelio


«antes de la fundación del mundo» y su «manifestación al fin de los tiempos» por
amor a los escogidos ( I P. I :18-21). El mismo Señor insistió en que su mensaje
procedía «de arriba», y que pudo traerse a los hombres solamente por medio de
quien «descendió del cielo» n. 3:12-16; comp. 3:30-34). Una y otra vez el Maestro
recalcó que no proclamaba un mensaje individualista y humano, sino que obraba en
perfecta armonía con el Padre (Jn. 8:28; 12:49-50; 6:32-58 etc.), manifestando en el
mundo lo que se había determinado en sagrado consejo entre Padre. Hijo y Espíritu
Santo. El autor de Hebreos empieza su sublime epístola recordando el hecho de que
Dios había hablado anteriormente a los padres por los profetas, en diversos tiempos
y maneras, pero «al fin de esos días nos habló en su Hijo». El Hijo no sólo era
portavoz de las Buenas Nuevas del Ciclo, sino que en su persona, y a través del
profundo significado de su obra, era la voz de Dios. era el Evangelio, como también
y eternamente es «Camino, Verdad y Vida».

Hay «Evangelio» en el AT, ya que Dios anticipa las bendiciones de la obra redentora
de Cristo a los fieles de todos los tiempos, pero la revelación era incompleta aún, y
no se había colocado todavía la base histórica que permitiese la operación de la
gracia de Dios (Ro. 3:25. 26). Hay destellos de luz pero aún no se había levantado el
sol de justicia que «viniendo en este mundo, alumbra a todo hombre» Jn. I :9).