Está en la página 1de 42

Capítulo 8: Lettieri

La revolución Inglesa
La revolución inglesa se desarrolló durante un período bastante
extenso, de casi cien años. Esta revolución fue un proceso de
transformaciones que concluyó con la consolidación de un modelo
político característico: la monarquía parlamentaria.
La revolución inglesa se produjo en el marco del siglo XVII, momento el
cual el modelo político exitoso era el implementado en Francia por Luis
XIV: la monarquía absolutista. Se trataba de un régimen político que
concentraba el poder en la persona del rey Luis XIV. El era quien
aglutinaba bajo su autoridad todas las funciones del Estado. La
justificación de este poder absoluto afirmaba que al monarca le
correspondía ejercer esa autoridad por derecho, por herencia, ya que su
estirpe había sido designada directamente por dios, de quien recibía su
poder. Por lo tanto, no había posibilidad de discutir su autoridad.
La revolución inglesa, que fue contemporánea a su reinado, significó
una negación del absolutismo, ya que marcó al mismo tiempo el fracaso
del proyecto político de la casa de Estuardo de imposición de un
gobierno absoluto, y la victoria de quienes exigían la existencia de
instituciones y mecanismos de control para el ejercicio del poder
público.
Durante los siglos XIV y XV, Inglaterra asistió a una serie de reformas
económicas, que implicaron un crecimiento notable de la producción y
de las exportaciones, modificando significativamente la estructura social
tradicional. Un grupo social, que adquirió gran importancia en este
proceso fue la gentry, es decir, la burguesía rural, integrada por
pequeños empresarios burgueses.
Para el siglo XVI, la Gentry había adquirido atribuciones políticas, en el
marco de un sistema político compuesto por dos cámaras legislativas –
los Lores y los Comunes- que acompañaban al monarca en su gestión
ejecutiva. La Cámara de los Lores estaba compuesta exclusivamente
por miembros de la aristocracia inglesa, y sus funciones principales
consistían en asesorar al rey en su política interna y externa y actuar
como máximo tribunal de justicia. Por su parte, la Cámara de los
Comunes -compuesta tanto por nobles como por plebeyos- contaba con
las facultades de aprobar o denegar la sanción de nuevos impuestos y
de proponer la sanción de nuevas leyes. A la Cámara de los Comunes
se accedía por elección, mediante un sistema de voto censatario, es
decir, sólo votaban quienes pagaban por encima de un determinado
nivel de impuestos. Sólo accedían la nobleza y la burguesía más
adinerada y exitosa.
Los reyes Jacobo I y Carlos I de ka dinastía escocesa católica Estuardo,
que por entonces ocupaba el trono inglés.
En la década de 1630, el monarca intentó aumentar sus atribuciones.
Finalmente –y pasando sobre el Parlamento-, pretendió imponer nuevos
impuestos sin considerar la opinión de los legisladores. Estas iniciativas
fueron respondidas con la gestación de un movimiento revolucionario
por parte de la burguesía (los integrantes de los Comunes), que trataron
de derrocar a Carlos I, pero tenía el apoyo de la mayor parte de la
aristocracia. Sin embargo, este respaldo no le bastó, ya que fue
derrotado y ejecutado en 1640.
Por un período de veinte años, la monarquía inglesa se disolvió, y los
destinos de la nación fueron conducidos por un primer ministro
proveniente de la burguesía: Oliver Cromwell. Si bien Cromwell llevó
adelante un proceso de reformas que beneficiaban a los burgueses –se
verificó una significativa expansión económica y se consolidó régimen
de la propiedad privada-. Durante la mayor parte del período Cromwell
prescindió de la labor parlamentaria, acusándola de dilatoria y corrupta.
A la muerte de Cromwell, y ante la falta de alternativas, los
representantes de la aristocracia y la burguesía acordaron reinstalar en
el trono a su sucesor del monarca ejecutado, Carlos II, exigiéndole
juramentar su respeto de derechos y las atribuciones legislativas. El
nuevo rey accedió, pero inmediatamente tanto él como su heredero,
Jacobo II, insistieron con el proyecto absolutista. La revolución de 1688,
producto de una alianza entre la aristocracia y la burguesía inglesa
acabó definitivamente con las pretensiones de los Estuardo. Este
movimiento ha sido denominado Revolución Gloriosa, porque consiguió
implementarse sin derramamiento de sangre.
Luego de descartar otras opciones, los conjurados decidieron instalar el
trono inglés a Guillermo de Orange, un príncipe holandés que además
estaba casado con la hija de Jacobo II. Para poder gobernar, Guillermo
III iba a tener que apoyarse en el Parlamento.
La capacidad ejecutiva del nuevo monarca se veía recortada con
respecto a sus antecesores, ya que en adelante debería limitarse a
ejecutar las decisiones parlamentarias.
Los modelos de la monarquía absoluta y la monarquía parlamentaria
tuvieron como principales publicistas en Inglaterra a dos filósofos
políticos: Thomas Hobbes y John Locke. Hobbes, quien vivió en la
primera mitad del siglo XVII, fundamentó la razón y la conveniencia de
contar con un monarca absoluto, afirmando que los hombres
necesitaban vivir en el marco de un Estado, y que ese Estado sólo era
posible en la medida en que estuviese revestido de una autoridad fuerte.
Para Hobbes la autoridad era producto de un proceso en el que uno
solo –el monarca- había conseguido someter a todos los demás,
respetándoles la vida a condición de su reconocimiento como rey, sin
ninguna clase de condicionamientos, A partir de ahí, el monarca estaba
en condiciones de garantizar la creación y la vigencia de una institución
fundamental, característica de la vida en sociedad: la propiedad privada.
Para obtener fondos con los cuales manejar el Estado, el monarca
estaba autorizado a recaudar impuestos, pero esta facultad exigía,
como contrapartida, la garantía de la protección de la vida y de la
propiedad de los miembros de la sociedad. Lo fundamental era
garantizar la libertad del hombre como propietario.
EL concepto de guerra civil que instaura Hobbes no plantea la
necesidad de la existencia de dos bandos, sino que la define como una
situación de anarquía que se da en una sociedad y que implica la
disolución de un orden previo. Es decir, una sociedad que ha salido del
caos inicial, se ha organizado y ha tenido un Estado, pero que luego el
Estado ha ido abandonando las funciones que tenía que cumplir. En ese
sentido, considera que es peor la existencia de un Estado conformado
de esa manera que su inexistencia, ya que se trata de un Estado que no
cumple y no garantiza los derechos que tiene que garantizar y al, mismo
tiempo, representa un estorbo porque toma decisiones que benefician a
los amigos del poder, perjudicando al resto de la sociedad.
John Locke, a quien tradicionalmente se ha considerado como padre del
liberalismo político, intentó fundamentar un modelo político sobre la
base de la solución resultante del proceso revolucionario en Inglaterra.
Locke planteó la separación de poderes. Para él resultaba
imprescindible que en una sociedad estuvieran separados el Poder
Legislativo y el Ejecutivo. Al respecto, sostenía que si se le diera a la
misma persona o al mismo grupo de personas la atribución de crear
leyes y de aplicarlas, no se estaría frente a un Estado sino frente a una
tiranía. Es decir, que se crearía una situación en la cual una pequeña
casta dispondría y sometería en su propio beneficio al resto de la
sociedad. Además, Locke planteaba que la soberanía política no residía
en el monarca, sino en la sociedad, es decir, que el poder del monarca
no era otorgado por dios sino por delegación del pueblo, fuente
primigenia de la legitimidad política. Como en el caso de Hobbes, Locke
consideraba que la sociedad había surgido de una suerte de caos
general, al que también definía con el nombre de Estado de Naturaleza,
pero a diferencia de Hobbes, Locke sostenía que dentro de ese caos
general los individuos se fueron organizado hasta firmar entre sí un
primer contrato que dio origen a la sociedad. A este acuerdo lo
denomina “pacto originario”, en el que los individuos sentaron las bases
de la organización social, creado sus reglas de juego y consolidado la
propiedad privada. Ya en un segundo momento, continúa Locke, la
sociedad en su conjunto firmaría un segundo contrato con un individuo –
el monarca-, encargándole el ejercicio de la funciones de gobierno,
subordinado al interés común. A este acuerdo de gobernabilidad lo
denomina “pacto de sujeción”. De este modo, el monarca podía ejercer
el gobierno en la medida en que no propiciara con el mandato para el
cual había sido designado; pero, en la medida en que no propiciara la
felicidad general y no gobernara en beneficio de la sociedad, ésta podía
rebelarse; es decir, retenía un derecho de rebelión.

La revolución norteamericana

La segunda revolución que posibilitó el avance de las ideas y las


prácticas políticas del liberalismo se desarrolló en América del Norte y
posibilitó la independencia de las míticas “trece colonias” atlánticas.
Las colonias norteamericanas tenían una particularidad que permitía
distinguirlas claramente, por ejemplo, de las colonizaciones española y
portuguesa en América Latina. La colonización española había sido una
colonización de arrebato, que apuntaba básicamente a saquear las
riquezas naturales americanas para transferirlas a la metrópoli, y lo
mismo había sucedido inicialmente en el caso portugués. La forma de
organización de las colonias era un clásico modelo colonial: las
autoridades no eran elegidas por quienes vivían en América sino que
se designaban en la metrópoli, dando vida a un poder subsidiario.
En el territorio de América del Norte bajo su control no parecían existir
bienes demasiado atractivos de los cuales apropiarse, ya que en la
costa atlántica no había minerales y los recursos naturales eran
escasos. Por este motivo, la política de saqueo fue llevada a cabo
básicamente en otros lugares del mundo, como la China o India,
civilizaciones milenarias y muy ricas que atrajeron desde un primer
momento a la ambición europea.
Los colonos ingleses que se establecieron en América del Norte
pertenecían a dos grupos sociales claramente diferenciados. En la zona
sur, se trataba de aristócratas segundones que no tenían mayores
perspectivas de éxito económico en las propias islas británicas, ya que
sólo recibían una porción marginal de la herencia familiar. Estos
aristócratas se dedicaron, básicamente, al cultivo del tabaco y, más
adelante, del algodón, bajo el sistema de plantación esclavista.
Las colonias ubicadas en el norte del territorio, en tanto, tampoco eran
resultado de una expansión económica de saqueo, ya que estaban
habitadas por comunidades perseguidas en Europa por cuestiones
religiosas o políticas.
En primer lugar, sus habitantes tenían un nivel intelectual y religioso
muy elevado. Además, tenían una sólida formación y experiencia de
participación política previa. Si bien la figura emblemática de tales
colonos es la del cuáquero, otros grupos políticos religiosos también se
establecieron en Norteamérica, conformando una situación colonial
disonante respecto de la matriz ibérica.
A mediados del siglo XVII (1756-1763), Inglaterra y Francia se
enfrentaron en la Guerra de los Siete Años. Debido a su preocupante
estado económico, y los desastrosos resultados obtenidos en el campo
de batalla, Francia debió pedir la paz. Los ingleses exigieron la entrega
de todos los territorios franceses en América del Norte. Por este motivo,
el gobierno inglés decidió armar un ejército para defender sus dominios
en América del Norte, asignando el costo de su formación y
mantenimiento a los colonos norteamericanos, argumentando que el
objetivo de esa fuerza no era otro que garantizar su seguridad. Los
colonos sostenían que estaban frente a las consecuencias de una
guerra que no habían impulsado ellos, sino la metrópoli inglesa. De este
modo, ya que no se les había solicitado opinión respecto de la iniciación
del conflicto armado, consideraban que quien tenía que hacerse cargo
de costear esas tropas era la corona inglesa. En primer momento, el
Parlamento inglés no presentó una posición unificada sobre el tema,
pero luego insistió en su decisión inicial, estipulando la recaudación de
mayores impuestos coloniales con ese fin. Cuando los norteamericanos
recibieron la noticia se negaron a pagarlos, aseverando que su
aceptación hubiera significado una contradicción respecto de los
criterios que tutelaban la acción del Parlamento.
Los norteamericanos sostenían que si ellos no habían sido convocados
a participar en las sesiones parlamentarias en las que se había discutido
la sanción de nuevos impuestos con que serían gravados, constituía
todo un contrasentido el hecho de que se les quisiera obligar a pagarlos,
ya que de este modo el Parlamento habría rebatido sus propios
principios. En realidad, lo que querían los colonos era aprovechar estos
debates para colocar representantes en el Parlamento inglés.
Esta disputa política tan elevada se produjo, en primer lugar, porque los
miembros de esas colonias eran personas que tenían una experiencia
intelectual, política y religiosa muy particular, y advertían que se les
presentaba la oportunidad de superar su situación colonial.
En realidad, no buscaban un modo alguno una revolución. Los
norteamericanos tenían una perspectiva conservadora: querían
conservar los derechos que ya tenían y además, ganar otros. Pero no
deseaban separarse de Inglaterra porque no querían dejar de formar
parte del más importante imperio que existía en ese momento en el
mundo. Y además, por una razón práctica: ellos sabían que no tenían
forma de hacer frente a la flota inglesa, ni a sus ejércitos.
Estados Unidos estaba gobernado de un modo muy similar a Inglaterra.
Norteamérica tenía autogobierno. Es decir que cada comunidad elegía
sus propias autoridades. Lo único a lo que estaban obligados era a
aceptar la autoridad del rey y del Parlamento y a pagar impuestos. Y
justamente, para oponerse a estos nuevos impuestos, utilizaron
argumentos basados en la teoría política contractualista de John Locke,
que era quien había fundamentado la Revolución Gloriosa de 1688. Es
decir, afirmaban que quienes arribaron a Estados Unidos habían dado
comienzo una nueva sociedad, habían firmado un contrato y luego
habían reconocido como rey al monarca inglés.
El Parlamento, en un primer momento, debatió que debía hacer y dio un
paso atrás. Pero poco después, entendieron que si daban un paso
atrás, de hecho, no se iban a comportar como lo hacía una metrópoli
respecto de una colonia.
Esto llevo a los colonos norteamericanos a tomar una serie de
decisiones, y también decidieron armar, con lo que tenían, un ejército.
Declararon la independencia en 1776.
Para poder sobrellevar esta situación, en auxilio de ellos vino un
conjunto de naciones, entre ellas se contaba con Francia, España y
Holanda. De este modo se desarrolló una guerra que se prolongó por
cinco años. Finalmente, Inglaterra decidió dar un paso al costado y
retirarse.
A partir de ese momento, los norteamericanos organizaron su propio
régimen político. El nuevo régimen político independiente se organizó
con un presidente, dos Cámaras, una de Senadores y otra de
representantes o de Diputados.

La revolución Francesa

Esta revolución fue importante por el conjunto de valores que triunfaron


con ella: la libertad, la igualdad y la fraternidad.
La importancia de esta revolución fue su capacidad para generar un eco
notable en todo el mundo y para difundir sus nuevas ideas y valores a lo
largo de Occidente.
Pero la Revolución Francesa también fue muy significativa por otras
razones. Por ejemplo, por haberse producido en una sociedad que
había sido emblema del absolutismo monárquico hasta tiempo atrás. Sin
embargo, aun cuando el monarca francés tenía un poder absoluto, no
era un tirano, razón por la cual al momento de adoptar algunas
decisiones fundamentales, relacionadas principalmente con cuestiones
tributarias, debía convocar a los llamados Estados Generales, que
constituían una suerte de Parlamento discontinuo. Su reunión era
ocasional y esporádica, razón por la cual, al momento de la revolución
de 1789, hacía más de un siglo que no se reunían. Los Estados
Generales eran un Parlamento de tipo antiguo. En ese “parlamento” se
fijaban las condiciones de subordinación, los tributos a pagar y las
características de la autoridad que ejercía el jefe vencedor y sus
sucesores. En la medida en que alguna de las partes quisiera cambiar el
contrato inicial, era necesario parlamentar nuevamente. Con el paso del
tiempo, la función de parlamentar fue estableciéndose en un lugar
determinado, y las acciones que allí se desarrollaban apuntaban a
definir cuestiones legislativas, diplomáticas y políticas.
Los Estados Generales eran convocados por el monarca cuando
deseaba modificar las pautas tributarias o bien en situaciones de
gravedad nacional. No se trataba de un Parlamento moderno, ya que la
sociedad francesa era estamental, es decir, estaba organizada en
estamentos u órdenes. El primer estamento era el clero, el segundo la
nobleza y el tercero, denominado Tercer Estado, estaba integrado por
todos aquellos que pagaban impuestos –de los que estaban excluidos
nobles y los religiosos- es decir, campesinos libres, burgueses y
artesanos. De este modo, el tercer estamento no se restringía
exclusivamente a la burguesía.
En el siglo siguiente, quienes debieron financiarlo fueron los miembros
del Tercer Estado a través del pago de elevados impuestos y, como
esto no alcanzaba, los reyes franceses debieron endeudarse
generosamente y mantenerse en un estado de guerra casi permanente,
con el fin de apropiarse de nuevos recursos, que siempre resultaban
insuficientes. A esto se sumaban otras obligaciones asumidas por
Francia durante el siglo XVII para preservar su prestigio internacional,
como por ejemplo el financiamiento del proceso de revolución
norteamericano, extremadamente gravoso para la tesorería del Estado
francés. Le significó que su tesorería terminara de caer en bancarrota.
Por ese motivo el rey Luis XVI debió convocar a los Estados Generales
para que votaran nuevos impuestos con los cuales restablecer las
yermas finanzas del Estado.
De este modo, por más que el Tercer Estado (burguesía, artesanos y
campesinos libres) emitieran un voto negativo, iban a incrementarse sus
costas en un marco de estricta legalidad. Por esta razón, anunciaron
que sólo sesionarán bajo la forma de Asamblea Nacional.
La Asamblea Nacional era una figura jurídica diferente a la de los
Estados Generales. Únicamente en casos de extrema gravedad los
representantes de los tres estamentos eran convocados a sesionar en
un conjunto para resolver cuestiones apremiantes, obviando las
diferencias de estatus nobilario. En ese caso, el voto de cada persona (y
no ya de cada estamento) valía igual. Es decir: un hombre un voto.
Como el Tercer Estado tenía muchos más representantes que los otros
dos, sus miembros estaban seguros de poder imponer sus posiciones
en una Asamblea Nacional. En un primer momento, cuando el Tercer
Estado planteó esto, el monarca expresó sus dudas y se opuso, pero
más adelante se dio cuenta de que iba a tener que ceder porque él
mismo estaba siendo objeto de un gran cuestionamiento por parte de la
nobleza y del clero, que le acusaban de gobernar en beneficio de la
burguesía, que no sólo cargaba con la mayor parte de los impuestos,
sino que también proveía los funcionarios públicos más eficaces, sobre
todo en materia financiera. Por este motivo, Luis XVI terminó
accediendo.
Quienes participaban de la reunión de los Estados Generales sólo
podían votar por si o por no –por la afirmativa o por la negativa- la
moción que representaba el rey. En cambio, en la Asamblea Nacional
se podía tratar cualquier tema. Por este motivo, en lugar de tratar la
propuesta del monarca, lo que planteó y logro imponer el Tercer Estado
fue el tratamiento de un nuevo contrato social, de una Constitución. Esta
Constitución sancionó la instauración de una monarquía parlamentaria
similar a la inglesa pero mucho más audaz, ya que muchos miembros
del Tercer Estado impulsaron el sufragio universal, inspirados en los
lineamientos principales de la Constitución norteamericana.
La Asamblea Nacional sancionó, pues, una Constitución –es decir, un
contrato social que fijaba las nuevas reglas de juego de la sociedad-.
La Asamblea francesa sancionó además el sufragio universal y aprobó
la Declaración de los Derechos Hombre y el Ciudadano. La Declaración
de los Derechos consignó en la letra todas las libertades que venía
planteando el liberalismo burgués desde un siglo atrás. Garantizó los
derechos de tránsito, de propiedad, de libre comercio, de libertad de
pensamiento y expresión, etc. Luego, en sucesiva decisiones, la
Asamblea dispuso impuestos a los nobles, que hasta ese momento no
los pagaban. Además, se abolieron las obligaciones personales que
debían prestarle los plebeyos a los nobles y se expropiaron las tierras
de la Iglesia, la principal propietaria terrateniente de Francia.
La revolución contó con varios eventos importantes. Unos de ellos fue la
toma de la Bastilla. En este acontecimiento, el pueblo de París tomó la
prisión estatal en la que estaban alojados los opositores políticos y los
puso en libertad. Otro hecho clave –que tuvo lugar en la primera etapa
de la revolución- fue el “Gran Miedo”. En general, los propietarios
campesinos y muchos pobres comenzaron a atacar los castillos de la
nobleza y a los recaudadores de impuestos, a los que acusaban de ser
los causantes de su miseria. Se trataba de jacqueries, es decir, formas
de violencia primitiva producto de una situación de extrema miseria, que
no tenían ningún objetivo político detrás.
En medio de este clima de violencia, Luis XVI y su esposa fueron
guillotinados. Mientras que en el resto de Europa cobraba vida una gran
alianza monárquica para acabar con la revolución francesa, dentro de la
Asamblea Nacional se formaron tres grupos facciosos: los feuillantas,
los girondinos y los jacobinos, que eran designados así en atención a
los nombres de los conventos expropiados de la iglesia que les servían
de lugar de reunión. Los girondinos y los feuillantas estaban constituidos
por sectores burgueses muy moderados, cuyo objetivo era construir una
monarquía parlamentaria y obtener algunos avances significativos en
materia de derechos civiles y políticos para la burguesía francesa. Los
jacobinos, en cambio, adoptaban posiciones más extremas, que
apuntaban a incrementar la confiscación de propiedades nobiliarias,
mejorar la condición de los sectores más pobres e imponer sanciones
más drásticas e inmediatas a quienes habían establecido alianza con
las monarquías europeas, acusándolos de traición. Con esto buscaban
obtener un respaldo popular significativo.
La Revolución Francesa atravesó por varias etapas. La primera de ella
fue una etapa reformista que se extendió entre 1789 y 1792, dominada
por sectores girondinos y feuillants, y en ella se proclamó la monarquía
constitucional y la ampliación del sufragio.
En 1792 la Asamblea Nacional fue reemplazada por la Convención
Nacional, elegida por sufragio universal, que ejerció simultáneamente
funciones ejecutivas y legislativas. El establecimiento del sufragio
universal y la crisis militar favoreció el fortalecimiento de los jacobinos,
una vertiente pequeñoburguesa, revolucionaria y más radicalizada de la
burguesía que alcanzó el poder ese mismo año, reteniéndolo hasta
1794. En esta segunda etapa, los jacobinos sellaron una alianza con los
sectores populares, sobre todo de París, a los que se denominaba sans-
culottes, en referencia a su vestimenta. Los jacobinos organizaron
ejércitos de voluntarios para evitar la derrota: tras sufrir enormes
pérdidas iniciales, los improvisados ciudadanos armados comenzaron a
obtener importantes éxitos militares frente a las tropas profesionales
austríacas que invadían el suelo francés.
Otra institución característica de esta etapa fue el Comité de Salvación
Nacional, que impuso mecanismos de gobierno expeditivos, basados en
la toma de decisiones rápidas y el ejercicio de la violencia, que si bien
no consiguieron extenderse por mucho tiempo, contaron con un gran
respaldo de los sectores. De esta manera, una sociedad que hasta tres
años antes había sido monárquica, estamental y se caracterizaba por
los privilegios de la nobleza y el clero, fue reemplazada por otra,
crecientemente igualitaria, donde se implementó el sufragio universal
mucho antes que en el resto del mundo, incluidos los Estados Unidos.
Sin embargo, como consecuencia del proceso de empobrecimiento y
crisis económica que experimentaba por entonces Francia, producto de
la invasión de los ejércitos extranjeros y de la destrucción de los campos
de cosechas, la relación de los jacobinos con la sociedad francesa, y en
especial con sus aliados sans-culottes, se volvió cada vez más tensa y
terminó por desgajarse rápidamente.
Al deteriorarse su base social de sustentación, los jacobinos recortaron
el derecho de sufragio y trataron de concentrar cada vez más las
decisiones, ignorando las decisiones de las asambleas populares y
clubes cuando no conseguían manipularlas. Las primeras rebeliones y
enfrentamientos entre los sans-culottes y el régimen no tardaron en
producirse. Esta era la oportunidad esperada por la burguesía reformista
para concretar un golpe de estado exitoso en 1794.
Los vencedores aplicaron a los jacobinos su propia medicina,
disponiendo el ajusticiamiento de sus líderes y militantes más
caracterizados –incluido “el incorruptible” Maximiliano Robespierre-, e
impusieron un nuevo régimen político, el Directorio, que concentró la
capacidad de decisión en el Poder Ejecutivo. Durante esta tercera etapa
se tejió una nueva coalición entre miembros de la alta burguesía y la
conducción ejército revolucionario francés, que asumió la dirección del
Estado francés. El fin de la alinza entre jacobinos y sans-culottes había
sancionado el fracaso de los mecanismo de gobierno asociados con la
democracia directa, razón por la cual las autoridades del Directorio no
encontraron resistencias de peso para restringir aun más el sufragio,
acotándolo a una base censataria muy elevada de la sociedad.
Este objetivo fue alcanzado en 1789, y se complementó en 1794 con la
derrota de la pequeña burguesía y de los sectores populares.
Entre 1794 y 1799 emergió con luz propia el liderazgo de un oficial
procedente de la pequeña burguesía campesina francesa, Napoleón
Bonaparte, quien había adquirido un gran prestigio en el campo de
batalla durante los primeros tiempos de la revolución, e inmediatamente
se reveló como un político muy hábil. En 1799 Bonaparte liquidó el
Directorio organizando un golpe de Estado, que se concretó el 18
Brumario de 1799. Una nueva Constitución estableció el Consulado,
régimen inspirado en la tradición clásica romana. El ejecutivo, en teoría,
estaba compuesto por tres cónsules, que deberían desempeñar sus
cargos durante diez años. Sin embargo, el primero de ellos, Napoleón
Bonaparte, ejerció en la práctica una autoridad incuestionada.
De este modo, en el lapso de quince años, Francia pasó de contar con
un régimen monárquico absolutista a ser la cabeza de un imperio
continental, experimentando una profunda revolución política y social de
por medio.
Para la gran burguesía, lo que importaba era que garantizara los
derechos de propiedad, de libre tránsito, la libertad de expresión, el
sufragio censatario y, por supuesto, la desaparición de los privilegios
nobiliarios a los que había puesto fin la revolución.
Bonaparte consiguió el respaldo de los sectores populares urbanos y
campesinos, a menudo dispuestos a ser seducidos por el poder militar,
y por supuesto, del ejército francés. Contando con esta base política,.
La revolución por un lado difundía un mensaje de libertad,
igualdad y respeto por las libertades burguesas, que le
permitió ser calificada como progresista por los grupos
burgueses de las nuevas regiones en las que hacía pie y por
los intelectuales que advherían al liberalismo; pero, por otro
lado, las respuestas políticas que elaboraba Bonaparte
reconocían una matriz monárquica y reaccionaria que en
varios aspectos permitía rememorar los tiempos del Antiguo
Régimen.
La derrota finalmente, en 1814, se produjo la primera deposición de
Napoleón, quién debió abdicar luego de su derrota a manos de los
aliados. Sin embargo, Bonaparte consiguió escapar de su prisión y
retornó a París, desde donde gobernó durante cien días. En 1815, fue
derrotado en forma definitiva en Waterloo y confinado en una isla del
Mediterráneo hasta su muerte. Con su caída se cerraba la tercera etapa
de la Revolución Francesa. A partir de entonces, las crisis políticas se
repetirían en Francia a lo largo de un siglo, producto de las tensiones
sociales provocadas por la Revolución, a las que resultaría muy difícil
encontrar una respuesta definitiva.

Falta tórico de wallerstein capitalismo

capítulo 9: Lettieri
Las ideas burguesas de la revolución francesa se expandieron y se
instalaron gracias a Napoleón. Pero la derrota de Waterloo había
demostrado que todavía había cierta fuerza aristocrática. Las
revoluciones liberales iban a instaurar y producir cambio sociales,
políticos y culturales.
Con la caída de Napoleón en 1815 se va un instaurar una serie de
transformaciones.
Contexto:
Ideas de la revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad.
La burguesía se va a ver beneficiada con el nuevo código civil impuesto
por Napoleón: Que se conoce en europa y difunde los principios
liberales: los derechos liberales como la propiedad privada , el comercio
y el fin del mundo feudal, Acompañado por el desarrollo de las ideas y el
crecimiento de la clase popular.
En el ciclo de las revoluciones burguesas es la burguesía la beneficiada
en este momento. Se suma a las clases populares, se convierte en
aliada y cuando no le conviene más les da la espalda y se une de nuevo
a la aristocracia. En 1848 la burguesía se vuelve consensuada, ha
conseguido acceder a la política y crece la clase trabajadora.

1850: Primera guerra mundial.

Primer paso que se da luego de la batalla de Waterloo(Derrota de


Napoleón)
Se construye la pentarquía: 5 países que van a formar el congreso de
Viena: Gran Bretaña, Rusia, Alemania(no unificada), Austria y Prusia.
Francia forma parte de este congreso porque se la considera que fue
víctima de Napoleón y debe estar en la negociación.
3 cuestiones que se plantearon en el congreso de viena:
1- Restauración monárquica: El modela de la república en Francia
había fracasado. Esa república con sufragio universal había llevado
temor a la población: Se produjo el ascenso de Napoleón y un
gobierno imperial. Por lo tanto, se vuelve a restaurar a la monarquía.
La restauración de los borbones en Francia se da con Luis XVIII y
luego más tarde con Carlos X. Sin embargo, está monarquía no va a
ser del todo absoluta, por lo cual Luis XVIII da una carta
constitucional en donde permite la participación acatada de la
burguesía. Sobre todo, van a participar en el consejo de
administración: Se ocupan de asesorar al rey.
2- Cuestiones geopolíticas: Se busca hallar un equilibrio en el
continente europeo, evitar que haya conflictos, evitar que aparezca
algún país nuevo y se convierta en potencia y que imponga poder
sobre los demás en el contienen. El objetivo era que estos cinco
países mantengan la calma entre ellos para que progrese el capital y
la expansión colonial en el resto del mundo, para así luego
conquistar nuevos territorios. En caso de conflicto, se buscarían
rápidas soluciones pacíficas, en caso de enfrentamientos armados,
deberían realizarse fuera de Europa, se trasladarían los conflictos a
las colonias para evitar la destrucción europea.
3- Cuestiones centroeuropeas vinculadas a dos proyectos: La gran
Alemanía y la pequeña Alemania: estos territorios reconocían como
autoridad a Austria y Prusia. Para evitar que estos territorios se
unificaran en una gran unidad política y cultural (Gran Alemania)
impusieron su hegemonía, sancionaron un estatuto que creaba una
Confederación Alemana: Está integrada por estados en igualdad de
condiciones. Estados soberanos con sus propias instituciones. Se
crean 2 instituciones:Una asamblea plenaria donde todos los estados
valen por igual: igualdad de derecho y mismos estatus.
Y un consejo de ministros plenipotenciarios: con voto calificado según la
jerarquía acordada a cada una de estas unidades políticas que
representaban. Los estados más importantes pasan sobre el resto.
Prusia alentaba a “la gran Alemania” i aniciar un proceso de unificación
económica a través de la creación de una unión aduanera: Abarcaba el
norte y centro de lo que era Alemania en ese entonces. En el mundo
feudal cada terrateniente era dueño de su tierra, con la creación de la
unión se comienzan a pagar impuestos a los productos que entraban al
territorio alemán pero eliminaron barreras aduaneras internas.

Esto solo es para tenerlo en cuenta

El primer paso que hace Prusia es la unión económica, unión aduanera


que desemboca en la unión aduanera y que va a desembocar en la
unión política. A partir de allí en 1870 se consagra se proclama la
unidad política cuando guerra franco-Prusia, Prusia derrota a Francia.
Orígenes de la unificación alemana
1820 los prusianos que en un principio consideraban la posibilidad de
una unificación con Austria, comenzaron a pensar diferente y
desplegaron una nueva política sobre el proyecto de la Unión Aduanera
que apuntaba a liderar el proceso de unificación alemana bajo una
matriz económica y no política. Impuestos a los productos que entraban
al territorio alemán pero eliminaron barreras aduaneras internas.

La revolución francesa encontró su límite en las pretensiones burguesas


de convertirse en una nueva aristocracia y la ambición de Napoleón de
construir una empresa imperial. Igual la burguesía se fortaleció y ya no
podría ser ignorada, no solo se confirmaron derechos burgueses sino
que obtuvieron derechos políticos restringidos con el voto censatario. En
el caso inglés, los burgueses ya habían sellado una alianza con la
nobleza y el poder monárquico. Por el propio proceso de expansión
económica se necesitaban los derechos burgueses y la libre circulación
de bienes y personas.
El monarca francés necesitaba ser respaldado por la burguesía, Luis
XVIII sancionó la carta constitucional, donde el rey convocaba a la
burguesía a colaborar con su gestión: aprobarían el presupuesto los
nuevos impuestos. Se confirmaron la propiedad privada, la libre
circulación de bienes y personas y el fin de la imposición de servicios
personales a plebeyos. Se creó el Consejo de administración (para los
principales contribuyentes), elegido por voto censatario, los burgueses
controlaban la bolsa de Estado francés. Quienes pagaran impuestos
aumentarían y se irían extendiendo los derechos políticos a más
personas.

Ciclo de revoluciones:

Primera Revolución de 1820: Las decisiones del Congreso de Viena no


hicieron nada por los problemas sociales y la estabilidad política interna.
La consolidación de la autoridad monárquica estuvo acompañada de
censura y represión en Alemania, Francia e Inglaterra, por lo que el
espíritu revolucionario se trasladó al sur: Participan: Portugal, España,
Sicilia, Piamonte y Grecia (Ligado Al mar mediterráneo) Eran economías
débiles de base agrícola y de comercio. Tenían una burguesía débil y no
había desarrollo industrial ni financiero. Esta pequeña burguesía
participaron de la revolución junto a los financieros y a los jóvenes
empresarios. Pedían constituciones que reflejen los principios
liberales(libertad de la propiedad privada, libertad de comercio, libertad
igual que habían sido consagrados en la rev. Francesa) Además se
mezcla con la demanda de la unificación política y la independencia y
nacionalismo. Estos grupos pensaron, inocentemente, que una vez
comenzada las revueltas, el pueblo francés apoyaría la instalación
definitiva de los valores revolucionarios. Por supuesto, este apoyo no
ocurrió, sino que además, la Pentarquía (las cinco potencias que se
dieron cita en el Congreso de Viena) aplicaron el derecho de
intervención, reprimiendo a todos los focos

Segunda revolución en 1830: Se da en un trasfondo de situaciones


económicas, políticas y sociales. Participan: Francia, países bajos,
suiza. Aparecen los países como industrializados. Aparece la clase
obrera con ideas anarquistas y socialistas.
La revolución se inicia en Paris, emblema de la revolución francesa, en
donde gobernaba Carlos X se da un levantamiento popular, la burguesía
se une a los sectores populares y se inicia el levantamiento.
Frente a la amenaza del desborde de los sectores populares la
burguesía da un paso al costado y forma una alianza con la aristocracia
y pone en el poder a un nuevo monarca. Se elige a alguien que
represente a ambas partes: Luis Felipe de Orleans(1830-48) que era de
origen noble, pero uno de los mayores inversionistas franceses por lo
que compartía sus interese.
Felipe de Orleans establece una nueva carta constitucional en donde se
amplía el sufragio universal: el voto censatario, lo que le permite a la
pequeña burguesía tener participación en la asamblea nacional. Una
vez que se produce este acuerdo los sectores populares van a ser
reprimidos, se prohibió el derecho a la reunión. Y hubo réplicas en el
resto de europa.

Consecuencia en Gran Bretaña: Esto es una olla a presión. En 1830


empieza una reforma para ampliar la participación de las pequeñas
burguesías. En 1832 se autoriza la sindicalización (los tratados unidos)
de los obreros calificados y de capataces, de alguna manera, los
sectores no se identifican con los obreros más capacitados y se dan
medidas reformistas.

Reforma de 1848:
Contexto: El mundo había cambiado. A mediados del SXIX aparecieron
nuevos países industrializados, Se produce un desarrollo económico de
los países apoyándose en un sector industrial. Nacen nuevas industrias
electrónicas, químicas y luego más tarde el petróleo.
Hay una nueva fase de desarrollo capitalista que junto con el
desarrollo industrial la hizo el sector obrero.
Nueva fase de rescisión de la producción, de caída. La expansión
de los transportes, de los ferrocarriles: Hacia 1848 el descontento de las
clases
populares alcanza su nivel más alto en el marco de una crisis
económica
profunda provocada por el descenso de la producción agraria. Malas
cosechas provocan la falta de alimento y la subida
de los precios de los alimentos.
Se produce nuevamente en Francia un levantamiento, Luis Felipe de
Orleans.
Se instala un nuevo proceso político. Se instaura la nueva
república: Segunda república con sufragio universal. Se elige como
represente
al nieto de Napoleón: Luis Bonaparte. Se da una nueva constitución en
la
cual se plantea que están prohibidas las rebeliones. Bajo el mando de
napoleón
la economía crece a través del comercio, las finanzas y Francias
comienza a competir como una potencia. Luis Napoleon tiene el
apoyo de todos los sectores (Burguesía, aristocracia y los sectores
populares).
En 1852 se realiza golpe de estado y se instala el segundo imperio.
Emperador
Napoleon III. Se prohíbe el derecho a la asociación y el fin de Napoleon
III se
da en la guerra de 1871.

Capitulo 19: Se crea el Consenso de Manchester


Es un conjunto de premisas Que van a ser aceptadas a nivel políticos,
económico y social. Contiene 8 puntos principales:
1- La garantía del derecho a la propiedad
Todos los hombres son iguales, no hay privilegios que vienen
por herencia. Cada hombre utilizara su libertad para
diferenciarse en el mercado. El esfuerzo individual se va a
transformar en éxito. En bienes materiales que van a estar
consagrados en la propiedad privada

2- Legitamizacion de una sociedad jerarquica


Principio de igualdad de oportunidades para luego entrar en el
mercado y conseguir bienes. El principio de igualdad legitima
las diferencias sociales. . EL que no progresa es porque no
quiere o porque no se esforzó lo suficiente
3- Sistema económico basado en maximización de los
beneficios.
Obtener grandes ganancias: Comprar insumos a bajo precio y
venderlo a un precio más alto con una particularidad, la lógica
capitalista es promover el consumo para el mercado mundial.
Los salarios deben estar bajos para obtener grandes
ganancias. Permite el ejercito de reserva ya que no hay
legislaciones que lo protejan y a su vez permite reforzar las
ganancias del capitalismo. Y estas se rigen por la ley de la
oferta y la demanda.
4- Absoluta libertad de comercio y producción
Libre circulación de mercancía sin trabas aduaneras pero a
nivel mundial. Debe circular sin ningún tipo mercado ej: David
Recardo ventajas comparativas
5- Introducción del régimen de un patrón oro que permitiera la
creación de un mercado mundial de capitales
El libre cambio necesito un sistema ágil para la conversión monetaria
entre países. Primero Inglaterra adopta de su moneda al oro y luego en
1860 con el tratado de Cobden-Chevalier Francia adhiere y luego se
expande mundialmente.
6- Un mercado de trabajo competitivo libre de obstáculos
proteccionista que garantizara el fondo salarial: es necesario
que el individuo vendiera su trabajo a cambio de un salario.
Las sociedades tenían servidumbre y esclavitud por
necesidad. Con este derecho aumenta la mano de obra,
muchos quedan libres y se produce el traslado del campo a
la ciudad.

7- Un estado que responda a políticas económicas ortodoxas y


que solo tenga funciones tributarias y de control de cambio.
El estado debía intervenir solo en dos aspectos económicos: en
la política cambiaria haciendo ajustes respecto al patrón oro y
en la política fiscal con una estructura tributaria regresiva con
impuestos indirectos y gasto público equilibrado.
8- Desarrollo tecnológico y fe en el progreso indefinido:
Creer en un progreso definido, sin límites. Llevar al desarrollo a
los transportes: El ferrocarril, telegrafo, etic. Esto llevaría a la
ubarnización creando asi los setores profeionales. Esto va a
permitir el desarrollo capitalista en donde ningún país se queda
fuera.

Capítulo 11: Primera Guerra:


Capítulo 11: Primera guerra mundial

CONTEXTO
Cerró un período histórico iniciado un siglo antes (1815) donde la paz
fue el objetivo más deseado por las potencias.
Fase de expansión capitalista. En 1850 el capitalismo económico se
extiende y lleva a la crisis de 1853 que determinará una expansión
colonial de los países más desarrollados.
La libre circulación genera nueva competencia en el mercado.
Las empresas comienzan a transformarse y tienen la necesidad de
nuevos capitales.
Introducción del proteccionismo en los países más desarrollados-
Durante todo el siglo XIX el Estado se consolidó como un organismo de
dominación y esta era la fórmula que encontró el régimen de
acumulación para acallar los conflictos. La función soberana externa se
resquebrajó a partir de 1873 con el inicio de imperialismo y estallo con el
inicio de la primera guerra mundial.

- Guerra de Crimea: Enfrentamiento del imperio ruso contra el


imperio turco otomano. Disputa por las tierras de Crimea que tenían
un fácil acceso desde el interior de europa hacia el mar.
- Conflicto entre el imperio ruso y Japón:
- La idea de la paz estaba instalada, sin embargo, las grandes
potencias comienzan a prepararse para la guerra. Comienzan a
aparecer factores importantes: La creación del servicio militar
obligatorio utilizado como forma de incluir valores y formar mejor
ciudadanos.
- La carrera armamentista o la carrera por equiparse para la guerra.
El objetivo es prepararse para la guerra (aparece en la expansión del
capitalismo)Aumentar el número de tropas, mejorar el armamento:
Los números de buques sobre todos, aumentar motores, crear mayor
cantidad de camiones para translador soldados, etc. Esto lleva a un
aumento de personas en el sector militar lo que va a llevar a un
aumento del impuesto, y que va a llevar a los países a pedir
préstamos para poder cubrirlo todo. Inglaterra era el país que se
encargaba de dar préstamos, se creía que la guerra que se venía
iba a durar pocos años sin embargo la extensión hace que Inglaterra
comience a agotar sus capítales por lo cual aparece Estados Unidos
como prestador y crece como potencia.
- La industria europea dejo de producir para sus mercados
habituales y se dedicó a producir materiales de guerra, con lo cual
las exportaciones europeas de bienes industriales se redujeron.

Dos Alianzas
1) En 1882 se crea un sistema de alianzas: se van a firmar una serie
de acuerdos que van a concluir con la creación de la triple alianza
integrada por: El imperio alemán, el imperio austrohúngaro e Italia
para evitar los avances imperiales de Francia y Gran Bretaña
2) El frente que unía a Inglaterra y Francia requería otra nación que
contuviera el avance por el este de Alemania y mantuviera a raya los
intentos de Austria-Hungría por dominar los Balcanes. El reparto
colonial había dejado en desventaja a Alemania, la cual estaba en
condiciones industriales y militares de avanzar en busca de nuevos
mercados; se tornaba necesario, entonces, otro acuerdo que
equiparara las fuerzas de la Triple Alianza: éste se firmó recién en
1909, compuesto por Inglaterra, Francia y Rusia, y se conoció como
la Triple Entente.

DESENCADENAMIENTO DEL CONFLICTO:


Resumen: Con el asesinato del heredero Fernando, Austria le declara la
guerra a Serbia. Rusia le declara la guerra a Austria, lo que impulsa
que su socia (Alemania) le declara la guerra a Rusia ataca/bombardea
simultáneamente a Bélgica, obligando a que Francia tenga que
resguardar sus fronteras en contra de la ofensiva alemana.

La zona de los Balcanes era desde hacía cincuenta años un verdadero


hervidero. Los nacionalismos étnicos hicieron de esta región el epicentro
del conflicto que cruzaba la dupla imperialismo-nacionalismo. Desde
1861, las luchas por la independencia que libraron Bosnia-Herzegovina,
Serbia, Bulgaria, Macedonia y Moldavia habían enfrentado a los
imperios turco, austro-húngaro y ruso. Tropas austrohúngaras ocuparon
los territorios y se anexionaron ambos territorios con lo cual se cercenó
el intento expansionista de Serbia, que buscaba unificar esta zona bajo
una única soberanía. El proyecto serbio incluía una parte de Hungría:
Croacia. Esta idea se plasmaría, luego de la guerra, con la creación del
Estado de Yugoslavia.

El proyecto de los Eslavos Libres del Sur tenía base en Serbia, pero sus
ramificaciones por todos los países balcánicos hicieron que el asesinato
del archiduque Fernando fuera realizado por un agente bosnio de la
organización serbia Mano Negra, brazo armado del movimiento E.L.d.S.
Por eso se trató de un conflicto de mayor envergadura que involucraba
a tres imperios y que por efecto de las alianzas preexistentes y por las
propias necesidades de expansión y del prestigio nacionalista alemán
se transformó en la Primera Guerra Mundial. El asesinato del heredero
del imperio austro-húngaro fue el desencadenante.

En el transcurso de un mes, los acontecimientos se precipitaron de tal


forma que no hubo posibilidad de retorno. Austria declaró la guerra a
Serbia, Rusia decretó la movilización de sus tropas contra Austria y ésta
impulsó a que su socia, Alemania, declarara la guerra a Rusia y atacara
simultáneamente a Bélgica, obligando a Francia a resguardar sus
fronteras en una contraofensiva. Esto disparó un sucesivo torrente de
acuerdos que llevaron a que Francia, Inglaterra y Rusia compraran la
participación de Italia en su bloque, a los cuales se sumarían la agredida
Bélgica, Rumania, Grecia y Portugal. Japón en un golpe oportunista
ocupó las posesiones alemanas en el extremo oriente y el Pacífico,
quedando dentro de la coalición. La Triple Alianza se ampliaría con la
ayuda brindada por Turquía y Bulgaria.

Todos los estrategas militares, así como los gobiernos, consideraron


que la guerra se desarrollaría en breve, definiendo sintéticamente al
ganador absoluto. Para todos se trataba de una guerra defensiva; para
todos el enemigo era el agresor, por ende, nadie asimilaba parte de
responsabilidad sobre la guerra. Esto se plasmaría luego en el
ensañamiento contra Alemania, considerada la única culpable del
conflicto.

La guerra quedó empantanada a partir de 1916, cuando ninguno de los


bandos pudo modificar las fronteras. La estrategia militar, transformada
por el virtual empate en una guerra de trincheras, hacía que los
soldados quedaran atrapados en sus lugares de combate, saliendo de
vez en cuando, para evitar el congelamiento del conflicto en el frente de
batalla. La contienda necesitó de tres puntos de inflexión para que
saliera del pantano en que se encontraba. Los tres en un mismo año:
1917. un acontecimiento militar -la desintegración del imperio austro-
húngaro-, un acontecimiento político -la revolución bolchevique–, un
nuevo actor internacional en la escena del conflicto -la inserción de
Estados Unidos en la guerra.
El primero ocurrió en enero de 1917, cuando las tropas francesas y
británicas, ahora incrementadas en una gran alianza, lograron quebrar
el cerco austro-húngaro, ingresando a los territorios checos, eslovacos y
de Bohemia. Esto provocó el arrinconamiento en una extrema debilidad
territorial al viejo imperio de los Habsburgos y terminó generando su
desintegración.

El segundo acontecimiento fue la Revolución Rusa. Le permitió a


Alemania establecer un control importante sobre amplios territorios:
parte de Polonia, las regiones del Báltico y Ucrania, Finlandia y
Moldavia.

El tercer cambio que se operó en este año fue la decisión del presidente
norteamericano Wilson de ingresar a la Guerra Mundial. Este viraje de la
política internacional norteamericana fue justificado desde diversas
perspectivas. Una de ellas da cuenta que Estados Unidos encarnó con
su intromisión una cruzada democrática y moralista. También se afirma
que Estados Unidos se vio obligado a ingresar porque en el transcurso
de la guerra se había transformado en el principal acreedor de los
países aliados y debía acelerar la culminación urgente del conflicto para
asegurarse el cobro de las deudas. Una tercera perspectiva considera
que Estados Unidos esperó estratégicamente a que ambos bandos se
debilitaran para ingresar a la guerra oxigenando el conflicto, que por otra
parte le era ajeno; con esto se garantizaba salir victorioso y lograr un
lugar de privilegio en la configuración del orden mundial posterior a la
contienda. Efectivamente el gobierno sustentó su ingreso a la guerra
bajo la consigna de la lucha por la democracia y la libertad.
Con la ayuda propiciada por Estados Unidos, los aliados comenzaron a
avanzar sobre territorios enemigos en forma cada vez más firme a partir
del mes de julio de 1918, y en pocas semanas, con sus aliados
destruidos, Alemania, se declaraba vencida.

Consecuencias económicas:
La guerra produjo una serie de transformaciones en la economía. Se
exigió a los gobiernos intervenir sobre las cuestiones económicas para
tratar de garantizar la producción y distribución de los alimentos.
En primer lugar, debía intervenir en el mercado de trabajo, ya que la
escasez de mano de obra podría disparar los salarios. La mano de obra
se cubrió temporariamente con trabajo femenino. En lo que respecta a
los problemas de producción y distribución de materias primas y
alimentos, el Estado debió aplicar una política de racionamiento, fijando
cupos máximos para las familias. El Estado aplicó severos controles y
prohibiciones en el comercio exterior.

La Primera Guerra Mundial también trastornó todo el comercio


internacional, lo que fue muy gravoso, en especial para los países
periféricos que dependían de la importación de bienes industriales. En
estos países surgieron determinadas industrias con el objetivo de
sustituir los productos que antes abastecía Europa.
Estados Unidos va a reemplazar a Gran Bretaña como potencia mundial
dominadora. El centro financiero mundial se muda de Londres a Nueva
York. Estados Unidos entró en la guerra más tarde por lo cual su
territorio no sufrió problemas y podía producir sin depender de nadie.

Consecuencias políticas:
Con el final de la primera guerra se necesitó hacer una reconfiguración
del mapa político en europa. Desaparecieron cuatro imperios: El imperio
alemán, el austrohúngaro, el turco otomano y el imperio ruso.

Entre 1919 y 1923 se firmaron una serie de tratados de paz- Se firma en


París una serie de tratados con los países vencedores. Se propuso
tener en cuenta los 14 puntos impuesto por el presidente de estados
Unidos: Wilson. Jerarquía, igualdad y autonomía de los pueblos: Nuevos
estados

Las autoridades europeas consideraron que la única manera de


recuperar sus economías consiste en imputarle a Alemania todos los
gastos, costos y sufrimientos de la guerra. Desde el inicio, los reclamos
que exigieron a Alemania eran imposibles de cumplir.
TRATADO DE VERSALLES: incluía varias cuestiones. En primero lugar,
este acuerdo se planteaba un doble objetivo: por un lado, detener
cualquier posibilidad de expansión futura de Alemania y por otro lado,
construir un cordón sanitario para evitar el avance de la revolución
bolchevique.
Se le exige a Alemania a pagar una fuerte indemnización por la guerra a
Francia que exigía los viejos territorios perdidos durante la guerra
franco-prusiana, Alsacia y Lorena, los cuales fueron entregados sin
mayor discusión.
Perdida territorial que sufre Alemania: Perdida del territorio de Polonia,
Alsacia y Lorena. Territorios donde tenían sus minas y también sus
colonias.
En resumen, los aliados se ensañaban con Alemania, expropiándola de
parte de sus espacios industriales, de la zona oriental de Polonia, y de
todas las colonias de ultramar, que pasaron a Inglaterra, Francia y
Japón. Se le impidió tener una flota mercante propia, se eliminó su
fuerza aérea, y sus ejércitos quedaron reducidos a un número menor a
cien soldados. Se le impusieron gravosos resarcimientos de guerra, que
Alemania se comprometía a pagar en cuarenta años. Esto llevaría al
país a un descontrol económico, agravado por un proceso
hiperinflacionario. Este ahogo al que fue sometido Alemania contituyó
una de las claves para que en este país surja un movimiento antiliberal
totalitario: el nazismo.

TRATADO DE SAINT-GERMAIN: 1919 se dedicó a fortalecer los


territorios de Polonia, que tenía como fundamento último bloquear la
entrada de Rusia.

TRATADO DE TRIANON: firmado en 1920, por el cual Hungría fue


disminuida territorialmente en favor de Checoslovaquia. Además perdía
zonas de Croacia y Eslovenia que quedaron bajo el poder de la nueva
Yugoslavia.

TRATADO DE SEVRES CON TURQUÍA: el tratado con Turquía fue el


menos dificultoso, ya que ésta no ofreció resistencia alguna. Lo cierto es
que perdió todas las zonas asiáticas que componían el imperio
otomano.

Teórico Revolucion rusa

Teórico: de traverso

LA ERA DEL IMPERIO (1875-1914) HOBSBAWM


Al período transcurrido entre 1875 y 1914 se le puede calificar como la era del
Imperio,se desarrollo un nuevo tipo d imperialismo y fue el período d la historia
moderna en q elmayor numero d gobernantes se auto titulaba oficialmente
³emperadores´. Una era en qaparece un nuevo tipo d imperio, el imperio colonial.
Entre 1880 y 1914 se realizó elintento d convertir la supremacía económica y militar d
los países capitalistas, enconquista, anexión y administración formales. La mayor parte
del mundo ajeno aEuropa y al continente americano fue dividido formalmente en
territorios q quedaron bajo el gobierno formal, o dominio político informal d una
serie d Estados,fundamentalmente el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Los
países Bajos, Bélgica,EEUU y Japón. Las victimas d ese proceso fueron los antiguos
imperios preindustrialessobrevivientes de España Y Portugal.Dos zonas del mundo
fueron totalmente divididas por razones prácticas: África yelPacífico. No quedó ningún
Estado independiente en el Pacífico dividido entre británicos, franceses, alemanes,
holandeses y norteamericanos y en una escala modesta japoneses. En 1914 África
pertenencia en su totalidad a los imperios británico, francés, alemán, belga y
portugués, y d forma más marginal Español. En Asia existía una zona independiente,
aunque los imperios europeos más antiguos ampliaron y rodearon sus extensas
posesiones. Se crearon 2 Imperios nuevos: 1) por la conquista francesa de indochina
iniciada en le reinado de Napoleón III, 2) por parte d los japoneses a expensas de China
en Corea y Taiwan en 1895 y más tarde a expensas de Rusia. Sólo una zona del mundo
pudo sustraerse casi por completo a ese reparto territorial: el continente americano q en
1914 era un conjunto d repúblicas soberanas, con excepción de Canadá y las islas
del Caribe. Su status político no impresionaba a nadie. En Latinoamérica la
dominación económica y las presiones políticas necesarias se realizaban sin
una conquista formal. El continente americano fue la única región del planeta en la
q no hubo una seria rivalidad entre las grandes potencias. Este reparto del mundo
entre un número reducido d estados era la expresión d la progresiva división del globo en
fuertes y débiles. Era un fenómeno nuevo. Entre 1876 y 1915 una cuarta parte d la
superficie del planeta fue redistribuida entre estos estados. Los observadores ortodoxos
analizaban esta nueva era como una nueva fase de ldesarrollo capitalista, q surgía d
diversas tendencias q creían advertir en ese proceso. El mas influyente d esos análisis,
acerca del ³imperialismo´ fue el de Lenin. El término imperialismo se incorporó al
vocabulario político y periodístico durante1890 en el curso d los debates sobre la
conquista imperial. Pero la mayor parte d los debates se centraban en el marxismo.
El análisis del imperialismo realizado por Lenin se convertía en un elemento central
del marxismo revolucionario d los movimientos comunistas a partir d 1917 y también
en los movimientos revolucionarios del ³tercer mundo´.
El punto esencial del análisis leninista era q el nuevo imperialismo tenía sus raíces
económicas en una nueva fase específica del capitalismo, q entre otras cosas,
conducía a la división territorial del mundo entre las grandes potencias capitalistas en una
serie d colonias formales e informales y d esferas de influencia. Las rivalidades entre los
capitalistas engendraron la primera guerra mundial. Por otra parte los análisis no
marxistas del imperialismo establecían conclusiones opuestas a la d los marxistas y
confundieron el tema. Negaban la conexión específica entre el imperialismo d finales del
S XIX y del S XX con el capitalismo general y con la fase concreta del capitalismo q
pareció surgir a finales del S XIX. Negaban q el imperialismo
tuviera raíces económicas importantes, q beneficiaría a los países imperialistas y q la
explotación d zonas atrasadas fuera fundamental para el capitalismo y q hubiera
tenido efectos negativos sobre las economías coloniales. Afirmaban q el Imperialismo
no desembocó en rivalidades insuperables entre las potencias imperialistas. Se
concentraban en los aspectos psicológicos, ideológicos, culturales y políticos,
rechazando las explicaciones económicas. Pero nadie habría
negado en los años d 1890 q la división del globo tenía una dimensión económica.
Pero demostrar eso no explica todo sobre el imperialismo del período.
El hombre d negocios no era inmune a los impulsos políticos, emocionales,
ideológicos, patrióticos asociados con la expansión imperialista. El acontecimiento más
importante en el S XIX es la creación d una economía global, q penetró d forma progresiva
en los rincones más remotos del mundo, con un tejido denso de transacciones
económicas, comunicaciones, movimientos d productos q vinculaba a los países
desarrollados entre sí, con el mundo subdesarrollado. Esta globalización continuó
incrementándose entre 1875 y 1914. En 1870 la red d ferrocarriles se amplió, y
posibilitó q las zonas más atrasadas y marginales se incorporaran a la economía
mundial, y los núcleos d riqueza tuvieron un interés por esas zonas remotas. Ahora eran
accesibles muchas d esas regiones parecían extensiones potenciales del
mundo desarrollado, q estaban siendo ya colonizadas y desarrolladas por hombres y
mujeres de
origen Europeo. Que expulsaban o hacían retroceder a los nativos creando ciudades.
La
civilización necesitaba ahora el elemento exótico.
El desarrollo tecnológico dependía de materias primas q se encontraban en lugares
remotos. El
motor d combustión interna necesitaba petróleo y caucho. Los posos petrolíferos d Medio
Oriente
eran objeto de intensos enfrentamientos y negociaciones diplomáticas. El caucho era
un
producto tropical q se extraía mediante la explotación d los nativos en el Congo y
Amazonas. El
estaño procedía d Asia y Sudamérica. Los metales más antiguos, del Tercer Mundo.
Además, el
crecimiento del consumo d masas en los países metropolitanos significó la rápida expansión
del
mercado d productos alimenticios. Estos acontecimientos no cambiaron la forma y
características
d los países industrializados. Pero transformaron al resto del mundo, en la medida
en q lo
convirtieron en un complejo d territorios coloniales y semicoloniales q se convirtieron
en
productores especializados d productos básicos para exportarlos al mercado mundial,
de cuya
fortuna dependían por completo. No se industrializaron en realidad xq se vieron atrapadas
en la
trampa d la especialización internacional. Alcanzaron una extraordinaria prosperidad
pero estos
países eran complemento d la economía industrial Europea y no les convenía sufrir un
proceso
d industrialización. Los territorios dependientes q no pertenecían al capitalismo
colonizador
(blanco) no tuvieron tanto éxito. Hasta 1914 las relaciones d intercambio favorecían
a los
productores d materias primas. Sin embargo la importancia creciente d esas zonas
para la
economía mundial, no explica xq los estados industriales iniciaron una carrera para
dividir
el mundo en colonias.
De los argumentos q pueden explicar esa actitud el menos convincente surge del
análisis
antiimperialista del imperialismo, la presión del capital para encontrar inversiones mas
favorables
q las q se podían realizar en el interior del país, inversiones seguras. Pero era totalmente
natural
relacionar ³el nuevo imperialismo´ con las exportaciones del capital como hizo Hobson. Pero
no
puede negarse q solo una pequeña parte d ese capital acudía a los nuevos imperios
coloniales.
La mayor parte d las inversiones británicas se dirigían a colonias d rápida expansión.
Un
argumento general d más peso para la expansión colonial era la búsqueda d nuevos
mercados.
La convicción d q el problema d la superproducción del periodo d la gran depresión
podía
solucionarse a través de un gran impulso exportador era compartida por muchos. El
factor
fundamental d la situación económica general era el hecho d q una serie d
economías
desarrolladas experimentaban d forma simultánea la misma necesidad d encontrar
nuevos
mercados. Cuando eran lo suficientemente fuertes, su ideal era ³la puerta abierta´ en
los
mercados del mundo subdesarrollado; pero cuando carecían d la fuerza necesaria
intentaban
conseguir territorios cuya propiedad situara a las empresas nacionales en una
posición d
monopolio o, q les diera una ventaja substancial.
Esto fue una ampliación del proteccionismo q fue ganando fuerza a partir de 1879.
Desde
este punto ³el imperialismo´ era la consecuencia natural d una economía internacional
basada en
la rivalidad d varias economías industriales competidoras. Resulta difícil separar los
motivos
económicos para adquirir territorios coloniales d la acción política necesaria para
conseguirlo, por
cuanto el proteccionismo d cualquier tipo no es otra cosa q la operación d la
economía con la
ayuda de la política. Cuando las potencias rivales empezaron a dividirse el mapa d
África u
Oceanía, trataron d evitar que una porción excesiva pueda ir a manos d los demás.
Si las
grandes potencias eran Estados q tenían colonias, los pequeños países, no tenían
derecho a
ellas. África y Oceanía fueron las principales zonas donde se centró la competencia.
Algunos
historiadores han intentado explicar el imperialismo teniendo en cuenta factores
estratégicos.
Pero estos argumentos no eximen un análisis económico del imperialismo.
Subestiman el
incentivo económico presente en la ocupación d algunos territorios.. No se sostiene el
intento d
demostrar q no hay nada en el desarrollo interno del capitalismo occidental, en el
decenio de
1880, q explique la revisión territorial del mundo, pues el capitalismo mundial era muy
diferente al
d 1860. Estaba constituido ahora por una pluralidad d ³economías nacionales, rivales.
Es imposible separar la política y la economía de una soc capitalista. Explicar el
³nuevo
imperialismo´ desdeuna óptica no económica es poco realista.La aparición d los
movimientos
obreros o d la política democrática tuvo una clarainfluencia sobre el desarrollo del
³nuevo
imperialismo´. Muchos observadores hantenido en cuenta la existencia del llamado
³imperialismo
social´, es decir, el intento dutilizar la expansión imperial para amortiguar el descontento
interno
a través d mejoraseconómicas o reformas sociales. Todos los políticos eran
concientes d los
beneficios potenciales del imperialismo.Mucho más relevante parece la práctica
habitual d
ofrecer a los votantes gloria en lugar d reformas costosas. El imperialismo estimuló a las
masas,
y a los elementosdescontentos, a identificarse con el Estado y la Nación Imperial
dando así d
formainconciente legitimidad al sistema representado por ese Estado. En una era d
políticas
demasas incluso los viejos sistemas exigían una nueva legitimidad. El
imperialismoayudaba a
crear un buen cemento ideológico.En algunos países el imperialismo alcanzó una
gran
popularidad entre las nuevas clasesmedias y d trabajadores administrativos, cuya
identidad
social descansaba en la pretensión d ser los vehículos elegidos del patriotismo. Es
mucho
menos evidente q lostrabajadores sintieran ningún tipo d entusiasmo espontáneo x
las
conquistas coloniales, por las guerras, o cualquier interés en las colonias.D todas
formas no se
puede negar q la idea de superioridad y d dominio sobre un mundo poblado por
gentes d piel
oscura en remotos lugares tenía arraigo popular y q beneficióa la política imperialista. En la
era d
los imperios la burguesía glorificaba sus colonias.Las exhibiciones coloniales
causaban
sensación.Esta fue la época clásica d las actividades misioneras a gran escala. Se
oponían a
lasautoridades coloniales y siempre situaba en primer plano los intereses d sus
conversos.Pero
lo cierto es q el éxito del Señor estaba en función del avance imperialista. Laconquista
colonial
abría el camino a una acción misionera eficaz. Y si el cristianismoinsistía en la
igualdad d las
almas, subrayaba tb la desigualdad d los cuerpos, tb d los cuerpos clericales. Era un
proceso q
realizaban los blancos para los nativos y qcosteaban los blancos. Y ayudó a
multiplicar el
número d creyentes nativos.Había movimientos dedicados a conseguir la igualdad
entre los
hombres, pero susactitudes eran divididas.
La izquierda secular era antiimperialista. La libertad para laIndia, al igual q la
Libertad para
Egipto e Irlanda, era el objetivo del movimiento obrero británico. Los radicales
denunciaron los
horrores en el Congo. Los socialistasoccidentales hicieron muy poco por organizar la
resistencia
d los pueblos colonialesfrente a sus denominadores hasta el momento en q surgió la
Internacional Comunista.En la esfera internacional, el socialismo fue hasta 1914 un
movimiento d
europeos y demigrantes blancos o descendientes d estos. El colonialismo era para
ellos
marginal. Sudefinición d la nueva fase imperialista del capitalismo, q detectaron a
finales de
1890,consideraba correctamente la anexión y la explotación coloniales como
unacaracterística d
esta nueva fase. El análisis socialista (marxista) del imperialismo, qintegraba el colonialismo
en
un concepto mucho más amplio d una ³nueva fase´ del capitalismo, era en principio
correcto. Sin
embargo era un análisis q tendía a exagerar laimportancia económica d la expansión
colonial
para los países metropolitanos. Elimperialismo d los últimos años del S XIX era un
fenómeno
nuevo, producto d unaépoca d competitividad entre economías nacionales capitalistas
e
industriales rivales.Las zonas periféricas d la economía global era cada vez más
importante.
Todos losintentos d separar la explicación del imperialismo d los acontecimientos
específicos del
capitalismo son meros ejercicios ideológicos.El impacto económico del imperialismo
fue
importante, resultó desigual, por cuanto lasrelaciones entre las metrópolis y sus
colonias eran
muy asimétricas.
El impacto d las primeras sobre las segundas fue fundamental.D todos los países
metropolitanos
donde el imperialismo tuvo más importancia fue en elReino Unido, xq la supremacía
económica
d este país siempre había dependido de surelación con los mercados y fuente d materias
primas
d ultramar. En La economía británica era esencial preservar su acceso privilegiado al
mundo no
europeo. En los añosfinales del S XIX alcanzó un gran éxito en el logro d esos
objetivos. Una
tercera partedel globo era británica, en un sentido económico y desde luego,
cultural. Pero en
1914otras potencias se habían comenzado a infiltrar ya en esa zona de influencia
indirecta.El
éxito del Reino Unido en ultramar fue consecuencia d la explotación más
sistemáticad las
posesiones británicas ya existentes o d la posición especial del país como
principalimportador e
inversor en zonas tales como Suramérica. Con la excepción de Egipto, laIndia y
Suráfrica, la
actividad económica británica se centraba en países q eran prácticamente independientes.
Más
d la mitad del ahorro británico se invirtió en elextranjero a partir de 1900. El Reino
Unido
consiguió su parcela propia en las nuevasregiones colonizadas del mundo. Sin
embargo el
objetivo británico no era la expansión,sino la defensa frente a otros, atrincherándose
en
territorios q hasta entonces, habíansido dominados por el comercio y el capital
británicos.La
colonización formal sólo fue un aspecto d la expansión y la competitividadeconómica
globales, y
en el caso d las dos potencias industriales más importantes,Alemania y los Estados Unidos,
no
fue un aspecto fundamental. Sólo para el ReinoUnido era crucial desde el punto d
vista
económico. El impulso colonial parece haber sido más fuerte en los países
metropolitanos
menos dinámicos desde el punto d vistaeconómico. En todos los casos existían
grupos q
ejercían una fuerte presión en pro d laexpansión colonial. Mientras q algunos d esos
grupos
encontraron importantes beneficios d esa expansión, la mayor parte d las nuevas
colonias
atrajeron escasoscapitales y resultados económicos mediocres. El nuevo colonialismo
fue una
consecuencia d una era d rivalidad económico- política entre economías
nacionalescompetidoras, rivalidad intensificada por el proteccionismo.Pero la era
imperialista no
fue solo un fenómeno económico y político sino tb cultural.Las conquistas del mundo
por la
minoría ³desarrolladas´ transformó imágenes, ideas yaspiraciones, por la fuerza y por
las
instituciones, mediante el ejemplo y mediante latransformación social. En los países
dependientes, esto apenas afectó a nadie excepto alas elites indígenas, pero en algunas
zonas,
como el África subsahariana, el imperialismo, creó la posibilidad d q aparecieran
nuevas élites
sociales sobre la base duna educación a la manera occidental.
Excepto en África y Oceanía donde las misionescristianas aseguraron a veces
conversiones
masivas a la religión occidental, la granmasa d la población colonial apenas modificó su
forma d
vida, cuando podía evitarlo.Lo q el imperialismo llevó a las élites potenciales del
mundo
dependiente fue la³occidentalización´. Por supuesto, ya había comenzado a hacerlo
antes.
Todos losgobiernos y elites d los países q se enfrentaron con el problema d la
dependencia o
laconquista vieron claramente q tenían q occidentalizarse si no querían qdarse atrás.
Laselites q
se resistían a Occidente siguieron Occidentalizándose, aun cuando se oponía.La
época
imperialista creo una serie d condiciones q determinaron la aparición d
líderesantiimperialistas y,
las condiciones q comenzaron a dar resonancia a sus voces. Pero esun error
afirmar q la
característica fundamental d la historia d los pueblos y regionessometidos a la dominación
es la
resistencia a Occidente. Es un anacronismo, xq losmovimientos antiimperialistas
importantes
comenzaron en la mayor parte d los sitioscon la primera guerra mundial y la rev rusa.
Fueron las
elites occidentalizadas las primeras en entrar en contacto con esas ideas durante sus
visitas a
Occidente y a través dlas instituciones educativas formadas por occidente, pues d
allí era d
donde procedían.El legado cultural más importante del imperialismo fue una
educación d tipo
occidental para minorías distintas, para los pocos afortunados q llegaron a ser cultos.Acerca
d la
influencia q ejerció el mundo dependiente sobre los dominadores se puededecir q el
exotismo
había sido una d las consecuencias d la expansión europea desde elS XVI. Se
consideraba
muchas veces a los países situados más allá de Europa como barómetro moral d la
civilización
Europea.
En el S XIX consistió cada vez más seconsideró a los pueblos no europeos como
inferiores,
débiles y atrasados, inclusoinfantiles. Adecuados para la conquista o para la
conversión a los
valores d la únicacivilización real, la q representaban los comerciantes, los
misioneros y los
ejércitos dhombres armados. Los valores d las sociedades tradicionales no
occidentales
fueron perdiendo importancia para su supervivencia, lo único importante era la fuerza
y
latecnología militar. Los únicos no europeos q les interesaban eran los soldados.Sin
embargo la
densidad d la red d comunicaciones globales, la accesibilidad d los otros países,
intensificó la
confrontación y la mezcla d los mundos occidental y exótico. Eran pocos los q conocían
ambos
mundos y se veían reflejados en ellos, aunq en la eraimperialista su número se
acrecentó. Lo
exótico se integró cada vez más en la educacióncotidiana. El exotismo podía llegar a
ser una
parte ocasional pero esperada d laexperiencia cotidiana. Esas muestras d mundos extraños
eran
ideológicas, reforzando elsentido d superioridad d lo ³civilizado´ sobre lo ³primitivo´.
Eran
imperialistas xq elvínculo central entre los mundos d lo exótico y d lo cotidiano era la
penetración
formalo informal del tercer mundo por parte de los occidentales.En el terreno
artístico, las
vanguardias occidentales trataban d igual a igual a las culturasno occidentales. Muchas
veces se
inspiraron en ellas durante este período. Esto escierto, tb d las consideradas como
³primitivas´.
Su primitivismo era su principalatracción, pero los vanguardistas d los inicios del S XX
enseñaron
a los Europeos a ver esas obras como arte por derecho propio, con independencia d
sus
orígenes.
Hay q menciona un aspecto final del imperialismo: su impacto sobre las
clasesdirigentes y
medias d los países metropolitanos. El imperialismo dramatizó el triunfo desas clases
y d las
sociedades creadas a su imagen como ningún otro factor podríahaberlo hecho. Un
conjunto de
reducidos países, situados casi todos en el noroeste deEuropa dominaban el
globo.Pero el
triunfo imperial planteó problemas e incertidumbres. Planteó problemas porquese hizo cada
vez
más insoluble la contradicción entre la forma en que las clasesdirigentes de la
metrópoli
gobernaban sus imperios y la manera en que lo hacían con sus pueblos. En la
metrópoli se
impuso, la política de electoralismo democrático. En losimperios coloniales prevalecía
la
autocracia, basada en la combinación de la coacciónfísica y la sumisión pasiva a
una
superioridad tan grande que parecía imposible dedesafiar y por tanto legitima.
Soldados y
procónsules auto disciplinados, hombresasilados con poderes absolutos sobre
territorios
extensos como reinos, gobernabancontinentes, mientras que en la metrópoli
campaban a sus
anchas las masas ignorantes einferiores.